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Historia de la Banca Libre en Colombia

En 3 oraciones: La historia del sector financiero colombiano comenzó con esquemas rudimentarios de crédito en la Colonia y evolucionó a través de varios sistemas bancarios hasta llegar al sistema actual. La banca comercial se estableció en la década de 1870 con la fundación del Banco de Bogotá y otros bancos privados, dando paso a una era exitosa de banca libre entre 1870 y 1886. Sin embargo, la banca libre terminó debido a cambios en las políticas económicas en la década de 1880 que lle

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Historia de la Banca Libre en Colombia

En 3 oraciones: La historia del sector financiero colombiano comenzó con esquemas rudimentarios de crédito en la Colonia y evolucionó a través de varios sistemas bancarios hasta llegar al sistema actual. La banca comercial se estableció en la década de 1870 con la fundación del Banco de Bogotá y otros bancos privados, dando paso a una era exitosa de banca libre entre 1870 y 1886. Sin embargo, la banca libre terminó debido a cambios en las políticas económicas en la década de 1880 que lle

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Un rápido recorrido por la historia del sector

financiero en Colombia

La historia del sector financiero en un país está siempre ligada a la de su sociedad


y su economía. Por ello, la nuestra responde a la de la evolución de las ideas y de
la economía colombiana a lo largo de doscientos años de vida independiente. Se
inicia con los rudimentarios esquemas de crédito heredados de la Colonia y
termina con el refinado sistema actual, después de vivir las experiencias de la
banca libre, de la banca centrada en la operación de corto plazo, de la banca de
fomento, de la banca estatal y de la banca especializada, hasta llegar a la banca
universal de hoy en día.

En la Colonia hubo mecanismos de ahorro y crédito. Hubo, desde luego, quien


recibía dinero a interés y lo prestaba para ganarse el margen de intermediación.
La Iglesia Católica, confundida con la Corona española, estableció maneras para
otorgar crédito a través de una especie de hipoteca de los inmuebles: la
“capellanía”, mediante la cual algunos bienes quedaban sujetos al cumplimiento
de misas y de otros compromisos religiosos.

La idea de establecer un banco estatal, para financiar al gobierno, se plasmó por


primera vez en el Congreso Constituyente de Cúcuta en 1821, pero no prosperó.
Al nacer la República el crédito público dependió de los préstamos de los
comerciantes antioqueños al gobierno central, de las contribuciones forzosas y de
los empréstitos ingleses. En 1833, una ley consideró que la actividad bancaria
formaba parte de la comercial; en 1839, Judas Tadeo Landinez constituyó en
Bogotá un establecimiento mercantil y financiero que un par de años más tarde se
convirtió en una compañía de “giro y descuento”. Un banco privado que, al sobre
extenderse en la compra de vales del gobierno y en distintas inversiones, dio lugar
a la primera bancarrota en la historia del país.

La banca comercial propiamente dicha se iniciaría en los años sesenta del siglo
XIX cuando la economía comenzó a vincularse con el extranjero a través de las
exportaciones agrícolas. Se implantó el modelo conocido como de “banca libre”
bajo el cual, en ausencia de un banco central y de la regulación estatal, los
mismos bancos eran responsables de que se mantuviera la confianza del público
en los billetes convertibles en oro, que emitían en un ambiente de libre
competencia. En 1870 se creó el Banco de Bogotá y en 1874 el Banco de
Colombia.

En 1870 no había un solo banco en Colombia. Hasta esa época la Iglesia y los
principales comerciantes dominaron el limitado mercado crediticio existente.
Además, no circulaban billetes de ningún tipo. El circulante estaba compuesto por
monedas de oro, plata, níquel y cobre. El país tenía, pues, un sistema monetario y
crediticio muy poco desarrollado.

Todo ello empezó a cambiar en 1870 con la fundación del primer banco privado
exitoso: el Banco de Bogotá. Las condiciones para el surgimiento de la banca
colombiana se gestaron en la década de 1860 con tres cambios que crearon las
condiciones para su desarrollo. El primero, fue la desamortización de los bienes de
manos muertas, es decir, la puesta en el mercado de aquellas propiedades
eclesiásticas que hasta ese momento eran inajenables y de los bienes raíces
privados que por estar hipotecados a entidades religiosas no podían ser
comprados ni vendidos. Ello permitió el desmonte del sistema de crédito
hipotecario que controlaba la Iglesia desde la colonia, los llamados censos.

