Diseño sismorresistente
de edificios
Técnicas convencionales y avanzadas
-LUIS M. BOZZO • ALEX H. BARBAT
EDITORIAL REVERTÉ, S. A.
O Luis M. Bozzo y Alex H. Barbat
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EDITORIAL REVERTÉ, S. A.
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Edición en español
EDITORIAL REVERTÉ, S. A., 2000
Reimpresión: Julio de 2004
Impreso en España - Printed in Spain
ISBN: 84-291-201 1-4
Depósito legal: Sli-2862-200-4
Impresión: Publidisa
Vatelial ;ra'croido aar de autor
íNDlCE
Prefacio
PARTE 1: FUNDAMENTOS
1 Aspectos de sismología 3
1.1 Principales parámetros de los terremotos 3
1.1 -4 Duración efectiva de un sismo 6
l . 1 .5 7
19 Potencial destructivo de los trrremotns 9
1.3 Peligrosidad sísmica 11
1.3.1 Conccpto dc peligrosidad sísmica 11 1-3.2
Caracterización de zonas fuente 1.3
1.3.3 Mecanismo de propagación de la energía
1.3.4 Evaluación de la peligrosidad sísmica a escala 17
regional
1.3.5 Evaluación de la peligrosidad sísmica a escala
Elementos de dinámica de estructuras
2 25
2.1. I Estructuras y modelos estructurales 25
2.2 Ecuaciones del movimiento para edificios con
comportamiento lineal 30
Va'clial :vatcnido
Diseño sísmico de
edificios
Va'clial :v
atcrJido
2.2.3 Modelo general de pórticos 32
2.3 Características dinámicas de las estructuras 34
2.3.1 Modelos con un grado de libertad 34
Modos naturales de vibración 35
Va'clial
:vatcnido
Diseño sísmico de
edificios
Características de amortiguamiento de las estructuras37
2.«1. 1 Origen dc las fuerzas (le amortiguamiento 37
2.4.2 Definición del amortiguamiento en sistemas con
un solo grado de libertad 38
2.4.3 Sistemas con varios grados de libertad con
amortiguamiento proporcional 39
Respuesta sísmica (Ic sistemas lineales con un grado
2.5.1 Respuesta temporal
2.5.2 Espectros sísmicos de respuesta 43
Respuesta de sistemas con varios grados de libertad
2.6.1 Desacoplamiento modal
2.4
2.
5
2.6
Va'cl ial :v atcnido
'2 (5-2 11"1 'le de rort"nt.e 48 2.6.3 Respuestas
máximas modales de edificios de cortante utilizando
espectros de respuesta 50 2.6.4 Cálculo de la respuesta
máxima total 55
2 6.5 Normativas de cálculo sísmico 56
2.7 Métodos de integración directa (le las ecuaciones del
Método de Newmnrk
3 Diseño conceptual y razonamiento cualitativo 71
Simetría
3.2.2 Redundancia o hiperestatismo estructural 75
3.2.3 Fallo frágil y detalles que proporcionan
3'25
3.2.4
snelo-estrlwtllra
3.2.6 Compatibilidad de deformaciones entre subsistemas
estructurales 83
3.2.7 Masas innecesarias 84
3.2.8 Separación entre edificios
3.2.9 Cambios en el período estructural antes y durante el
sismo
índice
3.3 Sistemas expertos y razonamiento cualitativo 85
3.4 El razonamiento cualitativo y la ingeniería sísmica 89
34 1 I nt rad nrrión 89
3.4.2 Esquema de inferencia 90
3.5 Ejemplos de razonamiento cualitativo 92
PARTE 2: DISENO [Link]
Va'clial :vatcnido
Diseño sísmico de edificios
[Link] A 99
4 Base conceptual del diseño sismorresistcntc
4.1 Introducción
42 Ductilidad
Relación entre la demanda de ductilidad y la acción
4.4 Espectros no lineales
4.4.1 Normalización de las ecuaciones de
Ductilidad máxima movimiento
4.4.2 Influencia
del amortiguamiento estructural
4.4.3 Desplazamientos máximos
4 4 5 A celf•ración máxima
4.4.6 Coeficiente sísmico
4.5 Comportamiento no lineal de sistemas con varios
grados de libertad
Comportamiento cíclico de los Componentes
4.6.2 Elementos de barra 133
5 Definició.n-de-la-acción-sísmica
5x1 Intrnrlnrrión
Va'cl ial :v atcnido
52 Definición de la acción sísmica utiliyando acelerogramas
5x3 Espectros de Newmark y Hall
5-4 Espectros dc Seed e ldriss
5-5 Definición (le la acción sísmica utilizando normativas
Recomendaciones del ATC,-3
5.5.2 Uniform Building Code. UBC
5.5.3 Normativa sismorresistcnte argentina
10.3
5.5.4 Normativa sismorresistente chilena.
Nch-43'3/96
5.5.5 Normativa sismorrcsistentc colombiana,
5.5.6 Normativa sismorresistente espanola, NCSE-94 IGO
162
5.5.7 Normativa sismorresistente mexicana
5.5.8 Normativa sismorresistente peruana 163
(6.030/1998)
5.5.9 Normativa sismorresistcnte venezolana
6 Diseño
de elementos estructurales 167
6.1 Introducciórfl 167
6.2 Diseño de elementos tipo barra 167
6.2.3 Diseño (le barras a flexo-compresión 182
G. 2.5 Verificación de secciones por ductilidad 194
6.3 Diseño de elementos tipo muro de cortante 202
6.4 Diseño de "lementos tipo placa 207
7 Diseño de sistemas estructurales 919
7.2 Pórticos dúctiles especiales: ACI-95 219
Va'clial :vatcnido
Diseño sísmico de edificios
Elementos estructurales sometidos a flexo-
722 compresión
7.2.3 Conexiones entre elementos estructurales 222
7.2.4 Resistencia mínima por cortante 225
7.2.5 Elementos estructurales sometidos a cargas 226
gravitatorias dúctiles en España: NCSE-94
y EllE 227
Pórticos
2'28
Elementos estrurtnraleç somotidos a floyión
7.3
flexo-compresión 232 7.4 Sistema estructural dual
233
7.5 Sistema de muros de cortante acoplados 237
7.7 Sistema de pórticos excéntricos 24.3
7.8 Sistema estructural dc placas reticulares mixtas 245
Va'cl ial :v atcnido
Indice
PARTE 3: TÉCNICAS AVANZADAS DE DISENO
SISMORRESISTENTE 251
8 Estructuras con aislamiento sísmico 25.3
8.2 Antecedentes y realizaciones recientes 256
8.3 Ecuaciones de movimiento V descripción de aisladores 258
8.1.1 Formulación general 258
8.3.3 Sistema pendular friccionant.e (sistema FPS) 262
8.3.4 Apoyos de neopreno reforzado (sistema LRB) 264
8.3.5 Aislador elástico-friccionante (sistema R-FBI) 266
8.3.6 Aislador de la 'Electricite de France"
(sistema EDF) 267
8.3.7 Aislador neozelandés (sistema NZ) 268
838 A i£lad"r rlesli7nnte elástiro-frirrional
(sistema SR-F) 270
8.4.2 Estructuras de un grado de libertad 272
8.4.3 Estructuras de varios grados de libertad 276
8.5 Teoría no lineal riel aislamiento de '277
8.5.2 Esquemas de integración paso a paso monolíticos
278 8.5.3 Esquemas de iteración por bloques 279
8.6 Respuesta sísmica de edificicos con aislamiento 281
8.6.1 Sistemas con un grado de libertad 281
8.6.2 Edificios con varios grados de libertad 289
9 Estructuras con disipadores de energía 295
9.1 Concepto de disipación de energía 295
9.2 Descripción de sistemas de disipación 298
Plastificación (le metales 298
9.2.2 Sistemas de fricción 307
Va'cl ial :v atcnido
Diseño sísmico de edificios
9.2.3 Disipadores por extrusión de metales309
9.2.4 Disipadores viscoelasticos 310
9.3 Análisis de edificios con disipadores 311
9.4 Diseño de edificios con disipadores 313
9.5 Respuesta de edificios con disipadores 318
9.5.1 Desplazamientos máximos 319
IO Edificios con aislamiento de base activo 327
10 1 Sistemas de control híbrido 397
10.2 Estrategia de control 330
10.3 Estudio numérico 3'38
10.3.1 Objetivos del estudio 338
10.3.2 Estudio frecuencial 340
10.3.3 Respuestas máximas por piso 343
10.3.4 Influencia de los parámetros de la ley de control 345
Va'cl ial :v atcnido
Capítulo 1
Aspectos de sismología
1.1 PRINCIPALES PARÁMETROS DE LOS
TERREMOTOS
1.1.1 Introducción
Los terremotos fuertes cansan catástrofes naturales terribles. El
número de víctimas que han producido en todo el mundo desde 1755,
año en que un sismo destruyó Lisboa, se cifra en más de catorce
millones de personas (Sarria 1990). Durante este siglo se produjeron
más de 1100 terremotos fuertes que ocasionaron la pérdida de más de
un millón y medio de vidas humanas (Coburn et al. 1992). Ejemplos
como los de Chile (1985), México (1985), Armenia (1988), Estados
Unidos (1987, 1989, 1994), Colombia (1985, 1994), Perú (1966,
1970, 1974) o Japón (1995) demuestran el gran potencial destructivo
de los terremotos. Por todo ello, en el mundo entero se realizan
investigaciones dedicadas a encontrar medidas que permitan reducir
el efecto de los desastres sísmicos.
Es comúnmente aceptado que los terremotos tienen como origen
roturas bruscas de la corteza terrestre seguidas de la liberación casi
instantánea de la energía acumulada en el interior de la Tierra. Los
más fuertes y frecuentes terremotos son los tectónicos, que están
asociados a los movimientos de la litosfera terrestre (Barbat y
Miquel Canet 1994; Canas et al. 1994). Los principales fenómenos
que se producen durante un terremoto consisten, por una parte, en
deformaciones tectónicas y, por otra, en la emisión y transmisión de
ondas a través de la Tierra. Los principales factores que afectan a las
deformaciones tectónicas son las características geométricas de la
fuente sísmica, el mecanismo focal del terremoto y las propiedades
elásticas y
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Aspectos de sismología
4
anelásticas del material. Los factores que afectan a la emisión y
transmisión de son la radiación de la fuente sísmica, el mecanismo de
propagación de dichas ondas y también la geometría y naturaleza del
emplazamiento. Con el objeto de definir la severidad de Icxs
terremotos, nacen los conceptos de intensidad y magnitud sísmica, los
cuales se describirán brevemente a continuación.
1.1.2 Magnitud
El concepto de magnitud fue introducido por Richter en 1935 para
comparar la energía liberada en el foco por diferentes sismos. La
energía total liberada por un terremoto es la suma de la energía
transmitida en forma de ondas sísmicas y la disipada mediante otros
fenómenos, principalmente en forma de calor. La energía disipada por
medio de ondas es del orden del 1% al 10% de la total. La magnitud
caracteriza la energía total de los terremotos, calculada a partir de
registros sísmicos. Por este motivo, Richter considera que la amplitud
de las ondas sísmicas es prácticamente una medida de la energía total
y establece para la magnitud local ML la siguiente relación:
ML = logA — log Ao (1.1)
En esta ecuación, A es la amplitud máxima registrada en un
sismógrafo de torsión Wood-Anderson a una distancia dada y Ao es
una función de atenuación correspondiente a un terremoto tomado
como patrón (ML = 0). La calibración de la escala se hizo tomando el
valor de MI. — 3 para un terremoto que a 100 km de distancia
registra una amplitud A = 1 mm en el mencionado sismógrafo. El
valor de la magnitud así definida no tiene límite matemático, pero sí
físico, determinado por las características de los materiales de la
Tierra (Canas et al. 1994). Dicho límite no ha sobrepasado, hasta
ahora, el grado 9 en la escala de Richter. Posteriormente, Gutemberg
y Richter propusieron expresiones para evaluar la magnitud a partir de
ondas tanto superficiales (Ms) como internas (mb).
1.1.3 Intensidad
La intensidad macrosísmica es un parámetro que describe los daños
producidos en edificios y estructuras, así como sus consecuencias
sobre el terreno y los efectos sobre las personas, por lo que su
utilización en la evaluación de daños está muy extendida. Se observa
Vatelial ;ra'croido aar de autor
claramente la diferencia entre magnitud e intensidad ya que, mientras
la primera es una característica propia del sismo, la segunda depende
del lugar y la forma en que se realiza su evaluación. Existen dos
procedimientos
Principales parámetros de los terremotos 5
para determinar la intensidad, uno subjetivo y otro analítico, de los
cuales el más extendido es el primero. Sin embargo, el segundo se
suele emplear para escalar acelerogramas a una determinada
magnitud, que es más conveniente que escalarlas a una aceleración
máxima. a) Intensidad macrosísmica. Procedimiento subjetivo
Los métodos subjetivos evalúan los efectos de los terremotos a
través del daño que producen en las construcciones y en el entorno
físico. La intensidad macrosísmica proporciona una clasificación de la
severidad del movimiento del terreno a través de dichos efectos. Es un
parámetro descriptivo, cuya importancia radica en que aprovecha la
información sísmica anterior a la aparición de los instrumentos de
registro o en zonas donde no existen instrumentos (Griinthal 1993).
Debido a su propia definición, la intensidad no proporciona una idea
precisa acerca de la energía liberada por un terremoto. Por ejemplo,
un terremoto superficial puede producir, en cierto tipo de terreno,
valores de intensidad muy altos y liberar, al mismo tiempo, una
energía bastante pequeña.
Para la descripción de la severidad de los sismos se han elaborado
más de 40 escalas diferentes en todo el mundo. Entre ellas, hay que
citar la de Rossi-Forel (1873), continuando por todas las versiones de
la de Mercalli (1902) y Mercalli Modificada (MM 1931, 1956, 1965),
la de Mercalli-Cancani-Sieberg (MCS 1917, 194'2) y la de
AledvedevSponheuer-Karnik (MSK 1964 y 1992). Estas escalas
describen el efecto esperado para cada grado de intensidad a fin de
evaluar los efectos del terremoto sobre las personas, objetos y
edificios. La MM es la más utilizada en el continente americano,
mientras que en Europa se utiliza más la MSK. Debido a las continuas
revisiones realizadas en las escalas propuestas, existen dificultades al
asignar los valores de intensidad en distintos sitios. Las escalas
dependen, entre otros aspectos, de la opinión de los observadores, de
la uniformidad en las tipologías de las construcciones y de la no
linealidad entre los grados de intensidad de las mismas (Sarria 1990).
b) Parámetros obtenidos a partir de registros.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Aspectos sismología
Procedimiento analítico
Los métodos analíticos se basan en medidas instrumentales para
cuantificar la intensidad de terremotos. Una de éstas es la intensidad
espectml de Housner, en la que la severidad de las vibraciones
inducidas en un oscilador lineal con un solo grado de libertad puede
evaluarse a partir del espectro de respuesta en velocidades
correspondiente a dicho oscilador (véase el Capítulo 2). Un promedio
de la seve-
6 de
ridad del movimiento sísmico puede obtenerse mediante la
expresión (Housner 1970)
(1.2)
donde S/v es la intensidad espectral, Spv es la seudovelocidad
espectral, T es el período natural de vibración y v es la fracción del
amortiguamiento del oscilador con respecto al crítico (véase el
Capítulo 2).
Una variante de la intensidad espectral corresponde a la "raíz
cuadrada del medio" Rs de las ordenadas de la aceleración a(t) del
movimiento sísmico del terreno, dada por la expresión
(1.3)
Otro parámetro importante para determinar la severidad de un
terremoto es la denominada intensidad de Arias, fundamentada en
la capacidad de daño de un sismo y que es independiente de si
existen o no edificios en la zona, sin importar el tipo 0 la calidad de
ellos. Para valores de interés práctico de la fracción del
amortiguamiento crítico, v, entre el 2% y el 20%, la intensidad de
Arias se evalúa mediante la siguiente expresión (Sarria 1990):
a2 (t) dt (1.4)
Vatelial ;ra'croido aar de autor
I. 1.4 Duración efectiva de un sismo
Es difícil definir la duración efectiva de un sismo. En ciertos
trabajos, corno el de Bolt (1985), se propone la denominada
duración acotada, que se define como el lapso en el que la sacudida
del sismo se mantiene por encima de un cierto umbral de
aceleración, normalmente Otros autores tienen en cuenta la forma
del acelerograma y no los niveles de aceleración, y encuentran
correlaciones entre la duración efectiva y la magnitud de un sismo.
Trifunac y Brady (1975) relacionan dicha duración con la máxima
energía del movimiento, y definen el concepto de duración efectiva
como el tiempo transcurrido para que la función de intensidad de
Arias, definida por la ecuación (1.4), supere el 5% y alcance el 95%
de su valor. A partir del estudio de más de 84 acelerogramas
registrados en la parte occidental de los Estados Unidos, Dobry e
Idriss (1978)
Principales parámetros de los terremotos 7
encontraron que, para magnitudes entre 4,7 y 7,6 y distancias focales
entre 0,1 km y 130km, es válida la siguiente regresión:
log td - 1,83 (1.5)
donde el tiempo td se mide en segundos.
1.1.5 Sismicidad
La sismicidad, que originalmente ha sido considerada como la
distribución espacio-tiempo de los terremotos en la Tierra y de sus
efectos destructivos, obtenidos a partir de la recopilación histórica de
los datos, ha dado origen a los catálogos sísmicos. Con los avances de
la sismología instrumental y el desarrollo de nuevos conceptos
teóriccxs en el marco de la sismología, se han confeccionado
catálogos cada vez más completos, que incluyen datos corno
magnitud, duración, coordenadas exactas del foco, dirección de
propagación, profundidad, etc. En los nuewos estudios de sismicidad
se relaciona la actividad sísmica con Su distribución espacial y
temporal, e incluso se correlaciona con las características fisiográficas
y geológicas de cada región (Udías y Mézcua 1986). Como ejemplo,
en la figura 1.1 puede observarse la distribución de la sismicidad del
área Ibero-Magrebí (Udías y Mézcua 1986), mientras que en la figura
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Aspectos sismología
1.2 se muestra la sismicidad en América Central y América del Sur
(Bolt 1985).
Figura 1.1 Distribución de la sismicidad del área Ibero-Magrw•bí
(Udías y Mézcua 1986).
La distribución geográfica de los epicentros de los terremotos en el
planeta muestra cuáles son las zonas sísmicas más activas. La
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Peligrosidad sísmica
se atenúa hasta que alcanza un nivel que no puede producir daños
importantes. Sin embargo, existen excepciones en las que han
ocurrido desastres a distancias considerables como, por ejemplo, los
terremotos de México de 1957 y 1985 y de Argentina (1972), que
han tenido distancias epicentrales de hasta km.
• El tamaño, distribución y desarrollo económico de las
poblaciones afectadas.
• La preparación contra el sismo, entendida como el grado de
respuesta de la población y las medidas de prevención que se toman
frente a la posibilidad de un terremoto.
A partir de estas condiciones se deduce que el potencial destructivo
será mayor cuanto mayor y más cercano a un centro urbano sea el
sismo, cuanto mayor Sea el número de habitantes y el desarrollo
económico de la zona y cuanto menor sea el grado de preparación
contra sismos. Por Otra parte, el rápido crecimiento de la población en
las áreas sísmicamente más peligrosas también contribuye al aumento
del potencial destructivo, aun cuando la sismicidad permanezca
constante. Un 75% del crecimiento de población en estas áreas se
produce en las grandes ciudades, hecho que añade presión a la ya
insuficiente infraestructura urbana existente y da lugar a edificios
sobrepoblados. Esta situación no está siendo contrarrestada por un
incremento de la preparación contra los sismos.
A pesar de los avances realizados en las últimas décadas en la
ingeniería sísmica y en la ingeniería estructural, se puede afirmar que
el riesgo de pérdidas a causa de los terremotos ha aumentado. Un
ejemplo de ello lo proporciona la comparación de los producidos por
los terremotos de San Francisco, en 1906 y de Loma Prieta, en 1989.
Las pérdidas económicas producidas por este último se han cifrado en
unos millones de dólares considerando únicamente los daños directos
(Astaneh 1989), cifra que se eleva a unos 10000 millones de dólares si
se incluyen también los costes indirectos (Benuska 1990). Lo
significativo es que las pérdidas económicas de este sismo son del
mismo orden o incluso un poco superiores a las producidas por el gran
terremoto de San Francisco de comienzos del siglo. Y esto a pesar de
que la relación entre la energía liberada por el sismo de San h•ancisco
(magnitud estimada 8,3) y la del de Loma Prieta (Ms = 7,1) es de 63 y
de que el epicentro del terremoto de Loma Prieta se situó a km de la
ciudad, una distancia epicentral mucho mayor que la del terremoto de
San Francisco. Otro caso es el del terremoto de Northridge (1994),
con una magnitud Ms inferior a la del terremoto de Loma Prieta, que
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Aspectos de sismología
produjo pérdidas enormes por valor de unos millones de dólares,
convirtiéndose así en el
11
más grave desastre natural de la historia de los Estados Unidos (Hall
1994) debido, entre otros motivos, a la proximidad del epicentro a
zonas altamente pobladas de Los Angeles.
Otra explicación del incremento en las pérdidas producidas por
terremotos en centros urbanos es la existencia de estructuras
vulnerables. Muchas de éstas, entre ellas edificios, fueron construidas
sin diseño sismorresistente alguno, utilizando normativas de los
tiempos cuando la ingeniería sísmica aún estaba en sus comienzos o
ya sufrieron el efecto de algún terremoto con su consiguiente daño,
que quizá no era apreciable a simple vista. A todo esto debe añadirse
el hecho de que: a pesar de la mejora de la normativas de diseño
sísmico, los códigos vigentes en la actualidad especifican requisitos
mínimos (Bertero 1992). Toda esta problemática ha sido objeto de
numerosos estudios con el propósito de desarrollar métodos para
reducir los efectos de los terremotos y de esta necesidad han nacido
los estudios de riesgo sísmico (Barbat 1998).
1.3 PELIGROSIDAD SÍSMICA
1.3.1 Concepto de peligrosidad sísmica
Por peligrosidad sísmica de una zona se entiende cualquier
descripción de los efectos provocados por terremotos en el suelo de
dicha zona (Udías y Mézcua 1986; Bertero 1992). Estos efectos
pueden ser representados mediante la aceleración, la velocidad 0 el
desplazamiento sísmico del terreno 0 también utilizando la intensidad
macrosísmica de la zona. Para evaluar la peligrosidad, es necesario
analizar los fenómenos que ocurren desde la emisión de las ondas
sísmicas en el foco hasta que dichas ondas alcanzan la zona en
estudio.
En la figura 1.4 puede observarse el mecanismo de propagación de
la energía de un sismo desde el epicentro hasta el emplazamiento de
una estructura. Cuando se produce un terremoto con determinadas
características (profundidad del foco, mecanismo focal, magnitud,
etc.), parte de la energía disipada se convierte en ondas sísmicas. Al
propagarse por la tierra, dichas ondas se reflejan, refractan, atenúan 0
amplifican y llegan, en forma de excitación sísmica X, , al basamento
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Peligrosidad sísmica
rocoso que se encuentra debajo del emplazamiento de una estructura.
Las ondas sufren un nuevo filtrado a través de la función de
transferencia A correspondiente a las capas de suelo que se encuentran
entre el basamento y la superficie, por lo que se obtiene la señal X2.
Debido al fenómeno de interacción suelo-estructura, descrito por una
función de transferencia I, la señal sufrirá nuevos cambios hasta
obtenerse la 12
señal , que será la excitación en la base del edificio. La respuesta de la
estructura es el resultado de la convolución de la señal xg por la
función de transferencia D de la estructura.
to folla
Figura 1.4 Propagación de la energía sísmica dœsde cl epicentro hasta la
estructura (Bortero 1992).
La evaluación de las funciones de transferencia 1 y D es un
problema de ingeniería estructural, mientras que cl cálculo de la
función de transferencia A y la evaluación de la excitaciÓn XI deben
resolverse mediante estudios de peligrosidad sísmica. En otras
palabras, el objetivo del estudio de peligrosidad es evaluar el
movimiento del terreno en un lugar determinado como consecuencia
de un terremoto o, como mínimo, proporcionar una estimación de la
severidad del terremoto en el lugar en cuestión (Canas ct al. 199'1).
Los estudios de peligrosidad sísmica a escala regional, también
conocidos como estudios de macrozonificación, evalúan el parámetro
XI , mientras que I(IS estudios de peligrosidad a escala local, o de
microzonificación, tienen como objetivo la determinación de la
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Aspectos de sismología
función de transferencia A y, por ende, de la señal X2. Estos estudios
requieren investigaciones detalladas en varios campos tales como
Geofísica, Geología y Geotécnia. En este apartado sólo se pretende
dar una visión global y resumida de los procedimientos que
normalmente se utilizan. La evaluación de la peligrosidad sísmica a
escala regional requiere la definición de dos aspectos fundamentales
(Yépez et al. 1994):
13
• la caracterización de zonas fuente.
