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La Mansión

Una mansión con muchas personas
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La Mansión Styles |Larry Stylinson|

by HereToMakeYouCry

Harry Styles, un multimillonario muy reconocido por la sociedad. Heredó una gran fortuna tras la
trágica muerte de sus padres.
Tiene mucho dinero y es joven. A esta altura ya no sabe que hacer con su vida.
Cuando se encuentra en la calle con un muchacho medio-moribundo se le ocurre una buena
forma de matar el aburrimiento.
-Un proyecto que cambiará su vida y la de muchas personas elegidas al azar.

=================

La Mansión Styles |Larry Stylinson|

Seguir las reglas era lo único que debíamos hacer si queríamos salir de este estúpido lugar con
una buena suma de dinero.

Obedecer, no replicar, limpiar, lavar, cocinar, aprender a ser más "respetuosos" según
é[Link], sumisos. Todos nosotros. Es que, con los castigos que conllevaba el no acatar las
reglas nadie se animaba a [Link] sin duda eso era mucho mejor que volver a la calle
a pedir limosna, pasar hambre, rogar a "dios" porque la oscuridad de la muerte te arrastre al
infierno. Sí, era mucho mejor. Y el Señor de la casa, no era un viejo gordo y feo como muchos
otros millonarios, él era diferente y muy joven para haber heredado semejante fortuna.

Era hermoso para muchos. Un maldito enfermo que nos mantenía encerrados para mí. Y lo peor
es que todos los que estamos aquí sabíamos muy bien lo que nos esperaba. Aún así casi todos
los candidatos se quedaron por voluntad propia.

Excepto yo. Yo era el único que estaba metido a la fuerza por un estúpido error.
Bienvenidos a la maldita mansión Styles.

PRÓXIMAMENTE...

(Sólo en cines).

Nah, mentira. ;)

=================
¡Advertencia!

Nombre: La Mansión Styles.

Autor: HereToMakeYouCry - Andy. ( Yo ).

Advertencias: + 18, Parejas homosexuales, contiene violencia, humillaciones, maltrato infantil,


sexo explícito.

Esta historia es mía, mía, mía y sólo mía, ¿vale?

Si me entero de algún tipo de plagio deberán atenerse a las consecuencias.

Es que soy un amor.

Próximamente.

~Andy.
=================

>I

By Louis.

Un nuevo día comienza. Otro día en el que perder un poco más la esperanza. Pero... "La
esperanza nunca se pierde" ¿no? Bueno, eso es lo que la gente dice mayormente, pero mi
favorito es el "Más largo que esperanza de pobre" porque aunque lo usen como burla, no tienen
idea de que es la pura verdad. Yo todavía sigo aquí esperando. No sé qué. ¿La muerte tal vez?
En verdad no lo sé. Pero esperaré.

Tiene que haber algo, o alguien en algún lugar buscándome sin saberlo, y yo lo estoy esperando,
sin ser completamente consciente de estar haciéndolo.

No saben lo que es ir caminando por las hermosas calles de Londres sin un lugar en donde caer
muerto. Vagar sin rumbo por los barrios hasta que los pies te sangren, caer en una esquina y
esperar hasta que los rayos de sol te reciban nuevamente, o simplemente emborracharte y
esperar a tener tanta suerte como para que un auto te choque, y morir, sentirte libre por primera
vez a pesar de estar exento. No saben lo que se siente anhelar la muerte, suplicar por un poco de
calma en el cuerpo y mente. No. No lo saben, porque no han pasado por lo que yo tuve que pasar
en estos años, y espero que nunca lo sepan, ni lo comprendan. No me gustaría que nadie tuviera
que pasar por esta situación, pero lamentablemente soy consciente de que hay millones y
millones de personas en el mundo pasando por lo mismo. De todas formas ya no me siento tan
miserable al saber que no soy el único.

No me siento solo, estoy solo, completamente solo en medio de un mundo que no termino de
comprender.
Antes vagaba por las calles sin un hogar, pero acompañado de ella, y ahora que se había ido, me
sentía peor que nunca. Me faltaba ese pilar en el cual sostenerme, ya no tenía nada. Me sentía
mal conmigo mismo por ser incapaz de comer por dos días seguidos. Lo más frustrante era que
yo no vivía así, yo tenía una familia, desunida pero familia al fin y al cabo, tenía un techo donde
resguardarme del frío y un colchón, algo sucio, en mi habitación en donde pasar las noches. Pero
todo se fue a la mierda y terminé en la calle a los trece años.

Parezco todo un chico malo con mis tatuajes y piercings, pero la verdad es que me siento débil y
frágil a pesar de poder defenderme muy bien si alguien intenta atacarme o propasarse conmigo.
Llevar tanto tiempo vagando por ahí te ayuda a reaccionar y valorar un poco más las cosas, un
pedazo de carne que alguien podría tirar a la basura, para mí podría ser la clave de vivir otro día y
no morir de hambre.

Hoy desperté bajo el techo de la parroquia. Hay dos hombres más allá, cerca de la gran puerta,
tapados apenas con unos harapos sucios. Cuanto daría por un buen trapo para taparme por las
noches. Últimamente está haciendo mucho frío. Supongo que nos encontramos a fines de
Septiembre o algo así. Sacudo mi cabello sucio dejando caer algo de caspa, son como copitos
blancos, puedo imaginar que está nevando, es asqueroso y divertido. A lo lejos diviso un beanie,
un gorrito sucio y desgastado, pero es mejor llevar eso en la cabeza a que la gente me mire raro
por mi pelo sucio, si supieran. Lentamente para no despertar al otro vagabundo, que imagino
debe ser el dueño del gorrito, me acerco y lo tomo con rapidez. Salgo corriendo con las pocas
fuerzas que tengo, mientras coloco el gorro en mi cabeza, sé que está mal, no debería haber
hecho eso, pero no puedo corregir mis acciones. Refriego mis ojos que arden, y luego miro mis
manos sucias, llenas de moretones, cicatrices y barro. Debo tener la cara hecha un desastre
también. Mi estómago suena en protesta, y creo que es hora de comer luego de dos largos días
sin probar bocado. Aunque sé que no habrá mucho, por lo menos hasta la noche. La gente
mañanera me mira raro a pesar de haberme esforzado porque no lo hicieran, la próxima vez iré a
dormir a la estación de autobuses, siempre encuentro gente conocida por esos lares. Ahí
podemos dejar nuestros trapos en cualquier lado sin preocupaciones ya que entre pobres no nos
robamos.

Sigo caminando y observando a la gente con cuidado. No quiero incomodarlos, hoy no quiero
problemas con nadie. Una señora regordeta sale de su departamento con un café en la mano.
Paso al lado suyo y siento el olor a cafeína, cierro por un momento los ojos imaginando que está
en mis manos y puedo darle un trago. Miro suplicante a la señora.
-Anda, ten niño.- Extiende el vaso.- De todas formas no quería.- Guiña un ojo y me deja con la
palabra en la boca. Intento sonreír en respuesta, pero recuerdo mis dientes sucios y bajo la
mirada asintiendo con la cabeza, recibiendo gustoso lo poco que quedaba de ese café caliente.-
No pareces un niño de la calle. ¿Escapaste de casa?- Pregunta alzando las cejas.

-No.- Susurro.

-Oh.- Luego de unos segundos de silencio intento decirle "gracias" pero las palabras no salen de
mi boca.- Eres un niño muy bonito, no deberías pasar por esto.

-Está bien señora, g-gracias por el café.- Murmuro entre dientes apretando el vaso. Giro sobre
mis talones cuando escucho.

-De nada. Ve con dios, muchachito.- Pfff... hay muchas personas en el mundo como para que ese
tal "dios" se preocupe por un vagabundo.

Camino de prisa alejándome de esa señora. Fue muy extraño, nadie se comporta así conmigo.
Pensé que me mandaría a la mierda o me diría que era una vagabundo asqueroso, o cualquier
otro insulto comúnmente utilizado hacia mi persona, pero no, tenía buen corazón, y en lugar de
eso dijo que era un "niño bonito". Sí, claro. Lo que diga doña.

Volteo para descubrir que la señora ya no estaba y es ahí cuando le saco la tapa al vaso y bebo
con desesperación el líquido caliente. Varias gotitas se escapan de mi boca y van a caer a mi
remera amarilla, llena de manchas y agujeros. Necesito ropa nueva, y no me queda de otra que
robarla. Como siempre. A veces me pregunto ¿tan bajo he caído? La respuesta es fácil. Sí. Tan
bajo como para robar cuando me hace falta algo, robar cosas que las demás personas se
esfuerzan por obtener, yo las robo, así nada más. Y lo seguiré haciendo, revolcándome en los
basureros detrás de los restaurantes para obtener los restos. Lo haré, porque todos tenemos un
propósito en la vida ¿no? por algo estamos vivos, y yo me esfuerzo por seguir respirando
mientras otros se matan, se drogan y beben. No digo que no tenga mis vicios, porque sí los
tengo. Cuando alguien se apiada de mí y me entrega un poco de dinero, no puedo evitarlo,
compro cigarrillos o alcohol, por eso nunca saldré de esta mierda, a menos que surja un milagro y
llueva dinero del cielo.

Cruzo la calle con cuidado, me siento en el banco de la gran plaza y me quito el gorrito de la
cabeza dejándolo al frente como si fuera una bolsa. Diviso a un señor que se acerca por la vereda
con un maletín negro.

-Señor, por favor, una ayuda...

El hombre pasa por mi lado indiferente. Claro, él no tiene que rogar por un poco de plata para
comer algo. Una ancianita me mira con lástima y tan maternalmente que mis ojos se llenan de
lágrimas. Soy un puto sensible.

-Doña, una moneda por favor, para el almuerzo...

-Claro, ten mi niño...- Mi niño... Su voz retumba en mi cabeza, me recuerda tanto a ella. Recibo el
billete mordiéndome los labios, escondiendo todos mis sentimientos.

-Gracias.- Le regalo una sonrisa sin mostrar los dientes porque eso es lo mejor que puedo darle.
Se retira así sin más y bajo la mirada hacia el dinero. Wow. Diez dólares. Sonrío con ganas. Hace
mucho que no veía tanto dinero en un solo billete. Dejo el gorro en el suelo y guardo en mi bolsillo
lo que la señora me había dado. Esa mujer logró levantar un poco mi autoestima, dándome un
empujoncito para atreverme a hacer lo que hace mucho tiempo ya no hacía. Bueno, no lo hacía
desde que mi madre murió.

Aclaro mi garganta y empiezo a cantar suavemente, una canción que me recuerda a ella. Las
notas suenan al compás del viento, mi voz baila entre los árboles y siento que floto. Esa canción
representa su vida.

[Link]

The A Team - Ed Sheeran

White lips, pale face

Breathing in snowflakes
Burnt lungs, sour taste

Light's gone, day's end

Struggling to pay rent

Long nights, strange men.

And they say

She's in the Class A Team

Stuck in her daydream

Been this way since 18

But lately her face seems

Slowly sinking, wasting

Crumbling like pastries.

And they scream

The worst things in life come free to us

Cos we're just under the upperhand


And go mad for a couple of grams

And she don't want to go outside tonight

And in a pipe she flies to the Motherland

Or sells love to another man

It's too cold outside

For angels to fly

Angels to fly

Ripped gloves, raincoat

Tried to swim and stay afloat

Dry house, wet clothes

Loose change, bank notes

Weary-eyed, dry throat

Call girl, no phone

And they say


She's in the Class A Team

Stuck in her daydream

Been this way since 18

But lately her face seems

Slowly sinking, wasting

Crumbling like pastries

And they scream

The worst things in life come free to us

Cos we're just under the upperhand

And go mad for a couple of grams

And she don't want to go outside tonight

And in a pipe she flies to the Motherland

Or sells love to another man

It's too cold outside


For angels to fly

An angel will die

Covered in white

Closed eyes

And hoping for a better life

This time, we'll fade out tonight

Straight down the line

And they say

She's in the Class A Team

Stuck in her daydream

Been this way since 18

But lately her face seems

Slowly sinking, wasting

Crumbling like pastries


They scream

The worst things in life come free to us

And we're all under the upperhand

Go mad for a couple of grams

And we don't want to go outside tonight

And in a pipe we fly to the Motherland

Or sell love to another man

It's too cold outside

For angels to fly

Angels to fly

To fly, fly

For angels to fly , to fly, to fly

Angels die.
______________________________________________

En un rato subo el otro capítulo.

(Creo que es clara cómo era la situación de la madre de Louis).

No me importan mucho los votos, me gusta más que comenten, sube el ánimo.

~Andy.
=================

>II

By Louis

Miro a las personas que sonríen a mí alrededor. Se siente bien generar eso en las personas
con una simple canción. De todas formas siento que me aprovecho de su dinero. Sin duda estar
en la calle no era lo mío, yo sabía que había algo más para mí.

Observo a una madre con su pequeña en brazos sosteniendo una muñequita de trapo. Las
personas aplauden, hay alrededor de diez pares de ojos mirándome y me sonrojo.

-Gracias.- Murmuro bajando la mirada al suelo. La mujer que tiene a su hija en brazos me sonríe
y deja algunas monedas en el gorrito, las demás personas hacen lo mismo, pero hay una que me
llama la atención. Un hombre muy apuesto con una mata de rizos color chocolate, me mira con el
ceño fruncido desde la ventanilla baja de un lujoso auto. Me está examinando y es... incómodo.
Me retuerzo en el banco y miro el beanie en el piso, muchas monedas brillan con el reflejo de los
rayos solares. Me siento bien conmigo mismo, orgulloso podría decirse. Las personas se van y
con ellas la mujer y su hija. La pequeña me observa con una sonrisita por encima del hombro de
su madre, quien ya está de espaldas. Sacude su manito en forma de despedida y su muñeca se
cae al piso. Rápidamente me levanto y tomo la muñeca.

-Señorita...- Llamo a la mujer que se da vuelta sorprendida. Le entrego la muñeca frunciendo los
labios.

-Oh, gracias.- La recibe y se la da a la niña de ojitos azules.

-Gacias.- Dice la pequeña con una voz muy aguda.


-De nada hermosa.- Giño un ojo y ella ríe feliz. Me doy la vuelta y me encuentro con ese hombre
que me miraba raro. Estaba sentado en el banco con mi gorrito en sus manos.

Levanto las cejas algo sorprendido. ¿No me irá a robar o sí? Aclaro mi garganta.

-Disculpe señor... Mi-Mi dinero.

-¿Cómo te llamas?- Su pregunta me tomó por sorpresa y por un instante creí haber escuchado
mal.

-¿Perdón?

-Tu nombre.- Recalcó seco, levantando la vista del trapo en sus manos.

-Oh, emm... L-Lou, Louis.- Mordió su labio inferior y una corriente eléctrica recorrió toda mi
espalda.

-Un placer Lou, Louis.- Sonrió. Yo no sabía cómo sentirme en ese momento. No sabía si
prepararme para defenderme o simplemente ser amable con él.- Soy Harry, Harry Styles.

-Ho-Hola.- El chico rizado se rió y tiró el gorro hacia mí. Con rapidez guardé todas las monedas
en el bolsillo que no estaba roto de mi pantalón.

-Siéntate.- Palpó el espacio que estaba a su lado.- Charlemos un rato.- Mis manos temblaban, no
estaba seguro de confiar en él. Me sentía raro.

-¿Q-Qué quieres?- Pregunté dudoso, sentándome a su lado de todas formas.

-Conocerte.
-¿Porq...

-Sin preguntas de tu parte.- Agregó.- ¿Cuántos años tienes?

-Dieciséis.- No sabía por qué demonios le daba información personal a un completo extraño, que
bien podría agarrarme y venderme a cualquiera de por ahí. Pero era tan estúpido que le
contestaba.

-Y dime... ¿Tienes hogar?- Arqueó una ceja con una sonrisa socarrona. Parecía que ya sabía la
respuesta y se burlaba de mi situación.

-No.- Contesté seco y desvié la mirada.

-Lo supuse. Tengo una propuesta para ti...- Frenó de golpe.- Mírame cuando te hablo, Louis.- Su
tono de voz sonó tan firme, como una orden que debía ser obedecida, y no pude evitar mirarlo a
los ojos.- Te decía que tengo una propuesta para ti.- Sonrió con sorna.

-¿Propuesta? Si es para prostituirme, desde ya te digo que he rechazado vender mi cuerpo más
de setenta ve...ces...- Sus fríos ojos verdes me observaban atentamente.

-Ven a vivir conmigo.- Soltó.

-¿Q-Qué?- Estaba descolocado. ¿Para qué me quería? ¿Por qué?

-¿Tienes problemas auditivos?- Rió entre dientes.- Ven a vivir conmigo bajo mis términos.- Se
levantó de su lugar.

-¿De qué demonios estás hablando? ¿Para qué? ¿Qué quieres?


-No me gustan las preguntas Louis, pero voy a ayudarte, a mi manera. Vamos.- Extendió su mano
hacia mí. Yo estaba estático.

-¿Por qué carajo creíste que aceptaría? ¡No quiero...!

-¡Basta! Desde ahora en adelante harás lo que yo diga. Obedecerás, ¿escuchaste?

-¿Quién te crees que eres para decirme lo que tengo hacer? ¡Vete a la mierda!- Estaba asustado.
Me levanté de golpe para salir corriendo.

-¡Tú vendrás conmigo!- Gritó tomándome del brazo.

-¿¡Qué demonios...!?

-Cuando salgas de la mansión, que será cuando yo lo decida, te entregaré una pequeña fortuna.
Solo tienes que trabajar para mí.- Seguía sosteniendo mi brazo con fuerza.- Si me haces caso
todo saldrá bien, de lo contrario tendré que castigarte.

-¿Es un trabajo? Espera... ¿¡Castigarme!? ¿C-Cómo...?

-Esos son mis términos.

-¿D-De cuánta pasta estamos hablando?- Una gigantesca sonrisa apareció en su rostro.

-Unos...- Pareció pensárselo por un momento.- Para ti serán veinte mil dólares por mes si haces
lo que quiero.- Abrí la boca desmesuradamente. ¿¡Veinte mil dólares por mes!? Eso era mucho
más de lo que llevaba en mi gorrito...

-¿C-Cuánto tiempo...?
-Eso depende de ti.

-¿Sería como puta personal?- Pregunté con una mueca fingida de asco. Porque no me molestaría
dejar mi cuerpo a su disposición por ese dinero. A decir verdad, yo creo que valgo mucho menos.
Harry soltó una carcajada.

-Nunca dije que quisiera sexo Louis. No quiero prostituirte, y no lo haré.- En ese momento debía
tener una gran cara de idiota. Mi boca y ojos abiertos hasta más no poder.

-¿Por qué haces esto? ¡No tiene sentido!- Grité desesperado. No quería ir a ningún lugar con este
tipo.

-La vida no tiene sentido, Louis.

-Eso no responde a mi pregunta.

-No me gustan las preguntas, creí haberlo dicho.

-Lo hiciste.

-Entonces no preguntes.

-¡Pero quiero saber!

-La curiosidad mató al gato.- Susurró.- Lo único que tienes que saber por ahora es que tienes que
hacer lo que yo quiera y te daré mucho dinero, no es la gran cosa.

-¿Cómo puedo confiar en ti?

-No puedes.
-¡No! Ni siquiera te conozco. ¡No quiero ir!- Comenzó a tirarme hacia el auto. Por más que
intentara no podía soltarme de su agarre.

-Tal vez ahora no quieras, y tal vez más adelante tampoco, pero algún día me lo agradecerás.-
Abrí la boca para replicar pero me interrumpió cuando movió su brazo desocupado haciendo una
seña hacia el auto con ventanas polarizadas. Un hombre muy grande y musculoso, con gafas
negras, salió de la puerta de copiloto y caminó hacia mí. ¿Iba a golpearme? ¿Iba a morir? Mis
preguntas se contestaron solas cuando el "hombre-sin-nombre" me levantó y me colocó sobre su
hombro. Di un grito para nada masculino al no sentir mis pies sobre el suelo. Comencé a patalear
y pegar manotazos pero el gigante ni se inmutaba.

-¡Bájame imbécil!- Le grité, pero lo único que obtuve como respuesta fue que el hombre me tiró
de cabeza adentro del auto, y para mi sorpresa otro chico se encontraba ahí. Caí sobre su
regazo, miré a Harry que ya estaba por arrancar el auto y el hombre corpulento se sentó a su
lado. Me abalancé sobre la puerta y por un segundo creí que escaparía. Apenas recé la manija
para abrir el auto escuché como todas las puertas se trababan y el motor del auto rugía.

-¡Déjame salir maldito enfermo!- Grité a todo pulmón.

-Sshh...- El chico rubio chistó.

-¿Y tú quién demonios eres?

-Ssh, no grites.

-¡Oh! ¡Mucho gusto ssh no grites! ¡Un placer conocerte!- Ironicé como idiota.

-Cierra el pico niño.- Volvió a hablar el de ojos azules.

-¿Por qué lo haría?


-Porque el señor se va a enojar y no quiero problemas.

-¿Harry?- El rubio asintió.- ¡Pero si está loco!

-¡Basta!- Harry gritó y el rubio se tensó por completo.

-Lo siento señor.

-¿Cómo te llamas?- Le pregunté bajito. El chico rodó los ojos. ¡Qué carácter!

-Niall Horan.

-Soy Louis...

-No te he preguntado.- Sonrió y pude ver sus dientes torcidos.

-¡Que te den!- Rodé los ojos. ¡Es que no entendía una puta mierda! Estaba yo lo más
tranquilo vagando por las calles y pasando hambre, y de un momento a otro estoy en un lujoso
auto yendo a una... ¡A una puta mansión! ¿Cómo demonios sucedió todo tan rápido? ¿Era de fiar
ese tal Harry? ¿Por qué recogía gente de la calle? Porque Niall tenía ropa sucia y zaparrastrosa.
Harry me miraba por el retrovisor.

-¿Por qué yo?- Pregunté mirándolo a través del cristal. El semáforo estaba en rojo.

-Fue un error a decir verdad.- Sonrió.

-¿Un error?- Él bufó.

-Sí Louis. No debía pasar por esa calle, pero había un embotellamiento por la principal, por un
increíble error te vi y... y me gustaste.- Fruncí el ceño. ¿Qué? Estoy confundido aún. ¿¡Por un
estúpido error!?

-¿Y qué mierda se supone que debo hacer en esa mansión? ¿Cuál es mi trabajo?

-No más preguntas, Louis. Aprenderás a ser más respetuoso si no quieres hacerme enojar. En la
mansión leerás el contrato, te daré uno, a ti también Niall.- El rubio estaba como una tumba. Por
un momento creí que estaba muerto porque no se movía, pero luego de unos minutos parpadeó
varias veces. ¿Se había quedado pensando o dormido con los ojos abiertos? Seguro era eso. De
todas formas me daba igual. Niall se aclaró la garganta.

-No sé leer señor.- Habló con timidez y sus mejillas sonrosadas.

-Oh, no hay problema, yo te demostraré de que se trata todo esto...

Harry ya no miraba por el espejito. Estaba impaciente, no sabía que me esperaría en ese lugar.
Tampoco sabía por qué Niall también iba. No sabía si habría más gente trabajando. No sabía si
estaría a salvo, si esta sería la oportunidad de cambiar mi vida, o terminaría arruinándola. No
sabía nada de nada.

-¡No entiendo nada joder!- Grité exasperado, recibiendo una mirada reprobatoria de Niall y una
sonrisita de parte de Harry, aunque no me miraba. ¡El muy hijo de puta se reía!- ¡Esto no tiene
sentido!

-¡Shh!- Chistó Niall otra vez. Decidí que era mejor guardar silencio, miré por la ventana y me
sumergí en mis pensamientos confusos.
__________________________________________

Comenten así la sigo el Viernes o el Sábado.

Gracias por leer.

~Andy.

=================
>III

By Louis

Harry iba manejando un buen rato por calles completamente desconocidas para mí, paró el auto
delante de un portón muy alto, mi boca casi toca el suelo al ver lo grande que era el lugar, detrás
del portón negro se podía apreciar un hermoso y extenso camino de asfalto, era como otra calle
más, solo que privada. A los costados del camino habían árboles bien cuidados y perfectamente
alineados con los que tenían en frente. Al final de la calle se encontraba la mansión, parecía ser
de unos tres o cuatro pisos y con muchas, muchas ventanas. Era de un color amarillo pastel.

Harry habló por el portero eléctrico y el portón se abrió de inmediato. Era jodidamente increíble. El
jardín era inmenso, lleno de flores preciosas de distintas formas, colores y tamaños, habían
rosales y demás plantas que nunca aprenderé los nombres. ¿Quién demonios es Harry Styles?

Aparcó el auto frente a la puerta, cuando bajé tuve el impulso de salir corriendo pero era
demasiado estúpido de mi parte. Primero porque un tipo armado igual de grande que el "hombre-
sin-nombre" estaba cuidando la puerta de la mansión. Segundo, desde donde estaba el auto
hasta el portón había una gran brecha por recorrer. Y tercero, el portón era eléctrico, no lo
abrirían por más que suplique de rodillas y si intentaba escalarlo me atraparían, podría estar
electrificado o el gran hombre ese me dispararía, vaya uno a saber. Sin duda escapar no era una
buena idea. Para nada.

Harry le lanzó las llaves del auto al señor que nos acompañaba.

-Gracias Paul.- El hombre que al final se llamaba Paul, subió al Audi no-sé-cuanto, y se lo llevó
lejos de nuestra visión.

-Bienvenidos a la Mansión Styles.- Harry sonrió y empezó a caminar hacia la puerta. Niall lo
siguió de inmediato y por inercia yo lo seguí a él.
Al entrar me quedé más sorprendido que al ver el jardín. Por dios. Era gigante e increíble, una
mansión con todas las letras, y llena de lujos. Con los labios entreabiertos y parpadeando
repetidas veces, lo único que pude pronunciar fue un estúpido balbuceo.

-Lo sé, es increíble.- Harry canturreó muy orgulloso. Ni le presté atención, estaba embelesado,
ante mis ojos se encontraba una gran sala, a unos ocho metros se encontraban unos grandes
sofás, se veían realmente cómodos, una mesita de vidrio, llena de adornos encima, se
encontraba entre ellos. Arriba había un gran candelabro de techo. Era una sala muy grande. A la
izquierda habían dos puertas blancas y a la derecha solo una, en el medio del lugar se extendía
una larga escalera que llevaba al segundo piso, se podía divisar un pequeño cuarto debajo de
ella. En frente mío, muy a lo lejos, había otra puerta blanca detrás del sofá. Maldición, era
realmente enorme el lugar. Las escaleras llevaban a arriba y se podía ver que eran las
habitaciones, estaba lleno de puertas al rededor del segundo piso y me picó el bichito de la
curiosidad, quería abrir una por una y ver que había adentro.

-Ahora...- Harry nos miró con seriedad.- No hagan ruido. Están durmiendo los demás chicos.

-¿Hay más gente aquí?- Le susurré mientras Harry reía.

-Por supuesto que sí.- Estaba mirando a Niall y yo también lo hice. El rubio estaba con la cabeza
gacha, al sentir nuestras miradas levantó la cara con sus mejillas sonrosadas.

-¿Q-Qué?

-Ven conmigo.- Le dijo Harry extendiendo su mano.

-¿Y yo qué hago sólo?- Pregunté.

-Te quedarás con Paul.

-¡No, quiero irme de una vez!


-No lo harás, así que empieza a acostumbrarte.- Bufé. En ese momento Paul entró por la puerta
que estaba cerca de los grandes sillones.

-Quédate con diez. Le explicaré a seis lo que debe hacer.- Informó.

-Está bien señor.

-¿Quién demonios es diez?- Murmuré mientras veía a Harry.- Oh... Soy yo.- ¿Por qué Niall es
seis? Harry se fue de la mano del rubio hacia las habitaciones.

-Hola Paul.- Saludé con cuidado.

-Lo siento niño, no tengo permitido hablar con ustedes.

-¿Cuánta gente hay aquí metida?- Paul bufó y contestó de mala gana.

-Tres niños, tres chicas, y cuatro chicos, contándolos a ustedes.

-Esto es una mierda. ¿Qué se supone que haré en esta estúpida mansión?

-Si Harry te llega a escuchar hablar de esa manera en su casa se enfadará y no es algo que te
convenga hacer, niño.

-No me importa lo que Harry piense o haga, Paul.- El hombre negó con la cabeza resignado.

Al cabo de unos minutos ya no podía permanecer ahí parado. No sé como Paul lo hacía tan
paciente.
-¿Hay una habitación para mí?- Hablé nuevamente. Paul suspiró.

-Sí.

-Voy a ver.- Me encaminé hacia las escaleras pero una gran mano agarró mi brazo y me detuvo.

-No deberías, pero vamos a preguntarle a Harry, ¿está bien?- Asentí energético. Sacó la radio y
le marcó a Harry, el aparato hizo un ruido antes de que Harry contestara con un ahogado "¿Sí...?"

-Disculpe señor, Diez quiere ver su habitación.

-Jhm. Está b...- Harry fue cortado por un gemido agudo que no provenía de sus labios, era más
bien como un quejido, se escuchó un golpe. Yo abrí los ojos como platos, Paul no se inmutó.- Te
dije que te calles.- Le susurró a alguien.- Está bien Paul, déjalo que suba a su habitación. Es la
última.- El aparato volvió a sonar con un "prip".

-Como diga.- Cortó la llamada.- Ya lo escuchaste, a tu habitación.

-¿D-Dónde es?

-La última por los dos pasillos de la derecha. Yo no puedo subir.

-Oh, de acuerdo.- Vacilé antes de emprender camino. Una vez Paul salió de mi vista me decidí
por revisar las habitaciones. Con mucho cuidado abrí la puerta a la cual el pasillo izquierdo te
llevaba, había un gran número "5" pintado con negro.

Wow. La habitación era muy grande. ¿La mía sería igual? En la gran cama se podía ver un bulto
que apenas se movía. Quería entrar y lo hice. Me acerqué de puntitas a la cama y vi a un chico
rubio, casi igual que Niall, durmiendo plácidamente. A la izquierda del cuarto había una puerta y
fui a abrirla. Era el baño, estaba algo sucio lleno de ropa interior por todos lados, y pelos en la
bañera, pero de todas formas seguía siendo muy agradable para mí. ¿Todas las habitaciones
serán así? Salí de ahí lo antes posible. Es obvio que sé diferenciar entre la izquierda y la derecha,
pero no quería ir a mi cuarto. Caminé por el largo pasillo salteando todas las puertas hasta llegar
a la primera. Abrí despacio y me acerqué al cuerpo que estaba en la cama. Otro chico, no, era un
niño. De unos siete u ocho años tal vez. Su pelo era oscuro y tenía un pequeño flequillo
cuadrado. Reí bajito, me hacía acordar a Harry Potter cuando era pequeño. Recuerdo haber visto
esa película con mi hermano cuando tenía once años...

¿Qué hacía ese niño ahí?

¡Maldición! Tenía tantas preguntas. Me dirigí a la puerta con el número tres, había una pequeña
niña rubia.

Entré en la número cuatro y pude ver a un chico durmiendo, era mayor que yo, eso era obvio por
su cuerpo bien musculoso y sus rasgos maduros. Había un cuaderno sobre la mesita de luz
"Liam" decía en el centro escrito con tinta azul. Lo miré y se veía muy apuesto, era realmente
lindo. Me fui cuanto antes y llegué a la habitación seis caminando por el pasillo del frente, a la
derecha, ahí estaría Niall ¿no?, con Harry.

Me agaché a la altura del picaporte y miré por la cerradura. Se lo veía moverse debajo de las
sábanas. Traté de ver mejor pero no había caso. Mi corazón palpitaba muy rápido como cuando
un niño sabe que está haciendo una travesura.

Un momento...

¡Ese es Harry!

Noté como un brazo con tatuajes quitó las sábanas y pude ver perfectamente el panorama. ¡Harry
estaba follándose a Niall! Llevé una mano hacia mi boca para evitar que un grito de horror
escapara de mis labios. ¡Harry es un puto bruto! Sin embargo continué mirando cohibido, sentía
mis mejillas arder al saber que estaba siendo testigo de algo que no tendría que ver. Con mucha
concentración pude escuchar sus gemidos, más los de Niall, que eran como grititos, pero Harry
no se quedaba atrás. De repente Harry gritó y dejó de moverse. Comprendí que había llegado al
orgasmo. Se levantó de la cama y pude ver a Niall completamente desnudo y con las piernas
abiertas, había pequeñas manchas rojas en las sábanas, su cara estaba completamente colorada
y las manos las tenía atadas a los barrotes del cabezal. Abrió los ojos y miró a Harry.
-Harry, por favor...- Suplicó

-Solo porque te portaste muy bien.- Ya con sus bóxers puestos Harry se arrodilló y comenzó a
chupar el pene completamente erecto del rubio. Él se retorcía debajo de los labios del rizado y
con un desgarrador grito de placer se corrió en su boca. Harry lo desató.

-Vuelve a bañarte y en ese armario tienes ropa nueva. Oh, lo siento, todavía no me respondes.
¿Te vas o te quedas? Tienes todo el derecho a irte si así lo deseas. Recuerda que nadie está en
mi casa a la fuerza.

-Me quedo.- No logré escuchar su voz pero pude leerle sus temblorosos labios, apenas podía
moverse.

-Bien.- Harry se puso una camisa.

-Señor...- Lo llamó.

-¿Qué quieres?- La respiración agitada de Niall se escuchaba hasta dónde yo estaba.

-No puedo...- Aclaró su garganta.- ¿M-Me ayuda?- Sus piernas pálidas temblaban y miraba a
Harry con los ojos entrecerrados. El rizado se acercó y sin un poco de esfuerzo levantó a Niall al
estilo nupcial, éste gimió al sentir la poca delicadeza de Harry.

Salí corriendo hacia mi habitación con la bilis en la boca. Me metí al baño y vomité el café de la
mañana y ese líquido amargo y asqueroso.

¿¡Qué demonios acabo de ver!?


_________________________________________

Hola.

Lamento no haber subido ayer en la noche, pero salí de improvisto con unos amigos y no volví en
toda la noche, hoy me levanté con resaca porque yolo. (You only live once...)

Comenten mucho y tal vez el lunes cuando vuelva de la escuela suba el otro capítulo que tiene
momentos Larry.

Díganme cuantos años tienen así nos conocemos un poco.

Gracias por leer.


~Andy.

=================

>IV

By Louis

Me dio algo de miedo lo que había visto. Harry tenía mucha fuerza, pude comprobarlo cuando no
me dejó escapar en la mañana. Miré mi brazo y tenía las marcas de sus dedos. Mierda. ¿A dónde
me he metido?

Niall se veía tan frágil. Me sentía realmente mal, ¿y si Harry me hacía lo mismo? ¿si me violaba?

Mi cabeza dolía, sentía como si alguien estuviera golpeando en ella. Veía destellos negros, sabía
que era un mareo por falta de alimento, varias veces me había pasado, pero después de
relajarme se me pasaba. Mi cuerpo estaba acostumbrado al poco alimento.

Comenzaba a cerrar mis ojos cuando un fuerte golpe en la puerta me sobresaltó.

Era Harry, sabía que era él y... y le temía. Abrió de un portazo y escaneó la habitación antes de
reparar en la puerta abierta del baño. Me miró claramente preocupado, yo estaba en el piso tirado
de costado. En un segundo Harry ya estaba ayudándome a levantarme y mojándome la cara. No
me desmayé. Creo. Me apoyé de espaldas al lava manos y Harry me agarró de la cadera.

-Por dios, Louis ¿qué sucedió?- Mi cuerpo temblaba. ¿Que qué sucedió? Lo mismo me
pregunto...- ¡Háblame!- Cerré los ojos con fuerza.

-N-No pasa nada. Estoy bien, solo fue un... mareo. Llevo días sin comer.- Harry me miraba con el
ceño fruncido. Yo no podía mirarlo, no soportaba su mirada.

-¿Qué te parece un baño y después levantamos a todos para comer?- Preguntó como si
fuéramos amigos de toda la vida. Incluso sonrió un poco. ¿Cómo podía mírame así como si
nada? ¡Acaba de follarse al rubio como un puto loco! Volví a sentir ganas de vomitar aunque mi
estómago estuviera vacío, sentía punzadas en la cabeza. Creo que sería lo mejor bañarme. Hace
siglos que mi cuerpo no toca el agua. Además no creo que sea conveniente hacer enfadar a
Harry.

-E-Está bien.

-¿Quieres que te ayude?

-¡No!- Se sobresaltó por mi grito y frunció el ceño más aún.

-¿Estás seguro de que te encuentras bien?- Acarició mi mejilla.

-Sí, lo siento, solo estoy mareado.

-Voy a ayudarte.

-P-Pero...

-No te encuentras bien, además siempre baño a los nuevos.


-¿Q-Qué?

-Síp, estoy acostumbrado, es normal para mí higienizar los cuerpos de mis chicos.- Rodó los ojos
como si fuera algo obvio.

-Y-Yo no soy t-tu chico.

-Tú sólo no. Los diez son míos.

-¿De qué hablas?- Cada vez estaba más asustado y confundido, las punzadas de dolor en mi
cabeza no paraban.

-Olvídalo. Solo déjame limpiarte. Hueles mal.- El calor subió a mis mejillas y bajé la mirada. Por
dios, que vergüenza, aunque eso ya lo sabía, escucharlo salir de sus labios era completamente
diferente y muy vergonzoso.

-No te tocaré más de la cuenta, ¿de acuerdo?- Era la primera vez que me miraba con calidez, y
no sé porqué sentí que sería la última.

-¿P-Prometes no pasarte?- Jugaba con mis manos indeciso. Esas punzadas de dolor dejaban
fuera de juego a la parte racional de mi cerebro.

-Lo prometo.- Estiró su mano hacia la mía. Su mirada me llenaba de paz de alguna forma, era
diferente a todas, diferente a todo. Me infundía confianza y yo, por primera vez, confiaba. Harry
me miraba con... con ternura.

Tomé su mano y él sonrió de lado. Me llevó hasta estar cerca de la ducha y un ducto para la ropa
sucia. Tenía que sostenerme fuerte de él porque me mareaba. Comenzó lentamente a quitar mi
remera amarilla. Todo el tiempo preguntando con la mirada si estaba bien, y sí, lo estaba. Quedé
desnudo de la cintura para arriba dejando expuestas varias cicatrices, Harry me miró extrañado
pero no emitió palabra alguna. Quitó mis zapatillas rotas, no llevaba medias. Desabrochó mi
pantalón agujereado y lo bajó con cuidado, levanté un pie y luego el otro para que pudiera
sacarlo, lo tiró por el ducto para la ropa sucia junto con la remera. Yo no dejaba de observarlo.

-¿Estás bien?- Preguntó despacio. Asentí aunque me sentía desfallecer, mi cabeza bombeaba,
era horrible. Llevó sus manos al elástico de mi bóxer y me tensé por completo.- Hey, tranquilo, no
te haré daño.- Suspiré relajando mi cuerpo. Si él supiera...

El rizado sacó mi bóxer de la misma manera que había hecho con el pantalón. No sentí
vergüenza, además no me miró mucho, sólo a los ojos. Acarició mi brazo e hizo una seña para
que entrara a la ducha. Eso hice. Abrió el grifo y el agua salía tibia, me metí debajo de ella y dejé
que arrastrara el barro y la suciedad de mi cuerpo.

-¿Está bien?- Preguntó tocando él mismo el agua.

-Sí...- Susurré con los ojos entrecerrados.

-Bien, voy a lavarte.- Arremangó su camisa y echó champú en su palma, la colocó en mi pelo
empezando a masajear suavemente mi cuero cabelludo, yo suspiraba y agarraba su hombro con
fuerza, una vez limpio y lleno de espuma enjuagó mi cabello y prosiguió con el acondicionador. Mi
pelo estaba limpio y suave, se sentía tan bien. Harry parecía un padre bañando a su pequeño
hijo.

-Voy a lavar tu cuerpo, Louis.- Me avisaba cada que iba a hacer algo nuevo. No sé porqué lo
hacía, tal vez para que no me asustara.

Sentía que Harry se estaba aprovechando de la situación, de que me sintiera tan mal, pero ya
qué, sinceramente no tenía nada que perder. Antes era como un alma en pena, vagando por el
mundo sin nada particular que hacer. Estando por estar. Pero al conocer a Harry las cosas se
pusieron emocionantes por así decirlo. Era todo muy raro y nuevo para mí. Me gustaban esas
sensaciones nuevas, pero al mismo tiempo les temía, solo por el simple hecho de ser eso;
sensaciones nuevas para mí.

Harry agarró la suave esponja y la llenó de jabón. Comenzó apretando ligeramente por mi cuello,
cerré los ojos y luego sentí como limpió mis brazos, mi pecho, mi vientre, mi ombligo, y cuando
pasó la esponja sobre mis pezones me estremecí y suspiré otra vez. Lavó mis piernas y mis pies,
no tocó mis partes íntimas. Todo era tan lento, y con sumo cuidado, me sentía como si estuviera
hecho de cristal.

-Voltéate.

Me giré lentamente. Volvió hacia arriba, presionando la esponja con más jabón sobre mi nuca, yo
seguía suspirando, se sentía realmente bueno. Era relajante a pesar de que me sentía débil,
cansado en realidad. Harry pasó la esponja por toda mi espalda y con su mano libre acariciaba
por donde la esponja había trazado su camino. Cuando quiso abrir mis piernas me sobresalté.
Por fin abrí los ojos. Me volteé y lo miré fijamente.

-P-Puedo solo desde ahora.

-¿Estás seguro?

-S-Sí...- Titubeé.

-No suenas seguro.

-Sí. Estoy bien.- Dije en tono firme esta vez, y frunciendo el ceño. Harry se rió.

-Luces tan adorable.- Me sonrojé y bajé la mirada.- Mucho más adorable cuando te sonrojas.- Se
acercó a mí, demasiado cerca para mi gusto. Acarició mi húmeda mejilla y dejó un suave beso
ahí. Podía sentir como mi corazón bombeaba demasiado fuerte amenazando con perforar mi
pecho. Me miró fijo a los ojos, con su intensa mirada, y mis rodillas temblaron. ¿Qué mierda me
pasa? Mi cuerpo reacciona por sí solo.

Harry dejó un dulce beso sobre la comisura de mi boca y si no fuera por sus grandes manos que
me sostuvieron de los brazos, hubiera caído.

-De acuerdo.- Se apartó, rascó su nuca con una mano y extendió la esponja naranja con la otra,
la tomé entre mis manos.- Hay ropa nueva en el armario. - Lo mismo le había dicho a Niall.-
Vístete y baja para almorzar.- Se fue del baño dejándome con la boca semi-abierta. ¿No iba a
preguntar si iba a quedarme o no? ¡Al rubio le dio opciones! ¿¡Qué demonios había sido ese casi
beso!? ¿Porqué...?

Terminé de ducharme y al salir me sentí como nuevo. Renovado. Todavía algo mareado, pero
bien. Habían unas toallas blancas dobladas sobre un estante. Tomé una y la envolví en mi
cintura. Me miré en el espejo, ¿así que ese soy yo?

Agarré el cepillo dental que se encontraba en el mueble, me cepillé los dientes y le sonreí a mi
reflejo. Estaba feliz, bueno... no feliz exactamente, pero me sentía bien. Aunque sabía que no
podría durar mucho con la suerte que tengo.

Salí del baño y abrí el armario, había mucha ropa. En unos cajoncitos más abajo estaban los
bóxers, agarré el primero que tocaron mis dedos y me lo puse. Con la toalla que tenía en mi
cintura sequé mi cabello. Me puse una remera negra, y un jean del mismo color, unos calcetines
blancos y unas Vans azules que eran de mi talle. Habían otros pares de zapatillas pero eran más
grandes. Me miré en el espejo de cuerpo completo y arreglé mi pelo hacia el costado.

Bajé las escaleras y Paul se encontraba en la puerta mirándome con asombro. Nada mal, ¿no
Paul?

-Harry te espera en la sala principal.- Señaló la puerta detrás del gran sofá.

La "Sala Principal" era enorme. Era todo lo que quedaba de la casa. A la izquierda había una
puerta de vidrio que llevaba al patio trasero, que también era muy grande. Me sentía tan pequeño
en ese lugar, pero más pequeño me sentía cuando Harry me miraba.

Había una escalera casi escondida al final de la sala que llevaba al tercer piso, suponía, porque
había visto más ventanas desde afuera y en el segundo piso no había más escaleras. Harry
estaba sentado en la punta de la larga mesa que en el centro se encontraba, tenía una linda
sonrisita en su cara, me miraba insinuándose. A través de la gran ventana que estaba ahí cerca
pude ver una piscina.

-Harry, este lugar es enorme.


-Lo sé, es increíble.- Guiñó un ojo. Retrocedí un paso cuando se levantó.

-Ni siquiera sé si quiero quedarme, yo...- Harry acalló mis palabras al tomar mis manos con
mucha fuerza, me apoyó en la mesa, cerró sus ojos y acercó su rostro demasiado al mío.- Ha-
Harry...- Sus párpados se abrieron dejando paso a un gran par de ojos color esmeralda que me
observaban atentos.

-No volverás a la calle, ya lo he decidido, te quedarás.- Su aliento tibio llegaba hasta mis labios
temblorosos.

-Pe-Pero recién a Niall le dijiste que nadie se quedaba a la fuer...

-¿A Niall?- Frunció el ceño y esta vez se lo veía algo enojado. ¿Oops?- Dime Louis... ¿Estabas
espiando?- No contesté estaba empezando a asustarme de nuevo. ¡Jodido imbécil! Juntó mi
cuerpo al suyo con brusquedad.- ¡Responde cuando te hablo!

-¡Lo siento! Lo siento Harry, yo no quise...

-¿Afirmas que nos viste?- Apretó más su mano en mi muñeca, lastimándome.

-Harry-Harry, me haces daño...- Apretó más fuerte y gemí.

-Viste o escuchaste algo que no debías ¿no es así?- Asentí mordiéndome los labios.- ¡Maldición
Louis, no me vuelvas a hacer enojar!- Me empujó hacia el costado alejándome de su cuerpo, casi
caigo al suelo, Harry golpeó la mesa con su puño, tomó una gran bocanada de aire y luego de
unos segundos suspiró.- N-No quiero que me hagas enojar...- Retrocedí hasta estar a una
distancia prudente.- No lo vuelvas a hacer. Si te descubro una vez más, no me haré cargo de lo
que pueda llegar a pasar, no quiero tener que castigarte en tu primer día.- Asentí repetidas veces,
con los labios entreabiertos.

-De-De verdad lo siento...


-Está bien. Ve a despertar a los chicos para el almuerzo.- Volví a asentir sin decir palabra. Sentía
que no lo merecía, porque él tenía razón, lo que vi y escuché era privado, no podía reclamar
nada. No es mi casa, esta no es mi ropa, no es mi cuarto ni mi baño, por eso debo obedecer a
este loco. Además... está la plata de por medio ¿no? Para mí eso es lo único que importa, pero
debo durar por lo menos dos meses aquí dentro.

Harry se sienta en su silla, con el ceño y los labios fruncidos, mira por la ventana y aprieta los
puños. Está tan diferente a como estaba cuando entré, de verdad lamento haberlo alterado. Fue
mi culpa, siempre ha sido así, desde que nací, todo fue mi culpa.

Sabe que aún estoy aquí pero no me mira, me ignora, y por un motivo realmente desconocido
para mí, su indiferencia me hace doler el pecho. No entiendo porqué mi corazón late tan fuerte, ni
porqué recuerdo que hace tan solo unos minutos su aliento rozaba mis labios y deseo por un
segundo volver a estar así con él. Cerca.

Suspiro y me dirijo hacia las habitaciones... es hora de almorzar.


_________________________________________

Hola.

Bueno, acá está el capítulo. No me gustó cómo quedó pero en los próximos se viene lo mejor.

Mucha confusión y sentimientos nuevos para Louis... Descubrirá algo muy importante con lo cual
no estará de acuerdo.

Comenten mucho y subo el capítulo cinco cuando salga de la escuela, y el seis la semana que
viene.

Gracias por leer, si les gusta la novela, por favor, recomiéndenla a sus amigos, me harían un
grandísimo favor.

~Andy.
=================

>V

By Louis

Subo las escaleras y voy a despertar al niño de la primer puerta. Golpeo y entro, el pequeño ya
se está removiendo entre las sábanas. Me acerco y le susurro.

-Hey... Levántate...- Abre apenas sus ojitos.- Es hora de comer.- Me mira extrañado y con una
carita tierna de sueño.- Es hora del almuerzo, levántate.- Le sonrío y él hace lo mismo.

-¿Eres el nuevo?- Pregunta con una voz suave. Lleva su mano hecha un puño hacia su ojo
derecho y lo refriega. Que ternura.

-Sí lo soy. Pero Niall vino conmigo.

-¿Niall?

-Síp.- Acaricio su pelo.

-Eres lindo y bueno.

-Gracias. Eres el primero en decírmelo.- Le guiño un ojo y él se ríe.


-¿Cómo es tu nombre?- Pregunta levantándose y buscando ropa del armario. Se saca su piyama
quedando solo en unos pequeños bóxers.

-Louis. Pero dime Lou. ¿Tú cómo llamas?

-Logan. ¡Nuestros nombres empiezan con la misma letra!- Río entre dientes.- ¿No tienes que
despertar a los demás?

-¡Oh! Sí, es verdad. Que tonto soy.- Golpeé mi frente con la mano fingiendo indignación. Logan se
rió.

-Me caes bien. ¿Qué número eres?

-¿A qué te refieres?

-Yo soy Uno... ¿Tú eres...?- Dijo despacio.

-Ah, soy... Diez, el último.

-Wow.- Dijo con asombro.- Nadie a ocupado el cuarto diez nunca. Dicen que Harry estaba
enamorado del que estaba en esa habitación.- Abrí muy grande los ojos.

-¿Y-Y qué pasó?

-Ese chico le dijo que si le daba el dinero y lo dejaba salir de una vez, volvería porque lo amaba,
pero nunca lo hizo. Desde entonces nadie ha ocupado su lugar. Bueno, eso dicen.

-¿Quiénes?- Me senté en su cama.


-Andreas y Liam. Ellos están aquí hace mucho tiempo. Yo desde algunos meses. No es mucho.-
Yo no salía de mi asombro. ¿Debería sentirme afortunado o algo así? Es decir... Harry no me
dejaba irme...- ¿Estás bien?- Preguntó el pequeño sentándose en mis piernas.

-Sí, solo... no lo entiendo, ¿por qué yo?

-No lo sé, pero pareces buena persona... tal vez sea eso...

-¿Y porqué Harry no salió a buscarlo?

-Harry no puede salir mucho. Luego de la muerte de sus padres, además de obtener toda una
fortuna, se llenó de problemas. Eso dicen Andy y Liam, no sé si sea verdad.- Me miró con sus
grandes ojos café y acarició mi mejilla.- No te preocupes Lou.- Sonrió con dulzura.

-Gracias Logan.- Lo bajé de mi regazo.- Voy a levantar a los otros, me gustó haberte conocido.-
Él rió y me saludó con su manito.

En la segunda habitación había una chica que aparentaba ser de mi edad, tenía un largo pelo
negro y lacio. No me habló.

En la puerta número tres estaba Gemma, su cuarto era diferente. Era más bonito que los otros,
estaba decorado con rosa y peluches, pósters y juguetes. Antes no le había prestado atención a
la decoración. Era una niña con unos bonitos ojos verdes, iguales a los de Harry.

En la puerta número cuatro estaba Liam. Lo desperté y me trató muy bien. En la cinco estaba
Andreas, el chico rubio, y en la seis Niall.

-Niall... Es hora de comer...- Hablé mientras lo sacudía.- ¡Niall!

-¿¡Qué!?
-Levántate. ¿Tienes hambre?

-Sí, mucha.- Bostezó.

-Vamos a almorzar junto a los demás chicos.- Sonreí.

-Ya me caes mejor.- Rió y se levantó de la cama, ya estaba vestido. Fruncí el ceño y después lo
miré con una ceja levantada.- Oh, no pretendía dormir, pero la maldita cama me sedujo. Es tan
cómoda.- Reí con él.- ¿Harry te habló sobre el contrato ese?- Preguntó mordiendo sus labios y
con sus mejillas rojas.

-No... Todavía no lo hace. ¿A ti sí?

-Sí. He aceptado. Aunque es algo extraño, pero razonable en algún punto.

-¿Te quedarás?- Sonreí.

-Claro. Seis mil dólares por mes es mucho.

-¿Seis mil?- No puede ser...

-Sí. Es casi igual con todos.

-P-Pero... A mí me, me ofreció muchísimo más dinero.- Niall frunció el ceño.

-Tal vez de verdad quiere que te quedes.

-Pero no quiero quedarme... Además es mucha la diferencia, yo...


-Escucha.- Me interrumpió.- Es mejor quedarse. Vale la pena. Si muestras mejorar él te dejará irte
solo con la primer paga y algo de más como recompensa. Cuando aprenda a leer y escribir me
dejará salir y alguien nuevo vendrá. A menos que decida quedarme aquí y el contrato se cancele.
Me quedaría con él pero no cobraría el dinero, ¿entiendes?- Asentí aunque había algo que
tampoco entendía, y era porqué Harry malgastaba tanto su dinero. Me gustaría saber porqué no
lo quiere...

-S-Sí, sí. Todo esto es muy extraño.

-Deberías despertar a los demás. No te conviene hacerlo enojar.- Rió.- Yo no me volveré a quejar
nunca, lo juro.

-¿D-De qué hablas?

-Hoy se enfadó porque me estaba quejando sobre todo lo del contrato, le dije que era estúpido,
pero me hizo reaccionar. De verdad.- Rascó su nuca un poco avergonzado.

-¿Te castigó?- Hice una mueca rara con los labios.

-Sí lo hizo. Aunque de todas formas fue suave.

-¿Cómo son los castigos?- Estaba esperando lo peor.

-Es, es con sexo ¿sabes?- Mi boca tenía la forma exacta de una "O". Tragué saliva con fuerza.
¡Pero tiene a niños aquí metidos!- Pero solo para su placer.

-¿C-Cómo que para su placer?- Tartamudeé.

-Según lo que me explicó, busca humillar a su amante, excitarlo, para después dejarlo con las
ganas.
-Ya voy entendiendo...

-Hoy por ejemplo, me ató a la cama y fue horrible, estaba excitado y humillado. Cuando Harry
terminó yo no me había corrido. Si me hubiera dejado así, creo que hubiera muerto de la
frustración, tú me entiendes...

-S-Sí claro...- Estaba realmente incómodo hablando sobre eso, y Niall también, pero tenía que
saberlo.

-Pero en lugar de eso, me dejó correrme... ¿estás bien? te pusiste blanco como un papel.- Rió.-
No es la gran cosa Louis, podría ser peor. De alguna forma él se cobra el que estemos en su
casa y usemos su dinero.

-¿Qué pasa con los niños?- Murmuré preocupado.

-¿Qué niños? ¿¡Hay niños!?- Niall abrió los ojos como platos.

-Sí pero no parecen haber... ya sabes... haber hecho algo de eso, son buenos y tiernos.- Mordí mi
labio inferior. Sería repulsivo si Harry se aprovechara de esos pequeños. Me daban ganas de
vomitar de solo pensarlo.

-No creo que en ellos aplique el castigo. No te preocupes.- Agregó el rubio. Yo aclaré mi garganta
incómodo.

-Iré a despertar a los otros...- Iba a abrir la puerta pero me detuvo.

-Tal vez contigo sea diferente...- Asentí y me fui, todavía realmente sorprendido, ¿quién demonios
haría lo que Harry hace? ¡Nadie con un poco de sentido común! Y lo peor es que Niall aceptaba
quedarse. ¡No lo entendía! Yo me iría si tuviera la oportunidad. Aunque, tal vez conmigo sea
diferente, es decir... todavía no me ha dicho nada. Solo no debo hacer que se enoje y todo estará
bien... pero, ¡es imposible estar de acuerdo con Harry! Primero porque me quitó mi libertad, y
segundo porque probablemente tendría sexo con él a la fuerza. Mi cuerpo tembló por completo
con ese pensamiento, decidí seguir despertando a los chicos para evitar salir corriendo de la
mansión.

Entré en la habitación siete y ahí estaban Susan y Vanessa, eran muy amigas y aveces dormían
juntas, bueno, eso dijeron. Aunque parecían novias por esas miraditas que se daban. La
habitación ocho era la de Susan, por lo tanto fui a la nueve, ahí estaba James. Otro pequeñín. Me
pidió que lo esperara y cuando terminó de cambiarse me tomó de la mano y bajamos juntos a la
sala.

En la sala principal estaba Harry parado delante de los chicos, que formaban una fila horizontal,
de menor a mayor. James soltó mi mano y corrió a pararse primero, era el más bajito, tenía rizos
y unos ojos color zafiro. Parecía tener cuatro años.

-Louis.- Harry me llamó y me paré a su derecha. Niall estaba a la izquierda. El rizado sostenía a
Gemma de los hombros.- Chicos, estos son Louis y Niall, a partir de hoy vivirán con nosotros.-
Era definitivo. Me quedaría en esa casa a pesar de no estar de acuerdo. ¡Era un maldito loco! No
podía mantenerme encerrado por siempre.- Espero que los traten como corresponde. Aunque
dudo que se vean muy a menudo, saben que no me gusta que mis chicos se relacionen.
Recuerden que está prohibido el sexo entre ustedes.- Me ahogué con mi propia saliva. ¿Qué
mierda?

-Sí señor.- Respondieron al unísono en un tono cansado. ¡Mierda! eso dio miedo.

-Susan, Andy, Niall y Vanessa; a la cocina.- Ordenó. Los chicos se fueron lo más rápido posible,
aunque a Niall se lo veía realmente confundido, de todas formas se encaminó hacia la cocina con
los demás. ¿Por qué ante los gigantes de seguridad nos llamaba por números y ahora no?-
Logan, pon la mesa. Los demás siéntense.- Todos se sentaron en sus respectivos lugares, ¡hasta
las sillas tenían el número que nos correspondía! Mi lugar era a la izquierda de Harry y a su
derecha estaba Liam. Miré como el pequeño Logan ponía los vasos, platos y cubiertos. Yo no
esperaba la hora de estar con Harry a solas y que me explicara qué significaba todo esto. Tenía
un raro sentimiento hacia él, era algo que me molestaba por dentro, no lo podía explicar
verbalmente, con tan solo mirarlo a los ojos sentía que quemaba, era tan fuerte, ¿era odio? No
podía odiarlo a pesar de que era un adicto al sexo o algo así. ¿Era asco? Tal vez. De algo estaba
seguro, esa rara sensación se mezclaba con el miedo que le tenía a ese maldito loco. No puede
castigar a los niños de la misma forma que a los más grandes ¿o sí? Además, tenía una ligera
sospecha de que la adorable Gemma era la hermana de Harry, o por lo menos eran parientes,
porque eran iguales. No creo que los castigue de esa manera a ellos también, ¡sería
completamente enfermizo! Había una voz que me gritaba que escapara de una puta vez, que me
alejara antes de que algo malo pasara, y otra que me decía que había algo más, que tal vez Harry
no era tan mala persona. Tal vez era bueno y tierno en el fondo, aunque lo dudaba, pero si no me
gustaba lo que encontraba en él, me iría. Buscaría la forma de escaparme si me sentía mal
estando aquí. Preferiría mil veces volver a las calles a pasar hambre. De todas formas ya estaba
acostumbrado. Me sentía entre la espada y la pared, si mi hermano o mi hermana estuvieran
conmigo tal vez no me sentiría tan solo, tal vez sabría que hacer, o ellos me ayudarían. Pero no
estaban, mi madre tampoco, y estaba jodidamente solo y confundido. Empecé a recordar cuando
mi madre regresaba de trabajar completamente cansada y con mis hermanos la cuidábamos. Le
cocinábamos algo improvisado o simplemente le servíamos un té bien caliente. "Con tres de
azúcar, Lou." solía decirme. Pero todo se fue a la mierda, mi madre y mi hermana no están, y
todo es mi culpa...

Sacudí mi cabeza tratando de alejar todos esos pensamientos que tanto me habían costado
guardar. Ahora tan solo quería comer algo y esperar a que Harry me explicara qué mierda estaba
pasando.
_________________________________________

Hola.

Espero que les haya gustado y no les haya parecido raro.

El siguiente capítulo es mucho más interesante e intenso, ah.

Algunas dudas de Louis se aclararán y otras florecerán.

Comenten que me hacen feliz.

Próximo capítulo la semana que viene.

~Andy.

=================

>VI

¡Sorpresa!

(¿Enserio creyeron que iban a tener que esperar hasta el domingo?, ah)
By Louis

Los chicos trajeron la comida que ellos mismos habían preparado. Pollo y ensalada. Se veía
delicioso y saludable a la vez. Nadie estaba apurado, todos se lo tomaban con calma. Yo solo
quería comer un poco ¡estoy muriendo de hambre! ¿Por qué eran tan educados? ¡Quiero pollo!

Susan ponía un poco de ensalada en cada plato y Vanessa servía el pollo. A pesar de que moría
por abalanzarme sobre la comida esperé con mucha paciencia a que todos los platos estuvieran
llenos. Harry no quitaba la vista de mí, como esperando a que hiciera algo estúpido. Cuando
todos se sentaron comenzaron a comer, luego yo también lo hice.

Hace tanto que no comía tan bien.

Obviamente lo hice despacio y no como un desesperado, la mayoría de las miradas se pasaban


en mí y en Niall. Miré al rubio que también estaba comiendo con tranquilidad. ¿Qué era lo malo?
Me encogí de hombros y terminé la ensalada.

Harry me miraba y sonreía, era como si estuviéramos pasando alguna prueba, cada vez lo
entendía menos.

-Liam, quiero que te encargues de enseñarle a Niall a leer y escribir.- Liam asintió.- Recuerda que
no puedes tener una relación sentimental con él y no se deben enterar nada antes de tiempo.- Le
dijo bajito. Yo me hacía el tonto, seguía comiendo y miraba a Logan para disimular. Tal vez Harry
lo hacía a propósito y quería que yo escuchara.
-Está bien, Hazz.- ¿Que no nos teníamos que enterar de qué? ¡Maldito Harry! ¿Y porqué él le
dice "Hazz"?- Hoy no nos levantaste temprano.- Ya hablaban sin susurros. Además es de mala
educación hablar en secreto cuando se está comiendo ¿no?

-Es que fui a buscar a Niall y me crucé con Louis.- Me miró.- Ya sabes... Siempre reacciono sin
pensar y sólo lo traje porque me gustó.- Sentí mis mejillas arder y solo desvié la mirada. Ya no
quería escuchar de qué hablaban.

Cuando todos terminamos de comer, Harry le ordenó a Vanessa y a Niall que lavaran los platos.

-Ven Louis, creo que deberíamos hablar.- Me llamó la atención.

-Oh, ¿eso crees?- Contesté con petulancia mientras me levantaba con prisa y una cara para nada
amigable.

-Sí, eso creo.- Tomó mi mano como si fuera un niño pequeño y me llevó hasta la sala común.-
Siéntate.- Habló indicando los sillones. Me senté esperando que él también lo hiciera pero se
quedó de pie.- Pregunta todo lo que quieras.- Sonrió sacando un cigarrillo de su bolsillo y
encendiéndolo.

-¿Esta vez puedo hacer preguntas?- Alcé las cejas. Por la mañana me dijo que no le gustaban.
Le dio una calada a su cigarrillo.

-Así es.- Expulsó el humo.- Pero si no quiero contestarlas no lo haré ¿entiendes?

-Sí, señor Styles.- Rodé los ojos.- Como sea. Lo primero que quiero saber es...- Pensé por unos
segundos mi pregunta.- ¿Porqué estoy aquí?

-Porque quiero.

-¿Qué es esto?- Nos miramos a los ojos.- ¿Me obligarás a tener sexo contigo? ¿También te follas
a los niños?- Harry frunció el ceño y los labios. Apagó su cigarrillo en el cenicero y apretó sus
puños con fuerza. Tomó aire, relajándose, y después habló.

-Esto, Louis, es una mansión. MI mansión, y yo hago lo que quiera en ella ¿entiendes? Si quiero
tener sexo contigo, lo haré.- Se acercó a mí mientras yo retrocedía en el sillón al ver su expresión
de furia. Agarró mis muñecas y forcejeamos un poco antes de que me recostara a la fuerza sobre
el sofá, apretando mis piernas con su peso para que no pudiera moverme. Estaba recostado
sobre mí.

-Harry...

-Podría follarte ahora mismo si así lo deseara. Pero no lo haré porque no te lo mereces.-
Intentaba zafar mis manos, pero era inútil, Harry tenía mucha fuerza, era más grande y pesado.-
Y por último. No, no me follo a los niños. No se te ocurra volver a repetirlo.- Acercó su rostro al
mío y dejó un suave beso en mi boca. Cuando se separó, un cosquilleo quedó presente en mis
labios. Mi respiración fallaba y mi corazón se encontraba desbocado.

-Ya basta, por favor, me-me lastimas...- Me movía con desesperación intentando soltarme de su
agarre.

-Oh, ¿enserio?- Rió sobre mis labios mientras refregaba su cuerpo con el mío.- Dime Louis, ¿no
te gusta?- Mecía su cadera sobre la mía y nuestras frentes estaban pegadas. Estábamos en el
sillón de la sala y pude notar como levantaban los platos sucios y los llevaban a la cocina
pasando olímpicamente de nosotros. Aunque no quisiera, y la situación sea la menos oportuna,
mi cuerpo estaba reaccionando a los estímulos de parte de Harry. El roce de nuestros cuerpos
aún con ropa me estaba excitando, con cada nuevo movimiento sentía mi miembro endurecerse y
el muy maldito de Harry lo sabía. Además, más de dos años sin sexo no me servían de mucha
ayuda en este momento. Estaba completamente excitado y no sabía bien porqué, si Harry estaba
siendo un poco bruto, no entiendo qué me excita. Tal vez, sólo sean él y sus hermosos ojos.

-Ha-Harry...- Tragué en seco.- ¿Qué demonios estás haciendo? Estate quieto.- Maldición, no
quería que notara que ya estaba duro, pero eso era imposible.- ¡S-Suéltame!- Sentía ganas de
llorar. ¡No podía moverme! sólo Harry lo hacía. Y yo quería salir corriendo o poder hacer algo. Tal
vez... Tocarlo.

-No me contestaste.- Sonrió con maldad.- ¿Te gusta?- Empujó con fuerza, embistiéndome. Un
dulce y alto gemido escapó de mis labios. Tensé por completo todo mi cuerpo y Harry volvió a
sonreír. Embistió su cadera contra la mía con más fuerza, rozando la línea entre el placer y el
dolor. Apreté mis puños hasta que mis nudillos se pusieron blancos, cerré los ojos y abrí la boca
en un sordo gemido, pude sentirlo, con ese toque brusco, pude sentirme en la cima. Harry dejó de
moverse.

-¿Qué demonios...?- Dijo Harry.

Sentí mis mejillas calentarse. Estaba completamente rojo. Era tan vergonzoso.

-Y-Yo... Yo, solo...- Tartamudeé.

-¿¡Te corriste!?- Se carcajeó.- Juju... Este es un tiempo récord, Lou.- Siguió burlándose. Yo no
podía respirar, estaba muy agitado y sentía ganas de llorar para arrancar de esa forma toda la
furia que florecía en mi pecho.

-¡Vete a la mierda!- Grité.- ¿¡Cómo te atreves a hacerme algo así!?- Sentía las lágrimas
acumulándose en mis ojos.

-Cálmate Louis, si te ha gustado.- Rió.- No puedes decir lo contrario.

-¡E-Eso no tiene nada que ver!- Estaba muy enojado, pero no permitiría que nadie me viera llorar
nunca.- ¿¡Por qué!? ¿Por qué lo hiciste?

-Fue divertido...

-¡No te di permiso maldito hijo de puta!- Le grité con todas mis fuerzas. Que gran error.

Sentí un terrible ardor en mi mejilla al mismo tiempo en el que giraba mi rostro hacia un costado
con los ojos muy abiertos por el impacto de la gran bofetada que Harry me había dado. Dejé de
respirar por los segundos en los que nos mantuvimos callados. Harry lentamente se levantó de
arriba mío, dejándome libre.
-No vuelvas a repetir esas palabras dentro de mi casa.- Dijo con tono sombrío.- Ve a tu habitación
y cámbiate esa ropa. No quiero volver a verte por hoy. Te quedarás en tu cuarto hasta mañana.-
En cuanto me dio la espalda para irse, le grité.

-¡Te odio!- Y sentí como una solitaria lágrima recorría mi mejilla dolorida.

-¡Vete a tu cuarto!- Alzó la voz, aún de espaldas y se marchó.

Me levanté lo más rápido que pude y subí corriendo las escaleras. Sentía unas terribles ganas de
llorar pero no lo haría, prometí jamás hacerlo otra vez.

Entré a mi cuarto y me lancé sobre la cama. Tomé la almohada y grité sobre ella con todas mis
fuerzas. ¿Qué demonios pasó ahí? ¡No puedo creer que estaba duro por eso! ¿Qué mierda me
está pasando?

-¡Te odio Harry Styles, te odio!- Lancé un último grito sobre la almohada blanca, me sentía
horriblemente humillado.

Lavé mi cuerpo y me cambié de ropa por algo más suelto y ligero. Dormiría un rato ya que Harry
no quería verme, y yo tampoco quería volver a verlo. Apenas mi cuerpo tocó la suave textura de
algodón, sentí la terrible necesidad de dormir. Cerré los ojos y la última imagen que tuve fueron
unos jodidos ojos verdes con el ceño fruncido y caí en un profundo sueño.

-¡Looouu!- Escuché como alguien me llamaba.

-Jhmñr...- Gruñí.

-Louis... ¡levántate!
-Déjame...- Me quejé y cerré los ojos con fuerza.

-Lou, ¡duermes como oso!

-¡Déjame dormir maldita sea!

¡Splash!

Pegué un bote al sentir un líquido frío sobre mi cara.

-¿¡Qué demonios crees que estás haciendo!?- Grité mientras saltaba de la cama y limpiaba mi
rostro.

-Lo siento.- El rubio se reía en mi cara.- Ju... Es que no tenía otra alternativa, Harry me mandó a
levantarte y esta es la tercera vez que lo intento.- Dejó el vaso vacío que tenía entre sus manos,
sobre la mesita de noche.

-¡Pero él dijo que no quería verme!- No sé porqué grité, tal vez porque al escuchar su nombre, mi
corazón se aceleró.

-¿Eso dijo? Bueno, ahora quiere verte.

-¿Q-Qué hora es?

-La una de la tarde.

-¿Cómo pueden ser la una si me he acostado a las dos de la tarde?- Reí entre dientes antes de
parar completamente.- Espera...- Niall asintió.- ¿¡Dormí todo un jodido día!?- Llevé ambas manos
a mi boca. Ahora que lo pensaba, estaba realmente relajado.
-Síp.- Sonrió.- Harry dijo que ya era suficiente y que necesitabas comer algo. Quiere que te
alimentes bien.

-Oh, bueno.... sí, tengo mucha hambre. Gracias rubio.

-No me digas rubio, no me gusta.- Hizo un puchero.

-¿Morocho arrepentido es mejor?- Reí.

-¡Louis!- Abrió la boca con incredulidad.

-¿Qué? Si es verdad.- Frunció los labios e infló sus cachetes. Este chico es una ternura.- Oh,
vamos... No te enojes rubio.- Volví a reír. Se cruzó de brazos y posó todo su cuerpo en su pierna
derecha.- ¿No vas a decir nada?- Negó con la cabeza y con un dulce puchero en sus labios.- No
me digas que te ofendiste...- Asintió.- ¡Háblame Niall! No es divertido...- Ahora yo hacía
pucheros.- Háblame o tendré que hacerte hablar. No me gusta eso de la ley del hielo.- Volvió a
negar y me dio la espalda para irse.- ¡No rubio, no te vayas!- Me colgué de su cuello y enrosqué
mis piernas entorno a su cadera.- No te enojes rubio, no quiero que estemos peleados.- Hablé
detrás de su oreja.- ¿Piensas irte mientras yo cuelgo de tu espalda? No creo que a Harry le
agrade mucho la idea.- Sonreí ocultando mi cara en su pelo.

-¡Bien! Tú ganas...- Suspiró.- ¡Ya bájate!- Comenzó a sacudirse pero yo no quería soltarlo aún.
Me aferré a él como un koala.

-No-o.- Canturreé.- No quiero.- Dije como niño pequeño.

-¡Vamos Louis! Pareces un puto crío.- Reímos juntos.

-Es lo que soy, rubio.- Niall bufó y caminó hacia la cama.- ¡Eh!- El rubio se tiró de espalda sobre
la cama aplastándome por completo.- ¡Niall, quítate!- Me removí debajo suyo.
-No quiero.- Me imitó.

Nos empezamos a reír como tontos, mientras Niall se daba la vuelta y quedaba arriba mío, de
frente.

-¿Ahora quién parece un crío?- Le dije sacándole la lengua.

-Tú lo sigues pareciendo.- Rió.

-Gracias.- Le dije. Él frunció el ceño.

-¿Gracias?- Dijo confundido.

-Sí, gracias por hacerme reír y sentirme bien. Ya sabes... hace mucho que no me reía de esa
forma.- Sonreí mientras acariciaba su cabello.

-Oh, bueno, de nada, supongo...- Dijo con sus mejillas sonrosadas.

-Te ves tierno con tus mejillas rosas.- Me reí y sus mejillas se tornaron rojas. Mordió sus labios.
Estábamos a una distancia peligrosa, muy cerca uno del otro.

-Ya basta... No molestes.- Pude sentir su aliento tibio sobre mis labios y suspiré. Niall acarició mi
mejilla sonrojada.- Ahora tú te ves adorable.- Murmuró sobre mi boca. Todo era tan suave. Lo
opuesto a lo que era con Harry. Tragué saliva con fuerza.

-N-Niall...- Murmuré.

-¿Sí?- Se acercó un poco más hasta que nuestros labios rozaron. Sus ojos azules se conectaron
con los míos igual.
-¿Q-Qué haces?

-¿Acaso no quieres, Lou?

-T-Tal vez...

-Tomo eso como un sí.- Sonrió de costado. Nuestras mejillas estaban rojas.

Niall finalmente me besó. Fue un roce, labios con labios al principio para luego empezar a mover
suavemente su boca sobre la mía. El rubio acarició mi labio inferior con su lengua pidiendo
permiso, accedí dejándole paso libre a su lengua que penetró mi boca, comenzando una dulce
danza con la mía. El beso fue tierno y hasta inocente a pesar de que nuestras lenguas se
acariciaban dentro de mi boca. Nos separamos por falta de aire.

-R-Rubio, yo...

-Me gustas, Louis.- Me cortó. Me quedé sin aliento, no sabía qué decir. Para mí solo fue un beso
y ya. Estaba confundido, con Harry apenas un roce de manos hacía mi corazón bombear con
fuerza. En cambio con Niall todo fue muy suave, yo estaba relajado, no emocionado. Y los latidos
de mi corazón eran normales. Como si nada hubiera pasado.

-Niall yo no...- Miré hacia otro lado, no podía mirarlo a los ojos.

-Te entiendo.- Suspiró.- Sólo necesitaba decirlo.

-Lo siento...

-No te preocupes, no puedo obligarte a sentir algo que no sientes.

-Eres muy lindo y tierno, pero no me gustas, de verdad lo lamento. Espero que podamos ser
amigos...- Niall pudo notar la súplica en mis ojos y asintió.

-Claro.

-¿Estás enojado?

-¡No!- Rió.- Sólo un poquito decepcionado. Esperaba que sintieras lo mismo que yo... De todas
formas no podría estar contigo. Harry me lo prohibió.

-Gracias por entenderme...

-No hay problema, te quiero Lou.- Suspiró. Yo creía que era demasiado temprano como para
devolverle el cumplido.- ¿Puedo pedirte algo?

-Síp.- Sonreí mostrando todos mis dientes.

-¿Puedo... Puedo volver a besarte por última vez? Por favor... Prometo que será la úl...- Lo
interrumpí besando sus labios. Coloqué mi mano en su nuca y lo atraje hacia mí profundizando el
beso. Metí mi lengua sin permiso en su boca y Niall gimió. Incliné mi cabeza hacia un costado
para tener mejor acceso mientras recorría cada espacio bucal del rubio. Mordí su labio inferior
con fuerza.

-¿¡Qué demonios creen que están haciendo!?- Gritó Harry.


____________________________________

Hola.

Woa, puto Harry, ¿cómo se le ocurre aparecer justo ahora? ¿o tal vez será mejor que sí
aparezca?

