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Revisa los accesorios. Salvo que hayas comprado el instrumento solo, el kit de violín debe incluir el
instrumento con cuatro cuerdas, un arco y un estuche portable de tapa dura, así como también
una hombrera, una mentonera y cera para el arco.[2] En la mayoría de casos, la persona que te
vende el violín no se opondrá a colocar las cuerdas por ti, lo cual tiene el beneficio extra de que
podrás revisar bien para asegurarte de que las clavijas de afinación (las perillas en la voluta o la
parte superior del violín) encajen de forma adecuada en la voluta. Un estuche de tapa dura es
importante porque los violines son instrumentos delicados.
Las cuerdas vienen en tres variedades básicas: el primero es de tipo intestino, el cual es costoso y
difícil de cuidar pero ofrece un rango complejo de sonido. También está el de metal, el cual tiene
un sonido más alto y brillante pero puede sonar chirriante, y el tipo sintético, el cual es liso, claro y
no tan impredecible como el de intestino. El nombre de cada tipo hace referencia al material
central, el cual se envuelve en alambre de metal para crear la cuerda. La mayoría de principiantes
deben usar cuerdas con un núcleo sintético como el nylon.[3]
El arco debe ser nuevo o tener cerdas nuevas. Puedes revisar esta característica al mirar las cerdas
del arco (las fibras finas de color blanco o blanco opaco) y asegurarte de que el color sea uniforme
y brillante a lo largo de toda su longitud. Las cerdas del arco deben tener un ancho uniforme de un
extremo a otro.
Los arcos se desgastan con el tiempo. Puedes hacer que le coloquen cerdas nuevas a tu arco por
un costo menor en la mayoría de tiendas de música.
Compra otros artículos. Casi todos los violinistas usan una mentonera. La mentonera es una pieza
de plástico barata y ergonómica (usualmente de color negro) que se sujeta cerca a la base del
violín y permite que tu mentón lo sostenga de forma segura. Aparte de eso, asegúrate de tener un
poco de cera (savia coagulada) para tu arco, un atril y un libro de lecciones o canciones para
principiantes, de preferencia en un formato abierto.
Algunos violinistas, en especial los principiantes, también compran una hombrera. La hombrera es
un cojinete del ancho del violín que se apoya en tu hombro por debajo de este y hace que sea más
fácil sujetarlo. Muchas personas comienzan con una hombrera y luego dejan de usarla después de
unos cuantos años. Si el violín parece hundirse en tu hombro cuando tocas, considera comprar una
hombrera.
Los violinistas con frecuencia sostienen el violín en el recodo del brazo con el que tocan, con la
parte trasera ubicada en su hombro. Por lo general, para ellos las mentoneras y hombreras no
tienen utilidad.
Un afinador es un dispositivo pequeño que se une al clavijero o las clavijas del violín. Este es útil
para los principiantes que aprenden por su cuenta, ya que se puede usar para garantizar que
toques las notas de forma correcta. Sin embargo, una vez que sepas cómo tocar las notas, el
afinador ya no te servirá mucho, salvo para afinar el instrumento. Recuerda retirarlo antes de las
presentaciones importantes, ya que luce poco profesional.
Parte
Aprender la técnica básica
Tensa el arco. Una vez que hayas colocado tu atril y tu partitura, abre el estuche y saca el arco. Las
cerdas del arco deben estar flojas. Tensa las cerdas del arco mediante el tornillo del extremo final y
gíralo en dirección horaria hasta que el espacio entre las cerdas y la vara sea lo suficientemente
grande como para que un lápiz pase libremente de punta a punta.[4]
Las cerdas no deben estar demasiado flojas ni demasiado ajustadas. Las cerdas tampoco deben
estar paralelas a la parte de madera del arco, sino ligeramente curvadas.
No utilices tu meñique para medir esta distancia porque el aceite de tu piel puede transferirse a las
cerdas, las cuales necesitan estar libres de aceites para poder sacar el mejor sonido de las cuerdas.
