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OSEAS

Este documento resume el libro del profeta Oseas en la Biblia. Explica que Oseas significa "salvación" y que a través de su profecía y vida personal, Dios muestra la infidelidad de Israel hacia Él y promete una futura restauración. Relata cómo Dios le ordena a Oseas casarse con una prostituta llamada Gomer para ilustrar la relación entre Israel y Dios. De esta unión nacen tres hijos con nombres significativos que anuncian juicio pero también restauración final.

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Este documento resume el libro del profeta Oseas en la Biblia. Explica que Oseas significa "salvación" y que a través de su profecía y vida personal, Dios muestra la infidelidad de Israel hacia Él y promete una futura restauración. Relata cómo Dios le ordena a Oseas casarse con una prostituta llamada Gomer para ilustrar la relación entre Israel y Dios. De esta unión nacen tres hijos con nombres significativos que anuncian juicio pero también restauración final.

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OSEAS

El nombre de Oseas significa “salvación” Proviene de la misma raíz Hebrea (hoshea)


que el nombre de Jesús y Josué.
Oseas nos mostrará que la salvación se halla al volver a Jehová, y al apartarnos de
nuestro pecado.

B. La infidelidad de Israel y una promesa de restauración.


1. (Oseas 1:2) El mandato de tomar a una prostituta por mujer.
“El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Vé,
tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica
apartándose de Jehová.”
a. Dijo Jehová a Oseas: La primera palabra de Dios para Oseas era algo para su
propia vida.
Antes de que el profeta le pudiera hablar a la nación, él primero debía de
escuchar lo que Dios tenía para él.
b. Vé, tómate una mujer fornicaria: La palabra de Dios para Oseas no era fácil. Se le
dijo a Oseas que tomara a una prostituta por mujer.
¿Porqué? Porque la tierra fornica apartándose de Jehová.
A través de Oseas, Dios trae a la vida una ilustración.
En esta ilustración Jehová es el marido de Israel, y la atracción apasionada y crónica
por los ídolos era como la lujuria de un fornicario. Su pueblo era tan infiel como lo
era una prostituta.
Cuando ponemos cualquier cosa antes del Señor, le duele como la infidelidad le
duele a la víctima de adulterio en el matrimonio. Dios pone a Oseas en el lugar
donde él siente lo que Dios siente – y no se sentirá bien.
2. (Oseas 1:3-5) El matrimonio de Oseas con Gomer y su primer hijo.
Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo. Y
le dijo Jehová: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí a poco yo castigaré a la
casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel, y haré cesar el reino de la casa de
Israel. Y en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel.
a. Fue, pues, y tomó a Gomer: Oseas mostró una gran obediencia para que él en
verdad llevara a cabo este difícil mandato.
Él se casó con una prostituta – sin duda esperando que ella cediera su pecado, y se
dedicara solamente hacia él – pero ella permaneció como prostituta.
Esto sucedió tras el patrón de la naturaleza humana. Cuando Oseas y Gomer se
casaron, ella probablemente le prometió amor y devoción eterno. Ella
probablemente mostró señales de estar comprometida con Oseas. Pero después de
un rato, y en circunstancias difíciles, ella cayó de nuevo en la prostitución.
Quizás fue por un sentido de descuido. Quizás fue por un sentido de necesidad.
Tristemente, compartimos la mismas razones inexcusables para nuestra idolatría,
cuando preferimos a otro dios en lugar de al Señor Dios.
Esto es precisamente lo que Cristo ha hecho por nosotros, en su plan de Salvación.”
b. Ponle por nombre Jezreel: El primogénito de Oseas y Gomer fue “Jezreel” y el
nombre hablaba de dos cosas. Primero, Jezreel significa “Dispersado,” e Israel
pronto sería dispersado en exilio por un ejército conquistador Asirio.
Segundo, Jezreel se refiere al Valle de Jezreel, donde Jehú – el fundador de la
dinastía que puso a Jeroboam II en el trono – masacró a todos los descendientes de
Acab, estableciendo así su trono (2 Reyes 10:11). Dios dirigió a Oseas a que
nombrara a su hijo Jezreel, para confirmar Su promesa por causa de la sangre de
Jezreel, al juzgar a la casa de Jehú.
c. Quebraré yo el arco de Israel: “El arco era un símbolo de poder en un día en el
cual era el instrumento principal para la guerra. Así, un arco quebrado simbolizaba la
perdida de poder.”
3. (Oseas 1:6-7) Una hija le nace a Oseas y Gomer.
Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por nombre Lo-
ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré
del todo. Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por Jehová su
Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni
jinetes.
a. Ponle por nombre Lo-ruhama: El nombre Lo-ruhama significa “Sin Misericordia.”
Cada llamado de este infante con este nombre desafortunado le recordaría a Oseas
y a todos los demás de un juicio y exilio venidero.
b. Mas de la casa de Judá tendré misericordia: El ejército de Asiria que destruyó a
Israel también atacó a Judá, pero ellos no lo conquistaron. En lugar de eso, Dios
milagrosamente peleó por parte de Judá en contra de los Asirios cuando el ángel de
Jehová mató a 185,000 soldados en el campamento de los Asirios en una sola noche
(2 Reyes 19:35).
i. El hecho de que Dios no tuvo misericordia de Israel y tuvo misericordia hacia Judá
muestra dos cosas.
Primero, es verdad que Judá y sus reyes eran más fieles hacia el Señor durante esos
años, como ejemplo tenemos al Rey Ezequías (2 Reyes 18:1-8).
Segundo, en realidad no importa si Judá era más digno de la misericordia de lo que
lo era Israel, porque por su mera naturaleza la misericordia es misericordia. Si
uno merece lenidad, entonces lenidad es un asunto de justicia, no de misericordia.
La misericordia solamente es mostrada para con los culpables. Por lo tanto, esta
dentro del corazón sabio y amoroso de Dios el mostrar misericordia a quien Él
quiera mostrar misericordia (Romanos 9:15).

Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia,


15

y me compadeceré del que yo me compadezca.


16Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que
tiene misericordia.
Pero nadie jamás es injusto por no mostrar misericordia.
4. (Oseas 1:8-9) Un segundo hijo nace de Oseas y Gomer.
Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo. Y dijo Dios:
Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro
Dios.
a. Ponle por nombre Lo-ammi: El nombre Lo-ammi significa “No es Mi Pueblo.”
Cada llamado de este desafortunado nombre del infante le recordaba a Oseas y a los
demás que el pueblo de Israel había desechado a Jehová Dios, y que no deberían de
ser considerados más Su pueblo.
i. Ya que Gomer no cedió su prostitución, debió de haber una cruel ironía en el
nombre de Lo-ammi. Quizás en verdad este no era el hijo de Oseas, sino de otro
hombre. Quizás la apariencia de este niño era evidente. El mensaje que Dios debía
entregar a Israel a través de Oseas era lo suficientemente duro.
b. Porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios: Esto no es tanto
una penosa sanción, como lo es un simple hecho de declaración. No es como si el
pueblo en realidad quisiera ser el pueblo de Dios, pero Dios no los tendría. Pero el
pueblo de Israel rechazó a Dios, y aquí Jehová simplemente reconoce ese hecho. Él
no jugará a “vamos a pretender”: “Ustedes pretendan ser Mi pueblo y Yo
pretenderé ser su Dios.” El tiempo para esos juegos ha terminado.
8. (Oseas 1:10-2:1) Una promesa para una restauración futura.
Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se
puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois
pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente. Y se congregarán los hijos
de Judá y de Israel, y nombrarán un solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día
de Jezreel será grande. Decid a vuestros hermanos: Ammi; y a vuestras hermanas:
Ruhama.
a. Con todo, será el número de los hijos de Israel: Aunque Dios ha prometido juicio,
los días de juicio no durarán para siempre. Después del juicio, llegará un día de
prosperidad, grandeza y bendición.
b. No sois pueblo mío…Sois hijos del Dios viviente: Dios cumplirá la promesa de Lo-
ammi (Oseas 1:9), pero el juicio no duraría para siempre. Un día Israel regresaría a
Jehová, y una vez más serían llamados hijos del Dios viviente.
c. Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel: Dios prometió una restauración tan
plena, que la división causada por la guerra civil de Roboam y Jeroboam I – una
división que duró por 170 años – un día sería borrada.
i. Podemos decir que una manera en que esta promesa se cumple es en la iglesia,
donde Dios reúne a Israel, Judá – y aún a los Gentiles – en un cuerpo (Efesios 2:14-
16).
14Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando
la pared intermedia de separación,
aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos
15

expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y


nuevo hombre, haciendo la paz,

y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo


16

cuerpo, matando en ella las enemistades.

d. Porque el día de Jezreel será grande: El primer hijo de Oseas y Gomer fue
nombrado Jezreel, como una señal de juicio. Pero Dios promete una restauración
tan plena que Jezreel nuevamente será un nombre de grandeza, no de juicio.
e. Decid a vuestros hermanos: Ammi; y a vuestras hermanas: Ruhama: Esto
muestra que la redención ha sido completada. El niño llamado Jezreel tiene su
nombre redimido, y los siguientes dos infantes (Lo-ruhama, “Sin Misericordia” y Lo-
ammi, “No Mi Pueblo”) tienen su nombre redimido mientras Israel es tenido
nuevamente como pueblo mío (Ammi) para el Jehová y les es mostrada misericordia
(Ruhama) hacia ellos. Lo que fue una señal de juicio ahora es una evidencia de
redención.

Son felices hasta que un cáncer espiritual empieza a destruir el corazón de Gomer.
Empieza a flirtear con otros hombres, en la misma presencia de su marido. Pronto se
transforma en un drama obsesivo, y aquella mujer de moral laxa viene a convertirse,
de hecho, en una prostituta.
Así transcurre el capítulo 1 y 2 del libro.
En el tercero, la tragedia se acentúa, y toma un giro casi desconocido en la
experiencia humana.

DESPUES DE SU 3 HIJO GOMER, ABANDONA A OSEAS Y SE VA TRAS SUS AMANTES.


Gomer es abandonada por sus amantes (eso es muy habitual),
contrae una gran deuda (lo que también es común),
y acaba siendo vendida como esclava.
Oseas sabe del estado calamitoso de ésta, en el mercado de esclavos, vestida de
harapos, y la reclama.
Es aquí donde sucede lo inesperado, y el libro de Oseas descubre terrenos
inexplorados: no es porque él tenga compasión de ella, de la forma en que un
caballero decente suele apiadarse de una criatura herida, sino que, maravilla de
maravillas, ¡él la ama todavía! Esa miseria humana no es más que la sombra de
aquella preciosa joven de la que se enamoró en su día; no hay ya ninguna belleza ni
encanto que la haga atractiva. De hecho, resulta más bien repulsiva. Pero el amor de
Oseas, a pesar de todos los desprecios e insultos, no ha decaído jamás. Oseas es
cautivo de un amor que le es imposible olvidar. Se ha mantenido esperándola –para
él, el amor es aquello que hizo grabar Abraham Lincoln en el anillo nupcial que
entregó a su esposa: "el amor nunca deja de ser".

Amor, venganza y perdón


El Dios de Oseas es un Dios enamorado, casado y luego traicionado por su pueblo
que prefiere a Baal, la divinidad cananea cuyo nombre literalmente significa
Amo. Israel no ha comprendido el amor de un Dios que ama como un marido fiel,
y se vuelve a dioses que son como amos.
Pero el Dios de Oseas es también un Dios enfadado que promete venganza:
“La castigaré por los días dedicados a Baal, cuando seguía a sus amantes y
se olvidaba de mí” (Oseas, 2,13).
Así dice Oseas, pero de repente, la llama de este amor perdona y olvida y, en los
versículos siguientes, el profeta exclama:
“Por ello, la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón […]. Te
haré mi esposa para siempre, te haré mi esposa en justicia y en derecho, en amor y
benevolencia, te haré mi esposa en la fidelidad y tú conocerás al Señor” (Oseas,
2,14/19-21)).

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