LOS LABERINTOS DEL TIEMPO
Para Ivanna, Gabriel y Malena Calatayu con amor infinito…y pena también
infinita, por el tiempo que la maldad, la locura y la estupidez una vez más
infinita, nos robó…y por supuesto también para Martín, por el mayor tesoro: el
regalo maravilloso de su tiempo. Y asimismo por el sol contenido en su sonrisa.
“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si quiero explicarlo, no
lo sé. Porque si nada pasase, no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, tampoco
futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero estos dos tiempos, el pasado
y el futuro ¿cómo pueden ser, si el pasado ya no es y el futuro todavía no existe?”
SAN AGUSTIN Las Confesiones
La clásica expresión de San Agustín resume los planteos fundamentales de la
aporía del tiempo que ha siempre causado la sorpresa de la humanidad en las
distintas épocas y culturas. Y en Los laberintos del tiempo Adolfo Calatayu realiza
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un verdadero viaje del héroe en la búsqueda de una clave en los numerosísimos
textos y testimonios que recrea para volver a pensar nuestra condición humana
a partir de la temporalidad, y se encuentra con muchas claves de diversos
autores, de distintas tradiciones. Porque el hecho de que nos preguntemos
acerca de lo que es el tiempo, no representa una teoría intelectual anodina sino
un intento vital de comprender lo que es el sentido de nuestra existencia y lo
que en la práctica hacemos, precisamente, con el tiempo que la vida nos regala.
En la Antigüedad griega se transmitía el terrible mito del dios Crono, hijo
del Cielo y de la Tierra que se comía a sus hijos ni bien salían del vientre de su
esposa. El filósofo Cicerón lo interpretó como una precisa alegoría: Crono es el
tiempo (en griego khrónos) nuestro padre, porque nos da la vida, y él mismo es
quien nos devora con su irremediable paso. Esta dimensión existencial en la que
el devenir está ligado a un inevitable deterioro y al desgaste que lleva a la
muerte se caracteriza como el aspecto saturnino del tiempo (al dios Crono los
latinos lo identificaban con Saturno) y nos muestra sin duda una faceta
innegable de la realidad. Un instante mata al otro hasta que nada queda de
nosotros. Puede observarse la espantosa escena simbólica en un célebre cuadro
de Goya en el que un Saturno canoso se está comiendo a un niño. Esta
percepción saturnina del tiempo está ligada en este mismo pintor al sentimiento
de la melancolía que refleja una sensación oscura del sentido de la vida. Puede
llevar a una constante acción productiva pero no hay liberación posible de la
pesadumbre. En las correspondencias tradicionales al planeta Saturno que lleva
el nombre del dios se le adjudica el plomo como metal, así como el oro al Sol y
la plata a la Luna. Y el tiempo saturnino posee esta cara pesada, plomiza, de la
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realidad, en la que no tenemos tiempo sino el Tiempo nos tiene apresados a
nosotros. Somos efímeros, seres de un día, las horas que pasan ya no vuelven
más.
En la Tradición de la India del Vedanta se dice:
Desde el Tiempo fluyen todos los seres,
Desde el Tiempo avanzan a su crecimiento pleno,
Y en el Tiempo, nuevamente, vuelven a casa.
El “Tiempo” es lo formado y lo sin-forma, ambos a la vez.
Y de esta manera muy simple se distingue el tiempo de la eternidad, se
habla de otra dimensión: lo sin forma es el principio desde donde todo fluye y
hacia lo que todo vuelve constantemente, retroalimentándose en una
intensidad de vida indestructible. Porque todo lo formado (lo que se manifiesta
de manera individual en lo espaciotemporal) se baña cada instante en la fuente
de la juventud eterna, como las ruedas giran sin cesar tomando su ímpetu del
punto nuclear que es el vacío. Muchos símbolos tradicionales de ruedas, cruces
en movimiento y mandalas nos muestran la dinámica de una realidad
riquísima de la que nuestra conciencia sólo capta una pequeñísima parte. En
esta mirada profunda, más allá de la disolución del tiempo cronológico del
reloj y del calendario brilla el horizonte del Eterno Ahora. En la sabiduría
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oriental y antigua acerca de la naturaleza del tiempo se encuentra una vívida
experiencia más que una doctrina teórica complicada. El ser humano vive en su
mente, que está cargada de las representaciones del pasado y determinan sus
reacciones; mientras tanto sueña con el futuro esperando que algo cambie o
sufre por miedo al porvenir. La mente y sus asociaciones van del pasado al
futuro para volver al pasado. Por eso se dice que el Cielo y el Infierno están en
la memoria. Pero en ese mismo momento mientras la mente está pensando en
otra cosa, el cuerpo respira y en cada respiración el aliento cósmico del Instante
Eterno nos llama a despertarnos a una realidad siempre cambiante y dinámica.
Esta enseñanza práctica se encuentra en todas las tradiciones de sabiduría y no
admite banalización si se la llega a vivenciar. En el momento de pensamiento
pasado uno vivió, en el momento de pensamiento futuro uno vivirá… en el
momento de pensamiento presente uno está vivo. Por eso el citado texto de San
Agustín continúa afirmando que sólo existe el tiempo presente, hay una
vivencia presente del pasado y una vivencia presente del futuro. Por eso
también en una manera de concebir este presente se llega a la comprensión de
que el presente, el pasado y el futuro coinciden en un punto constante.
En los relatos del héroe griego las mismas ideas son dichas con metáforas:
el héroe debe llevar su nave por alta mar entre las Rocas Simplégades, unos
poderosos macizos de granito que se abren y se cierran constantemente. Debe
pasar por el medio de las fuerzas de atracción que llevan al pasado y al futuro y
seguir situado en el centro de sí mismo como Ulises se ató al mástil para
escuchar a las Sirenas sin desviar la atención del camino que tenía que seguir.
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En la lengua griega hay varias palabras para decir “tiempo”: khrónos es el
tiempo desde una perspectiva cuantitativa, cronológica, el tiempo lineal que
mide el reloj; kairós es el tiempo desde la mirada cualitativa, el momento
oportuno, la situación propicia para algo que hay que saber percibir y
aprovechar; aión es el tiempo como ciclo vital , que llega a ser concebido como
eón o edad o era de un ciclo cósmico. En el uso filosófico de la lengua la palabra
aión llega a significar eternidad como aquello que está más allá del tiempo
cronológico, del antes y el después de la duración que es propia del khrónos. Y
por eso afirma Platón en el Timeo que el tiempo es la imagen móvil de la eternidad.
Porque se distingue el tiempo, como un continuo, de la eternidad, que no está
en el tiempo. El Ahora Eterno coincide siempre con el presente , pero para una
mente que funciona en los términos del tiempo y del espacio, un “ahora”
sucede a otro sin interrupción, y parece haber una serie sin fin de “ahoras“.
En uno de los relatos más vívidos de la filosofía de Occidente en Así habló
Zaratustra de Federico Nietzsche (en el apartado que lleva el título La visión y el
enigma ) Zaratustra está escalando una montaña y un enano que lleva en su
mochila y le quema el cerebro con plomo le dice : “¿Para que subís si vas a tener
que bajar?” . Nietzsche lo describe como el espíritu de la pesadez del cual
necesariamente deriva el resentimiento de la voluntad contra el tiempo y su “fue”.
Zaratustra sube y sube pero el enano le pesa, hasta que inspirado se deshace de
la mochila y le grita al enano: Mira este portón. Dos caminos convergen en él, nadie
los ha recorrido hasta el final. Y arriba del portón está escrito: Instante. Así describe
con un enigma el misterio del eterno retorno: de los dos caminos infinitos del
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pasado y el futuro como infinitas sucesiones de puntos y de un Instante en el
que siempre estamos.
Muchas interpretaciones derivan del Eterno Retorno nietzscheano y el ciclo
cósmico en que cada ser vuelve a su exacto y primitivo lugar para volver a
empezar con el ritmo de la vida indestructible. Pero la enseñanza es la misma:
”¡ Que estés presente en el presente¡¡” Esto se puede interpretar de una manera
furiosa con el frenesí de un carnaval carioca o con la serenidad de un sabio que
sonríe ante la muerte porque tiene su corazón entrenado a vivir en la eternidad.
Toda interpretación es una vivencia que habla del estado y de la comprensión
del que interpreta. Hay unas más certeras que otras.
La reflexión sobre el tiempo que está en las paginas siguientes puede llevar a
nuestra conciencia a no caer en la vorágine del ser humano que “huye hacia
delante” como una máquina deseante enloquecida, a no perderse a sí mismo en
la automaticidad del trabajador que no tiene tiempo para sí mismo o en la
superficialidad del que “goza el momento” pero es sólo inmediatista y corto.
Porque la investigación que realizó Adolfo Calatayu tiene el valor de despertar
el diálogo continuo con el pensamiento de la experiencia de las mentes más
lúcidas que ha compilado en riquísimas citas junto a su propia elaboración del
enigma del tiempo. Su propuesta llama a explorar el laberinto del tiempo y
hallar el hilo de Ariadna para trascender los atolladeros mentales y saltar los
muros de nuestros propios condicionamientos. Para que esto pueda ocurrir hay
que tomar el texto con una lectura atenta y lenta, darle su tiempo.
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Leandro Pinkler
Centro de Estudios Ariadna (Malba Literatura)
[Link]
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El tiempo nos impide definirlo; casi se podría decir que solo podemos aludirlo
mediante metáforas torpes, pueriles. De ahí que nos refiramos a Él como sueño,
tormento, esperanza, poesía, destrucción, arma, camino, o música, por citar solo
algunos ejemplos.
El tiempo, como gran evocador, nos provoca una sensación paradojal de
aceptación y rechazo, placer y dolor; en suma, una espiral dialéctica que en una
paideia infinita nos crea y la creamos.
Advertimos, aceptamos resignadamente una vez más lo inasible del mayor de
los misterios; el Tiempo no está sujeto a la entropía, el karma o la selección
natural; incluso trasciende la pesadilla del vacío encarnada en la muerte.
De modo que este trabajo pretende reunir la visión y el sentimiento que tienen
de él algunas mujeres y hombres que signan nuestra vida. Visiones
profundamente reflexivas, conmovedoras, científicas, ingenuas, especulativas;
de un inigualable y bellísimo contenido poético; visiones que intentan abarcar,
englobar y contener lo inconcebible, aprehender la abstracción.
“Me limito a llamar la atención sobre el hecho de que las bellas artes son el
único maestro, fuera de la tortura” enunciaba el genial G. B. Shaw. Sin embargo
no conseguimos librarnos de la impresión que olvidó, de forma incomprensible,
el concepto de “tiempo”.
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El tiempo como pedagogo incansable e inflexible que no ceja de enseñarnos
cosas –que la mayoría de las veces no queremos, ni estamos capacitados para
tolerarlas-, es por cierto una imagen perturbadora.
¿Qué espacio ocupa su reflexión en nuestra vida?
¿Qué reflexión elabora el tiempo sobre sus criaturas? En qué espacio de tiempo
responderemos estas preguntas?
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Para Ivanna, Gabriel y Malena Calatayu con amor infinito…y pena también
infinita, por el tiempo que la maldad, la locura y la estupidez una vez más
infinita, nos robó…y por supuesto también para Martín, por el mayor tesoro: el
regalo maravilloso de su tiempo. Y asimismo por el sol contenido en su sonrisa.
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“Tiempo y espacio son el ámbito del poeta. Que vaya donde quiera y haga lo
que se le antoje: esa es la Ley.”
Victor Hugo
“Cuando el tiempo sea solo rapidez…”
M. Heidegger
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Nuestros padres son Tiempo, nuestros hijos son Tiempo, nosotros también lo
somos, el Tiempo se compone de velocidad y quietud, de vida y de muerte; la
hermenéutica del Tiempo se circunscribe primordialmente a la exhuberancia de
nuestra imaginación.
Pensamiento
“A lo que es o está en el tiempo y es así determinado por el tiempo, se lo llama
lo temporal. Cuando un hombre muere y es arrebatado de las cosas de este
mundo, decimos: se ha cumplido su tiempo. Lo temporal quiere decir lo
pasajero, lo que pasa o perece con el curso del tiempo. Nuestra lengua dice con
aún mayor precisión: lo que pasa con el tiempo. Porque el tiempo mismo pasa.
Y sin embargo, mientras pasa constantemente, permanece como tiempo.
Permanecer quiere decir: no desaparecer y, por tanto, estar presente. De este
modo resulta el tiempo determinado por un ser. ¿Cómo entonces debe seguir el
ser estando determinado por el tiempo? Desde la constancia del pasar del
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tiempo, habla el ser. Y, sin embargo, en ningún lugar encontramos al tiempo
como ente alguno igual que una cosa real y concreta.
El ser no es ninguna cosa real y concreta, y por tanto nada temporal, mas es,
empero, determinado como presencia por el tiempo.
El tiempo no es ninguna cosa real y concreta, y por tanto nada ente, pero
permanece constante en su pasar, sin ser él mismo algo temporal como lo ente
en el tiempo.
Ser y tiempo se determinan recíprocamente, pero de una manera tal que ni
aquél -el ser- se deja apelar como algo temporal ni éste -el tiempo- se deja apelar
como ente. Al cavilar sobre todo esto, nos sorprendemos vagando erráticamente
entre enunciados contradictorios.”
Martin Heidegger
“El movimiento de Walser no es el paseo que alguien daría en una ciudad o en
un pueblo, sino la habilidad única de dar dimensiones temporales y espaciales a
una imagen con la que se topa y se fascina. En una imagen está el todo. Eso el
éxtasis. El éxtasis detiene el tiempo pero ocupa todo el espacio fuera del tiempo-
espacio. Digamos que escenifica un tiempo hecho de puro pensamiento. Las
caminatas por el pensamiento de Walser tienen como único soporte material la
escritura. De modo que Walser es una imbricación de pensamiento y escritura;
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con las formas del mundo jamás se entendió, con las variadas formas del
mundo se fascinó, se extasió- que es muy distinto.
En el éxtasis hay algo del orden de lo insoportable, algo que no se inscribe, que
no deja huella, que captura y fusiona. El paseo de Walser no es un recorrido que
hace una pequeña historia, sino que es una sucesión de instantes que trascurren
y se disuelven permanentemente. Al mismo tiempo es Walser narrador quien
transcurre y se disuelve.
La fascinación abarca el tiempo y en esa disolución de cortes la eternidad ha de
ser un instante, algo fugitivo, una fusión con el universo. Incrustada en el
exceso nos remite a una mística. Por eso decimos que no hay historia y decimos
que hay instante y que hay éxtasis.”
Robert Walter o los manotazos del instante. Vanesa Guerra
“El Tiempo existe o no existe.
La reflexión inicial sobre este problema se debe basar lógicamente en la
suposición de que el tiempo existe o no existe.
Los filósofos del tiempo tienen opiniones diversas sobre el asunto. Opinan que
existen diferencias ontológicas entre el presente, pasado y futuro. Los llamados
"Presentistas" arguyen que necesariamente sólo los objetos y experiencias
presentes son reales, y sólo somos concientes de reconocer la realidad de
nuestras experiencias presentes.
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La Teoría del Universo Creciente dice que tanto el pasado, como el presente son
reales, pero el futuro no es real. Finalmente la Teoría del Universo en Bloque o
"Eternalismo" propone que no existen diferencias ontológicas entre el pasado,
presente o futuro.
En algunas hipótesis se expone que el tiempo no existe físicamente, y que sólo
es alguna especie de ilusión o una impresión alterada de una serie de
fenómenos físicos, que nuestros sentidos y nuestra mente interpretan y que se
desarrollan en nuestra realidad.
O sea que se especula sobre la existencia del tiempo en el sentido de que éste
existe sólo porque es percibido por la conciencia humana, y no existiría sin ésta
percepción, por lo que realmente no existiría físicamente, sino como una
abstracción mental necesaria para que las dimensiones de la materia formen la
realidad.
Algunos filósofos como Zeno y McTaggart opinan que el tiempo es "Nada, pues
no existe". En una línea similar, a principios del siglo XX, el filósofo inglés
Bradley, opinaba: "El tiempo, como el espacio, no son reales, pero son de
apariencia contradictoria...el problema desafía la solución...". De manera
general, los filósofos opinan que el tiempo no existe.´
En las Hipótesis sobre el tiempo tenemos la que dice que el tiempo, por lógica,
no existe, Ya que el Pasado, al ser una realidad pasada, no existe; el Presente es
un punto en movimiento, en flujo constante; y el Futuro es algo que aun no
acontece, por lo que tampoco existe. Esto, por supuesto, se relaciona con la
percepción de la conciencia.
