Antigua Roma
Antigua Roma
Presa de la inestabilidad interna y de los ataques, principalmente, de los pueblos germánicos, la parte occidental del Imperio (que
incluía Hispania, Galia, Britannia, África del Norte e Italia) se dividió en reinos independientes a finales del siglo V. La parte
oriental del Imperio, gobernada desde Constantinopla (que incluía Grecia, Anatolia, Siria y Egipto) sobrevivió a esta crisis. A
pesar de la pérdida de Siria y Egipto por el naciente imperio árabe-islámico, el Imperio oriental continuó desarrollándose hasta
que fue finalmente destruido por el Imperio otomano. Este imperio medieval y cristiano, llamado Imperio romano por sus
habitantes, pero que los historiadores modernos llaman Imperio bizantino, es la última etapa evolutiva, sin interrupción en el
poder imperial y la administración del Imperio romano.
La civilización romana se estudia a menudo en la Antigüedad clásica con la Antigua Grecia, una civilización que inspiró gran
parte de la cultura de la Antigua Roma. Además de su modelo original de ejercicio del poder (hay innumerables príncipes que
quisieron imitarlo o se inspiraron en él), la Antigua Roma contribuyó en gran medida al desarrollo del derecho, las instituciones y
leyes, la guerra, el arte y la literatura, la arquitectura y la tecnología, así como los idiomas en el mundo occidental.
Índice
La fundación según la leyenda
Primera parte
Segunda parte
Muerte
La fundación según la historiografía
Monarquía electiva
República romana
Imperio romano
Caída del imperio
Estructura social y política
La ciudad
Ciudades dependientes de Roma
El rey
El senado
Divisiones de la población romana: las gens, las curias y las tribus
Los comicios
Ciudadanos plenos, honorarios y clientes
El Ejército
Instrucción y entrenamiento
Efectivos
Clases sociales
En la Monarquía
En la República
En el Principado
En el Dominado
Primera parte
Numitor era el rey de una ciudad de Lacio llamada Alba Longa. Fue destronado
por su hermano Amulio, quien lo expulsó de la ciudad y procedió a matar a
todos sus hijos varones excepto a su única hija Rea Silvia. Como no quería que
Rea Silvia tuviera hijos, la obligó a dedicarse al culto de Vesta, asegurándose de
esta forma de que iba a permanecer virgen.
Segunda parte
Cuando crecieron, descubrieron su origen, por lo que regresaron a Alba Longa, mataron a Amulio y repusieron a su abuelo
Numitor en el trono. Este les entregó territorios al noroeste del Lacio. En 753 a. C. los dos hermanos decidieron fundar una
ciudad en ese territorio en una llanura del río Tíber, según el rito etrusco, en el preciso lugar en donde embarrancó la cesta.
Delimitaron el recinto de la ciudad (pomoerium) con un arado que sería la supuesta Roma quadrata del Palatino. Rómulo juró
matar a todo aquel que traspasara los límites sin permiso.
Discutiendo sobre el nombre de la ciudad decidieron que lo elegiría aquel que avistase más pájaros, prueba que superó Rómulo y
otorgó a la ciudad el nombre de Roma (muy similar a su nombre y en parte basado en la heroína Roma). Remo, enojado, discutió
con Rómulo y borró el surco de los límites de la futura ciudad. Cumpliendo el juramento, Rómulo lo mató.
La ciudad fue levantada en el pomoerium palatino, y Rómulo quedó como único soberano. Creó el senado, compuesto por cien
miembros (patres) cuyos descendientes fueron llamados patricios y dividió la población en 30 curias. Para poblar la ciudad,
Rómulo aceptó todo tipo de gente (asylum): refugiados, libertos, esclavos, prófugos...
Muerte
Rómulo murió en 717 a. C. Existen varias versiones de su muerte, ya arrebatado por los cielos en medio de una tempestad
provocada por su padre Marte o bien asesinado por unos senadores discrepantes, pero los romanos relataron este hecho como su
asesinato por parte de su gemelo Remo, pero no existen datos ni de que ni de como pasó de una forma concreta. En honor a la
fecha de su desaparición se celebraban las fiestas Nonas Caprotinas. Acabará divinizado y adorado bajo la advocación de
Quirino.
Tras su muerte se producirá un año de interregnum hasta que el senado elige como rey a Numa Pompilio.
En la cronología actual la fecha de la fundación de Roma se fijó el 21 de abril de 753 a. C. Esta fecha era el año 0 para el Imperio
romano, ya que se la tomaba como punto de referencia para fechar eventos en el mundo romano. Se lo aludía como el Nacimiento
de Roma (200 aUC: Anno 200 ab Urbe Condita: «En el año 200 desde la Fundación de la Urbe o del Nacimiento de Roma»).
Recientemente, en noviembre de 2007, se produjo el hallazgo de la cueva que en la Antigüedad era reverenciada como el lugar
donde se creía que habían sido amamantados los gemelos Rómulo y Remo.
La fundación según la historiografía
La ciudad de Roma surgió de los asentamientos de tribus latinas, sabinas y
etruscas, situándose los primeros habitantes de Roma en las siete colinas, en la
confluencia entre el río Tíber y la Vía Salaria, a 28 km del mar Tirreno. En este
lugar el Tíber tiene una isla donde el río puede ser atravesado. Debido a la
proximidad del río y del vado, Roma estaba en una encrucijada de tráfico y
comercio.
