Desastre de Vajont
Desastre de Vajont
La catástrofe de la presa de Vajont fue un desastre socio-natural de gran impacto mediático que
ocurrió el día 9 de octubre 1963 al nororiente de Italia, en la Provincia de Pordenone; cuyo hecho
lamentable está caracterizado por la muerte de aproximadamente 2.000 personas como
consecuencia de una enorme ola, de aproximadamente 200 metros de altura, generada por el
movimiento en masa de una de las laderas del Monte Toc, localizado aguas arriba de la presa,
que cayó sobre el embalse. Este hecho produjo la destrucción total del pueblo de Longarone, así
como la destrucción parcial (especialmente daños en las viviendas e infraestructura) de las
pedanías de Erto y Casso.
La descripción anterior de las causas y efectos del desastre de la presa de Vajont, es un análisis
simplista, que refleja los errores comunes por parte de la sociedad y comunidad científica a la
hora de abordar el desastre desde un enfoque natural “positivista”; en este enfoque no se tiene
en cuenta la complejidad de las múltiples variables que pueden intervenir de manera subjetiva;
por lo que las políticas que se implementan para la mitigación de este tipo de riesgos suelen ser
inadecuadas y, en algunos casos llegan incluso a incrementar y generar la aparición de nuevos
riesgos.
Como solución a esta problemática, nace el concepto de la “construcción social del riesgo”,
donde, a partir del estudio de la epistemología y ontología constructivista, se busca estudiar el
riesgo integrando múltiples conceptos, creando mejores relaciones entre el objeto de estudio y
la realidad, sin llegar a predecir o crear una ley fundamental del riesgo, ya que cada contexto es
diferente y este crea una ley para cada uno de ellos.
Es por ello que este trabajo busca analizar las causas y efectos del desastre de Vajont, desde una
perspectiva social, a partir de la aplicación del modelo de presión y liberación propuesto por
Blaikie en 1994; y generar un mapa causal que permita visualizar de una manera simplificada la
relación e importancia relativa de las múltiples variables analizadas.
OBJETIVOS
Nuestro objetivo en este trabajo consiste en analizar con una visión amplia, transversal y
retrospectiva cuáles fueron las causas de fondo que, por medio de las presiones dinámicas
generaron condiciones inseguras en la población las cuales se materializaron en el desastre de
la presa de Vajont; y a su vez, determinar sus impactos y efectos a corto, mediano y largo plazo;
a través de la aplicación del modelo de presión y liberación propuesto por Blaikie en 1994. Así
como determinar la importancia relativa y el grado de relación existente entre las variables que
componen dicho análisis a partir de la realización de un mapa causal, que facilite la
representación y simplificación del modelo.
METODOLOGÍA Y RESULTADOS
La aplicación del parámetro de modularidad permitió agrupar los nodos adyacentes que poseían
cierto grado de relación entre sí; generando consigo la identificación de “comunidades”, las
cuales representan (a través de los colores de los nodos) diferentes tipos de causas e impactos
en base a los factores, aspectos y sistemas globales que los gobiernan; como, por ejemplo, los
políticos, económicos, ideológicos, judiciales, psicosociales, sociales, históricos, culturales,
demográficos y técnicos.
ANÁLISIS DE CAUSAS
En primer lugar, vamos a profundizar en las causas de fondo; que, a través de las presiones
dinámicas, generan condiciones inseguras para la población y éstas a su vez se materializan en
lo que es conocido como el desastre de Vajont.
Desde un enfoque político y económico, se puede establecer causas de fondo temporalmente
lejanas al desastre, a continuación se realiza un análisis de estas: Después de la Segunda Guerra
Mundial, Italia estaba sumida en una gran depresión económica, se había creado el gobierno
central, el cual consistía en la reagrupación de todos los grupos políticos antifascistas de la
época; cuya desintegración ocurrió tras la presión de grupos socialistas por la toma del poder
en 1947, como consecuencia de ello se impuso un modelo político-económico neoliberal,
gobernado por demócratas cristianos, que se fortaleció a partir de la ayuda económica de EE.
