Resumen libro EL LLANO EN LLAMAS
JUAN RULFO, (2006) EL LLANO EN LLAMAS, FUNDACIÓN JUAN RULFO,
MÉXICO.
SÍSTESIS DEL LIBRO:
EL LLANO EN LLAMAS ES UNA OBRA QUE CONTIENE 17 CUENTOS
ESCRITO POR JUAN RULFO, CADA UNO HACE REFERENCIA A LA VIDA
DE LA ÉPOCA EN LA QUE SE VIVÍA, EL TIPO DE ENFRENTAMIENTOS
QUE SE DABAN Y EN ALGUNOS, LAS CONDICIONES ECONÓMICAS QUE
PRESENTABAN EN AQUELLA ÉPOCA. EN CADA CUENTO SE USA EL
NARRADOR TESTIMONIAL YA QUE SE ENCUENTRA DENTRO DE LA
OBRA PERO NO ES PERSONAJE PRINCIPAL.
1. Nos han dado la tierra:
Melitón, Faustino, Esteban y el narrador, son cuatro campesinos que dan a
conocer la realidad de las promesas vacías de aquellos a los que les importa
muy poco su pueblo, pues cuentan que recibieron de manos de su gobierno
una gran extensión de tierra para sembrar y vivir de ella, pero descubren
que esa tierra no es fructuosa, ya que es muy árida, es decir estaba seca y
dura, entonces no servía ni para sembrar ni para ninguna otra cosa, además
que tampoco llovía. Demostrando que al gobierno parece no importarle que
en ese gran pedazo de tierra no se pudiera hacer nada, ya que de todas
formas era la “tierra prometida” y según ellos era “buena tierra. “
De ahí, la resignación, miseria y confusión en los personajes, representada
por la inmensidad del llano y el largo camino que deben recorrer para llegar
a las que ahora son sus tierras y conocerlas.
Sin embargo esos sentimientos no alejan la esperanza hacia un porvenir
mejor, pues el pueblo de fértiles tierras que está más allá del llano y al cual
llegas después de horas de caminata, hace pensar a Melitón, Faustino,
Esteban y el narrador que tal vez se les dio esta tierra por error.
Pero no! Sus tierras eran esas que estaban más allá de pueblo, esas donde
no había nada, ni siquiera animales.
El final de la historia lleva a pensar que a pesar de ver que en el pueblo hay
una tierra llena de vida y que la de ellos no es así pues está arriba del llano,
los cuatro campesinos han de seguir luchando por lo que en verdad les fue
prometido.
2. La cuesta de las comadres:
En un pueblo donde vivían varias familias, un hombre cuyo nombre no se
menciona, cuenta que es buen amigo de unos hermanos conocidos como los
Torricos, los cuales eran muy odiados por todos, pues por culpa suya muchos
tuvieron que huir, ya que se habían apoderado violentamente de todo el
territorio de la cuesta de las Comadres y la docena y media de lomas
verdes que se veían a lo lejos.
Como la gente estaba cansada de las fechorías de los hermanos Tarrico,
tuvieron que desplazarse, mientras el hombre que se quedó y en quien se
centra el cuento, dice que no se fue porque a él le gustaba el terreno que
tenía en la Cuesta, donde sembraba todos los años maíz y frijol, e incluso
que admiraba la profesión de estos hermanos deseando ser menos viejo para
robar con ellos, razón por la cual participó una vez en el asalto a un arriero.
Por otro lado, confiesa que un día lo acusaron de matar a Odilón Torrico y
que Remigio Torrico quería cobrarse la muerte de su hermano, por lo cual
tuvo que enfrentarlo y en defensa propia termino enterrándole una aguja de
arria cerca del ombligo, y después en el corazón para acabar su sufrimiento.
De forma que mientras moría pudo confesarle quien había matado en
realidad a su hermano.
Después de la muerte de los Torricos nadie volvió a la cuesta de las
comadres, y el lugar se convirtió un pueblo fantasma, donde solo vivía aquel
hombre y a donde solo llegaban las lluvias y los vientos.
