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Tipicidad Del Ciclo de La Violenci en Colombia

1) Desde la década de 1960, Estados Unidos intervino en Colombia para diseñar e implementar una estrategia contrainsurgente que incluía el uso de paramilitares. 2) Esta estrategia se basaba en la doctrina de seguridad nacional y buscaba impedir la expansión del comunismo en América Latina. 3) Aunque los discursos cambiaron, la estrategia subyacente persistió a lo largo de las décadas siguientes, con métodos cada vez más sofisticados.

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Tipicidad Del Ciclo de La Violenci en Colombia

1) Desde la década de 1960, Estados Unidos intervino en Colombia para diseñar e implementar una estrategia contrainsurgente que incluía el uso de paramilitares. 2) Esta estrategia se basaba en la doctrina de seguridad nacional y buscaba impedir la expansión del comunismo en América Latina. 3) Aunque los discursos cambiaron, la estrategia subyacente persistió a lo largo de las décadas siguientes, con métodos cada vez más sofisticados.

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Tipicidad del ciclo de la violencia en Colombia

…Además de esta síntesis magistral que Gonzalo Sánchez hace para contraponer y
tipificar los últimos dos ciclos de violencia, otros datos históricos nos confirman en esa
misma caracterización:

1. Contexto mundial

En primer lugar, existía un contexto mundial, el de la guerra fría, que sobredeterminaba


los procesos nacionales. En ese mapa del mundo polarizado entre dos superpotencias e
ideologías, Colombia se alineaba nítidamente en el bloque occidental, y sometía sus
grandes decisiones a la superpotencia occidental: los Estados Unidos. El General
Fernando Landazábal lo reconoció con claridad en uno de sus libros: " … se politizaron
los ejércitos como consecuencia de su participación en el gran debate ideológico mundial
y en muchas naciones se vieron forzados a asumir el poder contra los propios mandatos
de su Constitución y las tradiciones de su pueblo, en prevención del mantenimiento de
un orden establecido y aceptado con anterioridad por las grandes mayorías americanas,
como digno de mantenerse, guardarse y defenderse según los dictados, pactos,
compromisos y doctrinas emanadas, custodiadas y promulgadas por la Junta
Interamericana de Defensa, tendientes a mantener la defensa del conjunto dentro de los
rasgos tradicionales del sistema global continental" 9.

Nadie dudará que este párrafo del General Landazábal, como las tesis que recorren sus
libros, transpira en todos sus términos Doctrina de Seguridad Nacional [DSN]. Muchos
observadores externos e internos, incluyendo a capas importantes de la clase dirigente
colombiana y a no pocos sectores del estamento militar, aceptan ya hoy día que la DSN
fue determinante en los diseños de política represiva desde los años sesentas hasta
avanzados los ochentas, pero califican de absolutamente "anacrónico" todo análisis que
le otorgue algún papel directivo a esa doctrina en las políticas de los noventas, sobre todo
después de la simbólica "caída del muro de Berlín".

9
Landazabal Reyes, Fernando, Gral., El Conflicto Social. Bogotá, Tercer Mundo, 1982, pg. 175
Es cierto que en los noventas hay un discurso nuevo que desempolva las tesis liberales
y las condimenta con los postulados de la globalización que el avance tecnológico
arrastra. Por eso, aquellos para quienes la realidad es construida por los discursos de
consumo masivo que circulan en aulas, mass media, círculos políticos y mercado
burocrático, la DSN es algo "superado": algo "del pasado". Pero hay que preguntarse si
la realidad cruda que viven tas víctimas de la represión no está acaso determinada por
los mismos principios de la DSN, traducidos en discursos que eliminan ya las referencias
al "mundo bipolar", a los fantasmas del "comunismo", a la "civilización occidental
cristiana", al "alineamiento internacional", a la necesidad de identificar el "enemigo
inferno" para luchar contra él, etc., y adaptados más bien a los postulados del MUNDO
UNIPOLAR vigente, que absolutiza el mercado global, sus leyes, condiciones y
consecuencias, como única alternativa ofrecida a la "libertad".

La Colombia de los noventas se ha convertido en uno de los mejores laboratorios de


estudio sobre la persistencia, con lenguajes de recambio, de la DSN. Nos muestra que
incluso los métodos más brutales que los regímenes de Seguridad Nacional adoptaron
en América Latina entre los sesentas y los ochentas, han sido refinados y sofisticados
para hacerlos más destructivos e inhumanos; que los problemas de censura que tuvieron
que enfrentar esos regímenes de Seguridad Nacional, han sido resueltos mediante el
desarrollo audaz del paramilitarismo y su camuflaje como "tercer actor" en el conflicto;
que la intervención militar extranjera para dirimir los conflictos internos en torno a la
orientación de la nacionalidad, ha encontrado nuevos pretextos de recambio gracias al
narcotráfico; pero que detrás de todas estas nuevos lenguajes, el propósito nuclear de la
DSN se mantiene incólume: impedir la autodeterminación de los pueblos, para
salvaguardar las estructuras mundiales de dominación.

2. Directrices hemisféricas

La estrategia de los Estados Unidos para conservar el sistema capitalista en sus áreas
de influencia y cerrar el paso a cualquier penetración del comunismo, se vio exacerbada
al iniciarse la década de los sesentas, a causa de la guerra del Vietnam y de la revolución
cubana.
El politólogo estadounidense Michael McClintock, investigador durante 16 años de las
actividades encubiertas de Estados Unidos en Latinoamérica, a través de las
informaciones oficiales desclasificadas, descubre, en uno de sus libros, cómo fue creado,
en enero de 1962, el Grupo Especial (Contrainsurgencia), al cual se le asignaron como
funciones "asegurar el uso de los recursos de los Estados Unidos con el máximo de
efectividad para prevenir y combatir la insurgencia subversiva en países amigos" 10. Y en
el Memorandum 124 dirigido a los miembros del Grupo Especial CI (Contrainsurgencia),
codificado como National Security Action Memorandum- 124, del 2 de enero de 1962, se
especifican más sus objetivos, así: "recomendar acciones para obtener reconocimiento
… de que la insurgencia subversiva ("Guerras de Liberación") es una nueva y peligrosa
forma de conflicto político militar para la cual los Estados Unidos deben prepararse con
la misma seriedad de propósitos como lo hicieron frente a la guerra convencional en el
pasado. Verificar que este sentido de urgencia se refleje en la organización,
entrenamiento, equipamiento y doctrina de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos
y en los programas políticos, económicos, de inteligencia y ayuda militar dirigidos hacia
el exterior por los Departamentos de Estado, de Defensa, la AID, la Agencia de
Información USIA y la CIA" (ibid). El mismo Memorandum diseñó procedimientos
específicos de supervisión de acciones encubiertas en países escogidos como blanco. A
la lista de estos países se añadió Colombia, entre otros, en julio de 1962, como país "en
observación”. (ibid).

