METODOS Y ESTRATEGIAS EN EL CONTROL DE PLAGAS
DEFINICIONES
En general, se acepta que el control de una plaga consiste en mantener la densidad de su
población debajo del nivel en el cual comienza a causar perjuicio económico. Por Método
de Control de Plagas se entiende en esta publicación, todo sistema natural o artificial que da
como resultado la prevención, represión, contención, destrucción o exclusión de una plaga.
Esta definición incluye tanto los conceptos de lucha como las medidas profilácticas que
protegen las cosechas contra las plagas. Estrategia tiene una connotación más amplia que
método de control y se refiere al enfoque general para resolver un problema de plagas,
pudiendo incluir varios métodos. Estrategias generales de control Clark y colaboradores
(1967), han hecho un enfoque bastante original del control de plagas en cuanto a la manera
de categorizar los diversos métodos y técnicas que se utilizan en el combate y en la
prevención de los daños. Estos autores llaman a estos enfoques "Estrategias Generales de
Control de Plagas" y, aún cuando los conceptos no llegan a ser elaborados detalladamente,
resultan interesantes porque enriquecen la imaginación sobre las posibilidades que existe en
el control de las plagas. Se consideran cuatro estrategias fundamentales: Evasión de las
plagas o de sus efectos Es conocido que ciertos lugares o determinadas épocas del año no
presentan condiciones favorables para el desarrollo y proliferación de algunas plagas. Una
manera de sacar ventaja de esta situación es, precisamente, elegir esos lugares o esas épocas
para llevar a cabo los cultivos, con la seguridad que no se presentarán problemas
entomológicos serios. La evasión de los efectos de la plaga incluye la adecuada utilización
de la cosecha de manera que se minimice el efecto económico del daño de la plaga. Si la
presencia de queresas o escoriaciones sobre la superficie de frutas afectan su valor como
fruta de mesa por razones estéticas, conviene destinar la producción a la industria de jugos
o conservas. Con relación a la influencia del lugar sobre la incidencia de las plagas se
puede mencionar el caso de la broca del café, Hypothenemus (Stephanoderes) hampei
(Ferrari). Este insecto disminuye sustancialmente su incidencia a altitudes mayores de
1,200 m.s.n.m. en el Valle de Chanchamayo; en cambio constituye plaga seria en las áreas
de selva baja y media (De Ingunza, 1966). Otro ejemplo es el establecimiento de semilleros
de papa en la sierra y no en la costa a fin de reducir la incidencia de virosis. En la sierra los
insectos vectores son mucho más escasos que en la costa. En cuanto a épocas de cultivo, se
tiene el caso de las plagas de maíz en la costa central; la incidencia del cogollero, del
cañero y del perforador de plantas tiernas es relativamente baja en los meses de invierno y
alta en el verano; por esta razón, es una recomendación general que los maíces más
susceptibles, como el maíz pardo para choclo, se cultiven preferentemente en el invierno.
Eliminación de las características del cultivo que lo hacen susceptible Esta estrategia esta
orientada particularmente a explotar las variedades de plantas tolerantes o resistentes a los
ataques de las plagas, como el uso de patrones de vid resistente a las infestaciones de la
filoxera. También se incluye el control de las características físicas y fisiológicas de las
plantas mediante el manejo de la fertilización y el riego. Las plantas de algodón con
fertilización de nitrógeno restringida y riego controlado presentan hojas coriáceas que son
menos favorables para las infestaciones del Heliothis y otras plagas. Supresión de las
características que hacen dañinas a las plagas Es una estrategia que está todavía en
desarrollo. Se incluyen las manipulaciones genéticas de las poblaciones de insectos y
técnicas de insectos estériles que producen descendencia no fértil o inhiben el desarrollo
embrionario de los híbridos. Un ejemplo más ilustrativo es la eliminación de las fuentes de
virus y otros patógenos que pueden ser transmitidos por los insectos vectores presentes. Si
no hay fuentes de inocules los vectores pierden su importancia en la diseminación de las
enfermedades. Reducción de las densidades de las poblaciones de insectos Hacia estos
objetivos se orienta la mayoría de los métodos tradicionales de represión de plagas,
particularmente el control químico y el control biológico, que se estudian ampliamente en
los capítulos que siguen.