¿Quieren smut? DÍGANMELO, HARÉ LO QUE ME PIDAN, SOY LA SUMISA DE TODAS.

Bueno, no. Si tienen críticas, o sólo quieren que algo o alguien aparezca, acepto todas sus
sugerencias.

SUBO EL PRÓXIMO PRONTO.


GRACIAS POR LEER.

See ya.

~Andy.

=================

>VII

*Advertencia de contenido* (¿+18?)

By Louis

Me separé con brusquedad de Niall y lo tiré de la cama. No fue mi intención, lo juro. Mi


respiración estaba más que agitada y miré de reojo al rubio. Sus ojos se estaban tornando
llorosos.

-¿¡No les dije que no me gusta que esto pase!? ¡Te lo advertí Niall!- El ojiazul intentó pararse pero
sus fuerzas fallaron. Harry caminó hacia él con su rostro rojo de furia y a grades zancadas llegó a
su lado.

-¡N-No lo toques!- Grité cuando reaccioné levantándome de la cama.

-¡No te acerques!- Harry me empujó con mucha fuerza y caí sobre el colchón.

Agarró al rubio de los cabellos y lo levantó del piso. Niall derramó lágrimas de dolor.

-Suéltalo Harry, por favor...- Supliqué.

-Cierra la boca.- Me fulminó con la mirada. Estiró más el pelo del rubio y lo acercó de un
movimiento brusco a su cuerpo. Le susurró algo que no logré oír pero Niall se largó a llorar. Yo
apretaba las sábanas con fuerza. ¡Maldito!

-Lo siento Louis.- Dijo Niall después de que Harry terminara de hablarle.

-¡Vete!- El rizado gritó mientras lo empujaba y hacía que cayera al suelo. Niall se levantó como
pudo y salió corriendo de la habitación cerrando la puerta. ¿Q-Qué...?

-Les dije que no lo hicieran... Lo dije ¿¡verdad!?- Gritó tirando el vaso de la mesita al piso. Yo
asentí mientras mordía mi labio inferior.

-No quería llegar a esto Louis.- Habló mientras se dirigía a la puerta y cerraba con llave. ¿Porqué
solo llevaba mi llave en su bolsillo?

-¿Q-Qué estás haciendo? Harry...

-Ahora vas a hacer lo que yo te diga si no quieres empeorar las cosas.

-¡No, no!- Me quejé varias veces negando con la cabeza.


-Sí.- Sonrió mientras se acercaba. Maldición, ¡no tenía escapatoria!- Lo harás y me pedirás que
siga, lo sé.

-¡No te acerques!- Miraba hacia todos lados en busca de una salida o algo con que defenderme.

-Mira Louis, esto es fácil. O haces lo que digo, o haces lo que digo. ¿Lo vas entendiendo?- Habló
con una sonrisa cínica en el rostro.

-Harry...- Dije con un hilo de voz.- Harry por favor no me hagas daño.- Supliqué con mi voz
temblorosa.

-Debes aprender la lección.- Mis ojos se llenaron de lágrimas.

-¡N-No lo volveré a hacer! ¡L-Lo juro! Ya lo he entendido. Prometo no volver a hacerlo.- Estaba
muy asustado de lo que pudiera llegar a pasar. El rizado se arrodilló y sacó una caja de abajo de
la cama. No intenté siquiera escapar porque no había salida alguna. Me apoyé en el respaldo de
la cama tragándome mi llanto.

-Lo siento.- Murmuró y se abalanzó sobre mí. Mi primer impulso fue patear y tapar mi rostro por
precaución. Harry agarró mis piernas y tiró de ellas hacia abajo, mi cabeza golpeó la almohada y
quedé completamente acostado.

Harry apoyó sus rodillas sobre mis piernas inmovilizándome. Su peso hacía que mis
extremidades dolieran.

-¡Suéltame!- Grité mientras golpeaba su pecho con mis manos.

-No compliques más las cosas, Louis.- Agarró mis muñecas y las colocó sobre mi cabeza. Yo me
removía y respiraba con fuerza tratando de mover mis piernas.- Tranquilo, quédate quieto.
-¿C-Cómo quieres que esté tranquilo c-cuando estás a punto de violarme?

-No voy a violarte, estarás de acuerdo y no cuenta como violación.- Se rió.

-Eres un... maldito enfermo.- Gemí cuando agarró mi cabello con fuerza y acercó mi rostro al
suyo.- Quítate la ropa o lo haré yo.- Me soltó dejando caer mi cabeza de nuevo.

-N-No quiero Harry. No quiero hacer esto.- En un rápido movimiento el rizado arrancó mi remera.
Con mis manos libres y el pecho desnudo, lo único que pude hacer fue propinarle una bofetada
justo en la mejilla que la enrojeció al instante.

-¡Suéltame de una puta vez!- Empecé a empujarlo en el pecho intentando sacármelo de encima.

-Parece que tendré que esposarte.

-¡Por dios! Ya déjame. Por favor, déjame ir.- Estaba a punto de largarme a llorar como un puto
crío.

-No Louis... no llores.- Suspiró mientras volvía a agarrar mis manos.

-¡Entonces suéltame!- Harry se inclinó sobre mí para abrir la caja que estaba en el piso. Me miró
mientras buscaba algo dentro de ella. Sacó unas esposas abiertas y me sonrió.- No Harry no...-
Gemí al darme cuenta que si me soltaba de su agarre igualmente volvería a atraparme. La puerta
estaba cerrada con llave y lo único que quedaba era lanzarme por la ventana. Probablemente me
rompería las piernas. El rizado me doblaba en estatura, peso y fuerza. Su grande mano podía
agarrar ambas mías.

Harry se levantó de la cama y yo intenté salir corriendo pero me atrapó en cuanto mi pie toco el
suelo.

-¡Ah!- Chillé cuando me tiró de nueva cuenta a la cama pero esta vez quedé dándole la espalda.
Con sus manos detrás de mí agarrando con fuerza mis muñecas se me hacía mucho más difícil
moverme.

-Harry no lo hagas.- Hizo caso omiso a mis palabras y esposó mis manos.- Harry por favor...-
Insistí. Me volteó con brusquedad para volver a quedar cara a cara. Ahora mi propio peso
aplastaba mis manos.

-Quieto.- Dijo mientras volvía a buscar algo en la caja. Como si pudiera ir a algún lado...- Quiero
que entiendas algo...- Sacó una soga de esa maldita caja. Nunca se me había ocurrido revisar
debajo de la cama por si las dudas. Eso era de críos, pero habría evitado todo esto haberlo
hecho. Se veían un par de consoladores y otras cosas, objetos sexuales.- Lo haré de todas
formas. No será nada malo para ti. Además, sé que quieres. Solo debes resignarte Lou.- Mordió
su labio.- Entiende que esto está pasando y no podrás irte hasta que yo acabe. Terminará antes
de lo que imaginas.

-Estás loco.- Cerré los ojos con fuerza.

-Todo llega a su final...

-Bien. Hazlo.- Me decidí. Ya lo había entendido, él mismo acababa de decirlo. Esto pasaría quiera
yo o no.- Maldición, termina con esta mierda.- Tragué en seco mientras pensaba que yo me lo
había buscado. Merecía esto que estaba pasando porque yo bien sabía que no debía hacer
cosas como esas y de todas formas lo había hecho. Yo había besado a Niall y ahora Harry estaba
enfadado. Eran las consecuencias de mis actos. Todo esto era mi culpa.

El rizado me sonrió con ganas e inmediatamente comenzó a bajar mi pantalón. Lo sacó y acarició
mis piernas.

-Tan suave... Sin vellos.- Susurró. Yo mordía mi labio intentando controlarme y no sentir nada.-
¿En qué momento...

-C-Cuando me bañé después de...- Me frené en seco.- Ya sabes... Eso.- Harry rió.

-¿Cuándo hice que te corrieras?- Murmuró cerca de mi boca. Mis mejillas se tornaron rojas y volví
a enfadarme conmigo mismo por ser tan estúpido. Tranquilízate... Suspiré y asentí.- ¿Te gustó?

-No.

-No se notó, para nada.- De pronto sentí más frío. Harry bajaba mi bóxer con lentitud, lo dejó
hasta un poco más abajo de mis rodillas.

-N-No es necesario que uses eso...- Me refería a la soga con la que estaba por atar mis pies.- No
tengo otra salida, nada más puedo hacer que ser tu sumiso justo ahora. No me ates, por favor.-
Supliqué.

-Bien... Pero no te resistas.

-De todas formas es imposible escaparme. Que más da ya.- Harry se rió y me decepcioné de mí
mismo al notar como siempre me rendía tan fácil. A él parecía divertirle la situación, sonreía y reía
en cuanto había oportunidad. Era raro, sentía un nudo en la garganta y que mi corazón se
escapaba de mi pecho y revotaba por las paredes de la habitación.

No podía negarlo, Harry era jodidamente precioso, me gustaba mucho, desde el primer momento
en que nuestros ojos se conectaron me sentí diferente. Me estaba acostumbrando a sentir como
mi corazón enloquecía a su lado, como un simple toque me volvía loco y confundía mi mente.
Tenía asco de mí mismo por como podía llegar a gustarme un hombre, que a pesar de estar de
acuerdo, estaba a punto de abusar de mí, porque eso iba a hacer. Era enfermizo, pero era la
realidad, era lo que mi jodido cuerpo y corazón sentían. Ya no había marcha atrás. Tal vez... Tal
vez podía sacarle el lado bueno a esta situación y disfrutar de lo que este loco iba a hacerme.

Harry bajó de la cama y me dejó completamente desnudo.

-Harry...- Murmuré.- ¿No me harás daño verdad?- Harry mordió su labio inferior y me miró con
pena por un mínimo instante.

-Nunca haría eso Louis. Lo único que quiero es que entiendas que eres mío, no quiero que nadie
más te toque. Porque cuando lo hagan tendré que recordarte a quien le perteneces.
-¡Yo no te pertenezco! No... No soy tuyo.- Doblé mis rodillas y traté de tapar con mis piernas mi
miembro.

-¿Te gusto Louis?- Preguntó. Estaba de pie observándome.

-¿Q-Qué?

-¿Te gusto?- Volvió a repetir.

-N-No.- Miré hacia otra parte mientras él se quitaba su camisa.

-Mírame.- Ordenó.- Mírame y dime que no te parezco atractivo. Dime que no te gusto, pero hazlo
mirándome a los ojos.- Recorrí con la vista su perfecto torso denudo, repasé algunos de sus
tatuajes en su pecho hasta llegar a sus hermosos ojos esmeralda. Harry me miraba con
superioridad.- Vamos, dilo.- Retó. Intenté hablar pero nuevamente las mentiras se quedaron
estancadas en mi garganta. No podía decirle que no me gustaba, que no me provocaba nada,
que su toque no me estremecía, que sus tibias manos no me excitaban, no podía mentirle.
Porque de nada serviría, porque él ya lo sabía.

Pasé saliva por mi garganta seca y volví a desviar la mirada. Sonrió mostrando todos sus dientes
y dejando que sus hoyuelos aparecieran. Era perfecto, pero lo que estaba haciendo en esta casa
estaba mal. Tenía grandísimos defectos junto a su perfección. Estaba loco. Y aún sabiendo eso,
me seguía gustando, junto con todos los defectos que lo acompañaban. Estaba perdido,
jodidamente perdido.

Yo no había elegido, por mí sería la última persona en el universo de la cual podría llegar a
enamorarme, pero las personas no elegimos a quien amar. El corazón lo hace. Mi corazón había
dictado su voluntad y yo debía respetar su palabra a pesar de saber muy bien que si me mantenía
a su lado, sufriría mucho.

Yo no era estúpido, podía ser muchas cosas menos estúpido, sabía que me estaba
"enamorando" de un maldito loco, lo sabía porque eran sensaciones completamente nuevas las
que sentía. Eran esas cosas que se sienten en el estómago, esas "mariposas" las que me
advertían que estaba cayendo. Cayendo en Harry, perdiéndome en él, en sus ojos. Me estaba
atrapando. No quería aceptarlo pero tal vez era amor. Yo no creía mucho en eso porque nunca
me había pasado, pero estas sensaciones se le acercaban ¿no?

Aunque pensándolo mejor... ¡Podría ser sólo una fuerte atracción! ¡Claro! ¿Cómo no lo vi antes?
¡Era eso! Solo... solo necesitaba un poco de sexo. Sonreí al darme cuenta de lo que necesitaba.
¡Y yo pensando que me estaba enamorando! Me reí.

-¿De qué te ríes?- Harry frunció el ceño.

-N-Nada... Solo... Termina con esto rápido.

-¿Eso es lo que quieres?- Sonrió mientras se acercaba a mi rostro.

-Sí.- Sonreí. Harry arqueó una ceja y abrió la boca pero ninguna palabra salió de sus labios, solo
un suave jadeo.

-¿Estás hablando enserio?- Dijo incrédulo y después sonrió.- Fue más fácil de lo que esperaba.

-¿Oh, sí? No soy un chico fácil Harry.- Hablé ofendido.- Pero... Ya sabes... Tengo mis
necesidades.- Él se rió.- ¿Qué es tan gracioso?

-Niall me dijo exactamente lo mismo.

-Pues entonces ve a follar con Niall.- Dije con brusquedad.

-No me contestes así.- Advirtió.- Recuerda quién manda aquí. Y no te pongas celoso pequeño, a
mi me gustas tú.- Sonrió mientras se alejaba de mí y llevaba las manos hacia su pantalón.

-Y-Yo te... ¿te gusto de verdad?- Tartamudeé mientras observaba como bajaba su cremallera.
-Sí, eso ya deberías saberlo.- Sonreía mientras bajaba lentamente su pantalón junto con su
bóxer. Tragué saliva, mi corazón estaba a punto de estallar y mi respiración ya estaba agitada.
Mordí mi labio inferior al ver a Harry desnudo frente a mis ojos.

-¿Y? ¿Qué opinas?- Dijo mientras rascaba su nuca.- ¿Te gusto Louis?- Preguntó nuevamente
mientras se acercaba hasta quedar cara a cara. Suspiró sobre mis labios mientras los miraba con
deseo. Volví a tragar saliva al sentirlo tan cerca. Rozó su nariz con la mía y besó mi frente para
luego separarse. Gemí de frustración. Ya me estaba molestando que se acercara y alejara a cada
rato. Él volvió a reírse de mí.- ¿Te gusto o no? No es una pregunta tan difícil.- Parecía que lo
único que deseaba era escuchar eso.

-Sí.- Dije en tono lastimero.- Sí, me gustas mucho.

-Jaja, ya lo sabía.- Rodé los ojos.- Hey, no me hagas esas caritas.- Bufé, un poco divertido. Se lo
veía feliz. Aclaré mi garganta. Harry me observaba sin hacer nada. Yo quería saber si mi deseo
de estar con él desaparecería después del sexo o seguiría presente.

-Harry...- Hablé impaciente ya que las manos en mi espalda me privaban de cualquier otro
movimiento. Harry suspiró.

-¿De verdad quieres hacer esto Lou?

-Sí.- Necesitaba saberlo.

-Bien.- Buscó algo entre su pantalón y sacó su radio.

-Paul dile a Seis que traiga lo que le pedí.


-Está bien señor.- Harry cortó.

-¿Q-Qué le pediste a Niall?

-Ya verás.- Sonrió.

En ese momento alguien tocó la puerta. Wow, que rápido.

-Señor... le traigo lo que ha pedido.- Se escuchó la temblorosa voz del rubio. Harry se apresuró
en buscar la llave y abrir la puerta. Al instante los ojos de Niall se conectaron con los míos y yo
desvié la mirada ruborizado. Harry le arrebató una jarra de metal de sus manos.

-Vete.- Le ordenó. Niall asintió y se fue de inmediato.

-¿Qué es e-eso?- Pregunté.

-Hielo.- Mordí mis labios y volví a pasar saliva por mi garganta. A cada minuto se secaba.

El rizado dejó la jarra en el suelo y se subió arriba mío.

Esto recién estaba por comenzar...

Se acostó tratando de no apoyar todo su peso en mí. Comenzó a besar mi cuello, dejaba
pequeños besos en cada rincón, subió por mi mandíbula hasta llegar a mi oreja.

-Lo vas a disfrutar.- Susurró estremeciéndome por completo. Lamió el lóbulo y luego lo mordió,
sentí mis mejillas enrojecerse y suspiré entrecortadamente. Bajó pasando su suave lengua por mi
mejilla hasta volver a mi cuello, lo besó y con la punta de la lengua recorrió todo a lo largo. Mordió
mi clavícula, gemí al sentir como succionaba con fuerza, luego volvía a raspar con sus dientes la
piel irritada mientras que con una de sus manos acariciaba mi vientre, muy cerca de mi pene
semi-erecto y con la otra apretaba mi pezón.

Bajó dejando besos húmedos por mi pecho hasta llegar a uno de mis pezones, lo chupó al mismo
tiempo que apretaba el contrario con su mano.

-Ah, mierda...- Grité al sentir la mezcla de dolor y placer, Harry siguió jugando con mis pezones
endurecidos mientras yo me deshacía en suspiros y arqueaba mi espalda. Siguió descendiendo y
besando mi cuerpo hasta llegar a mi ombligo. Metió la lengua con fuerza y suspiré. Me estaba
volviendo loco. Iba tan lento.

Besó mi cadera y sopló aire en mi ya erecto miembro para después volver a subir.

-Harry...- Gemí necesitado.

-Shh...- Necesitaba que me tocara. Lo necesitaba a él. Mi erección dolía y de la punta ya goteaba
pre-semen. El rizado agarró un cubito de hielo y me sonrió. Yo estaba con los ojos entrecerrados
intentando ver qué hacía.

-Esto te gustará.- Guiñó un ojo. Con suavidad apoyó el cubito en mi pecho.

-A-Ah...- Me quejé al sentir el cambio de temperatura. Un escalofrío me recorrió llegando hasta la


punta de mis pies. Harry deslizó el cubo de hielo por mi cuerpo caliente. El cubo se derretía poco
a poco. Lo llevó hasta mi entrada y jugó con ella lubricándola. De improvisto metió el frío cubito
dentro de mí.

-Oh... Dios...- Gemí contrayendo mis músculos. El frío contrastaba a la perfección con mi entrada
caliente, rápidamente se derritió enviando corrientes de placer a la punta de mi miembro. Mi pene
estaba muy duro y quería tocarme pero mis manos esposadas me lo impedían.- Harry... Tócame.-
Rogué por un poco de atención. Sentía que mi miembro explotaría y dolía deliciosamente.

-No. No, todavía no.- Gemí cuando con brusquedad agarró mis muslos y abrió mis piernas
levantándome del colchón, solo estaba apoyando un poco mi espalda y mi cabeza en la cama.
Mis caderas estaban al aire sostenidas por Harry quien estaba entre ellas. Antes de que pudiera
reaccionar del cambio brusco de posición sentí como la lengua de Harry me penetraba.

-¡Ah! Harry... -Gemí y cerré los ojos al sentir como su húmeda y esponjosa lengua entraba y salía.
La sacó para lamer y morder mis testículos.- ¡Ha-Harry!...- Gemía y gritaba descontrolado.- Si
sigues así voy a correrme.- Él se rió.

-No, no lo harás.

-T-Tócame, por favor...- Volví a suplicar mientras trataba de que las esposas se rompieran a
pesar de saber que era imposible. Estiraba mis manos lo más que podía, lastimándome, pero era
un dolor necesario para apaciguar el inmenso placer que estaba sintiendo.

El rizado volvió a penetrarme con su lengua, la movía dentro haciendo formas que me hacían
gritar. Enroscó su lengua y dejó su nariz apoyada en mis testículos, se metió aún más profundo.

-¡A-Ah!- Grité con voz aguda por cada embestida con su boca.- Ha-Harry...- Dije con un hilo de
voz.- Voy a correrme.- De inmediato llevó su mano a mi miembro y cuando pensé que todo se
acabaría apretó la punta con fuerza mientras seguía penetrándome.- Maldición, Harry...- Arqueé
mi espalda.- Oh por dios...- Dije en un susurro ahogado. Me sentí en la cima y mi cuerpo
convulcionó por completo. Harry apretaba la punta de mi pene evitando que me corriera. Estaba
cerca del orgasmo podía sentirlo, necesitaba terminar, era tan intenso el placer, y a la vez
doloroso.

-¡A-Ah, Harry por favor!- Lágrimas descendían de mis ojos.- Jhm... D-Déjame correrme. ¡Oh...!-
Harry sacó su lengua y me dejó caer en la cama, metió dos de sus largos dedos en mi interior.
Estaba llorando inconscientemente al sentir mi cuerpo reaccionando ante los estímulos y sin
poder correrme, los dedos de Harry se sentían mucho mejor que su lengua. El rizado se quedó
quieto por unos minutos en los que mi temperatura bajó un poco y el casi-orgasmo había pasado.
Los músculos de mi vientre dolían por como los había contraído al sentirme en el límite. Harry
comenzó a mover sus dedos como tijeras y más lágrimas volvieron a caer, era tan frustrante.
Sentí nuevamente como todo el placer me envolvía y todo mi cuerpo, que anteriormente se había
relajado, volvía a tensarse ante las sensaciones.
-Harry... Necesito correrme...- Mi miembro palpitaba y parecía que tenía vida propia. La punta
estaba roja e hinchada.

-No lo harás.

-Por favor... Esto es mu-ucho para mí.- Grité al sentir a Harry meter otro dedo más en mi interior y
comenzar a moverlo con brusquedad junto con los otros.

-Yo decido cuando es mucho para ti.- Sonrió. Volvió a embestir con sus dedos tocando mi
próstata nuevamente. Amaba que hiciera eso, el placer era inexplicable.

-Por la mierda... Harry... Te-Te necesito...- Hablaba apretando los dientes y con los ojos
entrecerrados al sentir los tres dedos de Harry acariciar mi interior.- Te quiero dentro de mí...
Fóllame, por favor...

-Todavía no.- Se rió.- Pero que impaciente resultaste pequeño.- Quitó sus dedos de mi interior
recibiendo un quejido de mi parte y llevó su mano a mi pene completamente erecto. Con un solo
dedo acaricio el tronco hasta la punta.

-Esto es lo que quieres, ¿verdad?- Lo agarró desde la base con lentitud.

-Sí, sí, por favor...- Rogué.

-Bien.- Suavemente acarició de arriba a abajo mi erección.

-Ah, sí...- Gemía al sentir la intensidad subir aún más. El rizado bombeaba su mano de arriba a
abajo con rapidez, no podía evitar gritar.- A-Así, Harry...- Cerraba mis ojos con fuerza y abría mis
piernas hasta más no poder. Movía mi cadera desesperadamente contra la mano del rizado para
sentir más placer aún. Harry apretó con su pulgar mi glande.

-Mierda...- Gemí con voz gangosa dejando mi boca abierta. Sentí como la saliva se escapaba de
mis labios hasta empapar mi mejilla derecha.
-Te ves tan jodidamente vulnerable.- Harry gimió. En ese momento desee tocarlo, poder
sostenerme de sus rulos y estirarlos con fuerza. Acariciar su perfecto cuerpo. Toda la atención
había caído en mí. ¿Y él?

-D-Déjame, ah... acariciarte...- Dije con los ojos cerrados y arqueando mi espalda.

-No...- Vaciló.

-Por fa-avor...- Nos miramos a los ojos justo en el instante en el que inclinaba su cabeza para
atrapar con su boca mi glande. Movía su mano de arriba a abajo al mismo tiempo que su lengua
redondeaba la zona más sensible de mi miembro.- Joder...- Dije en un hilo de voz ahogado. Volví
a sentir la saliva escurrirse de mi boca. El rizado rozó con sus dientes mi glande, solté una
maldición entre dientes. Harry metió todo mi pene en su boca, sentí como chocaba con su
garganta una y otra vez llevándome al límite.- Mierda, me voy a correr Harry...- Abrí mis ojos bien
grandes. Harry continuó succionando y moviendo su mano al rededor de mi miembro mientras yo
también embestía su boca con desesperación. Follaba su boca mientras Harry solo se quedaba
quieto recibiendo mis embestidas.- ¡A-Aaah!- Grité al sentir todo el semen salir disparado de mi
miembro, me había corrido muy fuerte. Enrosqué los dedos de mis pies y arqueé la espalda. Mi
semen llenó la boca del rizado quien intentó tragarse todo pero una gran cantidad escapó de sus
labios. Alejó su cabeza de mi miembro semi-erecto y con su mano lo sacudió haciéndome gritar
nuevamente. Las vibraciones me envolvieron junto con mi orgasmo. Bombeó con fuerza una
última vez.

-Oh Harry...- Gemí al sentir las últimas sensaciones.- A-Ah...

-¿Te gustó?- Rió mostrando sus hermosos hoyuelos.

-S-Sí.

-Aún falta algo...- Acarició mis piernas que estaban como gelatina.

-¿Q-Qué?- Dije intentando recuperarme de mi llegada al éxtasis, con los ojos cerrados y la
respiración más que agitada.

-Yo no me he corrido.- Abrí los ojos de inmediato.- Dije que acabaría cuando yo terminara, no tú.

-Dios...- Susurré.- No sé si pueda...

-Quiero terminar dentro de ti.- Murmuró sobre mis labios.- Voy a soltar tus manos para esto.
Confío en ti, ¿está bien?- Asentí.

Harry sacó una llave de la caja que seguía en el suelo y abrió las esposas. Las quitó con cuidado
e inmediatamente sobé mis muñecas al sentir el dolor. Todavía no me recuperaba del increíble
orgasmo al que Harry me había hecho llegar. El rizado llevó su mano hacia mi miembro que aún
estaba semi-erecto y comenzó a sacudirlo.

-Oh...- Gemí cerrando con fuerza mis ojos.- Mierda, Harry, n-no me he rec-cuperado aún...- Mi
respiración se volvió más agitada de lo que ya estaba. Mis piernas temblaban y mi pene estaba
sumamente sensible.- Ha-Harry, espera...- El rizado continuó bombeando con fuerza mientras se
recostaba sobre mí. Pasó su brazo izquierdo por debajo de mi cuello quedando mi nuca apoyada
justo en su antebrazo. Nos miramos a los ojos mientras que con su mano me hacía endurecer
nuevamente. Yo soltaba grititos de placer al sentirlo tocar mi piel extra-sensible.- N-No me dejaste
recuperarme...- Reproché como pude. Mis mejillas estaban rojas, tenía la boca semiabierta y
contraía mi rostro haciendo diferentes expresiones al sentir el tacto de Harry que estaba a punto
de llevarme al próximo orgasmo si no se detenía. Él observaba mi rostro con atención.

-Eres precioso...- Dijo de la nada.- Pareces una pequeña puta.- Rió con burla. Yo chisté pero
después mordí mi labio inferior. Harry dejó de tocarme y se colocó entre mis piernas abiertas.
"Vamos, hazlo de una vez" pensé.

Sentí la punta de su pene en mi entrada. La acarició alrededor sin penetrarme.

-Harry, f-fóllame de una p-puta vez.- Me estaba desesperando. Recordé que mis manos ya no
estaban atadas. La verdad no hacía mucha diferencia ya que mis brazo caían inertes a mis
costados, no podía moverme.
Harry estiró mi pelo y apretó su antebrazo que estaba en mi nuca. Me penetró con fuerza, a la
primer embestida su gran miembro chocó con mi próstata, llenándome por completo.

-¡A-Ah!- Grité.

-N-No chilles tan alto...- Debía admitir que dolía para la mierda, el miembro del rizado era largo y
grueso.

-M-Más despacio H-Harry...- Sin hacer caso a mis palabras, como siempre, comenzó a
embestirme una y otra vez a gran velocidad, llevándome al límite de la cordura. Dolía.

No podía mover mis piernas y no sentía los dedos de mis pies. Me estaba partiendo a la mitad.-
¡A-Ah...! Harr... ¡Oh dios!- Grité al sentir como su glande chocaba con mi próstata.- Sí, ahí
Harry...- Gemí. El dolor iba desapareciendo poco a poco.

-Ya no grites t-tanto, deben pensar q-que te estoy matando.- Dijo entre dientes con una sonrisa.

-Lo estás haciendo.- Su mano comenzó a moverse nuevamente sobre mi miembro mientras que
con cada embestida su glande chocaba fácilmente con mi próstata. Nuestros cuerpos estaban
repletos de sudor. Su pecho brillaba y varias gotitas descendían de su frente.

-M-Me voy a c-correr...

-Hazlo.- El rizado llevó una de mis piernas hasta su hombro y levantó mi cadera a la vez que
empujaba mi cabeza hacia adelante. Quedé completamente doblado, ahora las embestidas eran
más profundas.

-Córrete para mí, pequeña zorra.- Gimió mientras redondeaba mi glande. Sus palabras me
llevaron a la cima.

-Joder...- Me corrí sobre mi pecho y cara.- Oh dios...- Susurré. Harry me dejó acostado
nuevamente. Mi pierna seguía sobre su hombro. Agarró mi miembro que seguía endurecido y
comenzó a bombear con fuerza al tiempo que volvía a las embestidas. Lamió mi mejilla
manchada de blanco y mordió mi hombro. Las lágrimas comenzaron a rodar nuevamente. No
podía respirar, era demasiado.- Harry...- Dije en un hilo de voz.

-Aguanta.

-N-No p-puedo... ¡Oh mierda!- Cada que chocaba con mi próstata era como sentir otro orgasmo.-
Harry e-es demasiado...- Gemí. Todo mi cuerpo estaba muy sensible y sentía el doble de lo
normal. Las lágrimas empapaban mis mejillas.

-Aguanta pequeño estoy cerca.- Harry gimió con voz rasposa.

-Mi mano Ha-Harry...- Me penetraba con fuerza y cerraba sus ojos, pero captó mi mensaje. Mi
mano derecha estrujaba las sábanas con fuerza, por lo que agarró la otra y la llevó a sus rizos.

-Les tenías ganas, ¿o no?- Rió. Solo pude asentir. Todo era tan intenso, hacía mucho calor, era
sofocante y húmedo. Nuestros cuerpos estaban sudados y sentía que me ahogaba. Volvía a estar
al límite, sentía el orgasmo venir.

Abrí la boca en un sordo gemido, apreté con fuerza sus rizos y tiré de ellos poniendo mis ojos en
blanco.

-Oh mierda...- Gimió con voz grave.

Volví a correrme por tercer a vez en el día. Harry también lo hizo por como tensó su cuerpo y
llevó su cabeza hacia atrás. Harry salió de mi interior y sentí todo el líquido escurrirse entre mis
piernas. Se dejó caer sobre mí y apoyó su frente sudorosa con la mía. Nuestras respiraciones
estaban muy agitadas.

-¿Crees que fue mucho?- Preguntó sonriendo de lado. Lo miré a sus hermosos y grandes ojos
verdes.
-Sí.- Tomé aire.- Creí que moriría.- Harry rió con dulzura y el ambiente dio un giro drástico, fuera
de lo sexual, tornándose confortable. Me miraba intensamente, sus ojos verdes me
empequeñecían y los latidos de mi corazón se multiplicaron por cien. Llevé mis manos a su
pecho, quedando así entre nosotros, lo acaricié con mis finas manos y él sonrió. Pude sentir el
rápido palpitar de su corazón.

-Eres adorable.- Con solo esas palabras mis mejillas tomaron color nuevamente. No lo entendía
se suponía que estas sensaciones pasarían. Se suponía que su mirada no me atraparía se esa
forma y sin embargo todavía provocaba eso en mí. ¿Qué me pasa?

Remojó sus labios color sandía dejándolos brillosos. Todo el tiempo en el que estuvo haciéndome
delirar de placer no me había besado. Nunca lo había hecho y yo no podía quitar la mirada de
esos carnosos labios. Harry se acercó a mi oreja.

-Pídelo y lo obtendrás. Todo lo que quieras será tuyo.- Su voz rasposa me susurró. Tragué saliva,
por alguna razón estaba muy nervioso y mis manos sudaban.

-Bésame.
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Espero que eso haya compensado la espera, tuve una semana de mierda, literal, y encima el puto
módem no me dejaba subir el capítulo, por la señal.

¡Gracias por leer!

EL PRÓXIMO CAPÍTULO ES TIERNO...

Y PARA QUE SEPAN: ESTO NO FUE UN CASTIGO.

~Andy.
=================

>VIII

By Louis

-Bésame.

Sonrió y se acercó para morder y succionar mi labio inferior con delicadeza. Cerré los ojos al
instante. Delineó mis labios con su lengua para humedecerlos ya que estaban un poco resecos.
Dejó un pequeño beso sobre ellos. Joder, estaba siendo tan delicado y eso me gustaba. Aunque
no podía negar que me ponía que me dominara, pero todas esas cosas él ya las sabía.

Sonreí.

Conectó por fin nuestros labios, suavemente comenzó a besarme, con delicadeza nuestras
lenguas se encontraron en mi boca comenzando una dulce danza en sincronía. Sentí su sonrisa
al notar lo nervioso que yo estaba.

Por primera vez me besaba. Por primera vez me sentía único. Por primera vez me sentía
realmente suyo. Ahora sabía que al fin le pertenecía.

Estaba jodidamente enamorado de un completo demente. Tal vez el loco era yo al enamorarme
de él, no lo sabía, lo único que sabía era que todo en él me gustaba. No era tan difícil el darse
cuenta que en un par de horas había cambiado toda mi realidad, literalmente. Todo como lo
conocía había cambiado.

Lágrimas comenzaron a descender por mis mejillas, esta vez porque lo necesitaba. Mis lágrimas
tornaron el beso algo salado pero aún así yo estaba sonriendo, no quería separarme.

El rizado acarició mis mejillas limpiando las lágrimas que ahora caían como cascadas. Mi mano
en su nuca le impedía romper el beso. Lo besé con delicadeza al igual que él lo hacía. Era
hermoso. Todas las sensaciones mezcladas en mi interior me confundían, mi cuerpo entero no
alcanzaba para retener todas las emociones y lo expresaba en lágrimas. Lágrimas por todo lo
vivido, por el pasado.

Harry se separó.

-Hey... Tranquilo...- Murmuró limpiando mis lágrimas. Esta era una faceta de Harry que no
conocía. Yo lo sabía, sabía que no podía ser tan insensible.- ¿Qué sucede? ¿No te gustó mi
beso?- Preguntó haciendo pucheros.

-Sí que me gusto.- Lo miré a los ojos, el delicado beso que me había dado me hizo sentir más
querido, mis zafiro se volvieron a tornar llorosos. Odiaba ser tan sensible.

-¿Entonces qué es lo que pasa?- Acarició mi cabello tratando de calmarme.

-Todo...- Dije abalanzándome sobre su cuello y llorando como un niño pequeño cuando le quitan
su juguete preferido.

Harry se acostó a mi lado y oculte aún más mi rostro en su cuello.

-Suéltalo pequeño...- Susurró. Eso fue todo. Me largué a llorar después de tanto tiempo, tres años
guardando adentro todo mi sufrimiento, mandando a la mierda todas mis expectativas, todos los:
"No permitiré que nadie vuelva a verme llorar." sacando fuera de mí un poco del peso que
cargaba sobre mis hombros.

Odiaba llorar frente a alguien.

Odiaba verme vulnerable e indefenso, pero con Harry era todo tan diferente. Con él eso no
importaba ya que apenas me miraba a los ojos lo sentía millones de veces superior a mí. Tenía la
parte que a mí me hacía falta.

Durante las dos horas que estuve llorando sin parar Harry no dijo nada. Se mantuvo en silencio
apretando mi cuerpo hacia el suyo en un abrazo protector. Se lo agradecí mentalmente. No
quería escuchar ninguna pregunta de nada. No quería que me preguntaran que había pasado
para que yo me quebrara. Dejé salir lo que sentí que hacía falta, me liberé de un gran dolor a
través de mis lágrimas.

Me calmé y quedé completamente exhausto, medio dormido.

-Tranquilo...- Dijo él.- Duerme.- Lo oí suspirar y besó mi frente.

-¿Harry?

-¿Sí?

-Gracias.- Susurré. Una hermosa y grande sonrisa se formó en su boca, dejando presente sus
hoyuelos.

-No tienes nada que agradecer. Ahora duerme, estás muy cansado.- Con su confortable abrazo y
su cuerpo dándome calor, me dormí con la vista más hermosa y perfecta. Harry me observaba
con una deslumbrante sonrisa y una cálida mirada que me llenaba de comodidad y paz a pesar
del dolor que sentía en mi cuerpo. Caí en un profundo sueño en el que Harry era el protagonista.

*****

Me removí entre las sábanas. Mi cabeza dolía, fruncí el ceño y llevé mis manos hacia ella.

Abrí mis ojos lentamente y escaneé la habitación. Nada.


¿Qué pasó?

¿Qué hora es?

¿Y Niall?

¿Porqué demonios estoy desnudo?

Recuerdo haberlo besado y luego...

-¡Harry!- Grité sin pensarlo. Pegué un bote sobre la cama.- ¡Ah!- Chillé al sentir el dolor en mi
trasero.- Maldito...- Susurré mientras me levantaba con cuidado. Tenía que bañarme para quitar
todo rastro de él que pudiera haber dejado. Gruñí.

-Veo que ya estás mejor.- Giré sobre mis talones con rapidez.

-¿Mejor? ¡No puedo caminar!- Grité. Harry se rió.

-No seas quejica pequeño, hoy no me pedías precisamente que parara.- Harry cerró la puerta y
se acercó a mí lentamente, sonriendo, mientras yo retrocedía hasta chocar con la puerta del
baño.

-¡N-No me toques!- Le pegué un guantazo en la mano cuando quiso tocarme.

-¿Qué sucede?- Frunció el ceño.- ¿Me sigues viendo como el malo de la película?- Retrocedió
unos pasos.

-¿P-Porqué me castigaste de e-esa forma?- Pregunté rascando mi brazo.

-¿Castigarte?- Arqueó sus cejas.- ¿Enserio crees que eso fue un castigo Louis?- Habló incrédulo.
Yo asentí y Harry abrió la boca indignado.

-¡Eso no fue un puto castigo!- Bajé la mirada.- ¿Todavía no lo entiendes?- Volvió a acercarse.-
Mírame cuando te hablo, maldición.- Dijo entre dientes mientras tomaba mi mentón con fuerza y
me obligaba a verlo a los ojos.- Solo intento demostrarte lo que siento...- Sus ojos verdes, como
siempre mirándome con intensidad me volvían loco.- Me gustas mucho.

-Dos días.- Susurré mientras quitaba su mano de mi mentón y volteaba para abrir la puerta del
baño.

-¿Qué?

-Dos jodidos días llevo metido acá adentro y siento que me estoy volviendo loco. ¡Juegas con mi
cabeza!

-Yo no estoy jugando con nada, solo te digo lo que siento.

-¿Y qué quieres que haga con eso, eh? ¿Qué podemos hacer al respecto?- Abrí el grifo del agua
que salía hirviendo. De todas formas me metí en la ducha.- ¿Que tú me folles cuando tengas
ganas y luego vayas y hagas lo mismo con los otros?- Agarré la esponja y comencé a frotarla con
fuerza sobre mi piel. Harry se acercó y reguló el agua hasta que se encontró a una temperatura
sensata.

-Si estoy contigo no necesitaré a nadie más, Lou.- Yo frotaba la esponja en mi cuerpo con fuerza.-
Entiendo que estés confundido, pero no lo descargues contigo mismo.- Con lentitud llevó su mano
hacia la mía que se movía frenéticamente. Con un poco de esfuerzo quitó la esponja de mi mano.
Besó mi frente sin importarle que su cabello se mojara. Sentía un nudo en la garganta, por fin
sentía que era importante para alguien y tenía miedo de hacer las cosas mal, no quería que esto
terminara tan pronto, sentía ganas de llorar y lo hice. Tantas sensaciones fuertes en un cuerpo
tan frágil, que había sido maltratado por dentro y por fuera, me hacían llorar simplemente.

-Creí que ya no te quedarían lágrimas.- Apagué el agua para que Harry no se mojara. De repente
más recuerdos llegaron a mi mente. Cómo pude descargarme solo con Harry. La única persona
que estaba presente y me había visto llorar. Harry desabrochó su camisa mientras suspiraba. Mis
mejillas se enrojecieron y recordé todo lo que me había hecho sentir. ¿Yo lo amaba? No, no
todavía, pero estaba enamorándome, lo sabía. El rizado se quitó sus zapatos y su pantalón.
También recordé el porqué de mi llanto, no pude evitar sentir nuevamente ese incómodo nudo en
la garganta. Ni yo podía creer que estas lágrimas sigan fluyendo de mis ojos tan fácilmente.

-¿Q-Qué haces?- Sorbí por la nariz.

-Voy a bañarme contigo.

-P-Pero ya te duchaste.- Harry rió.

-No importa. Déjame volver a hacerlo contigo.

-¿¡Hacer el qué!?- Me sobresalté.

-Bañarme.- Soltó una carcajada y al instante mis mejillas se enrojecieron más aún.

-Ah...- Salí de la ducha.

-¿A dónde vas?- Preguntó mientras yo caminaba por el baño.- Estás mojado...- Encontré el
cepillo dental y rápidamente le puse un poco de esa pasta sabor a menta y cepillé mis dientes con
fuerza.- ¿Eso es porque vas a besarme?- Preguntó mientras rodeaba mi cintura con sus brazos.
Enjuagué mi boca y escupí el resto. Harry me observaba por el espejo y acariciaba mi vientre.

-¿Tal vez?- Le dije sorbiendo los mocos. Harry sonrió y besó mi mejilla.

-Vamos a ducharnos.

-¿Solo ducharnos?- Pregunté dudoso.


-Solo ducharnos.- Afirmó. Asentí y tomé su mano que estaba extendida. Caminamos lentamente
hasta llegar a la ducha. Harry aún continuaba en bóxer.

-¿T-Te vas a duchar con eso puesto?

-Sí, no quiero incomodarte...- Rascó su nuca.- Creo que es mejor así.- Sonreí y abrí el grifo
nuevamente,en silencio. Las lágrimas quedaron en el olvido por ahora. Cerré los ojos al sentir el
agua tibia caer sobre mi cabello. Suspiré.

-Eres tan hermoso Louis.- Harry acarició mi mejilla.- Tan pequeño y adorable.- Lo miré con mis
grandes ojos azules.

-¿Gracias?- Sonreí.

-Ya te lo dije antes, no tienes nada que agradecer.- Recordé sus palabras de esa misma tarde.

-Yo quiero agradecerte.- Le dije al tiempo que me acercaba a él y apoyaba mis manos en su
pecho. Tenía que mirar hacia arriba debido a su estatura. Me paré con las puntas de mis pies
para alcanzarlo. Quedé muy cerca de sus labios.

-¿Vas a besarme?- Preguntó agarrando mi cadera.

-¿Eso es lo que quieres?- Le dije con una sonrisita.

-Oh, sí, sí lo quiero.- Rió. Yo también lo deseaba. Lo besé despacio, lentamente nuestros labios
se conectaron. Cerramos los ojos al mismo tiempo, solo nos concentramos en sentir el beso.
Lentamente Harry me levantó y enrosqué mis piernas en su cadera. Así era más fácil alcanzar
sus labios. Nos separamos y me dejó sin aliento, nuestras lenguas ni se habían rozado. Deseaba
más.

Llevé mis manos a sus rizos y tiré de ellos con fuerza hacia atrás. Harry abrió la boca estirando su
cabeza hacia donde yo tiraba y me abalancé sobre sus labios. Harry gimió en mi boca. Metí mi
lengua en busca de la suya y el rizado me recibió gustoso. Se dio la vuelta estampándome contra
la pared. Gruñí sobre sus labios. Ahora él dominaba el beso, nuestras lenguas jugaban en mi
boca. Me separé por falta de aire, estirando su labio inferior con mis dientes, nuestras
respiraciones estaban muy agitadas. Apoyé mi frente en su hombro.

-De nada.- Dijo él haciéndome sonreír. Suavemente me dejó en el suelo.- Ahora báñate de una
vez.- Me metí debajo del agua. Harry agarró el champú.

-¿También vas a bañarme?- Pregunté asombrado al verlo colocar el champú en su mano.

-Sí.- Dijo llevando sus manos a mi cabello. Reí.

Al terminar de ducharnos y jugar un rato con el agua, decidimos que era hora de comer algo.
Salimos del baño y nos dirigimos a la habitación. Harry se puso su ropa y un bóxer del armario, yo
una remera blanca con letras negras y un pantalón de jean.

-Enserio Louis, si hay algo que no te guste o quieres ropa nueva tan solo pídelo.- Rodé los ojos.

-Ese jodido armario está lleno de ropa, ¿para qué demonios voy a querer más?

-Tal vez no te gusta.

-¡Que sí me gusta!- Rió.

-Bien, bien... Solo quiero que cuando te haga falta algo me avises.- Me apuntó con su dedo
índice.

-Sí señor...- Dije en tono cansado y después bufé.- ¿Siempre eres tan mandón?- Pregunté atando
mis cordones.
-Sí, siempre. Ahora ve a comer.- Ordenó. Suspiré mientras me dirigía a la sala.

Tenía hambre y quería preguntarle a Harry algunas cosas ya que se encontraba de excelente
humor y era contagioso.

-Tengo hambre...- Mi estómago rujió de acuerdo a mis palabras.

-Lo sé.- Tomó mi mano mientras bajábamos las escaleras. Necesitaba aclarar mis dudas.
_____________________________________________

Hola. (Creo que me quedó muy corto el capítulo.)

Espero que les esté gustando la novela, mil gracias por leer y comentar tanto. Me encanta que
expresen sus sentimientos hacia mí y hacia la novela. Si tienen dudas o sugerencias no duden en
dejarlas en los comentarios.

Próximo Capítulo:

NO TODO ES LO QUE PARECE.

Nos vemos pronto.

~Andy.

=================

>IX

By Louis.

Estábamos sentados en la sala principal, solos.


-¿Y los otros chicos?- Pregunté mientras esperábamos la comida.

-Están en sus habitaciones, bajarán después que acabemos de cenar.

-¿Porqué?- Harry suspiró con una sonrisa.

-Porque quiero cenar solo contigo.- Me ruboricé y bajé la mirada avergonzado.

-Harry... ¿Puedo hacerte algunas preguntas?- Le dije jugueteando con los dedos de mis manos.

-Sabes que no me gustan los interrogatorios...

-Pero... Merezco saber algunas cosas, ¿no?- Harry me miró neutro por lo que no podía deducir si
estaba enojado o simplemente lo estaba pensando. Me puse nervioso.- Si no quieres está bien.
Yo... Solo...

-Está bien.- Dijo con una sonrisa.- Creo que te ganaste que responda algunas preguntas. Vamos,
dispara.

-¿Porqué ante Paul nos llamas por números? ¿Porqué vives solo, acaso no tienes familia?
¿Porqué no tienes pareja? ¿Cuántos años tienes? ¿Porqué solo tenías mi llave? ¿Porqué...

-Wow, wow, espera.- Se rió.- Tranquilízate. Ya olvidé la mitad de las preguntas.- Me interrumpió.
Mis mejillas se enrojecieron.- A ver... Los llamo por números porque la seguridad no tiene
derecho a saber sus identidades, es para protegerlos. Solo yo sé sus nombres reales y edades,
nadie más debe saberlo. Vivo solo porque no necesito a nadie más teniéndolos a ustedes.
Mmm...-Pensó por un instante.

-¿Porqué no tienes pareja?- Le volví a preguntar.


-Ah, eso era.- Sonrió.- No tengo pareja porque tampoco lo necesito, el amor te hace sufrir
¿sabes? Solo una vez amé tanto a un hombre como para llegar a dar la vida por él, pero todos
fueron engaños, la gente miente y las personas ya no confían.- Suspiré. Harry nunca se
enamoraría de mí, y eso no era lo peor, lo peor era que yo ya me estaba enamorando, por no
decir que ya lo estaba. Aclaré mi garganta totalmente desilusionado.

-¿Y porqué solo andabas por ahí con mi llave?

-Porque no podía esperar a que llegara la hora de hacerte mío, solo estaba preparado para
cuando llegara mi oportunidad.- Me hice pequeñito en mi silla.

-¿Solo me quieres para tener sexo?- Dije bajito con la mirada gacha. Sentía un agudo dolor en el
pecho. Me sentía utilizado.

-No, no por supuesto que no Lou. Solo respondo con sinceridad a tus preguntas, te deseo.-
Relajé un poco mi cuerpo y volví a mirarlo a los ojos.

-¿Prometes que no es solo sexo?- Harry frunció el ceño. Necesitaba saber si Harry iba a ser una
persona en la que pudiera confiar, a quien pudiera contarle mis secretos, alguien con quien
pudiera llorar y ser yo mismo.

-No, no lo es. Estoy tratando de conocerte y de que me conozcas. Podemos ser amigos si tú me
lo permites.- Amigos...

-¿Eso quieres?

-Tal vez. Te pediría ser mi novio pero sinceramente no me conoces y yo no te conozco a ti, no
podría aprovecharme de un alma tan pura e inocente como la tuya. Eres especial Louis, mereces
un trato igual.

-¿Entonces qué es lo que quieres? No entiendo.


-Mi plan es conocerte y después enamorarte.- Me quedé sin aire.

-¿E-Enamorarme?

-Sí.

-¿P-Porqué?

-Porque no quiero que te vayas.

-Nunca lo haría.- Contesté con un leve rubor en mi rostro.- ¿Podría e-enamorarte yo también?

-Oh, Lou...- Sonrió con ternura y acarició mi roja mejilla.- Si sigues así, créeme que lo harás.-
Suspiré con satisfacción.

-¿Porqué regalas tanto dinero?- Noté como su cuerpo se tensaba.

-Eh... Solo puedo decirte que no quiero el dinero. Ni esta casa tampoco. Todo esto era de mis
padres, yo solo quiero que desaparezca.

-¿Qué pasó con tus padres?

-Murieron...- Hizo una pausa.- O los mataron.- Lo dijo casi con indiferencia, como si la muerte de
sus padres no le afectara en lo más mínimo.

-¿Q-Qué?

-Estoy seguro de que ese avión no explotó por pura coincidencia. Sé que alguien lo hizo.- Abrí
mis ojos como platos. Lo dijo con tanta naturalidad, ¡como si fuera algo que pasara todos los días!
-¿Quién, porqué?

-No sé quién y el porqué no puedo decírtelo. No aún.

-P-Pero Harry, tu... ¿Tu vida corre peligro?- Mis manos transpiraban. Si alguien había atentado
contra la vida de los padres de Harry, también podrían estar tras él.

-No. No lo creo.- Rió. El tema parecía no tener importancia para él, simplemente me quedé sin
palabras, era mejor cambiar de tema.

-¿Piensas tirar todo tu dinero así nada más?

-No, quiero deshacerme de esta estúpida mansión y comprar un lindo piso en el centro, o tal vez
una pequeña casa.

-¿Solo eso?- Pregunté sorprendido.

-Es mi sueño. Quiero vivir como una persona normal, quiero estudiar y trabajar.- Reí con
incredulidad.

-Harry... No sé qué decir... Me sorprendes...

-Eres el único que sabe de esto.- Sonreí.

-¿Cuántos años tienes?

-¿Crees que la edad importa?- Sonrió mostrando esos hermosos hoyuelos.


-No, no importa. Está bien si no quieres decirlo.- Suspiré.

-¿Y qué hay de ti?- Preguntó

-¿D-De mí qué?

-Tu vida, tu familia, quiero conocerte.- Todo mi cuerpo se tensó y Harry pudo notarlo.

-N-No creo que sea buena idea ha-hablar de eso ahora.- Dije con un nudo en la garganta.

-Está bien. Comamos algo y luego hablamos al respecto. Veo que es un tema delicado.- Tragué
en seco y asentí. Lo mejor sería hablarlo después de la comida.

Seguimos charlando de cosas triviales. Harry era muy divertido, me hacía reír todo el tiempo. La
cena fue deliciosa, comimos unos increíbles fideos con salsa. Harry me preguntó si quería algo de
vino para tomar y le dije que quería coca-cola. Se estuvo riéndo y burlando por un tiempo pero
finalmente me trajeron mi amada bebida.

-¿Siempre cocinan Susan y Vanessa?- Le pregunté.

-Sí, son las mejores.

Harry se estaba portando muy bien conmigo, me di cuenta que no era tan malo como parecía por
fuera.

Terminamos de comer y le ordenó a las chicas que levantaran los platos sucios de la mesa.

-Harry...- Lo llamé.

-¿Qué?
-¿Porqué eres tan bueno conmigo?

-¿Bueno?- Rió levemente.- Yo soy así siempre, tú no lo notaste.

-¿De qué hablas?

-Que estoy actuando normal. Así trato a todas las personas que viven aquí, la diferencia es que
cuando doy órdenes deben cumplirse porque son mis empleados. Los conozco hace mucho
tiempo Lou, se han ganado mi confianza y que los trate de esa forma, ¿entiendes? Niall y tú
todavía están a prueba. No querías ver como era yo en realidad.- Sonrió.- Me viste como a un
enemigo desde el principio y no podías quitarte esa idea de la cabeza.- Abrí la boca para replicar,
pero él tenía razón, yo lo había juzgado por su apariencia y no me había fijado más allá de eso.
Me quedé con una sola idea en la cabeza de que tenía que ser de esa forma y nada más. Estaba
equivocado.

-Y-Yo...

-No te preocupes, suele pasar.- Rió.- Las apariencias engañan, ¿eh?- Miró la hora que marcaba
el reloj de pared y suspiró.- Es demasiado tarde, los demás chicos deben comer algo.- Asentí.-
Susan, ve a decirle a los chicos que bajen a cenar, como puedes ver, hoy no cenaré con ustedes,
tengo que hablar de algo con Louis.- Susan y Vanessa se habían quedado todo el tiempo en un
rincón de la sala por si Harry deseaba algo más.

-Está bien señor.- Susan subió las escaleras para llamar a los demás.

-Vane, ve a terminar de preparar la comida. Cuando Susan vuelva te ayudará. Al terminar dile a
Niall que lave los platos.- Vanessa asintió y se dirigió a la cocina.- Tú y yo debemos hablar.- Me
tomó de la mano mientras se levantaba de la silla.

-¿Ha-Hablar de qué?
-De ti.

Me arrastró de la mano por las escaleras. Cuando llegamos arriba Niall salía de su habitación y
me miró con culpa. Debía sentirse mal, pero en realidad yo se lo agradecía. De no ser por él
nunca habría estado de esa forma con Harry. Solo esperaba que el rizado no estuviera muy
enojado con él. Harry se dio cuenta de nuestras miradas y me estiró con fuerza comenzando a
andar rápidamente por el pasillo que llevaba a mi habitación. Se notaba que era un tipo muy
celoso. Entramos al cuarto y al instante en el que cerró la puerta a mis espaldas comencé a
sentirme nervioso, ¿qué debía hacer? ¿debía contarle? ¿callarme? Sabía que si empezaba a
decirle algo de mi vida no podría detenerme, y probablemente terminaría inundando la habitación
con mis lágrimas. ¿Porqué todo tenía que ser tan doloroso? ¿Porqué todo siempre tuvo que ser
mi culpa? Nunca me perdonaría aquello que había pasado. ¿Qué hacer?

-Bien Louis, preguntaste lo que querías, ahora me toca a mí aclarar mis dudas, quiero saber
sobre tu vida, ¿qué pasó para que terminaras en la calle? ¿nunca tuviste familia?- Tomé aire
preparándome para lo que se avecinaba. Necesitaba decírselo a alguien.

Estaba listo.

Le contaría a Harry Styles toda la verdad.

-Tranquilo Lou, puedes confiar en mí.

-E-Está bien... Y-Yo...- Tragué saliva y respiré profundo.- Antes no vivía en la calle ¿sabes? Tenía
un hogar y una f-familia.- Le dije aún dándole la espalda.- Mi madre fue la mejor persona que
pudo haber existido en el mundo. Yo la amaba, y a mi hermana también.- Al recordar los
hermosos ojos azules de mi madre y mi hermana un nudo se formó en mi garganta impidiendo
que hablara bien.

-¿Qué pasó con ellas?- Harry se paró detrás mío y puso su mano en mi espalda en forma de
apoyo.

-Ellas...- Inmediatamente mis ojos se llenaron de lágrimas.- Murieron por mi culpa.- Dije con un
hilo de voz. Las lágrimas rodaban de mis ojos y los recuerdos colapsaban mi mente, perdí mis
fuerzas, caí de rodillas al suelo y cubrí mi rostro con mis manos.- Yo las maté.- Harry se arrodilló
lentamente a mi lado y acarició mi cabello.

-No creo que una persona tan linda e inocente como tú haya hecho algo como eso...- Suspiró.-
¿Quieres contarme?- Asentí y volví a respirar profundo.

-Ese día todo había empezado normal...

Abrí los ojos a las seis y media de la mañana por el sonido del despertador.

-¡Despiértate Lou, o llegarás tarde como ayer!- Me gritó mi hermano mayor.

-¡Ya estoy despierto!- Le grité en respuesta. Me levanté de un salto de la cama, me dirigí al baño
y tomé una ducha rápida. Al termina de bañarme me coloqué mi ropa y me miré al espejo.
Horrible.

Mi pelo castaño hacia el costado tapaba toda mi frente. Mis ojos azules no me gustaban, se veían
tristes, mucho menos mis finos labios. Además estaba gordo. Un asco.

-¡Louis!- Gritó mi madre.

-¡Ya voy!- Agarré mi mochila y salí de la habitación. En nuestra pequeña sala estaban
desayunando mi hermano mayor, él era mi héroe, mi hermosa hermanita y mi madre, la mujer
más preciosa que pudiera existir.

-Ven a desayunar Lou.- La dulce voz de Lottie me llamó. Caminé hacia ella y besé su mejilla.

-Hermosa, ¿cómo amaneciste?


-Bien, gracias LouLou.- Sonrió.

-Apúrate hijo, ya son las siete.- Mamá besó ambas de mis mejillas.

-¿Quieres que te lleve bro?- Habló el morocho.

-Claro.- Sonreí. Me senté a su lado y alborotó mi cabello.- ¡Ya, déjame!- Él se rió mientras yo de
un manotazo quitaba su mano.

-¿No vas a comer?- Miré mi desayuno con asco.

-Desayunaré en la escuela.- Mentí.

-Estás muy flaco Lou, debes comer más.- Replicó mi madre.

-Ya mamá... No empieces.- Bufé.

-Mamá tiene razón Louis, estás muy delgado.- Agregó el de ojos café.

-Tú cierra la boca.- Dije enfadado.

-No le hables así a tu hermano.- Me retó. Vi a Lottie que estaba con la cabeza gacha jugueteando
con su comida.

-Lo siento.- Me disculpé.- No me siento bien, y ustedes no tienen la culpa. Lo lamento.

-Está bien bebé, no te preocupes, solo trata de comer más.- Asentí mientras me levantaba.
-Ya me voy.- No es necesario que me lleves.- Le hablé a mi hermano.

-Bien, pero te iré a buscar.- Avisó.

-Vale.- Suspiré y saludé a todos.

-Te amo Lou.- Dijo Lottie.

-Yo también cariño.- Volví a besarla y salí de la casa.

Sería un día largo...

De camino a la escuela me crucé con Bill, él tenía quince, era dos años mayor que yo pero lo
pasábamos bien juntos. Su hermano Tom me odiaba, siempre me metía en problemas con él y
sus amigos. Me decían marica todo el tiempo y Billy me defendía siempre, por eso lo quería tanto,
siempre estaba ahí para mí.

-¿Estudiaste para el examen?- Me preguntó el pelinegro.

-¿Qué examen?

-El que me dijiste que tenías hoy... el de... ¡literatura!

-¡Mierda! ¿Era hoy?- Me quejé.

-¿Que tienes en esa cabecita Lou? ¡Siempre te olvidas de todo!

-No lo sé... Tuve un mal presentimiento toda la semana, además tengo dolores de cabeza y cada
que como algo siento el impulso de vomitarlo.- Suspiré.
-Eso es porque no comes nada, estás súper flaco y aún sigues sin comer.- Frunció sus labios.-
Debes comer más.

-¿Tú también vas a salir con eso?- Repliqué.- Mírame Bill, soy un asco...

-No digas estupideces Lou, eres un niño muy hermoso, ¿porqué no puedes verlo?- Reí con ironía.
Yo no era hermoso, Bill sí, era delgado y más alto que yo, además su estilo era muy original,
tenía pelo corto y su flequillo le tapaba una parte de la cara.

-Claro Billy, lo que digas.- Él bufó.

-Bien, haz lo que quieras.- Adelantó el paso dejándome atrás.

-No Bill, no te enojes.- Lo alcancé y tomé su brazo.- No me gusta que estés enojado conmigo.-
Hice un puchero y él sonrió.

-Para que siga siendo tu amigo tienes que hacer algo por mí antes.- Asentí al instante, no quería
estar peleado con él.

-¿Qué debo hacer?

-Debes desayunar y almorzar conmigo.- Abrí la boca por la sorpresa y solté su brazo.

-¿Me obligarás a comer?

-Debes alimentarte, ¿qué dices? ¿es un trato?- Extendió su mano.

-No, no Billy no me hagas esto. Si como algo voy a estallar, estoy gordo.- Bill sobó su frente y
bufó.
-Louis, eres hermoso así, no intentes cambiar tu cuerpo porque eres perfecto.- Agarró mis manos.

-B-Bill...

-Por favor Louis, por nuestra amistad, prométeme que comerás algo conmigo y cuando yo no esté
también.

-L-Lo intentaré.- El pelinegro sonrió.

-Hagamos un pacto.- Acarició mi mejilla.

-¿Un pacto?- Pregunté.

-Sí, un pacto. Tú me quieres ¿verdad?- Mordió su labio inferior.

-Sí.

-Pues yo te quiero más que eso. Si tú estás bien, yo también lo estaré y para eso necesito que te
cuides y comas más de ahora en adelante.

-E-Está bien.

-¿Lo prometes? Por nuestro amor de hermanos, de diferente madre.

-Lo prometo.- Se hizo un largo silencio en el que solo nuestras miradas hablaban.- ¿Cómo se
sella el pacto?

-Así.- Bill se acercó lentamente y dejó un suave beso sobre mis labios. Mis mejillas se
encendieron.- Pacto sellado.- Suspiré y el pelinegro soltó una risita nerviosa.- Vamos, o
llegaremos tarde.

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Hola.
En el próximo capítulo conocerán toda la historia de Louis.

GRACIAS POR LEER.

(Me encanta leer sus comentarios.)

~Andy.

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>X

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Sepan disculpar la tardanza, parece que mi vida está llena de problemas que en lugar de irse con
el tiempo, cada vez llegan más. Espero que hayan sabido esperarme. No lo he hecho apropósito,
no me he ido justo en este momento para que sea más interesante al regreso. Espero que aún
sigan ahí mis lectoras y me dejen un lindo comentario, que en verdad me ayuda mucho aunque
no lo crean. Gracias.

---oo---oo---oo---oo---

By Louis.
Al llegar a la escuela tuvimos que separarnos. Bill se fue a su curso y yo al mío. Durante la
semana estuve tan distraído que había olvidado estudiar para el examen de hoy.

Entré al salón y habían solo dos chicas, me dirigí a mi banco, el último de todos, y me dispuse a
esperar a que el jodido profesor me decapitara con la prueba, de todas formas mamá no había
tenido el suficiente dinero para comprar el libro que se evaluaba hoy. Por eso mismo estaba en
una escuela pública, por el dinero.

Empezaron a llegar todos y ocuparon sus respectivos lugares. Suspiré con cansancio, que suerte
que era Viernes. Entró el profesor y todos guardaron silencio.

-Saquen una hoja.- Anunció. Maldije en voz baja y saqué una hoja que de esa misma forma
llegaría a las manos del profesor. Luego de una hora de evaluación en la que me mantuve
haciendo garabatos en la mesa y otra hora de teoría, sonó el timbre que indicaba el recreo.

Salí con rapidez de ese asfixiante salón, deseaba estar con Bill para desayunar algo. Quería
mucho a ese chico y por él era capaz de comer un poco más. El estómago me dolía por la falta de
alimento.

Divisé a Billy sentado cerca de las escaleras que llevaban al segundo piso, estaba hablando con
Tom, que a pesar de ser gemelos eran completamente diferentes,tanto física como mentalmente.

Bill me vio entre los alumnos que se encontraban saliendo de sus aulas y sonrió, Tom giró a
verme y rodó los ojos.

-Sigo sin entender porqué te juntas con este marica.- Le dijo cuando llegué a su lado mirándome
con una mueca de asco.

-No es marica, ya déjalo.- Bill me defendió.


-Sí que lo es, mira como se viste.- Miré mis skinny jeans desgastados y mi remera a rayas algo
ajustada. Tal vez era muy ajustada, ya me iba chica pero no tenía dinero para comprar otra.-
Pareces una niña, Tomlinson.- Se burló. Bill bufó y se levantó del suelo.

-Déjalo en paz. Él no te ha hecho nada.- Bill miró a su hermano a los ojos y con una sola mirada
pudieron comprenderse. Tom sonrió con malicia y le dio la espalda al pelinegro. Se acercó a mi
oreja y sentí como sus rastas rubias chocaban con mi mejilla.

-Escúchame bien mariquita, Bill no estará siempre para defenderte.- Agarró mi remera en un puño
y me estampó contra la pared. Gemí y cerré mis ojos con fuerza.

-¡Thomas!- Bill le gritó por la sorpresa.- Déjalo de una puta vez.- Habló entre dientes.

-¿Porqué crees que Billy no me golpea, eh?- Volvió a empujarme contra la pared.- ¿Porqué crees
que no me toca?- Su suave risa me hizo estremecer.- Porque me teme. Y tú también deberías
hacerlo.- Bill bajó la mirada y jugueteó con sus dedos.- A la salida voy a enseñarte como ser un
hombre de verdad.- Me susurró a mí con voz rasposa. De un movimiento brusco me tiró al suelo,
mi cabeza golpeó con el material y él se fue riendo, triunfal. Al instante Bill corrió a socorrerme y
me ayudó a sentarme.

-¡Lou!- Se tiró a mis brazos.- ¿Estás bien?- Logré devolverle el abrazo pero mi mente estaba en
otro lado. Estaba pensando en que Tom me haría picadillo a las doce.- Lou...- Me sacudió.-
¿Estás bien?- Volvió a preguntar con un claro tono de preocupación.

-Sí, estoy bien.- Murmuré.

-¿Seguro?

-¡Sí Bill, ya déjame!- Lo saqué de encima y me paré lo más pronto posible. Las personas que se
movían a nuestro alrededor no nos tomaban importancia, nunca lo hacían.

-¿Qué te sucede Lou? Solo estoy tratando de ayudarte.- Sus suaves ojos color avellana me
hicieron recapacitar. Suspiré.

-Lo siento Bill, lo siento.- Pasé la mano por mi rostro con frustración.

-¿Porqué estás preocupado? ¿Qué te dijo el imbécil de mi hermano?- Noté como su voz se
quebraba. Odiaba que la actitud de Tom lo afectara tanto.

-Nada Billy, no te preocupes.- El morocho asintió y se encaminó hacia el baño, lo seguí, tal vez
refrescarme un poco era buena idea. Llegamos al baño y nos remojamos el rostro-. Bill.- Lo
llamé.- Bill, ¿estás bien?

-Sí.- Dijo con un hilo de voz. Mierda.

-Oh, Bill. No dejes que te afecte.- El pelinegro soltó un gemido lastimero y pude ver como las
lágrimas comenzaban a rodar de sus ojos. Lo abracé y se acurrucó en mi cuello.

-Juro que ya no sé qué hacer con él.- Sus lágrimas saladas empapaban mi remera.- Yo intento
ser un buen hermano pero nada logra complacerlo. No sé porqué es así con todo el mundo. Yo lo
amo, lo adoro, pero golpear a las personas por diversión o por verlos sufrir no está bien.- Sorbió
por la nariz.- No quiero un hermano así, pero lo tengo, y ya no sé qué hacer...

-Tranquilo Bill.- Acaricié su cabello.- Algún día se dará cuenta de que esto que hace está mal. No
debes preocuparte ahora.

-Pero... es que...

-Shh. Tal vez solo está celoso de ti, ¿no lo has pensado? Tal vez por eso me odia, porque
siempre le dices que me prefieres a mí antes que a él.

-A él no le importo.
-Claro que le importas, y eso lo sabes.- Bill apretaba mi ropa con fuerza.

-Lou...

-¿Sí?

-Gracias.

-¿Porqué?

-Porque tú eres el único que siempre está cuando lo necesito.

-Tú también eres el único que siempre está cuando lo necesito.- Reí suavemente.

-Te quiero Lou.- Me miró a los ojos y limpié sus lágrimas.

-Yo también te quiero.- Intentó besarme en los labios pero corrí mi rostro y lo besé en mejilla.-
Somos amigos Bill, los amigos no se besan.- El pelinegro suspiró.- Recuerda lo que prometiste,
yo lo haría solo si después de eso todo volvía al a normalidad.

-Sí, lo siento.

No te disculpes, está bien. ¿Vamos a comer algo?- La sonrisa de Bill en ese instante fue única.

-¡Sí!- Se separó de golpe, me estiró de la mano sacándome del baño y llevándome por los
pasillos a trotes.

Mientras casi corríamos a la cafetería recordé cuando perdí mi virginidad. Queríamos


experimentar, Bill dijo que sería buena idea y la perdí con él. No fue una mala experiencia, todo lo
contrario, me gustó y después volvimos a hacerlo más veces, hasta que le di un paro a todo eso.
-¿Qué quieres?- Me preguntó. Miré todas las cosas que ofrecía la cafetería y se me revolvió el
estómago. No quería comer, pero debía hacerlo.

-No lo sé.- Bill rodó los ojos.

-Deme dos cafés y un par de...- Le echó un vistazo a los dulces detrás del vidrio.- Esos.- Señaló
unos pastelillos.

-Bill...- Le advertí mientras él agarraba todas las cosas que le entregaba la señora, ni siquiera
sabía su nombre.

-Shh.- Me chistó y yo suspiré. Elegimos una mesa para sentarnos y noté como todos nos
miraban. Era raro vernos en la cafetería ya que yo nunca iba.

-No les hagas caso.- Me dijo Bill.

-Nunca lo hago.

-Mejor así. Ahora come.- Guiñó un ojo. Tomé un poco de café y le di un pequeño mordisco al
dulce. No estaba tan mal.

-¿Está rico?- Bill miraba todos mis movimientos con atención y grandes ojos.

-¡Bill!- Lo reté.

-¿¡Qué!?- Chilló.

-¡Ya deja de mirarme como un puto loco! Me... me haces sentir raro.- Fui bajando la voz.
-Lo siento.- Suspiré y terminé de comer. Bill sonrió mostrando todos sus dientes. Me hacía sentir
feliz saber que ese niño sonreía así solo por verme comer. Le sonreí de vuelta y bebí todo mi
café.

Al terminar de comer sonó el timbre nuevamente y nos fuimos a nuestros salones. Dos horas más
de sufrimiento.

El tiempo pasó muy rápido y cuando menos lo esperaba habían dado las doce. Yo salía dos
horas antes que Bill y Tom. Estaba más tranquilo ya que tal vez el de rastas no me golpearía.

Iba saliendo de la institución y divisé la moto de mi hermano, pero él no estaba por ninguna parte.

-¿A dónde vas marica?- La voz de Tom a mis espaldas me dejó helado y sin respiración.-
¿Creíste que te salvarías de esta?- Volteé lentamente y me encontré con mi peor pesadilla.

Tom, George, Adam y Michael.

Mierda.

Mi primer impulso fue salir corriendo, y lo hice, pero ya era demasiado tarde. Tom se avalanzó
sobre mí y me tiró al suelo. Caí de frente con él detrás mío, aplastándome con su peso. Comencé
a desesperarme y me removí intentando sacármelo de encima. El de rastas reía.

-¿Tienes miedo, Tomlinson?- Me volteó bruscamente. Adam y Michael agarraron mis brazos y me
levantaron del suelo, dejándome con los brazos extendidos, Tom y George me miraban con
burla.- No quiero que te vuelvas a acercar a mi hermano, ¿está claro? Él es mío.- Sus ojos
expresaban, furia y odio. Sentí como su puño golpeaba una y otra vez mi estómago con fuerza
dejándome cada vez más sin aire. El dolor era insoportable, comencé a sentir mi estómago
caliente, ardía y estaba mareado. Intentaba mover mis brazos, ya que las piernas las sentía
entumecidas, pero no podía. Adam y Michael me sostenían con mucha fuerza. Sentí su puño
estamparse en mi boca. Empecé a sentir el sabor a óxido de la sangre y como mi labio
comenzaba a inflamarse. Era como un saco de boxeo para él. Mi respiración agitada se
escuchaba con un silbido gangoso. Escupí sangre y saliva.
-¡Déjenlo!- Escuché la voz de mi hermano a lo lejos. No me soltaron. Tom le sonrió y dejó un
último golpe en mi cara para luego salir corriendo. George lo siguió. Adam me dejó caer al suelo y
pude ver como mi hermano agarraba a Michael, lo tiró al piso y comenzó a golpearlo en la cara.
Adam se tiró arriba de él pero de un movimiento brusco se lo sacó de encima. Traté de
levantarme pero el dolor en mi estómago me lo impedía.

Adam agarró su celular con su mano temblorosa y llamó a alguien.

Mi hermano continuaba golpeando a Michael, quien ya no reaccionaba, estaba encima de él y


golpeaba su rostro bañado en sangre. Me di cuenta de que no sabía qué estaba haciendo,estaba
cegado por la ira. Intenté advertirle a mi hermano de que lo estaba matando, pero mi voz no salía.
Adam estaba como piedra, con los ojos grandes y una mano en su boca, observando como mi
hermano golpeaba a su amigo.

Entonces escuché el ruido de las sirenas. La policía. Aún así mi hermano no reaccionó, logré
sentarme con dificultad.

-Z-Za...- Mi voz no salía. Me sentía muy mareado y la respiración de Michael no se notaba a


simple vista.

-¡Ayuda!- Gritó Adam en cuanto el carro se estacionó. Me asusté y respiré profundo. Me ahogué
con mi propia saliva y comencé a toser y escupir. Vi a los dos policías correr hacia mi hermano y
empujarlo sacándolo de arriba de Michael. Recién ahí mi hermano volvió en sí. Sacudió su
cabeza y me miró con ojos acuosos. Un policía lo levantó del piso, lo sostuvo poniendo sus
brazos en su espalda, y el otro le tomó el pulso a Michael.

-Aún tiene pulso. La ambulancia viene en camino.

-¿Estás bien?- Me preguntó el que sostenía a mi hermano. Asentí pero no quitaba la vista de él.
El hombre que lo sostenía sacó las esposas.

-No...- Susurré. Mi hermano no habló pero leí sus labios; "Lo siento".
-Estás arrestado.

-Zayn...- Dije apenas. No sé como logré levantarme pero me tambaleé y casi caigo de nuevo. El
policía se llevó a Zayn al carro y lo dejó ahí adentro. ¡Mierda! Esto era mi culpa. Tenía que
sacarlo de ahí. Envolví mi estómago con mis brazos y con lentitud comencé a caminar.

La ambulancia se llevó a Michael y a Adam. Llegué al auto y golpeé la ventanilla de mi hermano.

-Zayn.- Lo llamé con un hilo de voz. No me miraba.- Zayn...- Las lágrimas rodaban por mis
mejillas.- Lo siento... Yo no quise...- Me faltaba la respiración. ¿¡Porqué no me miraba!?- ¡Zayn!-
Golpeé la ventanilla una vez más. Me sentía desvanecer. Mi cuerpo era muy frágil.

-Niño, ¿te encuentras bien?- Preguntó uno de los policías. Asentí aún mirando hacia adentro. El
hombre me volteó para mirarme de frente.- Está viniendo otro carro para llevarte a casa.- Hizo
una seña al que estaba en el volante y él puso el auto en marcha. Mi corazón latía con fuerza,
Zayn había sido arrestado por mi culpa. Me sentía fatal. ¿Cuándo lo volvería a ver?

-Eh, niño, te estoy hablando.- Aún estaba impactado con todo lo que acababa de ver. Mi hermano
lleno de la sangre de otro, Michael con su rostro irreconocible.

-¿S-Sí?

-Vamos a llevarte a casa. Sube al auto.- Dijo señalando el otro vehículo que ahí se encontraba.
Miré por última vez a Zayn, se encontraba serio. ¿Debía decir algo?

-Él es mi hermano.- El policía me miró extrañado.

-¿Sabes porqué estaba golpeando a ese chico?

-Me estaba defendiendo.


-¿Ese niño te había golpeado?

-No.

-¿Entonces?

-Él no me había golpeado, pero Tom sí.