UU (ocasionada por motivos políticos, asegurar el triunfo del capitalismo sobre el socialismo); y,
a su vez, produjo lo que se llamó el ‘milagro económico italiano’, que fue uno de los factores
que provocaron el desarrollo de la economía italiana ya que produjo una rápida industrialización
del norte de Italia, que favoreció las migraciones del S al N del país y de la zonas rurales a las
ciudades incrementando la población de una forma rápida. Esta migración S-N es producto de
la fuerte desigualdad social en el sur italiano, promovido a su vez por la adaptación del modelo
capitalista.
A su vez, este propio capitalismo, es un paradigma económico que como ya es sabido puede
producir una fuerte desigualdad socioeconómica, que, afectando en mayor medida a los
escalafones más bajos de la sociedad, provoca en ellos una falta de habilidades diversas, una
educación muy limitada en ciertos grupos… Esto provocó una dependencia laboral de
explotación de los recursos del territorio y un arraigo territorial que es lo que explica la
permanencia de la población en el territorio, pese a los múltiples avisos y potencialidad de la
consecución del desastre.
Por otro lado, tanto la ideología hidráulica reinante, donde se buscaba la modernización del
poder económico tras la generación de incremento de la oferta y el fomento del consumo; como
la consecuente priorización del abastecimiento energético a las poblaciones, fueron los
principales factores dieron pie a la privatización del recurso natural y a su principal evidencia la
creación de grandes megaproyectos hidráulicos. La creación del megaproyecto de la Presa de
Vajont comenzó a producir fenómenos desfavorables para las poblaciones que rodeaban toda
su área de influencia cuando aún no existía alguna evidencia física de la presa, sobre todo en los
pueblos de Erto y Casso, donde las propiedades rurales fueron vendidas a la compañía SADE con
un carácter impositivo debido a que esta ya había logrado una concesión del terreno con el
estado; afectando directamente la economía de varios pobladores debido a que la mayor parte
de su sustento económico proviene del cultivo de estas tierras, la cuales eran de las más fértiles
de la región. Así mismo, poco tiempo después, cuando la gestión de la construcción de la
estructura inició, se creó en las poblaciones vecinas un sentimiento de inseguridad,
desencadenado tras observar que habían comenzado a suceder deslizamientos de tierras
importantes dentro de las áreas intervenidas por la compañía. Estas inconformidades no
tardaron en hacerse conocer por medio de protestas sociales en contra de la ejecución del
proyecto.
La protesta social organizada por los habitantes no alcanzó grandes objetivos debido a que su
difusión fue limitada, pues los medios de comunicación omitían los acontecimientos
desfavorables y enfocan sus publicaciones en las bondades económicas y técnicas del
megaproyecto; estas cuestiones demostraron la existencia de una politización en los medios de
comunicación, causada probablemente por los intereses políticos y económicos involucrados
dentro del funcionamiento de estos.
Tales Intereses políticos y económicos se comportan como agentes causales diversos, cuya
causa de fondo corresponde con la ambición; estos intereses han dado lugar a actividades que
de manera sucesiva han creado el escenario inseguro a partir del cual se produjo el desastre.
Dentro de estas actividades se encuentra la corrupción, a partir de la cual se explica la
subordinación de la esfera científica, donde los intereses personales influyen en la generación
de juicios técnicos, produciendo estudios sesgados hacia las entidades o compañías
involucradas, la consiguiente omisión de informes o hechos poco convenientes y finalmente la
ausencia de controles técnicos. Esta cadena causal se relaciona directamente con el desastre de
Vajont, pues una de las condiciones inseguras más directas fue la falta de monitoreo geotécnico
y de estabilidad de las laderas, la cual se produjo porque dentro de los informes técnicos no se
plasmaban ni los movimientos de tierra que se estaban generando continuamente ni las
condiciones geomecánicas desfavorables que presentaban las laderas, esto posiblemente
porque el profesional que desarrollaba los informes apoyaba a la promotora en algún esfuerzo
por alcanzar sus intereses personales, económicos o políticos.
