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Crítica de Marcuse: Hombre Unidimensional

Marcuse realiza una crítica a la sociedad industrial avanzada, señalando que ha logrado contener el cambio social a través de su gran productividad y nivel de vida cada vez mayor, lo que paraliza la oposición de los individuos. La teoría crítica enfrenta dificultades para trascender esta sociedad debido a que sus categorías críticas pierden significado. Marcuse plantea que la sociedad oscila entre la posibilidad de cambio cualitativo o de fuerzas que puedan romper su contención, siendo la primera opción la que domina

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Crítica de Marcuse: Hombre Unidimensional

Marcuse realiza una crítica a la sociedad industrial avanzada, señalando que ha logrado contener el cambio social a través de su gran productividad y nivel de vida cada vez mayor, lo que paraliza la oposición de los individuos. La teoría crítica enfrenta dificultades para trascender esta sociedad debido a que sus categorías críticas pierden significado. Marcuse plantea que la sociedad oscila entre la posibilidad de cambio cualitativo o de fuerzas que puedan romper su contención, siendo la primera opción la que domina

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UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA Y TECNLÓGICA DE COLOMBIA UPTC – TUNJA

ESCUELA DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN


LICENCIATURA EN FILOSOFIA
SEMINARIO DE AUTOR SIGLO XX-II (TEORIA CRITICA)
TEMA: "EL HOMBRE UNIDIMENSIONAL” DE HERBERT MARCUSE
DOCENTE: HERNAN MARTINEZ FERRO
JAVIER RICARDO RAMIREZ RAMIREZ

LA PARÁLISIS DE LA CRÍTICA: UNA SOCIEDAD SIN OPOSICIÓN

Marcuse realiza una crítica a la sociedad industrializada existente, específicamente ante la


inmovilidad de los individuos a oponerse a la inercia que produce el capitalismo, como
un universo donde no caben alternativas de vida. Plantea la sociedad industrial avanzada
como cada vez más rica, más grande y defensa a través del peligro instalado en ella. La
estructura de defensa hace la vida más fácil para una gran cantidad de gente y extiende así,
el dominio del hombre sobre la naturaleza. Bajo estas circunstancias la totalidad parece
tener el aspecto mismo de la Razón. Aunque esta sociedad es irracional como totalidad. Su
productividad destruye el libre desarrollo de las necesidades y facultades humanas.

Las capacidades (intelectuales y materiales) de la sociedad contemporánea son mayores que


nunca, lo que significa que la dominación de la sociedad sobre los individuos es mayor que
nunca.

Los propósitos de la teoría crítica contemporánea, en este ámbito, son investigar las raíces
de estos desarrollos y examinar sus alternativas históricas, generando una teoría que analice
a la sociedad para mejorar las condiciones humanas. Nuestra sociedad para Marcuse “se
caracteriza antes por la conquista de las fuerzas sociales centrífugas por la tecnología que
por el terror, sobre la doble base de una abrumadora eficacia y un nivel de vida cada vez
más alto”1. Investigar y analizar las raíces de estos desarrollos otra vez de sus alternativas
históricas es parte del desarrollo mismo de una teoría crítica de la sociedad contemporánea.

A través de los juicios de valor, la forma establecida de organizar la sociedad se mide


enfrentándola a otras formas posibles, que se supone pueden aliviar al hombre la lucha por
la existencia. Desde el principio toda teoría crítica se enfrenta así con el problema de la
objetividad histórica, un problema que se establece en los dos puntos donde el análisis
implica juicios de valor:

1
Marcuse, Herbert (1965): El hombre unidimensional: ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial
avanzada. México: Editorial Joaquín Mortiz. Introducción (Pág. 20)
1. “El juicio que afirma que la vida humana merece vivirse y que puede y debe ser
hecha digna de vivirse. Este juicio subyace a todo esfuerzo intelectual, es el a priori
de la teoría social y su rechazo niega la teoría misma”2.
2. “El juicio de que, en una sociedad dada, existen posibilidades específicas para un
mejoramiento de la vida humana, y formas y medios específicos para realizar esas
posibilidades. El análisis crítico tiene que demostrar la validez objetiva de estos
juicios y la demostración tiene que realizarse sobre bases empíricas”3.

La teoría social está asociada a las alternativas históricas que amenazan a la sociedad
establecida, como fuerzas y tendencias subversivas. Los valores ligados a esta alternativa se
convierten en hechos al ser trasladados a la realidad mediante la práctica histórica. Los
conceptos teóricos culminan en el cambio social. Pero en esta etapa la sociedad industrial
avanzada confronta la crítica. El progreso técnico se extiende hasta ser todo un sistema de
dominación y coordinación, crea “formas de vida (y de poder) que parecen reconciliar
todas las fuerzas que se oponen al sistema o refutar toda protesta en nombre de las
perspectivas históricas de liberación del esfuerzo y la dominación”4.