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El Físico Paul Davies ha expuesto la hipótesis que el tiempo existe como una
dimensión, pero que su "movimiento" es una ilusión. O sea, que de hecho, el
tiempo no existe.
Finalmente, en el aspecto puramente físico, se plantea que el tiempo no podría
existir sin la materia. La Hipótesis básica del Big-Bang supone que antes del
evento, en nuestro universo no existía la materia y por ende, no existía el
tiempo. No había una realidad. Esto sólo podría ser aceptado si se acepta el
concepto de la "nada absoluta", ya que aún si sólo existiera una "sopa" de
partículas subatómicas, la masa acumulada de estas seria muy alta y habría
"tiempo".
Según éste concepto, al principio del Big Bang, el tiempo existente seria
"pequeño", o "lento", y su tamaño o velocidad se iría incrementando a medida
que se fuera formando la materia del universo, hasta llegar al "nivel" de
nuestros días.
Si desarrollamos esta idea, entonces el tiempo no es estable en ningún
"momento", y a medida que el universo se desarrolle o "expanda", el tiempo
también lo hará. Sin embargo, este fenómeno no puede ser percibido por
nosotros debido a su magnitud, o porque existe un mecanismo de la conciencia
humana que ajusta automáticamente el tiempo a nuestra realidad.
Este concepto también implicaría que si el universo se expandiera de manera
infinita, el tiempo también lo sería. De otra forma, si el Universo empezara a
contraerse, como mencionan algunas teorías, el Tiempo también se contraería,
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volviendo en un momento dado a un punto sin materia ni tiempo, que seria el
origen del Big Bang.”
Eduardo A. Esquivel Ríos La estructura del Tiempo y los viajes temporales.
Monografía
“V. Los tres modos del tiempo. ¿Presente inviolable o puro presente?
Con su vuelo imperceptible la flecha del tiempo unifica a todas las criaturas del
universo. Todo organismo viviente está estrechamente condicionado por el
tiempo. En particular, el ser humano “de carne y hueso” atisba la importancia de
su condición temporal cuando cotidianamente manifiesta: "El tiempo es oro",
"todo tiempo pasado fue mejor", "pasó mi cuarto de hora", "tiempo al tiempo", "el
tiempo será testigo", "no hay mal que dure cien años", o cuando valora el tiempo
que dedica a su trabajo o a la realización de determinadas tareas, como la
elaboración de productos o la crianza y guarda específica de ellos bajo ciertas
condiciones, por ejemplo, el tiempo de añejamiento de comestibles y vinos
finos. Vale decir, advierte que necesita tiempo para cualquier actividad que
emprenda y que, según sea lo que haga, ganará tiempo o perderá tiempo. De
allí que exhiba el transcurso del tiempo que le demandó la creación del bien,
como un sello de garantía de calidad del mismo, pero también de su propio
recorrido vital en tal cometido.
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La idea de proceso como un sucederse de actos en el tiempo está siempre
latente en él. No es una cosa sino una corriente continua de acaeceres sin tregua,
en la que nada vuelve con idéntica forma.
Es que los tres modos del tiempo, el pasado (lo que se recuerda), el
presente (a lo que se está atento) y el futuro (lo que se espera), forman un todo
que no puede ser disgregado: no es posible describir el estado momentáneo de
un organismo sin tomar en consideración su historia y sin referirla a un estado
futuro con respecto al cual el presente es meramente un punto de pasada.
Francisco Romero (“Filosofía de la persona”. “El presente inviolable”, 1943)
ha subrayado tal nota distintiva del presente al caracterizarlo como presente
“incognoscible” (“Todo saber es retrospectivo, toda actitud de conocimiento supone en
el sujeto una mirada hacia atrás”), presente “inasible” (“No hay manera de incidir en
él ‘en cuanto presente’. Cualquier intento de intervención en el presente mismo llega
fatalmente tarde”), presente “impensable” (“Nuestra razón no puede concebir el
tiempo sino como una dirección viva y móvil, como una fluencia unidimensional que
viene del futuro, pasa ante nosotros y escapa vertiginosa hacia el pasado”) ([3]).
La vida humana es así, como ha destacado Agustín Basave (“Filosofía del
hombre”, “Antropología jurídica integral”, 1996), la realidad más inestable. En
efecto: dentro de un principio y un fin, la estabilidad de la existencia humana
“pende de un instante”, en el que apenas se ahonda ya ha pasado. Este devorar
los instantes es indetenible. Solo la muerte le pone término.
De tal modo, aceptada la memoria como función esencial de la vida,
Cassirer caracteriza una memoria simbólica que expresa “aquel proceso en el cual
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el hombre no solo repite su experiencia pasada sino que la reconstruye” y, como el
tiempo no es únicamente referencia al pasado sino proyección hacia el futuro,
aprecia en consecuencia: “Vivimos más, mucho más, en nuestras dudas y temores, en
nuestras ansiedades y esperanzas por el futuro, que en nuestros recuerdos o en nuestras
experiencias presentes”.
Empero, como también discurriera San Agustín (“Confesiones”, XI), el
tiempo es un "ahora... que no es". El "ahora" no se puede detener, pues si esto
ocurriera no sería tiempo. El tiempo es un "será que todavía no es". Paradoja que
le llevó a manifestar que, si en el acontecer espiritual pasado, presente y futuro
nacen, viven y concluyen juntos, no se trata de tres momentos sino de uno solo,
de un puro presente, más o menos dilatado, hasta la perspectiva de arañar el
infinito.
Mario Alberto Copello (“El tiempo en el derecho”, 1960) ha puesto de
relieve la tremenda latitud del "ahora", el "antes" y el "después" en el acontecer
espiritual, pues su extensión depende del número de presencias de objetos.
"Ahora" puede ser el invierno, o el mes de agosto, o la tercera semana de agosto,
o el miércoles de esa tercera semana, o el mediodía de ese miércoles (con un
"antes" y un "después" de similar latitud: el otoño y la primavera, los meses de
julio y septiembre, la segunda y la cuarta semana de agosto, etc.) y así
sucesivamente cuanto se quiera, en uno u otro rumbo de la trayectoria. En
suma, la específica data del acontecer espiritual es la del presente, cuya
duración variable es la exigida para la comprensión del episodio humano que
implica.”
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Eduardo Luis Tinant Sobre la dimensión temporal de la persona y del derecho
“Del movimiento se sigue necesariamente al tiempo, pues todo movimiento se
verifica en cierto tiempo que al fin no es mas que la medida del movimiento.”
Algazel
“El significante, siendo de naturaleza auditiva, se desarrolla únicamente en el
tiempo y tiene los caracteres que él toma en préstamo al tiempo:
a) representa una extensión, y b) esta extensión es medible en una sola
dimensión: es una línea.”
Ferdinand de Saussure. Curso de Lingüística General.
“La modulación del tiempo en el movimiento del sofisma: el instante de la
mirada, el tiempo para comprender y el momento de concluir.”
Lacan. Escritos.
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“De la enunciación procede la instauración de la categoría del presente, y de la
categoría del presente nace la categoría del tiempo. El presente es propiamente
la fuente del tiempo.”
E. Benveniste. Problemas de la lingüística general II
“Si comparte esta parálisis aporética con el don, si el don no existe como
tal, ni tampoco el tiempo, entonces el don que puede haber no puede en ningún
caso dar (el) tiempo, puesto que no es nada. Si hay algo que en ningún caso se
puede dar, este algo es el tiempo, puesto que no es nada y puesto que, en
cualquier caso, no pertenece propiamente a nadie; si algunas personas y
algunas clases sociales tienen más tiempo que otras -y esto es, en el fondo, lo
más grave que está en juego en la economía política-, lo que poseen,
ciertamente, no es el tiempo mismo. Pero, en cambio, si dar implica, con todo
rigor, que no se da nada que sea o aparezca como tal -cosa, objeto, símbolo
determinado-, si el don es el don del dar mismo y nada más, entonces ¿cómo
dar (el) tiempo? Esta locución idiomática, «dar (el) tiempo», parece querer decir
normalmente «dejar (el) tiempo para algo, dejar (el) tiempo para hacer, para
llenar el tiempo con esto o aquello». Como de costumbre, dicha locución no
apunta tanto al tiempo mismo y así propiamente dicho, cuanto a lo temporal o
lo que hay en el tiempo. «Dar (el) tiempo», en este sentido, quiere decir
normalmente dar algo distinto del tiempo pero algo distinto que se mide con el
tiempo como elemento suyo. Más allá de este endurecimiento o de esta
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sedimentación histórica, puede ser que la locución idiomática «dar (el) tiempo»
dé al menos que pensar: que pensar la singular o doble condición tanto del don
como del tiempo.
Lo que hay que dar, únicamente, se denominaría el tiempo.
Lo que hay que dar, únicamente, se denominaría el tiempo.
Lo que hay que dar, únicamente, se denominaría el tiempo.
Porque, por último, aunque el don fuese otro nombre de lo imposible, no
obstante, seguimos pensándolo, nombrándolo, deseándolo. Tenemos intención
de hacerlo. Y ello a pesar de que, o porque, en la medida en que jamás nos
encontraremos con él, jamás lo conoceremos, jamás lo comprobaremos, jamás lo
experimentaremos en su existencia presente o en su fenómeno. El don mismo
-no nos atrevemos a decir el don en sí- no se confundirá nunca con la presencia
de su fenómeno. Puede ser que no haya nominación, lenguaje, pensamiento,
deseo o intención más que allí donde hay ese movimiento para pensar todavía,
para desear, nombrar aquello que no se da ni a conocer, ni a experimentar, ni a
vivir -en el sentido en que la presencia, la existencia, la determinación regulan
la economía del saber, de la experiencia y del vivir-. En este sentido, no se
puede pensar, desear y decir más que lo imposible, en la medida sin medida de
lo imposible. [xii] Si se quiere retomar lo propio del pensar, del nombrar, del
desear, puede ser que eso sea posible -posible como relación sin relación con lo
imposible- en la medida sin medida de este límite: no se puede desear, nombrar,
pensar, en el sentido propio -si lo hay- de estas palabras más que en la
desmesurada medida en que aún o ya se desea, se nombra y se piensa, en la
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medida en que aún puede anunciarse lo que, sin embargo, no se puede
presentar como tal a la experiencia, al conocimiento: en resumidas cuentas,
aquí, un don que no se puede hacer presente. Este hiato entre, por una parte, el
pensamiento, el lenguaje, o el deseo y, por otra parte, el conocimiento, la
filosofía, la ciencia, el orden de la presencia, es también un hiato entre el don y
la economía. Dicho hiato no está presente en ninguna parte, recuerda a una
palabra vacía o a una ilusión trascendental. Pero asimismo le da a esta
estructura o a esta lógica una forma análoga a la dialéctica trascendental de
Kant, como relación entre el pensar y el conocer, lo nouménico y lo fenoménico.
Puede ser que nos ayude esta analogía, y puede ser que ésta tenga una relación
esencial con el problema del «dar-(el)-tiempo».
Jacques Derrida Dar (EL) Tiempo [Link]. Paidós 1995
“Si hablamos del tiempo en el teatro no estamos hablando del tiempo de los
relojes. O tal vez sí. Pero si lo hacemos, es sólo para dominarlo, para
desmembrarlo y convertirlo en otro, o para liberarnos de él en la búsqueda de
un tiempo diferente, que nace en el escenario y se expande a través de la platea
hasta penetrar y modificar la percepción temporal de cada espectador. El teatro
es un hecho que tiene lugar en el pasado. La misma fugacidad de la obra teatral,
su irrepetibilidad, la convierten en materia del tiempo, y como toda labor
realizada por el hombre, se trata de un tiempo que es pasado; por lo tanto de un
tiempo inasible pero susceptible de ser modificado con los mecanismos de la
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memoria. Para comprender la deconstrucción del tiempo en el teatro, debemos
remitirnos a algunas obras que nos dan indicios de este oximorón metafísico, la
base de esta máquina que construiremos con el cuerpo de los actores en un
proceso de laboratorio. Porque hablar del tiempo en el teatro es hablar de
metafísica. De una metafísica, sin embargo, que parte de lo material y es creada
por nosotros mismos, es decir, por el actor dirigido, por el trabajo a través de su
cuerpo, que es la base de toda experimentación teatral. Si partimos de la idea de
que el tiempo cronológico es una convención, podemos concluir que esa
convención puede ser modificada libremente, con el único límite de la luz y la
oscuridad: o sea, hay día y hay noche. Pero nosotros trabajamos dentro de un
teatro, por lo tanto podemos prescindir incluso de esa variable óptica. Si
estableciéramos que una hora dura no sesenta sino ciento veinte minutos,
habremos provocado un importante cambio en el tiempo convencional. Del
mismo modo en que podemos cambiar el tiempo externo, podremos intentar
cambiar el tiempo interno dentro de nuestra gran máquina, el teatro, donde
trabajamos con nuestras pequeñas máquinas: los cuerpos de los actores. Porque
la evolución física de la materia, tal como la concebimos -nacimiento,
crecimiento, madurez, vejez y muerte- no es una consecuencia del tiempo
cronológico, sino del movimiento continuo. El universo evoluciona y se
metamorfosea no por el tiempo, que no existe fuera de nuestros relojes, sino
porque está en permanente movimiento. El tiempo para el hombre es una
acumulación de recuerdos, es memoria. Y esa acumulación, que conlleva la
decadencia y la desaparición del cuerpo, se realiza a través del movimiento,
desde el imperceptible movimiento de los átomos hasta el paso que damos para
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avanzar en una calle. El trabajo con el cuerpo del actor es una automatización
ritual del movimiento, y es logrando el dominio y mecanización total de ese
movimiento como podremos crear y descrear el tiempo.
La construcción de la máquina del tiempo requiere la máxima concentración
corporal, una implosión energética que mantenga los límites del cuerpo y que
se rija por severas reglas: movimiento preciso, respiración sistematizada,
control de los ojos como parte de la maquinaria corporal, energía dosificada y
segmentada en cada uno de los movimientos; la voz como expresión sonora del
esfuerzo físico. La máquina puede -y debe- repetirse hasta el infinito, teniendo
en cuenta que en teatro la repetición no es identidad, sino cambio. Y la
repetición de la máquina del tiempo significará la modificación misma del
tiempo. Porque el movimiento crea la ilusión del tiempo, y la repetición crea la
ilusión del movimiento.
Mencioné la necesidad de estudiar algunas obras literarias o específicamente
teatrales, para comprender cómo algunos autores lograron la construcción de
máquinas del tiempo, al menos en la escritura. Es difícil saber, dada la
irrepetibilidad de una puesta en escena, si algunos creadores como Shakespeare,
lograron también hacer funcionar estas máquinas en sus representaciones.
Cuando Aristóteles en su Poética habla de las tres unidades, plantea el indicio de
una fórmula alquímica que nunca ha sido develada en su completa magnitud.
La duración de la obra representada en coincidencia con la duración del hecho
narrado, o del conflicto sobre el escenario, es sólo el resultado, la parte visible,
de un proceso muy complejo en el cual los actores logran, desde el escenario,
introducir al espectador en un abismo temporal totalmente independiente del
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tiempo convencional, y que lleva sus vidas enteras, sus mentes y sus espíritus,
al tiempo que se está generando en el escenario, los implica en una dimensión
que se expande en todo el espacio teatral. El teatro es todo el teatro.
Próspero, el titiritero de la isla donde vive con su hija Miranda, con Calibán y
Ariel, y donde hace naufragar al barco con su hermano y el rey de Nápoles, es un
mago del tiempo. Próspero modifica el tiempo para llevar a cabo sus planes:
restablecer el orden que él considera justo, retrotrayendo la historia y
rediseñándola desde un punto de partida que había quedado superado por los
eventos. Esta es solamente la manipulación temporal que lleva a cabo
Shakespeare en el plano de la ficción propiamente dicha, me refiero a la ficción
de la historia de Próspero. La gran manipulación shakespeareana en La
Tempestad entra en el plano del metateatro y lo trasciende. Al concluir la
representación, Próspero da vuelta la cara a los personajes-actores de la obra y se
dirige al público, arrojándolo en una vorágine centrípeta que lo lleva
inmediatamente -o que lo hace tomar conciencia de que ya ha sido llevado- al
núcleo de la ficción teatral, al pedirle que lo "libere" con su aplauso. Próspero no
es un solamente un personaje-actor, el director de esa gran puesta en escena que
es la tempestad organizada por su magia en la isla, sino que es también el
director del teatro, de un grupo de actores que están poniendo en escena esa
obra, y al implicar al público es también el director de todo lo que está
sucediendo dentro de ese edificio que se llama teatro, y de todas las personas
que allí se encuentran. Próspero-Shakespeare convierte la isla en su escenario, el
escenario en el teatro, y el teatro en el mundo. Al inventar un orden y por lo
tanto un tiempo en la isla donde llevará a cabo sus planes, Próspero-Shakespeare
26
inventa un orden en la puesta en escena, en el teatro, y en ese orden y en ese
tiempo hace precipitar a todos los espectadores. Son los espectadores quienes
deberían pedirle la "liberación". Si La Tempestad es la única obra en la cual el
dramaturgo inglés respeta la regla aristotélica de las tres unidades
(rigurosamente, la unidad de tiempo), es también la única obra en la cual
perfecciona y lleva hasta sus últimas consecuencias la máquina del tiempo.