-¿Y dónde está Tom?

-S-Se fue.

-¿A sí?- Sonrió.- Chico, no intentes defender a tu hermano. Irá preso por más que lo intentes,
ahora es mejor que te vayas a casa si no quieres empeorar las cosas. ¿O prefieres que te lleve a
ti también?

-N-No... Pero Zayn no es culpable, él no ha hecho nada.

-Casi mata a ese chico que ni siquiera te había golpeado. Mejor no empeores las cosas para él y
sube al auto.- Ordenó.

Subí al patrullero y pasé las manos por mi rostro con frustración y dolor. ¿Qué mierda había
hecho? ¡Por mi culpa Zayn estaba preso!

Les di la dirección de mi casa y ni noté el momento en el que mis ojos se cerraron y me venció el
cansancio.
-Levántate, ya llegamos.- Sentí como me sacudían y me levanté de golpe sobresaltado.

-Sí, sí.- Logré pronunciar al tiempo que salía del auto. No les di las gracias ni mucho menos.

Miré extrañado las cosas que habían en la acera. ¿qué demonios? ¿porqué nuestras cosas
estaban ahí?

-¡Mamá!- Grité intentando abrir la puerta con mi llave. No se abría.- Má, ¿estás aquí?- Pregunté
extrañado. ¿Habían entrado a robar?

-Lou...- Volteé y mamá me miraba con ojos rojos, Lottie estaba ¿llorando?

-Mamá, ¿qué sucedió?

-Ya no tenemos casa, Lou.

-¿Q-Qué?

-No echaron a la calle por no pagar la hipoteca.

-Pero mamá... tú dijiste que todo estaba bien...

-Mentí, hijo. Me despidieron hace tres meses. Lo lamento.- Llevé mis manos hacia mi boca. ¿Qué
demonios haríamos ahora? Lottie con 11 años, yo con 13 y Zayn 18, pero ahora estaba preso...

Demonios, ¿cómo se lo diría a mamá?

-¿Y tu hermano?- Preguntó. Tarde o temprano se enteraría de que su hijo estaba preso. No podía
mentirle a ella.
-Z-Zayn, él está... Está preso.

-¿¡Qué!?

-Lo arrestaron por mi culpa.- Tapé mi rostro con mis manos.

-Lou... Ven.- Llamó con tono dulce y suspirando.

-Lo siento.- Logré pronunciar antes de correr y abrazarla con todas mis fuerzas.

-Dime que sucedió.- Escuchaba su corazón latir con mucha fuerza.

-Unos chicos me estaban golpeando y él me defendió, pero casi mata Michael.- Las lágrimas
caían solas. Mamá no se sorprendió al escuchar que había sido golpeado porque eso ya era
normal para mí. Siempre venía con un ojo morado a casa.

-Oh, Lou. Pero no es tu culpa... Lo dejarán salir, ya verás.- Suspiró y acarició mi cabello.

-Mamá.- Habló Lottie.- ¿Dónde dormiremos?- Me separé de mi madre.

-No lo sé.

-En la calle, Lottie.- Le dije.- Ya no hay hogar, estamos solos.

-P-Pero...

-Tranquila hija, todo estará bien. Solo debemos mantenernos unidos.


*

-Dios, Louis. Eso fue horrible. Sí entiendes que no fue tu culpa que lo arrestaran, ¿verdad?- Me
preguntó Harry.

-Sí. En ese momento lo único que sentía era culpa. Pero mamá supo como consolarme, siempre
me decía "Todo estará bien", pero ¿quién iba a saber que mentía?- Aún sentía ese molesto nudo
en la garganta que me impedía hablar bien. Pero no había llorado.

-Ha mejorado, ¿no crees? Tú pudiste salir adelante. Conmigo estás en un lugar mejor.

-¿Y mi madre y Lottie? Ellas sufrieron mucho más que yo y murieron por mi jodida culpa. Ellas no
lo lograron...

-Louis, no creo que haya sido por tu culpa.- Estábamos sentados en la cama. Harry apoyado en el
cabezal y yo acurrucado en su pecho.

-Sí, lo fue. Luego de que nos echaran de casa no pude volver a la escuela, no volví a ver a Bill, y
mucho menos a mi hermano. Le habían dado un mes de condena, no pudimos pagar la fianza, y
en ese tiempo tampoco podíamos quedarnos en la ciudad. Una amiga de mamá nos prestó su
casa en las afueras de Londres, pero era hasta que vuelvan de sus vacaciones, tuvimos que
quedarnos allí. Al menos teníamos un techo por el momento. Mamá comenzó a trabajar de
prostituta. Nunca me molestó que lo haga, ya que vendía su cuerpo para darnos de comer. Lottie
estaba bien, yo me encargaba de cuidarla, pero un día todo volvió a empeorar. Lo poco que
habíamos logrado se fue a la mierda el día que mamá llevó a casa a ese hombre armado.
________________________________________

Si escribía todo iba a ser demasiado largo.

Me disculpé unas cincuenta veces, pero hacerlo otra vez no está de más.

Lamento la tardanza, no me maten.

(Comenten.)

Gracias por leer.


~Andy.

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>XI

(¡+18!)

By Louis

Estaba cocinando algo de pasta para que Lottie comiera. Ella todavía dormía pero no quería
despertarla ya que anoche no había dormido casi nada.

Terminé de preparar los fideos, los coloqué en la olla y la tapé. Era simple, solo fideos blancos,
sin salsa ni nada.

Me dirigí al cuarto que compartíamos. Lottie estaba descansando, su cabello rubio era un
desastre y apenas roncaba.

-Charlotte...- La llamé mientras movía suavemente su hombro.- Lottie, despierta...- Lentamente


abrió sus ojos iguales a los míos y sonrió al verme.- Hola.- Besé su frente.- El almuerzo está listo.

-Voy.- Estiró los brazos y suspiró.


Salí del cuarto para dejarla cambiarse y esas cosas.

Luego de unos pocos minutos Lottie asomó su cabeza por el umbral de la puerta.

-¿Otra vez pasta?- Preguntó haciendo pucheros.

-Es lo que hay.

-Bueno, con que lo hayas hecho tú alcanza.- Rió.

-Gracias, supongo.- Sonreí y ella se acercó a la mesa, besó mi mejilla y se sentó en su silla.

-¿Pudiste descansar?- Le pregunté apoyando mis codos sobre la mesa y cruzando mis dedos.

-Síp.- Dijo ella levantando el tenedor con comida y llevándolo a su boca.- Esto está delicioso.-
Habló con la boca llena.

-No hace falta que me mientas.- Reí.- Sé que odias la pasta pero no hay otra cosa.

-Lo sé, pero no importa mientras lo hagas tú. Ya lo había dicho, ¿no?

-Sí, varias veces.- Le sonreí.

-Es porque es verdad, si tú estás a mi lado, todo mejora.

-Gracias Lottie.- Amo a mi hermana, es lo más importante que tengo.- Sabes que te
quiero,¿verdad?
-Sí. Soy la mejor hermanita que pudieras tener.- Guiñó un ojo.- Yo también te quiero LouLou.

-Ya, come.- Negué con la cabeza y con una pequeña sonrisa en mis labios.

Luego de controlar que Lottie comiera todo lo de su plato fui al cuarto de mi madre para ver si se
encontraba bien. Había dicho que le dolía la cabeza.

-Mamá.- Golpeé la puerta.- ¿Puedo pasar?

-Sí hijo, pasa.- Abrí la puerta y mamá estaba con cara de cansancio y unas enormes ojeras.

-¿Estás mejor?

-Sí, el dolor ha pasado.

-¿Hoy no irás a trabajar?- Necesitaba saberlo ya que, a pesar de sentirse mal, nunca faltaba.

-No estaré en el burdel porque vendrá un cliente a casa. Lamento decírtelo hasta ahora, debí
avisarte antes, pero con el cansancio y el dolor de cabeza lo olvidé por completo. Vendrá a las
nueve y me pagará muy bien. Tendremos para comer durante tres semanas.

-Está bien.- Anteriormente habían entrado varios hombres a casa y yo me encargaba de sacar a
Lottie para que no escuchara nada. Muchas veces golpeaban a mamá y la hacían sufrir para
placer propio. Ella decía que no me preocupara, que eso era normal y era su trabajo.

-Ya sabes qué tienes que hacer. Lleva a Lottie a dar una vuelta pero, por favor, no se alejen
mucho, ¿sí?

-Bueno. Sabes que soy responsable y nunca dejaría que nadie dañara a Lottie.
-Sí, lo sé. Por eso es que te amo.

-Yo también mamá.- Le sonreí y salí del cuarto.

Apenas eran las cinco de la tarde cuando estaba sentado en el sofá mirando tele con Lottie a mi
lado. Estaban dando unos dibujos animados que a ella tanto le gustaban y me había pedido que
le haga compañía. Me senté con ella recién cuando terminé de limpiar la cocina y nuestro cuarto.

-Lou...

-¿Sí?

-¿Cuando volverá Zayn?- Inmediatamente me quedé sin aire.

-P-Pronto.

-No me mientas, Lou. ¿Qué le ha pasado? ¿Porqué no vuelve? ¿Es porque estamos muy lejos de
él? ¿No podemos ir a buscarlo?- Preguntó seguidamente. Se me formó un nudo en la garganta.
Oh, Lottie... Como me gustaría poder ir a buscarlo. De solo imaginar como podría llegar a estar, la
culpa me invadía. Mi hermoso hermano, solo. En la calle, sin familia. Probablemente pensando
que nosotros lo habíamos abandonado, que ya no lo queríamos o que era un peso para nosotros.
Y nosotros, en realidad, sin poder volver. Seguro me odiaba.

-Él volverá.- Contesté.

-¿Cuándo?

-Pronto, ya te lo dije. Ahora ya no preguntes.

-Bien...- Suspiró.- Lo extraño, ¿sabes?


-Yo también, Lottie... Yo también.

Luego de que pasáramos unas cuatro horas sin hacer nada, alguien tocó la puerta. Mamá me
dijo que no atendiera.

-¡Mamá!- Le grité para que se apurara.

-Ya voy.- Se la escuchó decir minutos antes de que saliera de su habitación vestida como...
bueno... como una prostituta.

Se encaminó hacia la puerta y la abrió. Detrás de esta se dejó ver a un hombre alto, de unos
cuarenta años, con una barriga no tan grande, de borracho. El hombre era enorme. Como lo sería
un guardaespaldas.

-¿Delilah?- Preguntó por su nombre falso, le gustaba ese nombre debido a que yo siempre le
cantaba "Hey There Delilah".

-Sí, soy yo. Pase.- Hizo una seña con su mano hacia el interior.- Mis hijos ya se iban.- El hombre
nos escaneó de arriba a abajo con la mirada, en silencio y con una pequeña sonrisa.

-No hace falta que se vayan.

-¿De qué habla?- Preguntó mi madre.

-Tienes unos hijos muy hermosos, Delilah.- Noté como la respiración de mi madre se aceleraba.

-Creo... Creo que será mejor que se vaya, señor.- No entendía porqué se había puesto tan
nerviosa. Solo nos hizo un cumplido.
-En especial su hija, es tan bonita.- Se relamió los labios.

-G-Gracias, señor.- Respondió Lottie que se encontraba a mi lado.

-Disculpe, pero debe irse. Por favor.- Le dijo mi madre.

-Oh, no. No me iré a ningún lado.- Mostró una sonrisa cínica.

De repente, ese hombre, empujó a mi madre y ella cayó al suelo. Fue tan rápido que en un abrir y
cerrar de ojos ese señor la había tirado. Me sobresalté e intenté ayudarla a pararse pero algo me
detuvo, mejor dicho, alguien me detuvo.

-¡Quieto!- Gritó tomando mi brazo. Sacó una pistola de atrás de sus pantalones. Abrí los ojos
como platos, mi corazón latía con mucha fuerza. Agarré la mano de Lottie y la ubiqué detrás mío
para protegerla.- ¡Ni se te ocurra moverte, o mato a tu madre!- Llevó el arma a su cabeza.
Retrocedí unos pequeños pasos y escuché los sollozos de Lottie, quien agarraba mi remera con
fuerza. Miré rápidamente a mi madre, que estaba llorando, y al hombre que me miraba
retándome, nuevamente la miré a ella.

-Mamá...- Susurré.

-Obedece, Lou.- Asintió suavemente.

-Ven aquí, pequeña.- Le dijo a Lottie. Yo agarré su mano con fuerza.- Suéltala.- Me dijo. Negué
con la cabeza. No podía dejar que la dañara.- ¿No lo harás?- Me preguntó sonriendo.

-N-No le hagas daño...- Dije con un hilo de voz. El hombre volvió a sonreír. En un movimiento
brusco levantó su puño y lo estampó en la cara de mi madre. De inmediato ella cayó hacia atrás,
su cabeza golpeó el piso y su labio comenzó a sangrar. Llevé la mano hacia mi boca y empecé a
temblar.- ¡No!

-¡Obedece!- Gritó él.


Mis ojos se llenaron de lágrimas. No podía decidir entre las dos mujeres de mi vida. Me sentía
horrible. No quería que dañaran a Lottie y a mamá tampoco.

Solté la mano de mi hermana.

-Lottie...- Murmuré. El gran hombre la agarró de su delicado brazo y la estiró hacia él. Ella chocó
contra su vientre e intentó soltarse, pero era imposible.

-¡No toques a mi hija!- Gritó. No debió haberlo hecho.

Él volvió a llevar su puño a su rostro, pero esta vez la golpeó en la sien. Comenzó a sangrar por
la rudeza del golpe y mamá volvió a caer hacia atrás, solo que esta vez no abrió los ojos.

-¡Mamá!- Dijo Lottie.

-¿¡Qué le hiciste!?- Grité corriendo hacia ella. Me arrodillé a su lado y comencé a sacudirla. Miré
al hombre que se encontraba sonriendo.

-Creo que está muerta.- Dijo él jugueteando con el arma y mirando su puño.

A pesar del dolor que en ese momento sentía en mi corazón, una gran furia comenzó a formarse
en mi pecho.

-¡Cierra la boca!- Le dije levantándome del suelo y corriendo hacia él. Lo empujé con todas mis
fuerzas y él trastabilló hacia atrás, sobresaltado, pero luego sonrió y con el arma golpeó mi mejilla
derecha. El golpe me confundió y se me aflojaron las piernas. Casi caigo al suelo.

-¡Quédate quieto!- Me apuntó con la pistola mientras que con el otro brazo que sostenía a Lottie
la empujó hasta hacerla caer al piso. Ella lloraba, pero no decía nada.- ¡No quiero matarte, así
que no te muevas!- Gritó.
La respiración me faltaba, miré a Lottie que se encontraba en el suelo con una mirada suplicante
y desvié mis ojos hacia mamá tirada a mi lado, aún respiraba débilmente.

El gran hombre se abalanzó sobre mí, tomándome por sorpresa. Golpeó mi estómago y me tiró al
suelo.

-¡No!- Gritó Lottie y corrió hacia él, quien la empujó con mucha fuerza y la devolvió al piso. Se
volteó a mirarme y me golpeó nuevamente en el rostro.

-Basta, por favor...- Le dije al saber que no podría defenderme de él.- Lottie, no te acerques.- Dije
débilmente.

-Esto es para asegurarme de que no impidas lo que le quiero hacer a tu hermana.- Rió. Vi el arma
levantarse y me sobresalté. Cubrí mi rostro pensando que ahí llegaría el golpe, pero no. Con su
mano libre agarró mi cabello y me sentó en el suelo. Grité por el dolor. Levantó el arma y todo se
volvió negro de repente.

Abrí lentamente mis ojos, estaba aturdido. ¿Qué sucedió? Me dolía la nuca.

Escuché un grito desgarrador y me esforcé por aclarar mi vista.

¡Lottie! Intenté gritar pero mi voz no salía.

El hombre que nos había agredido embestía el pequeño cuerpo de mi hermana. Podía ver su
gran espalda moverse una y otra vez arriba de ella y las blancas piernas de Lottie golpearlo,
intentando inútilmente que parara de lastimarla por dentro. Sentí las náuseas invadir mi cuerpo,
mis manos temblaban por sí solas, pero yo no podía moverme. Tenía miedo. Mi cerebro no
mandaba instrucciones a mi cuerpo.
Sentí un movimiento a mi lado. ¡Mamá! Intenté gritar una vez más. Nada.

Mi madre se paró con dificultad, tratando de no hacer ruido alguno. Yo logré recuperarme un
poco, me senté en el suelo con torpeza. Mi cabeza daba vueltas, no podía concentrarme y mis
labios no obedecían.

Mi madre agarró un jarrón de arcilla, con delicadeza, que se encontraba en un mueble.

Una punzada de dolor en mi cabeza me obligó a llevar las manos hacia ella y apretarla, como si
eso pudiera disminuir el dolor.

El hombre que se encontraba a nuestras espaldas no nos escuchaba. Gemía roncamente sobre
los gritos de súplica de Lottie. Mamá me hizo una seña de silencio con su dedo índice sobre su
labio. Asentí, entendiendo a la perfección lo que ella quería lograr.

Otra punzada, todo daba vueltas.

Caminó lentamente hacia el hombre y de un rápido movimiento estrelló el jarrón en su cabeza. El


hombre soltó un quejido de dolor, saliendo inmediatamente del interior de Lottie. Pero no cayó
inconsciente como habíamos pensado.

-¡Maldita puta!- Gritó y se volteó, agarrando el arma que nunca había soltado de su mano.

Otra punzada.

Apuntó la frente de mi madre. Disparó. Mi corazón latía casi con desesperación.

Mi vista se nubló completamente y las lágrimas comenzaron a rodar. Quería correr hacia ella y
devolverle la vida. Quería decirle que la amaba. Nunca podría quitar de mi mente esa imagen tan
aterradora de la bala perforando su cráneo. Estaba estático viendo el cuerpo de mi madre tirado
con un charco de sangre alrededor de su [Link], no sabía qué pensar, qué sentir.
-¡No!- Grité con todas mis fuerzas al caer en cuenta de lo que había sucedido, me levanté del piso
con pesadez. No podía mantenerme bien sobre mis pies.

-¡No te muevas!- Gritó mientras se levantaba y me apuntaba, sin importarle que su miembro se
mostrara. Lottie lloraba escandalosamente sobre el piso, con las piernas completamente cerradas
y sus manitos cubriendo su pecho y vientre. Ella se volteó hacia un costado apoyando todo su
peso sobre su brazo y hombro. Comenzó a toser y de repente vomitó lo poco que contenía su
estómago. Cerré los ojos y dejé que las lágrimas empaparan mis mejillas.

-Por favor, ya no la lastimes.- Rogué cayendo de rodillas al suelo. Él seguía apuntando hacia mi
cabeza.

Se acercó a mí y se arrodilló a mi lado. Llevó su mano a mi mentón y levantó mi rostro haciendo


que lo viera a los ojos. Todo mi cuerpo temblaba.

-Eres tan pequeño...- Susurró sobre mi boca. Tragué saliva con dificultad, su aliento me producía
arcadas, pero si eso evitaba que tocara a Lottie, lo aguantaría.- Tan adorable.- Pasó su
asquerosa lengua por mis finos labios y apreté mis puños con fuerza.

-Hazme lo que quieras, pero ya no la lastimes.- Supliqué con voz temblorosa. Él sonrió.

-Así me gusta.- Golpeó mi mejilla y me hizo caer al suelo. Me sentía tan débil, la falta de alimento
producía que normalmente hiciera las cosas con más lentitud y pesadez, y eso ahora no me
ayudaba en nada.

Otra punzada en mi cabeza provocó que cerrara mis ojos con fuerza, veía todo doble.

El hombre arrancó mi remera de un tirón, la abrió a la mitad y se acercó a mi boca, no sin antes
raspar mi pecho con sus uñas. Colocó sus labios sobre los míos y comenzó a besarme. Sus
gruesos labios devoraban los míos y dejaban mi boca llena de su saliva. Las lágrimas rodaban de
mis ojos y apreté nuevamente mis puños con fuerza intentando no sentir nada, pero era
imposible. Sentía unas increíbles ganas de vomitar, pero debía aguantarlo por Lottie, no dejaría
que ese hombre volviera a dañarla.

Llevó sus grandes manos a mi pantalón y comenzó a desabrocharlo.

Otra punzada, me sentía realmente mal, me desvanecía. Iba a desmayarme pronto.

Vi a Lottie levantarse y velozmente correr hacia el hombre.

-¡N-No!- Grité. El hombre se sobresaltó y giró con rapidez, empujó a Lottie al suelo y le pegó en la
mejilla.

-Te dije que no te muevas zorrita.- Le dijo y volvió a pegarle. Lottie movió sus manos y golpeó el
rostro de su agresor. Comenzaron a forcejear.

Entonces la vi. Vi el arma que el hombre había soltado, estaba a mi lado.

La agarré con mi mano temblorosa. Veía todo doble, el hombre continuaba golpeándola. La
levantaba y volvía a tirarla al suelo. Mi cabeza dolía, me sentía confundido, el cuerpo de mi
hermana se mezclaba con el de ese hombre, los veía dos veces, no sabía cual era cual.

Otra punzada.

Apunté el arma. Cerré los ojos y...

Apreté el gatillo.

El sonido del disparo aturdió mi mente. Lentamente abrí mis ojos y lo que vi fue horroroso.

Mi hermanita estaba tirada en el suelo al igual que yo, solo que ella no respiraba, sangre brotaba
de su pecho.
-¡No! ¿¡Qué demonios has hecho!?- El hombre se levantó del suelo con una expresión de furia.
Me asusté, lo apunté con la pistola en el pecho pero él se abalanzó sobre mí de todas formas.

Dos disparos se escucharon nuevamente y de un golpe sordo lo sentí caer a mi lado.

Lo había matado.

-L-Louis...- Dijo Harry con un hilo de voz.- Yo...

-No digas nada.- Le dije limpiando inútilmente mis lágrimas, ya que continuaban cayendo sin
permiso alguno.- Entenderé si quieres tirarme a la calle nuevamente. Soy un asesino.

-Fue un accidente, Lou. Tú no quisiste hacerlo. No eres un asesino.- Habló mientras me apretaba
en sus brazos. Yo continuaba con mi cabeza apoyada en su pecho.

-Por dios, Harry.- Suspiré.- Yo apreté el gatillo. ¡Yo la maté!- Grité. Mi corazón latía con fuerza y
mis manos temblaban. Todos los recuerdos colisionaban en mi mente, no podía soportarlo, no
quería volver a recordarlo.

-Tienes que entender que tú no estabas bien. No podías saber lo que hacías, piensa que si ella
estuviera viva no podría soportar los recuerdos. Louis, fue muy fuerte lo que le pasó, ¿crees que
lo olvidaría de la noche a la mañana? No sería justo que tuviera que vivir con un trauma como
ese. Era muy pequeña para tener que cargar con ese peso...

-No sabes lo que d-dices...- Lo interrumpí y sorbí por la nariz.- No entiendes el dolor que sentí al
momento de ver los dos cuerpos tirados, repletos de sangre. Y-Yo... Nunca, nunca podré borrar
esos recuerdos de mi mente, me persiguen, me culpan. No quiero vivir así, no quiero seguir
sufriendo, Harry, Harry, por favor, ayúdame...- Rompí en llanto. Me abracé a su fuerte cuerpo y
escondí mi rostro en su cuello.

-Tranquilo, Lou... La liberaste. Ahora ella es feliz.- Me abrazó fuertemente, nuestros cuerpos
estaban agarrados sin pensar ni en un momento en soltarnos, acostados en la cómoda cama.
Quería descansar, quería cerrar los ojos y que nada hubiera allí, quería olvidarme de todo, y no
ver esas escenas nuevamente. Ya no.

-Sálvame.- Dije en un hilo de voz. Recordé las veces que le cantaba a mamá la canción "Hey
there Delilah", recordé su sonrisa, lo feliz que le hacía verme cantar. Decidí cantarle por última
vez, despedirme de ella y de Lottie.

Suavemente comencé a cantar y Harry respiró entrecortadamente.

(Hey there Delilah - Plain White T's)

Hey there Delilah

(Hey allá Delilah)


What's it like in New York city?

(¿Cómo es en la ciudad de New York?)

I'm a thousand miles away

(Estoy a mil millas de lejos)

But girl tonight you look so pretty

(Pero esta noche, chica, luces tan bonita.)

Yes, you do

(Sí, lo haces)

Time Square can't shine as bright as you

(El Time Squere no puede brillar como tú)

I swear it's true.

(Juro que es verdad)


Hey there Delilah

(Hey allá Delilah)

Don't you worry about the distance

(No te preocupes por la distancia)

I'm right there if you get lonely

(Estoy allá si te quedas sola)

Give this song another listen

(Presta atención a esta canción)

Close your eyes

(Cierra los ojos)

Listen to my voice it's my disguise

(Escucha mi voz, es mi disfraz)

I'm by your side

(Estoy a tu lado)
Oh it's what you do to me

(Oh, es lo que me haces a mí)

Oh it's what you do to me

(Oh, es lo que me haces a mí)

Oh it's what you do to me

(Oh, es lo que me haces a mí)

Oh it's what you do to me

(Oh, es lo que me haces a mí)

What you do to me

(Lo que me haces a mí)

Mi voz se cortó y volví a llorar como nunca, recordando a mi familia, lo mucho que me hacían
falta. Harry acarició mi cabello y suspiró. Aún continuaba abrazándome.

Sentí su pecho vibrar y después su grave voz salir de sus labios continuando la canción, y
cambiándole la letra.

Sonreí y trate de concentrarme para poder escucharlo.

Hey little Louis

(Hey pequeño Louis)

I know times are getting hard

(Sé que se acercan tiempos difíciles)

But just believe me boy

(Pero solo créeme, chico)

Someday I'll pay the bills with this guitar

(Algún día pagaré las cuentas con esta guitarra)

We'll have it good

(Nosotros estaremos bien)

We'll have the life we knew we would


(Tendremos la vida que supimos que tendríamos)

My word is good.

(Mi palabra es buena.)

Una pequeña risita se escapó de mis labios. Harry me guiñó un ojo.

Hey little Louis

(Hey pequeño Louis)

I've got so much left to say

(Tengo tanto que decir)

If every simple song I wrote to you

(Si cada simple canción que te he escrito)

Would take your breath away

(Te quitara la respiración)


I'd write it all

(Las escribiría a todas)

Even more in love with me you'd fall

(Incluso más si te enamoraras de mi)

We'd have it all.

(Tendríamos todo.)

Oh it's what you do to me

(Oh, es lo que me haces a mí)

Oh it's what you do to me

(Oh, es lo que me haces a mí)

Oh it's what you do to me

(Oh, es lo que me haces a mí)

Oh it's what you do to me


(Oh, es lo que me haces a mí)

Me acomodé entre sus brazos y cerré mis ojos, simplemente me perdí en su voz.

A thousand miles seems pretty far

(Mil millas parecen lejos)

But they've got planes and trains and cars

(Pero ellos tienen aviones y trenes y autos)

I'd walk to you if I had no other way

(Caminaría hasta ti si no hubiera otra manera)

Our friends would all make fun of us

(Nuestros amigos se burlaran de nosotros)

And we'll just laugh along because we know

(Y nosotros simplemente nos reiremos solos, porque sabemos)

That none of them have felt this way


(Que ninguno de ellos se ha sentido de esta manera)

Lou I can promise you

(Lou, puedo prometerte)

That by the time we get through

(Que con el tiempo terminaremos juntos)

The world will never ever be the same

(El mundo nunca volverá a ser el mismo)

And you're to blame

(Y tú eres el culpable)

Hey little Louis

(Hey pequeño Louis)

You be good and don't you miss me

(Sé bueno y no me extrañes)


Two more years and you'll be done with school

(Dos años más y terminarás la escuela)

And I'll be making history like I do

(Y estaré haciendo historia como lo hago)

You know it's all because of you

(Tú sabes que todo esto es por ti)

We can do whatever we want to

(Podemos hacer cualquier cosa que queramos)

Hey little Louis here's to you

(Hey pequeño Louis, estoy para ti)

This ones for you

(Esto es para ti)

Oh it's what you do to me


(Oh, es lo que me haces a mí)

Oh it's what you do to me

(Oh, es lo que me haces a mí)

Oh it's what you do to me

(Oh, es lo que me haces a mí)

Oh it's what you do to me

(Oh, es lo que me haces a mí)

What you do to me...

(Lo que me haces a mí...)

-Voy a salvarte.- Susurró.

Con esa última frase, por fin logré descansar. Caí en un profundo sueño.
______________________________________

¡Hola!

Espero que les haya gustado.

¡Gracias por leer!

~Andy.

=================

>XII

By Harry

(Ámenme, ah.)
Luego de que Louis me contara todo lo que tuvo que pasar a su corta edad, quedé realmente
estupefacto. No sabía cómo reaccionar al saber lo grave de su situación, pero hice todo lo posible
por recuperarme ya que él estaba completamente destrozado y necesitaba calmarlo.

Cuando escuché su suave, dulce, y fina voz empezar a cantar, todo mi cuerpo tembló y no pude
evitar suspirar como idiota. Louis es increíble, es perfecto.

Una vez calmado, quedó completamente dormido a mi lado.

Es tan precioso, su lacio cabello castaño estaba hecho un desastre, pero se veía adorable. Me
gustaba sentirme superior a él y dominarlo, realmente me ponía mucho, como todo en él.

Acaricié su cabello mientras intentaba sacar mi brazo que había quedado atrapado bajo su peso.
Con lentitud me bajé de la cama y me dirigí al baño. Estiré mis brazos hacia adelante y tanteé
entre la oscuridad de la habitación.

Abrí la puerta del baño e inmediatamente prendí la luz. Cerré los ojos con fuerza al sentir como
ardían debido al cambio de luminosidad. Me encaminé hacia el espejo. Me miré encontrando a un
hombre de rizos, ojos verdes, piel lechosa y labios rosa con una mirada tierna e inocente.
Suspiré.

-¿Qué demonios me está pasando?- Susurré para mí mismo.

Me sentía raro, diferente. Desde que Louis llegó a mi vida yo había cambiado mucho. Antes,
antes no era así con nadie. Recuerdo como trataba mal a todos los chicos de aquí, como los
golpeaba, lastimaba, gritaba y me aprovechaba de ellos. Cerré mis ojos con fuerza. Quería dejar
todo eso en el pasado. Incluso le había dicho a Louis que yo siempre había sido... "bueno".

Louis no sabía nada de mí, él creía que me conocía, pero estaba tan equivocado. No quería que
descubriera mi verdadero yo, de todas formas.
Me prometí a mí mismo cambiar por él, pero no sé si pueda hacerlo. Temo que algún día me
haga enojar y terminé por lastimarlo. No quiero hacer eso, pero no lograré mantener la cordura
por siempre. Llegará el momento en el que no estaremos de acuerdo en algo y pelearemos, lo
golpearé y le enseñaré una lección. Es inevitable, no puedo controlarme, no es algo que yo pueda
manejar. Pero eso Lou no lo sabía.

Cuando encontré a Niall en la calle juré que ya no los golpearía, que ya no los trataría como
juguetes reemplazables, que sería una mejor persona. Y de verdad que lo intento. Pero hay una
parte de mí que me dice que debo agarrar a Louis, lastimarlo, follarlo cuando yo quiera y esos
pensamientos me asustan. No quiero perderlo.

Estoy tan confundido, intento dejar al antiguo Harry atrás, pero no se va, esa parte atormenta mi
mente con pensamientos impuros. Y ya estoy cansado, solo quiero ser una persona normal.

Volví a mirarme en el espejo y apoyé mi mano en el vidrio.

-¿Quién eres?- Murmuré mirando mi reflejo.

-Soy la otra parte, Harry. La parte buena. La parte que ama a Louis.- Contestó. En ese momento
un terrible dolor de cabeza me invadió. Gemí llevando mis manos hacia ella. Esperé a que el
dolor pasara y volví a mirarme en el cristal.

Me encontré con otro hombre igual a mí, solo que este poseía una sonrisa cínica en sus labios y
una mirada pervertida y aterradora a la vez.

-¿Y tú quién eres?- Le pregunté.

-¿Yo? Yo soy tú. Tu verdadero yo, Harry. Esto es lo que eres. Un maldito pervertido de mierda,
aburrido de la vida. Te aprovechas de las personas, las usas a tu favor. Das asco.- Sonrió
dejando ver todos sus dientes.- Te gusta Louis, ¿verdad?- Soltó una carcajada.- Pequeño e
inocente Harry...- Hizo un puchero y ladeó la cabeza.- ¿No te das cuenta de que él solo quiere tu
dinero? No te ama, no te quiere, ni nadie nunca lo hizo, ¿o ya has olvidado tu infancia? Dime, ¿lo
has superado ya?
-¡Cállate!- Le grité. Sus palabras me dolían y eso me enfadaba.

-Oh, vamos... Te conozco muy bien. Sé que no has superado nada de lo que te pasó en aquellos
tiempos, mucho menos has superado lo que tus padres te hacían. Que triste, colega. Siempre
fuste tan estúpido. Tú los amabas igual a pesar de todo lo que te habían hecho, y al morir te
dejaron solo, como siempre, siempre todos te abandonan. Fue lo peor que te pudo pasar, ¿o no?-
Asentí cerrando mis ojos. Sin importar lo mucho que me hicieron sufrir, ellos eran todo lo que yo
conocía, lo único que tenía, lo único que era mío en verdad. Mis padres.- Que sensible eres.-
Rodó los ojos.- Vamos Hazza, no te pongas mal, que me deprimes.- Rió.- ¿Ves como te afecta?
Eres un maricón.

-¡Ya basta!- Grité con todas mis fuerzas, mi cabeza dolía y tenía ganas de golpear el espejo.

-No, no. No te alteres, deja eso para tu querido Louis, yo no pienso aguantarte. Ese niño en
verdad te gusta, eh.- Pasó su lengua por sus dientes, dejando salir un chasquido.- ¿Qué esperas
para acostarte con él? ¿Porqué no te lo follas y ya?

-N-No, él está mal. Pasó por cosas horribles, no puedo tener sexo con él luego de que me contara
algo como eso.- Tartamudeé débilmente. Él rió.

-Oh, claro que puedes. Solo súbete encima y fóllatelo con brutalidad, como has hecho con todos
los otros.

-¡No!- Grité.- ¡No soy un puto violador! ¡Todos los que están aquí tienen un contrato!- Mis manos
temblaban.- No he tenido sexo a la fuerza con ninguno.

-Has abusado de Louis, lo obligaste a follar contigo, él no quería. Lo escuchaste rogarte y no le


hiciste caso. Eres una bestia. Te suplicó porque no lo hicieras, ¿recuerdas? "No, no... Harry, por
favor, no lo hagas."- Imitó su voz temblorosa con una sonrisa en los labios.- Lo obligaste, lo
violaste.

-¡No! ¡Ya basta!- Otro dolor de cabeza me mareó por completo y caí al suelo con las manos en
ella. Lo único que oía bien era la risa demente del otro chico rizado.- Louis...- Susurré.- Louis,
perdóname.

-¡Harry!- Escuché la voz del pequeño gritar. No podía respirar.- ¡Harry despierta!- Abrí mis ojos
con rapidez y dejé que todo el aire que me hacía falta ingresara a mis pulmones.- Harry... ¿estás
bien?- Se lo veía realmente preocupado y asustado. Me senté en la cama.

-Y-Yo... Lo siento.- Me disculpé.- Mierda...- Mi corazón bombeaba con fuerza.- Creí que lo había
hecho otra vez.- Dije en un débil susurro.

-¿Hacer qué?- Negué suavemente con la cabeza luego de darme cuenta de que lo había dicho en
voz alta. Suspiré y froté mi sien.- Tranquilo, solo fue una pesadilla. Ahora estás conmigo, y yo
estoy para ti, Harry.- Sonrió sinceramente. Se lo agradecí con la mirada.

-Vamos a dormir.- Le dije con voz ronca.

-Bien.- Murmuró acomodándose nuevamente entre las sábanas. Me acosté con él y atraje su
pequeño cuerpo bien cerca al mío, quedando completamente pegados y de frente. Louis
observaba con cuidado cada rasgo de mi rostro, podía notarlo a pesar de la oscuridad. Sus
grandes ojos azules brillaban con la luz de la luna y lo hacían verse aún más precioso. Observé
sus finos labios rosados justo en el momento que pasaba su lengua por ellos y los remojaba.
Ahora sus labios también brillaban. Sonreí con dulzura.

-¿Sabes quién soy?- Dijo él.

-Louis.- Respondí rodando los ojos. El pequeño sonrió.

-Nop.

-¿Entonces quién eres?- Le dije en un suave susurro.

-Soy una Estrella.- Contestó como todo niño hace cuando cuenta un secreto. Lo miré con
confusión en los ojos y una sonrisa.

-¿Una estrella?- Traté de no reírme.

-Sí.- Miró mis labios.- Una estrella que se cansó de brillar.- Mi sonrisa se esfumó con la misma
rapidez que había aparecido.- Ahora soy una Estrella Fugaz. Y estoy cayendo con rapidez. Pero
no tengo miedo de caer y estrellarme contra el suelo, porque sé que tú estarás allí para atraparme
y no dejaras que nada me haga daño.

Un suspiro entrecortado se escapó de mis labios al escuchar su metáfora. Louis tenía una
pequeña sonrisa y podía notarse la ilusión en sus ojos. Sabía que él me necesitaba, que confiaba
en mí, y esa fue una de las formas más bellas de decirlo.

-Lou...

-No hables. Solo bésame.- Susurró cerrando sus ojos con lentitud. Agaché un poco mi cabeza,
rocé sus labios provocando un dulce cosquilleo en ambos. Junté nuestras bocas comenzando a
besarlo. Movía suavemente mis labios, con miedo a romperlo, a quebrarlo. Louis llevó sus
delicadas manos a mis mejillas y las acarició con ternura, yo llevé las mías hacia su cadera y lo
empujé para acostarlo y así poder quedar arriba suyo, sin romper el beso. Apoyé todo mi peso en
mi brazo para no aplastarlo, una de sus manos viajó a mi nuca y me atrajo hacia él,
profundizando el beso. Llevé mi mano libre hacia su cadera y metí la mano por debajo de su
remera. Acaricié su vientre provocándole calor y comodidad. Nos separamos por falta de aire y
junté nuestras frentes.

-Eres precioso.- Le dije recuperando el aliento.

-Tú lo eres más.- Sonreí. Claro que no lo era. Louis siempre será la criatura más hermosa de todo
el jodido planeta.- Quiero... Déjame amarte.- No entendí sus palabras pero al momento en que
conectó nuestros labios y comenzó a besarme con deseo lo comprendí al instante.

-Lou, no sé si sea buen...- Sus labios interrumpieron mis palabras. Sonreí en el beso.
Me separé y quité mi remera lo más rápido que pude, él hizo lo mismo.

-Quiero hacerlo.- Dijo él. No estaba del todo seguro, pero si Louis quería...

-Con la luz encendida.

-¡Harry!- Chilló.

-¿Qué?- Contesté con una sonrisa pícara que marcaba mis hoyuelos.

-Eres un pervertido.- Una suave risa se escapó de su boca.

-Solo quiero verte, no tiene nada de malo.- Sabía que la estúpida sonrisa que tenía en ese
momento no se quitaría de mis labios.

Me levanté y casi corriendo, encendí la luz para poder ver sin dificultad el perfecto cuerpo de
Louis. Ambos achicamos los ojos al notar la claridad.

-No era necesario.- Dijo el ojiazul refregando sus ojos.

-Oh, sí que lo era.- Llevé las manos hacia mi pantalón, ya que nos habíamos acostado con ropa,
y lo saqué quedando solo en bóxer.

-¿Estás apurado?- Preguntó con las mejillas encendidas y mirando mi cuerpo de arriba a abajo.

-A decir verdad, sí. Quiero volver a hacerte mío.- Pronuncié acercándome con lentitud al castaño
y notando como su respiración se aceleraba ante la expectación. Mordió su labio inferior.

-Entonces hazlo.- Dijo en un susurro.


Subí a la cama y abrí sus piernas, quedando así entre ellas. Me recosté sobre su cuerpo para
poder alcanzar sus labios. Comencé a besarlo con desespero, metí la lengua en su boca de golpe
e inmediatamente un gemido placentero y de sorpresa se escapó de sus labios llegando a mis
oídos y excitándome al instante. Metía y sacaba mi lengua de su boca simulando una
penetración, Louis soltaba pequeños gemidos y quejidos de satisfacción, cada uno llevándome
más al borde del delirio.

Apoyé mi cadera contra la suya y comencé a moverme provocando una deliciosa fricción entre
nuestros miembros aún tapados por la ropa. Los suspiros no se hicieron esperar.

Louis llevó la mano hacia su pantalón y con dedos torpes intentó desabrocharlo. Separé nuestros
labios y reí con voz profunda llevando mis manos hacia el botón y desabrochándolo para luego
bajar la cremallera.

Las mejillas de Louis estaban ruborizadas y su respiración agitada. Metí la mano en su pantalón y
acaricié el bulto que cubría su bóxer. El pequeño se estremeció, suspiró y sus piernas temblaron.
Sin dejar de acariciar su miembro comencé a dejar un recorrido de besos desde su pecho hasta
su cuello. Louis suspiraba pero mi objetivo era hacerlo gemir por lo que pasé mi mullida lengua a
lo largo de su cuello hasta llegar al lóbulo de su oreja, lo chupé y mordí con fuerza provocando
que el castaño alzara sus caderas y gimiera con voz suave y entrecortada.

-Harry...- Suspiró con sus ojos cerrados.

Tomé uno de sus pezones entre mis labios, lo redondeé con mi lengua, lo mordí y estiré pero con
cuidado de no lastimarlo, hice lo mismo con el otro hasta que se encontraron completamente
duros y erectos.

Louis gemía ante mis actos, llevó sus manos hacia mis rizos y los apretó. Empezó a mover su
cadera contra mi mano, lo que indicaba que ya estaba completamente excitado. Su miembro ya
duro comenzó a humedecer la tela del bóxer.

Me separé de él por completo recibiendo una queja como respuesta. Le saqué el jean y dejé sus
medias puestas. Besé su pierna izquierda desde la rodilla hasta llegar a su miembro.
Pasé la lengua por el bóxer y comencé a besarlo y morder con suavidad.

-Oh, mierda.- Gimió moviendo su cadera contra mi boca. Me encantaba dominarlo, escucharlo
gemir, disfrutar, gritar de placer. Su dulce e inocente rostro mezclado con esos gestos de
satisfacción lo hacían verse tan tierno y sexy a la vez.

Bajé su bóxer y agarré su miembro mirándolo con lujuria, era grande y grueso, tenía la punta roja,
hinchada, caliente y mojada. Soplé aire en él, Louis volvió a agarrar mis rizos y los estiró mientras
gemía mi nombre.

Mordí la base hasta la punta con cuidado, estiré el prepucio hacia abajo y delineé el glande con
mi lengua.

-Dios, Hazza...- Susurró.

Lo metí por completo en mi boca y tan solo lo chupé dos veces para después sacarlo.

-Te quiero arriba.- Le dije. El ojiazul abrió los ojos y me miró con confusión.- Móntame.

Su respiración se cortó y luego de varios segundos mirándome, sonrió.

Me acosté a su lado y él se levantó luego de quitarse el negro bóxer por completo. Miró mi torso
desnudo con sus mejillas sonrojadas, apoyó sus delicadas manos sobre mi ombligo y acarició mi
cuerpo hasta llegar a los hombros provocando un estremecimiento de mi parte. Se subió sobre mí
apoyando sus rodillas al lado de mis caderas y sus manos a los costados de mis brazos. Tenerlo
arriba mío, en esa posición, era jodidamente excitante.

Acercó su rostro al mío y con delicadeza besó mi boca. Con sus labios recorrió mi mandíbula
hasta mi cuello, tan solo sentir su tibia respiración es ese lugar tan sensible me hacía rozar el
límite de la locura. Pasó su húmeda lengua por él para luego morder el mojado lugar justo arriba
de mi clavícula. Succionó con fuerza y raspó la piel con sus dientes, un gemido ronco se escapó
de mi boca. Sentí su sonrisa en mi cuello y después besó el lugar irritado. Eso dejaría marca. Se
sentó sobre el gran bulto aún tapado por mi ropa interior y comenzó a restregar su trasero en él.
Gemí despacio y sonreí meciendo mi cadera al compás de sus movimientos. Llevé mis manos a
sus costados y apreté sus piernas. Louis acercó sus dedos a mi boca, lo que me desconcertó,
acarició mis labios y los abrió con cuidado, mordí su dedo corazón. El pequeño se apoyó en sus
rodillas nuevamente y con la mano izquierda acarició mi miembro. Metió el dedo índice que se
encontraba jugando con mis labios en mi boca. Lo redondeé con mi lengua mientras él lo sacaba
y metía al compás con su mano izquierda. Provocándome.

Se inclinó hasta que su rostro estuvo a milímetros del mío, podía sentir su aliento caliente chocar
con mi mejilla. Quitó el dedo lubricado por mi saliva y lo llevó a su entrada. Mi respiración se
detuvo, miré con atención su rostro. Relamió sus labios, frunció apenas el ceño y lentamente
metió el índice en su interior sin dejar de mirarme a los ojos. Abrió su boca y respiró con dificultad.

-Lou...- Gemí cuando en realidad él debería haberlo hecho. Era lo más morboso que había visto
hasta ahora. Louis se dilataba para mí, él mismo se daba placer, su rostro angelical
transformándose debido al gozo que sentía era era tan caliente, si seguía así me correría con tan
solo velo. Llevé mi dedo a sus labios y el castaño sonrió, lo lamió con desesperación cerrando
sus ojos. Tragué saliva.

Acerqué mi dedo a su entrada y lo metí sin cuidado junto con el suyo.

-A-Ah...- Gimió con su delicada voz, fina y dulce. Juntó su frente sudorosa con la mía. Comencé a
dilatar su húmeda y caliente entrada, al igual que él lo hacía, sin perder detalle de su delicado
rostro y robándole besos cuando podía. Metí otro dedo y el pequeño gimió más alto, contrajo sus
paredes, dejé mis dedos quietos esperando una señal que me indicara continuar. El castaño cerró
sus ojos y suspiró, luego de varios segundos comenzó a mover su cadera contra los dedos, por lo
que yo moví los míos como tijeras y él continuó metiendo y sacando el suyo.

-Creo que ya estás listo.- Le dije necesitado. El ojiazul tan solo gimió en respuesta, sacó su dedo
índice y con esa mano agarró la mía. Me miró con una media sonrisa, comenzó a mover
lentamente mi mano y a introducir mis dedos en su interior, mecía su cadera contra ella y gemía
cada vez más alto sobre mis labios. Mierda, necesitaba follarlo. Quería pararlo, pero verlo
disfrutar tanto y comportarse de esa manera me lo impedía.

-L-Lou...- No aguantaría, ver a Louis así, tan... puta.- Vamos...- Lo incité aún dejando mis dedos
firmes para él.
-Pídelo.- Soltó una pequeña risita. Pasé saliva por mi garganta seca, sentía mi orgasmo venir y el
pequeño ni me había tocado demasiado.

-Quiero follarte, Louis.- El ojiazul sonrió de costado. Con lentitud quitó los dedos de su cuerpo y
bajó mi bóxer, lo necesario para que mi hinchado miembro saltara de él. Agarró la base con
lentitud y lo dirigió a su entrada, se sentó despacio en mi miembro. Cerró uno de sus ojos con
fuerza, el otro lo dejó abierto, su boca formaba una perfecta 'o'. Apenas había introducido la punta
de mi pene, su entrada estaba tan caliente y apretada, casi dolía, gemí con vos grave y profunda.
Bajaba lentamente, estaba seguro de que a pesar de haberlo dilatado, le dolía.- Joder...- El placer
era increíble, la entrada húmeda y prieta del pequeño era lo más placentero que había sentido.
Me encantaba. Debía concentrarme para no terminar justo ahora. Gemí y suspiré al sentirme
completamente dentro de él, Louis se quedó quieto y me miró, con su respiración agitada al igual
que la mía, sus hermosos ojos azules me observaban con picardía. Cerré los míos, estaba muy
excitado, me correría en cualquier momento.

Louis comenzó a montarme, se movía despacio, inmediatamente gemí y apreté las sábanas con
fuerza, ese calorcito familiar que sentía antes de terminar recorrió todo mi cuerpo, sentí como mis
mejillas se enrojecían y mis oídos se tapaban, todo mi cuerpo ardía. Mis piernas temblaron,
contraje mis músculos y agarré la cadera de Louis, lo penetré con rapidez, desesperado por
acabar. Sentí el éxtasis invadir por completo todo mi cuerpo, me corrí con fuerza. Gemí alto con
voz ronca y grave.

-Mierda...- Pronuncié débilmente. Louis me miraba con una ceja alzada.- Lo siento, nunca me
había pasado a-algo así.- Suspiré y cerré mis ojos intentando controlar mi respiración, nunca me
había corrido tan rápido. El pequeño se quitó de arriba mío y pude observar como el semen
chorreaba de su interior, escurriéndose por sus suaves piernas.

Agarró mi pene semi-erecto y lo sacudió haciéndome gemir nuevamente, cerré los ojos otra vez
mientras él movía su mano de arriba a abajo terminando de sacar todo el semen que quedaba,
las últimas sensaciones de placer me recorrieron las piernas, sentí al castaño acostarse a mi
lado.

-Lou, tú no has acab...


-Shh.- Me chistó.- Mírame.- Abrí mis ojos y lo que vi me dejó con la boca abierta.

-Oh, dios.- Aclaré mi garganta.

Louis se masturbaba a mi lado, sus mejillas estaban completamente rojas, al igual que sus labios.
No podía creer lo que veía, Louis era tan inocente para algunas cosas, tan delicado, dulce y
tímido que verlo actuar de esa forma en la cama era morboso, sucio, realmente excitante, me
ponía.

Movió su mano a lo largo de su pene con brusquedad, delineó su glande con el pulgar y gimió
alto. Me coloqué arriba suyo sin interrumpir lo que hacía. Abrió sus ojos, estábamos cara a cara,
sus zafiro mezclados con mis ojos esmeralda. Miradas profundas y deseosas del otro.

Estaba apoyado en mis codos para no aplastarlo y dejarle lugar para tocarse. Lo miraba a los ojos
pero podía notar como todo su cuerpo se movía de arriba a abajo debido a sus propias manos.

-Eres una puta.- Le dije con una sonrisa burlona. Louis rodó los ojos.

-Así me quieres.

-Así te quiero.

Me abalancé sobre sus labios. Comencé a besarlo con desesperación, su saliva mezclada con la
mía. Sentí su mano moverse más rápido aún. Sonreí en el beso. Mordí su labio inferior y lo estiré
con fuerza. Un ronroneó se escapó de lo más profundo de su garganta y todo su cuerpo tembló.

Louis se corrió sobre su torso, el tibio semen chocó contra mi pecho y el pequeño gimió en mi
boca.

-Estuvo estupendo.- Le dije unos minutos después.


-Lo sé.- Contestó como pudo, tratando de recuperar el aire perdido.

Besé con lentitud sus labios y su mejilla. Se lo veía realmente cansado. Luego de varios
segundos, cuando pensé que había quedado dormido, sus ojos brillantes se abrieron con
pesadez.

-Estoy muerto.- Pronunció. Me reí dejando ver mis hoyuelos.- Me encantan tus hoyuelos, son
tiernos.- Balbuceó mientras tocaba el pocito que se formaba en mi mejilla.

-Tú eres tierno.- Le dije y besé su frente.- Aunque en la cama te conviertas en una zorra.- Louis
chistó y golpeó mi pecho. Volví a reír.

-Vete... a la... mierda.- Suspiró y cerró sus ojos. Se durmió casi al instante. Este chico me volvería
más loco de lo que ya estaba.

-Descansa "estrellita".- Murmuré en su oído.

Me levanté de la cama y fui al baño para quitar todo el semen de mi cuerpo. Quité mi bóxer y abrí
el grifo del agua, me metí en la ducha cuidando que mi pelo no se mojara. Suspiré.

Louis no sabía que su vida se arruinaría a mi lado, podía notar como se estaba enamorando, si es
que no lo estaba ya, tampoco le advertiría nada, que lo descubra por sí mismo. Se sorprendería
tanto como yo al enterarme, estaba mucho mejor antes de saberlo por lo tanto sería mejor que
nada saliera a la luz. Salí de la duche y me sequé con una toalla blanca que se encontraba en el
mueble, una vez seco, agarré otra toalla y la mojé. La llevé a la habitación y con ella limpié el
cuerpo de Louis para que no se sintiera incómodo en medio de la noche, al terminar tiré la toalla
en el ducto de ropa sucia. Apagué las luces y me acosté a su lado. Realmente no me entendía, yo
no quería herir sus sentimientos, mucho menos hacerle daño, pero sabía que estando a su lado
sucedería de todas formas, ya que todo lo que toco se rompe, se quiebra, se destruye y cae en
pedazos. Aunque intentaría que mi relación con Lou durara mucho tiempo, haría lo posible.
Además con él las cosas eran diferentes, me hacía sentir diferente, tal vez por su forma de ser
tan valiente, por ser fuerte, definitivamente era eso. Bueno, también su pequeño y delicado
cuerpo, su rostro angelical, su dulce voz, todo en él me gustaba. Para mí era perfecto y no podía
arriesgarme a perderlo. Debía mantenerlo a mi lado, por eso no debía enterarse de nada. Por
más que sufra luego.
________________________________________

¡He vuelto!

Espero que les guste.

Lamento mucho la tardanza, pero no pude seguirla por algunos problemas...

Espero que entiendan, y ¡estoy feliz de volver!

Comenten mucho, leí todos sus comentarios y son mágicos. GRACIAS.

Si no es mucho pedir les recomiendo esta novela:

[Link]

¡Me encanta! Y merece muchísimos más lectores.

Gracias nuevamente.

~Andy.
=================

>XIII

By Harry

ooo--ooo--ooo--ooo--ooo--ooo

*-#|Dos semanas después.|#-*

ooo--ooo--ooo--ooo--ooo--ooo

Abrí los ojos y dejé ingresar el aire que me hacía falta, tosí. Tuve un sueño extraño en el que me
asfixiaba, fue horrible. Sentía todo mi cuerpo arder.

-¿Estás bien?- Una dulce voz adormilada preguntó a mi lado.

-Sí.- Contesté mientras el pequeño bostezaba y refregaba sus ojos, los abrió y me miró
preocupado.

-Estás sudando.- Se sentó en la cama y puso su mano en mi frente.- Por dios, Harry, estás
hirviendo.- Intentó levantarse.

-¿A dónde vas?- Lo interrumpí tomándolo del brazo.


-A buscar un paño mojado para que te baje la temperatura.- Respondió apresurado. Reí.

-Tranquilo, Lou. No es nada. Tomo una pastilla y se me pasa, no te preocupes.- El ojiazul me miró
inseguro. Dejé un pequeño beso en sus labios y me levanté de la cama.- Voy a ducharme,
¿vienes?

-Sí.- Contestó y se levantó con rapidez, le sonreí.

Luego de una larga ducha con el pequeño, nos dirigimos a la sala para desayunar algo. Louis
había hablado con varios de los chicos de aquí, pero no tanto, ya que no se lo permitía. Lo sé,
soy demasiado controlador con él, pero no puedo evitarlo. Es mío.

Liam me contó que al principio se llevaban bien pero que ahora no podía ni verlo. Yo sabía a qué
se debía su cambio drástico de parecer. Estaba celoso.

Liam está en casa hace bastante tiempo. Las chicas, Vane y Susan, me dijeron que se había
'enamorado' de mí y todas esas mierdas. Obviamente al principio no les creí nada, pero luego fue
el mismísimo Liam el que me confesó su amor. Lástima. Solíamos tener una buena relación de
hermanos y el idiota tenía que arruinarlo. Bueno, tal vez el problema era yo, es decir, se supone
que si su amistad me importa no debería molestarme si gustara o no de mí, pero con el paso del
tiempo estar a su lado se volvió incómodo y preferí alejarme un poco de él. Ahora que Louis llegó
se debe sentir ignorado, y es que es así. Prefiero pasar de él. Si quiere puede irse, las puertas de
la mansión están abiertas si decide marcharse.

Nos sentamos en nuestras sillas e inmediatamente ingresó Vanessa con una bandeja que
contenía nuestro desayuno. Ahora no comíamos todos juntos Louis y yo lo hacíamos a parte y
luego los demás. Lo prefería de esa forma.

-Gracias.- Dije cuando terminó de servir.


-De nada, señor.- Sonrió y se retiró.

Estaba muy distante de mis chicos últimamente, pero sé que pueden arreglarse solos.

Louis jugueteaba con su comida, sin rastros de tener apetito. Siempre comía muy poco y estaba
muy delgado.

-¿No tienes hambre?

-No.

-¿Te sientes bien?

-Sí.

-Oh, vamos. Dime qué te sucede.- Le dije cuando noté su tono cortante.

-No me pasa nada, Harry.- Suspiró.

-Sé que algo te pasa, dime qué te molesta. Sabes que odio que me escondas cosas. Habla.

-No pasa nada. Solo se me fue el apetito, ¿sí?

-Bien. Si no quieres decirme, no lo hagas. Y si no quieres comer, tampoco lo hagas, pero no


juegues así con la comida.- Me levanté enojado, agarré su plato y también el mío.

-Harry...- Lo ignoré y me dirigí hacia la cocina.


Vanessa se encontraba lavando algunos platos y cubiertos, se sorprendió al verme.

-¿Sucede algo?- Preguntó preocupada.- Oh, lo lamento, la comida estaba mal, ¿verdad? Y-Yo, lo
siento tan...

-No es eso.- La interrumpí con una sonrisa. Vane suspiró un poco más relajada.- No tenemos
hambre.- Me acerqué a su oído.- Tu comida es exquisita, la más deliciosa que he probado.- Unos
segundos después agruegué en un susurro:- No se lo digas a Susan.- Ella rió y me moví para
besar su mejilla ahora ruborizada.

-G-Gracias, señor.- Contestó avergonzada.

-De nada.- Dejé un pequeño beso en sus rojos labios y ella sonrió.

Mi celular comenzó a sonar e inmediatamente busqué entre los bolsillos de mi pantalón. Lo


agarré y sin siquiera mirar la pantalla, atendí.

-¿Sí?

-¿Styles?- Preguntaron al otro lado.

-¿Quién habla?

-Soy Luke.

-¡Hemmings!- Contesté con una gran sonrisa. Miré a Vanessa y le guiñé un ojo antes de salir de
la cocina.- ¿Qué tal todo? ¿Lo has encontrado?- Pregunté realmente emocionado mientras me
dirigía a la gran sala y abría la puerta de vidrio que llevaba al patio.

-Bueno... Yo...- Contestó algo nervioso. Mi sonrisa se esfumó al instante, esperando lo peor.- Me
temo que... ¡sí! ¡Lo he encontrado!
-Maldito hijo de puta, no vuelvas a hacer eso.- Le dije entre risas. Me senté en una silla, me
recosté, abrí mis piernas y dejé caer mi mano entre ellas.- Te amo, hermano, siempre cumples
con tu trabajo, nunca fallas.

-Lo sé, soy el mejor. Yo también te amo, maldito.

-Oye, dime en dónde se encuentra.

-Sigue viviendo a las afueras de Londres, está muy lejos de tu casa. ¡Debo ir a visitarte!- Gritó de
repente.

-Hey, no es mala idea, ¿cuándo puedes venir? De paso me llevas hasta ese lugar.

-No es muy agradable.

-No me importa.

-Está bien. Debo hacer algo primero, pero tal vez mañana ya pueda ir, ¿vale?

-Perfecto. Te espero entonces. Luke, gracias por todo.

-De nada, sabes que siempre puedes contar conmigo.- Suspiré.

-Sí, lo sé. Nos vemos.

-Adiós.- Agregó y luego colgó.

Luke era un idiota, siempre me hacía reír por más que cargara con un humor de perros, me sentía
bien con su simple y alegre compañía, era de mis mejores amigos. El único en realidad, ya que
con Liam no pasaba casi nada de tiempo. Sí, tenía solo dos amigos en los que confiaba, pero
vuelvo a repetir, Liam la cagó al enamorarse de mí. De todas formas ahora tenía al precioso de
Louis para pasar el tiempo.

Cerré los ojos tratando de relajarme un poco, tenía ganas de salir, cosa que nunca hacía. Tal vez
podría llevar a mi hermosa estrellita a pasear. Reí suavemente, nunca diría eso en voz alta.

-¿Harry?- Hablando de la perfección...

-¿Qué?

-¿Estás enfadado conmigo?- El miedo en su voz era palpable. No por miedo a que le hiciera
daño, porque nunca se lo haría, sino por miedo de no poder volver a estar conmigo, o de que no
le hablara en todo el día.

-No.- Contesté con simpleza.

-Hazz...- Me llamó insistente.

-¿Qué?- Volví a repetir esta vez más seco.

-Nada.- Abrí los ojos lentamente y observé a Louis con la mirada baja, jugueteando con sus
manos temblorosas y un pie encima del otro. Se veía totalmente tierno y vulnerable.

-Ahora dime.- Alcé una ceja esperando a que me dijera cuál era el problema. Ayer estuvo dándole
vueltas al asunto y no me dijo nada de lo que quería decirme.

-No es nada.- A pesar de afirmar que no era absolutamente nada, podía notar ese dejo de
inseguridad en sus ojos, de molestia. Algo sucedía estaba al cien por ciento seguro de ello.
-Louis...- Le advertí.

-¿Qué?- Preguntó perdido, pretendiendo no saber de lo que yo hablaba, pero claro que lo sabía.
Simplemente le costaba confiar en mí aún, era por eso que no se animaba a decir lo que
pensaba.

-Dime.- Reproché.

-¿Qué cosa?

-Lo que ibas a decirme.

-Yo no iba a decirte nada.

-Claro que sí.

-¿De qué estás hablando?

-¡De lo que ibas a decirme!

-¡No tengo nada para decirte!

-¡No me grites!

-¡Tú empezaste a hacerlo!- Nos quedamos en silencio hasta que una pequeña risita contagiosa
se escapó de los labios de Louis. No podía creerlo.

-Deberíamos salir de aquí. El encierro nos está afectando.- Le dije observando absorto la belleza
de su rostro sonrojado.
-Estoy de acuerdo.- Agregó con una gran sonrisa. Le ofrecí mi mano y la tomó con delicadeza.-
¿Crees que la locura se contagie?

-¿A qué te refieres?- Acaricié su mano con mi pulgar notando nuevamente la inseguridad de sus
ojos, tratando de que mi tacto lo calmara de lo que sea probablemente una maraña de preguntas
en su cabeza.

-Eso. Si la locura puede contagiarse.

-No lo creo.

-Pues, tú me estás volviendo loco.- El rubor nuevamente subió por sus mejillas, joder, era tan
tierno.

-Y tú a mí.- Agregué sonriente.

-¿Ves? Sí se contagia.- Dijo seriamente frunciendo el ceño, me reí con suavidad.

-Entonces estás en problemas.

-¿Porqué?

-Porque te contagiaré mi locura.- Estiré su mano, incitándolo a sentarse sobre mí.

-Ah, pero eso ya lo sabía.- Dijo con una sonrisita divertida. Se sentó en mi regazo dejando caer
sus piernas a los costados de las mías, apoyándose en mi pecho y acurrucando su cabeza en mi
cuello.

-¿Aún así permanecerás a mi lado?- Pregunté sorprendido, llevando una de mis manos a su
cadera y la otra a su espalda.
-Sí.- Alcé ambas cejas y mordí mi labio inferior con una sonrisa, mientras lo acariciaba con
suavidad.

-¿Te quedarías a mi lado pasara lo que pasara?- Pregunté sin querer preguntarlo realmente, la
interrogante se coló por mis labios antes de poder frenarla y pensar antes de hablar.

-¿A-A qué te refieres?- Noté como rápidamente cambiaba el tintineo dulce y alegre de su voz por
uno de preocupación. Al instante me arrpentí de haberle preguntado cualquier cosa.

-A nada, olvídalo.- Louis paseó su mano por mi pecho y lo acarició por arriba de la tela, llevó su
mano hacia mi cuello y delineó mi clavícula con su dedo índice.

-Puedes confiar en mí.- Su tibio aliento chocó contra mi sensible piel y un escalofrío recorrió mi
espina dorsal.

-Lo sé.

-Entonces, ¿porqué no me dices qué te sucede?- Con la misma mano que antes acariciaba mi
cuello, ahora tocaba mis rulos.

-Por la misma razón que tú no lo haces.- Louis suspiró y escondió su rostro más aún.

-Por miedo a lastimarte.- Dijo contra mi cuello. Sabía perfectamente que el pequeño tenía algo
para decirme y que no se animaba a hacerlo, también sabía que era para no hacerme daño, el
mismo motivo por el que yo no le decía de una puta vez lo que me pasaba.

Nos quedamos así, disfrutando el calor y la compañía del otro. Luego de pensar seriamente en
contarle o no a Louis, si sufriría o no por mi culpa, si podría ocultárselo por siempre o no, me
decidí a hablar sobre una parte de la historia.
Bueno, no me decidí del todo.

-Debo de-decirte algo...- Vacilé.

-Dime.

-Amm, gracias.- Maldición, aún no era tiempo, era muy pronto. No me sentía preparado, no
soportaría ver su cara de desilusión y sus ojos tristes y dolidos, no ahora que Louis se había
vuelto importante para mí.

-No ibas a decirme eso, te conozco. Ahora dime de una vez qué sucede.- Sacó su rostro de mi
cuello y me miró preocupado.

-Era eso.- Sonreí con nerviosismo.- Es solo que... me cuesta dar las gracias aún.- Louis mordió
su labio inferior.

-No es tan difícil. Debes sentirlo de verdad en tu corazón, para dar las gracias o pedir disculpas.-
Sonrió.

Acaricié su rostro como si el pequeño fuera el tesoro más preciado del universo, y lo era para mí.
Él era mi universo. Se ruborizó pero no quitó la vista de mis ojos jade.

-Gracias.- Dije una vez más.

-¿Porqué esta vez?- Preguntó en un susurro.

-Por ser como eres.- Una pequeña sonrisa tiró de las comisuras de sus labios, agachó la cabeza
avergonzado.

-De nada, supongo.


Se hizo presente un silencio para nada incómodo, más bien, reconfortable. Louis era especial, era
la persona más dulce, pura, tierna e inocente que había conocido. Me encantaba todo de él y no
pasaba un segundo en el que no pensara en su bienestar. Por eso estaba tan preocupado, si
había algo que Louis me había dejado muy en claro, por más que no lo haya expresado en
palabras aún, era que se había enamorado de mí. Ese era mi objetivo en un principio, pero
luego... luego me arrepentí al saber que por más que me esforzara, terminaría lastimándolo, tenía
un gran problema encima, y esas eran suficientes razones para pensar en alejarlo. Pero no podía,
simplemente no podía perderlo.

-¿Qué soñaste esta vez?- El hermoso niño de ojos zafiro batió sus pestañas y ladeó la cabeza,
interrogante.

-No recuerdo bien, solo sé que me faltaba el aire.- Fruncí el entrecejo tratando de recordar.- No.
Alguien me asfixiaba. No sé quién, pero me quitaba el aire y estaba a punto de quedar
inconciente. Lo último que recuerdo fue tu voz gritando mi nombre y ahí fue cuando desperté.

-Hazz, me asustan tus constantes pesadillas. ¿Crees que sea algo normal?

-Tal vez.

-¿No te preocupa? ¿no estás cansado?- Sonreí.

-No, para nada. Tú no te preocupes, yo estoy bien.- El pequeño suspiró.

-No quiero que nada malo te suceda.- Un nudo se formó en mi garganta.

-No me pasará nada, lo prometo.- Louis sonrió y besó mi mejilla.

-Eso espero, si llegara a pasarte algo malo, moriría.- Tragué saliva intentando que ese nudo
molesto en la garganta pasara para que no me delatara mi voz temblorosa.
-No digas esas cosas.- Dije incómodo con voz angustiada.

-¿Qué sucede, amor?- Tomó mis mejillas con sus manos y me miró a los ojos.- ¿Porqué te pones
de esa manera? ¿Estás bien?

-Claro que sí.- Sonreí intentando ocultar esas repentinas ganas de llorar que hace demasiado
tiempo no sentía.- Es solo que... eres increíble, me emociona que me quieras tanto.

-Yo no te quiero.- Soltó seco.

-¿Qué?- Pregunté impactado por la respuesta del menor, eso era imposible.

-Te amo.- Sentí que sus labios se movían en cámara lenta pronunciando esas palabras a las que
tanto temía. Pasé saliva por mi garganta repentinamente seca.

-Yo también, Lou, yo también te amo.- No era del todo cierto, no aún, pero sería capaz de
repetirlo un millón de veces más con tal de ver la exuberante sonrisa que Louis puso en ese
momento al escuchar salir de mis labios esas dos simples palabras.

-Te amo.- Volvió a decir, esta vez con más emoción en sus ojos y voz.

No pude resistirme, me acerqué con parsimonia a su rostro y observé cómo Louis cerraba sus
ojos al sentir mi cercanía. Cerré los míos y conecté nuestras bocas, comenzando un beso tierno y
delicado, mordí y saboreé sus dulces labios. Acaricié con mi lengua su inferior y él abrió la boca
dándome paso. Metí mi lengua con cuidado y me encontré con la suya que tímidamente y muy
despacio comenzó a jugar con la mía.

Estuvimos así por varios minutos en los que nos separábamos solo para buscar un poco de aire y
luego continúabamos besándonos y acariciándonos sin dejar ningún rastro alguno de una mínima
intensión sexual.

-Hazz... Harry.- Interrumpió. Me separé con la respiración agitada luego de dejar pqueños besos
sobre sus labios.

-¿Qué?- Me quejé.

-Los chicos.

-¿Qué?- Pregunté un poco aturdido por las sofocantes sensaciones que siempre tenía luego de
besarlo.

-Los demás chicos. Están... están desayunando.- Mencionó con las mejillas sonrojadas y la
cabeza gacha.

-¿Y?- Aún no entendía qué sucedía.

-Nos están viendo, justo ahora.- Dijo en un susurro. Fue ahí cuando caí en cuenta de dónde nos
encontrábamos. Había olvidado el vidrio que separaba el jardín trasero de la sala. Miré hacia
adentro y sin duda todos los chicos nos miraban desde la mesa. Al voltear muchos agacharon sus
miradas y comenzaron a comer lo que había en sus platos. Suspiré.

-No pasa nada, Lou. Vayamos a algún lado, ¿quieres?- Traté de ignorar la penetrante mirada de
Liam en el comedor.

-No.- Dijo apenas audible.

-¿Enserio? Creí que estabas cansado de estar aquí encerrado.- Louis asintió.- ¿Entonces?

-Me da vergüenza.- Mordió su labio inferior, lo miré con una sonrisa pícara.

-¿Qué cosa?- Sabía muy bien qué lo avergonzaba, pero quería que lo dijera de todas formas.
-Lo que acaba de pasar. No quiero que me vean y se rían... Mejor esperemos, sí, esperemos a
que terminen de desayunar.- Reí suavemente sin creer por completo que Louis era real, era muy
perfecto.

-Si eso quieres, peque.- Acaricié su mejilla con sutileza.- Esperaremos.- Sonrió y dejó un pequeño
beso sobre mis labios para luego acurrucarse nuevamente en mi cuello y suspirar.

-¿Te gusta?

-Sí.

-Chupa la punta.

-Lo intento.

-Vamos...

-Espera, Harry, no seas impaciente.

-Tu boca es muy pequeña.... Chúpalo todo.

-No puedo.

-Vamos, házlo rápido.


-¡Que esperes! Gotea del otro lado.

-Chorrea por todos lados.- Reí.

-¡No te rías! Tú no te estás manchando. Ayúdame.- Hizo un adorable puchero.

-A ver.- Arrebaté el helado de vainilla que Louis tenía en sus manos y lo llevé a mi boca dándole
un gran bocado y casi terminándolo.

-¡Ey!- Reprochó tomándolo de nuevo y pasando su lengua por el cono que aún chorreaba.- Era
mío.- Frunció el ceño y sus labios. Negué con una pequeña sonrisa.

-Luego te compro otro.

-No quiero otro.

-Caprichoso.

-No lo soy.

-Claro que sí.

-No.

-Sí.

-¡Que no!- Solté una carcajada y Louis arrugó su nariz.

Nos encontrábamos en el parque, yo quería llevarlo a comer a algún restaurante elegante ya que
era mediodía, pero él solo quiso un helado.

-Vamos, no te enojes.- Llevé mi dedo índice a la vainilla y con ella manché su nariz.

-¡Harry!- Agarré sus muñecas y las estampé contra el banco en el que nos encontrábamos
sentados, me acerqué a él lentamente y cerró sus ojos ya con la respiración entrecortada.

-Delicioso.- Hablé con voz ronca y grave, era obvio que me refería a Louis y no al sabor del
helado.

-Ha-Harry...- Louis abrió sus [Link]ó saliva con sus mejillas sonrojadas.

-¿Sí?- Pronuncié con un tono juguetón.

-Déjame comer mi helado.- Me reí y lo solté con una gran sonrisa en mis labios.

Louis en verdad era increíble.

Y era completamente mío.


_______________________________________

¡Hola!

¿Cómo están?

Yo estoy enferma y prácticamente vivo en el hospital, por eso no puedo subir tan seguido. Hoy a
las siete estaba en el médico y volví a casa a las cinco de la tarde, lo peor es que mi enfermedad
me quita completamente las fuerzas y estoy todo el tiempo como zombie, en la cama o con dolor
en todo mi cuerpo. Lo siento si es muy corto, son muchas conversaciones y les tienen que prestar
atención.

Espero poder subir pronto el que sigue. Ya lo tengo escrito en el celular.

¡Gracias por leer y comentar!

~Andy.
=================

>XIV

By Louis

Luego de volver a la mansión, ya de noche, me encontraba sumamente exhausto. Pasé un


agradable día con Harry, fue paciente conmigo y me trató muy bien.

Al acostarme, lo único que quería era descansar, pero Harry tenía otros planes. Hicimos el amor
una vez más, de una manera tierna, suave y dulce, lenta. A pesar de estar cansado, logré
complacerlo y eso era lo que más deseaba.

-Que descanses.- Oí que susurró luego de apagar la luz y acostarse a mi lado. Me dormí al
instante en que sentí sus brazos rodear mi cintura y tocar mi vientre.

Desperté de un profundo sueño en el que Harry se encontraba besándome y acariciándome para


que me sintiera mejor.
Me senté en la gran cama y refregué mis ojos para espabilarme. Todo estaba tranquilo, una débil
luz entraba por la ventana y ni un solo ruido se escuchaba en la mansión. Miré el reloj que se
encontraba sobre la mesita de noche; las 5:15. Por eso tanto silencio.

Crucé los brazos sobre mi pecho, preguntándome dónde se encontraba Harry. Me sentía raro,
ligero, extrañamente bien.

Me levanté de la cama, mis pies tocaron el suelo y un escalofrío subió por mi espina dorsal.
Abracé mi cuerpo ya que tenía mucho frío y me encontraba desnudo. Bostecé cerrando mis ojos,
caminé hacia adelante de todas formas. Choqué con algo, o más bien con alguien. Mi cabeza
chocó con su duro pecho.

-Auch.- Me quejé. Harry se rió mientras terminaba de salir del baño.

-¿Qué haces despierto, enano? ¿No estás cansado? Es muy temprano.- Llevó su mano a mi
barbilla y levantó mi cara para mirarme a los ojos. Fue ahí cuando recordé lo que habíamos
hecho. Mis mejillas se ruborizaron al instante y jugueteé con mis manos, nervioso. ¿Era tan
despistado como para olvidarme de lo que había hecho hace apenas horas? Que vergüenza.

Harry llevaba solo un bóxer blanco puesto.

-N-No estoy cansado.- Contesté.- De todas formas, ¿tú qué haces despierto?

-Yo... no pude dormir en toda la noche.- Suspiró.

-Ven.- Tomé su mano y lo llevé hacia la cama.- Acuéstate.

-¿Qué me harás?- Sonrió de lado mientras se tiraba de espaldas al colchón. Llevé mi mano hacia
mi frente y dejé salir una pequeña risita.
-No te haré nada, solo te ayudaré a dormir. Pervertido.- Susurré y dejé un pequeño beso sobre
sus labios.

-Solo contigo.- Me tomó de improvisto por los brazos y me tiró arriba suyo. Gemí por la sorpresa y
me separé con rapidez de su pecho, quedando sentado justo arriba de su cadera y con mis
piernas a sus costados. Harry rió.- Solo contigo.- Repitió pasando la lengua por sus labios.