• el mecanismo de propagación de la energía sísmica.
A continuación se describen brevemente estos aspectos.
1.3.2 Caracterización de zonas fuente
a) Localización
Las zonas 0 fuentes generadoras de sismos, denominadas zonas
sismogenéticas, son volúmenes litosféricos asociadŒs a ciertas
características tectónicas, donde se supone que pueden ocurrir sismos
con similar origen tectónico. Una fuente sismogenética corresponde,
generalmente, a una 0 varias fallas activas (Sarria 1990) y su
localización y geometría cs de suma importancia para evaluar la
peligrosidad. La tarea de identificación de las zonas sismogenéticas
depende de la información que se posea de la región estudiada.
Cuando las fuentes corresponden a zonas interplacas, que están
asociadas a grandes fallas activas y probablemente superficiales
(como las de la costa del continente americano, por ejemplo), es
mucho más fácil identificarlas. Por el contrario, cuando las fuentes
corresponden a zonas intraplacas, que no están asociadas a fallas
activas (como las de la c(ista oeste del Mediterráneo, por ejemplo), la
tarea de identificación puede ser muy difícil. En cualquier caso, la
necesidad de la completa identificación de las fallas es obvia. Existen
también las denominadas fallas ciegas, que sólo pueden identificarse
después de que hayan generado algún sismo, tal como fue el caso de
terremotos de Withiers Narrows (1987) y Loma Prieta (1989) en
California (Sarria 1990).
Cuando las fuentes sismogenéticas son extensas y se hace difícil
determinar todas las fallas activæs que contienen, es necesario
realizar una zonificación sismotectónica, es decir, una subdivisión del
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Peligrosidad sísmica
territorio bajo estudio en zonas con un comportamiento sísmico
homogéneo desde el punto de vista tectónico.
b) Cuantificación del potencial sísmico
Para terminar de caracterizar una zona fuente es necesario conocer
su potencial sísmico, para lo cual existen dos procedimientos, uno
determinista y Otro probabilista,
• Método determinista. Se considera que la sismicidad futura de
una región será idéntica a la del pasado. Por este motivo, los
valores máximos de los parámetros que definen el movimiento del
terreno, tales como aceleración, intensidad y, a veces, magnitud, se
determinan directamente a partir de los valores correspondientes
obtenidos durante los terremotos ocurridos en el pasado en la
14
región. La más importante crítica que se puede hacer a este método
es que el máximo histórico del parámetro que define el
movimiento no tiene por qué ser necesariamente el máximo futuro.
Por este motivo, los métodos basados en la sismicidad histórica
son muy sensibles al nivel del conocimiento de la sismicidad de la
zona, por lo que son más correctos cuando se poseen más datos.
• Métodos probabilistas. Se fundamentan en el hecho de que, a
partir de la sisrnicidad histórica, pueden establecerse leyes
estadísticas que definan las características sísmicas de una cierta
región (Udías y Mézèua 1986). Para ello se requieren datos
referentes a los siguientes aspectos:
> identificación de las zonas sismogenéticas; máximo terremoto
esperado en cada una de las zonas sismogenéticas; relaciones
entre la frecuencia de ocurrencia y la magnitud en cada zona
sismogenética y datos referentes a los períodos de retorno de los
terremotos.
El primer problema que se plantea, el de obtener las frecuencias de
ocurrencia de los terremotos, se resuelve utilizando la Teoría de las
Probabilidades (Barbat y Miquel Canet 1994; Yépez et al. 199'1).
El resultado final de la aplicación de métodos probabilistas es la
probabilidad de ocurrencia de terremotos de distinta severidad. El
parámetro que se determina habitualmente es la intensidad
macrosísmica o la aceleración máxima, para un lugar dado y en un
intervalo de tiempo determinado. Este tipo de resultado es de gran
utilidad para la ingeniería a la hora de definir la acción sísmica de
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Aspectos de sismología
diseño, ya que evita el tener que utilizar únicamente los valores
máximos de la acción.
1.3.3 Mecanismo de propagación de la energía sísmica
Una vez conocidas las zonas sismogenéticas del territorio en
estudio y su potencial sísmico, se requiere conocer la forma en que
aquella parte de la energía emitida en la fuente que se convierte en
ondas sísmicas se propaga hasta un punto específico de la Tierra.
Como se observa en la figura 1.4, las ondas sísmicas se propagan a
través de los estratos rocosos hasta llegar al punto donde la señal está
representada por X, . Durante el recorrido R, de la onda tienen lugar
diferentes fenómenos, de los cuales los más importantes son la
expansiÓn geométrica y la atenuación anelástica.
La expansiÓn geométrica representa la disminución de la amplitud
de las ondas en función de la distancia, debido a la variación de la
energía por unidad de volumen provocada por la ampliación del
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Peligrosidad sísmica 17
1.3.4 Evaluación de la peligrosidad sísmica a escala regional
La evaluación de la peligrosidad sísmica en una región completa
puede realizarse mediante varias metodologías. Algoritmos
conocidos, como los de Cornell y McGuire, son habitualmente
utilizados para realizar la mencionada evaluación. Varios otros
métodos, como el propuesto por Egozcue et al. (1991), utilizan
técnicas bayesianas para solucionar el problema de la falta de datos en
regiones de sismicidad moderada 0 baja.
(a (b
Puente ) )
buz
(Comb
100
(km
)
ACELERACION
Figura 1.5 Proceso de evaluación de la peligrosidad sísmica según Thenhaus
et al. (1993).
Para explicar el proceso de evaluación de la peligrosidad sísmica,
se sigue la metodología propuesta por Thenhaus et al. (1993); una
descripción completa del proceso puede observarse en la figura 1.5.
Material autor
18 Aspectos de sismología
protegido por derechos dc
Se considera que el parámetro de cálculo es la aceleración máxima
esperada en terreno firme y que, mediante alguna expresión, dicha
aceleración puede relacionarse directamente con la intensidad
macrosísmica. A partir de la caracterización de las zonas fuente y de
la ubicación del emplazamiento en la región (figura 1.5a), de las leyes
de recurrencia para cada una de dichas zonas fuente (figura 1.5b) y de
las leyes de atenuación (figura 1,5c), se considera el efecto
combinado de cada una de las zonas y se determina la probabilidad
correspondiente a distintos valores de la aceleración del movimiento
sísmico. En la figura 1.5(d) se muestra la probabilidad P(a) de que
una aceleración, generada por una fuente sismogenética cualquiera,
sea igual o inferior a un cierto valor a prefijado, siempre y cuando el
sismo tenga una magnitud mayor que una especificada como mínima,
que usualmente es Almin > 3. La forma típica de P(a) puede verse en
la figura 1.5(d) y la distribución de P(amax) en la figura 1.5(e), para
diferentes tiempos de exposición de la estructura, T, en años.
En el diseño de estructuras se adopta una acción de acuerdo con el
período de vida o tiempo de exposición, T, de la estructura; dentro de
este tiempo se espera que la acción de diseño no sea excedida para un
determinado nivel de probabilidad de ocurrencia. Dicho tiempo de
exposición varía según la importancia de la estructura y, por ello, es
de gran interés relacionarlo con el período de retorno, Tr, de los
terremotos, que es el tiempo medio transcurrido entre la ocurrencia de
sismos con la misma característica específica. Cuando la mencionada
característica es, por ejemplo, la aceleración máxima, el período de
retorno se denomina Tr(amax). La probabilidad de que se exceda,
durante el tiempo de exposición T, en años, el nivel de aceleración
máxima, aunax, de un sismo con un período de retorno dado, puede
expresarse de la siguiente manera (Barbat y Miquel Canet 199'1):
(1.11)
1
Tr(amax)
Mediante relaciones Como ésta se han obtenido mapas de
peligrosidad sísmica para regiones enteras, correspondientes a
con distintas intensidades probables (o distintas
aceleraciones máximas) asociadas a un período de retorno
determinado. Un ejemplo es el mapa de peligrosidad sísmica de
España que se muestra en la figura 1.6. Este mapa se obtuvo
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Peligrosidad sísmica 19
mediante métodos probabilistas y proporciona las intensidades MSK
para un período de retorno de 1000 años.
La influencia del tipo de método utilizado en los resultados de los
estudios de peligrosidad es menos importante que la preparación
cuidadosa de los datos (Yépez et al. 1994). La falta de catálogos
Figura 1.6 Mapa de peligrosidad sísmica para un periodo de retorno de
1000 (IGN 1992).
históricos completos, la inexactitud y, a veces, el desconocimiento
total de las fuentes sismogenéticas, así como el insuficiente
conocimiento de las leyes de atenuación y las incertidumbres en la
localización de los epicentros y en las intensidades, son dificultades
que pueden ser determinantes para la fiabilidad de los resultados,
especialmente en regiones de sismicidad moderada y baja (Egozcue
et al. 1991).
1.3.5 Evaluación de la peligrosidad sísmica a escala local
Los estudios de evaluación de la peligrosidad sísmica proporcionan
datos sobre la probabilidad de que ocurra un sismo de una
determinada severidad, asociado a un período de retorno y a un
tiempo de exposición. La peligrosidad a escala regional proporciona
dicha información para los estratos de terreno firme o roca. No
Vatelial ;ra'croido aar de autor
20 Aspectos de sismología
obstante, muy pocas veces las estructuras se cimentan sobre este
tipo de estratos. por lo que es necesario conocer cuál es el efecto de
la presencia de capas de suelo de menor calidad sobre las
características del movimiento sísmico en el lugar. Por este motivo se
hacen necesarios estudios de la peligrosidad sísmica a escala local,
denominados también estudios de microzonificación. Básicamente,
tales estudios plantean dos tipos de problemas:
efecto de amplificación dinámica debido a
las características mecánicas y geométricas
de las capas de suelo que se encuentra sobre
la roca en el lugar de estudio y la
correspondiente distorsión de la señal
sísmica debida al filtrado de frecuencias;
efectos indirectos producidos por las
ondas sísmicas, tales como deslizamientos,
licuefacción, etc.
a) Efectos de amplificación a escala local
Durante terremotos pasados se han observado
daños graves en estructuras emplazadas en
ciertos lugares más alejados del epicentro que
otros. La comparación de registros sísmicos
obtenidos en el mismo sitio, en el subsuelo y
en la superficie, ha permitido observar
diferencias en la amplitud, en el contenido de
frecuencias y en la duración del movimiento
registrado, tal como puede apreciarse en la
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Peligrosidad sísmica 21
figur1.
a 7.
37
m
5 6
TIEMPO (s)
Figura 1.7 Registros de aceleración en la
superficie y en cl subsuelo obtenidos
en Urasayu, Japón mostrando efectos
locales de amplificación (Faccioli y
Reséndiz 1976).
Al linealizar el proceso de transmisión de
ondas descrito en la figura 1.4, el
comportamiento de un depósito de suelo puede
considerarse como el de un filtro cuya función
de transferencia A depende de las propiedades
dinámicas del suelo y de la geometría del
depósito. Por
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Peligrosidad sísmica 22
ello, el suelo puede actuar no sólo como amplificador de energía, sino
también como disipador. En el primer caso, su comportamiento es el
de un filtro paso-banda, ya que modifica la amplitud y el espectro de
frecuencias de las ondas; en el segundo, amortigua el movimiento del
suelo, al distribuir una parte de la energía de vibración en el suelo del
entorno y otra parte en la estructura. Para la frecuencia de resonancia
se producirían daños severos en las estructuras que no tengan
suficiente capacidad de disipar una parte de la energía inducida por el
terremoto, es decir, que no tengan ductilidad suficiente. De hecho, tal
circunstancia se ha observado durante muchos terremotos ocurridos
en el pasado. Uno de los ejemplos más documentados y
representativos es el del terremoto de México, del año 1985, donde se
alcanzó una magnitud de Ms = 8,1 y la intensidad percibida en el
distrito federal, a del epicentro, llegó al grado IX en la escala AIM,
provocando el colapso parcial 0 total de '100 edificios y causando la
muerte de al menos 10000 personas. La capa sedimentaria saturada
de un antiguo lago que forma el subsuelo de la ciudad, que en ciertas
zonas tiene un espesor de 46 m, causó una fuerte amplificación y se
llegó a registrar una aceleración máxima de más de 4 y hasta 5 veces
la correspondiente a suelo firme. En la figura 1.8 se muestra la
componente este-oeste de los acelerogramas registrados en dos
estaciones diferentes, la primera situada en la Ciudad Universitaria
(UNAM) sobre suelo firme y la segunda en la Secretaria de
Comunicación y Transporte (SCT) sobre suelo blando. La figura 1.9
muestra los espectros de respuesta de los acelerogramas anteriores,
donde puede verse el efecto del suelo blando de la Ciudad de México,
tanto en la amplitud como en el contenido de frecuencias.
El efecto de las condiciones locales de suelo se tornan en cuenta en
los análisis de peligrosidad mediante varios procedimientos, cuya
aplicación depende de los datos que se tengan y de la importancia del
problema. Las normativžus de diseño de edificios suelen tornar en
cuenta el efecto del suelo multiplicando el cortante en la base (véase
el Capítulo 2) por un factor de sitio S; por ejemplo, en el Uniform
Building Code (UBC) del año 1985, el factor S varía entre 1,0 para
suelos firmes o roca y 1,5 para suelos blandos arcillosos. Sin
embargo, en la normativa de 1989 aparece un factor de 2 para un
suelo muy blando de gran espesor.
Otra alternativa de análisis se basa en el uso de relaciones
obtenidas a partir de observaciones, que indican una fuerte
correlación entre la velocidad de las ondas de cortante y el factor
medio de amplificación espectral horizontal.
;ra'croido aar de autor
Peligrosidad sísmica 23
Se ha observado que los accidentes orográficos, tales como colinas
o montañas, pueden amplificar la señal en un IO ó 20%. Algunas
Valeria!
60
20 30 40 50 60
TIEMPO (s) 100
Figura I Acelerograma de la componente est.e-ocste del terremoto de
Michoacán, México, 1985 (Bertero 1992).
Vatelial ;ra'croido aar de autor
24 Aspectos de sismología
PERIODO (s)
Figura 1.9 Espectros de respuesta (amortiguamiento de las componentes
del sismo dc Michoacán (Bertcro 1992).
normativas como, por ejemplo, la francesa incluyen un factor que
varía entre 1,0 y 1,4, dependiendo de la forma del accidente. Sin
embargo, las correcciones de parámetros de peligrosidad debidas a
este fenómeno no son muy utilizadas en la actualidad (Jalil 1992).
Valeria!
Una manera más rigurosa de representar los efectos de
amplificación del suelo considera su modelación mediante columnas
definidas a partir de criterios geológicos, topográficos y geotécnicos.
Algunos modelos admiten un comportamiento lineal del suelo, con
parámetros elásticos que no varían en función de la excitación
dinámica (Elccioli y Reséndiz 1976); otros consideran su no linealidad
utilizando formulaciones semiacopladas mediante técnicas de
elementos finitos.
b) Efectos indirectos
Los efectos locales indirectos más importantes son la licuefacción,
los deslizamientos, los asentamientos y las avalanchas. Al examinar
los efectos de los terremotos pasados se ha podido observar que, en
ciertas zonas, dichos fenómenos suelen ser la principal causa de las
pérdidas, tanto materiales como de vidas humanas. Fenómenos de
este tipo se han producido durante los terremotos de Niigata (1964)
Alaska (1964), Montenegro (1979), Loma Prieta (1989), Colombia
;ra'croido aar de autor
Peligrosidad sísmica 25
(1992, 1994), Kobe (1995), etc., por lo que su consideración en la
evaluación de la peligrosidad sísmica se hace necesaria.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Capítulo 2
Elementos de
dinámica de estructuras
Escrito en colaboración con J. Miquel Canet
2.1 MODELOS DINÁMICOS
2.1.1 Estructuras y modelos estructurales
Desde el punto de vista del cálculo numérico, la respuesta sísmica
de una estructura es el resultado de "filtrar" la señal sísmica a través
de la misma estructura. La obtención de dicha respuesta, es decir, un
análisis sísmico, requiere la definición previa tanto del movimiento
del terreno como de las características estructurales. El sujeto del
análisis no es la propia estructura, sino un modelo mecánico de la
misma que, en este caso, es uno dinámico. La definición de tal
modelo depende del tipo de estructura analizado y pretende no sólo
proporcionar una descripción realista de su comportamiento, sino
también desarrollar una serie de entre las acciones y la
respuesta que describan el modelo matemático del problema (Barbat y
Miquel Canet 1994). Concretamente, la modelización de una
estructura debe seguir los pasos que pueden verse en el diagrama de
bloques de la figura 2.1.
EXCITAC16N MODELO MODELO PROCEDIVIENTOS RESPUESTA
SISMICA DINÁMICO MATEMÁTICO NUŒRICOS SISMICA
Figura 2.1 Diagrama de bloques para el cálculo de la respuesta sísmiCa
de una estructura.
Valeria!
;ra'croido aar de autor
dinámicos
Modelos 27
Sin embargo, en el caso de estructuras uniaxiales con masa
distribuida, como la de la figura 2.2, también es posible utilizar una
simplificación que reduzca el número de grados de libertad. Dicha
simplificación consiste en admitir la hipótesis de que los
desplazamientos de la estructura, descritos por la función t), pueden
definirse como una combinación lineal de un número finito de
funciones de forma elementales como las que pueden verse en la
figura 2.3, con unas amplitudes 4 (t) dependientes del tiempo (Clough
y Penzien 1993)
t) = /3i(t)
Las funciones de forma u (y) deben ser compatibles con las
condiciones de apoyo de la estructura. Las funciones 4 (t) son
conocidas con el nombre de coordenadas gcnemlizadas y este método
de discretización es el de los desplazamientos generalizados.
(d)
Figura 2.3 Sistema con masa distribuida modclizado por el método de
los desplazamientos generalizados. (a) Modelo continuo;
(b), (c), (d) coordenadas generalizadas.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
En el caso de los edificios, la masa de la estructura está
habitualmente concentrada en unas zonas de la estructura fácilmente
identificables. Por este motivo, los modelos dinámicos que suelen
considerarse en este caso utilizan el método de las masas
concentmdas,
28
de fácil aplicación y que proporciona resultados suficientemente
precisos. Siempre es posible modelizar una estructura continua como
un Sistema discreto de masas concentradas, conectadas entre sí
mediante resortes. Las masas se concentran en puntos predefinidos de
la estructura y simulan el efecto de las fuerzas de inercia reales que se
producen en la estructura durante su vibración. En consecuencia, el
número de grados de libertad del modelo puede también definirse
como el número total de componentes de desplazamiento según los
cuales las masas concentradas vibran (Barbat y Miquel Canet 1994).
Como un ejemplo, puede verse el pórtico plano de la figura 2.4(a)
sometido a un movimiento sísmico de aceleración a(t) en su propio
plano. Si se hace la simplificación de despreciar la deformación por
esfuerzo axil de los pilares y forjados, el pórtico puede modelizarse
mediante el sistema con varios grados de libertad con masas
concentradas de la figura '2.40)).
(b)
Figura 2.4 Modelos dinámicos de masas concentradas para pórticos.
(a) edificio de cortante y (b) su modelo dinámico; (c)
pórtico espacial modelizado como un sistema de 10
dinámicos
grados de libertad y (d) su modelo con dos grados de
libertad.
En la figura 2.4(c) se esquematiza un pórtico tridimensional
sometido a la acción de un terremoto que produce vibraciones en la
dirección :r. Dicha dirección está contenida en el plano de simetría
del pórtico. En la hipótesis de forjado flexible, la estructura tendría
diez grados de libertad ) mientras que si se supone que
•
10
' de grados de libertad queda
los forjados son rígidas, el número
reducido a dos, siendo éstos los desplazamientos XI y X2 de los
pisos, tal como se observa en la figura 2.'l(d). En el supuesto de que
el
Material protegido por derechos dc autor
Modelos 29
pórtico no tuviera un plano de simetría 0 si la dirección del terremoto
no estuviera contenida en dicho plano, en el modelo se tendrían que
considerar grados de libertad adicionales a fin de incluir en el análisis
la posibilidad de giro de los forjados en su propio plano, es decir, el
fenómeno de torsión global del edificio. Este es el caso que se
describe en la figura 2.5, donde el modelo tridimensional de la figura
2.5(a) puede sustituirse por el de la figura 2.5(b), que considera la
torsión de una forma simplificada, haciendo la hipótesis de forjados
rígidos y de deformación por axil nula en los pilares (Barbat y Miquel
Canct 1994).
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
(a) (b)
Figura 2.5 Modelo dinámico de pórtico tridimensional con torsión. (a)
modelo completo; (b) modelo simplificado.
La identificación de grados (le libertad de una estructura es una
operación de gran importancia, que requiere un cierto rigor, habida
cuenta de su influencia en lŒs resultados del análisis dinámico
(Barbat 1982). El método de las masas concentradas es muy eficiente
en la modelización de los edificios, que son estructuras caracterizadas
por una concentración real de su masa en algunos puntos discretQs.
En este caso, el modelo dinámico se obtiene concentrando la totalidad
de la masa en estos puntos, suponiendo que el resto de la estructura
tiene solamente rigidez: pero no masa.
En el caso de modelos continuos, el procedimiento que más se utiliza
hoy en día es el método de los elementos finitos, en el cual el con-
Elementos de dinámica de estructuras
30
tinuo analizado es sustituido por una malla formada por un número
finito de subdominios conectados entre sí en un número finito de
nodos. El comportamiento dinámico del continuo original está
gobernado por las leyes de la Mecánica del Medio Continuo, pero los
valores numéricos de las funciones solución se calculan únicamente
en los nodos. La solución correspondiente a puntos del continuo que
no sean nodos se obtiene utilizando funciones de interpolación. La
exactitud de la solución depende tanto del número de elementos
empleados en la discretización como del tipo de funciones de
interpolación utilizadas (Zienkiewiœz y Taylor 1989).
2.2 ECUACIONES DEL MOVIMIENTO PARA
EDIFICIOS CON COMPORTAMIENTO LINEAL
2.2.1 Generalidades
Las expresiones matemáticas que gobiernan la respuesta dinámica
de las estructuras se conocen con el nombre de ecuaciones del
movimiento. Dichas ecuaciones se obtienen aplicando cualquiera de
los principios de la mecánica clásica, como, por ejemplo, el principio
de d'Alembert, el de los trabajos virtuales, 0 el de Hamilton. En el
caso de los edificios, los modelos dinámicos más usuales son el de
edificio de cortante y el de pórtico tridimensional.
2.2.2 Edificios de cortante
El modelo más sencillo con varios grados de libertad que se puede
utilizar para describir el comportamiento dinámico de una estructura
es el de edificio de cortante. Dicho modelo se representa
esquemáticamente en la figura 2.6. Está basado en la hipótesis de que
el edificio es simétrico, los forjados son infinitamente rígidos, los
pilares no sufren deformación por axil y, en consecuencia, los únicos
movimientos de los nudos son los horizontales.
El modelo de la figura '2.6(a) está sometido a una aceleración
horizontal a(t) de origen sísmico. A la velocidad y al desplazamiento
del movimiento sísmico del terreno se les denomina v(t) y d(t),
respectivamente. Las ecuaciones del movimiento pueden deducirse
estableciendo el equilibrio dinámico de cada masa, de acuerdo con el
principio de d'Alembert. Aislando la masa mr e introduciendo todas
las fuerzas correspondientes, incluidas las de inercia, se obtiene el
;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
esquema de la figura 2.6(b). Expresando el equilibrio dinámico de la
masa Inr en un sistema de referencia no inercial, con el origen en la
posición inicial del edificio, se obtiene
Valeria!
32
donde X es el vector de desplazamientos respecto a la base del
edificio de cortante, {1} es un vector formado por unos y K es la
matriz de rigidez, que en este caso particular es tridiagonal y se
escribe en la siguiente forma:
o o
o k3+k4
-k4
en donde kr = 12EIr/hr es la rigidez cortante del grupo de pilares r,
siendo Ir la suma de los momentos de inercia de los pilares situados
entre los pisos r y r — I y hr la altura de tales pilares. matriz de
masa M es diagonal para modelos de cortante y la matriz de
amortiguamiento C se considera, en una primera aproximación,
proporcional a la de masa, a la de rigidez, 0 una combinación lineal de
las dos. Reemplazando las ecuaciones (2.3) en (2.2), se obtienen las
ecuaciones de movimiento del modelo
MX(t) + cÑ(t) + KX(t) (2.4)
En el caso de un sistema con un solo grado de libertad, la ecuación
diferencial del movimiento es
—ma(t) (2.5)
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
donde m, c y k son la masa, el coeficiente de amortiguamiento y la
rigidez del modelo, respectivamente, y es el desplazamiento según la
dirección del grado de libertad.