Marcel Proust, en su obra En busca del tiempo perdido, crea otra máquina del
tiempo, en un juego que no es teatral sino específicamente literario, o sea de
relación bilateral escritor-autor. Proust hace que su personaje viaje en el tiempo
a través de llaves sencillas como el comer una magdalena o aspirar el perfume
de las lilas. Esta máquina, que no puede llevarse a lo teatral porque no permite
la modificación temporal exterior (a), no deja de ser una manipulación del
tiempo concebida en el arte y perfectamente desarrollada en la novela. Sin
embargo, se acerca a lo teatral en la concepción del tiempo como materia que
puede ser transportada, reconstruida e incluso modificada a través de un
mecanismo, que en este caso se llama recuerdo. Fernando Pessoa, en su única
obra teatral, El Marinero, construye un laberinto temporal a través de un juego
con los verbos. El verbo es una palabra que indica acción, y según la Biblia es la
palabra que pronuncia Dios para encarnar la vida en el universo y en el
hombre. En El Marinero, Pessoa hace las veces de creador, de manera
aparentemente caprichosa y hasta contradictoria, manipulando los verbos. Los
permanentes saltos temporales que realizan las tres veladoras en su
conversación son solamente el telón que esconde la gran revelación de la obra:
el tiempo se puede manipular, y manipulándolo se puede modificar la realidad,
27
y hasta crear una realidad nueva hacia la cual transportarnos. En esta obra
Pessoa habla de teatro, indudablemente, pero habla de teatro con un sentido
trascendente: reconoce al teatro el poder demiúrgico sobre el tiempo, y por lo
tanto sobre la materia. Las tres veladoras cuentan la historia del marinero, que
náufrago solitario en una isla inventa en su mente una patria imaginaria a la
cual finalmente se trasladará. Pero esta conversación es solamente la excusa que
utilizan las tres mujeres para hacer caer al espectador en la verdadera telaraña
de la obra: el viaje en el tiempo. La noche que dura la conversación de las
veladoras es la noche en el teatro, y la patria imaginada por el marinero es sólo
un sueño comparada con el lugar a donde ellas han llevado al espectador, al
lugar en que han convertido todo el teatro, y por lo tanto el mundo. Pessoa
demuestra en un texto que se puede dominar al tiempo, y es el teatro el medio
para construir la máquina que nos permita hacerlo.
En la cinematografía argentina hay un ejemplo clarísimo de construcción de
una máquina del tiempo: se trata de El crimen de Oribe, la película codirigida en
1950 por Leopoldo Torre Nilsson sobre una adaptación de un cuento de Adolfo
Bioy Casares. En esta historia un viudo demora la muerte de una de sus hijas
repitiendo cada día de manera obsesiva los últimos minutos de la muchacha
enferma antes de que quedase al borde de la muerte. La maquinaria funciona
con precisión hasta que un intruso la destruye introduciendo una variante, y la
joven muere. Este ejemplo sirve sólo como idea, porque el cine es
exclusivamente narrativo, y carece del poder de modificación de la realidad con
que obra el teatro.
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La construcción de la máquina del tiempo es una de las claves del trabajo
teatral, y hasta que no se ponga en funcionamiento estaremos concibiendo un
teatro plano, al que le faltan dimensiones y que carece sobre todo de una de sus
características esenciales: el poder de penetrar la mente y metamorfosear al
espectador y a su mundo."
Daniel Fermani Construcción de la máquina del tiempo
"Detener el tiempo. Dar cuerpo (figurativo) al instante. Y no a cualquier
instante, sino al más intenso. Lo que el arte permite es, nada menos, romper la
secuencia temporal, parar el flujo irrepetible del tiempo. Naturalmente, esa
misión del arte nos muestra la profunda asociación entre su destino y el proceso
de la cultura moderna.
La idea misma de modernidad "sólo pudo concebirse en el entramado de una
conciencia de tiempo específico, es decir, la de tiempo histórico, lineal e
irreversible, caminando irresistiblemente hacia adelante" (Calinescu, 1987, 23).
De hecho, nuestra concepción tradicional del arte, la que, con no pocos cambios,
sigue aún hoy vigente, comienza a configurarse, como ya he aludido antes, en
esa época que se percibe a sí misma como "diferente" respecto a los siglos
inmediatamente anteriores. En la época que vive su presente como un
"Renacimiento" de los tiempos antiguos, desdibujando el inmediato pasado en
la invención del oscuro rótulo de "Edad Media".
29
Y, sin embargo, es en esos siglos medievales donde se irá extendiendo la
percepción del tiempo como un flujo irrepetible, sobre el soporte de la doctrina
escatológica del Cristianismo. Pero cuando el espacio de la representación, de la
mímesis, deje de estar subordinado a las creencias religiosas, y cuando, además
de la autonomía temática, el arte alcance también su autonomía respecto a la
técnica, se convertirá en una de las pocas formas posibles de detención del flujo
lineal. De apropiación del instante fugaz. Ser modernos significará,
simultáneamente, vivir un tiempo lineal y representarlo (secuencial o
corporalmente) en las artes.
El laicismo creciente, la intensa secularización de todas las dimensiones de la
vida pública, que implica el desarrollo de la cultura moderna deja cada vez más
a solas al ser humano frente a ese tiempo huidizo y punzante como un aguijón.
El mejor perfil simbólico de esta experiencia del tiempo como agobio que
caracteriza a la modernidad es el Fausto, de Goethe.
Fausto vive el rejuvenecimiento no como un fin sino, embriagado por la acción,
como una forma de hacer viable una experiencia intensa de la vida, perdida por
él en su deambular por los libros y el conocimiento. Su altiva apuesta con
Mefistófeles implica la ilusión de poder vencer el relámpago del tiempo, de no
desear detener al instante. Así se fija la apuesta: "Si a un instante le digo alguna
vez: / ¡Detente, eres tan bello!, / puedes atarme entonces con cadenas" (Goethe,
1808, 50).
Ensimismado en la acción, volcado en el impulso del dominio técnico del
mundo, Fausto, hombre moderno al fin y al cabo: como todos nosotros, acabará
por invocar la detención del instante, perdiendo así su apuesta: "Querría yo
30
decir a este momento: / ¡Detente, eres tan bello!/ La huella de mis días
terrenales/ No puede disiparse eternamente..." (Goethe, 1831, 339). Obsérvese
que el instante en el que Fausto quiere perdurar es el instante estético, el tiempo
de plenitud donde vivimos la experiencia de la belleza, de la hermosura.
Y ese es el horizonte privilegiado del arte. Esa experiencia irrepetible, intensa,
que consigue hacernos olvidar que somos tránsito, fugacidad. Que nos permite
vivir, sólo por "un instante": el instante de plenitud estética, fuera del tiempo,
más allá de su pinchazo implacable.
Únicamente las diversas formas de éxtasis: mística, amorosa, alucinatoria,
pueden equipararse con esa capacidad del arte para hacernos vivir la plenitud
del instante. También en ellas se rompe o evapora toda noción de sucesión, por
esa sacudida que nos zambulle en una experiencia de duración sin antes ni
después, y que quisiéramos conservar para siempre.
Ahora bien, el éxtasis místico es sumamente difícil de alcanzar, y mucho más en
la época en que la cultura de Occidente asocia su destino al declive público de
la religión. El éxtasis alucinatorio fuera de los contextos rituales que lo sitúan
bajo control se torna destructivo, aniquilador, como se aprecia hoy en su deriva
secular en el consumo masivo de drogas. Y, por último, el éxtasis amoroso, que
brota en la vida misma, pasa tan fugaz como ésta.
Sólo el arte hace brillar en nuestros ojos la ilusión de lo perdurable, de lo que
permanece. Y, en el decurso de nuestra tradición cultural, depositamos en él un
ritmo ascensional, un aliento que brota en lo sensible y alcanza el vuelo del
espíritu. Una promesa no ya sólo de felicidad (Stendhal), sino de plenitud
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temporal. Por eso, y frente al torbellino fugaz de la vida, el arte, en el marco de
esa tradición, va despacio. Como escribía a fines del siglo XVIII el artista suizo
Heinrich Füssli, "la vida es rápida, el arte es lento".
José Jiménez. El arte y la disolución del futuro
“Entonces, a pesar del intento del hombre arcaico de abolir el paso del tiempo
por medio del rito que lo transporte a la situación mítica de la creación, como
bien acabamos de decir, fuera de estos ritos, la vida del hombre "primitivo" se
desarrolla en la "historia". Esto hace que estas sociedades sientan la necesidad
de regenerarse periódicamente anulando el tiempo por medio de otros ritos: los
de regeneración. Colectivos o individuales, periódicos o esporádicos, los ritos
de regeneración encierran siempre en su estructura y significación un elemento
de regeneración por repetición de un acto arquetípico, la mayoría de las veces el
acto cosmogónico. Podemos observar en esos sistemas arcaicos la abolición del
tiempo concreto y, por tanto, su intención antihistórica. La negativa a conservar
la memoria del pasado, aún inmediato, es la oposición del hombre arcaico a
aceptarse como ser histórico, a conceder valor a la "memoria" y por
consiguiente a los acontecimientos inusitados (es decir, sin modelo arquetípico)
que constituyen, de hecho, la duración concreta. En última instancia, en todos
esos ritos y en todas esas actitudes desciframos la voluntad de desvalorizar el
tiempo. Desde una posición extremista podríamos decir que para la cultura
arcaica si no se le concede ninguna atención, el tiempo no existe; además,
32
cuando se hace perceptible (a causa de los "pecados" del hombre, es decir,
debido a que éste se aleja del arquetipo y cae en la duración), el tiempo puede
ser anulado. En realidad, si se mira en su verdadera perspectiva, la vida del
hombre arcaico, aun cuando se desarrolla en el tiempo, no por eso lleva la carga
de éste, no registra la irreversibilidad; en otros términos, no tiene en cuenta lo
que es precisamente característico y decisivo en la conciencia del tiempo. El
primitivo vive en un continuo presente. (Y es ése el sentido en que puede
decirse que el hombre religioso es un "primitivo"; repite las acciones de
cualquier otro, y por esa repetición vive en un presente atemporal).
Pero si el hombre arcaico siente la necesidad de regenerarse habría tal vez un
punto, un momento, en el que no puede escapar al paso del tiempo y su
corrosiva acción, hay un punto en que se registra la "historia", la irreversibilidad
de los acontecimientos. La existencia de los pecados, "acontecimientos
personales" sin ningún arquetipo, sería prueba de esta caída en la "historia" que
dificulta la trascendencia del tiempo.”
Nadia Sabrina Koziner El eterno retorno y la angustia de la historia 2002
CARACTERES DEL TIEMPO CONSIDERADO EN SÍ MISMO
“El tiempo se nos presenta como algo que va «pasando»: un presente se va
haciendo pasado y va yendo a un futuro. El tiempo es, pues, un pasar que tiene
33
tres que pudiéramos llamar «partes» suyas: presente, pasado y futuro. Estas tres
partes se hallan dotadas de una intrínseca unidad. Esta unidad es lo que
expresa el vocablo «pasar». En su pasar, el tiempo constituye una especie de
línea simbólica, «la línea del tiempo». El concepto descriptivo del tiempo no es
sino la descripción del tiempo como línea temporal. Entonces, lo que
llamábamos partes del tiempo cobran un sentido especial: son los «puntos» de
esta línea. De estos puntos, el presente es lo que desde siempre se ha llamado el
«ahora» (nãn, nunc). El «ahora» no tiene magnitud temporal; es pura y
simplemente «puntual». Lo aprehendemos al ir haciendo cada vez más breve el
lapso de tiempo que consideramos; el término de esta división es el «ahora». El
«ahora» presente va pasando a pretérito a medida que el futuro va ocupando su
puesto. La línea del tiempo no es sino la línea de estos «ahoras»; son los
momentos e instantes del tiempo. Los caracteres del tiempo considerado en sí
mismo son los caracteres internos de esta línea, de este pasar de los ahoras. La
tendencia natural de la inteligencia es considerar esta línea temporal como si
fuera una línea de misma índole que la línea espacial. No hay la menor duda de
que ambas líneas se corresponden; veremos en seguida en qué sentido. Pero sin
embargo, tienen entre sí una diferencia esencial, tanto por lo que concierne a la
unidad de las partes entre sí, como por lo que se refiere a la disposición mutua
de esas partes. Comencemos por esta segunda cuestión.
La disposición de las partes del tiempo, de los momentos entre sí, tiene tres
tipos de caracteres. Unos se refieren a la «conexión» de los puntos del tiempo
entre sí; otros, se refieren a la «dirección» que tiene esta línea; otros, finalmente,
conciernen a su «medida». Son, en definitiva, los tres tipos de caracteres que
34
posee una línea espacial. Toda línea espacial posee una interna conexión de
puntos. (Aquí empleo el vocablo «conexión» en su sentido trivial.) De ella se
ocupa la topología. Tiene, además, una cierta dirección; de ella se ocupa la
geometría afín. Finalmente, posee una medida de la distancia entre dos puntos;
es el objeto de la geometría métrica. Conexión, dirección y distancia son, de
suyo, tres conceptos independientes. La línea no tiene por qué tener una
dirección, y si la posee, la línea dirigida no tiene de suyo distancia definida
entre sus puntos. Es decir, la topología no conduce a una afinidad, ni la afinidad
a una métrica. Pero la recíproca no es verdad: toda métrica induce una afinidad
y una topología determinadas. Pues bien, tratándose de la línea del tiempo, la
conexión, la dirección y la medida de los momentos son indisociables. En esto
se expresa una de las diferencias esenciales entre el tiempo y el espacio. Pero
ello no obsta para que los tres conceptos sean distintos entre sí. Por tanto, es
necesario estudiarlos separadamente.
La «conexión» de los momentos del tiempo
1). Los momentos del tiempo están dispuestos, ante todo, en continuidad ¿Qué
significa esto? Desde un punto de vista meramente intuitivo y cualitativo, la
continuidad suele describirse desde antiguo diciendo que dos magnitudes
constituyen un continuo cuando el extremo final de la una es idénticamente el
extremo inicial de la otra. En nuestro caso, el tiempo sería continuo porque el
mismo «ahora» es el último de la línea del pasado y el primero de la línea del
35
futuro. Pero esto no es suficiente. Para lograr un concepto más riguroso y
preciso de la continuidad hay que partir de que, a mi modo de ver, la línea del
tiempo es un conjunto de ahoras. Ciertamente el tiempo no es un conjunto de
ahoras si por conjunto se entiende un conjunto finito. Pero los conjuntos pueden
ser infinitos; esto es, pueden contener una infinitud actual de elementos como
es usual en la matemática desde Cantor. Esta infinitud puede ser de distinto
«tipo» (Cantor diría que puede tener distinta «potencia»). Sin entrar en
precisiones ulteriores, contentémonos con decir que uno de estos tipos de
infinitud es justo la continuidad. Por ejemplo, considerados «todos» los puntos
de un segmento lineal como «actualmente» existentes en él constituyen un
«conjunto» de puntos infinito «continuo». Si dos conjuntos se corresponden
biunívocamente en sus elementos se dice que tienen el mismo tipo de infinitud.
Pues bien, la línea del tiempo es, a mi modo de ver, un conjunto infinito de
ahoras que se corresponde biunívocamente con los puntos de una línea o
segmentos lineales. Por esto digo que la línea del tiempo es un conjunto
continuo de ahoras. Por tanto, si queremos conceptuar adecuadamente la
continuidad de los ahoras o momentos del tiempo nos bastará con conceptuar
la continuidad de un conjunto de puntos.