-Harry...- Murmuré cuando pasó la vista por todo mi cuerpo y mordí mi labio inferior.

-Hazme dormir, pequeño.- Me sacó de arriba suyo y me dejó a su lado. Suspiré.

Habían pasado dos semanas desde que le confesé a Harry mi pasado, dos largas semanas
basadas en... sexo. Prácticamente no me dejaba salir de la habitación, solo para comer porque el
baño se encontraba aquí dentro.

-¿Quieres que cante una canción?- Le pregunté mientras observaba su perfecto rostro y sus ojos
cerrados. A pesar de sus marcadas ojeras, se veía precioso.

-Bien.- Murmuró.

Comencé a cantar una canción que yo mismo había escrito años atrás, recuerdo que Bill se
divertía molestándome por escribir canciones pero después terminaba ayudándome a finalizarlas
y las cantábamos juntos. No recordaba exactamente la letra, pero hice lo que pude. Hazz varias
veces me había elogiado debido a mi voz y eso me alegraba mucho.

No había terminado de cantar y ya se encontraba profundamente dormido, varias noches se


quedaba despierto, tenía muchas pesadillas y eso me asustaba. Algo atormentaba su mente pero
nunca me decía qué era lo que lo molestaba.

Pasé mi mano por su perfecto torso y luego lo cubrí con las sábanas. No sé qué le pasaba
últimamente pero se estaba comportando de una manera extraña, me trataba como a una zorra y
después me decía que me quería, incluso me golpeaba, pero no golpes graves, sino golpes
mientras hacíamos el amor, y no me gustaban demasiado, pero no se lo decía. Se había vuelto
un completo pervertido, o adicto al sexo, y era mi culpa por haberle dado pase libre a mi cuerpo.

Me estaba cansando, ¿acaso Harry no me amaba? Porque yo sí que lo amaba a él.

Acaricié sus rulos y recordé el día de ayer. Harry estaba muy feliz, y yo también, pasamos un día
extraordinario juntos, fuimos a caminar por las hermosas calles de Londres, aunque sus
guardaespaldas nos seguían, traté de ignorarlos. Harry me compró un helado de vainilla que casi
lo come de un solo bocado, luego me llevó al zoológico. Por un lado fue hermoso ver a los
animales que nunca antes había visto en directo, pero luego recordé que los mantienen ahí
encerrados a la fuerza. Los pobres animales no se merecen ser tratados como un producto para
llamar la atención o una máquina de dinero para los humanos, ellos merecen ser libres,
relacionarse con los demás animales de su especie, no solo con unos pocos... Siento que la
mansión de Harry es como un zoológico. Nos mantiene aquí encerrados, nos da de comer y un
lecho para dormir, pero eso es todo, como a los animales, debemos resignarnos y
acostumbrarnos a vivir una vida diferente porque otra cosa no podemos hacer, somos sumisos y
trabajamos para él.

Mordí mi labio inferior y con cuidado de no despertarlo me levanté de la cama. Me dirigí hacia la
ventana y miré el oscuro cielo adornado por nubes y una luna llena a punto de ser opacada por
los primeros rayos solares.

Harry me hacía dudar, estaba claro que había "algo" que no nos permitía estar del todo bien.
Había algo raro en nuestra relación que simplemente no encajaba, algo que yo no sabía, pero
estaba dispuesto a descubrir poco a poco.

Yo sabía perfectamente que lo amaba, muchísimo, pero no estaba seguro de si él lo hacía. Tal
vez él estaba confundido, no sabía que pensar o... tal vez solo no me amaba, tal vez solo amaba
mi cuerpo, tal vez... no lo sé, sería mejor no pensar en nada más o me sentiría peor de lo que ya
estaba. De todos modos no sabía qué era lo que le gustaba a Harry de mí, mi cuerpo no es
perfecto, estoy gordo y supongo que he aumentado varios kilos por la comida que el rizado nos
ofrece, además soy muy pequeño, odio mi estatura. No estaba para nada conforme conmigo
mismo, me daba asco.

No sé exactamente cuánto tiempo pasé mirando hacia el cielo, pero la luna ya casi desaparecía y
todo estaba más claro. Me volteé para dejar la vista de la ventana y mirarlo por un largo rato.
Dormía plácidamente, o al menos eso parecía, algunos de sus rulos caían con gracia sobre parte
de su frente, sus dulces labios color sandía se encontraban un poco abiertos y su respiración era
calmada. Harry era perfecto, era hermoso y para mí era un poco surrealista que yo le gustara, no
terminaba de creérmelo. Con tantos hombres y mujeres que podría tener, él me quería a mí...

Agarré la camisa de Harry que se encontraba sobre la cama cuando ya no pude dejar de tiritar, la
había usado ayer y aún podía sentir el dulce olor de su perfume mezclado con su aroma natural.
Me abroché la camisa color azul oscuro y noté lo grande que me quedaba, tapaba mis partes
íntimas y llegaba a mis muslos, justo arriba de mis rodillas. Sonreí notando como el calor subía a
mis mejillas. Un gemido de dolor provino de los labios de Harry, quitándome de mis
pensamientos, noté como comenzaba a temblar y a respirar con dificultad. Se sobresaltó pero no
abrió los ojos. Me acerqué lentamente hacia él por arriba de la cama, me coloqué de rodillas a su
lado y comencé a acariciar sus rizos y sus mejillas, pronunciando suavemente su nombre. Era
mejor no despertarlo de golpe, la última vez que lo hice Harry me empujó y me tiró de la cama,
después se disculpó unas veinte veces, yo me encontraba enojado y algo asustado pero luego no
logré aguantar la risa, solté una carcajada que terminó por contagiarlo, acabamos los dos en la
cama acurrucados y riéndonos.

-Harry...- Lo llamé con cuidado mientras él se sacudía.- Harry, por favor, despierta.

-No...- Susurró y dio un respingo. Moví su hombro con insistencia sabiendo que ese susurro no
era dirigido hacia mí.

-Harry...

-¡No!- Gritó y se sentó en la cama completamente agitado.

-Ya, está bie...

-¡Demonios!- Gritó con frustración y golpeó con su puño el colchón, pasó su mano por su frente.-
L-Louis.- Me miró de repente, aún se lo veía algo aturdido.- Estás aquí...- Balbuceó. Parecía que
se largaría a llorar en cualquier momento.
-Estoy aquí.- Afirmé y acaricié su espalda encorvada. Tranquilo, no iré a ninguna parte.- Harry me
miró fíjamente y luego me abrazó, tomándome por sorpresa, correspondí el abrazo rápidamente y
el rizado escondió su rostro en mi cuello, sus rulos me hacían cosquillas.

-Lo siento.- Murmuró contra mi piel.

-No tienes porqué disculparte, amor.- Contesté con una sonrisa, disfrutando de ser yo el que esta
vez deba protegerlo.

-Me encanta que me digas amor.- Pude sentir su sonrisa contra mi cuello.

-Amor.- Repetí, Harry rió dejando de esconder su rostro y mirándome, dejó un pequeño beso
sobre mis labios.

-¿Esta es mi camisa?- Preguntó con una sonrisa pícara y tocando la camisa en la parte de mi
pecho. Volviendo a la normalidad. Me ruboricé al sentirme como un intruso indigno de usar su
ropa, su escrutante mirada me ponía aún más nervioso.

-Sí, si te molesta puedo quitármela.

-No me molesta, pero podrías quitártela de todas formas.- Solté una risita estúpida y el calor en
mis mejillas aumentó.- Te ves adorable.

-Siento que mi rostro va a estallar.- Agregué con una sonrisa, Harry rió negando con la cabeza.

-Me encanta ser el motivo de tu sonrojo, me encanta provocar eso en ti y me encanta mucho más
como se ve mi camisa sobre tu cuerpo.- Tapé mi rostro con mis manos incapaz de aguantar un
segundo más su penetrante mirada, escuché su suave risa y me sentí más pequeño que nunca,
pero protegido a la vez. Amaba ese sentimiento extraño y confuso.

-Ya no te burles.- Reproché dejando que las palabras sean un poco menos entendibles debido a
mis manos sobre mi rostro.- Me pones todo idiota.- Me quejé, esta vez quitando mis manos y
mirándolo con un puchero.

-Un día de estos terminarás por matarme.- Mordió su labio inferior y así se quedó por varios
segundos en los que no quitó la vista de mis ojos.- Tus ojos son tan azules que soy capaz de
navegar en ellos y perderme en ese mar tan profundo que se confunde con el cielo, la simpleza
de tu belleza solo te hace mucho más especial.- Sus palabras me confundieron por un momento,
no estaba para nada acostumbrado a que me dijeran esas cosas.

-¿De qué libro lo sacaste?- Lo miré entrecerrando los ojos.

-Acabas de arruinar mi momento.- Rió mostrando sus bonitos hoyuelos.- No lo saqué de ningún
lado, solo intentaba expresar lo que siento al ver tus preciosos ojos.- Me ruboricé hasta la raíz del
cabello.

-¡Harry!- Volví a quejarme alargando la 'y'.

-¿Qué?- Preguntó él imitándome, pero alargando la letra 'e'.

-Ya basta, no me hagas poner rojo, no me gusta. ¡Debo parecer un tomate!- Volví a cubrir mi
rostro con mis manos pero esta vez sentí como Harry las agarraba.

-Un pequeño y adorable tomate que me dan ganas de morder.

-¡Para!- Me quejé una vez más con una enorme sonrisa en mi boca. Lentamente quitó mis manos
de mi rostro, nuestros ojos conectaron al instante, sus brillantes orbes esmeralda me observaban
con ternura y una gran sonrisa se asomaba sobre sus labios.- ¿Porqué yo?- Interrogué, recuerdo
haberle hecho esa pregunta hace bastante tiempo.

-No lo sé.- Cada vez nuestros rostros se encontraban más cerca.- Fue algo en tus ojos, en tu
forma de moverte, tan inseguro y observando todo a tu alrededor, y te veías tan indefenso que
eso despertó algo nuevo en mí que no conocía, ganas de protegerte, ganas de ti. Te sentí mío sin
siquiera conocerte.
-M-Me vas a hacer emocionar idiota.- Harry sonrió más aún.

-Creo que te amo.- Sus palabras hicieron eco en mi cabeza.

-¿Qué?- Pronuncié totalmente impactado y parpadeando varias veces. Había sonado tan sincero,
como si sus palabras hubieran salido directamente de su corazón.

-Que creo que te amo.- Repitió sorprendido y completamente emocionado de haber descubierto
eso, como si fuera un gran hallazgo.

-Déjame creer que lo haces.- Acerqué mis labios a los suyos con delicadeza y moví mi boca con
suavidad sobre la suya en un beso seco, sin necesidad de saliva ni lenguas.- Porque yo sí te
amo.

Harry se avalanzó sobre mí y con intensidad besó mis labios, provocando que cayera a la cama
debajo suyo con las piernas dobladas, ya que me encontraba de rodillas. Metió su lengua en mi
boca sin previo aviso y comenzó a jugar con la mía. Me apoyaba en mis codos para evitar que la
posición me doliera.

-Ha-Harry...- Comenzaba a excitarme debido a sus movimientos. Rozaba mi pene con su cadera
y al no tener nada puesto era como si estuviera acariciando mi miembro. Estaba muy cansado y
me dolía la cabeza, no tenía ganas de tener sexo rápido por la mañana, pero mi cuerpo
reaccionaba de otra manera. El rizado mordió con fuerza mi labio inferior, provocando que un
gemido de dolor más que placentero se escapara de mi boca, lo tomé como una orden de
silencio, Harry acarició mis piernas desde las rodillas hacia arriba con un toque algo brusco, llegó
a mi cadera y al descubrir que no llevaba ropa interior, sonrió sobre mis labios. Continuó
ascendiendo por debajo de su camisa, sus grandes y tibias manos acariciaban mis costados,
exploró todo mi torso hasta posicionarlas a los lados de mi cadera.

El beso húmedo continuaba, se separaba para tomar aire y luego volvía a lanzarse sobre mis
labios. Su mano se escurrió hasta la base de mi pene, un escalofrío recorrió toda mi espalda,
sentí mi miembro endurecerse y crecer aún más. No podía moverme demasiado debido a mi
propio peso cayendo sobre la parte baja de mis piernas y a Harry sobre mí ahora acariciando
suavemente de arriba a abajo mi miembro.
-A-Ah...- Un fino gemido salió de lo más profundo de mi garganta al sentir como Harry quitaba sus
labios de los míos y comenzaba a morder y chupar mi cuello. Mi respiración estaba muy agitada y
ya casi no podía controlar mis suspiros y gemidos de placer.

El calor comenzaba a sofocarme e intenté desabrocharme la camisa.

-No, déjatela puesta.- Abrí mis ojos y tomé aire.

-T-Tengo calor.- Harry dejó de tocarme y desabrochó los primeros tres botones.

-¿Mejor?- Asentí apenas y volví a cerrar los ojos cuando el rizado continuó con su trabajo, sentía
como si fuera a desmayarme.

Su tibia mano comenzó a ir más rápido, pasó el pulgar por mi glande y gemí con fuerza.

-P-Por dios, Harry, a-ah...- Intenté mover mis caderas para que aumentara mucho más la
intensidad, pero no pude.- Hazz, me corroah...- Harry dejó de masturbar mi miembro y colocó sus
manos en mi trasero, lo levantó un poco y metió sus manos entre mis piernas para desdoblarlas,
pude sentirlas algo entumecidas al estirarlas. Pasé saliva por mi garganta seca y relamí mis
labios, me había sentido tan cera del orgasmo. Harry agarró mis muñecas y me sentó en la cama,
aún no abría mis ojos. El rizado seguramente quería correrse en mí y sabía que yo no aguantaría
dos orgasmos seguidos.

-Lou, ¿estás bien?- Escuché su respiración agitada. Abrí los ojos lentamente.

-S-Sí.- Sonreí de costado, intentado convencerlo.

-¿Quieres seguir?

-No me dejarás de esta forma.- Le dediqué una sonrisa más grande para que terminara de
creerme.- Estoy muy cansado, pero quiero seguir.- Harry rió suavemente.

-¿Estás seguro, hermoso? Puedo parar si lo deseas.- Lo miré sorprendido. Nunca antes me había
propuesto parar y no sabía como lo tomaría si le decía que no quería tener sexo, tenía miedo de
su reacción.

-Y-Yo...

-Está bien, pararemos.

-No, no dije eso... S-Si tú quieres terminar, y-yo puedo...

-Louis, tranquilo.- Sonrió.- En verdad, no necesito terminar nada. Si estabas tan cansado, debiste
decírmelo desde un principio.- Me miró de una manera reconfortable, en la que pude darme
cuenta de que en verdad Harry ya no era el mismo que había conocido.

-Lo siento, tenía m-miedo.

-¿Miedo? ¿Miedo de mí?- Arqueó sus cejas totalmente sorprendido. Soltó mis muñecas que aún
sostenía y éstas cayeron como peso muerto a mis costados. Se alejó de mí.

-No, no de ti.- Harry suspiró, como si hubiera dejado salir un gran peso en ese suspiro.

-¿Entonces?

-T-Tenía miedo d-de... yo, yo no sabía qué hacer porque, n-no lo sé, pensaba que si no te
complacía t-te enojarías con-conmigo y me dejarías, no quería hacerlo, enserio.- Miré hacia abajo
totalmente abochornado, con un gran nudo en la garganta.- L-Lo siento...- Susurré apenas con un
hilo de voz. Mis ojos se humedecieron, Harry me observaba en silencio y me ponía aún más
nervioso, siempre había sido una persona muy nerviosa y me alteraba fácilmente, las
sensaciones terminaban por superarme. Me molestaba de sobremanera ser tan sensible y frágil,
es como si fuera un delicado muñeco de cristal agrietado al cual un simple toque podría terminar
de quebrarlo. Escuché otro suspiro de su parte. Su mano se dirigió a mi barbilla y levantó mi
rostro, obligándome a mirarlo a los ojos. Sus hermosos ojos.

-Cuando lloras tus pupilas se dilatan, hacen ver tus ojos más grandes y oscuros. Luego se tornan
muy rojizos e hinchados y la expresión de culpa o sufrimiento en ellos no me gusta, para nada.-
Su expresión era neutra, no había nada en su rostro que me indicara cómo se sentía.- No me
gusta verte llorar.

-L-Lo sien...

-Ya...- Dijo con sus dientes apretados y cerrando sus ojos.- Ya no te disculpes, no es necesario,
no tienes nada de que disculparte, basta con eso.- Inevitablemente dos tibias lágrimas cayeron de
mis ojos.

-Hazz... y-yo...

-No, yo debo disculparme contigo, debí darme cuenta de lo que hacía. Lo lamento.- Acercó su
rostro al mío y conectó nuestros labios. No hubo movimiento alguno, solo labios tocándose.- Ya
no llores.- Limpió las lágrimas que se encontraban en mi mejilla y fue ahí cuando me di cuenta de
que seguía llorando.- ¿Porqué lo haces?

-N-No lo sé.- Sonreí.- Abrázame.- Sentí los brazos de Harry rodear mi espalda y atraerme hacia
él. Apoyé mi cabeza en su cuello y colocó una de sus manos sobre mi cabello, con la otra
acariciaba mi espalda haciendo círculos con los dedos.

-¿No sabes porqué lloras?

-No... Bueno, sí, todo es tu culpa.

-¿Mi culpa?

-Sí.
-¿Porqué?

-Porque es tu culpa que yo sienta eso.

-¿Eso? ¿De qué hablas?

-Es tu culpa que yo sienta esas cosas dentro mío. Siento que mi corazón, pecho y garganta
queman, es demasiado intenso, demasiado fuerte y no sé cómo controlarlo, a veces me sofoca y
quiero deshacerme de esa sensación que provocas.- Apreté las sábanas con fuerza debido a mi
nerviosismo.- Pero luego, se siente tan bien, tan reconfortante estar a tu lado que agradezco
sentirme de esa manera. Es extraño, ¿sabes? Siempre me hablaron de que el amor era sentir
esas estúpidas mariposas en el estómago, pero yo no siento eso, siento mucho más.- Miré mis
manos que transpiraban.- Mis manos sudan al estar contigo, ¿no se supone que ya no deberían
hacer eso? Me pongo muy nervioso al hablarte, tartamudeo y me ruborizo todo el tiempo.
¿Entiendes cómo te amo, Harry?- Lo miré a los ojos.- Siento un hormigueo recorrer todo mi
cuerpo cuando me tocas,- Harry acarició mi mejilla y cerré los ojos- cuando nuestras manos se
rozan,- tomó una de mis manos y entrelazó nuestros dedos,- cuando me besas.- Acercó su rostro
al mío y besó mis labios.- Mi corazón late con fuerza cuando te siento cerca. Tu tibia respiración
en mi cuello me excita, ¿sabías eso?- Suspiró sobre mi cuello y lo besó.- Cuando hacemos el
amor... es una sensación inexplicable. Estoy muy seguro de que si fuera otra persona tocándome,
no sentiría el inmenso placer que siento contigo. Me da vergüenza exponer mi cuerpo, pero sé
que eres tú y así me quieres.- "Eres perfecto" susurró.- Esa sensación de que nos fundamos en
uno solo, de tenerte dentro mío, que me completes y lentamente me hagas tuyo una y otra vez.
Pero una de las sensaciones más fuertes es cuando me abrazas, cuando tus fuertes brazos me
rodean y mi pequeño cuerpo se esconde en el tuyo, cuando me proteges, cuando siento que
nada puede dañarme si estoy aquí, en tus brazos.- Me abrazó con más fuerza.

-Y-Yo, Lou...

-No digas nada, no hace falta.- Lo interrumpí.- Estoy feliz así, no te preocupes.- Un suspiro
entrecortado escapó de sus labios.

-Nunca fui bueno expresando lo que siento, nunca me gustó hacerlo. Siempre guardé mis
sentimientos en lo más profundo de mi corazón, tapados por varias paredes de concreto. Siempre
pensé que si exponía esos sentimientos, me vería débil. Y yo no quería eso. No tuve una bonita
infancia, Louis. Mis padres me obligaron a hacer cosas horribles, cosas que yo no quería.- Lo
miré con mucha atención.- No me dejaban salir de casa, me enseñaban aquí dentro, venían
profesores y esas eran las únicas personas a las que veía además de mis padres y sus amigos...-
Se quedó unos segundos en silencio, pensando. No lo forzaría a contarme nada, él podrá hacerlo
cuando se sienta listo.- Me enseñaron a ser una persona dura, fría, controladora, y me cuesta
demasiado ser expresivo, pero tú, Louis, con ese amor incondicional que sientes hacia mí, estás
rompiendo varias de las paredes que me cubren, y me estás enseñando a amar. Eso es lo más
hermoso que alguien haya hecho por mí, y me gusta. Me gusta que seas tú el elegido, porque sé
que nadie podrá reemplazarte nunca, porque sé que nadie se compara contigo, con tu inocente
mirada, con tus dulces labios, con tu delicado cuerpo y tu bellízima voz, con toda la pureza que
invade por completo tu ser, no hay absolutamente nadie que se compare contigo.

-Te amo, Harry.

-Te amo, Louis.

Una alegría inexplicable me invadió al oír sus palabras. Lo abracé con toda la fuerza que tenía y
sonreí con ganas. Solté una pequeña risita.

-¿Qué sucede?

-Somos unos putos cursis de mierda.- Harry soltó una carcajada.

-Cierra la boca, es tu culpa.- Besó mi mejilla. Cerré los ojos, a punto de dormirme.- Eh, eh, no te
duermas.

-¿Porqué?- Bostecé.

-Porque ya son las ocho, y además vendrá un gran amigo mío y quiero presentártelo.

-¿Un amigo? ¿Quién? ¿Quién?- Harry rió al notar mi entusiasmo.


-Se llama Luke. Estoy seguro de que se llevarán muy bien. Pero eso no es todo, tengo una
sorpresa para ti.

-¿Una sorpresa? ¡Dime!

-Nop. Debes esperar a que Luke llegue, él nos llevará al lugar que quiero mostrarte.

-¿Qué lugar? ¡Quiero saber, Harold!- Hice un puchero.

-Eres adorable.- Mordió mi labio inferior y lo estiró.

-Se va a hinchar.- Fruncí el ceño y toqué mi labio.

-Es la idea.- Harry se separó de mí y se levantó de la cama.- Luke llegará en cualquier instante y
nos iremos, así que levanta tu lindo trasero y vamos a ducharnos.- Guiñó un ojo y se volteó. Fue
ahí cuando noté unas extrañas marcas cicatrizadas en su espalda, ya casi no se notaban pero
estaban, tal vez no las había visto antes porque siempre era yo el que daba la espalda, al dormir,
y cuando teníamos sexo solía estar boca abajo también. Esas marcas parecían, no lo sé, como
razguños o latigazos.

-¡Harry!- Grité sin pensarlo.

-¿Qué?

-Tu espalda... está, está marcada, ¿qué demonios es eso?- Traté de tocarlo pero se alejó.

-No es nada Lou, eso fue hace mucho, no te preocupes.- Lo dijo con total naturalidad, sin siquiera
ponerse nervioso, por lo tanto creí en su palabra, aunque todavía estaba preocupado. Tal vez se
relacionaba con su infancia, ya que él dijo que fue nada bonita. Hice un puchero, tal vez debería
preguntarle al respecto, pero al mismo tiempo tenía miedo de encontrarme con una verdad nada
satisfactoria, si Harry había sufrido, eso sería horrible y no quería saberlo.- Vamos, quita esa
cara, no pasa nada bebé, vamos a ducharnos.- Suspiré aún con dudas, pero me levanté de la
cama con pesadumbre. Abrí mis ojos bien grandes cuando ya no sentí mis pies sobre el suelo.
Harry me levantó al estilo nupcial.- Flojo.- Besó mis labios mientras nos dirijíamos al baño.

No podía esperar a que Luke llegara y me llevara a ese lugar del que Harry tanto hablaba.

_______________________________________

¡Hola!

¡Se me cortó la luz por dos días! ¡Y luego cuando volvió se fue el Internet! Estuve tan
desesperada.

Y adivinen qué es lo peor: que me sacaron de la escuela, así que perdí mis estudios. Pero bueno.
Estoy cansada física y psicológicamente, pero lo bueno es que tengo el siguiente capítulo hecho.

En unos días lo subo porque ya no tengo que ir al instituto.

GRACIAS POR LEER.

See ya, bitches.

~Andy.

=================

>XV

By Louis

-Lou...
-¿Y si le caigo mal? Tal vez se lleve mal con los chicos de mi estatura, es decir, tú eres muy alto y
me dices que él también...

-Louis...

-¿Y si se arrepiente de llevarnos? No quiero que haga eso, quiero ver mi sorpresa...

-Louis...

-¿No te dijo dónde era? Digo, por si se arrepiente, solo para estar seguros. Además es rubio, ¿si
no le gusta mi cabello? ¿Así está bien?

-¡Louis!

Frené mis pasos apresurados, levanté mis hombros intentando hacerme más pequeño de lo que
ya era.

-¿S-Sí?

-Primero: No puedes caerle mal a alguien por tu estatura. Segundo: No se arrepentirá de


llevarnos, créeme. Tercero y último: Tu cabello está perfecto, ya deja de acomodarlo.

-Lo siento.

-Bien, ahora deja de caminar de un lado a otro que me estás poniendo los pelos de punta.

-Lo siento, lo siento, es que estoy muy nervioso. Dijiste que era tu mejor amigo y quiero caerle
bien.

-Lo harás, lo prometo.


En ese momento se abrió la puerta principal dejando ver a un hermoso chico rubio de ojos azules.
Mis mejillas se ruborizaron al verlo y me coloqué detrás de Harry. Luke, ese era Luke.

-¡Rizitos!- Gritó con una gran sonrisa al divisarlo. Se abalanzó sobre él y lo abrazó con fuerza. Me
separé un poco.

-¡Luke! Tanto tiempo, hermano.- El lindo chico era de la estatura de Harry, llevaba un piercing en
el labio, justo como el que yo tenía antes de que Harry me obligara a quitármelo el primer día.

-Te ves bien.- Le dijo palmeando su mejilla luego de separarse.

-Gracias, tú igual.- Me oculté detrás de Harry nuevamente. Una terrible vergüenza invadió todo mi
cuerpo, no quería que me viera.

-¿Dónde está ese niño del que tanto hablas?- Mordí mi labio inferior al escucharlo llamarme niño.
No era un niño, tenía dieciséis años.

-Lou.- Harry me llamó. Lentamente salí de mi escondite con la cabeza gacha, no podía creer lo
que estaba haciendo, ni que me fuera a morder.

-Aw, que adorable.- Sonrió al verme.- Hola, soy Luke.- Lo miré a los ojos, eran tan celestes, como
los de Niall.

-Hola, soy L-Louis.- Sentí el calor aumentar en mis mejillas.

-Con razón te gusta, parece un muñequito de torta.- Le dijo al rizado y luego le guiñó un ojo.
Estrujé la camiseta de Harry, comenzaba a sentirme incómodo. Ese chico era su mejor amigo, se
veía que era alguien importante para él, no podía caerle mal.

-Ya déjalo.- Achicó sus ojos.- No se te ocurra tocarlo.- Le dedicó una mirada desafiante.
-Ay, pero es tan adorable. Mira sus mejillas, están rojas.- Soltó una risita.- No puedo resistirme.-
Sentí ambas de sus manos en mis mejillas y las apretó. Me alejé algo asustado, ¿qué demonios?

-Ya basta, no lo molestes.- Le pegó en la cabeza.

-Auch, lo siento, lo siento, ya no vuelvo a tocarlo.- Agarré la mano de Harry, listo para irme a
dónde sea que me llevaran.

-Vámonos de una vez, imbécil.- Le sonrió.

-Cómo ordenes, rizitos.- Harry volvió a pegarle en la cabeza y junto con los quejidos de Luke
salimos de la mansión.

-¿Ya llegamos?

-No, Lou, falta mucho.

-Pero nos hemos alejado demasiado de casa, tengo miedo, Harry.- Ambos me miraron por el
retrovisor.

-¿Miedo de qué? No te haremos daño.- Dijo Luke que se mantenía al volante.

-No puedes desconfiar de mí, Lou.


-Sí que puedo. Lo estoy haciendo justo ahora.- Harry arqueó las cejas al escuchar mi sinceridad.-
Me llevarán bien lejos para matarme, ¿verdad? Tirarán mi cadáver en dónde nadie pueda
encontrarlo. De todas formas no existe nadie que se preocupe por mí, podrían asesinarme y
nadie lo notaría.

-¿Qué demonios estás diciendo?- Harry me miró algo preocupado y frunciendo el ceño.

-N-No lo sé. Estoy muy nervioso, quiero saber de qué se trata todo esto, y Luke maneja como un
loco.- Lo acusé apuntándolo con la cabeza, él solo sonrió.

-Para el auto.- Le dijo Harry, muy serio, luego de suspirar. Luke se estacionó a un lado de la
carretera.

-¿Q-Qué haces?- Le pregunté cuando lo vi salir del asiento de copiloto.

-Shh.- Chistó mientras abría la puerta y se sentaba a mi lado.

-Gracias.- Pronuncié con un hilo de voz cuando Harry me atrajo hacia él.

-Anda.- Le indicó que pusiera en marcha el auto.

-Claro... rizitos.- Volvió a molestarlo.

-Sí, claro, lo dices ahora que estoy lejos, ¿verdad?- Rodó los ojos. Los miré con una pequeña
sonrisa en mis labios. Estar con ellos era divertido.

-Por supuesto que sí. No me arriesgaré a que me pegues de nuevo.- Sentí mis ojos pesar y
bostecé.

-¿Tienes sueño?- Preguntó Harry.


-Sí, un poco.

-Si quieres descansa, te hablaré cuando lleguemos.

-Jhm...- Me acurruqué en el asiento, apoyé mi cabeza en las piernas de Harry, una de sus manos
se encontraba en su rodilla, me entretuve con ella, acariciándola y jugando con sus dedos. Llevó
su otra mano hacia mi cabello y enredó sus dedos allí, haciendo lentos masajes. Mis párpados se
cerraron, recordé que no había dormido bien anoche, así que no estaría mal relajarme un poco.

Con el suave toque del rizado logré conciliar el sueño tranquilamente.

-Lou. Despierta, vamos.

-Mhñ...

-Louis.

-Déjame...

-Lou, ¿no quieres ver tu sorpresa?

-¿Qué, sorpresa, dónde?- Me levanté de golpe y observé a Harry sonriendo ante mí. Refregué
mis ojos y estiré mis brazos.

-Ven.- Me ofreció su mano y la tomé saliendo lentamente del auto.


-Ha-Harry...- Tartamudeé y solté su mano con rapidez al reconocer el lugar.- ¿Qué hacemos
aquí?- Mi respiración comenzó a agitarse. Frente a mí había una gran plaza, los bancos estaban
escritos y el piso lleno de graffitis, en el medio del lugar había una estatua de un hombre extraño,
nunca supe cómo se llamaba debido a que su nombre estaba arrancado, a su lado habían dos
personas hablando.

Estábamos en mi antiguo barrio. Estábamos en Jaywick, al noroeste de Londres.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, comencé a observar todo a mí alrededor. Di unos pasos hacia
atrás y choqué contra el auto, ¿qué demonios hacíamos en la parte más baja de Jaywick?

-Lou...

-Llévame a casa, p-por favor, no quiero estar aquí.

-No puedo, Louis, hay algo que debo mostrarte.

-N-No... no, no quiero, Harry, por favor...- Rogué, las lágrimas se acumularon en mis ojos. Estar
ahí me dolía tanto. Sentía la misma desesperación que uno siente al tener una pesadilla y no
poder despertar. Me tiré a sus brazos, lo abracé con mucha fuerza hasta calmar mi respiración.

-¿Estás bien?- Preguntó sin dejar de acariciar mi espalda. Era una sensación muy fuerte volver a
ese lugar. Como despertar de aquella horrible pesadilla y darme cuenta de que era, nada más y
nada menos, que mi realidad.

-S-Sí...- Respondí más tranquilo.

-Alguien quiere verte.- Soltó después de algunos segundos.

-¿Quién?- Mi corazón latía con fuerza ante la expectativa. Un montón de ideas pasaron por mi
cabeza y ese molesto nudo se mantenía en mi garganta.

-Un amigo. ¿Tú quieres verlo?

-Tal vez.- No se me ocurría quién desearía verme. ¿Un amigo de Harry o mío?

-Vamos, sé que quieres saber quién es.- Se separó de mí y tomó mi mano, comenzando a
caminar hacia el centro de la gran plaza. Los columpios estaban rotos al igual que los toboganes
y demás juegos. Lentamente nos dirigimos hacia los dos hombres que hablaban en susurros. No
conocía a ninguno, o eso creía, parecía que peleaban en voz baja.

Solo se veía la espalda de un chico alto, con pelo oscuro, despeinado y en punta, como un erizo,
sonreí al ver su cabello, parecía una mujer. Al otro chico no podía verlo, me tapaba la vista el
hombre completamente vestido de negro. Se me hacía extrañamente familiar.

Harry carraspeó indicando nuestra presencia y los susurros acabaron. La espalda del pelinegro
se tensó y con lentitud comenzó a voltearse.

-¿B-Bill?- Apenas logré decir. Al ver sus hermosos ojos color avellana comenzar a derramar
lágrimas, sentí el agua salada acumularse en los míos.

-Lou...- Dijo él mordiendo su labio inferior. Sentí como el mundo a mí alrededor se detenía al
escuchar salir su cantarina y temblorosa voz. Nos analizamos con la mirada, notando como
habíamos cambiado en tres años. Su pequeña nariz continuaba siendo respingada, su piel
lechosa, justo como la recordaba, estaba mucho más alto y grande, sus ojos pintados de negro al
igual que sus uñas y en el cabello tenía luces rubias. Reí un poco, lleno de felicidad, antes de
correr y tirarme a sus brazos flacuchos.

-Te extrañé tanto.- Las lágrimas caían descontroladas por mis mejillas, escondí mi rostro en su
cuello y sentí sus lágrimas empapar mi remera.

-T-Te extrañé mucho más, pequeño, más de lo que pudieras imaginar.- Nos colocamos de rodillas
en el suelo, ambos llorando y abrazándonos muy fuerte.- Estaba tan preocupado por ti, creí que
te habían llevado a algún lugar horrible, creí las peores cosas, creí... creí que estabas muerto.

-Estoy bien, estoy aquí.- Nuevamente nos sumimos a un mar de lágrimas compartidas, cada uno
reviviendo en el calor del otro los más hermosos recuerdos que siempre guardaríamos en
nuestras memorias. Era increíble la felicidad que sentía, casi todos mis buenos recuerdos eran
con Billy.

-Ha pasado mucho tiempo.- Dijo en un susurro.

-L-Lo sé.- Sorbí por la nariz.- No entiendo cómo pude sobrevivir sin ti.

-No digas eso, lo importante es que ahora estás bien, estás en mis brazos, conmigo.- Sonreí.

-Siempre he estado contigo.- Bill rió.

-Es verdad.- Continuamos susurrando, y es que nuestra conversación era tan sentimental, tan
privada, que nadie más merecía escuchar nuestras palabras, ni siquiera el viento.

-Bill.- Esa áspera voz provocó que mis vellos se erizaran. Me separé del pelinegro, desesperado
por confirmar si esa voz le pertenecía a Tom, y sí, así era. Estaba parado con su estúpida pose
chulesca y su ropa bien grande. Me arrastré hacia atrás en el suelo, y mi levanté lo más rápido
que pude, con ayuda de Harry. Mi cuerpo comenzó a temblar al recordar las veces que ese chico
me había golpeado, las veces que me había lastimado, las veces que le había rogado porque
parara, las veces que ya no aguantaba el dolor, las veces que continuaba golpeándome hasta
dejarme inconsciente sin importarle una mierda lo que yo sintiera.

Me oculté detrás de Harry, notando su postura amenazante, listo para atacar si hacía falta. Tom
me observaba con desprecio, como siempre lo había hecho.

-Tranquilo, Lou.- Escuché la voz del pelinegro y apreté la camiseta de Harry.- Este imbécil ya no
te hará daño, lo prometo.- Apoyé mi frente en la espalda del rizado, comenzando a llorar con
fuerza, mi cabeza empezaba a doler.
-Me quiero ir...- Le dije con voz gangosa. Los recuerdos se atravesaban como flashes. Podía
sentir sus golpes nuevamente, sus manos sobre mí... me veía a mí mismo en el suelo,
sangrando, sin poder defenderme solo.

-Calma, Lou, ya nos vamos.- Suspiró. Con su mano tomó mi brazo y me llevó hacia adelante. Lo
abracé y él acarició mi cabello pasando uno de sus brazos por mi espalda.

Estaba seguro de que por mi culpa Bill se sentía muy mal, pero no podía pensar con claridad.

-Ten mi número, si quieres verlo procura no volver a estar mal acompañado.- Pellizqué su cadera,
no quería tener problemas.

-Gracias. L-Lo siento, Lou no creí que reaccionarías d-de esta forma, yo... lo lamento, no quería...

-Ya déjalo.- Su hermano lo interrumpió, las lágrimas caían con fluidez, eran demasiadas
sensaciones juntas para mí, solo quería hacerme pequeño y que nadie vuelva a lastimarme
nunca. Ya no entendía nada, la energía que sentí en un comienzo, luego la alegría y euforia de
haberme reencontrado con Bill, la felicidad, después el miedo a su hermano, el solo escuchar la
voz de Tom y temblar, era demasiado, ya no sabía lo que hacía, volví a ser ese niño de trece
años que sufría abuso escolar, lo único que tenía en claro era que tenía que irme.

-Vámonos.- Dije en un hilo de voz.- Llévame a casa...

-Lo haré, pequeño.

Harry agarró mis mejillas, yo continuaba observando todo a mi alrededor, sin poder encontrar sus
ojos debido a los recuerdos que me golpeaban, sentía que me tragaban, que me atrapaban en un
lugar oscuro, comencé a perder la respiración y a balbucear incoherencias.
-Mírame.- Escuché su voz lejana.

-N-No...

-Mírame, hermoso, por favor.- Parpadeé varias veces y luego de una puntada en mi cabeza, lo
miré a los ojos, lentamente volviendo al mundo real.- No quiero que entres en shock, así que
debes calmarte, ¿sí?- Colocó su mano en mi pecho.- Nadie te hará daño si yo estoy a tu lado,
recuerda eso.- Mi respiración completamente agitada comenzaba a calmarse. Estuve a punto de
tener un shock, por eso mi vista se nubló y se volvió todo negro, mi propia mente trataba de tapar
los recuerdos tormentosos para que no sufriera, no era la primera vez que me sucedía.- ¿Estás
mejor?

-S-Sí, eso creo.

-Estuviste a punto de desmayarte.- Sonrió.- No vuelvas a asustarme de esa forma.- Bajé la


mirada, pero al instante Harry levantó mi barbilla y dejó un pequeño beso sobre mis labios
provocando que mis mejillas se ruborizaran. Recordé que los gemelos se encontraban detrás de
mí, me volteé lo más rápido que pude.

-Debes enfrentarlo, bebé. Yo estoy aquí ahora y él nunca volverá a dañarte.- Susurró en mi oído.
Tratando de inculcarme confianza en mí mismo, aunque todos sabíamos que yo no tenía de eso.-
Si no lo haces, los recuerdos te perseguirán por siempre, y nunca te sentirás bien contigo mismo,
Lou.- Suspiré. No sé qué sería de mí sin Harry, probablemente estaría muerto. Le debía la vida y
mucho más que eso.

Bill nos observaba con la boca abierta, tal vez le impresionaba que tuviera novio, o lo que sea que
fuéramos con Harry.

Miré a Tom a los ojos.

Tenía la misma mirada de hace tres años, podía notar el rencor que me guardaba y el asco que
por mí sentía. Al verlo me dieron ganas de huir, de salir corriendo, pero no lo hice.
Mi cuerpo temblaba, no dejé de mirarlo ni un segundo, solo éramos él y yo, traté de demostrarle
con mi mirada que, a pesar de temerle, yo no le guardaba rencor alguno, al contrario de él, que
me odiaba aún. Traté de transmitirle que era más fuerte que antes. Su mirada se fue ablandando,
se notaba la incomodidad en ella, parpadeó un par de veces antes de mirar a Bill, a Harry y por
último a mí de nuevo.

Tomé aire intentando reunir el valor que me hacía falta para enfrentarlo.

-Te perdono.- Le dije en voz baja. Frunció el ceño e hizo una mueca con su boca.

-¿Qué mierda dices?- Tragué saliva y traté de controlar que mis piernas no temblaran.

-Que te perdono.- Soltó una pequeña risa sarcástica.

-No he pedido tu maldito perdón.

-Puede que no lo hayas pedido, pero necesitaba decírtelo.

-No me interesan las mierdas que sueltas.

-No me importa, te lo digo igual, porque quiero y porque puedo.- Arqueó sus cejas. El nudo que
todo este tiempo se había mantenido en mi garganta me impedía alzar la voz, pero aún así se
notaba la molestia en ella.- Ahora es tu problema cargar con la culpa de haber metido a mi
hermano a prisión y de haberme lastimado tanto sabiendo que no lo merecía. Es tu problema
haber creído toda la vida, erróneamente, que te quitaría a Bill, eso está en tu cabeza y no puedo
cambiarlo. Sólo quiero que sepas que yo tengo a alguien a mi lado ahora, alguien que me
encontró, me salvó, me enamoró y me hace jodidamente feliz, y ese alguien es Harry, le debo
todo y es el amor de mi vida. Yo me encuentro bien, ¿y tú? Con todas las cosas horribles que
hiciste a los quince años no quiero ni imaginar lo que haces ahora.- Bill agachó la mirada y pude
comprender que Tom se seguía comportando de la misma manera que tanto daño le hacía a su
hermano. Suspiré.- Por lo tanto, te perdono, para que así tengas una culpa menos en la vida.-
Tom se mantuvo en silencio. No dijo ni una sola palabra, su rostro completamente neutro
continuaba, por un segundo sentí que todo lo que había dicho fue en vano, pero en realidad no lo
era, ahora me sentía bien, había quitado otro peso de mis hombros.
-Vámonos.- Dijo Harry tomando mi mano.- Si no dañas a Louis puedes verlo cuando quieras, pero
te advierto que si lo haces sufrir una sola vez, esa será la última que lo veas.- Arqueé mis cejas
sorprendido, Bill asintió con rapidez.

-Te quiero, Bill.- Sonreí desde lejos. El pelinegro trataba de controlar sus lágrimas.

-Te quiero más, Lou.- Sorbió por la nariz y sonrió. Lo saludé con la mano mientras nos dirigíamos
al auto, ellos fueron hacia el lado contrario.

-¿Cómo te sientes?- Harry me preguntó ya adentro del coche.

-De maravilla.- Le sonreí. La verdad era que me sentía realmente feliz, sabía que Bill estaba bien
y que ahora ambos podíamos estar tranquilos son ese constante pensamiento de preocupación
por el otro. Tal vez le pediría a Harry que me trajera nuevamente para poder hablar con Billy,
había tantas cosas que quería decirle, tenía tanto para contar y no esperaba la hora de poder
hacerlo con libertad. Incluso podía preguntarle por mi hermano.

Me arrodillé en el asiento y lentamente me acerqué a los labios de Harry, lo besé con todo el
amor que por él sentía, mordiendo y succionando su labio inferior. Agradeciéndole.

Me detuvo colocando una de sus manos en mi pecho. Se separó y con sus ojos cerrados suspiró
muy lentamente, sus labios estaban rojos e hinchados.

-¿Qué sucede?

-Me quitaste el aliento.- Solté una risita.

-¿Puedo seguir besándote?- Ladeé la cabeza y parpadeé varias veces.

-Adelante.- Sonrió de costado marcando su hoyuelo derecho.


Nuevamente me acerqué y él cerró sus ojos. Me encantaba verlo así, con los labios hinchados y
sus ojos cerrados se veía tierno, indefenso, vulnerable, me gustaba tanto esa imagen. Dejé mi
boca a poco centímetros de la suya permitiéndole sentir mi tibio aliento sobre sus labios.

-Bésame, Lou.- Acaricié su mejilla, agarré con fuerza sus rizos y los estiré hacia atrás. Pasó
saliva por su garganta y dejó sus labios entreabiertos.- Lou...- Gimió agarrando mis caderas con
sus fuertes manos.

-¿Sí?

-Yo...

-¿Tú?

-Creo que yo... quiero, me, me gusta que tú...

-¿Que yo qué?- Lo incité colocándome a horcajadas sobre su cadera, sin soltar sus rulos. Dejé un
pequeño beso sobre sus labios y estiré el inferior para que se mantuviera hinchado.

-Q-Que...- Nunca lo había visto nervioso, era adorable y divertido a la vez. Me hacía sentirme
confiado, ya que estaba acostumbrado a ser yo el que se sintiera de esa forma.

-Si no quieres decirme, lo comprendo, creo que...- Comencé a levantarme de sus piernas pero en
ese momento él me sostuvo, sonreí.

-No no, yo... quería decirte algo, pero no creo que sea el momento indicado. Tal-Tal vez te lo diga
cuando lleguemos a casa.- Se mantuvo en silencio por unos segundos y luego desvió la vista de
mis ojos.- Parezco un idiota.- Balbuceó en un susurro casi inentendible.

-Te ves adorable, y me gusta.- Me miró a los ojos frunciendo lo labios.


-No soy adorable.

-Sí, lo eres.

-No quiero parecer adorable, Lou.

-Podrías ser solo adorable conmigo, ¿no crees?

-No.

-¿Por qué no?

-Porque tú eres el adorable no yo.

-Ambos podemos serlo.

-No quiero.- Estiró su labio inferior en un inevitable puchero adorable, reí.

-¿Ese es un pucherito? Aw.- Harry tapó su boca con su mano.

-No lo es.

-Claro que sí, ¿lo ves? No puedes evitar ser adorable cuando estás conmigo, eso m-me pone.-
Harry rió provocando que mis mejillas se ruborizaran al instante. Tanto esfuerzo por no ponerme
nervioso en vano.

-¿Te pone?
-No me molestes.- Le advertí.

-Oh, vamos, te pone, ¿verdad?

-Basta.

-Te pone mucho dominarme, es eso. Te excita.

-Harry...

-¿Qué?

-Cierra la boca.

-¿Estás enojado?

-Sí.

-No quería molestarte.

-Pues ya lo hiciste.

-Oh, sonríe, vamos.- Apretó una de mis mejillas.

-No, déjame.- Me levanté de sus piernas y me senté alejado de él.

-Lou...- Se quejó alargando la última vocal.


-Shh.- Chisté con el ceño fruncido.

-No te enfades, anda.- Intentó tocar mi mano pero alejé la suya de un manotazo.- Sé feliz.- Dijo
con esa sonrisita que nunca había quitado de su boca.- Lou.- Esta vez me llamó.

-¿Qué quieres?

-Mira.- Indicó señalado algún punto del exterior, tocando la ventanilla. Observé hacia afuera, pero
no había nada fuera de lo normal, me volteé de golpe, mucho más enfadado que antes, pero me
encontré sus labios que me besaron lentamente, intenté separarme pero Harry sostuvo mi cabeza
con sus manos, golpeé su pecho, pero mis golpes no le afectaban en lo más mínimo. Me rendí,
relajé mis músculos y dejé que me besara, le correspondí al sentir su insistencia.

-Te amo, Lou.- Susurró al separarse. Un escalofrío recorrió toda mi espalda al escuchar esas
palabras, todavía no me acostumbraba a ellas y cada que las pronunciaba una increíble
sensación de felicidad invadía mi cuerpo. Suspiré.

-Yo también te amo.- Dejé un beso en su mejilla, al fin y al cabo me había enfadado por una
estupidez, pero siempre hacía eso, no podía controlarlo, a veces tomaba las cosas con calma o
gracia, pero otras me enfadaba, era muy histérico. Aunque siempre Harry lograba que lo
perdonara por hacerme cabrear.

-¿Y Luke?- Pregunté increíblemente recién, notando la ausencia del rubio.

-Está arreglando algo allí afuera, vendrá en cualquier momento.

-¿Qué cosa?

-Algo.

-Anda, dime.
-Ya verás cuando regrese.

-Pero quiero saber ahora.

-Está hablando con Bill. Primero que nada, no te alteres.- Señaló cuando abrí grandes mis ojos.
Miré hacia la ventanilla del lado de Harry, y claramente allí no había nadie.

-¿Dónde están? ¿Por qué no me lo dijiste? Tom matará a Luke si tocan a Bill.- Intenté abrir la
puerta pero Harry me detuvo.

-Tom se fue y Luke está en la casa de Bill hablando con su madre, Simone.

-¿Porqué están, de qué? ¿Y tú cómo lo sabes? Maldición, dime de una vez.

-No entiendo porqué te alteras, nadie le hará nada a Bill, mucho menos ese peculiar hermano que
tiene, ya no podrá hacerlo. Bill vendrá a vivir a la mansión.- Los latidos de mi corazón se
detuvieron junto con mi respiración.

-¿Q-Qué?- Sonreí mostrando todos mis dientes.- P-Pero, ¿cómo? ¿Por qué le diste tu número
entonces?

-Fue una pequeña distracción para Tom, para que no sospechara nada. Recuerdas a Katherine,
¿verdad?

-Claro, la chica muda, la de pelo negro.

-No es muda, solo que no le gusta hablar demasiado.

-Oh... Pues, ¿qué tiene?


-Es tiempo de que se vaya, estuve hablando con ella y creo que es lo mejor. Le compré un
departamento en Londres y vivirá allí desde ahora, también le conseguí empleo en una de mis
empresas, trabajará en la oficina ya que estudió mucho y consiguió terminar la secundaria por
Internet.

-Espera un momento.- Le pedí para que mi cerebro pudiera terminar de procesar toda esa
cantidad de información.- ¿Se puede estudiar por Internet?

-Por supuesto. De hecho, tienes que empezar a hacerlo el próximo año. Debes terminar la
secundaria.

-¿L-Le compraste un departamento y le conseguiste empleo? ¿Cómo demonios hiciste eso?

-Muy fácil, en Londres hay dos empresas a mi nombre ya que soy, claramente, el único heredero
de las fortunas de mi padre, sus terrenos, autos, de todo. Tengo algunas personas trabajando y
manejando las empresas, les pago muy bien ya que probablemente sea la persona más rica del
país, al recibir esa paga, no recibo queja alguna de parte de mis empleados y ellos no reciben
quejas de mi parte ya que trabajan excelente, no me has visto trabajar porque estoy de
vacaciones...

-Espera, espera, ¿no pensabas decirme que eras la persona más rica del país, hasta ahora?

-Nunca preguntaste. Además, tú me quieres por lo que soy, no por mi dinero.

-Eso es verdad pero ¡pudiste haberlo mencionado!- Suspiré.- Olvídalo... eso no importa. ¿Estás
de vacaciones?- Harry mordía su labio inferior con insistencia.- ¿Desde cuándo?- Bufó algo
incómodo.

-Desde que tú viniste a la mansión.

-¿Tomaste esas vacaciones por mí?


-Sí, y ya basta de preguntas, te dije que no me gustan, ¿lo recuerdas? Me ponen de los nervios.

-¿Porqué?

-Louis...- Advirtió llevando la mano a su frente y me di cuenta de que eso fue una pregunta, hice
una mueca con mi boca, arrepintiéndome.- Me traen malos recuerdos los interrogatorios, de una
extraña manera me hacen sentir encerrado.

-Lo siento.

-No te discul...

-¡Bill! ¡Bill!- Grité saltando en el asiento cuando lo vi venir caminando por la calle de tierra junto
con Luke, bien a lo lejos. Harry rodó los ojos, destrabó la puerta y salió.

-¿A dónde vas?

-Los dejaré solos aquí atrás.

-Oh, gracias.- Dije algo sorprendido mientras él se acomodaba en el asiento de copiloto. Le


coloqué el seguro a la puerta, siempre lo hacía por más que no fuera necesario, no me gustan
los autos, me provocan inseguridad.

-Ajá.- Pronunció sin ganas, le resté importancia, llevé mi mano hacia mi boca y comencé a morder
mis uñas, soy un asqueroso.

Bill se acercaba cada vez más. Observé como Luke le indicaba el auto de Harry y Billy abría su
boca con incertidumbre. Solté una pequeña risita, que Bill estuviera conmigo me hacía
inmensamente feliz. Harry había arreglado una parte de mi corazón y ahora que Bill estaba
conmigo podía decir que no estaba tan dañado como antes.
-Espero no cometer un error al traerlo a casa.- Harry mencionó.

-¿Un error? No digas esas cosas. Bill es buena persona.

-Yo no lo conozco, y llevarlo a la mansión implica hacer varios cambios, Liam y Andreas se
quejarán.

-¿Li y Andy? ¿Por qué?

-Sí sabes que Liam te odia, ¿verdad?

-Me lo ha dejado muy en claro.

-¿Entonces por qué le dices “Li” con tanto cariño?

-Porque sé que está celoso.- Respondí restándole importancia. Harry arqueó sus cejas
sorprendido.

-¿Lo sabías?

-La segunda vez que hablé con él me di cuenta, no es muy bueno ocultando sus sentimientos.

-¿Y eso a ti no te molesta?

-¿Qué? ¿Qué esté enamorado de ti?- Asintió al instante, esperando ansioso una respuesta.

-Claro que no, sé que uno no elige a quién amar, lo hace el corazón, por eso no lo culpo, es lo
que a mí me sucedió.
-¿Crees que Bill continúe enamorado de ti?

-Bill nunca estuvo enamorado de mí.

-Claro que sí.- Frunció el ceño.- Estoy completamente seguro de eso.

-Lo que pasó entre nosotros fue muy extraño, Harry, yo claramente no lo amaba y él tenía quince
años, casi la misma edad que yo, solo era un adolescente con las hormonas alborotadas, no tuvo
importancia para él.

-Tú también eres un adolescente, ¿eso quiere decir que no puedo tomar lo nuestro como algo
serio debido a tus hormonas?

-No, no, Harry, lo nuestro es diferente. Yo te amo y lo sé con exactitud, por eso te lo repito más
que puedo, para que te quede claro lo que en verdad siento, en cambio Billy... él nunca dijo nada
al respecto, solo fue... sexo.- Mis mejillas se tornaron rojizas.

-¿Cómo estás tan seguro? Así como Liam está enamorado de mí puede que Bill lo esté de ti.
Perdieron la virginidad juntos, ¿no fue así?- Bajé la mirada, hablar sobre eso me ponía nervioso,
como casi todo.- Tal vez para él significó mucho más de lo que tú crees.

-No lo creo, no es posible... me lo habría mencionado. De todas formas no debes preocuparte, yo


te amo y siempre lo haré, no te cambiaría por nada ni nadie, confía en mí.

-Confío en ti, en quien no confío es en él.

-No creo que...

Unos golpecitos en mi ventanilla me interrumpieron. Demonios, era Bill. Le quité el seguro a la


puerta y abrí lo más rápido que mí torpeza me lo permitió.
-¡Lou!- Gritó tirándose sobre mí.- ¡Viviré contigo! ¡Y en una mansión! Eso está de lijo.- Reí como
imbécil tratando de quitármelo de encima.

-Es genial, Bill, tengo muchas cosas para contarte.- Sonreí.

-Yo también tengo mucho que decirte, estoy tan emocionado.- Mordió su labio inferior.

-Me he dado cuenta.- Reí un poco antes de abrazarlo, se sentía tan bien. Pero definitivamente no
eran como los brazos de Harry.

-Estoy tan feliz, hace mucho tiempo que no me siento de esa forma.- Suspiró, aún con una gran
sonrisa en su rostro luego de separarse, él como siempre, con actitud positiva a pesar de estar
destrozado por dentro.

-Todo cambiará a partir de ahora, Bill, vamos a estar mejor. Y vivirás mejor.- Le guiñé un ojo,
escuché a Luke guardar algunas cosas en el baúl del auto, imaginaba que algunas maletas.- La
mansión de Hazz es tan grande y hermosa. Te encantará.

-Gracias Lou, eres la mejor persona que conozco.

-No es a mí a quién debes agradecerle, es a Harry.- Lo apunté con la cabeza.- Esto fue una
sorpresa para mí, no sabía que hoy estaríamos juntos, Harry lo sabe todo, yo me encargué de
que lo supiera y... es el responsable de que esto sucediera.

-Cuando dices todo... ¿te refieres a lo que pasó entre nosotros?- Asentí y sus mejillas se
sonrojaron.

-Pero eso no es todo hay algo mucho más grave e importante que Harry sabe y tú no. El
verdadero motivo de que yo dejara Jaywick.
Luke se metió al auto y me miró por el espejo, por unos segundos no dejó de observarme y me
puso algo incómodo, finalmente arrancó el coche.

-Gracias, señor. Sin usted esto sería imposible... Muchas gracias.- Bill le agradeció a Harry casi
forzosamente, no entendía por qué lo trataba de usted, tal vez sabía que era un gran empresario
o algo de eso.

-Ni lo menciones.- Le dijo son prestarle atención. Fruncí el ceño algo extrañado. Bill tampoco le
prestó demasiada atención, sabía que le agradecía por obligación.

-Viviremos juntos.- Susurró nuevamente con emoción.

-Viviremos juntos...- Repetí.


___________________________________________

Hola.

¿Creían que verían a Zayn? Pues, no.

El próximo capítulo puede resultarles algo raro. Pero recuerden que a veces el amor ciega a las
personas y venimos viendo solo la perspectiva de Louis. Un adolescente completamente
enamorado de una persona mayor. Él cree que Harry es perfecto, pero nadie lo es, ni siquiera
Lou.

Lamento si hay faltas ortográficas pero no pude releerlo, además hoy me levanté temprano para ir
al psicólogo y, bueno, no tenía ganas de nada. Lamento la tardanza, sé que probablemente
quieran matarme. No contesté muchos comentarios del capítulo anterior porque no creo que sea
necesario que sepan el verdadero motivo de mis problemas o lo que sucede en mi vida, no quiero
preocuparles ni nada.

Gracias por leer.

~Andy.

=================

>XVI
By Harry

Definitivamente había cometido un gran error al traer a Bill a la mansión. Pasaron dos días en los
que no se separó de Louis y los celos me carcomían lentamente.

Lo peor es que Edward está muy enojado conmigo y tengo miedo de lo que pueda llegar a hacer.
Ed es un "amigo" mío de la infancia, siempre me ha acompañado y ayudado, aunque hace mucho
tiempo que no hablaba con él, casi me había olvidado de su existencia.

En verdad no entiendo su enojo, cree que estar con Louis me hace débil, pero no es así, yo no
me siento de esa forma, creo que estar con Lou me hace mucho más fuerte, o al menos eso
quería creer. Edward dice que es tiempo de separarnos, pero no le haré caso, que se vaya a la
mierda.

Es probable que lo llame para vernos, trataré de explicarle que lo que siento por Louis es
diferente a todo lo anterior.

-¡Lou!- Gritó Bill desde el segundo piso, a punto de bajar las escaleras.

-¡Déjame!- Chilló enojado ya en el piso de abajo, donde yo me encontraba.

-¿Qué sucede?- Le pregunté al pequeño.

-Es un imbécil, eso sucede.- Bill comenzó a bajar las escaleras pero al notar como Louis me
abrazaba, se detuvo, mirando la escena a espaldas de él.
-¿Te hizo daño?- Acaricié su espalda y besé su cabeza.

-Con sus palabras.- Miré a Bill con el ceño fruncido, él comenzó a subir las escaleras lentamente
luego de suspirar.

-¿Qué te dijo?

-No debería decírtelo.

-Sabes que puedes confiar en mí.

-Me dijo que lo nuestro estaba mal, que debía separarme de ti, porque tú no me quieres de
verdad.

-Eso es una estupidez, Lou. Tú sabes que te quiero.

-Pero Bill dijo que... que tuviste muchos como yo, que no fui el único, que abriera los ojos porque
con tan solo ver a todas las personas que están aquí me daría cuenta. ¿Es verdad eso, Harry?
¿Todos los que están aquí estuvieron contigo?

-No lo escuches, está mal. Yo... hice cosas en el pasado de las cuales me arrepiento mucho y tú
lo sabes. ¿Acaso me ves con otras personas? Yo solo estoy contigo porque eres al único que
quiero.- Louis sonrió.

-Gracias, Hazz, te amo.- Suspiré y lo miré a los ojos.

-También te amo, bebé.- Besé sus labios.- Ahora déjame hablar con Bill sobre algo.

-¡No! No, por favor, no le digas nada, no quiero que se enfade conmigo, por favor Harry, sabes
que lo quiero mucho.
-Lo sé, tranquilo, solo quiero preguntarle algo.

-¿Qué, qué le preguntarás?

-Si quiere ir a darle una visita a su madre, aunque sería un problema porque él me dijo que no
quiere que Tom lo vea, así que debo hablarle sobre eso y preguntarle si cambió de opinión.-
Mentí fácilmente.

-Oh...- Pensó por un instante.- Está bien.- Sonrió y luego dejó un pequeño beso sobre mis labios.-
Hablaré con Niall...- Asentí.

Me encaminé hacia la habitación de Bill, la Nº 2, anteriormente de Katherine.

Di unos golpecitos antes de entrar, sin siquiera esperar su aceptación. Cerré la puerta detrás mío
y agarré las llaves que siempre llevaba en mi pantalón. Busqué la indicada y terminé de cerrarla.

-¿Qué haces?- Bill se encontraba sentado en la cama, con sus piernas cruzadas y sus manos
sobre sus rodillas. Con solo su presencia ya me molestaba.

-Trabando la puerta, ¿no es obvio?

-De eso me doy cuenta, pero quiero saber qué haces aquí.

-He venido para hablarte.- Pensé por un instante.- O más bien... a proponerte un trato.- No era
tan imbécil como para dejar que un niñato como ese se entrometiera en mi camino, no lo dejaría,
Louis era solo mío.

-¿Un trato? ¿De qué hablas? A mí no podrás engañarme con tus truquitos, Styles, no soy tan
inocente como Louis.- Sus palabras me enfurecieron, Bill era un completo idiota.
-Cierra la boca.- Me acerqué lentamente hacia él y levantó ambas cejas.

-Harry...- Le pegué una bofetada en la mejilla, rápidamente llevó su mano hacia ella y me miró
con ojos grandes.

-Dije que cierres la boca.- Lo empujé hacia la cama y cayó de espaldas en el colchón. Intentó
patearme pero en un rápido movimiento me encontraba sobre sus piernas privándolo de cualquier
salida. Siempre que se resistían a mí los sostenía de la misma forma, por eso procuraba tomar de
la calle a chicos pequeños de musculatura, como Louis.

-¡Suéltam...!- Tapé su boca con mi mano. Intentó golpearme pero ni siquiera tenía la fuerza de
Lou. Fácilmente agarré sus dos manos y las llevé hacia arriba de su cabeza. Bill forcejeaba
intentando soltarse. Acerqué mi rostro hacia su oído.

-Si te mantienes calladito no te haré daño, ¿está bien? Piénsalo, de todas formas si gritas nadie
podrá ayudarte. ¿Puedo confiar en ti?- Bill asintió varias veces.

-¿Qué quieres?

-Eso es simple...- Observé su respiración agitada, el miedo en su rostro y su cuerpo temblando,


todo eso provocado por mí.- Quiero que te alejes de mí Louis.

-No es tuyo, no puedes marcarlo como si fuera un objeto de tu propiedad, Harry. Le harás daño si
se mantiene a tu lado, Louis es una persona muy frágil y sensible, lo matarás...

-No digas estupideces.- Lo interrumpí.- No le haré daño a Louis, nunca haría eso.- Bill negó con la
cabeza.- Quiero que te alejes de él. Quiero que le digas que deseas volver con tu familia, que los
extrañas. Te pagaré.

-¿Por qué haces esto?


-Louis está muy agradecido conmigo por haberte traído a vivir aquí, ahora quiero que te vayas,
pero que le digas que es tú decisión.- Respondí simplemente.

-Oh claro, y así quedas tú como el buenito de la historia, ¿verdad? Eres un maldito hijo de puta,
no podrás tenerlo engañado toda la vida...

-¿Aceptas o no?

-No, nunca.

-Treinta mil dólares.

-¿Q-Qué?

-Treinta mil dólares por esa pequeña mentira, ¿qué dices?

-Y-Yo...- Noté el desconcierto en su rostro.

-¿Quieres más? ¿Cincuenta mil está bien para ti?- Cincuenta mil no era nada con la cantidad que
podría ofrecerle, pero terminaría aceptando.

-No me hagas esto, Harry...

-Ya lo estoy haciendo.

-Sabes m-muy bien que mi familia no se encuentra en una bu-buena posición económica.

-Oh, ¿enserio?- Rodé los ojos.- Por eso mismo te ofrezco el dinero, cincuenta en efectivo, en tu
mano ahora mismo. Tan solo debes aceptar salir de la vida de Louis. Solo me tiene a mí ahora.
-Estás loco.- Dijo con un hilo de voz. Llevé mi mano hacia su cuello y comencé a quitarle el aire,
con el simple objetivo de provocarle temor y que aceptara el maldito trato.- Su-Suéltame, Harry...-
Desesperado intentaba que el aire ingresara a sus pulmones.

-¿Te das cuenta de lo fácil que sería para mí matarte en este instante?

-N-No... Por favor...- Su rostro se tornó completamente rojo y sus ojos se llenaron de lágrimas,
supe que era suficiente, lo solté. Comenzó a toser y a llorar.- Por favor, no me lastimes...

-Así me gusta.- Le dije con una sonrisa, con mi mano lo agarré de las mejillas y las apreté,
acerqué mi rostro a su oreja.- Que las perras supliquen.- Pasé mi lengua por su mejilla húmeda y
reí sobre sus labios.- ¿Ves esto?- Le mostré mi pulgar. Bill asintió.- Con tan solo usar este dedo y
teclear un par de palabras en mi celular podría destruirte.

-Harry...

-¡Cállate!- Cerró sus ojos con fuerza y giró su rostro hacia la derecha.- Un solo mensaje y mañana
toda tu familia aparece muerta. Incluso tu maldito perro.

-Por favor, no los lastimes. Te lo suplico, Harry...

-Creo que tenemos un trato, ¿no es así, pequeño Bill?

-S-Sí, me iré, lo prometo.

-Recuerda que es tu decisión, nadie te ha obligado a hacer esto.

-B-Bien...- Me acerqué a sus labios, sonriendo. Bill abrió sus ojos como platos al creer que lo
besaría.
-¿Sabes qué me calienta?- El pelinegro se mantuvo en silencio. Golpeé su mejilla y Bill contrajo
su rostro.- Dime: "¿qué te calienta, Harry?"

-¿Q-Qué te...- Soltó un sollozo.- ¿Qué te calienta, Harry?

-Tener a las personas así, a mí merced, suplicándome.

-Ya basta... N-No me toques...

-¿Que no te toque?- Mordí mi labio inferior. Llevé mi mano hacia su entrepierna y comencé a
acariciar su miembro.- Si no quisiera tanto a Louis, créeme que en este momento estarías atado
en esta cama de pies y manos, con los ojos vendados y completamente desnudo, siendo
penetrado por mí.- Noté como todo su cuerpo se tensaba y comenzaba a temblar y llorar con más
fuerza.

-Ya déjame ir...- Apreté aún más su miembro tapado por la ropa.

-Suplica.

-Por favor... por favor...- Comencé a reírme suavemente de su estupidez. Era increíble como
podía causarles daño y miedo a las personas.- Por favor, Harry, te lo suplico.

-¿Tienes miedo?- Pregunté.

-S-Sí...- Liberé sus manos y con ellas tapó su rostro. Comencé a chistar.

-No no no, no hagas eso.- Mencioné. Bill lentamente apartó sus manos.

-¿Q-Qué pretendes, violarme?- Comencé a reír nuevamente.


-No, puedo ser miles de cosas, menos violador. Pero créeme que terminaríamos teniendo sexo si
hubieras firmado el contrato.

-Eres un maldito asqueroso.

-No con Louis, a él sí lo quiero, tú solo eres basura.

-Podría denunciarte.- Espetó con furia.

-¿Qué dices?- Solté una carcajada.- ¿Tú? ¿denunciarme a mí?- Continué riendo.

-Sabes que lo que estás haciendo no es legal, ¡Louis es menor de edad! ¿Y los niños que aquí
tienes? ¿Los has adoptado acaso?

-La verdad es que sí, lo he hecho.

-¿¡Qué!?- Llevó sus manos hacia su boca por la sorpresa.

-¿Qué tiene de malo, eh? Son mis hermanitos pequeños.- Lo miré pintando inocencia en mi
rostro.

-Has destruido la vida de tres pequeños, Harry. Eres un asco.

-¿Eso crees?- Bill frunció el ceño y los labios, enfadado. No contestó.- ¿¡Eso es lo que crees,
imbécil!?- Los finos labios del pelinegro comenzaron a temblar.- De no ser por mí, James,
Gemma y Logan estarían muriéndose de hambre en ese maldito orfanato en el que se
encontraban. Ve, ve a preguntarles por mí. Pregúntales qué piensan y te dirán que soy su héroe,
James me dice papá, ¿puedes creerlo? Si hay algo que odio en este mundo más que a mí mismo
es a que los niños sean maltratados. No permitiría que sufrieran en ese lugar de mala muerte
¿entiendes? Son míos y yo los cuido, a mí manera, pero lo hago. Y no dejaré que salgan a la
calle porque ahí solo hay gente horrible que puede dañarlos.
-N-No... ¿Qué quieres decir con...? T-Tú...

-¿Yo qué?

-M-Me confundes...

-¿Enserio lo hago?- Arqueé una ceja.

-Creí, creí... Pero no puedes ser la misma persona, por dios. Estuviste a punto de matarme y
ahora... ¿y ahora me hablas de que rescataste a tres niños de morir en un asqueroso orfanato?
¿Qué demonios sucede contigo?- Suspiré y rodé los ojos.

-Mira, solo te dejaré en claro una cosa. Louis es mío y lo quiero solo para mí. Tú me estorbas y
quiero sacarte de mi camino, ¿entiendes?

-Realmente estás loco...

-¡Deja de hablar y cumple el maldito trato o mandaré a matar a toda tu familia!- Bill abrió grande
sus ojos al oír mi tono de voz.

-Sí, lo haré. Pero debes pagarme.- Solté una risita sarcástica.

-Te pagaré en dos días. ¿Creíste que te irías hoy mismo?- Sonreí al verlo nuevamente
confundido. Me encantaba jugar con su mente.- Sería poco creíble que te fueras hoy, Louis
sospecharía, no es imbécil.

-Eres tan manipulador...

-Sí, sí, gracias...


-Por eso planeaste tan bien esa manera de evadir a Tom. Le hiciste creer que te llevarías a Louis
y hasta me diste tu número telefónico que Luke ya me había dado antes. Todo para poder
traerme, usarme y luego devolverme.

-Soy un genio, ¿no lo crees?

-¿Harás lo mismo con Louis? ¿Solo lo usarás?

-No estoy usando a Louis.- Rodé los ojos una vez más, ¿es que nadie lo entendía? Solo lo quería
de una forma poco común.

-Responde solo una cosa, ¿en verdad amas a Louis?

-¿Eh?

-¿En verdad amas a Louis? Si en verdad lo haces, juro que desaparezco de su vida y jamás lo
vuelvo a ver.

-Por supuesto que lo amo. Al igual que tú.- Su rostro se volvió más pálido de lo que ya era.

-Y-Yo no estoy enamorado de él, e-eso sería imposible, es decir, lo estaba hace tres años, ahora,
ahora ya no.

-¿No?

-No...

-Yo creo que sí. Por eso voy a quitarte de mi camino y... ¿y qué demonios hago aquí platicando
contigo?- Me levanté de la cama ya que aún me encontraba encima suyo.- Te irás en dos días
con el dinero y ni se te ocurra soltar algo de más porque te corto la lengua, enclenque.
-E-Está bien.

Salí de la maldita habitación dando un portazo. Necesitaba relajarme un poco, necesitaba a Louis.

Abrí sin permiso la puerta de la habitación de Niall, ya que había dicho que hablaría con él, pero
el rubio dormía sobre la cama con una revista en las manos.

Me dirigí a la habitación que juntos compartíamos, la última, la Nº 10.

Abrí con cuidado, para no molestarlo. La habitación estaba vacía por lo que me dirigí hacia el
baño. Cuando estaba llegando a la puerta oí el agua de la ducha caer y su voz cantando.

"You can't go to bed without a cup of tea. And maybe that's the reason that you talk in your
sleep..."

Sonreí con dulzura. Le había confesado a Louis que antes de conocerlo no podía ir a la cama sin
una taza de té. Pero cuando él llegó las cosas cambiaron y ya no le prestaba atención a la vieja
rutina. Hablaba por las noches, y por lo visto, dije varias cosas que no me gustaría conocer. Entré
despacio, sin hacer ruido y comencé a quitar toda mi ropa.

Louis continuaba repitiendo una y otra vez la misma parte, creí que tal vez necesitaría un poco de
ayuda para continuar la letra.

Abrí la cortina y Louis se sobresaltó.

-Mierda, Harry... me asustaste.- Dijo con una tímida sonrisa.

-Lo siento.- Me metí en la ducha y mojé mi cabello con el agua caliente. Sentí sus delicadas
manos enjabonar mi espalda.- ¿Cómo es esa canción que estabas cantando?- Espié su reacción
abriendo un solo ojo mientras colocaba el champú en mi cabello y comenzaba a lavar mis rulos.
Louis agachó la mirada.

-N-No es una canción. Bu-Bueno sí, pero no tengo mucho aún.

-Canta.- Le dije cuando terminé de lavar mi pelo.

-¿Qué?

-Sí, canta lo que ya tienes hecho.

-P-Pero...

-Vamos, hazlo.- Besé sus labios suavemente y cambiamos de lugar, ahora Louis se encontraba
debajo del agua.

-E-Está bien...- Tomó un largo suspiro y comenzó.- Y-You can't go to bed without a cup of tea,
and maybe that's the reason that you talk in your sleep. And all those conversations are the
secrets that i keep though it makes no sense to me.

-I know you've never loved the sound of your voice on tape you never want to know how much you
weigh you still have to squeeze into your jeans but, you're perfect to me...- Louis me observaba
con la boca abierta y sus ojos grandes, sus mejillas estaban sonrojadas. Hace mucho tiempo que
esas frases rondaban por mi cabeza, pero no sabía qué ritmo darles, al escuchar a Louis
fácilmente logré conectarlas.

-Ha-Harry, tú... sabes cantar.- Tapó su boca con su mano y rió un poco.- Cantas hermoso, oh,
eso fue increíble, gracias.- Acortó la poca distancia que nos separaba y me dio un gran abrazo.

-Gracias a ti. Lo que dijiste en la canción fue muy lindo.- Louis sonrió más aún y besó mis labios.

-Te amo, Harry, te amo.


Comencé a besarlo con más intensidad, sorprendiéndolo y robándole suspiros. Necesitaba
relajarme, hablar con Bill me había alterado demasiado y Louis era la solución.

Con ambas palmas acaricié su espalda, llegando a su trasero y apretándolo. Louis gimió al
entender mi mensaje. Continué besándolo y pasando mi dedo de arriba a abajo por la línea de su
espalda, bajé mi dedo y comencé a jugar con su entrada, haciendo presión a su alrededor.

-Harry...- Susurró. Se separó de mis labios y comenzó a dejar pequeños besos en mi cuello. Pasó
su mullida lengua por mi sensible piel, dejando pequeños mordiscos. El cuello era mi debilidad y
Louis lo sabía.

Comenzaba a excitarme, moví mi cadera contra el miembro semi-erecto del pequeño para
estimularnos más.

Louis bajó hacia mis pezones, los chupó y mordió, jugó con ellos hasta erectarlos.

El agua caía sobre nosotros, provocando que la situación fuera aún más húmeda y caliente.

Lentamente comencé a meter mi dedo en su interior, Louis se quejó al sentirlo completamente


dentro. Agarré su cabello y estiré su cabeza hacia atrás. Metí mi lengua en su boca y comencé a
besarlo, desesperado por sentir su sabor. Empecé a hacer círculos con mi dedo índice
lentamente, disfrutando cada uno de los gemidos que acababan en mi boca como si en realidad
fueran míos. Llevé mi mano hacia su miembro y con cuidado comencé a masturbarlo, notando
rápidamente como su cuerpo comenzaba a vibrar debido al placer. Ver sus expresiones al
disfrutar lo que yo le hacía me calentaba demasiado. No pasó mucho para que ambos nos
encontráramos completamente excitados y deseosos del otro, casi de una forma desesperada.

