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Sogay es un pueblo tradicional en Arequipa que destaca por su arquitectura colonial y su rica historia, pero enfrenta desafíos debido a la modernización y la pérdida de su patrimonio. La Ruta del Loncco, que incluye Sogay, busca promover el turismo cultural y resaltar la importancia de la conservación de sus tradiciones y recursos naturales. A pesar de su atractivo turístico, la falta de protección y la depredación de sitios arqueológicos amenazan su legado histórico.

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Sogay es un pueblo tradicional en Arequipa que destaca por su arquitectura colonial y su rica historia, pero enfrenta desafíos debido a la modernización y la pérdida de su patrimonio. La Ruta del Loncco, que incluye Sogay, busca promover el turismo cultural y resaltar la importancia de la conservación de sus tradiciones y recursos naturales. A pesar de su atractivo turístico, la falta de protección y la depredación de sitios arqueológicos amenazan su legado histórico.

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Sogay: Pueblo con tradición e

historia
Sogay es quizá el Pueblo más atractivo de la zona de Yarabamba
( Departamento de Arequipa) y el que mejor conserva muestras
de una arquitectura colonial mucho más adecuada a las
condiciones climáticas y ambientales de la zona, pero la
modernización está haciendo estragos y está dando paso a la
delirante construcción de concreto y calamina. Es
verdaderamente una pena perder todo el gran atractivo que
presenta este Pueblo lleno de tradición e historia. (Cfr.
revista Bienvenida Turismo Cultural del Perú en su edición
dedicada a Arequipa el año 2005 en un artículo de Rafo León,
llamado “Nuevas Rutas alrededor de la vieja Arequipa“).

Vía principal que nos


traslada hacia Sogay.

Este Tradicional Pueblo está ubicado a 35 kms de la ciudad de


Arequipa, a una altitud de 2600 m.s.n.m. (nivel de la plaza
del pueblo). Por la importancia de sus suelos, como área de
cultivo, siempre ha sido ocupado por el ser humano desde
épocas pre-incas, como lo indican los restos en asentamientos
aquí ubicados. Es el ícono más importante de la propuesta
turística del distrito de Yarabamba y naturalmente de la “Ruta
del Loncco Arequipeño”.

Desde hace unos años se ha propuesto esta ruta cultural,


económica, natural e histórica para el turismo doméstico,
nacional y extranjero. Es sorprendente ir por la RUTA DEL
LONCCO actualmente, porque uno puede ver a este personaje
típico de la campiña arequipeña; cosa que ya no se puede ver
quizá en algunos lugares donde supuestamente antes el Loncco
pertenecía al paisaje. En La Ruta del Loncco se conserva esto,
pero se conserva vivo. La Ruta del Loncco, en este caso, no
solamente nos trae esa presencia viva de una cultura
milenaria, también nos trae una esperanza viva de una cultura
que puede ser más milenaria aún. Por eso la Ruta del Loncco,
es uno de los patrimonios culturales, económicos, naturales e
históricos de la región que necesita la protección y apoyo de
todos los entes pertinentes. Aquí pues, en Sogay, resalta ese
personaje de la campiña típico agricultor arequipeño,
persistente y trabajador, personaje que nunca se rinde frente
a las adversidades.

Río Sogay que aún


conserva una rica y
variada fauna. Aquí
en la fotografía el
pato zambullidor.

Sogay se encuentra configurado por un sistema de andenerías y


pequeñas parcelas, que generan un microclima especial,
propicio para diversos cultivos. Este lugar probablemente
constituya el sitio paisajísticamente más bello de la campiña
yarabambina, tanto por su configuración cuanto por su
ubicación alta y expectante y con una vista incomparable hacia
los recursos naturales, el Misti y el Chachani.

Se localiza en una lomada extensa donde habitan familias


tradicionales de Arequipa, con viviendas de sillar
acondicionadas, restos históricos y un lecho de río con amplia
vegetación y que en su recorrido va tomando distintos nombres
de acuerdo a los poblados que beneficia con sus aguas, así río
Sogay, Quequeña o Yarabamba. Nosotros le llamaremos RÍO SOGAY,
ya que es el primer pueblo al que favorece en toda esta zona.
El slogan de este pueblo tradicional, donde el tiempo parece
haberse detenido, es “Sogay, Naturaleza en silencio”. (Cfr.
Revista “Mi Nombre es Arequipa” Nº 5).

Muestra de la andenería
que circunda Sogay.

Sogay, que significa lugar de castigo, pertenecía al curacazgo


de POCSI, ocupaba la cuenca del río Yarabamba y vertientes del
Mollebaya es decir: Uzuña, Piaca, Pocsi, Polobaya y Mollebaya,
incluyendo, Yarabamba y Quequeña. Entre sus atractivos (dentro
del mismo pueblo) está la Arquitectura de las casas que lo
conforman, la mayoría de ellas construidas a principios del
siglo pasado; sus callecitas todas empedradas, sinuosas y en
pendiente; la “Tanccana” o batán y su mano de piedra donde la
gente del pueblo, antiguamente molía los granos de maíz,
trigo, cebada y el famoso maíz germinado, para la no menos
famosa “chicha”.
Parte de la zona de Sogay,
fotografía tomada desde
Cerro Borracho.

Y ya en los alrededores, también están los Petroglifos


ubicados camino al viejo molino, los restos de las bóvedas y
las piedras de molienda de un molino colonial (1820); la
andenería del lugar, que muchos la comparan como un pequeño
anfiteatro parecido al Colca pero en menor escala, y, por
último, las Cascadas ubicadas en el cerro Cambraca (Cfr.
artículo del Arq. Javier E. Flores Herrera en la Revista Del
Colegio de Arquitectos de Arequipa, Diciembre 2009 año 1 Nº
2).

