Tabare Cosmopolita
Tabare Cosmopolita
Y AMBIVALENCIAS
DEL HÉROE TRÁGICO
1
2
4
5
6
ÍNDICE
TABARE COSMOPOLITA
El rapto 9
Tabaré 10
El proceso de creación de Tabaré en clave regional 11
Exterminio e idealización de los charrúas en el Uruguay 14
Elegía, lamentatio 17
Tabaré cosmopolita 18
Un melodrama americano 19
Tabaré en México 27
Tabaré en la música popular 30
Epílogo contemporáneo 30
Mercedes Bustelo
Directora del Museo Zorrilla
9
10
TABARÉ COSMOPOLITA Muy poco desarrolló Warburg esta cuestión en sus
textos. Sería, sin duda, un asunto difícil de encarar
para un intelectual judío en la Alemania de entregue-
Migraciones y ambivalencias del héroe trágico1 rras, un momento en el que se tensaban al máximo
las cuestiones de raza y género implicadas en aque-
Laura Malosetti Costa llas escenas antiguas de rapto.
Fue en una conferencia sobre el Rapto de Proserpina
de Rembrandt, en mayo de 1926, donde Aby Warburg
analizó el pathos de aquella fórmula iconográfica
El rapto para plantear dos cuestiones a partir de las cuales
quiero proponer una nueva lectura de Tabaré.
Quisiera plantear aquí un análisis de Tabaré como En primer lugar, una tensión de la historia cultural
héroe trágico americano, fruto y víctima de la vio- entre un “espíritu de los tiempos” y las voces de los
lencia del rapto, para considerarlo desde una muy creadores en las que (citaba a Goethe) “los tiempos
amplia perspectiva, en clave warburgiana.2 se miran como en un espejo”.5 Encaraba así el princi-
En varios tableros del Atlas Mnemosine –el proyecto pio de selección –consciente o inconsciente– que in-
más ambicioso (e inconcluso) de Aby Warburg para forma el tratamiento artístico de herencias antiguas
construir una memoria de la humanidad a partir de conservadas en la memoria por parte de aquellos
sus imágenes y palabras– aparecen desplegados que (como el maestro holandés) introdujeron un giro
gestos patéticos de violencia masculina y rechazo particular en el espíritu de sus tiempos.
femenino en escenas antiguas de rapto y sus refor- En segundo lugar, la ambivalencia, el carácter bipo-
mulaciones modernas. Los gestos desesperados de lar de las antiguas fórmulas del pathos
Proserpina, Deyanira, Europa, Helena, Anfítrite, Psi- (pathosformeln).
que, las Sabinas llevadas por la fuerza –figuran mu- Warburg desplegó allí un complejo entramado de
chas veces allí, asociadas en algunos casos a otras fuentes visuales, textuales y dramáticas para anali-
imágenes de sacrificio, destrucción y castigo.3 Desde zar el Rapto de Proserpina de Rembrandt. Rastreaba
la Antigüedad, la violencia de las escenas de rapto el origen de la fórmula patética de la mujer gesticu-
estuvo asociada a una capacidad regeneradora en lante resistiéndose en los brazos de su raptor, lleva-
numerosos mitos de origen. da al mundo de las tinieblas por caballos al galope,
Al menos en la cultura hegemónica europeo-occi- en las Metamorfosis de Ovidio y en los antiguos sar-
dental los hombres que toman mujeres por la fuerza cófagos de piedra. Aquella conferencia de Warburg
dejaron de ser héroes, se convirtieron en monstruos. estuvo orientada a exponer la ambivalencia vida/
Sin embargo, el rapto fue prerrogativa de los dioses muerte, destrucción/creación del antiguo pathos en
y de los grandes hombres en la antigüedad, punto de manos de los modernos.6
partida de la guerra de Troya y de las desgracias de Ese carácter bipolar de la herencia cultural encarna-
los aqueos en la Ilíada de Homero, y desde entonces da en las formas artísticas aparece en el centro de su
en un número inconmensurable de tragedias y me- ciencia de la cultura (Kulturwissenschaft), una psico-
lodramas. En el comienzo de la guerra, según ellas, logía histórica que concebía la distancia (Denkraum)
por encima de la ambición de riqueza o la política entre el individuo y el desasosiego del mundo exte-
hubo el amor desordenado de unos hombres por las rior como la base de la civilización humana.
mujeres de otros. Nuestra propuesta es analizar al héroe trágico crea-
Como supervivencia simbólica de la virilidad del hé- do por Zorrilla de San Martín desde una perspectiva
roe, como símbolo de la superioridad de una raza distanciada en el tiempo y el espacio, en sus múlti-
sobre otra, esta cuestión estuvo también en el cen- ples interpretaciones y transposiciones (visuales,
tro de las historias, mitos y leyendas construidos por dramáticas, musicales), como una figura trágica am-
la civilización europea respecto de la conquista de bivalente, bipolar, no solo vinculada con el rapto (en
América desde el siglo XVI.4 su nacimiento y muerte) sino también con la figura
del héroe caído, de la estirpe de Aquiles, Meleagro,
pero sobre todo Cristo: una fórmula patética warbur-
1 Una primera versión de este texto fue presentada en el Co- giana que ha sido objeto de una reciente publicación
loquio Warburg en / sobre América: translaciones y proyeccio- de los italianos Catoni, Ginzburg, Giuliani y Settis.7
nes (Museo Universitario de Arte Contemporáneo, México, En los años finales del siglo XIX Tabaré alcanzó una
septiembre 6-8, 2017). Se encuentra en proceso de publica- enorme difusión mundial y –he aquí la hipótesis–
ción por parte del Instituto de Investigaciones Estéticas de merced a su ambivalencia permanece vivo en la
la UNAM. Agradezco a su editora, la Dra. Linda Báez Rubí, la memoria. Transfigurado hasta encarnar valores di-
autorización para su publicación en el Uruguay. Asimismo, vergentes y hasta opuestos entre sí, Tabaré introdujo
la cuestión de las adaptaciones operísticas del poema fue un sutil pero significativo giro en la historia cultural
desarrollada en el texto: “Tabaré. Migrations of an American iberoamericana.
melodrama.” Presentado en la International Musicological
Society (IMS) XXth. Quinquennial Conference. Sesión coordi-
nada por Annibale Cetrangolo: “Italian opera in the Southern
Cone. Transnational vs. national”. RIIA Study Group (Relacio-
aspecto erótico de la barbarie en el arte rioplatense del
nes Ítalo Iberoamericanas). Tokyo, 19-23 de marzo de 2017.
siglo XIX”, en Juana Gutiérrez Haces (coord.). Arte, Historia
2 Cfr. José Emilio Burucúa, Historia, arte, cultura. De Aby War-
e Identidad en América. Visiones comparativas. XVII Coloquio
burg a Carlo Ginzburg, (Buenos Aires: Fondo de Cultura Eco-
Internacional de Historia del Arte, Vol. 3 (México: UNAM - Ins-
nómica, 2002).
tituto de Investigaciones Estéticas, 1994) 297-312.
3 Aby Warburg. El Atlas de Imágenes Mnemosine. Reproduc-
5 Aby Warburg, “Conferencia sobre Rembrandt (mayo de
ción facsimilar, traducción y notas de Linda Báez Rubí, Vol.
1926)”, Atlas Mnemosyne, tr. Joaquín Chamorro Mielke (Ma-
I (México: UNAM - Instituto de Investigaciones Estéticas,
drid: Akal, 2010) 173-178.
2011) passim. Cfr. en particular en los tableros 4 y 5, pero
6 Ibid. 178.
también en el 24 (asociado en los cassoni con la posterior
7 María Luisa Catoni, Carlo Ginzburg, Luca Giuliani, Salvatore
reconciliación y boda), en los 28-29, 33, 35, 37, 40-2, 41a, 57,
Settis, Tre figure. Achille, Meleagro, Cristo. (Milan: Feltrinelli,
64-63-62-61 y 70.
2013).
4 Laura Malosetti Costa, “El rapto de cautivas blancas. Un
11
Tabaré El poema despliega en clave melodramática un asun-
to complejo: es el interrogante de un hombre religio-
Juan Zorrilla de San Martín (1855-1931) fue el autor so (Zorrilla fue un notorio militante católico) imbuido
de tres grandes monumentos literarios del Uruguay, de las ideas positivistas hegemónicas a fines del siglo
de los cuales Tabaré es el único que sobrevivió a su XIX. Se plantea un interrogante sin solución respecto
tiempo en la memoria colectiva.8 Zorrilla escribió La del derecho (en tanto criaturas divinas) de los pue-
leyenda patria en 1879 y La epopeya de Artigas en 1910 blos originarios a habitar el territorio americano en
con el fin explícito de crear hitos o lugares simbólicos armonía con los elementos naturales, en tensión con
para una nación de existencia aún dudosa: La leyenda el derecho del hombre europeo (evolutivamente más
patria celebraba la cruzada que sentó las bases de la apto) de exterminarlos. Ubica la escena en las orillas
independencia luchando contra la ocupación del im- del río Uruguay en el primer tiempo de la conquista
perio del Brasil en 1825.9 Y La epopeya de Artigas, en y hace girar el drama en torno a dos mujeres, con
el clima de estatuomanía que acompañó los festejos nombres de alto valor simbólico: Magdalena y María.
de los centenarios de las naciones americanas, tuvo Abandonada en la playa y raptada por el cacique lue-
como fin explícito la definitiva restauración historio- go de la derrota de los primeros conquistadores a
gráfica y la atribución de unos rasgos al prócer con manos de los charrúas, Magdalena tuvo un hijo mesti-
el fin de inspirar a los escultores que concursarían zo fruto de su violación: Tabaré, que es definido por el
para hacer su primer monumento en Montevideo.10 poeta como un ser “imposible” entre las dos culturas,
Pero la obra que se instaló como “poema nacional” cuyo carácter señalan sus ojos azules. Magdalena, a
del Uruguay, la que dio inmediata fama internacio- quien “siempre llorar vieron los charrúas”, muere de
nal a su autor y aún se sostiene en la memoria de tristeza luego de bautizar al niño, quien de adulto se
uruguayos e hispanoparlantes es Tabaré, publicada enamora de otra mujer blanca: Blanca. Pero no es
por primera vez en 1888. El poema ha sido objeto de este un amor carnal sino una suerte de fatalidad es-
numerosos ensayos y análisis a lo largo del tiempo, piritual dictada por su condición de mestizo: Blanca
en tanto se trata de una pieza fundante de la “edu- le recuerda a su madre y lo impulsa al sacrificio. En
cación sentimental” de la problemática identidad na- una típica peripecia trágica, otro charrúa (Yamandú)
cional uruguaya.11 Sin embargo, la crítica y la historia rapta a su vez a Blanca y Tabaré lo mata para salvar-
cultural del Uruguay –aun reconociendo sus valores la, pero cuando la lleva en brazos para devolverla a
literarios– ha desplegado duros cuestionamientos los cristianos, Diego de Orgaz, hermano de Blanca,
al poema de Zorrilla desde distintos abordajes teó- cree que Tabaré es el raptor y lo hiere con su espada.
ricos, atribuyéndole rigidez ideológica, un trasfon- El poema termina con el héroe mestizo muriendo en
do racista y católico evidente tras su romanticismo brazos de su amada, víctima, en última instancia, de
tardío, su contribución a la creación de una “leyenda la sangre europea que corre por sus venas.
blanca” del Uruguay, el conservadurismo de los roles Zorrilla definía a su héroe mestizo con sus ojos azules:
de género que despliega, etcétera.12
El indio niño en las pupilas tiene
El azulado cerco
8 Juan Zorrilla de San Martín, Tabaré, (Montevideo: Barreiro De las flores del cardo, cuando se abren
y Ramos, 1888). Después de un aguacero.