El segundo cambio importante en la década de 1860 que ayudó a que surgieran


los bancos fue la promulgación en 1863 de la Constitución de Rionegro, la cual
defendió los principios de la libertad para la iniciativa económica privada,
incluyendo el negocio bancario, el cual debía ceñirse a un mínimo grado de
regulación.

El tercer elemento importante para el surgimiento de la banca privada colombiana


en la década de 1870 fue el auge de las exportaciones que se inició a mediados
del siglo y que permitió una recuperación y ampliación de la economía nacional, la
cual se había contraído como consecuencia de los desajustes institucionales a
que llevó la independencia.

El Banco de Bogotá fue promovido por un amplio grupo de empresarios y


hacendados bogotanos. Antes de 1870 se habían creado unos pocos bancos,
pero todos tuvieron una vida efímera y su influencia sobre la vida económica
nacional fue casi nula, Parece que el primero de todos fue el Banco Colonial
Británico, fundado en Cartagena en 1839 y sobre cuya existencia fugaz no se
conoce casi nada .

El éxito del Banco de Bogotá llevó a que en esa misma década se abrieran otros
bancos privados en Bucaramanga, Popayán, Medellín, Barranquilla, Cartagena, y
en la misma capital del país. Sin duda, esta primera etapa de la banca colombiana
fue de las más exitosas para esa actividad en toda la historia económica del país.
Ello se vio reflejado en que en ese primer período fue tal vez cuando más bancos
se han abierto en Colombia.

En su primera etapa, y mientras rigió la Constitución de 1863, el negocio bancario


estuvo muy poco regulado y controlado por el gobierno. Además, los bancos
emitían sus propios billetes: lo que se conoce en la literatura como la banca libre .

La banca libre se caracteriza por la emisión en forma competitiva por parte de los
bancos privados de billetes convertibles a una moneda mercancía, como el oro, y
por la ausencia de barreras a la entrada en el negocio bancario. Las experiencias
de banca libre en el mundo fueron múltiples. Algunas, tal vez la mayoría, fueron
exitosas, como ocurrió en Escocia. Otras fueron poco favorables, como sucedió en
algunas regiones de los Estados Unidos. Las diferencias en el marco institucional
y legal en el cual se desenvolvió la banca libre en los distintos países determinó si
este tipo de organización monetaria y bancaria resultaba exitosa. En algunos
casos, como en ciertos estados de los Estados Unidos, la banca libre resultó
inestable, ya que la ley permitía que las reservas bancarias pudieran tenerse en
bonos de los gobiernos estatales. A menudo sucedía que los bonos se
depreciaban rápidamente y los billetes de los bancos quedaban, por lo tanto, sin
respaldo y se desataba un pánico. En otros casos, como en Escocia, la banca libre
funcionó muy bien y su abandono se debió al triunfo de las ideas a favor de la
banca central y no a su mal desempeño.

Entre 1870 y 1886, Colombia vivió una era de banca libre muy exitosa. En ese
período, como se aprecia en el recuadro, se crearon un total de 34 bancos
privados, más que en cualquier otro subperíodo de la etapa inicial de la banca en
Colombia y probablemente más que en cualquier otro período de nuestra historia
económica.

Es necesario resaltar que durante el período en el cual operó la banca libre en


Colombia hubo estabilidad tanto bancaria como monetaria. Debido a algunas de
las experiencias negativas de la banca libre a nivel internacional, como por
ejemplo lo sucedido en algunas regiones de los Estados Unidos, en buena parte
de la literatura sobre historia monetaria y bancaria se encuentran evaluaciones
negativas acerca de dicho régimen. Algunos analistas consideran que la banca
libre tiene el riesgo de la sobre-emisión de billetes por parte de los bancos y que
eventualmente ello puede llevar a brotes inflacionarios y a los pánicos bancarios,
una vez que los depositantes se percatan de la situación.
En Colombia, en la década de 1870, nunca se presentó un pánico bancario
nacional y aunque hubo uno en Medellín en 1875, debido a la guerra civil, los
bancos pudieron superarlo sin demasiados traumatismos.

