La conquista de México
Los milenios de Mesoamérica, gloriosa y libre de cualquier sojuzgamiento externo,
llegaron a su fin en el siglo XVI. La invasión o conquista española provocó
destrucción y trauma. Sin embargo, contrario a lo que se suele pensar, los
dramáticos aconteceres ocurridos entre 1519 y 1521, aunque afectaron
hondamente a Mesoamérica, no trajeron consigo su total desaparición.
Ni la dicha conquista concluyó en 1521 ni tampoco se produjo de repente en 1519.
Como vamos a verlo, invasión o conquista sólo se tornan realmente comprensibles
abarcando un contexto temporal mucho más amplio. Éste se traslapa y coincide en
buena parte con las últimas décadas de vida mesoamericana autónoma y con los
siglos de lo que han sido la Nueva España y el México independiente, en cierto
modo hasta nuestros días. Significa esto que no fue súbito sino paulatino el
desmantelamiento de muchas de las instituciones y elementos mesoamericanos de
carácter político, social, religioso y económico.
Y también implica que, a pesar de tal desmantelamiento, los pueblos indígenas,
rebelándose unas veces. y otras en resistencia pasiva y en forma clandestina,
defendieron y mantuvieron aspectos clave de su antigua visión del mundo,
creencias, tradiciones y prácticas rituales y, desde luego, también sus lenguas.
A la luz de estos hechos. y como parte del conjunto de aportaciones incluidas en
Arqueología Mexicana sobre periodización o Tiempo Mesoamericano, mostraré
cuán simplista es presentar la conquista de México como algo que ocurrió en pocos
años y trajo consigo la muerte de la cultura mesoamericana.
Con esto en mente. subdividiré este acercamiento al tema de la Conquista en tres
partes: 1) sucesos cercanos que la hicieron posible; 2) momentos clave en la gran
confrontación; 3) ulteriores enfrentamientos y perduración de Mesoamérica.
Sucesos que hicieron posible la Conquista
Bien sabido es que Cristóbal Colón zarpó con la intención de llegar al oriente por el
rumbo del poniente. Persuadido estuvo hasta su muerte de que había llegado a los
extremos de la India y muy cerca de Cipango y de Catay. No pudo, sin embargo,
ufanarse de haber contemplado las ciudades y pueblos ricos en oro y otros tesoros
que debían hallarse no lejos de sus descubrimientos.
Entrevió al menos Colón que, navegando más allá de las islas descubiertas, se
extendía un enorme litoral, indicio de la existencia de una gran masa de tierra. Esto
lo confirmaban uno de sus viajes y los de otros navegantes. Juan Caboto, al servicio
de Inglaterra, había llegado a Terranova. Alonso de Ojeda había tocado la que más
tarde se llamó Venezuela. El cosmógrafo Juan de la Cosa y Rodrigo de Bastidas
también habían avistado las costas de América del Sur. A su vez. Pedro Álvarez
Cabral llegó a los litorales de Brasil. Juan Díaz de Solís y Américo Vespucio habían
alcanzado tierras aún más meridionales. Era ya indudable que una gran masa de
tierra se extendía, como una muralla, de norte a sur, impidiendo proseguir la
navegación a las anheladas Indias. Juan de la Cosa así lo mostró en su célebre
mapa y también otros cartógrafos que lo siguieron.
Sólo que en todos los lugares descubiertos no había rastros de ciudades con los
anhelados tesoros, aunque de vez en cuando se oían rumores que atizaban el ansia
de conocer y la codicia. Así las cosas, Juan Ponce de León, navegando en 1513
desde Puerto Rico, tocó otra tierra a la que llamó Florida. Cuatro años después, el
gobernador de Cuba, Diego Velázquez, despachó una nueva expedición más allá
de las islas, con Francisco Hernández de Córdoba al frente. Sus naves llegaron a
Isla Mujeres y a las costas de Yucatán. Por vez primera se tuvo entonces noticia
cierta de la existencia de gente que vivía en ciudades y pueblos con templos y
palacios. Un año después zarpó también de Cuba Juan de Grijalva, quien avanzó
hasta Cozumel y recorrió parte del litoral del Golfo de México. El relato que acerca
de esto escribió su capellán, Juan Díaz, ltinerario de la armada, pronto se difundió
en España y otros lugares de Europa. Entre otras muchas cosas habían ellos
arribado “a un gran pueblo que, visto desde el mar, no parecía menos que Sevilla”.