Monarquía electiva
La naciente ciudad estado es gobernada por un rey (rex) elegido por un consejo de ancianos (senatus). Los reyes míticos o semi-
míticos son (en orden cronológico): Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Lucio Tarquinio Prisco, Servio Tulio
y Lucio Tarquinio el Soberbio. El último de ellos, Lucio Tarquinio el Soberbio, fue derrocado en el año 509 a. C. cuando la
República fue establecida.
República romana
La República fue establecida el año 509 a. C., según los últimos escritos de Tito
Livio, cuando el rey fue desterrado, y un sistema de cónsules fue colocado en su
lugar. Los cónsules, al principio patricios pero más tarde plebeyos también, eran
oficiales electos que ejercían la autoridad ejecutiva, pero tuvieron que luchar
contra el senado romano, que creció en tamaño y poder con el establecimiento de
la República. En este periodo se fraguarían sus instituciones más características:
el senado, las diversas magistraturas, y el ejército. Una nueva Constitución
estableció un conjunto de instituciones de control así como una clara separación
de los poderes.
Mientras, los conflictos entre patricios y plebeyos caracterizaron la pugna política interna (ver Secessio plebis) durante todo el
periodo republicano, solo paulatinamente lograrán los plebeyos la plena equiparación política (aunque no social).
La expansión trae consigo profundos cambios en la sociedad romana. La inadecuada organización política (pensada para una
pequeña ciudad-estado y no para el gran territorio que es ya Roma) se hace patente para algunos, pero todos los intentos de
cambio son bloqueados por la ultraconservadora élite senatorial. El enfrentamiento entre las diversas facciones produce en el
siglo I a. C. una crisis institucional, que conducirá a diversas revueltas, revoluciones y guerras civiles.
Imperio romano
El vencedor ulterior de todas estas guerras civiles, César Augusto, abolirá de
facto la República y consolidará un gobierno unipersonal y centralizado de todo
el territorio, conocido como Imperio romano. A partir de este momento, la
estabilidad política del Imperio quedará ligada al carácter de los emperadores
que sucederán a Augusto, alternándose los periodos de paz y prosperidad con las
épocas de crisis.
Augusto, que inaugura la dinastía Julio-Claudia, representa el periodo de El Imperio romano durante el
máximo esplendor del Imperio Romano. A esta dinastía, terminada en el año 68 gobierno de Trajano
por el infausto Nerón le seguirá el periodo de inestabilidad conocido como el
año de los cuatro emperadores, donde se impondrá Vespasiano, que inaugurará
la dinastía Flavia, de origen no patricio. Les seguirán del año 96 al 180 los llamados "cinco emperadores buenos" (Nerva,
Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio), en la considerada "edad de plata" del Imperio.
Septimio Severo comienza el periodo de monarquía militar, y el fin de su estirpe llevará al periodo conocido como anarquía
militar, que se prolonga durante el resto del siglo III, hasta la llegada de Diocleciano, un largo periodo de luchas internas por el
poder donde los emperadores, nombrados por sus legiones, se suceden ininterrumpidamente.
Las invasiones bárbaras pondrán la puntilla a un moribundo Imperio Occidental, dando paso a la Edad Media. El último
emperador de Occidente, Rómulo Augústulo, será depuesto en 476 por Odoacro, un hérulo. El Imperio romano de Oriente
(posteriormente denominado Imperio bizantino por el historiador Hieronymus Wolf en el siglo XVI) proseguirá su existencia
hasta la caída de Constantinopla en el año 1453.
La familia está formada por los más próximos (agnados) pero, a medida que la familia se extiende, se forma la gens o raza de un
tronco común, integrada por la familia completa propiamente dicha (adnati) y por los gentiles, todos aquellos procedentes del
mismo antepasado.
¿Cómo se produce la unión de los diversos grupos, sea de gens o de tribus? Cada grupo tiene un punto común de encuentro,
generalmente para el culto religioso (aunque no exclusivamente para tal fin), punto que constituye el embrión de las cívitas
(ciudades).
La ciudad
La fundación de Roma se atribuye a tres tribus: los ramnes, los ticios y los
lúceres. Estos tres grupos fundaron la llamada Roma Quadrata en el Monte
Palatino. Otra ciudad fundada por otro u otros grupos en el Quirinal, se unió a la
Roma Quadrata, surgiendo así la civitas ('ciudad') llamada Roma.
A los patricios corresponde el derecho pleno de ciudadanía: forman el pueblo y son de entre los habitantes los de clase social más
elevada. Sus derechos eran: el sufragio, el desempeño de cargos públicos políticos o religiosos, el derecho a asignación de tierras
públicas, los derechos civiles propios de las gens (tutela, sucesión, potestad, etc.), el derecho de contraer matrimonio con otros
miembros de las gens, el derecho de patronato, el derecho de contratación (el único que se extendía también a los no patricios
libres) y el derecho a hacer testamento (el conjunto de estos derechos constituía el ius qüiritium o ius cívitatis). Como
obligaciones citaremos: el servicio militar, y el deber de contribuir con ciertos impuestos al sostenimiento del Estado.
Las ciudades sometidas a Roma, con su territorio rural incluido, no tenían derecho a declarar la guerra por su cuenta, pero debían
declararla forzosamente cuando Roma lo hiciera. También tenían prohibido hacer convenios de ningún tipo con otros Estados o
Ciudades. Además no podían acuñar moneda y eran las monedas romanas las que tenían curso legal en todas estas ciudades.