2.2.3 Modelo general de pórticos
En el caso más general (le una estructura espacial formada por
barras, es preciso considerar en el modelo seis grados de libertad por
nudo: tres desplazamientos y tres giros. Al mismo tiempo, es
conveniente incluir en las ecuaciones del movimiento el efecto de la
propagación de un terremoto en una dirección arbitraria respecto a la
estructura. Para ello, la aceleración del terreno a(t) se descompone en
sus componentes ax(t), ay(t) y az(t). En consecuencia, la ecuación del
movimiento (2.5) se modifica para tener en cuenta la nueva definición
34
Las vibraciones libres amortiguadas en el modelo dinámico se
expresan como
(2.9)
y, cuando se prescinde del amortiguamiento, se obtiene
(2.10)
que es el sistema de ecuaciones que describe las vibraciones libres no
amortiguadas del modelo.
En todas las ecuaciones del movimiento, (2.6), (2.8), (2.9) y (2.10),
la matriz de rigidez K es exactamente la misma que en el caso
estático, mientras que la matriz de masa M es habitualmente diagonal.
Si en el vector de desplazamientos D(t) se consideran giros, será
necesario incluir en la matriz de masa M la inercia de rotación, pero la
influencia de dichos giros en la solución del problema es, en general,
pequeña.
2.3 CARACTERÍSTICAS DINÁMICAS DE LAS
ESTRUCTURAS
2.3.1 Modelos con un grado de libertad
Las características dinámicas del modelo con un solo grado de
libertad se definen estudiando sus vibraciones libres no amortiguadas,
que están gobernadas por la ecuación
(2.11)
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
que se obtiene a partir de (2.10). Se supone que dicho modelo vibra
debido a algunas condiciones iniciales, ya sean de desplazamiento, de
velocidad o de aceleración, y que no está sometido a ningún tipo de
perturbaciones durante su vibración. Este es un caso teórico,
conservativo, en el cual el modelo no disipa la energía inicial que se le
ha inducido, por lo que las vibraciones durarían un tiempo infinito.
Dividiendo por m y usando la notación = k/rn, la ecuación (2.11) se
transforma en
(2.12)
La magnitud se denomina pulsación o frecuencia circular, 0
simplemente frecuencia de vibración del modelo, y se expresa en
mdianes por segundo. Dicha pulsación cs una de las características
dinámicas del sistema. Otra característica es el período natuml T,
definido por
27
(2.13)
Vatelial ;ra'croido aar de autor
dinámicas de
Características las estructuras 35
y medido en segundos. Finalmente, la frecuencia cíclicn f viene dada
por
(2.14)
y se expresa en ciclos por segundo o Hertz.
La solución general de la ecuación (2.12) puede escribirse de la
forma
= Asen (a:t -i- e) (2.15)
donde A es la amplitud del movimiento y II.' el ángulo de fase. Los
valores de A y gb se calculan a partir de las condiciones iniciales del
problema. Por ejemplo, para un desplazamiento inicial = y una
velocidad inicial = '*o, se obtienen los valores (Clough y Penzien
1993)
tan = (2.16)
2.3.2 Modos naturales de vibración
Las características dinámicas de los modelos con varios grados de
libertad se definen analizando sus vibraciones libres, que están
gobernadas por la ecuación (2.10) que se reescribe aquí
Mb + KD=O (2.17)
Esta ecuación tiene soluciones particulares del tipo
(2.18)
El vector A contiene las amplitudes del desplazamiento, es la
pulsación y el ángulo de fase. Aplicando (2.18) en (2.17), se obtiene
(2.19)
Este sistema de ecuaciones algebraicas lineales y homogéneas
constituye un problema de autovalores. Dicho sistema tiene
soluciones A distintas de la trivial decir, el modelo vibra— solamente
si el determinante de la matriz de coeficientes es igual a cero
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos dinámica de estructuras
K - w,2Ml = O (2.20)
Si el determinante se desarrolla en sn forma polinómica se obteniene
la ecuación característica
36 de
(2.21)
En el caso de modelos estructurales, la matriz de rigidez K y la de
masa M son reales y simétricas. Además, K es definida positiva y M
es semidefinida pcLsitiva Como mínimo. En el caso en que M sea
definida positiva, la ecuación característica proporciona n soluciones
positivas y, en consecuencia, n valores reales. Si la matriz M es
solamente semidefinida positiva, el número de soluciones es menor.
Los n autovalores son las frecuencias propias o pulsaciones del
modelo estructural, que pueden ordenarse en la diagonal principal de
la matriz espectral n. La frecuencia más baja se denomina frecuencia
fundamental. LOS períodos propios del modelo se definen por
277
(2.22)
en donde TI es el período fundamental. El autovector A, puede
obtenerse a partir de la ecuación (2.19), expresando todos los
términos de A, en función de uno cualquiera de ellos, por ejemplo, .
De esta manera se definen los [Link] normalizados cp = ,
. , n, cuyo primer elemento es igual a la unidad. Otra
forma de normalizar los autovectores parte de la relación
T
AiMAi = (2.23) lo que permite aplicar
la siguiente fórmula:
(2.24)
que asegura el cumplimiento de la condición = l. Los autovectores ,
que pueden ordenarse en la matriz modal representan las formas del
sistema durante la vibración en cada una de sus autofrecuencias. Por
ello, los autovectores reciben en el análisis estructural el nombre de
formas natumles de vibmción 0 formas modales. Un autovalor u.'i
con su autovector correspondiente cp constituye el modo natural de
vibración i.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
La condición de ortogonalidad de dos vectores es
(2.25)
Pueden introducirse condiciones de ortogonalidad semejantes respecto
a la matriz de masa M y respecto a la de rigidez K por medio de
Características de amortiguamiento de las estructuras 37
las expresiones (Bathe 1982, Newmark y Rosenblueth 1971)
tpTMtp — O (2.26)
VTKtp = 0 (2.27)
Las condiciones de normalidad y de ortogonalidad pueden expresarse
de manera compacta como condición de ortonormalidad respecto a la
matriz de masa = l, donde I es la matriz identidad. Si no se utiliza
esta última condición, puede escribirse la siguiente ecuación para la
matriz de masa:
(2.28)
donde es diagonal. De igual forma, la condición de
ortonormalidad respecto a la matriz de rigidez se escribe
(2.29)
es una matriz diagonal cuyos términos no nulos valen —
El problema de autovalores
(2.30)
se resuelve mediante técnicas numéricas, tales como se exponen en
Barbat y Miquel Canet (1994), pero en muchos casos no es necesario
calcular todos los autovalores y autovectores contenidos en la
ecuación (2.30). De hecho, es posible obtener una buena
aproximación a la solución del problema dinámico utilizando
solamente los autovalores más bajos de la estructura.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos dinámica de estructuras
2.4 CARACTERÍSTICAS DE AMORTIGUAMIENTO DE
LAS ESTRUCTURAS
2.4.1 Origen de las fuerzas dc amortiguamiento
Las fuerzas de amortiguamiento están producidas en las estructuras
por diversas causas, entre las que pueden citarse las siguientes
(Timoshenko y Young 1948; Barbat y Miquel Canet 1994):
Rozamiento entre superficies de deslizamiento, las cuales pueden
estar secas 0 lubricadas; la fuerza de amortiguamiento, de
acuerdo con la hipótesis de Coulomb, es proporcional a la fuerza
nor-
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Características de amortiguamiento de las estructuras 39
Si se define la frecuencia de vibración amortiguada como
(2.33)
la solución general de la ecuación (2.31) puede escribirse en la forma
(Barbat y Miquel Canet 1994)
Ae sen (4t + (2.34)
Los coeficientes A y se calculan a partir de las condiciones iniciales
del problema.
2.4.3 Sistemas con varios grados de libertad con
amortiguamiento proporcional
En el caso de estructuras de edificación se suelen realizar algunas
hipótesis simplificadorms en la matriz de amortiguamiento, a fin de
obtener una representación numérica razonable de las propiedades de
amortiguamiento de la estructura. Una de estas hipótesis consiste en
suponer que existe un mecanismo de pérdida de energía homogéneo
cn toda la estructura (Wilson y Penzien 1972). En tal caso, puede
desarrollarse una matriz de amortiguamiento que cumpla la condición
de ortogonalidad respecto a la matriz modal
(2.35)
siendo C• una matriz diagonal de amortiguamiento generalizado
Esta condición define el amortiguamiento pmporcional que indica
la manera de obtener la matriz de amortiguamiento: ésta se considera
proporcional a la matriz de masa, a la matriz de rigidez o se obtiene a
partir de una combinación lineal de ambas. De esta forma, el
amortiguamiento puede ser especificado para cada modo de vibración
de la estructura, usando la fracción del amortiguamiento crítico v.
Cuando la matriz de amortiguamiento C es proporcional a la matriz
de masa
(2.36)
se verifica la condición de ortogonalidad cpTCtp = O, i j.
Sustituyendo (2.36) en (2.35), se obtiene la sigmiente ecuación de
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
definición de
la matriz deRespuesta de sistemas con un grado de libertad 41
senœ'vt + COS
amortiguamiento generalizado:
(2.37)
(2.41)
sen — T)) CIT
;ra'croido aar de autor
Si la excitación se aplica durante un tiempo suficientemente largo,
el efecto de las vibraciones libres amortiguadas desaparece debido al
amortiguamiento. Por ello, a los términos de vibración libre se les
denomina respuesta transitoria. Algún tiempo después de iniciado el
movimiento, la respuesta del sistema se reduce al término de
vibraciones forzadas, cuya frecuencia coincide prácticamente con la
frecuencia predominante de la excitación (Newmark y Rosenblueth
1971). A dicho término se le conoce con el nombre de respuesta
estacionaria.
La integral de Duhamel tiene solución analítica solamente para
ciertas funciones particulares que describen la excitación, por lo que
en general debe resolverse numéricamente.
a) Solución "ea;acta
El cálculo de la solución general de la ecuación del movimiento
puede efectuarse de manera directa utilizando la ecuación (2.40), es
decir, evaluando la solución particular definida por la integral de
Duharnel. Si la aceleración sísmica a(t) se define a trozos y es lineal
en cada uno de los intervalos de tiempo desiguales de la figura 2.7, la
integral de Duhamel tiene primitiva y, por lo tanto, puede obtenerse la
solución analítica de la ecuación del movimiento.
Figura 2.7 Función de excitación lineal.
42
Se supone que las condiciones iniciales del sistema son nulas, con
lo que el problema se reduce al cálculo de la primitiva de la integral
de Duhamel de la ecuación (2.41). Es conveniente expresar
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
primerarnente dicha integral en la siguiente forma (Craig 1981;
Barbat y Miquel Canet 1994):
(2.42)
donde
A(t) COS
(2.43)
senwvT (IT (2.44)
Al ser a(t) recta en el intervalo (ti_ l , ti) (figura 2.7), puede
expresarse como a ( T) = — ti—l), donde s — [a(ti) —
(ti ti. l) es la pendiente de la recta. Utilizando estas ecuaciones se
obtienen las siguientes primitivas exactas para las integrales (2.43) y
(2.44):
A(to = vwa(T) + s(l — 2v2)) cos u.'vT-+
(2.45)
+ (wa(T) — 2vs senw'vT
B(t0 = vua(T) -+- s(l — W'vT—
(2.46)
'2VS COS u..'vT
;ra'croido aar de autor
También es posible obtener la respuesta exacta para la velocidad y
para la aceleración relativa i(t) del sistema, derivando la integral de
Duhamel
Valeria!
Respuesta de sistemas con un grado de libertad 43
= —e —VW A(t) cos wvt + B(t) sena.'vt + wvx(t) (2.47)
.i(t) = —u2.r(t) — + a(t) (2.48)
siendo las integrales A(t) y B(t) las mismas de las ecuaciones (2.45) y
(2.46). La única fuente dc error de la solución se encuentra en los
errores de redondeo.
b) Soluciones numéricas
Existen, básicamente, dos grupos de procedimientos de cálculo
numérico de la respuesta de un sistema con un solo grado de libertad.
En cl primero se enmarcan los métodos que integran directamente la
ecuación diferencial (2.39) como, por ejemplo, los métodos de
Newmark, de Wilson, de las diferencias centrales, etc. (Wilson 1986;
Barbat y Miquel Canet 1994). El segundo parte de la resolución de la
ecuación (2.41), lo que requiere la evaluación numérica de la integral
de Duhamel. Todos los métodos mencionados, tanto los del primer
grupo como los del segundo, requieren que la excitación sea
discretizada a intervalcxs de tiempo constantes, siendo ésta una
característica intrínseca de cada uno de ellos. Hay que señalar que el
mismo proceso de discretización también introduce errores en la
solución, hecho que no ocurre con la solución "exacta" descrita
anteriormente. Los mencionados intervalos de tiempo tienen que ser
suficientemente pequeños para asegurar tanto la estabilidad y
precisión de la respuesta como la correcta discretización de la señal
sísmica.
2.5.2 Espectros sísmicos de respuesta
La respuesta estacionaria en desplazamientos de un sistema con un
solo grado de libertad viene dada por la ecuación (2.40), en donde
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
es una función de v, w' y a(t). Derivando respecto al tiempo esta
ecuación, se obtiene la historia de la respuesta en velocidades
a(T) e COS — T) (2.49)
+
Derivando de nuevo, se obtiene la respuesta en aceleraciones totales
del sistema
;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de
estructuras
i(t) + a(t) =
wv
Elementos de dinám
senwv(t — T) dT— (2.50)
Elementos de dinámica de estructuras
Los espectros de respuesta en desplazamientos, velocidades y
aceleraciones correspondientes a tm cierto acelerograma se definen
como los valores máximos de la respuesta expresados en función de
la frecuencia w' y de la fracción del amortiguamiento crítico v
SI v) = li(t) +
Utilizando en estas ecuaciones de definición (le los espectros las
expresiones (2.40), (2.49) y (2.50), puede escribirse
sen (t —T) dT (2.51)
COS (l —T) dT4-
(2.52)
(t — T) clT—
(2.53)
Tal como puede verse, Sar y Str son, respectivamente, los valores
máximos de los desplazamientos y velocidades relativos, mientras
que Sar es el máximo valor de la aceleración absoluta de la respuesta
de un modelo con un solo grado de libertad.
Para obtener expresiones más sencillas que las dadas en (2.51)
(2.52) y (2.53) se han introducido algunas aproximaciones. En primer
46
Elementos de dinámica de estructuras
Figura 2.8 Representación trilogarítmica de un espectro sísmico de r(spuesta.
2.6 RESPUESTA DE SISTEMAS CON VARIOS
GRADOS DE LIBERTAD MEDIANTE ANÁLISIS
MODAL
2.6.1 Desacoplamiento modal
Se considera un modelo general de edificio cuyo movimiento está
descrito por las ecuaciones (2.8). Las vibraciones libres no
amortiguadas del sistema están gobernadas por la ecuación (2.10).
Las n frecuencias propias y las n formas propias de vibración cp de la
estructura son solución del sistema homogéneo de ecuaciones
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
algebraicas (2.30). Los vectores son ortogonales respecto a las
matrices
Material protegido por derechos dc autor
48
cpTM.J
—Qa(l) (2.63)
donde se ha introducido el coeficiente Q, , denominado cx)cficiente dc
participación modal
('2.64)
La ecuación (2.63) puede resolverse utilizando el método exacto de
integración a trozos descrito en el Apartado 2.5.1.
2.6.2 Caso del modelo de edificio de cortante
En el caso de los edificios más usuales se recurre a modelos de
cálculo que, si bien utilizan algunas simplificaciones, proporcionan
resultados con una precisión satisfactoria. En este sentido, uno de los
más usados es el modelo de edificio de cortante que puede verse la
figura 2.9. La estructura se supone separada en sus dos componentes
ortogonales, y se realiza, por separado, un análisis plano de cada una
de ellas. Los pórticos planos que la componen se idealizan mediante
diafragmas rígidos en los pisos y considerando la traslación horizontal
como único grado de libertad por planta. Por este motivo, la torsión
global se tendrá en cuenta en el análisis de una manera desacoplada,
después de efectuar el análisis dinámico. Es importante aclarar que en
los cálculos sísmicos previstos habitualmente en las normativas de
diseño de edificios se utilizan modelos de edificio de cortante, como
el de la figura 2.9, cuyo movimiento sísmico está descrito por la
ecuación (2.4).
Desacoplando la ecuación (2.4) utilizando la ecuación (2.58), que
en este caso se escribe en la forma X = ep donde el
Elementos de dinámica de estructuras
vector X contiene los desplazamientos incógnita del problema, se
obtienen n expresiones de la forma (2.63). En este caso el coeficiente
de participación modal Qi viene dado por la siguiente ecuación:
(2.65)
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Respuesta de sistemas lineales con varios grados de libertad
49
a(t)
Figura 2.9 Modelo de edificio de cortante.
Cuando se utiliza la condición de normalización cperAl p = 1, el
coeficiente de participación modal queda en la forma Q = Er_l
Obsérvese que si se sustituye la masa Mr por el peso Gr, la ecuación
(2-65) proporcionará el mismo valor Q.
A medida que aumenta el orden de las frecuencias, los errores que
éstas contienen son mayores, por lo que las frecuencias de los
primeros modos de vibración son las más exactas. Al mismo tiempo,
los modos inferiores contienen menor energía elástica de
deformación, motivo por el cual influyen en mayor medida en la
respuesta de la estructura. Por todo ello, en el análisis se incluye un
número menor que n de modos propios de vibración y,
consecuentemente, la ecuación (2.58) se suele reescribir de la
siguiente manera (Newmark y Rosenblueth 1971; Bathe 1982; Barbat
y Miquel Canet 1994):
(2.66)
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
Habitualmente, el número q de ecuaciones del tipo (2.63) que es
necesario resolver es mucho menor que el número n de modos de
vibración del modelo.
50
Una forma de estudiar el comportamiento dinámico de una
estructura consiste en obtener la evolución en el tiempo de su
respuesta. Para ello, una vez calculadas las respuestas generalizadas
X, (t) resolviendo ecuaciones del tipo (2,63), éstas se aplican en
(2.66) para obtener la historia de los desplazamientos X(t).
Seguidamente, pueden determinarse los esfuerzos por procedimientos
propios a un análisis estático. Esta manera de definir la respuesta de
una estructura proporciona un exceso de información, puesto que en
el diseño de estructuras es, habitualmente, suficiente utilizar los
valores máximos de la respuesta.
2.6.3 Respuestas máximas modales de edificios de cortante
utilizando espectros de respuesta
La ecuación desacoplada (2,63) puede también resolverse usando
espectros de respuesta; en este caso se obtiene unicamente la
respuesta máxima. Para explicar la base teórica de las normativas de
cálculo sísmico, los desarrollos que se efectúan a continuación se
referirán al modelo de edificio de cortante.
Se considera que la acción sísmica está definida mediante el
espectro de respuesta en aceleraciones Sa, correspondiente a un
movimiento del terreno de aceleración a(t). La ecuación
Ñ(/) 2 vw• -+- u'2x(t) = a(t) (2.67)
es similar a la ecuación (2.39) que describe cl movimiento de un
modelo con un solo grado de libertad. Por este motivo, la respuesta
generalizada máxima en aceleraciones, Ñ(t)max que se obtiene
resolviendo la ecuación (2.67), es igual a Sa. De la comparación de
las ecuaciones (2.63) y (2.67) se deduce que la aceleración
generalizada máxima correspondiente al modo de vibración i,
obtenida como solución de la ecuación (2.63), es
(2.68)
El desplazamiento generalizado máximo en el modo i de vibración se
expresa teniendo en cuenta que (Su) = W2(Sd) , siendo (Sd)i el
espectro de respuesta en desplazamientos. En consecuencia
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Respuesta de sistemas lineales con varios grados de libertad
\ (t)rnax = Q (2.69)
Se estudiarán a continuación una serie de parámetros que
caracterizan las respuestas modales máximas de un edificios de
cortante 51
del tipo representado en la figura 2.9. Dicho edificio tiene n gradcxs
de libertad (r es un grado de libertad corriente) y en su análisis se
incluirán, de acuerdo con las ecuaciones (2.66), q modos de vibración
(i es un modo de vibración corriente). De las características más
importantes de la respuesta se analizarán las siguientes: las fuerzas
sísmicas equivalentes modales en las plantas, los corrimientos
modales de dichas plantas y el cortante modal en la base. A éstas hay
que añadir otras características que, en ciertos casos, también pueden
tener una influencia significativa en el diseño de los edificios:
cortantes modales de piso, momento modal de vuelco y momento
modal de torsión. Un concepto muy importante, que permite
determinar de manera rigurosa el número de modos de vibración que
se deben incluir en el análisis, es el de peso efectivo modal.
• Desplazamientos modales máximos. Los desplazamientos
modales máximos según todos los grados de libertad del modelo se
pueden escribir en la forma
(X, )max (2.70)
En esta ecuación, Q es el vector de los coeficientes de forma o de
distribución correspondientes al modo i de vibración y Dichos
coeficientes se conocen como coeficientes de forma, puesto que
dependen de las formas propias de vibración de la estructura.
ni max
• Desplazamientos modales relativos entre pisos. Una
caracteristica de la respuesta estructural muy importante en el diseño
es el desplazamientos relativo entre dos pisos sucesivos, llamado
también desviación de piso. El valor modal de dicha característica
viene dado por la ecuación
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
(2.71)
siendo Su valor máximo (Ari)rnax.
• Cortantes modales de piso. La fuerza sísmica equivalente, Fr: ,
correspondiente a un modo de vibración i y a un piso r del modelo de
la figura 2.9, se calcula aplicando la segunda ley de Newton
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Respuesta de sistemas lineales con varios grados de libertad
53
que relaciona el cortante modal en la base con la aceleración máxima
de respuesta reducida por la aceleración de la gravedad. Comparando
la ecuación (2.78) con la ecuación (2.77) se deduce la expresión del
peso efectivo modal
(2.79)
ExplT•sando el coeficiente Q proporcionado por la ecuación (2.65) en
la siguiente forma:
('2.80)
se obtiene la siguiente ecuación para los pesos efectivos modales:
(2.81)
Se demuestra (Clough y Penzien 1993) que la suma sobre todos los
modos de vibración de los pesos efectivos modales es igual al peso
total de la estructura
(2.8'2)
Esta ecuación es muy útil para determinar el número de modos de
vibración que tienen una influencia significativa en la respuesta
estructural. Una condición satisfactoria que se utiliza habitualmente
en el diseño sísmico es
(2.83)
Dicha condición permitc determinar el número q de modos de
vibración necesario para que la suma de su correspondiente peso
Vatelial ;ra'croido aar de autor
efectivo modal sea al menos un 90% del peso real total de la
estructura. Y es q el número de modos de vibración que se debe
incluir en el análisis estructural.
55
• Esfuerzos seccionales modales. Una vez obtenidas todas las
características modales, se procede al cálculo de los esfuerzos
seccionales, para los q modos de vibración que se incluyen en el
análisis, mediante procedimientos estándar de la estática de
estructuras.
El máximo de los esfuerzos modales en cada grado de libertad no
se produce en el mismo instante de tiempo, tal como sería necesario
para poder aplicar las ecuaciones (2.66). En consecuencia, cualquiera
de las respuestas máximas totales de la estructura que se quiera
calcular deberá evaluarse de una manera aproximada, mediante
procedimientos estadísticos.
2.6.4 Cálculo de la respuesta máxima total
Una primera forma de aproximar la respuesta máxima total de una
estructura es considerando la suma de los valores absolutos de las
contribuciones modales máximas. Sin embargo, el valor que se
obtiene de esta manera es un límite superior de la respuesta máxima
total, que superará en mucho la respuesta máxima real.
Otro procedimiento, que habitualmente conduce a resultados
c0rrectos si las frecuencias propias de la estructura analizada están
bien separadas, evalúa la respuesta máxima total como la raíz
cuadrada de la suma de los cuadrados de las respuestas modales
(Squarz Root of Sum of Squares, SRSS) (Newmark y Rosenblueth
1971). Si se incluyen en el cálculo q modos de vibración, una
respuesta máxima cualquiera R de la estructura (esfuerzo seccional,
desplazamiento, etc.), se calcula de acuerdo con el procedimiento
SRSS mediante la siguiente ecuación:
Rmax (2.88)
Cuando la estructura tiene frecuencias propias con valores
cercanos decir, la diferencia entre dos frecuencias consecutivas
es menor que el 10% de la más baja—, el método SRSS puede
subestimar 0 sobreestimar en mucho la respuesta total. También
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Respuesta de sistemas lineales con varios grados de libertad
pueden producirse errores importantes si el análisis que se lleva a
cabo es tridimensional y el efecto de la torsión es significativo. Por
este motivo, Der Kiureghian (1980) y Wilson et al. (1981)
propusieron Otro procedimiento, denominado Complete Quadratic
Combination (CQC), que tiene sus fundamentos en la teoría de las
vibraciones aleatorias y que proporciona mejores resultadas que el
SRSS. El método CQC calcula la respuesta máxima total de la
estructura mediante la siguiente
ecuación:
56 Elementos de dinámica de estructuras
Rmax (2.89)
El termino modal
(2.90)
Vatelial ;ra'croido aar de autor
sc aproxima mediante la siguiente expresión:
donde = es la relación entre las frecuencias propias de los modos i, r,
v, y v, son las fracciones del amortiguamiento crítico
correspondientes a los modos de vibración i, j.