CLASIFICACIÓN DE LOS MÉTODOS DE CONTROL
La implementación de las estrategias del control de plagas, sobre todo la reducción de las
densidades de las poblaciones de insectos, requiere de la utilización de diversos métodos o
técnicas de control. Estos métodos se suelen clasificar según su naturaleza, de la siguiente
manera: Control Mecánico: Ejemplo: Uso de barreras Control Físico: Ejemplo: Uso de altas
o bajas temperaturas Control Cultural: Ejemplo: Utilización de prácticas agronómicas y
plantas resistentes. Control Biológico: Ejemplo: Uso de predatores, parasitoides y
patógenos Control Químico: Ejemplo: Uso de insecticidas Control Etológico: Ejemplo: Uso
de trampas, feromonas Control Genético: Ejemplo: Hibridaciones estériles Control Legal:
Ejemplo: Reglamentación de cultivos Control Integrado o Manejo Integrado de Plagas
Ejemplo: Uso de diversos métodos compatibles entre sí Cada uno de estos métodos de
control de plagas se desarrollan en capítulos independientes en el resto del texto. En el
estudio de las plagas, ocasionalmente se usa el concepto de "control natural", el cual está
ligado a otros términos como "resistencia ambiental" y "balance de las poblaciones". Se
entiende por control natural de las plagas a la acción de todas las fuerzas, biológicas y
físicas que en la naturaleza se oponen al incremento indefinido de las poblaciones de las
plagas.
EL CONTROL DE PLAGAS EN EL CONTEXTO DE LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA
La aplicabilidad del control de plagas está íntimamente relacionado al proceso de la
producción agrícola y a su expresión final que es él rendimiento del cultivo. El rendimiento
de un cultivo es consecuencia de cuatro factores (Figura 4:1). La potencialidad productiva
del cultivo (calidad de la planta), las condiciones físicas y químicas (clima, agua y suelo),
las condiciones biológicas (entre ellas las plagas, enfermedades y malezas) y las prácticas
agrícolas. Estas últimas responden a las características de los factores previamente
mencionadas y a las condiciones sociales y económicas del agricultor. No se puede
establecer medidas de control de plagas en forma divorciada de los factores de producción
agrícola sin correr el riesgo que tales medidas resultan inaplicables. Un cultivo extensivo de
poco valor económico por hectárea no puede soportar el costo de medidas de control caras.
Sería contraproducente controlar pulgones en campos de cebada o trigo mediante
aplicaciones de insecticidas cuando los rendimientos de estos cereales en nuestro medio
difícilmente podrían cubrir los gastos del control. En las condiciones de cultivos de escaso
valor económico sólo son viables medidas como la utilización de variedades resistentes, la
introducción de enemigos naturales o la aplicación de ciertas prácticas culturales. Cuando
se trata de cultivos cuyos bajos rendimientos económicos se deben a la inadecuada
selección de cultivares, a la mala calidad de semilla, o a prácticas culturales inadecuadas, es
necesario tomar medidas que promuevan el incremento de los rendimientos. De esta
manera se dispone de un mayor margen de opciones para la aplicación de medidas de
control de plagas. En cultivos con altos rendimientos económicos las prácticas de control de
plagas se vuelven económicamente más rentables.
MANEJO ECOLOGICO DE PLAGAS
El manejo ecológico de plagas y enfermedades
Es un concepto de regulación de plagas y enfermedades que utiliza de manera integrada
elementos del agroecosistema, basándose en conocimientos relacionados con los ciclos
biológicos de las especies potencialmente plagas y de sus biorreguladores, como también
sobre manejo de la biodiversidad y manejo ecológico de suelos (MES). Su carácter
sostenible está dado porque su primera prioridad es recuperar, en forma permanente, el
equilibrio de los elementos de los ecosistemas (suelos, agua y biodiversidad biológica).