Échale cera al arco. La cera viene en dos tipos, uno es oscuro y el otro claro, además que se
pueden usar ambos y ninguno es costoso. Por lo general es un rectángulo de un material duro y
transparente en una caja de papel o cartulina que está abierta en dos lados. Toma la cera por los
costados del papel y frótala con cuidado, pero también con fuerza, de arriba a abajo a lo largo de
las cerdas del arco unas tres o cuatro veces. El objetivo es transferir un poco del "polvo" de la cera
a las cerdas para hacerlas más pegajosas. Tendrás que encerar el arco cada vez que practiques.[5]
Si no crees que la cera está produciendo nada de "polvo", toma una llave, una lija, una moneda o
cualquier objeto afilado y ráyala ligéramete. Verás algunas rayas ligeras si la rayaste lo suficiente.
Demasiada cera hará que el arco se adhiera demasiado y produzca un sonido chirriante. No pasa
nada si le echas demasiada cera al arco, unas cuantas horas de práctica harán que baje al nivel
correcto.
Si es un arco con cerdas nuevas, entonces es posible que necesite más cera de lo normal. Desliza el
lado liso de las cerdas del arco sobre una cuerda para ver si produce un sonido claro luego de tres
o cuatro pasadas de cera. Si no es así, añade un par de pasadas más.
3
Afina el violín. Deja el arco a un lado por el momento y toma el violín de su estuche. Las cuerdas,
del tono más bajo al más alto, deben finarse a sol, re, la y mi. Por lo general, puedes comprar un
afinador electrónico desde 15 a 20 dólares según la calidad y la marca. Los ajustes mayores se
pueden realizar con las clavijas de afinación en la voluta del violín, pero si el sonido solo está un
poco desafinado, utiliza los pequeños diales de metal cerca de la parte inferior, llamados
afinadores, para hacer tus ajustes. Una vez que estés satisfecho, devuelve el violín al estuche por
un momento. Quizás sea mejor que primero un profesional afine tu violín.
Utiliza un silbato de tonos para encontrar las notas correctas o simplemente busca archivos de
sonido en Internet.
No todos los violines tienen afinadores, pero se pueden instalar en una tienda. Algunos violines
solo tienen un afinador ubicado en la cuerda mi. Algunos violinistas se las arreglan bien con un
solo afinador, mientras que otros pueden preferir tener todos los afinadores.[6]
Este es un nemotécnico para recordar el orden de afinación de la cuerda más grave a la más
aguda:
Guitarra De Aspecto Especial.
Agarra el arco. Usa el punto de equilibrio para aprender a sostener el arco y uniformizar el peso.
Cuando pienses que estás listo para sostener el arco como un profesional, empieza colocando con
suavidad la parte media de tu dedo índice sobre el agarre (la parte ligeramente acolchada de la
vara, por lo general a unos pocos centímetros por encima del tornillo de ajuste). Coloca la punta de
tu meñique en la parte lisa de la vara cerca a la base y mantenlo ligeramente curvo. Los dedos
anular y medio deben descansar con sus partes medias alineadas con la punta de tu meñique.
Además, sus puntas deben ir al costado de la nuez (la pieza negra que conecta el tornillo con las
cerdas). Tu pulgar debe descansar debajo de la vara y frente a la nuez, cerca o en las mismas
cerdas.
Es posible que te sientas un poco incómodo al principio, pero con el tiempo se convertirá en un
hábito.
Tu mano debe estar relajada, suelta y un poco curva como si sostuvieras una pelota pequeña. No
dejes que tu palma se cierre o descanse en el arco. Esto reduce el control que tienes sobre el
movimiento del arco, lo cual será de creciente importancia a medida que mejores tus habilidades.
5
Toma el violín. Ponte de pie o siéntate con la espalda recta. Tómalo por el cuello con tu mano
izquierda y coloca la parte trasera del instrumento en tu cuello. Coloca la parte baja del violín en tu
clavícula y asegúralo en el lugar con tu mandíbula. Sin embargo, para aprender notas, deberás
sostenerlo como si fuera una guitarra y comprar un libro de música. Esto ayudará mucho.
Tu mandíbula, justo debajo del lóbulo de la oreja (no el mentón), debe descansar en la mentonera.
Esto ayuda a evitar que el instrumento se resbale de tu hombro (y también la razón por la que los
violinistas en la televisión siempre parecen mirar hacia abajo y a la derecha).
