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La Traición de Lucifer y el Libre Albedrío

El capítulo describe cómo Lucifer, el ángel más cercano a Dios, comenzó a cuestionar las leyes divinas y desarrolló una teoría llamada "la ciencia del bien y del mal" que proponía un nuevo sistema de gobierno basado en el equilibrio entre el bien y el mal. Aunque Dios advirtió sobre las consecuencias de apartarse de Él, Lucifer planeó una rebelión para imponer su nueva teoría en el universo.
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La Traición de Lucifer y el Libre Albedrío

El capítulo describe cómo Lucifer, el ángel más cercano a Dios, comenzó a cuestionar las leyes divinas y desarrolló una teoría llamada "la ciencia del bien y del mal" que proponía un nuevo sistema de gobierno basado en el equilibrio entre el bien y el mal. Aunque Dios advirtió sobre las consecuencias de apartarse de Él, Lucifer planeó una rebelión para imponer su nueva teoría en el universo.
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29/6/2014 Libro de Melquisedec: Historia del Universo Capítulo 2

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Libro de Melquisedec
El Libro de Melquisedec es una traducción al español de uno de los Rollos del Mar Muerto encontrado en la
Cueva 11 en el desierto de Qumrán, al norte del Mar Muerto.

DOMINGO, 14 DE ABRIL DE 2013 ARCHIVO DEL BLOG


► 2012 (32)

Historia del Universo Capítulo 2 ▼ 2013 (6)


▼ abril (3)
Historia del Universo
Capítulo 1
Historia del Universo
Capítulo 2
Capítulo 2
Historia del Universo
Capítulo 3
Una eternidad de armonía y paz. Lucifer, trasmisor de las revelaciones del Padre a sus
ángeles. Asambleas en planetas capitales. La obediencia a las leyes divinas, ► agosto (3)
fundamento de progreso y felicidad. Lucifer es atraído por las tinieblas del abismo.
Lucifer, creado para la Luz. Intervención de un Padre amoroso. La gran lucha interior
DATOS PERSONALES
de Lucifer. El don del libre albedrío. Teoría de la ciencia del bien y del mal.
Fundamentos del reino del Eterno. Traición de Lucifer y de un tercio de las huestes. El
Seguir 23
Eterno advierte sobre el rompimiento de la Fuente de la Vida. El Universo puesto a
prueba. El inconsolable llanto del Padre. El misterioso abismo, significado simbólico del Ver todo mi perfil
reino de la rebeldía. Comienzo de la creación del planeta Tierra.

1 El tan esperado sueño del Creador se concretizaba. Ahora, como Padre cariñoso,
conducía a las criaturas a través de una eternidad de armonía y paz. En virtud del
cumplimiento de las leyes divinas, el Universo se expandía en felicidad y gloria. Había
un fuerte celo de amor, que a todos unía fuertemente. Los seres racionales, dotados de
la capacidad de un desenvolvimiento infinito, encontraban indescriptible placer en
aprender los inagotables tesoros de La Sabiduría divina, transmitiéndolos a los
semejantes. Eran como canales por medio de los cuales La Fuente de la Eterna Vida
nutría a todos de amor y luz.
2 En Jerusalén, los ministros del reino se reunían ante el soberano Rey, siempre
prontos a cumplir Sus propósitos. Era a través de Lucifer que el Eterno ponía de
manifiesto Sus designios. Después de recibir una nueva revelación, él prontamente la
transmitía a las huestes angelicales. Éstas, a su vez, la compartían con la creación.
En célebre vuelo los ángeles se dirigían hacia los planetas capitales, donde, en
grandes asambleas, se reunían los representantes de los demás mundos. En muchas
de esas asambleas, Lucifer se hacía presente, llenando a los participantes de alegría y
de admiración. Perfecto en todas las virtudes, él los cautivaba con su simpatía.
3 Ningun otro ángel conseguía revelar como él los misterios del amor del Eterno. El
Universo, alimentándose de la Fuente de la Vida, se expandía en una eternidad de
perfecta paz. La obediencia a las leyes divinas era el fundamento de todo progreso y
felicidad. Aunque conscientes del libre albedrío, jamás había subido al corazón de
ninguna criatura el deseo de apartarse del Creador. Así fue por mucho tiempo, hasta
que tal problema irrumpió en la vida de aquél que era el más íntimo del Eterno.
4 Lucifer, que había dedicado su vida al conocimiento de los misterios de la luz, se
sintió poco a poco atraído por las tinieblas. El Rey del Universo, a los ojos de quien
nada puede ser encubierto, acompañó con tristeza sus pasos en el camino