En 1875 se fundó en la capital el Banco de Colombia el cual, junto con el de


Bogotá, fundado en 1870, tal como se mencionó, ayudaron al éxito de la banca
libre, ya que fueron bancos muy influyentes y estuvieron muy bien administrados,
absteniéndose de adelantar actividades de tipo especulativo. Ello contribuyó a que
sus billetes siempre fueran aceptados sin reticicencias y a que éstos siempre
mantuvieran la convertibilidad por oro. Como resultado, en 1886 entre el Banco de
Bogotá y el Banco de Colombia habían emitido el 46 % de todos los billetes de los
bancos bogotanos .

Otros bancos que funcionaron en este período fueron el Banco de Antioquia,


fundado en 1872, el Banco de Barranquilla, que inicio operaciones en 1873 y el
Banco de Cartagena, de 1881.

¿Si la experiencia de la banca libre en Colombia fue tan positiva, por qué razón
dejó de existir? Para entender un poco más el fin de la era de la banca libre
colombiana es necesario tener en cuenta las políticas económicas de la
Regeneración. Con la creación del Banco Nacional en 1880, las cosas empezaron
a cambiar para la actividad bancaria en Colombia, puesto que ya los bancos
comerciales no gozaban de todas las libertades que les había otorgado la
Constitución de 1863.

En efecto, aunque se permitió que los bancos siguieran emitiendo billetes después
de la creación del Banco Nacional, estos debían aceptar los billetes de dicha
institución a su precio de mercado.

Sin embargo, para 1886 el Banco Nacional había sobre-emitido sus billetes y, ante
la inminente depreciación, se vio forzado a suspender su convertibilidad por oro. A
los bancos privados se les suspendió el derecho a seguir emitiendo los suyos, y se
les obligó a recogerlos en un breve período de tiempo. Se inició así lo que se
conoce en la historia monetaria colombiana como el curso forzoso, el cual existió
hasta la reforma monetaria de Rafael Reyes en 1905.

Solamente hasta 1923 el gobierno del presidente Pedro Nel Ospina invitó a una
misión extranjera, presidida por el profesor Edwin Kemmerer de la Universidad de
Princeton en los Estados Unidos para que organizara la moneda y las finanzas
públicas nacionales; se creó en ese año el Banco de la República. En 1923 se
creó, también, la Superintendencia Bancaria para regular y supervisar el incipiente
sistema bancario nacional, que ya se había visto apuntalado por el establecimiento
en Colombia de sucursales de bancos extranjeros, como el First National Citibank,
el Royal Bank of Canadá o el Banco Francés e Italiano.

El banco central de emisión era una necesidad para la expansión de la economía.


A partir de 1923 comenzaron a entrar los US$25.0 millones provenientes de la
indemnización que el gobierno de los Estados Unidos reconoció al de Colombia
por la pérdida de Panamá, que había ocurrido en 1903, lo cual abrió el crédito
externo para el país. La producción y las exportaciones de café se incrementaban
aceleradamente y había comenzado un proceso de industrialización y de
urbanización.

La primera actividad de EDWIIN KEMMEREC fue el estudio de nuestra realidad


económica mediante el contacto y discusión con las cámaras de comercio,
sociedades de agricultores y agentes oficiosos y regionales, sin que se tratara de
un trasplante de normas y organización vigente en otras economías de la
innovación total, la misión condujo al ordenamiento de los aprovechable en las
leyes dictadas en años anteriores, como base para la elaboración del estatuto
orgánico de la entidad que iba a nacer .

