DERECHO DE COSAS (MARTIN WOLFF)
LA PROPIEDAD
CONTENIDO DE LA PROPIEDAD
51. Concepto y objeto de la propiedad
I. El concepto de propiedad es de naturaleza equívoca.
En el lenguaje corriente (también en el derecho constitucional) se usa en sentido
amplio, asociado a la idea político-sociológica de patrimonio, y otras veces en una
acepción más estrecha, contenida en la primera, que permite distinguirla como un
derecho específico frente a otros derechos patrimoniales (dogmática del derecho
privado).
Como institución la propiedad privada es uno de los pilares de nuestro ordenamiento
social y jurídico. La distribución patrimonial basada en títulos es reconocida como la
ordenación vigente de propiedad y protegida contra ataques e inquietaciones,
rechazándose toda nueva distribución hecha con violencia.
La propiedad es garantizada como derecho fundamental, la protección constitucional
se aplica a los derechos patrimoniales existentes. Esta garantía constitucional suele
venir inmediatamente después de los derechos a la libertad personal, su justificación
moral radica en el fin de asegurar a cada hombre libre un espacio vital particular e
independiente de toda voluntad ajena.
La propiedad tiene el carácter de una función y un servicio, por ello el propietario tiene
no solo derechos, sino también deberes para con la sociedad. Por consiguiente, el
contenido de la propiedad puede ser configurado en interés público, que al propietario
le sean negadas determinadas formas de uso o se le exijan acciones positivas.
Además el reconocimiento de la propiedad privada y su función viene restringido por
la posibilidad de que por un medio de un acto estatal de socialización, la propiedad
deje de ser privada para convertirse en común. Los bienes económicos más
importantes (suelo, tesoros naturales, medios de producción) pueden ser sustraídos
de la explotación individual y ser transferida al Estado para que sean aprovechados
en beneficio de la sociedad.
Desde un punto de vista histórico el problema de que bienes económicos han de
ser de propiedad del Estado y cuales deben estar en manos de los particulares ha
recibido distintas contestaciones. El libre uso de la propiedad privada apareció antes
en los bienes muebles que en los inmuebles.
En el antiguo derecho alemán predominó la propiedad común.
Para el liberalismo económico, la propiedad privada transmisible por herencia,
constituía un requisito imprescindible para el libre desenvolvimiento de la
personalidad.
El estado nacional alemán del siglo XIX volvió a acentuar la sumisión de la
propiedad privada a los intereses de la comunidad.
En el siglo XX (durante y después de las dos guerras mundiales) el liberalismo
cede ante corrientes socialistas, lo cual llevo a la sujeción de la propiedad
privada a vínculos sociales. La propiedad privada quedaba puesta en muy
amplia medida al servicio de la dirección económica estatal.
II. El derecho privado encaja con la constitución, por cuanto permite que las
personas se le reconozca una propia porción en el conjunto de bienes, para que
puedan disponer de ella libremente.
El Código civil alemán y la teoría jusprivatista, atribuyen al concepto de propiedad un
sentido estricto, y en dos aspectos:
Propiedad sobre objetos corporales
Solo llaman propiedad a la forma más amplia de derecho de señorío de una
cosa.
La propiedad es un derecho subjetivo de índole especial, que debe ser distinguido de
su objeto, la cosa sobre la cual se ejerce el dominio. No resulta conveniente hablar de
una relación de subordinación o pertenencia de una cosa a una persona. También, el
que solo ve en la propiedad la facultad de exclusión dirigida contra otros sujetos de
derecho, se priva de comprender el contenido positivo de la propiedad.
La cuestión de qué derecho real merece, por ser el más extenso, el nombre de
“propiedad” solo puede contestarse conforme a un ordenamiento jurídico y social
históricamente dado.
La propiedad como derecho subjetivo no es idéntica a la suma de las facultades en
ella contenidas; en este sentido se puede definir como un derecho abstracto, igual en
todas partes. Sin embargo, la relación de propiedad es susceptible de diversas
configuraciones, sin por ello dejar de ser propiedad. Por ello sería erróneo decir que
la atribución de la propiedad se efectúa con una finalidad precisa, porque en el estar
exenta de finalidades de antemano radica la esencia de la propiedad privada. Lo que
si puede hacer el propietario es configurar la substancia de su derecho de dominio,
destinando la cosa a un determinado fin. Finalmente, con la propiedad van unida
también los deberes, de distinto contenido y extensión según la finalidad señalada a
la cosa.
El valor dogmático del concepto de propiedad, depende de la función en el sistema de
derecho privado. Esta función posee diversas facetas.
La propiedad autoriza a la posesión y disfrute de la cosa. Por este motivo puede
exigir de terceros la entrega de la cosa, por esto se convierte en propietario de
los frutos de la cosa, copropietario del tesoro descubierto en su propiedad y de
la cosa unitaria resultante de la unión o mezcla de otras.
Las transferencias y cargas de la cosa están regularmente dejadas al libre
arbitrio del propietario y necesitan la disposición de este.
El propietario goza de una extensa protección contra atentados y menoscabo
de su posesión jurídica.
Las cosas que estén en propiedad de una personan están expuestas a la
intervención de los acreedores de ésta.
El propietario también está afectado por deberes y cargas de carácter público,
en especial por las de índole policial y fiscal.
III. La propiedad sobre una cosa solo puede constituirse como un derecho pleno e
ilimitado en cuanto al tiempo a la substancia.