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29/6/2014 Libro de Melquisedec: Historia del Universo Capítulo 2

descendente que lleva a la muerte. Al principio, una pequeña curiosidad llevó a Lucifer a
aproximarse a aquél abismo profundo. Contemplándolo, comenzó él a indagar el
porqué de no poder comprender su enigma.
5 Regresando a su lugar de honra, junto al trono, se postró ante el divino Rey,
suplicándole: —Padre, dame a conocer los secretos de las tinieblas, así como me
revelas la luz. — Ante la petición del hermoso ángel, el Eterno, con voz expresiva de
tristeza, le dijo: —Hijo mío, tú fuiste creado para la luz, que es vida. — Convenciéndose
de que el Creador no le revelaría los tesoros de las tinieblas, Lucifer decidió
comprender por sí mismo el enigma. Se Juzgaba capacitado para tanto. Con esta triste
decisión, el príncipe de los ángeles permitió que surgiese en su corazón una mancha
de pecado que podría traer una catástrofe para el Universo.
6 Solo Dios sabía lo que pasaba en el corazón de Lucifer. El ángel, que había sido
creado para ser el portador de la luz, estaba divorciándose en pensamientos del
bondadoso Creador que, en un esfuerzo de impedir el desastre, le rogaba permanecer
a Su lado. Una tremenda lucha comenzó a trabarse en su interior. El deseo de conocer
el sentido de las tinieblas era inmenso, con todo, los ruegos de aquél amoroso Padre, a
quién no quería también perder, lo torturaban. Viendo el sufrimiento que su actitud
causaba al Creador, a veces demostraba arrepentimiento, pero volvía a caer.
7 Antes de crear el Universo, Dios ya había previsto la posibilidad de una rebelión. El
riesgo de conceder libertad a las criaturas era inmenso, mas, sin este don, la vida no
tendría sentido. El Eterno no quería reinar sobre robots, programados para hacer
solamente Su voluntad. El quería que la obediencia fuese fruto del reconocimiento y del
amor, por eso decidió correr el gran riesgo. Aunque proseguía en la búsqueda del
sentido de las tinieblas, Lucifer no pretendía abandonar la luz.
8 Se esforzaba por llegar a una combinación entre esas partes que, en el reino del
Eterno, coexistían separadas. Finalmente, con un sentimiento de exaltación, concibió
una teoría engañosa, que pretendía presentar al Universo como un nuevo sistema de
gobierno, superior al gobierno del Eterno. Denominó a su teoría “la ciencia del bien y del
mal". Estructurada en la lógica, la ciencia del bien y del mal se reveló atrayente a los
ojos de Lucifer, pareciendo descorrer un sentido de vida superior a aquél ofrecido por el
Creador, cuyo reino posibilitaba solamente el conocimiento experimental del bien.
9 En el nuevo sistema, habría equilibrio entre el bien y el mal, entre el amor y el
egoísmo, la luz y las tinieblas. A lo largo del tiempo en que madurara en su mente la
ciencia del bien y del mal, Lucifer sabría guardarla en secreto delante del Universo.
Continuaba en su puesto de honra, cumpliendo la función de Portador de la Luz. Sin
embargo, por más que procuraba fingir, su semblante ya no revelaba alegría en servir
al Eterno. El divino Rey, que sufría en silencio, procuraba, por medio de Sus
revelaciones de amor, preparar a las criaturas racionales para la gran prueba que se
aproximaba.
10 Sabía que muchos darían oído a la tentación, volviéndole la espalda. La noche de la
prueba haría sobresalir, sin embargo, a los verdaderos fieles —aquéllos que servían al
Creador no por interés, sino por amor. —Al ver que la hora de la prueba llegaba, y que
Lucifer estaba listo para traicionarlo delante del Universo, el Eterno, que jamás había
cesado de revelar los tesoros de su sabiduría, se torno silencioso y contemplativo.
11 El silencio hizo revivir en el corazón de las huestes el recuerdo de aquella primera
excursión sideral, cuando, después de mostrarles las riquezas del reino de la luz, Dios
se tornó silencioso ante aquél abismo. Se acordaban de Sus palabras: "Todos los
tesoros de la luz estarán abiertos a vuestro conocimiento, menos los secretos ocultos
por las tinieblas. Sois libres para servirme o no. Amando la luz estaréis ligados a la
fuente de la vida”. Lucifer, que había comenzado a codiciar el trono de Dios, le indagó el
motivo de Su silencio. El Creador, contemplándolo con infinita tristeza, le dijo: "Ha
llegado la hora de las tinieblas. Tú eres libre para realizar sus propósitos”.
12 Viendo que el momento propicio para la propagación de su teoría había llegado,
Lucifer convocó a los ángeles para una reunión especial. Las huestes, deseosas de
conocer el significado del silencio del Padre, tomaron sus lugares junto al magnífico
ángel, que siempre les había revelado los tesoros del reino de la luz. Lucifer comenzó

