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Amor filial en la poesía de Vallejo

El documento analiza el amor filial en la obra de César Vallejo, en particular la figura de la madre. En Trilce, la madre aparece como un símbolo de creación y unidad que refleja el dolor por su muerte. A diferencia de Trilce, en Los heraldos negros la imagen de la madre se muestra de manera más suave. Posteriormente, la madre alcanza dimensiones cósmicas. Vallejo también expresa amor por el hogar, la familia y el fogón, símbolo de unión. El hogar representa para él

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Amor filial en la poesía de Vallejo

El documento analiza el amor filial en la obra de César Vallejo, en particular la figura de la madre. En Trilce, la madre aparece como un símbolo de creación y unidad que refleja el dolor por su muerte. A diferencia de Trilce, en Los heraldos negros la imagen de la madre se muestra de manera más suave. Posteriormente, la madre alcanza dimensiones cósmicas. Vallejo también expresa amor por el hogar, la familia y el fogón, símbolo de unión. El hogar representa para él

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Programa de Formación General

Cátedra Vallejo

SESIÓN 02
El amor filial en la obra de César Vallejo

EL TEXTO COMO UNIDAD DE SENTIDO Y


RESULTADO DE APRENDIZAJE SIGNIFICADO
Elabora un cuadro comparativo para expresar las
diferencias y similitudes entre la familia, expresada en
la obra de Vallejo con la familia actual.
EL TEXTO COMO UNIDAD DE SENTIDO Y
CONTENIDO
SIGNIFICADO
El amor filial en la vida y obra de Vallejo y la familia en
la actualidad: Pasos lejanos y Enereida, A mi hermano
Miguel.
EL TEXTO COMO UNIDAD DE SENTIDO Y
SIGNIFICADO
I. RECOJO DE SABERES PREVIOS Y PROBLEMATIZACIÓN
Actividades: Responde las preguntas.

Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos He almorzado solo ahora, y no he tenido


pura yema infantil innumerable, madre. madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
Oh tus cuatro gorgas, asombrosamente ni padre que, en el fecundo ofertorio
mal plañidas, madre: tus mendigos. de los choclos, pregunte para su tardanza
Las dos hermanas últimas, Miguel que ha muerto de imagen, por los broches mayores del sonido.
y yo arrastrando todavía
(Trilce, poema XXVIII)
una trenza por cada letra del abecedario.
(Trilce, poema XXIII)
Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa.
Madre, me voy mañana a Santiago,
¡Donde nos haces una falta sin fondo!
a mojarme en tu bendición y en tu llanto.
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
Acomodando estoy mis desengaños y el rosado
nos acariciaba: Pero, hijos...
de llaga de mis falsos trajines.
(Trilce, poema LXV) (Los heraldos negros, 1919)

1. ¿Cuál es el tema que predomina en los versos?


_______________________________________________________________________________________
2. Describe dos características de la familia del contexto histórico cultural en la que vivió César Vallejo.
_______________________________________________________________________________________
_______________________________________________________________________________________
3. ¿Qué característica infieres de la familia de aquel entonces, según vallejo?
_______________________________________________________________________________________
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4. Escribe una diferencia entre la familia del contexto de Vallejo con la actual.
_______________________________________________________________________________________
_______________________________________________________________________________________

Dr. Wilson Luján Llanos 1


II. CONSTRUCCIÓN DEL APRENDIZAJE
Actividad 1: Lee la información e interpreta los poemas y luego elabora sus respectivas conclusiones.

El amor filial en la poesía de Vallejo


En la obra poética de César Vallejo, la familia y sobretodo la madre ha ocupado un lugar de indiscutible
importancia; en su imagen confluyen otras, como la de la amante, la de los hijos, la de la tierra y la de toda la
humanidad con sus diferentes formas de vida. Particularmente en Trilce, el tema aparece enunciado bajo
diferentes modalidades, entre ellas sobresale la madre como dadora de vida y unidad armónica de todos los
elementos vitales.
La figura de la madre invade los versos de Trilce; obra en la que, en varios casos, aparece como núcleo central
y en otros de manera secundaria, quizá como reflejo del inmenso dolor causado por su muerte, acaecida en
agosto de 1918, un año antes de la gestación de la obra (1919), publicada en 1922. En este poemario a menudo
aflora el sentimiento de orfandad ligado a la ausencia materna y al hogar, pero más allá de este elemento
biográfico y de las implicaciones de inmadurez que pudieran adjudicarse al poeta, el tema trasciende estos
aspectos y la madre se transforma en el gran símbolo afectivo y de creación, así también en el pretexto para
construir poemas de gran cohesión estética, en los que se logra articular la forma para transmitir las más
hondas emociones.
A diferencia de Trilce, en Los heraldos negros el tema no tuvo la misma importancia; en este último, la imagen
de la madre se muestra unas diez veces y no exhibe el carácter de angustia que adquirió después, aunque sí
de tristeza; en él la figura materna se presenta, en ocasiones, personalizada en la misma progenitora de
Vallejo, en otras, despersonalizada y en algunas más reemplazando a la mujer amada. En poemas posteriores
a Trilce la madre alcanza una gran identidad afectiva y dimensiones cósmicas, con mayor presencia verbal e
impersonal.