Pero ya en febrero de 1962 había realizado una visita a Colombia un equipo del más alto
nivel, del Centro de Guerra Especial, de Fort Bragg (Carolina del Norte). El Director de
investigaciones de dicho Centro, el General Yarborough, redactó un Suplemento Secreto
al Informe sobre dicha visita. Uno de los párrafos de ese suplemento dice:

· "[A] Debe crearse ahora mismo un equipo en el país acordado, para seleccionar
personal civil y militar con miras a un entrenamiento clandestino en operaciones de
represión, por si se necesitaren después. Esto debe hacerse con miras a desarrollar una
estructura cívico militar que se explote en la eventualidad de que el sistema de seguridad

10
McClintock, Michael, Instruments of Statecraft, Pantheon Books, New York, 1992, pg.166
interna de Colombia se deteriore más. Esta estructura se usará para presionar los
cambios que sabemos, que se van a necesitar para poner en acción funciones de contra-
agentes y contra-propaganda y, en la medida en que sea necesario, impulsar sabotajes
y/o actividades terroristas paramilitares contra los conocidos partidarios del comunismo.
Los Estados Unidos deben apoyar esto" 11.

En ese mismo Informe, el General Yarborough incluía recomendaciones al Ejército y a la


Policía de Colombia para que mejoraran la inteligencia y el control de la población. En
particular sugería: "Un programa intensivo de registro de los civiles … de modo que todos
sean eventualmente registrados en archivos del gobierno, incluyendo huellas digitales y
fotografías." Procedimientos y técnicas de interrogatorio, incluyendo preguntas rutinarias
a los pobladores del campo "quienes se supone son conocedores de las actividades
guerrilleras", fueron también recomendados. Pero las recomendaciones iban más allá:
"Interrogatorios exhaustivos a los bandidos, incluyendo sodio, pentothal y uso de
polígrafos 12, deberían ser utilizados para arrancarles información a pedazos. Tanto el
ejército como la policía necesitan interrogadores entrenados" (ibid).

Toda esta documentación nos evidencia que desde 1962 el gobierno de los Estados
Unidos intervenía en Colombia para el diseño y ejecución de una estrategia
contrainsurgente centrada en estructuras paramilitares. El Ejército colombiano, por su
parte, reprodujo, para su personal, en septiembre de 1962, el Manual FM-31-15
"Operaciones contra Fuerzas Irregulares", del Ejército de Estados Unidos 13. En su
capítulo III, No. 31, dicho manual desarrolla ampliamente el uso de civiles armados al
mando del Ejército, para ayudarle en las operaciones contrainsurgentes. En 1963, el
Ejército colombiano reprodujo también la obra del francés Roger Trinquier, "La Guerra

11
Cuartel General, Escuela de Guerra Especial del Ejército de Estados Unidos, Tema: Visita a Colombia, Sur América,
por el Equipo de Guerra Especial, Fort Bragg, Carolina del Norte, 26 de febrero de 1962, Biblioteca Kennedy, Casilla
319, Archivos de Seguridad Nacional, Grupo Especial, Suplemento Secreto, Informe de Investigación en Colombia,
citado por McClintock, Michael, o.c. pg.222

12
Polígrafo: instrumento para registrar cambios orgánicos, a veces llamado "detector de mentiras"

13
Ejército Nacional, República de Colombia, Fuerzas Militares, Operaciones contra las Fuerzas Irregulares, Bogotá,
1962
Moderna", en el cual sistematiza la experiencia contrainsurgente en las guerras de
Vietnam y de Argelia 14. También en este documento se recomienda la estrategia
paramilitar 15.

Así pues, la necesidad de salvaguardar el sistema occidental capitalista frente al peligro


de infiltración del polo contrario comunista, y exacerbada esta obsesión por la guerra de
Vietnam y la revolución cubana, los Estados Unidos diseñaron, para su área de influencia,
un modelo de guerra contrainsurgente centrada en operaciones encubiertas de
terrorismo, uno de cuyos pilares era la creación de estructuras paramilitares, y decidieron
impulsar dicha estrategia en una serie de países, entre ellos Colombia, debido a que los
informes de sus misiones investigadoras evaluaban su sistema de seguridad nacional en
alto riesgo, pues el desarrollo de guerrillas de resistencia a La Violencia clásica iba
tomando contornos de "Guerra de Liberación" a comienzos de los años sesentas.

