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Las Parábolas de Jesus

Jesús usó las parábolas para anunciar el evangelio, se sirvió de imágenes realistas de la vida diaria que llamaron la atención de sus oyentes por su viveza y colorido.

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Las Parábolas de Jesus

Jesús usó las parábolas para anunciar el evangelio, se sirvió de imágenes realistas de la vida diaria que llamaron la atención de sus oyentes por su viveza y colorido.

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LAS PARÁBOLAS DE JESUS

Definición de parábola:
El vocablo "parábola" es un derivado de dos palabras griegas:
la preposición para (al lado de) y el verbo balo (arrojar). La palabra compuesta
Connota la idea de colocar, poner, arrojar algo al Iado de otra cosa. Ver la idea de colocar algo al
Lado de otra cosa con el fin de compararlos no es difícil.Y en efecto, muchas de las parábolas de
Jesús son historias que procuran Establecer una comparación entre una cosa común de la vida
diaria y el reino de Dios. Las parábolas se distinguen de los dichos declarativos porque son
narraciones breves: caracterizan algunos personajes y desarrollan una pequeña trama o intriga hay
también una transformación de un estado inicial a un estado final la narración se caracteriza por
ser breve, clara y creíble. Con el mecanismo del relato, la parábola mantiene abierto un diálogo que
amenaza con romperse, hace posible la construcción de un acuerdo. La parábola es una especie de
juego sutil de comunicación que, en forma indirecta, exhibe dos mundos de valores enfrentados, e
invita eficazmente a decidirse por uno de los dos. La parábola no es un ejemplo simplón para gente
torpe. Es un recurso y una estrategia hábil para tratar asuntos serios que no son fáciles de
comunicar.
Origen de las parábolas
En cuanto al origen de las parábolas, hace falta reconocer que el género parabólico no nació con
Jesús. Esto no quiere decir que Jesús repitiera o copiara las parábolas de otros. Las parábolas que
encontramos en el Nuevo Testamento son originales de Jesús, pero el enseñar mediante parábolas
no se originó con él. El origen de las parábolas de Jesús ha sido debatida por varios escritores. Entre
ellos están los siguientes:
(1) Paul Fiebig, En1904, publicó una obra en alemán que ayudó a una mayor comprensión de las
parábolas de Jesús. Fiebig demostró que la parábola era el método principal de la enseñanza judía
durante el tiempo de Jesús Sería normal que él siguiera un método de enseñanza bien conocido
entre las gentes.
(2) Peter Rhea Jone traza el origen de las parábolas de Jesús al Antiguo Testamento. La palabra
hebrea que se traduce en parábola es mashal. Esta palabra tiene varios usos dentro del Antiguo
Testamento. Uno de ellos es la historia parabólica, tal como Jesús la contaba. Jones asegura que las
parábolas de Jesús están dentro de la tradición de las parábolas proféticas: usa como
ilustración la parábola de Natán al rey David en 2 Samuel 12: 1-4. También, se puede observar
cómo Jesús tomó el canto alegórico de la viña (Isa. 5: 1-7), y lo convirtió en la parábola dramática
del viñedo (Mat. 21 :33-4]): la enseñanza esencial de las dos era la misma: Israel había fracasado en
no producir frutopara Dios.
3) Joachim Jeremias no sigue la misma pauta de los eruditos mencionados anteriormente. Éste
asegura que en esencia las parábolas son creaciones de Jesús mismo.
Clasificación de las parábolas:
-Las parábolas de Jesús también pueden dividirse en dos clases generales que obedecen a los
mismos principios de clasificación. Una clase presenta un tipo de conducta humana; la otra un
principio referente al gobierno de Dios sobre el mundo. La primera apela a la conciencia ética
humana, la otra a la fe del oyente.
Dichos parabólicos
-parábolas que no son más que dichos (ver Mat. 5: 13: "sois
la sal de la tierra"; Mat. 6:24: "nadie puede servir a dos señores"; Mat. 7:6:
"No deis lo santo a los perros".esta clase de "parábola" no es lo que normalmente entendemos por
parábola o historia ilustrativa.
Parábolas sencillas
-hay parábolas con un poco más de extensión. Inclusive, pueden considerarse como similitudes.
Estas parábolas a menudo describen una situación típica con una apelación a la experiencia común
de la gente. Casi siempre comienzan con una especie de comparación ( Mt. 13:44, 45; Lc.14:28-32;
Lc. 15:3-10). Estas "parábolas simples" en realidad son más que un cuadro; son cuadros que llegan a
ser una historia.
Las parábolas narrativas
En esta parábola hay más que un simple cuadro pintado. Más bien,
se describe toda una progresión de eventos para lograr una enseñanza principal. Aunque hay
excepciones, es notable que Lucas es el Evangelio que más contiene esta clase de parábola.