Ciudades de derecho romano. Algunas ciudades recibieron el derecho completo de ciudadanía romana (civitas
óptimo jure), especialmente las antiguas ciudades aliadas de la Liga Latina, las ciudades sabinas y gran parte de
las del País Volsco. Junto a ellas estaban las colonias que disfrutaban del derecho de ciudadanía.
Ciudades latinas. Las ciudades sujetas llamadas Latinas eran las otras ciudades de la Liga Latina que no
habían recibido el derecho de ciudadanía, y las colonias de derecho latino (es decir las colonias que no tenían
derecho de ciudadanía). Los latinos y los romanos eran iguales en sus relaciones privadas, en los negocios, el
comercio y las sucesiones.
Ciudades sin voto. Estaban en tercer lugar las ciudades con derecho de civitas pero sin voto (civitas sine
suffragio), que aunque podían llamarse ciudadanos, debían soportar todas las cargas cívicas (reclutamiento
militar, impuestos ordinarios, servicios y contribuciones especiales) sin compensación (sin derecho a votar).
Estas ciudades estaban administradas para los asuntos judiciales por un Prefecto anual designado por el Pretor
de Roma. Su administración civil estaba en manos de sus propios magistrados locales, generalmente de la
aristocracia.
Ciudades confederadas no latinas. Finalmente estaban las ciudades confederadas no latinas, cuyos derechos
quedaban establecidos por los tratados particulares concertadas con cada una de ellas. Estas ciudades
suministran contingentes al ejército en cuantía prefijada de antemano, siendo el equipamiento del contingente a
cargo de la ciudad. Estaban gobernadas por magistrados locales surgidos de la aristocracia.
El rey
Roma es gobernada por un rey, representante de la institución monárquica, al que corresponde todo el poder (imperium) y dicta
las órdenes (dictador), el cual era elegido entre el pueblo como jefe de una gran familia política (magister populi).
Auxilian al rey los lictores, alguaciles que le precedían en sus actuaciones con el hacha y las varas. En su ausencia los poderes
administrativos correspondían a un delegado (praefectus urbis). Si el rey no designaba sucesor los ciudadanos designaban en el
interregno, por un periodo de cinco días, a un interrex, y después se elegía un nuevo rey, o bien se designaba un nuevo interrex
por otros cinco días con facultad de designar nuevo jefe.
El senado
Frente al rey se erige la institución del Consejo de Ancianos (senatus) para
contrabalancear a la institución real.
Los primeros senadores son los representantes designados por cada gens. Tienen
carácter vitalicio. Como el número de gens es invariable (las sucesivas familias
surgen siempre de un tronco común y por tanto se integra en alguna de las gens
existentes) también es invariable el número de senadores.
Cada gens contribuía con diez soldados de infantería (miles o milicia), uno de caballería (eqües) y un senador.
En las ciudades sometidas por Roma se establecía un Consejo de Cien Ancianos (céntum-viri), cada uno de los
cuales era el cabeza de diez casas (diez gens = una curias), de donde surge la denominación de decuriones.
El sistema decimal pues rige en la sociedad romana, aunque, si bien al principio debieron responder a una realidad, con el tiempo
derivaron en una mera división teórica: pronto fue inexacto hablar de curias con diez gens al introducirse nuevas familias, que
aumentaban el número de gens de las curias existentes y más tarde el número de curias. Tampoco correspondía a cada decurión
el mando sobre diez casas. En cambio la aportación al ejército se mantiene básicamente. Así pues, al pasar los años, los números
primitivos dejan de corresponderse con la realidad pero se mantiene la tradición y así las gens y familias son aumentadas o
divididas por decreto, pero la realidad se impone y la división deja de ser geométrica e inflexible.
Así, cuando el número de senadores quedó fijado en trescientos, no quería decir que existieran solo trescientas gens, sino que
entre todas las existentes (cuyo número podía ser mayor o menor) se designaban únicamente trescientos senadores. Las curias
dejaron de ser diez para pasar a un número indeterminado (hasta 30), cuyo conjunto formaba la ciudad. También los 3000 infantes
y 300 caballeros que formaban el ejército salían del conjunto, y no considerando cada gens (así unos aportaban más y otros
menos). La misma situación se reprodujo en las ciudades sometidas a Roma.
Las curias (diez gens) constituyeron muy pronto la base de la ciudad. Las curias se reunían en una asamblea dirigida por el curio,
y en presencia de un sacerdote (flamen curialis). El reclutamiento y los impuestos se hizo desde muy pronto sobre la base de las
curias.
Los miembros de las curias eran los ciudadanos que votaban, y a las votaciones se las llamaba "comicios curiales", celebrándose
las votaciones por separado en cada curia. Normalmente se celebraban comicios el 24 de marzo y 24 de mayo de cada año.
Los ciudadanos romanos estaban divididos en treinta y cinco tribus diferentes; cuatro eran en origen urbanas, propias de la ciudad
de Roma (Collina, Esquilina, Palatina y Suburana) y diez rurales, de los alrededores de la ciudad. Durante la conquista de la
península se fueron agregando el resto. En el año 395 a. C. existían ya veintiuna tribus y veinticinco en el año 389 a. C.; pasó
finalmente a treinta y cinco en el año 241 a. C. Las tribus se dividían en grupos de votos en los diferentes comitia, desde las que
se elegían magistraturas y oficiales que se pondrían al servicio del estado. Algunas tribus tenían más poder de voto que otras, por
ejemplo la Palatina era una de las más importantes e influyentes. Estas treinta y cinco tribus eran:
Aemilia, Aniensis, Arnensis, Camilia, Claudia, Clustumina, Collina, Cornelia, Esquilina, Fabia, Falerna, Galeria, Horatia,
Lemonia, Maecia, Menenia, Oufentina, Palatina, Papiria, Pollia, Pomptina, Publilia, Pupinia, Quirina, Romilia, Sabatina, Scaptia,
Sergia, Stellatina, Suburana, Terentina, Tromentina, Velina, Voltina y Voturia.