En el caso particular en que la fracción del amortiguamiento crítico
es constante y = 1, la ecuación (2,89) proporciona = l. Puede
observarse que si las frecuencias están separadas, los términos
cruzados son despreciables y el método CQC proporciona resultados
muy parecidos al método SRSS.
2.6.5 Normativas de cálculo sísmico
En la mayoría de las normativas de cálculo sísmico del mundo se
utiliza una única función genérica para la curva de amplificación de
las aceleraciones, válida para toda la zona sísmica a la que se refiere
la normativa. Esta función de amplificación genérica, una vez
multiplicada por la aceleración sísmica máxima del terreno,
proporciona la aceleración de respuesta máxima de un modelo Con
un solo grado de libertad como función del período propio de dicho
modelo, es decir, un espectro de respuesta en aceleraciones (Barbat y
Miquel Canet 1994). Los espectros de respuesta genéricos que se
obtienen de esta forma se ajustan luego a las diferentes subzonas de
la región mediante su multiplicación por diferentes coeficientes,
generalmente empíricos, que caracterizan dicha subzona a partir de
criterios tales como sismicidad, peligrosidad sísmica, importancia
socioeconómica, geología, etc. Utilizando otros coeficientes, los
espectros también se ajustan considerando los siguientes criterios
para la estructura que se diseña: tipología, rigidez, ductilidad,
características de los materiales, tipo de cimentación, condiciones
locales de suelo, características de amortiguamiento, importancia en
los instantes posteriores a los terremotos, etc. Una vez definido de
esta manera el espectro de diseño, las normativas estipulan el cálculo
de las fuerzas sísmicas modales equivalentes a utilizar para
determinar la respuesta estructural total. Concretamente en cl caso de
edificios, el proceso de cálculo se desarrolla en las siguientes etapas:
57
1) Cálculo de los períodos propios de la estructura y de las formas
modales correspondientes. Muchas normas para edificios de
cortante incluyen fórmulas empíricas que proporcionan, de
manera simplificada, dichas características dinámicas.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Respuesta de sistemas lineales con varios grados de libertad
2) Para cada modo de vibración que se incluye en el análisis se
utiliza el espectro dc respuesta proporcionado por la norma y se
determinan las ordenadas espectrales correspondiente.
3) Se calculan las fuerzas sísmicas equivalentes de cada modo de
vibración, multiplicando las ordenadas espectrales por la masa y
por el coeficiente de participación modal.
4) Se efectúa un cálculo estático de la estructura sometida a la
acción de estas fuerzas sísmicas modales equivalentes. Se
obtienen, de esta manera, valores maximos de los esfuerzos en
la estructura en cada modo de vibración. Los esfuerzos totales
se calculan superponiendo la contribución de los diferentes
modos de vibración mediante algún procedimiento estadístico.
Los primeros tres pasos de este procedimiento tienen carácter
dinámico, mientras que el cuarto es estático. Por este motivo, a este
tipo de análisis se le llama seudodinámico.
Considérese una estructura con n grados de libertad, en Cuyo
análisis se incluye un número q < n de modos de vibración. Las
fuerzas sísmicas equivalentes Fris correspondientes al modo i de
vibración y al grado de libertad r vienen definidas por la ecuación
(2,74), expresadas en función del peso Gr de la masa concentrada en
el nivel r de la estructura. Otra manera de expresar dichas fuerzas
sísmicas puede verse en la ecuación (2.84), en la cual las fuerzas se
formulan como función del cortante modal cn la base V.
Sin embargo, la primera de las dos formas es la que más se utiliza
en prácticamente todas las normativas de cálculo sísmico del mundo.
Las fuerzas sísmicas equivalentes se expresan como
(2.91)
donde es el coeficiente sísmico correspondiente al grado de libertad r
y al modo i de vibración. Si se compara esta última ecnaciÓn con
(2.74), se puede deducir la expresión teórica del coeficiente sísmico
(2.92) g
Una manera alternativa de expresar las fuerzas sísmicas
equivalentes, que puede encontrarse en algunas normativas, es
Vatelial ;ra'croido aar de autor
58 Elementos de dinámica de estructuras
Fr: = ArtCiGr ('2.93)
donde se ha introducido la notación
C, = (Sa)i/g (2.94)
siendo Ci el coeficiente sísmico correspondiente al modo i de
vibración.
Si el coeficiente sísmico Ci fuera formulado en las normativas de
acuerdo con la teoría, tendría que tener una expresión del tipo
(2.95)
En la ecuación (2.95), es el coeficiente de amplificación dinámica
(Barbat et al. 1994) y ka es el coeficiente de intensidad sísmica de la
zona, definido como la relación entre la aceleración máxima del
terreno y la aceleración de la gravedad
(2.96)
Comparando (2.95) con (2.94) se observa que
(2.97)
lo que significa que el producto describe el espectro sísmico de
diseño de la normativa, reducido por la aceleración de la gravedad.
Sin embargo, en el cálculo de las fuerzas sísmicas equivalentes
estipulado en las distintas normativas del mundo, los coeficientes
sísmicos se formulan mediante ecuaciones que incluyen otros
parámetros que describen, de una manera simplificada, ciertas
características de la subzona sísmica y de la estructura que no han
sido incluidas en la teoría. Entre los coeficientes que no aparecen en
dicha teoría, pero que pueden aparecer en las normativas de cálculo
sísmico de diferentes países del mundo, pueden citarse los siguientes:
Coeficiente de peligrasidad sísmica, R, que está relacionado con
el período de retorno del terremoto de diseño y con la vida útil o
tiempo de exposición de la estructura. Coeficiente de ductilidad
de la estructura.
Coeficiente 5 que considera el efecto del tipo de cimentación y
del suelo.
;ra'croido aar de autor
60 Elementos de dinámica de estructuras
Coeficiente I que considera la importancia de las estructuras en
instantes posteriores a un terremoto fuerte.
Teniendo en cuenta estas observaciones, la ecuación (2,95) se puede
Valeria!
material (fuerza de fluencia .fy en la figura 2.10) y de un coeficiente
de ductilidad 11. Cualquiera que fuera el procedimiento de obtención
utilizado, es usual considerar un comportamiento elastoplá.stico para
el modelo con un solo grado de libertad, del tipo simplificado que
puede verse en la figura 2.10.
Figura 2.10 Ley clastoplústica de comportamiento de un sistema C0t1 un
grado de libertad.
A partir de la figura 2.10 se puede definir un coeficiente de
ductilidad como la relación entre el desplazamiento máximo del
modelo y su desplazamiento al límite elástico .ry
(2.99)
Aunque no existe una completa justificación de la aplicación de los
espectros de respuesta no lineales al cálculo de la respuesta máxima
de sistemas con varios grados de libertad (Lin y Mallin 1985),
prácticamente todas las normativas sísmicas del mundo admiten su
utilización en el diseño de edificios (véase el Capítulo 4).
Efecto P—A. El efecto P — A se refiere al momento adicional
pro(lucido por las acciones verticales con los desplazamientos
laterales de los pilares, en edificios sometidos a fuerzas laterales. En
la figura
2.11 puede verse un pilar sometida a una fuerza axil P, a un cortante
V y a momentos flectores MA y en Sus extremos.
;ra'croido aar de autor
Bajo las mencionadas acciones, el pilar sufre un desplazamiento
lateral relativo A entre sus extremos A y B. El momento adicional, de
segundo orden, que se produce en estas condiciones es AI SO = P A, al
que le corresponde un esfuerzo cortante adicional v so = P A/ L, siendo
L = hA — ha, donde hA y son las alturas de los extremos A y B del
pilar, respectivamente. Evidentemente, la consideración del
Vatelial
Respuesta de sistemas lineales con varios grados de libertad 61
Figura 2.11 Pilar deformada con efecto P A (Paz, 1994).
efecto P — A de esta manera simplificada no tiene en cuenta el hecho
de que el desplazamiento lateral A del pilar sufre un nuevo
incremento debido al efecto del momento de segundo orden M so y
que, en consequencia, dicho incremento de A también produce un
incremento adicional del momento. Si se considera un edificio de
cortante con n niveles, el desplazamiento lateral total en un piso
cualquiera r de dicho edificio, denominado (A r )total , que incluye de
manera completa el efecto P — A, puede evaluarse mediante la
siguiente ecuación (Paz 1994):
(2.100)
;ra'croido aar de autor
62 Elementos de dinámica de estructuras
donde es la relación entre el momento total de segundo orden Mr y el
momento de vuelco Alrv
Ato
(2.101)
Mrv
El momento de vuelco total al nivel r, AC, puede calcularse a partir
de los valores modales dados por la ecuación (2.86), aplicando el
procedimiento SRSS o CQC. El momento total de segundo orden al
nivel r se calcula como
Vatelial
;ra'croido aar de autor
Métodos de integración directa de las ecuaciones del movimiento
USO = "(A r )total (2.102)
donde Pr = E n G siendo G, el peso correspondiente a la masa
concentrada en el piso r. De esta manera, la ecuación (2.101) puede
reescribirse en la forma
Pr (Ar)total
(2.103)
Mrv
El efecto P — A puede despreciarse en el caso en que el coeficiente
<r no excede el valor de 0.1 para qualquier piso del edificio.
2.7 MÉTODOS DE INTEGRACIÓN DIRECTA DE LAS
ECUACIONES DEL MOVIMIENTO
2.7.1 Introducción
Los métodos de integración directa, paso a paso, de las ecuaciones
de equilibrio dinámico pueden ser aplicados tanto a problemas
lineales como a problemas no lineales. En último caso, las ecuaciones
del movimiento se tendrán que reformular (Barbat y Miquel Canet
1994). El único tipo de no linealidad que se considerará en este
apartado es la del material. En todos los métodos de integración, las
velocidades y aceleraciones para un instante de tiempo determinado
se expresan, mediante ecuaciones en diferencias, en función
únicamente del corrimiento correspondiente al tiempo en que se
quiere hallar la solución y de los desplazamientos, velocidades y
aceleraciones ya conocidos, correspondientes a instantes de tiempo
anteriores. Estas ecuaciones, juntamente Con la ecuación diferencial
del movimiento, particularizada para t = t o t = ti +1 , permiten
obtener la solución, una vez conocida la correspondiente a los
instantes de tiempo anteriores. Esto hace que existan dos grupos de
esquemas de integración paso a paso: implícitos y explícitos. En el
primer grupo de métodos el corrimiento D, +1 correspondiente al
instante de tiempo t, +1 se obtiene a partir de la ecuación diferencial
del movimiento planteada para el instante de tiempo ti+1 (Barbat y
Miquel Canet 1994). En consecuencia, la respuesta de la estructura se
obtiene como solución de un sistema de ecuaciones algebraicas. Por
el contrario, en los métodos explícitos la solución en el instante de
tiempo ti+1 se obtiene a partir de la ecuación de equilibrio en el
Valeria! ;ra'croido aar de autor
64 Elementos de dinámica de estructuras
instante t, , y puede evitarse el tener que resolver un sistema de
ecuaciones (Donea 1980; Bathe 1982).
63
La estabilidad se plantea en el sentido de que la solución del
problema progrese de forma acotada (Barbat y Miquel Canet 1989.
Los métodos explícitos son condicionalmente estables, ya que existe
un incremento crítico At de integración por encima del cual la
solución se amplifica de forma artificial. En cambio, los esquemas
implícitos son incondicionalmente estables puesto que en el caso del
problema de vibraciones libres del sistema con un solo grado de
libertad sin amortiguamiento la solución no se ve artificialmente
amplificada, cualquiera que sea el incremento de tiempo At elegido
para la integración.
En la solución puede aparecer un error numérico que reduce el
valor de la amplitud de la vibración después de un período y uno que
produce la elongación del período dc la señal de respuesta. El
primero de los dos errores mencionados es el más importante, porque
produce amortiguamiento artificial que, muchas veces, es deseable,
ya que ocurre en los modos superiores, que pueden falsear la
respuesta estructural. Estudios detallados de la estabilidad y precisión
de los diferentes métodos existentes de integración paso a paso
pueden verse en Belytschko y Mullen (1978), Bathe (1982) o Barbat
y Miquel Canet (1994). A continuación se describe uno de los
métodos más utilizados en el análisis sísmico de estructuras,
concretamente el de Newmark.
2.7.2 Método dc Newmark
a) Análisis linenl
El método parte de las ecuaciones en diferencias de Newmark, que
expresan la velocidad D, + 1 y el desplazamiento D en el instante de
tiempo ti+l en la siguiente forma (Newmark 1959)
(2.104)
(2.105)
Valeria! ;ra'croido aar de autor
Métodos de integración directa de las ecuaciones del movimiento
siendo y /3 coeficientes a determinar a partir de las condiciones de
estabilidad y precisión de la solución.
Al ser éste un método implicito, la ecuación (2.8), que rige el
movimiento de una estructura con varios grados de libertad en
régimen lineal elástico, se discretiza para el instante de tiempo t =
ti en la forma
MD +Cbi + K Di I = -M Jai (2.106)
A partir de las ecuaciones de Newmark (2.104) y (2.105) se obtiene
1
(ilþ (2.107)
[3 At
21)Atiji (2.108)
Aplicando (2.107) y (2.108) en la ecuación del movimiento
discretizada (2.106), ésta puede expresarse de la siguiente manera:
(2.109)
en donde
1
(2.110)
(2.111)
1 b, + (2-1)Atbi
Resolviendo el sistema de ecuaciones (2.109) se obtiene el vector de
los desplazamientos D, +1 que, una vez calculado, se reemplaza en
(2.107) y (2.108), 10 que proporciona las aceleraciones y las
velocidades para el instante de tiempo t,
Para el primer intervalo de tiempo t = t, = At es preciso conocer los
valores iniciales del desplazamiento Do, de la velocidad y de la
aceleración Do. Habitualmente, las condiciones iniciales
corresponden a valores nulos de velocidad y desplazamiento. Por
Valeria! ;ra'croido aar de autor
66 Elementos de dinámica de estructuras
tanto, la aceleración Do deberá cumplir la ecuación del movimiento,
obteniéndose así la expresión
MDO = -[Link] (2.112)
que permite completar las condiciones iniciales. Se demuestra que el
esquema es incondicionalmente estable si los parámetros y '3
cumplen las siguientes condiciones (Newmark 1959)
Valeria! ;ra'croido aar de autor
Métodos de integración directa de las ecuaciones del movimiento
65
(2.113)
2'
El grado de amortiguamiento artificial del esquema de integración
viene determinado por el parámetro 7. Para un sistema sin
amortiguamiento con un solo grado de libertad, que vibra libremente,
los valores y 13 =0.25, que habitualmente se utilizan, hacen que el
amortiguamiento artificial introducido por el algoritmo sea nulo,
cualquiera que sea el incremento de tiempo elegido. El valor de dicho
amortiguamiento aumenta a medida que incrementan los valores de
por encima (le 0,5; este incremento implica, al mismo tiempo, una
peor precisión de los resultados, a menos que se elija un At muy
pequeno.
b) Análisis no lineal; método de la rigidez inicial
En el caso de un análisis no lineal, la matriz de rigidez K ya no es
constante, por lo que se tendrá que reformular la ecuación del
movimiento. Dicha ecuación, discretizada para el instante de tiempo
„.1, puede escribirse en la siguiente forma (Barbat y Miquel
Canet 1994i:
Mb, +F(DI+I) = (2.114)
donde F (Di +1) son las fuerzas resistentes de la estructura, que son
funciones del desplazamiento que se produce en el instante de la
discretización t.+1. Como puede observarse, la resolución de esta
última ecuación presenta dificultades suplementarias al no poderse
expresar el término F(Di 1) como producto de una matriz K conocida
por unos desplazamientos incógnita. Por este motivo, el primer paso
necesario para resolver el sistema de ecuaciones (2.114) es
linealizarlo utilizando la ecuación
+ F(Di) (2.115)
donde IÌ(Di+ ) es el vector linealizado de las fuerzas resistentes en el
instante t F (Di) es el vector de las fuerzas resistentes ya equilibradas
en el instante anterior t., Ko es la matriz de rigidez inicial
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Elementos de dinámica de estructuras
AD, I = D. 1 -D, (2.116)
Utilizando estas notaciones, la ecuación del movimiento linealizada
puede reescribirse en la forma
68
no es exacta), tendrán que realizarse sucesivas iteraciones. Para ello
hay que hallar las fuerzas Q, correspondientes a esta primera iteración.
Ello se consigue calcuiando las fuerzas internas generalizadas F (Di 1)
de acuerdo con el modelo constitutivo utilizado. Esto significa
situarse en el punto 1 de la gráfica de la figura 2.12, que corresponde
al desplazamiento D proporcionado por la ecuación (2.127) y obtener
de dicha gráfica el valor de dichas fuerzas internas. Con esto, las
fuerzas Q, se escribirán de la siguiente manera:
(2.128)
Pueden definirse también las fuerzas residuales
= KoADt (2.129)
que deben reducirse en el transcurso del proceso iterativo, en un
número de iteraciones a priori indeterminado, hasta que tomen valores
despreciables.
Al resolver una iteración cualquiera j, se partirá de los resultados
obtenidos en la iteración anterior j — 1. Las ecuaciones en diferencias
(2.119) y (2.120) se formulan de nuevo para la iteración j utilizando la
notación
= AD J -AD (2.130)
con lo que
1
D —
AD(13
2
13 A1
(2.131)
(3 At2
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Métodos de integración directa de las ecuaciones del movimiento
— AD (l 3) 53) At D
(2.132)
La ecuación del movimiento se escribirá para la iteración j en la
forma
69
C bi'), + KðD (2.133)
0—1)
donde
= -M Jai I -F (D, (2.134)
y F (D, ) también se obtiene utilizando la gráfica de la figura 2.12.
Introduciendo (2.131) y (2.132) en (2.133), se obtiene
(2.135)
donde las fuerzas
+CD (2.136)
son iguales a las
A partir de la resolución del sistema de ecuaciones algebraicas
lineales (2.135) se calculan las aceleraciones y las velocidades y, una
vez utilizado el modelo constitutivo, se obtienen las fuerzas (Di 1)
(véase el punto j de la gráfica de la figura 2.12). De esta manera se
tienen preparadas las condiciones de partida para la siguiente
< Tolerancia (2.137)
ID, + AD
o bien en fuerzas residuales
Tolerancia
< Vatelial ;ra'croido aar de autor
(2.138)
Elementos de dinámica de estructuras
iteración. Una vez alcanzada la tolerancia deseada, que puede
formularse bien en incrementos de desplazamiento lðDtJll
el proceso iterativo finaliza
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Capítulo 3
Diseño
conceptual y
razonamiento cualitativo
3.1 INTRODUCCIÓN
En general, el diseño es un proceso que proporciona la descripción
de un modelo a partir de requisitos en cuanto a función resistente,
construcción, coste y estética. La descripción del modelo varía según
el contexto de diseño y el nivel de abstracción o de detalle. En
ingeniería estructural, la descripción se refiere a las características de
los componentes estructurales tales como pórticos, muros de corte,
conexiones y apoyos. Los requisitos varían sustancialmente durante
las etapas del diseño y con el correspondiente nivel de abstracción o
detalle.
Por lo general existen muchas soluciones para un único problema
de diseño. El propio proceso de diseño puede ser iterativo debido a
que no suele existir una solución de diseño explícita para los
requisitos de función resistente y coste, entre otros. Algunos
requisitos, como la función resistente de un edificio, por ejemplo,
dependen de la solución de diseño adoptada, pues dicha solución
incorpora requisitos adicionales. Considérese, por ejemplo, el diseño
sismorresistente de un edificio de oficinas. La función resistente es
transmitir las cargas dinámicas a la cimentación pero la propia
solución estructural añade masas que no son conocidas con exactitud
a priori y que modifican la mencionada función, por lo que el proceso
es iterativo.
La primera etapa en un proceso de diseño es la conceptual, que
proporciona descripciones cualitativas de soluciones preliminares a
partir de los requisitos. En ingeniería estructural, los proyectistas
Vatelial ;ra'croido aar de autor
desarrollan soluciones conceptuales a partir de un conocimiento
profundo de
72 Diseño conceptual y razonamiento cualitativo
las leyes fundamentales del equilibrio, de la compatibilidad y de las
características de los materiales y también de la experiencia. Etapas
posteriores al diseño conceptual añaden más detalle a las alternativas
propuestas y, en algunos casos, las modifican.
El diseño conceptual es una etapa muy importante en el proceso de
diseño, pues determina el comportamiento estructural global. Muchas
estructuras correctamente diseñadas en el pasado, como, por ejemplo,
el Panteón de Roma construido entre los años 118-128 D. C. o el
palacio de los deportes de Roma construido por P. L. Nervi en la
década de 1950, han sido proyectadas a partir de un buen diseño
conceptual, incluso sin los precisos modelos numéricos disponibles
en la actualidad (Billington 1990). Los análisis numéricos
proporcionan información detallada sobre las demandas estructurales;
sin embargo, habitualmente no dan información sobre un posible
modo de fallo frágil o sobre la falta de mecanismos alternativos de
transmisión de carga cuando un miembro principal falle. Los análisis
numéricos pueden incluso, en algunos casos, obscurecer el
comportamiento inadecuado de un determinado diseño. Considérese
el diseño de un forjado reticular con una luz libre de 12 m en cada
dirección. Un análisis estructural empleando elementos finitos, pero
sin incluir la fisuración del hormigón, puede conducir al diseñador a
adoptar un canto reducido, incumpliendo estados límites de
deflexiones. La experiencia aconseja, sin embargo, que un sistema
estructural reticular no es conveniente para luces de más dc 10 m,
debido a limitaciones en flexibilidad y no debido a limitaciones en
cuanto a resistencia.
Recientemente se han propuesto técnicas para el diseño óptimo de
estructuras, principalmente bajo cargas estáticas, minimizando una
determinada función de coste, concretamente el peso total de los
materiales en estructuras de acero. Sin embargo, para estructuras
sismorresistentes no existe una función simple que proporcione dicho
valor óptimo. En la práctica, los ingenieros estructurales diseñan
estructuras robustas empleando criterios como mecanismos
alternativos de transmisión de cargas, modos de fallo dúctiles y
capacidad de disipar energía (Aktan y Bertero 1984). Estas
características son determinadas durante el diseño conceptual (le la
estructura y por ello el diseño preliminar es particularmente
Vatelial ;ra'croido aar de autor
importante en edificaciones sismorresistent,es en las cuales las cargas
sísmicas pueden ser severas y, en general, muy superiores a las cargas
consideradas en las normativas de diseño sísmico actuales.
Además, durante el diseño conceptual no se suele disponer de toda
portantes como el tipo de suelo, los acelerogramas o su contenido de
frecuencias, la influencia de elementos no estructurales, las
caracterís-
Introducción
ticas de los materiales, etc., suelen determinarse en etapas posteriores
del diseño y por ello la importancia de esta etapa.
La figura 3.1 ilustra la tribuna principal del Estadio Nacional de
Lima, proyectado por el ingeniero Miguel Bozzo Ch. en el año 1949.
Esta estructura es un ejemplo de diseño conceptual sólido, lo que le
ha permitido resistir satisfactoriamente los terremotos de grado 7 en
la escala de Ritcher ocurridos cerca de Lima en los años 1966, 1970 y
1974.
*
60.40
(a)
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Figura 3.1 Estadio Nacional de Lima proyectado en el año 1949. (a)
Sistema estructural. (b) Sección transversal indicando las
vigas principales del voladizo.
Esta estructura está formada por cinco elementos estructurales: la
viga en voladizo, el pilar, el tirante, la tribuna y el sistema aporticado
y la cimentación. La solución estructural es simple y cada elemento
estructural tiene una función definida. El voladizo principal está
apoyado en los pilares y tirantes, los cuales equilibran el momento
inducido por el peso propio, la sobrecarga y la componente vertical
de la acción sísmica. La tribuna y el sistema aporticado tienen una
doble función resistente y de uso. Por un lado reducen la tensión
Criterios heurísticos 75
3.2 CRITERIOS HEURÍSTICOS
3.2.1 Simetría estructural
Vatelial ;ra'croido aar de autor
La utilización de sistemas estructurales simétricos es una
recomendación comúnmente aceptada por todos los proyectistas de
estructuras sismorresistentes. Es bien conocido que las estructuras
simétricas, tanto para una respuesta lineal como para una no lineal,
tienden a distribuir uniformemente los esfuerzos evitando
concentraciones de daño. La figura 3.2 presenta la planta de un
edificio de 17 pisos construido en Ancón, Lima. La estructura tiene
dos sistemas estructurales, uno aporticado y la torre de los ascensores.
