1.
Sobrepoblación escolar
La educación en México ha ido en constante cambio debido a los líderes que rigen al
país, esto puede notarse de que la educación no era laica ni gratuita, hasta nuestros días
donde no sólo se ha convertido en eso sino en una educación obligatoria para cada uno de
los mexicanos.
Almazán Ortega (2000), menciona que la educación básica recibe ese nombre no porque
sea la menos importante de todos los demás niveles, sino al contrario, porque representa
la educación esencial y fundamental que sirve para adquirir cualquier otra preparación en la
vida del individuo, porque representa el aprendizaje de los elementos necesarios para poder
desenvolverse en la sociedad y dentro de su cultura, porque es la educación obligatoria que
han de recibir todos los futuros ciudadanos.
En efecto como lo menciona la definición de este nivel educativo en México
actualmente según la Constitución toda persona tiene derecho a recibir educación. El estado
impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. La educación
preescolar, primaria y secundaria conforman la educación básica; esta y la media superior
serán obligatorias.
La educación que imparta el estado tendera a desarrollar armónicamente, todas las
facultades del ser humano. Además de que el estado garantizara la calidad en la educación
obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la
infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el
máximo logro de aprendizaje de los educandos (Constitución Politica de los Estados
Unidos Mexicanos, 2014).
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Terreros (2015), dice que actualmente se vive una era donde el conocimiento y el
desarrollo de nuevas tecnologías son la base para conseguir la prosperidad en un país pero
ni el gobierno ni el pueblo mexicano han podido entender que la educación es la mejor
herramienta que podemos utilizar para lograr ese desarrollo óptimo por lo que siguen sin
preocuparse por una educación de calidad.
Esto puede verse reflejado en muchos aspectos de la vida cotidiana del educando pero
específicamente en el tema del cual se habla [La sobrepoblación escolar].
A. Definición
Como menciona el Diccionario Enciclopédico la sobrepoblación escolar es el exceso del
número de estudiantes que se encuentran en un espacio determinado cuya capacidad no es
adecuada para acogerlos ni cuenta con las condiciones adecuadas para el buen
desenvolvimiento de los mismos (Diccionario Enciclopédico Ilustrado, 2008).
En 2014, García del rio mencionó que la sobrepoblación estudiantil afecta de manera
significativa el desarrollo correcto del educando ya que una escuela es un espacio en el que
el estudiante puede desarrollar sus capacidades y habilidades pero para ello son
indispensables ciertas condiciones y cuando los establecimientos sobrepasan la capacidad
para atender adecuadamente a los niños o jóvenes, estas condiciones se pierden y afectan a
los estudiantes.
Rius (2009), menciona en el libro El fracaso de la educación en México lo que se nos
enseña en la Normal no sirve para nada en la práctica diaria. Allá nos enseñan a darle clase
a un grupo de 25, y acá tenemos 65 en el salón.
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Según Guzmán (2016), el principal problema a enfrentar es el tiempo y el espacio para
brindar una atención personalizada al alumno ya que somos incapaces de conocer las
características individuales de cada niño, sus necesidades y/o capacidades particulares, por
lo que la comprensión de contenidos se hace más difícil y provoca un bajo rendimiento
escolar teniendo como consecuencia que no exista un proceso educativo significativo y
contextualizado. Además de que la mayoría de los alumnos están enterados de las últimas
noticias, manejan información entregada por los medios masivos, lo cual los hace más
hiperactivos y agresivos, entonces nosotros nos encontramos con la dificultad para
establecer un ambiente de sana convivencia donde se logre mantener el orden y la
disciplina.
En 2015, SIPSE mencionó que los profesores de dicha primaria, son los primeros
afectados al tener una sobrepoblación estudiantil debido a que el docente se somete a un
alto porcentaje de estrés durante la jornada laboral mientras atiende a los estudiantes.
Los profesores con más de 25 alumnos a su cargo tienden a tener un comportamiento
más agresivo hacia los niños y, a su vez, los pequeños tienen que sacar sus frustraciones
de manera violenta con sus compañeros de clase.
Otro efecto es que los estudiantes con mucha facilidad pierden la capacidad de resolver
los pequeños conflictos que se les presenta precisando la ayuda por parte del docente
para encontrar cosas qué hacer o localizar materiales; se pierde la disciplina y los
estudiantes no permanecen en la actividad indicada por el docente además de que los
alumnos con frecuencia dejan trabajos sin concluir y su período de atención es muy
corto, no se logra la comprensión de contenidos provocando un bajo rendimiento escolar
teniendo como consecuencia que no exista un proceso educativo significativo.