3. Vanguardias insurgentes y trasfondo del conflicto

Entre tanto, la insurgencia también se fue definiendo. Como reacción a la Operación


Marquetalia, mediante la cual el Ejército colombiano arremetió con 16.000 hombres
contra los grupos de autodefensas campesinas que resistían a la expulsión de sus tierras
en el sur del Tolima, el 20 de julio de 1964 esas autodefensas armadas del sur del Tolima,
junto con las del Huila, Cauca y Valle, lanzaron una proclama nacional para anunciar que
constituían las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y adoptaban un
programa de 7 puntos de reforma agraria por el cual se comprometían a luchar. En la
proclama manifestaban: "Contra nosotros se han desencadenado en el curso de 15 años
4 guerras. Una a partir de 1948, otra a partir de 1954, otra de 1962 y esta que estamos
padeciendo a partir del 18 de mayo de 1964, cuando los mandos militares declararon
oficialmente que ese día había comenzado la "Operación Marquetalia" (…) Por eso nos
ha tocado sufrir en la carne y en el espíritu todas las bestialidades de un régimen podrido
que se asienta sobre el monopolio latifundista de la tierra, la monoproducción y la
monoexportación bajo el imperio de los Estados Unidos. Es por esto que en esta guerra

14
Trinquier, Roger, La Guerra Moderna, Biblioteca del Ejército colombiano, No. 12, 1963
15
Trinquier, R., o.c. pg. 70
participan contra nosotros tropas, aviones, altos mandos militares y especialistas
norteamericanos. Es por esto que se lanzan contra nosotros 16.000 hombres provistos
de las armas más modernas y destructoras. Es por eso que contra nosotros se emplea
la táctica del bloqueo económico, del cerco, del exterminio, de las acometidas por aire y
tierra y, por último, de la guerra bacteriológica (…) Nosotros hemos llegado a todas las
partes donde había puertas para golpear en procura de auxilio para evitar que una
cruzada anticomunista, que es una cruzada antipatriótica contra nuestro pueblo, nos
llevara, y con nosotros a todo nuestro pueblo, a una lucha larga y sangrienta. Nosotros
somos revolucionarios que luchamos por un cambio de régimen. Pero queríamos y
luchábamos por ese cambio usando la vía menos dolorosa para nuestro pueblo: la vía
pacífica, la vía de la lucha democrática de las masas, las vías legales que la Constitución
de Colombia señala. Esa vía nos fue cerrada violentamente, y como somos
revolucionarios que de una u otra manera jugamos el papel histórico que nos
corresponde, obligados por las circunstancias arriba anotadas, nos tocó buscar la otra
vía: la vía revolucionaria armada para la lucha del poder. Desde hoy 20 de julio de 1964
somos un movimiento guerrillero que lucha por el siguiente programa (…)" 16.

El 7 de enero de 1965, otro grupo de combatientes se tomaba la población santandereana


de Simacota y desde allí anunciaba la constitución del Ejército de Liberación
Nacional. En su proclama afirmaban: "Un estudio serio de la realidad colombiana nos ha
llevado a la conclusión de que ni el imperialismo norteamericano ni la oligarquía que lo
apoya en nuestro país permitirán pacíficamente el ascenso de las masas populares al
poder y le impondrán, por lo tanto, al pueblo, una guerra larga y sangrienta, con la cual
pretenderán ahogar para siempre la lucha popular por conquistar las más justas
aspiraciones de libertad, trabajo, democracia y justicia del pueblo colombiano. Ante esta
situación, determinada por la naturaleza agresiva y voraz de los explotadores nacionales
y extranjeros, nuestro pueblo se ve en la obligación de organizarse para responder a la
agresión oficial, tomar la iniciativa y desencadenar la ofensiva revolucionaria mediante el

16
Programa agrario de las FARC, Ediciones Resistencia, 1974
desarrollo de la GUERRA DEL PUEBLO contra los explotadores, utilizando la lucha
armada y las más variadas formas de lucha popular en todos los terrenos, con el propósito
de arrancar el poder de las clases dominantes y establecer un gobierno popular y
democrático de liberación nacional" 17.

Por otra parte, desde 1963 se fue creando una disidencia en el Partido Comunista
Colombiano, por parte de un grupo que simpatizaba más con la "Línea China" dentro del
debate ideológico del comunismo mundial y criticaba las estrategias "pacifistas" del PCC.
Esa disidencia se cristalizó en una conferencia de los "marxistas-leninistas" en marzo de
1964, desde la cual convocaron al "X Congreso del Partido Comunista", congreso que
tuvo lugar en Soacha (Cundinamarca) en julio de 1965, en cuyas conclusiones se afirma:
"Para las condiciones colombianas es enteramente válido, y lo hacemos nuestro, el
planteamiento leninista de que ocultar a las masas la necesidad de una guerra
encarnizada, sangrienta y exterminadora como objetivo inmediato de la acción próxima,
es engañarse a sí mismo y engañar al pueblo. Y es, hoy por hoy en Colombia, traidor a
la revolución, quien no esté de acuerdo con la lucha armada, no se prepare para ella o
impida de cualquier manera su desarrollo inmediato. Amigos y enemigos serán
diferenciados con base en este palpitante problema" 18. Ya desde septiembre de 1964
este grupo había iniciado un implante guerrillero en la zona del Alto Sinú y San Jorge, en
el departamento de Córdoba, pero formalizarían su opción, mediante el "juramento de
bandera" en febrero de 1967, constituyéndose como Ejército Popular de Liberación 19.

Al finalizar 1965 hay, pues, tres movimientos insurgentes explícitos que han adoptado,
quizás con matices diversos, el método de la guerra de guerrillas, erigiéndose como
vanguardias en la lucha por un cambio radical de las estructuras vigentes de la sociedad.

Más adelante, en la década de los setentas, otras organizaciones insurgentes se


sumarán a las fuerzas rebeldes de los sesentas. El fraude consumado el 19 de abril de
1970 para desconocer la victoria electoral de la Alianza Nacional Popular -ANAPO-,

17
Selecciones del Boletín Insurrección, órgano del Ejército de Liberación Nacional, mimeografiado, sin fecha, pg. 11
18
Acta del X Congreso del PC M-L, 19-1, citada por Villarraga, Alvaro y Plazas, Nelson, Para Reconstruir Los Sueños,
Fondo Editorial para la Paz, Fundación Progresar, Bogotá, 1994, pg. 29
19
Cfr. Villarraga y Plazas, o.c. pg. 40
motivó a un grupo de profesionales, antiguos militantes comunistas y posteriormente
militantes de Anapo, a crear el Movimiento 19 de Abril -M-19-. En enero de 1974 un
comando de este movimiento penetró en la Quinta que perteneció al Libertador Simón
Bolívar, en Bogotá, y sustrajo la espada del libertador de la casa-museo. En el
comunicado emitido en ese momento afirmaban: "No hay dudas: Bolívar guerrillero y
patriota; Bolívar pueblo; Bolívar nuestro, vuelve a quitarle el sueño al opresor; a despertar
al oprimido. Su espada empezó ya los nuevos combates. Ahora se enfrenta al yanqui, al
explotador, a quienes entregan nuestra patria al dolor, a quienes ahogan a nuestro pueblo
en la miseria (…) El pueblo sabe que sin luchas y organización armada ANAPO no logrará
el triunfo, por más grande que sea el número de votos dejados en las urnas. Lo aprendió
el 19 de abril de 1970 cuando nos robaron la victoria. Y esa historia no se repetirá
jamás" 20.