El sistema aporticado es simétrico, pero la torre de los ascensores
induce una torsión importante. El edificio sufrió considerable daño
durante el terremoto peruano de 1970 y se tuvieron que demoler los
últimos 7 pisos del edificio. El daño se concentró en la conexión entre
la torre de los ascensores y cl sistema aporticado, aunque también se
observó daño en las vigas y pilares de los últimos pisos. El fallo de
esta estructura se hubiera podido evitar simplemente desconectando
ambos sistemas estructurales 0 incrementando la rigidez de los pilares
opuestos a la torre de asc2nsores, proporcionando la simetría.
torre de
ascensor
Figura 3.2 Edificio de 17 pisos que falló por asimetría en planta.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
3.2.2 Redundancia 0 hiperestatismo estructural
En diseño sísmico es muy recomendable proporcionar mecanismos
alternativos de transmisión de cargas laterales, es decir, proporcionar
redundancia estructural o hiperestatismo. No es conveniente emplear
76 Diseño conceptual y razonamiento cualitativo
estructuras isostáticas ya que se convierten en un mecanismo al
formarse la primera rótula plástica. Si por alguna restricción fuese
imprescindible utilizar un sistema estructural isostático, sería
necesario, por una parte, incrementar las cargas de las normativas y,
por otra, asegurar que en caso de alcanzar el límite elástico de la
estructura ésta sea capaz de deformarse sin perder capacidad portante.
Por ejemplo, una cubierta de un aparcamiento en forma de "T"
apoyada en una fila de columnas se convierte en un mecanismo
cuando se forma la primera rótula plástica en la base de las columnas,
tal como ocurrió durante el terremoto de Kobe (1995) con un viaducto
de características similares. A partir de la formación de dicha rótula,
la estructura debería ser capaz de desplazarse como un mecanismo,
sin pérdida significativa (le resistencia. Si la mencionada estructura
del aparcamiento se diseñase empleando normativas que requieran
una ductilidad estructural alta, es muy probable que aun así falle
debido a que la inestabilidad originada por el peso propio y la
flexibilidad lateral del mecanismo inducirían desplazamientos
laterales significativas y, por consiguiente, momentos de segundo
orden también importantes.
Considérese el diseño antisísmico de un edificio como el que se
muestra en la figura 3.3(a). La estructura esta formada por pórticos y
dos muros de corte ubicados simétricamente en los extremos de la
planta. La estructura es simétrica y un análisis numérico, sin
considerar una excentricidad accidental, daría como resultado que
ambos muros de corte resisten igualmente el cortante en la base. Esto
es correcto aun si se llega al límite lineal del material. Considérese,
sin embargo, una excentricidad accidental, como la que puede verse
en la figura, que hace que el centro de masas CM no coincida con el
centro de rigidez CR. La figura 3.3(b) muestra un gráfico del cortante
en la base respecto al desplazamiento horizontal en el último piso del
edificio. El comportamiento global del edificio se supone trilineal. En
el rango lineal elástico, el comportamiento será muy similar, pero en
el rango no lineal será diferente.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
La torsión accidental se amplifica debido a la no linealidad, efecto
que puede causar la degradación progresiva de la estructura. Este
efecto será particularmente adverso si los muros de corte son frágiles
y no son capaces de mantener un nivel de deformación una vez
alcanzado su límite lineal elástico. Una alternativa para reducir este
efecto es proporcionar redundancia estructural 0 mecanismos
alternativos de transmisión de cargas. En el caso del ejemplo
presentado se podrían añadir muros de cortante intermedios o diseñar
los pórticos como dúctiles de manera que sean capaces de transmitir
un porcentaje del total de la carga lateral. Otra pregunta importante
que surge de este
Vatelial ;ra'croido aar de autor
y razonamiento cualitativo
78 Diseño conceptual
ocasione la pérdida brusca de capacidad portante. Dentro de ciertos
límites de flexibilidad y en función de la acción sísmica, cuanto más
dúctil sea el sistema estructural más se podrán reducir las cargas
sísmicas y, por ello, su coste será menor, a pesar de que los detalles
para lograr una estructura de hormigón armado dúctil también
incrementan el coste. Así, desde la década de 1970, y en particular a
partir del terremoto de San Fernando en Los Angeles, se proponen
medidas tales como el confinamiento de nudos y longitudes mínimas
de anclaje para los redondos de refuerzo, entre muchas otras, que
buscan evitar fallos frágiles como el fallo por cortante 0 el pandeo de
las armaduras de refiiërzo longitudinal, etc.
Un fallo frágil sumamente común en estructuras de hormigón
armado es el fallo por cortante. Un ejemplo claro del mismo es el
ocasionado en columnas y vigas de poca longitud debido al
incremento del cortante producto de la mayor rigidez del elemento en
comparación a otros similares de mayor longitud. En consecuencia, el
empleo de vigas y columnas cortas debe evitarse en lo posible y, en
todo caso, proporcionar un análisis y posterior diseño especiales que
aseguren que, en caso de fallar, el modo de fallo sea dúctil. Por
ejemplo, una alternativa para asegurar el fallo dúctil de una viga es
reducir su refuerzo longitudinal de manera que falle por flexión y no
por cortante.
La figura 3.4 presenta algunos fallos típicos relacionados con vigas
y columnas de poca longitud. Estos fallos son de un tipo muy común,
ya que se pueden originar incluso involuntariamente debido a los
elementos no estructurales o, mejor dicho, a los "elementos no
intencionalmente estructurales" . Por ejemplo, una solución típica en
locales de aulas es rellenar parte del pórtico con mampostería y dejar
la parte superior de las columnas libre para iluminación y ventilación,
originándose de esta manera columnas no intencionalmente cortas.
Otro fallo frágil muy común se debe a una falta de detalles
adecuados en las conexiones entre elementos. Proyectar estructuras
de hormigón armado es una ciencia pero también un arte en la medida
en que se requieren detalles estructurales bien concebidos, que eviten
cualquier posible fallo frágil. Por ejemplo, considérese la figura 3.5
que muestra una sección del viaducto de Cypress que colapsó
trágicamente durante el terremoto de Loma Prieta en 1989 en Estados
Unidos (Bollo et al. 1994). Esta estructura se proyectó sin las
herramientas actuales de cálculo y sin conocimientos suficientes
sobre los efectos diferidos de la retracción y fluencia del hormigón,
Vatelial ;ra'croido aar de autor
y razonamiento cualitativo
en particular la redistribución de tensiones con el tiempo. Siendo este
viaducto pretensado, los efectos diferidos son importantes y,
aparentemente por ello, se decidió "isostatizar" la estructura mediante
rótulas
Criterios heurísticos
tallo por cortante
ducto iluminacion
y/o
ventilacion
amposter a
Pilares de longitud
Vigas de poca longitud sin ductilidad
Figura 3.4 Fallo de vigas y columnas cortas.
cambio de secciónviga
cajón
redondo anclado en
zona no confinada
;ra'croido aar de autor
eje de simetría
Figura 3.5 La falta de detalles adecuados contribuyeron al fallo frágil
del viaducto de Cypress durante el terremoto de Loma
Prieta, 1986 (véanse también las fotografías 1 y 2).
en la base de las columnas del segundo nivel. Estas rótulas
permitirían el movimiento libre del viaducto frente a las
deformaciones del hormigón en el tiempo, las cuales no inducirían
esfuerzos secundarios. Durante el terremoto de Loma Prieta varios
kilómetros del segundo nivel de este viaducto colapsaron de forma
frágil, en gran parte de-
protegido por derechas dc
80 Diseño conceptual
bido a la mencionada conexión, que no tenía refuerzo transversal
suficiente en el nudo. Además, los redondos longitudinales eran de un
diámetro muy grande, por lo que tenían poca adherencia y no
disponían de suficiente longitud de anclaje, y éste estaba fuera de la
zona de confinamiento de las columnas.
3.2.4 Cambios bruscos en rigidez y masa
El efecto negativo de la denominada torsión espacial originada por
excentricidades en planta ha sido observada durante casi todos los
terremotos fuertes de este siglo. Dicha torsión puede originarse por
una distribución asimétrica de los muros de corte y pórticos o,
involuntariamente, por la distribución asimétrica de la tabiquería. Por
ello es importante reducir los cambios bruscos en rigidez estructural
y en las masas, tanto en planta Como en altura, ya que éstos pueden
originar concentraciones de esfuerzo. Los requisitos de diseño
sísmico basados en los códigos son requisitos "mínimos" que se
basan en una adecuada estructuración. La figura 3.6(a) muestra parte
del sistema estructural del hotel Macuto-Sheraton en Venezuela. Una
estructura como la mostrada no debe diseñarse empleando el código
sin más, puesto que es de esperar concentración de daño en la zona
de cambios de rigidez, tal como efectivamente se observó durante el
terremoto del 29 de julio de 1967. Por otra parte, existen
procedimientos simplificadas que permiten tener en cuenta de forma
rigurosa la influencia de la torsión en el rango no lineal (De la Llera y
Chopra 1994).
Material autor
y razonamiento cualitativo
Debe enfatizarse que estas recomendaciones aseguran un buen
comportamiento estructural pero de ningún modo pueden tomarse
como limitaciones al diseño de estructuras sismorresistentes. A falta
de un análisis y diseño precisos, estos criterios garantizan que el
comportamiento global de la estructura será el adecuado y de que no
se producirá una degradación local importante. Sin embargo, es
posible proyectar estructuras que no cumplan una o varias de estas
recomendaciones como, por ejemplo, tener muros armados que no
empiecen desde la planta baja 0 estructuras con torsión. En estos
casos es necesario un análisis seguido de un diseño detallado que
puede utilizar desde un análisis lineal modal con espectros de
respuesta a un cálculo paso a paso no lineal. Por otro lado, el coste de
la estructura será, probablemente, mayor al de una estructura regular
que cumpla los requisitos antes indicados.
Un ejemplo de una estructura que no cumplía estas
recomendaciones, pero que se comportó adecuadamente durante el
fuerte sismo de Northridge 1994 en Los Angeles, es la "Sierra Tower"
diseñada por
Valeria!
;ra'croido aar de autor
Diseño conceptual y razonamiento cualitativo
82
den de g. Por otro lado, se tomaron precauciones especiales para
proporcionar estribos adecuados para todos los elementos en
compresión. En el año 1971 esta torre resistió el terremoto de Sylmar,
sin mayor daño estructural, aunque la maqumaria en el techo de la
torre sufrió un considerable daño. Durante el terremoto de Northridge
tampoco se observó daño estructural significativo, aunque el techo se
desplazó unos 10 cm. La maquinaria ubicada en cada nivel fue
dañada o destruida. En conclusión, el comportamiento estructural de
esta torre durante ambos terremotos fue el esperado, en particular
teniendo en cuenta la magnitud del terremoto y la proximidad de la
torre al epicentro. El daño causado en la maquinaría y en los
elementos no estructurales de la torre está de acuerdo con el criterio
que implícitamente se encuentra en las normativas de diseño
sismorresistente al reducir éstas las fuerzas sísmicas al tener en
cuenta la disipación de energía y ductilidad de la estructura.
Una recomendación relacionada con los cambios bruscos de rigidez
en planta es la de evitar diseñar pórticos de mayor resistencia en una
dirección y débiles en la Otra. Antiguamente se empleaban conceptos
como "pórticos principales" y "pórticos secundarios". Los
denominados principales eran los encargados de trasmitir la carga, y
los secundarios sólo tenían función de arriostre. Por ello, en muchas
estructuras se ha observado daño en la dirección de los pórticos
débiles, en especial si ésta coincidía con la dirección principal del
terremoto. Los terremotos no distinguen entre pórticos y poco
importa si son principales 0 secundarios.
3.2.5 Resonancia suelo-estructura
Es bien conocido el efecto de las condiciones de suelo, tanto
globales como locales, en la respuesta de una estructura sometida a
cargas sísmicas. En general, se observa un mayor daño en estructuras
flexibles cuando las condiciones locales de suelo corresponden a
suelo blando y una mayor concentración de daño en estructuras
rígidas en condiciones de suelo firme (Seed e ldriss 1982). Por ello se
recomienda emplear estructuras flexibles en un suelo firme y
estructuras rígidas en suelo blando —a pesar de que esto ocasiona
problemas de cimentación en el caso de las estructuras rígidas
apoyadas sobre suelo blando—. Las condiciones globales de suelo
también son importantes porque determinan el contenido de
frecuencias del terremoto. Por ejemplo, en el caso atípico de Lima,
Vatelial ;ra'croido aar de autor
y razonamiento cualitativo
dichas condiciones son muy rígidas y, por ello, a pesar de que la
distancia entre el epicentro y las estaciones donde se miden los
registros es por lo general grande, el contenido de frecuencias altas es
muy significativo. En consecuen-
Sistemas expertos 87
dos de los esfuerzos, una regla de modificación podría ser eliminar
simplemente dicha región. Otra metodología para generar diseños
óptimos emplea la manipulación simbólica y leyes físicas expresadæs
como ecuaciones algebraicas (Agogino y Almgren 1987; Cagan y
Agogino 1991). Esta metodología proporciona las soluciones óptimas
empleando técnicas de "propagación de restricciones" para la
solución algebraica de un sistema de ecuaciones. Su principal
limitación es que se emplea en sistemas isostáticos, donde es
relativamente sencillo obtener soluciones explícitas para las
funciones incógnitas del modelo.
El factor que limita estos programas "expertos" es que las
mencionadas reglas representan conocimientos demasiado
superficiales e incluso conocidos por los diseñadores de estructuras.
En consecuencia, no proporcionan mucha información adicional útil
para el proyecto de edificios sismorresistentes en comparación con el
razonamiento cualitativo, tal como se presenta a continuación.
En general, las leyes que gobiernan el comportamiento de un
sistema físico pueden resolverse empleando un proceso de tipo
numérico, un proceso de tipo simbólico y un proceso de tipo
cualitativo. Un procedimiento numérico o cuantitativo requiere el
conocimiento preciso de diversos parámetros, tales como la
temperatura inicial y los coeficientes térmicos en un problema de
difusión de calor. En el campo de la ingeniería estructural, un
procedimiento como el método de la matriz (le rigidez proporciona
una solución única para el sistema de ecuaciones que describe las
leyes de equilibrio, compatibilidad y características del material.
Un procedimiento simbólico transforma las ecuaciones que
representan leyes físicas en relaciones explícitas para los parámetros
incógnitas (Wolfram 1991). Por ejemplo, en un problema de difusión
de calor, este procedimiento determinaría la temperatura a lo largo del
tiempo en función de las coordenadas y los coeficientes térmicos,
entre otros parámetros. Las principales desventajas de un
procedimiento simbólico son que requiere un conocimiento preciso
de las ecuaciones y que sólo puede emplearse en modelos de reducida
complejidad debido a la limitación computacional. Además, es difícil
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Diseño conceptual y razonamiento cualitativo
explicar el comportamiento físico basándose únicamente en las
ecuaciones explícitas finales.
Un procedimiento cualitativo (Bozzo y Fenves 1992; Bozzo 1993)
infiere de forma automática el comportamiento de un diseño
preliminar a partir de la representación declarativa de las leyes
fundamentales del dominio y de la geometría y topología del diseño.
Los modelos numéricas tradicionales representan parámetras según
los números reales y siguen un procedimiento prestablecido tal como
la eliminación de Gauss para resolver un sistema de ecuaciones
lineales. 88
Tales métodas son de poca utilidad en el diseño conceptual, pues
requieren, generalmente, muchos parámetros que no son conocidos a
priori. Además, no es fácil extrapolar resultados a partir de una única
solución numérica. En contraposición, el razonamiento cualitativo
representa parámetros por intervalos y un procedimiento tipo
búsqueda de soluciones determina un conjunto de soluciones
cualitativas.
En el razonamiento cualitativo, las relaciones entre parámetros se
ciones determina los posibles valores para cada parámetro incógnita;
no existe distinción entre parámetros de entrada o de salida, pues
todos los parámetros del modelo son igualmente representados. El
espacio cuantitativo se define como la abstracción de todos los
valores posibles de un parámetro en un reducido conjunto de
intervalos y puntos que representan los valores más característicos del
parámetro. Por ejemplo, un momento concentrado tiene un número
infinito de valores posibles con lw•specto a los números reales. Sin
embargo, para el nivel de abstracción requerido en el diseño
conceptual, el momento se representa convenientemente por los
siguientes valores cualitativos: negativo, cero, positivo.
La representación del conocimiento para diseños conceptuales
debe retener las características más relevantes del diseño sin la
necesidad de utilizar información que pueda no estar disponible.
Además, la representación debe permitir la inferencia automática de
información útil para el diseño. Los valores cualitativos mencionados
mantienen dichas características en muchos problemas. Por ejemplo,
en el área de la Ingeniería estructural, informaciones útiles para el
diseño durante la etapa conceptual son la dirección y el valor relativo
de fuerzas, momentos, desplazamientos y gircxs en la estructura. Otra
información útil en esta etapa es la evaluación de un posible colapso
Vatelial ;ra'croido aar de autor
y razonamiento cualitativo
de la estructura debido a la falta de mecanismos alternativos de
transmisión de carga.
El razonamiento cualitativo busca valores para cada uno de los
parámetros incógnitas en un modelo. Por ejemplo, considérense seis
parámetros con valores cualitativos desconocidos. Una búsqueda
exhaustiva de las soluciones es ineficiente, pues considerando sólo
dos valores cualitativos, negativo, positivo, existen 26 combinaciones
posibles y la mayor parte de esas soluciones 110 cumplirán las leyes
físicas. Existen procedimientos eficientes de búsqueda de soluciones
en el razonamiento cualitativo; sin embargo, en este punto, el objetivo
es ilustrar la metodología y no el procedimiento de inferencia
específico, el cual Se explicará brevemente en el siguiente apartado.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Diseño conceptual y razonamiento cualitativo
El razonamiento cualitativo y la ingeniería sísmica 89
3.4 EL RAZONAMIENTO CUALITATIVO Y LA
INGENIERÍA SÍSMICA
3.4.1 Introducción
Una alternativa a los criterios heurísticos para reducir el espacio de
soluciones disponibles en un problema de diseño es emplear criterios
cualitativos (Slater 1986; Adorni et al. 1988; Fruchter et al. 1991;
Schwartz y Chen 1992; Bozzo y Fenves 1992; Bozzo 1993). Son más
difíciles de investigar en comparación con las reglas heurísticas
porque requieren un conocimiento, aunque sea impreciso, de la
geometría y topología de la estructura. Dos criterios cualitativos
fundamentales en el diseño sísmico de edificios son:
• Características de los caminos de carga, en forma de magnitud
relativa, y dirección de fuerzas, momentos, rotaciones y
traslaciones.
• Caminos de carga alternativos o líneas de defensa
estructurales contra terremotos.
Estos criterios proporcionan una información más útil para el
proyecto de estructuras sismorresistentes, en comparación con los
sistemas expertos. El razonamiento cualitativo es una alternativa para
evaluar estos criterios sin la necesidad de elaborar modelos
numéricos que requieren parámetros que pueden ser desconocidos
inicialmente en el diseño y sin oscurecer el comportamiento global de
la estructura. Una evaluación típica empleando el razonamiento
cualitativo sería:
"esta columna está en compresión y flexión biaxial y la magnitud de
su desplazamiento relativo entre pisos (intcrstory drift) es mayor que
la de esta otra columna." La limitación actual de estos modelos es la
complejidad del problema que pueden abordar, pero su principal
interés es la simulación de inteligencia y el desarrollo de conceptos
estructurales en sistemas de pedagogía (Bozzo, Barbat y Torres
1998).
En ingeniería estructural se emplea una metodología recientemente
propuesta, el modelo cualitativo espacial (Bozzo y Fenves 1992;
Bozzo 1093). Las leyes físicas definidas en objetos como barras 0
soportes se representan según estados cualitativos. Por ejemplo, una
barra tiene tres estados cualitativos con respecto a fuerzas axiales: la
Vatelial ;ra'croido aar de autor
barra está en tracción, o sin carga. Las leyes físicas
definidas entre componentes se representan por procesos. Por
ejemplo, el equilibrio en un nudo de una estructura aporticada está
representado por el proceso de equilibrio, el cual determina los
estados cualitativos del nudo. Esta representación evita tener que
definir diferentes componentes para cada nudo formado por dos, tres,
o más componentes. El conocimiento heurístico puede usarse con el
modelo espacial disminuyendo el número de estados cualitativos de
los componentes o 90
procesos y reduciendo drásticamente el espacio de posibles
soluciones. Sin embargo, como se ha indicado anteriomente, una
metodología de razonamiento cualitativo no debe fundamentarse en la
experiencia. Empleando esta metodología, un parámetro queda
representado por su valor cualitativo y por sus relaciones en magnitud
con respecto a otros parámetros similares en el modelo. El modelo
espacial busca no sólo valores cualitativos sino, además, relaciones
entre parámetros consistentes con las leyes físicas. Las relaciones
definidas son: mayor_que, iqual_quc, menor_que.
Un modelo queda representado por componentes y conexiones que
pueden ser puntos, líneas o superficies. Los componentes tienen una
dirección cualitativa que se representa por una de las trece
orientaciones que definen un vector cualitativo en el espacio. Por
ejemplo, un vector (positivo, positivo, positivo) representa una
orientación positiva según los ejes X, Y, Z. Una transformación de
ejes coordenados relaciona las leyes físicas definidas en componentes
según ejes locales con leyes físicas definidas en ejes globales. De esta
forma se evita definir clases diferentes de componentes para un
mismo componente que sólo está orientado en otra dirección. Por
ejemplo, empleando los modelos previos, una viga y una columna
quedan representadas por dos clases diferentes de componentes, lo
cual se evita con el modelo propuesto.
Una solución cumple las leyes físicas si los valores cualitativos y
sus relaciones son consistentes con respecto a las mencionadas leyes.
Por ejemplo, considérense dos partículas que se mueven según la
conocida segunda ley de Newton, "fuerza igual a la masa por la
aceleración (F = MA)". Una solución cualitativa inconsistente podría
indicar que las fuerzas y masas de ambas partículas son iguales pero
que la aceleración de una de ellas es mayor que la de la otra.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Diseño conceptual y razonamiento cualitativo
3.4.2 Esquema de inferencia
El esquema de inferencia es el procedimiento usado para combinar
estados cualitativos de componentes y conexiones para determinar
soluciones globales. La inferencia está dividida en dos etapas, una de
elaboración y Otra de propagación de soluciones.
La elaboración se realiza sólo una vez, al comienzo del proceso de
inferencia, hecho que es necesario dado que un programa
"inteligente" no debería tardar demasiado tiempo en resolver
problemas sencillos. De esta forma, la elaboración determina valores
cualitativos sin arnbigiiedad; por ejemplo, usando la conocida ley de
Newton "reacción igual a acción" , una reacciÓn se puede determinar
sin ambigüedad conociendo la acción. La elaboración determina
además problemas
El razonamiento cualitativo y la ingeniería sísmica 91
mal condicionados como la inestabilidad de un sistema estructural.
La propagación de soluciones en el modelo espacial es sumamente
eficiente pues combina inducción (backward chaining) con deducclón
(forwarrl chaining). La propagación por inducción empieza
suponiendo un estado cualitativo para una componente en el modelo.
Este estado cualitativo debe tomar valores conocidos para parámetros
de la componente y debe satisfacer, además, las leyes físicas que
gobiernan su comportamiento. A partir de los valores incorporados
por la inducción, la propagación por deducción determina valores
inferidos sin ambigüedad, siguiendo caminos a lo largo de
conexiones y componentes. La propagación por inducción reduce el
numero de posibles estados cualitativos, disminuyendo notablemente
la combinación incontrolada de dichos estados.
El esquema de inferencia es conceptualmente similar al método de
las flexibilidades en ingeniería estructural. La propagación por
inducción separa una componente produciendo un "diagrama de
cuerpo libre" para el cual asume valores cualitativos de sus
parámetros. Dichos valores se aplican en las conexiones y la
propagación por deducción infiere nuevos valores cualitativos
consistentes con las leyes del equilibrio y la compatibilidad. Si el
diagrama de cuerpo libre transforma la estructura en una isostática, la
propagación por deducción inferirá valores para todos los parámetros.
Si éste no es el caso, la propagación por inducción supondrá un
nuevo estado cualitativo para otro componente del modelo. El
esquema de inferencia prosigue hasta determinar valores para todos
los parámetros del mo(lelo.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
La figura 3.8 muestra el modelo de una viga continua de dos
tramos con un momento concentrado de sentido antihorario aplicado
sobre el apoyo central. La elaboración determina que los momentos
flectores y fuerzas axiales en las conexiones 1 y 3 son nulos. La
propagación por inducción supone el estado 1 de la componente bl de
la figura 3.8(b). La propagación por deducción determina que el
momento flector para la componente en la conexión 2 sigue un
sentido antihorario (la figura 3.8(b) presenta acciones aplicadas en las
conexiones y no en las componentes, que son iguales y opuestas).