La agricultura ecológica busca fortalecer los factores naturales que regulan las plagas y
enfermedades, de modo de crear condiciones de inmunidad y prevención, donde los
factores de resistencia actúen evitando el desarrollo exagerado de los organismos
potencialmente perjudiciales. En lo fundamental, se busca estimular el establecimiento y
desarrollo de los enemigos naturales y generar condiciones favorables de suelo para
producir plantas sanas y resistentes a plagas y enfermedades.
El objetivo del manejo no es eliminar los organismos potencialmente perjudiciales, sino
regular el crecimiento de sus poblaciones para evitar la necesidad de tratamientos o
acciones de represión directas. Consecuentemente, es necesario contar siempre con un
remanente de los organismos que son plagas potenciales, para permitir la sobrevivencia y
reproducción de sus biorreguladores.
El enfoque del manejo ecológico de plagas va más allá de detectar síntomas. Apunta a
resolver las causas, buscando las soluciones en la raíz de los problemas. Por ello, este
enfoque está más orientado a prevenir que a curar los problemas. En líneas generales, los
principios del manejo ecológico de plagas y enfermedades son los siguientes.
* Mantener el suelo en óptimas condiciones de sanidad y fertilidad con el objeto de tener
plantas sanas y más resistentes al efecto de los organismos perjudiciales.
* Mantener, aumentar y favorecer la presencia de controladores naturales (predadores,
parasitoides entomopatógenos y microorganismos supresores).
* Regular o producir una supresión de los organismos potencialmente perjudiciales, cuando
se produzcan desajustes.
* Conseguir una producción orgánica rentable y de calidad.
La propuesta agroecológica y el manejo de plagas y enfermedades
La Propuesta Agroecológica y el Maneo de Plagas y Enfermedades.
Los aspectos más importantes de la propuesta agroecológica en relación al manejo de
plagas y enfermedades son los siguientes:
El Diseño Predial (Diversidad y Equilibrio).
El manejo ecológico de plagas y enfermedades, tiene como elemento central el
reordenamiento de las unidades de producción predial.
Un buen diseño predial constituye el punto de partida del manejo ecológico. Debe
considerar las relaciones entre los distintos componentes de la explotación buscando una
adecuada relación entre ellos.
El diseño deberá asegurar condiciones de máxima diversidad, lo que favorece el equilibrio
del sistema. Es imposible replicar en un predio la diversidad presente en la naturaleza. Sin
embargo, hay formas de lograr una condición adecuada en este aspecto mediante rotaciones
con una buena variedad de cultivos, manteniendo hábitats naturales del predio donde sea
posible, y conservando en lo posible algún ganado en una proporción adecuada.
Un predio con un suelo balanceado y biológicamente activo será capaz de lograr buenos
rendimientos con mínima incidencia de plagas y enfermedades.
El control natural y la biodiversidad
El control natural es un concepto que se refiere al mantenimiento de la densidad de la
población de los organismos dentro de ciertos límites, por la acción de factores naturales
bióticos (controladores naturales) y abióticos (físicos). De especial importancia es el control
biológico natural de los insectos, ácaros, por la acción de enemigos naturales (parasitoides,
predadores, entomopatógenos) y el control biológico natural de enfermedades por la acción
de micro organismos antagonistas en la regulación de la densidad de las poblaciones.
Si bien hay factores abióticos que producen mortalidad y reducen las poblaciones de
insectos, son los enemigos naturales y la nutrición equilibrada de las plantas los que, por la
naturaleza de su acción, son capaces de mantener las poblaciones en un nivel de equilibrio.
Los factores físicos como el clima, por sí solos no pueden mantener las poblaciones en una
situación de equilibrio. Es el control natural y el mantenimiento de un cultivo resistente a
los problemas fitosanitario lo que permite el desarrollo de una agricultura ecológica.
Esta lógica resultará eficiente si se opera en un predio ecológicamente sano, ya que el uso
ahusivo de agrotóxicos y fertilizantes de síntesis, destruye las bases del control natural al
eliminar gran parte de los reguladores naturales. Estos conceptos no son considerados en el
manejo convencional de plagas y enfermedades, siendo muchos mecanismos naturales de
control, anulados o reducidos sustancialmente con las prácticas modernas de explotación.
En predios con un manejo diversificado, y un suelo biológicamente activo, el control
biológico natural se expresa con gran fuerza. Un diseño apropiado puede permitir un alto
nivel de eficiencia en el control.