9 Juan Zorrilla de San Martín, La leyenda patria, (Montevideo: Los charrúas que acuden a mirarlo
La Reforma, 1879). Clavan los ojos negros
10
Juan Zorrilla de San Martín, La epopeya de Artigas, 2 Vols. En los ojos azules de aquel niño
(Montevideo: Barreiro y Ramos, 1910). Cfr. Al respecto Laura Que se recuesta en el materno seno.13
Malosetti Costa, “Artigas: Imagen y palabra en la construc-
ción del héroe”. En: Ariadna Islas (dir.) Un simple ciudadano:
José Artigas. (Montevideo: Museo Histórico Nacional, 2014) El epíteto homérico de Palas Atenea: glaucopis
255-288. (“γλαυκῶπις”) ojos brillantes, claros, de lechuza bri-
11
Ya en 1930 Alberto Zum Felde calificaba a Juan Zorrilla de llando en la oscuridad, simbolizó la luz del entendi-
San Martín como “el único poeta romántico cuya obra ha so- miento y la razón. En el discurso de la superioridad
brevivido a su tiempo”. Proceso intelectual del Uruguay y críti- racial del europeo respecto del indígena en el siglo
ca de su literatura. (Montevideo: Imprenta Nacional Colorada, XIX fue casi un lugar común que los ojos claros,
1930) 251-272. La construcción de sentimientos colectivos azules, distinguieran a los mestizos o a las cautivas
de patria independiente en la Banda Oriental del Uruguay, transformadas e indistinguibles de las mujeres in-
un territorio que vivió buena parte de su historia en disputa: dias tras años de cautiverio. Fueron indicio también,
primero entre el imperio español y el lusitano, y más tarde en esta línea, del peligro del “superguerrero” inven-
entre las Provincias Unidas lideradas por Buenos Aires y el cible fruto del mestizaje “al revés”.14 Los ojos azules
Imperio del Brasil fue un asunto que Zorrilla abordó siste- de Tabaré fueron todo eso, pero además un indicio
máticamente. En muchos sentidos, su figura de poeta resul- de su destino fatal. En él la mezcla de razas, lejos
ta equiparable a la del pintor Juan Manuel Blanes, aunque de crear el tan temido “superguerrero” de las líneas
coincidieran solo muy tempranamente, alejados luego por
disidencias políticas. Cfr. Hugo Achugar, Poesía y sociedad,
(Montevideo: Arca, 1985. Tb. Hugo Achugar y Mabel Mora- mente, una de las primeras críticas adversas al poema de
ña (eds.). Uruguay: imaginarios culturales. Tomo I. Desde las Zorrilla, publicado por Luis Melián Lafinur con el seudónimo
huellas indígenas a la modernidad. (Montevideo: Trilce, 2000). John Mac-Kanna en 1909, cuestionaba su estetización ro-
12
Cfr. por ejemplo Hugo Achugar, Poesía y Sociedad. Uruguay mántica de unos seres antropófagos, malolientes y salvajes.
(1880-1911), (Montevideo: Arca, 1985); María Inés de Torres, John Mac-Kanna, Rimas de Broma sobre La Leyenda Real y el
¿La nación tiene cara de mujer? Mujeres y nación en el imagi- Tabaricidio del Padre San Martín (Montevideo: Imp. El Siglo
nario letrado del Uruguay del siglo XIX. (Bernal: Universidad Ilustrado, 1909) 23-24.
Nacional de Quilmes, 2013). Vanina Stainbock, From Salsi- 13
Tabaré, Canto Primero, IV.
puedes to Tabaré: Race, Space and tue Uruguayan subject”. 14
Laura Malosetti Costa, “Mujeres en la frontera”. En: Gil Lo-
En: Anette Hoffmann and Esther Peeren (eds.) Representa- zano, Fernanda, Valeria Silvina Pita y María Gabriela Ini, (dir.)
tion Matters (Re)Articulating Collective Identities in a Postco- Historia de las Mujeres en la Argentina. I Colonia y Siglo XIX.
lonial World (Amsterdam: Rodopi, 2010) 175-192. Curiosa- Buenos Aires, Taurus, 2000. pp. 87-110.
12
de fronteras al sur de Argentina y Chile, engendró un
individuo “perfeccionado” en un sentido diferente.
19
Cfr. Fabio Wasserman, “Los charrúas y el debate por la
identidad oriental”, Entre Clío y la Polis: conocimiento histórico
y representaciones del pasado (1830-1860), (Buenos Aires: Te-
seo, 2008) 124-130. Wasserman cita un párrafo de Domingo
Faustino Sarmiento en 1844 respecto de “los salvajes, por
quienes sentimos, sin poderlo remediar, una invencible re-
pugnancia, y para nosotros, Colo Colo, Lautaro y Caupolicán,
no obstante los ropajes civilizados y nobles de que los re-
vistiera Ercilla, no son más que unos indios asquerosos”. (El
Progreso, 27 de setiembre de 1844) Lauxar (Osvaldo Crispo
Acosta) cita otra fuente del poema, aparentemente referida
al autor por el mismo Zorrilla: un erudito sacerdote catalán,
Francisco Enrich, le habría referido una historia que habría
servido de base a Tabaré. En el Sur de Chile una de las etnias
araucanas tenía ojos claros: los boroas. En tiempos de la
conquista un prisionero boroa ofreció rescatar a la hermana
del gobernador de La Imperial, prisionera de los araucanos
a cambio de su libertad. El boroa vuelve a devolver la mujer
blanca a sus antiguos captores en un acto tan noble como
inesperado. Zorrilla, sin embargo, nunca mencionó este re-
lato. Lauxar, Motivos de crítica: Juan Zorrilla de San Martín,
Julio Herrera y Reissig, María Eugenia Vaz Ferreira. Montevi-
deo, 1929, pp. 23-24.
20
Catálogo Exposición Nacional de Artes e Industria en San-
tiago de Chile – Setiembre de 1872. (Santiago: Imprenta de la
Librería del Mercurio, 1872) 11. Agradezco a Juan Manuel
Martínez esta importante referencia.
21
Juan Manuel Martínez, “La seducción del Salón. El esplen-
Raymond Monvoisin dor de la pintura en Chile”. En Circulaciones, coleccionismo,
Naufragio del “Joven Daniel” 1859 apropiaciones, temas y motivos en el siglo XIX. Seminario In-
Óleo sobre tela 177 x 130,5 cm ternacional. (Santiago: Universidad Adolfo Ibáñez, agosto de
2017, en prensa).
14
Elisa Bravo en la ruca del cacique s/d
Se reconocen las firmas F. Lix, Trichon y Monvoisin
Grabado en madera al boj 8 x 6,1 cm
15
se apartaba de la clásica idealización de los grandes
caciques indígenas: en él la mezcla de razas apare-
ce como una suerte de perfeccionamiento moral que
debilita y feminiza a su héroe y lo lleva indefectible-
mente a un estado de melancolía y una muerte trágica.
Tabaré es el poema más cosmopolita de Zorrilla de
San Martín, americano al menos en su inspiración.
Resulta evidente que Zorrilla imaginó su charrúa
como parte de aquella constelación de grandes hé-
roes indígenas americanos, que meditó largamente
su carácter, en esa distancia –Denkraum– entre sus
sentimientos religiosos y el trauma de su propia
orfandad y una reflexión distanciada del panorama
literario americano dedicado a los grandes héroes
indígenas.
Les derniers charruas
Lámina reproducida por J. C. Prichard en Natural History of man
H. Bailliere, Londres, 1843 Exterminio e idealización de los charrúas
en el Uruguay
protección o consuelo. El niño más pequeño apare-
ce, en cambio, en una posición que transfigura su En la Banda Oriental del Uruguay los pobladores ori-
sueño en el pathosformel del héroe yacente, asunto ginarios (charrúas, y un poco más tarde también gua-
sobre el cual volveremos enseguida. Esos niños de raníes) que siguieron a José Artigas y luego a Fruc-
Monvoisin aluden a la preocupación –presente en le- tuoso Rivera, fueron en buena medida víctimas de las
yendas populares, tradiciones y discursos más o me- guerras emancipatorias: de España primero, luego
nos científicos– en la sociedad chilena respecto del de Buenos Aires y del Imperio del Brasil.24 Tras la
llamado “mestizaje al revés”: mujeres blancas que masacre de Salsipuedes en 1831, cuando las últimas
engendraban hijos de indios en las tolderías. Esos tribus fueron acorraladas con engaños y masacra-
niños representaban un peligro potencial, frutos del das por el ejército por orden del presidente Rivera,
“mejoramiento” que aportaría la sangre europea a la se dio por aniquilados a los charrúas.25 Dos años más
raza indígena.22 El mito del “superguerrero” inven- tarde, cuatro prisioneros: el cacique Vaimaca Perú,
cible, fruto de la unión forzada de aquellas mujeres Senaqué (médico) y los jóvenes Laureano Tacuabé y
blancas con sus captores araucanos, seguramente Micaela Guyunusa (de 27 y 28 años) fueron embarca-
contribuyó a dar forma a la primera idea del poema. dos por François de Curel, un militar francés direc-
En 1872, Cousiño también había adquirido y exhibido tor del Colegio Oriental de Montevideo, y llevados a
en la Exposición Nacional de Arte e Industria la es- París para especular económicamente con ellos: los
cultura Caupolicán de Nicanor Plaza. La estatua que puso a disposición de los científicos de la Academia
por primera vez proponía una imagen visual del hé- de Ciencias, y organizó su exhibición pública cobran-
roe indígena concebido por Alonso de Ercilla en La do entrada. Las vergonzosas condiciones de confi-
Araucana en el siglo XVI, originalmente fue pensado namiento y exhibición de “Les derniers charruas”, la
como The last of the Mohicans de Fenimore Cooper. falta de cuidado que sufrieron y su muerte en cau-
La escultura había sido realizada por Plaza en París tiverio fueron objeto de escándalo y se difundieron
y exhibida primero como mohicano en 1868 y luego en la prensa francesa. Courel tuvo que huir de París
como araucano en 1869. Desde su llegada a Santia- buscado por la policía. Solo uno de aquellos prisione-
go fue muy comentada y popularizada en grabados ros sobrevivió: Tacuabé, cuyo rastro se perdió.26
y reproducciones, hasta su emplazamiento definiti-
vo en 1910 en el cerro Santa Lucía de Santiago.23 La
idealización del héroe indígena había comenzado a 24
La antropología histórica ha desvelado en trabajos re-
tomar forma también en aquella exposición de 1872 cientes la difusión y persistencia de individuos, ritos y cos-
organizada por Benjamín Vicuña Mackenna. tumbres de las antiguas misiones jesuíticas guaraníes en el
En medio de ese clima de debates e ideas, Zorrilla Uruguay a lo largo del siglo XIX. Luego del fracaso de Artigas
comienza a dar forma a su larga meditación sobre y su hijo Andresito, fueron convocados por Fructuoso Rivera
el destino de los charrúas, los indígenas de su patria para luchar contra la dominación portuguesa. Cfr. Guillermo
que, a diferencia de araucanos y mapuches, se con- Wilde, Religión y poder en las misiones de guaraníes. (Buenos
sideraban extinguidos desde hacía ya tiempo, pues Aires: Editorial SB, 2009) 335-383.
habían sido víctimas de una masacre medio siglo 25
Luego de casi dos siglos de invisibilización de la super-
atrás. Zorrilla creó un personaje de una índole que vivencia de pobladores originarios y del mestizaje en el
Uruguay, ha ido cobrando fuerza tras el fin de la última dic-
tadura militar un movimiento de recuperación de la iden-
22
Cfr. José Bengoa, Historia del pueblo mapuche. Siglo XIX y tidad charrúa, y defensa de sus derechos como pueblos
XX. (Santiago: Lom Ed., 2000) 67 - 82. En Chile tuvieron muy originarios. Cfr. Pablo Albarenga, “Uruguay: un país sin in-
amplia difusión tradiciones orales como la historia del mes- dios”, (Montevideo: El País, 24 de octubre de 2017). Dispo-
tizo Alejo (Alejandro Díaz de Vivar), recogida en el libro de nible en https://elpais.com/elpais/2017/10/13/planeta_fu-
Víctor Domingo Silva, El mestizo Alejo: la maravillosa vida del turo/1507902270_613238.html (consultado el 20 de enero
primer toqui chileno. (Santiago: Zig-zag, 1934). En Argentina de 2018).