Seguidamente, la propagación por inducción es requerida nuevamente
y se determinan los tres estados para la conexión 2 de la figura.
El resultado final del esquema de inferencia indica que la conexión
2 gira en sentido antihorario y que los momentos flectores en dicha
conexión son contrarios al momento aplicado. La reacción vertical en
la conexión 1 es hacia abajo y en la conexión 3 hacia arriba. Sin
conocer los valores de las longitudes o rigideces de los componentes
no se puede determinar la dirección de la reacción en el apoyo central.
94
solución tiene las columnas del primer nivel en curvatura doble y las
del segundo nivel en curvatura simple. La tercera solución tiene las
columnas del primer nivel en curvatura simple y las del segundo
nivel en curvatura doble. Las tres soluciones, sin embargo, tienen
características comunes tales corno que las columnas cercanas a los
puntos de aplicación de las cargas están en tracción y que las
magnitudes de las tracciones y compresiones en las columnas de un
nivel son iguales por equilibrio. Además, la fuerza axial en las
columnas del primer nivel es mayor a la fuerza axial en las columnas
del segundo nivel y las vigas estan sujetas a cortante y momentos
positivos.
Una interpretación de los resultados sugiere que la primera
solución correspondería a un pórtico con dimensiones similares entre
todos sus componentes. La tercera solución correspondería a una
estructura con columnas muy rígidas, corno puede ser el caso de
muros de corte. La segunda solución podría corresponder a un piso
flexible o a un caso en el que las cargas laterales en el segundo nivel
son reducidas en comparación con las cargas del primer nivel.
Como tercer ejemplo, considérese el pórtico tridimensional sujeto a
cargas laterales mostrado en la figura 3.11 (a). No se conocen las
características del material 0 las dimensiones de los componentes
excepto que la estructura es simétrica, tal como se indica en la figura.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Diseño conceptual y razonamiento cualitativo
Este modelo representa una sección superior del viaducto Cypress
(Oakland, California), ilustrado en la figura 3.5 y en las fotografías 1
y 2, que como se mencionó anteriormente colapsó trágicamente
durante el terremoto de Loma Prieta en 1989. Para viaductos cortos
puede considerarse que existe un cierto apoyo longitudinal, pero para
estructuras largas, como la de dicho viaducto, este apoyo es
inexistente.
Como se comentó, este viaducto se diseñó aproximadamente en los
años 40 y fue una obra importante de la técnica. En aquel entonces no
se disponía de los ordenadores y de los programas de cálculo actuales
por lo que era muy difícil obtener con precisión los esfuerzos, en
particular debido a los efectos diferidos de la retracción y fluencia del
hormigón. Por ello, el proyectista empleó rótulas en varios puntos del
viaducto para "isostatizar" la estructura ya que como es bien sabido
las mencionadas deformaciont\s diferidas no generan redistribución
de esfuerzns en una estructura isostática.
El razonamiento cualitativo indica que hay una solución única con
respecto a las fuerzas y dos soluciones con respecto a los
desplazamientos. La solución con respecto a fuerzas se ilustra en la
figura 3.11(b). La solución indica que el componente bl está siempre
en compresión y su magnitud es igual a la de la reacción vertical en el
apoyo móvil. El componente b2 está sometido a un estado de
esfuerzos compleJ0 que incluye compresión, cortante biaxial, flexión
biaxial
Vatelial ;ra'croido aar de autor
razonamiento cualitativo
Ejemplos de 95
ge de simetria
Sotuci5n 1 Solución 2
Figura 3.10 (a) Pórtico dc dos plantas sometido a cargas laterales (b)
'fres únicas soluciones cualitativas que representan su
comportamiento estructural.
y torsión. El componente b4 está en compresión y flexión biaxial
constante.
Las soluciones con respecto a Icxs desplazamientos son iguales
excepto por el giro en el extremo del apoyo móvil, que puede ser
positivo o negativo. Para ambas soluciones, los desplazamientos en el
centro de simetría son negativos respecto a los ejes Z y X. El giro en
dicho punto respecto al eje Y es siempre negativo. El desplazamiento
según el eje Z en la conexión 3 es negativo. Los giros según los ejes
X, Y, Z son, respectivamente, positivo, negativo y positivo.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Diseño conceptual razonamiento cualitativo
La información obtenida razonando cualitativamente es útil para
entender los mecanismos de transmisión de cargas en el viaducto.
Una evaluación de la solución indica que el diseño conceptual pro-
96 y
(a) Modelo
;ra'croido aar de autor
razonamiento cualitativo
(b) Solución cualitativa
Figura 3.11 (a) Modelo cualitativo del viaducto Cyprcss. (b) Solución
cualitativa única.
puesto no es conveniente, pues el componente b2 está sujeto a un
cstado complejo de solicitaciones que incluye torsión. Una
evaluación posterior indica que el diseño no tiene redundancia
estructural, pues si el componente b2 falla por torsión la estructura
colapsaría debido a la falta de "caminos de carga" alternativos que
transmitan las cargas laterales. Esta última observación tiene
repercusiones importantes en el diseño del viaducto debido a que no
se debería emplear el mismo coeficiente de redución por ductilidad
para una estructura isosática que para una hiperestática y menos aún
si la estructura es frágil y sometida a una torsión primaria, como es el
caso de este viaducto.
Valeria!
Ejemplos de 97
Por ello esta estructura debería proyectarse con las fuerzas elásticas
del sismo o con poca disminución por ductilidad y, en todo caso, no
sería un diseño recomendable por su inestabilidad. Bozzo y Fenves
(1992) y Bozzo (1993) incluyen otros ejemplos para estructuras
planas y en tres dimensiones, que describen con más detalle el
proceso de inferencia.
;ra'croido aar de autor
Diseño conceptual razonamiento cualitativo
Vatelial
;ra'croido aar de autor
Parte 2
DISEÑO
SISMORRESISTENTE
CONVENCIONAL
Vatelial
Capítulo 4
;ra'croido aar de autor
Base conceptual del diseño sísmico
Base conceptual del
diseño sísmico
4.1 INTRODUCCIÓN
Con el Objeto de construir edificios económicos, las normativas
modernas de diseño aceptan, generalmente, que para un sismo severo
las estructuras alcancen el rango no lineal. De hecho, la acción
correspondiente a un sismo de este tipo es varias veces superior a la
acción considerada en un diseño práctico, cuando se emplean
normativas de diseño sísmico. Por este motivo las estructuras entran
en el rango inelástico y sufren deformaciones remanentes.
La figura 4.1 muestra los espectros lineales del coeficiente de
resistencia r/, definido Como la relación entre el cortante en la base,
V, y la fuerza sísmica máxima, mantax' calculados para los registros
de los terremotos de El Centro de 1940, de las presas de Pacoima de
1971 y de Van Norman, escalados a una aceleración máxima de 0,5
veces la aceleración de la gravedad (0,59). En la misma figura se
muestra también el coeficiente sísmico de diseño, Cs, calculado de
acuerdo con la normativa estadounidense Uniform Building Code
(UBC 1991) para un edificio de la ductilidad más alta estipulada, de
importancia normal y emplazado en una zona de alta sismicidad.
Dicho coeficiente se define como la relación entre el cortante en la
base, V, y el peso total de la estructura, W. El coeficiente cs se
incrementó en un 40% para representar la sobrerresistencia que tiene
una estructura entre la carga que origina un mecanismo de colapso
(carga de colapso) y aquella carga que produce la primera rótula
plástica, lo que explica la presencia del factor 1,4 en la figura 4.1.
Aún con este incremento de las fuerzas de diseño, se observa
claramente la diferencia entre
Valeria!
102
;ra'croido aar de autor
0,5
Norman
UBC (1991)
Período (s)
Figura 4.1 Comparación entre los coeficientes de resistencia, '7,
c0rrespondicntcs a ICES registros de los terremotos de
El Centro, 1940, de la presa de Pacoirna y (Ic la presa
Van Norman, y los coeficientes sísmicos, es,
correspondientes a la normativa estadounidense tJBC
(1991).
las fuerzas correspondientes al código estadounidense y las fuerzas
reales que se producen durante un terremoto severo (Bertero et al.
1976; Hall 199'1). Estas diferencias se pueden admitir únicamente si
los elementos estructurales y sus conexiones tienen una capacidad de
deformabilidad inelástica adecuada. Una comparación similar, pero
empleando registros del terremoto de Northridge de 1994 y las
recomendaciones del ATC3-S2 puede verse en la figura 4.11.
Los criterios actuales de diseño sismorresistente requieren que la
estructura soporte un sismo severo sin que llegue al colapso, aunque
puedan producirse daños locales importantes. Para ello, la estructura
se disena y construye proporcionándole detalles que permitan las
deformaciones inelásticas esperadas durante un sismo severo, sin
pérdida significativa de resistencia (Bozzo y Barbat 1995b) y, de ahí,
la importancia de su estudio.
El diseño de edificios regulares es relativamente sencillo ya que
existen varias normativas que permiten proyectar eficientemente tales
estructuras. Normativas como el Uniform Building Code (U 13C) 0
las del Applied Technology Council (ATC), por ejemplo, determinan
acciones laterales estáticas equivalentes que varían en altura.
;ra'croido aar de autor
Base conceptual del diseño sísmico
Generalmcntc, la estructura se proyecta empleando el primer modo
de vibración modo fundamental— y en algunos casos, como en el
Valeria!
;ra'croido aar de autor
Introducción 103
UBC, se consideran fuerzas adicionales que simulan, de manera
simplificada, la participación de modos superiores. Cruz y Chopra
(1985) presentan una propuesta de diseño tipo código en la que
incluyen los dos primeros modos de vibración; esto permite evaluar
las acciones laterales de manera más precisa, incluso en casos de
estructuras no muy regulares en altura.
Las recomendaciones de diseño basadas en la experiencia y
presentadas en el Capítulo 3, tales como evitar estructuras irregulares
tanto en planta como en altura 0 reducir el número de pilares o vigas
cortas, tienen por objeto garantizar que una estructura proyectada
según procedimientos simplificados, como el de las normativas de
diseño sísmico, se comporte adecuadamente durante un sismo severo
y no sufra una degradación local importante que pudiese ocasionar su
colapso.
Estructuras especiales, como las que presentan irregularidades en
planta o en altura, deben proyectarse empleando un análisis dinámico,
sea éste modal o de integración paso a paso de las ecuaciones del
movimiento, 0 por lo menos, las acciones laterales obtenidas
empleando normativas deberían incrementarse sustancialmente. El
método de análisis modal ha encontrado una gran aceptación en la
práctica profesional debido a su relativa simplicidad y buena
aproximación de los resultados. En un análisis no lineal, sin embargo,
el análisis modal no se puede extrapolar fácilmente debido al
acoplamiento de los modos durante la respuesta. Actualmente se está
trabajando en el desarrollo de procedimientos simplificados que
permitan emplear este análisis al caso no lineal, por lo menos de
forma aproximada, aunque hasta el presente no existe un
procedimiento generalmente aceptado (Anagnostopoulos et al. 1978;
Sheikh et al. 1980; Geschwindner 1981; Baggett y Martin 1983;
Morris 1977; Villaverde 1984).
Para el análisis paso a paso, en el rango no lineal, de las estructuras,
existen en la actualidad diversos métodos numéricos, como los
descritos en el Capítulo 2. Aún más, para estructuras con no
linealidades a nivel local, existen procedimientos de cálculo eficientes
que resuelven el problema en un tiempo similar al empleado en el
caso lineal elástico (Leger et al. 1986). F*tos procedimientos son
sumamente útiles en etapas finales del proceso de diseño, donde por
lo general se conocen con precisión parámetros como las
dimensiones, área de refuerzo longitudinal y transversal de los
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Base conceptual del diseño sísmico
componentes estructurales, los acelerogramas escalados a la magnitud
esperada en la región, etc. Durante la etapa conceptual del diseño, sin
embargo, muchos de estos parámetros no se conocen con precisión.
Además, la respuesta no lineal es muy sensible a la acción sísmica,
por lo que en general deben emplearse varios registros para el diseño
de una estruc104
tura. Por ello, el tiempo requerido para la preparación de los datos,
análisis, diseño y posterior comprobación de los resultados, cuando
se emplea un método de integración paso a paso no lineal, es extenso
y sólo se justifica, en general, para edificios de cierta complejidad.
Por consiguiente, en la práctica profesional, incluso en un análisis
lineal elástico, los procedimientos de integración en el tiempo no
suelen emplearse.
En conclusión, Se puede afirmar que es importante tener una base
conceptual sólida sobre el comportamiento no lineal de los edificios,
en particular en el caso de solicitaciones dinámicas. Esta observación
es válida no sólo porque en la práctica profesional no se emplean
comúnmente métodos de análisis no lineal, aún sabiendo que la
estructura se comportará inelásticamente durante un sismo severo,
sino también porque tal base conceptual permite la verificación de
los resultados numéricos obtenidos sin emplear dicho análisis.
4.2 DUCTILIDAD
La ductilidad es la capacidad de un material de deformarse
plásticamente sin romperse. Así, un material es dúctil si es capaz de
deformarse de manera permanente y apreciable en el rango inelástico
antes de fallar. Tanto la capacidad de absorción de energía como la de
disipación de energía de un material dependen de la ductilidad,
aunque son conceptos distintos. La figura 4.2 ilustra un ciclo de la
curva que relaciona el cortante en la base V con el desplazamiento x
para un modelo estructural elastoplástico con un solo grado de
libertad. En esta figura la estructura empieza a deformarse en una
posición de equilibrio "0" y alcanza la resistencia lineal elástica del
material en el punto "A" para un determinado cortante pasitivo, Vult.
A partir de este punto empiezan las incursiones en el rango plástico
del material, alcanzándose el punto "B" , que corresponde a
velocidad nula y que es el punto donde se inicia el movimiento en
sentido inverso al inicial. La estructura atraviesa la posición de
cortante nulo en el punto "G" y alcanza el límite lineal para cortante
negativo en el punto "C". Cuando la estructura pasa por la posición
;ra'croido aar de autor
Base conceptual del diseño sísmico
"G", una parte de la energía acumulada en este ciclo de carga es
transformada en energía cinética y otra parte es disipada por el
sistema. El área "13-G-xpos representa la energía de absorción y
corresponde a la parte de la energía total transformada en energía
cinética y, por ello, devuelta al sistema. El área 'O-A-B-G"
corresponde a la energía de disipación, que se debe al trabajo interno
realizado en las secciones críticas de la estructura, como, por
ejemplo, las rótulas plásticas, y que no se devuelve al sistema,
Valeria!
106
En estas relaciones, corresponde a la ductilidad de desplazamiento
máximo positivo, a la de desplazamiento máximo negativo, a la
ductilidad suma de todos los desplazamientos plásticos y a la
ductilidad correspondiente a la energía de disipación total. Las dos
últimas definiciones son más convenientes que las dos primeras, en
cuanto incluyen la acumulación de las demandas de ductilidad y no
sólo un determinado valor máximo, lo que está en consonancia con
los daños reales producidos por terremotos de larga duración, como,
por ejemplo, el de México de 1985, que duró casi 2 minutos.
En la práctica, sin embargo, es común emplear como medida de la
ductilidad el máximo del valor absoluto del cociente entre los
desplazamientos plásticos positivo y negativo y el desplazamiento al
límite de fluencia, J:y. Así, la ductilidad se suele definir como
max(.rpos , •cncg)
(4.2)
por lo que, excepto si se indica lo contrario, ésta es la definición
empleada en este libro.
La ductilidad se define tanto para el material como para la sección
de un elemento estructural, y también de manera global para toda la
estructura. La ductilidad del material se refiere, corno su nombre
indica, a la ductilidad de los materiales que componen la estructura,
como, por ejemplo, el hormigón y el acero en edificios de hormigón
armado. Estos materiales tienen individualmente una determinada
capacidad de deformarse plásticamente para un determinado ensayo,
como el de tracción, por ejemplo. Es conocido que el acero es un
material dúctil —por lo menos cuando no está sometido a un estado
triaxial de tensiones 0 cuando no alcanza un estado límite de pandeo,
entre otros fallos frágiles— mientras que el hormigón sin refuerzo no
es, en general, un material dúctil.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Base conceptual del diseño sísmico
La ductilidad de sección se refiere a la capacidad de deformarse de
una determinada sección de un elemento de hormigón armado, tal
como una viga o un pilar. Una sección de hormigón armado puede ser
dúctil según el tipo, número y disposición de las armaduras de
refuerzo y según la solicitación a la que está sometida (flexión pura o
flexo-compresión, por ejemplo).
La ductilidad global es la capacidad de deformarse plásticamente
de la estructura en su totalidad. La demanda de ductilidad global para
un edificio y para un determinado terremoto es, generalmente, menor
que la demanda de ductilidad de sección y esta es, generalmente,
menor que la demanda de ductilidad a nivel de material. Por ejemplo,
si la demanda de ductilidad global en una estructura es sie108
(a)
(b)
ACELERACON (g) DESPLAZAMIENTO (cm)
Figura 4.3 Diferencias cualitativas entre la respuesta de sistemas
linealcs y no lineales. w es la frecuencia natural del
sistema, O la frecuencia de la excitación y D el factor de
amplificación dinámica.
;ra'croido aar de autor
Base conceptual del diseño sísmico
La figura 4.3(b) muestra la respuesta de un sistema no lineal
elastoplástico con un grado de libertad sometido a una acción
sinusoidal con período resonante y a una acción tipo pulso. La
respuesta es una función de la resistencia o del cortante último en la
base ya que a medida que se incrementa la resistencia, la estructura
responderá de manera distinta. La observación importante es que,
para estructuras con comportamiento no lineal, una excitación
sinusoidal resonante no es tan desfavorable y el factor de
amplificación dinámica es una función de la resistencia del edificio.
Pero una acción resonante en una estructura frágil origina,
seguramente, el colapso. En el caso no lineal, es más desfavorable
una acción sísmica tipo pulso que se aplique en el instante en que se
alcanza la fluencia de la estructura (Bertero et al. 1976). En esta
situación se pueden producir desplaza-
Vatelial
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Base conceptual del diseño sísmico
Relación entre la demanda de ductilidad y la acción sísmica 109
mientos importantes y, por consiguiente, demandas de ductilidad
significativas, como se observa en la figura 4.3(b).
El contenido de frecuencias de una excitación sísmica afecta de
manera relevante la respuesta de sistemas no lineales. La presencia
de pulsos de larga duración asociados a una importante energía de la
excitación puede ocasionar una respuesta más desfavorable en
comparación con la respuesta por pulsos cortos, incluso si son de
mayor aceleración (Bertero et al. 1976; Mallin y Bertero 1976). Este
comportamiento se ilustra en la figura 4.4 para dos estructuras con
períodos de s y de 0,7 s, sometidas la excitación de la componente
S150 del registro de la presa Pacoima, cuya aceleración máxima es de
1,25g. Durante el tercer segundo del movimiento se observa un
pulso de larga duración, que ocasiona la mayor demanda de
ductilidad a la estructura que tiene un período de 0,7 s. Para esta
misma estructura, el pulso corto con una aceleración máxima de
aproximadamente el doble del valor de la aceleración durante el
tercer segundo, ocasiona una respuesta similar a la correspondiente
al pulso largo.
El origen de los pulsos de larga duración sigue siendo estudiado y
algunos investigadores los atribuyen a la proximidad del epicentro.
Actualmente en el mundo no existe todavía un número suficiente de
registros de terremotos severos a pocos kilómetms del epicentro, por
lo que no se puede asociar con certeza su existencia a la proximidad
de un epicentro. Sin embargo, la deformabilidad ocasionada por los
registros existentes debe tenerse en cuenta en cl diseño de
estructuras flexibles, como aquellas con aislamiento antisísmico, por
ejemplo.
Es evidente que existe una relación entre la excitación, la demanda
de ductilidad y la reducción de la fuerza sísmica. Para entender mejor
dicha relación, se consideran dos casos extremos: uno en el que la
duración de la excitación es bastante inferior al período de la
estructura y correspondería a un pulso de corta duración, y otro en el
que la duración de la excitación es bastante mayor que el período de
la estructura y correspondería a un pulso de larga duración.
Puede considerarse que un pulso de corta duración es aquel que
dura menos que un cuarto del período de la estructura, tal como se
ilustra en la figura 4.5. Este caso correspondería a las estructuras
;ra'croido aar de autor
suficientemente flexibleks, es decir, de período propio largo en
comparación con el de la excitación. En este caso se puede aplicar la
ley de la cantidad de movimiento que establece que "el cambio en
momento cinético de una partícula es igual al impulso" , y que se
expresa como
mv — Invo — Fdt=l (4.3)
110
(a)
PRESA PACOIMA (COMP. 5150)
1.5
6,0 15.0
(b) Tiempo (s)
15.0
(c) Tiempo (s)
2,0
15,0
Tiempo (s)
Figura 4.4 Respuesta de estructuras con un grado de libertad a la
componente SISO del registro de la presa Pacoitna, 1971.
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Base conceptual del diseño sísmico
donde m es la masa de la partícula, v es su velocidad en el instante t,
Vo es su velocidad en el instante ta, F' es la fuerza e I es el impulso. El
cambio en la energía cinética es igual al cambio en la energía
potencial, que es la misma tanto en el caso lineal como en el no lineal.
El cambio en energía potencial, Ep, para un sistema lineal elástico, es
(4.4)
2k
Valeria!
Relación entre la demanda de ductilidad y la acción sísmica 111
resistencia aceleración aceleración
dy desplazamiento
tiempo tiempo
Td < perrodo/4
Tm Td
modelo elasto—plóstico pulso corto pulso largo
Figura 4.5 Pulsos de corta y de larga duración.
donde k es la rigidez y Re la demanda de fuerza elástica. Por otra
parte, en el caso no lineal la energía potencial EY Se obtiene como
Inax (4.5)
donde Ry es la fuerza al límite de fluencia, :ry. el desplazamiento al
límite de fluencia y el desplazamiento máximo que sufre el sistema
durante la acción sísmica. Definiendo el factor de ductilidad como =
xmax/xy, la expresión anterior Se transforma en:
(4.6)
;ra'croido aar de autor
Igualando las expresiones (4.4) y (4.6) se establece que la máxima
reducción posible por ductilidad, en el caso de una estructura
sometida a un pulso de corta duración, es
(4.7)
Es decir, para una ductilidad global disponible de 5, por ejemplo, las
fuerzas de diseño en un sistema inelástico se reducen a la tercera
parte con respecto a las correspondiente a un sistema elástico.
El siguiente caso corresponde a una estructura sometida a un pulso
de duración larga en comparación con su período natural, tal como se
ilustra también en la figura 4.5. El pulso de larga duración se
incrementa hasta su valor máximo en un tiempo muy corto, Tr, y su
duración, Td, es por lo menos mayor que el tiempo en que se produce
la respuesta máxima del sistema, es decir "Tm en la figura 4.5. Este
caso podría ser el de una estructura rígida sometida a un
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Espectros no lineales 113
Tabla 4.1 Factor de reducción de las fuerzas de diseño en función de
la acción.
Ductilidad, 3 6 7 8 9 10
Pulso corto 1,73 2,25 2,65 3,32 3,87 4,12 4,35
pulso largo 1,5 1,67 1,75 1,86 1,88 1,89 1,9
4.4 ESPECTROS NO LINEALES
4.4.1 Normalización de las ecuaciones de movimiento
Con el Objeto de reducir el número de parámetros independientes
necesarios en el estudio del comportamiento no lineal de estructuras
con un grado de libertad, la correspondiente ecuación del movimiento
(2.39) se puede normalizar. Mallin y Bertero (1976) proponen
diversas alternativas, pero un procedimiento conveniente en casos
consiste en normalizar los desplazamientos con respecto a la
aceleración máxima del terreno. Para ello se define el parámetro
(4.13)
Este parámetro no es adimensional, pues tiene unidades de s—2, pero,
como se observará más adelante, su utilización es conveniente para
obtener la respuesta con independencia de la aceleración máxima
empleada en el análisis. Dividiendo ambos miembros de la ecuación
del movimiento (2.39) por amax, se obtiene
Ã(t) + 2vwÅ(t) + (4.14)
mamax amax donde V (t) es
el cortante en la base que puede verse en la figura 4.2, y que, en el
caso no lineal, sustituye al término de la ecuación (2.5). Esta
ecuación puede ser convenientemente modificada utilizando el
coeficiente de resistencia n, definido en el apartado 4.1 como la
relación entre el cortante en la base V (t) y la fuerza sísmica máxima
ma max vult cyvv _ cyg
(4.15)
a max
Vatelial ;ra'croido aar de autor
En esta ecuación: es el coeficiente de resistencia última, Vult es el
cortante último y Cy es el coeficiente sísmico al límite de fluencia
igual a Vult (IV, siendo IV el peso del edificio. El modelo histerético
Espectros no lineales 115
tilidad o con el coeficiente de resistencia, la influencia del
amortiguamiento estructural en la respuesta de la estructura no es
significativa (Bertero et al. 1976), como puede observarse en la figura
4.6. La diferencia entre las respuestas correspondientes a estructuras
con la fracción del amortiguamiento crítico del 2% y del 1()% es
pequeña y bastante inferior a la diferencia de respuestas entre sistemas
con coeficientes de resistencia que varían entre 0,4 y 0,8. Por ejemplo,
la ductilidad para una estructura con un período de 0,4s, con una
fracción del amortiguamiento de 10% y con un coeficiente de
resistencia de 0,4 es igual a 20. Sin embargo, si el amortiguamiento
disminuye al 2%, es decir, se reduce a una quinta parte, la demanda de
ductilidad aumenta a 30, es decir, sólo un 50%. Para una estructura
con el mismo período, pero con un coeficiente de resistencia dc 0,8. la
ductilidad Se reduce a sólo 5.
