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Evangelio de Judas

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El Evangelio de Judas

Jesús pone en guardia Judas: “¡Tú serás maldecido!”.


Pero Judas ha entendido, él es el discípulo preferido por Jesús porque es lo único que
ha entendido.
El sacrificio se tiene que cumplir porque sólo así la humanidad puede esperar de ser
redimida.
Judas traiciona, cobra su remuneración, Jesús es sacrificado y Judas Iscariota se vuelve
el hombre más maldito de la historia.
Ésta es la versión de la traición según el Evangelio de Judas.
Según este Evangelio, apócrifo para los cristianos ortodoxos, Judas acepta su papel de
traidor porque se cumpla la profecía, y lo hace tras expreso orden de Cristo.

Este Evangelio ha sido escrito por la secta de los Gnósticos, una de las miríadas de
sectas cristianas que dieron su misma interpretación del mensaje de Cristo antes que el
Cristianismo se convirtiera en la religión oficial del imperio romano. Una vez se
convertida en religión oficial, los cristianos ortodoxos, los que tuvieron a disposición el
brazo armado del Estado, borraron todas las otras sectas, destruyeron sus Evangelios y
publicaron el Nuevo Testamento tal como lo conocemos hoy con los cuatro Evangelios
Canónicos. Éste ocurrió durante el IV siglo. Al fin del siglo los juegos fueron hechos y la
historia conocerá del Cristianismo sólo la versión de los ortodoxos.
Una particular importancia tiene la persecución del 390 azuzada por Atanasio, obispo de
Alejandría, contra los gnósticos que fueron particularmente activos en Egipto.
Pero el trabajo de los ortodoxos no fue perfecto. Los herejes, antes de ser arrollados,
lograron esconder tan bien algunas copias de sus Evangelios que los ortodoxos no han
logrado encontrarle.
Nuestros arqueólogos le han encontrado. Él último en orden de tiempo es este Evangelio
de Judas que gracias al National Geographic, la Fundación Maecenas, el instituto Waitt y
otros estudiosos, ha sido restaurado, traducido y enviado a disposición del público.

La historia de los hallazgos de estos Evangelios gnósticos es fascinadora.


Hacia el fin del 1800 es encontrado el Evangelio de Maria. Es un diálogo entre Maria (no
la madre de Cristo, quizás Maria Maddalena) y los discípulos donde Maria tiene un papel
de guía espiritual.
En el 1886 es encontrado en Egipto una copia escrita en el siglo ocho del Evangelio de
Pietro; fue escondido en el ataúd de un monje bajo su cuerpo. ¿Quizás con este
strattagemma sus colegas quisieron hacer desaparecer un documento que habría
podido meter en los líos todo el convento? Se cree que este Evangelio de Pietro ha sido
producido en el segundo siglo pero no se refiere al apóstol Pietro. Lleva del proceso,
muerte y resurrección de Cristo y semeja afirmar que sólo se hubiera tratado de una
aparición y no del cuerpo físico de Cristo; quizás por éste fue descartado por los
ortodoxos.
En el 1945 un campesino egipcio encuentra por casualidad, cavando en su campo cerca
de Nag Hammadi, una ciudad un centenar de kilómetros a sur del Cairo, un cántaro
sellado que contiene 13 códigos de papiro. Estos códigos contienen copias producidas
en el cuarto siglo, el siglo de la persecución de Atanasio, de documentos escritos en el
segundo siglo. Son los Evangelios de Tommaso, de Pietro, de Filippo, de la Verdad y
además discursos y ruegos de Jesús. Todos textos producidos por los Gnósticos.
Al fin de los años '90 dos investigadores encuentran por casualidad, olvidado en la
colección de papiros del museo egipcio de Berlín, una copia del cuarto siglo del
Evangelio del Salvador. Es un texto gnóstico, incompleto, que semeja parecida a los
Evangelios Canónicos. Lo original fue escrito en Egipto entre lo primero y el segundo
siglo por lo tanto poco después de los Evangelios Canónicos. La parte que ha
sobrevivido contiene diálogos entre el Salvador, que no es llamado Jesús, y sus
discípulos. Parece que estos diálogos ocurran después de la resurrección. Se trata por
lo tanto de un Evangelio muy reducido.