También en 1976 surgió otro movimiento armado, construido alrededor del ex


combatiente brasileño, sobreviviente de un movimiento guerrillero carioca, Giomar O'
Beale, que tomó el nombre de Juan Manuel González Puentes. Este grupo aglutinó a
estudiantes y activistas populares y se llamó Auto-Defensa Obrera-ADO-. Tuvo sus
acciones más impactantes a finales de los setentas, sobre todo el asesinato del ex
Ministro de Gobierno Rafael Pardo Buelvas, en quien quisieron tomar represalia por el
asesinato de 50 personas un año antes, en Bogotá, mientras participaban en protestas
populares durante el desarrollo del Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977.
Al responder a una entrevista en febrero de 1980, pocos días antes de ser asesinado
(+:febr. 22/80), González Puentes afirmaba: "Nuestro nombre de AUTODEFENSA se
refiere al aspecto estratégico, a la situación del pueblo delante de la oligarquía y la
burguesía que nos explota, nos ataca, nos obliga a la lucha armada en defensa de
nuestros derechos como seres humanos. Somos AUTODEFENSA porque no somos los
que desatamos esta guerra; ellos son los agresores, ellos son los que violan los derechos
del pueblo; ellos son los que responden a las huelgas y a las manifestaciones pacíficas
con la violencia; ellos son los que torturan y asesinan. Cuando los obreros realizan una

20
Cfr. Lara, Patricia, "Siembra vientos y recogerás tempestades", Editorial Punto de Partida, Bogotá, 5ª edición 1982,
pg. 185
huelga, están manifestándose de manera pacífica, luchando pacíficamente, porque nadie
puede afirmar que los brazos caídos son violencia; sin embargo, ¿qué hace la clase
patronal? Lanza sus aparatos represivos para golpear, encarcelar, atemorizar e incluso
eliminar físicamente a los trabajadores. Entonces, ¿Quién ataca militarmente? ¿Quiénes
son los violentos? ¿Quiénes son los que inician la guerra? ¿Quiénes son los que atentan
contra la paz? La clase explotadora y su sistema capitalista. Nuestro deber de hombres
agredidos es DEFENDERNOS de esa minoría rapaz y belicosa, porque entre otras cosas,
sale más barato en vidas para nosotros una guerra revolucionaria que los cien mil
muertos anuales por desnutrición". (Boletín ADO, marzo/80)

La represión brutal que en los años 70 sufrían las comunidades indígenas del
departamento del Cauca por parte de ejército y de los terratenientes, las llevó a conformar
grupos de autodefensa indígena que más tarde se convirtieron en una nueva
organización guerrillera. En diciembre de 1984 se conformó el Comando Quintín Lame
como grupo armado. En el comunicado a la nación expresaban: "La represión contra el
Movimiento Indígena ha sido continua en los últimos años y nuestra lista de mártires crece
día a día. Pero esta vez el enemigo decidió declararnos la guerra definitivamente. El 9 de
noviembre (1984) fuerzas de la policía y el ejército arrasaron la Recuperación de López
Adentro, quemaron las viviendas de 150 familias indígenas y con maquinaria destruyeron
todos sus cultivos. Estas familias han quedado en la más completa miseria. El 10 de
noviembre fue asesinado el sacerdote indígena paéz Alvaro Ulcué. El Padre Ulcué había
sido un defensor de su pueblo y un luchador incansable de la lucha indígena. No nos
dejaremos exterminar. El Movimiento Indígena no se va a entregar ni a retroceder por
esta ofensiva del enemigo. El COMANDO QUINTIN LAME compromete su honor en
poner todas sus fuerzas al servicio de la resistencia de las Comunidades Indígenas y en
hacer lo posible por derrotar al enemigo que nos está persiguiendo".

Otros grupos insurgentes, como el MIR-Patria Libre o el Partido Revolucionario de los

Trabajadores -PRT-, tendrían una existencia más efímera en los años ochenta. El
Movimiento de Integración Revolucionaria "Patria Libre" había surgido en los años 70
como una instancia de reunificación de las numerosas corrientes marxistas-leninistas
dispersas. Más tarde se integraría, ya como grupo armado, a la Coordinadora Nacional
Guerrillera y posteriormente se fusionaría con el E.L.N, conformando la "Unión Camilista-
ELN". El PRT se dió a conocer en julio de 1984 en una conferencia de prensa realizada
en Santa Marta en la cual se mostraban en contra del proceso de paz tal como se estaba
desarrollando. En un documento suscrito en febrero de 1986 afirmaban: "Queda
demostrado que en el país es imposible conseguir cambios substanciales a favor del
pueblo por la vía de las reformas, dado el carácter reaccionario del Congreso y de los
partidos que ejercen el poder y la resistencia de la oligarquía a los cambios progresistas
(…) en el bloque oligárquico y su gobierno ha ganado primacía la política de "tierra
arrasada", de eliminación de las fuerzas revolucionarias por la vía represiva y de
destrucción a sangre y fuego de cualquier expresión de descontento popular" (Revista
"Colombia Viva", abril 1983, pag. 5-6).