Muestra de el camino inca


que unía todos estos
pueblos, como Polobaya,
Pocsi, Piaca, San José de
Uzuña y otros; aquí la zona
de Cambraca.

Sogay es, como estamos indicando, uno de los anexos que tiene
un extraordinario potencial para presentar a sus visitantes.
Adentrarse en Sogay, significa disfrutar de la experiencia
única que combina lo tradicional y lo natural que le da un
toque especial al pueblo; un pueblo tradicional donde el
tiempo parece haberse detenido. Evidentemente para disfrutar
está su paisaje, no por algo a Sogay se le considera como
“naturaleza en silencio”; la distribuciónde las chacras, que
nos regalan un inolvidable recorrido por sus verdes sembríos y
zonas con presencia milenaria del ser humano que han dejado
muestras de su exquisito arte en grandes moles de piedra
(Petroglifos, los existentes pertenecen a la segunda
modalidad, con referencia al arte rupestre).

Vista parcial del paraje


de La Piedra Grande y Los
Uzuña.

Cuando hablamos de segunda modalidad en arte rupestre,


naturalmente nos referimos a lo propuesto por el estudioso Dr.
Eloy Linares Málaga. La propuesta de este insigne Yarabambino
respecto al arte referido es que existen muestras de
pictografías, petroglifos, geoglifos y arte mobiliar con
tradición rupestre. Los visitantes que llegan a Sogay,
recorren naturalmente su territorio, pero no tienen
oportunidad de ir a las zonas de los petroglifos. Esto porque
se desconoce o en su defecto, no se ha promovido debidamente
la existencia de tales petroglifos para el turismo.
Petroglifo de la zona de
los Uzuña: Detalle de una
escena de caza.

Respecto a esto último, lo más representativo que tenemos son


los petroglifos de “Los Uzuña”, contiguo a la zona de la
“Piedra Grande” (considerada como un símbolo de este Pueblo).
El arte rupestre presenta motivos muy variados, antropomorfos,
zoomorfos (camélidos en gran mayoría, escenas de caza de
animales) y geométricos (líneas ondulantes). En gran parte se
repiten lo encontrado en Alto San Antonio. El lugar escogido
por los antiguos peruanos es de alguna manera estratégico para
sus prácticas mágico religiosas.

Detalle del petroglifo de la


zona de los Uzuña: Similar a
lo que existe en la zona de la
quebrada de Hualhuayo.

Debemos indicar que los petroglifos ocupan un sitio aparte en


el arte precolombino y plantean dos problemas principales: el
primero referente a su fechado, el segundo a su finalidad. A
diferencia de los vestigios textiles y cerámicos, los
petroglifos están desprovistos, en la mayoría de los casos, de
otro contexto arqueológico y no pueden ser relacionados con un
período cultural preciso. Este grupo de Petroglifos estudiados
por el Arqueólogo Eloy Linares Málaga, así como los ubicados
en la lomada de Alto San Antonio, les da una antigüedad de
5,000 años A.C. (afirmación de este insigne investigador).
Junto a este arte, se encontraron materiales líticos
trabajados como puntas, raspadoras, raederas, machacadores y
tajadores así como abundantes morteros y esquirlas que
sirvieron como medios de producción para la caza de camélidos,
roedores y cérvidos que alimentaron a los primeros
grupostrashumantes que llegaron a toda esta zona de Sogay, San
Antonio y otros del distrito de Yarabamba. Desgraciadamente
todo este grupo de Petroglifos han sido depredados, algunos
han sido destruidos por construcciones que allí se han hecho y
en algunos casos, los mismos visitantes han fragmentado las
piedras. Este importante sitio, como muchos otros en este
Distrito, no es conservado como debiera ser. Aquí debemos
hacer un “mea culpa” e iniciar una cruzada por facilitar la
investigación, darles mayor difusión y poner en valor todo
este preciado legado para el turismo.

Petroglifo ubicado en el
Callejón, zona El
Encanto.

Otra zona importante de petrograbados es “El Encanto”, en los


lugares denominados “la Ladera” y “el Callejón”. En su gran
mayoría se repite las representaciones de escenas de caza de
camélidos, venados y figuras de diferente tipo, así zoomorfas
como geométricas. En el Callejón notamos otras
representaciones, como podemos visualizar en la fotografía que
se acompaña. Como este arte está en los muros de la andenería
existente, muchas piedras han desaparecido por los constantes
deslizamientos que ha habido, tanto a consecuencia de las
lluvias como por el mismo riego a que son sometidos estos
terrenos de cultivo.

Detalle del petroglifo


ubicado en la Ladera, zona
del Encanto.

Paralón tampoco está exenta de restos arquelógicos y de arte


rupestre. Es bueno indicar que toda esta zona es muy rica en
andenería pre Inca, conserva en la parte superior canales y
trazos de una pequeña urbe. Así mismo se ha podido verificar
la presencia de petroglifos, con representaciones de animales
y líneas ondulantes, diseminados en toda la zona.

Petroglifo ubicado en
la zona de Paralón

Al existir presencia de petrograbados similares a los de la


zona de Alto San Antonio, más precísamente la existencia de
TRIDIGITOS en las piedras (suponemos que hubo presencia de
Nandús en todo este territorio), consideramos que Paralón,
Quebrada de la Zorra y Hualhuayo pertenecen a un mismo gran
territorio junto a Alto San Antonio.

Petroglifo ubicado en la zona de


Paralón. Representación de
TRIDIGITOS.