Siguiendo la tradición romanística, si una cosa tiene varios propietarios, éstos solo
pueden participar en el dominio con derechos iguales en cuanto al contenido, y no con
derechos distintos.
Los derechos reales limitados son considerados como derechos sobre una cosa ajena
y por consiguiente como simples gravámenes de la propiedad; no alteran el derecho
pleno, aunque le priven temporalmente de algunas atribuciones.
Cabe representarse el derecho limitado como un contenido parcial de la propiedad
hecho independiente; pues nada contiene que no se contuviera en la propiedad antes
de ser gravada.
IV. Solo son objetos de la propiedad
1) Las cosas (objetos corporales), no los bienes inmateriales, ni los derechos.
2) Las cosas singulares y no las universalidades o conjunto de cosas (rebaño o
biblioteca) y menos aún las universalidades de derecho (patrimonio).
3) Las cosas íntegras.
4) Cosas especialmente determinadas
52. Contenido de la propiedad
I. La posición jurídica que el (903 C.c y 14 ConstRF alemán) otorgan al
propietario pueden precisarse en cuatro sentidos:
1) El propietario puede proceder con la cosa a su arbitrio, dentro de los límites
impuestos por el ordenamiento jurídico. Este es el “núcleo positivo” de la
propiedad privada.
2) El propietario puede excluir a otros, dentro de los límites de la ley, de toda
intromisión de la cosa. Este es el “núcleo negativo”.
3) El propietario tiene el deber de ejercer su derecho atendiendo también a los
intereses sociales. Esta disposición constitucional se dirige directamente al
propietario y lo obliga a ejercer su derecho de uso de la cosa, cuando así lo
exija el bien común y le obliga a dejarse guiar no solo por sus intereses
privados, sino también por el bien de la comunidad.
4) Al propietario cuyas atribuciones de señorío han quedado más restringidos de
lo habitual o al que se le imponen deberes sociales más fuertes, la ley concede
a veces una pretensión a ser compensado en dinero, como si su propiedad
hubiera sido menoscabada.
II. No solo los deberes, sino también las atribuciones del propietario están sujetas
a consideraciones de orden social; tienen límites que le son inmanentes, que
deslindan de la esfera de libertad individual frente a la comunidad.
Dicha línea fronteriza, debe deducirse siempre de la legislación vigente. El C.c alemán
se ha limitado a fijar los límites que impone la convivencia de los distintos sujetos de
derecho en sus relaciones mutuas.
El legislador está facultado a modificar dichos límites, pero está limitado por la
constitución, que le impone dos topes: No puede atentar contra el contenido esencial
de la propiedad privada y solo puede dictar disposiciones generales que graven por
igual a todos los afectados. Toda carga desigual, que exija especiales sacrificios a
determinados propietarios, ha de ser considerada como expropiación que obliga a
indemnizarlos.
III. Las barreras que el C.c señala al libre arbitrio del propietario, se refieren en
parte a toda clase de cosas, pero más veces son aplicables a la propiedad
inmobiliaria.
Se refiere globalmente a todo género de cosas la prohibición de abuso del derecho,
relativa tanto a la propiedad como a otro derecho cualquiera.
La propiedad inmobiliaria no está limitada en su dirección vertical y se extiende al
espacio de encima y debajo de la superficie. Ésta falta de límites afecta únicamente
al libre arbitrio del propietario. En cambio, su derecho a excluir de las intromisiones de
los demás, está limitado por su interés en la exclusión, es decir, debe tolerar las
influencias de otros que hayan de practicarse a tal altura o profundidad, que no tenga
para él interés de prohibirlas.
IV. Exigencias que el Estado y la Sociedad presentan en medida creciente a
los individuos, transformando y delimitando de varias maneras el contenido de
la propiedad privada.
Las que más saltan a la vista son las llamadas “cosas públicas”, o sea a las destinadas
al uso común o a determinados fines de la administración pública; aunque no se haya
extinguido en ellas la propiedad privada, ésta queda eclipsada por la dedicación
pública de la cosa durante todo el tiempo que dure tal dedicación.
El estado liberal pudo contentarse limitando la propiedad privada a fines militares y de
seguridad interior. Pero el estado social moderno se enfrenta con tareas más amplias,
por ejemplo, en los campos de la policía del tráfico, de la edificación y la industria,
sanidad pública. Además, ha penetrado en el campo de economía, sometiéndola a su
dirección y planeamiento.
En las dos guerras mundiales, estas intromisiones subieron hasta llegar al control total
de los medios de producción y bienes de consumo de primera necesidad y de los que
hubiera escasez. Actualmente semejante intervencionismo ha desaparecido, pero la
sola posibilidad de que reaparezca en tiempos de crisis, arroja luz sobre las
transformaciones que el contenido de la propiedad puede sufrir en nombre del interés
general.
El reforzamiento de los vínculos que pesan sobre la propiedad privada inmobiliaria, se
traducen en la idea de la conveniencia de establecer, una ordenación del espacio que
permita canalizar el crecimiento de las ciudades y de la industria.
Cuando al propietario se le menoscaba o suprime una facultad, o se le impone un
deber adicional en atención al interés público, surge el problema de si ello le autoriza
a reclamar una indemnización. Para ello el artículo 13 ConstRF exige que toda ley que
imponga directamente una expropiación o faculte a la administración para imponerla,
regule también el modo y el importe de la indemnización.