Para ello, la matemática actual toma un punto cualquiera del conjunto. Este
punto divide a este conjunto en dos subconjuntos, uno a derecha y otro a
izquierda del punto elegido, es decir, construye una «cortadura» (Dedekind) en
aquél. Y esta división tiene la propiedad de que el punto dividente pertenece al
conjunto total, y de que en el subconjunto de la izquierda no hay ningún punto
que sea el «último» ni en el de la derecha ninguno que sea el «primero». En esto
36
consiste estricta y rigurosamente la continuidad. Como el punto dividente
pertenece al conjunto total, puede ser libremente computado al subconjunto de
la derecha o al de la izquierda. En el primer caso el subconjunto de derecha
tiene un primer elemento, el punto dividente; pero el de la izquierda no tiene
ninguno que sea el último. En el segundo caso acontece lo contrario. De ahí que
en un conjunto continuo cada punto es el límite común de una sucesión
monótona decreciente y de otra creciente de puntos, un límite perteneciente al
conjunto mismo. Si el punto no perteneciera al conjunto, éste, a pesar de su
infinitud, tendría un «hueco» o laguna. La condición necesaria y suficiente para
que un conjunto sea continuo es que contenga todos sus puntos límites, o si se
quiere, que todos sus puntos sean puntos límites, o lo que es equivalente, que
cada punto divida al conjunto en dos subconjuntos de los cuales no hay a
izquierda ninguno que sea el último, ni ninguno a la derecha que sea el
primero. Un conjunto de puntos en el que se ha definido una continuidad se
dice que constituye un espacio topológico: Dejo de lado los espacios discretos.
Ahora bien, como la línea del tiempo es un conjunto infinito de ahoras que se
corresponde biunívocamente con el conjunto de puntos de una línea espacial,
resulta que la línea del tiempo constituye un conjunto continuo; esto es, dado
un «ahora» no hay en el pasado ningún momento que sea el último anterior, ni
hay en el futuro ninguno que sea el primero de lo posterior. He aquí el concepto
riguroso de la continuidad del tiempo. Cada «ahora» es un «momento-límite»,
en el sentido definido, y además (al igual que en el segmento lineal) es un límite
accesible: es un «ahora» que llega.
37
Desde el punto de vista especulativo esto no deja de ser un problema. En la
India, el jainismo antiguo tuvo una concepción atomista del tiempo. El tiempo
estaría constituido por pequeñas unidades o instantes indivisibles del tiempo
(paramãnu) de mínima duración. El tiempo no sería, pues, continuo. Pensaban
que esto era necesario para explicar la interacción de dos átomos de materia o la
intervención de la libertad humana en el curso del tiempo. Esta doctrina
reaparece en la edad media en la filosofía hebrea y árabe; y en la filosofía
europea moderna fue defendida por Geulincx. Para Geulincx, ocasionalista
irreductible, Dios crea cada instante del tiempo y lo aniquila para crear el
siguiente. La continuidad del tiempo y del movimiento serían pura ilusión.
Algunas ideas de la ciencia actual parecen tener alguna semejanza con este
atomismo temporal. Así, para Heisenberg, hay en el universo físico una
duración mínima. Pero claro, esto no pasa de ser una semejanza, por lo demás
externa, con el atomismo temporal. Una cosa es que haya una duración mínima
de la que está integralmente compuesta la duración total macroscópica, otra que
esta composición sea «aditiva». Tiempo mínimo significa pura y simplemente
que el concepto de duración no tiene sentido para la física por bajo de cierto
límite. La psicología actual parecía haber llegado también a un mínimo de
duración; pero se trata más bien de un mínimo para que haya conciencia de la
duración.
Como quiera que sea, tomado en su primigenia inmediatez, el tiempo se nos
presenta como una línea continua de ahoras, cada uno de los cuales carece de
duración.
38
2) Esta línea continua se nos presenta como indefinida, es decir, el continuo
temporal se presenta como abierto hacia la derecha y hacia la izquierda. Si no
gozara de esta propiedad, el tiempo sería continuo, pero constituiría un
conjunto acotado. ¿Es el tiempo una línea acotada?
Los antiguos iranios creyeron que había dos clases de tiempo. Uno el «tiempo
indefinido» o infinito, el zrvan akarãna, que los griegos tradujeron por crÕnoj
©peiroj; es infinito, porque no tiene ni comienzo ni fin. Pero dentro de él se
inscribe un tiempo perfectamente acotado, el tiempo cósmico de doce mil años
de duración, el zrvan darego xvadatã, «el tiempo de larga denominación». Esta
idea de un tiempo cósmico ha inspirado a muchas mitologías. Aparece en el
mundo griego con el Kronos que devora a sus hijos, etc. Es la idea de que el
tiempo va engendrando todas las cosas y devorándolas después.”
Xavier Zubiri. El concepto descriptivo del Tiempo
“Queremos repetir temporalmente la cuestión de qué es el tiempo. El tiempo es
el "cómo". Si seguimos indagando qué es el tiempo, hemos de evitar quedar
prendidos prematuramente de una respuesta (al estilo: el tiempo es esto o
aquello), lo cual implicaría siempre un "qué". No miremos la respuesta, sino
repitamos la pregunta. ¿Qué sucedió con la pregunta? Se ha transformado. La
cuestión de ¿qué es el tiempo?, se ha convertido en la pregunta: ¿Quién es el
tiempo? Más en concreto: ¿Somos nosotros mismos el tiempo? Y con mayor
precisión todavía: ¿Soy yo mi tiempo? Esta formulación es la que más se acerca
39
a él. Y si comprendo debidamente la pregunta, con ello todo adquiere un todo
de seriedad. Por tanto, ese tipo de pregunta es la forma adecuada de acceso al
tiempo y de comportamiento con él, con el tiempo como el que es en cada caso
el mío. Desde un enfoque así planteado, el ser-ahí sería el blanco del
preguntar.”
Martin Heidegger. El concepto del tiempo. Editorial Trotta. 1999
“Este presente incognoscible e intangible, que solo conocemos en cuanto
pasado, y al cual sólo apuntamos en la acción, decidida o comenzada, en cuanto
futuro, es también impensable. Ya lo advirtió remotamente San Agustín, y
conviene no olvidarlo. Nuestra razón –nuestra experiencia de cabal
racionalidad- no puede concebir el tiempo sino como una dirección viva y
móvil, como una fluencia unidimensional que viene del futuro, pasa ante
nosotros y escapa vertiginosa hacia el pasado. En este curso irrestañable de la
sucesividad, cualquier magnitud se nos ofrece como lineal, y en ella separamos
algo que ya pasó. Algo que goza de la actualidad y algo que no ha llegado
todavía; pero la magnitud recortado como presente, por pensarse también como
lineal, reproduce en sí la misma tripartición, por pequeña que se imagine. El
único recurso para eliminar la dificultad y terminar con estos sucesivos
empequeñecimientos del presente, consiste en pasar al límite, plantearnos sin
reparo el caso extremo, y pensar el presente como la mera divisoria entre
pasado y futuro. Nada más correcto si vamos en demanda de la estricta
40
inteligibilidad. Y al punto brota la paradoja. Pasado y futuro no son para
nosotros sino dos nombres de la inexistencia; la existencia abolida y la
existencia esperada. Y de ahí que estas dos temporalidades inexistentes son las
que se nos muestran con cuerpo o dimensión, mientras que la temporalidad
viva, el presente, se nos manifiesta como una simple señal o marca de
separación entre ellas. Cualquier tentativa de intelección última del tiempo
arriba a este extraño resultado.”
Francisco Romero. Filosofía de la persona. Editorial Losada.
“…la refutación ensayada por Bergson, en cambio, se funda en sostener que
Zenón ha espacializado el tiempo. Si el tiempo fuera reductible al espacio, la
aporía sería insoluble. Pero si consideramos el tiempo como una fluencia
indivisible que en principio no se puede descomponer en momentos concebidos
por analogía con los puntos espaciales. Aquiles podrá alcanzar a la tortuga.
Toda la dificultad según Bergson consiste en haber aplicado al tiempo y al
movimiento los conceptos de ser y de cosa, en vez de aplicarles los conceptos de
fluencia y de acto.”
José Ferrater Mora. Diccionario de Filosofía. Sudamericana. 1970.
“Durante la Edad Media preocupó a los filósofos el problema teológico del
tiempo en relación con la eternidad (v. también DURACIÓN e INFINITO).
41
Destacaremos el problema que planteó la realidad propia del “antes” y el
“después”. Para Duns Escoto lo “material” del tiempo, es decir, el movimiento,
se halla fuera del alma, pero lo “formal” del tiempo, esto es la medida del
movimiento, proviene del alma.
En la Época Moderna siguieron discutiéndose los problemas teológicos, físicos
y psicológicos relativos al tiempo…”
[Link] Diccionario de filosofía abreviado Sudamericana 1970
“El existía entonces en la forma del ser Purusha y de Kala. Purusha (el Espíritu),
es la primera forma del Ser Supremo; luego procedieron otras dos formas, lo
discreto y lo indiscreto, Kala (el tiempo), fue el último en aparecer. Estos cuatro
–Pradhana (materia bruta o primaria), Purusha (espíritu), Vyakta (sustancia
visible), y Kala (tiempo) – son en las debidas proporciones, las causas de los
fenómenos de la creación, preservación y destrucción.”
[Link] Mitología hindú Edicomunicación 1998
“A la cabeza de la cosmogonía aparece un principio nuevo, más abstracto, “el
Tiempo que nunca envejece” y sólo después de él están el Caos y el Éter. La
idea del Tiempo como origen de todas las cosas aparece también en Ferécides, a
quien se sitúa comúnmente entre los filósofos, aunque su filosofía sea mítica y
42
mística en alto grado. Al comienzo pone a Zeus (da al nombre una forma
insólita para que signifique “lo que vive”), al Tiempo y a la Terrestre {Ctonia}.
Luego, en la cosmogonía órfica, el Tiempo formó un huevo de plata en el divino
Éter. En los demás mitos griegos lo único de este tipo que encontramos es que
ciertos personajes mitológicos nacen de un huevo; pero la creación del mundo a
partir de un huevo aparece en las cosmogonías de tantos pueblos que no cabe
dudar ni un momento de su origen primitivo. Del huevo procedía el primer
dios, Fanes, el creador del mundo. En Aristófanes se lo llama Eros; en otras
partes lleva también el curioso nombre de Erecapeo. Los órficos alababan a
Zeus como comienzo, medio y fin, pero Zeus adquirió su grandeza al devorar a
Erecapeo, tal como devoró a Metis. Pretendía su lugar como conductor, pero
pertenecía a una generación de divinidades más recientes. De modo que se
utilizó el antiguo tema del cuento popular, y Zeus incorporó en si mismo al
creador del mundo. Todo esto no es sino una evolución posterior de temas
cosmogónicos antiguos y bien conocidos; el único rasgo original es el hecho de
que se convierta al Tiempo en el primer principio. No estoy en condiciones de
decidir si esa idea tuvo su origen entre los persas, como sostienen algunos.
Martín Persson Nilsson. Historia de la Religión Griega. Eudeba. 1961.
“En el ejemplo que allí analicé en detalle puse sobre todo de relieve la
particularidad de la relación temporal entre el recuerdo encubridor y el
contenido por él encubierto. Es esta: el contenido del recuerdo encubridor
43
pertenecía en ese caso a uno de los primeros años de la infancia, mientras que
las vivencias de lo pensado que él subrogaba en la memoria, y que habían
permanecido casi inconcientes, correspondían a años posteriores de esa
persona. Denominé atrasador o retrocedente a este tipo de desplazamiento.
Acaso con mayor frecuencia se tropieza con la relación contrapuesta, a saber: se
consolida en la memoria como recuerdo encubridor una impresión indiferente
reciente, que sólo debe ese privilegio a su enlace con una vivencia anterior, cuya
reproducción directa es estorbada por unas resistencias. Estos serían recuerdos
encubridores adelantadores o avanzados. Lo esencial que la memoria cuida se
sitúa aquí, en el orden del tiempo, detrás del recuerdo encubridor. Por último,
aún un tercer caso posible: que el recuerdo encubridor no se enlace con la
impresión encubierta sólo por su contenido, sino también por su contigüidad en
el tiempo; este sería el recuerdo encubridor simultáneo o contiguo.”
Sigmund Freud obras completas VI Amorrortu editores 1976
“El tiempo medido y pagado debe ser también un tiempo sin impureza ni
defecto, un tiempo de buena calidad, a lo largo de todo el cual permanezca el
cuerpo aplicado a su ejercicio. La exactitud y la aplicación son, junto con la
regularidad, las virtudes fundamentales del tiempo disciplinario.”
Michel Foucault vigilar y castigar Siglo XXI 1976
44
“Heidegger califica esta definición nietzcheana como incomprensible,
sorprendente y arbitraria. La relación entre la venganza y el tiempo, y en
especial un modo del tiempo, su “fue”, interpela a Heidegger. El tiempo
siempre se va no viene a quedarse sino para irse. El tiempo es pasajero.
Venganza es contravoluntad de la voluntad contra el tiempo, y ahora se aclara:
contra el pasar y su carácter pasajero. La voluntad no puede hacer nada contra
el tiempo, el querer de la voluntad choca continuamente. ¿Cómo puede
permanecer el pasar? Solamente si en vez de irse regresa siempre en lo mismo.
Surge así el eterno retorno de lo mismo como la teoría liberadora del espíritu de
venganza.”
Tomás Abraham Tensiones filosóficas sudamericana 2001
“El hemisferio izquierdo analiza en el tiempo, mientras que el hemisferio
derecho sintetiza en el espacio.”
Jerre Levy Hemisphere function of the Human Brain. John Wiley & Sons. New
York 1974
“Cuando la conciencia está activa y bien ordenada, las horas parecen pasar en
minutos, y de vez en cuando unos pocos segundos se alargan en lo que parece
ser la infinidad. El reloj ya no sirve como análogo eficaz de la calidad temporal
de la experiencia.”
45
M. Csikszentmihalyi. Optimal Experience: Psychological Studies of Flow in
Consciousness. Cambridge. Cambridge University Press 1988
“El tiempo “errático” es de incertidumbre; el presente domina al futuro y al
pasado, y corresponde a movimientos sociales y clases en formación. El tiempo
“cíclico” es propio de la sociedad arcaica y de otras en las que prevalecen las
creencias místicas y mágicas, y en las que pasado, presente y futuro son
intercambiables. El tiempo “retardado” es el futuro que se demora y se vuelve
presente tan tarde que se cristaliza, siendo propio del feudalismo, de las
profesiones y de los símbolos comunitarios. El tiempo “alternante” alude a
grupos empresarios concentrados y a épocas de transición en el capitalismo,
haciendo que el pasado y el futuro compitan en el presente aportando
discontinuidad. El tiempo “precipitado”, se anticipa a sí mismo y expresa los
cambios triunfantes del capitalismo competitivo y de la especulación. El tiempo
“explosivo” logra que el pasado y el presente se disuelvan en un futuro
trascendente, como en el caso de revoluciones y cambios radicales.”
Ariel Colombo El futuro actual
“A lo que es o está en el tiempo y es así determinado por el tiempo, se lo
llama lo temporal. Cuando un hombre muere y es arrebatado de las cosas de
46
este mundo, decimos: se ha cumplido su tiempo. Lo temporal quiere decir lo
pasajero, lo que pasa o perece con el curso del tiempo. Nuestra lengua dice con
aún mayor precisión: lo que pasa con el tiempo. Porque el tiempo mismo pasa.
Y sin embargo, mientras pasa constantemente, permanece como tiempo.
Permanecer quiere decir: no desaparecer y, por tanto, estar presente. De este
modo resulta el tiempo determinado por un ser. ¿Cómo entonces debe seguir el
ser estando determinado por el tiempo? Desde la constancia del pasar del
tiempo, habla el ser. Y, sin embargo, en ningún lugar encontramos al tiempo
como ente alguno igual que una cosa real y concreta.
El ser no es ninguna cosa real y concreta, y por tanto nada temporal, mas
es, empero, determinado como presencia por el tiempo.
El tiempo no es ninguna cosa real y concreta, y por tanto nada ente, pero
permanece constante en su pasar, sin ser él mismo algo temporal como lo ente
en el tiempo.
Ser y tiempo se determinan recíprocamente, pero de una manera tal que
ni aquél -el ser- se deja apelar como algo temporal ni éste -el tiempo- se deja
apelar como ente. Al cavilar sobre todo esto, nos sorprendemos vagando
erráticamente entre enunciados contradictorios.”
Martin Heidegger
“Resumiendo podríamos decir: el tiempo es equiparable al ser-ahí. El ser-ahí es
lo respectivamente mío, que puede presentar la modalidad del respectivo ser
47
futuro en la anticipación del seguro, pero indeterminado haber sido. El ser-ahí
siempre se encuentra en un modo de su posible ser temporal. El ser-ahí es el
tiempo, el tiempo es temporal. El ser-ahí no es el tiempo, sino la temporalidad.