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Duarte, et al. (2017), dice que la escuela es un espacio vital para desarrollar las
capacidades sociales y por esta razón, la escuela no debe anular la individualidad ya que en
un salón de clases es inevitable encontrar diferentes capacidades, habilidades, ritmos de
aprendizaje, etc. pues cada uno de los educandos es único, al contrario debe adaptarse a las
características propias de los niños y niñas según las etapas hacia la madurez pues en cada
una de ellas tiene diferentes posibilidades. Por lo que se recomienda establecer normas de
convivencia en el aula para ayudar a fortalecer relaciones entre los estudiantes y el maestro
lo cual les facilitará el avance individual.
INEE (2016) menciona que está claro que no hay un consenso sobre los efectos positivos de
los grupos reducidos en los resultados de pruebas estandarizadas, sin embargo, parece que sí lo
hay en cuanto a los beneficios que representa para el trabajo cotidiano. A nivel nacional, el
INEE señala que el tamaño del salón de clases [grande, adecuado o pequeño en función de la
cantidad de alumnos] puede influir en el clima organizacional tanto de la escuela como del
interior de las aulas”, mientras que a nivel internacional la OCDE establece que las clases más
pequeñas “permiten que los profesores se centren más en las necesidades individuales de los
estudiantes y se reduzca el tiempo de clase que dedican a mantener el orden.
En 2011, Blanco realizó diversos estudios en poblaciones específicas coinciden en las
bondades de los grupos reducidos: los alumnos recibirían mayor atención a sus necesidades
personales, en un ambiente menos anónimo, más propicio a la contención emociona , así como
que los “salones de clase más compactos reducen el número de interrupciones y de ruido en el
aula, el docente puede brindar una atención más personalizada con un menor número de
estudiantes se pueden llevar a cabo actividades que exijan la participación de cada individuo”
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En 2016, Peñaloza dijo que es importante observar este fenómeno con un equilibrio justo: ni
los grupos reducidos son la panacea de nuestras fallas en el ámbito educativo, ni los grupos
numerosos son los causantes exclusivos de la crisis de resultados educativos. Lo que es un
hecho es que las clases con menos estudiantes representan opciones más viables para que los
docentes realicen con mayor eficacia las tareas de enseñanza, lo que incrementará las
posibilidades de que se logre el éxito en el logro de los aprendizajes.
B.Causas
Parsons (2006), manifiesta que el docente se encuentra con problemas espaciales
materiales, de equipamiento, de mobiliario, pedagógicos, didácticos, con la atención
personalizada y la misma calidad educativa cuando tiene que atender a un grupo
numeroso, los inconvenientes más comunes son.
Factores de la distracción: los estudiantes, con mucha facilidad pierden el control de sí
mismos y su capacidad para resolver los pequeños conflictos que se les presenta así que
constantemente se quejan de la conducta de otros estudiantes precisan de ayuda por parte
del docente para encontrar cosas que hacer o localizar.
Materiales: se pierde la disciplina y los estudiantes no permanecen en la actividad
indicada por el docente; durante las sesiones de trabajo hay mucho ruido y abundan los
gestos fortuitos; los estudiantes, con frecuencia dejan trabajos sin concluir y su periodo
de atención es muy corto
Indiferencia del docente ante los problemas que se presentan en el aula: En ciertas áreas
se produce una conmoción al final de algunas actividades propuestas pues no han podido
contar con el apoyo del docente.
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Espacio del aula: El espacio es demasiado reducido para que el docente pueda trabajar
con amplitud y libertad u organizar al grupo de diferentes maneras o tener la flexibilidad
para movilizarlos de un espacio a otro.
Material: El material se reduce, los docentes se ven en la necesidad de preparar el doble
de material que usarían con un grupo reducido de estudiantes, además el equipo empieza
a hacerse insuficiente para la cantidad de estudiantes que forman el grupo.
