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Análisis de "12 Años de Esclavitud"

La película 12 años de esclavitud narra la historia real de Solomon Northup, un hombre libre que fue secuestrado y vendido como esclavo en las plantaciones del sur de Estados Unidos en la década de 1840. Retrata de forma cruda la brutalidad de la esclavitud y cómo Northup lucha por mantener su dignidad a pesar de las terribles condiciones que debe soportar. El director Steve McQueen crea una poderosa denuncia de la esclavitud y de la inhumanidad que puede provocar el sometimiento de un ser humano.

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Análisis de "12 Años de Esclavitud"

La película 12 años de esclavitud narra la historia real de Solomon Northup, un hombre libre que fue secuestrado y vendido como esclavo en las plantaciones del sur de Estados Unidos en la década de 1840. Retrata de forma cruda la brutalidad de la esclavitud y cómo Northup lucha por mantener su dignidad a pesar de las terribles condiciones que debe soportar. El director Steve McQueen crea una poderosa denuncia de la esclavitud y de la inhumanidad que puede provocar el sometimiento de un ser humano.

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12 AÑOS DE ESCLAVITUD

(ENSAYO)

La película 12 años de esclavitud es una de las historias que narra la más aterradora
experiencia de Northup puede ser la de cualquiera sometido a explotación, sea del tipo que
sea, y está tan pegada a la actualidad que estremece.
Imaginar la historia de Solomon Northup. Quien nació en libertad, vivía en Saratoga
(Nueva York) con su mujer y sus dos hijos, trabajaba como violinista y un buen día le
ofrecen trabajo en un espectáculo en Washington. Pero en realidad esa oferta no era tal ya
que las verdaderas intenciones eran secuestrarlo para venderlo como esclavo, falsificando
su identidad, y a pesar de sus intentos para demostrar que él no es ni ha sido un esclavo no
tiene nada que acredite su testimonio.

Para no ir tan lejos en nuestro país vivimos la vulnerabilidad de nuestros derechos como el
libre tránsito, el derecho a la vida, entre otros. Que son violados por los grupos al margen
de la ley quienes, por la delincuencia urbana quienes atropellan los derechos humanos de
las personas.

Hay una escena en El mayordomo de Lee Daniels en donde vemos que el


protagonista y su mujer, interpretados por Forest Whitaker y Oprah Winfrey, van a
ver el lugar en donde él creció, una plantación de algodón del sur de los Estados
Unidos, y Whitaker pronuncia una frase con la que Lee Daniels pretendía darle una
bofetada con la mano abierta a Hollywood, dominado como sabéis por judíos, “se
preocupan por los guetos de los judíos durante el Holocausto cuando en Estados
Unidos los tuvimos hace doscientos años”, curiosamente El mayordomo cuenta
con la producción ejecutiva de los hermanos Weinstein, que son judíos.
Precisamente ha sido un realizador británico, afro británico, el que se ha encargado
de adentrarse en uno de los episodios más oscuros y vergonzosos de la historia de
los Estados Unidos de una manera poco acostumbrada, por lo menos en el cine ya
que para la pequeña pantalla se rodó la miniserie Raíces de la cual se va a hacer
una nueva versión, anunciada a raíz del éxito de 12 años de esclavitud.

La película '12 años de esclavitud', narra la brutal experiencia, que vivió el violinista
negro Solomon Northup a mediados del siglo XIX, siendo secuestrado y vendido como
esclavo a los terratenientes de las plantaciones del Sur de Luisiana.

El director británico ha puesto todo su empeño en trasladar al público una historia que no
puede evitar compararse, por su ejemplo de superación y por la inhumanidad de su entorno,
con el mundialmente conocido 'Diario de Ana Frank'. La película, que llega este viernes 13
de diciembre a los cines españoles, está nominada a siete Globos de Oro y parte como
favorita para los próximos Oscar.