Por ello, la afirmación fundamental de que el tiempo es temporal es la
definición más propia, sin constituir ninguna tautología, pues el ser de la
temporalidad significa una realidad desigual. El ser-ahí es su haber sido, es su
posibilidad en el encaminarse a este pasado. En ese encaminarse soy
propiamente el tiempo, tengo tiempo. En tanto el tiempo es en cada caso mío,
existen muchos tiempos. El tiempo carece de sentido; el tiempo es temporal.
Si el tiempo se comprende en la forma expuesta, entonces se esclarece
debidamente aquella afirmación tradicional sobre el tiempo que dice: el tiempo
es el genuino principium individuationis. Esto se entiende generalmente como
una sucesión irreversible, como tiempo del presente y tiempo de la naturaleza.
¿Pero hasta qué punto es el tiempo, en cuanto propio, el principio de
individuación, o sea, aquello a partir de lo cual el ser-ahí está en lo
respectivamente suyo? El ser-ahí, que vive en el modo del término medio, se
hace él mismo en el ser futuro de la anticipación. En dicha anticipación el ser-
ahí se manifiesta como la única vez en su destino único en la posibilidad de un
pasado peculiarmente suyo. Esta individuación tiene la peculiaridad de que no
permite alcanzar una individuación como formación fantástica de existencias
excepcionales; derriba todo dárselas de algo. Individualiza de tal manera que
nivela a todos. En relación con la muerte cada uno es conducido al "cómo" que
cada cual puede ser en igual medida, a una posibilidad respecto de la cual
nadie goza de preeminencia, al "cómo" en el que todo "qué" se pulveriza.
48
Para terminar intentemos volver a la historicidad y la posibilidad.
Aristóteles solía resaltar en sus escritos que lo más importante es la recta
"paideia", la seguridad originaria en una cosa, la que nace de la familiaridad con
la cosa misma, la seguridad del manejo adecuado de la cosa. Para corresponder
al carácter ontológico del tema aquí tratado, tenemos que hablar temporalmente
del tiempo. Queremos repetir temporalmente la cuestión de qué es el tiempo. El
tiempo es el "cómo". Si seguimos indagando qué es el tiempo, hemos de evitar
quedar prendidos prematuramente de una respuesta (al estilo: el tiempo es esto
o aquello), lo cual implicaría siempre un "qué".
No miremos la respuesta, sino repitamos la pregunta. ¿Qué sucedió con
la pregunta? Se ha transformado. La cuestión de ¿qué es el tiempo?, se ha
convertido en la pregunta: ¿Quién es el tiempo? Más en concreto: ¿Somos
nosotros mismos el tiempo? Y con mayor precisión todavía: ¿Soy yo mi tiempo?
Esta formulación es la que más se acerca a él. Y si comprendo debidamente la
pregunta, con ello todo adquiere un todo de seriedad. Por tanto, ese tipo de
pregunta es la forma adecuada de acceso al tiempo y de comportamiento con él,
con el tiempo como el que es en cada caso el mío. Desde un enfoque así
planteado, el ser-ahí sería el blanco del preguntar.”
Gilles Deleuze
“Con respecto al concepto de tiempo, creemos pertinente analizarlo en dos
dimensiones complementarias y que no pueden ser excluidas. En primer lugar,
haremos una reflexión acerca de la relación que el hombre ha venido teniendo
49
con el tiempo y el espacio a lo largo de la historia hasta el presente, en tanto
tiempo y espacio universal y único. En este punto abordaremos el concepto de
tiempo sólo desde una perspectiva genérica, poniendo acento en el pasaje de lo
universal --y el estallido de éste-- a lo particular, con sus implicancias sociales.
Pero este análisis quedaría incompleto si no incorporáramos la segunda
dimensión que implica que, a pesar de que hasta el presente podíamos hablar
de un tiempo universal, se hace esencial distinguir entre distintas formas en que
la sociedad lo ha venido concibiendo y organizando. Son muy distintas las
formas de organización social en torno a un concepto de tiempo cíclico, a un
tiempo lineal teológico, o a un tiempo lineal antropocéntrico. Nuestra intención, al
desarrollar la segunda dimensión, es reflexionar acerca de si la tecnología
Internet pone en cuestión la concepción moderna --que viene del mismo
Iluminismo-- de tiempo lineal antropocéntrico. Si ese es el caso, observar qué
nueva configuración adopta dicho concepto en el presente. La temática de este
apartado constituye un elemento central que nos permitirá retomar la
problemática de lo público y lo privado a partir de la incorporación de Internet
a importantes segmentos de la población.”
Internet, una tecnología tardía de la Posmodernidad
“El tratamiento del tiempo es una de las características más complejas de la
novela, debido a que hallamos al menos tres tiempos distintos principales
que se corresponden con los narradores abuelo, nieto y tía Xenia. Estos
50
tiempos están sometidos a la mezcla de secuencias que hemos explicado
más arriba, con lo que Gustavo Arango consigue un collage literario en que
presente, pasado y futuro influyen entre sí, en un continuo flash back,
permitiendo la coexistencia narrativa de estos tres personajes que pocas
veces comparten espacio y tiempo, para que el lector perciba en un mismo
capítulo las tres dimensiones cronológicas. El tiempo del abuelo se escinde,
cuando pasa de ser un “monstruo” (para el nieto niño) hasta desarrollarse y
dispersarse en las historias recogidas en sus cuadernos. El tiempo del nieto
pasa de ser la “mirada” infantil (para el abuelo moribundo) hasta
convertirse en otra mirada adulta que lee los cuadernos. El tiempo de la tía
Xenia es el tiempo del recuerdo, el enlace entre abuelo y nieto. No podemos
hablar de años, meses, días..., sino de la intensidad del tiempo que dura
una vida, que puede sobrepasar a la propia muerte cuando el nieto y la tía
Xenia leen los cuadernos.
Por otra parte, los cuentos independientes (como el de Stanford, el del
marino que buscaba los diamantes o el del malhadado) presentan su propia
estructura temporal menos compleja, porque está sometida a las exigencias
del cuento tradicional.
Como consideraciones temporales extraliterarias quedan el tiempo de la
escritura y el tiempo de la lectura. Sobre el primero opino que lo más
complicado para el autor ha sido la estructuración de los capítulos y la
distribución de las secuencias para unificar un texto en apariencia disperso.
El tiempo del lector es variable, pero esta novela es un texto existencial o
existencialista, que obliga a reconstruir la personalidad angustiada del
51
abuelo y se aleja de otros moldes narrativos en que el autor deja todo
explicado al lector. El lector de La risa del muerto entra en el laberinto del
conocimiento del abuelo, que le lleva al laberinto del propio conocimiento.”
Erasmo Hernández González La literatura como refugio en La risa del
muerto, del colombiano Gustavo Arango
“A medida que una ciudad crece, el valor del tiempo de sus habitantes se
acrecienta con el continuo aumento de los salarios y el alza del costo de
vida, de modo que el hecho de economizar tiempo se hace más urgente, y la
vida se vuelve más apurada y a la vez más hostil.”
Irving Hoch City effects, trends and policies Science 193 1976
“Para la mayoría de los occidentales, la falta de actividad evidente indica
que nada está ocurriendo. Sin embargo, mucha gente alrededor del mundo
sabe que el hecho de que la vida se muestre quieta en la superficie no
significa ausencia de cambio. Los períodos de inactividad se consideran
precursores necesarios de cualquier acción significativa. Por ejemplo, se
dice que los chinos son maestros de la espera del momento apropiado.
Sostienen que la espera misma es lo que crea ese momento. ¿Cuánto tiempo
dura esa espera? Tanto como sea necesario. Acortar en forma artificial el
estado de incubación sería tan absurdo como querer escatimar gastos al
52
construir los cimientos de un edificio. Hellmut Callis señaló que “la espera
de medio siglo no es demasiado de acuerdo con el concepto de tiempo de
los chinos”, un cálculo que muchos sabios asiáticos consideran
conservador. Es obvio que la ausencia de actividad en la superficie no tiene
el mismo significado en todas las culturas, como tampoco indica siempre
que el tiempo pase con lentitud.”
Robert Levine Una geografía del tiempo Siglo XXI editores 2006
“El tiempo es un estiramiento de fibras nerviosas, aparentemente continuo
de lejos pero inconexo de cerca, con aberturas microscópicas entre las
fibras. La actividad nerviosa fluye a través de un segmento de tiempo, se
detiene en forma abrupta, hace una pausa, salta a través de un vacío y
continúa en el siguiente segmento.”
Alan Lightman. Los sueños de Einstein
“En el mundo de los Incas, Mayas y Aztecas, el tiempo no es concebido
proceder linealmente como en nuestras culturas, sino circularmente, como se
evidencia en las creaciones y destrucciones sucesivas, que se narran justamente
como eventos cíclicos, tanto en Perú como en Mesoamérica.
El concepto de tiempo entre los Mayas y los Mesoamericanos era tangible: algo
concreto que se manifestaba ya sea en la proyección del tiempo sobre el espacio
(es decir en los lugares de observación, para establecer los movimientos del sol
y corregir el calendario), ya sea en la división del calendario ritual
53
mesoamericano de 260 días que coincidía con los cuatro puntos cardinales que
al mismo tiempo lo regían, uno a la vez, en la sucesión Este, Norte, Oeste y Sur.
Además, es importante subrayar que el tiempo era considerado llevado
directamente por los dioses, como una especie de estafeta en que el tiempo
mismo era el concreto testimonio. (Laurencich- Minelli 1999a; 1999b).
Para los Incas, el tiempo coincide con el espacio, como lo expresa ya
inicialmente el vocablo quechua pacha que significa tiempo y espacio
contemporáneamente. Esta sinonimia entre tiempo y espacio indica que el
primero era considerado concretamente y proyectado sobre el espacio
geográfico. El tiempo en efecto, era a tal punto considerado una unidad con el
espacio humanizado, que los ceques, aquellas líneas que partían del centro del
mundo inca, la ciudad del Cuzco, permitían individuar no sólo grupos sociales
y las 328 huacas que marcan el calendario ritual de 328 días de los Incas, sino
que algunos de ellos codificaban también las observaciones astronómicas,
indicando el punto de algunos momentos significativos del sol y de la luna
(Zuidema 1990: 73; 1995). Tiempo que se consideraba proceder circularmente, y
entre los Incas hacia atrás, como lo indica el término quechua ñawpa pacha=
tiempo pasado, que significa también tiempo/espacio adelante”.
Laura Laurencich-Minelli Espéculo. Revista de Estudios Literarios
54
“El tiempo solo tiene una realidad: la del instante. Ahora bien, el tiempo no es
otra cosa que un orden. Y todo orden es tiempo. El orden de las ambivalencias
en el instante es por lo tanto un tiempo.
Es precisamente ese tiempo vertical que el poeta descubre cuando niega el
tiempo horizontal, es decir, el devenir de los otros, el devenir de la vida, el
devenir del mundo. He aquí pues los tres órdenes de experiencias sucesivas
que deben liberar al ser encadenado en el tiempo horizontal:
1) habituarse a no referir su tiempo propio al tiempo de los otros –romper
los marcos sociales de la duración;
2) habituarse a no referir su tiempo propio al tiempo de las cosas –romper
los cuadros fenoménicos de la duración;
3) habituarse –duro ejercicio- a no referir su propio tiempo al tiempo de la
vida –no saber ya más si el corazón late, si la alegría llega- romper los
marcos vitales de la duración.
Solamente entonces se alcanza la referencia autosincrónica, en el centro de sí
mismo, sin vida periférica. De pronto toda la horizontalidad chata se borra.
El tiempo no corre más. Brota.”
Gastón Bachelard. Revista Messages Nº 2. 1939.
“Esta flexibilidad de la traslación en el espacio, en función del tiempo, no
significa la aceleración del tiempo, sino la mayor rapidez de los movimientos,
55
cuya velocidad es cuantificada con mediciones temporales, que en tanto
instrumento de medida debe ser uniforme. Sin embargo, según la física
relativista, el tiempo de los relojes depende de las velocidades de su
desplazamiento, a lo que se puede objetar que esa dependencia afecta el ritmo
de los relojes y con ello su medición del tiempo, sin que esto implique el tiempo
mismo, puesto que los procesos rítmicos del reloj ocurren en el tiempo, pero no
conjuntamente con él. Las medidas temporales son en definitiva medidas de
movimientos, que se toman como patrones para medir otros movimientos, y
tantos unos como otros suponen el tiempo, concebido como fluyente, sin que de
su fluir se pueda determinar su velocidad, porque nos remitiría a otro tiempo,
con respecto al cual transcurriera su fluencia.
No significa esto que las medidas del reloj no sean medidas temporales, pero es
un error identificar un minuto del reloj con un minuto del flujo del tiempo: un
minuto es solo una cantidad determinada de ritmos básicos, que ocurren
sucesivamente en el tiempo, pero esos ritmos no son obviamente del tiempo.
Los ritmos del reloj deben ser uniformes, para contar con una medida invariable
del tiempo; si se aceleran o se retardan, no es por la influencia de lo medido, el
tiempo, sino por agentes físicos, lo cual no es el tiempo. De la misma manera,
confundir un metro físico con un supuesto metro inscripto en el espacio,
considerando además que las variaciones del primero son causadas por
variaciones del segundo, es razonar con escasa pulcritud.”
Eduardo Antonietta. Asimetría temporal de los eventos y dirección del tiempo.
Anuario de filosofía. Universidad Nacional de Tucumán. 1982
56
“La medición del tiempo lleva a cabo un pronunciado hacer público el tiempo,
de tal suerte que únicamente por este camino se llega a tener noción de aquello
que llamamos comúnmente “El tiempo”. En el “curarse de” se adjudica a cada
cosa “su tiempo”. La cosa lo “tiene” y solo puede “tenerlo”, como todo ente
intramundano, por ser “en el tiempo”. El tiempo “dentro del cual” hacen frente
los entes intramundanos es el que conocemos como el tiempo mundano. Este
tiene, en razón de la constitución horizontal –estática de la temporalidad a la
que pertenece, la misma trascendencia que el mundo. Con el “estado de
abierto” del mundo es hecho público el tiempo mundano, de tal suerte que todo
ser cabe los entes intramundanos “curándose de” temporalmente comprende
con el “ver en torno” estos entes como haciendo frente “en el tiempo”.
El tiempo “en que” se mueve y reposa lo “ante los ojos” no es “objetivo”, si con
éste término se mienta el “ser ante los ojos en sí” de los entes que hacen frente
dentro del mundo. Pero tampoco es el tiempo “subjetivo”, si por este término
comprendemos el “ser ante los ojos” y venir a estar delante en un “sujeto”.
El tiempo mundano es mas “objetivo” que todo posible objeto, porque, como
condición de posibilidad de los entes intramundanos, resulta “objetivado”
horizontal-extáticamente en cada caso ya con el “estado de abierto” del
mundo. El tiempo mundano es, por ende y contra la opinión de Kant, algo que
se encuentra delante en lo físico tan inmediatamente como en lo psíquico, ya no
allí únicamente por el intermedio de esto último. Inmediatamente se muestra
“el tiempo” justo en el cielo, es decir, allí donde uno lo encuentra delante en el
natural regirse por él, hasta el punto de identificarse “el tiempo” con el cielo.”
57
Martín Heidegger. El ser y el tiempo. F.C.E. 1951.
“Por el contrario, en la conciencia está el todo, pero no concebido, con
anterioridad a los momentos. El Tiempo es el concepto mismo que es allí y se
representa a la conciencia como intuición vacía; de ahí que el espíritu se
manifieste necesariamente en el tiempo y se manifiesta en el tiempo mientras no
capta su concepto puro, es decir, mientras no ha acabado con el tiempo. El
tiempo es el sí mismo puro externo intuido, no captado por el sí mismo, el
concepto solamente intuido; al captarse a sí mismo, el concepto supera su forma
de tiempo, concibe lo intuido y es intuición concebida y concipiente. El tiempo
se manifiesta, por tanto, como el destino y la necesidad del espíritu aún no
acabado dentro de sí mismo…”
G.W.F. Hegel. Fenomenología del espíritu. F.C.E. 1966.
“El que con el tiempo aumente el desorden o la entropía es un ejemplo de lo
que se llama una flecha del tiempo, algo que distingue el pasado del futuro
dando una dirección al tiempo. Hay al menos tres flechas del tiempo diferentes.
Primeramente, está la flecha termodinámica, que es la dirección del tiempo en
la que el desorden o la entropía aumentan. Luego está la flecha psicológica; esta
es la dirección en la que nosotros sentimos que pasa el tiempo, la dirección en la
que recordamos el pasado pero no el futuro. Finalmente, está la flecha
58
cosmológica. Esta es la dirección del tiempo en la que el universo está
expandiéndose en vez de contrayéndose.”