Los comicios
Las decisiones en Roma se adoptaban en los comicios, es decir en las votaciones de las asambleas.
Los comicios más antiguos son los comitia calata, convocados por el rey para solemnizar ciertos actos religiosos.
Los comicios políticos eran aquellos en los que votaba la población organizada en curias (inicialmente una curia eran diez gens).
Se convocaban el 24 de marzo y 24 de mayo y cuando el rey lo consideraba conveniente. Decidían sobre la elección de monarca,
asuntos políticos importantes y la concesión del derecho de ciudadanía. El convocante presentaba una propuesta y los ciudadanos
de la curia con derecho (probablemente un voto por cada padre de familia) la votaban. Cada curia era un voto y se precisaba el de
16 curias (de un total de 30) para la aprobación.
El grupo de los clientes estaba formado básicamente por esclavos liberados por sus amos patricios, y que después de su liberación
permanecían vinculados (ellos y sus descendientes) a su antiguo amo (y a sus herederos), quien ejercía sobre ellos cierta tutela y
proteccionismo paternalista, a cambio de ciertos servicios y lealtades. En este grupo se integraron también algunos extranjeros
(habitantes de ciudades derrotadas a los que no se permitía residir en su ciudad pero tampoco habían sido declarados esclavos, y
que constituían como un grupo cliente de toda la ciudad de Roma) y exilados sujetos al patronazgo de un patricio.
El Ejército
Instrucción y entrenamiento
Durante cuatro meses los nuevos reclutas eran sometidos a un entrenamiento implacable. Al concluir este período los
supervivientes ya podían llamarse soldados —milites—. Los que no podían resistir el entrenamiento eran rechazados.
Primero se les enseñaba a desfilar marcando el paso. Luego se les llevaba de marcha, forzándolos al máximo hasta que fueran
capaces de recorrer 20 millas romanas —30 km— en cinco horas. Después tendrían que recorrer la misma distancia cargados con
todo su equipo, que incluía armas y armaduras, utensilios de cocina, estacas para la empalizada, instrumentos para cavar y
provisiones para varios días, pues al final de cada marcha tenían que levantar un campamento con terraplenes y fosos de defensa.
Los legionarios realizaban marchas tres veces al mes durante 25 años. Este
entrenamiento y capacidad de desplazamiento fue una de las causas por la que el Recreación de soldados romanos de
ejército romano fuera tan superior a otros ejércitos. Esto era solo parte de la 70 a. C. en formación de ataque
instrucción, puesto que el programa de entrenamiento también incluía carreras,
saltos, equitación y natación. Cuando se consideraba que se encontraba en buena
forma física comenzaba la instrucción en el manejo de las armas.
Los reclutas aprendían a atacar a una gruesa estaca clavada en el suelo con una pesada espada de madera y un escudo de mimbre
que pesaba el doble que un escudo normal. Se les insistía que golpearan de frente, sin describir arcos con la espada, que pueden
evitarse con más facilidad. También se les entrenaba en el lanzamiento de pesadas jabalinas de madera contra las estacas.
Una vez superado este paso, se les consideraba dignos de empuñar armas auténticas forradas de cuero para evitar accidentes, que
les parecerían ligerísimos en comparación con las pesadas armas de madera.
Efectivos
Una legión estaba formada por diez cohortes de 480 hombres cada una, a no ser que fuera una corte de asalto o invasión
(formadas por unos 20 o 30 hombres), lo que da la cifra de 4800 hombres en total; eso en teoría, ya que no parece seguro que las
legiones hayan estado con sus cuadros completos, ni mucho menos.
Normalmente cada centuria formaba como un cuadro de 10 x 8 hombres. Como la segunda centuria de cada manípulo bajaba para
cerrar el hueco, la profundidad de la línea de combate de la legión era de 8 hombres. Puesto que tres eran las líneas que una
legión podía presentar, el frente de combate quedaba estructurado como una sucesión de líneas con ocho hombres de profundidad.
Recordemos que en Cannas los manípulos formaron con su profundidad doblada, es decir, con 16 hombres; un experimento que
costó a los romanos 50 000 muertos. Puesto que el secreto táctico de la legión no era otro que su flexibilidad, la línea de combate
con ocho hombres de profundidad era la más racional y la que mejor se adaptaba a esa característica esencial. Pero si había que
reducir la profundidad, esa misma flexibilidad operaba el milagro de permitir "adelgazar" las líneas.
Clases sociales
La sociedad romana, como muchas otras sociedades antiguas, se basaba en la
desigualdad.
En la Monarquía
En los primeros tiempos la desigualdad social se basaba en el nacimiento y en la religión. La sociedad romana presentaba dos
grandes tipos de ciudadanos: los libres y los no libres (los esclavos, lat. serví).
Los ciudadanos libres, a su vez, se dividían en privilegiados (los patricios, en lat. patricii) y en no privilegiados.
Los ciudadanos no privilegiados podían ser independientes (los plebeyos, en lat. plebeii) o dependientes (los clientes y los
libertos, en lat. liberti).
