Historia de los Satélites Artificiales
Temas abordados
Historia de los Satélites Artificiales
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Un satélite es cualquier objeto que orbita alrededor de otro, que se denomina principal.
Los satélites artificiales son naves espaciales fabricadas en la Tierra y enviadas en un
vehículo de lanzamiento, un tipo de cohete que envía una carga útil al espacio
[Link] satélites artificiales pueden orbitar alrededor de lunas, cometas, asteroides,
planetas, estrellas o incluso galaxias. Tras su vida útil, los satélites artificiales pueden
quedar orbitando como basura espacial.
Contenido
1 Antecedentes históricos
2 Historia de los satélites artificiales
3 El hito soviético que cambió al mundo
4 Tipos de satélites artificiales
o 4.1 Tipos de satélite (por tipo de misión)
o 4.2 Tipos de satélite (por tipo de órbita)
o 4.3 Clasificación de los satélites según su peso
5 Países con capacidad de lanzamiento
6 Modelo de satélite
7 Véase también
8 Referencias
9 Enlaces externos
La idea reaparece en Los quinientos millones de la Begún (1879) de Julio Verne. En este
libro, sin embargo, se trata de un resultado inintencionado del villano al construir una
pieza de artillería gigante para destruir a sus enemigos. Éste le imprime al proyectil una
velocidad superior a la pretendida, lo que lo deja en órbita como un satélite artificial.
En 1928, Herman Potočnik publicó su único libro, Das Problem der Befahrung des
Weltraums - der Raketen-motor (El problema del viaje espacial - el motor de cohete), un
plan para progresar hacia el espacio y mantener presencia humana permanente. Potočnik
diseñó una estación espacial y calculó su órbita geoestacionaria. También describió el
uso de naves orbitales para observaciones pacíficas y militares y como se podrían
utilizar las condiciones del espacio para realizar experimentos científicos. El libro
describía satélites geoestacionarios y analizaba la comunicación entre ellos y la tierra
utilizando la radio pero no trataba la idea de utilizarlos para comunicación en masa y
como estaciones de telecomunicaciones.
Los satélites artificiales nacieron durante la guerra fría entre los Estados Unidos y La
Unión Soviética, que pretendían ambos llegar a la luna y a su vez lanzar un satélite a la
órbita espacial. En mayo de 1946, el Proyecto RAND presentó el informe Preliminary
Design of an Experimental World-Circling Spaceship (Diseño preliminar de una nave
espacial experimental en órbita), en el cual se decía que «Un vehículo satélite con
instrumentación apropiada puede ser una de las herramientas científicas más poderosas
del siglo XX. La realización de una nave satélite produciría una repercusión comparable
con la explosión de la bomba atómica...».
La era espacial comenzó en 1946, cuando los científicos comenzaron a utilizar los
cohetes capturados V-2 alemanes para realizar mediciones de la atmósfera.1 Antes de
ese momento, los científicos utilizaban globos que llegaban a los 30 km de altitud y
ondas de radio para estudiar la ionosfera. Desde 1946 a 1952 se utilizó los cohetes V-2
y Aerobee para la investigación de la parte superior de la atmósfera, lo que permitía
realizar mediciones de la presión, densidad y temperatura hasta una altitud de 200 km.
Estados Unidos había considerado lanzar satélites orbitales desde 1945 bajo la Oficina
de Aeronáutica de la Armada. El Proyecto RAND de la Fuerza Aérea presentó su
informe pero no se creía que el satélite fuese una potencial arma militar, sino más bien
una herramienta científica, política y de propaganda. En 1954, el Secretario de Defensa
afirmó: «No conozco ningún programa estadounidense de satélites».
El 29 de julio de 1955, la Casa Blanca anunció que los Estados Unidos intentarían
lanzar satélites a partir de la primavera de 1958. Esto se convirtió en el Proyecto
Vanguard. El 31 de julio, los soviéticos anunciaron que tenían intención de lanzar un
satélite en el otoño de 1957.
