INTRODUCCIÓN
El Cotopaxi es un volcán activo de la cordillera Real ubicado a 60 km al sureste de Quito,
45 km al norte de Latacunga y 75 km al noroccidente de Tena. Está cubierto por un casquete
glaciar que alimenta tres sistemas fluviales importantes: R. Pita (Norte), R. Cutuchi (Sur) y
R. Tambo y Tamboyacu (Este).
En el período histórico (desde 1532) ha presentado al menos cinco ciclos eruptivos
principales (1532-1534, 1742-1744, 1766-1768, 1853-1854 y 1877-1880) (Instituto
Geofísico del Ecuador- EPN, 2016) Dentro de estos se reconocen al menos 13 erupciones
mayores. Los fenómenos volcánicos asociados a estos fueron: caída de ceniza, pómez y
escoria, coladas de lava, flujos piroclásticos y lahares. Estos fenómenos afectaron las zonas
pobladas aledañas, causando pérdidas humanas, importantes daños en infraestructuras y
generando crisis económicas regionales.
El monitoreo del volcán Cotopaxi empezó en 1976.
La robusta base de datos del IG-EPN permitió definir un nivel de base de la actividad del
volcán y con ello el IG tiene la capacidad de identificar anomalías en el comportamiento del
coloso, como las reportadas en: 2001-2002- 2005, 2009 (Instituto Geofísico del Ecuador-
EPN, 2016) y más recientemente en el 2015.
Figura 1. Red de monitoreo del volcán Cotopaxi. Hasta el momento se cuenta con 58
instrumentos de monitoreo, siendo este el volcán mejor monitorizado del Ecuador. (Instituto
Geofísico del Ecuador- EPN, 2016)
TIPOS DE FENÓMENOS OCURRIDOS
1. Sismos volcánicos
La gran mayoría de volcanes casi siempre presentan actividad sísmica, aun cuando se
encuentren “dormidos” o en períodos de calma. Esta actividad sísmica suele estar
representada por la ocurrencia de unos pocos sismos diarios, que pueden ser solamente
detectados mediante una red de sismógrafos instalada en el volcán. (IG-EPN, 2005)
En general, la reactivación de un volcán casi siempre está precedida y acompañada por un
importante aumento en el número de sismos, aunque por su magnitud no son capaces de
afectar las edificaciones en los alrededores del volcán.
2. Gases Volcánicos
Antes, durante y después de una erupción volcánica es común detectar un notable aumento
en la cantidad y tipo de gases emitidos por un volcán. Tales gases son de origen magmático
y consisten principalmente de vapor de agua; sin embargo, siempre existen también
cantidades variables de otros gases que pueden resultar peligrosos para los seres vivos,
tales como SO2 (dióxido de azufre), HCl (ácido clorhídrico), CO2 (dióxido de carbono), o
CO (monóxido de carbono). Por otro lado, existen también gases tóxicos como el ácido
fluorhídrico (HF) y el azufre (S2) que se adhieren a la ceniza y producen la contaminación
del suelo y las aguas. (IG-EPN, 2005)
Adicionalmente, los gases de una columna eruptiva pueden mezclarse con el agua
atmosférica provocando lluvias ácidas que podrían afectar a las plantas y animales, así
como a los techos de zinc y otros materiales metálicos que pueden sufrir una fuerte
corrosión.
3. Flujos de Lava
Se los conoce también con el nombre de “coladas o derrames de lava”. La lava es roca
fundida, es decir, roca en estado líquido, que es derramada desde un cráter o desde una
fisura de un volcán y que fluye de forma similar a un líquido por los flancos y quebradas.
(IG-EPN, 2005) Las velocidades que alcanzan las coladas de lava no son importantes y
generalmente no superan los pocos kilómetros por hora (caso de los basaltos) o las
decenas de metros por hora (caso de las andesitas).
Figura 2. Fotografía aérea de una colada de lava que descendió por el flanco nor-oeste
del Cotopaxi hasta la zona de Limpiopungu. Esta colada fluyó solamente por ~7 km desde
el cráter del volcán hasta detenerse a la base del cono. (Foto: (Hall, 1977))
Las coladas de lava han sido, sin duda, fenómenos bastante comunes en la evolución
geológica del Cotopaxi, en las épocas históricas y sobre todo en las pre-históricas. De
hecho, la sucesiva acumulación y apilamiento de coladas de lava intercaladas con caídas
de escoria y pómez es lo que ha construido poco a poco el cono del Cotopaxi a lo largo de
su historia. El último flujo de lava ocurrido en el Cotopaxi corresponde a una fase eruptiva
de 1853, cuando se registró una colada que descendió por el flanco oriental. (IG-EPN, 2005)
Se puede prever que los flancos orientales y occidentales del Cotopaxi podrían ser
afectados por estos fenómenos, mientras que su ocurrencia hacia los flancos norte o sur es
mucho menos probable, a no ser que sucedan a través de fracturas y no desde el cráter.
4. Domos de Lava
Los domos se forman cuando el magma tiene una viscosidad tan alta que casi no puede
fluir al llegar a superficie, y más bien empieza a aglutinarse y enfriarse lentamente sobre el
cráter o fractura por donde está saliendo. Este comportamiento es más típico de los
magmas dacíticos y riolíticos, como fue el caso del volcán Guagua Pichincha en 1999. La
formación de un domo de lava implica una gran acumulación de rocas calientes en una
superficie relativamente pequeña.