Evaluación: La evaluación se hace pesada y cargada por la cantidad de estudiantes que
conforman el grupo, máximo si el docente no conoce estrategias que podrían facilitarle
dicha labor. El docente se ve afectado por las dificultades mencionadas anteriormente lo
cual resta a su creatividad, al uso de estrategias para lograr el aprendizaje significativo y
alcanzar las competencias adecuadas
Por otra parte dizaje, Fuller y Clark (1994) contrastan dos aproximaciones en el
campo del estudio de las escuelas eficaces en países de bajos recursos económicos: la
función de la producción que intenta descubrir determinantes universales de la
efectividad de las escuelas, que se basa en un acercamiento de la función productiva
económica y la aproximación culturalista del salón de clases, que sitúa las metas
educativas y las prácticas pedagógicas dentro de un contexto cultural, y enfatiza la
necesidad de entender la dinámica de la autoridad y el poder en su relación con
estudiantes, maestros y administradores en un sistema escolar organizado
jerárquicamente.
Según Willms y Somers (2001), el trabajo de la aproximación de la función productiva
ha dado importantes resultados en la identificación de variables o factores que impactan los
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resultados educativos; estos autores resaltan tres de los factores, que afectan el logro
escolar.
la disponibilidad de libros de texto y materiales de enseñanza,
los antecedentes del maestro con su conocimiento general y entrenamiento,
la cantidad de tiempo de instrucción.
Asimismo, Willms y Somers (2001) comentan también que se han encontrado resultados
inconsistentes para diferentes factores relevantes de política educativa, tales como:
el tamaño de los grupos de estudiantes;
el salario de los maestros; y
el tipo de prácticas pedagógicas [por ejemplo, activas vs. Pasiva].
En 2002, Podgursky identificó qué a influencia que los factores escolares tienen en el
logro educativo esta mediada también por las características personales del alumno;
especialmente, su nivel socioeconómico o sociocultural, que es el factor que tiene la
asociación más fuerte con el logro educativo, mayor que cualquier variable a nivel escolar
y/o personal . Esta relación tan estrecha entre el nivel socioeconómico y el logro educativo
sugiere que si en el análisis de cualquier otra variable individual o escolar no se controla
este factor, el efecto de la variable analizada sobre el aprendizaje estará sesgado, siendo
particularmente cierto para los factores escolares.
En 1998, willms manifestó que un requisito crítico cuando se intenta estimar los efectos
escolares es separar los efectos de los resultados educativos asociados con las
características de entrada de los estudiantes, de aquellos que están asociados con las que
son atendidas por la escuela. Los estudiantes no se seleccionan aleatoriamente hacia los
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centros escolares; ellos escogen las escuelas a través de mecanismos formales e informales,
o por razones geográficas y económicas. Las diferencias aparentes entre los resultados de
las escuelas pueden ser atribuidas, en parte, a diferencias en las características de los
estudiantes antes de su ingreso a la escuela. Estas incluyen el género, edad, raza, etnicidad,
habilidades académicas y la influencia del contexto familiar.
En 2005, el INEE estudió también los siguientes factores que caracterizan al estudiante
y que en el estudio realizado mostraron tener una mala relación con el nivel educativo de
los alumnos de las escuelas en México.
Repetición de grado: los estudiantes no llegan a las aulas en condiciones de
igualdad en conocimientos y habilidades adquiridas. Por ello, se consideró como
un aspecto muy importante explorar información relativa a la historia escolar de
cada alumno, representada por las veces que ha recursado un grado escolar. Los
estudios empíricos sustentan que el reprobar o repetir un grado escolar está
asociado con la probabilidad de seguir obteniendo calificaciones por debajo de la
media del grupo, y la repetición de varios grados escolares se asocia también con
la deserción de los estudios.
Actividad laboral: el ingreso temprano de los menores al mercado laboral
informal, ciertamente podría incidir en mejorar los niveles de ingreso de una
familia a corto plazo; sin embargo, a mediano y largo plazos este efecto se
revierte. Al trabajar, los niños pierden oportunidades para adquirir conocimientos
y habilidades que son requisito indispensable para tener éxito en sus estudios.
Fumar y/o beber: la alta correlación detectada entre el consumo de sustancias
adictivas como el tabaco y el alcohol, las conductas antisociales y el bajo
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rendimiento escolar ha llevado a diversos investigadores a proponer que estos
comportamientos de riesgo conforman un fenómeno unificado que debe ser
estudiado.