Leopoldo Lugones plasmó una tradición similar en el poema 26
Circuló incluso una leyenda de que habría huido del hospi-
“El cacique zarco” que formó parte de su libro Romances del tal de Lyon donde murió Guyunusa de tuberculosis, llevan-
Río Seco (1938). Justo S. Alarcón, “Romances del Río Seco de do en brazos a su pequeña hija nacida en el cautiverio. Una
Leopoldo Lugones”, (Edición digital Revista Literaria Kathar- callejuela junto al Hotel Dieu de Lyon fue llamada la Rue de
sis, 2008) 157-168. http://www.revistakatharsis.org/ l’Indien. Los restos de Vaimaca Perú fueron repatriados al
23
Marcela Drien, “Caupolicán: Imagen e identidad en la esta- Uruguay en 2002. Existe una extensa bibliografía sobre el
tuaria pública chilena”. En Revista de Historiografía, N.º 19, X tema, a partir del trabajo pionero de Paul Rivet (fundador de
(2/2013) 101-111. Musée de l’Homme) en 1930 titulado Les derniers charruas
16
Juan Manuel Blanes
La cautiva, c. 1880
Óleo s/tela 71 x 46 cm
Colección Amalia Lacroze de Fortabat
Un melodrama americano
En las primeras décadas del siglo XX se produjo una
reactivación de Tabaré: el lamento elegíaco dio paso
al melodrama. Su argumento trascendió las pala-
bras del poeta transfigurando al mártir trágico de
Juan Zorrilla de San Martín una raza extinta en el centro de un drama conmove-
Tabaré, París 1954 dor de asunto americano.
Traducción al francés de Jean-Jacques Réthoré, revisada y adaptada
por Jules Supervielle. El melodrama (del gr. μέλος mélos ‘canto con acom-
Col. Unesco d’Œuvres Représentatives, serie Ibéro-américaine pañamiento de música’ y δρᾶμα drâma ‘drama’), fue
Museo Zorrilla un concepto asociado a la ópera “seria” o trágica
desde el siglo XVIII.55 El concepto tiene, sin embargo,
una significación mucho más amplia que recoge el
Diccionario de la RAE y que apunta a un rasgo central
del género: “Obra teatral, literaria, cinematográfica o
radiofónica en la que se acentúan los aspectos paté-
ticos y sentimentales”.56
53
Juan Valera, “Tabaré de Juan Zorrilla de San Martín: (juicio
crítico)”. Cit. p. 73.
54
Eduardo Piazza, “En busca de la nación. Un recorrido por
las capas del imaginario fundacional en el Tabaré”. Revis-
ta Encuentros Uruguayos Año IV, Número 4, diciembre 2011.
http://www.encuru.fhuce.edu.uy/images/revistas/revis-
ta-encuentros-2011-diciembre.pdf (consultada el 15 de sep-
tiembre de 2017).
55
El punto de partida fue la célebre definición de Jean-
Jacques Rousseau a fines del siglo XVIII, que a propósito del
Alceste de Gluck señaló la alternancia de arias y recitativos
para la acción y la expansión sentimental. Jean-Jacques
Rousseau, “Fragments d’observation sur l’Alceste italien de M.
Le Chevalier Gluck.” En: Œuvres Complètes, tome V: Écrits sur
la musique, la langue et le théâtre. (Paris: Gallimard, 1995)
441-457. Cfr. Arnold Whittall, “Rousseau and the Scope of
Opera.” Music & Letters, vol. 45, no. 4, 1964, pp. 369–376.
JSTOR, www.jstor.org/stable/732856. Michael O’Dea “How
to be Modern in Music. Rousseau between Greece, Italy and
Vienna.” en: Mark Hulliung (ed.) Rousseau and the Dilemmas
of Modernity. (New York: Routledge, 2015) https://www.rout-
ledge.com/Rousseau-and-the-Dilemmas-of-Modernity/
Hulliung/p/book/9781412862448 (consultado el 9 de marzo
Juan Zorrilla de San Martín de 2017).
Tabaré (Tavare), Asunción 1998 56
Cfr. la definición primera del Diccionario de la Real Acade-
Versión guaraní de Emigidio De Jesús Martínez, Intercontinental
Editora mia Española. http://dle.rae.es/?id=OqF3it9 (consultado el 9
Museo Zorrilla de marzo de 2017).
21
El término también fue aplicado a un género espe- rrilla se inscribe en el vasto repertorio lírico de temá-
cífico, central en la historia del cine, asociado a me- tica indigenista que se inicia en las últimas décadas
nudo con una valoración negativa de producciones del siglo XIX y que parece tener su punto de partida
que repiten fórmulas previsibles para conmover a un en el éxito extraordinario de Il Guarany, un complejo
público masivo recurriendo a los lugares comunes melodrama en italiano con música del brasileño An-
más conservadores de la cultura y en particular de tonio Carlos Gomes (1836-1896) y libreto de los italia-
las relaciones de género (sexual) y raza. Sin embar- nos Antonio Scalvani y Carlo D’Ormeville, estrenado
go, es en el ámbito de los estudios sobre cine donde en La Scala de Milán el 19 de marzo de 1870, el 2
más atención ha merecido el análisis del melodra- de diciembre de ese mismo año en el Theatro Lyri-
ma, apuntando a sus características básicas: identi- co Fluminense y en muy breve lapso en numerosas
ficación con el punto de vista de la víctima, inocencia salas a escala mundial, incluyendo las de Buenos Ai-
inicial y final del desencadenante del drama, el rol res, Santiago de Chile y Montevideo:60 La acción de Il
de la fatalidad o el azar, etc.57 Algunas –muy pocas– Guarany, basada en una novela de José Martiniano de
formas del melodrama entraron en el canon de la Alencar, –como la mayoría de las óperas de asunto
historia del arte moderno (siglos XIX y XX), aunque americano estrenadas más tarde– aborda el nudo
los estudios culturales han renovado el interés por melodramático básico que hemos descripto: el en-
su análisis crítico en sus abordajes de la cultura de frentamiento de hombres españoles e indígenas por
masas, al observar la persistencia de formas melo- el amor de una mujer.61
dramáticas en las esferas pública y privada contem- En 1910 se estrenaba en París Tabaré, un poema líri-
poráneas.58 co del uruguayo Alfonso Broqua que llegó al Teatro
En ese sentido, la ópera representa un caso de excep- Solís de Montevideo poco después ese mismo año.62
cional persistencia de los tópicos sentimentales del Se trata de una pieza lírica para voces femeninas
siglo XIX en la cultura llamada “culta” aunque despo- acompañadas de orquesta sobre un fragmento del
jados en buena medida de aquel carácter conmove- poema de Zorrilla.63 Los versos elegidos por Bro-
dor. Prevalecen, en la valoración contemporánea del qua señalan el punto de partida del melodrama en el
melodrama operístico, sus valores musicales, la no- canto segundo del primer libro: el llanto de la cautiva
vedad de sus escenificaciones y la excelencia en las Magdalena, el bautismo de su hijo y su muerte. Son
interpretaciones. Sin embargo, no puede soslayarse seis cantos, dedicados algunos de ellos a distintas
la eficacia de sus argumentos en el análisis de su señoritas.64 La pieza de Broqua incursionaba en una
primera recepción y la persistencia de sus motivos nueva estética de orientación nacionalista no solo
básicos. Aun cuando sus formas fueron cambiando, y por el texto elegido sino también por ciertas armo-
aunque la gestualidad y la retórica para la expresión nías y sonoridades que evocan elementos tomados
de esos “aspectos patéticos y sentimentales” pierdan del folclore local.65 Es, sin duda, la obra musical más
eficacia a lo largo de la historia de la sensibilidad y cercana a la lamentatio del poeta, no solo porque
las mentalidades colectivas, ciertos motivos básicos toma sus palabras sin reelaborar el argumento, sino
del melodrama persisten, tal vez gracias a la ambi-
valencia de sus significados.59
Cuatro óperas, una pieza lírica y una película de cine 60
En 1872 se representó en las principales ciudades italia-
mudo fueron escritas a partir de la extraordinaria nas, Londres y Santiago de Chile; en 1874 en Buenos Aires;
celebridad de Tabaré en las primeras décadas del en 1875 en Viena; en 1876 en Bruselas, Barcelona y Monte-
siglo XX, en Uruguay, España, México y la Argentina. video; en 1879 San Petersburgo y Moscú; en 1880 en Lisboa,
En 1946 fue realizada una segunda versión del film y en 1884 en Nueva York. Cfr. Serge Gruzinski y Verónica
mudo mexicano de 1918. Zárate, “Ópera, imaginación y sociedad. México y Brasil, si-
La multiplicación de óperas a partir del poema de Zo- glo XIX. Historias conectadas: Ildegonda de Melesio Morales
e Il Guarany de Carlos Gomes”. En: Historia Mexicana, vol.
LVIII, núm. 2, oct-dic, (México: COLMEX, 2008) 818.
57
Cfr. Linda Williams, “Melodrama Revised”, en: Nick Brow- 61
Jaime Aldaraca Ferrao compara, por ejemplo, Il Guarany
ne (ed.) Refiguring American Film Genres: History and Theory. y Atzimba, compuesto treinta años más tarde (en 1900) por
(Berkeley: University of California Press, 1998) 42-88. Para el mexicano Ricardo Castro. Jaime Aldaraca Ferrao, “Bajo el
una discusión del género en la Argentina: Ricardo Manetti, designio de los dioses: Il Guarany y Atzimba”. En: 19&20, Rio
“El melodrama, fuente de relatos. Un espacio artístico para de Janeiro, v. X, n. 1, jan./jun. 2015. Disponible en: <http://
madres, prostitutas y nocherniegos melancólicos”. En: Clau- www.dezenovevinte.net/uah1/jaf.htm>.
dio España (dir. Gral.) Cine Argentino. Industria y Clasicismo 62
Formado en la Schola Cantorum de París, Alfonso Bro-
(1933-1956) Vol. II, (Buenos Aires: Fondo Nacional de las Ar- qua (Montevideo, 1876-1946) estudió con César Frank en
tes, 2000)189-205. Bruselas, donde se vinculó con el compositor (también uru-
58
Cfr. por ejemplo: Scott Loren & Jörg Metelmann (eds.), guayo) Eduardo Fabini. Compuso su Tabaré en París entre
Melodrama after the Tears. New Perspectives on the Politics 1900 y 1904. Regresó a Montevideo en 1904 pero vivió en
of Victimhood. (Amsterdam: Amsterdam University Press, Europa buena parte de su vida. http://lampua.blogspot.com.
2015) passim. ar/2008/10/uruguay-alfonso-broqua.html (consultado el 10
59
El lugar peculiar que ocupó la ópera en la Argentina, y de marzo de 2017).
en especial en Buenos Aires en los años de la gran inmi- 63
Alfonso Broqua, Tabaré, poema lírico para soprano, alto,
gración italiana ha sido abordado por Aníbal Cetrangolo en mezzo-soprano, coro femenino y orquesta en 11 secciones,
un libro reciente, a partir de su definición como: “un objeto Op. 3 (duración aprox. 60 minutos). La partitura fue publi-
jerárquico, difundido, público, interclasista y esencialmente cada por primera vez en Buenos Aires (Buenos Aires: J. A,
migrante.” Aníbal Cetrangolo, Ópera, barcos y banderas. El Medina e Hijo, 1904) Disponible en: http://imslp.org/wiki/
melodrama y la migración en la Argentina (1880-1920). (Ma- Tabar%C3%A9_(Broqua%2C_Alfonso) (consultado el 10 de
drid: Biblioteca Nueva, 2015) 20. José Emilio Burucúa de- marzo de 2017).
dicó un capítulo notable de su trabajo de raíz warburgiana 64
El primer canto: “Cayó la flor al río” lo dedicó a María Ele-
al análisis de la presencia de antiguos pathosformeln de la na Figari; el V “¿Adónde va la madre silenciosa?” a María
mujer trágica y cómica en las heroínas operísticas del si- Manuela y Albertina de Pena; el canto VI “Madre; no llores
glo XIX en: Corderos y Elefantes. La sacralidad y la risa en la más!” a Carolina García Acevedo.
modernidad clásica – siglos XV al XVII. (Buenos Aires: Miño y 65
Susana Salgado, Breve historia de la Música culta en el Uru-
Dávila, 2001) 425-469. guay. (Montevideo: Ed. Monteverde y Cía., 1980) 103-106.