Es por esto que generalmente los domos son estructuras poco estables y tienden a
derrumbarse fácilmente bajo el efecto de la gravedad. El resultado de tales derrumbes
puede ser la formación de un tipo especial de flujo piroclástico de “bloques y ceniza”, cuya
temperatura puede ser bastante alta (300-500 ºC) y que puede estar acompañado de
explosiones volcánicas de tamaño variable. (IG-EPN, 2005)
5. Flujos piroplásticos
Los flujos piroclásticos son mezclas muy calientes (frecuentemente de temperatura mayor
a 500 °C) de gases, ceniza y fragmentos de roca, que descienden desde el cráter en forma
de avalancha por los flancos del volcán, desplazándose a grandes velocidades (a veces >
200 kilómetros por hora) y que ocurren generalmente de forma súbita e impredecible
durante fases eruptivas fuertes y explosivas.
Los flujos piroclásticos constan de dos partes; un componente inferior, más denso,
constituido por ceniza, fragmentos de roca y bloques de escoria, que se desplaza por el
fondo de los valles y quebradas; y, un componente superior, mucho menos denso pero más
voluminoso, constituido mayormente por ceniza volcánica y gases calientes, que se
desplaza por sobre el componente inferior, pudiendo salir de los valles y sobrepasar relieves
importantes.
Figura 3. Componentes del flujo piroplástico. (IG-EPN, 2005)
Figura 4. Fotografía del depósito
dejado por un flujo piroclástico
ocurrido en el flanco nor-oriental del
Cotopaxi, luego de la erupción del
26 de junio de 1877. (IG-EPN, 2005)
6. Lluvia de ceniza y piroclastos
Durante las explosiones volcánicas, los gases y el material piroclástico (ceniza, fragmentos
de roca y piedra pómez) son expulsados desde el cráter. Los fragmentos de roca más
grandes y densos siguen trayectorias balísticas y caen cerca del cráter, y en las partes altas
del volcán; estos fragmentos son conocidos como bombas volcánicas. En cambio, las
partículas más pequeñas suben mayores alturas, donde son acarreadas por el viento y
finalmente caen a mayor distancia del cráter; estas partículas son conocidas como ceniza
volcánica o lapilli.
Figura 5. Esquema de una explosión volcánica, con bombas volcánicas y una columna de
ceniza saliendo del cráter del Cotopaxi. (IG-EPN, 2005)
7. Flujos de lodo y escombros (LAHARES)
Los lahares son mezclas de materiales volcánicos (rocas, piedra pómez, arena) con agua
proveniente de la fusión de un casquete glaciar, de la ruptura de un lago ubicado en un
cráter o de fuertes lluvias. Estos flujos se mueven ladera abajo por la fuerza de la gravedad,
a grandes velocidades (hasta 100 km/h) y siguiendo los drenajes naturales, de manera
similar a un gran río de lodo y escombros. El tipo de material movilizado por estos flujos es
muy variable pudiendo ser desde arcilla o arena hasta bloques de varios metros de
diámetro.
En el caso del Cotopaxi, los lahares se pueden formar por dos mecanismos principales. En
primer lugar, los lahares más voluminosos y destructivos se forman cuando flujos
piroclásticos desbordados desde el cráter; este tipo de flujos se conocen como lahares
primarios. En segundo lugar, lahares de tamaños más modestos y en general con menor
alcance lateral y longitudinal se forman cuando las cenizas y piroclastos; este tipo de flujos
se conocen como lahares secundarios.
Los lahares primarios y secundarios han sido fenómenos muy comunes durante las
erupciones del Cotopaxi. Los estudios geológicos detallados (Hall, Mothes, & Hidalgo,
2005) muestran que estos fenómenos han ocurrido en todos los ciclos eruptivos de los
últimos 2 000 años.
8. Avalanchas de escombros
Las avalanchas de escombros corresponden a grandes colapsos o derrumbes de rocas que
pueden ocurrir cuando los flancos de un volcán se vuelven inestables. La inestabilidad de
un volcán puede deberse al ascenso de una gran cantidad de magma en el edificio
volcánico, o a un sismo de gran magnitud en las cercanías del volcán, o al debilitamiento
de la estructura interna del volcán inducida por ejemplo por la alteración hidrotermal de las
rocas que lo conforman.
Figura 6. Izquierda: esquema de un colapso (derrumbe) de flanco y una avalancha de
escombros ocurriendo en un volcán similar al Cotopaxi. Derecha: fotografía del paisaje con
“hummocks” (pequeñas colinas) dejado por el depósito de la avalancha ocurrida en el flanco
nor-oriental del Cotopaxi hace 4 500 años. (IG-EPN, 2005)
En tiempos históricos nunca se ha observado un fenómeno de este tipo en el Cotopaxi. En
la historia geológica del Cotopaxi se ha reconocido la ocurrencia de un colapso de flanco
hace 4 500 años, el cual destruyó una parte del edificio del Cotopaxi II-A
FUENTE DE CONSULTA
Hall, M. (1977). El volcanismo en el Ecuador. Quito: IPGH.
Hall, M., Mothes, P., & Hidalgo, S. (2005). Mapa geológico del volcán Cotopaxi/Geologic
Map of Cotopaxi Volcano. Quito: IG-EPN.
IG-EPN. (2005). Los peligros volcánicos asociados con el Cotopaxi. . Quito: Corporación
Editora Nacional.
Instituto Geofísico del Ecuador- EPN. (2016). Crónicas de la erupción del volcán Cotopaxi
2015. IG- EPN.