Lo penoso es que la andenería existente ha sido, en parte,


destruida por algunas ladrilleras informales que sustraen la
materia prima para la confección de su producto, como son los
ladrillos. Zona importante es también Cerro “Borracho”, lugar
estratégico donde se encuentra andenería pre inca y
petroglifos, estos últimos figuran en la relación del
Inventario Nacional de Arte Rupestre del Perú. Junto a este
arte rupestre, existe también pequeñas terrazas y plataformas.
Tampoco es ajeno comentar, que este sitio se presenta como
estratégico para las prácticas mágico religiosas de los
antiguos peruanos, que hicieron de este territorio parte de su
ruta de transhumantes.

Petroglifo ubicado en la zona


de Cerro Borracho. Estas
representaciones nos recuerdan
Alto San Antonio y la zona de
Paralón.

Debemos señalar también San Pablo. En toda la zona existen


diferentes evidencias que indican que este lugar en la
antigüedad era un gran centro de adoración, al cual viajaban
desde distintas partes en un determinado momento del año; esto
por las fosas encontradas en diferentes niveles con pagos que
se hacía a la madre tierra. En este Cerro se conservan aún
canales y una andenería en su declive y, en la cumbre, hay
evidencias de tumbas y habitáculos con restos de cerámica
fragmentada.

Andenería prehispánica en
la zona de San Pablo. Lugar
de rituales de Pagos a la
Madre Tierra.

Los antiguos peruanos tuvieron un profundo respeto a las


fuerzas de la naturaleza, a los apus (montañas), al sol, la
luna, animales y en especial a la “pacha mama” o madre tierra
como parte de su religiosidad; considerándola como “fuente de
vida”, hacedora de todo lo existente. Por ello construyeron
lugares sagrados para rendir culto y celebrar lo místico en
agradecimiento a Élla. A este ritual se le conoce con el
nombre de “pago a la tierra“, actividad de reciprocidad entre
el mundo material y el mundo espiritual, del ser humano y la
naturaleza. Este ritual tenía como finalidad satisfacerla,
nutrirla y ofrecerle los mejores alimentos para darle fuerza y
energía, con el objeto que, en el futuro, les devuelva
protección, alimentos, prosperidad y buenas cosechas. Se trata
de una deidad que manifiesta la partición entre el dar y
quitar, pues así como favorece y cuida, también castiga y
reclama sacrificios. Es compasiva, pero también vengativa,
caprichosa, arbitraria e impredecible. Por ello es respetada
y temida. San Pablo se convierte así como un lugar sagrado
para este ritual, por ello se encuntran señales en todo su
territorio de lo que aquí acontecía antiguamente.

Esto ha motivado que sujetos inescrupulosos estén depredando


todo el lugar en busca de “tesoros”, pensando que estos pagos
son “tapados” (tesoros enterrados) y lo único que hacen es
destruir todo aquello que se considera como un legado valioso
de nuestros antepasados; arruinando la andenería y
fragmentando la cerámica con el contenido de estos pagos.

Cerro San Pablo, por la


búsqueda de los “tapados”,
se está depredando todo
este lugar.

Por otro lado, en este Pueblo, tenemos: las cascadas que se


encuentran en la zona de Cambraca, en el río Sogay. Este río,
en su discurrir, forma caídas que han horadado las rocas,
formando pozas muy profundas; y junto al paisaje agreste de
los cerros que rodean el lugar, se convierten en centro de
atención para los visitantes.
Cascadas formadas por el
río Sogay, zona de
Cambraca.

Sogay ahora ya no tiene esa originalidad y ha perdido parte de


su historia gracias a la ineficacia de sus autoridades y al
silencio de sus pobladores que no han sabido alzar su voz de
protesta y defender las tradiciones y la Arquitectura del
Pueblo.

Sogay, un pueblo con tradición e


Historia y es uno de los lugares
más preciados que Yarabamba
presenta al turismo

Como podemos apreciar en las fotografías que acompaño, la


arquitectura moderna se está trayendo abajo toda una tradición
histórica en su construcción, y es precisamente esa
originalidad la que convierte también a este Pueblo, en un
gran atractivo para el turismo. Pero eso no es todo, gente del
mismo pueblo, con la venia de las autoridades, construyeron
casas de dos pisos con arcos truncados que podrían estar en
cualquier sitio menos en este pueblo. A pesar de todo, esta
zona resulta muy atrayente principalmente para el turismo
ecológico y de aventura. En la actualidad es visitada no sólo
por turistas nacionales o locales, sino también por un gran
número de extranjeros. (Cfr. Artículo del Arq. Javier E.
Flores Herrera en la Revista Del Colegio de Arquitectos de
Arequipa, Diciembre 2009 año 1 Nº 2).

Sogay desde la plaza


principal

Sogay es pues, un pueblo que merece toda nuestra atención y


donde debemos tener mucho cuidado en combinar cultura y
naturaleza; buscar el equilibrio entre la modernidad y la
tradición cuando se trate de formular proyectos u otorgar
licencias de construcción tanto a los pobladores del lugar,
como aquellos que han adquirido propiedades en este Pueblo y,
naturalmente, poner en valor todo el patrimonio que aquí
existe.

Autor: Ismael Begazo Quenaya.

(Las fotos pertenecen al archivo del autor).