Capital Cultural Escolar: diversos investigadores han propuesto que el capital
cultural y el capital económico de los padres interactúan para generar un entorno
familiar que facilita o restringe oportunidades para el aprendizaje. Los padres
transforman capital económico en capital cultural cuando deciden invertir en la
adquisición de recursos didácticos para el hogar [libros, computadoras], en la
realización de actividades de esparcimiento cultural [vistas a museos, conciertos] o
en la educación formal de sus hijos [escuelas privadas, clases de apoyo académico
fuera del horario escolar].
Realizar tareas escolares: uno de los dominios recurrentemente estudiado en el
área de la investigación educativa es el compromiso académico, el cual ha sido
empleado para denotar el nivel de implicación que tienen los estudiantes con sus
estudios. Esta variable ha sido asociada de manera positiva con el logro escolar.
Dentro del componente conductual del compromiso académico se encuentran
aquellas actividades que realiza el estudiante en aras de dar cumplimiento a las
demandas que impone el entorno escolar. Por ello, se incorporó un dominio sobre
el cumplimiento académico en el que se explora si los alumnos hacen los
ejercicios solicitados en las clases o si realizan sus tareas escolares.
Uso de lengua indígena: se reconoce que México no es un país con una población y
cultura homogénea, sino que nuestra sociedad está conformada por diversos grupos
étnicos que tienen su propia lengua, costumbres y tradiciones.
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Equipamiento escolar: con la finalidad de que los docentes desarrollen su labor
educativa de manera eficiente deben contar con herramientas didácticas, equipo
diverso y materiales educativos. La relación entre el grado de equipamiento que
posee una escuela y el logro escolar es alta; sin embargo, pocos recursos escolares
funcionan como factores explicativos del logro académico de manera directa
Violencia dentro y fuera del plantel: generalmente, el termino violencia en las
escuelas es usado para denotar comportamientos que alteran la convivencia y
ocasionan danos a las personas o a las propiedades. Entre estos comportamientos
están las peleas, la intimidación, los robos, el abuso sexual y la destrucción de
bienes muebles e inmuebles, y pueden servir como un indicador del nivel de
disciplina de la escuela o, bien, como un elemento importante del clima escolar. Sus
efectos nocivos dependen del tipo de comportamiento, pero todos ellos tienen en
común provocar danos a terceros. La mayoría de los estudios sobre este tema
exploran el tipo de incidentes, la gravedad y la frecuencia con los maestros y con
los directores de escuela. Dada la importancia de contar con información confiable
sobre el tipo y magnitud de los problemas que afectan a las escuelas en nuestro país,
es importante conocer los incidentes que se presentan dentro y fuera de estas.
Motivación del estudiante: los docentes y las escuelas varían en su habilidad para
lograr que los estudiantes valoren la importancia del estudio y sus consecuencias.
Esto se aplica en el caso del salón de clases, donde es necesario que el estudiante
este bien motivado para lograr aprendizajes significativos. La habilidad que tenga
cada docente para generar esta motivación con sus alumnos resulta de primordial
importancia para el logro de los objetivos educativos.
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Escolaridad del docente: las escuelas varían en la formación de su personal docente.
Bajo el supuesto de que el nivel de escolaridad de los profesores está directamente
relacionado con el aprendizaje, el Estado invierte grandes sumas de dinero para
asegurar que su plantilla docente cuente con las credenciales y capacitación
necesarias para desempeñarse de forma adecuada. Lo que se evalúa de los docentes
es su nivel de escolaridad.
Experiencia del docente: en las últimas décadas, la investigación que se ha realizado
sobre la efectividad de los docentes sugiere que los mejores maestros ajustan sus
prácticas a las necesidades de los estudiantes y a las demandas que imponen los
diferentes contenidos curriculares.
Actualización del docente: la formación continua del maestro es una cualidad de su
compromiso con la superación personal y profesional; característica que impacta
directamente en el aprendizaje de los estudiantes, ya que a través de su actualización
el docente adquiere nuevos conocimientos, habilidades y destrezas tanto
disciplinarias como pedagógicas.
Cobertura curricular: se dice que las oportunidades de aprendizaje son el elemento
clave para explicar gran parte de las diferencias en el logro educativo de los
estudiantes. Así, el grado con que el estudiante es expuesto a los diversos
contenidos curriculares impacta en forma directa sobre lo que este aprende. Por
consiguiente, es importante conocer en el caso de la educación básica que el
profesor cumpla con los objetivos y metas que se proponen en los diversos planes y
programas de estudio.