22
por el tono elegíaco y luctuoso de la música.
Tres años después se estrenaba en Madrid la ópera
Tabaré de Tomás Bretón.
les y óperas. Las críticas y opiniones recogidas por la Prof. Ese fue un año importante para el Teatro Colón: en
Mondolo indican que, en sus palabras, fue un compositor 1924 había fracasado la licitación para adjudicar la
“tenaz y laborioso pero modesto” que trabajó incansable- programación y se formó una Comisión Directiva que
mente para lograr que sus obras se siguieran estrenando. presidía Martín Noel. Bajo su dirección en 1925 se
Sobre todo, las primeras obras, que la estudiosa ubica en crearon los cuerpos estables (orquesta, coro, coro
una vertiente “universalista”, derivada de la estética de la de niños y cuerpo de baile) sustituyendo el antiguo
ópera italiana de fines del siglo XIX (Montemezzi, Zandonai, sistema de contratación anual.79 El nacionalismo
Franchetti y Puccini, sobre todo) fueron maltratadas por los musical era por entonces hegemónico entre los com-
críticos, que las encontraron “triviales y poco interesantes”. positores locales, y Noel incluyó óperas argentinas
A partir de los años 20 su frondosa producción se volcó a
asuntos americanistas (sobre todo incaicos) y desplegó en
su lenguaje motivos vernáculos, melodías, ritmos y sonori- 77
“TEATROS --- COLÓN – Temporada lírica de 1925 [...] Jue-
dades y americanas. Cfr. Ana María Mondolo, “Alfredo Schiu- ves 6 a las 21, función extraordinaria de gala en homenaje al
ma (1885-1963)” En: Revista del Instituto de Investigación Mu- centenario de Bolivia. Estreno de la ópera Tabaré de Alfredo
sicológica Carlos Vega, año 10, N.º 10, 1989, pp. 321-358. Schiuma. Platea 8 $” La Nación, 1.º de agosto de 1925, p. 8 c.
75
Poco sabemos del libretista, J. C. Servetti Reeves. Era un 1. “El tratado entre la Argentina y Bolivia. Los diarios pace-
poeta argentino que había publicado poco antes en Buenos ños comentan editorialmente el fin de la cuestión de límites.
Aires dos libros de poemas incaicos: Nina-Ullca: el fuego sa- La Nación, 3 de agosto de 1925, p. 1 c. 3. “SERÁ CELEBRA-
grado. Poema incaico y Scisi-Bacha, ambos publicados por la DO CON GRAN ENTUSIASMO EL CENTENARIO DE BOLIVIA
Editorial Porteña en 1921. En este último figuraba la dedica- – La manifestación popular que se realizará el 6 partirá de
toria: “Homenaje al pueblo peruano en el Centenario de su la Plaza Lavalle – VELADA EN EL COLÓN”, La Nación, 3 de
Independencia” y también explicaba el ocaso del imperio in- agosto de 1925, p. 14 c. 1. El 6 de agosto La Nación dedicó
caico a partir del “desordenado amor” de Huayna Capac por toda su primera plana al evento: “BOLIVIA CELEBRA HOY
la princesa Scisi-Bacha del reino de Quitu, quien sacrifica su SU PRIMER CENTENARIO”, con una ilustración alegórica de
vida por su hijo Atahualpa. J. C. Servetti Reeves, Scisi-Bacha. Saldías. También La Prensa dedicó la tapa de los días 5 y
(Buenos Aires: Editorial Porteña, 1921). Texto completo dis- 6 de agosto de 1925 al “Centenario de la Independencia de
ponible en línea: https://archive.org/stream/scisibachapoe- Bolivia” y desplegó con artículos y fotos las celebraciones
mai00serv/scisibachapoemai00serv_djvu.txt (consultado el en las pp. 12, 15, 21, 22, 23, 24 y 25 del día 6.
14 de marzo de 2017). 78
“Esta noche se estrenará en el Colón “Tabaré”, Drama lí-
76
Teatro Colón. Temporada Oficial 1925, Tabaré. Poema de rico del compositor argentino Alfredo Schiuma. La Prensa, 6
Juan Zorrilla de San Martín teatralizado por J. C. Servetti Re- de agosto de 1925, p. 16 c. 3-5.
eves. Opera en tres actos de Alfredo Schiuma. Decoraciones 79
Roberto Caamaño, La historia del Teatro Colón, cit. Tomo III,
de Rodolfo Franco. (Buenos Aires: A. y G. Casellas Ed., 1925. 81-83; Melanie Plesch y Gerardo Huseby, op. cit., 197-201.
25
de tono nacionalista y americanista en el repertorio.
Tabaré fue la primera.80
Solo se conserva el registro de un aria del Tabaré de
Schiuma, grabada en el Teatro Colón en 1985.81 En
esa y otras grabaciones conservadas de sus ópe-
ras de tema americano es posible discernir el estilo
que, en palabras de Nicolás Greco, “remite inmedia-
tamente a la ópera italiana del siglo XIX a la mane-
ra de Puccini, en la que introduce una especial orques-
tación y un lenguaje basado en escalas pentáfonas
para remitir a la cultura latinoamericana aborigen”.82
Si bien Tabaré no despertó gran entusiasmo entre
los críticos, tuvo muy buena recepción por parte del
público y llegó a reestrenarse varias veces. Había
sido galardonada en 1923 con el Premio Municipal de
Operas (en cuya ocasión recibió una carta de Zorrilla
felicitándolo en espera de su “definitiva consagra-
ción” cuando se pusiera en escena).
El libreto de Servetti Reeves comenzaba en un mo-
mento diferente del poema de Zorrilla: en el poblado
español cantan los soldados mientras reparan sus
armaduras, repitiendo como un sonsonete “hierro y
fuego”, reclaman hierro y fuego para con los indios.
“Cual si nada costara darles caza! ¡Hierro y fuego les
diera, hierro y fuego! ¡A hierro y fuego exterminar la
raza!”.83 Contrasta la crueldad de los españoles con
los diálogos de amor entre Tabaré y Blanca, quien en
esta ópera aparece con un rol más activo, atraída por La Nación
el indio capturado. El segundo acto comienza con el Viernes 7 de agosto de 1925
funeral de Caracé, el jefe charrúa, en un bosque. En Registro de hemeroteca
el centro un gran Urunday al pie del cual yace el jefe
rodeado de sus armas, pieles de fieras y cacharros
de ofrendas. La escena se ilumina con el fuego de El tercer acto se desenvuelve en el pueblo español
diez hogueras “que todo lo alumbran con resplando- devastado e incendiado, las palabras finales de Tabaré
res de incendio”. Se inicia con un coro de indios que en brazos de Blanca fueron reproducidas en los diarios
aúllan aún más que los de Bretón: La Nación y La Prensa junto con la foto del compositor y
el libretista y un resumen del argumento.85
¡Ahu!... ¡Ahu!... ¡Ahu!...
¡Ahu! ... ¡Dejad al muerto! La elegía cedía el protagonismo al melodrama, que
¡Dejad al tubichá! ... ¡Ahu!... –como anticipaba Zorrilla– no dejaba de ser vulgar.
Sin embargo, la puesta en escena parece haber sido
Esta ópera abunda en diálogos de amor entre Taba- moderna e impactante, tal vez siguiendo alguna de
ré y Blanca. Es notable el diálogo entre ellos cuando aquellas ideas que el poeta había publicado unos
Tabaré mata a Yamandú y se dispone a morir para años antes en su Autocrítica.
devolver a Blanca al pueblo de los españoles.84 Rodolfo Franco (Buenos Aires 1889-1954), el autor de
la escenografía de Tabaré, fue quien tomó la decisión
junto con el director Martín Noel, de estrenarla en el
Teatro Colón. Era un moderno viajero cosmopolita.
80
Ibid. pp. 178-180. Roberto Caamaño, La Historia del Teatro Fue el introductor de los nuevos lenguajes esceno-
Colón: 1908-1968. (Buenos Aires: Cinetea, 1969) Tomo II, 126. gráficos vanguardistas en la Argentina.86 Formó par-
81
Se encuentra disponible en el sitio web que ha realizado
el Prof. Nicolás Greco para el Conservatorio de Música de
General San Martín “Alfredo Luis Schiuma” de la Provincia
de Buenos Aires, donde también se pueden escuchar otras 85
La Prensa, 6 de agosto de 1925, p. 16 cit.
grabaciones de composiciones del autor recuperadas, como 86
Su primer maestro fue Fausto Eliseo Coppini, en su atelier
la ópera Las vírgenes del Sol, el poema sinfónico y coreográ- del Bon Marché. Muy joven, integró el grupo Parera, liderado
fico Los Incas y la Canción de la Ñusta. La familia Schiuma por Alberto Buschiazzo, junto a Tito Cittadini, Enrique y Oli-
ha donado en diciembre de 2017 al conservatorio los ma- verio Girondo, Adán Diehl, Alfredo González Garaño, Ricardo
nuscritos del compositor. http://comisionschiuma.blogspot. Güiraldes, Alberto Lagos, Roberto Ramauge. Cfr. María Ele-
com.ar/ (consultado el 22 de diciembre de 2017). na Babino, Ricardo Güiraldes y su vínculo con el arte. (Buenos
82
“Emplea además una técnica muy usada por los impresio- Aires: Universidad Nacional de San Martín, 2007) 22. Franco
nistas: el paralelismo, que consiste en yuxtaponer acordes viajó a Europa en 1906 a estudiar en París. Se formó prime-
de igual estructura consecutivamente. De allí que podemos ro en la Academia Colarossi y luego estudió diseño y deco-
percibir un color moderno en su música, junto con la so- ración en la Academie de la Grande Chaumière y pintura en
noridad áspera de los intervalos armónicos de cuartas y la Academia Vitti con el catalán Hermen Anglada Camarasa,
quintas. La diferencia es que Schiuma utilizó todo esto de con quien se formaron por entonces muchísimos argentinos
una forma discreta para vestir moderna o exótica su músi- (casi todos los del grupo Parera), entre ellos Martín Noel,
ca romántica”. Nicolás Greco: Comunicación personal, 1 de quien se recibió de arquitecto en Paris y comenzó su viaje
marzo de 2017. Agradezco a Nicolas Greco y Agostina Fis- latinoamericano en 1909. Vivió en Europa hasta 1917, allí
chy, pianista y profesora de ese conservatorio, su generosa quedó fascinado con los Ballets Russes de Diaghilev y fue
colaboración con este trabajo. su amigo, lo cual se evidencia en las escenografías que hizo
83
Teatro Colón. Temporada oficial 1925. Tabaré (Cit.) Primer para el Teatro Colón cuando regresó a Buenos Aires. Cora
acto, escena primera, 11-13. Roca, Rodolfo Franco. El fundador de la escenografía argenti-
84
Ibid. pp. 35-46. na. (Buenos Aires: EUDEBA, 2016) 51-92.