Mediante la ley 25 de julio de 1923 se creó el Banco de la Republica como banco


central colombianos se organizó como sociedad anónima con un capital de 10
millones oro, de los cuales el 50% lo aporto el Gobierno y la diferencia los bancos
comerciales y extranjeros y algunos particulares. A esta entidad se le confió, en
forma exclusiva, la facultad de emitir la moneda legal colombiana se le autorizo
para actuar como prestamista de la última instancia, administrar las reservas
internacionales del país, y actuar como el banquero del gobierno la junta directiva
del banco, conformada por 10 miembros, representando el sector privado y el
gobierno, fue encargada por la misma ley de ejercer las funciones de la regulación
y control monetario bajo estrictos parámetros de ortodoxia financiera. Se encontró,
además, fijar la tasa de redescuento y la intervención para controlar las tasas de
interés.

La creación del Banco de la republica constituye en un elemento fundamental en


la organización económica e institucional del país. Con el paso de los años, esta
institución experimenta cambios importantes que han buscado adecuarla a una
economía que está en permanente proceso de crecimiento.

En 1928 se crearía la Bolsa de Bogotá para apoyar la capitalización de las


empresas manufactureras y los mismos bancos. Los bancos comerciales se
concentraron hasta los años cincuenta en el crédito de corto plazo para
agricultores e industriales. En los principios de los años treinta, se crearon dos
entidades bancarias que habrían de convertirse en emblemas colombianos en el
siglo XX: La Caja de Crédito Agrario Industrial y Minero y el Banco Central
Hipotecario. Ambas se liquidaron setenta años más tarde, como consecuencia de
la crisis financiera de fin de siglo.

El crédito de largo plazo, para inversión en la industria y en la agricultura, no sería


realidad sino hasta 1951 cuando una reforma financiera permitió que los bancos
comerciales obtuvieran recursos para ese fin en el Banco de la República. Se
inició en ese año la era del crédito de “fomento”, que se prolongaría hasta 1991.
En la primera mitad de los años cincuenta se fundaron los bancos estatales
orientados a la financiación de sectores específicos, como el Popular, el Ganadero
y el Cafetero. Y a finales de esa década y principios de la del sesenta hicieron su
aparición las corporaciones financieras con el objeto de realizar inversiones en los
sectores productivos. Los empresarios se juntaron para fundar corporaciones;
surgieron así la Colombiana –única que existe en la actualidad–; la Nacional, en
Medellín; la del Valle, en el Valle del Cauca; la del Norte, en Barranquilla, y la de
Caldas, en Manizales.

Y en la década de los años setenta se autorizó la creación de otra entidad


especializada, esta vez en la captación de recursos de ahorro para destinarlos a la
construcción de vivienda: las corporaciones de ahorro y vivienda, eje del sistema
de ahorro de valor constante, que se conoció hasta fines del siglo como el sistema
UPAC. Los nombres de estas entidades se popularizaron rápidamente, como
Davivienda, Granahorrar, Concasa, Conavi, Corpavi, Colpatria, Colmena o
Ahorramás. A finales de los setenta, por último, se formalizaron los intermediarios
financieros extra bancarios, dedicados a la financiación de crédito de consumo, al
transformarse en compañías de financiamiento comercial.

El sistema financiero se fue conformando a partir de los años cincuenta del siglo
XX como uno de entidades especializadas en la financiación de los distintos
sectores. En los años noventa, sin embargo, se inició la transición hacia un
sistema de banca universal, centrado en los bancos comerciales. Las crisis
financieras –la de los ochenta y la de fin de siglo, la más profunda de todas–
dieron lugar a procesos de cierre de entidades y de fusiones y adquisiciones entre
ellas, lo cual facilitó la consolidación y el reforzamiento del sistema en los
principios del siglo XXI. La apertura a la inversión extranjera en el sector financiero
de los años noventa impulsó, igualmente, la transformación del sector financiero
en Colombia.

En la actualidad el sistema financiero colombiano cuenta con un menor número de


entidades, las entidades especializadas prácticamente han desaparecido y la
regulación, supervisión y vigilancia de las existentes permiten que se mantenga la
confianza del público en esas entidades, a pesar de la frecuente crítica de la cual
son objeto, en todo el mundo, los bancos comerciales. Se transitó por un largo
camino, lleno de dificultades y obstáculos, hasta llegar a la sólida y eficiente
organización financiera de hoy en día.

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