La SSN (Red de Vigilancia Espacial) ha estado rastreando los objetos espaciales desde
1957, tras el lanzamiento del Sputnik I. Desde entonces, la SSN ha registrado más de
26.000 objetos orbitando sobre la Tierra y mantiene su rastreo sobre unos 8.000 objetos
de fabricación humana. El resto entran de nuevo en la atmósfera donde se desintegran o
si resisten, impactan con la Tierra. Los objetos pueden pesar desde varias toneladas,
como etapas de cohetes, hasta sólo unos kilogramos. Aproximadamente el 7% de los
objetos espaciales (unos 560 satélites) están en funcionamiento, mientras que el resto
son chatarra espacial.
Se hace mención que una réplica idéntica, desarrollada en Rusia, del famoso Sputnik se
encuentra en el vestíbulo principal del edificio de las Naciones Unidas, en la ciudad de
Nueva York, como símbolo del desarrollo tecnológico alcanzado por los humanos.
Órbita baja terrestre (LEO): una órbita geocéntrica a una altitud de 0 a 2.000 km
Órbita media terrestre (MEO): una órbita geocéntrica con una altitud entre 2.000
km y hasta el límite de la órbita geosíncrona de 35.786 km. También se la
conoce como órbita circular intermedia.
Órbita alta terrestre (HEO): una órbita geocéntrica por encima de la órbita
geosíncrona de 35.786 km; también conocida como órbita muy excéntrica u
órbita muy elíptica.
Órbita síncrona: una órbita donde el satélite tiene un periodo orbital igual al
periodo de rotación del objeto principal y en la misma dirección. Desde el suelo,
un satélite trazaría una analema en el cielo.
Órbita semisíncrona: una órbita a una altitud de 12.544 km aproximadamente y
un periodo orbital de unas 12 horas.
Órbita geosíncrona: una órbita a una altitud de 35.768 km. Estos satélites
trazarían una analema en el cielo.
o Órbita geoestacionaria: una órbita geosíncrona con inclinación cero. Para
un observador en el suelo, el satélite parecería un punto fijo en el cielo.
o Órbita cementerio: una órbita a unos cientos de kilómetros por encima de
la geosíncrona donde se trasladan los satélites cuando acaba su vida útil.
Órbita areosíncrona: una órbita síncrona alrededor del planeta Marte con un
periodo orbital igual al día sideral de Marte, 24,6229 horas.
Órbita areoestacionaria: una órbita areosíncrona circular sobre el plano
ecuatorial a unos 17.000 km de altitud. Similar a la órbita geoestacionaria pero
en Marte.
Órbita heliosíncrona: una órbita heliocéntrica sobre el Sol donde el periodo
orbital del satélite es igual al periodo de rotación del Sol. Se sitúa a
aproximadamente 0,1628 UA.
Otras órbitas
Órbita de herradura: una órbita en la que un observador parecer ver que órbita
sobre un planeta pero en realidad coorbita con el planeta. Un ejemplo es el
asteroide (3753) Cruithne.
Punto de Lagrange: los satélites también pueden orbitar sobre estas posiciones.
Unión
1957 Sputnik 1 1.390 (Rusia)
Soviética
Estados
1958 Explorer 1 999
Unidos
Dong Fang
China 1970 53
Hong I
Intercosmos
Polonia 1973
Kopernikus 500
Emiratos Árabes
2000 Thuraya 1 3
Unidos
Kazajistán lanzó su satélite de forma independiente, pero fue fabricado por Rusia y el
diseño del cohete tampoco era autóctono. Canadá fue el tercer país en fabricar un
satélite y lanzarlo al espacio, aunque utilizó un cohete estadounidense y fue lanzado
desde Estados Unidos. El San Marco 2 de Italia fue lanzado el 26 de abril de 1967
utilizando un cohete Scout estadounidense. Australia lanzó su primer satélite el 29 de
noviembre de 1967, sin embargo utilizaba un cohete donado Redstone. Las capacidades
de lanzamiento del Reino Unido y Francia están ahora bajo la ESA y la capacidad de
lanzamiento de la Unión Soviética bajo Rusia. El Libertad 1 de Colombia lanzado en
2007 es un satélite miniaturizado de menos de 1 kg. El 29 de octubre de 2008 fue
lanzado en China el primer satélite propiedad de Venezuela fabricado con tecnología
china.