Señuelo muy grande fue penetrar ya en definitiva en esa tierra, hacer en ella
asentamiento, conquistarla y adueñarse de sus riquezas. A punto fijo no se sabía si
era parte de Catay o de la India. Correspondió a Hernán Cortés no sólo averiguarlo
sino invadir ese país para someterlo a la corona de Castilla y hacerlo parte de la
cristiandad. Mesoamérica, con todas sus maravillas, iba a compensar el fracaso de
no haber llegado a las anheladas Indias.
Cuando, en 1519 y al año siguiente, escribió Cortés sus primeras cartas al
emperador, despertaron tanta admiración que algún tiempo después otro
cosmógrafo, Johannes Schoner, redactó un opúsculo en el que sostuvo que esa tan
opulenta Tenochtitlan no podía ser otra sino Quinsay, la metrópoli del sur de la
China. De este modo, en medio de oscuridades, Mesoamérica se tornó presente.
Su invasión fue inevitable.
Momentos claves en la gran confrontación
Acerca de esto tenemos testimonios de los vencedores y también de los vencidos,
todos de enorme dramatismo. Momentos muy afortunados para Cortés fueron su
encuentro con Jerónimo de Aguilar y luego con Malintzin. Éstos le facilitaron la
comunicación con los principales pobladores de esas tierras, mayas y nahuas.
Decisión sagaz de Cortés fue establecer el primer ayuntamiento en Veracruz.
Gracias a esto quedó dueño de la situación, teniendo sobre sí a nadie más que al
emperador. Favorable le fue también la reacción de Motecuhzoma al enterarse de
su llegada, de todo lo cual nos habla la Visión de los Vencidos. Con sus dudas y
angustia terminó al fin recibiendo a Cortés como huésped en Tenochtitlan.
La llegada de Pánfilo de Narváez marcó otro momento clave. Enviado por el
gobernador de Cuba para quitar el mando y apresar a Cortés, no sólo fracasó en su
intento sino que, en Zempoala, el derrotado fue él. La mayor parte de sus hombres
acrecentó el ejército de Cortés.
Pero la buena estrella de éste estuvo entonces a punto de eclipsarse. El codicioso
y arrogante Pedro de Alvarado, que había quedado al mando en Tenochtitlan,
pretendió acabar con cualquier resistencia mexica perpetrando la que se conoce
como matanza del Templo Mayor.
Momento de audacia, vida o muerte, fue el que vivió Cortés al regresar a la metrópoli
mexica. Él y todos cuantos lo seguían abandonaron la ciudad. En su huida muchos
perecieron acosados por los guerreros indígenas. Para él fue ésa la noche triste.
Los relatos españoles, y también los mexicas, hablan entonces de la muerte de
Motecuhzoma. Confortado por sus aliados tlaxcaltecas, Cortés decidió volver.
Construyó bergantines para asediar por agua a la ciudad. Cerca de 80 días se
prolongó su sitio. Actos heroicos hubo por ambas partes. Al fin, el 13 de agosto de
1521, Tenochtitlan cayó en sus manos. El joven soberano que dirigió la resistencia,
Cuauhtémoc, fue hecho prisionero. Cantos tristes en náhuatl lo recuerdan y también
lo refiere con gran fuerza el soldado cronista Bernal Díaz del Castillo.