Stephen W. Hawking Historia del Tiempo. Crítica 1988
“Una vez mas, la “síntesis” del Tiempo es una síntesis de transición, es el
movimiento de una vida que se despliega, y no hay otra manera de efectuarla
que vivir esta vida, no hay un lugar del tiempo, es el tiempo el que se lleva y se
lanza nuevamente a sí mismo. El tiempo como impulso indiviso y como
transición es el único que puede hacer posible al tiempo como multiplicidad
sucesiva, y lo que nosotros ponemos en el origen de la intratemporalidad es un
tiempo constituyente. Cuando describíamos hace un instante el recubrimiento
del tiempo por sí mismo, solamente lográbamos tratar el futuro como pasado a
base de añadir “un pasado por venir”, y el pasado como un futuro a base de
añadir “un futuro ya acaecido”; eso es, en el momento de nivelar el tiempo se
imponía afirmar nuevamente la originalidad de cada perspectiva y fundar esta
semieternidad en el acontecimiento. Lo que en el tiempo no pasa, es el paso del
tiempo. El tiempo se recomienza: ayer, hoy, mañana, este ritmo cíclico, esta
forma constante muy bien puede darnos la ilusión de poseerlo de una vez todo
entero, como el chorro de agua nos da un sentimiento de eternidad. Pero la
generalidad del tiempo no es más que un atributo secundario del mismo, y no
da del mismo más que una visión inauténtica, puesto que no podemos ni
siquiera concebir un ciclo sin distinguir temporalmente el punto de llegada y el
59
punto de partida. El sentimiento de eternidad es hipócrita, la eternidad se nutre
del tiempo. El chorro de agua solamente sigue siendo el mismo por el impulso
continuo del agua. La eternidad es el tiempo del sueño y el sueño remite al
estado de vigilia, del que toma prestadas todas sus estructuras.”
M. Merleau Ponty Fenomenología de la percepción Península 1975
“Por cierto, al hablar de un análisis de la conciencia temporal, del carácter
temporal de los objetos de la percepción, del recuerdo, de la expectativa, podría
parecer que ya supusiésemos el transcurso temporal objetivo y que luego no
estudiásemos sino las condiciones subjetivas de la posibilidad de una intuición
del tiempo y de un conocimiento propiamente tal del tiempo. Pero lo que
nosotros aceptamos no es la existencia de un tiempo mundano, la existencia de
una duración cósica y cosas por el estilo, sino el tiempo fenomenal, la duración
fenomenal en cuanto tal. Estos son datos absolutos y sería absurdo dudar de
ellos. Por cierto suponemos luego un tiempo que es, pero este tiempo no es el
del mundo empírico, sino el tiempo inmanente del transcurso de la conciencia.
Pues el hecho de que la conciencia de un acontecimiento acústico, de una
melodía que estoy oyendo, acusa una sucesión, para este hecho tenemos una
evidencia que despoja de sentido a cualquier duda o negación.”
E. Husserl Fenomenología de la conciencia del tiempo inmanente Editorial
Nova 1959
60
“Lo mismo que no nos es posible pensar objetos espaciales fuera del espacio y
objetos temporales fuera del tiempo, así no podemos pensar ningún objeto
fuera de la posibilidad de su conexión con otros.”
L. Wittgenstein Tractatus logico-philosophicus Alianza universidad 1973
“El sentido del existir humano es la temporalidad.”
M. Heidegger Sein und zeit
“Tan solo con el Ahora, considerado opaco, comienza la experiencia del tiempo.
Y ésta no se despliega como temporal sino con la experiencia que Plotino
llamaba Diastasis y Agustín Distentio del alma, y que consiste en la escisión,
que es la distancia por la que cada nuevo presente, al sobrevenir, aleja de sí el
presente reciente, el cual, a su vez, se hunde en el pasado, aunque permanezca
retenido por el nuevo presente, que de él se distingue. Sin esta Diastasis, esta
Distensión del alma, lo temporal no sería vivido. Pues nada sería anterior,
posterior, o simultáneo a la nada. A decir verdad, nada llegaría.”
Paul Ricoeur El tiempo y las filosofías Unesco 1979
61
“Para el ser humano, el presente no dura más de tres segundos, plazo máximo
en que es capaz de captar impresiones sucesivas como un conjunto coherente y
fundirlas en una sola unidad de contenido consciente, según la científica
Margret Schleidt.
Schleidt llegó a esa conclusión a partir de análisis llevados a cabo con hombres
de diversos ámbitos culturales, como europeos, indios, bosquimanos del
desierto de Kalahari y tribus de la Melanesia, amén de la evaluación de
numeroso material fílmico.
En sus manifestaciones cotidianas, como dar la mano, mover la cabeza o saltar,
el hombre se mueve en compases de tres segundos, señaló la científica de la
Sociedad de Investigación de Etología Humana, del Instituto Max Planck de
Munich.
Ese mismo compás lo mantiene hasta en actividades tan macabras como lo es el
lanzamiento de granadas de mano, “Puesto que incluso sus actos más
inhumanos los lleva a cabo el hombre al compás humanísimo”, destacó la
investigadora.
Schleidt confirmó también una observación hecha hace una década ya por el
catedrático de fisiología de Munich Ernst Poeppel, según la cual el hombre
habla o recita también a intervalos de tres segundos.
Aunque se desconozcan todavía origen y significado de esa constante temporal
universal, los expertos del instituto alemán sospechan que están relacionados
con la capacidad de habla del hombre, de una especie de “arcaico impulso
juguetón”.
62
Comprobado ha quedado, en todo caso, que para el hombre el tiempo no fluye
uniformemente, sino paso a paso en fases de tres segundos, concluyó Schleidt.”
Conciencia Planetaria nº 10 “El presente solo dura 3 segundos” 1992
“Sentido del Tiempo. Término amplio que denota la capacidad de percibir la
duración, el orden de aparición y, en general, el aspecto o cualidad temporal de
la experiencia ([Link]. a la capacidad genérica, reservando la expresión
percepción del tiempo para actos específicos), INGL. time sense; FR. sens du
temps; AL. Zeitsinn.”
H. C. Warren Diccionario de psicología Fondo de cultura económica 1948
“Mientras tanto, volviendo a la teoría absoluta, vamos a suponer que el tiempo
nos es conocido independientemente de toda clase de acontecimientos en el
tiempo. Lo que sucede en el tiempo ocupa tiempo. Esta relación de los
acontecimientos con el tiempo ocupado, es decir, esta relación de ocupación, es
una relación fundamental de la naturaleza con el tiempo. De este modo, la
teoría exige que seamos conscientes de dos relaciones fundamentales, la
relación ordenadora del tiempo que se da entre los instantes, y la relación de
ocupación del tiempo que se da entre los instantes del tiempo y los estados de
la naturaleza que tienen lugar en esos instantes.”
63
Alfred N. Whitehead El concepto de naturaleza Gredos 1968
“De forma que nuestras reflexiones futuras no sólo deberán poner en
entredicho el fenómeno de la temporalidad en el interior de una obra particular
(o de una serie de obras), sino también el fenómeno de conjunto que hace
posible las diversas estrategias de reconsideración del tiempo intertextual. Así,
nuestro concepto de temporalidad se amplía del tiempo enunciado y del tiempo
de la enunciación al tiempo psicológico del consumidor y al tiempo histórico,
esto es, al tiempo de la cultura.”
Umberto Eco de los espejos y otros ensayos Lumen 1988
“La física NO consigue explicar la relación entre el tiempo físico y el tiempo
psicológico (el tiempo de los relojes y el tiempo de la conciencia). Tales tiempos
parecen tener vínculos que los unen, pero poseen propiedades diferentes, y a
veces hasta contrarias. De entrada, sus estructuras difieren: el tiempo físico
transcurre idéntico a sí mismo, el subjetivo en cambio sucede con ritmos
diferentes y con discontinuidades. El tiempo físico (concentrado siempre en el
presente), separa el infinito del pasado del infinito del futuro, mientras que el
psicológico mezcla dentro del presente un poco de pasado reciente y un poco
de futuro próximo. En el tiempo físico, los instantes sucesivos nunca existen
juntos; el psicológico elabora dentro del presente una especie de coexistencia
64
entre el pasado inmediato y el futuro inminente. El psicológico une lo que el
físico separa continuamente, conserva lo que el físico se lleva, incluye lo que el
físico excluye, manteniendo lo que el otro elimina.”
E. Klein / M. L. Rey Mundo científico julio 2001
“Para los indios, el tiempo es vertical y no avanza hacia ninguna parte. El
tiempo no puede moverse, pues es también espacio, idea muy difícil de captar
para nosotros. Da al indio una relación con los tres tiempos verbales, diferente
de la nuestra. Nosotros vivimos en un presente muy angosto… El indio vive en
un presente que contiene todo el tiempo que existe. Para los zapotecas, el
pasado no es algo que ha quedado a sus espaldas, sino que está a su
alrededor… El moderno zapoteca se ha aferrado a la actitud general que fue el
meollo de la religión clásica. En lugar de temer al tiempo, lo adora como a don
divino. Como es mortal, hay temor en su actitud hacia el futuro, pero temor en
sentido religioso.
Los antiguos zapotecas creían que el tiempo compartía la mortalidad humana y
que solo la magnanimidad de los dioses podía conservar su existencia.”
Helen Augur. “Zapotec”.
65
“El tiempo es eterno, no veo como puede tener un final. Siempre tiene formas
nuevas, maneras de organización diferentes, pero no sé cómo podría haber un
límite para el tiempo. No sabemos exactamente lo que “es” el tiempo. La
renovación de la ciencia es en gran medida la historia del redescubrimiento del
tiempo. El tiempo es una realidad esencial ligada a la inestabilidad de los
sistemas dinámicos.”
Ilya Prigogine
“La repetición envuelve la anulación de la fluencia del tiempo. La novedad, en
cambio origina el transcurso, el mundo Griego, sensible al influjo de lo cíclico
vio nacer una apreciación lineal del tiempo. Mircea Eliade afirma que la
conciencia histórica está ligada al pensamiento de la progresión del tiempo.”
Margarita Schultz El tiempo y los objetos Univ. De Chile
“Aquí el caballo es un símbolo del tiempo y del universo. La religión mitraica
posee igualmente un extraño dios del tiempo, Aión, llamado también Cronos o
Deus leontocephalus, porque su representación estilizada es una figura
humana con cabeza de león, de pie en actitud rígida, y rodeada por una
serpiente cuya cabeza sobresale desde atrás por encima de la cabeza de león.
Aión tiene una llave en cada mano, sobre su pecho descansa el trueno, en la
espalda se encuentran las cuatro alas de los vientos; en ocasiones ostenta en el
66
cuerpo las constelaciones del zodíaco, y como atributos anexos el gallo e
instrumentos. En el Salterio Carolingio de Utrecht, inspirado en modelos
antiguos, Saeculum-Aión es un hombre desnudo con una serpiente en la mano.
Como lo indican sus nombres (Saeculum y Cronos), esta divinidad simboliza al
tiempo y, cosa curiosa, está formada por imágenes de la libido. El león, el
Zodión del solsticio estival es el símbolo de la Concupiscentia effrenata, de los
apetitos mas violentos (“mi alma ruge cual león hambriento”, dice Mechtild de
Magdeburgo). En el misterio mitraico, la serpiente es con frecuencia el
antagonista del león, lo que corresponde al mito universal de la lucha del sol
con el dragón. En el Libro de los muertos egipcio, Tum es llamado gato porque
en calidad de tal lucha con la serpiente de Apofis. El envolvimiento, como
vimos, equivale al “devoramiento”, a la entrada en el seno materno. El tiempo
es definido, entonces, por la salida y puesta del sol, esto es, mediante la
extinción y remozamiento de la libido, la aurora y el apagarse de la conciencia.
El atributo del Gallo sugiere de nuevo la idea de tiempo, y los instrumentos lo
creador del tiempo (Durée créatice de Bergson). Oromazdes (Ahuramazda) y
Ahrimán son engendrados por Zrvanakarana, “la duración infinita”. Por lo
tanto, el tiempo, esa cosa vacía y meramente formal, se expresa en el misterio
mediante las transformaciones de la fuerza creadora, de la libido, de acuerdo
con el hecho físico de que es idéntico al curso del proceso energético. Macrobio
(I, 20, 15) dice: el Tiempo presente es representado por una cabeza de león,
porque este animal es fuerte y fogoso.”
C. G. Jung Símbolos de transformación Paidós 1962
67
“Hasta en la memoria el tiempo es, pues, solidario de la causalidad: es la
estructura de nuestra propia historia, pero en la medida en que la construimos
y la reconstruimos.”
Jean Piaget El desarrollo de la noción de tiempo en el niño
“El tiempo en el pensamiento musulmán se dice de muchas maneras: Dahr,
cuyas volutas dan refugio y morada a las cosas y a los seres; tiempo
acumulativo del saber a partir de premisas antiguas; acontecimiento puro del
Mitâq y sus réplicas; tiempo discontinuo del Kalâm que es, según una
expresión de M. Burgelin “la paciencia de Dios”; tiempo continuo y acabado de
la Falsafa; tiempo pleno de la experiencia mística.”
Ahmed Hasnaoui
“Si detrás de la polaridad está la unidad, detrás del tiempo se halla la eternidad.
Una aclaración: entendemos Eternidad en el sentido metafísico de
intemporalidad, no en el que le da la teología cristiana, de un largo, infinito
continuum de tiempo.”
Thorwald Dethlefsen La enfermedad como camino Plaza y Janés 1990
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“Somos incluso prisioneros de nuestra propia idea del tiempo. Nuestra cultura,
por ejemplo, es “monocrónica”, cada cosa a su tiempo; mientras que en otras
muchas culturas que existen en este mundo el tiempo es “policrónico”.
En un tiempo policrónico, las tareas y los acontecimientos empiezan y acaban
de acuerdo con el tiempo natural que tardan en terminarse, más que a tenor de
pautas rígidas preestablecidas.
Para la gente criada en la tradición monocrónica del norte de Europa, el
tiempo es lineal y segmentado, como una carretera o una cinta que se
extiende hacia delante en el futuro y hacia atrás en el pasado. Es también
tangible. Hablan de él como de algo que se puede ahorrar, gastar, perder,
recuperar, acelerar, endentecer, y que puede hasta escurrirse o correr.
Aunque el tiempo monocrónico es algo arbitrario, algo que aprendemos o que
nos es impuesto, tendemos a considerarlo como si estuviera inscrito en el
universo.”
Marilyn Ferguson La conspiración de acuario Troquel
“El tiempo no se deja captar con facilidad ni en el texto ni en la
representación…el tiempo en el teatro es a la vez imagen del tiempo de la
historia, del tiempo psíquico individual y del retorno ceremonia.”
69
Anne Ubersfeld
“Incluso la muerte se sobrehumanizaba de este modo. El dios griego del
tiempo, Cronos, se representaba con un reloj de arena y una guadaña. El reloj
de arena significaba el paso del tiempo, y la guadaña significaba la muerte,
puesto que con el tiempo, los seres humanos eran inevitablemente segados,
como el trigo es segado con la guadaña.”
Isaac Asimov Historias de lo oculto
“tiempo (del lat. tempus).
1M. Duración de las cosas sujetas a mudanza.
2M. Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos,
estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema
Internacional es el segundo.
3.m Parte de una secuencia.
4.m Época durante la cual vive alguien o sucede algo. En tiempo de Trajano.
En tiempo del descubrimiento de América.
5.m Estación ( del año)
6.m Edad ( de tiempo vivido)
7.m Edad ( de una cosa)
70
8.m Oportunidad, ocasión o coyuntura de hacer algo. A su tiempo. Ahora no
es tiempo.…”
Diccionario de la real academia española
“-Prof. Del Re: Quisiera hacer una pregunta muy general. Hice una lista de
preguntas que son: ¿tiempo o devenir? ; ¿tiempo o memoria? ¿tiempo o medida
de algo? ; ¿tiempo o conciencia? ; ¿tiempo o deber hacer? ; ¿tiempo o acceso? No
sé si mi castellano es claro, pero de todos modos, la impresión de alguien que es
un hombre de ciencia más que de filosofía, es que se toma algo relacionado con
el tiempo y se considera como el tiempo; el problema fundamental que es,
eventualmente, la definición, el análisis del tiempo en sí, me parece que esos
filósofos no lo han tratado, claramente la conciencia requiere un desarrollo del
tiempo, requiere un pasado, un futuro, el ser conciente de algo tiene todo eso,
pero eso no significa que el tiempo es conciencia; el deber –el problema ético-
requiere el tiempo. Requiere el tiempo en el sentido de que hay un pasado
definido, hay un futuro, hay un presente en el que uno tiene que hacer una
elección, tomar una decisión y después hay un futuro en el que se realiza lo que
uno ha decidido. Pero, eso no es lo mismo que tiempo. Esto es para dar un
ejemplo de lo quiero decir, pero creo que todas esas identificaciones del tiempo
con algo, son simplemente una filosofía de lo que requiere la dimensión tiempo.