Tres grupos de parábolas


Hay un primer bloque de 8 parábolas que se centran en el tema del reino de los cielos y que fueron
sin duda pronunciadas en el ambiente campesino de Galilea y dentro del primer periodo de la vida
de Jesús.
Un segundo bloque tiene como predominio el tema de la misericordia. Son las parábolas del buen
samaritano, del amigo que llega a media noche, del criado sin compasión, del rico insensato, de la
higuera estéril, del gran convite, de la oveja perdida, del hijo prodigo, del mayordomo sagaz, del
rico avaro y el pobre Lázaro, del juez inicuo, del fariseo y del publicano, de los obreros enviados a la
viña. Es este el bloque más abundante y son por otro lado son las parábolas más elaborados
literalmente, con más minuciosa descripción de los personajes de las mismas. Es san Lucas quien
conserva la mayoría de este bloque, así como es mateo quien transmite la mayor parte del primero.
La tercera recoge solo seis parábolas y pertenecen a la época más tardía de la vida de cristo y un
ambiente típico de Judea son la de los diez talentos, la de los dos hijos, de los viñadores homicidas
la de las bodas reales, la de las vírgenes prudentes y las neceas, la de las minas.
Jesús predicaba en parábolas

a) Para anunciar el evangelio, Jesús se sirvió de imágenes realistas de la vida diaria que
llamaron la atención de sus oyentes por su viveza y colorido. Mc 4,33-34
b) Jesús parecía preferir las parábolas. Eran un elemento esencial de su enseñanza. En los
evangelios se encuentran unos cuarentas relatos parabólicos. En el NT no tenemos
parábolas de algún apóstol ni fuera de los evangelios.
c) En su enseñanza, Jesús cuenta parábolas para:
 Anunciar la buena noticia del reino, desafiando a la gente a acogerlo y haciéndose
entender por quienes se cerraban a su novedad.
 Destrabar las situaciones conflictivas o de incomprensión, abriendo a sus oyentes a
un mundo nuevo y distinto en el que ellos mismos pudieran proyectarse o
reconocerse
 Ilustrar un aspecto de sus enseñanza o conducir a los oyentes a progresar en la
comprensión de su mensaje
 Justificar su práctica y su mensaje para que sus oyentes transformen su manera de
entender a Dios y se abran a su proyecto de esperanza.
Las parábolas en los evangelios sinópticos
MARCOS:
Marcos ofrece apenas ocho parábolas la mayor parte esta agrupada en el capítulo cuarto el
mundo de sus parábolas es el de la aldea, la granja y los procesos de la naturaleza, solo en
una entra el drama humano (12,1-11). En marcos las parábolas están puestas al servicio de
sus cristología, también sirve para presentar las exigencias del discipulado.