Todos los textos fundadores revelan que las decisiones de alzamiento en armas se
tomaban en medio de un mar de luchas no violentas por los mismos objetivos, que habían
llegado a un callejón sin salida debido a la represión contra ellas.

Y en efecto, cualquier recorrido histórico que se haga por los años sesentas, setentas,
ochentas y noventas, mostrará un constante nacimiento y desarrollo de organizaciones
obreras, campesinas, estudiantiles, indígenas, políticas, académicas, religiosas y
humanitarias que propenden por un cambio de estructuras y que van siendo, una tras
otra, ahogadas en su propia sangre. El avanzar paulatino de las investigaciones de este
proyecto lo va corroborando.

4. Modelo de sociedad generador de violencia

El ciclo de violencia que nos ocupa se genera y se perfila alrededor de un modelo de


sociedad intrínsecamente conflictivo que hunde sus raíces en la gestación histórica de la
nacionalidad colombiana, pero cuyos factores llegan a un intensivo nivel de consciencia
social en los albores de este período, generando movimientos sociales y políticos de todo
orden, siendo la inmensa mayoría de ellos de carácter no violento. Las sin-salidas y baños
de sangre en que estos movimientos se ven ahogados, generan a su vez las variadas
expresiones de rebeldía armada que todavía se prolongan y acrecientan.
Tres factores esenciales caracterizan ese modelo conflictivo de sociedad: 1. la
concentración de la tenencia de la tierra; 2. la marginación estructural de las
mayorías en la economía monetaria, y 3. el monopolio elitista del poder para
mantener las dos segregaciones anteriores.

Las formas de tenencia de la tierra constituyen el primer factor intrínsecamente


conflictivo: el censo agropecuario de 1960 revelaba que un 3.5% de propietarios disponía
del 66% de la tierra cultivable, mientras el 96.5% de propietarios se repartía el 34.4% de
ellas, y que solo el 4% de las explotaciones rurales concentraba el 45% de los ingresos
provenientes de la agricultura 21. Pero si tal era la situación de la tenencia de la tierra a
comienzos de los sesentas, el final del siglo no presenta ninguna mejor: un 1.3% de
propietarios concentra el 48% de la tierra agrícola 22. El mismo DANE señalaba como
coeficiente de concentración de la tenencia de la tierra, un coeficiente Gini de 0.86 para
1960 y de 0.82 para 1970, anotando que los primeros 9 años de reforma agraria (luego
de la Ley 135 de 1961) solo habían modificado ese índice en 0.04 23. Al cumplirse los 24
años de la Ley de "reforma agraria", en 1984, el coeficiente Gini de concentración de la
tenencia de la tierra subió a 0.87, en lugar de descender, situándose entre los más altos
del mundo 24.

Los niveles de ingreso y empleo, que revelan la marginación estructural de las mayorías
de la economía monetaria, no son más positivos: a comienzos de los setentas, el 60% de
los ingresos totales del país eran percibidos por un 13.2% de beneficiarios, mientras el
17% de ingresos se repartía entre un 54.2 de beneficiarios, quedando una capa media
de 32.6% que percibía un 22% de los ingresos 25. A finales de los noventas, el 20% más
rico de la población concentra el 52% de los ingresos nacionales, mientras un 57% de la
población vive bajo la línea de pobreza. Cinco grupos financieros controlaban, en 1997,

21
Mendoza Morales, Alberto, Rompiendo el Cerco, Edit. Orbs, Bogotá, 1981, pg 289
22
Sarmiento Anzola, Libardo, Colombia fin de siglo, Edit. Ensayo y Error, Bogotá, 1997, pg. 56
23
El coeficiente llamado "GINI" es una medida internacionalmente adoptada que se obtiene dividiendo el total de
predios con su superficie por el número de propietarios; el índice "0" es la equidad absoluta y el índice "1" es la
máxima concentración o inequidad absoluta. Por eso un índice de 0.86 se acerca a la máxima inequidad. Cfr. Boletín
DANE 222, enero de 1970.
24
Quintero, Julio César, ¿Qué pasó con la tierra prometida?, Cinep, Bogotá, 1988, pg. 38-47
25
Cfr. Vallejo, César, Situación Social Colombiana, CIAS, Bogotá, 1971, pg. 113
el 92% de los activos del sector y solo dos de ellos eran propietarios del 47% de los
medios de comunicación 26.

El desempleo, según el Censo de 1964, afectaba al 4.9% de la población


económicamente activa y el sub-empleo llegaba al 24.8%. En 1991 el desempleo
ascendía al 10.8% de la P.E.A., en 1998 al 15.9% y en el 2000 al 20.4% 27.

Durante todo este ciclo de violencia el coeficiente Gini general, solo ha variado de 0.49
en los sesentas a 0.54 al final del siglo (aumentando la inequidad). El 20% más rico de la
población percibe ingresos, en promedio, 21 veces mayores a los del 20% más pobre, en
promedio, mientras en otros países también de grandes desigualdades la diferencia es
de 1 a 10. A finales de los noventas, el coeficiente Gini de la distribución de propiedad
accionaria de la Bolsa de Bogotá es de 0.98, lo que casi refleja la concentración
absoluta 28.

Aportes del historiador Mario Arrubla y del economista Jesús Antonio Bejarano 29 ayudan
a comprender las líneas maestras de la historia económica de Colombia, a través de la
cual se ha forjado un modelo de sociedad violento en sí mismo y generador de violencias.
Algunos de esos grandes trazos se podrían sintetizar así:

• Colombia inicia el siglo XX bajo un régimen conservador que ha revertido muchas de


las reformas conquistadas en la "República Liberal" (1850-1886). Predomina una
economía agraria de latifundistas que producen materias primas para exportación bajo
formas feudales de explotación de mano de obra. Cuando en los años 20s capitales
norteamericanos configuran enclaves industriales, mucha fuerza laboral es atraída a la
economía monetaria y emigra del campo. El poderío terrateniente se niega a desarrollar
la productividad agrícola para satisfacer la demanda de materias primas y de suministro
de alimentos para una creciente población urbana. Se van dando entonces condiciones