A grandes rasgos se infiere que el paradigma tecnocrático, junto con el optimismo tecnológico,
influyen en la subestimación del riesgo, pues, consideran que todo resultado corresponde a una
única verdad, dando lugar a la ignorancia de ambigüedades e incertidumbres, que sumada al
exceso de confianza científica produce que la complejidad del fenómeno se considere de menor
magnitud y que de manera indirecta se obvie el conocimiento local y cultural del territorio. Un
ejemplo de esto es el desconocimiento de la toponimia de las laderas y montañas que circundan
la localidad, que a menudo ayudan a entender ciertos procesos que han sucedido en esos
lugares y que pueden volver a suceder, como sucedió con el topónimo del Monte Toc, una de las
críticas más oídas, con las que se intenta achacar a los técnicos su falta de preocupación, es que
Monte Toc significa en un dialecto de la zona podrido o disgregado, lo que debería haber dado una
pista sobre el posible colapso de la ladera.
Por otra parte, como otra causa de fondo del exceso de confianza científica se encuentra la
ausencia de precedentes, condición que su vez provocó una falta de normativa técnica, debido
a la cual no se gestionaron labores de interventoría o de monitoreo de calidad y seguridad del
proyecto. Dicha ausencia de entes interventores produjo, por una parte, una ejecución
incorrecta de los trabajos de campo, pues no se realizaron análisis pertinentes como el mapeo
detallado de fracturas y discontinuidades, levantamiento estratigráfico detallado, la cartografía
de eventos morfodinámicos ni ensayos suficientes sobre propiedades geomecánicas de los
suelos superficiales; por otra parte, también dio pie a que se llevase a cabo un plan geo-
exploratorio insuficiente, dado que las exploraciones no alcanzaron la profundidad necesaria y
no se seleccionaron con detalle secciones litológicas para análisis en laboratorio.
A nivel más concreto, los hechos anteriores se convirtieron en un paso hacia la catástrofe; pues,
el llenado continuó aún sin haberse caracterizado detalladamente la ladera del Monte Toc; de
tal forma que, los informes debieron ser corregidos de manera tardía, al detectar una grieta de
grandes dimensiones en la parte alta, y considerar que el desprendimiento de tierras que
esperaban ya no tendría 50 millones de m cúbicos sino 200 millones (Domosti,2012).
Lamentablemente, algunos los sondeos ejecutados para caracterizar la ladera no llegaron hasta
el plano de debilidad, por lo que las conclusiones del estudio no fueron determinantes en cuanto
a la velocidad a la que se produciría el desprendimiento; por ende la estimación del volumen de
tierras removidas y de la velocidad del impacto en el vaso de la presa no tuvo en cuenta datos
reales y concisos, dando lugar a la realización de un modelo hidrodinámico subestimado, que
concluía que en el peor de los casos, el desprendimiento generaría una ola de unos 20 metros de
altura por lo que si la lámina de agua del embalse está a la cota 700, no se crearía ningún problema
grave. Finalmente, estas conclusiones se dieron a conocer en análisis técnicos que se publicaron ante
los entes gubernamentales y ante la comunidad, llegando a incidir nuevamente en la subestimación
del riesgo.
El impacto más importante de este desastre es, sin lugar a dudas, la pérdida de
aproximadamente 2.000 vidas humanas, así como la destrucción social de la población
sobreviviente; a nivel estructural, cabe destacar las pérdidas económicas producto de la
destrucción completa de Longarone y la destrucción parcial de pequeñas pedanías,
especialmente las de Erto y Casso.