Restregaba mi cadera contra la suya, nuestros miembros se rozaban provocando que suspirara al
sentir las corrientes de placer recorrer mi espalda. Metí otro dedo en su interior, Louis, que antes
acariciaba mi espalda, comenzó a rasguñarla y apretar sus uñas contra ella, probablemente
dejando varias marcas. Pero no importaba, porque me gustaba. Lo embestí con mis dedos, cada
vez más rápido, el pequeño soltó un fuerte gemido y se abrazó a mi cuerpo, apoyó su cabeza en
mi pecho con la respiración muy agitada. Continué con mi trabajo, Louis ya no rasguñaba mi
espalda, ahora sus manos apretaban mi cadera, con cada nueva embestida clavaba sus uñas en
mi piel y cuando sacaba mis dedos, sus manos se aflojaban.

-T-Te necesito, Harry, por favor...- Gimió mi nombre. Hice caso omiso a sus palabras. Louis llevó
su mano temblorosa a mi miembro y comenzó a masturbarlo lentamente.

-Lou...- Susurré. Abrí mis dedos como tijeras, intentando dilatar mejor su entrada para que mi
miembro no lastimara su piel. Cuando creí que era suficiente, lo levanté obligando a que
enroscara sus piernas en mi cadera. Lo empujé contra la fría pared provocando que jadeara.
Llevó su mano hacia mis rizos. Sin cuidado introduje mi miembro en él, escuchando un grito de su
parte. Llevó su cabeza hacia atrás y estiró mis rizos con fuerza. Comencé a embestirlo, sin
importarme su dolor, él nunca dijo que parara. Lo embestí con más profundidad, intentando llegar
a su próstata y que el dolor se dispersara. El pequeño comenzó a relajar su cuerpo. Estar dentro
suyo era el mayor placer que pudiera sentir, su entrada caliente y completamente mojada
provocaba que las penetraciones fueran más rápidas. Chocaba su próstata con cada embestida,
Louis comenzó a gemir, su cuerpo temblaba, sus piernas me sostenían con fuerza y su fina voz
en mi oído me debilitaba. Sentía un calor placentero, y doloroso a la vez en el vientre, casi no
podía moverme. Lo bajé con rapidez, jadeó por la sorpresa y me miró confundido.

-No podía sostenerte.- Lo volteé dándome la espalda y lo coloqué de rodillas delante mío.- No es
que seas pesado ni nada por el estilo, sino que mis piernas temblaban y temía que ambos
cayéramos.- Louis soltó una risita mientras tocaba su miembro.- Me agaché a su altura, apoyando
una de mis rodillas en el suelo y la otra pierna apoyada con el pie. Abrí sus piernas y acaricié su
trasero, él se dejaba manejar.- Eres tan hermoso...

-Fóllame de una vez, Harry.- Sonreí. Llevé mi miembro a su entrada y esta vez lo penetré con
más cuidado. Louis dejó caer su cabeza en su antebrazo que se encontraba sostenido en la
pared. Todo su cuerpo se movía al compás de mis fuertes embestidas. Agarré su cabello y estiré
hacia atrás su cabeza.

-¡A-Ah...!- Golpeé su trasero, el sonido de mi palma en su piel rebotó en todo el lugar.

-Shh.- Chisté. Una de mis manos apretaba su hombro y la otra continuaba estirando su pelo.
Louis se sostenía en sus brazos y sus piernas se abrían cada vez más. Acaricié toda su espalda y
llevé mi mano hacia su vientre, sosteniéndolo para que no se cayera debido a sus brazos que se
doblaban.
-Ah, Ha-Harry...- Comencé a bombear su miembro, deleitándome con los gemidos que
escapaban de sus labios.- Oh, mierda, Harry.

-Me gastarás el nombre.- Lo penetré lento, pero profundo.

-¿Q-Quieres que gima el de otro?- Bufé y rodé los ojos.- Oh, Niall, sí sí Niall. Sigue... Mmm...-
Soltó una risita. Lo embestí con fuerza, sin parar esta vez, con cada penetración mi miembro
tocaba su próstata, haciéndolo gemir inconscientemente.

-No es divertido.- Ladeé una sonrisa al ver como mordía su labio inferior tratando de controlar sus
grititos.

-¡Ah...!- Contrajo su entrada, apretando más mi miembro, casi dolía.

-Mierda, Lou...- Estábamos peleando, viendo quien aguantaba más. Sentí el típico cosquilleo
previo al orgasmo invadir todo mi cuerpo, unas pocas embestidas más bastaron para correrme en
él. Louis, al sentir mi semen llenarlo aún más, se corrió sobre su vientre y mi mano.

-Santa mierda... Te gané.- Se rió levantándose. Lo miré desde el piso, mi semen descendía de
sus piernas. Relamí mis labios.

-Eso estuvo genial.- Le dije suspirando, tratando de recuperar mi respiración. A él se lo veía más
relajado. Fruncí el ceño.- ¿Tú no te cansas acaso?

-Tal vez es porque estoy feliz.- Sonrió metiéndose bajo el agua cuando yo me levanté. Se agachó
y masajeó sus rodillas.- Me duelen.

-Y el culo también.

-¡Harry!- Solté una carcajada.


-¿Qué?- Me acerqué a él y lo besé.

-No me duele, más tarde lo hará.

-Es igual.

-Aish...- Se quejó dándome la espalda. Miré su trasero y le di una palmada.- Eres un guarro, ¿lo
sabías?

-Sí... Pero te encanta que lo sea.- Lo abracé y apoyé mi cabeza en su hombro. Mordí su oreja.-
¿O no?

-Un poquito.

-¿Un poquito?

-Un poquito mucho.- Reí con ternura.

-La próxima seré suave contigo, lo prometo.- Se volteó, agaché la cabeza para verlo a los ojos.

-¿Me harás el amor?

-Claro.

-Eso me gusta más.

-¿Enserio?- Acaricié su mejilla, ahora ruborizada.


-Sí.

-¿Por qué?

-Porque es más placentero.

-No lo creo.

-Sí, lo es.- Frunció el ceño.- Hacer el amor es mil veces mejor.

-Es lo mismo.- Louis se separó y me miró confundido.

-Entonces todavía no sabes lo que es hacer el amor.

-Podrías enseñarme.- Apartó la mirada. Terminé de limpiarme, pero Louis seguía sin contestar.-
¿Lou?

-Sí, tal vez.- Suspiró algo decepcionado.

-¿Qué sucede amor?

-¿Me amas, Harry, en verdad?

-Claro que sí.- Ahora yo lo miraba confundido.- ¿Porqué lo preguntas, bebé? No me asustes...

-No, no es nada.- Sonrió.- Si en verdad me amas, vamos a poder hacer el amor.- Me miró con
ilusión en sus ojos brillantes. No quería decepcionarlo. Asentí y le sonreí antes de besarlo de una
forma lenta.
Salimos de la ducha, nos secamos y cambiamos.

Louis se encontraba sentado como indio en la cama y yo estaba a su lado. Besándolo.

Sonó mi celular interrumpiéndonos, me apresuré en atender. Era Luke.

-¿Sí?

-Harry, tenemos que hablar, es urgente, te espero en tu oficina.

-¿Qué sucedió?

-Solo apresúrate ¿sí?

-Bien...

-¿Qué pasa, Hazz?- Louis me miraba preocupado, con sus manos entre sus piernas. Era tan
adorable.

-No lo sé, Luke quiere hablarme, y en privado. Espero que no suceda nada malo... Estaré abajo si
me necesitas.- Estuve a punto de abrir la puerta, pero su voz me detuvo.

-Estaré con Bill...- Apreté el picaporte.

-Como quieras.- Traté de sonar lo más amable posible. Louis me sonrió, le devolví la sonrisa y
salí del cuarto.

¿Qué demonios quería Luke?

Bajé las escaleras y entré lo más rápido que pude a mi oficina. Luke ya estaba dentro.

-Estás en problemas, amigo.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Te están buscando, Harry, y sabes que te encontraran si en verdad se lo proponen.- Me senté en
la silla detrás del escritorio. Nadie tenía permitido entrar, excepto Luke y Edward.

-Sabía que este día llegaría... No me importa, no les voy a pagar nada, ya lo he dicho.

-Tu vida corre peligro, Harry. No quiero que nada malo te suceda.- Luke caminaba de un lado a
otro, verdaderamente nervioso.

-Tranquilo, hermano, no me pasará nada. Esa deuda era de mi padre y yo no pienso pagarla.

-Entiende que si él empezó a lavar dinero en la empresa tú también debes hacerlo, no solo
sacarte el dinero de encima pagándole a "tus chicos". No es fácil salirse de eso.

-Me importa una mierda, Luke. Yo no pienso seguir sus pasos, me sacaré esa plata marcada y
ya, además, la merca que también traficaban no tiene nada que ver conmigo.
-Quieras o no estás involucrado. Tu padre arregló esos negocios y debes terminarlos. Ya ves
como está tu familia por intentar robarles el dinero, los mataron Harry, por dios.

-No quiero hablar sobre mis familia, Luke...

-Esto no es sobre tu familia, ¡es sobre tu vida!- Rodé lo ojos.

-No grites.

-¿Quieres ponerle más atención a esto? Es grave, muy grave.

-¿No lo entiendes? No me importa.

-Debería. Ya intentaste hacer demasiadas cosas para deshacerte del dinero de tus padres. Una
de las empresas está a punto de quebrar. Tu dinero se acabará algún día, pero no entiendes que
esa no es la solución.

-Cuando vean que estoy en la ruina dejarán de molestarme.

-No seas idiota. Cuando vean que estás en la ruina vendrán a matarte, se les hará mucho más
fácil ya que no estarán tus malditos guardaespaldas para protegerte.- Luke comenzaba a
alterarse.

-Mira, les pagaré lo que les debo a los chicos y me iré con Louis a Estados Unidos. ¿Contento?-
Hice un ademán con mi mano, restándole importancia.

-¿Qué mierda? ¿¡estás loco!? ¡No podrás escapar toda tu vida! Deberás pagar esa deuda,
quieras o no. Harry, es por tu bien, maldición.- Solté un bufido. Qué exagerado.
-No podrán encontrarme en Estados Unidos, no tienen suficiente dinero como para viajar hasta
allí, recuerda que luego de la estafa de mi padre prácticamente ellos quedaron en la ruina, lo
único que les queda es que les pague la deuda para poder volver al mercado, y no lo haré. Me iré
con Louis y los niños, compraré una linda casa y buscaré empleo en alguna empresa. Louis podrá
terminar la secundaria, buscará una carrera que le guste e irá a la universidad. Seremos felices,
como una pareja normal, ya verás...

-No creo que sea buena idea.

-¿No quieres que esté con la única persona que me hace verdaderamente feliz?

-No es eso... es que, es una locura...

-En la vida hay que arriesgarse.

-¿No crees que ya te has arriesgado bastante?

-Nah.

-Louis es menor de edad, no tiene ningún documento, ¿cómo piensas sacarlo del país?

-Buscaré la forma, Louis está en el registro y probablemente esté desaparecido, porque él escapó
luego de...

-¿Luego de...?

-De... Puedo sacar yo los pasaportes y ya, no habrá mucho problema con eso. Oh, tengo el jet
privado de mi padre. De todas formas Louis cumplirá diecisiete en poco tiempo.

-Bien, ese no es un verdadero problema entonces.


-No.

-Harry...

-¿Qué?

-Eres muy conocido en Londres, si te vas a Estados Unidos la prensa lo sabrá.

-¿No averiguaron dónde vivo y crees que sabrán a dónde voy? De todas forma iré de incógnito,
con Louis y los pequeños. Nadie creerá que es "Harry Styles". Sabes que no me gusta salir de
aquí, mi padre se encargó de no hacerme muy conocido por-por lo que me...- Me trabé con mi
propia lengua al recordar esas cosas.

-Está bien Harry, no tienes que decirlo.- Hizo una mueca con su boca, asentí.- Esto es una locura,
una verdadera locura. Tú estás loco.

-Tal vez.

-No podré hacerte cambiar de idea, ¿verdad?

-Nop. Todo saldrá bien, ya verás.

-¿Cuándo pretendes irte?

-Tal vez la próxima semana, no lo sé, ¿por?

-No, por nada... curiosidad.- Fruncí el ceño y lo miré algo dudoso por su nerviosismo, no era
común en él, pero tal vez solo estaba preocupado por mí.
-Todo irá bien.
_________________________________________

¡Hola!

Ya escribí el siguiente capítulo y lo voy a subir mañana.

¿Están sorprendidas por recordar como era Harry? Mmh...

Si quieren que les dedique el siguiente capítulo, lo haré a la primera que lo pida, contesto todos
sus mensajes también. Hay una chica que me lo pidió en los comentarios pero le prometí a
@MariaJRosado antes.

Gracias por leer y comentar.

~Andy.

=================

>XVII
By Harry

Me encontraba sentado en el patio trasero, observando el cielo nocturno, repleto de estrellas y


pensando en qué demonios podría hacer con el embrollo que tenía encima.

Cerré mis ojos con fuerza y sacudí mis rulos para después acomodarlos con una simple sacudida.
Mierda, no sabía si llevarme a Lou y a los pequeños sería una buena idea, además primero debía
cumplir el contrato y pagarle a los chicos para que pudieran salir de mi casa, ya que todos eran
mayores de edad. Excepto... Niall.

-Disculpe señor, queremos hablar con usted.

-¿Pensaron lo que les dije?

-Sí.- Hablaron al unísono.

-Está bien.

Me levanté con pesar de la silla y las guié hacia las habitaciones. La Nº 7 era la de ellas, sabía
que Susan ni siquiera dormía en su habitación, pero no quería hacer nada al respecto. Abrí la
puerta.

-Pasen.- Indiqué señalando hacia adentro con mi cabeza. Ambas entraron, cerré la puerta sin
necesidad de usar la llave.- ¿Qué decisión tomaron?

-Creemos que es mejor irnos. Aquí dentro nos ha dado de todo, estudios, alimento, un techo en
donde resguardarnos, trabajo.- Dijo Vanessa.
-Y siempre vamos a estar agradecidas por eso.

-Si no nos íbamos era porque no queríamos alejarnos de usted, pero si ahora lo que necesita es
que nos vayamos, es lo mínimo que podemos darle a cambio.

-Nos salvaste, Harry. Si no fuera por ti, ambas seguiríamos prostituyéndonos.- Susan pocas
veces mantenía el respeto de Vanessa, casi nunca me trataba de usted, pero no me molestaba.

-No crean que me deben algo, no tienen ninguna deuda conmigo, podría estar en su lugar
cualquier otra prostituta, pero fueron ustedes. Esto era un proyecto del que todos salíamos
beneficiados, las pruebas del comienzo fueron difíciles, pero ambas las pasaron, supieron
aguantar el dolor y contener la furia hacia mí, ahora la recompensa es el dinero y el trabajo en mi
empresa, podrán ser felices juntas.- Les sonreí y les guiñé un ojo. Ambas se sonrojaron y bajaron
las miradas.- Venga, sonrían, estarán bien sin mí.

-Crea en mí cuando le digo que estaré agradecida toda mi vida, señor, nunca olvidaré esta
oportunidad que nos ha dado.

-Yo igual. Recuerdo que al principio te odiaba, te detestaba, y mucho más cuando me decías: "Al
final vas a agradecerme." y mírame ahora, estoy completamente agradecida, me has salvado la
vida.- Susan mordió su labio inferior.

-Ya, ya, no se pongan sentimentales.- Levanté mis manos y acaricié una mejilla de cada una.-
Lamento no haberles prestado demasiada atención estas semanas, pero ya saben, Louis.-
Ambas rieron.- Sé que van a extrañarme, yo también, al igual que a sus comidas.- Ambas me
observaban con una gran sonrisa en sus labios. Eran tan hermosas.- Pero sabíamos que esta
despedida pasaría algún día, y ese día es hoy. Espero que sean felices y les deseo lo mejor.-
Miré los bonitos ojos oscuros de Vanessa y me acerqué a ella. Me miró nerviosa, como siempre
se ponía cuando yo estaba cerca. Tomé su mentón y besé sus labios lentamente, no hubieron
lenguas ni nada, solo un simple beso. Me separé de ella y me dirigí a Susan quien también se
encontraba nerviosa, ladeé una sonrisa y la tomé del mentón de la misma forma que a su novia,
comenzando a besarla con lentitud. Procuré que el beso durara la misma cantidad de segundos,
me separé y les sonreí. Los ojos de Vanessa se cristalizaron y se lanzó a mis brazos, Susan nos
observaba también con lágrimas en los ojos, pero sin atreverse a acercarse. Le devolví el abrazo
notando como comenzaba a llorar en mi hombro.
-Te extrañaré.

-Lo sé... Tranquila.- Acaricié su espalda intentando calmarla. Me separé muy despacio para que
no sintiera que la rechazaba, no me gustan los abrazos.- Quiero saber que al dejarlas solas van a
estar bien y no así. Así que sonrían.- Ambas lo hicieron, sin llegar a mostrar los dientes.- Tal vez
nos volvamos a ver algún día. Ahora hablaré con Andreas al respecto.- Besé ambas de sus
mejillas y con un débil "adiós" de su parte, salí de la habitación. Las dejaría solas para armar sus
maletas, mañana se irían a las 7:30 a.m. hacia su nuevo hogar, donde claramente les pagaría los
primeros meses para que pudieran vivir en alguno de los departamentos sin preocupaciones.

Cada vez tenía más cosas para hacer.

Esta vez me encaminé hacia la habitación de Andreas, mi rubio. Le pedí que pensara la situación
y bajara a hablarme, pero no lo hizo, así que iría a verlo. La habitación Nº 5 era la de él.

Abrí sin permiso y me encontré con el rubio que estaba sentado en el suelo, dándome la espalda
y terminando de armar su maleta. Fruncí el ceño y cerré la puerta.

-¿Andreas?- No contestó. - Andy, ¿estás bien?- Me arrodillé a su lado y apoyé una de mis manos
en su espalda. El rubio apartó la vista.- ¿Qué sucede Andy?

-Nada.- Sorbió por la nariz y tapó su rostro con sus manos.

-Oh, vamos.- Suspiré y froté mi mano en su espalda.- Estarán bien sin mí, no entiendo porqué se
ponen así...

-Porque te amamos, Harry, ¿no lo entiendes? Te queremos.

-Yo también los quiero, pero es hora de separarnos.


-No quiero separarme de ti.- Me miró, sus ojos azules estaban rojizos por las lágrimas.

-Me gustaría llevarte, pero no puedo, lo siento.

-¿Porqué tienes que irte tan lejos?- Suspiré, odiaba verlo así.

-Sabes bien porqué debo hacerlo.

-Claro...- Terminó de cerrar su maleta y se sentó en la cama. Me levanté, me senté a su lado y


acaricié su pierna.

-Me gustaría llevarte, créeme, pero quiero empezar de nuevo, ¿sabes? Quiero olvidarme de todo
lo malo que hice aquí, sé que es probable que no cambie, que siempre sea la misma basura que
soy, porque en el fondo sigo siendo el mismo, pero quiero intentarlo, esta vez quiero intentar ser
feliz con Louis y vivir bien, voy a intentarlo.

-Espero que lo logres.- Dejó salir un largo suspiro y levantó la vista del suelo.

-Yo también lo espero.- Acaricié su cabello.- Eres hermoso.- Sus mejillas se ruborizaron y volvió a
bajar la mirada. Andreas era realmente precioso, era casi de mi altura, su cabello era bien rubio,
natural, su piel lechosa y sin ninguna imperfección, tenía sus brazos bien formados, no tanto
como Liam, pero tampoco tan flacos como los de Louis, era perfecto. Como el típico príncipe con
el que cualquier niña desearía casarse y vivir "felices para siempre."

-Tú lo eres más.- Sonreí.

-Sí, lo sé.- Rió un poco. Agarré su mano y entrelacé nuestros dedos. Andy me miró sorprendido.

-¿Q-Qué...?

-¿Puedo besarte?
-S-Sí.- Soltó sin siquiera pensarlo un segundo.

-Genial.- Sonreí y lentamente me acerqué a él. Llevé mi mano libre a su cabello y lo acaricié
mientras juntaba nuestros labios. Andreas apretó con fuerza mi mano al sentir como mis labios
empezaban a moverse sobre los suyos. Colocó la otra en mi cadera, la metió debajo de mi
camisa y acarició mi piel. En ese momento no pensé en nada. Comencé a besarlo un poco más
desesperado al igual que él lo hacía. Tímidamente acarició mi labio inferior, pidiendo permiso.
Abrí más mi boca dejando espacio para que nuestras lenguas jugaran. Comencé a empujarlo
hacia la cama hasta dejarlo acostado. Andreas nunca se resistió a mí, ni siquiera la primera vez
que estuvimos juntos.

-Harry...- Gimió sobre mi boca.- Harry, por favor, será la última vez que pueda tocarte.- Me separé
algo confundido. ¿Qué mierda estaba haciendo?

-No, no, lo siento, no puedo.- Me levanté de la cama.

-Vamos, Harry...- Se quitó su remera dejando a la vista su perfecto cuerpo.

-No me tientes Andreas, quiero hacer las cosas bien...

-Será la última vez, lo sabes. Por favor.- Se acercó nuevamente hacia mí, agarró mi cadera y
llevó sus labios a mi cuello.- Por favor.- Susurró comenzando a besar mi piel.

-Sin marcas.- Le dije y sentí su sonrisa. Empezó a lamer la piel de mi cuello, exactamente como
le había pedido, sin dejar marcas. Pensé en Louis, esto estaba mal, muy mal.

-Andreas...- Lo llamé.

-¿Sí?
-Si Louis se da cuenta de que estuve contigo te mataré.

-Te quiero.- Dijo y me miró a los ojos. Le sonreí. Podría divertirme un rato con él. Sería la última
vez que tocara a alguien más además de Louis, lo tomaría como una despedida.

-Esta vez solo hay una regla.- Mordió su labio inferior, probablemente recordando lo mismo que
yo, cuando teníamos sexo yo ponía reglas como: "Sin gemidos", "sin besos", "pies y manos
atados", todo para hacerlo más excitante.

-Harás todo lo que yo te diga, sin replicar.

-Eso no se vale...- Se quejó haciendo un puchero.

-Anda, marica, ¿qué dices?

-A sus ordenes, señor.- Mordió su labio inferior nuevamente.

-Quítate toda la ropa, rápido.- Se apresuró en sacar sus zapatillas al mismo tiempo que
desabrochaba su pantalón.- Deja las medias.- Asintió comenzando a bajar su pantalón junto con
su bóxer. Su miembro saltó erecto hacia arriba al liberarse de las prendas que lo cubrían.- ¿Tan
rápido te calientas, Andrew?- Así lo llamaba cuando follábamos.

-Tú me calientas.- Intentó acercarse pero lo detuve.

-No puedes tocarme.

-¿Qué?

-Si me tocas esto se acaba.- Soltó un bufido y acarició su miembro.


-Ese no era el trato...

-El trato era hacer lo que yo te pida, no lo que tú quieras.

-¿Tu puedes tocarme?

-Sí, pero tú no te tocarás.- Me acerqué a él y quité su mano de su pene. Comencé a masturbarlo,


Andreas cerró sus ojos.- A la cama, anda.- Lo empujé hacia el colchón, Andy se acostó y abrió
sus suaves piernas.

Me arrodillé en el suelo y al instante su respiración se agitó, sabiendo perfectamente lo que iba a


buscar. Metí la mano debajo de la cama y saqué la caja llena de juguetes sexuales, lubricantes,
sogas, látigos, consoladores, esposas. Cosas que no sería capaz de usar con Louis, tal vez solo
usaría sogas o las esposas, que ya las había usado una vez, pero nada más. Una botellita de
lubricante estaba casi vacía. Levanté una ceja y lo miré divertido.

-¿Te has divertido sin mí?- Una vez más mordió su labio inferior.

-Había que buscar una forma de sentirte.- Reí suavemente. Me acerqué a sus labios, el inferior lo
mantenía entre sus dientes.

-Ya deja ese labio.- Lo soltó y lo mordí para luego estirarlo. Andreas permaneció con sus ojos
cerrados, intentó tocarse pero palmeé su mano.- No entiendes, eh. No puedes tocarte.- Saqué
una de las sogas de la caja. Andrew pasó saliva por su garganta. Sostuve sus manos sobre su
cabeza y ahí las dejó, obediente. Doblé la soga a la mitad, la pasé por su muñeca derecha
dejando un hueco en la soga donde pasé el final de ésta, en un nudo que no podría desatar, pasé
la soga por detrás de dos barrotes del cabezal y agarré su otra mano para terminar de atarlo.

-Duele.- Dijo en un susurro.

-Lo sé...- Besé sus labios.- Lo sé.- Me quité mi remera, acaricié su torso con mis manos y con
parsimonia comencé a dejar besos en su cuello, mordí, chupé, succioné y raspé su piel para
marcarlo. El rubio comenzó a suspirar y pronunciar mi nombre.-¿Ojos o boca?- Le pregunté.
-Boca.- Sonreí mientras me separaba de él. Saqué un pañuelo azul que siempre llevaba en mi
bolsillo trasero, como accesorio, y lo coloqué como mordaza.

-Buena elección.- Le dije mientras lo observaba y bajaba lentamente hacia su miembro.- No


olvido que eres muy ruidoso, Andrew.

-Mmh...- Su respiración estaba más agitada debido a que solo respiraba por la nariz. Agarré su
miembro completamente duro y comencé a masturbarlo muy despacio, el pecho de Andreas
subía y bajaba muy rápido, sus mejillas estaban sonrojadas.

Bombeé su miembro con fuerza, haciendo mucha presión, él apretó sus ojos. Mordí mi labio
inferior, comenzaba a excitarme al verlo. Pasé la lengua por el glande de su pene, notando como
Andreas vibraba debajo mío. Movió su cadera, desesperado por sentir más. Me separé y le eché
una mirada desaprobatoria.

-Quieto.- Fruncí el ceño y él asintió. Me senté en la cama, entre sus piernas estiradas y abiertas,
con una mano sostuve su cadera para que no se moviera, volví a redondear su glande con mi
lengua, estirando el prepucio hacia abajo.

-Mmh...- Gimió y mordió con fuerza la tela que lo amordazaba cuando introduje más su miembro
en mi boca. Comencé a chupar su miembro con agilidad y velocidad, Andreas levantaba su pecho
y contraía su abdomen, quité mis labios y comencé a masturbarlo con fuerza. Sus quejidos y
gemidos se hicieron más altos, sabía que estaba por correrse. Lo masturbé más rápido aún y lo
solté.

-Jmmh...- Se quejó con sus ojos brillantes. Reí un poco. Andreas estaba completamente rojo y
con el ceño fruncido.

-Estuviste tan cerca...- Ladeé una sonrisa burlona.- Es frustrante, ¿no crees?- Asintió muchas
veces y rodó los ojos.- Cambiemos de postura.- Desaté el nudo de la mordaza y quité el pañuelo,
estaba mojado. Un hilo de saliva se cortó y cayó sobre su labio inferior.- Maldito baboso.- Le dije
antes de lamer la saliva que había caído y besarlo más húmedamente, sintiendo su sonrisa. La
tela había marcado su piel ya que estaba atada muy fuerte. También desaté sus manos.- Quiero
escucharte suplicar y gemir mi nombre.- Susurré en su oído, él jadeó. Lo senté en la cama, como
yo estaba, y comencé a besarlo nuevamente mientras desabrochaba mi pantalón y comenzaba a
tocar mi miembro erecto por arriba de la ropa. Andreas una vez más llevó su mano hacia su
miembro y comenzó a masturbarse, bufé.- No haces caso...- Andreas quitó su mano y me miró.-
¿Qué haré contigo?

-Haz lo que quieras.- Relamí mis labios.

-Tendré que enseñarte quién manda, ¿verdad?

-Sí, sí...- Gimió. Ladeé una sonrisa y nuevamente agarré la soga para atar sus manos, debido a
que no acataba mis ordenes. Coloqué sus manos en su espalda y las até, Andrew hizo una
mueca de dolor. Lo empujé un poco hacia atrás y se acostó nuevamente sobre sus manos.
Lentamente acerqué mis labios a su pezón y comencé a chuparlo mientras apretaba el otro.
Separé mi boca para ver su reacción cuando comencé a apretar con más fuerza el pezón
izquierdo. Abrió su boca y tomó aire. Continué apretando cada vez más hasta aumentar el dolor.

-¡Ah!- Gritó y se sacudió cuando lo estiré con mi mano para finalmente soltarlo. Rápidamente
comencé a frotarlo para que el placer suplantara el dolor.- Oh, mierda.- Gimió.

-¿Te gusta?

-Sí, dios, mmh...- Dejé su pezón para levantarme y quitar mi pantalón junto con mi bóxer,
dejándolos caer al lado de la ropa de Andreas. Lo volteé provocando que se sostuviera de sus
rodillas y apoyara su mejilla contra el colchón, exponiendo todo su trasero para mí.

Agarré una botellita de lubricante y pasé el líquido por mi miembro. Apoyé la punta en su entrada
y acaricié su trasero para que la fricción calentara la piel, le di una fuerte palmada y él gimió.

-Pídelo.- Le ordené.

-Fóllame...- Palmeé su trasero con más fuerza.


-Pídelo.- Le dije en un tono más alto.

-Fóllame, Harry.

-¡Pídelo!- Exigí, golpeándolo una vez más e incluso dejando mi mano dolorida.

-¡Fóllame Harry! ¡Párteme en dos!- Solté una carcajada mientras lo penetraba con fuerza, al
instante comencé con las embestidas. Andreas gritó y apretó sus puños hasta dejar sus nudillos
blancos, intentaba separar sus muñecas pero era imposible debido al nudo que había hecho.
Presioné con mi mano su espalda para que no se moviera ni temblara tanto.

-M-Mierda Ha-Harry, m-me estás matand... ah...- Andreas era tan masoca, le encantaba sentir
dolor a la hora del sexo. Sus gemidos eran altos y gritaba cuando tocaba su próstata. Palmeé su
trasero justo donde estaba la piel ya irritada.

-Maldita perra rubia.- Le dije con una sonrisa. Andreas solo gemía de pura satisfacción.

-Harry... por favor, voltéame, quiero verte...- Lo ignoré continuando con las penetraciones. Era
extraño porque no sentía el mismo placer que sentía con Louis, pero de todas formas me
gustaba.- Harry...- Insistió. Lo pensé por un mínimo instante, tal vez podría cumplir sus deseos
por ser la última vez que nos veamos.

-¿Qué quieres?

-Verte, tocarte, besarte...- Rodé los ojos y salí de su interior.

-Bien.- Desaté sus manos y lo volteé de un movimiento demasiado brusco.- ¿Quieres verme?
pues, aquí me tienes. ¿Quieres tocarme?- Agarré sus manos y las coloqué a mis costados.-
Entonces tócame. ¿Quieres besarme también?- Lo tomé del cabello y lo obligué a levantarse y
apoyarse en sus codos.- Házlo.- Junté nuestras bocas, nuestros dientes chocaron al hacerlo pero
ninguno le prestó atención a eso. Me sentía extraño, nunca antes había sentido ese sentimiento
que ahora me molestaba, era como un nudo en el estómago y la garganta que me impedían estar
del todo bien. Sentía una rabia inexplicable y lo estaba descargando todo con Andreas. Tal vez
era porque sabía que esto estaba mal, que debí haberme negado desde un principio porque
ahora ya no podía retractarme. Tal vez era culpa.

No quedaría como un imbécil dejando a Andreas así, no podía decirle que me arrepentía y que no
quería dañar a Louis, no podía arriesgarme por un amor que ni siquiera sabía si sentía.

Otra vez más coloqué mi miembro en su entrada y lentamente me fui introduciendo en él. Quería
acabar con esta estupidez. Sus tibias paredes me cubrieron y comencé a embestirlo con rapidez
como las otras veces. Agarré su miembro y comencé a masturbarlo intentando mantener la
misma velocidad de las penetraciones. Andrew gemía y gritaba pero yo no podía hacerlo, solo
mordía con fuerza mi labio inferior intentando sacar de mi mente las imágenes de un sonriente
Louis que confiaba en mí. Cerré con fuerza mis ojos, dejé de respirar para que la intensidad que
sentía aumentara y así poder llegar más rápido al clímax. Solté todo el aire que retenía y lo
intenté una vez más mientras notaba como Andreas con un exagerado grito se corría sobre su
abdomen y parte de mi mano. Sentí el calor aumentar en mi cara y recorrer todo mi cuerpo hasta
concentrarse en mi miembro. Me corrí en Andreas. Solté el aire en un gemido. El rubio se quedó
completamente callado, con sus ojos cerrados y su respiración agitada, intentando calmarse.

-Tengo que irme.- Salí de su interior y agarré mi ropa del suelo. Todo mi cuerpo estaba sudado y
era la primera vez que me sentía asqueroso por eso.

-E-Espera...

-¿Qué más quieres? ¿que me quede a tu lado, haciéndote compañía mientras duermes? Esto ya
fue demasiado, Andreas.- Bajó la mirada y lentamente comenzó a sentarse en la cama, no dijo
nada. Me puse mi bóxer y pantalón, no podía ducharme en su baño, terminé de vestirme mientras
él se levantaba y también agarraba sus prendas del suelo, pero no se vistió. Yo tampoco dije
nada, supuse que se bañaría. Le di la espalda, dispuesto a irme así nada más, pero su suave
mano en mi brazo me detuvo. Me volteé y antes de poder mirarlo a los ojos se tiró a mis brazos,
rodeándome con fuerza. Solté un suspiro, algo molesto y conmovido a la vez al escucharlo llorar.
No podía creer que me hayan tomado tanto cariño si yo siempre fui un hijo de puta.

-Ya no llores, Andy...


-Abrázame.- Rodé los ojos y lo abracé de la misma forma, eso solo provocó que su llanto
aumentara.- Oh, vamos, nadie ha muerto aún. Estarás bien, ya verás.- Intenté estúpidamente
consolarlo.

-Te amo.- Dijo con su voz completamente rota. Arqueé ambas cejas realmente sorprendido, pero
no dije nada. Me separé lo antes posible y lo miré a los ojos, él no dejaba de llorar. Besé su
mejilla y me acerqué a su oído.- Lo siento, pero yo no sé amar.- Susurré y salí de la habitación,
cerré la puerta en su cara, dejándolo llorar solo. Me importaba, pero no quería demostrárselo. De
todas formas nada pasaría entre nosotros. Con algo de suerte Andreas encontraría pareja y sería
feliz, pero conmigo eso sería imposible.

Entré a la habitación de Louis y el pequeño estaba sentado en la cama, con una cara extraña que
nunca antes había visto, su expresión era demasiado neutra, sin sentimientos en ella.

-¿Estás bien, bebé?

-Sí.- Respondió casi automáticamente. No quise preguntarle más nada, para no acercarme, antes
tenía que bañarme.

-Tomaré una ducha.

-Claro.

Entré al baño y abrí el grifo del agua lo más pronto posible.

Me bañé y me cambié.

Salí del baño con la esperanza de ver a Louis en la habitación, pero no estaba.

Bajé las escaleras tratando de contener las ganas de ir a buscarlo y sacarlo del cuarto de Bill,
donde probablemente estaría.
Me dirigí a mi oficina, tenía muchas cosas que pensar y arreglar. Como los horarios de los chicos
que se irían mañana y el dinero aproximado que gastaría en cada uno.

Abrí la puerta y lo que encontré fue algo que en verdad me tomó por sorpresa, primero sentí
angustia, luego el temor y, por último, la desesperación de no saber qué hacer.

-Hola hermanito, ¿me extrañaste?

By Louis

Estaba en mi habitación pensando en Harry, en como podría demostrarle todo mi amor sin que
para él solo fuerza sexo. Me había dicho que hacer el amor y tener relaciones sexuales eran lo
mismo, pero yo sabía que no lo era. Cuando él lo hacía lento, yo intentaba demostrarle cuánto lo
amaba, pero para él solo era sexo y nada más, no sabía diferenciarlo. No sabía que se amaba, no
solo con el alma y el corazón, sino también con el cuerpo y la mente.

Suspiré.
Dejé de observar las estrellas y salí de la habitación para buscar a Harry. Vanne y Susan estaban
por entrar a su cuarto, ambas llevaban un vaso en sus manos.

-Chicas, ¿vieron a Harry?

-Hace mucho hablamos con él y dijo que iría a charlar con Andreas. Tal vez ya no esté con él.-
Me contestó Susan.

-Gracias.- Les sonreí y ambas me devolvieron el gesto. Entraron a la habitación y yo me dirigí


hacia la de Andy.

Abrí sin permiso antes de darme cuenta de lo que hacía, tendría que haber tocado antes, en
verdad debí hacerlo. Lo que vi en ese lugar me dejó petrificado por un momento, la sonrisa que
llevaba al abrir la puerta lentamente se había esfumado. Tuve ganas de gritar, de gritarle a él, de
llorar y escapar. Pero no lo hice, tan solo me quedé estupefacto observando lo que hacía,
observando como me traicionaba, observando como le gustaba.

Lo penetró de una forma demasiado violenta, pero para el rubio parecía no significar nada. Mi
cuerpo comenzó a temblar, sentí todo en mi interior moverse, me sentí asqueroso, enfermo,
usado. Mis ojos comenzaron a escocer debido a las lágrimas que me negaba a derramar.

Andreas estaba arrodillado en la cama, con la mejilla apoyada en el colchón, sus manos estaban
atadas y él se encontraba completamente entregado a Harry.

Sentí asco, mucho asco.

-Harry... por favor, voltéame, quiero verte...

Me apresure en salir de la habitación, estaba aturdido, mis ojos continuaban igual de grandes que
al principio cuando vi esa escena en frente de mí. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y sentí la
bilis subir a mi garganta provocando una arcada. Corrí hacia mi cuarto, cerrando la puerta detrás
de mí y yendo apresurado al baño.
Vomité todo, absolutamente todo, estaba seguro de que mi estómago se encontraba vacío, pero
continué vomitando agua, mi propia saliva. Caí de rodillas y respiré con dificultad, mi cuerpo
temblaba demasiado, tenía miedo, no quería que Harry llegara. Más arcadas llegaron, pero me
fue imposible devolver algo debido a que realmente estaba vacío. Como mi corazón. Harry me
había arrancado el corazón. Sacudí mi cabeza intentando no pensar. No quería que me diera un
ataque en este momento. Me levanté como pude y limpié mi boca. Todavía no sabía como
reaccionar, me dolía tanto, me dolía tanto el pecho y el nudo en la garganta, era un sentimiento
horrible que nunca antes había sentido y... y me bloqueé. Me bloqueé.

Salí del baño y me senté en la cama. No sé exactamente cuanto tiempo pasé mirando el suelo,
sin pensar en absolutamente nada, porque Harry me había destruido, y una persona destruida no
puede pensar. Tampoco sé exactamente cuanto tiempo pasó hasta sentir la puerta abrirse y ver a
un hermoso hombre de cabello rizado y despeinado entrar a la habitación.

-¿Estás bien?- Mi corazón se aceleró al escuchar su grave voz, recordándome que aún estaba
presente y que latía por él.

-Sí.

No preguntó nada más, ni siquiera se acercó. No quiso tocarme, no quiso verme, no quiso
hablarme.

-Tomaré una ducha.- Cada palabra me dolía, por cada una de ellas sentía miles de puñales
clavarse en mi pecho.

-Claro.- Fue incluso para mí algo difícil oír la palabra que salió de mis labios, pero me había
escuchado. Casi corriendo se encaminó al baño y por inercia me levanté detrás de él, pero no me
vio, cerró la puerta antes de que pudiera alcanzarlo y el sonido del golpe me quitó de mi
aturdimiento. Levanté la vista por primera vez, posé mi palma en la puerta y al escuchar el agua
comenzar a caer, me derrumbé de la misma forma que esas gotitas caían por su piel. Terminé de
rodillas en el suelo y comencé a llorar de una forma desesperada. Tenía ganas de golpear algo,
tenía ganas de sentir algún tipo de dolor que no sea sentimental, quería destruir todo. Me levanté
como pude debido a que las lágrimas me impedían ver con claridad y sentía mi cuerpo como
gelatina. Los sollozos escapaban solos de mi boca a pesar de intentar retenerlos. Salí de la
habitación a tientas, sentía que el aire me faltaba. Tapé mi boca tratando de que nadie me
escuchara llorar de esa forma tan desesperada. Corrí hacia la habitación de Bill. Entré
desesperado por sentir un abrazo. El pelinegro se sorprendió demasiado.

-¡Por dios, Louis!- Se abalanzó hacia mí y me envolvió en sus brazos. Comencé a llorar y temblar
con más fuerza.- ¿¡Qué pasó!?- No logré contestar, sentía una extraña presión en mi cabeza.
Perdí todas mis fuerzas y aún con los ojos abiertos caí sobre Bill. No sentía nada, no podía
hablar, pero aún estaba consciente.- ¡Lou!- Me alzó en sus brazos y me dejó sobre la cama.-
¿Qué mierdas pasa?- No podía moverme, solo miré hacia un punto fijo y me quedé paralizado
como lo había estado hace tiempo en mi habitación. Sentí a Bill moverse a mi lado y hablar o
gritar, pero no podía escucharlo. Solo miraba, miraba la mancha negra que tenía el techo y solo
en eso me concentraba. No podía hablar, no podía moverme, no podía sentir, no podía pensar. Mi
cerebro se había bloqueado, dejándome en un estado completamente catatónico.

-Fin de la narración.-

=================

>XVIII

By Bill
Su puta madre, estaba muy asustado, muy alterado. Louis entró de golpe a mi habitación, se lo
veía realmente mal, destrozado, estaba llorando de una forma demasiado desesperada. Intenté
abrazarlo pero se desvaneció en mis brazos, pensé que se había desmayado pero sus ojos
continuaban abiertos y fue ahí cuando temí lo peor, creí estúpidamente que estaba muerto. Lo
llevé a la cama, no pude evitar hablarle, preguntarle cosas y gritarle cuando me di cuenta de que
respiraba, pero él no se movía.

-Louis, ya basta, no es divertido.- Intenté que reaccionara, pero fue imposible, no hacía nada. Mis
ojos se llenaron de lágrimas y salí corriendo de la habitación.

-¡Harry!- Grité casi desgarrando mis cuerdas vocales.- ¡Harry!- Abrí la puerta de la habitación que
compartía con Louis, pero no estaba.- ¡Harry por dios!- Mis manos temblaban y apreté mi propio
cabello por la desesperación. Comencé a bajar las escaleras.-¡Harr...!

-¿¡Qué mierda te pasa!?- Salió de su oficina con una cara perturbada.

-¡Louis! ¡Louis!- Solo logré decir intentando controlarme.-¡N-No reacciona! ¡No sé que le pasa!-
Abrió sus ojos excesivamente y comenzó a subir las escaleras lo más rápido que pudo. Las
lágrimas seguían cayendo, en verdad estaba muy asustado. Corrí hacia mi cuarto y Harry llegó
detrás de mí cerrando la puerta.

-¿Lou?- Lo miró extrañado, al entrar podías ver solo a un chico mirando el techo muy tranquilo,
pero no era eso lo que en realidad pasaba.- ¿Qué sucede, bebé?- Louis continuó de la misma
forma, como una estatua. Harry se acercó a él y se sorprendió al ver de cerca su rostro. Yo
también lo había notado, era como si de repente hubiera perdido todo el color y sus ojos fueran
de vidrio, parecía un muñeco.- Por dios...

-¿Qué le hiciste?

-¿D-De qué hablas?- Le miró los ojos, abriendo sus párpados, realmente no sabía lo que hacía.
-Algo debiste hacerle para que ahora se encuentre de esta forma. Cuando llegó aquí estaba
realmente mal.- Mi tono se iba apagando.- Lloraba de una forma tan fea.- Mi voz se quebró y no
pude continuar reteniendo mis lágrimas. Quería borrar esa imagen de Louis porque en verdad
dolía verlo así. Harry se tensó.

-¿Estaba llorando?- Tragó saliva y puso dos de sus dedos en su cuello, supongo que tomando el
pulso, pero luego apoyó su oído en su pecho y escuchó.

-Sí. ¡Y estoy seguro que fue por tu maldita culpa!

-¿Y cómo sé yo que tú no le hiciste nada antes?

-¡Sabes que yo no soy un maldito mentiroso como tú! ¡Louis llegó aquí y estaba realmente mal!-
Sentí unas terribles ganas de golpearlo. Harry solo me daba la espalda. Comenzó a acariciar el
cabello de Louis y suspiró. Sacó su celular del bolsillo delantero del jean.-¿A quién llamarás?

-A mi doctor.- Buscó el número entre sus contactos.

-¿No es mejor llevarlo al hospital?

-No. Si lo llevamos a un hospital lo internarán.

-¿¡Qué!? ¿Por qué? ¿¡Qué tiene!?

-Es una especie de estupor.

-¿Y qué demonios es eso?

-¿Sabes qué significa la palabra "estupefacto"?- Llevó el móvil a su oreja.


-Sí.

-Bueno, es ese síntoma el principal. Pero en cualquier momento reaccionará, es como si su


cerebro se hubiera tomado un descanso y se apagara, ¿entiendes?- Asentí aún demasiado
preocupado por mi chiquito.- Aunque puede ser catatonia y ahí sí que estaré en problemas. No
podré hablar con él, no podré besarl-mierda.- Quitó el celular de su oreja y marcó el número
nuevamente.

-¿Qué es catatonia?- No podía apartar la vista de Louis, pero debía hacerlo por mi propio bien,
era horrible verlo así, daba hasta un poco de miedo, miré a Harry y de verdad se lo veía
realmente preocupado. Sus manos temblaban, se sentía mal, pero intentaba disimularlo.

-La catatonia es un síndrome...- Chistó y marcó el número una vez más.- Usualmente lo padecen
los esquizofrénicos, o las personas con trastorno de personalidad múltiple, pero Louis no tiene
nada de eso, así que sé que es temporal. O eso espero.

-Estará bien ¿verdad?- Harry me miró y por primera vez sentí su verdadera mirada, por fin pude
verlo a los ojos y detectar sus sentimientos. Ese era el verdadero Harry, no el que él mismo creía
ser.

-Eso espero.- Hizo una señal con su mano para que me mantuviera en silencio, y eso hice.-
¿Doc? Lo necesito con urgencia, mi novio está mal.- "Mi novio" él dijo "mi novio". Louis me había
dicho que nunca le pidió que fueran pareja.- En verdad está mal... Sí... No, no, creo que es una
especie de estupor disociativo o catatonia, pero no sé mucho sobre el tema... Está bien... No, es
la primera vez que sucede... Sí, gracias... Claro, lo espero.- Soltó un largo suspiro y se arrodilló
delante de Louis. Creí que lo mejor sería dejarlo solo, aunque de verdad que no me quería ir.
Pero Harry era su novio, no yo...

Salí de la habitación y noté como la mayoría me miraban. Suspiré y me preparé para dar
explicaciones.
-Fin de la narración.-

By Harry

-Louis...- Susurré.- Sé que tal vez me escuches.- Mordí mi labio inferior.- Te amo, Lou,
perdóname.- Apreté las sábanas con fuerza e intenté no llorar. La había cagado, en verdad la
había cagado en grande.- Perdóname.- Volví a decir.

-Perdóname...- Balbuceó. Lo miré de repente con ilusión.

-¿L-Lou?

-Lou...- Murmuró copiando mis acciones. Todas mis esperanzas se desvanecieron al notar que
solo copiaba lo que yo decía por inercia, como si fuera un bebé. Solo era un síntoma.

-Perdóname, Louis, por favor, no quise hacerte daño.- Estaba seguro de que Louis me había visto
con Andreas, sabía que eso se había convertido en algún tipo de trauma que lo dejó así. Solo
esperaba que no fuera tan grave y solo sea por una situación de estrés.

Louis continuaba sin reaccionar y comenzaba a desesperarme. No podía con mi culpa. Me sentía
asqueroso, era una basura, ¿cómo pude hacerle algo así? Soy un maldito imbécil. Estuve a punto
de golpear algo, cuando escuché la puerta abrirse.
-Harry... el doctor está abajo.- Dijo Bill, quien en este momento no me parecía tan desagradable
como al comienzo. Me levanté del suelo apresurado por saber qué tenía mi pequeño. Al salir,
todos estaban dando vueltas esperando saber qué sucedía, los niños dormían, pero era mejor
para ellos. Bajé las escaleras y el doctor Adams se encontraba en la puerta con una increíble
expresión de cansancio, miré la hora en el reloj y eran las dos de la madrugada.

-Lamento haberlo llamado a esta hora Doc.- Estreché su mano.

-No te preocupes, Harry, nunca es problema para mí ayudarte.- Una sonrisa reconfortante
apareció en sus labios.- ¿Dónde está?

-Arriba.- Me encaminé hacia la habitación para que el doctor me siguiera. Entramos y Louis
continuaba de la misma maldita forma. El doctor al verlo arqueó sus cejas, sorprendido.- ¿Q-
Qué?- Negó con la cabeza.

-No, nada, es que me parece muy joven.- Se acercó con cuidado y apoyó su pequeña maleta en
la mesa de luz, sacó unos guantes de látex blancos y se los puso.- ¿Cuántos años tiene?

-Dieciséis.- Contesté observando atentamente cada uno de sus movimientos. Hizo una mueca
con su boca. Se acercó a Louis y sacó del bolsillo de su camisa una linterna que parecía más
bien una lapicera. Con eso observó sus ojos y después los cerró.

-Si está despierto tal vez abra sus ojos solo.- Aclaró. Guardó la linternita y abrió su boca, tocó su
lengua, lo dejó como estaba y después se dirigió hacia sus pies. Sacó una de sus zapatillas, yo
me mantenía en completo silencio tan solo prestando atención. Le quitó la media y pasó su dedo
índice por la planta de su pie, como haciéndole cosquillas, Louis contrajo sus dedos desde el más
chico al más grande. El doctor sonrió y se sacó los guantes, se volteó.

-¿Qué sucede con él, Doc? ¿Reaccionará?

-Sí, lo hará, pero no es concreto el día de su recuperación, puede ser en este instante, en unas
horas, una semana, o meses. Es como un coma sin llegar a serlo, ¿comprendes? Sus órganos
funcionan perfectamente, no necesita un respirador ni nada. Harry, lo que sea que lo haya dejado
postrado en esa cama fue muy impactante para él. Me dijiste que es la primera vez que pasa.
¿Quieres contarme qué sucedió?- Los músculos de mi espalda se tensaron, pero sabía que podía
confiar en él. Sacó una libreta de su maleta y una lapicera para ir anotando mis respuestas.
También era psicólogo y me atendió cuando lo necesité así que decidí contarle.

-Después de esto no quiero que te lleves una mala imagen mía, es decir, sé que lo que hice
estuvo muy mal, pésimo, pero me arrepiento, en verdad lo hago.

-Está bien Harry, puedes hablar.- Sonrió. Me senté al lado de Louis y lo observé por unos
segundos, acaricié su cabello, era tan suave, como todo su cuerpo.

-Yo... lo engañé. Me, me acosté con Andreas.- No levanté la vista, no quería ver a Doc a los ojos.-
Louis me vio, él me vio mientras yo...- El nudo que se formó en mi garganta me impidió continuar
hablando.- Yo no quería que esto pasara.- Mordí mi labio con fuerza, no me permitiría llorar.

-Lo que vio fue claramente muy chocante para él. ¿Estás seguro de que solo fue eso?

-Sí, ¿por qué?

-Porque significas demasiado para él entonces. Piensa, si hubieras sido tú el engañado, ¿qué
habrías hecho?

-N-No lo sé. Enfadarme, mucho.

-Habrías hecho muchas cosas, ¿verdad?- Asentí.- Todo menos reaccionar de la misma forma que
Louis.- Lo miré a los ojos.

-Y-Yo sé que me vio, pero no lo escuché entrar ni salir del cuarto. Cuando fui a nuestra habitación
estaba... no lo sé, muy extraño, en su rostro no había expresión alguna y contestaba
automáticamente a mis preguntas.

-Claramente fue muy fuerte lo que vio, lo lastimó. No solo en lo sentimental sino también en lo
psíquico. ¿Es esquizofrénico?

-No.

-¿Depresivo?

-No. Todo el tiempo que lleva conmigo se demostró muy bien, normal.

-¿Y antes de conocerte?

-No lo sé...- Volví la vista al pequeño. Nunca le pregunté nada más acerca de su pasado y él
tampoco del mío, pero tal vez debería contarle quien en verdad era.

-Louis sufre síndrome de catatonia de forma benigna, una persona en crisis catatónica entra en
estupor, en su caso, un estupor disociativo, que se produce por un trauma o una situación de
estrés. Todo esto provoca la pérdida de movimiento voluntario, pero puede repetir movimientos
estereotipados o responder a ciertos estímulos externos. Observa.- Se acercó a él y agarró su
brazo. Lo levantó y lo soltó, pero el brazo no cayó.- Incluso si lo sentamos, quedará de la misma
forma. Pero como te dije antes, hay algunos estímulos a los que responde, como por ejemplo
cuando toqué la planta de su pie.

-¿No hay forma de hacerlo reaccionar?

-No creo que quieras aplicar electrochoques.

-No, no quiero lastimarlo.

-Entonces lo único que queda es esperar.

-¿Estará bien?
-Sí, claro. Como es la primera vez, tan solo durará horas. De todas formas te dejaré algo...-
Agarró un papel.- Pedirás en la farmacia Clomipramina, por si llega a padecer depresión luego de
esto, o si la padecía antes y ahora regresó.- Terminó de escribir la receta y me mostró el papel
con su firma, sello y el nombre de las pastillas.- Deberías preguntarle sobre eso.

-Sí, lo sé.- Suspiré arrepintiéndome de no haberle prestado la suficiente atención.

-¿No sabes nada acerca de su pasado?

-Bueno...- Vacilé.- Sé algo muy horrible que le pasó, pero no debería contartelo.

-Puede ser esencial para su salud, entiende eso.

-Recuerda que todo lo que se habla entre estas cuatro paredes...

-Queda entre nosotros y nadie más podrá saberlo.- Completó mi oración.- Lo recuerdo, Harry, ya
sabes que no debes preocuparte, ¿cuántas veces debo repetirtelo?

-Es que es muy fuerte y no quiero perjudicarlo.

-Ya lo has hecho.- Ese fue un golpe bajo. Agaché la mirada.

-Cuando tenía trece años mató a dos personas.

-¿Las mató? ¿Cómo?- Preguntó con total naturalidad. Por un momento había olvidado que era
psicólogo y que parte de su trabajo era nunca reaccionar sorprendido ni agresivo ante sus
pacientes, para no hacerlos sentir incómodos, pero yo no era su paciente.

-Un hombre mató a sangre fría a su madre, él vio como ese maldito hijo de puta violaba a su
hermanita e intentó defenderla, pero erró el tiro y le disparó a ella. La mató, pero no quiso hacerlo.
Cuando ese malnacido se avalanzó sobre él le disparó y también lo mató. Luego escapó.

-¿Y crees que eso no ha dejado ninguna secuela en su mente?- Parecía enojado.

-No creí que fuera tan grave, es decir, lo olvidó luego de contármelo, o eso parecía.

-Mataron a su madre delante de sus ojos y violaron a su hermana, mató a dos personas y luego
tú lo engañas, una persona no puede aguantar tanto, Harry. ¿Qué crees? ¿Que un niño puede
olvidar así como así todo eso? Tú me confesaste que tu pasado aún te atormenta, y mira la edad
que tienes. Su mente está muy frágil, está dañado y ahora es tú responsabilidad cuidar de él,
tendré que venir a verlo regularmente para controlarlo. Mira su cuerpo, desde aquí puedo notar
que está muy débil, ¿no lo habías notado?

-Lo siento.- Solo pude decir.

-¿Por qué te disculpas?

-Porque todo esto es mi culpa, debí prestarle más atención, debí cuidar mejor de él y me hago
cargo, lo cuidaré a partir de ahora y mil veces mejor.

-Espero que lo hagas, pero debo advertirte que cuando despierte tal vez no sea el mismo, tal vez
nunca lo sea.- Tragué saliva, no quería que Louis cambiara, yo lo quería así como siempre, tan
dulce, tierno, delicado, caprichoso e inocente.

-No me importa, es mi responsabilidad, tú lo dijiste.- Suspiró y frotó su frente.

-¿No tuviste suficiente con lo que te pasó? ¿Tuviste que buscar a alguien tan dañado como tú?

-No quiero hablar sobre eso.

-Está bien.- Negó con la cabeza suavemente.- Debo irme ahora, pero si me lo permites volveré
mañana.

-Claro que sí, siempre estás para mí, puedes volver cuando quieras.- Le sonreí y estreché su
mano.- Gracias por todo Doc.

-De nada Harry. Por favor, cuídate y cuídalo. Mañana estaré aquí a las tres de la tarde, tengo
varios pacientes que atender antes.

-Está bien, no hay problema.- Comenzamos a salir de la habitación y bajamos las escaleras. Los
chicos ya estaban en sus habitaciones y Bill sentado en el sofá comiéndose las uñas.

-Deberías hablarle, tal vez te escuche. Si mañana aún no despierta me avisas, así por la tarde
traigo medicamentos, suero y alimento.

-B-Bien.- Por un momento había olvidado que habían posibilidades de que no reaccionara en
mucho tiempo.

-Despertará, ya verás.- Me dio un apretón en el hombro en señal de apoyo.

-Muchas gracias por todo.- Abrí la puerta y Paul se acercó al doctor Adams para acompañarlo
hacia la salida.

-Tal vez algún día puedas salir más regularmente de esta casa.- Comentó al notar que por ningún
motivo saldría de ella para llevarlo hasta el portón. Hice una mueca con mi boca.

-También espero poder superarlo.- Suspiré.- Salí una vez con Louis.- Agarré el picaporte
empezando a cerrar la puerta con una pequeña sonrisa.

-Tal vez él sea tu cura, pero tú no seas su enfermedad.


-Bill.- Lo llamé. El pelinegro estaba en la cama con el rostro entre sus manos. Le había contado
todo lo que dijo el doctor. Yo también estaba sentado al lado de Louis.

-¿Qué, hay más?- Su rostro demostraba el cansancio que llevaba.

-No, es solo que... lo llevaré a nuestra habitación.

-No, no hagas eso, no quiero dejarlo toda la noche contigo.

-Bill...- Advertí suspirando y cerrando los ojos.- Harás lo que yo te pida.

-Oh, ¿ya volviste?- Lo miré confundido.

-¿Qué?- Hablábamos en un volumen bajo, porque tal vez Louis podría escucharnos, y no
queríamos molestarlo.

-Ha vuelto el Harry mandón y superior al resto, por eso debo hacerte caso, ¿verdad?- Rodó los
ojos.

-No tengo ni unas malditas ganas de pelear contigo ahora, solo quiero estar con Louis
¿entiendes? Y lo haré quieras o no, solo intentaba decírtelo con calma.- Bajó la mirada.

-¿Por qué eres tan diferente?

-¿A qué te refieres?


-Cuando estás con Louis pareciera que todo en ti se ilumina, Louis te vuelve humano, pero
cuando no está te transformas en una bestia.- Bill siempre me había dicho las cosas en la cara,
tal vez eso era lo que me molestaba en él y no solo el hecho de temer que alejara a Louis de mí,
pero el intentar deshacerme de él no me serviría de nada si no cambiaba mi forma de ser, porque
yo solo había lastimado a Louis sin ayuda de nadie.

-Me llevaré a Louis.- Ignoré sus palabras y me levanté de la cama. Bill acercó su mano a la mejilla
de Lou y la acarició con tanto cariño que me hizo replantearme la idea de llevarlo o dejarlo aquí
con él. Besó su frente y se separó.

-No le hagas daño.- Susurró con su mirada baja. Levanté a Louis al estilo nupcial y apoyé su
cabeza en mi cuello para que no cayera, era tan pequeño y delicado, pero Doc tenía razón, debía
hablar con él respecto a su cuerpo, porque estaba muy delgado.

-Es lo que más quiero en esta vida, nada ni nadie volverá a dañarlo, ni siquiera yo mismo, eso lo
juro.- Bill sonrió apenas y asintió. Salí de la habitación y entré en la nuestra, lo dejé en la cama y
fui a ver a Vannesa y Susan. Golpeé la puerta y me dijeron que pase. Entré, ambas estaban
sentadas en la cama con sus piyamas puestos y sus piernas tapadas por las sábanas.

-Chicas, lamento molestarlas pero pospondremos lo de hoy a las siete porque Louis está mal y en
verdad debo cuidarlo, iremos a buscar un departamento mañana a la misma hora, ¿está bien?-
Ya iban a ser las cinco de la mañana y ellas debían descansar, no podía hacer que se levantaran
a las siete.

-Está bien.- Dijo Susan.

-¿Qué le pasó a Lou?- Preguntó Vanne realmente preocupada.

-Nada, estará bien.- Asintieron y con eso salí de la habitación sin siquiera despedirme. Me
apresuré a entrar en el cuarto de Andreas para avisarle. El rubio dormía tranquilamente.

-Andy...- Lo moví intentando que despertara.- Andreas, despierta.- Sacudí su hombro y


lentamente abrió los ojos.
-¿Qué pasa?

-No saldremos hoy a las siete se pospone para mañana a la misma hora, así que duerme
tranquilo.

-E-Está bien.- Le di la espalda y me fui lo más rápido que pude para llegar con Louis.

Entré en nuestro cuarto y el pequeño estaba sentado en la cama, apoyando su cabeza en sus
piernas.

-Lou...- Susurré suspirando y mordiendo mi labio. Me acerqué con cuidado y acaricié su espalda.-
Tienes que acostarte, bebé, te hará mal quedarte así.- Intenté acostarlo pero sus músculos
estaban tensos.- Por favor...- Sus cuerpo se fue ablandando. Bajé sus piernas con suavidad y lo
acosté en la cama.- El doctor dijo que tal vez me escuches.- Me acosté a su lado y nos tapé con
las sábanas.- Si me escuchas... quiero que sepas que me arrepiento mucho, mucho de lo que
hice. Tal vez no me perdones nunca, pero debes dejarme arreglarte.- Acaricié su mejilla y besé la
otra.- Sé que eres mi cura, déjame ser la tuya.

Abrí los ojos poco a poco. Sentí un brazo rodeando mi cuerpo. Cuando pude ver bien noté como
Louis me abrazaba, su cabeza estaba apoyada en mi pecho y una de sus piernas enroscada
entre las dos mías. Sonreí y acaricié su cabello. El color de su piel había regresado.

-Lou...- Lo abracé con fuerza. Su respiración se agitó y se separó de mí.- Despertaste.- Intenté
besarlo pero me esquivó corriendo su cara.

-¿Qué pasó?- Se lo veía asustado y preocupado.


-Tenías un estupor... estabas algo así como desmayado.

-¿Por qué?- Refregó sus ojos.

-Bueno... tu mente es muy frágil.- Arqueó sus cejas y rápidamente volvió su vista a mis ojos. Sus
labios comenzaron a temblar.

-Tú...- Susurró.- Tú me engañaste.- Sus hermosos ojos se cristalizaron.

-No, no bebé, no quise hacerlo, Lou, perdóname.- Intenté tocarlo pero se separó se mí. Me
acerqué a él, no lo dejaría ir, intenté agarrarlo pero movió hasta caer al piso.- Lou... No me hagas
esto.- Las lágrimas rodaban de sus ojos y se lo veía muy aturdido.- Yo te amo, bebé...

-¡No me llames así!- Me arrodillé a su lado.

-Lamento lo que pasó, nunca más lo volveré a hacer, por favor...

-¡Cállate! ¡Cállate, no quiero escucharte!- Tapó sus oídos, escondió su rostro entre sus piernas y
lloró aún más fuerte.

-Por favor... no llores.- Quería abrazarlo, acariciarlo y besarlo, no quería que llorara, se me
encojía el corazón al verlo tan lastimado, me dolía.- Levántate.- Intenté ayudarlo a levantarse pero
se sacudió sin permitírmelo. Se levantó solo.- Déjame explicarte lo que sucedió...- Louis caminó
hacia atrás, alejándose lo más posible de mí.

-No quiero escuchar tus malditas excusas.- Estaba muy enfadado, me miraba con... con odio. No
soporte su mirada y bajé la vista.- Confié en ti, te di todo lo que tenía, siempre sintiendo que con
eso no alcanzaba para demostrate lo mucho que te amo. Sintiéndome como una mierda que no
sirve para nada, sintiendo que no era suficiente para ti, nunca logré sentirme del todo bien a tu
lado.- Las lágrimas rodaban por sus mejillas, sus labios se hincharon al igual que sus ojos. No
podía verlo así, quería pararlo. Sus palabras me lastimaban.- Te ofrecí mi corazón, Harry, mi
alma, mi cuerpo, mi... inocencia.- Negó con la cabeza y mordió su labio inferior, sorbió por la
nariz.- Pero no valías la pena, nunca valiste nada, nunca te mereciste nada, tú no eres nada. Me
das asco...

-Basta, Louis.

-Te aprovechaste de mí...

-Louis, por favor.

-Me hiciste daño...

-Ya basta.

-Yo confiaba en ti, ¿por qué me hiciste esto? Si no eras feliz conmigo solo tenías que decirlo, no
follarme cuando se te diera la gana.- Llevó la mano hacia su boca intentando controlar sus
sollozos.

-Yo te quiero, Louis, créeme.

-¡Cállate!- Se alejó aún más cuando me acerqué, pero chocó con la puerta del baño.- No quiero
escuchar todas tus mentiras, ¡deja de manipularme!- Su respiración estaba muy agitada.

-Déjame ayudarte Lou, no te haré daño, lo prometo.- Agarré sus hombros y lo apreté contra la
puerta.

-¡No! ¡No! ¡Suéltame! ¡No vuelvas a tocarme!- Comenzó a golpear mi pecho con sus puños.
Dolía, pero no tanto como su rechazo.- ¡Maldito asqueroso! ¡mentiroso! ¡manipulador!- Cada una
de sus palabras se clavaban en mi corazón, sentía que moriría.

-Por favor, perdóname...


-¡No me toques!- Me golpeaba con todas sus fuerzas, pero no las suficientes como para que lo
soltara. Lo envolví en mis brazos, sus manos quedaron atrapadas entre nosotros. Gritó y se
sacudió como si mi toque lo quemara, gruñó y lloró intentando soltarse.

-Por favor.- Su llanto le impedía hablar con claridad. Mis ojos se llenaron de lágrimas.- D-
Déjame...- Su voz se transformó en un hilo.- Déjame...-

-Perdóname, por favor.- Cerré mis ojos con fuerza, no dejaría escapar a la persona que más
quería.

-No me toques. Suéltame.- Rogó con su voz pequeña y sin fuerzas.- Y-Ya no me l-lastimes...-
Lloraba tanto que creí que se quedaría sin lágrimas. Su cabeza estaba apoyada en mi pecho y
cada tanto intentaba separarme con sus brazos, pero no podía.

-Necesito que me perdones, no quiero perderte.- Llevé una de mis manos a su cabeza y lo
sostuve.

-Déjame en paz, me lastimas, ya basta.- Apenas se escuchaba lo que decía.- Te lo ruego.-


Nuevamente su llanto le impidió continuar hablando. Quería arrancar ese maldito nudo que tenía
en mi garganta, dolía tanto verlo llorar, pero era aún peor saber que lo hacía por mi culpa.

-Te quiero, Louis, debes creerme.- No sabía qué hacer, no dejaba de llorar y estaba apoyado en
mí completamente, había perdido todas sus fuerzas.

-¿Por qué me lastimas? ¿qué te hice?

-No has hecho nada, no quiero lastimarte. Déjame quererte.

-¿Es porque quería hacer el amor contigo? ¿eso te molestó?- Nuevamente mis ojos comenzaron
a picar por el llanto retenido.

-N-No, claro que no. También quiero hacer el amor contigo.- Cerré mis ojos dejando que las
lágrimas cayeran lentamente. El pequeño se había tranquilizado.

-¿Entonces qué hice mal?

-No hiciste nada mal.- Lo abracé aún más fuerte.- Tú no hiciste nada mal. Fui yo, y en verdad me
arrepiento. ¿Me perdonas?

-No, no puedo, ¡ya suéltame! ¡No me dejaré endulzar por tus palabras! ¡No volverás a
manipularme ni mentirme nunca! ¡Suéltame!- Comenzó a llorar otra vez y a alterarse.

-No hagas esto, por favor.- Rogué intentando retenerlo, pero había entendido que no me
perdonaría, que no pararía hasta que lo dejara. Lo solté.

En cuanto estuvo libre, sentí su mano estamparse en mi mejilla.

-¡Te odio!- Me empujó y me tambaleé un poco hacia atrás.

-¡Louis!- Intenté frenarlo pero se metió al baño, quise abrir la puerta pero ya estaba cerrada.-
¡Louis abre la puerta!

-¡Vete!- Golpeó la puerta.- ¡Vete, déjame solo!

-Por favor, Louis.- Apoyé mi frente en la madera y dejé la mano en el picaporte.- No me obligues
a tirar la puerta.

-¡NO!- Su voz se escuchó rota y rasposa.- ¡No quiero verte, déjame en paz!- Comenzó a toser.

-Está bien, está bien, me iré, pero prométeme que no te pasará nada.- Se quedó en silencio, lo
único que se escuchaba era su respiración agitada.
-Solo quiero que te vayas.

-Está bien.- Negué con la cabeza, me alejé del baño, abrí y cerré la puerta sin salir de la
habitación, para que creyera que me había marchado. Lentamente y sin hacer ruido me senté en
piso, apoyando mi espalda en la puerta, no podía dejarlo solo y me dispuse a esperar a que Louis
saliera.

-¿Ha-Harry?- Preguntó con cuidado. Mordí mi labio inferior queriendo con todas mis ganas
contestar, pero me mantuve en silencio. Después de eso comenzó a sollozar nuevamente hasta
terminar llorando. Quería hablarle, pero no podía. Quería tocarlo, pero no podía. Me sentí tan
miserable, tan estúpido. No merecía a Louis, en verdad que no lo merecía. Soy una mierda,
siempre lo fui. Creí que todo iría bien con él, pero tuve que arruinarlo, como siempre. Termino
destruyendo todo a mi al rededor.

Lo hice sufrir, provoqué que me odiara,

metí la mano en su pecho y agarré su corazón,

sin siquiera tener el descaro de arrebatarlo y llevarlo conmigo, no.

Lo tomé y sin previa justificación lo apreté haciéndolo estallar,

quedando así, los restos en su interior, lo hice sufrir...

Llevé las manos hacia mis rizos y los apreté con frustración. Quería gritar, quería llorar, lo quería
a él.
______________________________________

¡GRACIAS POR LEER!

~Andy.

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>XIX
By Louis

Me sentía muy mal, me sentía usado, asqueroso, poca cosa, ultrajado. Traicionado. Triste. Harry
me había mentido. Todas sus palabras fueron mentiras, todos sus te amo, todas sus caricias. Lo
odiaba, quería golpearlo y hacerlo sufrir. Pero sabía que mi amor era más fuerte que mi odio
hacia él. Sabía que mi corazón no soportaría al verlo dañado, no quería eso para Harry, pero mi
mente sí.

Aún estaba dentro del baño. Mi pecho dolía al igual que mi cabeza. Sabía que no soportaría
mucho tiempo más encerrado, pero no quería salir, temía que Harry estuviera esperándome y no
quería verlo, ni tocarlo, ni siquiera tenerlo cerca. No aún.

Golpearon la puerta del baño y me sobresalté. No quería oírlo tampoco.

-¿Louis?- Una voz completamente desconocida para mí me llamó. Extrañado me acerqué a la


puerta.

-¿Q-Quién eres?- Mi voz estaba rasposa debido a los gritos de antes. Había lastimado mis
cuerdas vocales, ya no podría cantar.

-Soy el doctor Adams.- Su voz era profunda y tranquila.- He venido para charlar contigo. ¿Podrías
salir?- Preguntó.

-No.

-¿Por qué?
-No quiero ver a Harry.

-Harry no está aquí, no puede estarlo, nuestra conversación será privada.

-No lo conozco, no confío en usted.

-Te prometo que nada malo te pasará, solo es una pequeña charla. De todas formas si no quieres
puedo esperar a que salgas, no podrás estar ahí toda la vida. ¿No tienes hambre?- Fruncí el ceño
e hice una mueca con mis labios.

-No.

-Sal, solo hablaremos.

-¿No se supone que los doctores revisan y no charlan tanto?

-No voy a revisarte, soy psicólogo y solo quiero hacerte algunas preguntas.

-¿Prometes que no dejarás que Harry entre?

-Lo prometo, la puerta de la habitación está cerrada con llave.- Tomé una bocanada de aire.

-Bu-Bueno...- Lentamente destrabé la puerta, la abrí y asomé mi cabeza para asegurarme de que
Harry no estuviera. El doctor me observaba con una sonrisa.

-Hola Louis.- Estrechó su mano. No la tomé, no quería tocar a nadie. Le di una pequeña sonrisa
sin mostrar los dientes y bajé la mirada.- Ven, no te morderé.- Caminó hacia la cama y se sentó
en ella. Palpó el lugar a su lado y con parsimonia me dirigí hacia allí.- ¿Cómo te sientes?

-Mal.- No lo miraba a los ojos, solo podía observar las blancas sábanas.
-¿En qué aspecto?

-En todos los aspectos.- Estando en el baño me había observado en el espejo y me veía
horrendo, mis labios estaban secos y mi piel pálida, mi cara estaba demacrada y mi cabello
alborotado.

-¿Te sientes bien hablando conmigo o incómodo?

-N-No lo sé.

-Bien...- Susurró y escribió algo en su libreta.

-¿Puedo ver lo que escribe?

-No.- Fruncí mis labios y casi hago un puchero.- Es mi material de trabajo y el paciente no puede
ver mis anotaciones.

-Entonces no quiero seguir hablando con usted.- Iba a levantarme, pero me detuvo su voz.

-Mira... haremos algo.- Lo observé con atención. Dejó su libreta en la mesita de luz, se recostó
sobre la cama y aflojó su corbata. Fruncí el ceño cuando desabrochó los dos primeros botones de
su camisa.

-¿Qué haces?

-Hablaremos como si fuéramos amigos.- Casi sonrío al verlo tan cómodo en la cama.- ¿Qué te
parece?

-Está bien.- Me senté como indio, y lo observé ladeando la cabeza.


-¿Cuántos años tienes?

-No te lo diré.

-¿Por qué?

-Porque dijiste que hablaríamos como si fuéramos amigos, y los amigos saben la edad entre
ellos.- Sonrió.

-Tienes razón. ¿Cómo llegaste aquí?

-Harry me obligó a quedarme. Me sacó de la calle y me tiró aquí.

-¿Por qué estabas en la calle?- Abrí grandes mis ojos.

-No puede saber eso.- Ni siquiera yo comprendía mi humor, pero además de sentirme ahogado
con la traición de Harry, sentía mucho enojo, rabia, ganas de descargar de alguna forma mi dolor.

-Te recuerdo que esta conversación es privada y nada de lo que me digas lo podré comentar
fuera de esto, secreto profesional.- Sonrió y apoyó su mano en mi hombro.- Puedes confiar en mí,
solo quiero ayudarte.- Lo miré dudoso. En verdad parecía un hombre honesto. De todas formas,
nada malo podía pasar si yo hablaba con el doctor, todo había pasado hace mucho tiempo.-
Puedes contarme lo que quieras.- Tomé aire y miré mis manos.- Puedes intentar desahogarte
conmigo, para eso estoy.- Suspiré pesadamente y cerré mis ojos.

-Mamá, papá y Zayn eran felices antes de que yo llegara.- Comencé a jugar con mis dedos,
nervioso.- Cuando mi mamá quedó embarazada de mí, las cosas comenzaron a cambiar. Al
nacer mi padre me odiaba, nunca me trató como a su hijo y eso me dolía, pero a mi hermano lo
adoraba.- Suspiré, ya se había formado en mi garganta un nudo, pero no quería llorar.- Mamá
quedó embarazada nuevamente, él la golpeaba sin importarle que su futura hija corriera peligro.-
Mordí mi labio inferior.- Una noche, Zayn no estaba para frenarlo y le gritó muy feo a mamá, yo
tenía cinco años. Intentó golpearla, pero yo me interpuse y me golpeó a mí.- Hice una pausa,
recordando sus ojos furiosos.- Me agarró del cabello y me arrastró por toda la casa, me golpeó en
la cara, en el cuerpo, estampaba mi cabeza contra el suelo.- Tragué saliva y apreté los puños.-
Me dijo que me odiaba, que había arruinado su relación, que yo no era hijo suyo, que mamá lo
había engañado. Dijo que todo lo que pasaba era mi culpa, que no debí haber nacido, que me
tendría que haber matado cuando estaba en el vientre de mi madre y muchas otras cosas feas.-
El doctor me observaba atento, volví a pasar saliva por mi garganta, raspaba.- Ese día se fue de
casa y nunca más regresó.- Sonreí.- Nos dejó en la ruina. Sin el dinero que ingresaba por su
trabajo, pasamos a la pobreza. Mamá hacía todo lo posible por generar ingresos, pero el
embarazo la mantenía agotada. No recuerdo mucho sobre eso, pero sé que pronto Lottie nació,
nació mi luz. Era hermosa, debiste verla.- Estaba seguro de que mis ojos se iluminaron al hablar
de ella.- Sus ojos eran tan azules y grandes, su cabello rubio era muy bonito, ella era preciosa. Lo
era todo para mí. Por las noches trato de recordarla lo más posible porque temo olvidar su rostro.-
No quitaba la sonrisa de mis labios, recordaba todos los buenos momentos que habíamos vivido.-
Yo iba a la escuela estatal, mamá solo pagaba cuarenta dólares al mes. A veces los tenía, y otras
no. Pero Simone siempre nos ayudó, Simone es la mamá de Billy.