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29/6/2014 Libro de Melquisedec: Historia del Universo Capítulo 2
su discurso exaltando, como de costumbre, el gobierno del Eterno. En una amplia
retrospectiva, les recordó las grandiosas revelaciones que los habían enriquecido en
toda aquella eternidad.
13 El silencio divino, lo presentó como siendo la indicación de que el Universo había
alcanzado la plenitud del conocimiento que provenía de la luz. Callando, el Eterno les
abría camino para el entendimiento de misterios aún no soñados, guardados hasta
entonces más allá de los límites de Su gobierno. Sorprendidas, las huestes tomaron
conocimiento de la experiencia de Lucifer sobre las tinieblas. Con elocuencia, él les
habló de la ciencia del bien y del mal, indicándola como el camino de las mayores
realizaciones.
14 El efecto de sus palabras pronto se hizo sentir en todo el Universo. La pregunta era
decisiva y explosiva, generando por primera vez discordia. Los seres racionales, en su
prueba, habrían de optar por permanecer solamente con el conocimiento de la luz, el
cual Lucifer afirmaba haber llegado a su límite, o aventurarse en el conocimiento de la
ciencia del bien y del mal. En el comienzo, los ángeles se debatieron ante la pregunta,
siendo luego después todo el Universo puesto a prueba. Parecía que la ciencia del bien
y del mal habría de arrebatar la mayor parte de las criaturas, sin embargo, poco a poco,
muchos que al principio se empaparon con la teoría, despertaron de la ilusión de la
misma, reafirmando su fidelidad al reino de la luz.
15 Al final de ese conflicto, que se arrastró por largo tiempo, se reveló un tercio de las
estrellas del cielo al lado de Lucifer, y las restantes, aunque conmocionadas por la
prueba al lado del Eterno. La ciencia del bien y del mal fue proclamada por Lucifer
como un nuevo sistema de gobierno. ¿Pero cómo ejercerlo, si el Eterno continuaba
reinando en Sión? Necesitaban encontrar una manera de bajarlo de allí. El consejo,
formado por los ángeles rebeldes, comenzó a tratar de eso. Decidieron, finalmente,
solicitarle el trono por un tiempo determinado, en el cual podrían demostrar la
excelencia del nuevo sistema de gobierno. En caso de que fuese aprobado por el
Universo, el nuevo sistema se establecería para siempre; en caso contrario, el dominio
retornaría al Creador.
16 Fue así que Lucifer, acompañado por sus huestes, se aproximó arrogante delante
de Aquél Padre sufridor, haciéndole tal petición. El Eterno no era ambicioso, sólo quería
el bien para Sus criaturas. Si la ciencia del bien y del mal consistiera realmente en un
bien mayor, no Se opondría a su implantación, cediendo el trono a sus defensores. Más
Él sabía que aquel camino conduciría a la infelicidad y a la muerte. Movido por Su amor
protector, el Creador desatendió la petición de las huestes rebeldes, que se apartaron
enfurecidas.
17 Al serles negado el trono, Lucifer y sus huestes comenzaron a acusar al divino Rey,
proclamando ser su gobierno de tiranía. Afirmaban ser su permanencia en el trono la
más patente demostración de Su arbitrariedad. ¿No les había concedido libertad de
escoger? ¿Por qué neutralizarla ahora, impidiéndoles poner en práctica un sistema de
gobierno superior? Las acusaciones de las huestes rebeldes repercutieron por todo el
Universo, haciendo parecer que el gobierno del Eterno era injusto. Esto trajo profunda
angustia a aquellos que permanecían fieles al reino de la luz.
18 No sabiendo como refutar tales acusaciones, esas criaturas, enmudecidas por el
dolor moral, anhelaban el momento en que nuevas revelaciones procedentes del
Creador pudiesen aclararles los misterios de ese gran conflicto. Las acusaciones y
blasfemias de las huestes rebeldes alcanzaron el punto culminante cuando el Eterno,
en un gesto sorprendente, se levantó de Su trono, como pronto a dejarlo. Los infieles,
en la expectativa de una conquista, se aquietaron, mientras que un sentimiento de
temor penetraba en el corazón de los súbditos de la luz.
19 ¿Entregaría Él el dominio de toda la creación, para librarse de las viles
acusaciones? De acuerdo con la lógica a partir de la cual Lucifer fundamentaba sus
enseñanzas, no le quedaba otra alternativa al Creador. En esta tremenda expectativa,
el Universo acompañaba los pasos de Dios. En un gesto de humildad, el Creador Se
despojó de Su corona y de Su manto real, colocándolos sobre el blanco trono. En Su
semblante no había expresión de resentimiento o de ira, sino de infinito amor y tristeza.