Volvemos a nuestro Evangelio de Judas; la historia de su descubrimiento es una


verdadera novela. Se supone sea es encontrado alrededor del 1980 en una gruta cerca
de la ciudad de El Minya a sur del Cairo. Quien lo ha encontrado ya ha muerto, su familia
y los colegas no quieren hablar, por cuyo no se pueden conocer más las circunstancias
precisas de este descubrimiento. Lo que fue encontrado es un código escrito en copto
sobre papiro.
El código es un libro de páginas de papiro encuadernado, es una técnica que señala el
paso del rollo a la encuadernación de los modernos libros; el copto es la lengua egipcia
antigua escrita con el alfabeto griego. Hoy, cuando se habla de los coptos se refiere a
los cristianos de Egipto.
Al principio de nuestra historia este código fue adquirido por un traficante de antigüedad
del Cairo que trató de venderlo a estudiosos occidentales en contrabando a las leyes
egipcias que prohiben la exportación de antigüedad. El documento contuvo muchos
textos todo encuadernados junto y sólo un experto habría podido entender de qué
trataron cada uno de los textos; con esta treta los heréticos gnósticos trataron de
engañar la censura de los ortodoxos.
En el 1983 este anticuario logra contrabandear el código en una caja de zapatos y lo
lleva a Ginebra donde tiene una cita con estudiosos americanos en un modesto hotel.
Aquí se desarrollan las negociaciones, los expertos no logran examinar a fondo el texto
pero entienden que se trata de qué importante. La negociación fracasa porque el
traficante pregunta a una cifra exorbitante y los americanos no tienen esta disponibilidad.
El traficáis desaparece y compadre, años después, a Nueva York donde reabre las
negociaciones por un precio más bajo pero a este punto los compradores si no la
apetecen de invertir sobre de un resto sin alguna garantía: el gobierno egipcio podría
preguntar la restitución. Desmoralizado, el traficante deposita la caja de zapatos en una
caja de seguridad en un banco cerca a Nueva York y vuelve a Egipto.
Por fin, en el 2000, el titular de esta caja de seguridad logra vender el código a la Señora
Frieda Nussberger-Tchacos por una cifra que parece alrededor de 200.000 dólares. Esta
señora es la hija de un rico mercante de arte y antigüedad y puede permitirse de gastar
esta cifra sin alguna garantía; quizás sólo lo hace porque movida a compasión del
estado piadoso en que fue reducido el código. En efecto, después de haber quedado
intacto por 1700 años en el desierto egipcio, los 20 años pasados viajando por el mundo
lo tuvieron casi destruído y el papiro estaba disolviendo: o lo se restauró
immediatamente o su contenido habría sido perdido para siempre. Apenas adquirido el
código la Señora Tchacos lo lleva a la universidad de Yale para hacerlo valorar y para
saber qué compró; entonces se encamina a Nueva York para coger el avión y volver a
su casa a Ginebra. Ella está en el coche cuando suena lo celular, es Yale que la llama:
“¿Lo sabe qué apenas ha adquirido? ¿No? ¡Ahora bien su código contiene, junto a otros
textos, la única copia existente del Evangelio de Judas!”.
Hoy el Código Tchacos está en Basilea en manos de los mayores expertos por la
restauración y la traducción de los textos. Se cree que la restauración logrará recobrar
las 80% del texto. Acabado el trabajo será devuelto a Egipto y será expuesto al público
en el museo copto del Cairo.
Los expertos aseguran que se trata de un documento escrito entre el 220 y el 340
considerando la edad del papiro, la técnica de producción de la tinta y la caligrafía del
escriba. También pueden afirmar que es la traducción en copto de un texto griego escrito
algún siglo antes. La existencia de este Evangelio ya les fue conocida a los historiadores
aunque no lo vieron nunca. Nosotros sabemos que en el 180 el Obispo de Lione
Sant'Ireneo escribió un libro, Contra las Herejías, que denunció las falsedades afirmadas
por los Gnósticos en su Evangelio de Judas donde hicieron aparecer Judas como un
héroe. Éste hace suponer que este Evangelio haya sido escrito en Egipto alrededor del
100, poco después de los Evangelios canónicos. Todo lo que se supo a los Gnósticos es
lo que pudo ser extraído por los libros de denuncia escritos por los ortodoxos porque
todos los textos gnósticos fueron destruidos. ¡Todo excepto los pocos que hemos
logrado encontrar!

¿Quiénes fueron los Gnósticos?


El gnosticismo existió antes del cristianismo como filosofía, pero se ha afirmado
solamente en el mundo grecorromano como una especial secta cristiana. No es fácil
ejemplificar el contenido de su fe, se puede decir que creyeron el Dios hebreo Jahweh,
creador del mundo, el Dios del Mal porque la materia es Mal. Los que adquieren el
Conocimiento (Gnosis) pueden transcender la materia en un salto de misticismo
iluminado por la fe. Jesús es un profeta que el dios cristiano del Bien mandó en el
mundo malvado para iluminar una élite de hombres (muchos los llamados pero pocos los
elegidos) de modo que éste pudieran conocer la chispa divina que estuvo en ellos y
transcender la materia para enlazarse a lo divino.
Fue una visión muy diferente de la de los ortodoxos. Mucho más paranoica y maniquea y
decididamente extravagante.
Caín fue un héroe porque matadas a Abel que veneró Jahweh.
Los habitantes de Sodoma fueron héroes porque su tentativa de violar los ángeles
mandados por Jahweh tuvo que ser considerado como un justo acto de rebelión
El Dios cristiano fue diferente y contrapuesto al Dios hebreo, quizás Cristo no fue Dios
pero un profeta.
El elemento más importante de esta fe fue que no pudiera existir alguna jerarquía
eclesiástica porque la redención de los elegidos ocurrió con un contacto directo entre el
hombre y Dios a través del Conocimiento.
Fue evidente que los ortodoxos no pudieran tolerar que su autoridad fuera minada hasta
los fundamentos. Probablemente fue este el elemento decisivo de la derrota y
destrucción del Gnosticismo de parte del imperio. es improbable que los emperadores
cristianos fueran muy derramados en teología, más probable que se fijaran con temor en
esta secta anarquizante y libertaria y prefirieran la sólida jerarquía provista por los
ortodoxos para tener a disposición la fe como "instrumentum regni".
Hoy sólo podemos tratar de imaginar cuanta fe es necesaria para huir en el desierto y
esconder en una gruta la última copia de la Palabra antes de ser matado. ¿Quizás, antes
o después, algùn alma iluminada lo habría hallado y la Palabra habría sido todavía a
disposición de los hombres?
Después de 2000 años podemos consultar el Evangelio de este mártir desconocido y
podemos afirmar que, al menos por cuánto concierne la historia del cristianismo, su
sacrificio no ha sido inútil.

Marcello Caroti Milano, mayo 2006


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