Patricios
Eran las primeras familias asentadas en Roma y sus descendientes. Cada una pretende descender de un antepasado más o menos
divinizado (pater). Los que tienen un mismo pater forman una gens, llevan el mismo apellido (nomen gentilicium) y celebran un
mismo culto (sacra gentilicia).
Desde el principio de Roma, los patricios y sus familias constituyen el primer eslabón social. Estos patricios poseían esclavos,
probablemente muchas veces en gran número. Los patricios están en la base de la fundación de Roma y, por tanto, son
ciudadanos romanos. Tiene la exclusiva de los cargos públicos, y dirigen la vida de Roma.
Más tarde el derecho de ciudadanía se extiende a las llamadas minores gentes, es decir a los que procedentes de otras ciudades o
dentro de la misma ciudad sin ser patricios, adquirieron la ciudadanía romana. Los patricios decían que eran los parientes de los
fundadores de Roma. (Rómulo fue el fundador y primer rey de Roma).
Clientes
Los clientes eran los extranjeros o refugiados pobres, sujetos a patronazgo de un patricio, el cual le brindaba ayuda económica, lo
defendía ante la ley, y lo dejaba participar de las ceremonias religiosas a cambio de que este lo acompañe en la guerra y lo ayude
en todos los trabajos en el que el patricio lo solicitara. Los patricios se enorgullecían de tener clientela grande o importante.
Plebeyos
Constituyen la mayor parte de la población (la multitud), compuesta también con extranjeros, refugiados pobres o clientes que se
habían enemistado con sus "patronos". Eran considerados hombres libres, por lo que no podían participar en lo político ni en lo
religioso.
Esclavos
Es el destino normal de los presos de guerra. Legalmente, carecían de todo derecho: eran instrumentum vocale ("herramienta que
habla"). Hacían gratis los peores trabajos y de por vida. El trato dependía del carácter personal del amo. Llegaron a ser
numerosísimos con la expansión de Roma.
En la República
En esta etapa (509-27 a. C.) hubo fuertes tensiones sociales. Puede que de comienzos de la misma sea una reforma social
(atribuida por los historiadores antiguos al rey Servio Tulio) consistente en fundar la jerarquía social no en el nacimiento ni en la
religión, sino en el dinero y en la demarcación territorial.
La plebe lógicamente crecía más que el patriciado, porque en ella entraban las poblaciones anexadas por Roma y los extranjeros
que venían a vivir a la Urbe. Pero tan gran número de habitantes no se resignaba a estar en la vida pública de comparsa; y
tampoco era rentable que ni pagasen impuestos ni fuesen al servicio militar por no ser cives (ciudadanos). Los plebeyos lucharon
mucho por su equiparación política con los patricios. Algunos de los pasos que hubieron de dar fueron los siguientes:
año 494. Huelga general. Los plebeyos se marchan de Roma, al Monte Sacro, ante la negativa de los
patricios a la igualdad política. Roma quedó colapsada. Los patricios tuvieron que ceder y pactar. Los
plebeyos regresaron con este pacto:
años 451-449. Ley escrita. Hasta este momento en Roma, los patricios juzgaban cada conflicto conforme
a la costumbre y a la tradición oral, lo que daba lugar a muchas irregularidades, porque no había ley
escrita. En esta época se redacta el primer código que ocupa 12 tablas (lex XII tabularum) y se promulga
a pesar de la resistencia inicial de los patricios. De aquí arrancará la obra jurídica de los romanos que
será uno de sus más importantes legados culturales para la humanidad.
año 448. Canuleio consigue los dos cónsules alternen año a año con dos tribuni militum consulari
potestate de los que uno ya puede ser plebeyo, aunque este cargo no da la consideración de consularis
(para poder acceder al Senado).
años 440. Matrimonio legal. La lex Canuleia sanciona el derecho al casamiento entre patricios y plebeyos,
que hasta el momento estaba rigurosamente prohibido por orgullo de casta y para vetar el acceso de los
plebeyos a la vida política.
año 409. Cuestura. En este año los plebeyos acceden por primera vez a la magistratura.
año 367. Consulado. En este año la Ley Licinia admitirá el principio, y en 342 por primera vez los dos
cónsules serán plebeyos.
años 356, 337 y 300. Se suceden la dictadura, la censura, la pretura y el pontificado (último reducto del
patriciado).
años 287. El Senado reconoce fuerza de ley a las decisiones de las asambleas de la plebe, y admite que
estas prevalezcan sobre sus decisiones.
Llegado este momento, se puede decir que plebeyos y patricios tienen igualdad de derechos. Pero quedan las diferencias
económicas y religiosas. Patricios y plebeyos ricos se van a entender entre ellos en perjuicio de los plebeyos pobres, los proletarii
(cuya única riqueza es su prole, los hijos). La reforma social, que intentaron Tiberio y Cayo Graco y por la que fueron asesinados,
intentaba ayudar a estos hombres que tenían todos los derechos políticos pero carecían de comida.
