Funcionamiento y aplicación del turbo e intercooler
Un turbo es un sistema de sobrealimentación que usa
una turbina centrífuga para accionar mediante un eje coaxial con ella,
un compresor centrífugo para comprimir gases. Este tipo de sistemas
se suele utilizar en motores de combustión interna alternativos,
especialmente en los motores diésel.
En los motores sobrealimentados mediante este sistema, el turbo consiste
en una turbina accionada por los gases de escape del motor de explosión,
en cuyo eje se fija un compresor centrífugo que toma el aire a presión
atmosférica después de pasar por el filtro de aire y lo comprime para
introducirlo en los cilindros a mayor presión que la atmosférica.
Los gases de escape inciden radialmente en la turbina, saliendo
axialmente, después de ceder gran parte de su energía interna (mecánica
+ térmica) a la misma.
El aire entra al compresor axialmente, saliendo radialmente, con el efecto
secundario negativo de un aumento de la temperatura más o menos
considerable. Este efecto se contrarresta en gran medida con un enfriador
(intercooler).
Este aumento de la presión consigue introducir en el cilindro una mayor
cantidad de oxígeno (masa) que la masa normal que el cilindro aspiraría
a presión atmosférica, obteniéndose más par motor en cada carrera útil
(carrera de expansión) y por lo tanto más potencia que un motor
atmosférico de igual cilindrada, y con un incremento de consumo
proporcional al aumento de masa de aire en el motor de gasolina. En los
diésel la masa de aire no es proporcional al caudal de combustible,
siempre entra aire en exceso al ser por inyección el suministro de
combustible al cilindro, por ello es en este tipo de motores en donde se ha
encontrado su máxima aplicación (motor turbodiésel).
Por otra parte, y esto es lo más importante, las presiones alcanzadas al
final de la carrera de compresión y sobre todo durante la carrera de trabajo
son mucho mayores (40 a 80 bares) que en el motor de ciclo Otto (motor
de gasolina) (15-25 bares). Esta alta presión, necesaria para alcanzar la
alta temperatura requerida para la auto-inflamación o auto-ignición
del gasóleo, es el origen de que la fuerza de los gases de escape, a igual
régimen, cilindrada unitaria y carga requerida al motor sea mucho mayor
en el diésel que en la gasolina.
Intercooler: El intercooler es un radiador aire-aire o aire-agua que se
encarga de enfriar el aire comprimido por el turbo de un motor de
combustión interna.
Normalmente los gases al comprimirse adiabáticamente (sin cesión de
calor al entorno) se calientan. En el caso del turbo los gases salen a una
temperatura de unos 90-120 °C. Este calentamiento es indeseado, porque
los gases al calentarse pierden densidad, con lo que la masa
de oxígeno por unidad de volumen disminuye. Esto provoca que la
eficiencia volumétrica del motor disminuya y así la potencia del motor
disminuye, ya que hay menos oxígeno (masa) para la combustión.
El intercooler rebaja la temperatura del aire de admisión a unos 60 °C, con
lo que la ganancia de potencia está en torno al 10-15 % respecto a un
motor solamente sobrealimentado (sin intercooler).
Lo habitual es que los intercooler sean aire-aire, aunque en algunos
casos, se tiene la posibilidad de añadir un pequeño chorro de agua que
humedece el exterior del intercooler para que al evaporarse se enfríe,
aumentando así la potencia durante un rato.