Por lo tanto, quisiera saber qué dicen los filósofos de consideraciones tipo las
que acabo de hacer.
71
-Dr. Albizu: En principio es muy atendible la queja de que al hablar de tiempo,
no se está hablando de tiempo sino –como dice usted de algo relacionado con el
tiempo. En lo que yo traté de exponer hay el reconocimiento del esfuerzo de
algunos filósofos por entrar un poco más en dirección hacia el tiempo,
eliminando el obstáculo que Ud. Apunta: el tiempo como identificación con
algo que sea temporal o esté en el tiempo. Parece que a lo que Ud. apunta es a
algo sutil y complejo. Hay evidentemente una insatisfacción con lo que uno oye,
lee, acerca del tiempo en el más depurado nivel de la reflexión filosófica, y no
digamos ya en niveles menos depurados. No solo porque se escapa a mi posible
conocimiento, en el sentido de Agustín, sino porque todo lenguaje claudica ante
esto. En suma, le podría decir, en primer lugar, que en algunas de estas
exploraciones, he tratado de partir de la idea de que la conciencia puede abarcar
todos los sistemas de significación, como por ejemplo las ciencias, las filosofías.
En última instancia todas ellas remiten, sin embargo, a una zona que se rehúsa
al significado, a una constitucional “in-significancia”, y creo que el concepto
limítrofe con la insignificancia es “tiempo”. Quiero decir que, como significante,
como substantivo de la lengua (tiempo, tempo, “Zeit”), es un significante en
gran medida insignificante. Desde el punto de vista de la articulación
semántica, siempre hay una quiebra interna en el concepto de tiempo. Nada sé
de botánica, pero cuando digo “el árbol que está allá”, “árbol”, tiene cierta
plenitud de significado. Alguien podrá corregirme y decirme, “no es un árbol,
sino un arbusto…”, pero hay un significado. En cambio, cuando venimos a
hablar de tiempo todos tenemos nuestras reflexiones sobre él, nuestras duras
cavilaciones con los textos de los filósofos, pero siempre hay una falta, una “in-
72
significancia”. Es claro, entonces, que devenir, historia, memoria, medida,
conciencia, deber hacer y hacerse, no agotan el tiempo. Si empezamos con
“devenir”, concepto filosófico preciso, no dice lo mismo que “tiempo”. El
propio Hegel marca la diferencia en tanto un aspecto del tiempo es el devenir
intuido.”
Dr. Albizu
“En primer lugar, sólo el hombre, vive el tiempo. Se podría decir que el hombre
es el único animal finito, porque es el único que lo sabe. Los seres vivos por
debajo del hombre viven completamente ajenos al tiempo, les importa un bledo.
Su vida está ligada al tiempo por mediación del instinto; pero se quedan
siempre en el instinto, no alcanzan nunca el tiempo (aunque el tiempo sí les
alcance a ellos). Viven en el tiempo, sometidos a los efectos de la temporalidad,
pero desconociendo esa irremediable caducidad que los habita y los traspasa. El
hombre, en cambio, está hecho de tiempo tanto como de materia y de espíritu.
La duración media previsible de su vida no es para él una circunstancia sino
que forma parte de su definición; con arreglo a ella el hombre organiza su vida.
El hombre se entiende a sí mismo a la luz del hecho de que su vida está medida
en el tiempo; sabe que va a vivir unos ochenta años y de acuerdo con este dato
proyecta su vida. Si la duración media de la vida de la especie humana fuera
doble o triple que la actual, su concepto de la vida y de él mismo variaría
notablemente, quizás sustancialmente. El pasado y el futuro y por eso mismo
73
también el presente –tendrían un sentido muy distinto del que tienen entre
nosotros. ¿Qué nuevo significado cobrarían para ellos esos conceptos que
configuran la vida del hombre: el recuerdo y la nostalgia que tienen que ver con
el pasado, la esperanza y el deseo de renovación que tienen que ver con el
futuro- , etc.?
Esa distinta duración originaría cambios tan fundamentales que, en cierto
sentido, quizás fuera razonable dice Kundra –preguntarse si ellos y nosotros
perteneceríamos a la misma especie.”
Miguel Ángel Marco Cuestiones fundamentales de antropología
“Dirijo sin cesar al ausente el discurso de su ausencia; situación en suma
inaudita; el otro está ausente como referente, presente como alocutor. De esta
distorsión singular, nace una suerte de presente insostenible; estoy atrapado
entre dos tiempos, el tiempo de la referencia y el tiempo de la alocución: has
partido (de ello me quejo), estás ahí (puesto que me dirijo a ti). Sé entonces lo
que es el presente, ese tiempo difícil: un mero fragmento de angustia.”
Roland Barthes fragmentos de un discurso amoroso siglo XXI 1982
“El cuestionamiento que surge a raíz de lo postmoderno es básico y radical. En
su libro Sequel to History: Postmodernism and the Crisis of Representational Time,
74
Elizabeth Ermarth explica que la cultura occidental ha estado regida por la idea
del tiempo histórico según se lo concibe en la filosofía clásica y se promueve en
el Renacimiento y la Reforma. Tal idea concibe al tiempo como una secuencia
lineal de acontecimientos y supone que tales pueden ser representados y
explicados lógicamente en una relación de causa y efecto (1921). Esta idea del
tiempo histórico determina la perspectiva occidental que ha existido desde el
Renacimiento hasta la primera parte del siglo XX. Sin embargo tal punto de
vista está sufriendo una seria revisión y se han puesto en tela de juicio los
conceptos que lo motivan; es decir: la obsesión con el poder y el control, la ética
del ganar, la visión dualista y reduccionista del mundo (bueno/malo,
triunfador/perdedor, maestro/esclavo, etc.), la fe en poder reducir la compleja
realidad a un valor numérico, la concepción lineal y limitadora del tiempo y del
sujeto y el sistema de valores basados en el poder y la acumulación de dinero.
Con el advenimiento de la computadora, el progreso de ciencias como la
termodinámica, la geometría de fracciones, y la mecánica del quantum, se
comienza a cuestionar la naturaleza estable, secuencial y lógica del universo. La
relación causal entre causa y efecto se reexamina a la luz del nuevo
conocimiento científico para concluir que en todo sistema aparecen factores que
crean irregularidades, que estas irregularidades no se pueden anticipar y que
cambian el producto del sistema. A estos factores se les ha llamado turbulencia,
margen de error, o excepción que confirma la regla. Ermarth, considera que
Einstein ha sido fundamental en la revalorización del tiempo. Con Einstein el
tiempo ya no es un absoluto, tanto el tiempo y el espacio son relativos, como
demuestra en su Teoría General de la Relatividad (8). Si el tiempo y el espacio
75
no son constantes, tampoco lo es todo lo que depende de ellos. Esta
relativización de dos elementos básicos de la existencia del ser humano, llevan,
por extensión, a la relativización de todo lo que se considera esencial. Las cosas
pierden su naturaleza dada y estable; el ser humano ya no puede concebirse
como un ser de inteligencia suprema que ordena y controla el mundo natural
porque el mundo natural no tiene reglas estables. Todas las reglas están sujetas
al error, la turbulencia, y la relatividad del momento. Ermarth comenta que la
narrativa postmoderna explora ciertas reformas conceptuales que se han
explorado ya en la física, la filosofía y el arte de nuestro tiempo. La narrativa
postmoderna redefine al tiempo como una función de posición, como una
dimensión de acontecimientos particulares. Además, posición y acontecimiento
son descriptos en términos del lenguaje. Es decir, el lenguaje se une a la
temporalidad y al momento para subvertir la concepción tradicional del la
evolución histórica y el tiempo secuencial. El lenguaje narrativo postmoderno
demuestra la falibilidad del tiempo histórico y lo sustituye con una nueva
construcción temporal que pone énfasis en el lenguaje como aproximación al
significado y no como representación del significado (1112). El discurso
feminista ha demostrado que el lenguaje no es un sistema linguístico que
representa la realidad tal cual es, sino que es una construcción social que refleja
un punto de vista particular, el punto de vista dominante. Correlativamente, el
discurso histórico con su noción absolutista del tiempo y la verdad, refleja sólo
la versión dominante e ignora o escatima el discurso de las minorías.”
76
Gwendolin Díaz Posmodernismo y teoría del caos en Cola de lagartija de Luisa
Valenzuela
“13. El de las novelas es un tiempo construido a partir del tiempo psicológico,
no del cronológico, un tiempo subjetivo al que la artesanía del novelista da
apariencia de objetividad, consiguiendo de este modo que su novela tome
distancia y diferencie del mundo real.
14. Lo importante es saber que en toda novela hay un punto de vista espacial,
otro temporal y otro de nivel de realidad, y que, aunque muchas veces no sea
muy notorio, los tres son esencialmente autónomos, diferentes uno de otro, y
que de la manera como ellos se armonizan y combinan resulta aquella
coherencia interna que es el poder de persuasión de una novela.”
Mario Vargas Llosa Consejos a un joven novelista
"Nuestro largo recorrido por el derecho, la cultura, la economìa y la polìtica nos
ha obligado a hablar por extenso de la ubicación espacial del hombre en la
naturaleza y en la vida social y urbana. Sin embargo, no hemos abordado
todavía aquello que posiblemente es una de las facetas más fascinantes de su
vida, origen de un sinfín de excitantes misterios: el paso del tiempo y nuestra
capacidad de superarlo. No se puede de ninguna manera olvidar la
antropología de la temporalidad, tan rica en implicaciones: el hombre es un ser
77
temporal. Ya en su momento se señaló esa condición, y el carácter biográfico y
cíclico del tiempo vital. En este capítulo vamos a detenemos en estas sugestivas
realidades. De entrada nos detendremos a describir brevemente las
características del tiempo humano y el modo actual de vivirlo. En primer lugar,
conviene insistir en que el hombre puede trascender verdaderamente el tiempo.
En los últimos siglos, autores ya citados, como Nietzsche o Heidegger, han
dado una opinión más bien pesimista al respecto: de un modo u otro han
identificado al hombre con su condición temporal, clausurándole en ella. En
consecuencia, se han visto forzados a dar una contestación más bien fatalista o
nihilista a la pregunta por el sentido de la vida: no podemos saber si hay algo
más allá del tiempo, puesto que no somos verdaderamente capaces de
superarlo. Según ellos, el horizonte temporal de la existencia humana es
infranqueable. Continuando con nuestra inspiración clásica, nosotros hemos
dicho desde el principio que sólo hay tiempo donde hay materia y exclusión de
simultaneidad. Allí donde hay inteligencia, hay simultaneidad, instantaneidad
entre una acción y su fin, por ejemplo cuando suspiramos, o amamos. Según
este planteamiento, lo temporal y lo intemporal conviven juntos en el hombre:
no se oponen, sino que se complementan y le dan su perfil característico. Por
eso, sus actividades espirituales (amar, crear ciencia, arte y cultura, etc.) tienden
a permanecer por encima del tiempo, y hacerse duraderas: incluso el hombre es
feliz en la medida en que supera el tiempo mediante la esperanza, la ilusión y el
amor. En segundo lugar, la manera más humana de superar el tiempo ya ha
sido muchas veces mostrada: el hombre «ve» su vida por adelantado, es capaz
de anticiparse a lo venidero, proponerse metas futuras y ordenar las cosas en
78
relación con fines. Por eso el hombre es un ser futurizo, abierto hacia adelante,
capaz de proyectarse y vivir la propia vida según ese proyecto, en busca de la
felicidad. El sentido del futuro es que contribuya al crecimiento y
perfeccionamiento del hombre, que le haga feliz. Esto es el amor-necesidad:
inclinación a la propia plenitud futura. Así pues, el futuro es el lugar hacia el
que nos dirigimos, con la esperanza de crecer, de ser felices. En relación con
esto es preciso señalar en tercer lugar, muy brevemente, que el tiempo de la
vida humana se compone, no de instantes aislados, sino de momentos sucesivos
y articulados entre sí en una duración que fluye de modo permanente: «El
momento no es una unidad cronológica -no tiene sentido «cuánto» dura un
momento- sino vital, biográfica. El hombre vive momento tras momento -y
éstos no son instantáneos-, y el engarce de unos con otros establece la
continuidad articulada de la trayectoria biográfica».
Ricardo Yepes Stork Fundamentos de antropología, Eunsa, Pamplona 1996
Los aspectos básicos del tiempo humano
”En esta nota tratamos sobre los aspectos que componen la conciencia
del tiempo, que básicamente son de dos tipos: cuantitativos y
cualitativos. Mostramos que estos dos aspectos se inscriben en una
79
noción de "temporalidad" del sujeto, que se expresa como la síntesis
de ambos.
1. Aspectos cuantitativos de la conciencia del tiempo
Los aspectos básicos que definen la conciencia del tiempo son, en nuestra
opinión, de dos tipos: cuantitativos y cualitativos . En lo tocante a los primeros,
la determinación cuantitativa del tiempo se relaciona con la facultad humana
para vincular entre sí secuencias distintas de transformaciones continuas, de las
que una de ellas se toma como "medida" temporal para las otras. Así, llegar a
extraer una noción cuantitativa de "tiempo" a partir de la relación entre diversos
procesos exige añadir a su relación la idea de que uno de ellos pueda
interpretarse como referencia y medida para los demás, lo que supone un
ejercicio de abstracción que dista mucho de ser sencillo e inmediato.
Como proceso de referencia de esta clase, esto es, como "continuo normalizado
de cambio", pueden utilizarse procesos naturales recurrentes, aunque puede
ocurrir que tales procesos resulten poco precisos para los fines marcados, en
80
cuyo caso pueden llegar a establecerse procesos artificiales más exactos como
referencia para otros acontecimientos (Elias, 1997: 56-58). Este es el caso de los
relojes y calendarios. Debemos insistir en que la abstracción mencionada, que
conduce a la adopción de un continuo normalizado y socialmente reconocido
para la determinación cuantitativa del tiempo, como pueda serlo, por ejemplo,
la sucesión de los años del calendario, supone un esfuerzo evolutivo
extraordinario, tanto para el grupo social implicado en esta tarea, como para el
individuo cuyo crecimiento se desarrolla dentro del mismo.
2. La noción de cronología
La ubicación de los acontecimientos dentro de una parametrización temporal
conduce al establecimiento de una cronología. Si bien es cierto que en el ámbito
de la experiencia personal el papel de continuo normalizado para la
determinación cuantitativa del tiempo puede ser desempeñado por la serie de
cambios que configura la propia vida del individuo, debemos tener presente, en
todo caso, la utilización implícita de un continuo de carácter social que subyace
al uso del continuo particular que la vida de cada uno es (Elias, 1997: 58).
Si nos remitimos a la representación bidimensional del campo de presencia del
sujeto (nota 1: Figura 1), señalemos que, al margen de la referencia a una
parametrización de origen social, la línea de los ahoras (línea horizontal),
ligada a sus categorías extensivas (antes / después), no puede considerarse
81
como un continuo normalizado apto para la determinación cuantitativa del
tiempo, la asignación de fechas y el consiguiente establecimiento de una
cronología, ya que dicha línea no posee los caracteres "métricos", o como
diríamos mejor, "cronométricos", requeridos para tal determinación, que deben
ser aportados al implementar sobre ella la referida parametrización temporal.
Así, sólo en relación con un continuo paramétrico bien establecido que
implemente en ella un sistema apropiado de fechas, la línea de los ahoras puede
considerarse como representativa de los aspectos cuantitativos inherentes a la
conciencia del tiempo en el marco de representación del campo de presencia.
3. Aspectos cualitativos de la conciencia del tiempo
Además de los aspectos cuantitativos, el campo de presencia alberga también
aspectos cualitativos, ligados a sus categorías distensivas (pasado / futuro). De
este modo, la conciencia del tiempo en el marco del citado campo incluye
ambas características, tanto la medida como la cualidad, pues dicha conciencia
se refiere a un tiempo cualificado por las categorías pasado y futuro, en el que,
además, por medio de la parametrización de la línea de los ahoras, resulta
posible percibir la duración y elaborar su medida. Por lo tanto, para lograr una
comprensión adecuada de los aspectos cualitativos y cuantitativos de la
conciencia del tiempo deberemos considerarlos dentro del marco de un campo
de presencia "metrizado", en el que tales aspectos se complementen, aportando
así la totalidad de los caracteres que conforman dicha conciencia.