La ciudadanía romana:
Durante siglos es el título más deseado. Consiste en unos derechos (iura) y unas obligaciones (munera). En esta época abarca:
ivra pvblica (derechos políticos): ius sufragii (derecho de voto); ius honorum (derecho de ser elegible); ius
sacrorum (derecho a tener religión o ser elegible para funciones sacerdotales); ius provocationis (derecho
de apelación al pueblo en procesos criminales).
ivra privata (derechos civiles): ius commercii (derecho de propiedad: comprar, vender, testar...); ius
connubii (derecho a contraer matrimonio legal); ius legis actionis (derecho a ejercer acciones judiciales).
por nacimiento: naciendo de matrimonio legítimo (iustae nuptiae) de un civis; siendo hijo de liberto o
extranjero favorecido con la concesión de la ciudadanía (civitatis donatio);
por concesión legal: v.gr.: por hacer una casa en Roma, o construir un barco capaz para 10 000 modios
de grano, o por hacer condenar a un magistrado;
por concesión del estado, representado, para el caso, por los comicios, el general vencedor, las
comisiones encargadas de fundar una colonia romana o el emperador.
perdiendo el status libertatis: por condena penal (venta pública trans Tiberim) por insolvencia, pronto
suprimida; por privación de agua y luz (interdictio aquae et ignis) o deportación; o por negarse al censo, al
servicio militar, por desertar, por caer preso en una guerra, o por violar los derechos de gentes;
perdiendo el status civitatis: renuncia a la ciudadanía (reiecto civitatis) o por hacerse civis de otra ciudad.
Los caballeros (equites) y la nobleza senatorial (nobilitas)
La caballería del ejército romano estaba formada por ricos que traían el caballo o que utilizaban caballos del Estado. Formaban un
grupo social distinguido (caracterizados por un anillo de oro y una túnica bordada de púrpura), pero pronto fueron insuficientes y
hubo que sustituirlos con soldados pagados. Quedaron así como una burguesía dedicada no tanto a la compra y explotación de
tierras, como a los negocios bancarios. Raras veces se dedicaron a la política, donde los consideraban despectivamente homines
novi (sin antepasados ilustres). Frente a este ordo equester, está la nobilitas u ordo senatorius, formado por patricios y plebeyos
que tuvieron algún antepasado que desempeñase en su tiempo alguan magistratura curul (cónsul, pretor, censor o edil). Esta
nobleza senatorial es distinta de la nobleza patricia, y se va a confundir en el Senado.
En el Principado
Con Augusto se modifica algo la jerarquía, pero sigue estando basada en la riqueza.
Se distingue entre cives y no cives. Los cives, a su vez, pueden ser honestiores (los ricos) o humiliores (los pobres). Dentro de los
honestiores, se encuentran los clarissimi o pertenecientes al ordo senatorius, y los egregii o pertenecientes al ordo equester. Los
no cives, por último, son los liberti y los servi.
El ius civitatis que ya en 88 a. C. se había concedido a los itálicos, en 212 d. C. se va a ampliar a todos los libres
del Imperio, para resolver problemas fiscales y militares que tenía Roma. Ser ciudadano deja de ser importante
y, de paso, desaparece la posición privilegiada de Roma y de Italia en el Imperio.
Augusto reforma los ordines, colocando en el senatorius a los ciudadanos con más de un millón de sestercios
(desempeñan las magistraturas republicanas y tendrán sandalias rojas, túnica laticlavia y, desde Marco Aurelio
—161-180—, título de clarissimi); y en el equester coloca a quien tenga 400 000 (desempeñarán cargos nuevos:
prefecto, procurador; llevan túnica angusticiavia y anillo de oro; desde Aurelio tendrán título de egregii).
Los esclavos aumentaron mucho en número. Se dice que algunas familias tenían más de 500 y que en Roma
había unos 250 000. El trato se va suavizando por influencia estoica y cristiana. Adriano y Antonino Pío legislan
contra el mal trato.
Los libertos aumentaron porque hubo muchas manumisiones. Augusto llegó a prohibir liberar por testamento a
más de 100. Algunos jugaron importante papel político.
Los clientes siguen existiendo, en el sentido de que todo el mundo es cliente de alguien más importante. El
emperador tiene como clientes a los 150 000 proletarios inscritos en la lista de necesitados para el reparto
gratuito de alimentos cada mes (annona).
En el Dominado
Si en la República y en el Principado había solo dos categorías (libres y esclavos), en el Dominado aparecerá una clase social
nueva, intermedia entre libres y esclavos: los colonos. La jerarquización se hace más fuerte y estanca: casi un sistema de castas.
Los cives, entonces, podían ser libres o colonos, generalmente pobres. Los cives libres abarcaban a la familia imperial
(nobilissimi), a los senadores (clarissimi, spectabiles), a los caballeros (egregii, perfectissimi) y a la gente corriente, pobre a
diferencia de los otros tres. Los no cives, por su parte, eran los esclavos y los libertos, en ocasiones muy ricos.
Las tribus
El rey Servio Tulio estableció la división en Tribus y que el servicio al ejército y el pago del tributum (cuando por razones de
urgencia se impusiere) no afectaría solo a los ciudadanos personalmente, sino que se tendría en cuenta sus propiedades: todos los
ciudadanos que cultivaran un dominio (adsidui) o lo poseen (locupletes), sean o no ciudadanos romanos, están obligados a la
prestación del servicio militar. Los designados para cumplir las tareas militares se elegirían entre una nueva división por
propiedades. Así los soldados (entre 20 y 60 años) serían distribuidos en cinco clases (classes):
1ª clase: Los que por sus posesiones aportaban una armadura (classici). Correspondía esta clase a los que
poseían un heredium en pleno dominio (la mitad de las tierras romanas correspondían a los heredia poseídos en
pleno dominio, mientras la otra mitad se había ido fraccionando por sucesivas particiones hereditarias o por
ventas; un heredium era una finca rústica cuya extensión mínima era de veinte yugadas, es decir 5,4 ha, o sea
que la medida romana de la yugada era equivalente a 2700 metros cuadrados). Iban armados con lanza (hasta),
yelmo (galea), coraza (lorica), escudo redondo (clipeus) y polainas (ocreae). Esta primera clase debía comprar y
mantener un caballo de donde fueron llamados eqüite, es decir caballeros.
