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11 Micorrizas

Las micorrizas son asociaciones mutualistas entre las raíces de las plantas y ciertos hongos del suelo, presentes en aproximadamente el 95% de las especies vegetales. Estas simbiosis benefician a ambos organismos, proporcionando a la planta nutrientes y protección, mientras que el hongo recibe carbohidratos. Existen varios tipos de micorrizas, cada una con características y aplicaciones específicas en la agricultura y la reforestación.

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11 Micorrizas

Las micorrizas son asociaciones mutualistas entre las raíces de las plantas y ciertos hongos del suelo, presentes en aproximadamente el 95% de las especies vegetales. Estas simbiosis benefician a ambos organismos, proporcionando a la planta nutrientes y protección, mientras que el hongo recibe carbohidratos. Existen varios tipos de micorrizas, cada una con características y aplicaciones específicas en la agricultura y la reforestación.

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MICORRIZAS

El término micorriza (del latín myces


= hongo y rhiza = raíz), define a la
asociación mutualista establecida entre las
raíces de la mayoría de las plantas (tanto
cultivadas como silvestres) y ciertos hongos
del suelo. Se trata de una simbiosis
prácticamente universal, no sólo porque casi
todas las especies vegetales son
susceptibles de ser micorrizadas sino
también porque puede estar presente en la
mayoría de los hábitats naturales. Las micorrizas son tan antiguas como las
propias plantas, estimándose que aproximadamente el 95% de las especies
vegetales conocidas establecen de forma natural y constante este tipo de
simbiosis con hongos del suelo.

Los hongos micorricicos se encuentran dentro de la raíz, colonizando el


tejido cortical, y en sus alrededores formando una extensa trama de micelio en
la rizósfera de la planta hospedadora.

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El mutualismo supone una relación beneficiosa para los dos organismos
implicados, y tanto el hongo como la planta se ven favorecidos por la asociación.

El hongo coloniza la raíz de la planta y le proporciona agua, que extrae


del suelo por medio de su red externa de hifas, nutrientes minerales
principalmente N, P, Zn, Cu, metales pesados y algunos compuestos orgánicos
que la planta no puede absorber, protección de las raíces frente a patógenos,
un aumento de producción de fitohormonas y factores reguladores del
crecimiento y, por último, una interrelación con otras plantas a través del
micelio.

La planta suministra al hongo sustratos energéticos y carbohidratos que


elabora a través de la fotosíntesis, además de un nicho ecológico protegido de
los fenómenos de antagonismo microbiano.

Existen siete tipos de micorrizas que se han clasificado, siguiendo


criterios estructurales, funcionales y taxonómicos, así:

1. Ectomicorrizas
2. Endomicorrizas o Micorrizas Arbusculares (MA)
3. Ectendomicorrizas
4. Arbutoides
5. Monotropoides
6. Ericoides
7. Orquidioides

Para su estudio las micorrizas se agrupan en cuatro tipos:

Micorrizas Ectótrofas (ectomicorrizas)

El hongo formador tiene un micelio tabicado y pertenecen sobre todo a


Basidiomycota y Ascomycota. El micelio forma un manto alrededor de las raíces
secundarias y penetra entre las células corticales de la raíz. Alrededor un 3 a
5% de las plantas forman estas micorrizas que son las más interesantes desde
el punto de vista forestal en las regiones templadas. Casi todas las pinacéas

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(pinos), fagáceas (encinos), myrtáceas (guayaba), salicáceas (sauce), betuláceas
(aliso), cistáceas (arbustos mediterráneos), ulmáceas (almez europeo),
aceráceas (arce), juglandáceas (nogal) forman este tipo de uniones.

Micorrizas Endótrofas (endomicorrizas)

Los hongos formadores pertenecen a Zygomycota, con micelio no


tabicado. No forman manto y penetran en las células corticales de la raíz, se
caracterizan porque producen, a lo largo de su ciclo de vida, unas estructuras
conocidas como arbúsculos (en todos los casos) y vesículas (en la mayoría de
ellos). Las vesículas son estructuras globosas e
irregulares que actúan como órganos de reserva
de lípidos. Los arbúsculos son las estructuras
responsables de la transferencia bidireccional de
nutrientes entre los simbiontes, realizada en la
interfase planta-hongo.

Las micorrizas arbusculares son las de


mayor importancia y la que más ampliamente se
encuentran distribuidas tanto a nivel geográfico
como dentro del reino vegetal. Este tipo de
micorriza se encuentra en condiciones naturales en la mayoría de los cultivos
tropicales y subtropicales de interés agronómico, está presente en la mayoría
de las angiospermas. Esta asociación simbiótica se forma en muchas especies
perennes leñosas, incluyendo muchas gimnospermas aparte de las pináceas.

Micorrizas Ectendótrofas (ectendomicorrizas)

Tienen características de las ecto y endo micorrizas. Los hongos


formadores pertenecen a Ascomycota y Basidiomycota. Las plantas
hospedantes son diferentes dependiendo de los tipos de micorrizas, dentro de
este grupo tenemos: si son Arbutoides las plantas pertenecen al orden Ericales
(ébano); si son Monotropoides, las plantas pertenecen a la familia
Monotropaceae (ghost plant); si son Ericoides, las plantas son Ericales

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(arándanos) y por último, las Micorrizas de Orquídeas las forman plantas de la
familia Orchidaceae.