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Con solemnidad, el Eterno proclamó que el momento decisivo había llegado, cuando
cada criatura debería sellar su decisión al lado de la luz o de las tinieblas.
20 En una amplia revelación, alertó de las consecuencias de un rompimiento con la
Fuente de la Vida. Con una mirada de ternura el Creador contempló a sus hijos. Era
una mirada de humildad, que lleno de amor, suplicaba para que permanecieran a Su
lado. Incontables criaturas, conmovidas, correspondieron a Su mirada de bondad,
mientras que una multitud se mantuvo cabizbaja. Lucifer y sus seguidores estaban
conscientes de la seriedad de aquel momento. Todavía era posible dar vuelta atrás en
sus planes, entregándose arrepentidos al divino Padre que siempre los había amado.
21 Mientras cabizbajos consideraban sobre la decisión final, Lucifer y sus adeptos
oyeron el cántico de aquellos que, en reconocimiento y gratitud, se colocaban a lado
del Eterno. La última lucha se trababa en el corazón de los infieles que, estremecidos,
llegaron a pensar en retirarse. Finalmente, el recuerdo del reciente gesto divino,
despojándose de la corona, les dio la certeza de que el gobierno les sería entregado.
Viendo que el Trono permanecía vacío, Lucifer y sus huestes, dominados por la
codicia, rompieron definitivamente con el Creador. Al ver un tercio de los súbditos
atravesar las divisiones de la eterna separación, Dios dejó externar el dolor angustiante
que por tanto tiempo martirizaba Su corazón, Curvándose en inconsolable llanto.
22 Contemplando a Sus hijos rebeldes, elevó la voz en una lamentación dolorosa:
¡"Hijos míos, hijos míos! ¡Ya no puedo llamarlos así! ¡Quisiera tanto tenerlos en mis
brazos! ¡Me acuerdo cuando con cariño los formé! ¡Ustedes surgieron felices y
perfectos, en acordes de esperanza en eterna armonía! ¡Viví para ustedes,
cubriéndolos de gloria y poder! ¡Ustedes fueron mi alegría! ¿Por qué sus corazones
cambiaron tanto? ¿Oh qué más podría yo haber hecho para hacerlos permanecer
conmigo? ¡Hoy mí alma sangra de dolor por la eterna separación!
23 ¡¿Cómo miraré hacia los lugares vacíos donde tantas veces regocijantes elevaron
las voces en hosannas festivas, sin venirme a la mente una mezcla de felicidad y
dolor?! ¡Nostalgia infinita invade ya mi ser, y sé que será eterna! Hoy mi corazón se
rompió y se quebrantó; ¡las cicatrices cargaré para siempre! Después de proclamar en
llanto tan dolorosa lamentación, el Eterno, se dirigió a Lucifer, el causante de todo el
mal, diciendo: "Tú recibiste un nombre de honra al ser creado. Ahora no te llamarán
más Lucifer, sino Satánas, el enemigo del Creador y de Sus leyes." Después de
lamentar la perdición de las huestes rebeldes, el Eterno, en pasos lentos, se ausentó
del jardín del Edén, lugar del trono Universal.
24 ¿Dónde sería ahora Su morada? Las huestes fieles acompañaban reverentes Sus
misteriosos pasos de abandono, que parecían descorrer un futuro difícil, de
sufrimientos y humillaciones. ¿Ocuparían los rebeldes el trono divino, profanándolo
como dominio del pecado? Esta indagación torturaba el corazón de los súbditos del
Eterno. Dejando Su amada Ciudad, el Señor de la luz se condujo, en medio de las
glorias del Universo, en dirección del abismo inmenso, respecto del cual había callado
hasta entonces. Allí Se detuvo una vez más, enmudecido, mientras que parecía leer en
las tinieblas un futuro de grandes luchas.
25 Ante el sufrimiento del Eterno, expresado en la tristeza de su semblante, los fieles
pudieron finalmente comprender el significado de aquél misterioso abismo: consistía en
una representación simbólica del reino de la rebeldía. En el rostro entristecido de Dios
se manifestó, por fin, un brillo que a los fieles animó. Levantando los poderosos brazos
ante las tinieblas, ordenó en alta voz: "Haya luz." Inmediatamente, la luz de Su
presencia inundó el profundo abismo y, triunfando sobre las tinieblas, reveló un mundo
inacabado, cubierto por aguas cristalinas. Con ese gesto, el Eterno iniciaba una gran
batalla por la reivindicación de Su gobierno de luz; batalla del amor contra el egoísmo;
de la justicia contra la injusticia; de la humildad contra el orgullo; de la libertad contra la
esclavitud; de la vida contra la muerte.
26 Batalla que, sin tregua, se extendería hasta que, en el amanecer anhelado, pudiese
el divino Rey retornar victorioso al santo monte Sión, donde, entronizado en medio de
las alabanzas de los redimidos, reinaría para siempre en perfecta paz. Las tinieblas, en
su fuga, señalaban hacia el aniquilamiento final de la rebeldía. Las aguas abundantes