Satélite natural
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Comparación de La Tierra con los satélites más importantes de cada planeta del Sistema
Solar
En el caso de la Luna, que tiene una masa aproximada a 1/81 de la masa de la Tierra,
podría considerarse como un sistema de dos planetas que orbitan juntos (sistema
binario de planetas). Tal es el caso de Plutón y su satélite Caronte. Si dos objetos
poseen masas similares, se suele hablar de sistema binario en lugar de un objeto
primario y un satélite. El criterio habitual para considerar un objeto como satélite es que
el centro de masas del sistema formado por los dos objetos esté dentro del objeto
primario. El punto más elevado de la órbita del satélite se conoce como apoápside.
En el Sistema Solar, los nombres de los satélites son personajes de la mitología, excepto
los de Urano que son personajes de diferentes obras de William Shakespeare.
Por extensión se llama lunas a los satélites de otros planetas. Se dice los cuatro satélites
de Júpiter, pero también, las cuatro lunas de Júpiter. También por extensión se llama
satélite natural o luna a cualquier cuerpo natural que gira alrededor de un cuerpo
celeste, aunque no sea un planeta, como es el caso del satélite asteroidal Dactyl girando
alrededor del asteroide (243) Ida etc.
Contenido
1 Clasificación de los satélites en el Sistema Solar
2 Satélites en el Sistema Solar
o 2.1 Tierra
o 2.2 Marte
o 2.3 Júpiter
o 2.4 Saturno
o 2.5 Urano
o 2.6 Neptuno
o 2.7 Planeta enano
o 2.8 Plutón
o 2.9 Eris
o 2.10 Haumea
3 Véase también
4 Referencias
Órbita satelital
Puesto que todos los satélites naturales siguen su órbita debido a la fuerza de gravedad,
el movimiento del objeto primario también se ve afectado por el satélite. Este fenómeno
permitió en algunos casos el descubrimiento de planetas extrasolares.
En los planetas y planetas enanos del Sistema Solar se conocen 174 satélites,
distribuidos:
[editar] Tierra
1: la Luna
[editar] Marte
2: Deimos y Fobos
[editar] Júpiter
63: Adrastea, Aitné, Amaltea, Ananké, Aedea, Arce, Autónoe, Caldona, Calé, Cálice,
Calírroe, Calisto, Carmé, Carpo, Cilene, Elara, Erínome, Euante, Eukélade, Euporia,
Eurídome, Europa, Ganímedes, Harpálice, Hegémone, Heliké, Hermipé, Himalia, Ío,
Isonoé, Kallichore, Kore, Leda, Lisitea, Megaclite, Metis, Mnemea, Ortosia, Pasífae,
Pasítea, Praxídice, Sinope, Spondé, Táigete, Tebe, Temisto, Telxínoe, Tione, Yocasta +
14 sin nombre.