26
Rodolfo Franco
Tabaré, Buenos Aires 1925
Escenografía realizada por Franco para Tabaré de Alfredo Schiuma
Teatro Colón
te de la pléyade de artistas hispanoamericanos que, Martín Noel le dio a Rodolfo Franco un importante
en el París previo al estallido de la Primera Guerra lugar en el Teatro: no solo como director de esce-
Mundial, forjaban una plataforma para pensar una nografía sino también como supervisor de todas las
dimensión modernista y continental para su arte a la áreas recién creadas, integrándose a su Comisión
distancia y adhiriendo a estéticas renovadoras en las Directiva. En un artículo para el diario El Telégrafo en
artes plásticas.87 Admiró (y fue amigo personal) de marzo de 1929 titulado “Rodolfo Franco ha argenti-
Diaghilev y sus Ballets Russes, a los que vio como una nizado el Colón” Franco explicaba que en el Teatro
fuerza arrolladora que venía de Oriente para destruir había un feudo italiano, todo el mundo hablaba en
los convencionalismos escénicos.88 italiano y hasta los carteles indicadores estaban en
ese idioma.90
El nacionalismo ruso, desde la música de los Cinco De todos los estrenos de ese año inicial, sin embargo,
Grandes a fines del XIX al exotismo modernista de la única ópera de autor argentino y temática ameri-
los ballets de Diaghilev en las primeras décadas del cana fue Tabaré. Cabe destacar que se programaron
XX tuvieron un impacto no menor en los movimientos ese año el ballet Petrouchka de Stravinsky y El Gallo
estéticos americanistas e indigenistas de aquellos de Oro de Rimsky Korsakoff. La crítica periodística
años en la Argentina (y en la América Latina).89 fue muy elogiosa con el vestuario y las escenogra-
fías de Tabaré, de los cuales apenas nos queda un par
de imágenes reproducidas, una en el libreto y otra en
87
Laura Malosetti Costa y María Isabel Baldasarre, “París una revista ilustrada. Los bocetos originales se han
1900-1914. Plataforma para la construcción de un arte his- perdido.
panoamericano”. Actas del XXXV Coloquio Internacional de “Tabaré se desarrolló en un marco digno de él. Los
Historia del Arte. Continuo/discontinuo. Los dilemas de la his- tres decorados y el vestuario dibujados por Rodolfo
toria del arte en América Latina. México, Instituto de Investi- Franco son bellísimos, de lo más moderno y mejor
gaciones Estéticas – UNAM, 2012. que hemos visto en el coliseo municipal” escribió el
88
En este sentido, tuvo una particular admiración por su di-
rector artístico, el pintor ruso León Bakst (1866-924). Bajo
su influjo Franco imprimió un cambio decisivo en la orien-
tación de su carrera artística –por entonces con la guía de ba, Oruro y las provincias del norte argentino, donde pin-
Hermen Anglada Camarasa– hacia la escenografía. “El ar- tó numerosos paisajes, alimentó su proyecto de un drama
gentino que triunfa”, La Nación (suplemento) 28.12.1928. ci- quechua Ollantay (Cora Roca, p. 74) antes de volver a París
tado por Cora Roca, op. cit., pp. 58-62. y pasar largas temporadas en Pollensa con Anglada y sus
89
Seguramente a partir de sus discusiones e intercambios otros discípulos y, luego, en Sevilla, donde pintó mucho y
con Martín Noel y otros latinoamericanos frecuentadores con buen éxito de mercado y exposiciones en Madrid, etc.
del estudio de Anglada Camarasa, Franco volvió a la Argen- Se volvió en 1918 pues duraba ya demasiado la guerra, poco
tina en 1911 y tras hacer su primera exposición en Buenos antes del final (p. 78-92).
Aires en 1912 emprendió un largo viaje a La Paz, Cochabam- 90
Cora Roca, op. cit., pp. 130-133.
27
Arriba:
Pío Collivadino Tabaré s/d tercer acto
Lápiz de color y tinta sobre papel 15,6 x 29,6 cm
Colección Museo Pío Collivadino
Abajo:
Pío Collivadino Tabaré s/d segundo acto
Lápiz de color y tinta sobre papel 17,2 x 34,3 cm
Colección Museo Pío Collivadino
29
ilustración que recuerda una de las acuarelas de Ul-
piano Checa de 1904: en primer plano unos charrúas
de espaldas (caracterizados por su penacho de plu-
mas) observan la llegada de los barcos españoles.103
El film mudo de Lezama fue en general muy bien re-
cibido por la crítica y se exhibió en varias otras salas
mexicanas. Su realización y extraordinaria fortuna
crítica se enmarcan en un contexto nacionalista en
el cual no solo las compañías mexicanas buscaron
competir con el avance de las industrias cinemato-
gráficas europea y estadounidense, sino también
ofrecer una imagen de México que pudiera contrapo-
nerse exitosamente a las campañas de desprestigio
internacional del proceso revolucionario.104 Tabaré y
otras películas producidas en México en esos muy
prolíficos primeros años (de 1916 a 1922) se nutrían
del espíritu nacionalista abordando “asuntos de evo-
cación prehispánica, temas indígenas y costumbris-
tas o cuestiones histórico patrióticas”.105
Tabaré se estrenó en el Teatro Arbeu con música en
vivo de la Orquesta Sinfónica Nacional de México y al
estreno asistió el diplomático uruguayo Pedro Eras-
mo Callorda, quien manifestó su intención de exhi-
birla en Montevideo. El film fue estrenado dos años
más tarde, el 3 de setiembre de 1920 en el Teatro
Solís y se agregaron funciones debido a su éxito de
público.106 Gracias a las recientes investigaciones de
Andrea Cuarterolo, Georgina Torello y Ángel Miquel
(en Argentina, Uruguay y México respectivamente)
conocemos la deriva posterior del film de Lezama:
en 1919 la distribuidora neoyorquina Gillespie Bros.
& Co. de Nueva York anunciaba que había adquiri-
do los derechos mundiales de Tabaré borrando por
completo su filiación mexicana y los nombres de sus
realizadores. La película fue exhibida en Buenos Ai-
res poco después del estreno de la ópera Tabaré de
Schiuma en el Teatro Colón, distribuida por Gillespie
Bros. y promocionada en inglés como “a legendary
tribal love story of the charrua indians” borrando su
origen mexicano y el nombre de su director. Se citaba
en cambio la fama mundial de Juan Zorrilla de San
Martín y se reproducían algunos de sus versos. Ta-
baré fue la primera y única película mexicana silente
estrenada en la Argentina.107
En 1946 Luis Lezama encaró una nueva versión de su
Tabaré, en la que agregaba como nuevo ingrediente
melodramático que su madre, Magdalena, había sido
raptada por el charrúa Caracé el día de su boda con
un oficial español. Ángel Miquel ha estudiado compa-
Luis Lezama
Tabaré, 1917 rativamente la problemática recepción crítica de ese
Fotogramas de la película
En esos fotogramas, unas pocas fotos del rodaje y 103 La ilustración estaba firmada “Carrasco”. Federico
del actor que encarnaba a Tabaré, es posible advertir Dávalos supone que tal vez fuera obra del director de foto-
la construcción de ese personaje heroico, que lleva grafía del film, Ezequiel Carrasco Martínez.
en sus brazos a la mujer amada y le señala el camino 104
Aurelio de los Reyes, Cine y sociedad en México (1896-
de su salvación antes de morir trágicamente. La la- 1930), Vol. I (México: UNAM, 1992) 214-226.
mentatio final ya no presenta al cadáver solitario en 105
Federico Dávalos O., op. cit., p. 6.
el paisaje, sino que es llorado por Blanca y rodeado 106
En el Museo Zorrilla y en el Archivo del Teatro Solís de
por los personajes que le han dado muerte por error, Montevideo se conservan los afiches publicitarios e invita-
acongojados. Pero la película no terminaba así: al fi- ciones a estas proyecciones.
nal Lezama agregó un epílogo en el que: “El espíritu 107
Andrea Cuarterolo, “Antes de Babel. Prácticas transna-
de Tabaré se desprende de su cuerpo y se interna cionales en el cine mexicano y argentino del período silente”.
en la selva, pasa por el campamento indio y llega al En: Ana Laura Lusnich, Alicia Aisemberg y Andrea Cuartero-
sepulcro de su madre”.102 lo (eds.), Pantallas transnacionales. El cine argentino y mexica-
no del período clásico. (Buenos Aires: Imago Mundi - Cineteca
La tapa del folleto Argumento de Tabaré llevaba una Nacional, 2017), 12-17. La autora cita un anuncio en la revista
La Película de Buenos Aires el 25 de setiembre de 1925 en el
que se anunciaba que “se estrenará pronto la película titu-
de ‘Tabaré’ ha constituido un éxito indiscutible, franco y lada Tabaré del Sr. J. L. Dasso. Esta película ha sido filmada
clamoroso que debe anotarse con citas de oro en los anales parte en México y parte en Estados Unidos, por el departa-
de la cinematografía nacional” (p. 69). mento de exportadores e importadores de películas de New
102
Davalos: Argumento de Tabaré, cit. s/p. York Gillespie Bros. & Co”. (p. 16).
30
Ezequiel Carrasco
Tabaré, 1917
Fotografía realizada durante la filmación de la película en 1917 dirigida por Luis Lezama
Archivo Gral. de la Nación
Pablo Uribe
Dos coronas, 2007
Intervención “site specific”
Dimensiones variables
Foto: Valentina Bolatti
115
Carolina Vanegas Carrasco, “La construcción de la ima-
gen del indígena en la monumenta latinoamericana del siglo
XIX”. En: Deborah Dorotinsky y Rian Lozano (eds.), Estudios
de Cultura Visual en Latinoamérica, (en prensa).
33
Teresa Puppo
Micaela se fue a París, 2000
Corto experimental, fotoperformance. Videoinstalación, medidas variables.
34
Mario Sagradini
Círculos concéntricos II, 1999-2018
Interferencias de fotografía, imagen digital, fotocopia color, libros varios, etc..
Medidas variables. Detalle de instalación.
35
Retrato Juan Zorrilla de San Martín en Revista mensual. Volumen 1; N.º 7 Imp. Latina. Montevideo 1914
Hemeroteca, Biblioteca Nacional
36
37
38
39
Juan Zorrilla de San Martín
Bocetos de portada para Tabaré Colección Juan Zorrilla de San Martín
Archivo Literario, Biblioteca Nacional
40
41
Juan Manuel Blanes
La cautiva, c. 1880
Óleo s/tela 102 x 77,5 cm
Museo J. M. Blanes
42
Juan Manuel Blanes
El Ángel de los Charrúas, c. 1879
Óleo s/tela 100 x 80 cm
Museo Nacional de Artes Visuales (en préstamo: Edificio José Artigas Palacio Estévez)
La reproducción tiene baja calidad ya que no se pudo acceder a la obra original
43
Juan Manuel Blanes
La cautiva, c. 1880
Óleo s/tela 102 x 77,5 cm
Museo J.M. Blanes
44
Juan Manuel Blanes
Resurgimiento de la Patria, 1898
Óleo s/tela 32 x 44 cm
Colección Museo Nacional de Artes Visuales
45
José Garnelo y Alda
Encuentro de Tabaré con Blanca, 1898
Óleo s/tela 188 x 231 cm
Museo Zorrilla
46
Manuel Ramírez
La Muerte de Tabaré, 1894
Óleo sobre tela 162 x 214 cm
Museo Zorrilla
47
José Luis Zorrilla de San Martín
Tabaré moribundo, 1927
Yeso pintado 41 x 29 x 31 cm
Taller José Luis Zorrilla de San Martín
48
José Luis Zorrilla de San Martín
Tabaré moribundo, 1927
Yeso 76 x 41 x 67 cm
Taller José Luis Zorrilla de San Martín
49
Manuel Garnelo y Alda
Tabaré rescatando a Blanca, s/f
Bronce y mármol veteado 31,5 x 10,5 x 12,2 cm
Museo Zorrilla
50
José Luis Zorrilla de San Martín
Indio, s/f
Yeso pintado 27 x 13 x 12 cm
Taller José Luis Zorrilla de San Martín
51
Ulpiano Checca
Tabaré
Libro primero, Canto primero II. Acuarela s/papel 39,5 x 60 cm
Libro primero, Canto segundo V. Acuarela s/papel 40 x 60,5 cm
Libro segundo, Canto primero III. Acuarela s/papel 48,5 x 63 cm
Museo Zorrilla
52
Ulpiano Checca
Tabaré
Libro primero, Canto primero III. Acuarela s/papel 48,5 x 63 cm
Libro segundo, Canto primero V. Acuarela s/papel 49,5 x 37,5 cm
Museo Zorrilla
53
Ulpiano Checca
Tabaré
Libro segundo, Canto cuarto VI. Acuarela s/papel 40,5 x 53,5 cm
Libro tercero, Canto tercero VI. Acuarela s/papel 43 x 60 cm
Museo Zorrilla
54
Ulpiano Checca
Tabaré
Libro segundo, Canto sexto VI. Acuarela s/papel 67,5 x 48 cm
Museo Zorrilla
55
Ulpiano Checca
Tabaré
Libro tercero, Canto cuarto VI. Acuarela s/papel 64 x 45,5 cm.
