R.N.
: 821-2016
Sumilla : INFORME ESCRITO
SEÑOR PRESIDENTE DE LA SEGUNDA SALA PENAL
TRANSITORIA DE LA CORTE SUPREMA DE LA REPUBLICA.
JOSUE BRAYAN ORTEGA LLANOS, en el proceso que se me
siguió por la comisión del delito contra la Salud Pública- Tráfico
Ilícito de Drogas, en agravio del Estado Peruano, a usted
atentamente digo:
Que, habiéndose señalado fecha para la vista de la causa para el día 09 de Octubre
del 2017, presento por escrito mis conclusiones para un mejor resolver:
Mediante sentencia de fecha 19 de noviembre del 2015 se le condenó a mi
patrocinado a siete años de pena privativa de libertad, al pago de 180 días multa,
un año de inhabilitación, así como se le impuso el pago de S/.5000.00 por concepto
de Reparación Civil.
La Parte Civil interpuso Recurso de Nulidad, en el extremo del pago impuesto al
sentenciado por concepto de Reparación Civil, al respecto la defensa de JOSUE
BRAYAN ORTEGA LLANOS, debe expresar que en este tipo de delito el bien
jurídico protegido es la salud pública y mental de la persona, con efectos muchas
veces irreversibles, sin embargo debe tomarse en consideración que mi patrocinado
si bien es cierto con su accionar contribuyó a difundir el consumo ilegal de drogas
tóxicas, éste es ajeno al núcleo de personas integradas o no a una organización
criminal, que lo captaron e hicieron posible el propio acto de transporte y
financiamiento, en consecuencia la conducta desarrollada por el sentenciado se
circunscribe únicamente a trasladar la droga incautada.
La Reparación Civil debe fijarse en función a la magnitud del hecho delictivo, sobre
las bases de los principios de suficiencia y razonabilidad o proporcionalidad, así
como de lesividad, por lo cual debe señalarse un monto apropiado para resarcir el
daño causado, por lo que el monto de la reparación civil que corresponde a la suma
de cinco mil nuevos soles que se le impuso al sentenciado es proporcional al daño
causado.
La Parte Civil solicita una Reparación Civil de S/.90000.00, siendo una suma
impagable por mi patrocinado, ya que es una persona humilde, que
equivocadamente decidió transportar droga para solucionar sus problemas
económicos; no tiene propiedades ni muebles, ni inmuebles, ni cuentas bancarias
que indicaría su enriquecimiento proveniente del Tráfico Ilícito de Drogas, por lo que
no puede ampararse dicha pretensión.
El principio de proporcionalidad, que también es conocido como “proporcionalidad
de injerencia”, “prohibición de exceso”, “principio de razonabilidad”, entre otras
calificaciones, en realidad viene a ser un principio de naturaleza constitucional que
permite medir, controlar y determinar que aquellas injerencias directas o indirectas,
tanto de los poderes públicos como de los particulares, sobre el ámbito o esfera de
los derechos de la persona humana, respondan a criterios de adecuación,
coherencia, necesidad, equilibrio y beneficio entre el fin lícitamente perseguido y los
bienes jurídicos potencialmente afectados o intervenidos, de modo que sean
compatibles con las normas constitucionales.
Entonces diremos que el principio de proporcionalidad tiene su base o fundamento
valorativo en el orden constitucional, en tanto se convierte en el criterio de equilibrio
o modulación entre las acciones que el Estado realiza en el cumplimiento de sus
fines y el respeto de los derechos fundamentales de la persona humana. Lo que
significa que el principio de proporcionalidad adquiere plena justificación en el
ámbito de la actuación de los poderes públicos, en tanto se explicita como filtro de
armonía que impide que la actividad del Estado sobrepase los límites exigibles para
la consecución de los intereses colectivos cuando los derechos individuales son
afectados o menoscabados infundadamente.
Empero, el principio de proporcionalidad se define y comprende a partir de dos
dimensiones. Por un lado es entendido en un sentido amplio y, por otro, en un
sentido estricto. En el sentido amplio, cuando se trata de evaluar si una intervención
en un derecho fundamental o en un interés jurídico es una medida adecuada,
necesaria y equilibrada con el orden de cosas; debiendo cada supuesto ser
evaluado independiente, concatenada y armónicamente, bajo lo que se ha
denominado el triple juicio de proporcionalidad y que comprende: (i) un juicio de
adecuación o idoneidad de la medida, (ii) un juicio de necesidad o indispensabilidad
de la medida y (iii) un juicio de ponderación o proporcionalidad en sentido estricto
de los principios confrontados. En el sentido estricto, por el contrario, se trata de un
juicio valorativo que se limita al ámbito de la ponderación de los principios
encontrados y que juegan en sentido contrario.
El principio de proporcionalidad se constituye en un mecanismo jurídico de
trascendental importancia en el Estado Constitucional y como tal tiene por función
controlar todo acto de los poderes públicos en los que puedan verse lesionados los
derechos fundamentales, entre otros bienes constitucionales. Como tal, el principio
de proporcionalidad se encuentra contenido en el último párrafo del artículo 200° de
la Constitución, por lo que teniendo en cuenta los principios de unidad de la
Constitución y de concordancia práctica, según los cuales la interpretación de la
Constitución debe estar orientada a considerarla como un todo armónico y
sistemático a partir del cual se organiza el sistema jurídico, evitándose en todo caso
las contradicciones, entonces debe entenderse que cuando los poderes públicos
pretendan la limitación de los derechos fundamentales o la imposición de sanciones,
entre otros aspectos, deben observar el principio de proporcionalidad.
POR LO EXPUESTO:
Señor Presidente, solicito se confirme la Reparación Civil que se impuso al
sentenciado en la Resolución de fecha 19 de noviembre del 2015.
OTROSI DIGO: Que ratifico mi domicilio procesal en AV. NICOLAS DE PIEROLA
Nº 966 LIMA 0F. 310 CASILLA Nº 201 PEGASO VERDE y CASILLA 9331 DEL
SINOE.
Lima, 10 de Octubre del 2017