[editar] Saturno
62: Egeón, Aegir, Albiorix, Anthe, Atlas, Bebhionn, Bergelmir, Bestla, Calipso, Dafne,
Dione, Encélado, Epimeteo, Erriapo, Farbauti, Febe, Fenrir, Fornjot, Greip, Hati,
Helena, Hiperión, Hyrokkin, Ijiraq, Jano, Jápeto, Jarnsaxa, Kari, Kiviuq, Loge, Metone,
Mimas, Mundilfari, Narvi, Paaliaq, Palene, Pan, Pandora, Pollux, Prometeo, Rea,
Siarnaq, Skadi, Skoll, Surtur, Suttungr, Tarqeq, Tarvos, Telesto, Tetis, Thrymr, Titán,
Ymir + 9 sin nombre + 3 sin confirmar
27: Ariel, Belinda, Bianca, Calibán, Cordelia, Crésida, Cupido, Desdémona, Francisco,
Ferdinando, Julieta, Mab, Margarita, Miranda, Oberón, Ofelia, Perdita, Porcia,
Próspero, Puck, Rosalinda, Setebos, Sicorax, Stefano, Titania, Trínculo y Umbriel
[editar] Neptuno
13: Despina, Galatea, Halimede, Laomedeia, Larisa, Náyade, Nereida, Neso, Proteo,
Psámate, Sao, Talasa y Tritón.
[editar] Plutón
[editar] Eris
1: Disnomia
[editar] Haumea
2: Hi'iaka y Namaka.
Los planetas Mercurio y Venus no tienen ningún satélite natural, como tampoco tiene
los planetas enanos Ceres y Makemake. Sucesivas misiones no tripuladas han
aumentado cada cierto tiempo estas cifras al descubrir nuevos satélites, y aún pueden
hacerlo en el futuro
Clases de satelites
Empezaron a lanzase en la década de los años 50, y hasta
ahora tienen como principal objetivo estudiar la Tierra -
superficie, atmósfera y entorno- y los demás cuerpos celestes.
En el inicio de la exploración espacial, se consideró
prioritario conocer las condiciones que imperaban sobre un
objeto que girara repetidamente alrededor del planeta. Esto
era necesario, pues poco tiempo más tarde el propio hombre
debería viajar al espacio. Estos aparatos permitieron que el
conocimiento del Universo sea mucho más preciso en la
actualidad.
Los satélites Echo l no sólo fueron útiles para experimentar técnicas de comunicación
pasivas, sino que proporcionaron buena información sobre la densidad de la atmósfera a
diversas altitudes. El satélite Explorer l detectó los cinturones de radiación (Van Allen)
que rodean la Tierra. Otros de sus hermanos ayudaron a establecer la abundancia de
micrometeoritos en los alrededores del planeta, factor importante para tener en cuenta
antes de lanzar una astronave tripulada y, además, estudiaron ampliamente los campos
geomagnéticos, la cantidad de radiación, la ionosfera terrestre y la densidad atmosférica,
entre otras muchas investigaciones.
Una rama de la ciencia que se ha visto beneficiada por las actividades en el espacio es la
Geodesia. Los satélites geodésicos han permitido conocer con exactitud la forma de los
continentes, así como el lentísimo pero constante movimiento de las placas terrestres.
Asimismo, los satélites oceánicos han explorado el fondo marino, revelando gran
cantidad de información: el Seasat (lanzado en 1978), equipado con un radar especial,
fue uno de los aparatos dedicados a este tipo de investigación.
Se ubican en la intersección de la tecnología del
espacio y la de las comunicaciones. Constituyen la
aplicación espacial más rentable y, a la vez, más
difundida en la actualidad. Las transmisiones en
directo vía satélite ya son parte de nuestra
cotidianeidad, por lo que no tienen ningún carácter
especial. Para la difusión directa de servicios de
televisión y radio, telefonía y comunicaciones móviles
sólo son necesarios sencillos receptores y antenas
parabólicas cada día más pequeñas.
Estos satélites, aunque se puede afirmar que son científicos, son aparatos especializados
que se dedican exclusivamente a la observación de la atmósfera en su conjunto. La
comprensión de la física dinámica atmosférica, el comportamiento de las masas nubosas
o el movimiento del aire frío o caliente resultan indispensables para realizar
predicciones del clima, pues sus efectos impactan de
manera irremediable las actividades de los seres
humanos aquí en la Tierra.