La conquista de México o del imperio azteca fue un proceso histórico ocurrido entre los
años 1517 y 1521. Desde la llegada de los primeros castellanos a las costas de los pueblos
mayas hasta la caída de Tenochtitlan a manos de Hernán Cortés y sus aliados indígenas.
Evidentemente este fue el hecho principal que permitió posteriormente ampliar los dominios
españoles por toda Mesoamérica y la fundación de nuevos reinos y ciudades a lo largo y
ancho del siglo XVI.
Expansión española por el Caribe
Desde el año del Descubrimiento de América los castellanos se fueron expandiendo por todo
el Mar Caribe. Era natural que tarde o temprano llegasen a territorios mexicas. La base
inicial de dicha expansión fue la isla Española, actual Santo Domingo, cuya conquista
fue completada por el gobernador Frey Nicolás de Ovando en 1504. Posteriormente y
siempre bajo órdenes reales fueron enviándose expediciones de conquista y colonización a
Panamá en 1508 con Vasco Núñez de Balboa, Puerto Rico con Juan Ponce de León y Jamaica
con Juan de Esquivel en 1509 y Cuba en 1511 con Diego Velázquez de Cuéllar. Desde
Panamá el gobernador Pedrarias Dávila iniciaría la conquista del istmo centroamericano
dirigiendo expediciones hacia el norte y desde Cuba en 1519 se lanzaría la conquista de
México.
Primera llegada documentada de españoles a Mesoamérica
La primera vez, aproximadamente por el año 1511, que se tiene constancia documental de la
presencia de españoles en la zona de Yucatán fue debido al naufragio de una carabela que
viajaba hacia Santo Domingo y que fue arrastrada por una gran tormenta y terminó
estrellándose contra las costas mayas del Yucatán. Los viajeros y tripulación de la carabela
que no murieron en el naufragio fueron capturados y sacrificados por los indios mayas,
excepto Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, que lograron sobrevivir y que fueron
encontrados posteriormente.
Primeras expediciones organizadas: Francisco Hernández de Córdoba y Juan de
Grijalva
Aquellos hechos de 1511 fueron aislados, la corona española aún no había mostrado interés
por esas tierras, pero a partir de 1516 se intensificaron los esfuerzos para llegar más allá y
valorar si eran solamente unas islas o había algo mucho más grande e interesante. En 1517
el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, envió al capitán Francisco Hernández de
Córdoba con 3 naves y 150 hombres navegando las costas de la península del Yucatán
y entrando en contacto con los mayas y viendo una de sus grandes ciudades, ante la que
quedaron impresionados. Llevaron esas nuevas noticias a Cuba, generando gran expectación
y rápidamente se pusieron manos a la obra para organizar una nueva expedición. Esta vez el
mando fue entregado al capitán Juan de Grijalva, compuesta de 4 naves y 240 hombres.
Partieron en el mes de abril de 1518. Costearon el Golfo de México por Catoche, Tabasco y
llegaron al río Tuxpán en donde se produjo el primer encuentro entre un gobernador de
Moctezuma II y un español.
Ruta de Cortés desde Veracruz hasta Tenochtitlan
Expedición de Hernán Cortés
Tras el éxito de estas últimas expediciones Diego Velázquez no tardó en preparar una nueva
aventura para continuar explorando las costas mexicanas buscando algún punto conveniente
para poblar y fundar ciudades, aunque este no era oficialmente el motivo de la misma, sino
comerciar y explorar únicamente. Aún no sabían que en el interior de esas costas se
encontraba el gran imperio azteca, si bien y habían oído algunas historias sobre grandes
ciudades y riquezas.
El capitán elegido para esta expedición de conquista de México fue Hernán Cortés.
Rápidamente se pusieron en marcha los preparativos y lograron reunir once naves,
quinientos cincuenta hombres y dieciséis caballos. Partieron de la ciudad cubana de
Trinidad el 18 de febrero de 1519 llegando a los pocos días a la isla de Cozumel.