El film es un ensayo sobre la esclavitud en todas y cada una de sus dimensiones: la


esclavitud que viven aquellos que son considerados de una raza inferior o que ni siquiera
son considerados personas; la esclavitud de la mujer, que siempre es doble esclavitud; la
esclavitud de aquellos que son despreciados y sólo son capaces de odiar; la esclavitud que
puede provocar la religión; la esclavitud de aquellos que se sienten inferiores y culpan a
aquellos que creen mejores que ellos mismos; y, sobre todo ello, la libertad que supone el
conocimiento.

La trama reflexiona sobre el peligro que puede suponer para el sistema una persona
alfabetizada que crea por sí misma su propio pensamiento, y sobre el hecho de que sólo
esto puede llevar a la conservación de la dignidad cuando el mundo y todo aquello en lo
que habías creído se desmorona.

Así, Steve McQueen confirma con su tercer largometraje su interés por la materialidad del
cuerpo humano. Ya en 'Hunger' potenciaba las facetas más escatólogicas de la humanidad
como medio de rebelión, así como las heridas que las convicciones pueden provocar. Por
otra parte, en 'Shame' se centraba en la dimensión sexual y en cómo una obsesión puede
llegar a desbordar la existencia. Esta vez, el director se centra en el dominio del cuerpo
humano por aquellos que lo consideran una más de sus propiedades.

Reseñable la inteligente e intensa dirección, que ya desde los primeros fotogramas nos
señala que no sólo quiere hacer patente una realidad, sino que cuenta con una clara opinión
de la misma. En una de las primeras secuencias el espectador visualiza a un Chiwetel
Ejiofor encadenado en un sótano para ver, seguidamente, cómo la cámara sale del edificio
para trasladarse por los tejados la ciudad de Washington hasta llegar a la Casa Blanca,
señalándola claramente como responsable de tantas historias similares a las del
protagonista.

Michael Fassbender lleva a cabo una portentosa interpretación en esta tercera colaboración
con el director. El actor da vida a un terrateniente que expresa con cada uno de sus gestos y
actos que considera a los esclavos parte de su propiedad. En cierto modo los aprecia, pues
son sus posesiones, pero como tales los trata, sin soportar la idea de que tengan capacidad
de iniciativa o de decisión propia, pues en su mente sólo tiene sentido su existencia si
complacen sus necesidades.

Estéticamente impecable, con una impronta pictórica innegable, Steve McQueen parece
querer trasladar el realismo de escenas como 'Los Picapedreros' de Courbet o 'Las
Espigadoras' de Millet a las plantaciones del Sur de Estados Unidos, destacando
constantemente la monumentalidad del cuerpo humano en contraste con el gran espacio
vacío de los campos de trabajo, concediendo a los esclavos el papel de silenciosos
héroes,que sólo rompen su silencio para cantar 'Roll, Jordan, roll'.

Fotografía preciosista que potencia la magia del paisaje y la luz de las profundidades del
Sur, que se encarga de enfatizar la delicadeza del blanco algodón frente a la dureza del
trabajo que los negros realizaban para que otros lo disfrutasen. Terriblemente conmovedora
resulta la historia de la pequeña Patsey (Lupita Nyong'o) y las consecuencias que una
simple pastilla de jabón puede tener.

En todo momento se muestra la unión de los esclavos frente al aislamiento de la figura de


los propietarios para darnos a entender, por un lado, que no se trata de la historia de un solo
personaje y, por otro, que la lucha colectiva termina triunfando, con mucho esfuerzo, a
largo plazo. Brad Pitt sirve de conclusión a este ensayo, pues en palabras de su personaje, el
carpintero Samuel Bass, 'ningún ser humano puede dar latigazos a otros sin destruirse él
mismo'. También Tarantino en 'Django desencadenado' nos mostraba, no hace mucho,
aunque desde un tono completamente distinto, la dureza y brutalidad del mundo de los
esclavos negros.

Tras el reciente fallecimiento de Nelson Mandela, todo un símbolo del movimiento por los
derechos de los negros, nos hallamos de nuevo ante un manifiesto por la libertad e igualdad
de los seres humanos, justo en el año en que se cumple el 160 aniversario de la libertad de
Solomon Northup.

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