-¿Quién es Billy?

-Mi mejor amigo.- Contesté.- En la escuela me golpeaban mucho, nunca dejaron de molestarme.-
Negué con la cabeza.- El hermano gemelo de Bill siempre me odió, pero creo que nunca sabré el
verdadero motivo, aunque tal vez solo son celos de hermano.

-¿Cuál es el mayor?

-Tom, Billy es el pequeño.

-Es normal que en los hermanos gemelos siempre haya uno más protector, en la mayoría de los
casos, es el mayor el que tiende a proteger al más pequeño y el menor a admirar al más grande
por más que la diferencia de edad sea mínima.- Arqueé mis cejas, ese era un tema interesante.

-Oh...- Tenía que hablar con Bill, eso tal vez me ayudaría a olvidarme de Harry. Ni siquiera quería
pensar un poco sobre él, sabía que terminaría destruyéndome.

-La conexión entre gemelos es especial. ¿Quieres seguir contándome sobre ti?- Asentí despacio.
-Mamá era una mujer hermosa, y la única forma en la que podía mantenernos era
prostituyéndose. Nunca me molestó porque sabía que lo hacía por nuestro bien. Zayn también
ayudaba trabajando, a mí solo me decían que estudiara, porque siempre fui muy inteligente y
querían que progresara. Mi familia era estupenda, los amaba tanto.

-¿Qué sucedió con ellos?

-Zayn fue a prisión por defenderme, Tom y sus amigos me golpeaban y estuvieron a punto de
matarme, él me defendió, pero lastimó a un chico, lo dejó en el hospital y lo apresaron por ser
mayor de edad. Nunca supe nada más de él porque tuvimos que mudarnos, mamá y Lottie
fallecieron.- Creí que lo mejor sería contar solo eso.

-Bien.- Suspiró.- ¿Te sientes culpable con todo lo que sucedió?- Reí sarcásticamente.

-Claro que sí. Arruiné mi familia. Desde que nací fui una desgracia para todos, siempre compliqué
las cosas y nadie nunca me quiso de verdad.

-¿Por qué estás tan seguro de eso?

-¿De qué?- Nunca lo miré a los ojos.

-De que nadie te quiso de verdad.

-Siempre empeoré las cosas, nadie podría quererme.

-Tu madre te amaba. Y eso lo sé porque no existe una sola madre en el mundo que no quiera a
su hijo.

-Está muerta. ¿De qué me sirve su cariño ahora? Me ha dejado solo.- Mis ojos se cristalizaron.-
Todos me dejaron cuando más los necesité. Y lo peor de todo es que mi familia se alejó por mí
culpa, ¿cómo crees que me siento con eso?- No lloré, pero ganas no me faltaban.

-Lo importante es que tú sepas que te amaban, ¿sí lo sabes?- Asentí.- Entonces quítate esa
culpa de encima. Si sabes que te amaban, ¿qué te preocupa? Ellos ya te han perdonado, Louis.
Su amor era sincero y saben que tú también los amas. Eso es más que suficiente.- Los latidos de
mi corazón se multiplicaron. Tenía razón, yo los amaba y ellos a mí. Si me hubieran matado a mí
yo no estaría enfadado. Dos tibias gotas cayeron de mis ojos, una sonrisa adornaba mi rostro.

-¿Enserio crees eso?

-No lo creo, lo sé, Lou.- Lo miré a los ojos y noté su sinceridad.- Tu padre fue muy cobarde.

-¿Por qué?

-No puede echarle la culpa a un niño de todos sus problemas, no se hizo cargo de su familia. Si
quería a tu madre y a tu hermano, nunca los habría abandonado, fue pura cobardía, no quiso
asumir sus responsabilidades y te culpó a ti por eso. No debes sentirte mal por lo que te dijo,
porque no es verdad. Y tú deberías saberlo.- Me mantuve en silencio, pensativo, nuevamente
había bajado la mirada. No soportaba ver al doctor a los ojos porque me hacía sentir extraño, sus
ojos azules imponían poder, superioridad, pero me observaba con sinceridad al mismo tiempo.

-Eso no quita el hecho de que haya matado a dos personas. Yo no tenía derecho a acabar con la
vida de nadie, yo, no...- Tapé mi rostro con mis manos intentando no llorar, pero era inevitable,
me sentía ofuscado, ahogado, comencé a sollozar.- Soy una mierda, eso soy. Tenía seis años,
Lottie tenía seis años.- Sentí su mano apretar mi hombro, en forma de consuelo.

-Ese hombre se lo merecía. Y tu hermana... la salvaste de todo el sufrimiento que había vivido
antes, la liberaste.- Abrí los ojos como platos y me alejé un poco.

-¿C-Cómo sabe eso?- Parpadeé varias veces.

-Alguien me lo contó.- Mordió su labio inferior, casi arrepintiéndose de habérmelo dicho.


-Harry...- Susurré apretando los dientes. ¡Yo no quería que le contara eso a nadie!- Lo odio.

-Está muy arrepentido de lo que hizo.

-Un psicólogo se deja manipular, increíble.- Sequé mis lágrimas con fuerza.

-De hecho, al ser psicólogo, sé cuando alguien me miente. Y te puedo asegurar de que en verdad
está muy arrepentido.

-No le creo.

-Deberías hacerlo.

-No quiero hacerlo.

-Eso ya es diferente.

-¿Cómo?

-No es lo mismo no creerle que no querer creerle. Tienes miedo.

-No tengo miedo.

-Louis, puedes ser sincero conmigo.

-P-Pero... Yo, no lo sé.- Mi corazón se achicaba cada vez más, amenazando con desaparecer.-
Estoy confundido.
-Confundido ¿cómo?

-No sé qué está bien ni qué está mal. No quiero ver a Harry, pero a la vez quiero hacerlo y no lo
sé, no quiero pensar en él. Ya no quiero que me haga daño.- Sentí en mis ojos el agua
acumularse.- Ya no quiero volver a sentir dolor.- Las lágrimas no tardaron en descender.-
Tampoco quiero seguir llorando por él.

-Te entiendo.- Frotó mi espalda. Me abalancé a sus brazos, tomándolo por sorpresa, jadeó y no
tardó en devolverme el abrazo que en ese momento tanto necesitaba.

-Ya no sé lo que siento.- Escondí mi rostro en su cuello dejando que las lágrimas cayeran
tranquilamente. Apreté su camisa blanca.- Esa sensación ofuscante que aprieta mi pecho me está
matando. Sé que lo amo, pero eso lastima aún más, saber que fui un imbécil al creer que se
enamoraría de mí, al creer que hacíamos el amor.- Muchos recuerdos comenzaron a llegar a mi
mente. Cuando Harry me miró por primera vez, estaba dentro del auto y yo había terminado de
cantar. Lo recordaba muy bien.

"¿Q-Qué quieres?"

"Conocerte."

"Tal vez ahora no quieras, y tal vez más adelante tampoco, pero algún día me lo agradecerás."

Era imposible controlar mis lágrimas ahora, y es que mi más grande ilusión se había hecho trizas.
Yo quería estar con el toda mi vida, lo amaba, lo amé.
"Si estoy contigo no necesitaré a nadie más, Lou."

"Mi plan es conocerte y después enamorarte. Porque no quiero que te vayas."

"¿Porqué eres tan bueno conmigo?"

"¿Bueno? Yo soy así siempre, tú no lo notaste."

Maldito mentiroso, descarado. Me mintió en mi propia cara, ¿por qué quiso lastimarme desde un
comienzo?

"Te amo."

"Yo también, Lou, yo también te amo."


Mentiras, puras mentiras.

El doctor me hablaba, pero solo lograba oír un zumbido en su voz, no comprendía lo que decía
debido a la desesperación de mi llanto. Sentía que todo a mi al rededor se derrumbaba, estaba
solo, todo era oscuro y siniestro, pero logré distinguir además del color negro, que me encontraba
en la cama que compartía con Harry. El doctor no estaba, ¿me desmayé, estaba muerto? Las
lágrimas continuaban cayendo de mi rostro. Me bajé de la cama con temor de pisar el suelo y que
allí no hubiera nada, porque todo era demasiado oscuro. Toqué el piso y al instante la cama se
iluminó como si tuviera un reflector encima. Harry y yo estábamos en esa cama, desnudos y
teniendo sexo, porque nunca fue nada más que eso, sexo. Sentí ganas de vomitar y escuché mi
propia voz gimiendo el nombre de Harry, un escalofrío recorrió toda mi espalda y comencé a llorar
nuevamente llevando mis manos hacia mi boca. Estaba con mis rodillas y palmas en el colchón,
ofreciéndome completamente. Me daba repulsión de mí mismo, Harry me penetraba con rudeza,
estiraba mi cabello, palmeaba mi piel y yo me dejaba. No tenía dignidad. Caí de rodillas
observando esa grotesca escena en frente de mis ojos. Harry me usaba para su propio placer, sin
importarle que sintiera dolor, sin importarle mis sentimientos y yo no me había dado cuenta antes.
La luz se apagó y todo quedó a oscuras nuevamente. Una parte del lugar se iluminó de la misma
forma que antes, y ahí estábamos otra vez Harry y yo, en el patio trasero de la casa. Harry estaba
sentado en una silla y yo arriba de él, comenzó a besarme de una forma muy húmeda y nada
delicada, yo nunca fui así, era muy tranquilo, dulce y suave, pero con Harry todo era brusco, era
todo lo contrario a mí. Me sentí asqueroso. Había usado mi cuerpo como se le antojó y cuando se
cansó de follarme lo hizo con otro. Tapé mi rostro con mis manos, quería parar de llorar, porque
sabía que un tipo como Harry no lo merecía, pero no podía, el nudo en mi garganta, las arcadas,
los recuerdos, las malditas mentiras no me dejaban. Harry solo me dijo lo que yo quería escuchar,
Harry me usó, Harry me lastimó, Harry me destruyó, Harry era malo.

Comencé a gritar y golpear el suelo intentando quitar ese dolor que llevaba dentro.

La cama volvió a iluminarse y esta vez yo estaba arriba de Harry, metiendo sus dedos en mí.
Apreté mis ojos con fuerza y nuevamente comencé a gritar, intentando no escuchar los gemidos
que rebotaban en todo el lugar. Sentí las manos de Harry tocar todo mi cuerpo, pero sabía que no
lo hacía en realidad.

-¡No! ¡Ya basta!- Grité hasta herir mi garganta nuevamente.- ¡No me toques! ¡No me toques!-
Gruñí golpeando el piso y el aire como loco. Descargando toda mi furia hacia él y hacia mí mismo,
porque aún dentro mío había una parte que me advertía que no solo me hacía daño a mí sino a
Harry también, aún lo amaba y eso solo hacía que el odio hacia él aumentara.

-Fin de la narración.-

By Harry

Estaba sentado en el suelo, esperando hace un largo rato a que Doc saliera de la habitación de
Louis, y lo hizo, pero no de la forma en la que yo esperaba.

-¡Harry! ¡Levántate, ayúdame!- Sentí como mi corazón se aceleraba por el susto, pero me levanté
lo más rápido que pude.

-¿Y Louis? ¿¡Qué le pasó!?

-Ayúdame a sostenerlo, por favor.- El doctor Adams luchaba intentando sostener a Louis quien se
movía frenéticamente de forma agresiva, sus manos estaban en forma de puño y sus ojos
apretados, pataleaba y gritaba.

-¡Harry!- Me había quedado paralizado, mi bebé, mi Louis, lo había lastimado. Un nudo se formó
en mi garganta impidiéndome respirar bien.- ¡Harry, maldición!- Reaccioné luego de varios
parpadeos, corrí hasta donde estaba mi pequeño y traté de sostenerlo.

-¡No, no! ¡Ya basta, por favor! ¡No me toques, no!- Sentí ganas de llorar al verlo. Era tan sensible,
tan vulnerable, y estaba mal por mi culpa.- ¡Harry!

-Veré si traje algo para poder dormirlo o calmarlo.- Se apresuró en decir y se acercó hacia afuera
para buscar su maleta que había dejado al lado de la puerta antes de entrar con Lou. Agarré sus
manos con fuerza y estiré sus brazos hacia abajo, para que no se moviera, pero levantaba su
pecho y seguía pateando. Doc entró como un rayo a la habitación con una jeringa entre sus
dedos.- Sostenlo bien.- Las piernas de Louis golpeaban mi cuerpo, pero no me importaba, lo
sostuve bien. Inyectó el líquido cristalino en su brazo. No pasó mucho tiempo para que dejara de
sacudirse y se durmiera. Negué llevando mis manos hacia mis cabeza y tomando una gran
bocanada de aire.

-¿Q-Qué fue eso?

-Nada grave, solo un ataque de nervios. ¿Has comprado las pastillas que te dije?

-Sí.

-Bien, yo traje cuatro paquetes más para ti.

-Gracias Doc.

-Sí, sí, de nada.- Fruncí el ceño.

-¿Qué sucede?
-Lo mismo me pregunto Harry, ¿qué demonios sucede contigo?

-¿Q-Qué?

-¿Por qué lo heriste de esa forma? Está muy mal, no me sorprendería que pasara la próxima
semana llorando en esa cama.

-En verdad lamento lo que hice y sabes que no miento. Sino no estaría tan preocupado por él. Lo
quiero.

-Lo quieres, pero él te ama, y lo que tú sientes por Louis no es suficiente.

-Sí lo amo.

-¿Enserio?

-Sí.- Negó con la cabeza y suspiró.

-Lo siento, Harry, puedo creer que te arrepientas de hacer lo que hiciste, pero no creo que lo
ames.

-Yo sé lo que siento, y lo que me pasa cuando estoy con Louis es único, estoy seguro de que lo...
amo.

-No sabes lo que dices.- Sonrió casi burlándose.- No sabes qué es el amor, sino no habrías
hecho lo que hiciste. Lo llevaste tan alto, y lo soltaste sin remordimiento.

-¡Yo no hice eso!


-¡Lo hiciste Harry, acéptalo!

-¡No!- Soltó un bufido.

-Lamento decírtelo de esta forma, pero no creo que Louis esté bien a tú lado, le haces mal. Tal
vez lo mejor sería dejarlo antes de lastimarlo peor. Podría pasar algo grave y es mejor prevenir
que lamentar.

-No lo lastimaré, lo prometo.- Me coloqué entre la cama y el doctor.- No lograrás convencerme de


llevártelo.

-No quería hacer eso, pero no estará bien aquí.

-Sí, lo estará.- Mi voz se quebró, no estaba seguro de mis palabras, pero en verdad quería que
así fuera y no podía verme débil frente a nadie. Aclaré mi garganta.- Lo estará.

-Confiaré en ti, pero si un día vengo y está mal, tendré que intervenir, nunca vi a una persona
sufrir tanto por un amor y una decepción.- Sus palabras eran muy duras, siempre me había
tratado de la misma forma, pero estaba bien, porque esa era la única manera de notar mis errores
y tratar de enmendarlos.- Louis estaba tan ilusionado contigo.- Sonrió.- Tu error fue tan simple
como dejarte llevar por la lujuria, y estás a punto de perderlo por eso, por una estupidez.

-Lo sé, maldición, lo sé, ya no lo repitas. Me siento realmente muy culpable con todo lo que está
pasando y no me ayudas en mucho haciéndome sentir peor.

-Es que... es tan pequeño.

-¿Pequeño?

-Dieciséis años, tiene dieciséis años, recuerda eso. Un adolescente de dieciséis años sale con
sus amigos, va a fiestas, se divierte, empieza a conocer la vida y a vivirla, no sufre de esa
manera, porque a los dieciséis años no se está lo suficientemente mentalizado para sentir algo
tan profundo como el dolor que él siente. La vida lo viene golpeando desde antes de nacer...

-Detente.- Lo interrumpí.- Ya... no sigas.

-Lo siento.- Hizo una mueca con sus labios.- La verdad es que me tomó por sorpresa escuchar su
historia, bueno, en realidad lo que me sorprendió no es lo triste que es su vida, sino el que lo haya
soportado hasta ahora. Su mente es frágil, pero él es fuerte.

-Sé que me perdonará y lo ayudaré a superar todo su dolor reemplazándolo con mi cariño.

-Si eso quieres en verdad, lo conseguirás. Louis tiene una lucha en su mente ahora, está
decepcionado y parte de él se niega a estar contigo, pero el amor no se desvanece de un día
para el otro, así que todavía no es tarde para ti, no dejes que la parte que te odia le gane a la que
te ama. Ya debo irme, como dije antes, confiaré en ti y lo dejaré a tu cuidado, pero si veo que solo
empeora tendré que llevármelo y sé que si eso pasa lo entenderás.

-Claro.

-Dos pastillas cada doce horas. Si notas que se siente muy mal, demasiado nervioso o que
incluso vomita, serán cada ocho horas. ¿Está bien?- Suspiré.

-Sí Doc, quedó claro.

-Bien, me iré, no es necesario que me acompañes, conozco la salida. Quédate con él.- Me dio la
espalda y abrió la puerta.

-Gracias Doc, por... por todo.

-No hay de qué, Harry, suerte.- Cerró la puerta dejándome con Lou. Miré la hora en el reloj que
llevaba en mi muñeca izquierda, eran las cinco y media de la tarde y casi no había dormido nada.
Froté mis sienes y solté un gran suspiro, me sentía muy agotado, muy culpable. Volteé a ver a
Louis. Continuaba con la misma ropa de ayer, por lo que decidí cambiarlo, tal vez se sentiría más
fresco.

Quité su remera negra con sumo cuidado, la tela estaba tibia. Noté lo flaco que en verdad estaba,
se marcaban sus costillas y clavículas de una forma exagerada, era estúpido el no haberlo notado
antes. Toqué su suave piel, estaba caliente, al contrario de cuando tuvo el estupor. Llevé mis
manos hacia su mejilla y la acaricié, recordando lo rojo que se ponía cuando lo hacía. Acomodé
su cabello hacia la derecha, como a él le gustaba, a pesar de estar demasiado pálido continuaba
siendo perfecto, su respiración era suave, estaba tranquilo solo por ese calmante o lo que sea
que el doctor le haya inyectado, pero al menos no estaba gritándome y odiándome, nunca pensé
que unas simples palabras como "mentiroso" "manipulador" "asqueroso" pudieran dañarme tanto,
cada frase que salía de sus labios se clavaba en mi pecho y traspasaba mi ser, jamás me sentí
tan mierda. Me acerqué lentamente hasta que mi frente chocó con la suya, rocé nuestras narices
a pesar de saber que él no lo sentía. Moví mi cabeza hacia un costado para poder tocar sus
labios, estaban resecos pero seguía siendo hermoso para mí. Sentí su respiración chocar con mi
boca y permanecí así por unos segundos, permitiéndome sentirlo cerca nuevamente, por más
que fuera solo un instante, lo estaba disfrutando, sentir su calor, su respiración, su piel, solo me
faltaba ver sus ojos para sentirme completo de nuevo.

-No te merezco...- Susurré cerrando los ojos lentamente antes de conectar nuestros labios, en un
pequeño beso que nunca tendría importancia para él, pero para mí significaba un poco de
esperanza.- Lamento haberte lastimado.- Murmuré al separarme y acaricié su mejilla
nuevamente. Desabroché su pantalón algo ajustado y lo quité luego de las medias y zapatillas.
Busqué en el armario el pantalón celeste y la remera gris que era mía pero él usaba para dormir.
Lo vestí y lo alcé en mis brazos para poder destender la cama y acostarlo, él también debía estar
agotado y solo quería que se sintiera mejor. Lo tapé y dudé un momento si acostarme con él sería
o no buena idea. Suspiré y le di vuelta a la cama para sentarme de mí lado. Quité mis zapatos,
medias, pantalón y camisa. Sentía que mi cabeza daba vueltas, nunca antes había estado tan
preocupado por alguien. Me metí entre las sábanas y me acerqué lo más que pude a Louis, sin
pensar bien las consecuencias, de todas formas no me importaba, solo pensaba en tenerlo cerca,
en sentirlo mío de nuevo y no que lo estoy perdiendo. Lo abracé ocultando mi rostro en su cuello,
me gustaría sentir sus brazos a mi alrededor devolviéndome el abrazo, pero no siento nada, solo
mi pecho chocar con el suyo y mis propios latidos del corazón acelerándose. Eso era inexplicable,
solo lo estaba abrazando y él ni siquiera correspondía, pero aún así mi corazón se aceleraba, con
la expectativa de que algo bueno pasara. Louis tomó una gran bocanada de aire, pero mis
brazos, un poco más abajo de sus hombros, continuaban envolviéndolo. Se removió debajo mío y
escondí un poco más mi rostro en su cuello.

-Harry...- Murmuró sorprendido y endulzando mi nombre con su voz.- Harry, déjame.- Con
cuidado intentó soltarse y separarse, pero afirmé mi agarre.- Ha-Harry, por favor, no me hagas
esto.- Su voz se cortó y tragó saliva.- Harry.- Insistió. Pero no le hice caso, no quería soltarlo, no
otra vez.- Te lo estoy pidiendo bien, por favor, ya déjame de una vez.- Ahora sí sentía los latidos
de su corazón al compás de los míos, ambos latiendo acelerados.- Ya basta.- Su voz ya no era
suave, estaba rasposa y pronunció esas palabras con enojo.- Maldición, Harry, ya suéltame.-
Dejé de abrazarlo pero agarré sus manos, sin aplicar la fuerza, porque él no se resistía, se sentó
en la cama.

-Lo lamento, lo lamento Louis, perdóname.- Sonrió y soltó una risita.

-¿Enserio esperas que te crea?- Negó con la cabeza manteniendo esa pequeña sonrisa en sus
labios.- Yo lo lamento, Harry, pero lo que sea que hayamos tenido se acabó, ¿entiendes? Lo
arruinaste, desde el comienzo.

-No, Lou, no digas eso.- Tragué saliva y relamí mis labios.- Podemos intentarlo de nuevo, yo te
amo.- Soltó mis manos con una mueca de desprecio.

-¿Tú me amas? No seas hipócrita. No me amas, solo quieres volver a follarme, es eso.- Quedé
atónito, no solo por el contenido de sus palabras, sino también por la forma en que lo había dicho,
casi escupiendo con rabia cada silaba. Mantenía su ceño fruncido, el brillo en sus ojos, ese brillo
especial lleno de amor con el que me miraba, ahora apenas podía distinguirse.

-No quiero solo follar contigo...

-Oh, claro que no.- Me interrumpió.- También quieres hacerlo con Andreas, con Niall y con
cualquier otro al que puedas controlar, pero conmigo ya no, no volverás a hacerlo. No quiero que
vuelvas a tocarme.

-No te tocaré si eso hace falta para que me perdones. Nunca entenderás lo arrepentido que estoy
por haber hecho lo que hice, fue algo estúpido, me siento muy mal por eso, pero quiero hacer las
cosas bien esta vez, por favor Louis, por favor dame otra oportunidad.

-Lo siento, no puedo creerte.- El sudor en mis manos temblorosas aumentaba.- ¿Cómo pretendes
que confíe en ti luego de follarte a Andreas cinco habitaciones al lado?- No logré soportar su
mirada furiosa un segundo más.

-Lou...- Pronuncié con un hilo de voz.

-Nada, Harry, se acabó.

-No quiero que se acabe.

-No me importa, ya no haré algo que no quiero por tu culpa. Ahora si no es mucha molestia me
gustaría descansar un poco en mi cuarto.

-Es nuestro cuarto, de los dos.- Mis latidos aumentaron aún más, tragué saliva cuando el molesto
nudo en mi garganta me impedía respirar.- Quiero quedarme aquí, a tu lado, abrazarte y dormir
sintiendo tu calor, tu respiración en mi cuello, tus brazos envolviéndome y tu cabello haciéndome
cosquillas en la barbilla, te quiero a ti.- Sus ojos se cristalizaron.

-No sé que me duele más, que me hayas mentido desde que llegué aquí o que lo sigas haciendo
con tanta facilidad.- Una lágrima rodó por su mejilla izquierda, seguida por varias gotas que
comenzaron a deslizarse por su rostro. No era mentira lo que yo decía y no hallaba una manera
de demostrarle que lo quería.

-No te estoy mintiendo, Louis. Mis palabras son sinceras, solo quiero recuperarte.

-Ya no puedo confiar en ti.

-Déjame ayudarte, Lou...- Ver en su rostro la confusión, casi escuchar a su mente pelear por lo
que debía hacer o no, me angustiaba, no podía evitar esa sensación en mi pecho que apretaba
mi corazón, esa culpa que rebalsaba mi mente. Solo quería hacer las cosas bien.

-No...- Apenas se escuchó lo que su voz cortada pronunciaba. Me acerqué a él muy despacio,
con miedo de su reacción, limpié sus lágrimas, pero comenzaron a caer con más fluidez, de todas
formas continué corriéndolas, no quería verlo llorar. Era doloroso.
-Déjame volver a hacerte feliz, lo eramos juntos, ¿recuerdas? Permíteme ver tu sonrisa otra vez,
ya no quiero limpiar tus lágrimas a menos que sean de felicidad. No quiero que vuelvas a llorar
por mí porque ni siquiera dos gotas saladas tuyas merezco. Estoy muy arrepentido de lo que hice,
pero necesito que me des otra oportunidad, necesito sentirme vivo una vez más.- Fue ahí cuando
Louis levantó la vista, nuestros ojos se conectaron, logré ver más allá de sus profundos zafiro,
encontrándome con un alma destrozada. Mis ojos se cristalizaron igual.- Quiero sentirme vivo.-
Repetí apretando su mano.

-Lo siento, eso ya no depende de mí.- Apartó su vista y con suma delicadeza quitó su mano de la
mía. Me sentí vacío, muy vacío.

-Lou...- Pronuncié sin terminar de creer lo que había dicho.

-El dolor es otra forma de sentirse vivo, Harry.- Me dio la espalda y se envolvió en las sábanas.
Tenía ganas de llorar, de gritar, de tomarlo y besarlo, por más que se resistiera, pero como
siempre, guardé todos mis sentimientos para mí mismo, tantos pensamientos y dolor acumulado
algún día terminarían de matarme, porque Louis había matado otro poco de mi ser, y ya casi no
quedaba nada de mí.

Salí de la cama y me vestí. Antes de irme observé a Louis que aún con lágrimas en el rostro, se
encontraba durmiendo. Quité la humedad de su cara aguantando las ganas de llorar, intentando
que de mis ojos aguados no cayeran lágrimas. Pero fue inevitable cuando me agaché para besar
su mejilla con cariño y con la delicadeza de un pétalo de una flor. Una lágrima solitaria cayó
directamente sobre su mejilla. Me separé con rapidez, con miedo de que despertara, pero no lo
había molestado. Lo cubrí bien con las sábanas para que no tuviera frío. Abrí la puerta y lo miré
por última vez apretando mi pecho con mi palma.

-Entonces esto es el amor.- Cerré la puerta luego de apagar la luz y me encaminé hacia la
habitación que tanto odiaba. Mi cuarto.

*'
Lo que Harry nunca podría saber era que Louis estaba despierto. Que al momento de cerrar la
puerta, la temblorosa mano del castaño acarició su mejilla, sintiendo la diminuta gota salada que
allí reposaba, cerrando lo ojos y dejando que sus propias lágrimas se mezclaran con la esencia
de Harry.

Lo que el rizado tampoco sabía era que durante cinco horas Louis lloró, sentado en la cama
apoyando su espalda en el cabezal y abrazando sus piernas pensando en Harry, sin lograr
conciliar el sueño debido a que la muy débil luz que entraba por la ventana no era suficiente para
que el pequeño no temiera a la oscuridad. Louis necesitaba a Harry para poder dormir,
necesitaba sentirlo, pero el mayor ya no lo sabía.

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¿Hola? ¿Chau?

Me exilio a Marte.

¡Gracias por leer!


¡Amo sus comentarios!

Si quieren recomienden la novela, me harían un gran favor.

~Andy.

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>XX

By Louis

Desperté en medio de la noche, sobresaltado por una pesadilla, me senté en la cama de golpe,
tomé una gran bocanada de aire y me ahogué con mi propia saliva. Comencé a toser hasta que
mi garganta dejara de raspar. Palpé el lugar a mi lado, pero las sábanas allí se encontraban frías,
Harry no estaba, porque yo no quería, pero por más que me costara aceptarlo sabía que lo
necesitaba. Necesitaba que me abrazara, necesitaba sentir su calor, necesitaba dormirme en su
pecho sintiendo los latidos de su corazón. Pero me negaba a hacerlo. Harry no merecía mi amor,
merecía mi odio, mi rechazo, mi desprecio.

¿Se puede amar y a la vez odiar a una persona? Pues, yo sí podía.

La habitación se encontraba muy oscura, tenía miedo de que la puerta se abriera rápidamente y
un hombre sin rostro entrara a hacerme daño, justo como en mi pesadilla, sentía ganas de llorar,
mi frente comenzó a sudar y mi respiración a acelerarse. Doblé mis piernas y las rodeé con mis
brazos, abrazándome. Oculté mi rostro en mis rodillas y cerré con fuerza los ojos, intentando
relajarme. Al cabo de unos minutos mi respiración se calmó, pero continuaba sintiendo temor.

Lentamente comencé a quitar las sábanas que me cubrían, apoyé mis pies descalzos en el frío
suelo y corrí hacia la puerta, busqué el interruptor y encendí la luz. Solté un suspiro entrecortado
cuando sentí que ya no había nada a qué temer, pero aún no estaba del todo tranquilo. Por un
momento pasó por mi cabeza la estúpida idea de buscar a Harry, pero así tan rápido como llegó
así tan rápido se fue.

Miré la hora en el reloj, eran las tres de la madrugada, comencé a temblar por el frío que tenía.
Suspiré una vez más y me decidí a abrir la puerta, asomé la cabeza para asegurarme de que
nadie se encontrara allí, pero la mansión también estaba muy oscura, aunque se podían distinguir
mejor las cosas gracias a la débil luz que por las ventanas entraba, a pesar de estar tapadas por
unas cortinas. El silencio era absoluto. Abrí por completo mi puerta para que haya más luz en el
pasillo. Decidí ir con Niall porque su habitación estaba más cerca, me dirigí hacia su cuarto, pero
a mitad del camino escuché unos ruidos extraños en la planta baja. Se oían pasos, como si
alguien estuviera inquieto y dando vueltas por todo el lugar, y también susurros o gritos en voz
baja. Mi corazón comenzó a latir con mucha fuerza, pero recordé que es imposible que alguien
entrara a la mansión de Harry sin su permiso, eso me relajó un poco hasta que escuché un golpe
seco. Estaba petrificado en mi lugar, temiendo hacer ruido y que me escucharan. Nadie más que
nosotros podía estar en la mansión y solo Harry estaba abajo. Pasé saliva por mi garganta y tomé
aire para luego expulsarlo con lentitud, tratando de tranquilizarme. ¿Qué le sucedía a Harry?
¿Con quién hablaba?

Tuve el impulso de bajar corriendo por las escaleras y preguntarle si estaba bien, si se había
caído tal vez, o estaba peleando con alguien, o con nadie. Pero decidí dejarlo, estaba muy
asustado como para bajar a oscuras y buscarlo, aunque esos ruidos no provenían de su cuarto
estaba casi seguro de que eran de su oficina. Yo nunca había entrado allí.

Ignoré los sonidos de la planta baja y casi corrí a la habitación del rubio. Abrí la puerta
completamente y encendí la luz, volví a mi habitación, apagué esa luz y cerré la puerta. Antes de
volver a entrar al cuarto de Niall me percaté de que los ruidos no se escuchaban más. Mis manos
comenzaron a temblar cuando escuché unos pasos subir las escaleras, pero no podía moverme,
mi cuerpo no reaccionaba. Parpadeé un par de veces y me volteé lentamente, intenté ver más
allá de las escaleras, pero no había absolutamente nada, nadie. Respiré profundo y entré a la
habitación de Niall.

Cuando di la vuelta para cerrar la puerta, la sangre se me congeló, sentí perfectamente como mi
corazón dejaba de latir por unos momentos, abrí mis ojos excesivamente y esta vez sentí mis
latidos acelerase como si fuera un atleta acabando una difícil carrera.

-Ha-Harry...- Una sonrisa adornaba su rostro, su expresión era extraña, parecía divertido por
haberme asustado pero al mismo tiempo me escrutaba con la mirada, memorizando cada parte
de mí.- M-Me asustaste...- Mi cuerpo entero temblaba y puedo jurar que si no hubiera sido él el
que se encontraba detrás mío hubiera muerto de un susto, o como poco hubiera mojado mis
pantalones.

-¿Louis?- Su grave voz pronunció. Fruncí el ceño, ¿estaba drogado? ¿ebrio?

-Sí, ¿qué sucede, Harry?- Iba a acercarme, intentando averiguar qué le pasaba, si estaba bien a
pesar de mantener esa cínica sonrisa en su rostro, pero recordé todo lo que había pasado entre
nosotros. El miedo y estar preocupado por Harry había hecho que olvidara nuestro problema. Era
increíble como estar apenas preocupado por él me hacía dejar todo de lado. Tragué saliva y bajé
la mirada.- I-Iré a descansar... Y-Ya es tar-tarde.- Intenté cerrar la puerta lo más rápido posible,
pero su mano detuvo la madera con agilidad. Agarró mi muñeca y estampó su cuerpo con el mío.
Forcejeé un poco tratando de soltarme, pero al levantar la vista y mirar sus ojos un escalofrío
recorrió toda mi espalda. Me quedé quieto, fruncí el ceño y volví a mirarlo con cuidado, buscando
ese "algo" en sus ojos verdes que ya no hallaba. Había algo extraño en él, no parecía ser Harry,
tenía algo diferente. Mi cuerpo continuaba temblando, mi respiración se agitó aún más cuando su
mano subió hacia mi rostro. Acarició mi mejilla con su dedo pulgar, su sonrisa se mantenía
intacta, pero no sentí nada de lo que antes me provocaba. Me separé con algo de rudeza, más
asustado que nada.- Me iré a dormir, permiso.- Soltó una risita y me observó mientras cerraba la
puerta en donde apoyé mi espalda una vez que entré. Mi respiración continuaba agitada al igual
que mi corazón que latía desbocado. Eso había sido muy extraño, temía que Harry estuviera
drogado o alcoholizado.

Esperé a que mi cuerpo dejara de temblar para acercarme a Niall, quien dormía profundamente,
dándole la espalda a la pared, de costado y con una de sus manos debajo de la almohada.

-Rubio... Rubio, despierta.- Moví su hombro con cuidado pero con insistencia, no despertaba.-
Niall.- Lo llamé un poco más fuerte y sacudí su cuerpo.- Mierda Niall.- Rodé los ojos. No quería
hacer más ruido del que ya había hecho, además tenía una sensación extraña luego de haber
visto a Harry medio... ido.

Apagué la luz y me tiré al lado de Niall, ocupando todo el espacio que quedaba a sus espaldas. Él
se removió un poco pero siguió sin despertar. Me metí entre las sábanas, sintiendo su calor.
Toqué con mis pies helados los suyos calentitos. Lo abracé con todas mis fuerzas y apoyé mi
rostro en su nuca.

-¿Q-Qué demonios...?- Balbuceó tratando de soltarse. Reí un poco y eso solo fue suficiente para
que suspirara.- ¿Louis?- Lo abracé más fuerte.- ¿Q-Qué pasa?

-Nada.- Dije apenas, algo avergonzado.

-¿Estoy soñando aún?- Negué con la cabeza, pero él no podía verme de todas formas.

-Tenía miedo.

-¿Miedo?- Se removió un poco y quité mis brazos. Niall se volteó, estábamos cara a cara.-
¿Miedo de qué?- Colocó sus manos en mi cadera y eso me reconfortó un poco. Tragué en seco.

-T-Tenía miedo a la oscuridad y... Harry ya nunca estará conmigo por las noches para sentirme
protegido.

-Pues, yo estoy aquí ahora, no tienes que temer.- Besó mi frente y sonreí un poco, pero esa
sonrisa se borró cuando por mi mente pasaron los recuerdos de cuando Harry hacía eso antes de
dormir. Sentí una opresión en el pecho al mismo tiempo que mis ojos se aguaban. Me estaba
volviendo más sensible cada vez, y eso no me gustaba para nada.

-C-Creo... Creo que deberíamos dormir.- Cerré mis ojos y dos tibias lágrimas descendieron en
forma horizontal.

-¿Qué sucede Lou?- Llevó su mano hacia mi mejilla y la acarició, pero sintió la humedad en ella.-
¿Por qué lloras? No quiero que llores, eso me lastima, no quieres lastimarme, ¿verdad?- Negué
con la cabeza sin poder evitar que un mar de lágrimas cayeran después.

-Lo siento.- Dije con mi voz quebrada.

-No tienes que disculparte.- Colocó su brazo debajo mío para poder darme un abrazo. Me
acurruqué en su pecho dejando que el llanto me invadiera.- Una personita tan especial como tú
no debería estar llorando, debería ser feliz.- Sus palabras me dolían, pero al mismo tiempo me
sanaban.- No debes llorar por alguien que no vale la pena. No debes llorar por alguien que no
piensa en ti. No debes llorar por Harry.- Intenté calmarme, pero las lágrimas inevitablemente
continuaban descendiendo.- Tranquilo, Lou.- Su mano acariciaba mi espalda. Se mantuvo así
durante todo el tiempo que permanecí llorando, no sé cuánto pasó, lo importante es que él estuvo
para mí. Sorbí por la nariz y sequé mis lágrimas.- ¿Estás mejor?

-S-Sí.

-Eso me alegra.- Sonrió dejando ver sus tiernos dientes chuecos.- Ahora que te has descargado
por lo menos podrás dormir, yo no iré a ninguna parte.- Besó mi mejilla y volví a acomodarme en
su pecho. Suspiré.

-Gracias Rubio.- Se rió un poco sin sonar molesto.

-De nada Lou.- Cerré mis ojos, sonriendo apenas al sentir los acompasados latidos de su
corazón. Entrelazamos nuestras piernas y Niall apoyó su cabeza en la mía. Se sentía bien. Pero
no era lo mismo.
Logré dormirme en un par de segundos nada más.

-Louis.- Escuché su voz ronca y grave.- Lou, despierta.

-Harry...- Susurré cuando sentí su mano sobre mi mejilla.- Hazz...

-No soy Harry.- Abrí los ojos al instante cuando me interrumpió. Mis mejillas se ruborizaron.

-N-Niall yo...

-No pasa nada Lou. Está bien.- Sonrió.

-¿Qué hora es?- Aún estaba adormilado. Refregué mis ojos.

-Las nueve de la mañana, arriba.- Guiñó un ojo con una pequeña sonrisita, pero no quería salir de
la cama.

-Quiero quedarme aquí. Todo el día.- Volví a acomodarme entre las tibias sábanas, pero Niall no
estaba de acuerdo.

-Tú te levantarás, ya, vamos.- Palmeó mi espalda.

-No.- Me quejé cerrando mis ojos con fuerza.- Déjame en paz.- Recordé inevitablemente cuando
Harry no me dejaba ir, no me quería soltar, me tenía contra la puerta y lo único que sentía era un
fuerte dolor y desesperación. Tragué en seco intentando que ese repentino nudo en mi garganta
que ya se me hacía familiar pasara.

-¿Por qué no quieres salir de la cama? Es un lindo día.

-No podemos ir a ningún lado, Niall.- Contesté con el ceño fruncido, de repente me encontraba
enfadado.

-Pero, podrías estar conmigo todo el día. Vamos a desayunar, ¿qué dices?

-No quiero desayunar.- Las sábanas amortiguaban mis palabras.

-Tienes que hacerlo, Lou...

-¡No quiero!- Apreté mis puños con fuerza intentando controlarme.- No quiero...- Repetí en un
tono moderado.- No quiero más nada.

-Lou.- Susurró sorprendido.- Debes levantarte, yo...

-No lo haré.

-Estás en mi cuarto.- Pronunció con burla, bueno, tal vez no fue con burla, pero yo lo tomé así.
Quité todas las sábanas de arriba mío y lo miré con el ceño fruncido, estaba enojado.

-Entonces me iré de tu maldito cuar...- Me interrumpió con un fuerte abrazo.

-Sabía que así saldrías.

-Suéltame.- Dije entre dientes. Se separó confundido.


-¿Qué pasa?

-Eres un imbécil, al igual que Harry, eso pasa.- Me levanté de la cama aún con mis manos en
puños.

-Lou, cálmate. Puedes estar enfadado con Harry, pero yo no tengo nada que ver.- Mis ojos se
cristalizaron, eso provocó que un odio irreconocible floreciera en mi pecho, mucho más fuerte de
lo que ya antes había sentido. Niall tenía razón, no podía andar desquitando mi odio con las
personas cuando solamente era con Harry el problema. Sentí ganas de llorar, pero eso me
frustraba tanto, no quería hacerlo, ya no.

Mi respiración comenzó a acelerarse y agradecí que en ese momento Niall no me hubiera tocado.

Grité. Solté un grito desgarrador que quitó casi todas mis fuerzas, dejándome de rodillas en el
suelo. Grité una vez más, intentando que ese dolor y enojo dejaran de sofocarme.

Pero no era suficiente.

Me quedé en silencio, intentando reponer mis fuerzas. Sentí al rubio detrás mío y solté una
especie de gruñido, advirtiéndole que no me tocara, no estaba siendo del todo consciente de mis
acciones, por lo tanto no sabía cómo mi cuerpo podría reaccionar si se acercaba más.

-¿L-Lou?- Posó su mano en mi hombro, pero de un brusco movimiento con mi brazo la quité.

-¡Ahg...!- Apreté aún más mis puños, dejando que los nudillos se tornaran blancos y dolieran.

-Lou, me estás asustando, ¿qué sucede?- Pero ya no lo escuchaba. Lo único que oía era la voz
de Harry susurrándome que me amaba, que me quería, que le gustaba. Volví a gritar desde lo
más profundo de mi garganta y alma, era desesperante. Sentí como quemaba cada parte de mi
cuerpo y el dolor terminaba por acumularse en mi pecho y cabeza. Un impulso provocó que
estampara mi puño en la pared, una y otra, y otra vez. No sentí dolor en ese momento, no dejé de
gritar en cada puñetazo. Niall intentó agarrarme pero con una fuerza que desconocía lo empujé y
cayó, golpeando su cabeza contra el suelo. Pronto el color rojo comenzó a teñir mis manos, pero
continué lastimándome. No era correcto descargarme con alguien más, Niall tenía razón, por lo
tanto intentaba soltar todo mi sufrimiento con golpes, el dolor físico comenzaba a superar el dolor
interior.

No noté cuando Niall salió corriendo de la habitación en busca de alguien, pero sí noté cuando Bill
entró en el cuarto.

-¡Louis!- Se tiró al suelo y detuvo mis manos, forcejeé con él, aún gritando como lunático.- ¡Louis
detente! Por favor...- Golpeé su pecho, pero él agarró mis mejillas y me obligó a mirarlo a los
ojos.- Por favor, Lou...- Me detuve al ver sus tiernos ojos preocupados, mi expresión cambió a
sorpresa, recién cayendo en cuenta de lo que había hecho. Abrí mis ojos de forma descomunal y
mi cuerpo comenzó a temblar mientras hiperventilaba. Me arrastré hacia atrás completamente
asustado, alejándome lo suficiente de Bill. Miré mis manos sudadas y temblorosas, un nudo se
formó en mi pecho al ver la sangre brotando de mis heridas, sollocé.- Tranquilo, Lou. Ya pasó.-
Intentó acercarse, pero negué con la cabeza.

-No...- Susurré casi sin voz. Sentía que el corazón se saldría de mi pecho.- No...- Mis labios
temblaron al igual que todo mi cuerpo lo estaba haciendo y en menos de dos segundos me
encontraba llorando, no quería llorar, ya no lo soportaba. Me superaba.

Sentí los brazos de Bill envolverme con cariño, oculté mi rostro en la curvatura de su cuello
dejando que las lágrimas terminaran de sacar hasta la última fuerza que quedaba en mi cuerpo.
Apreté su remera, pero al poco tiempo tuve que soltarla, no tenía fuerzas ni para eso. No quería
levantarme y observar la pared manchada de sangre, quería desaparecer y ya no sentir nada.
Apenas con mis ojos entrecerrados logré ver como el rubio se mantenía con una mano
temblorosa sobre la boca y sus ojos llorosos, cerré los míos, no quería verlo.

No tenía fuerzas para moverme y podría jurar que me veía como un cachorrito asustado.
Comencé a respirar de una forma más tranquila, al nivel de casi no sentir mi respiración. Bill
acarició mi cabello muy lentamente. No podía ni siquiera abrir la boca para agradecerle, tampoco
podía decirle a Niall que lamentaba haberlo asustado. Mis ojos se cerraron de a poco,
desobedeciendo mis deseos. Respiraba muy despacio y pesadamente, sentí mi cabeza colapsar
y luego todo se volvió negro.
-¿¡Por qué demonios te fuiste!?- Fruncí el ceño al oír la voz de Bill gritando, sentía unas
constantes punzadas en la cabeza.

-No sabía que esto pasaría, cuando vi que estaba con Niall creí que estaría bien.- Su voz, su
maldita voz.

-¡No trates de echarle la culpa porque sabes que todo esto es por ti!- Lentamente abrí mis ojos, la
luz del día los hizo arder pero aún así me esforcé por no cerrarlos. Estaba en mi cama, Bill y
Harry estaban delante de la puerta cerrada.

-B-Bill...- Mi voz no logró oírse.- Bill.- Intenté un poco más fuerte. El pelinegro escuchó mi débil
voz y dejando de lado al rizado se acercó a mí.

-¿Qué sucede? ¿Estás bien? ¿Te duele algo?

-Estoy bien.- Dudé un poco antes de hablar.- N-No quiero que esté aquí...- Aparté la mirada.

-Se lo diré.- Pero se quedó a mi lado, tratando de averiguar si en verdad estaba bien. Miré a Harry
que se encontraba con sus ojos posados en mí. Su expresión de preocupación no podía creerla,
sabía que en realidad no le importaba una mierda, parecía arrepentido por como me miraba pero
no podía ser verdad, nuevamente ese sentimiento odioso se apoderó de mí, quería golpearlo,
quería dejar de amarlo. Intenté apretar mis puños, pero apenas moví mi mano un doloroso
cosquilleo la invadió por completo. Observé que estaban vendadas y la sangre ya no se veía.

Harry se acercó y mi respiración se aceleró.

-No, no quiere que...


-Solo es un segundo.- Lo miró suplicante, como si en verdad dependiera de que él nos diera
privacidad, pero yo no estaba seguro.

-¿Lou?- Ambos me observaban esperando una respuesta.

-Y-Yo...

-Por favor.- Su voz tembló. Tan solo asentí, Bill me miró sorprendido.

-¿Estás seguro?- Volví a asentir.- Si necesitas algo estaré detrás de la puerta.- No quité los ojos
de su espalda hasta que terminó de marcharse.

-¿Q-Qué estás haciendo Louis?- La confusión era lo único que bañaban mis ojos. No contesté y
me senté en la cama.- ¿Por qué te haces daño?- Se colocó de cuclillas y posó su mano sobre mi
pierna.- Debes parar.

-Sabemos que en realidad no te importa, Harry.

-Sí me importa, y mucho.

-¡Ya deja de mentirme! ¡Deja de tratarme como si fuera un imbécil, sé perfectamente que no te
importo!- Quité su mano y tapé mi rostro. No iba a llorar delante de él.

-Me importas, por favor, tienes que creerme.

-No puedo... no puedo creerte.

-Estoy muy arrepentido de todo lo que hice, Louis por favor...- Acercó sus manos hacia mis
mejillas.
-¡No me toques!- Me separé de él lo más que pude, sin salir de la cama, pero Harry se sentó a mi
lado.

-¿Qué debo hacer para que confíes en mí una vez más?- Noté como sus manos temblaban, pero
intenté pasarlo por alto.

-Nada. No debes hacer nada porque no quiero creerte.

-¿Por qué no quieres? No estoy mintiendo Lou, yo te quiero.

-Temo...- Pero no logré continuar.

-¿A qué le temes? Por favor, dímelo.- Pasé saliva por mi garganta y remojé mis labios.

-Temo que si confío en ti vuelvas a fallarme.- Lo miré a los ojos por primera vez, notando esa
calidez en sus jade que me hacían tanta falta. Ese "algo" que en la noche no había sido capaz de
cautivar.- Temo volver a dártelo todo y que me lo quites sin importarte nada.

-No lo haré, no lo haré, juro por dios que no lo haré. No volveré a cometer el mismo error dos
veces, Lou... Perdóname.

-Puedo... puedo perdonarte, pero no sé si pueda volver a estar contigo, lo siento.

-¿Tú te estás disculpando?- Me miró completamente impactado. Bajé la cabeza.- Oh, Lou...-
Acarició mi mejilla y todos los vellos de mi cuerpo se erizaron. No sabía qué hacer, no sabía cómo
reaccionar. Tener a Harry cerca mío me debilitaba, era una sensación tan grande la que me
invadía a su lado que no podía pensar en otra cosa que no fuera él, solo él y nada más que él. Me
molestaba depender de Harry.- No debes disculparte por absolutamente nada.- Suspiró mientras
se acomodaba más cerca, subiendo sus piernas y sentándose como indio. El amor y la
admiración que sentía por Harry superaban numerosamente todos los sentimientos negativos
hacia él.- Solo yo debo disculparme y entenderé si quieres un tiempo. Pero debes prometerme
algo.
-¿Qué?- Llevó su mano hacia mi barbilla y me obligó a mirarlo, solo podía hallar cariño y súplica
en sus ojos.

-Prométeme que no volverás a hacerte daño de esta forma.- Todo mi cuerpo tembló al mismo
tiempo que mis ojos se cristalizaban.- Lo único que deseo es que estés bien, y si estar a tu lado te
lastima, me alejaré, solo necesito asegurarme de que estarás bien sin mí y eso será suficiente
para amarte a escondidas.- Mi pulso se aceleró, veía a Harry a los ojos y eso me confundía aún
más porque solo había arrepentimiento y ternura en ellos.

-No...- Susurré dejando que las lágrimas cayeran. Ya nada importaba, si lloraba o no delante de él
era igual.

-¿Qué?- Se lo veía confundido.

-Tú no me haces daño, yo lo hago alejándote.- Tan solo dejé que las palabras fluyeran, no era yo
quien hablaba sino mi corazón.- Y yo... yo te necesito.- Mordió su labio inferior.

-L-Lou...

-No.- Lo interrumpí pasando saliva por mi garganta.- Yo solo... no puedo vivir sin ti, tan solo
mírame.

-Lou, por favor...

-Te necesito tanto.- Varias lágrimas acababan en las comisuras de mis labios y otras caían sobre
las sábanas.- Gracias a ti volví a vivir... alejándote lo único que gano es morir de una forma lenta
y dolorosa.- Noté como sus hermosos ojos se aguaban.

-Mierda Louis, ven aquí.- Extendió sus brazos, en un abrir y cerrar de ojos me encontraba
sentado entre el espacio que dejaban sus piernas cruzadas, enrosqué las mías sobre su cadera.
Sus brazos me envolvieron de la forma más cálida y hermosa que existía. Mi rostro acabó en la
curvatura de su cuello, volví a sentir su aroma y me volví a sentir protegido, dejé que las lágrimas
empaparan su camisa. Sentí como dos gotas caían sobre mi nuca y supe que Harry lloraba de
manera silenciosa. Sabía que eso era aún más doloroso.

-Ha-Harry...- Me separé con cuidado, él tenía una tierna sonrisa en sus labios.

-¿Sí?

-Yo...- Me puse muy nervioso por lo que iba a decir. No sabía como reaccionaría.

-Puedes hablar, Lou.

-No quiero... no quiero que todo vuelva a ser como antes.

-¿Qué?

-No quiero que volvamos a tener eso que teníamos, yo...

-Entiendo.- Se removió incómodo, obligándome a desenroscar mis piernas, hizo lo mismo con las
suyas y se separó con rapidez.

-No, espera...

-No. En verdad entiendo Lou.- Sonrió. Lo miré verdaderamente confundido.

-¿Cómo que entiendes?

-Lo nuestro empezó y terminó demasiado rápido.


-¿A qué te refieres?

-Prácticamente te obligué a estar conmigo, hice las cosas mal, ahora solo quiero arreglarlo. Y
arreglarte.- Sonreí un poco.- Podremos empezar de nuevo.- Extendió su mano con una sonrisa.-
Soy Harry Styles, mucho gusto.- Tomé su mano mordiendo mi labio inferior.

-Soy Louis Tomlinson, un placer conocerlo.- Limpié de un fugaz movimiento las dos lágrimas que
habían caído sin permiso de mis ojos. Harry rió un poco mientras me ayudaba a levantarme.

-¿Le gustaría hospedarse en mi mansión, señor Tomlinson?

-Sería un gran honor, señor Styles.- Le seguí la corriente con una sonrisita en mi rostro, por algún
motivo sentía muchos nervios y estaba seguro de que mi corazón saltaría de mi pecho en
cualquier momento. Harry agarró una de mis manos, desde la punta de los dedos para que mis
nudillos no dolieran.

-Estaré honrado de ofrecerle la mejor estadía.- Estiró mi brazo hacia arriba y me obligó a girar
sobre mi lugar, solté una risita y volvió a hacerlo, cuando paré Harry me abrazó. Le devolví el
abrazo sintiendo su corazón latir muy apresurado.- Te extrañé, Lou.- Suspiré.

-Yo igual.

-No podemos estar separados, ¿sí entiendes eso?

-Ahora lo hago.

-Andreas ya no vive aquí.

-¿¡Qué!?- Me separé un poco alterado.- ¿L-Lo echaste a la calle?

-No, tranquilo. Fue lo mismo que con Katherine, ¿recuerdas?- Asentí.- Vanessa y Susan también
se fueron.

-¿C-Cómo...?- Fruncí el ceño.

-Ya era tiempo.- Contestó simplemente.- Decidí cambiar, borrar el pasado y empezar de nuevo.
Solo contigo.

-Y-Yo... Harry...

-Sé que me llevará tiempo recuperarte, lo entiendo. Pero de ahora en más no lograrás quitarme
de tu lado.- Miré hacia el piso. Quería creer en todas sus palabras, pero dejaría que los actos
hablaran por sí solos. Y al final solo yo decidiría si se ganaba entero mi perdón, o si él no me
merecía. Intentó besarme, pero sobresaltado me alejé.- Lo siento, debía intentarlo.- Rascó su
nuca y rió un poco.- Te prometo que esta vez intentaré que todo sea mejor. Lo arreglaré.

-Eso espero.- Hice puntitas de pie para besar su mejilla. Me dirigí al baño, quería tomar una
ducha y pensar en todo lo que sucedía. Antes de entrar volteé a ver a Harry, quien se encontraba
jugando con sus manos y con la mirada baja. Sonreí.

¿Qué se siente estar del otro lado, Styles?


_______________________________

¡Hola!

Mmmm...

¡Gracias por todos sus comentarios de amor/odio!

Enserio, muchas gracias, leo todos sus comentarios siempre, sigan haciéndolo que me hacen
feliz y me motivan a seguir.

Si les gusta la novela, por favor, recomiéndenla.

¡Gracias por leer!


~Andy.

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>XXI

By Harry

Saber que tenía el perdón de Louis me tranquilizaba, pero no podía quitar la culpa de mi pecho.
Sentía que no debía estar con él, porque no merecía nada que el pequeño pudiera darme.

Hace tiempo que Louis se estaba bañando y decidí bajar hacia mi oficina luego de llamarlo y que
él me gritara que el agua estaba demasiado relajante como para salir. Suspiré intentando calmar
mi cabeza, cada vez éramos menos en la mansión, las mujeres ya no estaban, excepto por Jenn,
la mucama que había contratado hoy en la mañana y vendría en unas horas. Solo quedábamos
los niños, Louis, Niall y Liam, quien se la pasaba encerrado en su habitación, solo salía cuando
debía darle clases al rubio. Niall estaba aprendiendo muy rápido a leer y escribir, le costaba, pero
lo estaba logrando.

Bill era un punto y aparte, lo mantenía en la mansión con tal de que Louis se sintiera mejor, sabía
lo mucho que se querían, pero no debía correr riesgos de que me quitaran al pequeño, él era mío
y no lo compartiría con nadie. A veces pensaba que Bill ya no estaba enamorado de Louis, pero
luego lo miraba de esa manera tan dulce y empalagosa que el único que no podía darse cuenta
de que lo amaba era... Lou. Muchos en mi lugar dejarían que Louis fuera feliz con Bill, porque
tendrían un muy buen futuro juntos. Pero yo no quería hacerlo. Amaba a Louis a mi manera tan
extraña y particular, pero era amor al fin y al cabo.

Abrí la puerta de mi oficina y me adentré en ella, lo primero que hice luego de cerrar con llave fue
dirigirme a la pequeña heladera de vidrio detrás de mi escritorio para sacar una botella de whisky,
agarré el vaso que siempre se encontraba sobre la mesa y lo llené con la bebida. Me senté en mi
silla y busqué en el cajón del escritorio mi cajetilla de cigarrillos.

-A pesar de todo sigues con los vicios, hermanito.- Me sobresalté por completo y casi tiro todo a
la mierda. Me volteé hacia atrás y vi a Ed apoyándose en la puerta que llevaba hacia el otro lado
del comedor.

-¿Por qué siempre eres tan silencioso? Casi me matas del susto, imbécil.- Dejé el vaso en el
escritorio.

-Veo que sigues enojado por lo que te dije anoche...

-Eres la persona más irritante que conozco, Edward.- Saqué un cigarrillo, lo llevé a mi boca y no
tardé en encenderlo, dándole una calada lo más pronto posible.

-Tú eres irritante.- Sonrió dejando ver su hoyuelo izquierdo. Cerré los ojos y expulsé el humo. Era
tan relajante.

-No me molestes.- Lo apunté.- Hoy no estoy bien.

-Nunca estás bien.- Caminó lentamente hacia el escritorio y se sentó en él. Comenzó a balancear
sus pies.- Debes terminar con Louis, él te hace mal. Debes acabar con él.

-¿Otra vez con lo mismo?- Rodé los ojos.- Ya hablamos al respecto, y que yo recuerde no
acabamos del todo bien después de eso.

-Te alteras fácilmente.- Me acomodé en la silla para poder verlo a los ojos.- Sabes que tengo
razón, por eso te enfadas.

-No me enfado...- Le di un pequeño sorbo a mi bebida.- Solo me molesta hablar del tema. Ambos
sabemos que no hay nada más que hacer. Sabes perfectamente que no cambiaré de opinión con
respecto a Louis. Lo amo.

-¿Lo amas?- Soltó una carcajada mientras apretaba sus puños.- Eso es lo que quieres creer, tú
no sabes lo que es amar.

-Sí sé lo que es.- Dije con el ceño fruncido.- Todo lo que Louis me hace sentir es amor, yo lo sé.-
Edward sonrió.

-No, no lo sabes.- Mordió su labio inferior mientras se bajaba de un saltito del escritorio.- Quieres
con tantas ansias saber qué es el amor, que hasta crees que lo sientes.- Se sentó sobre mis
piernas con las suyas a mis costados.- No fuiste hecho para amar, Harry.- Corrió algunos de los
rulos que caían sobre mi frente. Fruncí apenas mis labios, le di una calada al cigarrillo mirándolo
fijamente a los ojos y expulsé el humo sobre su rostro. Se paró con una pequeña sonrisa y volvió
a sentarse en su anterior lugar.

-¿Quieres un trago, amigo? Tal vez lo necesites.- Frunció el ceño y nuevamente apretó sus puños
mientras yo le mostraba el vaso con whisky. Puedo jurar que todo su rostro se ensombreció.

-Ya deja de tratarme como a un amigo, Harry. Estoy harto de eso, ¡soy tu maldito hermano,
acéptalo de una vez!- Estampó su puño contra la mesa y aparté la vista.

-No tiene nada de malo que seas mi amigo.


-No lo soy.

-Lo eras cuando niños.- Edward siempre estuvo ahí para mí. Siempre que necesitaba a alguien,
cuando sentía miedo, cuando no tenía con quien jugar, él estaba. Pero él siempre decía que no
éramos hermanos.

-Eso fue hace mucho tiempo.

-Lo siento Ed, pero fuiste tú el que siempre me dijo que solo éramos amigos y que nada más que
una débil amistad podía haber entre nosotros. No sé qué pasaba por tu cabeza en ese entonces,
pero yo crecí con esa idea en mi mente. Nunca quisiste que yo fuera tu hermano.- Nunca supe
por qué, Ed no me lo había dicho y siempre que le preguntaba evadía el tema. Lo ponía muy
incómodo.

-Sabes que me arrepiento de eso, solo era un crío.

-Lo eres aún.- Sonreí un poco.

-¿Hablaremos de edades ahora?

-No, no, las edades no importan, tú sigues siendo un crío igual.

-Entonces tú también lo eres.

-Sí, lo soy.- Asintió jugando con sus manos.

-¿No harás nada con Louis?- Solté un bufido mientras lo miraba con una ceja alzada.

-Ya te lo he dicho.
-Pero, ¡deberías verte! Estás hecho una mierda. Ese niño te trae mal, Harry. Debes deshacerte de
él.

-No Edward, no lo haré.

-Por favor Harry, tú no lo amas, no lo amas...

-Ya cállate.- Terminé de fumar y apagué el cigarrillo en mi zapato.- Vine aquí para tranquilizarme,
no para que me alteraras.

-No quiero alterarte, solo quiero abrirte los ojos.- Me paré de la silla para llegar a su altura cuando
él se levantó del escritorio.

-No necesito que me abras los ojos.

-Tienes que escucharme.- Sostuvo mis mejillas con sus manos, sus pulgares quedaron en mis
sienes. Nuestros ojos verdes se conectaron y pude ver que en realidad necesitaba decirme algo.
Tal vez su necesidad no solo dependía en que dejara a Louis. Veía desesperación en sus ojos.
Siempre fuimos capaces de leer nuestras miradas. Si uno estaba en problemas, o sentía
cualquier tipo de incomodidad, inmediatamente el otro podía saberlo.- Por favor.- Suspiré
mientras asentía suavemente. Edward sonrió mientras volvía a sentarse atrayendo mi cuerpo con
sus piernas.

-Rápido, habla.- Agarró mi mano izquierda y entrelazó nuestros dedos, tuve que agachar un poco
mi cabeza para mirarlo.

-¿Por qué crees que mamá y papá siempre me odiaron?

-¿Qué? No estábamos hablando de eso.- Suspiró tranquilamente. Ese era otro tema que nunca
terminaría de entender. Mis padres siempre lo habían ignorado, era completamente extraño. O
solo no sabía el verdadero motivo. Mi pasado era tan confuso como mis recuerdos de él. Mi
historia era complicada.
-Nunca quieres hablar de ellos.

-Sabes porqué, no hagas esto.

-No te obligaré a hablar, lo siento.- Cerré mis ojos y apoyé mi frente con la suya. Quien sea que
nos viera en este preciso instante y no supiera que somos hermanos pensaría que somos pareja.
Y los que supieran que somos hermanos creerían que somos raros. Pero siempre fuimos de la
misma forma, tan apegados el uno al otro.- Todavía te afecta, ¿verdad?- Sentí su respiración
sobre mi boca.

-Sí.- Abrí los ojos y descubrí que su mirada se posaba en mis labios.

-¿Recuerdas...?

-Sí, lo recuerdo.- No era necesario que terminara la oración. Siempre entendía a la perfección lo
que quería decir.

-¿No crees que debería...?

-No. No Edward, no.- Volví a interrumpirlo. No nos llevaría a nada bueno a lo que se estaba
refiriendo.

-¿Por qué? ¿Por Louis?

-En parte. Pero aunque Louis no estuviera, no podría.

-¿Por qué no? Dime. Antes lo hacías.

-Era un niño, Ed. Era un niño muy perturbado, tú lo sabes.


-Bien.- Dijo apartándose y dándome un empujoncito con su puño en mi pecho.

-Edward...

-No, está bien.- Nuestras manos seguían agarradas.- Louis te está cambiando mucho. Te está
haciendo débil. Tú no eras así. Estás cayendo Harry, eres un idiota.

-¿Qué demonios estás diciendo?- Me separé por completo y él se levantó, enfrentándome.

-¡Que ya no soporto verte como imbécil detrás de un niño que solo quiere tu dinero!- Me gritó.

-¡Louis no es así!

-¡Solo tú no puedes verlo! ¡Se aprovecha de ti!

-¡Deja de hablar así de él!- Apreté mis puños, intentando controlarme y no molerlo a golpes.

-¡Te dejas utilizar, te dejas manipular y no haces nada al respecto! ¡Me das asco!- No pude
soportarlo, casi por inercia levanté mi mano y la estampé en su mejilla. En ese momento solo
quería que callara. No quería darle "asco", no quería que sintiera eso de mí. El sonido de la gran
bofetada rebotó por todo el lugar que de pronto se encontraba en silencio. Edward llevó sus
manos hacia el lugar que había sido golpeado.

-Ed...- Abrí mis ojos de una forma descomunal, al igual que él. Llevé mi mano hacia mis labios sin
creer lo que había hecho.- Ed, lo siento...

Alguien golpeó la puerta desesperadamente, pero yo no podía dejar de verlo.

-¡Harry! Harry, ¿estás bien?- Ambos nos volteamos a ver la puerta que se encontraba cerrada
con llave.

-Edward...- Me acerqué despacio e intenté tocarlo, pero él se apartó con una sonrisa. Tan solo me
miró de una forma desafiante. No lo entendía, nunca antes lo había golpeado y él reaccionaba de
esa forma.

-Abre.- Ordenó.

Pasé saliva por mi garganta y me dirigí hacia la puerta para abrirla lentamente.

-¿Qué sucedió? ¿Estás bien?- El pequeño se encontraba preocupado, su respiración estaba


agitada. Asentí y me hice a un lado para que pasara.- ¿Qué eran esos ruidos? ¿Con quién
hablabas?- Fruncí el ceño y me volteé para ver hacia la habitación. No había nadie allí.

-Y-Yo estaba hablando con, con...

-Nadie.- Finalizó por mí.- No hay nadie aquí, Harry.- Su gesto de preocupación se intensificó.-
¿Estás bien?- Se paró delante mío y acarició mi mejilla.- ¿Hay algo que quieras contarme?- Me
separé de él completamente confundido. ¿Y Edward?

-No, yo...

-¿Estás ebrio?- Hizo una mueca con sus labios mientras observaba la botella casi vacía de
whisky y el vaso sobre el escritorio.

-¿Qué? No. No.- Sacudí mi cabeza comenzando a asustarme.

-¿Eres alcohólico?

-No.- Dije frunciendo el ceño con un tono que indicaba sorpresa, ni siquiera podía creer que
insinuara algo como eso.
-¿Y entonces qué demonios sucede contigo?- Se cruzó de brazos y me observaba confundido.

-No sé qué quieres decir.

-En la noche te escuché peleando, solo, porque nadie más estaba en la mansión. ¿Te drogas?
¿Ves alucinaciones, es eso? Oí ruidos extraños pero no me atreví a bajar, ¿me explicarás qué
sucede?- Parpadeé varias veces y recordé que en la noche estaba peleando con Edward. Luego
no recuerdo más nada.

-Lou... me estás confundiendo con tantas preguntas. Solo vine a relajarme un poco y...

-Y a fumar.- Agarró la colilla del cigarrillo que también se encontraba sobre el escritorio y la arrojó
al suelo, sin mirarme. Estaba comenzando a molestarme su actitud.- Prometiste no volver a
hacerlo.- Se notaba el enfado en su voz.

-Hace mucho que no fumo, y esta vez lo necesitaba.

-No, no lo necesitabas.- Se volteó, como supuse, enfadado.

-Lo siento, intentaré no volver a hacerlo.- Louis rodó los ojos. No sabía lo mucho que costaba
dejarlo.

-No puedes cumplir ninguna de tus malditas promesas.- Se dirigió hacia la puerta.

-Louis, espera.- Lo tomé del brazo, pero se soltó de un movimiento brusco.

-¡No me toques!- Abrió la puerta y comenzó a irse. Agarré el picaporte, sin terminar de salir de la
oficina.
-¡No te enfades, Louis, ven!- Pero ignoró mis palabras y subió las escaleras. Solté un bufido y
cerré de un portazo, con llave, apoyé mi antebrazo en la pared y escondí ahí mi rostro.

-Qué histérico que es tu noviecito.- Me volteé lo más rápido que pude, con la respiración
completamente agitada.

Edward estaba sentado, una vez más, en el escritorio con el vaso de whisky en la mano,
sonriendo. En su mejilla izquierda podía notar la marca que mis dedos habían dejado. ¿Qué
mierda estaba sucediendo?

-¿A qué estás jugando, Edward?

-¿Yo?- Se apuntó a él mismo fingiendo sorpresa.- Yo no estoy jugando a nada.- Habló con
inocencia.

-Deja de fingir y dime de una puta vez qué estás planeando.

-No seas imbécil. No estoy planeando nada.

-¿Y qué mierda fue eso? Por un momento creí que me estaba volviendo loco.

-Estás loco.- Solté un bufido y pasé las manos por mi rostro. Me sentía agotado, ofuscado. Sentía
una opresión en el pecho que aumentaba esas ganas de querer llorar a las que no estaba
acostumbrado. Ahora más que nunca necesitaba a Louis, pero él se comportaba de esa forma tan
odiosa.

-Hablo enserio, Edward. Explícame qué sucedió.

-Tú dijiste que no querías que Louis se enterara de tu pasado. Si me viera, ¿qué creerías que
pasaría? Deberías comenzar a explicarle que tienes un hermano y no sé que otras mierdas. O
deberías mentirle. Y ninguna de esas cosas está bien para ti.- Suspiré mirándolo con cariño. A
ninguna otra persona que no fuera Louis o Edward miraba de esa forma. Ni siquiera a Luke.
-Ed...

-"Ed, Ed, Ed."- Hizo una extraña mueca con sus labios mientras se burlaba de mí.- ¿Eso es lo
único que sabes decir? Maldita sea, ya no puedo ni verte. Me das asco.- Mis labios comenzaron a
temblar mientras me acercaba a él lentamente. Sus palabras me hacían tanto daño. Él era la
única persona que había estado para mí cuando en verdad lo necesitaba. Siempre me hizo sentir
protegido y estaba muy agradecido con él. Le debía la vida y la cordura. Si Edward no hubiera
estado allí para mí ahora estaría loco. O muerto.

-¿Vas a llorar?- Preguntó exactamente cuando el nudo en mi garganta se intensificó. No pude


ni siquiera contestar.- ¿Vas a llorar? Porque si vas a hacerlo dímelo así me voy.- Edward se
mantenía con el ceño y los labios fruncidos, dispuesto a mantener su postura y enfado, mordí mi
labio inferior. Él sabía lo mucho que lo necesitaba, con él podía ser quien en verdad era. Con él
podía quebrarme y siempre me ayudaría a juntar mis piezas para repararme.

-Lo siento, Ed.- Mi voz apenas había salido en un fino hilo. Lo abracé lo más fuerte que mis
brazos lo permitieron. Él se quedó quieto mientras lo abrazaba. Sollocé en la curvatura de su
cuello, abrazándolo más fuerte para que me envolviera en sus brazos, pero aún así no lo hizo.

-¿Has terminado?- Me separé con las lágrimas rodando por mis mejillas.

-Te necesito, Edward.

-Por dios.- Suspiró negando con su cabeza y apartando la vista.- Mírate. Das lástima...

-Ya basta, por favor.- Buscaba con la vista sus ojos, pero sabía que no me miraría, aunque no lo
aceptara verme así le dolía.

-No.- Se cruzó de brazos.- Eres tan débil ahora. Hace un año, o incluso meses, "El Gran Harry
Styles" no estaría de esta forma ni de coña.
-Ya no soy esa persona, he cambiado por...

-Por el imbécil de Louis.- Ladeó una sonrisa.- Ni siquiera he hablado con él y ya me cae mal.

-¿Sabes acaso hace cuanto tiempo que me siento de esta maldita forma?

-Oh, no te compadezcas de ti mismo. ¿Acaso crees que yo estoy bien? No tienes ni una maldita
idea de lo que me pasa.

-¿Qué te pasa?- Sequé mis lágrimas, Edward soltó una risita.

-No tiene importancia.

-Si que la tiene. Dime.- Me acerqué a él, preocupado, porque si él estaba mal intentaría ayudarlo.

-No te lo diré, Harry. No debes saberlo.

-¿Por qué? ¿No hay algo que pueda hacer para ayudarte?

-No. Bueno, tal vez. Pero sé que no lo harías. Ni aunque mi vida dependiera de ello.

-¿T-Tu vida? ¿Qué sucede, Ed?

-Nada.- Suspiré mientras tomaba su rostro entre mis manos.

-Mírame.- Tan solo bastaron unos segundos para darnos cuenta de lo que el otro sentía. Ambos
apartamos la vista.- ¿Por qué sufres?- Le pregunté.

-¿Por qué sufres tú?- Suspiré mientras acariciaba su mano que se apoyaba en el escritorio.
-Tal vez lo único que necesitaba era un abrazo tuyo.- Me miró con sus ojos brillantes.

-No quiero abrazarte.- Sabía que respondería eso. O algo como "No puedo abrazarte.", pero esa
era la forma de averiguar qué le pasaba.

-¿Por qué no?- Pasó saliva por su garganta y soltó un suspiro entrecortado.

-Porque me duele.- Arqueé ambas de mis cejas, me había dejado sin palabras. No me esperaba
nada de eso.

-¿Te duele?

-Sí.- Bajó la vista.- Me recuerda a cuando éramos niños y tú llorabas. Llorabas siempre y yo tenía
que consolarte.- Apretó sus puños y me miró a los ojos.- Sufrías tanto, Harry.- Su voz se fue
perdiendo y sus ojos se cristalizaron.- No quiero recordar eso, me hace mal.- Sorbió por la nariz y
sus lágrimas fluyeron al mismo tiempo que las mías.

-Soy un imbécil.- Susurré mientras él me miraba atónito.- Siempre estuve tan concentrado en mí
mismo que no me di cuenta de que tú también sufrías. Soy un egoísta.

-No, no, Harry. Está bien. Está perfecto que solo pienses en ti, así debe ser. Ahora que eres un
"niño grande" debes preocuparte solo por tu felicidad.- Sonrió mientras acariciaba mi mejilla. Esas
dos palabras me hicieron recordar tantas de nuestras conversaciones.

-No está bien. Nada está bien.- Negué con la cabeza mientras observaba sus labios temblorosos.
Acaricié la pequeña cicatriz que tenía en la comisura izquierda de sus labios.- Olvidé que a pesar
de todo, tú también estabas allí. Y probablemente fue mucho más difícil para ti porque... porque
no podías hacer nada al respecto.- Ahora ya no podía contener mi llanto.

-Tranquilo Harry, ahora todo está bien.- Volví a negar con la cabeza e intenté una vez más
abrazarlo. Ahora sí me correspondió.
-Dime la verdad.- Susurré en su cuello.- ¿Fue difícil para ti?

-Mucho. Incluso pensé en suicidarme cuando creí que no servía para nada.

-¿Qué?- Me separé y lo miré con grandes ojos.- Pero, pero ahora ya no, ¿verdad? No.

-No, tranquilo.- Sonrió mientras me invitaba a sus brazos nuevamente.- Creo que lo he superado
bien. Pero veo que tú no.- Negué con la cabeza mientras apretaba su remera desde la espalda.

-No creo que pueda superarlo tan fácilmente.- Me abrazó más fuerte.

-Lo harás algún día. Estoy seguro de eso.

-¿Tú estás bien?

-Sí. ¿Por qué lo preguntas?