En términos judiciales, la insuficiente remediación y compensación de las víctimas es, sin duda,
la consecuencia indirecta más importante; tiene su origen tanto en el impacto del desastre,
como en las causas profundas que lo generaron. Como causa del desastre, se tiene la atenuación
de acciones legales, producto de la pérdida de la difusión de afectaciones y la ambición por parte
de los jueces y de los implicados (de gran relevancia político-social), los cuales facilitaron la
corrupción del caso judicial (corrupción y parcialidad de los jueces a favor de los poderosos),
llegando no sólo a reducir el tiempo de condena de los implicados, sino que además, la cantidad
de estos. Esta impunidad del desastre de Vajont da pie a la gran impunidad en tragedias similares
de la década de los 70s’ y 80s’. Para colmo, también está relacionado con la ambición como
causa profunda, manifestado ya que el alcalde de Longarone desviaba el dinero entregado por
el estado para las víctimas (el cual correspondía únicamente al 10% del presupuesto total en
comparación con el 90% destinado a la reconstrucción, desarrollo industrial y obras públicas) a
empresas, con fines netamente económicos.
En términos sociales, hemos advertido una lenta y degradada reestructuración social de los
pueblos; cuyo mayor impacto social, no es consecuencia del desastre en sí, sino de malas
decisiones políticas por parte del gobierno; muestra de ello se ve reflejado en la decisión de
establecer como prioridad la reconstrucción material y económica de Longarone, por encima de
la creación de políticas públicas que fomentaran la creación de espacios de cohesión social de
los afectados; ello, sumado a la muerte de gran parte de los líderes sociales y funcionarios
públicos del pueblo, dificultaron el de instituciones públicas consolidadas; y, éstas al no
funcionar correctamente, fueron incapaces de generar proyectos reintegradores para los
afectados, lo que generó irremediablemente, una precaria organización colectiva de los mismos,
la cual no fue capaz de fortalecerse con el paso del tiempo, debido al gran desinterés mostrado
por la población en todo lo relacionado con actividades comunitarias (desintegración de la
comunidad), cuyos orígenes se relacionan con la fuerte desarticulación social tras el desastre.
Esta falta de organización colectiva tuvo dos efectos importantes; el primero, y de mayor
importancia tiene que ver con el aumento de la vulnerabilidad, producto de la evasión del
desastre por parte de los afectados, fruto de una pérdida de memoria colectiva devengada de
la previa desarticulación social; el segundo efecto, tiene que ver con la disminución del poder
de acción popular, que junto con la comentada evasión del desastre, trajo consigo la pérdida de
la difusión de las afectaciones de la población; es decir, la pérdida de insistencia y de fortaleza
para hacer presión y forzar las máximas condenas para los responsables, que, con el paso del
tiempo, facilita la atenuación de acciones legales.
Otra consecuencia de la desarticulación social tiene que ver con la pérdida de relaciones
económicas de la población; es decir, aquel comercio local quedó devastado ya que se habían
perdido muchos productos y mano de obra (pérdida de la oferta) y a su vez la mayoría de los
compradores de esos productos habían muerto tras la tragedia (perdida de la demanda); lo que
produjo el quiebre de la economía doméstica, generando pobreza y segregación social a medio
plazo.
El efecto psicosocial más importante fue la reducción de la capacidad de adaptación por parte
de la población y su posterior migración con el objetivo de rehacer su vida; esta poca capacidad
de recuperación es producto de la combinación de dos efectos directos del desastre; el primero
tiene que ver con la pérdida de la gran mayoría de las relaciones sociales por parte de la
población, es decir, la pérdida de familiares, amigos, compañeros de trabajo y/o estudio,
conocidos… etc.; no sólo aquellas fruto de la pérdida de las vidas humanas que las componen;
sino que también aquellas relaciones que ya existían con los sobrevivientes y que debido al dolor
y la desarticulación social, jamás volvieron a ser las mismas; el segundo tiene que ver con las
afectaciones psicológicas tras la pérdida de múltiples vidas humanas, algunos sobrevivientes
presenciaron la muerte de muchos de sus familiares, sin poder hacer nada por ellos; mientras
que otros, participaron en la gestión de la emergencia, colaborando en la extracción de miles de
cuerpos sin vida, que luego, tuvieron que ser llevados a un cementerio improvisado, que a día
de hoy es uno de los símbolos más representativos de la tragedia;
En términos económicos y demográficos; cabe destacar, que la gran mayoría de las personas
que logran de cierta manera recuperarse y adaptarse (quedándose en el pueblo); sienten el
deseo y la necesidad de generar vida con el objetivo de ganarle a la imponente muerte; por lo
que esta población incrementa rápidamente su tasa de natalidad (lo cual es típico en este tipo
de sociedades); este incremento también es consecuencia de la destrucción del núcleo familiar
y las afectaciones psicológicas de las víctimas; siendo una respuesta o solución a la necesidad de
crear un legado familiar que les permita, salir de su estado de depresión y encontrarle un sentido
a la vida.