Museo Zorrilla
56
Ulpiano Checca
Tabaré
Libro tercero, Canto segundo VI. Acuarela s/papel 66,5 x 52,5 cm.
(página siguiente)
Libro tercero, Canto quinto VI. Acuarela s/papel 41,5 x 62,5 cm
Museo Zorrilla
57
58
59
Juan Zorrilla de San Martín
Tabaré, Montevideo 1888
Edición Barreiro y Ramos (Biblioteca de Autores Uruguayos)
Izq. rojo, der. azul.
Museo Zorrilla
60
Juan Zorrilla de San Martín
Tabaré, Montevideo 1888
N.° 1 de 5 ejemplares especiales sobre papel del Japón
Edición Barreiro y Ramos (Biblioteca de Autores Uruguayos)
Museo Zorrilla
61
Juan Zorrilla de San Martín Juan Zorrilla de San Martín.
Tabaré, La Leyenda Patria Barcelona s/f Tabaré poema y La Leyenda Patria.
Editorial B. Bauzá Novelísima edición ilustrada s/d 1905
Museo Zorrilla
62
Juan Zorrilla de San Martín Juan Zorrilla de San Martín
Tabaré, Dueñas 2003 Tabaré
2 tomos, Simancas (Col. El Parnasillo) Editorial Kapeluz. Buenos Aires, 1965
Museo Zorrilla (segunda edición)
63
Juan Zorrilla de San Martín
Tabaré, Taipéi c. 1985 Juan Zorrilla de San Martín
Edición bilingüe, traducida al chino por Rev. Alberto Chao Tabaré, París 1954
Instituto Nacional de Traducción y Edición Traducción al francés de Jean-Jacques Réthoré, revisada y adapta-
Museo Zorrilla da por Jules Supervielle.
Col. Unesco d’Œuvres Représentatives, serie Ibéro-américaine
Museo Zorrilla
64
Juan Zorrilla de San Martín
Tabaré, s/f
Edición en braille
Museo Zorrilla
65
A. Cattaneo
Tabaré, s/f
Alto relieve en yeso 110 x 86 cm
Museo Zorrilla
66
A. Cattaneo
Tabaré, s/f
Yeso, placa de metal 110 x 86 cm
Librería Mosca Hnos.
67
Ilustración original de tapa de los cuadernos Tabaré, s/d
Gráfica Mosca Hnos.
68
(arriba izq.) Cuadernos Tabaré, Montevideo s/f
Plancha de grabado para cuadernos Tabaré. Museo Zorrilla
Gráfica Mosca.
69
Plancha de grabado para hoja Tabaré
Gráfica Mosca
Hojas Tabaré
Ilustradas con efemérides de la patria
Librería Mosca Hnos.
70
Antonio Seluja Cecín
s/t s/f Tinta y lápiz s/papel 33 x 24 cm
s/t s/f Tinta y lápiz s/papel 33 x 24 cm
s/t s/f Tinta s/papel 27,7 x 22,7 cm
Museo Zorrilla
71
Sellos de Uruguay, Catálogo Scott
Números 414/17 - 446 - 1320c - 2137
Museo Zorrilla
Donación de Nicolás Malosetti
72
Odin (fot.) - Gtrrz. Rivera (dibujo)
Tabaré de Zorrilla de San Martín
Montevideo, 1907
20 tarjetas postales Librería Vázquez Cores
Colección Torello Boglione
73
74
Magacine uruguayo Periódico infantil
“Por la tradición y la raza”, Tabaré Montevideo 1927 Escuela Rural N.º 44 de Soriano. Tabaré. Año II; N.º 8. Soriano, 1955
Tomo 1; N.º 1 - 2
Hemeroteca, Biblioteca Nacional
75
76
77
Anuncio Teatro Solís
Tabaré, s/f
Adaptación cinematográfica del inmortal poema de Juan Zorrilla de San Martín
Colección CIDDAE - Teatro Solís
78
Programa Tabaré
Teatro Solís. Adaptación cinematográfica. Director: Jorge Heyberger
Museo Zorrilla
79
80
81
Alfonso Broqua Teatro Solís
Tabaré, 1904 Programa de velada en honor del Doctor Juan Zorrilla de San Martín
Chartier Editeur, París. J. A. Medina Hijo, Buenos Aires Montevideo, 8 de julio de 1914
Adaptación lírica al canto segundo del libro primero para voces fe- Museo Zorrilla
meninas. Neto: 15 Frs
Museo Zorrilla
82
Tomás Bretón Tomás Bretón
Tabaré, Madrid 1913 Tabaré. Partitura manuscrita, drama lírico en tres actos. Acto terce-
Drama lírico en tres actos ro. Letra y música de Tomás Bretón. Madrid, 1920
Teatro Real de Madrid, Sociedad de Autores Españoles Museo Zorrilla
Museo Zorrilla
(izq y der)
Tomás Bretón
Tabaré.
Manuscrito de libreto, drama lírico en tres actos s/f
Museo Zorrilla
83
Pío Collivadino
Tabaré
Primer acto, lápiz de color y tinta sobre papel, 18 x 24 cm s/d
Segundo acto, lápiz de color y tinta sobre papel, 20,3 x 40,4 cm s/d
Colección Museo Pío Collivadino
84
Pío Collivadino
Tabaré
Tercer acto, lápiz de color y tinta sobre papel, 15,6 x 29,6 cm s/d
Segundo acto, lápiz de color y tinta sobre papel, 17,2 x 34,3 cm s/d
Colección Museo Pío Collivadino
85
Programas Teatro Solís
Tabaré por Berta Singerman
Funciones en Montevideo
Colección CIDDAE - Teatro Solís
86
Brecha
Nota de prensa, Montevideo 1989
Imagen cedida por Teatro El Galpón
La República
Nota de prensa, Montevideo 1989
Imagen cedida por Teatro El Galpón
Teatro El Galpón
Tabaré, Montevideo 1989
Obra de teatro, adaptada por Carlos Maggi y dirigida por María
Azambuya; musicalizada por Sylvia Meyer
Imagen cedida por Teatro El Galpón
87
88
TABARÉ, LEYENDA POP que se habrían consolidado de allí en más. Para em-
pezar porque la serie se instalaba, cómoda, en la
tradición centenaria del tableau vivant, trasladando
Visualizaciones masivas del poema de Juan Zorrilla la fascinación que ejercía la inmovilidad en las re-
de San Martín1 presentaciones vivas, al nuevo medio fotográfico.
Y no solo esto, también retenía las cualidades de
Georgina Torello (GEstA, UdelaR) aquella práctica. Las simbólicas: a las postales pa-
rece transferirse parte de la “idea de eternidad” que
Jérémie Koering señala para los tableaux vivants de
figuras públicas donde “la ausencia de movimiento
Hecha con puras palabras, la historia del charrúa colocó las virtudes personificadas por los actores
Tabaré fue, desde la tapa de su primera edición en sobre lo contingente, y de ese modo idealizó la en-
1888, también imagen.2 El libro (o, más prosaicamen- tidad (príncipe, gobernador, embajador, etc.) […]”.5 Y
te, el editor) se aseguraba una lectura del poema an- las cualidades ornamentales: siempre según Koe-
clada en lo visual. El retrato del indio muerto, venci- ring, “los tableaux vivants son signo de una ‘estetiza-
do, esperaba al lector antes de que este abriera el ción’ del mundo (la naturaleza se está convirtiendo
libro para zambullirse en la versificación romántica en paisaje, la historia en drama o comedia, pose en
de Juan Zorrilla de San Martín. Este umbral permi- actitud, etc.)”.6 Constituyentes del poema mismo, la
tía fijar en el imaginario al “charrúa mártir solitario”, idealización y estetización del indio pasaban ahora a
como señala Laura Malosetti Costa, inmerso en “la las postales. El tableau vivant, en cierto sentido, ha-
belleza natural de las costas uruguayas”.3 El héroe cía eso que ni el texto de Zorrilla, ni otra técnica de
mítico en su mistificado contexto y en una pose con representación tradicional, lograría nunca: permitía
claros ecos cristológicos, vale decir, a la base del encarnar literalmente esa historia, alimentarla con
supremo sacrificio. Pensado en clave latinoameri- cuerpos verdaderos. La serie de postales interesa –
canista, pero sin desdeñar el exotismo que ese in- como los demás productos seriados de la época– por
dio de ojos claros podía evocar en lectores del res- su carácter modélico respecto al primer cine narra-
to del globo, es entendible que el poema alcanzara tivo que en pocos años tomaría, para construir sus
gran popularidad y no tardara en publicarse en otras cuadros en movimiento, de aquellas la disposición de
lenguas, ni que fuera sistemáticamente traspuesto las escenas y las estrategias del montaje.7
a otros géneros, pinturas, óperas y melodrama(s). El primer encuentro entre invasores y locatarios abre
Codo a codo con aquellas versiones cultas, Tabaré la serie. La imagen se organiza, simultáneamente, en
apareció, en las primeras décadas del siglo XX, vi- dos planos complementarios: la neta división de es-
sualizado en dos formatos masivos y modernos por pacios (izquierdo y derecho) y de profundidades. A la
excelencia: en postal (Uruguay) y en película (Méxi- izquierda, ocupan el primer plano los conquistadores
co), parte de aquella explotación de la literatura por (incluida Magdalena) triunfantes, alzando la bandera
la industria del entretenimiento o, al revés – según cruzada, con sus lanzas y espadas; a la derecha y en
mirada opuesta–, de sana divulgación de lo literario un segundo plano, los indios, escondidos entre los
a un público generalmente ajeno a su consumo. matorrales, desprevenidos testigos del “primer capí-
tulo” de su futura desaparición. Dos espacios, como
Tabaré 10 x 7 cm dictará la historia, separados, infranqueables: solo
trasgredidos por el híbrido Tabaré, momentánea y
Por un peso, el montevideano de 1904 podía hacerse fatalmente. La organización de la imagen ubica al
con la historia de Tabaré que la Librería Vázquez y espectador como testigo externo de la escena, pero
Cores (18 de Julio 146 y 148) ofrecía condensada en implica, por obra de la proximidad con el blanco, su
20 postales.4 Se trataba de una colección de tableaux cercanía, también simbólica, con este. Del poema,
vivants fotográficos que el estudio Odin había retra- apelando a ese espectador blanco, se seleccionaron
tado e intervenido Rivera con dibujos. Una técnica los ritos cristianos –el bautismo de Tabaré y la bendi-
mixta, la “foto retocada”, debidamente señalada en ción final del monje–; se cubrió el encuentro román-
cada postal de la serie, que alardeaba la modernidad tico entre Blanca y Tabaré con cuatro postales muy
de la reproducción mecánica, sin privarse de la mano similares –conversan solos, aunque a una distancia
del dibujante, capaz de ajustar, completar y embe- prudente–; pero además se contrapuso a la violen-
llecer el conjunto (vistosos, sus arreglos en fondos cia salvaje de Caracé y Yamandú, la violencia “justa”
y vegetación). Al pie de cada postal, como leyendas, de Tabaré, coagulada en el asesinato de aquel para
aparecían profusos los versos de su autor: la letra (y salvar a la blanca Blanca (barbarie y ¿civilización?),
lo letrado) estaba, literalmente, a la base de la ima- mientras se aludía, para el resto de la serie, a su
gen y de la empresa, haciendo centellear con cada naturaleza templada inscripta, inequivocablemente,
endecasílabo las poses de esos hombres y mujeres en el cuerpo curvado, respetuoso, del actor que lo
disfrazados de conquistadores o indios. representaba, frente a los conquistadores, erguidos
Esta puesta en escena de Tabaré se puede pensar como sus espadas. La Librería Vázquez y Cores ofre-
como una operación bisagra entre las prácticas de cía un Tabaré domesticado, más que heroico; trágico,
construcción escénica del relato en el pasado y las más que épico; había leído “bien” el texto de Zorrilla:
la serie refleja el charrúa “débil y feminizado” que el
Tabaré 35 mm
De una trasposición cinematográfica de Tabaré se
empezó a discutir en el temprano 1915, en Argentina,
auspiciada y promovida por la Asociación (benéfica)
Escuelas y Patronatos bonaerense con el texto “arre-
glado para cinematógrafo” por Torres Ginart.9 Y en
1917 Zorrilla autorizó públicamente la realización de
la epopeya (ya desligada de la asociación benéfica)
al argentino Ángel M. Barreiro. En La Razón se leyó:
92
En primer plano, en la base del dibujo, aparecen dos treno y él mismo parece haber gestionado el envío a
charrúas, de espaldas, mirando la carabela. De ellos Uruguay de una copia de la cinta, cedida como “ho-
vemos sus cuerpos, parte de su vestimenta, las vin- menaje del pueblo mexicano al autor de la novela y a
chas que ciñen sus frentes, las plumas, las flechas. la nación en que vio la luz primera”.27 Y en Montevi-
En contrapunto con la versión uruguaya, aquí la ima- deo Tabaré fue recibida con todos los honores: asis-
gen parece invitar al espectador a alinearse con la tieron a su estreno las máximas autoridades, entre
perplejidad charrúa. A mirar desde esa perspectiva, otros el presidente de la República, Baltasar Brum, y
protegiéndose, como ellos, detrás de la vegetación. Y, el mismo Zorrilla.