2ª clase: Los que poseían tres cuartos de un heredium (o sea al menos 40 500 metros cuadrados).
3ª clase: Los que poseían la mitad de un heredium (al menos 27 000 m²).
4ª clase: Los que poseían un cuarto de heredium (al menos 13 500 m²).
5ª clase: Los que poseían un octavo de heredium (al menos 6750 m²).
El armamento de las clases sucesivas era cada vez más ligero. Tras las cinco clases estaban los que no poseían nada (capite censi)
que colaboraban en la milicia como carpinteros, herreros, músicos, etcétera. Por cada 80 soldados de 1ª clase, debían salir 20 de
clase 2ª, 20 de clase 3ª, 20 de clase 4ª y 28 de clase 5ª. Los soldados eran movilizados para la campaña, y terminada esta eran
licenciados. En cambio los caballeros permanecían en el ejército de forma continuada, y sus integrantes salían de las familias de
ciudadanos con mayor riqueza.
Las diversas clases formaban la población susceptible de actuar militarmente y se reunían en asamblea, en los llamados comicios
centuriados (comitia centuriata). A fin de facilitar las levas la constitución de Servio Tulio dividió la ciudad en cuatro
circunscripciones territoriales llamadas tribus, cada una con una población similar. Los soldados fueron divididos en dos
categorías: los jóvenes (iuniores) entre 16 y 25 años; y los veteranos (seniores), de más de 25 años.
Se estructuraban en Legiones, formando una legión 3000 soldados (classes) y 1200 auxiliares (vélites). Las legiones operaban en
formaciones constituidas por filas de soldados: las cuatro primeras filas estaban integradas por soldados con armadura completa
(hóplites u hoplitas). Una legión (4200 hombres) se dividía en centurias (hasta un total de 42). Casi la mitad de los hombres de
una legión disponían de armadura completa (el número de hoplitas era de 2000 por cada legión). Otros mil hombres eran soldados
de 2ª y 3ª clase. El resto, los auxiliares (velites) eran soldados de 4ª clase (en número de 500) y de 5ª clase (en número de 700).
En una legión había 1050 hombres de cada una de las cuatro tribus en que se dividía la ciudad; y en las centurias, cada tribu
aportaba 25 hombres.
En esta época Roma disponía normalmente de cuatro legiones (dos de ellas en campaña y dos de guarnición). Cada legión
contaba con trescientos caballeros. Todo lo que los soldados ganaran en la lucha, fueran muebles o inmuebles, pasaba al Estado
romano.
El censo
Este sistema de reclutamiento en razón de los bienes poseídos, hizo necesario establecer un censo de propiedades y transmisiones,
que se revisaba cada cuatro años. Un efecto inmediato fue el de dividir a la sociedad romana: a la división ya existente entre
patricios y plebeyos, se añadía ahora la división entre propietarios (los que tienen tierra, sean ciudadanos o no) y proletarios (es
decir los que crían hijos, mayoritariamente plebeyos, pero también con algunos ciudadanos arruinados o desposeídos por
sucesivas particiones). El censo se hacía cada cuatro años. Al año siguiente se hacían sacrificios (lustrum) y los encargados del
censo o censores renunciaban a sus cargos.
La justicia
El censo se creó en el año 212 a. C.
La jurisdicción se concentra en la ciudad, y en la fase monárquica en el rey, que tiene su “tribunal” y ordena (jus o ius) en los días
establecidos (dies fasti) sentándose en la llamada "silla curul" (sella curulis) auxiliado por los alguaciles (lictores), y frente a las
partes litigantes (rei).
La pena capital era aplicable a quien alterara la paz pública, y por otros delitos. Tenía varias formas:
A los testigos falsos se les arrojaba desde una altura (la Roca Tarpeya) era el destino de los traidores.
A los ladrones de mieses se les colgaba.
A los incendiarios se les quemaba vivos.
Existía el derecho de recurso (provocatio). El indulto correspondía al pueblo.
El que se arrodillaba ante un sacerdote de Júpiter no podía ser apaleado en veinticuatro horas.
El que entraba encadenado en su propia casa debía ser desatado.
El criminal que al dirigirse a una ejecución se tropezaba con una vestal (virgen, especie de sacerdotisa), era
perdonado.
Las penas aplicadas más frecuentemente eran las multas (pagadas con la entrega de bueyes u ovejas) y el apaleamiento.
Los juicios civiles eran juzgados por el rey o por un comisario designado por este. La reparación se verificaba a menudo por vía
de transacción, y si no había acuerdo la pena (poena) era fijada por el juzgador.
En caso de robo el ladrón podía pagar una reparación satisfactoria. Si no podía o era irreparable el ladrón se convertía en esclavo
del robado. En los casos de injurias se concertaba una indemnización. En los casos de lesiones podía reclamarse el Talión (es
decir provocar el mismo daño).
Los esclavos podían ser manumitidos, esto es liberados. La liberación podía ser privada (en cuyo caso el amo tenía derecho a
retractarse y recobrar al esclavo), o pública (en cuyo caso era perpetua e irrevocable).