26
Cfr. Sarmiento Anzola, Libardo, o.c. pg.56
27
Cfr. Survey S.J. de Colombia, CIAS, Bogotá, 1969, pg. 69 e informe presentado en el diario El Espectador, 27.07.00,
pg. 3B
28
Cfr. Bernal M., Jorge A., "Propuestas sobre Política Económica y Social para la Equidad y la Paz", en La Economía
en la Mesa de Negociaciones, Mandato Ciudadano por la Paz, Bogotá, 1999, pg 173 y ss
29
En: Colombia Hoy, Siglo XXI Editores, Bogotá, 1978, pg.186 y ss, y 220 y ss. Jesús A. Bejarano fue asesinado en 1999
favorables para una nueva "República Liberal" (1930-1945) que impulsa una reforma
agraria y movimientos sindicales, y que termina "incorporando" a la economía monetaria
a campesinos y obreros de manera inestable y precaria, dejando contingentes crecientes
en el desempleo y la miseria.

• De manera incipiente en los años 30s, y más sólidamente en los 50s y los 60s, el país
vive un proceso de substitución económica. En una primera etapa (1930-1967) se
impulsa un desarrollo industrial centrado en la acumulación de capital. En los años 50s
fueron elaborados dos diagnósticos sobre perspectivas de desarrollo de Colombia: el del
dominico y sociólogo francés Louis Joseph Lebret, y el del economista norteamericano
Lauchlin Currie. Ambos señalan coincidentemente el divorcio existente entre los dos
recursos fundamentales: tierra y mano de obra. Desde entonces se proponen varios
modelos de reforma agraria pero ninguna toca, en realidad, la estructura de la tenencia
de la tierra.

• Bejarano muestra lúcidamente que todos los instrumentos de intervención del Estado
en la economía, que fueron confeccionados progresivamente desde los años 50s, miran
a inducir el desarrollo capitalista, promoviendo y favoreciendo los sectores de punta en
la acumulación de capital. Esos instrumentos cubren tres planos: el agrario, el monetario
y el externo. La fluctuación en el manejo del problema agrario termina, en los 70s., por
definirse a favor del desarrollo capitalista del campo. En el plano monetario, desde 1951
el gobierno controla el crédito, vía Banco emisor, y lo concentra en sectores de punta
para el modelo. Opta, además, por la inflación permanente, para atraer inversión
extranjera y para estimular un ahorro forzoso de los perceptores de ingresos fijos, que lo
transfieren a sectores más capitalizadores. El plano externo lo ha manejado con controles
a importaciones y con la regulación del régimen cambiario; pero en 1967 opta por la
devaluación permanente y gradual. Desde ese momento la intervención estatal en la
economía se concentra en el sector externo, orientando todo a la promoción y
diversificación de exportaciones.

• La otra cara del "desarrollo", la absorción de mano de obra en esa economía


industrializada, y el problema de la tierra que al menos suministrara la subsistencia
elemental del sector campesino, corresponde a problemas que permanecen ajenos a la
intervención del Estado, aunque en ello se juegue la vida de muchos millones de
colombianos que son las mayorías de la nación. Los gobiernos se han limitado a estimular
ciertos desarrollos de la industria que hipotéticamente revertirían en absorción de mano
de obra, lo que, si ha ocurrido, ha sido fugazmente y en pequeña escala. De allí el
desempleo y el subempleo crecientes y la pérdida permanente de la capacidad
adquisitiva de los salarios, con sus secuelas de hambre y deshumanización, todo lo cual
responde a la "regla de oro" del modelo: aumento de las tasas de explotación humana
para que el capital tenga tasas de rentabilidad constantemente crecientes.

• Bejarano sintetiza sus tesis afirmando que la intervención del Estado ha ido
desplazando su papel en función de las necesidades de la acumulación, y que esa
intervención solo se circunscribe a la esfera de la circulación de capital, y particularmente
a la órbita del capital financiero, reestructurando a partir de ellas las condiciones en que
opera el capital privado. La línea directriz central ha sido la de procurar que la
acumulación vaya basándose en la eficiencia del aparato productivo hasta lograr
condiciones de competitividad en los mercados internacionales. Aunque el escrito que
citamos de Bejarano es de 1978, resulta "profético". Ese momento se empieza a alcanzar
en los 90s. con la apertura económica, cuando el Estado le transfiere muchos de sus
poderes al sector privado. El papel fundamental del Estado ha sido el de garantizarle al
capital privado las mejores condiciones de explotación de la fuerza de trabajo. Y el ideal
es que el capital pueda operar ya sin los estímulos de la acción estatal. Bejarano concluye
su análisis afirmando que: "la burguesía deberá escoger entre mantener la estabilidad
interna económica y política a costa de un menor dinamismo en la acumulación, o persistir
en la inestabilidad interna inherente a los movimientos cíclicos del mercado mundial, a
costa de un acentuamiento de su capacidad represiva".

• Resulta muy sintomático que el ex Presidente López Michelsen, a 7 años de haberse


tomado las medidas fundamentales de la apertura económica que acomodó al país a los
dogmas neoliberales del mercado globalizado, evalúe tan negativamente el modelo, a
pesar de que su mismo gobierno (1974-78) se inscribió en el caminar hacia estas metas.
En octubre de 1997, al conmemorar el centenario del nacimiento del ex Presidente Darío
Echandía, en la Universidad del Rosario, López Michelsen calificó el modelo de la
apertura económica como "diabólico" y afirmó: "Los resultados de la aplicación de este
modelo han sido la importación de cinco millones de toneladas de alimentos y materias
primas que antes se producían en Colombia; el abandono de un millón de hectáreas de
tierras cultivables, y entre 800.000 y 1.200.000 desempleados del sector rural (…)
Muchos de esos desempleados se fueron con la guerrilla o los paramilitares, algunos
pocos entraron en las filas del Ejército y la Policía y otros se sumaron a los cocaleros
para practicar sus conocimientos campesinos en el único campo en que es remunerativa
la agricultura" 30.