Para un manejo eficiente de los sistemas de control, es indispensable conocer los aspectos
más básicos de la entomología y fitopatología. Esto permite comprender mejor el
comportamiento de los patógenos e insectos y sus estados de mayor vulnerabilidad,
permitiendo la adopción de medidas de manejo más acertadas.
¿Cómo mantener y aumentar el control biológico natural?
Mantener zonas de reserva de enemigos naturales y crear áreas de protección o
refugios para controladores
Debe aprovecharse las zonas que no tienen uso o agrícola directo, tales como bosquetes,
zonas de recreación, quebradas, cercos vivos, etc. para permitir el crecimiento de todo tipo
de vegetación. La presencia de plantas en cercos vivos y árboles autóctonos u ornamentales
son muy útiles para alojar distintos biorreguladores en época de poscosecha.
También se usa la siembra de cultivos trampa junto a las áreas de cultivo, que pueden
proporcionar refugio y alimentación alternativa a los enemigos naturales, evitando los
insectos plagas se localicen en el cultivo y permitiendo el desarrollo de los controladores
que actuarán en forma oportuna evitando la propagación de las plagas.
Es importante proporcionar lugares donde los controladores puedan pasar las épocas donde
las plantas carecen de follaje. Un excelente refugio se logra usando bandas de cartón
corrugado, arpillera o materiales similares, en torno al tronco de los árboles. Esto hace
posible que los insectos benéficos permanezcan, aún cuando las condiciones ambientales no
les sean favorables.
Disponer de alimentación alternativa permanente para los insectos benéficos
Algunos adultos de parasitoides de plagas (Himenóptera o Díptera) necesitan para vivir y
reproducirse, del néctar de las flores. Esto es fundamental para la madurez de los ovarios y
para una buena fecundación, para la producción de huevos y para tener una vida más larga.
En otros casos, el aporte de polen y/o néctar permiten la presencia de hospederos o presas
alternativas. Ej- Las cruciferas son atacadas por el Pulgón del repollo, el cual sirve de
alimento para sírfidos o chinitas, facilitando su propagación, las cuales controlarán las
colonias que se establezcan posteriormente en las plantas cultivadas.
Por ello, es importante la existencia de flores en las zonas de cultivo. Las flores de las
malezas pueden tener un valor muy grande, '¡ por lo que es conveniente permitir su
desarrollo donde no causen problemas: cercos de potreros, orillas de cultivos, etc. En
muchas ocasiones será recomendable cultivar algunas plantas, asociadas o mezcladas con
los cultivos tales como algunas umbelíferas (zanahoria, apio, hinojo), etc.
Dado que la mayor parte de los predios con manejo convencional eliminan las malezas, los
parasitoides no tienen posibilidad de proliferar y actuar sobre las plagas, las cuales se
multiplican sin control.
Es posible lograr altos niveles de control sobre conchuelas, pulgones, chanchitos, pulgón
lanígero y mosquitas blancas, solo con la introducción de plantas de yuyo en huertos
frutales. Se logra efectos similares en el control de trips manteniendo presencia de plantas
de hinojo, cicuta, rábano o yuyo con flores proveedoras de polen que son preferidas por la
plaga.
Algunas formas de introducir especies (Biodiversidad) que favorecen la presencia y el
desarrollo de los controladores naturales son:
* El uso de cultivos intercalados y asociados aumentan la disponibilidad de alimento y
refugio para los biorreguladores.
* Los cultivos complementarios, permiten el desarrollo de los enemigos naturales a lo largo
de las diferentes temporadas. Por ejemplo, cultivos de alfalfa cercanos permiten que se
críen los controladores naturales que temprano en primavera controlarán el pulgón del
trigo.
* Los cultivos escalonados, permiten que las poblaciones de controladores naturales vayan
sucediéndose en el tiempo, trasladándose dentro del predio.
* Uso de cercos vivos y mantención de malezas en bordes de cultivos y áreas no cultivadas.