Pictografías en la Quebrada
del Higuerón Valle Chicama,
Perú
Resumen

Las Pictografías en la Quebrada del Higuerón son las primeras


que se reportan para el valle Chicama, las imágenes
manifiestan la dualidad de personajes así como ideografías
cargadas de concepciones que fueron plasmadas en color rojo y
negro. Su ubicación en las primeras estribaciones andinas y la
costa, reviste de importancia para comprender concepciones que
dejan entrever aspectos de origen simbólico y mitológico;
probablemente manifiesta deidades masculinas o ancestros
divinizados, así como una simbología ampliamente difundida en
la parte norte de Perú.

Daniel S. Castillo Benites

INTRODUCCIÓN

La diversidad de sitios con Arte Rupestre en la cuenca del


Chicama son abundantes, de tal manera que la existencia de
geoglifos, promontorios y abrigos rocosos, conteniendo
evidencias pictográficas constituyen parte de las evidencias
arqueológicas aún desconocidas en nuestro medio.

El periodista Gustavo Alvarez Sánchez (1974), pregonaba la


necesidad de tomar conciencia y la importancia de inventariar
o tener un mapa de Arte Rupestre para La Libertad,
entendiéndose que el de cristalizarse constituiría un
importante aporte para ubicar con exactitud la existencia de
pictografías, petroglifos y geoglifos, los que ubicarían a La
Libertad en el primer lugar en el norte del País (Alvarez
1974: 64).

El Dr. Jorge Zevallos (1990), teniendo en cuenta esta


situación hizo una deferencia en lo significativo de esta
formidable documentación prehistórica que alberga nuestra
región; reconocía que era sumamente desconocida y apenas
estaba iniciada. Sin embargo como investigador de trayectoria,
preveía, que esta representaba por sí ya una necesidad
imperante de estudio, básico en extremo para la problemática
de la arqueología Nor Peruana (Zevallos 1990: 7).

A inicios de 1990 se recoge la primera información verbal de


campesinos, referencias que fueron verificadas en zonas como:
Cafetal, Playa Cuculí, en la Jurisdicción de Pampas de Jagüey,
y otros lugares en Shimba, Colón, correspondientes para San
Benito, lugares con petroglifos que fueron reportados
preliminarmente en el Boletín de Lima (Castillo 1994: 27-31).

La presente investigación forma parte de la importancia de


poder contar con un registro y documentación para la cuenca
del Chicama; es parte de programa de registro fotográfico que
fuera gestionado con el expediente 306-93 INCLL/21 abril de
1993. Lográndose la identificación de diversos sitios
rupestres, muchos de ellos cargados con un universo de
representaciones significativas para la comprensión de las
antiguas culturas en esta parte norte del Perú. No se coloca
la ubicación UTM, a fin de preservar estos lugares, y asegurar
la conservación del sitio para futuros estudios, sin embargo
ponemos a vuestro alcance los dibujos y fotografías como el
resultado de esta labor pionera que a durado algo más de diez
años, tiempo en que se ha venido verificando las referencias
recogidas de pastores, docentes y campesinos, e incluso de
cazadores de venados siendo estos últimos los que condujeran
al lugar (Diario El comercio 1999 y La Industria 2000). Sin
embargo a lo largo de la vertiente y colectores del río
Chicama, se han compilado diversos lugares con vestigios
rupestre sea petroglifos (Castillo 1997: 97), pictografías,
geoglifos para la cuenca, publicación que aún se encuentra en
prensa.

Figura Nº 1. Mapa del Valle Chicama y los sitios reportados


para Quebrada del Higuerón.

El Sitio Arqueológico Se ubica en dirección Noreste del centro


poblado de Mocan, entre los limites geográficos de la parte
baja del valle Chicama y las primeras estribaciones andinas,
perteneciendo a la Provincia de Ascope. Limitando por el Norte
con la parte alta de la Quebrada de Cupisnique, por el Oeste
con playa de Mocan, por el Sur y Este con los Cerros San Juan
(Ver Figura Nº 1).

En los alrededores del lugar se evidencia huellas de una


fuerte escorrentía de agua, lo cual ha dejado un terreno
fuertemente marcado y árido, en la formación de caja de río e
ingresando en la Quebrada del Higuerón; existen afloramientos
de grandes bloques líticos, así como también denota la
presencia de un drenaje interno de agua cuyo cause se pierde a
unos 60 m. de la unión de los principales colectores. El lugar
tiene una vegetación arbustiva que sobrepasa el 1.50 m. de
altura observándose también la proliferación de sapotes
(Capparis sp.), destacando la presencia de “Higuerones” (Ficus
urbaniana), cuyas raíces cuelgan en uno de los principales
acantilados.

La geomorfología del lugar esta compuesta a través de un


conjunto de cerros poco accesibles encerrando una conformación
de caja de río, en la cual destaca comparativamente una
elevación central de menores proporciones en cuyas laderas
opuestas se hallan las evidencias rupestres; la primera en un
promontorio y la segunda en un abrigo rocoso.

Promontorio Rocoso Figura Nº 2. Personajes antropomorfos,


contrastan en la dualidad de posición sus brazos como en la
expresión de sus colores.
El promontorio rocoso se encuentra ubicado en un pie de monte
cuyo flanco de orientación Norte se va estrechando de su parte
alta (en donde da origen a la naciente de unas quebradas en
ambos lados), en la cual sobresale un bloque lítico de forma
triangular que fuera parte de un desprendimiento geológico, la
roca alcanza los 4 m. de altura y 6 m. de ancho, en su parte
central presenta un desprendimiento en la cual los grabados se
encuentran sobre la superficie de la parte desprendida (la
hendidura ha permitido la protección de los diseños). Las
imágenes fueron elaboradas con pigmentos de color rojo carmín,
y color negro, de una aparente consistencia ligeramente
pastosa, contrastan con las rocas de origen granodioritas de
color ciena natural. La temática de las evidencias rupestres
muestran a dos personajes antropomorfos; ocupan la parte
central de la mencionada hendidura a la vez circundada por dos
grietas naturales, la presencia de caracoles de tierra
(Sculatus sculatus) se hallan distribuidos en los rincones de
la roca; afectando en algunas partes a las pinturas bicromas.
Las representaciones antropomorfas muestran una plástica
desplegada en la que se ha conjugando la combinación de
colores y en la que sus autores consideraron de trascendental
importancia hacer resaltar los contrastes, de esta manera la
bicromía esta reflejada como detalle tanto en la conformación
lineal de los personajes, donde el color que delimita la
imagen es diferente en cada uno de ellos, contrastando con el
relleno de sus cuerpos (Ver Figura Nº 2).