César Vallejo, poeta de hogar y de fogón


En la obra del poeta peruano César Vallejo se aluden aspectos como el amor por el hogar y el mundo de la
familia que son claves para entender la adhesión de Vallejo a la casa y a la familia universal. El fuego, elemento
indispensable en el fogón. Viene del latín focus que se refería al sitio donde se prendía la lumbre para cocinar
y calentar la vivienda. Desde épocas prehistóricas el fuego es un símbolo de poder y unión. Según Elena Reyes
Barreto, mujer santiaguina: “el fogón donde se cocinan los alimentos andinos, representa el munay, el cariño,
que tiene una madre, una mujer que transmite con su energía el amor y la vida que genera”.

En el poema “El pan nuestro” el sujeto lírico vallejiano expresa un amor resolutivo y comprometido con su
prójimo cuando dice: “tocar todas las puertas, / y suplicar a no sé quién, perdón,/ y hacerle pedacitos de pan
fresco/ aquí, en el horno de mi corazón...!”

El amor de Vallejo no se limita a su entorno familiar, sino que trasciende absolutamente a todos los seres
humanos. Vallejo implora por la fraternidad y el amor universal que solo se cuece en un fogón de afecto: “Y
como tal [el fogón] en su esencia es esperanza y coraje”.

Críticos como Roberto Paoli, Alberto Escobar, Zoilo León Ordoñez han explorado el espacio cotidiano y el
entorno hogareño en la obra de César Vallejo. Jorge Basadre (2003)en su artículo “Un poeta peruano”, anota
que: “Hay en Vallejo no solo un gran poeta localista, sino también un gran poeta del hogar” Danilo Sánchez
Lihón manifiesta que César Vallejo “hunde su raíz, templa su arpa y pule su quena para entonar la endecha o
el madrigal de la casa familiar (…) A lo largo de toda su trayectoria [la poesía de Vallejo]tiene resonancias de
huerto, de aldea, de patio interior, y hasta de cocina y fogón que humea y abriga”.

Sánchez Lihón le ha dado a Vallejo el calificativo de “poeta de hogar, de familia y de fogón” . El fogón es muy
simbólico del espacio andino y se relaciona con el hogar, el alimento y el calor humano. El fogón es el espacio
donde todos los seres humanos nos unimos y nos volvemos más solidarios y fraternos. Por eso Vallejo exclamó
en “Telúrica y magnética”: “¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo,/ y Perú al pie del orbe; yo me adhiero!” ,
porque en el fogón absoluto prevalece el amor y la fe donde la angustia se vuelve esperanza, lo obscuro se
ilumina. Este nos une, nos abriga y nos fortalece ante los desafíos; enseñándonos a entregar algo de nosotros
mismos.

Dr. Wilson Luján Llanos 2


El escenario, en gran parte de la obra vallejiana, es el espacio familiar en donde se exploran vivencias
importantes que el poeta tuvo como niño y adolescente. El autor de Tierra natal subraya: “volvemos porque
nos hemos quedado eternamente subyugados por el aroma antiguo de nuestra casa soñada en el amanecer
de un día propicio”. Para este escritor, el hogar insustituible de Vallejo, “es su casa materna o paterna, es su
horno nativo”. Su morada, “es donde el vate universal fue oriundo, hijo y vástago”.

Aunque la memoria no puede ser exacta, Vallejo rescata lo esencial porque: “aquello que ha resistido al olvido,
lo que ha perdurado, es siempre lo más importante”. James Higgins anota: que: “[En Vallejo] el hogar
provinciano es el escenario de una infancia inocente y segura donde la madre desempeña un papel análogo
al de Dios”. Efectivamente, la madre del poeta es la réplica de la bondad y del amor celestial que se anida en
la madre andina.