en última instancia, también a empuñar el arco. Una Según las fuentes de época, uno de los fuertes del
vez en el interior del folleto, sin embargo y como en film fue su “apego extricto [sic] a la verdad histó-
la serie uruguaya, se expulsaba toda violencia indí- rica”.28 Algo rastreable en el guion original donde
gena entre las imágenes seleccionadas: el bautizo de Lezama, además de hacer indicaciones directas al
Tabaré por su madre, la reunión entre conquistado- fotógrafo (capaz de balancear la estética y la repre-
res, tras la llegada a la costa uruguaya, Don Gonzalo sentación realista), se preocupaba por eventuales
de Orgaz y otros hombres en el momento en que de- errores temporales llegando a sugerir, por ejemplo,
ciden exiliar del pueblo a Tabaré porque rechazó su que para la segunda parte, que transcurría 20 años
“amistad”, el rescate de Blanca –no cuando asesina a después del nacimiento de Tabaré, se hiciera “una
Yamandú–, la muerte del héroe en manos de Orgaz. transformación en los trajes de los indios para mar-
Las diferencias entre las dos representaciones, en car la diferencia en el tiempo que ha pasado”,29 una
cambio, son dignas de nota. El folleto construye una aplicación cándida de las reglas de la fugaz moda oc-
suerte de paridad simbólica entre los protagonistas, cidental al contexto indígena. Pero sin duda, la “prue-
ausente en las postales. Lo hace mediante dos es- ba” de esa búsqueda absoluta de mimetismo aparece
cenas especulares: Tabaré que asistía a una Blanca condensada en la prensa uruguaya, mediante un co-
inerme, tendida en el pasto y, finalizando el relato, municado enviado al Ministerio de Relaciones Exte-
tras la muerte del charrúa, Blanca postrada ante él. riores por la delegación uruguaya en México, donde
Ambos en el momento en que desdeñan la violencia se informa sobre la película:
de sus pares, y eligen “pasar” momentáneamente al Un ingeniero adaptó la latitud del Uruguay con las
otro lado. Completa esa paridad visual, una fotogra- del lugar en que debía imprimirse la película: otras
fía intermedia, donde Tabaré y Blanca ya a salvo –sa- personas estudiaron con conciencia las costumbres
bemos por el folleto– ocupan de pie el centro de la históricas de los charrúas y de los españoles. [...] Los
escena. Él señala un lugar fuera de campo –el pueblo charrúas están bien interpretados: son indios autén-
donde la devolverá sana y salva–, ella aparece tran- ticos de Vera Cruz, vestidos como nuestros aboríge-
quila, recostada en su hombro mirando hacia el lugar nes. El medio ambiente idéntico al nuestro: vegeta-
que el indio señala. La imagen contiene, si queremos, ción no abundante, pero tampoco escasa; el terreno
la base de un encuentro futuro posible. Tabaré se- suavemente ondulado; el río Uruguay desembocando
ñala el pueblo, pero fácilmente podríamos entender en el Plata bien nítido y hermosamente definido; la
ese fuera de campo como el futuro mismo. La foto residencia de Don Gonzalo en el San Salvador bien
nos coloca frente a un personaje heroico, estatuario, española y semejante a nuestras casas de campo, de
gallardo y una Blanca segura, confiada. No hay ras- azotea colonial.30
tros de aquel indio sumiso de las postales de 1904,
ni de la prudente distancia entre los protagonistas Son audibles en este texto los ecos de un positivismo
que aquellas habían impuesto. La película creaba destinado a asegurar la tranquilidad del público local
un héroe sólido, fuerte, mítico.25 No es raro, en este sobre el manipuleo de un poema que era el símbolo
sentido, que Mundo Uruguayo, la revista generalis- de la patria (de “lo nuestro”): la adaptación se con-
ta más popular de la época, seleccionara esta foto vertía gracias a estas palabras en el resultado de la
para su tapa el día antes del estreno montevideano. alianza de un saber científico y metódico (¡conden-
El mensaje latinoamericanista en el Uruguay de 1920 sado en esa adaptación de la latitud!). Se trataba de
–cuando la hegemonía cinematográfica latinoameri- todo un equipo interdisciplinario, diríamos hoy, don-
cana era evidente y, con ella, sus influencias cultura- de el ingeniero se aliaba con el historiador, el botáni-
les– era entendido como eficaz propaganda. co con el arquitecto, para recrear eso que no era más
La película, como la cita de Bermúdez Zataraín, se que pura ficción del poeta uruguayo. Y sobre la fide-
volvió ocasión de gesto fraterno, institucional, entre lidad al paisaje uruguayo volvería, en 1921, la revista
los dos países.26 Pedro Erasmo Callorda, diplomático Semanal Film, para recordar la película por su repre-
uruguayo, fue uno de los invitados de honor al es- sentación de “aquellos panoramas nuestros” y del “El
Plata, al amanecer, cuando aparece semirrodeado de
densas neblinas, salpicadas con los rayos de la luz
25 Interesa, en este sentido, la reseña de la película por crepuscular”.31 En todo caso, lo que más conmueve
Soto que aparece en Cine-mundial. Sobre la actuación del (o irrita) por su ingenuidad es la referencia a la cons-
protagonista el periodista sentencia: “Castillo hizo un Ta-
baré desastroso: abusó de las posturas arrogantes y su
andar, exageradísimo, en vez de gallardo resultó ridículo”, 27 Dávalos Orozco, op. cit., p. 12. La empresa México Film,
Cine-mundial, junio 1918, p. 339. La cita da cuenta de la anunció la prensa uruguaya, enviaría a Zorrilla “un artístico
construcción más o menos lograda –poco importa hoy per- álbum, que contiene las fotografías de los principales pa-
dida la película– de este Tabaré fuerte, y con él de su posi- sajes del poema Tabaré, junto con un saludo de todos los
cionamiento militante. artistas que filmaron la cinta”. La Razón, 13 de 1918, p. 5.
26 Sobre el periplo de la película en Argentina y su estreno Un año más tarde, Uruguay mandaría como gesto fraterno
“norteamericano” véase Cuarterolo, Andrea. “Antes de Ba- la cinta, hoy extraviada, El imponente sepelio de los restos
bel. Prácticas transnacionales en el cine mexicano y argen- de Amado Nervo, Empresa Cinematográfica Nacional Oliver
tino del período silente”, en Pantallas transnacionales. El cine y Cía., 1919.
argentino y mexicano del período clásico, Ana Laura Lus- 28 La Razón, 14 de mayo de 1920, p. 7.
nich, Alicia Aisemberg y Andrea Cuarterolo (eds.). Buenos 29 Tabaré. Novela histórica, op. cit., p. 9.
Aires: Imago Mundi/Cinemateca Nacional de México, 2017, 30 La Razón, 13 de junio de 1918, p. 5.
pp. 1-18. 31 Semanal Film, n. 40, 18 de junio de 1921.
93
Portada de revista Mundo Uruguayo. Montevideo 1920. Año II - Núm. 86
Colección Torello Boglione
94
trucción “fiel” del “pueblo charrúa”, cuando los refe- ticos, históricos–34 trasciende para el caso la mera
rentes “verosímiles” –emprendido su exterminio en comunicación. En esta clave se podría también leer,
la tercera década del siglo XIX– parecían encontrar- como segunda dosis de una vacuna antiyanqui e in-
se al alcance de la vista solo muy libremente esculpi- digenista de amplísimo espectro, el hecho de que
dos en mármol, forjados en hierro o pintados al óleo. treinta años después el mismo director retomara el
Tabaré se estrenó en Montevideo el 3 de setiembre libro de Zorrilla para filmar otra versión del Tabaré,
de 1920 en el Teatro Solís, y dado el éxito de público evidentemente símbolo todavía no desgastado de los
y crítica se mantuvo en cartel hasta el 9 del mismo pueblos originarios, sus heridas y sus complicadas
mes, y volvió a proyectarse al año sucesivo. La cam- relaciones con el invasor.
paña de promoción había comenzado varios meses
antes de su estreno, utilizando una versión más ex-
tensa del comunicado oficial de 1918 citado antes. En 34 Hjort, Mette. “On the plurality of cinematic transnatio-
él se leía, entre otras cosas: nalism”, en World Cinemas, Transnational Perspectives. New
York: Routledge, 2010, p. 17.
TABARÉ ES UNA DE LAS CINTAS MEJOR
IMPRESAS QUE HE VISTO, SUPERIOR A
LAS AMERICANAS Y ALGUNAS EXTRAN-
JERAS.
[...]
cabe afirmar que no desmerece a NINGU-
NA DE ÍNDOLE HISTÓRICA QUE NOS VIE-
NE DEL EXTRANJERO SIENDO SUPERIOR
POR SU FOTOGRAFÍA A MILLARES DE
LAS IMPORTADAS.32
Interesa de esta nota el contrapunto entre la película
mexicana y la producción extranjera (léase nortea-
mericana y en parte europea) marcado por un cam-
bio (una exasperación) en la forma misma del texto:
la usual monotonía (neutralidad) gráfica se sustitu-
yó por estridentes letras mayúsculas, combativas.
Emerge aquí, aunque tibiamente, la tensión entre lo
propio y lo otro (hegemónico). Y así había sido enten-
dida, por lo menos en parte, la película en México
como se desprende de las palabras del periodista
Cayetano Rodríguez Beltrán, para un diario veracru-
zano, tras su estreno:
98
Museo Municipal Juan Manuel Blanes Biblioteca Nacional
Juan Manuel Blanes. La cautiva, c. 1880. Óleo s/tela Biblioteca Nacional, hemeroteca. Revista. Revista
102 x 77,5 cm mensual. Tabaré. Volumen 1; N.º 7. Imp. Latina.