Este incremento de la tasa de natalidad es un efecto demográfico muy importante, ya que; por
un lado, conlleva a la disminución de la edad promedio de la población, (en comparación con su
edad promedio pre-desastre); y, por otro lado, favorece un fuerte crecimiento demográfico de
la población.
Cabe destacar que a Longarone no sólo llegaron los inmigrantes, sino que con ellos sus
tradiciones y cultura, con lo cual se vio afectado el patrimonio histórico y cultural del pueblo,
produciendo una pérdida de la identidad local; motivo por el cual, muchos no fueron capaces
de adaptarse y decidieron finalmente emigrar; otro causante del gran impacto que supuso esta
migración, está relacionada con la oferta limitada de trabajo; es decir, la pérdida de la actividad
agrícola (explicada anteriormente), trajo consigo una actividad exclusivamente industrial, y
aquellos de vocación netamente agrícola, que amaban su profesión o que no se les facilitaba el
trabajo en el sector industrial, terminaron emigrando hacia sitios más agrícolas.
Por otra parte, los daños materiales en Erto y Casso, junto con la creación de sus homólogos,
generaron la despoblación de los pueblos originales, convirtiéndolos hoy en día en pueblos
fantasmas, y perdiendo el valor arquitectónico de estos; así como el exquisito valor
arquitectónico de Longarone tras el desastre. Esta ausencia de referencias físicas y estructurales,
también hacen parte de la pérdida de la identidad local de los afectados. Efectos de menor
importancia como la destrucción de los empleos directos o indirectos de la presa (ya que por
decisión del estado está presa jamás se volvería a poner en funcionamiento), valen la pena
comentarlos; sin embargo, su escasa importancia se debe a que básicamente esta destrucción
no trajo consigo desempleo, debido a que la gran mayoría de empleados murieron tras el
desastre.
Sin embargo, no todas las consecuencias del desastre son negativas, un ejemplo claro de ello se
ve reflejado en el aspecto técnico tras el desastre; donde se tiene, por un lado la construcción
de un centro de protección civil en el pueblo arrasado; así como el fortalecimiento de las alertas
tempranas y la gestión al desastre; mientras que por otro la creación de normativas técnicas
detalladas y especiales a partir de la creación del grado de ingeniería geológica; siendo éste
quizás el de mayor importancia de cara a la atenuación de riesgos similares. En estas normas
técnicas, no sólo se tiene en cuenta las exigencias de la elaboración de estudios previos y
detallados tanto aguas abajo como aguas arriba de la presa, antes de su construcción; sino que
también establece un mayor control de las variables físicas durante el llenado y posterior
ejecución de la presa; así como una mejora importante en las condiciones de seguridad de los
embalses y obras hidráulicas de todo el mundo.
CONCLUSIONES
Es evidente que en la ocurrencia de este tipo de desastres socio-naturales influye una gran
cantidad de variables; estos desastres no pueden ser explicados a partir de modelos tecnócratas,
pues su realidad no obedece a leyes fundamentales que representen la verdad absoluta del
fenómeno. La explicación de la realidad y los sucesos siempre es multidisciplinar, transversal y
compleja, y engloba una gran cantidad de factores, lo que hace necesario que en la explicación
de estos fenómenos intervenga de manera importante el enfoque social.