En el primer personaje antropomorfo, prevalecen detalles como


son la distribución de círculos concéntricos, probablemente
como rezagos a una de las características zoomorfas y
decorativas que evocan al felino que fue ampliamente difundido
durante el Período Formativo (1200 a.C.-100 d.C.). Los
círculos concéntricos fueron delineados en color negro y se
encuentran distribuidos en la parte superior del cuerpo del
personaje. Presenta los brazos flexionados en actitud
litúrgica que le dan singularidad relacionándola con otras
representaciones ampliamente difundidas en los andes. El
motivo antropomorfo alcanza los 75 cm de altura y tiene un
probable tocado de 5 puntas, así como algunos detalles
alrededor de los ojos y nariz, presentando rezagos de líneas
que tienen perdida en color negro. En la parte inferior de la
cara, es notoria la ausencia de color dejando adrede
aparentemente para darle mas vistosidad a la fisonomía, en la
que se ha variado a través de líneas cortas de color rojo que
no llegan a unirse a la boca de rectangular.

Respecto al segundo personaje, tiene menor proporción con


relación al primero, usaron el color rojo para la delineación
de la imagen, entre tanto que el empleo del color negro se
utilizo para el relleno del cuerpo, existiendo rastros de
perdida de este último color, sumándose también rezagos en uno
de las partes de la cabeza. Otro detalle peculiar es la
representación abstracta situada a la altura del pecho del
personaje ostenta motivos geométricos, entre ellos una línea
recta, un espiral en forma de “3” invertida y unida en su
parte inferior con un espiral invertido a modo de “S”, el
motivo tiene cierta similitud con un petroglifo observado en
Playa Cuculí. Si embargo en el extremo opuesto, evoca un
diseño frontal de apariencia zoomorfa, al cual coronan su
parte superior cinco triángulos. A ello cabe mencionar la
posición de los brazos; en lo que seria la palma de la mano
uno de ellos delinea un diseño cuadrado unido en su centro,
observada también en las dos manos del personaje principal.
Finalmente la observación en superficie adyacente al lugar y
no muy distante, fue notoria la presencia de dos ambientes
pequeños cuadrados presentes en la pendiente vecina, dos de
estos ambientes en mejores condiciones anteceden el ascenso
hacia las pictografías, en cuya ladera se suman una
considerable cantidad de pequeños tiestos de cerámica y
fragmentos identificables a cuellos cortos expandidos también
se observo algunos que tendrían una referencia cultural de
influencia serrana (pequeños fragmentos de caolín, pintado de
rojo oscuro en una parte de la superficie externa de grano
fino muestra una mala cocción, además otros fragmentos en
color marrón de grano un poco mas grueso) presentes en el
Período Formativo (Ver Figuras Nº 10 y 12).

Abrigo Rocoso Fue ubicado con orientación Noreste a unos 900


m. donde se unen los riachuelos, el abrigo se encuentra
situado en la ladera norte, en uno de los colectores que
conforman la caja de río. En el área sobresale una enorme roca
de granodiorita, en cuya parte baja se plasmaron pictografías,
el abrigo se encuentra limitando en su parte Sur con un
acantilado que alcanza los 10 metros de altura. En lo que
respecta al espacio interno con relación al techo del abrigo
alcanza una altura de 2.80 m. y el piso actual exhibe 1.60 m.
la extensión de la ladera original, debido a que fue cortada
verticalmente por un afluente actualmente seco, allí el
acantilado tiene un desvío ligeramente con dirección Sur, se
observó que a unos escasos 100 metros en el recorrido afloraba
agua que va a unirse con el otro colector. En el interior del
abrigo rocoso las presencia de pictografías se encuentran
plasmadas en el techo como en el panel principal, el mismo que
se encuentra dividido por algunas grietas naturales de la
roca. Una descripción de derecha a izquierda de estas
representaciones serian: 1. Parte derecha: cuatro formas
romboidales en color rojo, una gran “S” invertida de líneas
dobles anchas, se suman la asociación de puntos aparentemente
ordenados, así también un par de círculos concéntricos de
igual color, es observable una cara antropomorfa donde se ha
combinado con el color negro en los ojos, boca y parte
superior de la cabeza; bajo esta una conformación de línea
doble delgada no muy apreciable en su forma total, debido a
que la roca a sufrido excoriaciones (Ver Figuras Nº 3 y 4).

Figura Nº3. Rombos en color rojo

Figura Nº 4. Motivos presentes también en petroglifos

2. Parte centro: fue apreciable el diseño de cuatro círculos


dobles concéntricos distribuidos ordenadamente de arriba,
abajo y los costados, los mismos que están unidos por líneas
dobles elaborados en color rojo oscuro, es notorio que hubo
superposición de dibujos, debido a que se cuenta la presencia
casi triangular y a manera de media luna, sumándose otras
formas a maneras de círculos en color negro (Ver Figura Nº 5).