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Prácticas pedagógicas: Evaluar el logro académico en cualquier grado o nivel
educativo es el resultado, en gran medida, de las oportunidades de aprendizaje que
tienen los estudiantes en el aula, dichas oportunidades pueden evaluarse a través de
ciertas prácticas docentes que el profesor implementa en las distintas asignaturas
que imparte.
Disciplina en el plantel: un ambiente de calidad dentro de las aulas propicia un
mejor ajuste de los niños al contexto escolar, tiene efectos positivos en su salud
mental y en sus resultados de aprendizaje. El ambiente del salón de clases debe
considerarse como un constructo multidimensional, con una diversidad de
manifestaciones que se establece, primordialmente, a través de las interacciones
entre el docente y sus alumnos. Uno de los dos dominios dentro de este rubro es el
ambiente disciplinario dentro del aula.
Inasistencias del docente: uno de los aspectos que comprende el término de
oportunidades para aprender es el tiempo efectivo de clase. Con ello nos referimos a
que el docente debe contar con tiempo suficiente para cubrir los contenidos
curriculares, es decir, tiempo para proveer a los estudiantes de experiencias de
aprendizaje que les faciliten la adquisición de conocimientos y habilidades
establecidas en los planes y programas de estudio. Por lo anterior, es importante
tener el indicador sobre el tiempo efectivo de clase, lo cual se puede explorar tanto
con la inasistencia e impuntualidad de los docentes, como con el tiempo perdido en
cada sesión.
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C. Número de estudiantes por aula
Según el INEE (2005), señala que no existe consenso respecto de cuánto contribuye
este factor en la explicación de resultados de aprendizaje. No obstante, es razonable pensar
que un grupo conformado por un número reducido de alumnos puede constituir una ventaja
para la enseñanza y el aprendizaje, pues los docentes tienen potencialmente mayor
oportunidad de brindar atención personalizada a sus estudiantes. En sentido contrario, el
trabajo pedagógico puede dificultarse de manera importante cuando se desarrolla en grupos
demasiado grandes, especialmente si se trata de jóvenes adolescentes.
Conviene precisar que el tamaño de los grupos no guarda correlación simple con el
aprovechamiento escolar; una muestra contundente de ello es que los estudiantes que
asisten a escuelas con grupos generalmente pequeños —cursos comunitarios, primarias
indígenas y telesecundarias— tienden a obtener resultados inferiores a los de sus pares que
estudian en escuelas de otras modalidades en las que los grupos son casi siempre de mayor
tamaño. Ha de tenerse también presente que las escuelas públicas urbanas más prestigiadas
suelen tener alta demanda de ingreso y, en consecuencia, grupos numerosos
Hoy en día se reconoce que la influencia del tamaño del grupo en el logro escolar reside
en su interrelación con muchas otras variables[(la preparación del profesor, la metodología
de enseñanza, los recursos didácticos, las condiciones de equipamiento e infraestructura,
etcétera] (INEE, 2005).
El Panorama de la Educación elaborado por el organismo internacional, reveló que en
nuestro país por cada docente de educación básica y media superior hay alrededor de 30
estudiantes de un mismo grupo, mientras que el promedio de la OCDE son 15 alumnos por
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cada profesor. Eso significa que en México hay más del doble de estudiantes que el
promedio del organismo internacional, por lo que ocupa el primer lugar en esa situación
escolar, que merma el aprendizaje de los niños y adolescentes. Al desglosar dicha situación
de sobrepoblación estudiantil por grupo escolar, la OCDE indicó que el problema se agrava
en secundaria, ya que en ese nivel académico hay en promedio de 32 alumnos por cada
maestro, mientras que el promedio internacional es de 15 estudiantes por cada profesor.
Sin embargo, en instituciones educativas privadas, el coeficiente estudiantes-docente es
mucho menor: 19 estudiantes por personal docente en las escuelas secundarias y 15
estudiantes por docente en escuelas de educación media superior (Panorama de la
Educación ,2015).
En 2015, El Panorama de la Educación también realizó una comparación con el
promedio del G20, que es 13 estudiantes por maestro en ambos niveles, México sigue
siendo el país con el más alto número de estudiantes en los dos niveles educativos, aun en
planteles particulares.
