Universidad Abierta para Adultos
Asignatura:
SOCIOLOGIA
Facilitador:
NELSON LÓPEZ GORIS
Tema:
TAREA 2
Participante:
MARIELLY ALT. BRITO
Bienvenido a la tercera semana, en la que desarrollaremos las
siguientes actividades:
Consultar en el texto básico de la asignatura,
Elaborar un resumen sobre la objetividad de la
sociología.
El compromiso de la sociología como ciencia social es ser objetiva, lógica,
racional, apegada a los hechos más allá de emociones, sentimentalismos o
juicios morales. Estamos de acuerdo con ello, sin embargo se debe considerar
que como la sociología estudia a la sociedad desde dentro, es decir, el
sociólogo investigador es parte de la sociedad que él estudia, es prácticamente
imposible eludir los factores sentimentales, emocionales, afectivos e
ideológicos. Y consecuentemente, es muy difícil ser imparcial fente a los
hechos o fenómenos que se estudian, que son esencialmente humanos, sobre
todo cuando ellos se relacionan con las grandes desigualdades sociales, la
pobreza, la marginación, la enfermedad, la delincuencia o la corrupción, por
poner sólo unos ejemplos. Así, la objetividad, la imparcialidad e incluso la fría
neutralidad, deben ser más una aspiración que se busca cumplir mediante los
métodos, las técnicas y los instrumentos de investigación, a sabiendas de su
imperfección, y de que eventualmente se puede hacer un uso poco honorable y
recto de los mismos.
El uso de los métodos y las técnicas así como de las herramientas, por
precisas y sofisticadas que sean, no pueden eventualmente evitar que se
cuelen en la investigación nuestros afectos o rencores; simpatías o antipatías.
En verdad que sólo toca al sociólogo mantener el control de sus aspecto
emocionales y sentimentales mediante una honorabilidad y moralidad
conscientemente asumidas y ejercidas en su trabajo cotidiano. El sociólogo
debe aprender que muchas veces los resultados de su investigación pueden
llegar a ser contrarios a sus intereses y preferencias y que, a pesar de ello,
debe repetir tales resultados si realmente aspira a hacer un aporte valioso y
significativo en su ámbito profesional y a la sociedad. No se le pide al sociólogo
que sea totalmente neutral y objetivo, pues es pedir no sólo un imposible sino
que también es poco saludable. El sociólogo no es una máquina, es un ser
viviente, no es un estudioso de la materia inanimada, sino de seres de carne y
hueso, que piensan y sienten, tal como él. Por ello no es posible la neutralidad
y la objetividad absolutas.
El sociólogo ve la realidad, la observa, la mide, desde un lugar determinado en
el edificio social, en un momento histórico determinado y en una situación
específica. Y es a partir de su cúmulo de conocimientos, de su experiencia de
vida personal y profesional, que saca conclusiones y consecuencias de lo que
observa y analiza. Por lo tanto, el reto es más bien poner la objetividad y la
subjetividad en el lugar que les corresponde. Mucho de lo que hoy sabemos
sobre el hombre en sociedad, sobre las relacione sociales, sobre la acción, no
se hubiera estudiado si tales hechos o fenómenos no hubiesen despertado la
curiosidad del sociólogo, si no le hubiesen conmovido, si no hubiesen
despertado algún tipo de reacción emocional en él. Tampoco el sociólogo
podría hacer algún tipo de propuesta política o social, si no mediara un interés
legítimo por el bienestar de una comunidad, grupo o la sociedad.
El estudio de lo social nunca ha sido, es o será neutral so pena de caer en la
indiferencia y la insensibilidad, en cuyo caso los aportes del sociólogo serían
poco o nada útiles y valiosos. Si los aportes de los padres de la sociología
fueron valiosos, se debió a su compromiso por mejorar la sociedad en que les
toco vivir, o cambiarla para construir algo mejor, son los casos de por ejemplo,
Carlos Marx, o Augusto Comte, Emile Durkheim, Spencer, Max Weber y
muchos más. No fueron ajenos a los problemas y dificultades de su tiempo y
sosciedad. Hoy debiéramos seguir su ejemplo aportando saberes y
experiencias para crear un mundo mejor para todos.
Plantear relación de la sociología con los
demás ciencias sociales. Elaborar un mapa
mental con los resultados
Todas las ciencias explican un aspecto diferente de la misma realidad
social, ya que parten de presupuestos diferentes. Lo que hay detrás de
cada postura es una concepción del mundo en la que cabe una coherente
aproximación a la realidad, de esta manera, cada concepción del mundo
desarrolla una forma compleja de la dinámica de la realidad.