El manejo ecológico del suelo
El manejo del suelo es otro elemento central de la propuesta agro ecológica. Recuperar,
mantener y aumentar la vida del suelo es la base de la alimentación sana y equilibrada para
las plantas. La lógica para la nutrición de las plantas en la agricultura ecológica es que debe
alimentarse la vida del suelo ya que es ella la que se encarga de proporcionar una
alimentación rica y equilibrada a las plantas.
Los trastornos en la alimentación favorecen el ataque de plagas y enfermedades. Los
hongos son atraídos por los azúcares simples y sustancias nitrogenadas que circulan por la
savia de las plantas; mientras que los insectos son atraídos, generalmente por los
aminoácidos libres que circulan por ella. Por ejemplo, los pulgones son atraídos por plantas
con alto contenido de nitrógeno. Las arañitas ponen hasta el doble de huevos diarios en
plantas que han recibido altas dosis de nitrógeno. Esto ocurre porque el metabolismo de las
plantas con una alimentación poco equilibrada es más lento e incompleto. Un suelo rico en
materia orgánica, con buena aireación, proporciona las enzimas y los macro y micro
nutrientes necesarios para un adecuado metabolismo de las plantas.
Elemento fundamental en el manejo ecológico del suelo, es el contenido de materia
orgánica. La materia orgánica está formada por los residuos animales y vegetales, raíces
muertas, secreciones de las raíces vivas. Tiene como rol principal favorecer la actividad de
los organismos del suelo. Estos organismos, descomponen la materia orgánica liberando
nutrientes y transformando los residuos en "humus". Un suelo rico en materia orgánica ¡o
será también en macro y micro nutrientes. Habrá una gran diversidad y una rica actividad
biológica. Una gran diversidad de organismos favorece el equilibrio entre ellos, ninguno se
multiplica en forma desconírolada.
El suelo como reservorio de biorreguladores
El suelo es un refugio de especies biorreguladoras, tanto de predadores, parasitoides,
entomopatógenos y competidores (microorganismos con habilidad saprofitita competitiva)
o antagonista de enfermedades, los que en condiciones agro ecológicas favorables, son
útiles controladores o reguladores de enfermedades y plagas de los cuiíivos. Durante
algunos períodos del año, el suelo se presenta como el único medio alternativo de sobre
vivencia de predadores. Durante fas horas de mayor calor, distintas especies predadoras
migran al suelo. También una buena cantidad de pupas y adultos sobreviven en verano,
invierno o períodos libres de cultivos, entre rastrojos o en la capa orgánica del suelo,
utilizándolo como refugio. Los estados invernantes o de resistencia de especies
entomopatógenas, que atacan insectos plagas, quedan sobre el suelo al término del ciclo
anual de las plantas cultivadas o posterior a la caída del follaje, constituyendo un
importante fuente de control.
MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS
El Manejo Integrado de Plagas (MIP) tiene por objetivo mantener a las poblaciones
plaga bajo el nivel de daño económico, protegiendo la salud humana y el medio
ambiente, para lo cual utiliza todas las herramientas de control disponibles para el
control de plagas.
M Hacer control, tomar decisiones de control racional
Manejo de plagas que prevengan el daño económico al
cultivo.
I Combinar diferentes técnicas para entender y
Integrado combatir las plagas.
P Cualquier organismo vivo que puede causar daño a
Plagas un cultivo (insectos, malezas, bacterias, hongos,
virus, roedores, aves)
Existen tres pasos que se deben tener en cuenta: prevención, observación e
intervención.
PREVENCIÓN
Limitar o prevenir las plagas, manejando el cultivo de manera de aumentar las
poblaciones de enemigos naturales, disminuyendo los sitios o nichos de distintas
plagas y/o disminuyendo alimento para las plagas.
Para romper el ciclo de la plaga algunas herramientas a usar son: rotación de
cultivos, variedades resistentes de plagas, buena sanidad, remoción de plagas y
hospederos, manejo de restos de cosecha, rastrojos y semillas. También existen
métodos espaciales, de secuencia y de control de material de plantación o
siembra.
Métodos espaciales: como, por ejemplo, usar varios patrones de cultivos,
espaciamiento de plantas, cultivos intercalados, cultivos en hileras, uso de cultivo
trampa o intercalados con otros, manejo del hábitat.