Perfecciona la posición de tu mano. Coloca tu mano debajo de la parte superior del cuello y apoya
el violín de manera que la voluta apunte lejos de ti. Sostenlo con firmeza mediante el
posicionamiento de tu pulgar en el cuello y deja que tus cuatro dedos hagan una curva sobre el
diapasón, el cual es la lámina negra que cubre la parte frontal del cuello.
Ten cuidado con la postura de "mano de camarero" en la que la muñeca izquierda toca el
diapasón, tal como algunos meseros sostienen los platos de comida. Esto también podría volverse
un hábito si no lo solucionas.
Como principiante, tu mano debe estar lo más arriba posible del cuello y permitir que tu dedo
índice alcance el diapasón. Con el tiempo aprenderás a deslizar tu mano de arriba a abajo para
alcanzar notas más altas con rapidez.
Toca las cuerdas. Coloca el lado liso de las cerdas del arco a aproximadamente la mitad de la
distancia que hay entre el puente (la madera de aspecto delgado que está a 3/4 hacia abajo y que
mantiene levantadas las cuerdas) y el diapasón, de modo que esté directamente por encima del
ombligo (cuerpo frontal) del violín. Desliza el arco por las cuerdas lo más recto que puedas, de
forma paralela al puente y con un poco de presión. El violín debería emitir un sonido. Asimismo,
inclina las cerdas del arco hacia el puente en un ángulo de 45 grados.
Mayor presión significa un sonido más alto, pero demasiada presión producirá un sonido
chirriante. Una presión ligera debería producir un tono continuo de extremo a extremo del arco.[7]
Si hay interrupciones, entonces el arco necesita más cera.
Inclina el arco ligeramente hacia la voluta y tu tono se escuchará más enfocado y producirá un
sonido más profesional.
Practica con cuerdas al aire (sol, re, la y mi, en orden de cuerdas de arriba a abajo). Las cuerdas al
aire son simplemente cuerdas que tocas sin poner ningún dedo encima. Coloca el cuello del violín
en el espacio entre tu pulgar izquierdo y el primer dedo. Sostén el arco con tu muñeca, codo,
hombro y punto de contacto en la cuerda dentro de un plano. Cambia de cuerda al levantar o bajar
el codo para llevar el arco a la altura adecuada. Primero intenta con golpes cortos de 15 cm (6
pulgadas) o similar en el medio del arco, luego intenta con golpes medios desde la nuez hasta la
mitad y de regreso. Practica hasta que hagas golpes largos y de toda la longitud del arco.
Los golpes cortos y largos son técnicas importantes para tocar el violín, así que no sientas que
pierdes tu tiempo al practicar los golpes cortos.
Continúa con tu práctica hasta que puedas tocar una cuerda a la vez sin tocar las otras cuerdas. Es
importante desarrollar el control para que no toques por accidente una cuerda que no querías
tocar.
Practica tocar otras notas. Es necesaria mucha práctica para dominar la presión y la posición
necesaria para hacer que tus dedos produzcan notas claras en el diapasón. Empieza con tu dedo
más dominante, el dedo índice. Utiliza solo la punta y presiona firmemente en la cuerda más alta
(la cuerda mi). No necesitar hacer mucha presión como en las cuerdas de la guitarra, una cantidad
modesta y firme es suficiente. Desliza el arco a través de la cuerda mi para producir una nota un
poco más alta. Si estás sosteniendo el violín de manera adecuada, tu dedo debe bajar de forma
natural aproximadamente 4 cm por debajo del mango (la parte superior del diapasón) y producir la
nota fa.
Añade notas. Una vez que puedas producir una nota clara, intenta poner la punta de tu dedo
medio un poco más abajo del dedo índice en el diapasón. Mantén ambos dedos apretados y toca
otra nota más alta. Por último, coloca el dedo anular delante del dedo medio y repite el proceso.
También se usa el meñique, pero toma mucha más práctica dominarlo. Por ahora solo preocúpate
de los otros tres dedos.
Añade cuerdas. Intenta tocar cuatro notas (al aire, con el dedo índice, medio y anular) en todas las
cuatro cuerdas. Presta atención a la cantidad de presión que necesitas para producir una nota
clara en cada cuerda.