MATEO:
El primer evangelio triplica el número de parábolas de Marcos. Tiene tres colecciones
importantes: Mt13; Mt 21,28 a22, 14 y 24,32 a 25, 46) varias de sus parábolas cuentan
dramas humanos. Mateo muestra tendencia a lo extraordinario: el arbusto de Marcos 4,32
se convierte en un árbol en Mt13,32 la parábolas de Mt sirven mucho a su idea de Iglesia,
reflejan conflictos entre la primera Iglesia y los lideres judíos; son utilizadas como
advertencia a la comunidad. Mateo también orienta las parábolas para reforzar su mensaje
ético, sostenido por la perspectiva del juicio que se acerca.
LUCAS:
La colección de parábolas de Lucas es la más abundante, más de 30 y más variada. La mitad
son propias y se encuentran en la sección del viaje de Jesús a Jerusalén, los relatos son más
realistas Lucas procura anclar las parábolas en la vida de Jesús y de sus discípulos. Y se
esfuerza por integrar las parábolas en la vida cristiana, presentando sus exigencias para la
existencia cotidiana para ello ajusta la espera del tiempo final dentro del marco de lo
cotidiana, al hoy al cada día. Lucas desarrolla el efecto ejemplar de la parábola, proponiendo
al lector un modelo de reflexión o un comportamiento que imitar.
Análisis de la parábola del hijo prodigo
Lc15, 1-32
1
Todos los recaudadores y descreídos se le iban acercando para escucharlo; 2 por eso tanto los
fariseos como los letrados lo criticaban diciendo:
- Éste acoge a los descreídos y come con ellos.
3
Entonces les propuso Jesús esta parábola:
4
- Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo
y va en busca de la descarriada hasta que la encuentra? 5 Y cuando la encuentra, se la carga a
hombros, muy contento; 6 al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: -¡Dadme
la enhorabuena! He encontrado la oveja que se me había perdido.
7
Os digo que lo mismo dará más alegría en el cielo un pecador que se enmienda, que noventa y
nueve justos que no sienten necesidad de enmendarse.
8
Y si una mujer tiene diez monedas de plata y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara, barre la
casa y busca con cuidado hasta encontrarla? 9 Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas
para decirles: -¡Dadme la enhorabuena! He encontrado la moneda que se me había perdido.
10
Os digo que la misma alegría sienten los ángeles de Dios por un solo pecador que se enmienda.
11
Y añadió:
- Un hombre tenía dos hijos. 12 El menor le dijo a su padre:
-Padre, dame la parte de la fortuna que me toca.
El padre les repartió los bienes.
13
A los pocos días, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su
fortuna viviendo como un perdido. 14 Cuando se lo había gastado todo, vino un hambre terrible en
aquella tierra, y empezó él a pasar necesidad. 15 Fue entonces y buscó amparo en uno de los
ciudadanos de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. 16 Le entraban ganas de
llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pues nadie le daba de
comer. 17 Recapacitando entonces se dijo: Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra,
mientras yo aquí me muero de hambre. 18 Voy a volver a casa de mi padre y le voy a decir: "Padre,
he ofendido a Dios y te he ofendido a ti; 19 ya no merezco llamarme hijo tuyo; trátame como a uno de
tus jornaleros".
20
Entonces se puso en camino para casa de su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y se
conmovió; salió corriendo, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. 21 El hijo empezó:
- Padre, he ofendido a Dios y te he ofendido a ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.
22
Pero el padre dijo a sus criados:
- Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en el dedo y sandalias en los
pies; 23 traed el ternero cebado, matadlo y celebremos un banquete, 24 porque este hijo mío estaba
muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y se le ha encontrado. Y empezaron el banquete.
25
El hijo mayor estaba en el campo. A la vuelta, cerca ya de la casa, oyó la música y la
danza; 26 llamó a uno de los mozos y le preguntó qué pasaba. 27 Éste le contestó:
- Ha vuelto tu hermano, y tu padre ha mandado matar el ternero cebado por haber recobrado a su
hijo sano y salvo.
28
Él se indignó y se negaba a entrar; su padre salió e intentó persuadirlo, 29 pero él replicó a su
padre:
- A mí, en tantos años como te sirvo sin saltarme nunca un mandato tuyo, jamás me has dado un
cabrito para hacer fiesta con mis amigos; 30 en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha
comido tus bienes con malas mujeres, matas para él el ternero cebado.
31
El padre le respondió:
- Hijo, ¡si tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo! 32 Además, había que hacer fiesta y
alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a vivir, andaba perdido y se le ha
encontrado.
Esta parábola se encuentra en lo que se ha denominado la sección central de Lucas (9.51—19.27).
En esta sección, Lucas narra el viaje de Jesús en el contexto de su misión para ir a Jerusalén. Esta
sección contiene mucho material que solamente se encuentra en ese evangelio (por ejemplo, la
parábola del buen samaritano [10.30-37], la de Lázaro [16.19-31] y la del fariseo y el cobrador de
impuestos [18.9-14]; también está la curación de los diez leprosos [17.11-19]).
Contexto social y religioso
El trozo literario en el cual se encuentra la parábola que nos ocupa empieza en 15.1-2: Se acercaban
a Jesús todos los publicanos y pecadores [cobradores de impuestos y gente de mala fama] para
oírlo, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: —Este recibe a los pecadores y come con
ellos.
Cobradores de impuestos
Leemos en Lc 15.1 que «los publicanos y los pecadores» se acercaban a Jesús, y que los fariseos y
los escribas criticaban a Jesús. Los «publicanos» eran cobradores de impuestos; pero hay algunos
elementos importantes en el ejercicio de esa profesión que no se incluyen en la traducción
tradicional de la palabra «publicano». Lo que sucedía era lo siguiente: esos «cobradores de
impuestos» cooperaban con los romanos, que eran la fuerza opresora en Palestina, y aquellos
cobraban impuestos precisamente para Roma. Además, a ellos les tocaba todo lo que pudieran
cobrar aparte de la cuota exigida por los romanos, por lo que convenía a sus intereses financieros
cobrar más de la cuenta. Eso era exactamente lo que hacían. Por tanto, la información que la frase
«cobrador de impuestos» comunicaba era triple:
- Se refiere a traidores que habían vendido a su propio pueblo para colaborar con los romanos.
- Se refiere a los que explotaban al pueblo para enriquecerse.
- Se refiere a los que eran ritualmente impuros porque a menudo tenían contacto con paganos, es
decir, con no judíos.