OCDE (2018) destaca que la brecha entre escuelas públicas y privadas en nuestro país es
la más acentuada de todas las naciones que pertenecen al organismo internacional, pues por
cada docente en instituciones públicas, hay 15 estudiantes más que por un maestro en una
institución privada. En consecuencia, “la mayor diferencia entre los dos tipos de escuelas
entre los países de la OCDE y los países asociados” se registra en México.
Esta situación muestra que grupos grandes disminuyen el aprendizaje de los estudiantes,
porque el maestro tiene que dedicar más tiempo de la jornada en poner orden.
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Según el Panorama de la Educación (2015), las clases en grupos más grandes se
correlacionan con menos tiempo para la enseñanza y aprendizaje, y más tiempo dedicado a
mantener el orden en el salón de clases.
De acuerdo con el análisis del organismo internacional, un alumno adicional en un grupo
de tamaño promedio se asocia a un decremento de 0.5 puntos porcentuales del tiempo
dedicado a actividades de enseñanza y aprendizaje.
Según la OCDE (2018), después de México, el segundo lugar con más alumnos por
docente es Colombia, le sigue Chile, Turquía, Reino Unido, Brasil e Indonesia, en tanto que
los países con menos estudiantes por maestro, incluso por abajo del promedio de la OCDE
son Grecia, Letonia, Eslovenia, Rusia, Austria y Finlandia, donde hay en promedio 10
alumnos por docente.
Los estudios de la National Association for the Education of Young Children
demuestran que para ofrecer una educación preescolar de calidad se requiere de grupos
reducidos, que faciliten las interacciones entre maestros y alumnos, la atención de las
necesidades individuales y colectivas de los niños del grupo y su cuidado. También se ha
observado que los grupos integrados por estudiantes de diferentes edades, o que incluyen
a preescolares con necesidades educativas especiales, requieren de otras condiciones
como: apoyo de otros docentes, menor cantidad de estudiantes en el grupo, materiales
adicionales, formación permanente especializada y acompañamiento de la práctica
docente. El número de alumnos a cargo de un docente es una variable que condiciona los
procesos que suceden en el aula. A través de juegos, interacciones verbales y contacto
afectivo, los adultos median la relación del niño con el mundo social y físico, y ofrecen
oportunidades para que desarrollen capacidades sociales, intelectuales y afectivas. A
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partir de los resultados de múltiples investigaciones, se ha concluido que la cantidad de
alumnos por docente constituye una aproximación a la calidad de las interacciones y a
las dinámicas del aula: un menor número de niños por docente facilita las interacciones
positivas entre ambos. En materia de educación preescolar existen diversos criterios
sobre el número de estudiantes por maestro y por grupo (NAEYC, 2015).
En 2015 la NAEYC, al ser la organización que establece criterios mínimos más estrictos
también señaló que para grupos de niños de cuatro y cinco años, se deben tener, como
máximo, diez alumnos por docente; sin embargo, la conformación de éstos no debe ser
mayor de veinte alumnos, al menos que haya dos maestros, o una docente y un auxiliar
por grupo. No obstante, reconoce que estas proporciones pueden cambiar dependiendo
del currículo, la inclusión de niños con necesidades educativas especiales, el horario en
que se atiende a los alumnos y otros factores. Las regulaciones sobre el número de
alumnos por docente también varían de acuerdo con la edad de los niños y existen
diversos criterios para su valoración. Con respecto a los de cuatro años, en 17 estados de
la Unión Americana se adopta el criterio de la NAEYC, en algunos de ellos no se tienen
regulaciones y, en otros, sólo se establece un máximo de veinte alumnos por grupo (19
estados). En la Unión Europea las regulaciones para la atención de niños de cuatro años
también son variadas: en Dinamarca existe un criterio de seis alumnos por docente; en
Suecia, la relación oscila entre dieciocho y veinte por cada dos o tres maestros; en
Francia y España las relaciones son de 27 y 25 por maestro, respectivamente. Por otra
parte, algunas investigaciones señalan un óptimo de ocho alumnos por educador. Es
importante apuntar que, si bien es cierto que la tasa de alumnos por docente y por grupo
tiene gran importancia para predecir la calidad de los centros escolares, no se debe
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asumir que en los grupos con pocos alumnos se ofrece un buen servicio y que en los
grandes no, pues éste se relaciona con otras variables, como la formación inicial y en
servicio de los profesores, sus condiciones salariales, entre otros.