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Practica escalas. Una escala es una serie de notas que asciende y desciende en un patrón de pasos
(usualmente son 8 y a veces 5) que empieza en una nota y termina en la versión más aguda o
grave de dicha nota. Una escala fácil (y útil) para principiantes es la escala de re mayor, la cual
empieza en la cuerda re. A partir de ahí, coloca tus dedos hacia abajo (como se describió
anteriormente) y toca cada nota: re (al aire), mi, fa sostenido, sol (que debe producirse con dedo
anular o tercero). Para completar la escala, toca la siguiente cuerda más agua al aire, la, y luego
repite el patrón en la cuerda la para tocar si, do sostenido y finalmente re con tu tercer dedo.
Si se toca adecuadamente, la escala de re mayor (de hecho, cualquier escala mayor) debe coincidir
en sonido con la famosa escala "do, re, mi, fa, sol, la, si, do". Si no la conoces, busca en línea y mira
el musical "La novicia rebelde", donde presentan una canción muy conocida y memorable llama
"do re mi" que lo explica.
Si parece que no puedes obtener el sonido correcto, recuerda que debes colocar el primer dedo
separado del mango por una distancia igual al ancho del dedo, el segundo dedo separado por la
misma distancia del primero y el tercer dedo debe tocar al segundo. Si prefieres, puedes preguntar
en la tienda de música o a tu profesor para que te marque las posiciones de los dedos con cinta
blanca, así tendrás una guía visual.
Existen otras escalas como las menores, armónicas e incluso las pentatónicas (de 5 notas), pero las
puedes estudiar, practicar e internalizar después.
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Practica todos los días. Empieza con un tiempo de práctica corto (15 o 20 minutos) y practica más
cada día hasta que llegues a una hora o hasta que ya no tengas tiempo para tocar. Los violinistas
serios a menudo practican de 3 a más horas por día, pero muchos violinistas con ese nivel ya ganan
dinero por tocar. Practica tanto como te sea posible y trata de no detenerte. Incluso tocar con un
sonido decente unas pocas canciones simples puede tomar meses, pero con el tiempo las cosas
mejorarán.
Consejos
Practica despacio y luego desarrolla un ritmo. Tal y como sucede con la digitación, el tiempo hará
que tus dedos recuerden dónde deben ir.
Toma clases al menos una vez por semana. Incluso una lección corta semanal puede proporcionar
una retroalimentación muy valiosa.
Si no tienes dinero para comprar un violín, alquilar es una buena opción. Los violines de alquiler
deben venir siempre con un arco, estuche y cuerdas.
Limpia la cera acumulada en tu violín después de cada sesión de práctica. Usa una tela limpia, seca
y suave en las cuerdas, por encima y debajo del diapasón y alrededor del puente. No limpies la
cera de las cerdas del arco.
Consigue un profesor y aprenderás mucho más rápido. Busca profesores en las universidades
locales, institutos comunitarios, orquestas y algunos colegios. Si no encuentras al mejor profesor
para ti al principio, continúa tu búsqueda hasta que encuentres alguien con quien te sientas
cómodo.
Ten cuidado al comprar un violín en línea, ya que por lo general no son de muy buena calidad y la
reparación podría costar más de lo que valen.
Mantén la muñeca recta cuando toques. De este modo, podrás alcanzar las notas con más
facilidad.
Fíjate una meta que debas completar al final de tu sesión de práctica.
Usa un metronomo para practicar si tienes dificultades para mantener el ritmo.
Los violines pueden limpiarse con vaselina usando un paño de muselina.
Advertencias
Si no sientes la suficiente confianza como para manipular las clavijas de afinación, pídele a alguien
con más experiencia (como un profesor, vendedor o amigo violinista) que afine las clavijas por ti.
Las cuerdas de violín se rompen con facilidad (en especial las cuerdas con núcleo de metal) al
girarlas demasiado en las clavijas, lo cual es muy molesto de arreglar y consume mucho tiempo.
A pesar de que el precio de un violín generalmente refleja el sonido, no siempre es así. No te dejes
estafar al gastar una gran cantidad de dinero en un violín porque quieres el mejor sonido posible.
Muchos violines hermosos puede ser algunos de los más baratos.
Siempre trata a tu instrumento con mucho cuidado. No lo dejes caer, no lo tires ni lo expongas a
temperaturas o humedad extremas. Lo mismo aplica para tu arco.