Por consiguiente, en el estudio de un fenómeno social participan varias
disciplinas, las cuales van interrelacionándose; por ejemplo, el problema de
la delincuencia juvenil, un fenómeno de naturaleza social, tiene
implicaciones económicas, políticas, antropológicas, legales, entre otras,
por lo que su estudio es multidisciplinario, por lo que varias disciplinas
(sociología, derecho, psicología y antropología, por mencionar algunas) lo
tienen como objeto de estudio.
De lo expuesto antes se deduce claramente que la semejanza de la
sociología con otras disciplinas radica en que el objeto de estudio es el
mismo, les interesa la misma realidad social, los mismos fenómenos; es en
el análisis donde se establece la diferencia, ya que todas miran el fenómeno
desde ángulos distintos y le dan explicaciones diversas. A la vez, es durante
el estudio que las diferentes disciplinas interactúan estableciendo así una
relación casi siempre fructífera.
Por otro lado, la vida del hombre no es unidimensional, tiene varias facetas
como la religiosa, la moral, la jurídica, la política, la económica y la artística,
entre otras. Todas estas esferas del quehacer humano se desarrollan en la
existencia social del hombre; esto es, del hombre en tanto que tiene
relaciones con sus semejantes y con su entorno. La sociología, por tanto,
tiene como tema central la investigación de esas relaciones y actividades
interhumanas.
La sociología se relaciona con la biología porque ésta es la ciencia que
tiene por objeto de estudio a los seres vivos y los seres humanos son,
desde luego, entes biológicos, a la vez que eminentemente sociales.
La biología estudia el comportamiento de los seres vivos como especies, su
manera de agruparse, de convivir entre sí, con otros seres y con su entorno.
Por ello es importante estudiar los fenómenos biológicos para comprender
mejor lo que es eminentemente social.
La sociología se relaciona, así, con la psicología, ciencia que tiene por
objeto de estudio los fenómenos de la conciencia. La psicología se encarga
de analizar la conducta de los seres humanos y sus motivaciones para
actuar. Esta ciencia está indisolublemente ligada a la sociología, ya que los
fenómenos sociales son producto de las relaciones establecidas entre las
conciencias de los seres humanos. Por consiguiente, si no hubiera
conciencia no se produciría el fenómeno social, porque éste nace, en
primera instancia, en la psique de los individuos.
La psicología estudia los fenómenos intrapsíquicos; la sociología, en
cambio, los interpsíquicos, según la terminología del sociólogo francés
Gabriel Tarde.
También hay una relación de la sociología con la economía. El ser humano
necesita de satisfactores para su supervivencia, y éstos los obtiene en
cuanto se asocia con otros seres humanos para producirlos. Por elemental
que sea el satisfactor considerado, siempre han participado en su
elaboración varios individuos. Y si en la satisfacción de las necesidades
intervienen la actividad de varios hombres, entonces el fenómeno
económico es un fenómeno social; de ahí que en ocasiones la sociología
reciba el nombre de ciencia social de la economía.
Un elemento muy importante en la relación de la economía con la sociología
radica en que la organización económica de una población (el tipo de
recursos materiales y de organización económica), determinará el
establecimiento de sus costumbres, las formas en que se relacionan sus
miembros, las interacciones que les son comunes, su educación, sus
prácticas sociales. De ahí que la economía se convierta en una plataforma
importante para comprender a una sociedad.
En cuanto a la política, se ocupa del estudio de las relaciones de poder que
se producen entre gobernantes y gobernados. Es claro que toda relación
interhumana constituye un fenómeno social; en consecuencia, al ocuparse
de las relaciones de poder en el seno del Estado, los hechos políticos
constituyen un fenómeno social. Así, se tiene un vínculo estrecho entre la
política y la sociología.
El derecho está constituido por un conjunto de reglas obligatorias que rigen
la conducta externa de los hombres que viven en sociedad. Nace como una
necesidad vital para regular y armonizar las relaciones establecidas entre
los diversos miembros de una colectividad. Su finalidad es eminentemente
social; la existencia del derecho no se concibe fuera de la colectividad, ya
que para un individuo aislado sería absurda la existencia de normas
jurídicas.
Al estar constituido por normas o reglas jurídicas que regulan la conducta
externa y social de los individuos, el derecho tiene un objeto de estudio
común con la sociología.
Por su parte, la antropología estudia la cultura. En pocas palabras, estudia
toda forma de producción humana, el hacer del hombre en su conjunto y las
características culturales que lo definen en un momento histórico
determinado. De ahí que la sociología también se apoye en la visión
antropológica, ya que le permite entender las características históricas que
le sirven de base para comprender mejor las relaciones de los fenómenos
sociales.
Como se aprecia en la figura siguiente, cuando se estudia integralmente un
fenómeno de la realidad social, se hace mediante una serie de disciplinas,
entre ellas, las antes citadas.