Pero toda esta política económica estructuralmente discriminatoria no sería viable sin un
control del aparato del Estado por fuerzas políticas identificadas con el modelo, y sin una
estructura represiva que cierre las vías a modelos alternativos. Toda la historia política
de la nación la protagonizan, desde algunas décadas después de la independencia de
España, los partidos Conservador y Liberal, historizados como "partidos tradicionales".
Es fácil dejarse llevar por discursos que hacen ver en ellos contradicciones aparentes,
cuyo debate alimentaría la "democracia". Esos partidos, sin embargo, representan
la "pasión dualista" de una clase dominante, como magistralmente la saca a luz el
historiador Mario Arrubla 31:

Las funciones "contrarias" que habían representado los partidos tradicionales (el
liberalismo como partido del pueblo y el conservatismo como el del orden), en el Frente
Nacional pasan de complementarias a oficializar su coalición. En efecto, durante las dos
"repúblicas liberales" (1850-86; 1930-45) el liberalismo había promovido rupturas o
cambios que, secreta o inconscientemente, anhelaba el conjunto de la clase dominante,
pues miraban a contribuir a la expansión de esa clase. Pero como todo cambio exige
movilizar energías generales de la sociedad, el liberalismo se valió para ello del estímulo
al revolucionarismo de sectores medios y populares, para enfrentar con él, ya a los
esclavistas, ya a la Iglesia, ya a los latifundistas feudales. Por haber buscado dar libre
circulación mercantil a la tierra y a la fuerza de trabajo, que eran los dos recursos

30
Diario El Tiempo, octubre 17 de 1997, pg. 1B: "El modelo económico es diabólico: López M."
31
Cfr. Arrubla, Mario, o.c. Los párrafos que siguen sintetizan algunas de las ideas del artículo
fundamentales del país, el liberalismo fue llamado el "partido de la libertad"; y por haber
procurado someter esos dos recursos a quien mejor los explotara, fue llamado el "partido
del progreso".

El conservatismo acreditaba sus títulos de "partido del orden" y de la "autoridad" porque


le había correspondido administrar las largas pausas del revolucionarismo, pausas cuya
oportunidad se hacía manifiesta cuando su doble histórico había llevado las reformas
hasta donde resultaban posibles y era llegada la hora de la desmovilización y del goce y
explotación rutinaria de lo logrado. En esos momentos se acentuaba la defensa de la
autoridad constituida, tanto en el campo del poder político, centralizado en el Estado,
como en el del poder socio-económico, que representaba un control descentralizado,
pero por ello mismo más estrecho sobre la vida de las masas populares.

La división electoral fue el procedimiento sistemático por el cual el partido de gobierno


facilitaba su propio relevo, al comprender que otra tarea se había hecho necesaria y que,
por su índole, debía ser desempeñada según los principios del "contrario". Esto no había
impedido nunca la feroz resistencia de sectores del partido relevado, que se equilibraba
con el surgimiento de corrientes moderadas que aprendían a resignarse mediante el
usufructo de las ganancias generales. En efecto, los conservadores compraban los
bienes expropiados a la Iglesia, así como los liberales prosperaron en los negocios bajo
la "Regeneración" de Núñez, y tanto conservadores como liberales se hicieron
industriales o arrendaron sus fincas a capitalistas luego de las reformas lopistas. Cuando
mayor era la resignación de los moderados, más agresiva era la oposición de los
doctrinarios, a los cuales se les encargaba el arduo trabajo de la diferenciación, o sea, la
salvaguarda de la identidad partidaria.

A lo largo de la historia estos dos partidos se construyeron como partidos y anclaron en


el alma popular gracias a la pasión dualista, diferencia cuya furia alcanzó el clímax en
La Violencia. Esta vez, en contraste con las anteriores, la apelación a las armas se originó
en el gobierno. El brazo del Estado se extendió en función de verdugo que desató el
pánico y el sadismo entre el pueblo. La violencia llegó a ser esta vez más que lucha de
partidos, y en su curso el Estado terminó por perder todo peso moral, mientras grandes
sectores populares, levantados en armas, se beneficiaban de la más profunda
legitimidad.

Al llegar al pacto del Frente Nacional, después del cataclismo, López Pumarejo daba
muestras de un realismo que resultaba conservador, mientras Laureano Gómez
expresaba convicciones liberalizantes. En el fondo de esas paradójicas evoluciones se
perfilaban los nuevos contornos de un país donde el señorío de la tierra había sido
substituido por la propiedad de capital, como fuente principal de poder. Al hacer suyo
este terreno común, liberales y conservadores entendían que la más cruenta de las
batallas (La Violencia) había venido para presidir el descubrimiento de una realidad
nacional frente a la cual se destacaban sus puntos de contacto y sus diferencias se
esfumaban. Los liberales, como quien accede a la madurez, iban a dar muestras de
responsabilidad y a corregir la mala imagen que habrían podido dejar en los partidarios
del orden. Los conservadores, adoptando aires de cordura, proclamarían su adhesión a
la democracia. Dentro del diseño frente nacionalista, cada partido iba a servir de garante
de los buenos propósitos del contrario: los conservadores iban a decir a las clases altas
que los liberales ya no eran alborotadores, mientras los liberales iban a convencer a las
masas de que los conservadores ya no amenazaban sus vidas. Cada uno tenía la tarea
de devolver el crédito al contrario. Para aplacar a los militares en sus ambiciones políticas
fracasadas, se les dio como cuota el manejo del orden público, mediante un régimen
permanente de Estado de Sitio, haciendo que el campo del orden público invadiera
también el terreno de la justicia.