Pecadores
Leemos a menudo en los evangelios que Jesús trataba con ellos. Para el lector común de nuestro
tiempo, lo normal es considerar que todo el mundo es pecador.
Pero en el caso de los evangelios, esa palabra se refería a una clase específica de gente que, desde
la perspectiva de los líderes religiosos, era considerada «pecadora en una categoría especial»; entre
esos pecadores estaban las prostitutas, los enfermos crónicos, los mendigos y los que tenían
defectos físicos. Era una especie de apodo para señalar a los que no cumplían con los requisitos de
la ley de Moisés y de la tradición oral de los intérpretes oficiales de dicha ley. Para aclarar este
significado, la versión Dios habla hoy habla de «gente de mala fama».
Entonces, debemos tomar nota, desde el comienzo del capítulo 15, donde se encuentra nuestra
parábola, de que todo lo que va a acontecer en cuanto a conversación y enseñanza está situado en
el cuadro sociorreligioso de oposición entre cobradores de impuestos y gente de mala fama por un
lado y, por el otro, los líderes religiosos del pueblo. los fariseos y escribas veían con menosprecio a
aquellos dos grupos. En este contexto, Jesús cuenta una tríada de parábolas en la que la del «hijo
pródigo» es la última.
Parábola del hijo pródigo:
Primera parte: alejamiento y regreso del hijo menor (Lc 15.11-24)
Esta última parábola en este capítulo de Lucas ha sido llamada la «reina de las parábolas». Muchos
la han clasificado como el “cuento breve”, más antiguo de la literatura universal. Tiene todos los
elementos necesarios para la composición de una historia impactante que permita una
multiplicidad de lecturas congruentes. Dentro del discurso narrativo, este último cuadro es el punto
culminante en que Jesús claramente analiza el problema fundamental de los líderes religiosos. La
referencia a la paternidad divina se encuentra en el Antiguo Testamento en Os 11; Jer 31.18-20; Sal
103.13. Aquí, Jesús pinta un cuadro muy descriptivo y emotivo de la relación entre el padre y sus
dos hijos. Es obvio que el hijo menor alude a personas como «los cobradores de impuestos y la
gente de mala fama», y el hijo mayor a gente como «los fariseos y los escribas». El relato tiene dos
partes: la primera es el alejamiento, arrepentimiento y regreso del hijo menor; la segunda, la
reacción del hijo mayor.
En la primera parte encontramos la narración del derroche de los bienes y la caída al nivel más bajo
que un judío podía imaginarse: ser apacentador de cerdos. Tomemos nota de que el cerdo era un
animal impuro y que el joven, de pura necesidad, tiene que tomar un puesto inferior al nivel que los
jornaleros en su tierra natal tenían. En tierra extraña, lejos de su familia, él se ha unido con un
pagano que lo trata como muchos tratan a los extranjeros, explotándolo; y, además, padecía
hambre. Es interesante ver que, en el v. 13, leemos que se alejó físicamente de la comunión con su
familia (se fue de viaje, a una región lejana); en el v. 15 el texto griego dice literalmente que “él fue
a unirse con unos de los ciudadanos de aquella región”. El verbo griego kallaomai es muy fuerte y
aquí se refiere a una relación de trabajo. Dios habla hoy y muchas otras traducciones modernas,
correctamente interpretan que en este contexto se trata de «pedir o buscar trabajo». Pero aquí hay
un elemento de ironía. El joven se aleja de su padre que lo quiere y termina buscando trabajo, para
unirse con un extranjero que lo detesta tanto como para enviarlo a apacentar cerdos, sin darle
suficiente comida a cambio de su trabajo. La Biblia del peregrino nos da una excelente traducción:
«Fue y se comprometió con un hacendado del país...» El que huyó del «compromiso» (la unión) con
los suyos, ahora se ve obligado a comprometerse (unirse) con los que no son los suyos.