Allí se produjo el primer contacto de la expedición de Hernán Cortés con indígenas
mayas en donde fueron agasajados con regalos y celebraron una ceremonia religiosa. Pero
el tema religioso no gustó mucho a los españoles que intentaron convencer a los jefes mayas
de que su Dios era mejor que los suyos y sin avisar agarraron los ídolos mayas y los lanzaron
por las escaleras del templo sustituyéndolos por una cruz y una imagen de la Virgen. Los
jefes mayas trataron de mantener la calma y no entrar en conflicto con sus invitados.
Finalmente y en paz partieron y fueron en búsqueda del río de Grijalva.
Primer enfrentamiento contra los mayas: Batalla de Centla
La expedición llegó el 11 de marzo de 1519 a la desembocadura del río Grijalva, junto a la
ciudad de Potonchán, donde se produjo la primera batalla de la expedición de la conquista de
México. Fueron atacados por los indios chontales. Hernán Cortés intentó tomar la ciudad
mediante una maniobra de distracción pero fueron sorprendidos y tuvieron que atacar de
frente a los numerosos indios venciéndoles tras una dura la batalla, la primera entre mayas y
españoles: la batalla de Centla. La ciudad fue tomada en nombre del rey de España y se
realizaron todos los trámites legales y se fundó la villa de Santa María de la Victoria,
primera ciudad hispana construida en Mesoamérica. En este lugar fue donde los caciques
mayas entregaron a varias mujeres a los capitanes españoles como símbolo de paz y amistad
entre ambos pueblos. Entre ellas la famosa Malinche que actuaría de intérprete entre el maya
y el nahuatl. Allí pasaron varios días para descansar y curar a los heridos y finalmente
partieron hacia el norte costeando la costa del Golfo de México hasta llegar a San Juan
de Ulúa en donde fundaron la Villa Rica de la Vera Cruz.
Fundación de Veracruz, Cortés Justicia Mayor
Fue aquí en la Villa Rica de la Vera Cruz donde los españoles establecieron contacto por
primera vez con emisarios del tlatoani Moctezuma para informarle sobre quiénes eran y
qué querían esos extranjeros recién llegados. Éstos les dijeron que no tenían nada que temer,
que solo querían explorar y comerciar con los nativos. Fueron agasajados por los jefes nativos
y se realizaron celebraciones con demostración de la caballería y la infantería española. Los
jefes mayas quedaron impresionados.
Pero la inquietud comenzó a prender en algunos expedicionarios españoles que consideraban
que ya habían explorado y logrado bastante y que ya era de volverse a la pacífica Cuba, pero
esto significaría para Cortés entregarse al enfadado gobernador Diego Velázquez y tener que
entregarle el, para él, corto resultado del viaje. Por ello mediante una argucia legal tomó el
poder de la expedición en nombre del rey de España en vez de en nombre del gobernador
de Cuba por lo que ya esos hombres tendrían que obedecerle a él y podrían continuar adelante
sin verse debilitados por abandonos o incluso pudiesen llevarse alguna de las naves.
Los totonacas: los primeros aliados de Hernán Cortés
La vida continuaba en Veracruz de forma muy díficil y complicada. Se habían dado cuenta
de que el lugar no era el más adecuado para vivir y comenzaron a explorar los alrededores en
busca de un lugar más apto. En una de esas exploraciones contactaron con los totonacas, unos
nativos mayas tributarios de los mexicas, y éstos les invitaron a visitarles en la ciudad de
Cempoala y conocer a sus dirigentes. Para allá fue Cortés con algunos hombres y se
entrevistaron con ellos. Les dijeron que los mexicas les tenían sometidos a una tiranía
insoportable robándoles a jóvenes para sacrificarlos o usarlos como esclavos, cuantiosos
tributos y también abusaban de sus mujeres. Cortés vio la oportunidad y les ofreció aliarse
con ellos para quitarse el yugo mexica de encima. Los totonacas aceptaron sin dudarlo. Estos
indígenas serían los que posibilitaron junto a otros muchos la conquista de México por los
españoles gracias a su apoyo local y el aporte de numerosos guerreros.