D. Infraestructura educativa y equipamiento
Earthman (2002), afirma que existen estudios en los que se ha puesto a prueba la
influencia de la Infraestructura educativa en los diferentes componentes educativos. La
literatura que ha abordado la contribución de la infraestructura educativa a la explicación de
los diferenciales de aprendizaje demuestra que existe una relación positiva entre la calidad
de la infraestructura escolar y el logro educativo de los estudiantes Aunque otros estudios
señalan que, en América Latina, la influencia de la infraestructura sobre los resultados de
aprendizaje es moderada la afirmación es clara respecto a su asociación con mejores
resultados educativos.
En 2017 Bid mencionó que estudiar en una escuela con suficientes espacios físicos de
aprendizaje, es decir, una escuela con agua potable, baños, electricidad, teléfono, biblioteca,
algún espacio para el deporte o reuniones colectivas de los alumnos y con aulas dotadas de
los materiales básicos está generalmente asociado con mejores aprendizajes escolares.
Sin embargo, Fernández, et al. (2004), dice que señalarse el hecho de que, si bien se ha
resaltado el impacto de la infraestructura educativa en el aprovechamiento y en la
organización de la escuela, esta relación no siempre es directa o simple, especialmente en
un país como México, cuyos niveles de desigualdad son altos. Hay que tener presente que
estas investigaciones están relacionadas teóricamente con un enfoque de factores asociados
al logro y de escuelas eficaces, en donde la infraestructura no constituye el aspecto central.
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Por otra parte, Duarte, et al. (2017) señala que, para México y América Latina [AL], la
infraestructura y el equipamiento educativo han reportado poca influencia en el logro de
aprendizaje; no obstante, consideran importante tomar en cuenta estos factores. Así, aunque
en general se ha aceptado que la infraestructura educativa influye en el logro, este efecto no
siempre resulta claro; por lo menos, no en primera instancia.
Además de lo que muestran los diversos estudios, la atención a la infraestructura escolar
se configura en una obligación constitucional en México. Esto es, se cuenta con leyes que
establecen que este factor forma parte del derecho a la educación.
El artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos [CPEUM]
establece lo que podría denominarse como una teoría del cambio educativo, al afirmar que
el Estado debe garantizar la calidad en la educación obligatoria mediante los materiales y
métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa [cursivas
añadidas] y la idoneidad de los docentes y los directivos (Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicano, 2014).
Esto significa que la noción de calidad en la educación obligatoria incluye, como uno de
sus componentes centrales, la mejora de la infraestructura educativa; el derecho a una
educación de calidad, por lo tanto, pasa también por el derecho a una infraestructura digna,
pertinente y suficiente para cubrir las necesidades de los educandos.
Tomasevski (2004), explica que se pueden considerar cuatro tipos de indicadores de
infraestructura:
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Asequibilidad [disponibilidad]: alude a garantizar, para toda la población, y con
independencia de la ubicación geográfica, la existencia de planteles con los
insumos necesarios para su atención.
Accesibilidad: significa que las instalaciones, las condiciones de los muros, techos
y pisos, permitan que los estudiantes ingresen y habiten los planteles escolares.
Aceptabilidad: implica tomar en cuenta las necesidades y características de niñas,
niños y adolescentes, tales como la edad, la cantidad de estudiantes, entre otros,
con el fin de que los estudiantes se sientan cómodos en el aula.
Adaptabilidad: esto es, que la escuela esté adaptada a las necesidades de los
estudiantes, tanto físicas como educativas, es decir, la enseñanza y los materiales
deberán ser adecuados a las características de los estudiantes.
Bajo este enfoque de derechos, la infraestructura se convierte en una herramienta
fundamental para garantizar el derecho a la educación de calidad con equidad. No
obstante, los principales resultados de diversas evaluaciones y estudios sobre la IFE
en México develan un problema severo de deterioro e insuficiencia de este aspecto
en las escuelas públicas.
Tomasevski (2004), señala también que el porvenir de la infraestructura educativa está
estrechamente relacionado con el futuro del modelo de escuela, incluso de su tendencia a la
extinción, por lo menos de sus expresiones más tradicionales; los escenarios futuros, por lo
tanto, no pueden pensarse solamente en términos incrementales, sino que resultará
necesario establecer tácticas de cambio y recomposición asociadas a la reconfiguración de
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los sistemas educativos y del rol que se espera que juegue la educación en las sociedades
futuras.
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