-Porque sé que aún hay algo que no quieres decirme.- Sorbí por la nariz mientras me separaba y
secaba mis lágrimas.

-Eso no tiene importancia ahora.

-Sí que la tiene, puedes decirme. No te morderé.- Sonreí intentando darle confianza, pero mis
ojeras y mis ojos rojos tal vez no ayudaban bastante.

-Es una estupidez. Sé que no lo harás.

-Hasta que no me lo digas, no lo sabremos.- Me quedé entre sus piernas y acaricié su mejilla.
-¿Crees que tú...?

-¿Qué?- Acaricié su nariz desde abajo con la mía. Sonrió y miró mis labios.

-¿Cuando ha sido la última vez que besaste a alguien?- Fruncí el ceño pero aún así le contesté.

-No lo sé, hace unos días, ¿y tú?- Me miró a los ojos, sentía su desesperación y su cuerpo
temblar.

-La última vez fue cuando tenía diecisiete.

-¿Diecisiete? Pasaron...

-Sé cuantos años pasaron.- Fruncí mis labios intentando recordar qué hacíamos a esa edad, pero
todo había continuado de la misma forma hasta que cumplí los dieciocho.

-¿Papá te besó?- Hice una mueca de asco con mis labios. Nunca nos habían dejado salir de
casa, ¿a quién más podría haber besado?

-No.- Rió un poco.- Tú me besaste.

-¿¡Qué!?- Intenté separarme pero no me dejó. Su cuerpo era un poco más pequeño que el mío
pero tenía más fuerza.

-No te alejes. Me siento un poco mejor contigo cerca.- Bajó la mirada y suspiré. Mierda, no podía
ser cierto.

-No te besé, Ed. Lo recordaría.- Negué con la cabeza, no me daba asco, pero me sentía extraño.
-Sí lo hiciste.- Levantó la vista y me miró algo enojado.- ¿Por qué no lo recuerdas?

-N-No lo sé... Hay muchas cosas que no recuerdo. Tal vez solo lo haya olvidado, de todas formas
no tiene importancia.- Suspiró mientras asentía.

-Solo era eso lo que quería preguntarte.

-¿Estás seguro?

-Sip.- Relajé un poco mi cuerpo.

-Por un momento creí que me pedirías que te besara.- Edward rió.

-No seas asqueroso, Harry.- Sonreí mientras acariciaba su cabello. Era más lacio que el mío.- Ya
debo irme.

-¿Qué, enserio?

-Sí, lo siento.

-¿Dónde puedo encontrarte?

-No te lo diré.- Sonrió dejando ver sus dientes esta vez.- Yo vendré cuando me necesites.- Lo
miré algo confundido. Dios, nunca dejaba de sorprenderme.

-¿Por eso te apareciste anoche? ¿Sabías que estaba mal?- Asintió con una sonrisa orgullosa.

-Si no llegaba te habrías emborrachado. Sabes que no me gustan los ebrios, así que pórtate
bien.- Asentí dándole un abrazo.- Ya, ya. Muchos abrazos por hoy, puaj.- Hizo una mueca de
asco mientras me separaba.- Lo siento.- Susurró en mi oreja. No lo entendí en ese momento,
pero suponía que se refería al abrazo o a algo de eso. No le di importancia. Besó mi mejilla, algo
que nunca hacía, y se separó.

-¿Estás bien?- Le pregunté.

-Mejor que nunca.

-Adiós...- Guiñó un ojo y se fue por la otra puerta que llevaba al comedor. Otra cosa que nunca
hacía era salir por la puerta principal, ni de la oficina ni de la mansión.

Me senté en el escritorio, justo como él estaba. Mis pies sí llegaban al suelo, no como los de él.
Sonreí mientras observaba mis pies y pensaba.

Debería arreglar las cosas con Louis.


_____________________________________

Hola.

Tal vez no entiendan mucho la conversación de Harry y Edward, pero pronto todo tendrá sentido.

Quiero pedirles un favor. ¿Serían tan amables de pasarse por mi O.S Larry? Tiene apenas 26
leídos, me encantaría que lo leyeran. Espero que les guste.

Muchas gracias a todos por recomendar la novela.

¿Saben qué? Cuando leí sus comentarios y varias nombraban a Slender no entendía a qué se
referían, hasta que recordé la escena en la que Harry se le aparece a Louis y me tenté, soy un
idiota.

¡Muchísimas gracias por leer!


~Andy.

=================

>XXII

By Louis

Me acosté en la cama luego de enfadarme con Harry. Bueno, la verdad es que no estaba tan
enfadado, solo creí que luego de pelear él vendría a buscarme, pero no lo hizo. Suspiré
observando el techo. Quería que subiera y me pidiera perdón por romper otra de sus promesas,
pero no lo hacía. Y eso me dolía.

Al momento de soltarme de su agarre e ignorar sus palabras, me sentí bien conmigo mismo, casi
podría decirse que orgulloso de lo que había hecho. Estaba acostumbrado a recibir órdenes de su
parte y el no haberle hecho caso me hacía sentir bien, me hacía sentir que no dependía de él
tanto como antes. Aunque lo que debería haber hecho era quedarme y hablar con él. Estaba muy
confundido luego de entrar a su oficina. Había escuchado sus gritos al salir de la habitación, pero
no logre entender lo que había dicho, bajé las escaleras, todo se había quedado en silencio y
golpeé la puerta desesperado por saber si estaba bien. Pero lo único que encontré fue a Harry
quien creía estar hablando con alguien inexistente y eso me había dejado muy asustado. Luego
recordé que en la noche Harry no parecía ser él mismo y temía que tuviera algún trastorno
bipolar.

Pensé por casi una hora sobre lo que pasaba con Harry. Preguntas y más preguntas se
acumulaban en mi mente, no encontraba respuesta para ninguna de ellas. Era necesario hablar
con él, preguntarle lo que sentía, tal vez él sabía que tenía algún problema mental y tan solo no
quería decírmelo. O tal vez era alcohólico o drogadicto. Debía hablar con él, pero no estaba del
todo seguro de querer hacerlo, sabía que me mentiría.

Justo cuando me senté en la cama, dispuesto a hablar con él, la puerta se abrió dejando ver una
mata de rizos asomándose. Sonreí cuando entró por completo.

-¿Estás enfadado?- Preguntó con cuidado.

-No.

-¿Enserio?

-Sí. Ven, hablemos.- Palpé el lugar a mi lado. Harry suspiró prediciendo nuestra charla.

-¿Quieres hablar sobre lo que sucedió en mi oficina?- Tragó en seco mientras yo asentía.

-Fue algo extraño, ¿no crees?- Comenté, él se sentó y suspiró.

-Fue extraño por tu actitud.


-¿A qué te refieres?- Le pregunté extrañado.

-No lo sé. Solo que... no pensé que me tratarías de esa forma, eso es todo.- Asentí sin darle
mucha importancia, ese no era el asunto principal.

-Creo que deberías contarme qué sucedió allí.

-No quiero que pienses nada malo. Estoy bien. Solo que... a veces hablo solo.- Rascó su nuca
algo nervioso.- Esto es muy vergonzoso.

-¿Hablas solo?

-Sí. Sé perfectamente que es extraño, pero... cuando era niño mis padres no me dejaban
relacionarme con nadie, por lo tanto aprendí a conversar conmigo mismo, ¿entiendes?

-Oh, claro...- Miré el suelo intentando creer en sus palabras, pero eso se me hacía tan difícil.

-No creas que estoy loco o algo por el estilo, no veo cosas ni nada de eso, si fuera así estaría
hablando con un médico y no contigo, créeme.

-Bien.- Suspiró y sonrió apenas. Noté que sus ojos se encontraban ligeramente rojos, irritados.-
¿Estuviste llorando?

-¿Qué? ¿Yo? No.- Rió refregando sus párpados.

-No tiene nada de malo llorar, Harry.

-No, no es eso. Estoy cansado, demasiado cansado.

-¿No pudiste dormir anoche?


-No.

-Yo tampoco.

-Por eso fuiste con Niall.- Sonrió. Mi cuerpo se tensó, por algún extraño motivo sentí miedo de
que se enojara.- ¿Cómo están tus manos?

-Duelen.

-¿Mucho?

-No, no tanto.- Tomó una de ellas con delicadeza y observó el vendaje que la cubría.

-¿Por qué lo hiciste?- Aparté la vista para que no notara lo avergonzado que estaba de haber
hecho eso.

-Estaba enfadado.

-Pero la pobre pared no te había hecho nada.- Sonreí mientras él llevaba su mano hacia mi
mentón y me obligaba a mirarlo.- Fue mi culpa.- Suspiró mientras acariciaba la parte de mis
dedos que no cubría el vendaje.

-De hecho sí, lo fue.- Me miró arrepentido.

-Lo siento.

-Está bien...
-No.- Me interrumpió.- Fui un imbécil, en verdad lo lamento. No debí... lo siento mucho.- Se veía
extraño, se veía más frágil, lastimado. Pero no por lo que había hecho, no. Había algo más.

-Ya te he perdonado.- Acaricié su mejilla mientras él me regalaba una pequeña y hermosa


sonrisa. Acerqué mi rostro al suyo, dispuesto a besarlo, pero me arrepentí en el último instante.
Esquivé sus labios y le di un abrazo. Harry apretó mi remera.

-Déjame besarte.- Susurró sobre mi cuello. Arqueé ambas de mis cejas, no creí que me lo pediría.

-No puedo.- Le dije con una pequeña sonrisa que él no veía.

-Por favor...- Mordí mi labio inferior. Moría de ganas por besarlo.

-Lo siento.- Se separó de mí y sostuvo mi rostro entre sus manos.

-Ya nada volverá a ser como antes, ¿verdad?- Aparté la vista de sus ojos, Harry estaba mal, muy
mal, y yo no sabía qué le pasaba, pero tampoco quería enterarme. No es que no me importara,
sino que sabía que su verdad me dolería.

-N-No lo sé.

-¿Sabes algo?- Se subió a la cama y se acostó, me volteé para verlo.

-¿Qué?

-Tú eres la cura.

-¿La cura? ¿La cura de qué?

-De mi enfermedad.
-¿Cuál es tu enfermedad?

-Yo soy mi enfermedad.

Nos mantuvimos en silencio mirándonos a los ojos, pero luego de unos cuantos segundos Harry
se acomodó y observó el techo. Mis ojos continuaban posados en él, intentando descifrar qué
quería decir con eso. Me acomodé más cerca de su cuerpo, sentándome como indio.

-¿Cómo hago para curarte?

-Lo estás haciendo.

-¿Cómo?

-Estás destruyendo todo lo que era antes.

-¿Antes de qué?

-Antes de ti.

No me había dirigido la mirada en ningún momento. Harry era una persona tan especial. Nunca
sabías cómo reaccionaría. Siempre te tomaba por sorpresa y eso me encantaba.

-Harry.- Lo llamé en un susurro.

-¿Sí?- Me miró a los ojos y al notar mi nerviosismo se apoyó en su codo para estar a mi altura.-
¿Qué sucede?- Tardé un par de segundos en hablar. No estaba para nada seguro de lo que
pediría, pero lo deseaba, lo quería.
-Bésame.

Tardó unos segundos en tomar conciencia de mi pedido, pero cuando reaccionó sus labios se
apoderaron de los míos dulcemente.

Cerré los ojos, dejándome llevar por todas las sensaciones que sus labios me provocaban. Se
movía lento, de una manera tan delicada que hasta daban ganas de llorar de felicidad y tristeza a
la vez. Ambos teníamos miedo de aumentar la intensidad del beso, fue con poco movimiento y
seco, pero se sintió hermoso. Nos separamos. Mi corazón latía desbocado y sentía mi rostro
arder. Abrí mis ojos y Harry aún continuaba con los suyos cerrados. Se veía tan hermoso con sus
mejillas sonrojadas. Suspiró, relamió sus labios y me miró con una sonrisa.

-Gracias.- Murmuró mordiendo su labio inferior. Me sentí bien al saber que le había gustado
volver a besarme.

-De nada.- Volvió a acostarse en la cama con sus brazos extendidos y esta vez soltó un gran
suspiro de satisfacción volviendo a mirar el techo. Reí apenas. Su sonrisa se agrandaba cada vez
más.- Das miedo.- Soltó una grave risita. Me dediqué a observarlo mientras él pensaba en no sé
qué cosas, pero no importaba, ahora se veía bien. Suspiré cambiando mi expresión por completo.
Harry parecía estar bien, pero sabía que en realidad no era cierto, sabía que ocultaba muy bien
sus sentimientos. Intenté pensar en otra cosa que no fuera lo sucedido en su oficina, pero no
podía quitarlo de mi mente. Yo sabía que no había nadie allí y Harry dijo que hablaba solo, pero él
no estaba hablando, estaba peleando. Lo que sea que haya pensado para gritar así no era
normal.

-¿Estás bien?- Su voz me quitó de mis pensamientos.

-¿Qué?

-¿Estás bien? Te fuiste por un momento.

-Sí, estoy bien. No fue nada.


-¿En qué pensabas?

-En nada.

-Te arrepentiste, ¿verdad?- Fruncí el ceño.

-¿De qué?

-De besarme.- Arqueé una ceja y lo pensé por un instante. No, no me arrepentía, pero él no
estaba enterado de eso.

-N-No lo sé, yo...

-Lo sabía.- Mordí mi labio inferior e intenté tranquilizarme. Sabía que solo lo estaba haciendo
sentir más culpable, pero su traición aún quemaba en mi piel.- Soy un imbécil.

-No digas eso, Harry.

-Ya no sientes lo mismo por mí, ¿verdad?- Pasó saliva por su garganta, temeroso a saber mi
respuesta. Lo amaba, más de lo que me gustaría.

-Bueno, yo...- Tapó su rostro con sus manos.- Solo quiero que vayamos despacio, ¿sí?- Me miró
con ojos confusos.

-¿E-Eso quiere decir que estás dispuesto a volver conmigo?

-Empecemos por ser amigos, ¿qué te parece?

-Bien, bien, amigos.- Frunció el ceño.


-¿Qué pasa?

-Que acabamos de besarnos.- No pude evitar reír al ver su expresión de confusión.- Eso no tiene
sentido.

-La vida no tiene sentido, Harry.- Cité las palabras que una vez él me había dicho.

-¿Los amigos comparten camas?- Pensé por un instante.

-En ocasiones sí.

-¿Podrías compartir tu cama conmigo entonces?- Ladeé una sonrisa mientras lo miraba con
complicidad.

-Bien.- Me acosté a su lado y ambos observamos el techo.

-¿Qué tiene?- Me preguntó.

-¿Qué cosa?

-El techo.- Sonreí y sentí su mano recorrer mi brazo hasta llegar a las vendas, saltarlas y
entrelazar sus dedos con los míos. Apenas podía doblarlos, pero estaba bien.

-Es sexy.

-¿El techo?- Preguntó cuando mis palabras lo tomaron por sorpresa.

-Sí.- Me miró como si estuviera hablando con un loco.


-No tiene nada de sexy. Es aburrido.

-Para mí es sexy.

-Para mí tú eres sexy.- El calor subió a mis mejillas y tuve que tapar mi rostro con una mano de la
increíble vergüenza que me había invadido en ese instante.

-¡Harry!- Reproché.

-¿Qué?- Preguntó fingiendo no entender mi incomodidad. Extrañaba esos momentos en los que
me hacía ruborizar. Era molesto y no me gustaba, pero lo había extrañado de todas formas.

-Los amigos no se dicen esas cosas.

-Nosotros somos diferentes a ellos.

-Pero...

-Pero nada.- Me interrumpió colocándose de costado para poder mirarme mejor.- Ambos
sabemos que luego de estar juntos... de todas las maneras posibles, no podremos ser simples
amigos e ignorar todo lo que nos pasó. Eso no se olvida y no podremos fingir que no nos importa.
Sé que tú aún me quieres, pero yo te amo, ahora puedo saberlo. Tuve que perderte para
entender lo mucho que le haces falta a mi corazón, y esta vez estoy dispuesto a darlo todo por
demostrarte lo que siento. Si quieres un tiempo, te lo daré, si algún día quieres un beso, también,
si quieres que hacer el amor, lo haremos, si solo quieres descansar, descansaremos, pero juntos.
Porque ambos sabemos que estamos unidos en alma y cuerpo y que ya no podremos
separarnos. Sé que no es fácil para ti volver a confiar en mí, pero buscaré la manera de
arreglarnos.

Balbuceé con un nudo en la garganta un par de sonidos incoherentes debido al impacto que sus
palabras habían dejado en mí.
-Yo solo quiero que no me hagas daño.- Logré pronunciar con hilo de voz. Y volvía a quebrarme,
volvía a lo que antes había prometido ya no hacer. Llorar por Harry.

Sentí sus brazos envolverme y eso fue más que suficiente para que el llanto fluyera y varias
lágrimas comenzaran a mojar su camisa.

-Lo siento, estrellita. Prometí encenderte, no apagarte.- Murmuró recordándome la hermosa


conversación que tuvimos aquella vez en la que dije que yo era como una estrella fugaz que caía,
y seguía cayendo. Escondí mi rostro en su cuello intentando que el dolor se dispersara, pero aún
con sentir el calor de su cuerpo no podía hacerlo, no podía olvidar esa escena en la que Harry me
engañaba con Andreas. Cada maldito segundo que permanecí en esa habitación viendo como se
tocaban había quedado grabado a fuego en mi corazón y yo solo quería borrar ese doloroso
recuerdo para poder continuar, porque Harry se veía muy arrepentido y dispuesto a luchar por
mí.- Ya no llores, todo estará bien.

-No podemos saberlo.- Sorbí por la nariz intentando con todas mis fuerzas dejar de llorar, me
avergonzaba usarlo para descargarme, no quería que me viera así.

-Todo estará bien para ti a partir de ahora.

-¿Y tú?

-Yo estoy bien si tú estás bien. Y tu felicidad es mi prioridad ahora. Quiero hacerte feliz.

Pronto las lágrimas fueron cesando, me sentía como un muñeco de trapo, decaído y sin fuerzas.
Pero Harry estaba conmigo, y su sola presencia levantaba mi ánimo del suelo.

-Tengo miedo de seguir amándote.- Susurré tan débilmente que el solo oxígeno opacaba mis
palabras.- Amarte significa arriesgarme a salir herido una vez más.- Pasé saliva por mi garganta
mientras nos mirábamos a los ojos.- No quiero que me arregles, solo quiero que no me sigas
rompiendo.
-Oh, Lou...- Pasó sus manos por su rostro y suspiró.- Lo siento.- Refregó sus ojos que ahora
estaban más rojos que al principio.

-¿Quieres...?- Pero no me atreví a continuar.

-¿Qué?- Su cuerpo temblaba y en lugar de preguntarle, tan solo decidí actuar. Le di un abrazo
suave y delicado como el que él me había dado. Colocó su nariz en mi cabello y aspiró mi aroma
sin ser notorio. Amaba estar entre sus brazos.- Amo estar entre tus brazos.- Murmuró luego de
suspirar. Solté una pequeña risita.- ¿Qué sucede?

-Estaba pensando lo mismo.- Sentí su sonrisa y luego todo su cuerpo se tensó. Me separé y
observe como miraba un punto ciego de la habitación y su respiración se agitaba.- ¿Qué...?-
Llevó la mano hacia su pecho y apretó su camisa. Su cuerpo comenzó a temblar y apreté su
hombro intentando calmarlo, parecía tener mucho miedo.- Harry, ¿qué pasa?

-Ed...-Susurró con lágrimas en el borde de sus ojos, pero no derramó ni una gota.

-¿Ed? ¿Quién es Ed? ¿qué sucede?

-Tengo que irme.- Se levantó de la cama y casi corriendo se dirigió a la puerta. Lo seguí.

-¿Qué? Pero Harry...

-Volveré, lo prometo, volveré.- Agarró mis mejillas y me besó de repente. Me besó intensamente y
sin ánimos de separarse, pero lo hizo de todas formas. Mis ojos se cristalizaron.

-Por favor... dime qué pasa.

-Tengo que salvarlo.


-¿Cómo puedes saber eso?

-Puedo sentirlo, y sé dónde está.- Abrió la puerta y corrió hacia las escaleras bajando como un
rayo.

-¡Harry!- Terminé de bajar detrás de él. Agarró el abrigo que estaba colgado a un lado de la
puerta principal y comenzó a ponérselo.- Esto no es posible.

-Es posible.- Sacó su celular del bolsillo de su pantalón y marcó un número pero nadie atendió.
Resopló y volvió a marcar, lo mismo. Negó con la cabeza y guardó el teléfono suspirando. Llevó
su mano al picaporte de la gran puerta y apretó sus ojos con fuerza, antes de abrir tomó un gran
suspiro. Su cuerpo temblaba.

-Harry, no te vayas.

-Debo irme...

-Déjame acompañarte.

-No quiero que salgas, es peligroso.

-Sé cuidarme solo.- Estuve a punto de ir hacia él pero el hombre que siempre se encontraba
cuidando la puerta principal me lo impidió.

-Paul, el auto.- Dijo por la radio. Paul no contestó pero luego de unos segundos el auto se
encontraba en el camino de salida a la calle.

-Te amo.- Le dije mientras las manos del señor me sostenían.

-También te amo.- Me miró por última vez y subió al auto del lado del conductor. Le impidió a Paul
acompañarlo. Al grandote se lo veía igual de preocupado que a mí. Eso me asustó aún más. El
auto avanzó por el camino y no pensé en alejarme hasta que el portón se abrió y lo perdí de vista.
Paul se volteó y se dirigió hacia mí.

-Ya déjalo Derek.- Suspiró y me miró, Derek me soltó.- Ven. Debemos hablar.- Entramos en la
mansión, yo no dejaba de temblar.

-¿Qué pasó con Harry?- Le pregunté de inmediato.

-Eso mismo me pregunto. ¿No te dijo nada?

-Mencionó a un tal Ed.

-Demonios...- Suspiró y frotó su rostro con sus manos.

-¿Quién es Ed? ¿qué sucede?- Negó con la cabeza y me miró con pena.

-¿Harry no te lo dijo?

-No.

-Lo siento, no soy el indicado para decírtelo. Espera a que llegue el momento indicado y él te lo
dirá, en el fondo Harry sabe lo que sucede, pero no quiere hacerse cargo.

-P-Pero...

-No intentes ir tras él porque Derek no te dejará salir, y solo Harry sabe a dónde fue a meterse.

-Esto es muy extraño.


-Harry es extraño.

-¿Pero estará bien?

-Sí, lo estará, no te preocupes.- Asentí aún con un nudo en mi pecho. Sentía desesperación por
saber a dónde había ido. Tenía un mal presentimiento. Solo quería que estuviera bien.

________________________________

¡Hola!
Es algo corto, lo siento. Pero subí antes.

Mmm, vi que están todas bastante confundidas. Muchas creen que Harry es esquizofrénico y
otras que Edward es real, pero pronto lo sabrán, tengan paciencia.

Muchas gracias a las que leyeron mi O.S Larry, fue con smut porque hace mucho que no subo
nada con eso en esta novela.

Gracias también por recomendar mi fic.

¡Y gracias por leer y comentar!

~Andy.

=================

>XXIII
(Es casi de vital importancia que lean la nota al final del capítulo para que no les parezca tan
extraño.)

By Harry

Llevaba apenas unos diez minutos conduciendo por la avenida principal. Iba a unos 180
kilómetros por hora, corría riesgos de provocar un accidente pero me importaba una mierda, tan
solo quería llegar a donde Edward estaba. Tomé el desvío por el que solíamos ir para relajarnos,
esa calle te apartaba del ruido de la ciudad. Era muy tranquilo y silencioso, el asfalto se terminó y
fue reemplazado por el camino de tierra. Unos cinco minutos después ya no podía soportarlo, creí
que tendría un ataque de nervios allí mismo y que terminaría por desmayarme. El cielo estaba
encapotado por nubes grises y había mucho viento, las ramas de los árboles se sacudían con
ferocidad y la hierba al costado del estrecho camino cada vez era más abundante. Supe que me
encontraba cerca del precipicio al que los niños temían caer. Por eso mismo nadie se dirigía hacia
ese lugar.

La calle se había terminado y estacioné ahí mismo el auto para que Edward no se diera cuenta de
mi presencia. Salí del carro y el viento golpeó mi rostro con violencia sacudiendo mi cabello hacia
todos lados. Apresuré el paso encaminándome hacia el bulto que podía deducir era Edward
sentado en el borde. Pasé saliva por mi garganta completamente asustado, pero debía guardar
calma para tratarlo y que se alejara de ese lugar.
Su cuerpo iba tomando forma a medida que me acercaba casi corriendo a él. Tenía puesta una
remera color blanco holgada que bailaba con el viento y nada más que eso podía verse. Cuando
estuve lo suficientemente cerca, noté que sus piernas colgaban del precipicio. Tomé una gran
bocanada de aire y me senté a su lado como indio, sobresaltándolo por completo. Todo su cuerpo
temblaba, las lágrimas rodaban por sus mejillas sonrojadas, sus ojos estaban irritados y rojos
como su nariz y labios.

-¿Q-Qué haces a-aquí?- Sus gruesos labios temblaban. Debía estarse congelando.

-Vine a buscarte.- Logré pronunciar muy bajo cuando junté el valor suficiente para hablar.

-Déjame solo.- Su voz apenas podía oírse y apretaba sus puños.

-¿A qué viniste?- Le pregunté tomando su mano que se fue aflojando a medida que lo acariciaba.
Debía actuar rápido para sacarlo de allí cuanto antes.

-Yo solo quería... ver el lugar por última vez.

-¿Por última vez?

-Ya no tiene sentido seguir.- Frunció sus labios, tapó su rostro con su mano libre, ocultándose de
mi mirada y comenzó a llorar.

-¿Qué te parece si primero hablamos?- Me arrodillé intentando no mirar hacia abajo porque
probablemente vomitaría.- Ven.

-¡No! Quiero que me dejes solo.- Soltó mi mano con brusquedad y el pánico me invadió al
instante, no quería que cayera por alguno de esos movimientos, pero logré calmarme.

-Al menos déjame abrazarte.


-¿Qué?

-Déjame abrazarte por última vez.

-P-Pero...

-Si saltas, yo también lo haré, lo sabes.

-Harry, por favor, d-déjame hacerlo. N-No quiero continuar.

-Si mueres, yo muero. Es una promesa.- Mi voz tembló y mis ojos se llenaron de lágrimas.- No
nos mates.

-El mundo estaría mejor sin nosotros. L-Lo siento.

-¡Espera! Solo un abrazo.- Me acerqué con cuidado, porque un solo movimiento en falso podría
acabar con nuestras vidas.- Lo necesito.- Abrí mis brazos para recibirlo. En cuanto su cuerpo hizo
contacto con el mío, lo sostuve con toda la fuerza que había sacado de mi propia desesperación.
Me aferré a él probablemente sofocándolo y lo acosté en el suelo, quitando sus piernas del
precipicio. Lo arrastré lejos del final de la tierra, escuchando sus gritos y recibiendo sus patadas.
Mi respiración estaba muy agitada y acabé arriba de su cuerpo, impidiéndole el movimiento. Mi
corazón bombeaba a una gran velocidad.

-¡Suéltame!- Golpeó mi pecho con mucha fuerza, dolía, pero eso no me importaba en ese
momento.

-Edward, para.- Supliqué comenzando a derramar lágrimas.

-¡No, imbécil, te odio! ¡Eres un idiota Harry, un idiota! ¡Te arrepentirás de esto!- Sostuve sus
manos y comenzamos a forcejear.- ¡Cometiste un error!
-Ed, por favor, ya basta.- Las gotas saladas que brotaban de mis ojos acababan en su rostro, él
intentaba soltarse.- Tengo miedo.- Paró de forcejear y me miró atónito por un momento, yo no
podía dejar de llorar.

-Saliste de casa.- Habló en voz alta como para terminar de creérselo.- ¿S-Saliste por mí?- Asentí
lentamente mirándolo con cariño a pesar de todo.- Saliste por mí...- Susurró impactado. Noté
como su expresión de martirio cambiaba a una de preocupación, y es que, yo era su hermanito, él
debía de estar conmigo y cuidarme.- T-Tengo... tengo frío.- Pasó saliva por su garganta.- ¿C-
Crees que podrías llevarme a casa?- Asentí de inmediato. Dejé su cuerpo libre al levantarme y
extendí una mano para ayudarlo a pararse. Cuando estuvimos a la misma altura no pude evitar el
impulso de abrazarlo. Solté un gran suspiro de satisfacción al sentir sus brazos y saber que por lo
menos por ahora estaríamos bien.

Comenzamos a alejarnos en silencio del precipicio, no quise voltear hacia atrás, no deseaba
volver a ver ese lugar. Edward tomó mi mano y entrelazamos nuestros dedos. Sequé algunas de
las lágrimas que empapaban mi rostro. Ed apretó mi mano intentando tranquilizarme y fue ahí
cuando me di cuenta que a pesar de no tener frío estaba temblando. Tragué en seco intentando
pasar ese doloroso nudo de mi garganta. Poco a poco nos acercábamos a mi vehículo.

Era increíble lo mucho que me quería mi hermano, estuvo a punto de... de morir, pero el solo
hecho de que yo sintiera miedo o estuviera mal lo había hecho cambiar de opinión y solo
preocuparse por mí. Aún sin saber qué pasaba por su mente él seguía protegiéndome antes que
nada.

Abrí la puerta del copiloto y Edward entró, la cerré y me dirigí al volante.

Encendí el carro, doblé en "U" y me alejé lo más rápido posible del allí. Podía sentir la mirada de
Edward en mí, pero no quería verlo. En realidad estaba enfadado con él. ¿En qué demonios
pensaba para hacer algo como eso? ¿Acaso no pensó en mí? ¿En lo mucho que me hacía falta?
¿En lo mucho que lo quería?

-Harry...- Rozó la mano que se encontraba en la palanca de cambios, pero lo rechacé.- Lo siento
mucho.- Sentí su voz quebrarse e intenté no ponerme mal por ambos, pero no pude. Frené en
seco y apoyé mi cabeza en el volante.
-¿Por qué?- Le pregunté.- ¿Por qué ibas a hacerlo? ¿Acaso no pensaste en mí?

-Lo hacía por ti.- Tapó su rostro con sus manos, sollozando.

-¿Por mí?- Coloqué el freno de mano para que el auto no se moviera. Acaricié su rodilla
incitándolo a continuar hablando.

-Yo solo quería acabar con esto.

-¿Con qué Edward? ¿Con qué querías acabar?

-Con lo que estoy haciendo.

-¿Qué...?

-Ahora ya no hay marcha atrás.

-¿De qué hablas?

-Solo quería dejarte libre, pero lo arruinaste.

-Sabes que te necesito.

-Ahora tienes a Louis.- Suspiré frotando mi sien y cerrando los ojos con fuerza.

-¿Ibas a matarte porque creíste que ya no me hacías falta?- Espeté con furia. Él tembló y se hizo
más pequeño en el asiento.
-En parte...- Susurró. Tomé una gran bocanada de aire intentando controlar las ganas de
golpearlo que me invadieron en ese instante. Creí que era consciente de lo mucho que me hacía
falta.

-Iremos a la mansión.- Afirmé.

-¡No!- Gritó de repente y bajó la mirada al darse cuenta del tono de voz que había utilizado.- Y-Yo
quiero ir a mi departamento, ¿p-puedes llevarme y quedarte conmigo?

-Pero...

-Me siento más seguro allí y contigo estaré bien. Por favor.

-Pero en la mansión...

-Estarémos bien, Hazza.- Esas palabras lograron provocar un colapso en mi mente. Tuve que
cerrar los ojos para intentar dispersar la avalancha de recuerdos que se apoderaban de mí.

-Está bien.- Murmuré muy lentamente.- Bien.

-Gracias Harry.

Arranqué el auto una vez más. Luego de quince minutos conduciendo y Ed dándome
indicaciones, llegamos por fin al edificio. No estábamos en un buen barrio y no sabía porqué
demonios Edward estaba viviendo allí, pero se me hacía conocido el lugar de alguna parte.

-¿Aquí vives?- Le pregunté algo que era obvio, pero necesitaba oírlo de su boca.

-Sí. Sé que no es un buen lugar, pero es lo que conseguí.- Aparqué el auto y bajamos. Coloqué la
alarma del vehículo por si acaso y entramos al edificio. Ed sabía que el dinero de nuestros padres
era para ambos aunque él no estuviera en el testamento, siempre que necesitara podía
pedírmelo, ya se lo había dicho, pero siempre contestaba que podía arreglárselas solo.

-¿Tienes tu llave?

-No es necesario.- Fruncí el ceño mientras subíamos al ascensor, preferí no hacer preguntas y
tan solo observar lo que Edward hacía. Apretó el botón número nueve y comenzamos a subir. No
había nadie para controlar siquiera quienes entraban al edificio. Comenzaba a sentirme muy
inseguro, pero Ed estaba allí y eso me tranquilizaba un poco.

El ascensor se detuvo en el noveno piso y seguí a mi hermano hacia su puerta que, como supuse
antes pero no se lo mencioné, estaba abierta. Tragué en seco mientras entraba al lugar y lo
observaba todo. Edward cerró la puerta detrás mío y la trabó con los tres pestillos que ésta tenía.

Todo estaba muy desordenado y con poco color, aburrido. Delante mío había un televisor y un
sofá ancho. A la derecha una puerta pintada de negro y a la izquierda dos puertas de color
blanco. Era muy pequeño y su ropa estaba esparcida por varios lugares, no había ningún objeto
que decorara el ambiente.

Edward me sonrió notando lo incómodo que me parecía el lugar por ser chico, pero él vivía solo
allí así que supongo que estaba bien.

-Acogedor.- Mencioné haciéndolo reír.

-Es una mierda, pero está bien para mí.- Hice una mueca con mis labios que intentaba ser una
sonrisa.

-¿Quieres quedarte aquí o ir a mi habitación?- Lo pensé por un instante y a pesar de estar bien
allí, quería ver su habitación. Apunté con mi cabeza la puerta color negro y Edward me sonrió
arqueando sus cejas.- ¿Cómo supiste que ese era mi cuarto?

-Oh, no fue fácil darme cuenta, créeme.- Rodó los ojos y mordió su labio inferior. Comenzó a
caminar hacia su habitación. Su remera blanca estaba manchada con verde que el pasto había
dejado en toda su espalda cuando lo arrastré por el suelo. En el auto cuando lo vi temblar pensé
en darle mi abrigo, pero luego me arrepentí, había sido muy egoísta de su parte intentar acabar
con su vida sin pensar un poco en mí. Y como sabía que no podía enojarme con él, decidí dejar
que tomara frío. Era estúpido porque no podía hacer nada peor hacia él que no prestarle mi
abrigo, pero así era.

-Mueve el culo.- Reaccioné parpadeando varias veces y caminé hacia él.- ¿Qué tanto mirabas?-
Ladeó una sonrisa.

-Nada.

-Claro.- Abrió la puerta dejando ver una cama con el edredón negro al igual que las paredes.

-¿Por qué todo es de color negro?- Le pregunté comenzando a entrar.

-Me gusta ese color.- La cama estaba muy desordenada, como si alguien hubiera saltado varias
veces sobre ella. Había un estante lleno de papeles, carpetas y libros.

-¿Y eso?- No me atrevía a tocar nada, tan solo observaba y apuntaba con mi cabeza.

-Son mis cosas. Bueno, en realidad no sirven para nada.- Hizo un ademán con su mano
restándole importancia. Caminó hacia la cama, quitó su pantalón y zapatillas. Me mantuve en
silencio porque sabía que probablemente se encontraba exhausto luego de llorar de la forma que
lo había hecho. Se acostó entre las sábanas dejando un espacio.- Ven.- Me acerqué con
cuidado.- No pasará nada Harry, papá ya no está aquí.- Dudé por un segundo, pero al mirar sus
ojos idénticos a los míos sentí la confianza necesaria. Suspiré comenzando a sacar mi ropa y
calzado, Ed sonrió. Por la noche no había dormido absolutamente nada y sentía que mi cabeza
explotaría en cualquier instante. Dejé solo mi camisa y bóxer puestos, me acosté a su lado
tapándonos bien. Lentamente acerqué mis manos hacia su remera y comencé a subirla.

-¿Q-Qué haces Harry?

-Solo déjame...- Terminé de quitársela y noté que su respiración estaba completamente agitada.-
Está sucia.- La tiré al suelo y me acomodé de nuevo entre las colchas, Edward suspiró.

-Ahora tengo frío.- Dijo tapándose hasta la frente. Rodé los ojos.

-Estabas con solo esa remera en la intemperie congelándote y ahora te quejas.- Destapé su
rostro.- Ven aquí.- Lo acerqué a mi cuerpo y en verdad estaba frío, lo abracé para que entrara en
calor. Su cabeza quedó apoyada en mi pecho y pasó sus brazos por mi cintura apegándose aún
más hacia mí. Me sentía tan bien estando a su lado.

-Harry.- Me llamó con su voz temblorosa.

-¿Sí?

-M-Me gusta... me gusta tu perfume.

-¿Mi perfume?- Fruncí el ceño.- No tiene nada de especial, pero usaré solo este de ahora en
adelante si te gusta.- Sus rizos me hicieron cosquillas cuando acomodó su cabeza para poder
mirarme a los ojos. Sus manos se escabulleron hacia los botones de mi camisa, en ningún
momento sus ojos se apartaron de los míos. Comenzó a desabrochar el primer botón y luego el
que le seguía.

-¿Qué haces?

-Solo déjame...- Citó mis palabras y desabrochó mi camisa por completo.

Su mirada se desvió hacia mi pecho, acarició mi piel haciendo estremecer cada milímetro que sus
dedos tocaban, estaban fríos aún. Pasé saliva por mi garganta y lo detuve agarrando sus
muñecas.

-¿Ed?- Intenté que explicara sus acciones, pero solo levantó la mirada y sus orbes se perdieron
en los míos una vez más. Su tibio aliento chocaba con mis labios, solo sentía su respiración
agitada y mi corazón bombear con fuerza.- Ed, yo...- Tragué en seco, nervioso, cuando observó
mis labios. Lentamente se acercó a mi boca, solo unos milímetros nos separaban, pero había
algo que nos impedía continuar, para mí ese "algo" era Louis y el saber que yo no quería a
Edward de esa manera, no lo amaba como a mi pequeño, o tal vez sí. Ahora estaba muy
confundido, yo estaba casi seguro de que no lo quería de esa manera, pero sentirlo tan cerca...
solo lograba confundir mi mente.

-Por favor, Harry.- Cerró sus ojos.- Házlo.- Miré su rostro ligeramente ruborizado, sus labios color
sandía llamaban mi atención a pesar de ser casi idénticos a los míos, lo único que los
diferenciaba era la cicatriz sobre la comisura de su boca, no era tan notoria, pero estaba. Su piel
era incluso un poco más pálida que la mía y sus pestañas largas y rizadas como su cabello. No
podía negarlo, éramos idénticos, solo si mirabas con mucha, demasiada atención, podías darte
cuenta de nuestras diferencias.

Sus grandes ojos esmeralda se abrieron, estaban cristalizados, eso lo hacían verse de un verde
más potente.

-Lo siento.- Se disculpó, carraspeó y bajó la mirada, el débil color rosa que invadía sus mejillas
aumentó notoriamente tornándose rojo. Sus manos comenzaron a temblar y respiraba cada vez
más rápido. No pude decir nada, mucho menos reprocharle, sospechaba lo que él sentía hace
mucho tiempo, cuando decidió alejarse de mí y prácticamente olvidarme. Por un tiempo estuve
muy mal y no entendía porqué me había abandonado, pero luego de meditar el tema comprendí
que Ed me quería de una forma... especial y diferente. Luego volvió a visitarme a la mansión,
cuando las cosas con Louis iban mal, creí que se habría olvidado de mí pero su deseo era mucho
más notorio. Podía leerlo en sus ojos. Pero me gustaría no poder sentirlo, porque solo me
confundía, lo conozco de toda la vida pero, ¿era amor? Ya no estaba seguro de eso. No lo sabía.

Llevé mi mano hacia su mentón y levanté su rostro para vernos a los ojos. Las lágrimas se
notaban al borde de sus párpados, pero no lloraba. Sabía que era difícil para él como lo era para
mí. Ambos estábamos confundidos.

-Me confundes.- Le confesé sintiendo la necesidad de expresarlo con palabras. Esta situación no
me parecía incómoda, pero sabía que era extraño. Somos hermanos después de todo. Edward no
dijo una sola palabra.- No sé qué hacer en este momento. Sabes que te quiero, pero...

-No de esa forma.- Sonrió de lado, intentando ocultar su dolor en un gesto que ambos sabíamos
era falso.
-No lo sé.

-¿Qué?- Sus ojos se iluminaron como faroles, a pesar de verse confusos había esperanza en
ellos.

-Ya no lo sé...- Murmuré más confundido que él.- Pero, esto está mal.- Me arrepentí en ese
momento de haberlo ilusionado y estrellarlo contra la asquerosa realidad en un solo instante.-
Somos hermanos.

-¿Ahora sí soy tu hermano?- Se separó de mí y me sentí tan vacío. Como si una parte se mí se
hubiera ido. Negó con la cabeza mientras se sentaba en la cama.

-Lo siento.

-Está bien.- Contestó de inmediato.- Sabía que esto pasaría, por eso no quería decírtelo.- A pesar
de mostrarse muy seguro sin un solo temblequeo en su voz, las lágrimas comenzaron a brotar de
sus ojos.

-No quiero que estés así por mí.- Me acomodé a su altura, Ed no me miraba.- No quiero verte
mal.- Acaricié su cabello. Cuando él estaba mal sentía una horrible opresión en el pecho que me
provocaban ganas de llorar, sabía que ese sentimiento tan doloroso no era mío y me ponía peor
saber que Edward se sentía así.

-Déjalo.- Limpió sus lágrimas.

-No puedo, quiero que estés bien. Dime qué puedo hacer para que mejores.- Me miró fijamente
por un par de segundos que parecieron eternos.

-Bésame.
Quedé estático, sabía que lo necesitaba, pero no debía hacerlo. Estaba mal. Luego de un minuto
pude notar a través de sus ojos como su alma se destrozaba, como el brillo en sus orbes se
apagaba y perdía todas las esperanzas. No pude soportar la decepción de su mirada. Mandé todo
a la mierda.

Tomé aire y me acerqué a su boca de repente. Todo su cuerpo se tensó y soltó un entrecortado
suspiro. Nuestros labios se rozaban pero me costaba continuar, llevé mi mano a su nuca y
empujé un poco su cabeza para terminar de unir nuestros labios. Su cuerpo tembló y rápidamente
sus manos se posaron a los costados de mi cadera, agarró mi camisa con mucha fuerza cuando
moví mis labios sobre los suyos con total delicadeza. Se separó apenas de mí para tomar un
poco de aire debido a que le había robado el aliento por completo, pero se apresuró a juntar
nuestras bocas de nuevo. El beso fue más como una caricia llena de cariño y afecto, a pesar de
que su labio inferior temblaba al igual que su cuerpo y fácilmente podía notar su nerviosismo. Sus
manos no solo apretaban mi camisa sino que también pellizcaban mi piel. Sentí un débil y
placentero cosquilleo en mi estómago que impulsó una sonrisa. Llevé mi otra mano a su mejilla y
la acaricié sintiendo lo tibia que se encontraba, supuse que estaba sonrojado, mientras jugaba al
mismo tiempo con los suaves rizos en su nuca. Nos separamos por falta de oxígeno pero
mantuvimos la corta distancia, lentamente fuimos abriendo los ojos y nuestras miradas se
conectaron. Le dediqué una pequeña sonrisa y él suspiró volviendo a cerrar sus ojos. Se veía tan
frágil y delicado. Eramos tan opuestos, pero nos complementábamos tan bien. Todo esto me
confundía de sobremanera, Ed me hacía falta, lo adoraba, lo quería y sabía que él también sentía
lo mismo por mí. Tal vez nos queríamos y nos hacíamos tanta falta que nos habíamos quedado
sin formas de demostrarlo. Somos gemelos, compartimos el alma, es claro que nos hacemos
falta, pero tal vez lo habíamos llevado hacia otro extremo, tal vez nuestro cariño nos había
superado. Tal vez creíamos que debíamos estar juntos para siempre debido a todo lo que
habíamos vivido en nuestra infancia y adolescencia.

Edward llevó su mano hacia mi mejilla aún con sus ojos cerrados y la acarició con cuidado.
Suspiré mirando sus boca con deseos de besarlo una vez más, y no me contuve. Delineé su labio
inferior con mi lengua sintiendo lo dulce que era, su mano se deslizó hacia abajo perdiendo las
fuerzas. Volví a besarlo, pero de una forma más húmeda, metí la lengua en su boca y Ed soltó un
gemido de sorpresa y gusto que erizó cada vello de mi cuerpo. Sus lengua se movía insegura y
sus brazos yacían a mis costados, parecía que le quitaba la fuerza a medida que el beso se
volvía más intenso. Llevé mis manos a su bóxer y comencé a bajarlo sin perder contacto de sus
labios. Él llevó las suyas a mis hombros y comenzó a deslizar por estos mi camisa. Mi corazón
latía con mucha fuerza y sabía que el suyo igual. Levantó su cadera para que pudiera terminar de
desvestirlo, lo ayudé terminando de sacar mi camisa y lo acosté debajo mío. Nos separamos para
tomar aire y aproveché para quitar mi bóxer también. Esta vez Edward se acercó a mis labios y
los besó de la misma forma. Me acosté con cuidado sobre él mientras nuestras lenguas se
acariciaban. No estábamos excitados ni nos llevaría a algún acto sexual nuestras acciones, solo
necesitábamos sentirnos.

El beso acabó, nuestras respiraciones estaban agitadas y nuestros corazones bombeaban con
fuerza, abrimos los ojos y no fui consciente de que estaba llorando hasta que una lágrima cayó
sobre la mejilla de Edward. Él también lloraba y fue mucho más confuso para mí entender qué
estaba sucediendo, pero no me arrepentía de nada. Me abrazó con mucho cuidado y escondió su
rostro en mi cuello, lo envolví en mis brazos comenzando a llorar a la par de él. Estábamos
asustados. Estábamos mal. Estábamos confundidos, perdidos. Estábamos queriéndonos.

-Crees que... ¿estemos locos?- Preguntó mojando mi piel con sus saladas lágrimas.

-No lo sé.- Contesté con las pocas fuerzas que me quedaban. Sentía su cuerpo desnudo debajo
mío y aún temblaba, o ambos lo hacíamos, sin ánimos de separarnos.

No tenía idea de qué hacíamos exactamente, pero me sentía bien. La intensidad de nuestros
sentimientos nos superaba y, suponía yo, que por eso llorábamos.

Lo único que tenía claro era que no tenía intención de separarme de su cuerpo.
______________________________

¡Hola!

La conexión entre hermanos gemelos y mellizos es diferente a la relación normal entre hermanos
comunes con diferencia notable de edad.

Harry y Edward se quieren demasiado y en este caso ambos sienten la necesidad de


demostrárselo al otro, de una manera poco común. No quiero que piensen que está mal, pero
tampoco está bien del todo. Es psicológico y puede "arreglarse". Además esa necesidad que
sienten el uno del otro viene desde sus infancias. Hay casos de gemelos que debieron ir a
psicólogos para aprender a separarse y subsistir sin el otro, pero... ¿Edward es real?

Les concedo el beneficio de la duda.

(Antes de que se alteren, aclaro que Harry no está enamorado de Edward. Solo lo aclaro porque
a veces doy a entender cosas para confundirlas, para que luego al enterarse la verdad se
sorprendan, pero esta vez no quiero que le tomen importancia a esa confusión de Harry porque
terminan sin prestar atención a los pequeños detalles que dejo en cada capítulo. Todo tiene que
ver con todo, todo tiene su porqué.)

(Este es uno de los capítulos que más gusto me ha dado escribir.)


¡Gracias por leer, comentar y votar!

En verdad se los agradezco mucho.

~Andy.

=================

>XXIV

(POR FAVOR, LEAN LA NOTA AL FINAL.)

By Harry
Desperté sobresaltado por el sonido de una bocina. El cuarto estaba a oscuras, palpé las
sábanas a mi lado intentando encontrar a Louis pero la cama llegó a su fin, fruncí el ceño y mi
respración se aceleró al darme cuenta que no estaba en la mansión. Pateé las sábanas, me
destapé y me apresuré en levantarme, estirando mis brazos para no caer en el intento de
encontrar un interruptor de luz. Cuando llegué a la pared la tanteé casi por completo hasta
hallar el maldito interruptor. Encendí la luz y achiqué mis ojos debido al cambio brusco de
luminosidad. Miré con atención la habitación y recordé en dónde estaba. La casa de Edward. No
se escuchaba ningún sonido y solo mi ropa estaba esparcida en el suelo. Mi celular sonó, lo
busqué en el pantalón.

34 mensajes nuevos. 26 llamadas perdidas.

Louis.

Louis, Louis, Louis.

Era lo único que cruzaba por mi mente a pesar de que estaba observando en la pantalla que la
llamada provenía de Luke. Aclaré mi voz para que no se notara que había dormido, pero era casi
inevitable, mi voz se volvía mucho más ronca y grave de lo normal.

-¿Hola?- Sostuve con mi hombro y parte de mi mejilla el móvil mientras colocaba mi camisa.

-¡Harry! ¿¡Dónde mierda estás!?

-Y-Yo... no lo sé en realidad.

-¿Estás bien?

-Sí, sí.- Recordé que con Edward habíamos estado desnudos, pero yo llevaba puesto mi bóxer.
-Estoy en la mansión y Louis está muy preocupado por ti.- Dejé el pantalón vistiendo una sola de
mis piernas y tomé con ambas manos el celular al escuchar su nombre.

-Pásamelo ya.- Le ordené. Escuché el movimiento del otro lado de la línea y luego su respiración.
Mierda, sabía que era él.

-¿Lou?

-¿Dónde estás Hazz?- Su voz sonó muy débil y me sentí como una mismísima basura. Sorbió por
la nariz.- Estaba muy preocupado por ti.

-Tranquilo, bebé, estoy bien.- Lo acaricié con mis palabras.

-¿E-Encontraste a ese Ed del que hablabas?- Cerré mis ojos lentamente, sentí un dolor en mi
garganta que casi me impide hablar.

-Sí.- Tragué en seco y respiré profundo.

-¿Lo salvaste?- Mordí mi labio inferior y apreté mis manos sudorosas contra el móvil.

-Sí amor, lo hice.- Solté un suspiro entrecortado.

-Harry... hay algo de lo que debemos hablar.- Sabía que lloraba, o que había llorado antes, podía
notarlo en su voz y eso me asustaba.

-¿Qué sucede precioso?, ¿e-estás bien?- Mi corazón se aceleró esperando su respuesta. Si algo
le sucedía probablemente mi vida acabaría.

-Sí, yo sí.
-¿Le sucedió algo a los niños?- Intenté tranquilizarme, pero eso también era algo grave.

-No. No puedo solo decírtelo por teléfono. Por favor...- Su voz se cortó y no entendía porqué
estaba tan mal.- P-Por favor, regresa.- Con la respiración completamente agitada asentí de forma
estúpida ya que no podía verme.

-Prometí que volvería y lo haré.- Escuché un sollozo de su parte.

-Te amo.- Dijo con un hilo de voz y cortó sin esperar una respuesta.

Me mantuve en total silencio, quieto en donde estaba, con las manos en el celular y el pantalón a
medio poner.

Louis se escuchaba muy mal y dijo que debía hablar conmigo, ¿acaso se había enterado de lo
sucedido con Edward? ¿dónde estaba él? ¿y si fue a la mansión y se lo contó a Louis? Él era
capaz.

¿Qué hacía Luke en la mansión?

Aún con miles de interrogantes en mi cabeza terminé de vestirme, agarré mi abrigo y me lo puse
lo más rápido posible, no me importaba ir desarreglado, solo necesitaba llegar con Lou.

Salí de la habitación, sin mirar la casa o si alguien se encontraba allí salí hacia el pasillo que me
llevaba al ascensor.

Una vez en planta baja casi corrí hacia la salida, divisé mi auto y metí la mano en el gran bolsillo
del abrigo para sacar la llave. Le quité la alarma y subí cuanto antes.
Recorrí las calles intentando memorizar el camino que habíamos hecho para llegar a casa de Ed,
logré ubicarme un poco hasta dar con la avenida principal que me alejaba del barrio.

Manejé durante varios minutos y por fin llegué a la mansión.

Hablé por el portero eléctrico y el portón se abrió.

Estacioné muy mal el auto frente a la puerta y le tiré las llaves a Derek, quien se las arregló para
atraparlas. Ni siquiera sabía qué hora era.

Abrí la puerta y lo primero que vi fue al chico castaño más precioso del universo.

-¡Harry!- Se levantó del sofá y corrió hacia mí dando un saltito antes para poder subirse y
sostenerse de mi cadera. Mi espalda chocó contra la puerta mientras lo agarraba desde su
espalda baja para que no cayera. Me abrazó con mucha fuerza, tanto que me impresionaba.

-Lou... bebé.- Le devolví el abrazo lo mejor que pude escondiéndome en su cuello y sintiendo su
dulce aroma. Suspiré sobre su piel.- ¿Por qué me recibes de esta forma? No es que me moleste,
me encanta, pero te siento triste y preocupado aún.- Acaricié su espalda con suma delicadeza.

-Es que, yo...- Se detuvo al no poder continuar.

-¿Qué sucede amor?- Su pequeño cuerpo temblaba y el no saber qué demonios le pasaba me
desesperaba.

-Tenemos que hablar sobre algo muy importante.- Miré sobre su hombro y Luke limpió una
lágrima de su mejilla. Fruncí el ceño. ¿Qué era tan grave? Bajé a Louis quien se apresuró en
tomar mi mano.

-¿Qué está mal?- Le pregunté a ambos, pero ninguno contestó.- ¿Estabas llorando?- Me dirigí
hacia Luke quien sonrió apenas.
-Lo siento, es que... Louis estaba muy preocupado por ti y que se hayan reencontrado me
emocionó.- Dijo intentando restarle importancia al asunto, pero yo lo conocía, sabía que algo más
estaba sucediendo con él. Luke nunca lloraba.

-¿Hace cuánto que estás aquí?- Le pregunté escrutándolo con mi mirada. Pasó saliva por su
garganta.

-Hace como... no lo sé, creo que llegué aquí a las seis.- Busqué el reloj de la pared y marcaban
las tres de la madrugada.

-Nueve horas.- Murmuré asombrado.- ¿Está todo bien, Luke? Puedes contar conmigo para
cualquier cosa.- Noté sospechoso que se haya quedado esperando por mí casi diez horas y que
estuviera nervioso solo me hacía sospechar más.

-Solo estaba preocupado por ti.- Jugó con los dedos de sus manos. Asentí, sin creerle del todo.
Tal vez había algo más que necesitaba decirme.

-Harry.- Louis apretó mi mano invitándome a seguir caminando hacia el sofá.

Nos sentamos sin soltar nuestras manos. El pequeño tomó una gran bocanada de aire antes de
hablar.

-Quiero que hablemos sobre Edward.- Tensé mi cuerpo por completo.

-¿Qué sabes de él?- Le pregunté demasiado incómodo.

-Sé que lo ves hace mucho tiempo y que...

-¿Qué?
-Edward no es real.- Carraspeé con una pequeña sonrisa.

-¿Estás jugando conmigo?- Solté su mano y froté con ella mi rostro, suspirando.- Esto no es
divertido, Louis.

-No estoy mintiendo, tienes que creerme.

-¿¡Cómo quieres que te crea cuando dices algo tan estúpido!?- Bajó la vista y juntó sus manos.
Solté un bufido.

-Luke... por favor.- Lo miró suplicando con la mirada, sus ojos estaban cristalizados.

-Y-Yo...

-Dime lo que tengas que decir de una maldita vez.- Apreté mis puños.

-Varias veces te vi hablando solo...- Tomó aire y continuó.- Siempre mencionabas a un tal Ed, o
Edward, pero le hablabas al vacío.

-Esto tiene que ser una broma.- Lo interrumpí rodando los ojos.- Es lo más estúpido que he
escuchado, es imposible que Edward sea producto de mi imaginación. Yo sabría si fuera falso lo
que veo, él estuvo conmigo hoy, estuvimos juntos. Pude sentirlo, tienen que creerme.- Ambos me
miraban con compasión y eso me enfermaba.- ¡No me miren como si estuviera malditamente
loco! ¡Estoy bien!

-Harry, cálmate.- Sentí la mano de Louis sobre mi rodilla y solo su tacto fue capaz de
tranquilizarme.

-Ed no es real, Harry. Solo tú puedes verlo.- Dijo Luke con lágrimas al borde de sus ojos.
-Yo sé que es real. Es real.- Negué con la cabeza, era imposible creer sus palabras, yo lo veía,
era mi hermano. Desde toda la vida.

-Harry, por favor...- Louis tomó mi mano y la apreté con mucha fuerza, sin dañarlo.

-Intentamos ayudarte, es hora de aceptarlo, será mejor para ti.

-Puedo demostrar que es real, podemos ir a su casa, yo sé dónde vive, sé que él estará allí.- Miré
a mi pequeño intentando que me creyera.

-¿Entonces por qué cuando tú le hablabas yo no podía verlo?- Pasé saliva por mi garganta. No
iba a aceptar las palabras de Luke, yo sabía que Edward existía.

-Bien, iremos.- Dijo Louis. Lo miré sorprendido, con ilusión en mis ojos.

-¿Enserio?

-Sí. Pero... si no hay nadie allí, deberás aceptarlo. Solo queremos lo mejor para ti.

-Bien. Pero él estará allí.- Estaba muy seguro de eso.

-No podemos salir ahora, es demasiado tarde, creo que deberían descansar.- Sugirió Luke.

-Tiene razón, son casi las cuatro de la madrugada.- Suspiré mientras asentía, yo no estaba para
nada cansado pero sabía que ellos sí. Había dormido muy bien en la cama de Edward.

-Puedo quedarme aquí, ¿cierto?- Rodé los ojos.

-Por supuesto que sí, imbécil, no deberías ni preguntarlo.- Luke me dedicó una pequeña sonrisa.-
La número ocho está desocupada.
-Gracias.- Se levantó, Louis y yo imitamos sus movimientos y los tres nos dirigimos hacia las
escaleras, no sin antes apagar todas las luces.- Que descansen.- Mencionó mientras abría la
puerta.

-Igual.

Entramos al cuarto, a pesar de saber que no dormiría una mierda, le haría compañía a Louis.

-¿Estás bien?- Preguntó comenzando a quitar su ropa.

-Claro que sí. Debes creerme cuando digo que Edward existe.

-Es difícil hacerlo cuando todo apunta lo contrario, pero le daremos una oportunidad.- Se acostó
en la cama, yo no tenía intenciones de hacerlo, había dormido bastante, pero no se lo daría
entender a Louis. Suspiré y comencé a quitar mi ropa, el pequeño se colocó mi remera con la que
siempre dormía y dejó puesto su bóxer al igual que yo.

-Debería ducharme.- Comenté cuando nos encontrábamos uno al lado del otro y con la luz
apagada.

-Lo hiciste hoy temprano, recuerdo el aroma a jabón que tenías.- Arqueé mis cejas, sorprendido
de que tomara detalle a cada cosa que hacía o cambiaba en mí.

-Pero salí a la calle y me siento asqueroso.- Louis pasó su mano por mi pecho y se acercó a mi
cuello.

-Hueles rico... ¿perfume nuevo?- Preguntó frunciendo el ceño.

-Sí. Sigo pensando que debo ducharme.- Iba a levantarme pero me lo impidió.
-Son las cuatro de la mañana, en unas horas te bañas.- Suspiré volviendo a acomodarme.- No
estás ebrio, ¿cierto?- Achicó sus ojos.

-¿Qué?

-Eso, tus ojos estaban muy rojos y tu cabello todo desordenado.

-¿Lo ves? Debo ducharme, estoy hecho un asco.- Louis concentró su mirada solo en mis labios,
pasé saliva por mi garganta y los latidos de mi corazón se multiplicaron, estar con mi pequeño me
había hecho olvidar que besé a Edward.

-Harry...

-¿Sí?

-Necesito que me beses.- Lo miré a los ojos, pero él solo miraba mi boca, no podía hallar su
mirada.- Bésame, Harry.- Demandó esta vez. No estaba seguro si debía hacerlo, podría darse
cuenta.

-Me quedé dormido en casa de Ed, mi aliento debe ser un asco.

-Sabes que no lo es. Bésame de una maldita vez.- Agarró mi mano, la apretó mientras con la otra
empujaba mi cabeza para que me sentara a la par de él. Me acerqué con cuidado, temeroso a
que pudiera notar algo.

Junté nuestros labios muy despacio, pero él se apresuró en profundizar el beso, metiendo la
lengua en mi boca y saboreando cada espacio. Sentí un cosquilleo recorrer cada parte de mi
cuerpo al notar como se encargaba de manejar el beso. Apreté las sábanas y dejé que sus
acciones me guiaran. Resguño mi espalda, clavó sus uñas muy profundo y raspó cada parte que
podía, solté un gemido que fue interrumpido por su lengua cuando penetró mi boca. Comenzaba
a excitarme y no sabía si Louis quería llegar a algo más que solo un beso así que intenté
detenerlo colocando mi mano sobre su pecho, pero de un movimiento brusco la quitó. Se separó
de mis labios y comenzó a besar mi cuello, justo en la curvatura comenzó a lamer y raspar con
sus dientes. Mi respiración estaba muy agitada, Louis llevó una de sus manos hacia mi miembro y
comenzó a acariciarlo sobre la tela del bóxer. Sus movimientos eran bruscos y eso me gustaba
un poco, no era común en él.

Su boca succionaba lo más que podía, llevando la sangre hacia la superficie y raspando con sus
dientes la piel ya irritada, era un poco doloroso pero sentir su mano sobre mi miembro reducía el
dolor. Pasó su lengua sobre mi piel, ardió, pero metió su mano en mi bóxer y sacó mi miembro
completamente erecto, comenzó a bombear con rapidez y pronto ya no sentía dolor alguno. Los
gemidos que en un intento fallido de controlar se escapaban de mi boca eran graves y profundos.
Louis separó su boca de mi cuello, no sin antes pasar una vez más su lengua por la marca que
había dejado, llevó su mano libre a mis rizos y comenzó a estirarlos hacia atrás, provocando que
abriera la boca y me moviera hacia donde él quería. Apoyé mis codos en el colchón, el pequeño
quitó mi bóxer, abrí mis piernas y Louis se colocó de rodillas entre ellas, pasó su pulgar por el
glande e inflé mi pecho, colocando mi cabeza hacia atrás y gimiendo su nombre.

Jadeé sorprendido al sentir su lengua sobre la punta, miles de corrientes llenas de placer
recorrieron mi cuerpo hasta la punta de mis pies. Enrosqué mis dedos y gemí alto cuando estiró el
prepucio hacia abajo y chupó la parte más sensible de mi miembro, succionó y dio varios toques
con su lengua sobre la ranura. Me estaba volviendo loco.

-Mierda Louis...- Apretó con sus manos mis piernas mientras comenzaba a embestir con su
boca.- Ah, joder, uhm...- Mordía mi labio inferior intentando que los gemidos y jadeos no se me
escaparan, pero la intensidad era tal que no podía controlarlo. Mi glande chocaba con su
garganta constantemente pero aún así no se detenía, su boca no me tomaba por completo pero
era suficiente para estar retorciéndome debajo suyo.- Estoy cerca...- Le informé, no le gustaba
demasiado que me corriera en su boca. Se separó y comenzó a masturbar mucho más rápido mi
miembro con su mano derecha, cerré mis ojos con fuerza y apreté las sábanas hasta tornar
blancos mis nudillos, Louis colocó su mano libre sobre mi vientre. Sentí el calor aumentar
notoriamente, mis oídos se taparon y mis mejillas se sonrojaron, concentrando todas las
sensaciones en mi miembro, contraje mi vientre que era presionado por la mano de Louis y mis
piernas temblaron.

-¡A-Ah...!- Mi cuerpo convulsionó mientras me corría con fuerza sobre parte de mi pecho. El
pequeño continuó acariciando mi miembro hasta que las últimas gotas de semen salieron. Intenté
controlar mi respiración una vez que me acosté con los ojos cerrados. Sentí a Louis tumbarse a
mi lado sin decir una sola palabra.
-Lou...- Murmuré al verlo taparse y darme la espalda.

-Tú también eres mío, no te olvides de eso.

-¿Sucede algo?- Pregunté acercándome a él y viendo su rostro, sus ojos estaban cerrados.

-Estoy cansado, Hazz.- Besé su mejilla y antes de poder decirle que descanse bien, sus palabras
me interrumpieron.- Tal vez sí deberías darte una ducha.- Una pequeña sonrisa tiró de las
comisuras de sus labios. Sonreí mientras me levantaba, él tenía razón.

Lo tapé bien y me dirigí hacia el baño, completamente desnudo. Una vez dentro, me dirigí hacia el
espejo y al ver mi cuello abrí grandes mis ojos. Louis me había marcado. Pasé dos de mis dedos
sobre la gran marca irritada con diminutos puntos rojos e hice una mueca de dolor. En unas horas
se encontraría de un horrible color morado. Pero eso no importaba, importaba el significado.

Me dirigí a la ducha, regulé el agua y me duché tranquilamente.

Al terminar, agarré una de las tantas toallas que se encontraban en el mostrador y me sequé.
Busqué otra para secar mi cabello, salí del baño sacudiendo mis rizos con la toalla.

-¿Y tu ropa, papá?- Los latidos de mi corazón se detuvieron al escuchar su dulce voz.

-Mierda.- Susurré mientras tapaba mis partes íntimas, James refregaba sus ojitos azules y
aproveché para correr al armario y sacar uno de mis bóxers. Nunca me había puesto mi ropa
interior tan rápido.

-Papi...- Me llamó, no podía evitar que mis vellos se erizaran cada que lo oía llamarme de esa
forma. Me acerqué a él y lo alcé en brazos.

-¿Qué sucede príncipe?- Le di un pequeño toque en la nariz y él me dedicó una linda sonrisa.
-Tengo miedo.- Murmuró haciendo pucheros, me dieron ganas de apretar sus mofletes, pero no lo
haría porque siempre se enfadaba. Su cabello ondulado estaba alborotado y sus ojos
cristalizados.

-¿De nuevo las pesadillas?- Asintió muy lentamente mientras me dirigía a encender la luz para
verlo mejor. Esperaba no molestar a Louis.

-Busqué a la tía Vanessa pero no estaba en su cuarto.- Suspiré, sabía que no podía evitar el tema
por siempre.- ¿Se fue?

-¿Qué te parece si mejor dejamos descansar a Louis y charlamos un poco en tu cuarto?- Le


pregunté con cuidado.

-Sí.- Solo susurró. Lo bajé de mis brazos para corroborar que mi otro pequeño estuviera bien y
antes de dejarlo, le di un beso en la comisura de sus labios.- ¿Ella es mi mamá?- Preguntó con
inocencia, le sonreí.

-No. Es tu papá.- James apretó mi brazo mientras volvía a levantarlo del suelo, pero no apartaba
la vista de Louis.

-Pero es un nene.- Frunció el ceño totalmente confundido.

-Hay niños que tienen dos mamás, otros dos papás, y otros que tienen una mamá y un papá.- Le
señalé con mis dedos.

-Y yo tengo dos papás.

-Muy bien.- Besé su mejilla y James sonrió.

-Papá...- Louis se movió entre las sábanas y llevé mi dedo índice a mi labio, chistando para que
James no hablara. Él se tapó la boca con ambas de sus manitos. Louis se acomodó en la cama,
antes nos daba la espalda, ahora podíamos ver su delicado rostro. Era tan hermoso.- Papi, ¿ya
puedo hablar?- Murmuró detrás de sus manos.

-Sí, dime.- Ladeé una sonrisa, James era demasiado inteligente para tener solo tres años, aunque
pronto cumpliría cuatro. No conocía niño alguno que hablara tan bien como él a los tres años de
vida.

-Es un secreto.- Susurró abriendo grandes sus ojos.

-¿Un secreto?- Susurré de la misma forma, fingiendo sorpresa, porque sabía que para él era
importante. James asintió muy emocionado.- Dime.

-Papá Louis es muy bonito.- Sonrío luego de susurrar en mi oído.

-Lo sé.- Acaricié su mejilla sonrojada con mi pulgar.- Tan bonito como tú, príncipe.- Oculté mi
rostro en su cuello y comencé a hacerle cosquillas con mi nariz. La peculiar risita de James hizo
acto de presencia.

-Papi, para, aún seguimos aquí.

-Oh, tienes razón.- Rápidamente apagué la luz del baño y la de la habitación, James acomodó su
cabeza en mi hombro. Salí a fuera y cerré la puerta. Su habitación estaba justo a un lado.

Entramos y lo acosté en su cama.

-Puedes apagar la luz si duermes conmigo.- Me interrumpió cuando iba a tumbarme a su lado.

-Bien, la apagaremos entonces.- Bajé el interruptor.

Me acosté a su lado pasando mi brazo por su pancita y atrayéndolo hacia mi cuerpo para que no
tuviera frío.
-¿Me cuentas un cuento?- Se acomodó de costado para poder mirarme, yo observaba el techo.
No pasaba mucho tiempo con él, antes cuando trabajaba podía verlo muy poco y la llegada de
Louis cambió muchas cosas, así que cada que encontraba tiempo para él lo aprovechaba al
máximo.

-Está bien.- Sentí su manito escurrirse entre mis rizos y empezar a acariciarlos mientras
comenzaba con mi relato.

//Erase una vez, un rey muy solitario y triste. Su palacio era demasiado grande para él sólo,
entonces, decidió llenarlo de plebeyos para que pudieran disfrutar de sus lujos a cambio de que le
hicieran sentir un poco de felicidad.

El plebeyo número diez había cautivado el corazón del rey, pero el corazón del plebeyo era
oscuro, el plebeyo era un estafador, robó el dinero del rey y huyó del reino.

El rey, devastado, decidió que nadie volvería a usar la recamara de ese estafador, a menos que
fuera alguien de suma importancia para él.

Varios meses después, luego de la traición del estafador, el rey se sentía mejor. Decidió que era
hora de buscar nuevos invitados para su gran palacio. Buscó y buscó entre las calles del reino
más pobres, pero nadie lograba llamar su atención. Decidió que lo mejor sería volver otro día y
probar su suerte nuevamente, pero al voltear, dispuesto a volver, el rey se asombró de lo que
veía. Un niño rubio lo miraba con sus ojos azules desde la otra calle. Tal vez al niño le parecía
curioso que alguien con tanto poder se encontrara por allí. El rey decidió llevarlo al palacio.

Cuando regresaban en el carruaje, el rey observaba atento a cada persona que caminaba por las
calles. Nadie llamó su atención y él creía que nadie lo haría. Pero estaba equivocado.

El rey quedó cautivado ante el plebeyo más hermoso que había visto en su vida. Su cabello
despeinado color caramelo y sus ojos azules iluminaban todo a su alrededor. Su perfecto rostro
cubierto de tierra no lograba ocultar la belleza y elegancia que poseía su cuerpo. Ese niño no
debía estar en la calle.
El rey sintió la necesidad de llevarlo a su palacio, algo dentro suyo se había movido al ver a ese
chico tan desolado y frágil, sintió la necesidad de protegerlo, de mantenerlo a salvo de las
personas malas.

El plebeyo se convirtió en la vida del rey, a pesar de cometer errores y hacer llorar al plebeyo, se
arrepentía demasiado y hacía lo posible solo para que él estuviera bien. Porque si el plebeyo
estaba triste, el rey también lo estaría.

Cuando el rey quiere olvidar sus problemas se escabulle a la recamara del príncipe, su hijo y la
persona de la que más orgullosa está. Lo ama tanto como ama a su pequeño plebeyo.

Lo mejor de esta historia es que no tiene su final aún.

Pero el rey sabe que será un final feliz.//

-¿El plebeyo es Louis?- Preguntó James. Creí que se dormiría mientras contaba la historia, pero
al contrario, él estaba muy atento a lo que decía.

-Sí.

-¿Y tú el rey?

-Síp, y tú el príncipe.- James sonrió y posó su manito sobre mi mejilla.

-Te amo papá.- Besó mi frente, cerré mis ojos sintiendo su cariño. No me dio tiempo a
contestarle, sus ojos estaban cerrados y su respiración acompasada. Besé su mejilla con
delicadeza y cerré mis ojos para dormir a la par de él. James me había hecho olvidar de todos
mis problemas. Estar tan tranquilo y a la vez sentirme tan libre y orgulloso de él, me hacía bien.
Decidí descansar mi mente y dejar de pensar cuanto más pudiera. Solo quería disfrutar del cariño
que emanaba cada poro de su piel. Esa paz que sentía a su lado ni siquiera Louis la podía igualar
y quería aprovecharla.

_______________________

¡Hola!

Mmh, este capítulo tuvo de todo y en realidad, sinceramente, solo fue distracción. Para que no
estén tan concentradas en el tema Ed/Harry, aunque es casi inevitable, pero, todo a su tiempo,
por favor.

Edward apareció en el capítulo 21 y este es el 24, no pueden pedirme que se solucionen las
cosas de un capítulo a otro. Me llegaron demasiados mensajes quejándose sobre esto y aunque
suene mal, yo soy la que escribe, acepto sus críticas, trato de mejorarlas, pero la historia
terminará de la manera que yo quiera y cuando yo quiera. Quiero que entiendan algo, (a las
muchas que me mandan mensajes y eso, no se sientan mal porque me encanta aclarar sus
dudas, de hecho ahora todas las que estén leyendo tienen pase libre a preguntarme cuánto más
quieran sobre la novela e intentaré aclarar sus dudas y preguntas, pero no adelantaré nada) ya
dije antes que absolutamente TODO lo escribo por una razón. Yo ya tengo el final de la novela, sé
cómo termina, sé qué escribiré en los siguientes capítulos, tengo todo organizado y por eso les
repito, otra vez más, que es verdad cuando les digo que escribo las cosas por una razón, desde
el primer capítulo.
Era hora de que James tuviera un poco de protagonismo, Harry habló de él pero nunca tuvieron
una escena juntos. Les dejé una imagen de James, es hermoso, ah.

¡Gracias por leer, comentar y votar!

Son los mejores.

~Andy.
=================

>XXV

*Maratón*

Capítulo 1/3.

(No tengo Internet, por eso la tardanza. No sé cuándo podré volver a subir, así que les dejo este
maratón. Espero que sepan esperarme. ¡Gracias por leer!)

By Louis

Abrí mis ojos lentamente, mi visión aún estaba borrosa pero podía notar que ya había amanecido.
Refregué mis ojos para poder espabilarme, bostecé y miré hacia mi costado, Harry no estaba.

Me encontraba demasiado preocupado por él, sabía que si era verdad lo de su esquizofrenia,
deberían internarlo, o al menos controlarlo si comenzaba a realizar actos que no eran del todo sus
decisiones, sino del personaje que él creaba en su cabeza. Estaba muy asustado también. Tenía
la esperanza de que Edward fuera real y que Luke me hubiera mentido cuando llegó en busca de
Harry ayer y él no estaba.
A pesar de que Harry me había lastimado mucho, ya no podía estar resentido con él. Las cosas
habían sucedido, yo no podía cambiar eso y me di cuenta que no debía llorar por un hombre que
no me amaba de verdad. Aunque creyera hacerlo, o incluso aunque sí me amara, no debía llorar
por él porque sus sentimientos hacia mí al momento de engañarme se habían esfumado por arte
de magia.

Había hecho todo lo que estuvo a mi alcance por él.

Pero Harry creía que yo era un juguete.

Harry creía que podía usarme, tirarme, arreglarme y volverme a usar.

Pero eso ya no sería así.

Estaba preocupado por él solo por su salud mental. Aún lo apreciaba, lo quería mucho y por mi
mente pasaron miles de veces volver con él, pedirle que sea mi pareja. Pero no lo haría, antes
necesitaba una "prueba de amor" de su parte.

Anoche había llevado las riendas seriamente por primera vez en la cama. No había dejado que
me follara, ni que me tocara, ni que me dijera zorra o perra. Ya estaba cansado de todo eso.
Sabía que no eran literales sus palabras, sino que se le escapaban al momento, pero aún así,
aunque fingiera no oírlo o que me gustaba, me dolía, porque para él siempre fue solo sexo. Por la
noche le recordé que él también era mío. ¿Por qué? Porque yo quería. Como él hacía conmigo,
yo también podía hacer lo mismo, ¿no?