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que cubrían aquél mundo, hasta entonces oculto, simbolizaban la vida eterna que para
los fieles sería conquistada por el amor que todo sacrifica. El mundo revelado era la
tierra. Visitada por las tinieblas y por la luz, ella sería el palco de la gran lucha. Los fieles
se regocijaban ante el triunfo de la luz en aquél primer día, cuando las tinieblas en su
furia rodaban sobre el planeta, sucumbiéndolo en densa obscuridad.
27 La luz, que parecía vencida, renació victoriosa en un lindo amanecer. Al rayar la luz
de un segundo día, el Eterno ordenó: "Haya una expansión en medio de las aguas, y
haya separación entre agua y aguas." Inmediatamente, el calor de Su luz hizo que una
inmensa cantidad de vapor se elevase de las aguas, envolviendo el planeta en un
manto de transparencia añil. Surgió así la atmósfera, con su mezcla perfecta de gases
que serían esenciales para la vida que en breve coronaría el planeta. El Creador,
contemplando la expansión, la llamó "cielos".
28 La atmósfera, que llena de brillo envolvía la tierra, se ensombreció al sobrevenir el
crepúsculo de otro atardecer.
Publicado por Ezequiel Ramirez Vargas en 9:26
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Etiquetas: Abismo de Tinieblas, Ciencia del Bien y del Mal, Escrituras Sagradas, Historia
del Universo, Libre Albedrío, Libro de Melquisedec, Rollos del Mar Muerto

2 comentarios:
Anónimo 7 de junio de 2013, 22:18
creo que para ser escritura no pude cambiarse el contenido de si misma como por
ejemplo en el capitulo 2:7 dice EL Eterno no queria reinar sobre robots
programados.Como puede una escritura tener palabras como robots
definitivamente esto no debe ser escrito de esta manera.
Responder

Ezequiel Ramirez Vargas 9 de junio de 2013, 16:57


Gracias por su comentario. Sabíamos que en algún momento tendríamos que
tocar ese tema. La palabra "robots" venía en la versión en portugués sobre la
cual hicimos la traducción al español. Es importante leer el contexto de esta
expresión para comprender cuál es su intención o lo que quiere transmitir. Antes
del idioma es el pensamiento, la pregunta es: ¿cómo transmitir tal o cual idea? Tal
vez la palabra "máquinas" podría también abarcar el significado de la palabra
"robots". Si quisieramos reemplazar esa palabra por la palabra "esclavos", no
sería lo más adecuado, ya que aunque el esclavo podría hacer lo que se le
imponga, la programación esta más acorde al robot que al esclavo.

Si el comentario es en relación a la expresión "robots programados" como una


expresión contemporánea y no una expresión antigua que podamos encontrar en
los demás escritos sagrados, esto no le impide al pensamiento o intención de la
escritura expresarse de una manera clara a fin de que este accesible al
entendimiento humano.

El Eterno es Omnisiente, Él tiene el poder de transmitir Su mensaje en todos los


idiomas. No existe ningún pensamiento, intención expresiva o significado de
ninguna palabra contemporánea o antiquísima que Él no comprenda o no esté en
Su "diccionario".

La intención de la expresión es muy clara: El Eterno nos concede la libertad para


obrar por nosotros mísmos, para tomar desiciones, siendo responsables de cada
pensamiento, acción y palabra, y no ha sido Su plan o intención el que el ser
humano este programado como un "robot" que no puede decidir por sí mísmo
porque su "programación" no se lo permitíría.

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El concepto "robots programados" ¿no esta dentro de los conceptos


comprendidos por el Dios Omnisiente? ¿La "terminología" usada en nuestra "era
de la tecnología" no es comprendida por El que todo Lo sabe solo porque esta
"terminología" es utilizada en la era moderna o actual?

Gracias por su comentario.

Bendiciones.
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