Figura Nº 5. Representación geométrica de círculos dobles


concéntricos unidos bajo ello diseños triangulares en color
negro sumándose motivos de círculos concéntricos en el mismo
color.

3. Avanzando hacia la izquierda: se cuenta con la presencia de


un motivo zoomorfo de una serpiente en perfil plasmada en
color rojo (aparentemente similares a los de la cultura
Moche), en el extremo final del panel se cuenta con formas de
círculos concéntricos. Además se ha alternando el color negro
para delinear un círculo concéntrico y el relleno en color
rojo, otra presenta una coloración inversa siendo esta en
forma de “U” teniendo el delineado en color rojo y relleno de
la imagen en color negro (Ver Figura Nº 6).

Figura Nº 6. Serpiente en perfil, similar a las representadas


en la cerámica moche.

4. En la parte baja del panel principal, a unos escasos 40 cm.


respecto a lo que sería el piso natural (sobre una saliente de
la misma roca), se plasmo la combinación de pinturas cuyo
trazo tienen una modalidad geométrica a manera líneas
quebradas o “zigzagueantes”, las que fueron distribuidas
paralelamente en su elaboración alternado los colores rojo y
negro.

Se notó que en la superficie del piso del abrigo rocoso, la


existencia de algunos rasgos de ceniza y carbones (Ver Figura
Nº 7).

Figura Nº 7. Motivos semejantes a los encontrados en el


desierto de Cupisnique.

5. Finalmente en lo que respecta a la parte superior del techo


del abrigo rocoso, se cuenta con las representaciones
geométricas de círculos concéntricos elaborados básicamente en
color rojo, existen también otros diseños de una aparente
conformación lineal que probablemente evoquen alguna
representación zoomorfa elaborada en color negro (Ver Figura
Nº 8).

Figura Nº 8. Motivos plasmados en la parte del techo del


abrigo rocoso.

Cabe destacar que en la parte externa como a unos 20 metros


más abajo del abrigo, siguiendo un pequeño sendero se llega a
un terreno de suave inclinación, cuya superficie rocosa y
adyacente a la vegetación se observó que persistía la
presencia de cuellos cortos expandidos semejantes al primer
lugar (Ver Fig. Nº 13). El lugar presenta una superficie de
concentración cuyos tiestos de cerámica por su tamaño, algunos
fragmentos fueron identificados a la cultura Salinar, Moche y
Chimú (Ver Fig. Nº 9 y 14).

Interpretación Las pictografías de quebrada el Higuerón, son


las primeras que se reportan para la parte baja del valle
Chicama, muestran una plástica desplegada en la que se han
conjugando la bicromía de colores en algunos casos. Sin
embargo las evidencias pictográficas por encontrarse
estratégicamente ubicadas dentro de una conformación de una
caja de río y estar exteriormente rodeada en su ingreso por
una densa ocupación de sitios Paijanense (10,000 a.C.), es
probable que este reducto fuese sagrado en el Período
Formativo y estuviera relacionado con el culto al afloramiento
de las fuentes de agua (Del Carpio et.al 2001: 95).

La ocupación de los primeros emigrantes que llegaran al


Chicama y su modalidad ocupacional probablemente fue muy
similar a las que ocurrieran en otras latitudes del
territorio, donde la actividad de subsistencia de los
cazadores-recolectores fue sumamente dura, cuya economía les
obligaba a tener continuos desplazamientos para la adquisición
de los recursos inmediatos que la madre naturaleza les
otorgaba, el reconocimiento y su amplio radio de movilización
entre montes, bosques de algarrobos, zapotes, espinos, así
como los recursos que les brindaban la vegetación de lomas y
su diversidad en alimento de origen animal; consideraron de
suma importancia la trayectoria de los ríos, arroyos y fuentes
que bajaban de las estribaciones andinas; gestando
inconscientemente la asociación ideológica muy estrecha entre
la relación del cerro y la planicie del valle, de allí que su
mundo cosmogónico perpetuaría la organización de diversos
espacios sagrados. Adoptaron las impresiones captadas de su
medio, siendo la observación uno de los elementos innatos que
les permitió asimilar contrastes de la naturaleza e
incorporarlos sustancialmente en la trayectoria de su vida.
Rick (1983), precisa que en el proceso ocupacional del
Precerámico costeño existen evidencias de una fauna propia y
de un hábitat mucho más húmedo que el desierto actual, dejando
abierta la posibilidad de que hubiera existido permanentes
riachuelos; validándose en la cita de Lemon y Churcher,
quienes consideraban que se había dado un proceso de sequía
progresiva e indicando textualmente que: “Es probable que
debido al efecto de la corriente de Humboltdt, los llanos
costeros fueron básicamente secos, pero la región interior
gozaba de un clima más húmedo que hoy, abasteciendo con más
agua a los riachuelos que iban hacia el oeste (1961: 420)”
(Rick 1983:54).

Los contrastes de la madre naturaleza, entre ellas eclipses,


movimientos telúricos así como las consecuencias
hidroclimáticas, otorgaron conceptos que fueron incorporados
sustancialmente en el inconsciente colectivo, siendo el inicio
de una producción de símbolos y formas, singularidades
gestadas dentro de la expresión, concepción y cosmovisión,
formando parte del conjunto de elementos integradores de las
antiguas sociedades, trayendo consigo concepciones utilitarias
que agrandaron el espíritu de sus hombres, consolidando su
reverencial sentido por la vida y naturaleza.
Por su parte Núñez plantea que las pictografías son una de las
manifestaciones relevantes de los primitivos cazadores-
recolectores, aunque por tradición se encuentra también entre
las sociedades agrícolas (Núñez 1986:8).