En la actualidad se emplean amortiguadores mecánicos para reducir
las vibraciones por viento en edificios altos, como, por ejemplo, las
Torres Gemelas de New York. Sin embargo, para lograr aumentar el
amortiguamiento estructural del 2% al 10% mediante estos elementos,
se requiere un gran número de ellos, por lo que actualmente no son
comunmente empleados para reducir la acción sísmica. Tal como se
verá en el Capítulo 9, existen otros tipcxs de disipadores de energía,
como los de plastificación de metales, que, de forma análoga a la
reducción de fuerzas por ductilidad en diseños convencionales,
permiten reducir las fuerzas sísmicas de forma significativa (Foti et al.
1998; Cahís et al. 1998a; Bozzo et al. 1998).
4.4.3 Desplazamientos máximos
En la figura 4.7 se muestra un espectro no lineal típico de
desplazamientos normalizados, correspondiente a la componente
S69E del terremoto de Taft de 1952, para un coeficiente de
amortiguamiento crítico del 5%. De acuerdo con Newmark y Hall
(1982), el desplazamiento total de los sistemas no lineales, y con
independencia de la resistencia de los mismos, tiende a aproximar la
respuesta de sistemas lineales para períodos de la estructura en los
rangos intermedio y largo. Esta tendencia se observa en la figura 4.7
para períodos estructurales mayores que 0,5 s. Tanto en el rango
Vatelial ;ra'croido aar de autor
lineal como en el no lineal, se observa que los desplazamientos
incrementan al aumentar el período estructural. Por Otro lado,
estudios realizados por Zayas et al. (1989) indican que el
endurecimiento o rigidez post fluencia no tienen una influencia
significativa sobre los desplazamientos, por lo menos para estructuras
en el rango de períodos intermedios y largos.
116 Base conceptual del diseño sísmico
100
2,2
Período (s)
Figura 4.6 Influencia del amortiguamiento en la respuesta estructural
(Bertero et al. 1976).
;ra'croido aar de autor
2,0
0,075
0,060
0,045
o 0,030
0,015
0.000
Período (s)
Figura 4.7 Espectro del desplazamiento total normalizado, A.
Valeria!
Espectros no lineales 117
Las estructuras con períodos menores que 0,5 s, decir, en el rango
de períodos cortos, experimentan amplificaciones significativas de
sus desplazamientos máximos. Una expresión propuesta por Bozzo et
Vatelial ;ra'croido aar de autor
al. (1990) para determinar dicha amplificación en sistemas bilineales
es
(4.19)
donde es la ductilidad real (:rmax/xy), s el coeficiente de
endurecimiento, a: el desplazamiento máximo del sistema elástico
lineal y el desplazamiento de fluencia. Si el coeficiente de
endurecimiento es cero, se obtiene la conocida expresión de
Newmark y Hall
'211 - 1 - (4.20)
Esta expresión se puede obtener igualando la energía potencial de un
sistema lineal con la de uno no lineal, de forma análoga al
procedimiento empleado para pulso cortos, siguiendo las ecuaciones
(4.4), (4.5) y (4.6). La diferencia consiste en obtener una relación
entre desplazamientos en vez de una relación entre fuerzas.
Consecuentemente, las ecuaciones (4.19) y (4.20) tienden a
proporcionar resultados menos precisos para estructuras sometidas a
terremotos en suelo firme que para estructuras sometidas a terremotos
en suelo blando, donde existan pulsos largos.
En la figura 4.7 se observa que, para el rango de períodœs
intermedios y largos, la respuesta es independiente del coeficiente de
resistencia. Para períodos cortos es claro que, a medida que
disminuye la resistencia, el desplazamiento máximo aumenta
considerablemente. Esta observación está en consonancia con las
ecuaciones (4.19) y (4.20) ya que, para un mismo período, disminuir
la resistencia equivale a disminuir el desplazamiento de fluencia :r.y.
El cálculo de la separación entre edificios es un problema de
diseño importante y difícil de resolver de manera precisa, que ha sido
puesto de relieve por el elevado número de colisiones producidas
durante terremotos como el de México en 1985, por ejemplo. En la
práctica profesional se suele diseñar la junta de separación en función
de un factor que multiplica el número de pisos 0 a partir de los
resultados de un análisis en el rango lineal elástico. Este último
procedimiento sólo es correcto para estructuras en el rango de
períodos intermedios y largos. Para estructuras de poca altura, y para
un sismo severo que origine una respuesta inelástica, son de esperar
amplificaciones importantes, del orden de 10 a 50 veces la respuesta
;ra'croido aar de autor
lineal elástica, por lo que a falta de un análisis no lineal preciso
deberían emplearse
130 Base conceptual del diseño sísmico
50% para llevarlas a cargas últimas. Las fuerzas en los pilares se
multiplicaron por 6 y se mantuvieron constantes para los tres casos
considerados en la figura 4.14(b). En la figura 4.14(b) puede
observarse que el desplazamiento lateral es similar al desplazamiento
lineal elástico para los tres valores considerados para la resistencia de
las vigas; este hecho era de esperar, pues el período de un edificio de
veinte pisos se encuentra en el rango de los períodos largos.
La demanda de ductilidad en vigas disminuye al aumentar su
resistencia y su variación es relativamente constante en altura. De
hecho la demanda de ductilidad máxima se da en los tres casos en la
parte superior del edificio. La ductilidad máxima en vigas
corresponde a la resistencia de 2 y es aproximadamente igual a 8, un
valor aceptable en vigas dúctiles de hormigón armado.
La demanda de ductilidad en pilares interiores y exteriores es
relativament.e constante, excepto en los cuatro últimos pisos del
edificio, donde es mucho mayor. Concretamente, la demanda de
ductilidad en pilares incrementa al aumentar la resistencia de las
vigas. Por ejemplo, para los pilares exteriores, la demanda de
ductilidad c0rrespondiente a una resistencia de las vigas de 1,5 y 4,0,
incrementa aproximadamente de 3,5 a 8. Este análisis indica
nuevamente el inconveniente de utilizar en el diseño sismorresistente
elementos sobredimensionados, que no sólo incrementan el coste de
la estructura sino que inducen demandas de ductilidad que, como en
este caso, no son convenientes, pues se concentran en los pilares.
Por otra parte, este ejemplo indica la necesidad de la correcta
evaInación de la resistencia de las vigas si se quiere evitar el
desarrollo de rótulas plásticas en los pilares. Para ello se debe
estimar, entre otros factores, el ancho colaborante de la losa de piso.
La figura 4.14(c) muestra la influencia de la variación de la
resistencia de los pilares en la respuesta. La resistencia de 2
corresponde a una resistencia última en las pilares obtenida
multiplicando por este factor las fuerzas de diseño de servicio del
UBC. Las fuerzas de diseño en las vigas se obtuvieron incrementando
en un las fuerzas del código que, para los tres casos incluidos en la
figura 4.14(c), se mantuvieron constantes.
Una conclusión que se obtiene de estas figuras es que una
resistencia adecuada de los pilares es fundamental para garantizar el
Vatelial ;ra'croido aar de autor
correcto comportamiento sismorresistente. Una estructura diseñada
con una resistencia de los pilares de sólo 2 no es satisfactoria, pues se
obtienen demandas de ductilidad en los pilares del orden de 16. Esta
ductilidad no es adecuada en elementos de hormigón armado, en
particular si están sometidos a una carga axial importante como
seguramente
Valeria!
;ra'croido aar de autor
Comportamiento cíclico de los componentes estructurales 131
será el caso de los pilares de los primeros niveles de un edificio de
veinte pisos.
Se ohserva que la variación en las demandas de ductilidad para los
casos de resistencias de 6 y 10 no es significativa. Este resultado se
debe a que, para estos niveles de fuerzas de diseño, los pilares
responden mayormente en el rango elástico y las rótulas plásticas se
concentran principalmente en las vigas. Este es un comportamiento
adecuado desde el punto de vista sismorresistente debido a que es
más fácil garantizar un determinado nivel de ductilidad en vigas que
en pilares.
El ejemplo de la figura 4.14 sugiere la necesidad de buscar diseños
sismorresistentes con una disipación de energía basada
fundamentalmente en la formación de rótulas plásticas en las vigas.
Existen diversas criterios de diseño que cumplen con este objetivo.
Quizá el más conocido corresponde a la recomendación del ACI, que
define a los llamados pórticÃJs dúctiles especiales, para los que
establece que "la suma de las resistencias de los pilares en un nudo,
para una dirección determinada, debe de ser igual o mayor que 6/5 la
suma de las resistencias de las vigas en la misma dirección". Park y
Pauley (1975) demuestran que esta recomendación no garantiza que
no se formen rótulas plásticas en pilares y por ello recomiendan un
criterio más estricto: "la resistencia mínima de un pilar en un nudo,
para una dirección determinada, debe ser igual 0 mayor a la suma de
las resistencias de las vigas en la misma dirección". Finalmente, otro
criterio de diseño empleado en EEUU corresponde a incrementar las
fuerzas de diseño en servicio para cargas laterales estáticas
equivalentes, obtenidas empleando el UBC, por distintos factores,
según se trate de pilares o jácenas. Las fuerzas de diseño últimas asf
obtenidas se combinan con las fuerzas últimas para cargas
permanentes y móviles, obteniéndose la envolvente de diseño.
4.6 COMPORTAMIENTO cíCLIC0 DE LOS
COMPONENTES ESTRUCTURALES
4.6.1 Introducción
En este apartado se describe el comportamiento cíclico de
componentes estructurales individuales tales Como pilares y vigas. El
objetivo es identificar aquellos parámetros que reducen la capacidad
;ra'croido aar de autor
154 Definición de la acción sísmica
de disipación de energía en éstos, para evitar una degradación
significativa de resistencia. Como se ha indicado previamente, las
fuerzas laterales de diseño obtenidas empleando normativas son con-
Valeria!
(5.12)
donde es la altura total del edificio, en pies, y Ct =0,035 para edificios
aporticados de acero, Ct = 0,03 para pórticos excéntricos y edificios
aporticados de hormigón armado y Ct = 0,02 para edificios no
comprendidos en los casos anteriores.
La relación entre los factores C y Rw, C/ Rw, tiene un valor mínimo
de 0,075, excepto cuando las fuerzas laterales se incrementan por el
factor 3Rw /8, por ejemplo, para calcular el desplazamiento máximo
entre pisos.
El factor S varía entre 1,0 y 2,0 y se determina en función del tipo
de terreno. Para roca o suelos duros, con una profundidad menor que
2()() pies, tiene el valor 1,0. Para suelos duros, pero con una
profundidad que exceda los 60 m, se tiene un coeficiente S = 1,2. Para
suelos con una profundidad mayor que 70 pies, con una capa entre 20
y 40 pies de suelo arcilloso blando o medio, el coeficiente S es de 1,5.
Para suelos con una capa de más de '10 pies de arcilla blanda, S —2,0.
El coeficiente de reducción por ductilidad, Rw , depende del
sistema estructural y varía entre 4 y 12. Este coeficiente es una
medida de la capacidad del sistema de disipar energía en el rango
inelástico y de su redundancia 0 hiperestatismo estructural. En la tabla
5.5 se da un resumen de los valores del coeficiente de reducción de las
cargas sísmicas, en función de la altura máxima, en metros, y del tipo
de sistema estructural.
En zonas de alta peligrosidad sísmica, la normativa (Stadounidense
110 permite ciertos tipos de sistemas estructurales, tales como
edificios de hormigón armado sin ductilidad o edificios con muros de
carga y pórticos arriostrados de hormigón armado que transmitan
cargas verticales. Tampoco se permiten sistemas estructurales duales,
formados por muros de cortante y pórticos de ductilidad intermedia, ni
los formados por pórticos arriostrados y pórticos dúctiles especiales.
De esta manera, la normativa UBC-91 no recomienda, en general, el
empleo de pórticos arriostrados de hormigón armado. Una excepción
a esta recomendación, no contemplada en la normativa, es la de
utilizar diagonales de acero y no de hormigón armado junto con
disipadores de energía, tal como se propone en el Capítulo 9.
Un sistema estructural dual formado por muros de cortante y
pórticos dúctiles tiene el valor Rw igual a 12. En este sistema
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Definición de la acción sísmica
estructural, los pórticos deben ser capaces de resistir por lo menos el
25% de la carga lateral total, pero los muros de cortante o los pórticos
arriostrados también deben ser capaces de resistir la totalidad de la
carga
utilizando normativas 155
Tabla 5.5 Coeficientes de reducción por ductilidad, Il.. , en función del
tipo de sistema estructural y la altura máxima del
edificio, (UBC 1991). NI. significa altura no limitada.
Sistema estructural 11
Alum de carga
• Muros de cortante de hormigón
48
• Muros de mampostería c,
6 48
• Pórticos arriostrados de acero G 48
Estructura aportu:ada
• Pórticos dúctiles especiales de hormigón
• Pórticos de hormigón de ductilidad intermedia 8
Estructura aporticada con muros de cortante de hormigón 8 72
Sistema dual
• Muros de cortante con pórticos dúctiles especiales
• Muros de cortante con pórticos de ductilidad
12
intermedia 9 48
• Mampostería con pórticos dúctiles especiales 8 48
lateral. La parte de la carga lateral soportada por los pórticos y por los
muros se calcula proporcionalmente a su rigidez.
Para edificios regulares, el cortante en la base, V, se distribuye en
altura mediante la expresión
(5.13)
donde Ft es una fuerza concentrada aplicada en el último piso del
edificio, wa es el peso del piso donde se determina la carga lateral y
Vatelial ;ra'croido aar de autor
156 Definición de la acción sísmica
es su altura con respecto al suelo. La fuerza concentrada Ft
modeliza, de forma aproximada, la participación de los modos
superiores y, por ello, sólo se necesita incluir si el período
fundamental del edificio es mayor que 0,7 s. Esta fuerza se calcula
mediante
Ft = 0,07 TV < 0,251' (5.14)
En la normativa se indica que los edificios cuya superficie en
planta disminuye en altura, tales como los edificios con torres, sin
que estas reducciones superen el de las dimensiones iniciales, se
pueden considerar como regulares con respecto a la distribución del
cortante en altura. La distribución del cortante en altura para
estructuras altamente irregulares en planta o en altura debe
realizarse empleando sus características modales, de acuerdo con los
desarrollos del Capítulo 2.
5.5.3 Normativa sismorresistente argentina, INPRES-
CIRSOC 103
La normativa argentina define la acción sísmica utilizando la
expresión fundamental (Reyna ct al. 1994)
v = csll' (5.15)
donde cs es el coeficiente sísmico y W es el peso total del edificio. El
coeficiente sísmico se obtiene en función de la ubicación del edificio,
el período fundamental, el uso del edificio y una reducción de fuerzas
por ductilidad. Dicha reducción, a diferencia de la normativa IJBC91
depende del tipo de sistema estructural y del período propio de la
estructura. Esta modificación es importante debido a que, tal como se
ha visto en el Capítulo 4, existe una interrelación entre la acción
sísmica y el mencionado período. La reducción (le fuerzas sísmicas
por ductilidad es menor para estructuras sometidas a pulsos cuya
duración es larga en comparación con el período fundamental. Por
ello, en la normativa, las estructuras muy rígldas tienen una menor
reducción de fuerzas por ductilidad que las estructuras flexibles. La
expresiÓn para obtener el coeficiente sísmico es sal
(5.16)
donde Sa representa la aceleración espectral, que es función del
período fundamental del edificio, la zona sísmica y las condiciones
locales de suelo, I es el factor de importancia del edificio, que toma
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Definición de la acción sísmica
valores entre 1 y 1,4 y, finalmente, R es el coeficiente de reducción
por ductilidad.
El coeficiente de reducción de fuerzas por ductilidad, R, se Obtiene,
para T < Tl , mediante la ecuación
R = 1 + (1.1 — (5.17)
mientras que para T > Tl es
(5.18)
donde "1'1 es el período fundamental del suelo y es la ductilidad
estructural global disponible. En esta normativa, dicha ductilidad
varía entre 6 y 1, siendo los edificios con muros de cortante
acoplados el sistema estructural con mayor ductilidad global. Los
pórticos dúctiles especiales y el sistema dual también están
contemplados en la normativa y se les asigna una ductilidad global de
5. Es importante resaltar
Vatelial ;ra'croido aar de autor
Definición de la acción sísmica
utilizando normativas 157
que el valor del coeficiente de reducción varía de manera
significativa en función del período fundamental del edificio.
Considérese, por ejemplo, un edificio con muros acoplados, con un
período fundamental T' y ubicado en un suelo blando, con un
período Tl =0,4s. El coeficiente de reducción por ductilidad, R, es, en
este caso, de sólo 3,5, en comparación con la reducción de 6 que
sería posible si la estructura tuviera un período mayor que el del
suelo (T È 'Tl).
5.5.4 Normativa sismorresistente chilena, Nch-433/96
La definición de la acción sísmica en la normativa chilena
Nch433/96, parte de especificar un coeficiente de reducción de las
fuerzas sísmicas por ductilidad, R, denominado factor de
modificación, que varía entre 2 y 7. El mapa de zonificación sísmica
de Chile define tres regiones, 1, 2 y 3, con una aceleración básica de
0,2g, 0,3g y 0,4g, respectivamente. La importancia de las estructuras
se tiene en cuenta mediante clases, A, B, C y D, de mayor a menor,
con un factor de amplificación máximo de 1,2. Las condiciones
locales del suelo también se clasifican en cuatro clases, l, II, III y IV,
que varían desde roca hasta suelo blando.
El desplazamiento relativo máxino entre piscis, medido en el
centro de masas de la planta, para cada dirección de análisis, se
limita al siguiente valor:
Alim = 0,00211 (5.19)
donde h es la altura de la planta. En esta comprobación no se deben
multiplicar los desplazamientos por el factor de modificación R. El
desplazamiento en cualquier otro punto de la planta se limita al del
centro de masas más un valor de 0,001h para limitar los efectos de la
torsión.
El análisis estático tiene una ecuación básica similar a la de la
anterior normativa INN-93
(5.20)
donde cs es el coeficiente sísmico que depende del tipo de edificio,
la zona sísmica y las condiciones locales de suelo, I es el factor de
importancia que depende de la categoría y uso del edificio y W es el
;ra'croido aar de autor
peso total del edificio. El coeficiente 1 es similar al de importancia
utilizado en la normativa UBC-91 y varía entre 1,2 y 0,6. El
coeficiente sísmico cs se determina mediante la siguiente ecuación:
2,75Aa (TOY
(5.21)
Valeria!
donde n y To son parámetros que definen el tipo de suelo, Aa es la
aceleración máxima efectiva, R es el factor de reducción por
ductilidad e hiperestatismo, g es la aceleración de la gravedad y T es
el período fundamental del edificio. El coeficiente sísmico mínimo es
Cs = Äa/6g.
Para edificios de mayor altura, se recomienda emplear el análisis
modal con espectros de respuesta, para lo que se utiliza el siguiente
espectro de diseño
(5.22)
donde 1 y Aa se han definido anteriormente; es el coeficiente de
amplificación, que depende del modo i de vibración; y es un
coeficiente de reducción. Los valores de y se determinan empleando
las siguientes ecuaciones:
1 + (Ti/T0)3 (5.23a)
(5.23b)
donde Ti es el período correspondiente al modo i de vibración. Este
coeficiente de reducción es similar al de la normativa INN-93, con la
diferencia del valor uno de la ecuación (5.23b) que antes era dos y,
por tanto, se permiten menores reducciones. Debe indicarse, sin
embargo, que la tendencia actual en otros países es de incrementar
el coeficiente de reducción a sus valores reales (hasta 12 en la
normativa estadounidense). Aplicando esta normativa a un edificio
de hormigón armado de tipo normal, con I = 1, emplazado en la zona
3, es decir, con Ao = se obtiene un coeficiente sísmico cs = 0,15. En la
normativa no existe ningún requisito explícito en cuanto a detal es
dúctiles como, por ejemplo, el sistema estructural de pórticos
dúctiles especiales que se describe en el Capítulo 7).
160 Definición de la acción sísmica
5.5.5 Norma sismorresistente colombiana, NSR-98
La norma sismorresistente colombiana, NSR-98, que reemplaza la
CCCSR-84, indica que el cortante sísmico en la base de un edificio se
obtiene mediante la ecuación fundamental
V = sagll (5.24)
donde Sa es el valor del espectro de aceleraciones para un período
de vibración dado, g es la aceleración de la gravedad y A/ la masa
total
Valeria!
;ra'croido aar de autor
Almgren, A., 87 254, 259, 123, 137,
íNDlCE 341
Ambrosini, R. ,
262, 277,
278, 280,
197, 207,
235, 306,
156 360 282, 288, 347 349.
289, 309,
DE
Amin, N., 258, 350 357.
347 356 316, 327,
359
Amneus, T., 81, 329-
347 332, Beucke, K. E.,
344, 257, 260, 356
Anagnostopoulos
348- Biggs, J., 103
, S. , 103 123, 350 123, 347
Abde1-Ghaffer, A., 347 352 Billington, D. ,
270, 347 Arnold, C., 348 355 358 349
Abel, J., 86, 362 Astaneh, A. , 10
Addanki, S., 86, 360 365 Blume, .1., 142,
348 359
358
Adorni, A.,
Babor, J., 352
Bachman, R. E. ,
AUTOR Bolt, B. A., 6- 130110, Nf., 78 349
Agogino, A., 87 347 296, 314, 354 8 349
350
Aguado, A., 175,
Baggett, J. F.,
103 123, 348
ES Bono, L. Nf.,
84-87,
358 97
Baker, N., 86,
Ahmadi, G., 259, 102 115
261, 264, 353
279 352 356 Balendra, T., 265, 117 125,
362 356 Bathe, K.-.J., 37 207, 210,
Aiken, 1. D, 137, Banda, 12 16-19, 49 62 6.3 153, 212, 214-
254, 257, 265, 350 352 217, 245,
267, 296, Bayo, E. P., 55
Barbat, A. H. 3 11 253, 254
311, 314, 364
12 14 15, 259, 261-
347, 354 Belytschko, T.,
17-19 25 263, 272,
63 349
356 359 28 29 33,
Bennska, 349
274, 277
363 37-40 284, 286,
Bertero, V. V., 9,
Aktan, A., 72, 207, 42 43 45, 288, 302,
11 12 22 72
49 62 63 304, 306
235, 341 85, 102 108
65- 309, 313-
Alford, J. 45, 341 109 113-
67, 89 102 317, 348-
Algermissen, S. T., 116 119,
153, 160, 350 353
17 363
Ali, H- E., 270, 347
253, 363 365
162 Definición de la acción sísmica
Bozzo, M. , 84, 207,
245, 350
Brady, A. G., 363
Brokken, S., 85,
306, 350
Brown, J. , 352
Buckle, 1. G., 256,
257, 260, 269
Burdese, M., 89
347 Cagan, J., 87
350 cahís, X., 85,
115 302, 304, 306,
314, 350
Calavera, J ., 350
Canas, J. A.,
14-19 282,
348-350
352 365
Va'cl ial
alcoido
;ra'croido aar de autor
índice de
autores
36
8
índice de autor
Casciati, 278-280, 329, 35 Fcnves, G., 87
P., 330, 348 351 cohn, 9 89 97 350
360 A., 351 Coniey, Fenves, S., 86,
De
caspe, M. C., 86. 362 353
S., 266, Kl
351 Constantinon, eer Forbus, K., 353
Casteleir M. C. , 261- , Foti, D, 115
o, M., 263, 270, .J., 125, 309, 313,
348 277, 351 315318, 350
35
Cavanagh, T., 353 Fruchter,
357 358 2
133, 135, 136,
363 35 R., 89 353
357
Co 3 Fujita, S., 353
Chalhou
usi De la Llera, J., Fujita, T., 353
b, M. S.,
ns, 77, 80 352 Gadala, M. S.,
351
W. Del Grosso, A., 289, 353
Chan,
J., 89 347 Galindo, M.,
W., 197,
35 Der 348
351
2 Kiureghian, A. , Ganguly, ,J.,
Chapma
Cr 55 352 364 86, 353
n, IL
aig Derham, C. J., Garcia, L. E.,
E. , 357
Chen, , 275, 352
R. Dobry, R., 352 Gergeiy, P., 86,
H- W.,
R., Donea, J., 352 362
315,
42 Dorka, U. G., Gero, J., 358
363
35 261, 352 Geschwindner,
Chen, S., 89
2 Dowrick, D. J., L. F. Jr., 103
361
cru 352 123,
Chopra, A., 77,
z, Effendi, 1, 17
103 352 Goodno, B.,
E., 363
Cifucntes, A. , 361
10 Egozcue, J. J.,
351 17 19 352
Greenbank, L.