La sociedad contemporánea parece ser capaz de contener el cambio social, cambio que
establecería instituciones esencialmente diferentes, una nueva dirección del proceso
productivo, nuevas formas de existencia humana. Esta contención de cambio social es quizá
el logro más singular de la sociedad industrial avanzada. Para mostrar cómo fueron
alteradas las bases de la crítica, Marcuse recurre a una comparación entre la etapa formativa
de la teoría de la sociedad industrial y su situación actual. En sus orígenes la crítica de la
sociedad industrial alcanzo la precisión en una mediación histórica entre la teoría y la
práctica, los valores y los hechos las necesidades y los fines. Esta mediación se desarrolló
en la conciencia y en la acción política de dos grandes clases enfrentadas de la sociedad:
burguesía y proletariado. El desarrollo capitalista, con los años, ha alterado la estructura y
la función de estas dos clases de modo tal que ya no parecen ser agentes de transformación
histórica.

Ante la ausencia de agentes y factores manifiestos de cambio social, la crítica regresa así a
un alto nivel de abstracción, no hay terreno alguno donde se encuentren la práctica y la
teoría, el pensamiento y la acción se encuentran. El análisis crítico sigue insistiendo en que
la necesidad de un cambio cualitativo es más urgente que nunca y necesario para la
sociedad como totalidad en cada uno de sus miembros.

Existe para Marcuse una distinción entre la conciencia falsa y la verdadera, a través de la
cual el hombre deberá negar lo positivo, rechazar; ya que la sociedad establecida consigue
reprimir en la medida en que es capaz de repartir los bienes en una escala cada vez mayor,
2
Ibíd.
3
Ibíd. Pág. 21
4
Ibíd. Pág. 22
y de usar la conquista científica de la naturaleza para la conquista científica del hombre.
Enfrentada con el carácter total de los logros de la sociedad industrial avanzada la teoría
crítica se encuentra sin elementos racionales necesarios para trascender esta sociedad. Las
categorías de una teoría social crítica, eran conceptos esencialmente negativos y
oposicionales, que definían las contradicciones reales en la sociedad europea del siglo XIX,
la misma categoría de (sociedad) expresaba el conflicto entre lo político y lo social, al igual
“«individuo», «clase», «privado», «familia» denotaban esferas y fuerzas que no estaban
integradas todavía con las condiciones establecidas; eran esferas de tensión y
contradicción.”5 Con la creciente integración de la sociedad industrial, estas categorías
están `perdiendo su connotación crítica y tienden a hacerse términos descriptivos u
operacionales.

La sociedad industrial moderna es la identidad total de lo positivo y lo negativo; es la


totalidad lo que está en cuestión. Para Marcuse esta cuestión ambigua comprende al
hombre unidimensional, el cual oscilara continuamente entre dos hipótesis:

1. “Que la sociedad industrial avanzada es capaz de sostener un cambio cualitativo


para el futuro previsible”6.
2. “Que existen fuerzas y tendencias que pueden romper esta contención y hacer
estallar a la sociedad”7.

Estas dos tendencias están ahí, una al lado de la otra, aunque la primera es la que domina.
El análisis está centrado en la sociedad industrial avanzada, en la que el aparato técnico de
producción y distribución funciona como un sistema que determina a priori el producto del
aparato, tanto como las operaciones realizadas para servirlo y extenderlo, en esta sociedad
el aparato productivo tiende a hacerse totalitario en el grado en que determina las
ocupaciones, actitudes, aptitudes socialmente necesarias, como también las necesidades y
aspiraciones individuales.

La tecnología sirve para instituir formas de control social y de cohesión social más efectiva
y más agradable. La tendencia totalitaria de estos controles parece afirmarse en otro
sentido, extendiéndose a las zonas del mundo menos desarrolladas e incluso preindustriales
creando similitudes con el capitalismo y el comunismo. La tecnología como tal no puede
ser separada del empleo que se hace de ella, la sociedad tecnológica es un sistema de
dominación que opera ya en el concepto y en la construcción de técnicas.

La manera en que una sociedad organiza la vida de sus miembros implica una elección
inicial entre las alternativas históricas que están determinadas por el nivel heredado de
cultura material e intelectual. La elección es el resultado de los juegos de intereses

5
Ibíd. Pág. 24
6
Ibíd. Pág. 25
7
Ibíd.
dominantes. Es un proyecto de realización entre otros; pero una vez q este proyecto opera
en las instituciones y relaciones básicas, tiende a hacerse exclusivo y a determinar el
desarrollo de la sociedad como totalidad. En tanto que, universo tecnológico, la sociedad
industrial avanzada es un universo político, es la última etapa de la realización de un
proyecto histórico especifico, es decir la experimentación, transformación y organización
de la naturaleza como simple material de la dominación.

Conforme todo el proyecto se desarrolla, configura así todo el universo del discurso y la
acción, de la cultura intelectual y material. En el medio tecnológico la cultura, la política y
la economía, se unen en el sistema omnipresente que devora o rechaza todas las
alternativas. La productividad y el crecimiento potencial en este sistema estabilizan la
sociedad y contienen el progreso técnico dentro del marco de la dominación. La razón
tecnológica se ha hecho razón política.

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