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Plan Terapéutico Rabietas

Este documento habla sobre las rabietas y alteraciones de conducta que son normales en niños entre las edades de 2-4 años. Explica que las rabietas sirven para que los niños desarrollen su independencia pero que si continúan cuando ya son mayores podrían ser patológicas. También propone un plan terapéutico que incluye el registro de las rabietas, el uso de técnicas de refuerzo positivo, normas claras para los padres y ejercicios para el niño para mejorar el control emocional.

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Plan Terapéutico Rabietas

Este documento habla sobre las rabietas y alteraciones de conducta que son normales en niños entre las edades de 2-4 años. Explica que las rabietas sirven para que los niños desarrollen su independencia pero que si continúan cuando ya son mayores podrían ser patológicas. También propone un plan terapéutico que incluye el registro de las rabietas, el uso de técnicas de refuerzo positivo, normas claras para los padres y ejercicios para el niño para mejorar el control emocional.

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Rabietas/ Alteraciones de conducta

Son normales y suelen aparecen entre los 2-3 años, momento de inicio de
individuación del infante, disminuyendo/desapareciendo a los 4 años. El cumplimiento de
normas al inicio del tratamiento supone una dificultad notable en el día a día del niño, por
eso es normal al iniciar un tratamiento un empeoramiento de estos berrinches.
Podemos diferenciar entre la agresividad hostil y la instrumentalizadora.
A través de estos berrinches los niños comienzan a adoptar una separación y
consiguen desarrollar su yo. Si esto continúa, cuando ya es patológico, las rabietas sirven
como reguladores del estado del ánimo, incluso con el niño realizando una identificación
proyectiva sobre los padres (enfadándolos e irritándolos, cuando son ellos quienes tienen
estos estados emocionales) para así a través del berrinche poder regularse a través del
padre, usando la posición prementalizadora teleológica.
Entre los objetivos estarían manejar la impulsividad e hiperactividad, entrenar en
estilo reflexivo de respuesta, aumentar el autocontrol emocional y conductual, aumentar la
tolerancia a la frustración y trabajar las reacciones desproporcionadas y de enfado ante las
regañinas.

Plan terapéutico
Registro de observación: día y hora, situación, antecedentes, consecuencias,
¿cuánto dura el problema?, ¿qué intensidad tiene? Acordar cuáles son las conductas
inadecuadas que queremos modificar. AL PD se le puede dar otro registro (según edad):
precipitante y consecuencias.
Técnicas operantes: Aumento de la tasa de reforzadores positivos, extinción de
conductas inadecuadas, refuerzo positivo de conductas alternativas, tiempo fuera, horario de
actividades, economía de fichas (conductas objetivo).
Mientras dure el berrinche los padres tienen que estar al lado, sin comenzar en una
escalada con ellos y hasta que no se tranquilicen (pidiéndoselo los padres tranquilamente) y
no existan descalificaciones ni gritos hacia estos, no abordar con el paciente. Comenzamos
aplicando las contingencias en sesión y, más adelante, aplicamos pautas específicas en casa
y colegio.
Habilidades de manejo parentales. Mostrarse de acuerdo entre ambos progenitores,
mostrarse firmes y tranquilos (evitar las instrucciones dubitativas, o las normas cambiantes),
ser sistemáticos en la aplicación de consecuencias (ej.: no amenazar con falsos castigos, o
prometer falsos premios), normas en casa (pedimos que los progenitores se pongan de
acuerdo en unas normas a cumplir en casa y acordar estas normas con el niño) con las
conductas que queremos implantar; se pactan las consecuencias.
Tareas semanales. Las instrucciones para los padres son: poner la hoja de tarea
sobre la mesa. Explicarle que tiene que ponerse a trabajar él solo y que no pida atención o
ayuda hasta que no haya terminado la hoja. Los padres deben dar la instrucción una sola
vez, revisar la tarea y atenderle sólo cuando haya terminado. Ante las demandas de atención
o consultas, aplicar extinción, y al final de la tarea, aplicar mucho reforzamiento positivo.
En el caso de que existan azotes, no juzgar la conducta de los padres. Sin embargo
hacerles ver que es una validación de que ante un malestar la agresión puede acabar con
este malestar. Así, en el futuro si en el colegio hay algún altercado el hijo poder resolverlo a
través de la agresión.
Ejercicios con el paciente infantil. Tomar conciencia del problema, identificación de
emociones y situaciones que me hacen explotar, motivación hacia el cambio y locus de
control interno. Entrenamiento en métodos de control de factores emocionales (nerviosismo
y anticipación dificultad), como entrenamiento en respiración, resolución de problemas,
estiramientos, tensión relajación muscular o actividad incompatible.
Registro
- Fecha y hora
- Situación
- ¿Qué hace el niño?
- ¿Qué hago yo?
- ¿Cómo se resuelve la situación?

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