Micorrizas Perítrofas (Perimicorrizas)

Los contactos entre hongo y raíz son ocasionales y débiles. Se piensa que
son el inicio de las ectomicorrizas. Se establecen en algunas especies vegetales
herbáceas.
Una planta puede formar micorrizas de varios tipos y con diferentes
hongos a la vez, aunque habitualmente sólo forme un tipo de micorriza. Muchos
sauces, arces, pinos, eucaliptos forman ectos y endomicorrizas en algún
momento de su vida. Igualmente el rango de micorrización fúngica puede ser
estrecho cuando un hongo forma simbiosis con una sola especie forestal
(Suillus elegans con alerce); intermedio, si una especie de hongo lo hace con una
familia de plantas (Suillus sp con Pinaceae); y amplio cuando un hongo se
micorriza con muchos tipos de plantas diferentes (Boletus edulis con Fagaceas,
Pinaceas, Betulaceas como ejemplo de ectomicorrizas o Glomus sp en el caso de
endomicorrizas).

Según la edad y desarrollo de los ecosistemas en que habitan las plantas,


ocurre un proceso de sucesión fúngica. A una edad temprana encontramos
pocos hongos endo y ectomicorricico colonizadores, pero el número de
micorrizaciones se incrementa según se va avanzando en edad y aumenta la
diversidad de plantas. Así, la micodiversidad aumenta según el ecosistema va
acercándose al clímax.

Los hongos formadores de micorrizas son utilizados para proteger a las


platas frente a los patógenos. La protección que pueden conferir a las plantas
es probablemente consecuencia de los siguientes mecanismos:

 Una mejor nutrición de la planta, que es capaz de compensar los daños


causados por el patógeno.

 Una competencia entre el hongo micorrícico y el patógeno por los


fotosintatos de la planta hospedadora y los espacios colonizados en el
tejido vegetal.

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 Cambios en la anatomía y en la arquitectura del sistema radicular del
hospedero.

 Modificaciones en las poblaciones microbiológicas de la rizósfera.

 Activación de mecanismos de defensa en la planta hospedadora.

Aplicaciones prácticas de la micorrización

Las aplicaciones van a diferir según sea el tipo de micorriza. Las


endomicorrizas se utilizan así:

 Como fertilizante biológico.

 Como paso primario para la reforestación, a través del desarrollo de


arbustos colonizadores.

 Para la recuperación de suelos muy deteriorados

 Y sobre todo para mejorar los rendimientos en la producción agrícola e


industrial.

Las ecto y ectendomicorrizas se aplican sobre todo en el ámbito forestal en


tres grandes apartados:

 Para la reforestación en suelos degradados o agrícolas.

 Para propiciar mejoras socioeconómicas y desarrollo rural en zonas


deprimidas, mediante el cultivo de hongos de mercado e implantación
de hongos comestibles en bosques.

 Para la restauración de la flora fúngica.

Técnicas de micorrización

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Un gramo de tierra puede tener hasta un millón de esporas de hongos,
dos millones de actinomicetos, y quince millones de bacterias. Por ello es
importante señalar que es fundamental evitar la competencia, si queremos
micorrizar una planta con un hongo determinado.

Se consideran buenos hongos para micorrizar aquellos que aumenten la


supervivencia y el crecimiento tanto en el vivero como posteriormente en el
lugar de la plantación, e igualmente cuando estos hongos producen altos niveles
de formación de micorrizas después de su inoculación en la raíz de la planta.
Dependiendo de la complejidad de la micorrización, ésta puede ser clasificada
como: elemental o controlada.

La micorrización elemental es adecuada para su aplicación en viveros


pequeños e incluso para producir planta para grandes reforestaciones y cuando
no se trate de hongos para producción comercial. Se utilizan técnicas no
asépticas como trituración de carpóforos limpios en agua destilada y posterior
riego de la planta, encapsulado de semillas con esporas de hongos y soluciones
esporales en agua destilada estéril para posterior riego de las plantas en el
vivero.

En el caso de la micorrización controlada, para producir planta con valor


comercial, micorrizada con hongos comestibles de alto valor económico, como
las trufas, es necesario ya utilizar suelos y sustratos estériles, invernaderos
con filtros de agua y aire, semillas germinadas en condiciones asépticas y
cultivos de micelios de hongos en condiciones igualmente asépticas. Los tipos
de inoculos serán en este caso:

 Cultivos miceliares en substratos de turba estéril.


 Suspensiones miceliares en medios nutritivos.
 Micelios encapsulados en gel de alginato.
 Suspensiones esporales en agua destilada estéril.

Tanto en la micorrización controlada como en la elemental, se puede


inocular el hongo con la semilla ya germinada, o varios meses después de la
germinación, cuando aparezcan ya raíces secundarias, que son las que van a
formar la unión del hongo y la planta.

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