La relación riesgo/beneficio tiene un peso mayor en el análisis de las causas de este desastre;
muestra de ello se ve reflejado en la ambición económica y política (materializada en la
generación del megaproyecto en localizaciones peligrosas y la manipulación de los medios de
comunicación, con el fin de incrementar la continuidad y rentabilidad del proyecto); así como la
necesidad de reconocimiento internacional y científico, (la cual ejerció una presión sobre la
culminación del proyecto, generando múltiples condiciones inseguras); poniendo de manifiesto
el poder de las elites para establecer a su conveniencia el límite aceptable del riesgo,
fortaleciendo el concepto de que el riesgo se debe a decisiones humanas.
Uno de las causas más relevantes, tiene que ver con la subestimación del riesgo, la cual nace de
la ausencia de referentes, el desconocimiento del riesgo por parte de algunos miembros de la
comunidad y, sobre todo; la excesiva confianza en la ciencia (fruto del optimismo tecnológico).
Esta inadecuada percepción individual y social del riesgo, tuvo un fuerte impacto en la fase de
alerta temprana y respuesta inmediata del desastre; y produjo un aumento en la reflexividad
del riesgo, principalmente en la comunidad científica.
El modelo neoliberal y capitalista de Italia, promovido por su mayor exponente mundial Estados
Unidos, trajo consigo una fuerte desigualdad social y un aumento en la vulnerabilidad
estructural de la zona; aumentando a su vez el riesgo de la población, ya que éste pasó de ser
una responsabilidad social a una responsabilidad individual.
El modelo de presión y liberación de Blaikie es una herramienta que facilita el análisis causal de
los fenómenos cuya naturaleza contiene una diversidad de variables interrelacionadas; de tal
forma, que favorece el análisis de las causas y efectos desde los elementos más directos hasta
los más generales. La aplicación de este modelo y la representación de sus resultados en mapas
causales a través de la herramienta Gephi, permiten una visualización eficaz y sencilla.
La herramienta Gephi permite, a partir de la estadística y la teoría de grafos, la generación de
diferentes atributos de los nodos y las aristas que intervienen en el mapa causal; los cuales
pueden visualizarse de una manera sencilla, a través de la apariencia de sus nodos y aristas;
además de ello, Gephi permite generar automáticamente, diferentes distribuciones espaciales
de sus elementos, lo cual facilita una adecuada visualización y representación del mapa.
La elaboración de los mapas causales permite representar con un alto grado de claridad, los
elementos del modelo de presión y liberación (causas de fondo, presiones dinámicas y
condiciones inseguras); sin embargo, a medida que se introducen más variables y conexiones
entre estos elementos (complejidad), se tiende a distorsionar la distinción de dichos elementos,
con lo cual resulta complicada su explicación.
Por su parte, el parámetro Modularity permitió identificar con una elevada aceptación, las
comunidades que representaban los factores y aspectos causales y de impacto producto del
desastre de la presa de Vajont, en total se identificaron 5 factores causales (políticos-
económicos, ideológicos-políticos-demográficos, económicos, técnicos-tecnocráticos y
judiciales) y 4 de impacto (sociales-políticos, psicosociales, económicos-demográficos e
históricos-culturales-técnicos-religiosos).
Como causas más importantes del desastre de Vajont, destacan, muy por encima de las demás,
los intereses políticos y económicos, la ausencia de precedentes, la ambición, el exceso de
confianza científica y el modelo capitalista; reflejando con ello que el desastre es socio-natural
y debe analizarse como tal. Por otra parte, los impactos indirectos más influyentes son la
decadencia del patrimonio histórico y cultural, la emigración de locales sobrevivientes y la
pérdida de identidad local de los pueblos afectados; los cuales usualmente no suelen tenerse
en cuenta a la hora de analizar este tipo de fenómenos.
BIBLIOGRAFÍA
Valdes, Jose M & Diaz, Caneja (1964). Meditaciones sobre la catástrofe de Vajont. Revista de
Obras Públicas, Nym 2991.
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