Rick sugiere que el arte rupestre no fue realizado en el


contexto de la vida cotidiana, sino mas bien en lugares
alejados y que solo estaba restringido a ciertos miembros del
grupo (Rick 2000:16).

De las investigaciones de Chauchat en parte alta de la


quebrada de Cupisnique se reporta la presencia de un abrigo
rocoso, conteniendo pinturas esquemáticas de color rojo y
negro, los cuales tienen cierta semejanza zigzagueante, pero
debido a la ausencia de tiestos de cerámica en el piso
consideraron la posibilidad que se trate de pinturas
Paijanense (Chauchat et.tal 1988: 81, citado por Guffroy 1999:
64).

Si bien es cierto no se puede reconstruir los aspectos


ideológicos de las sociedades tempranas y poder ordenar las
concepciones que la condujeron a plasmarla, sea en forma
particular o dentro de la complejidad y multilaridad
ideológica. Se tiene conocimiento que para el Arcaico Tardío
(2200–1800 a.C.) en Huaca Prieta se produjo tejidos elaborados
y otros artefactos portátiles adornados con lo que podrían ser
figuras míticas o deidades, las cuales incluyen los tres
elementos básicos de la naturaleza, entre ellos seres
pertenecientes al elemento agua (peces, cangrejos); elemento
aire (cóndores, loros y otras aves); y al elemento tierra
(humanos, felinos y serpientes), los cuales evidencian una
probable actividad ritual para esa época (Pozorski 1994:48).

Las representaciones antropomorfas de quebrada el Higuerón,


evocan a una simbología pertenecientes al Período Formativo
dejan entrever aspectos de origen simbólico y mitológico, los
cuales probablemente dieran origen a deidades masculinas o
ancestros divinizados que se difundieran en la parte norte de
Perú, relacionadas a las nacientes y fuentes de aguas. Las
pictografías de personajes antropomorfos, fueron plasmados con
colores opuestos tanto en el cuerpo como para delinear la
silueta, obedeciendo probablemente a una concepción
diferencial que se ve reflejada en la posición de los brazos y
la simbología incorporada en sus cuerpo.

Burger sostiene que el “dualismo dinámico” o “oposición


complementaria” formó parte del “ceremonial Andino” considera
que sus raíces alcanzan al ceremonial de Chavín, en donde la
noción de oposición dual no solo influyo en la forma en que
ellos pensaron acerca de sus deidades y de su manera de obrar
en el universo, sino también en sus acciones para adorarlos,
destaca la posición de la deidad plasmada en el lanzón de
Chavín, donde el brazo derecho esta levantado, mientras que el
brazo izquierdo cuelga hacia abajo (Burger 1994:98).
Finalmente la presencia de algunas estructuras temporales
presentes en el lugar con recurrencia de cerámica que datan
del mismo Período, permite inferir que existía un cierto
control que antecedía al culto, de la misma manera ocurre como
antesala con el abrigo rocoso, donde unos metros mas abajo y
mucho antes en un claro de roca a modo de planicie, se
concentran tiestos de cerámica identificadas tanto para el
Período Formativo como para el Período de Desarrollos
Regionales (100 –800 d.C.), estos tiestos permiten mantener la
hipótesis de trabajo que estarían relacionados a la
representación de una serpiente en perfil, semejantes a las
representadas en la iconografía en la cultura Moche. La
presencia de fragmentos identificados a la fase Chimú
Temprano, observadas en la lomas cercanas a la unión de los
colectores versan la importancia del lugar dentro de la
cosmovisión de los pueblos asentados en esta parte del
territorio y su larga trayectoria del culto al agua.

AGRADECIMIENTOS

Deseo expresar mi gratitud a los señores Pedro Alva, José


Durán, Marco Miyahara, Gonzalo Lozada y Guillermo Muñoz, con
quienes iniciáramos una larga caminata a través de las pampas
áridas de Mocán en 1999, haciendo realidad la verificación del
dato que había venido siguiendo por más de cinco años.

ANEXOS

Figura Nº 10. Cuellos cortos y


Figura Nº 9. Vista panorámica expandidos sin decoración, ubicados
del Abrigo Rocoso y a unos 20 en la ladera del ascenso al
metros antes una planicie como promontorio rocoso (pictografías de
antesala al lugar en donde se personajes antropomorfos), asociados
ubicaron tiestos ceramográficos. a pequeños ambientes de forma casi
cuadrada.

Figura Nº 11. Cuellos Figura Nº 12. Base plana ubicada un


cortos ubicados en la poco mas distante a los pequeños
parte baja al ambientes de forma casi cuadrada.
promontorio rocoso. Presenta orificios laterales.

Figura Nº 13. Cuellos Figura Nº 14. Cuello identificado


hallado en la planicie con coloración amarillenta en la
a unos 20 metros antes parte externa e interna del cuello
del abrigo rocoso. pertenecientes a la cultura Salinar.
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Quebrada El Higueron – Cuenca


del Rio Chicama
Arte Rupestre
QUEBRADA EL HIGUERON
CUENCA DEL RIO CHICAMA

El sitio conocido como “El Higuerón” se encuentra en dirección


noreste con referencia al centro poblado de Mocan; hallándose
dentro de los limites de la parte baja del valle Chicama y las
primeras estribaciones andinas, geográficamente pertenece a la
provincia de Ascope. Limita por el Norte, con la parte alta de
la quebrada de Cupisnique, por el Suroeste con playa de Mocan,
por el Este con los Cerros San Juan.