Métodos secuenciales: como, por ejemplo, rotación de cultivos, cultivos múltiples,
cultivos entre otros o bajo otro.
Control de material de plantación/siembra: como, por ejemplo, la resistencia de
planta hospedera, uso de semillas y plantas libres de enfermedades, diversidad
genética del cultivo, fertilización y riego apropiado, etc.
OBSERVACIÓN
El objetivo de este aspecto de la protección de los cultivos es el de determinar qué
medida tomar y cuándo tomarla.
Monitoreo del cultivo:
La inspección de los cultivos a intervalos regulares es un aspecto clave. Hay que
averiguar cómo crecen los cultivos, las malezas, insectos y enfermedades que
están apareciendo, para llegar a una decisión en cuanto al uso de fertilizantes,
control de malezas, de insectos y enfermedades y finalmente la fecha en que la
cosecha debe empezar.
También hay que evaluar los enemigos naturales, ya que su presencia puede
permitir que se minimice el uso de productos fitosanitarios. Se debe contar el
número de plagas presentes y, frente a umbrales conocidos y el número de
enemigos naturales presentes en el cultivo, se puede llegar a una decisión en
cuanto a las acciones apropiadas.
Sistemas de apoyo de las decisiones:
A fin de ayudar a los agricultores a tomar decisiones en cuanto a la incidencia de
plagas en sus campos o predios, se hacen investigaciones para determinar en qué
punto deben ser realizadas ciertas acciones. Por ejemplo: cuando la población de
un insecto dañino llega a un nivel determinado en las plantas cultivadas, podría
ser recomendado el tratamiento con un insecticida. Tal recomendación se haría de
acuerdo a la fase de crecimiento del cultivo y la presencia de insectos benéficos.
Asimismo, es posible que asesores de organismos públicos u otros tengan
programas de previsión para dar consejos a los agricultores acerca del momento
de emprender actividades de control de las plagas.
Manejo regional:
Para permitir el control eficaz de ciertas plagas, es posible que haya que tomar
medidas de control de gran envergadura, sobre todo cuando se trata de plagas
muy móviles. En estos casos, probablemente todos los agricultores en una
localidad determinada deban realizar las acciones apropiadas. Habitualmente tal
acción coordinada sería organizada por organismos públicos. Por ejemplo, el
manejo de mosca de la fruta.
INTERVENCIÓN
El objeto de las medidas de intervención directa es reducir las poblaciones de
plagas a niveles económicamente aceptables. Los tipos de control son:
Químico: con sustancias orgánicas e inorgánicas. Pueden ser sintéticas,
organismos o derivados de organismos (biopesticidas, feromonas, aleloquímicos,
reguladores de crecimiento de insectos) o provenientes de recursos naturales
(inorgánicos).
Biológico:la intervención biológica utiliza a organismos predadores, parasitoides o
patógenos de plagas. Estos pueden ser introducidos directamente.
Cultural: son medidas de manejo, tradicionales o no, que pueden ser preventivas o
intervencionistas. La manera de actuar es haciendo inaceptable la planta para la
plaga, adecuando el establecimiento de la planta de estación o espacio o haciendo
que el cultivo sea peligroso para la plaga por los tamaños poblacionales de
enemigos naturales. En esta categoría se encuentran, por ejemplo, la rotación de
cultivos, los cultivos intercalados, los cultivos trampa, el uso de plantas y/o
semillas certificadas, la siembra y cultivo en época adecuada, el manejo de riego y
fertilización apropiados, etc.
Físico: los manejos físicos pueden alterar las características físicas del ambiente
para manejar las poblaciones plaga. Entre estos figuran, por ejemplo, la
destrucción de residuos de cosecha, el laboreo del suelo apropiado, las barreras
físicas como invernaderos y mallas, la solarización, el manejo del nivel de
humedad del suelo para manejar algunas plagas, etc.
Genético: control a través de manejo de genes, cromosomas y sistemas
reproductivos de cultivos, plagas y poblaciones benéficas. Ejemplos: resistencia
de planta hospedera, esterilización de insectos machos, mejora genética de
enemigos naturales, etc.