Partida a Tenochtitlán
Una vez asegurada la alianza con los totonacas y reforzadas las defensas de Veracruz Cortés
dio dos nuevos golpes de mano para afianzar la expedición: envió una nave con emisarios
a Castilla para informar y justificar sus acciones ante el rey Carlos I de España y ante
las insistentes protestas de los partidarios de regresar a Cuba embarrancó las naves que les
quedaban para evitar la huida de esos descontentos, que tuvieron tragarse sus protestas y
seguir colaborando en esa alocada aventura.
A mediados de agosto de 1519 ya tenían todo preparado y partieron hacia la capital
mexica. La expedición estaba compuesta por 15 caballos, 400 soldados de infantería, 200
cargadores y 1000 totonacas. Por el camino fueron visitando diversos pueblos que les dieron
una buena acogida proporcionándoles alojamiento y alimento.
LECTURA RECOMENDADA:
Todo sobre la Independencia de México
La independencia de México fue la culminación de un proceso histórico ocurrido entre los años 1810
y 1821 que llevó a que el virreinato de la Nueva España se separase de España y comenzara su
andadura independiente.
Batalla de Tlaxcala
Pero el “camino de rosas” que parecía que estaba siendo esta conquista de México
terminó a las puertas de la ciudad de Tlaxcala. Un pueblo que no había sido sojuzgado
nunca por los mexicas y que quería mantener su identidad e independencia. Recibieron a los
extranjeros y sus aliados totonacas atacándolos frontalmente pero fueron rechazados por la
artillería y la caballería españolas que les pusieron en fuga capturando a sus jefes. Finalmente
no tuvieron más remedio que rendirse y aliarse con los españoles al darse cuenta de que no
eran aliados de los mexicas, sus grandes enemigos. Estos hechos llegaron a conocimiento de
Moctezuma que continuó enviando emisarios invitando a los españoles a volverse atrás y no
seguir su camino hacia Tenochtitlán. Pero no hicieron caso y siguieron adelante.
En estos días ocurrió un hecho mágico: una pequeña expedición de españoles comandada por
el capitán Diego de Ordás vieron que el volcán Popocatepetl estaba en erupción y decidieron
subir a verlo más de cerca. Cuando llegaron a la cima quedaron sorprendidos cuando
pudieron contemplar todo el valle de México con Tenochtitlán en el centro del lago. Fue la
primera vez que un europeo veía semejante espectáculo.
Llegada de los españoles a la ciudad sagrada de Cholula
Descansaron varias semanas en Tlaxcala y un día llegaron varios emisarios de la ciudad
sagrada de Cholula invitándoles a visitarles, pero los tlaxcaltecas les avisaron de que podía
ser una traición. Cholula era aliada de los mexicas y grandes enemigos suyos. Pero la
conquista de México no podía frenarse mucho tiempo. Cortés no hizo caso y salió en
dirección a esta nueva ciudad. Allí ya les estaban esperando los máximos mandatarios
cholultecas que atendieron muy amablemente y agasajaron a sus visitantes. Pero al poco
tiempo fueron desentendiéndose de los españoles y provocando la ira de Cortés que protestó
a los caciques nativos además de interrogarles por una serie de detalles que habían podido
observar y que les hizo sospechar que había alguna traición preparada en su contra.
Efectivamente, tuvieron que reconocer que habían recibido órdenes de Moctezuma de
entretenerles en la ciudad y que a las afueras de la misma había un ejército mexica esperando
para acabar con ellos. La reacción española y tlaxcalteca fue inmediata y tomaron
violentamente la ciudad acabando con multitud de cholultecas asesinados principalmente por
los tlaxcaltecas que eran enemigos suyos.
La última ciudad antes de Tenochtitlan había caído. Ya solo quedaba descansar tras estas
luchas y preparar la entrada en la capital mexica.