En los alrededores del lugar presenta huellas de cause de


escorrentías lo cual ha dejado un terreno fuertemente marcado,
existiendo la presencia de afloramientos de grandes bloques
líticos, así también se denota la presencia de un drenaje
interno de agua cuyo cause se pierde a unos 60 mts. de la
unión de los principales afluentes. Se suma a ello la
presencia de una vegetación arbustiva y herbáceos que sobre
pasa el 1.50 mts. de altura observándose también la
proliferación de sapotes, entre otros destaca la presencia de
“Higuerones” (Ficus urbaniana), cuyas raíces cuelgan en uno de
los acantilados.

La geomorfología del lugar; a través de un conjunto de cerros


poco accesibles encierra una conformación de caja de río, en
la que destaca comparativamente una elevación central de
menores proporciones, en cuyas laderas opuestas se hallan las
evidencias rupestres, una para cada vertiente; la primera en
un promontorio y la segunda en un abrigo rocoso.

Una de las pictografías se encuentran plasmadas en la


hendidura del mencionado roca de forma piramidal cuyas medidas
son aproximadamente de 4 mts. de altura por unos 6 mts. de
ancho, presentando en su base (frontis) algunos adosamientos
de piedras ligeramente labradas. Las imágenes rupestres,
fueron elaborado con pigmentos de color bicromos entre ellos
el rojo carmín, y color negro, de una probable consistencia
ligeramente pastosa, contrastanto con la roca que presenta un
color ciena natural y propias de las rocas de origen
graniodioritas. Las evidencias muestran a dos personajes
antropomorfos; los mismos que ocupan la parte central de la
mencionada abertura y esta a la vez circundada por dos grietas
naturales de rocas, sumándose la presencia de caracoles de
tierra (Sculatus sculatus) distribuidos en los rincones de la
hendidura; la cual han afectado en algunas partes a las
pinturas bicromas.

Otro conjunto de pictografias se encuentran


en el interior de un abrigo rocoso, e incluyen su presencia
también en el techo, así como en el panel principal, entre las
representaciones destacan el diseño de cuatro círculos dobles
concéntricos, distribuidos ordenadamente; arriba, abajo y los
costados los mismos que están unidos por líneas dobles, todos
ellos en color rojo oscuro, es probable que hubo superposición
de dibujos, con los de color negro, elaborados a manera de
media luna y de formas triangulares, sumándose otras formas a
maneras de círculos.

Avanzando hacia la izquierda, existe la presencia de un motivo


de una serpiente plasmada en perfil, hecha en color rojo, En
la parte final hay formas de círculos concéntricos, en cual se
han conjugado, el color negro, para delinear (el circulo y el
punto) y el color rojo (relleno de la figura), con las mismas
características, hay otras en forma de “U” de coloración
inversa (delineado de color rojo y el relleno en color negro).

Finalmente en la parte baja del panel principal, a unos 40


cmts. de altura cerca al piso, sobre una saliente de la roca;
existen pinturas bicromas como líneas quebradas, en las cuales
se han alternado el color rojo y el color negro.

Textos: Daniel Castillo Benitez


Arte Rupestre – Antecedentes
Arte Rupestre
ANTECEDENTES

En lo que respecta a estas evidencias dentro de la región la


Libertad, se tiene conocimiento que por los años de 1974, el
periodista Gustavo Álvarez Sánchez, pregonaba la necesidad de
tomar conciencia y la importancia de inventariar o tener un
mapa de Arte Rupestre para La Libertad, entendiendo que el de
cristalizarse constituiría un importante aporte para ubicar
con exactitud la existencia de pictografías, petroglifos y
geoglifos, los que ubicarían a La Libertad en el primer lugar
en el norte del país (Álvarez 1974: 64).

El Dr. Jorge Zevallos (1990), teniendo en cuenta esta


situación hace una deferencia en lo significativo de esta
formidable documentación prehistórica que alberga nuestra
región; reconocía que era sumamente desconocida y apenas
estaba iniciada. Sin embargo como investigador de trayectoria,
preveía, que esta representaba por sí ya una necesidad
imperante de estudio, básico en extremo para la problemática
de la arqueología Nor Peruana (Zevallos 1990: 7).

Dentro de los reportes que se cuentan para la región,


globalmente se conocían evidencias de petroglifos de algunos
lugares en la cuenca del Jequetepeque, el Alto de la Guitarra
(cuenca del Moche), y uno que otro lugar de la cuenca del
Chicama. Actualmente es la provincia de Ascope, la que
presenta un inventario casi completo de sus restos
arqueológicos. Destacan investigadores como: Disselhoff
(1955), Núñez (1986), Ravines (1986,1991), Gálvez (1989-1992),
Rodríguez (1991), Castillo (1994).
Hasta hace algunos años no sé tenia
conocimiento sobre la existencia de abrigos u promontorios
rocosos conteniendo evidencias pictográficas; estas
referencias significativas fueron recogidas de las versiones y
comentarios verbales de pastores, campesinos, cazadores;
existiendo contados lugares con muestras de pinturas dentro de
la cuenca del río Chicama, la misma que se fue verificando su
existencia de cada lugar.

En lo que respecta a geoglifos, la presencia los hay a


modalidad lineal, círculos concéntricos y otras formas las
cuales todavía constituyen parte de las evidencias
arqueológicas aún desconocidas en nuestro medio y mayormente
se encuentra en la franja costera y fronteriza con las
primeras estribaciones, muchas veces adyacentes a lugares que
tienen presencia con petroglifos.

Textos: Daniel Castillo Benitez

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