3 R., 309, 360
Clough, R. W., Ehrman, C. S.,
35 Griffith, M. C,
26, 27 35 103 267, 360
2 265, 354
128, Fintel, M., 353
cui Griinthal, G.,
129, 140, 278, Facciali, E., 20
, 354
311, 313, 351, 23 352
W., Gucrand, R.,
Coburn, A. W., Fan, Fa-Gung,
27 354
351 Codina, R., 261, 264, 352
2,
índice de autor
Hadjian, A. H. Husid, R., 141, 5 265-267;
354 355 h 269,272.2
u 74-277;
Hall, J. F., 11 102 Ibanez P., 258, u
122, 354 356 s 311, 347
Hall, W. J., 115 Ibarra-Anaya, a 351 354-
117 141-148, k 356
E., 86, 353 i,
286 Idelsohn, S. R., Y 358
363 ., 361236
Hanson, R. D.,
Idriss, 1., 6 82 3
296, 31,1, 354 3
Hanson, s., 363 147, 148, 352 Kent, D. C.,
5
361 3 133, 197, 356
Haviland, R.,
I J Keowen, S. ,
103 123, a
k 258, 356
Heine, A. .J., o li Kcrtapati, E.,
269, 361 n l,
Hejazi, M., 266, o W 363
358 m ., Khan, R. F.,
o 2 353
Herrera, R. A., 2
u Khodaverdian,
102 108 109 , 3
A 5 M., 266, 267,
. 5 358
116 S Jané, L., 355 Kircher, C. A.,
119, .,
Jara, J. 289, 356
2
349 6 M., 296, Kirikov, B.,
Hisano, M., 266, 6 256, 356
358 ,
355
Kirkcaldie,
Hong, C. P., 3 Jeng, V., 289,
5 D. K., 357
315, 363 Kitazawa, K.
5 Johnson, C. P.,
Housner, G. W., I , 266, 358
w 103 123, 3ß_1
Kleiber, ll.,
354 355 a Kapur, K.,
n 142, 359 353
Howard, J., 258,
, Kobe, 356
364 W Kausel, E., 86,
Koh, C. (1, 257,
Hudson, D. ., 353
265, 356
E., 45, 141, 1 Kawamura, S.,
1 Kostem, C. ,
355 266, 358
4 362
Hurtado, J. , Kelly, J. M.,
Kuipers, B.,
E., 348 3 '254, 257,
5 258, 260, 356
índice de autor
Kwok, K., 258. B. M., 156 McVerry, G. H. 78
356 258, 260, 269, 83
Lashkari B., Maeno, Y., 267, 272, ,
289, 356 360 296, 310, 84
Law, K., 89 Maher, M., 362 362 ,
353 Mallin, S. A., 78 Meirovitch, L. , 12
Lee, G. C., 297, 102 108 26, 357 2,
109 113- Messenguer, A., 13
116 119, 175, 358 3,
Leger, P., Michalopoulos, 13
123, 125,
311, 313, 356 A. P., 354 3,
141
Li, L., 256, 356 Miquel 13
254, 259,
Liang, Z, 311, Can 6,
261, 263,
357 et, 14
272, 274
Lin, B. C., 356 J., .3,
284, 286,
Lin, J., 123, 349, 14 20
141, 357 17- 2,
Lin, R. C., 311, Mahmoodi, P., 19 20
357 311, 347 362 25 9.
Livolant, NL, Martel, R. R., 28 25
354 45, 347 4,
Martin, J. F., 33, 27
Lobo Quintero,
37- 6,
W., 357 103 123, 348
40 34
Loddo, R., 89 Martinez-
42 9
347 Cruzado, J., 35
43
Lomnitz, C., 202, 357 45, 7
352 Mari, A., 175, 49 62 63 35
Lópcz Almansa, 358 65-67 9
F., 86, 369 153, 327, 36
125, 309 348 4
313, 315- Mayes, R. L., Mokba, A. S.,
317, 350.
352
256, 257, 260, 258,
353 3ß3 Miranda, E., 261-
269,
Low, S. S., 115 137, 316, 357 263,
125, 263, 276, Mc Niven, LL 359 347
284, D, 306, 364 Moehle, . 351.
286 McKay, G. R., 1., 356
, 296, 365 357 74 35_z
Luccmi, ,
índice de autor
Molinares, IN., Nelson, J. Jr., s Paulay, T., 131,
254, 259, 278- 353 c 170, 206, 239,
280, Newmark, N. o 359
282, 289, M.,37 41 49 55 , Paz, M., 38,
329, 63 160,
3.32, 64 L
348,
344, 348 114, .
, 35.1.
349 358 115
Montoya, .J., 357
117
175, 358 142- 3 359.
Morris, N. F., 148, 4 360 364
103 123, 358 286, 8 .1., 26,
Morán, F., 175, 359. Ottazzi, G., 359 27, 35 39 128,
358 360 Oña 129
Mostaghel, LN., Nims, D. K., te, 140, 351
260, 266, 267, 137, 296, 314, E., 364
358 354 216, Piazza, M.,
Mullen, lt., (53 359 207, 235, 341
Noel-Leronx, J. 363
349 Pinto, P. E.,
P., 354 Pan,
Murcia, .J., 175, 360
N T.
358
o C., Pomonis, A., 3
Murthy, S., 86, 351
s
358 s Pong, W. S.,
cnid
Mézcua, J., Z, 8, u o 297, 360
11 14 363 m Popov, E. lž,
Nagarajaiah, S., , 370 197, 302, 243,
277, 358 360
Nagashima, I. , R
266, 358 . Patltazopotllou Pujades, L. G.,
Nakashima, M., , , S. ,J., 209, 12, 16
35B 357 Purroy, F., 86,
Nan, J. M., 120, 3 åfi3
5 Papageorgiou,
123, 126, 127, Qi, X.,
141, _ A. S. , 356
Park, lt., 131 Quinn, D, 359
147, 1
133, 170, R. Wiegel, 354
359 362 197, 239 Rega, G., 123,
O
Navarrina, F. , 35th 359 124, 363
r
-348
o
índice de autor
Reinhorn, A. M. 352* 359 kh, Srivastav, S.,
, 261-263, 266, Roy, 1.33, 197, S., 120, 123, 126,
277, 360 133, 127,
351 Ruiz, S. Ë., 134, 1
357 358 313, 360 198, 4
Reséndiz, Ryan, E. P., 7
20. 23 352 329, 331, Sheikh, T. ll., ,
Reyna, F. A., 332, .3'1,1, 103 123, 361 3
348 Shustov, V., f
Richter, P. J., 349. 272, 361 i
296, 314, 354 Sigal, G. B., 2
Ricies, ,J., 243, Saburi, K., 358 267, 360
360 Salomón, R. S
Silva, F., 313,
Ridell, lt., 1 t
0., 270, 36_1 e
14, 360 Sargin, M., Skinner, R. 1., p
Robinson, W. 197, 361 258, 260, 269, h
H. 258, Sarria, A., 272, e
260, 269, 296, 310, n
272, 296, 36_1 361 362 ,
309, 310, Scho Slater, J., $9,
352 360 R
ll, 362 .
R., Soliman ,
Rodellar, J.,
298, , M.,
329-332, 344, 197,
300,
348 315, 362 3
349 360 361 Soong, 4
Rodwell, T. T., 9
Sch
E., 267, 311,
wart 329,
360 z, s
357 362 u
Roeder, C. D. , sozen,
W., 302, ,
89 M., 133,
360 361 197, L
Roesset, J. M., seed, Spe .
103 123, B., nce, R. ,
Rojahn, C., 82 J., 351
354 147, Sriram, D. , 86, 2
Rosenblueth, 148, 353 5
am 9
E., ,
55, Shei
índice de autor
2 T 5
7 8 s 6
9 6 a
, , i T
, s
3 3
6 6 a
2 2 C i
Suzuki, S., 353 . ,
s Tadjbakhsh, 1.
u G., 259,
S K
,
261,
. .
264,
,
Y C
. 270,
2 .
279,
9 ,
F 351 352
7
. 356
, , 3
Tajirian, F. F., 1
3 257, 267, 275,
3 5
1 362.
6 ,
5 0
, Tanbakuchi, J., 3
260, 35B T 6
3 s 3
6 Taylor, R. Ia.,
30 a65
a Tseng, W. S.,
3 i
Thenhaus, P., 354
, 'I'sope1ïLs, P.,
S 17 363
u 261, 363
Thomson, E. D, L Tsuji, B., 358
b
r l Udías, A., 7 8,
a Timoshenko, S. . 11 14. 363
m , 38, 363 Urrego, O. E.,
a Torres, Ll., 85, C 313, 360
n ,
i 86, 89 115 302, Uzumeri, S.,
, 304, 133, 134, 198,
2
306, 314,
5
M 350 363 Vallcnas, J., 197,
7
. Trifunac, M. D, 363
,
363 Vanzi, L, 360
,
3
índice de autor
Veljovich,
2 261, 263, Vatcl ial :v atcnido
wžÝ363c:'crJido
dc alitc:' 0 272, 274,
2 276, 284,
Vestroni, F.,
, 286, 296,
123, 124, 363 350 365
Villaverde, R.,
3 Zhang, R. 311,
162, 363.364
6 351
Wakabayashi
, ll., 13ïE137, Zicnkicwiœz, O.
4 C. , 30 365
364 Wallace,
J., 202, 357 Zucchini, A. ,
3M way, D., W 341
258, 289, r
364 Weaver i
Jr., W. , 38,
363 weld, D, g
353 wen, Y. h
K., 269, 289, t
313, 364
Whittaker, A. ,
S., 137, 359
Wilson, E. L., J
39 43,
311, 313, 3
356 364 6
Wolfram, S., $1, 1
364 Yanev, B., 306,
Womack G. J., 364
267, 360 Young, D. 38,
371 363
Yu, C., 197, 362
w Yépcz, F.,
o 12 14 15,
o 18 349
d 365
, Zaghw,
A., 86,
362
S
zaytus, V.
.
A., 115
, 125, 254,
259,
118 índice temático
modal, 103 142, 158 Coeficiente de participación
ICO paso a paso, 65 103 modal, 48 107, 275
272 numérico, 72 Coeficiente de reducción de fuerzas
Análisis sísmico de estructuras, 25 sísmicas por ductilidad, 122,
150, 162165,
33, 63 160 228, 321
Ancho colaborantc de placas, 182, Coeficiente dc resistencia
'209
estructural, 101 102 113-
Autovectorcs, 3.6
normalizados, 3.6 115 117121, 126, 285-287
Autovalores, 36 Coeficiente de resistencia a
Axiles últimos, 169 deslizamiento, 286, 287
Bloque equivalente dc Whitney, 170, Coeficiente de seguridad contra un
171, 176, 177, 182, 205 Canto fallo frágil, 171, 210, 267, 324
efectivo o equivalente del bloque de Coeficiente sísmico de diseño, 54,
Whitney, 172, 176180, 190, 192, 59, 101 102 11.3 121-124,
215, 218 254
Capacidad de disipación de Coeficientes de forma, 51
energía de los elementos Colapso sísmico de una estructura,
estructurales, 253 81,88 102 103 108 132,
Capacidad de ductilidad del 137, 1.39
material, 253 Complete Quadratic Combination,
Capacidad última de la sección, CQC, 55
182, 183 Componentes estructurales, Zl
Capiteles colgantes, 207 Comportamiento sísmico
Características dinámicas, 34 51 estructural, 7'2, SO 82 93,
Cargas, ver acciones 108 109 113 123-125, 127,
Catástrofes naturales, 3 130 131 167
Cinturón Circum-Pacífico, S Concepto de ductilidad y
Coeficiente de cortante en la redundancia estructural, 253
base, 119, 120 Condiciones de estabilidad, 63
Coeficiente de ductilidad, 58 60, Condiciones iniciales, 34 40,
111 162 Condiciones de normalidad, 37
de diseño, Condiciones dc ortogonalidad,
145 39 ,10,
Coeficicntc dc fricción cn los Condición dc ortonormalidad, 3.7
apoyos deslizantes, 255, 264, Confinamiento del hormigón, 201,
266, 268-271, 286, 288, 289, 205, 206, 223, 225, 227
309, 314
Indice temático
Confinamiento de los nudos, 193, Demanda dc disipación dc
223, 22,1 energía, 315
Conocimiento heurístico, 89 Demanda de ductilidad estructural
Control activo de edificios, 327, 328, global, 106 109 118-120, 122,
124-128, 130-132 147,
330, 342
194, 220, 238, 239, 2'14, 253,
Control híbrido de edificios, 333 262, 289, 295
Coordenadas generalizadas, 27 Desastres sísmicos, 9
Cortante sísmico en la base, 21 Desplazamiento relativo entre pisos,
101 104 107, 113 120-123, 233, 239, 241
147, 149, 153, 155 158 25/1, Desplazamientos generalizados, 27
309 de diseño, 121, 192, 226, 227, Detalles de diseño, 253
287 modal, 51-54 último, 108 Diagrama de interacción, 170,
218 186188, 190
Cortante mínimo de diseño, 153 Dimensionamiento de elementos
Cortantes modales de piso, 5] estructuralcs, 167, 178, 180,
Cosenos directores, 33 182, 183, 209, 210
Criterios básicos de diseño Discretización de modelos
sísmico, dinámicos, 27 30 espacial, 26
131 135, 139, 210 temporal, 26
cualitativo, 74, 89 Diseño sismorresistente de edificios,
ll 71-74 75-78 80 81, 85-89,
Criterios heurísticos, 74, 75 77, 79
96 97 109
119, 120, 123, 124
81, 83, SO, l , sg'coido
Cuantía de refuerzo, 171, 172, 173, 130, 131 135, 139, 167, 170-
174, 178, 179, 180, 194, 172, 174-176, 182, 190, 193
194, 218-220, 228, 233, 236
205,
238, 239, 244, 296, 302, 304,
210 longitudinal, 192, 311 conceptual, 71-74 85, 86, 88
193, 206, transversal, 201, 95 convencional, 253, 254, 276 con
206 aisladores de base, 258
Curvatura última, 205 375
Daño sísmico, 9, 10 11, 16, 20 21,
59, 8.3, 102 106 119, con disipadores de energía, 313,
123, 125, 128, 133, 139, 141, 315 dúctil, 210
160, 253, 276, 288, ,339
óptimo, 72. 87 por
estructural, 82 83, 295, 298, 324
capacidad, 192, 226, 231
no estructural, 302, 30G
Deformaciones límites de secciones, preliminar, 72 87 272, 281
168, 182, 195 racional, 253
120 índice temático
Disipación de energía, 128, 131 132, Ecuaciones del movimiento para
133, 135, 136, 137 edificios, 32, 33, 258
269, 295, 298, 299, 300, 302 con aislador de fricción, 261 con
304, 311, 316, 317, 318 aislador EDF, 268 con aislador
FPS, 26,3 con aislador LRB, 264
Disipadores de energía, 85, 115
con aislador neozelandés, 269
1,32, 239, 254, 296-298, 300 302, con aislador R-FBI, 266 con
306, 311, 313, 316, 3'26 de barra a aislador SR-F, 271
flexión, 299 mecánicos, 238 tipo Ecuaciones en de
ADAS, 298, 300, 301, 314
Newmark, 63
318-322, 324, 326 tipo
Ecuación característica, 35 36
CFSB, 318, 319, 321, 324 a
torsión, 300, 301 por cortante, Ecuación del movimiento
302, 305 por extrusión de plomo, lincalizada, 66
309 por fricción, 253, 298, 307- Edificios históricos, 140
309, Edificios sismorresistcntcs, 72 75
313, 319-322, 324 tipo panal, 87 89 297 con aislamiento de
298-300, 302 por plastificación de base, 254, 255, 260, 277-279,
metales, 281 con aislamiento de base de
299, 302, 314, 315, 317, fricción, 283, 288 aporticados o
319, porticados, 154
321 tipo SL, 302, 303, 305, aporticados con muros dc
306, 314 tipo Sumitomo, 307 tipo
TADAS, 299 viscoelásticos, 297, cortantc, 155 arriostrados, 319
310, 311, 315 con disipadores ADAS, 323 con
Distancia epicentral, 15 disipadores CFSB, 323 con
Distancia focal, 15 disipadores por fricción, 324
Ductilidad, 59, 77, 83, con ductilidad intermedia, 324
101 104-106 111 112, 114 con muros acoplados, 157 238,
115 117-120 123, 128, 130 239, 243, 244 con muros de
131 133, 136, 145-147, cortante, 125, 151, 154 156
156. 161, 163, 295, 318, 321 233, 235, 236-239,
324 de diseño, 127, 144, 145, 241
147, 156 convencionales,
244 del material, l_Oß de la 296 de acero, 164,
sección, 106 107, 128 estructural
295 rehabilitados,
global, 106 107, 120, 122,
147, 149, 153 276
228, 238, 239, 253, 316, 326 Efecto P - A,
Duración cfccÿ)yy Elementos estructurales, 73 tipo
barra, 170, 182, 190 tipo muro
Indice temático
de cortante, 202, 203 tipo de iteración por bloques, 279
placa, 207, 208, 209, 210 implícitas, 63
Elcmcntos no estructurales, 72 78 incondicionalmente estables, 63
83
Elementos no intencionalmente
cstructurales, 78 85 monolíticas, 278 de
Energía, 49 Newmark, 43 66 de
de absorción, 105 de Wilson, 43
deformación, 112 de Estados últimos de secciones, 167
disipación, 105, 106 132 Estrategia de control, 327, 329,
Epicentro, 11 330,
Escalas sísmicas, 5 333, 335-339 adaptativo,
de magnitudes, 335
Mercalli, 5 Estructuras vulnerables, Ll
Mercalli Modificada, 5 Evalnaciónnf!f
Mercalli-Cancani-Siebcrg, 5
MSK, de Richter, 7_3 de
Rossi-Fore1, 5 Excentricidad accidental, 76 77
Espacio de las soluciones Excitación sísmica, 275
concepmales, 7,1, 85, 90 Factor dc amplificación dinámica,
107, 108 112
Espectros dc cortante, 275
Factor de importancia del edificio,
Espectro de ductilidad, 119, 120,
156 159, 163, 164
127
Fallas activas, 13
Espectros de resistencia, 120
Fallo estructural, 75, 86, 171, 186
Espectros sísmicos de respuesta, dúctil, 248, 249 dúctil por
16, 44 45, 50 56 57 59, 60, flexión, 226, 239 equilibrado, 171,
142, 158 160, 318 de diseño, 174, 175, 185 frágil, 77-79, 220,
236, 243, 248 frágil por
143, 146, 148, aplastamiento del hormigón, 177,
233 lineales clásticos, 122, 185, 222, 249 frágil por cortante,
145 no lineales, 115 118, 321 81, 86, 135, 137, 226, 239
frágil por pandeo del
suavizados, 141 suavizados de arriostramiento, 239 por pandeo del
Newmark y Hall, refuerzo longitudinal, 199 por
146 tracción, 185
Esfuerzos seccionales modales, 55 Fenómeno de atenuación, 15, IO
Esquemas de inferencia, 90. 91 anclástica, 14, 15
Esquemas de integración paso a Forjados reticulares, 72 8C
paso, 62 de diferencias centrales, Formas modales, 36 46
43 exactas, 48 explícitas, 62 63
122 índice temático
Fracción del amortiguamiento 21 dc Arias, espectral de
crítico, Q, 38, 39 44 107, Housner, 52 125, 126
115 121 macrosísmica, JU. 14-16, 18
Frecuencia propia, 46 dc la Isosistas, 15
vibración amortiguada, 39 Juntas dc separación, 1.17
fundamental, 36 Fuente
sismogenética, 13 15 hierzas de Ley de control, 329, 330, 332, 333,
amortiguamiento, 31 Fuerza de 3.35, 336, 338, 339, 345, 346
disipación, 302 adaptativo, 338
Fuerzas de control, 327-331, 335341, Longitud de anclaje, 225, 226
344-346 Fuerzas de inercia, 28 31 Límite último de deformación,
Fuerzas de cortante, 236 201 Líneas de defensa
máximas, 289 estructurales, 89
Fuerzas sísmicas, 54, 115 163, 208 Líneas de fallo alternativas de una
233, 241, 254, 288, 295, 297, estructura, 210
298, 306, 311 de diseño, 101 109 Microzonificación, 12 19
111-113 119, 122, 130 131 150, Magnitud, 10 13 14 15,
154 228, 103 139
236, 254, 288, 295, 316, 318, local, 4
319, 321, 324 Mapas de peligrosidad sísmica,
equivalentes, 51 52, 54, 58 19
modales, 54, 51 Modelo de masas concentradas,
377 28, 29
Matriz de amortiguamiento 39
Grados de libertad, 27-30 32-35 generalizado, 39
38-41, 43-45 47-53 55:57, 59- Matriz de masa, 34
61, 63, 65 Matriz espectral, 36
HormigÓn confinado, 195-197, 199,
Mecanismo de colapso de una
201, 226, 232, 236
estructura, 101 125, 128, 132,
Hormigón sin confinamiento, 195,
238, 244
197, 200, 201
Mecanismo «cl tfrremotpA
Integral de Duhamcl, 40-43 Mecanismos de transmisión dc
Incertidumbres en el modelo cargas, 95 alternativos, 72 75 76
(structural, 329, 3.31, 333 88
Incertidumbres en la excitación
Mecanismos de disipación de
sísmica, 329
encrgía, 8'1
Ingeniería estructural, 71, 87, 88, Método de los elementos finitos,
89 91
Inteligencia artificial, 86
Intensidad sísmica, 15, 16,
Indice temático
207-209, 210, 212215, Período de vida de una estructura,
217, 270 Modelos constitutivos, GS 18 139
69 de wen, 269, 289 Perímetro crítico, 211, 212, 214,
Modelos dinámicos, 26, 27 28 30 218
33, 85, 90 continuos, Peso efectivo modal, 51:53
29 de Kclvin-V0igt, 38 dc Planos de agotamiento, 169, 170,
edificios de cortante, 30 31, 48-
50 54, 57 59, 61 124, 186, 187, 190
126, 128, 258, 259, 272 Planteamientos del diseño
sísmicos, 31 sismorresistente, 167, 171
Modo de fallo estructural, 170 dúctil, estadounidenses, 167, 171, 172,
169, 170, 190, 210 frágil, u. 169- 173, 177, 179, 191 europeos,
172, 175, 182, 184, 167, 170, 173, 174, 186, 190
208, 210, 218 por Potencial destructivo de los
agotamiento, 167, 168, 182 terremotos, 10 13 14 160
Modos de vibración, 39 40, 49-51 53 Prevención sísmica, 10
55-37 Principio de Hamilton, 30
Momento flector de rotura, 169, 172- Principio de d'Alembert, 30
181, 183, 184, 186, 192 Momento dc
Principio de de los trabajos
torsión, 54 modal, 54 último, 194
virtuales, 30
Momento de vuelco, fil modal,
51 54 Proceso de diseño
Movimiento sísmico del terreno, sismorresistente,
272 71 72 74, 85, 254
Método de cálculo a rotura, 167 Profundidad focal, 15
Normativas de diseño Punzonamicnto cn placas, 215,
sismorresistente, 11 21 56-59 208, 212, 214
60, 74, 76 77, 82 101-103 Pórticos arriostrados, 151, 154
119, 121, 122, 131 148, 149, 220, '239, 242, 31.3, 324, 3'26
lthl, 226, 295, 306, 316, 318, Pórtico con muros de cortante,
319 220 Pórticos dúctiles, 122, 154
164, 321 dc ductilidad alta, 230,
Ondas sísmicas, 15
231, 232 de ductilidad intermedia,
Peligrosidad sísmica, 11-13 16-19, 3'2(i de ductilidad muy alta, 228,
21 23 56 58 a escala 229, 231, 232 especiales, 131
local, 12 a escala 146, 150, 151, 154-156 158 163,
regional, 12 LI 180, 192
Período de retorno de un terremo- 201, 219-221, 228, 230, 231
233, 235, 237-239
Período natural dc vibración, Q, Pórticos excéntricos, 241, 243,
34 85 fundamental, 244,
124 índice temático
295, 302, 315
Pórticos principales, 82
Pórticos secundarios, 82
Pórtico sin arriostramiento, 242
Razonamiento cualitativo, 85, 87
88 89 90 92, 94
Redundancia estructural,
ISBN 84-291-2011-4
9 788429 1 201 1 0