Los gobiernos del Frente Nacional (1958-1974) persiguieron una misma estrategia:
mantener un esquema político democrático y un esquema económico capitalista. Los
desastrosos efectos del segundo mantienen siempre amenazado al primero.
Paradójicamente la población elevaba las tasas de crecimiento al mismo ritmo que el
capitalismo la declaraba excedentaria. Las políticas de control demográfico tratan de
apoyarse en el supuesto de que es la población la que sobra y no el régimen económico
el que se muestra inflexible para cubrirla. Esto erosiona tanto al Frente Nacional que en
las últimas elecciones legalmente frentenacionalistas la Anapo vence todas las
maquinarias y los medios masivos de comunicación. Los partidos habían subestimado el
resentimiento popular que alcanzaba una identificación natural con la amargura del
General Rojas Pinilla, expulsado, humillado, excluido y demonizado, sobre cuya "tiranía"
(populista) había tratado de legitimarse esta "democracia" frentenacionalista.

La confluencia de las corrientes liberal y conservadora en el gran aparato


frentenacionalista, y la compenetración de éste con el régimen económico prevaleciente,
determinaron la conformación de un establecimiento que convirtió sus rigideces interiores
en índice de fuerza y que terminó por ver como una perturbación inquietante cualquier
proyecto susceptible de introducir contradicción en su seno. En la medida en que este
esquema general se oficializó, la oposición a él o a alguno de sus elementos adquirió
visos de subversión. La inconformidad y las demandas de reformas, imposibilitadas para
encontrar algún lugar en el establecimiento, formaron una franja de marginalidad
ideológica que en los últimos tiempos no ha hecho más que radicalizarse.

Desde el punto de vista de los movimientos políticos, todas las alternativas al


bipartidismo, único sistema que ha integrado la pasión dualista a los intereses de las
capas más privilegiadas, han sido suprimidas con prepotencia, con saña y con audacia e
impavidez: cuando la ANAPO triunfó en las elecciones del 19 de abril de 1970, la
confección del fraude se hizo de cara al país sin recato alguno. El mismo Ministro de
Gobierno de ese momento lo confesaría 28 años después, tratando de salvar su
responsabilidad directa 32. Dicho ex Ministro, Carlos Augusto Noriega, concluye el último
capítulo de su libro-confesión con estas palabras: (esa)"controvertida elección sumió en
la desesperanza a millones de colombianos desprotegidos. ¿Por qué? Porque de todos
ellos se apoderó, justificada o injustificadamente, la catastrófica convicción de que en
nuestra flamante democracia a los personeros del pueblo se les arrebata su victoria en
las urnas mediante maniobras fraudulentas. Conclusión de lo anterior fue la desastrosa
creencia de que al poder hay que tomárselo con las armas, no con papeletas (…) las
guerrillas revolucionarias ya existentes y ésta nueva (el M-19) lo entendieron como

32
Noriega, Carlos Augusto, Fraude en la elección de Pastrana Borrero, Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1998,
especialmente Capítulo 8: "La cuestión de fondo: hubo fraude", pg. 199 y ss.
perentoria advertencia de que aquí, entre nosotros, el poder para poner fin a un orden
injusto no se alcanza con votos sino con balas". (pg. 250).

Cuando 15 años más tarde, en 1985, la UNION PATRIOTICA comenzó a recoger


nuevamente el descontento popular, la clase dirigente y el Estado no dudaron en
responder rápidamente con el GENOCIDIO exterminando a toda su militancia en una
carrera contra el tiempo 33.

Desde el punto de vista de los movimientos sociales que encarnan las luchas
reivindicativas y la protesta popular, la situación no ha sido mejor. Un personaje fuera de
sospecha, que ha ocupado altos cargos académicos y de asesoría a los órganos de
control del Estado, resume así la situación: "Las prácticas dominantes de desobediencia
civil fueron perseguidas como delitos políticos dentro del marco de una política criminal
crecientemente discriminativa. Nótese, en tal sentido, cómo quince de los veinte años
que duró el Frente Nacional, se vivieron bajo el régimen de estado de sitio, con todas sus
secuelas de restricciones de libertades individuales y ciudadanas. El movimiento
estudiantil, el movimiento obrero-sindical, el movimiento campesino, el movimiento
indigenista, los movimientos cívicos, etc., y toda la gama de sus recursos de
desobediencia civil como eran las tomas de tierra, las marchas campesinas, las
manifestaciones de protesta, las huelgas ilegales y los paros cívicos, fueron reprimidos
de manera brutal. Así, los movimientos sociales y políticos y demás expresiones de
emergencia de la sociedad civil, luego de períodos de crecimiento y auge participativo,
entraron en procesos de descomposición. Las secuelas acaso más graves de ese
proceso fueron el debilitamiento de las luchas democráticas y el fortalecimiento de la
lucha armada" 34.

33
El Informe oficial de la Defensoría del Pueblo, publicado en octubre de 1992 luego de analizar 717 casos de
homicidios de dirigentes y militantes de la UP, llega a este conclusión: "Existe una relación directa entre el
surgimiento, la actividad y el apoyo electoral de la Unión Patriótica y el homicidio de sus militantes y dirigentes en
regiones donde la presencia de este partido fue interpretada como un riesgo al mantenimiento de los privilegios
de ciertos grupos" (Defensoría del Pueblo, Serie de Documentos, 2, octubre de 1992, pg. 216)
34
Orozco Abad, Iván, Combatientes, Rebeldes y Terroristas - Guerra y Derecho en Colombia, Temis, Bogotá, 1992,
pg.53.
La Colombia de la última década del siglo XX, si bien ha adquirido una Constitución que
incorpora en su texto los derechos humanos casi exhaustivamente, coincide con la más
brutal escalada de la estrategia paramilitar del Estado. La creciente condena internacional
al Estado violador de los derechos humanos, condena que toma fuerza en los ochentas,
hace que éste reacomode sus activos de modo que actúen en primer plano las huestes
paramilitares entrenadas y preparadas desde comienzos de los sesentas. Y como éstos
no tienen que respetar recatos institucionales de imagen, el desbordamiento del
exterminio ya no tiene nombre. …

Nota:

Para ver el texto completo ir a:

1. [Link]

En medio físico ver libro:

2. Colombia Nunca Más. Crímenes de Lesa Humanidad. Zona 14ª 1966…Tomo I.


Primera edición Noviembre de 2000.

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