Montevideo, 1914
Museo Nacional de Artes Visuales Biblioteca Nacional, hemeroteca. Revista. Magacine
uruguayo: “Por la tradición y la raza”. Tabaré. Tomo
Juan Manuel Blanes. Resurgimiento de la Patria, 1; N.º 1 - 2. Montevideo, 1927
1898. Óleo s/tela 32 x 44 cm Periódico infantil. Escuela Rural N.º 44 de Soriano.
Juan Manuel Blanes. El Ángel de los Charrúas, c. Tabaré. Año II; N.º 8. Soriano, 1955
1879. Óleo s/tela 100 x 80 cm (Obra en préstamo en Archivo literario. Juan Zorrilla de San Martín.
Edificio Artigas Palacio Estévez) Boceto de portada para Tabaré. Colección Juan
Zorrilla de San Martín s/f
Colección Amalia Lacroze de Fortabat
(Argentina) Biblioteca de Facultad de Arquitectura,
Diseño y Urbanismo
Juan Manuel Blanes. La cautiva, c. 1880. Óleo s/tela
71 x 46 cm Recaredo Santos Tornero. Chile ilustrado. Librerías
y agencias del Mercurio. Valparaíso, 1872
CIDDAE - Teatro Solís
Teatro Colón (Argentina)
Teatro Solís. Programa: Audición poética de Berta
Singerman. Tabaré, fragmento del Canto segundo, Programa de la temporada. Buenos Aires, 1925
Libro primero. Montevideo, 14 de mayo de 1925 Programa de la temporada. Buenos Aires, 1935
Teatro Solís. Programa: Audición poética de Berta Programa de la temporada. Buenos Aires, 1936
Singerman. Tabaré, fragmento del Canto segundo,
Libro primero. Montevideo, 16 de mayo de 1925 Torello Boglione
Teatro Solís. Programa: Recital de Berta
Singerman. Tabaré, Canto segundo, Libro primero. Odin (fot.) - Gtrrz. Rivera (dibujo). Tabaré de Zorrilla
Montevideo, 5 de julio de 1936 de San Martín 20 tarjetas postales.
Teatro Solís. Programa: Recital de Berta Librería Vázquez Cores. Montevideo, 1907. Colección
Singerman. Tabaré, Canto segundo, Libro primero. Torello Boglione
Montevideo, 7 de julio de 1936 Revista. Portada de revista: Mundo Uruguayo Año
Teatro Solís. Programa: Función a beneficio de la II - Núm. 86 Montevideo, 1920
Escuela No. 58 de 2º Grado “Dr. Juan Zorrilla de
San Martín”. Tabaré, dramatización del poema en 8 Gabriel Calderón
escenas. Montevideo, 24 de noviembre de 1947
Teatro Solís. Programa: Concierto sinfónico Argumento de Tabaré (Película de Luis Lezama,
coral. Tabaré, adaptación lírica de Broqua del 1917).
Canto Segundo, Libro primero. Dir.: Paul Paray Edición facsimilar. Albedrío / Sinc, S.A. de C.V.
Montevideo, 25 de agosto de 1952 en coedición con la Cineteca Nacional de México.
Teatro Solís. Programa: Ceremonia de fin de cursos Ciudad de México, 1998
del Colegio Richard Anderson. Tabaré, fragmento
recitado por alumno de secundaria. Montevideo, 13 Gráfica Mosca
de diciembre de 1955
Teatro Solís. Programa: Ballet experimental Ilustración para tapa de cuadernos Tabaré. Gráfica
uruguayo. Tabaré, fragmentos. Dir. General: Wilfredo Mosca s/d s/f
Taomarán. Montevideo, 6 de agosto de 1956 Fotografía: 1.ª Exposición de Industrias Nacionales
Teatro Solís. Programa: Concierto de Hermina Palacio Salvo, 1928
Petrescu. Tabaré. Música: Haberli. Berta Taomarán – Cuadernos Tabaré. Plancha de grabado Mosca Hnos.
Blanca. Wilfredo Taomarán – Tabaré. Montevideo, 4 s/f
de noviembre de 1957 Hoja Tabaré. Plancha de grabado Mosca Hnos. s/f
Teatro Solís. Programa: “Poesía viva”, Ruben
Moratorio. Tabaré. Montevideo, 1969 Librería Mosca Hnos.
Teatro Solís. Programa: Acto académico Escuela
N.º 127 “Juan Ramón Jiménez” 5tos años. Tabaré, J. A. Cattaneo. Tabaré. Yeso, placa de metal 110 x 86
Zorrilla de S. Martín. Montevideo, 1972 cm Librería Mosca Hnos. s/f
Teatro Solís. Programa: Tabaré, adaptación Hoja Tabaré ilustrada con efemérides de la patria.
cinematográfica. Director: Jorge Heyberger. Librería Mosca Hnos. s/f
Montevideo, domingo 5 s/a
Teatro Solís. Programa: Tabaré, adaptación Museo Pío Collivadino (Argentina)
cinematográfica. Director: Jorge Heyberger.
Montevideo, lunes 6 s/a Tabaré, segundo acto, lápiz de color y tinta sobre
Teatro Solís. Programa: Tabaré, adaptación papel, 20,3 x 40,4 cm s/d
cinematográfica. Director: Jorge Heyberger. Tabaré, segundo acto, lápiz de color y tinta sobre
Montevideo, martes 7 s/a papel, 17,2 x 34,3 cm s/d
Teatro Solís. Programa: Tabaré, recitado por la Sta. Tabaré, Mástiles que sostienen el toldo, tinta sobre
Rebeca Santos Calvo. Montevideo, 30 de junio s/a papel, 35,6 x 22 cm s/d
Tabaré, tercer acto, lápiz de color y tinta sobre
papel, 15,6 x 29,6 cm s/d
Tabaré, primer acto, lápiz de color y tinta sobre
papel, 18 x 24 cm s/d
99
Departamento Físico - Formativas Club
Tabaré
Equipo de básquetbol del Club Atlético Tabaré,
1960-1970. Fotografía. Gelatina y plata con retoque
en tinta 63 x 115 cm
Películas
Luis Lezama. Tabaré, 1917. Fotogramas
digitalizados. Montevideo
Luis Lezama. Tabaré, 1946. Largometraje 98
minutos. Cineteca Nacional de México
Darío Arce Asenjo. Les derniers charruas, 2003.
Documental, cortometraje. 26 minutos. Francia -
Uruguay
Artistas Contemporáneos
Teresa Puppo. Micaela se fue a París, 2000. Corto
experimental / fotoperformance.
Fotografía fija: Carolina Sobrino. Vestuario y
maquillaje: Mariela Gotuzzo. Videoinstalación,
Medidas variables
Mario Sagradini. Círculos concéntricos II, 1999-
2018. Interferencias de fotografía, imagen digital,
fotocopia color, libros varios, etc. Medidas variables
Pablo Uribe. Dos coronas, 2007. Intervención «site
specific», dimensiones variables. Foto: Valentina
Bolatti
Ana Tiscornia. Tabaré, camuflajes y olvidos, 1994.
Hojas Tabaré y papel milimetrado 30 x 19,5 cm
Alícia Mihai Gazcue. Noche, 1973. Hoja Tabaré y lápiz
de color 23 x 19 cm
Marisa Silva Schultze. Hoja Tabaré intervenida,
1964
Audios
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101
Ministerio de Educación y Cultura Museo Zorrilla
Museo Zorrilla
Zorrilla de San Martín 96
Montevideo, Uruguay
T.: (598) 27101818
www.museozorrilla.gub.uy
102
TABARÉ COSMOPOLITA
Del 20 de setiembre al 24 de noviembre de 2018
Curaduría Audiovisuales
Laura Malosetti Costa Darío Arce
Magdalena Perandones
Asistencia curatorial y de producción
María Filip Montaje
Fabiana Operti Nicolás Infanzón
Magdalena Perandones Gustavo Jauge
Darío Olivera
Textos
Mercedes Bustelo Ploteos
Laura Malosetti Costa Alberto Rossini
Georgina Torello
TABARÉ EN VIÑETAS
Corrección Curador
Laura Zavala Rodolfo Santullo
Artistas
Artistas María Concepción Algorta (Maco)
Alicia Mihai Gazcue Guillermo Hansz
Teresa Puppo Federico Murro
Mario Sagradini Nicolás Peruzzo
Ana Tiscornia Luis Prada (Tunda)
Alejandro Rodríguez Juele
Restauración Rodolfo Santullo
Alicia Barreto Andrés Silva (Silva Bros.)
Leonardo Silva (Silva Bros.)
Fotografía
Pablo Bielli Diseño de catálogo
Augusto Giovanetti
Museo Pío Collivadino
Teatro Colón Impresión
Colección de Arte A. L. de Fortabat xxxxxx
Teatro El Galpón
Laura Malosetti Costa
Teresa Puppo Catálogo realizado en ocasión de la muestra
Ana Tiscornia TABARÉ COSMOPOLITA. Del 20 de setiembre al 24
Georgina Torello de noviembre de 2018. Museo Zorrilla (Cultura|MEC)
Pablo Uribe
Museo Zorrilla ISBN: 978-9974-36-367-0
Juan Pablo Landarín D.L.:
Agradecimientos
Enrique Aguerre, Jaime Aldaraca Ferrao (IIE - UNAM México), Nora Altrudi (IIPC-TAREA UNSAM), Darío Arce, Linda Báez Rubí,
Rodrigo Barbano y Carina Patrón (Autores.uy), Daniel Braquet, Lucio Bruno Videla (Instituto de Etnomusicología, Buenos Aires),
Gabriel Calderón, Claudia Caraballo de Quentin, Nelson Carro y Dora Moreno Brizuela (Cineteca Nacional de México), Aníbal
Cetrangolo (Istituto per lo Studio della Musica Latinoamericana, Universita Ca Foscari. RIIA), José Coitiño (IPA, Montevideo),
Gloria Cortés Aliaga (Museo Nacional de Bellas Artes Santiago de Chile), María José Delpiano, Esteban Dervaric, Deborah
Dorotinsky, Hugo Estrázulas y familiares de José Luis Zorrilla de San Martín, Adriana Fiedczuk, Agostina Fischy y Nicolás
Greco (Conservatorio Municipal A. Schiuma, San Martín) Gabriela Freire, Miguel Galperin, Jorge Ghelman, Julio César Huertas,
Federico Lo Bianco, Pablo Macedo, Nicolás Malosetti, Estela Magnone, Juan Manuel Martínez, Sylvia Meyer, Ángel Miquel
(Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Morelos, México), Macarena Montañez y Pincho Casanova, Raúl Montero,
Horacio Mosca, Melanie Plesch (Universidad de Melbourne), Ana María Risco, Cora Roca, Fabrizio Rossi, Rulfo (Lic. Raúl
Álvarez), Juan José Serrés, Oscar Tejera, Sara Tonazzi (Teatro Colón, Buenos Aires), Georgina Torello, Inés Urdapilleta, Pablo
Uribe, Catalina Valdés, Carolina Vanegas, Martín Vecino, Elda Zunin Vidal.
Biblioteca de Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FADU) | Biblioteca Nacional | CIDDAE - Teatro Solís | Cineteca Nacional de
México | Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat | Departamento Físico - Formativas Club Tabaré | Edificio José Artigas,
Palacio Estévez | Gráfica Mosca | Librería Mosca Hnos. | Museo de la Palabra - SODRE | Museo Municipal de Bellas Artes Juan
Manuel Blanes | Museo Nacional de Artes Visuales | Museo y | Centro de Documentación de AGADU | Museo Pío Collivadino |
Taller José Luis Zorrilla de San Martín | Teatro El Galpón | Universidad Católica del Uruguay | Usinas Culturales (MEC)
Apoya:
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