Dijo que intentaría recuperarme y lo primero que hace es abandonarme para ir a besar a otra
persona y hacer no sé qué otras cosas, o eso creía yo, ¿por qué otro motivo se habría ido tan
apresurado en busca de alguien y vuelto tan tarde? Todo eso iba destruyendo poco a poco lo que
quedaba de mi corazón.

Ayer cuando Luke me contó lo que sucedía con Harry, sentí mucho miedo. No miedo a perderlo,
porque nosotros nunca nos tuvimos. Miedo a que pudiera acabar con su vida, que esa otra
persona que le hablaba lo obligara a hacer exactamente alguna locura. A eso temía. Me
preocupaba, porque a pesar de que mi alma se iba apagando y nadie se daba cuenta de ello, no
le desearía la muerte, ni a él ni a nadie.

En mi mente todo era color gris. Pensamientos confusos vagaban de aquí para allá haciendo más
difícil para mí tomar decisiones. No sabía con exactitud lo que sentía hacia Harry porque hace un
día creía que lo amaba, cuando me pidió que lo besara y dijo que yo era su "cura", pero ayer al
sentir un aroma que no era suyo en su cuello, no sentí más nada. Era como si mi mente se
hubiera bloqueado, pero no de la manera brusca de aquella vez cuando Harry me engañó. Era
como si mi propia mente buscara prevenirme de él todo el tiempo.

Harry era destructivo.

Y me estaba destruyendo aunque no se diera cuenta.

Pero yo estaba para él de todas formas porque, ¿qué más podía hacer? Debía soportarlo,
después de todo, nuestro amor, aunque fuera fingido de su parte, me había hecho la persona
más feliz en su momento.

Pero quererlo ya no me hacía feliz. Ahora me lastimaba.

Y a pesar de sentir la necesidad de estar a su lado todo el tiempo, estaba dispuesto a olvidarlo, o
bueno, al menos eso pensaba hoy. Tal vez mañana despertaría con ganas de abofetearlo en
lugar de olvidarlo lentamente, no lo sé, aunque no estaría nada mal.

Me sentía como si fuera "nada", flotando a la deriva, estando por estar. Porque Harry ya no era el
motivo de mi vida, eso había cambiado.

Tal vez él no se daba cuenta de lo que estaba haciendo, eso no justificaba sus actos, pero tal vez
no era consciente del daño que me hacía.

Creí que sería mejor buscarlo, ya que no sabía lo que podría llegar a hacer.
Me levanté de la cama y me puse unos jeans, dejando la remera de Harry que había usado
anoche. Esa no era una buena forma de empezar a olvidarlo, pero pronto mejoraría.

Salí del cuarto, sin calzados, comencé a bajar las escaleras para buscar a Harry.

Llegué a su oficina y golpeé la puerta, pero nadie atendía.

-¿Harry?- Golpeé más fuerte, al no recibir respuesta traté de abrirla, pero estaba cerrada con
llave. Intenté tranquilizarme mientras buscaba otras opciones en mi mente donde pudiera estar.
Fruncí el ceño y abrí la puerta que me llevaba al comedor. Observé por las paredes de vidrio si
Harry estaba a fuera, pero tampoco. Fui a la cocina y al baño de mantenimiento que al lado se
encontraba, pero él no estaba.

Comencé a subir las escaleras, dispuesto a buscarlo donde sea.

Al ver tantas puertas, no sabía por dónde comenzar, pero podía pedirle ayuda a Luke.

Sin siquiera golpear la puerta, abrí de golpe. Luke se sobresaltó, estaba mandando un mensaje
con su celular y al verme se le cayó de las manos.

-¿Estás bien?- Se encontraba desesperado por agarrar el móvil que estaba en el suelo.

-Sí, solo fue un susto.- Aclaró su garganta.- ¿Qué sucede?- Preguntó mientras se paraba y
acomodaba su ropa. Parecía listo para salir a ver a "Ed".

-¡Oh! No puedo encontrar a Harry.- Él rió despacio.- ¡Esto es grave, ayúdame a busc...!- Al
voltearme todo mi cuerpo chocó con algo duro. ¿No había abierto la puerta? Me separé frotando
mi frente con mi mano.

-¿Me buscabas?- Abrí grande los ojos al escuchar su grave voz.


-¡Casi me matas de un susto!- Golpeé el pecho de Harry provocando su risa.- ¡No te burles!-
¿Esto se haría costumbre?

-No me burlo.- Rascó su nuca soltando una pequeña risita.

-¿Dónde estabas? Te busqué en todo el primer piso.- Frunció el ceño, divertido.

-Estaba aquí junto. Con James.- Arqueé una ceja.

-¿James?- Pregunté extrañado, a pesar de que Harry lo había adoptado, no pasaba mucho
tiempo con él. Por lo menos desde que yo había llegado. Fue estúpido preocuparme por Harry, él
estaba justo al lado de mi habitación, ¿pero cómo iba yo a saberlo? Con todo lo que estaba
sucediendo, no podía estar seguro de nada.

-El hermoso niñito pequeño con...

-¡Sé quién demonios es James!- Fruncí mis labios interrumpiéndolo, no era estúpido. Harry volvió
a reír.

-Estás un poco alterado, Lou.- Llevó sus manos a mi cintura comenzando a acercarse. Tensé
todo mi cuerpo. Luke carraspeó detrás de nosotros y mentalmente se lo agradecí.

-Aún sigo aquí.- Suspiré al sentirme libre de sus manos. Quería tocarlo lo menos posible pero...
Harry era Harry, era irresistible para mí, necesitaba aprender a controlarme mejor. Debía
meterme bien claro en la cabeza que él no me merecía.

Si no estaría perdido y caería una vez más en lo mismo. Ya no quería volver a sufrir, intenté darle
una nueva oportunidad, pero lo echó a perder. Podía aceptar que me haya engañado una vez,
¿pero dos? Eso significaba que jugaba conmigo.

-Lo siento.- Le dijo Harry a Luke ladeando una sonrisa.- Deberíamos ir a ver a Edward.
-Harry...- Luke intentó interrumpirlo.

-No, yo sé que estará allí.- Luke suspiró mientras lo observaba. La mirada de Harry se posó en mí
y el ojiazul también me miró, fruncí el ceño mientras me sonrojaba.

-¿Q-Qué?- Les pregunté. Ambos observaban mi ropa, Harry con una pequeña sonrisa.- Oh, uhm,
tengo que ducharme aún.- El rizado asintió.

-Date prisa. Quiero llegar cuanto antes con Ed y acabar con esta estupidez.- Comenzó a bajar las
escaleras.

-Louis.- Luke llamó mi atención.

-¿Qué?

-Estoy muy preocupado por Harry.

-Lo sé, yo también.

-No, me refiero a que... Harry está muy convencido de que Edward existe y... no sé cómo
reaccionará al enterarse de la verdad.

-¿Estás realmente seguro de lo que viste? Es decir, tal vez te confundiste con...

-No hay posibilidades de confundirse, Louis. Harry estaba hablando solo.

-Bien.- Bajé la vista esperando lo peor. Harry se enteraría de algo que cambiaría su vida, lo que él
creía que era verdad, fue siempre una mentira.- Tal vez no deberíamos ir a la casa de Ed.
-Debemos. Es mejor que lo sepa ahora, luego no podrá diferenciar la realidad de la imaginación y
será peor.

-La verdad es que no sé mucho sobre esto, así que confiaré en ti.

-Yo... sé que es mejor que lo sepa, pero de todas formas estoy preocupado de cómo pueda
reaccionar ante semejante noticia.

-Entiendo. Yo también estoy muy preocupado.- Bajé la vista al aceptarlo.

-Sé que te preocupas, y sé lo mucho que lo amas. Quiero que sepas que él también lo hace.

-¿Cómo sabes eso?- Negué suavemente con mi cabeza. Él no sabía nada, Harry era un maldito
mentiroso, siempre lograba manipularme.

-Lo veo en sus ojos, te mira... diferente, como si fueras lo único bueno que hay en su vida.

-No creo que eso sea posible.

-¿Por qué?

-Él me engañó... dos veces.- Susurré avergonzado de mí mismo por no hacer nada al respecto.

-¿Dos veces? ¿cómo sabes eso?- Fruncí el ceño.

-La primera vez lo descubrí, y la segunda... me di cuenta al besar sus labios.

-Tal vez solo lo hizo una vez, ¿te pidió perdón?- Lo pensé por un instante, tal vez me estaba
volviendo un poco paranoico con ese tema y creía que Harry había besado a alguien más cuando
en realidad no había hecho nada. Tal vez al mencionar que debía buscar a alguien e irse tan de
golpe me había afectado y hecho sentir abandonado... de nuevo.

-Sí, se disculpó y dijo que estaba muy arrepentido.- Sonreí apenas al recordarlo.

-Todos cometemos errores, Lou. A veces hacemos cosas que al momento no sabemos que están
mal y a la hora de arrepentirnos es demasiado tarde. Yo sé que Harry no quiere lastimarte, pero
él es, es...

-Harry.- Completé.

-No quiere decir que te dejes manipular por él. Yo lo quiero mucho y le deseo lo mejor, pero no
me gustaría que se aprovechara de ti, aunque no creo que sea capaz de hacer eso, puedo notar
que te quiere mucho. Solo espero que sepa apreciarte como todo lo que vales.- No supe qué
decir, así que solo asentí mientras sus palabras rebotaban en mi cabeza. De todas formas, no
podía perdonar a Harry. Si me amara con todo su corazón, no hubiera hecho lo que hizo con
Andreas, aunque tal vez ni siquiera me amaba en ese entonces.- Ve a ducharte Lou, te
esperaremos abajo.- Me recordó luego de unos segundos en silencio. Volví a asentir mientras me
dirigía hacia mi cuarto y Luke bajaba las escaleras.

Una vez listo, me observé en el espejo de cuerpo completo, acomodé mi cabello hacia un costado
y llevé mis manos hacia mi barriga, me parecía estar aumentando mucho de peso. Levanté mi
remera y me coloqué de costado, apreté mi piel y sentí la grasa debajo de mis dedos,
rápidamente dejé de tocarme y acomodé mi ropa al sentir como un nudo doloroso se formaba en
mi garganta, amenazando con hacerme llorar. Busqué algún abrigo y salí de la habitación
intentando olvidar mi propia imagen en ese espejo. Solo esperaba que Harry no se diera cuenta
de mi barriga. Él y Luke esperaban por mí y ambos me observaban demasiado, aunque cada uno
de manera diferente. Harry me observaba algo sorprendido y Luke con tristeza, o algo así. Me
puse muy incómodo y me envolví en mis propios brazos, ocultando mi vientre.

-¿N-Nos vamos?- Balbuceé nervioso.


-Sí, sí claro.- Mencionó Harry saliendo de su trance.- Estás precioso Lou.- Agregó acariciando mi
mejilla con suavidad, carraspeé.

-Gracias.- Le dediqué una pequeña sonrisa sin mostrar los dientes.

Harry abrió la puerta principal y los tres nos encaminamos hacia su auto que ya se encontraba
listo. Subí al asiento trasero, Harry y Luke iban adelante. Noté como Luke lo miraba de la misma
forma que a mí me había visto al bajar de las escaleras y supe que solo estaba preocupado por
nosotros. Se acercaba un momento difícil para Harry y éramos las únicas personas que él tenía a
su lado.

El viaje, quitando de lado que íbamos a un lugar al que deseaba no llegar, fue interesante para
mí. Observé atento por la ventanilla cada edificio y las personas que se movían, la mayoría
apresuradas, por las calles. Los rayos débiles del sol eran opacados por las nubes grises que
estaban presentes la mayoría de los días. Imaginaba que ya nos acercábamos a Diciembre. Con
eso llegaba navidad y... mi cumpleaños.

Luego de un largo viaje llegamos a un barrio, parecía abandonado. No se veía mucha gente y era
muy silencioso.

Harry estacionó el auto delante de un edificio, Luke se veía impactado.

-¿Q-Qué demonios hacemos aquí?- Interrogó, pero Harry ya estaba bajando y no logró oírlo.

-¿Qué sucede?- Pregunté mientras el rizado se encaminaba hacia el edificio sin importarle que no
hubiéramos bajado aún. Luke comenzó a salir y lo seguí.- ¿Conoces este lugar?- Apresuramos el
paso para llegar a Harry. Parecía que nadie vivía en ese edificio.

-C-Claro que lo conozco.- Se lo veía muy alterado y temblaba.- ¡Harry espera!- Le gritó antes de
que se cerraran las puertas del ascensor. ¿Qué pasaba con ambos? Harry parecía querer llegar
cuanto antes y Luke se veía extraño. Harry detuvo las puertas de metal y ambos nos adentramos
con él.
-¿Qué demonios hacemos aquí Harry?- Volvió a preguntarle. El rizado se volteó a verlo después
de marcar el número nueve y que el ascensor comenzara a movernos.

-¿Conoces este lugar?

-¡Claro que sí! ¡Y tú también!

-¿A qué te refieres? Cuando vine con Edward me parecía conocido.

-Yo vivía aquí Hazz, ¿lo olvidaste?- Preguntó entre dientes y con ojos cristalizados. Harry se
sorprendió y se apoyó en la pared. Yo los observaba en silencio.

-Es verdad...- Susurró. ¿Qué estaba sucediendo?- Por eso me resultaba tan familiar.

-Sabes lo mal que me hace estar aquí.- Su cuerpo aún temblaba y lo que sea que le provocaba
volver a este lugar no era bueno, así que lentamente llevé mi mano hacia la suya, él se
sorprendió cuando la apreté dándole mi apoyo. Se volteó y al mirarme rompió en llanto. Supuse
que debía sentirse como yo me sentí cuando volví a mi antiguo barrio. Sus mejillas estaban
sonrojadas y con mi mano pequeña y temblorosa sequé sus lágrimas. Sorbió por la nariz y
también apretó mi mano.

El ascensor hizo un 'ding' y las puertas se abrieron.

-Edward me trajo, Luke, él está viviendo aquí.- Negué con la cabeza suavemente, aún no
entendía cómo Harry no se daba por vencido.

-No habrá nadie ahí dentro.- Murmuró Luke, ya más tranquilo.

-Él vive aquí.- Abrió la puerta y entró muy convencido. Lentamente Luke y yo nos acercamos.-
¿Ed?- Preguntó hacia la nada. El lugar era muy pequeño. Dos puertas a la izquierda y una negra
a la derecha.
-No hay nadie viviendo aquí.- Susurré al ver los muebles viejos, el polvo y algo de ropa esparcida
por el suelo. Luke apretaba con fuerza mi mano, me gustaría saber qué había pasado ahí dentro
para que se pusiera tan mal.

-¡Edward!- Gritó insistente, se dirigió hacia la puerta color negro y la abrió intentando hallar algo
que todos sabíamos que no existía.

-¡Ya déjalo Harry! ¡Él no está aquí, está en tu mente!- Le gritó Luke al ver como apresurado y
chocando las cosas que se interponían en su camino seguía con su búsqueda.

-¡Ed!- Abrió ambas puertas blancas, una era un baño y otra la cocina, pero no había nada. Harry
tenía su respiración agitada y caminó lentamente hacia atrás, se quedó delante de nosotros, su
espalda estaba tensa y apretaba sus puños, marcando sus nudillos. Intenté acercarme a él pero
Luke estiró de mi mano y me mantuvo en mi lugar. Fruncí el ceño y me solté de su agarre, yo
quería saber si él estaba bien.

Me acerqué lentamente y toqué su espalda, su cuerpo tembló.

-No me toques.- Pronunció apretando los dientes y dándose la vuelta.

-Harry, debemos ir-irnos...- Intenté agarrar su mano pero la quitó con brusquedad.

-¡Dije que no me toques!- Trastabillé hacia atrás al oír su tono de voz, mi respiración se agitó y
abrí grandes mis ojos.

-Harry...- Luke se metió entre nosotros e intentó detenerlo cuando se acercó a mí y yo retrocedí.

-¡Tú no te metas!- Lo empujó hacia un costado y Luke cayó al piso, intenté correr y ayudarlo pero
Harry me sostuvo de mi cabello.

-¡Ah! ¿¡Qué haces!?- Me asusté cuando colocó su antebrazo sobre mi pecho y me empujó hacia
la pared, el golpe de mi espalda con el material me quitó el aire.

-No vuelvas a tocarme.- Me soltó y mis rodillas se doblaron, caí al suelo y lo miré aún muy
asustado por lo que acababa de pasar.

Sus ojos estaban cristalizados y retrocedió algo sorprendido, observó a Luke quien se estaba
levantando del suelo y luego me miró a mí. No sabía qué hacer, se veía aturdido.

-Ha-Harry, ¿estás bien?- Le pregunté, él frunció el ceño y las lágrimas comenzaron a descender
de sus ojos. Sentí como los latidos de mi corazón se aceleraban, quise correr a su lado y
abrazarlo, pero no podía pararme, no sé si por miedo o por falta de fuerzas. Harry lloraba y nos
miraba a ambos constantemente, mi alma se rompió al verlo tan perdido y asustado.

-¡Harry!- Grité cuando salió corriendo por la puerta. Luke se apresuró en ayudarme, con cuidado
me levantó del suelo. Intenté correr detrás del rizado pero mis piernas nuevamente fallaron, sentí
el piso moverse debajo mío.

-¡Lou!- Me sostuvo.- ¿Qué pasa?- Negué lentamente.- ¿Te estás alimentando bien? Estás muy
delgado.- Creí que bromeaba conmigo y no le respondí.- Es mejor dejarlo, necesita aclarar su
mente. Debes dejarlo ir.

-Estaba tan asustado.- Murmuré con mi voz temblorosa.

-Lo sé, pero es mejor dejarlo. Llamaré a alguien para que venga a buscarnos, ¿está bien?- Asentí
y me levanté del piso con su ayuda.

-Gracias.- Susurré con la mirada gacha.

Salimos del apartamento en completo silencio, Luke llamó a un tal Zack para que viniera a
buscarnos. Lo esperamos sin pronunciar alguna palabra, yo sostenía la mano de Luke intentando
sentirme mejor luego de ver a Harry de esa manera tan confusa, tuve miedo y a la vez sentí pena
por él.
=================

>XXVI

(Capítulo 2/3)

By Louis

Llegó el auto y nos largamos de allí. Luke dijo que me llevaría a la mansión y si Harry no estaba
que se quedaría a esperarlo.

Se acomodó a mi lado y aún me miraba de esa forma que no sabía descifrar.

-Él estará bien.

-¿Cómo puedes saberlo?- Me acurruqué en el asiento y apoyé mi cabeza en su pecho, sentí su


respiración agitada y los latidos de su corazón aumentar, se veía sorprendido de mi contacto.

-Solo lo sé, debes tener paciencia.- Pasó saliva por su garganta e hizo un ademán de tocar mi
cabello con su mano, pero no lo hizo. Me separé de él al notar su inseguridad.
-¿Cómo conociste a Harry?- Abrió la boca pero ninguna palabra salió de ella, la cerró al no emitir
sonido.- Lo siento.- Me disculpé apresurado.

-No, no importa.- Suspiró mirando hacia la ventana.

La curiosidad invadió aún más mi cuerpo, pero supe que no debía preguntar más nada.

Luego de un par de minutos llegamos a la mansión, bajamos del auto para hablar por el portero
eléctrico, Luke no quería que Zack entrara el auto.

El portón se abrió luego de unos segundos, una vez dentro, Zack se fue con el carro de Luke.
Comenzamos a caminar.

Al verme llegar Derek me miró con mala cara, pero abrió la puerta de todos modos.

-¿Harry?- Interrogué hacia la nada esperando a que él saliera, pero todo estaba muy silencioso.

-Búscalo arriba.- Dijo Luke dirigiéndose a la puerta de su oficina, subí con rapidez las escaleras,
entré a nuestro cuarto y lo busqué en el baño, pero no estaba. Fui a la habitación de James ya
que ahí se encontraba la última vez que lo busqué.

Di tres toques en la puerta y esperé a que el pequeño abriera.

-¿Louis?

-Hola pequeño, ¿puedo pasar?- Asintió retrocediendo y dejando espacio para que yo pasara. Me
adentré en su cuarto y observé todo a su alrededor.

-¿Qué sucede?- Preguntó jugando con los deditos de sus manos.


-¿Harry pasó por aquí?- Interrogué sentándome en su cama, él se subió a mi lado y se apoyó en
sus rodillas.

-No.- Me miró triste.- ¿Papá está bien?

-Sí pequeño, creo que no ha regresado aún, es solo eso.

-Cuando papá trabajaba vivía encerrado en su oficina, y si salía era para irse de aquí a buscar
más personas, no pasaba mucho tiempo conmigo.- Se sentó sobre mis piernas y agarró mi
sudadera.- Ya no pasa tanto tiempo conmigo como antes, pero yo lo amo igual.

-Eso es muy lindo James.- Sonreí mientras acariciaba su mejilla, sus ojos azules eran como dos
hermosos faroles que iluminaban todo su rostro, era increíble.- Yo sé que tu papá también te
ama.- El pequeño sonrió y pasó sus manos por mi cuello, dándome un abrazo.

-Gracias papá Louis.- Dijo entre mis brazos. Todo mi cuerpo tembló y sentí un extraño cosquilleo
recorrer mi cuerpo, un nudo se formó en mi garganta, nunca creí que llegaría a ser llamado de
esa forma: "Papá". Sonaba hermoso y tierno viniendo de su boca. Era una palabra tan pequeña,
pero con tan grandes significados, al menos para mí, a pesar de que mi padre golpeaba a mi
madre, yo no quería que nada como eso pasara por la vida de James, sabía lo mucho que
significaba un padre para un niño. Se separó de mí pero se veía triste.

-¿Qué pasa papá, por qué lloras?- Tomé una bocanada de aire, no me había dado cuenta de ello,
James llevó su manito hacia su boca.- ¿No te gusta que te diga papá? Lo siento no lo volveré a
hacer.

-S-Sí me gusta.- Me apresuré en quitar mis lágrimas estúpidas.- Lo siento.- Sonreí.- Es que... no
lo sé, me emocioné.- Reí un poco mientras sorbía por la nariz.- Me encanta que me llames papá.-
No creía que James lo dijera por cualquier cosa, así que decidí preguntarle.- ¿Por qué?

-¿Qué?
-¿Por qué me dices papá?

-Porque el rey está enamorado del plebeyo.- Fruncí el ceño.- Y el príncipe ama a sus padres.

-¿Es una historia?

-Una historia que no tiene un final aún.- Sonrió.- Eso dijo papá. Él es el rey, tú el plebeyo y yo el
príncipe.

-Oh wow.- Susurré con una gran sonrisa, James era tan inteligente, pero era muy pequeño.-
¿Cuántos años tienes?

-Tres.- Dijo mostrando con sus dedos.- Pronto cumpliré cuatro.

-¿Sabes cuándo?

-No.- Dijo soltando una risita tierna, no podía quitar la sonrisa de mis labios al estar con él.

-Ya debo irme.- Suspiré y besé su mejilla, lo bajé al suelo y me paré, acaricié sus rizos. Me
recordaba a Harry a pesar de tener ojos azules.

-Puedes, puedes volver cuando quieras.- Me dijo apretando mi pantalón.

-Lo haré.- Sonreí apenas, James necesitaba más atención por parte nuestra.

Nos despedimos, tuve que dejarlo para seguir buscando a Harry, pero volvería con él cuanto
antes pudiera.

En las habitaciones siete y ocho no estaba, pude saber que no se encontraba en la mansión.
Entré al cuarto de Niall y me llevé una gran sorpresa, abrí grandes mis ojos.

-Creo que volveré más tarde.- Ambos cuerpos temblaron y se separaron de golpe. Debería
golpear las puertas antes de entrar.

-L-Louis, y-yo...- Tartamudeó.

-No es nada rubio, al menos están con ropa.- Las mejillas de Niall se tornaron completamente
rojas y Liam rió.- Y no, no diré nada.- Dije mirando al mayor.- Diviértanse.- Solté una risita
mientras cerraba la puerta y escuchaba un "¡Louis!" a forma de reproche por parte de Niall.

Todo eso había sido muy extraño, pero eran sus vidas no la mía, aunque ahora entendía mejor
porqué Liam solo salía de su cuarto para darle clases a Niall, andaban a las escondidas dándose
besitos, no sé qué tipo de clases le daba al rubio. Reí ante mi pensamiento y luego recordé a
Harry. Abrí la puerta del cuarto que antes pertenecía a Andreas, solo para asegurarme de que
Harry no estuviera allí, y no estaba.

Sabía que no estaría con Bill, aunque tenía ganas de verlo, pero antes debía hablar con Luke.
Bajé las escaleras y abrí la puerta que daba al comedor, el ojiazul se encontraba sentado en la
silla de Harry y apoyaba sus manos en la mesa, se lo veía muy pensativo.

-¿Luke?

-¿Eh?- Parpadeó un par de veces y me miró.- ¿Qué?

-¿Estás bien?

-Sí, lo siento, estoy muy preocupado por Harry, pero ya sabes eso...- Hice una mueca con mis
labios y me senté a su lado.

-Yo también estoy preocupado.- Suspiré.- Pero solo podemos esperar, ¿te quedarás aquí?
-Sí.- Contestó en apenas un hilo de voz.- Tú deberías olvidarte de todo esto, es decir, la reacción
que tuvo Harry no fue nada buena, además yo... yo no debí ponerme mal al volver a ese lugar,
deberías intentar olvidar toda esta situación, yo esperaré por Harry, no te preocupes, hablaré con
él y si está mal lo ayudaré, pero tú deberías descansar.- Dijo todo eso sin mirarme y con cuidado
en cada palabra.

-Bien.- Murmuré inseguro. Tal vez se sentía culpable por decirle a Harry la verdad. Di una suave
caricia sobre su hombro y luego me fui lentamente hacia la habitación de Bill.

Golpeé la puerta y entré, el pelinegro me daba la espalda.

-¿Y-Ya está el almuerzo?- Preguntó sorbiendo por la nariz, fruncí el ceño mientras cerraba la
puerta.

-No, Harry no está y no sé quién puede cocinar... tal vez lo hagan Niall y Liam, aunque
deberíamos esperar un par de horas más para eso.- Solté una risita, pero Bill ni siquiera preguntó
qué era lo divertido.- ¿Qué sucede Billy?- Me acerqué a él pero esquivó mi mirada.

-Nada Lou.- Tomé su rostro entre mis manos y noté sus ojos irritados, se veía demasiado idéntico
a Tom sin maquillaje, algo obvio ya que eran gemelos, pero el maquillaje que Bill usaba lograba
resaltar los pequeños rasgos desiguales de sus rostros y ya no se parecían tanto.- ¿Estabas
llorando?

-No.- Rodé los ojos. ¿Acaso todos estábamos mal en esta maldita mansión?

-Puedo verlo, Bill, sé que lloraste, ¿qué sucede, por qué estás mal?- No pude evitar que la
preocupación se notara en mi voz.

-No pasa nada Louis.- Quitó mis manos de sus mejillas.

-Billy...
-¿Puedes dejarme solo?

-No quiero que estés solo.

-Louis, por favor...- Llevó las manos hacia su rostro y se dejó caer sobre la cama.

-Confía en mí, Bill.- Me senté a su lado y acaricié su espalda.

-Estoy muy confundido.

-¿Por qué?

-Por ti.

-¿Ah?- Bill sonrió.

-Me confundes Louis, tú y el estúpido de Tom.

-¿Tom? ¿Ha-Hablaste con Tom? ¿¡Cómo hiciste eso!?

-Sabes de dónde vengo.- Ladeó una sonrisa.- Y sabes cómo es Tom.

-¿En qué momento?

-Ayer.

-Bill, estoy muy confundido ahora. ¿Puedes explicarte de una vez?


-Alguien lo hizo entrar, dijo que nadie debía verlo porque probablemente le meterían una bala por
el culo...

*Flash Back*

Estaba acostado sobre la cama, pensando en Louis y en qué demonios podría llegar a hacer para
que me prestara más atención, cuando la ventana se abre de golpe y alguien salta hacia adentro.

-¡Ah!- Chillé, llevé las manos hacia mi boca al reconocer al instante la figura que tenía delante de
mí.

-La puta madre...- Frotó su trasero y solté una risita.- ¡Bill!- Gritó en un susurró pero se apresuró
en llevar su dedo índice a su boca y chistar.

-¿Cómo demonios entraste?- Sentía unas increíbles ganas de correr y abrazarlo, pero sabía que
estaba enfadado conmigo y no me animaba a hacerlo, apreté las sábanas intentando contener la
emoción.

-Alguien me hizo entrar...

-¿Quién? ¿Cómo subiste? ¿Le pagaste a alguien para poder verme?

-Cierra la boca Bill.- Caminó hacia mí que estaba sentando en la cama intentando aparentar que
no me provocaba nada su presencia.- Si alguien llega a verme me meterán una bala por el culo y
no queremos que eso pase.- Negué suavemente con la cabeza.- Vámonos de aquí.- Extendió su
mano y lo miré confundido.
-N-No quiero irme.

-¿Qué mierda Bill? Déjate de juegos estúpidos y vámonos a casa.- Agarró mi mano y me estiró
hacia él.

-Tom...- Me quejé cuando me levantó de la cama.- No quiero.- Me solté de su agarre.

-Es por el estúpido de Louis, ¿verdad?- Escupió con odio sus palabras, bajé la mirada.- ¿Vine
hasta aquí para esto? Maldición Bill, reacciona.- Me empujó hacia atrás con fuerza provocando
que cayera en el colchón y mi pecho doliera.- El imbécil de Louis se deja follar como a una zorra
por el asqueroso de Styles ¡en tu puta cara! ¿y tú aún sigues detrás de él?- Apuntó sobre mi
pecho con su dedo índice, hice una mueca de dolor pero no me moví.- Debes venir conmigo Bill...

-No lo haré.- Murmuré, Tom soltó un bufido.

-Eres un idiota.- Rió suavemente mientras se sentaba a mi lado.- Anda, mírame.- Codeó mi brazo.

-¿Para qué?

-Déjame ver tu rostro.- Ladeé una pequeña sonrisa mientras levantaba mi cara y lo miraba a los
ojos.- Al menos Louis hace algo bien.- Fruncí el ceño.- Ya no deja que te maquilles como una
prostituta.- Rodé los ojos cuando contestó mi pregunta no formulada, aparté su mano de un
manotazo cuando quiso tocarme.- No te enfades...- A pesar de antes mostrar su enojo en sus
palabras, nunca había levantado su tono de voz.

-Es imposible no enfadarme contigo. ¿Sabes lo mucho que te he extrañado?, y lo primero que me
dices es que soy un idiota...

-Ay ya, no te pongas en plan maricón Bill, vine a buscarte a ti no a otro, sabes lo lejos que
estamos de casa.
-¿Qué le dijiste a mamá para poder venir?

-Nada.

-¿¡Qué!?- Tom me pegó en el brazo con su puño al oír mi grito, hice una mueca con mis labios.-
Seguro está muy preocupada por ti, ¿cómo no le vas a decir nada al respecto?

-Le dije que me iría a vivir con un amigo y que no volvería por mucho tiempo, ella dijo "genial".-
Rodó los ojos.

-Vaya...- Susurré.

-Bill, vámonos ¿sí?

-No Tom, estoy bien aquí, tú deberías ir con mamá.

-No me voy una mierda, vine a buscarte ¿no entiendes eso?

-Lo entiendo y lo aprecio pero no me moveré de esta mansión.

-¿Es esa tu decisión? ¿Lo estás eligiendo a él?- Se cruzó de brazos, yo no respondí.- Bien, bien.-
Asintió alzando sus manos.- Solo te diré que es la decisión equivocada y terminarás
arrepintiéndote.

-¡Tom, espera!- Me apresuré en levantarme y apretar su hombro cuando se volteó para irse.

-¿Qué quieres?- Me miró luego de quitar mi mano de su hombro.

-Y-Yo... déjame al menos despedirme de ti.- Las lágrimas se asomaron por mis ojos mientras lo
observaba negar.

-Vete a la mierda.

-Tom, no te vayas.- Rogué con la voz quebrada.- No me dejes...

-¿Que no te deje?- Quise tomar su mano pero rechazó mi contacto.- Tú me dejaste primero.- Sus
ojos se cristalizaron pero su voz no mostró sensibilidad.- Dejaste a tu hermano por un estúpido
que nunca te verá como nada más que un amigo.- Negó suavemente con la cabeza.- Me
decepcionas cada vez más William.- Sus palabras se clavaron como dagas en mi pecho, tuve
ganas de morir allí mismo.

-Lo siento, yo...

-No, no lo sientes maldición, no sientes una mierda.- Refregó sus ojos rojos.- Me abandonaste
cuando más te necesitaba... sabías lo mucho que me hacías falta pero no te importó, corriste
detrás de Louis.- Mencionó con asco su nombre.

-No es su culpa, fue mi decisión, lamento mucho haberte dañado.- Sorbí por la nariz, mis manos
temblaban.

-Y aún lo defiendes... ese idiota te manipula, sabe que estás enamorado de él.

-No, yo no...

-No te atrevas a negarlo.- Me advirtió apuntándome.- Ya tomaste una decisión, ¿lo eliges a él?
está bien, pero me pierdes a mí.

-Tom, no...- Intenté detenerlo pero me apartó de su cuerpo, las lágrimas rodaban por mis mejillas,
él comenzó a salir, se sostuvo de la canaleta que se encontraba al filo de la ventana y empezó a
bajar, siempre se metía a las casas de la misma forma, él decía que casi todas las personas
dejaban sus ventanas abiertas. Apoyó sus pies en varios pliegues de la pared. Terminó de bajar
de un salto, desde arriba de la ventana del primer piso, y me miró por última vez, supe lo mucho
que le dolía dejarme y lo traicionado que se sentía, pero... no podía dejar a Louis. Sin darme
cuenta Tom comenzó a correr hacia la parte trasera de la mansión y ya no logré verlo.

Me aparté de la ventana y cubrí mi rostro con mis manos comenzando a llorar con más libertad.

-Ni siquiera me dejó abrazarlo.- Las lágrimas de Bill empapaban mi cuello mientras me abrazaba
con fuerza.- Estaba muy decepcionado de mí.- Apretó mi sudadera, acaricié su espalda
intentando darle mi apoyo.

Esperé paciente y en total silencio a que acabara su llanto, una vez tranquilo decidí hablar con él.
Sus palabras me habían dejado sorprendido.

-Bill, ¿por qué nunca...?

-¿Te dije lo que siento?- Asentí mientras quitaba el largo mechón de cabello que tapaba su
rostro.- Tenía miedo.

-¿Miedo de qué?

-De que dejaras de ser mi amigo por eso.

-Pero sigo aquí Billy.


-Ahora lo sé y soy consciente de que nunca me querrás de la misma forma que yo.

-No creo que estés enamorado de mí.

-¿Qué? Yo sé lo que siento Lou.- Me miró con el ceño fruncido.

-No. No lo sabes, lo crees.

-Explícate.

-Crees que me amas, pero yo sé que no es así.

-¿Cómo puedes saberlo y yo no?

-Porque estás confundido.

-¿Enserio?- Rodó los ojos con sarcasmo, chisté y fruncí mis labios.

-¿Estuviste con alguien más luego de estar conmigo?

-No. Bueno, besé a más personas pero... nada más.- Asentí.

-¿Lo ves? Es eso.- Sonreí victorioso.

-No entiendo una mierda.- Reí mientras me preparaba para explicarle.

-Fui tu primera vez.- Sus mejillas se tornaron de un leve color rojo mientras asentía.- No volviste a
tener sexo con nadie más en los años que estuvimos separados.
-No.- Susurró bajando la mirada, era tierno verlo avergonzado.

-Y yo... vuelvo a aparecer en tu vida luego de que creyeras que estaba muerto. ¿No crees que tu
mente te esté jugando una mala pasada?

-¿A qué te refieres?

-Tuviste muchos sentimientos encontrados y nuevos en poco tiempo y a la vez volviste a sentir
esa vieja atracción que yo también sentí al verte, todo eso te confunde y crees que es amor, pero
yo sé que no lo es.

-N-No estoy seguro de eso.- Se lo veía confundido, pero sabía que solo era cuestión de tiempo.

-Sé que es así, crees amarme, pero la verdad es que solo me aprecias mucho, justo como yo lo
hago. Daría la vida por ti Billy, lo que nosotros sentimos no es más que "amor" de amigos.- Se
mantuvo pensativo por varios segundos en los que no apartó la vista del suelo.

-Tal vez tengas razón...- Pasó saliva por su garganta, suspiré.

-Tengo una idea.- Mi rostro se iluminó y Bill me miró temeroso.

-Conozco esa mirada Louis, nada bueno viene después de eso...

-Tienes que besarme.- Abrió grandes sus ojos.

-O tal vez sí.- Solté una carcajada, el pelinegro observó mis labios. Quería mucho a Bill y estaba
demasiado seguro de que no sentiría nada al besarme. Sabía que él me adoraba, me lo había
dicho antes, crecimos juntos y gracias a Harry volvimos a vernos, yo era consciente de que no
debería besarlo pero a la vez quería ayudarlo a cerrar una etapa nuestra que él no había podido
superar solo. Tres años después ya era hora de darle un punto final a esa historia.
-¿Estás seguro Louis?

-Claro que sí.- Me acerqué a sus labios sin dudar ni un solo momento.- Vamos, bésame.- Cerré
los ojos y coloqué mis manos sobre su cadera.

Bill conectó nuestros labios, comenzamos a besarnos de forma lenta e insegura, por mi parte no
sentí más nada que un par de labios besándome y haciendo cosquillas.

Se separó de mí.

-Uhm...- Murmuró algo incómodo. Sonreí con dulzura.

-Dime.

-No... no fue lo que esperaba.- Besé su mejilla y me acosté en la cama.

-Te lo dije.

-Te odio.- Se tumbó a mi lado.- ¿Cómo pudiste saberlo? Es que... no lo sé, estoy impresionado
aún.

-Lo veo en tus ojos, no me miran de la misma forma que...- Me detuve.

-¿Harry?

-Sí, tal vez...- Susurré algo triste y pensativo.- Da igual, el amor se siente Bill y no sentía amor en
ti ni en tu mirada.

-Te quiero de todas formas.


-Pero no es amor, amor.

-No... Aunque sigo confundido, ¿entonces nunca estuve enamorado?

-Parece que no.- Hizo una mueca con su boca.- Pero no te preocupes, pronto te enamorarás de
alguien que también te ame y te cuide como en verdad lo mereces.

-Estoy muy arrepentido ahora.

-¿Por?

-Por Tom, se lo veía muy mal por mi culpa. No debí dejarlo ir.

-Debemos hablar con Harry. Él podría llevarte con Tom.

-Sí... pero Tom no irá a casa, se quedará con alguien de por aquí.

-¿Eso crees?

-Lo sé, él conoce gente de todas partes. Nunca está solo.

-¿Piensas que pueda salir de la delincuencia? Es decir, tú y yo tuvimos un comienzo difícil


también, pero nunca robamos nada.

-No lo sé. Él tuvo la oportunidad de elegir y hasta ahora no se arrepiente.

-Te preocupas mucho por él, ¿verdad?- Asintió luego de un largo suspiro.
-Nuestro barrio se ha vuelto muy peligroso, incluso para él, siempre tiene armas y esas cosas
pero igual temo por su vida y lo que pueda llegar a hacer, claro que yo también llevo algo para
protegerme siempre, pero no es lo mismo.

-Todos en Jaywick son delincuentes.

-Sí pero hay niños, pueden matarse entre ellos si quieren pero cualquier bala puede acabar en la
cabeza de una persona inocente, no quiero que Tom sea un asesino, aunque me juró que nunca
mató a nadie.

-Espero que así sea.

Nos quedamos en silencio por varios minutos, cada uno sumergido en sus pensamientos. Decidí
romper ese silencio cómodo.

-Sé a lo que en verdad temes Bill. Temes volver a perderme.

-No tienes idea de lo difícil que fue para mí no volver a verte.- Sus ojos se cristalizaron mientras
observaba el techo.- Claro que temo volver a perderte.

-Pero no lo harás Bill, no me perderás nunca, siempre estaré para ti, sabes lo mucho que vales.

-Temo que si me separo de ti por algún instante, volverá a pasar lo mismo, volverás a irte y yo no
sabré qué hacer.

-No llores, por favor.- Limpié sus lágrimas y besé sus párpados cerrados.- Nada malo pasará
conmigo, ya estoy a salvo y tú puedes estar tranquilo. Debes ser feliz y seguir con tu vida.

-Lo sé pero es difícil, fueron los tres años más duros de mi vida.- Un suspiro entrecortado escapó
de sus labios.
-También fueron duros para mí.- Aparté la vista intentando recordar lo menos posible.

-Lo siento.

-No fue nada.- Intenté sonreír.

Bill observaba el techo, miré su rostro detalladamente, era tan delicado. Bajé la vista hacia su
cuello, las clavículas se marcaban en su piel lechosa, su remera ajustada marcaba su figura. Se
veía tan delgado, siempre me había gustado su cuerpo. Llevé sin pensar mi mano hacia su
remera y la levanté, acaricié su piel.

-¿Lou?- Me sobresalté y quité mi mano, mi respiración se agitó.

-L-Lo siento y-yo...- Balbuceé completamente sonrojado, ¿qué demonios había sido ese impulso?

-Está bien.- Sonrió.- ¿Qué sucede?- Acarició la mano que había tocado su vientre.

-Nada solo...- Bajé la vista avergonzado.- Eres tan... lindo.- Bill soltó una carcajada, lo miré
confundido y con mis mejillas ardiendo, quería que la tierra me tragara.

-¿Hablas enserio?- Asentí despacio.- Estoy en los huesos Lou, eso no es nada atractivo.

-Siempre me gustó tu cuerpo.

-Estás mal.- Negó con una pequeña sonrisa.

-¿Tiene algo de malo?

-Que no debería gustarte mi cuerpo escuálido.- Solté una risita.


-Eres lindo Billy, eso es todo.

-Tu cuerpo también me gusta.- Fruncí el ceño, casi ofendido.

-¿Estás bromeando? Soy un desastre, estoy más gordo.- Envolví mi cuerpo entre mis brazos e
hice un puchero.

-No Louis, no digas eso. Estás delgado mírate.- Negué mordiendo mi labio inferior.

-Doy asco.

-Louis...- Reprochó dulcemente.- ¿Volverás a recaer?

-¿Qué?

-Hace tres años hicimos un pacto, ¿lo recuerdas?- Bajé la vista algo nervioso.- Prometiste comer
adecuadamente aunque yo no estuviera, tuve que hacerte prometer eso porque... estabas
muriendo así.

-¿Qué dices? Estaba mucho más gordo en ese entonces...

-No Lou, no lo estabas.- Ambos nos sentamos en la cama como indios para poder hablar mejor.-
Sufrías de anorexia.

-¿Q-Qué?- Lo miré asustado, mi corazón iba a mil. Bill suspiró.

-Tal vez no recuerdes mucho, pero cuando me escapaba para ir a verte casi siempre estabas en
tu habitación, mirándote al espejo y mencionando lo gordo que estabas. Yo siempre te decía que
estabas bien, que eras perfecto así, trataba de no decirte que estabas delgado porque te
enfadabas y no me creías, pero...

-¿Estoy enfermo?

-No Lou. N-No lo sé.

-¿Es verdad todo eso?

-Sí.- Susurró.

-No estás tratando de engañarme, ¿verdad?

-Sabes que yo no haría algo como eso.

-Entonces explica esta grasa.- Llevé las manos hacia mi barriga y apreté mi piel.

-No hay nada allí Louis, estás delgado como yo, incluso más.

-No puedo creerte.- Me levanté de la cama y envolví mi cuerpo con mis brazos, me sentía muy
incómodo con su mirada posando en mí.

-Espera.- Se levantó y bajé la vista al recordar lo alto que era, me hacía sentir mucho más
pequeño. Llevó sus manos hacia mis brazos e intentó destaparme.

-No, déjame.- Quité sus manos de mi cuerpo.- No quiero que me toques.

-Louis, por favor, quiero que entiendas que tu cuerpo está bien.

-No es suficiente.
-¿Por qué te has vuelto a sentir tan inseguro?

-Estoy bien Bill.- Me volteé dispuesto a abrir la puerta.

-No lo estás, lo sabes.- Abrí intentando ignorar sus palabras.- Por favor, no te vayas.

-He dormido muy mal últimamente, siento que mi cabeza va a explotar, así que me iré a
descansar.

-Dormir es la única forma de evitar el hambre.- Apreté mis puños y cerré mis ojos.

-Adiós Bill.- Terminé de salir y me dirigí a mi cuarto, en verdad me sentía muy agotado, además,
así pasarían más rápido las horas y Harry llegaría.

Esperaba que volviera.

=================

>XXVII

(Capítulo 3/3)

By Harry
Antes de llegar a la mansión aparqué el auto en un lugar cualquiera, solo necesitaba parar otra
vez. No podía manejar tranquilo con tantas cosas en mi cabeza. Suspiré y cerré los ojos, bajé la
ventanilla del auto para que el frío viento calmara mi respiración. "Está bien, está bien, todo va a
estar bien." Me repetía a mí mismo una y otra vez intentando así que el dolor que sentía en mi
pecho y garganta se dispersara, pero nada hacía efecto, lo único que quería en ese momento era
llorar, pero no lo haría, después de todo yo soy el que debe ser fuerte ¿o no?.

No sé exactamente cuánto tiempo estuve apoyando la cabeza en el volante con el auto en


marcha y suspirando constantemente, las lágrimas amenazaban con descender por mis mejillas,
pero ya no podía permitirlo, mucho menos llorar por alguien que... no existía.

Una parte de mí me reprochaba lo estúpido que era por creer que Edward no existía, que era
imposible que no fuera real, que crecimos juntos y que él estuvo siempre para mí. Pero la otra
parte me gritaba que me diera por vencido, que me rindiera ante las claras pruebas de que él no
estaba.

Pasé saliva por mi garganta, no podía mentirme a mí mismo, estaba muy asustado de lo que
pudiera llegar a pasar. Lo había sentido tan real, tan vivo, que me costaba aceptar que en verdad
era solo mi imaginación, ¿podría controlarlo? ¿volvería a verlo?

La confusión cumplía con su cometido, me confundía.

En parte era un cincuenta y cincuenta. Podía ser real como podía ser producto de mi imaginación.

Y en todo caso, si Edward no existía, ¿cómo podría saber si todas las demás personas eran
reales?

Intentaba comparar situaciones en las que estuvimos juntos y notar la falla en la realidad, para
comprender lo que en verdad me pasaba, ¿pero eso se podía hacer? ¿podía comprender lo que
le sucedía a mi mente?

Recordé cuando estábamos peleando y llegó Louis, cuando entró a mi oficina Edward había
desaparecido, ¿eso era lógico? Él me dijo que no podían verlo, pero nada de eso tiene sentido
porque apareció de nuevo en el momento exacto en que Louis se marchó del lugar.

¿Mi mente era capaz de inventar todas esas escenas?

¿Nunca intentó suicidarse?

¿Nunca nos... besamos?

Apreté mis puños intentando retener la furia que provocaba todo esto en mí.

Había golpeado a Louis, yo... no sé qué mierda me sucedió en ese momento pero también
lastimé a Luke. Fue como si una fuerza extraña se apoderara de mí y me empujara a lastimar,
golpear, hacer sufrir a los demás. Justo como mi padre hacía.

¿Soy violento como él?

No.

Nunca podría llegar a ser así con nadie. No a su nivel.

Reconozco que herí a muchas personas, tantas como golpeé en su momento, pero no era como
mi padre, él era un monstruo. Yo no era así, ¿verdad?

Sentí como la puerta del copiloto se abría y me sobresalté, miré hacia ese lado y una figura muy
familiar para mí se adentró al auto, sentí los latidos de mi corazón acelerarse y me puse muy
nervioso.
-Parece que hubieras visto un fantasma, ¿tan mal luzco?

-E-Ed...

-¿Mande?

-¿Qué sucede conmigo?

-Ya te lo dije Harry, estás loco.- Soltó una risita.

-¿Eres real?

-Claro que lo soy.- Ladeó una sonrisa socarrona.

-¿Por qué no estabas en tu casa?

-Porque no quería.

-Edward, no...

-Vamos a jugar.- Cortó mis palabras.

-¿Q-Qué?- Fruncí el ceño.

-Sí, juguemos.

-¿Cómo?
-Vayamos a un prostíbulo... o mejor, a la mansión a follar a Louis...

-¿Qué sucede contigo?- Ed soltó una carcajada, en ningún momento me miró a los ojos.

-Estoy jugando.- Dijo con inocencia, los hoyuelos se marcaban en sus mejillas.

-No es divertido.

-Para mí sí.

-Ni siquiera debería hablarte.- Negué con la cabeza al darme cuenta.

-¿Por qué? Eres un muy mal hermano.

-No soy tu hermano.

-Sí lo eres, mira, somos igualitos.- Abrió su boca fingiendo asombro.

-Ya basta.

-No.

-Por favor, solo... cierra la boca.- Dije entre dientes.

-Vine para hablarte, sé que estás mal...

-No necesito que me digas nada.- Lo interrumpí, él me miró con enfado y frunciendo los labios. Ya
no podía dejar que me manipulara.

-Teníamos una buena relación, no lo arruines.- Se cruzó de brazos.

-¿Buena? Siempre me llenabas la cabeza con estupideces que me hacían cometer errores.

-Tú solito te engañabas, no puedes controlarte Harry, ¿cuánto tiempo lograrás ocultar "la parte
mala", eh?- Marcó las comillas con sus dedos.- ¿No te das cuenta de lo que sucede aquí? Tu
lado abusivo está luchando por salir a flote una vez más, ¿cuánto tiempo durarás sin golpear a
Louis... o matarlo?

-¡Cierra la boca maldición, yo no soy así!- Los músculos de mi espalda se tensaron y apreté mis
puños.

-Ahí lo tienes.- Me señaló con su mano. Todo mi cuerpo temblaba, Edward tenía razón...

Negué suavemente y tapé mi rostro con mis manos. Escuché como se reía a mi lado y luego la
puerta se abría y cerraba dejándome solo de nuevo.

¿Qué demonios se suponía que debía hacer con mi vida?

Intenté no pensar en nada más y me dirigí hacia el único lugar en el cual me sentía seguro, la
mansión.

Abrí la puerta y ni un solo sonido se escuchaba. Colgué mi abrigo y tomé una gran bocanada de
aire, no sabía qué me esperaría adentro. Louis y Luke... ¿estarán enfadados conmigo?
La puerta del comedor se abrió dando paso al rubio alto de ojos azules.

-¡Harry!- Sonrió y se apresuró en llegar a mí.- ¿Cómo estás? ¿te pasó algo?

-Estoy bien.- Murmuré.- ¿Y Louis?

-Está arriba, le dije que descansara un poco, ¿has visto sus ojeras?, creo que no duerme muy
bien.- Aparté la vista hacia las escaleras, quería verlo.

-Lamento lo de hoy, no quería...

-Está bien Harry, nadie murió allí así que no debes preocuparte, sé que Louis también lo
entiende.- Asentí mientras suspiraba.

-Él estaba asustado.

-Y tú también.- Fruncí mis labios y froté mi rostro con las manos, estaba muy saturado de toda
esta situación.

-¿Qué harán conmigo?

-¿A qué te refieres?

-Estoy jodidamente enfermo, ¿me internarán?

-Mira, prometo no decir nada si aprendes a controlarte, solo debes recordar que Edward no puede
obligarte a hacer nada, no puede lastimarte y tampoco pueden herirte sus palabras. Tienes que
ignorarlo y todo estará bien.
-No es tan fácil.

-Volviste a hablar con él, ¿verdad?

-Sí.- Susurré mientras movía mi cabeza en forma de afirmación.

-¿Qué te dijo?

-Nada que no supiera.- Evitaba mirar a Luke a los ojos, pero tampoco bajaba la mirada, solo
observaba algún punto ciego de la sala. No es que no pudiera soportar su mirada, sino que sus
ojos me veían con lástima y eso me hacía enfadar.

-Solo ve.

-¿Qué?- Dejé de observar las escaleras que de repente habían captado toda mi atención.

-Ve con él.

Asentí sin pensarlo dos veces y comencé a subir hacia nuestro cuarto. Una vez arriba, abrí la
puerta y me aseguré de cerrar con llave, las había dejado sobre mi mesa de luz, no quería que
nadie nos molestara, ahora solo lo necesitaba a él.

El pequeño estaba acostado sobre nuestra cama, dormía profundamente, se notaba muy agotado
y débil.

Su respiración ya no era suave, ahora se estaba agitando, tal vez tenía una pesadilla. Me coloqué
de cuclillas a su lado y acaricié su rostro. Era tan precioso.

Sacudió su cuerpo y se levantó de golpe tomando una gran bocanada de aire.


-Hey tranquilo...- Se sobresaltó al verme y se alejó aún más.

-Harry.- Susurró algo alterado.

-¿Estás bien?- Intenté tocarlo pero esquivó mi mano, fruncí el ceño.

-S-Sí, ¿tú cómo estás?

-Bien.- Asintió pasando saliva por su garganta.

-Yo... estoy muy cansado, creo que debería...- Carraspeó.- seguir durmiendo.

-Claro, yo también estoy cansado.- Me levanté y me senté en la cama.

-No, me refiero a que, n-no quiero que tú...

-¿Qué sucede Louis?- Soltó un suspiro y relamió sus labios.- ¿Quieres que me vaya?

-Bueno, yo... sí, tal vez.- Jugó con los dedos de su mano.

-Bien.- Me levanté de la cama dispuesto a irme.

-No te enfades.- Murmuró.

-Tal vez deberías explicarme, es que, no entiendo qué puede molestarte.

-M-Me siento incómodo.- Apartó la vista hacia las blancas sábanas.


-¿Tienes miedo?- Arqueé mis cejas realmente sorprendido, no podía creer que hubiera sido tan
estúpido de asustar a Louis.

-N-No, no...

-Lamento lo de hoy, la verdad es que no sé qué me pasó...

-Eres una persona muy violenta, es solo eso.- Sonreí ante sus palabras, y es que, lo decía sin
darle importancia y con tanta naturalidad que hasta hacía parecer que ese no era un problema.

-Lo siento.- Volví a decir, necesitaba escuchar que me perdonaba o no podría estar tranquilo.

-Está bien Hazz, entiendo. No fue nada.- Ladeó una sonrisa forzada, suspiré y me senté a su lado
una vez más. Lo necesitaba mucho aunque me costara aceptarlo, no podía dejarlo alejarse en
este momento.

-Lou...- Susurré con cuidado.- Tienes que decirme qué sucede.- Sus manos temblaban y no
apartaba la vista del edredón.- Quiero ayudarte, puedo ver que estás mal.

-Estoy bien.- Mordió su labio inferior, llevó las rodillas hacia su pecho y abrazó sus piernas.

-Puedes confiar en mí, lo sabes...

-No, ya no lo sé.- Su voz se cortó y cerró sus ojos intentando tranquilizarse.- ¿Cómo puedo
confiar luego de que tú...?- Sus ojos se cristalizaron y rápidamente los refregó soltando un
suspiro.

-Me arrepiento de eso Louis, no tienes idea de cuánto. Te pedí disculpas, pero necesito que me
perdones de verdad.

-Ya te he perdonado, pero no puedo confiar en ti.


-Nunca volvería a dañarte Louis, no sería tan estúpido de cometer el mismo error dos veces. Te
perdí una vez, no pienso volver a hacerlo, nunca me había sentido tan mal por alguien en toda mi
vida. Debes confiar en mí, por favor...

-Sé sincero conmigo.- Me detuvo.- ¿Cuándo un te amo tuyo fue verdadero?- Negó suavemente
con la cabeza.- ¿Cuándo dejaste de endulzarme con tus palabras manipuladoras? Si es verdad
que ahora me amas, ¿cuándo comenzaste a hacerlo? No me mientas. Necesito saber cuándo
dejaste de engañarme.- Bajé la mirada algo nervioso.

-Tú me enseñaste lo que es amar, Louis. Me llevó tiempo pero...

-Solo dime cuándo.- Suplicó.

-Cuando te dañaste a ti mismo, cuando lastimaste tus manos, cuando sentí desesperación al
creer que te perdía, cuando me gritaste y me odiaste, luego de engañarte supe el gran error que
había cometido. Y fue ahí cuando me di cuenta de lo mucho que te amaba, de lo mucho que
necesitaba de ti, de lo feliz que me hacía verte sonreír y que las arruguitas a los costados de tus
ojos se marcaran. No puedo soportar verte mal, necesito que estés bien para estar tranquilo. Pero
lo más importante que logré comprender es que estar sin ti es un suicidio. Es elegir morir lenta y
dolorosamente. Y yo no quiero volver a perderte, Louis. No lo soportaría, no otra vez. Necesito
que confíes en mí.- Su silencio solo me hizo sentir más inseguro.- ¿Qué debo hacer para que me
creas?- Intenté que me dijera algo o que al menos me mirara, pero solo se quedó allí pensando.-
Louis, en verdad lo...

-Necesito una prueba.- Me interrumpió una vez más.

-¿Qué?

-Una prueba de amor.- Susurró tan bajo que de no estar cerca no lo habría oído.

-¿Qué debo hacer?


-Amarme.- Pronunció con un hilo de voz.

-¿Cómo te lo demuestro?

-Déjame hacerte el amor.


_________________________________

¡Hola!

Espero que les haya gustado el maratón, sé que éste último es muy corto, pero vamos... que son
tres, eh.

¡Muchas gracias por leer!

No tengo Internet, mierda, así que estoy demasiado aburrido todos los días y cada vez escribo
más y más capítulos, no se preocupen que no la voy a dejar, sería estúpido teniendo ya el final.

Espero poder subir pronto lo que sigue, y si no... que sepan esperarme.

Pueden recomendar la novela a sus amigos y eso, miren que no me enojo.

Gracias.

~Andy.

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>XXVIII

By Harry

-Déjame hacerte el amor.

Todo mi cuerpo se estremeció al mismo tiempo que mi garganta se secaba. ¿Qué demonios se
suponía que debía decir?

-¿E-Estás bromeando?- Balbuceé algo nervioso y aturdido. Definitivamente no debía decir eso.

-No.- Susurró aún sin mirarme. Relamí mis labios y me levanté de la cama. Esto era demasiado.

-No puedo, lo siento, pero no puedo hacerlo.- Retrocedí mientras Louis levantaba la vista y me
miraba más extrañado que decepcionado.

-¿Por qué no?

-No estoy listo para eso, no...- Mi voz tembló, solté un bufido e intenté tranquilizarme.- Yo te amo,
pero...

-¿Qué sucede Harry?, ¿estás bien?- Me interrumpió mientras se levantaba, por cada paso que
dio hacia mí, yo retrocedí.
-Claro que estoy bien.- Intenté sonreír para ocultar mi nerviosismo, pero ya era demasiado obvio.

-Estás temblando.- Mi respiración cada vez se aceleraba más, sentí como mis ojos se
cristalizaban, maldije por dentro, los refregué y me volteé para que él no me viera.- ¿Cómo
quieres que confíe en ti si tú no confías en mí?- Apoyó su mano en mi espalda y la acarició.

-Confío en ti.- Murmuré.

-Entonces dime porqué todavía no te conozco.- Su voz temblorosa sólo me daba a entender lo
cansado que estaba, cansado de mí.

-No es necesario que sepas nada más.- Bajé la mirada. Yo sabía que estaba estúpidamente
enamorado de él, y no me importaba si no me creía, yo quería que fuera feliz, ya no podía
soportar verlo tan mal. Lo que más me dolía era saber que estaba así por mi culpa.

-Mírame.- Más que una petición fue una orden, tomé una gran bocanada de aire y me di la vuelta
para observarlo.- Lo sabes todo de mí, Harry.- Su brazo izquierdo se encontraba sobre su vientre,
con la mano derecha raspaba su piel, siempre que se estresaba o se ponía nervioso hacía eso.
Sus labios temblaban, no quería que llorara.- Me conoces completamente. Te lo he dado todo, ya
no queda nada más en mí.- Intenté acercarme al notar que las lágrimas comenzaron a descender
por sus mejillas, pero retrocedió y noté en su mirada que no quería que lo tocara.- ¿Qué más
quieres que haga por ti? Es que, ya no sé qué mierda esperas de mí. Si sólo quieres usarme
como tu maldito juguete, al menos ten el descaro de decírmelo y no dejar que me haga falsas
ilusiones creyendo que algún día tendré una vida normal contigo, y hasta que tendremos hijos,
porque es jodidamente estúpido. ¿Quieres que te deje follarme como si fuera una prostituta
personal? Lo haré, estoy dispuesto a hacerlo si con eso no me tiras a la calle, porque no tienes
idea del miedo que tengo de volver allí, sería capaz de dejarme follar con tal de no pasar por lo
mismo de nuevo. Si eso quieres sólo dímelo maldición, porque ya no sé qué hacer.- Sorbió por la
nariz y con enojo quitó sus lágrimas. No podía creer que Louis pensara todo eso, podía ver todo
el daño que le había causado. No supe apreciarlo y lo estaba perdiendo.- Ni siquiera confías en
mí, soy tan estúpido, ¿cómo alguien como tú podría enamorarse de alguien como yo?, es
imposible.- Soltó una risa sarcástica.- Eres mentiroso, manipulador, violento...- Mordí mi labio
inferior con la mirada gacha, todas sus palabras me quitaban de a poco un pedazo de mi alma.

Me sentía como en un pozo profundo y sucio intentando escapar de la oscuridad, cada que
llegaba a la cima, cuando veía la débil luz del sol y creía que todo el esfuerzo había valido la
pena, alguien llegaba y me lanzaba a lo más hondo de nuevo, riéndose en mi cara y mandando a
la mierda todos mis esfuerzos.

-¿Y sabes qué es lo peor?, que a pesar de todo yo sigo enamorado de ti. Por más que me diga a
mí mismo que te aprecio pero que ya no te amo, ni siquiera yo me lo creo.- Sonrió y negó con la
cabeza.- Es enfermizo. Por más que piense: "Podríamos ser muy buenos amigos si no servimos
para tener una relación.", es pura mierda porque nunca podré ser sólo tu amigo.

-Lo siento mucho.- Louis frunció el ceño cuando lo interrumpí. Sólo quería que parara, necesitaba
hacer algo por él.- Lamento haberte hecho pasar por todo esto. Ya te lo he dicho, quiero que seas
feliz, y nunca lo serás estando conmigo.- Apreté mis puños sin creer lo que estaba a punto de
hacer.- Será mejor que te vayas.

-¿Qué?

-Ya no vivirás aquí.

-N-No quiero volver a la calle...

-No volverás a la calle. Te compraré algún lugar y vivirás bien, pero sin mí...

-¿Entonces es eso?- Asintió mientras se sentaba en la cama, suspiré.- Es increíble...

-¿Qué?

-Prefieres alejarme, claro, cuando te pido una estúpida prueba de tu amor, me alejas. Está bien.
Debí suponerlo.

-¿Estás hablando enserio? No sería capaz de alejarte por alguna tonta prueba de amor, Louis.
Sólo quiero que estés bien, por dios, yo tampoco sé qué demonios debo hacer para que seas
feliz, ni qué debo hacer para cambiar. Quiero hacer las cosas bien pero cuando más me esfuerzo
más errores cometo.- Mi voz comenzó a temblar y supe que si no me detenía acabaría
quebrándome delante de Louis.

-Estás huyendo, Harry. ¡No tienes el valor de aceptar tus jodidos sentimientos! Nunca te pedí
nada y cuando lo hago te niegas.

-No dejaré que me folles...

-¡No quiero follarte, maldición, no! ¡Por primera vez en mi vida quiero saber qué se siente que la
persona a la que más amas se entregue a ti! ¡Sólo quiero amarte!

-¡No puedo hacer eso, entiende!

-¿¡Por qué no!? Si tanto dices que me amas, ¿por qué no puedes hacerlo? He dejado que me
toques y me uses a tu antojo, Harry, pero ni una puta vez hiciste el amor conmigo, ¡y eso es muy
importante para mí!, ¡pero eres un maldito cobarde y no puedes hacer lo mismo p...!

-¡Abusaron de mí, joder, y no pienso dejar que un hombre vuelva a tocarme!- Mordí mi lengua
mientras maldecía por dentro, demonios, Louis no debía enterarse de eso. Cerré los ojos con
fuerza y refregué mi rostro con mis manos mientras gruñía. No podía creerlo.

-¿Q-Qué?

-No quiero hablar sobre eso.- Me senté en la cama observando la pared.- Mierda...- Ni siquiera
me atrevía a mirar sus ojos.

-Lo lamento Harry, yo, n-no lo sabía.

-Por supuesto que no lo sabías, y no debías saberlo, así que no hablemos de eso.

-Pero es importante.
-Por favor Louis, sólo... olvídalo.- Supliqué.

-P-Pero, ¿por qué dejaste que yo te tocara?- Lo miré a los ojos, se lo veía muy preocupado,
sostuve sus manos y las apreté. No debía preocuparse por mí.

-Eres diferente, ¿no lo entiendes aún? Desde la primera vez que te vi lo supe. Y aún dudas de
mis sentimientos hacia ti.- Suspiré y negué con la cabeza.- Tú me viste cuando... estuve con
Niall.- Asintió mientras bajaba la mirada.- ¿No notaste sus manos atadas?- Volvió a asentir, sus
mejillas estaban sonrojadas.- Nunca dejé que un hombre volviera a tocarme luego de eso,
excepto tú.- Tomó aire y lo expulsó en un suspiro entrecortado.

-¿Cuántos años tenías? ¿F-Fue hace mucho?- Pasó saliva por su garganta, estaba más nervioso
que yo. Sonreí un poco para que no se preocupara, no quería molestarlo con mis estupideces y
mi infancia.

-La última vez no fue hace tantos años.- Comenté como si no me importara. Me gustaría que no
me importara.

-¿L-La última vez?

-Lou...- Murmuré.- En verdad no quiero hablar sobre eso, ¿está bien?

-Pero yo, sólo...

-No te preocupes por mí.- Acaricié su mejilla y Louis asintió lentamente, aunque ambos sabíamos
que seguiría preocupado.

-Ahora me siento mal por haberte gritado cobarde.- Ladeé una pequeña sonrisa.

-Es la verdad.- Louis arqueó las cejas.- Soy un cobarde, por eso no puedo dejar que me... hagas
el amor.- No podía evitar que la idea me provocara temor, de todas formas no creía que fuera tan
diferente a tener sexo. Era lo mismo, sólo que más lento, ¿o no?

-Yo nunca te haría daño.- Acaricié su mano, notando la sangre ya seca y coagulada en sus
nudillos, se estaba curando, ni siquiera sé en qué momento se quitó las vendas, no debía hacerlo.

-Sé que no me harás daño.- Murmuré con la cabeza gacha.- Sólo dame tiempo para procesar que
ésa cosa estará dentro mío.- Louis soltó una risita cuando apunté su miembro y le sonreí.

-¿Cómo lo haces, Harry?

-¿Qué cosa?- Fruncí el ceño, Louis mordió su labio inferior.

-Esto. Es decir, ocultar tan bien tus sentimientos.

-No oculto mis sentimientos...

-Oh, vamos.- Solté un bufido mientras me dejaba caer sobre la cama, observé el techo por un
instante.- Harry...- Se sentó como indio a mi lado, cerré los ojos al sentir su mano sobre mi
cabello.- ¿Algún día sabré la historia completa?

-Es una muy larga historia.- Me acomodé sobre sus piernas.

-Tengo tiempo, mucho tiempo.- Sonreí mientras negaba lentamente con mi cabeza.

-No es necesario que sepas esas cosas Lou, te dañarán, no quiero desenterrar el pasado.

-Sólo intento comprenderte.- Llevó su mano hacia mi pecho y la dejó descansando allí.- Es tan
difícil saber lo que sientes...- Posó con delicadeza sus finos labios sobre mi frente, mis latidos se
aceleraron, no me lo esperaba.- Que si no tuviera mi mano sobre tu corazón, no sabría que eso te
ha gustado.- Abrí los ojos encontrándome con los suyos.- Eres tan difícil.
-Sólo tienes que sentirme para comprenderme.- Me acomodé a su altura, Louis se alejó un poco.-
Sólo siente.- Me acerqué a su cuerpo, tembló y colocó sus manos sobre mis hombros,
deteniéndome.

-No, Harry.- Nuestros labios casi se rozan.- Por favor, no lo hagas.

-¿Por qué no?- Miré sus ojos y noté temor en ellos.

-Un solo beso bastará para tenerme a tus pies.- Agarré sus manos y las sostuve sobre el colchón.

-Por favor.- Rogué, lo necesitaba.

-No quiero.

-Louis...

-Suéltame.

-Bésame.

Nos mantuvimos en silencio por varios segundos, esperé a que diera algún indicio para que
pudiera continuar, pero sólo se mantuvo en su lugar con sus ojos cerrados fuertemente. Suspiré,
con parsimonia besé su mejilla, cerré mis ojos y luego de unos segundos me separé.

-Creo que será demasiado difícil recuperar tu confianza.- Sonreí al ver como tragaba en seco y
lentamente abría los ojos.

-El día en que confíes en mí, sabré que debo darte otra oportunidad.
-¿Y mientras tanto no puedo...?- Arqueé mis cejas con una sonrisa ladeada.

-No.- Soltó una risita y golpeó mi hombro.

-Bien, bien.- Acepté resignado.- ¿Eso quiere decir que tendré que dejar que me folles?

-¡No!- Frunció el ceño y se quejó.- Harry, no has entendido nada.- Acaricié su mejilla con dulzura.
Se veía tierno inflando los mofletes como un niño pequeño.

-Estaba bromeando.- Quitó de un guantazo mi mano y chistó, me reí.

-No te rías.- Rodé los ojos.

-¿Te has dado cuenta que peleamos por sexo?

-No es sólo sexo. Verás que puedo demostrarte mi amor através de un acto sexual y romántico,
sin necesidad de ser bruscos como tú.

-Hey...

-Sólo digo la verdad.- Frunció sus labios y se cruzó de brazos, estaba enfadado. Rodé los ojos
una vez más.

-Entonces, ¿estás seguro de que sólo quieres hacer eso del amor conmigo y no follarme por
algún tipo de venganza?

-¡Claro que no es venganza! ¡No podría hacerte daño apropósito!

-Eres muy histérico, ¿lo sabías?- Mordí mi labio inferior intentando retener mi sonrisa mientras
apretaba su mejilla.

-Tengo dieciséis años, tal vez sea eso.- Arqueó una ceja mientras quitaba mi mano.

-No me recuerdes tu edad, me haces sentir viejo. ¿Y no se acercaba ya tu cumpleaños?

-Sí, cumpliré diecisiete el veinticuatro de diciembre, ¿tú cuántos años tienes?

-¿De cuántos parezco?- Evadí su pregunta mientras repetía la fecha de su cumpleaños varias
veces en mi mente para no olvidarlo.

-Uhm, no lo sé, ¿setenta?- Sonrió con malicia, abrí la boca fingiendo indignación.

-Ahora no te lo diré.

-Oh, vamos.- Se quejó levantando sus manos y dejándolas caer sobre sus piernas.

-¿Enserio es tan importante?

-Sí.

-Claro que no lo es.- Lo contradije.

-Sí lo es, anda, dime.- Insistió.

-Primero dime cuántos años crees que tengo.- Bufó mientras se ponía pensativo.

-Mierda, no sé, ¿veintiseis?- Contestó inseguro luego de unos segundos de examinar mi rostro.
-No, has perdido, así que no te lo diré.

-¿Eres más viejo?- Hizo una mueca extraña que me causó gracia. Por supuesto que no era más
viejo.

-Tal vez.

-Oh dios mío.- Solté una carcajada ante su cara de asombro.

-Tengo veintitrés, Lou.- Contesté por fin.

-¿Q-Qué?

-Lo sé...

-Estás hecho mierda.

-¡Louis!- Se rió en mi cara mientras lo empujaba de los hombros.

-Es broma...- Refregó su rostro sonrojado.- Lo siento.- Se disculpó apenado.

-Da igual.- Mordí mi labio inferior sin poder creerlo aún.

-Hablando enserio Harry, creí que eras más... grande.

-Todos creen que tengo alrededor de treinta o algo así.

-Tal vez sea porque siempre te ves agotado.- Suspiré mientras asentía.
-Sí, tal vez.

-En verdad, Hazz, es como si estuvieras apagado y sin fuerzas, a pesar de ser muy fuerte.

-Creo que la vida me golpeó más duro de lo que debería haber hecho.

-Sufriste mucho de pequeño, ¿verdad?

-¿Qué prefieres, la verdad o la mentira?

-La verdad, puedes ser sincero conmigo.

-Sufrí, sí.

-Hay cosas que todavía te afectan, ¿no?- Asentí sin mirarlo a los ojos.- Deberías dejar ir todo eso
que te molesta. Te está consumiendo.

-Tu pasado no logró consumirte, lograste superarlo, ¿o no lo hiciste?

-Sí. En gran parte.

-Entonces yo podré hacerlo.

-Es diferente Harry. Tuve que contártelo para poder quitar todo ese peso de encima mío y tú
debes hacer lo mismo. Debes liberarte. Puedo ver que aún sufres, se ve en tus ojos.- Acarició mi
mejilla mientras me obligaba a mirarlo.- Dicen que los ojos son las ventanas al alma y yo puedo
ver como, a pesar de demostrar ser fuerte e intentar ocultar tus sentimientos, cada vez tus ojos
brillan menos, es como si estuvieras...
-Muriendo.- Completé.

Nos mantuvimos en silencio por varios segundos, cada uno sumergido en los ojos del otro. Sentía
un gran deseo de besarlo ahora mismo, pero sabía que él no estaba de acuerdo.

-I-Iré a hablar con Luke.- Parpadeé un par de veces al reaccionar y me levanté de la cama.

-Espera.- Agarró mi brazo y me volteó. Bajé la vista para verlo a los ojos, suspiró suavemente,
mordió su labio inferior y de repente me abrazó. Me tomó por sorpresa, tardé unos segundos en
devolverle el gesto. Sus brazos me envolvían con fuerza y cariño, solté un largo suspiro, de esos
que no sabes que los llevas guardados durante tanto tiempo hasta que se escapan solos, llevé mi
rostro hacia su cabello y aspiré con cuidado su dulce aroma, todo él me tranquilizaba.

-Me haces bien. Cuando no te ocupas en hacerme daño.- Murmuró ocultando su rostro en mi
cuello. Nuestros cuerpos no podían encontrarse más juntos, sin embargo no lográbamos evitar
que esa fuerza que nos atraía se rompiera. Era como si nuestros cuerpos quisieran fusionarse, o
tal vez nuestras almas lo necesitaban, el gesto físico no era suficiente para demostrar el cariño.

Después de todo lo que había sucedido con Edward, necesitaba un abrazo. Uno real.

Y la persona indicada, por no decir única, para brindarme su afecto sin que deba pedirlo, era
Louis.

-No es necesario hacer el amor para demostrar el amor.

Luego de susurrar en su oreja me separé, no sin antes dejar un suave beso sobre su mejilla.

-Te... te quiero.

-Te amo, Lou.


Salí del cuarto sin decir otra palabra.

Una vez que cerré la puerta, me apoyé en ella, tapé mi rostro con mis manos sintiendo un nudo
formarse en mi garganta, ¿algún día seré lo suficientemente valiente para contarle la verdad a
Louis?

_______________________________

¡Hola!
Sé que me tardé en subir...

Pero como recompensa si llegamos a los cuarenta comentarios hoy, subo el que sigue, sino me
voy a dormir y lo subo mañana, ja.

¡Gracias por leer y votar!

~Andy.

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>XXIX

By Harry

Quería que Louis estuviera bien, pero descubrí que mi amor le hacía bien, yo le hacía bien,
cuando no me comportaba como un imbécil.
Intenté alejarlo de mí, pero él no quería eso, sólo quería que lo amara. Y para eso necesitaba
confiar en él.

Louis tenía razón, sabía absolutamente todo de él, ¿por qué no le confiaba mi pasado? ¿por qué
me costaba tanto?

Tal vez porque el solo hecho de recordar me dolía, contarlo sería peor.

Por otro lado estaba Edward, me confundía tanto, no podía creer que una de las personas más
importantes de mi vida no existiera. Enterarme de esa verdad tan dura me destrozó, me dejó sin
fuerzas, sin ganas de respirar. Pero nadie debía verme tan frágil, no podía dejar que Louis o Luke
me vieran mal.

Siempre intenté ocultar mis sentimientos, el solo hecho de pensar demostrar de alguna forma lo
que siento, me hacía sentir débil, desprotegido.

Louis estaba rompiendo esa capa que me cubría y evitaba que cualquier tipo de emoción
escapara. Me había costado mucho reservarme de esa manera, ocultar