Los satélites actuales dedicados a esta tarea (Transit, Navstar GPS, Tsikada, Parus,
Uragan, etc.) utilizan frecuencias bajas y medias que están abiertas al público, lo cual ha
posibilitado la aparición de múltiples receptores comerciales. Una de las aplicaciones de
estos satélites la realiza con éxito la navegación aérea, que está empezando a
aprovecharla en los aterrizajes de las aeronaves, ello le supone una guía económica y
muy segura para esas actividades.
En los sistemas GPS, tanto el satélite como el equipo receptor en Tierra emiten una
señal con una determinada frecuencia, ambas sincronizadas gracias a los relojes
atómicos que dichas unidades poseen, el receptor recibe la señal del satélite que se halla
a gran altitud, la distancia entre ambos equipos hace que la señal proveniente del satélite
llegue con una diferencia de fase con respecto a la señal emitida por el receptor. La
medición de esta diferencia en las fases permite calcular la distancia que separa al
equipo en Tierra del satélite. Utilizando tres satélites a la vez, podemos obtener las
coordenadas de latitud, longitud y altitud del equipo receptor en Tierra. Usando un
cuarto satélite es, incluso, posible conseguir datos sobre la velocidad con la que nos
desplazamos y el nivel de precisión aumenta mucho.
Éstos observan el planeta mediante sensores multiespectrales, esto es que pueden sensar
diferentes frecuencias o "colores", lo que les permite localizar recursos naturales, vigilar
las condiciones de salud de los cultivos, el grado de deforestación, el avance de la
contaminación en los mares y un sinfín de características más.
El aumento de la resolución (que permite ver con mayor claridad detalles más pequeños
de la superficie) está llegando a extremos insospechados, a tal punto que las fotografías
que obtienen pueden tener una clara aplicación militar. Para un mejor aprovechamiento
de sus capacidades, los satélites de teledetección se suelen colocar en órbitas bajas y
polares, a menudo sincronizadas con el Sol. Desde ellas, enfocan sus sensores, que son
capaces de tomar imágenes en varias longitudes de onda o bandas espectrales. El satélite
toma constantemente imágenes a su paso, engrosando los archivos que se pondrán a
disposición del público y servirán como un acervo histórico de la evolución de la
superficie terrestre.
Uno de los aspectos fundamentales del equilibrio armamentista durante la Guerra Fría
fue la posibilidad de una respuesta adecuada ante cualquier ataque enemigo. Para ello,
era necesario conocer con la suficiente antelación el despegue de un misil desde
cualquier punto del globo terráqueo. Entonces, se fabricaron los satélites de alerta
inmediata, que detectan cualquier lanzamiento, tanto de cohetes comerciales como
militares.
En un principio, E.U. inició esta actividad utilizando grandes antenas terrenas, después
lanzaron satélites del tipo Midas o DSP, los cuales poseen sensores infrarrojos que
detectan el calor producido por los gases del escape de los motores de un misil. Dado
que el tiempo de funcionamiento de los motores de uno de estos vehículos suele ser
inferior a los 10 ó 15 minutos, la detección debe hacerse lo antes posible, dando tiempo
a responder al ataque. Rusia, por su parte, usa los satélites Oko y Prognoz.
Algunos satélites especiales -cuya identidad es protegida con mayor recelo- pueden
realizar escuchas electrónicas (elint o inteligencia electrónica) que permiten captar
conversaciones telefónicas o radiofónicas desde enormes distancias. Algunas de ellas
podrían consistir en órdenes de ataque, las cuales hay que interceptar. Es tal el éxito de
estos satélites que muchas de las transmisiones deben ser codificadas. Destacan aquí los
programas Jumpseat, Chalet/Vortex, Orion, Magnum/Aquacade, Tselina, etcétera.