El hogar fue para él un espacio íntimo que evocó en su obra y va a cantar constantemente a la vivienda con la
calidez del fogón, y a su familia, alimento físico y espiritual; fusionándolo con su terruño amado y su gente
pueblerina. La casa de la infancia es irreemplazable y representa para Vallejo su espacio añorado y, aunque
se encuentre lejos, lo recrea a menudo. “Porque la casa es nuestro rincón del mundo. Es –se ha dicho con
frecuencia– nuestro primer universo Es realmente un cosmos”. La casa de la infancia es inolvidable, nos brinda
paz, calor humano, afecto y estamos adheridos a ella: “La casa natal es más que un cuerpo de vivienda, es un
cuerpo de sueño. (Ibídem, p.46)

A mi hermano Miguel
Los pasos lejanos
de César Vallejo
de César Vallejo
In memoriam
Mi padre duerme. Su semblante augusto
figura un apacible corazón; Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa.
está ahora tan dulce... ¡Donde nos haces una falta sin fondo!
Si hay algo en él de amargo, seré yo. Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que
mamá
Hay soledad en el hogar; se reza nos acariciaba: Pero, hijos...
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta, ausculta Ahora yo me escondo,
la huida a Egipto, el restañante adiós. como antes, todas estas oraciones
Está ahora tan cerca; vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
si hay algo de él de lejos, seré yo. Por la sala, el zaguán, los corredores.
Después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Y mi madre pasea allá en los huertos Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
saboreando un sabor ya sin sabor. hermano, en aquel juego.
Está ahora tan suave,
tan ala, tan salida, tan amor. Miguel, tú te escondiste
una noche de agosto, al alborear;
Hay soledad en el hogar sin bulla, pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
sin noticias, sin verde, sin niñez. Y tu gemelo corazón de esas tardes
Y si hay algo quebrado en esta tarde, extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya
y que baja y que cruje, cae sombra en el alma.
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie. Oye, hermano, no tardes
en salir. ¿Bueno? Puede inquietarse mamá.

Dr. Wilson Luján Llanos 3


«Enereida» XXIII
Mi padre, apenas,
en la mañana pajarina, pone Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos
sus setentiocho años, sus setentiocho pura yema infantil innumerable, madre.
ramos de invierno a solear.
El cementerio de Santiago, untado Oh tus cuatro gorgas, asombrosamente
en alegre año nuevo, está a la vista. mal plañidas, madre: tus mendigos.
Cuántas veces sus pasos cortaron hacia él, Las dos hermanas últimas, Miguel que ha
y tornaron de algún entierro humilde. muerto
y yo arrastrando todavía
¡Hoy hace mucho tiempo que mi padre no sale!
una trenza por cada letra del abecedario.
Una broma de niños se desbanda.
Otras veces le hablaba a mi madre
En la sala de arriba nos repartías
de impresiones urbanas, de política;
de mañana, de tarde, de dual estiba,
y hoy, apoyado en su bastón ilustre
aquellas ricas hostias de tiempo, para
que sonara mejor en los años de la Gobernación
que ahora nos sobrasen
mi padre está desconocido, frágil,
cáscaras de relojes en flexión de las 24
mi padre es una víspera.
en punto parados.
Lleva, trae, abstraído, reliquias, cosas,
recuerdos, sugerencias.
¡Madre, y ahora! Ahora, en cuál alvéolo
La mañana apacible le acompaña
quedaría, en qué retoño capilar,
con sus alas blancas de hermana de la caridad.
cierta migaja que hoy se me ata al cuello
Día eterno es éste, día ingenuo, infante, y no quiere pasar. Hoy que hasta
coral, oracional; tus puros huesos estarán harina
se corona el tiempo de palomas, que no habrá en qué amasar
y el futuro se puebla ¡tierna dulcera de amor!,
de caravanas de inmortales rosas. hasta en la cruda sombra, hasta en el gran
Padre, aún sigue todo despertando; molar
es enero que canta, es tu amor cuya encía late en aquel lácteo hoyuelo
que resonando va en la Eternidad. que inadvertido lábrase y pulula ¡tú lo viste
Aún reirás de tus pequeñuelos, tanto!
y habrá bulla triunfal en los Vacíos. en las cerradas manos recién nacidas.
Aún será año nuevo. Habrá empanadas;
Tal la tierra oirá en tu silenciar,
y yo tendré hambre, cuando toque a misa
cómo nos van cobrando todos
en el beato campanario
el alquiler del mundo donde nos dejas
el buen ciego mélico con quien
y el valor de aquel pan inacabable.
departieron mis sílabas escolares y frescas,
Y nos lo cobran, cuando, siendo nosotros
mi inocencia rotunda.
pequeños entonces, como tú verías,
Y cuando la mañana llena de gracia,
no se lo podíamos haber arrebatado
desde sus senos de tiempo,
a nadie; cuando tú nos lo diste,
que son dos renuncias, dos avances de amor
¿di, mamá?
que se tienden y ruegan infinito, eterna vida,
cante, y eche a volar Verbos plurales,
jirones de tu ser,
a la borda de sus alas blancas
de hermana de la caridad, ¡oh, padre mío!

III. TRANSFERENCIA DEL APRENDIZAJE


Actividad 1: Elabore un cuadro comparativo entre la familia tradicional, según el contexto de vallejo, con la
familia actual.

Dr. Wilson Luján Llanos 4

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