3. Es que somos muy pobres:
En una población humilde todo iba empeorando para el narrador a partir de
la muerte de su tía Jacinta quien falleció una semana antes de que
comenzara a llover. La lluvia había comenzado el sábado cuando la
enterraron, sin que les diera tiempo de nada, provocando que el rio se
creciera y amenazara como nunca antes a los habitantes del pueblo, los
cuales habitaban una zona aledaña a su cauce.
Las aguas oscuras, espesas y con olor a muerte se llevaron consigo plantas y
animales que eran sumamente importantes para la vida de varios pobladores,
retratando la desgracia de una familia que a raíz de las inundaciones perdió
la cosecha de cebada que era su único sustento y a la Serpentina, la vaca
perteneciente a la hermana de Tacha, la cual había sido un regaló para
cuando cumplió doce años, con el fin de que tuviera un capital que le
permitiera en un futuro aspirar a que un buen hombre quisiera casarse con
ella, pues con esto se estaba condenando según los padres a la niña a seguir
con el camino desgraciado de sus hermanas mayores: La prostitución.
El relato concluye cuando los padres de Tacha se preocupan de que su hija
se vaya a ir por el mal camino, mientras que ella es consolada inútilmente por
el narrador en lo alto de la barranca, y es cuando él comienza a imaginar
cómo sus pechitos empiezan a hincharse por su perdición.
4. El hombre:
Un hombre va corriendo por el bosque, huyendo para salvar su vida, porque
quien lo persigue quiere matarlo por la masacre de su familia, acto que ha
cometido al asumir la venganza del asesinato de su hermano.
Quien lo persigue es precisamente el asesino de su hermano, padre de la
familia asesinada, quien se libra de la muerte porque no se encontraba en su
casa, pues se había detenido en el camino de regreso del entierro de un hijo
suyo.
El perseguido es bombardeado por remordimientos de conciencia, por el
hecho de haber asesinado a toda la familia y no sólo al asesino de su
hermano, pues deja ver que todo sucedió así, porque no había luz y no podía
distinguir quién era quién.
El hombre por fin alcanza a José Alcancía, pues lo acorrala junto a un río y
termina matándolo y cobrando venganza.
El cuento va dando saltos temporales y de narrador, de modo que la escena
del final, se desarrolla en un juzgado donde está declarando un borreguero,
quien encontró el cuerpo sin vida del hombre que era perseguido, quien
cuenta que ya habían convivido, pues él lo había alojado por varios días,
antes de encontrarlo muerto.
5. En la madrugada:
Esteban un viejo que trabaja para don Justo y que todos los días realiza la
misma actividad, traer su ganado de Jiquilpan al corral en San Gabriel, un
día que tenía que destetar a un becerro de una de las vacas, quiso darle la
última oportunidad de beber la leche de su madre, pero estando en el corral
lo coge bebiendo de las cuatro tetas al tiempo y le empieza a pegar.
Don Justo se da cuenta de que Esteban le está pegando a su becerro y
empieza a golpearlo. En medio de esta pelea, los dos hombres salen
gravemente heridos, pero Esteban a pesar de estar aturdido logra llegar a
su casa. Al día siguiente se entera de que don Justo ha muerto y se cree que
él es el culpable.
Esteban no opone mucha resistencia en cuanto a lo dicho, ya que no se
acuerda de lo sucedido durante la pelea y se cuestiona si en verdad fue
capaz de hacer algo tan atroz, por lo cual termina en la cárcel esperando su
juicio por dicho crimen.
La forma en la que Esteban habla de la muerte de su patrón, cada que se
refiere a ella, no niega que lo hiciera, pero tampoco lo reconoce. El viejo
habla con tanta ingenuidad que dice que si la gente lo comenta, es por algo.
Por lo cual a pesar de no acordarse de haber matado a don Justo, se resigna
ante una culpa que no se sabe si es suya.