Los satélites antisatélite están diseñados para proteger la infraestructura espacial de un país al poder destruir satélites enemigos, armas orbitales, o interceptar misiles balísticos . Su uso es un componente estratégico en la defensa nacional, ya que pueden neutralizar amenazas espaciales y así asegurar el dominio del espacio, que es vital para las comunicaciones, navegación y reconocimiento militar .
Geostationary orbits are synchronized with Earth's rotation at an altitude of 36,000 km above the equator, allowing satellites to provide constant services such as voice, data, and Internet, predominately used in areas lacking other communication technologies . Polar orbits are used by satellites traveling from the North Pole to the South Pole about every 90 minutes at a height of approximately 700 km, enabling them to cover the entire Earth's surface over a few orbits, which is useful for meteorological and Earth observation purposes .
La órbita de Mólniya es crucial para Rusia porque permite cubrir áreas muy al norte del planeta que quedan fuera del alcance de los satélites en órbitas geostacionarias debido a su alta latitud . Esta órbita, que tiene un período de doce horas, proporciona una cobertura prolongada sobre estas regiones, facilitando las telecomunicaciones y otras aplicaciones críticas como el monitoreo del territorio y la vigilancia .
La inclinación de la órbita afecta significativamente el recorrido del satélite sobre la superficie del planeta. Una órbita polar, por ejemplo, con una inclinación de aproximadamente 90º, permite al satélite pasar sobre ambos polos, cubriendo así toda la superficie de la Tierra a lo largo de sus giros . Por otro lado, una órbita ecuatorial tiene una inclinación de 0º y sigue la línea del ecuador. Estas diferencias determinan la cobertura y alcance del satélite, impactando su aplicación, como en satélites de observación o meteorológicos .
The first satellite launches by countries like the Soviet Union, United States, and others marked a significant leap in national and global space capabilities. The Soviet Union's launch of Sputnik 1 in 1957 initiated the space race, emphasizing the geopolitical importance of space technology . Subsequent launches by other nations, such as the United States with Explorer 1, contributed to advancements in scientific knowledge and military applications, establishing technological credentials and asserting national prowess in space technology .
Antisatellite weapons, also known as satellite killers, are satellites designed to destroy enemy satellites and other orbital targets. They can be armed with kinetic projectiles or use energy or particle weapons to destroy satellites, ballistic missiles, or MIRVs .
Los satélites de órbita baja (LEO) están a altitudes de 700 a 2,000 km y tienen períodos orbitales de 80 a 150 minutos, lo que les permite estar más cerca de la Tierra y, por tanto, captar detalles más finos . Los satélites de órbita media (MEO) se sitúan entre 10,000 y 20,000 km, y generalmente son utilizados para navegación, como los satélites GPS, con períodos orbitales de 10 a 14 horas . Finalmente, los satélites geoespaciales (GEO) están colocados a una altura de 36,000 km sobre el ecuador, giran sincronizados con la Tierra con un período orbital de 24 horas, haciendo posible que permanezcan siempre sobre el mismo punto .
Modern communication satellites use geosynchronous orbits that maintain a fixed position relative to a specific point on Earth, allowing constant communication services. Advances in technology such as higher frequency bands, improved materials for construction, and more efficient energy systems have increased bandwidth and reliability of signals, enabling better data transfer rates and expanding their utility from simple telecommunication to complex Internet services .
Satellites contribute to environmental monitoring by using various types of sensors to observe and collect data on climate patterns, natural disasters, and ecological changes. They typically employ polar orbits, allowing them to repeatedly cover the entire Earth's surface, which is essential for comprehensive environmental monitoring . Geostationary satellites also support these activities by providing constant observations of specific areas, contributing to the study of atmospheric conditions .
Los satélites de navegación se utilizan para determinar con precisión la posición geográfica de un receptor en la Tierra. El uso más común de estos satélites es el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), que proporciona información de ubicación y hora a dispositivos alrededor del mundo en tiempo real, siendo esencial para aplicaciones civiles y militares .