El joven recapacita y, en un monólogo interior, practica cómo regresar a su padre: «Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti.» El «cielo» acá se refiere claramente a Dios. Para evitar decir el
nombre de Dios o la palabra «Dios», los judíos muchas veces usaban «cielo». Por ejemplo, el «reino
de los cielos» es sinónimo de «reino de Dios». El joven ha pecado contra Dios y su padre; ahora está
dispuesto a tomar aun la posición más baja de jornalero porque su amarga experiencia le ha
mostrado que hay posiciones de un nivel aun inferior a esta. De un alejamiento físico y psicológico
pasa a un acercamiento psicológico que culminará con el regreso físico a la casa paterna. Este
regreso, este acercamiento, se define en la parábola como un regreso a la vida misma —«este mi
hijo muerto era y ahora ha revivido»—, una resurrección de un estado de alienación moral,
espiritual y social.
Pero hay una gran sorpresa en la narración: el padre es quien se acerca a él y corre a recibirlo. El
padre viola las reglas sociales de su comunidad; en vez de esperar a que el menor (y, en este caso,
el menor rebelde) le muestre reverencia, él sale a saludarlo. No hay recriminación alguna. El hijo
que no merece ser hijo y que ya no quiere ser hijo, recibe del padre el anillo del sello de la casa, que
representaba la autoridad del padre. Recibe asimismo el mejor vestido «el vestido que tenía
anteriormente», o sea, antes de abandonar la casa paterna. Recibe calzado; los esclavos no
llevaban calzado, y los huéspedes se los quitaban cuando estaban en casa del anfitrión. Anillo,
vestido y calzado forman un conjunto de símbolos de un hijo legítimo de la casa. Esta parte también
termina con el tema del gozo que, como ya vimos, es típico del evangelio de Lucas. El becerro gordo
se comía en ocasiones especiales o durante visitas de personas importantes. El padre hace un
llamado para festejar y gozarse. Es el mismo tema con que terminaron las dos parábolas anteriores
(Lc 15.7,10).
Segunda parte: invitación a un cambio en el hijo mayor (Lc 15.25-32)
Aquí leemos que el hijo mayor regresa a casa y oye los elementos comunes de una fiesta (música y
danza). Al oir lo que acontecía, se enoja. Eso nos recuerda la «murmuración de los fariseos y
escribas», en 15.2. Él se aleja de la fiesta, de la convivencia. En lo que sigue (v. 25-30), el lector
puede ver que el hijo mayor también se ha alejado del padre. No conoce a su padre; no tiene
comunión ni con el padre ni con su hermano («este hijo tuyo», «tus bienes»). ¡Qué gran ironía! El
hijo mayor nunca se fue de la casa pero, psicológicamente, está en una condición de alienación tal
vez más profunda que la de su hermano menor.
El padre, en el v. 31, trata de acercársele, como lo hizo físicamente con su hijo menor, y le declara al
hijo mayor que hay una comunión de familia y de bienes. El hijo mayor tiene mucho interés en
obedecer al padre, pero no sabía cómo festejar. Espera que el padre tome la iniciativa para poder
gozarse con sus amigos. No tiene interés en el bienestar de su hermano menor. Es obvio que,
aunque el mayor estaba físicamente cercano a su padre, no entendía la generosidad y el amor de
éste. La obediencia a las leyes de Moisés y a las tradiciones de los rabinos judíos era muy
importante para un grupo de líderes religiosos, pero ellos no sabían festejar y gozarse con el hecho
de que los «perdidos» habían sido hallados.

Bibliografía:
Vida y misterio de Jesús de Nazaret- José Luis Martin descalzo.
Jesús de Nazaret- Joseph Ratzinger
La revista Traducción de la Biblia, de las Sociedades Bíblicas Unidas, en su Volumen 11
Manual para estudiar la biblia - Armando Noguez
Las parábolas de Jesús – Fricke S.

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