Cultura
Esta fue el resultado de un importante intercambio entre civilizaciones diferentes: la cultura griega y las culturas desarrolladas en
Oriente (Mesopotamia y Egipto, sobre todo) contribuyeron a formar la cultura y el arte de los romanos. Uno de los vehículos que
más contribuyó a la universalización de la cultura romana, que pronto fue la de todo el Imperio, fue el uso del latín como lengua
común de todos los pueblos sometidos a Roma. En los dos siglos que siguieron a la guerra de Augusto, el Imperio romano
alcanzó su mayor extensión y realizó una intensa labor civilizadora. La cultura romana ya no quedó limitada a Roma e Italia, sino
que se extendió hasta las más lejanas provincias fronterizas.
Se destacaron en la tecnología, los edictos de los pretores, las disposiciones del senado, de la asamblea popular y de los
emperadores y las opiniones de los jurisconsultos romanos. Los principios fundamentales se han incorporado a la legislación de
todos los pueblos civilizados por Roma.
Véanse también: Arte de la Antigua Roma, Literatura romana, Calendario romano, Costumbres de la
Antigua Roma y Religión en la Roma antigua.
Situación de la mujer
En las familias ricas, la mujer debía llevar una vida de obediencia. El trabajo le
era ajeno, excepto el hilar y tejer. Como ama de casa debía supervisar las tareas
domésticas, cumplidas por los esclavos. Para los romanos, el crimen más grande
que podía cometer una mujer era el adulterio, considerado no solo un crimen de
carácter moral, sino una traición para los dioses tutelares.
Las actitudes hacia la homosexualidad fueron cambiando con los tiempos, según el contexto histórico, oscilando desde la fuerte
condena hasta una considerablemente amplia aceptación. De hecho, fue considerada una costumbre cultural en ciertas provincias.
Tratando estos comportamientos, es fundamental recalcar que el
término homosexualidad es problemático e impreciso aplicado al
mundo antiguo, ni siquiera había una palabra traducible como tal en
latín ni en griego antiguo, con el mismo significado que el moderno
concepto de homosexualidad. La bisexualidad parece que era la
norma, pero ya autores antiguos reconocen que en la antigua Roma
había hombres que mantenían relaciones sexuales exclusivamente
con hombres.
Provincias romanas
Todo territorio anexionado se convertía en provincia y era
Detalle en la copa Warren de un joven
confiado a un pretor o a un promagistrado.
manteniendo relaciones sexuales por un
Sicilia (227 a. C.).
hombre
Córcega-Cerdeña (227 a. C.).
Hispania: Citerior y Ulterior (197 a. C.).
Grecia: Macedonia (148 a. C.) e Iliria (60 a. C.).
Africa: Africa Vetus o Proconsular (146 a. C.). Africa Nova (46 a. C.).
Asia: Asia (129 a. C.), Cilicia (101 a. C.), Bitinia (74 a. C.), Ponto (63 a. C.), Siria (63), Chipre (58 a. C.).
Galia: Galia Narbonense (120 a. C.) y Comata (50 a. C.).
Cirenaica (74 a. C.).
Egipto (30 a. C.).
Britania (43 d. C.).
Véase también: Administración provincial romana
Véase también
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Gobierno de la Antigua Roma
Latinos
Cronología de la Antigua Roma
Medidas y pesos en la Antigua Roma
Indumentaria (Roma Antigua)
Graco
Cayo Sempronio Graco
Periodo de los Gracos
Censor romano
Vivienda (Roma Antigua)
Edificación pública (Roma Antigua)
Derecho romano
Mitología romana
Imperio romano
Comercio romano
Notas
1. El arqueólogo Andrea Carandini es uno de los escasos académicos contemporáneos que acepta a Rómulo y
Remo como personajes históricos, basado en el descubrimiento en 1988 de una antigua muralla en la ladera
norte de la colina Capitolina en Roma. Carandini fecha la estructura a mediados del siglo VIII a. C. y la denomina
Murus Romuli.4 5
Referencias
1. La fecha exacta del nacimiento de Rómulo y Remo resulta desconocida. Algunos autores antiguos, como
Plutarco, afirman que Rómulo tenía 53 años en el momento de su muerte, en 717 a. C. De ser cierto, Rómulo y
Remo habrían nacido en el año 771 a. C., y habrían fundado Roma a los dieciocho años.
2. Bravo Castañeda, Gonzalo: Historia de la Roma antigua, capítulo 1.
3. Carandini, Andrea (2007). Rome: Day One (https://books.google.es/books?id=5B0S2lSVRGAC&printsec=frontco
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ISBN 9780691139227. Consultado el 31 de enero de 2016.
4. Carandini, Andrea (2003). La nascita di Roma: dèi, lari, eroi e uomini all'alba di una civiltà (http://books.google.co
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5. Carandini. Remo e Romolo. Dai rioni dei Quiriti alla città dei Romani (775/750-700/675 a. C. circa) (Torino:
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Bibliografía
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6. Volumen VI: Alejandro & César; Agesilao & Pompeyo; Sertorio & Eumenes. 1° edición revisada; 2007. ISBN 978-
84-249-2881-0.
7. Volumen VII: Demetrio & Antonio; Arato & Artajerjes; Galba & Otón; Dión & Bruto. 1° edición revisada; 2009.
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2. Volumen II: Calígula & Claudio & Nerón & Galba/Otón/Vitelio & Vespasiano/Tito/Domiciano. Traducción de Rosa
María Cubas. 1° edición revisada, 2° reimpresión; 1992. ISBN 978-84-249-1494-5.
Fuentes modernas
La Lucha por Roma, hecho por la BBC para Discovery Channel.
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