82
4. La combinación de ambos aspectos
Al tener en cuenta cómo se combinan los aspectos cuantitativos y cualitativos
que definen la conciencia del tiempo debemos asumir, en primer lugar, que la
proyección intencional del sujeto dentro del marco temporal de su campo de
presencia no se produce sobre una línea recta ya calibrada, que aquél asumiese
como la imagen del tiempo, extendida de un modo continuo a lo largo de dicho
campo. Una línea tal sólo será el reflejo de una simplificación extrema del
campo de presencia que, contando con la parametrización de la línea de los
ahoras, es imaginado por el sujeto bajo la forma de dicha línea calibrada. La
distensión de este campo muestra, al contrario, una plasticidad ajena al
encasillamiento aritmético y lineal de la parametrización, pues la retención y la
protención (determinaciones particulares del sujeto) esbozan, merced a unos
trazos intencionales, el pasado y el futuro como vertientes distensivas del
campo de presencia, pero no encasillan tales categorías en la rigidez de una
métrica lineal.
El elemento métrico es aportado, como queda dicho, por la parametrización, y
sólo cuando el sujeto se remite, desde la perspectiva de la distensión, a los
acontecimientos que en ella se fechan, es cuando el pasado y el futuro,
implementados por él en tales acontecimientos, quedan revestidos de la citada
rigidez métrica, pues aunque la sucesión cronológica (antes / después) de los
83
acontecimientos se represente dentro del contexto lineal extendido de la
parametrización, siempre es considerada por el sujeto desde la perspectiva de la
distensión temporal (pasado / futuro) inherente a su campo de presencia.
Atendiendo a estas consideraciones y a los aspectos que definen la conciencia
del tiempo en el marco del citado campo, la parametrización de la línea de los
ahoras representa la imagen de una especie de tiempo medible, aunque "sin
cualidad", ajeno a las categorías distensivas pasado y futuro. Al contrario, la
distensión en términos de tales categorías esboza la imagen de una especie de
tiempo dotado de cualidad aunque "sin medida", elaborada únicamente a partir
de las proyecciones intencionales (retención y protención) del sujeto en su
campo de presencia.
Queremos decir con ello que la distensión no ofrece en sí misma los elementos
métricos necesarios para medir cuantitativamente, por ejemplo, la duración o la
espera y, en general, la distancia entre cualesquiera puntos de la línea de los
ahoras. Parece claro, por tanto, que estos elementos "cronométricos" se
ofrecerán asociados a la mencionada parametrización, pues ésta no es otra cosa,
al fin y al cabo, que medida temporal.
5. La "temporalidad" del sujeto
84
La propuesta que planteamos, al respecto, es que la conciencia del tiempo en el
marco del campo de presencia debe ser considerada como una síntesis entre la
distensión (cualitativa) asociada a sus vertientes pasado y futuro, y la
parametrización (cuantitativa) de la línea de los ahoras. Teniendo en cuenta esta
naturaleza de la conciencia del tiempo vamos a considerar bajo la
denominación de temporalidad del sujeto la síntesis mencionada, en la que se
integran tanto el elemento proyectivo y cualitativo ligado a la distensión en
términos de las categorías distensivas del campo de presencia, como el
elemento métrico y cuantitativo asociado a la parametrización temporal de sus
categorías extensivas. Hemos representado la síntesis de la temporalidad del
sujeto en la Figura 1.
6. La temporalidad y el campo de presencia
Los aspectos cualitativos y cuantitativos asociados a la conciencia del tiempo,
que se inscriben en la noción de temporalidad del sujeto, se recogen también en
el marco de su campo de presencia por medio de sus categorías distensivas y
extensivas, respectivamente. Las categorías distensivas (pasado / futuro),
ajenas a la idea de cantidad o medida temporal, constituyen las dos vertientes
del citado campo. Por su parte, las categorías extensivas (antes / después) se
encargan de "extender" el campo de presencia a lo largo de la línea horizontal
(la línea de los ahoras) que se muestra en su representación bidimensional (nota
1: Figura 1). En términos generales, hemos interpretado ya (nota 1: sección 2)
85
que las categorías distensivas son las responsables de la dimensión vertical
(distensión) del campo de presencia, en tanto que las categorías extensivas lo
son de su dimensión horizontal (extensión).
Para ahondar en la cuestión acerca de cómo la temporalidad y el campo de
presencia del sujeto dan cuenta de los mismos aspectos de la conciencia del
tiempo, notemos que la Figura 1 de esta nota 2, que representa la noción de
temporalidad, se puede obtener a partir de la Figura 1 de la nota 1, que muestra
la representación bidimensional del campo de presencia. Si en esta última
tomamos un punto genérico de la línea de los ahoras y modificamos la línea
vivencial (línea inclinada) que pasa por él, de manera que su trazo "futuro" se
represente, no por encima, sino por debajo de la línea de los ahoras, lo mismo
que su trazo "pasado", obtenemos la representación que en la Figura 1 de esta
nota 2 se ofrece como la temporalidad del sujeto. “
Referencias
Elias, Norbert, 1997, Sobre el tiempo, Fondo de Cultura Económica, México.
Mario Toboso
“En 1982, Larry Dossey, médico estadounidense, acuñó el término
“enfermedad del tiempo” para denominar la creencia obsesiva de que “el
tiempo se aleja, no lo hay en suficiente cantidad, y debes pedalear cada vez más
86
rápido para mantenerte a su ritmo”. Hoy, todo el mundo sufre la enfermedad
del tiempo.
Carl Honoré Elogio de la lentitud RBA Libros Buenos Aires 2007
“En la palabra latina tempos resuena todavía una ambivalencia según la cual el
tiempo puede ser lo mismo liberación que destino: Cronos cuando rompe el
dominio del Urano y Cronos cuando devora a sus hijos. La palabra inglesa time
está emparentada con tide , que significa marea, flujo y reflujo; parte, por lo
tanto, de un ritmo de la naturaleza. Lo que recorta, lo que divide, lo que reparte,
como sucede también con las estaciones del año, se encuentra en la base del
concepto time . Time es también la hora. Si a alguien le suena la suya, está
acabado; como Uranos cuando Cronos le cortó los genitales con la hoz de su
madre. Al hacerlo, quitaba al infeliz dios macho su centro de identificación, la
columna que sostenía su dominio. Sólo a los dichosos no les suena ninguna
hora. Pero Cronos subió a ocupar el lugar de Uranos: introducción del tiempo
como medida de la sobrevivencia económica –tiempo de vida, época del año,
tiempo de trabajo. Un nuevo sistema de terror. La palabra time se emparenta
también, a través de raíces indogermánicas, con la palabra hindú para dividir,
cortar, arrancar, y con la palabra griega que significa repartir. La palabra griega
con la que está emparentada directamente la palabra time , es demos, la parte
popular. Si se avanza más en la investigación del parentesco lingüístico, se llega
hasta la comunidad de culto arcaica y se observa cómo, en el banquete colectivo
87
con sacrificio, es el rito, la división y la repartición del cuerpo asado de la
víctima, la que cohesiona a la sociedad y la que da a su vida una constitución
dentro del tiempo. Si bien aquí el tiempo aún no es directamente dinero, queda
claro que el slogan contemporáneo tiene sus raíces arcaicas. Tiempo y dinero
enraizan en el mismo conflicto libidinal que constituye a la sociedad: la
obligación a renunciar al instinto; en última instancia, la represión de los deseos
incestuosos. El rito arcaico de culto a las víctimas, en conexión con el mito, los
reconoce como fundamento de la economía social.
Tiempo, es decir, ritmo, ritmo de trabajo sobre todo, pero también el ritmo de
las mareas como el de las estaciones del año; naturaleza mítica que es concebida
y representada como amenazante en los ritmos de trabajo. En los sordos ritmos
del trabajo se continúa la historia natural, bajo la figura de naturaleza indómita
y salvaje, en la obligación al sacrificio; en cambio, en la danza y el canto rituales,
que articulan esta relación de sacrificio, queda prometido un poco de liberación,
un poco de abolición del sacrificio. En Unknown México informa Lumholtz, de
los tarahumara, que siempre durante la cosecha una parte de la tribu debía
bailar en la plaza destinada a ello mientras la otra trabajaba en los campos.
Tenían una sola palabra para bailar y para trabajar, pero el baile sólo era
pensado como trabajo porque sólo él era capaz de articular las relaciones
laborales. También el drama griego surgió de la danza ritual; en él se articulaba
la lógica de la economía, como lógica del sacrificio basada en la renuncia al
instinto: en el arte se realizaba al mismo tiempo un poco de liberación, de
abolición del sacrificio. No es la fiesta como ceremonia delirante que
momentáneamente y en apariencia suspende la lógica del sacrificio, cuando
88
induce a uniones desenfrenadas y ayuda a que los descendientes del deseo
incestuoso reclamen sus derechos, la que constituye una liberación real respecto
de esa lógica: sólo es la otra cara de la moneda. El arte, en cambio, sí lo es: al
mantener como tensión la ambivalencia de sacrificio y liberación, de represión
del instinto y deseo instintivo, ilumina la lógica del sacrificio dominante en las
relaciones sociales de reproducción y articula al mismo tiempo una posible
salida, un tiempo diferente.”
Horst Kurnitzky , "Time is money", Revista diagonales, número 3, México,
1987, p. 107-111.
A diferencia de Heidegger, Lévinas considera que el ser no es para la muerte,
aunque ésta es un hecho inminente, sino que la subjetividad se constituye
fundamentalmente como expresión de un ser contra la muerte; la libertad
supone la posibilidad de aplazamiento de la muerte en el tiempo; para el
filósofo lituano-francés, el tiempo es el "aún no" dicho contra la muerte. La
muerte no es ahora, por ello yo no puedo ser dueño de lo que no es ahora; el
porvenir que ofrece la muerte como elemento no es aún el tiempo, ya que se
trata de un futuro que el hombre no puede asumir y sólo se convierte en
elemento del tiempo si entra en relación con el presente. El tiempo para el sujeto
es únicamente presente, acto no potencia.
El hecho de que la muerte pueda ser aplazada por el hombre constituye la
esencia del tiempo en esta ontología. El tiempo es así obra de la subjetividad en
89
tanto el ser humano es capaz de abrirse un lapso, entre su nacimiento y su
muerte, en el que puede crecer su libertad y su conciencia. La conciencia es
precisamente esta capacidad de invertir el tiempo natural y continuo para
volver atrás: es esencialmente memoria." (Guillot, Daniel en Lévinas, E. T.I. p.
27).”
M.C. Beatriz De Ita Rubio "Emmanuel Lévinas: el deseo de trascendencia
como esencia de la subjetividad"
“Los viajes en el tiempo podrían dejar de ser un tema recurrente de la literatura
de ciencia ficción para convertirse en una realidad científica en solo unos pocos
(poquísimos) meses.
Según los matemáticos rusos Irina Aref'eva e Igor Volovich (del Instituto
Matemático Steklov, de Rusia), la apertura del Large Hadron Collider (Gran
Colisionador de Hadrones o LHC) del prestigioso CERN (Organización
Europea para la Investigación Nuclear) el próximo mayo, podría desencadenar
este hecho poco esperable para estas alturas de la investigación científica
contemporánea.
Un hecho bastante más apresurado de que cualquiera podría haber calculado.
El CERN es el mayor laboratorio de física de partículas, y se alza al noroeste de
Ginebra, en la frontera entre Francia y Suiza. La mayoría de las actividades del
90
laboratorio están hoy día focalizadas en la construcción y puesta en marcha de
un nuevo colisionador, justamente, el LHC.
El LHC es, en los hechos, el proyecto de cooperación científico más grande del
mundo, al reunir a alrededor de 2.000 físicos representantes de 34 países y
cientos de universidades y laboratorios de todo el planeta. Se espera que
comience a trabajar en mayo de este año, después de haber sido pospuesta su
entrada en funcionamiento debido a fallas detectadas hace casi un año atrás.
Es entonces cuando, de acuerdo con el ensayo publicado por los rusos, podría
abrirse una puerta hacia el viaje en el tiempo.
"Las colisiones protón- protón dentro del LHC podrían dar lugar a la formación
de máquinas del tiempo (regiones del espacio-tiempo con curvas cerrado
similares al tiempo) que violan la causalidad", explican en su trabajo Irina
Aref'eva e Igor Volovich.
El objetivo inicial del Centro es acelerar las partículas que forman los átomos
hasta cerca de la velocidad de la luz para que impacten y recreen así las
condiciones que existían en el instante en el que se produjo el Big Bang. De este
modo, los científicos podrán estudiar mejor cómo fueron los primeros
microsegundos del Universo.
Sin embargo, los matemáticos rusos calculan que la fuerza liberada podría ser
de una magnitud tal como para llegar a afectar al tejido del Universo,
generando ondulaciones espaciales y creando las circunstancias propicias para
que se produjese un "agujero de gusano", de tal modo que nuestro tiempo
estaría conectado con el futuro.
91
En física, un agujero de gusano, también conocido como un puente de Einstein-
Rosen, es una característica topológica del espacio-tiempo hipotética (es decir,
teórica), descrita por las ecuaciones de la relatividad general. Resumiendo casi
hasta el infinito, se podría decir que un agujero de gusano es esencialmente un
"atajo" a través del espacio y el tiempo.
El término fue introducido por el físico teórico estadounidense John Wheeler en
1957 y proviene de la siguiente analogía, usada para explicar el fenómeno:
imagine que el universo es la cáscara de una manzana, y un gusano viaja sobre
su superficie.
La distancia desde un lado de la manzana hasta el otro es igual a la mitad de la
circunferencia de la manzana si el gusano permanece sobre la superficie de ésta.
Pero si en vez de esto, cavara un agujero directamente a través de la manzana la
distancia que tendría que recorrer sería considerablemente menor, recordando
la afirmación que dice "la distancia más cercana entre dos puntos es una línea
recta".
Pero, más allá de que aún hay que ver si esta vez, efectivamente, el CERN
podrá poner a trabajar a su LHC, y aún cuando las hipótesis de los matemáticos
rusos fueran medianamente ciertas, esto no implicaría que a partir de mayo se
pudiesen recibir viajeros en el tiempo.
Ah, desilución... ¿por qué? Porque los agujeros que se producirían serían
apenas mayores que un puñado de átomos. O, como mucho, agujeros negros en
miniatura en zonas del campo francés y suizo. “
92
noticias [Link] lunes 11 de febrero
“Junto con aión, la lengua griega posee también para designar el tiempo el
término chrónos, que indica una duración objetiva, una cantidad mensurable y
continua de tiempo. En un célebre pasaje del Timeo, Platón presenta la relación
entre chrónos y aión como una relación entre copia y modelo, entre tiempo
cíclico medido por el movimiento de los astros y temporalidad inmóvil y
sincrónica. Lo que nos interesa no sería tanto que en el curso de una tradición
todavía persistente se haya identificado aión con la eternidad y chrónos con el
tiempo diacrónico, sino más bien el hecho de que nuestra cultura contenga
desde su origen una escisión entre dos nociones diferentes de tiempo,
correlativas y opuestas.”
“”Hegel piensa el tiempo siguiendo el modelo aristotélico del instante puntual.
Hace corresponder el nyn aristotélico con el ahora y al igual que Aristóteles
pensaba el nyn como stigmé, él también piensa el ahora como punto. Ese ahora,
que “no es más que el pasaje de su ser a la nada y de la nada en su ser”, es la
eternidad como “presente verdadero”. La implicación de representaciones
espaciales y experiencia temporal que domina la concepción occidental del
tiempo es desarrollada por Hegel en el sentido de concebir el tiempo como
negación y superación dialéctica del espacio. Mientras que el punto espacial es
simple negatividad indiferente, el punto temporal, o sea el instante, es la
93
negación de esa negación indiferenciada, la superación de la “inmovilidad
paralizada” del espacio en el devenir. En tal sentido, es negación de la negación.
Al definir así el tiempo como negación de la negación, Hegel no hace más que
llevar hasta sus últimas consecuencias la experiencia anulada del tiempo
implícita en su determinación como sucesión continua de instantes puntuales.
En un pasaje de la Enciclopedia donde todavía persiste, aunque
conscientemente asumida y apaciguada, la inquietud agustiniana frente a la
esencia inasible del tiempo, escribe: “El tiempo es el ser que mientras es no es y
mientras no es, es: el devenir intuido.” Como tal, es formalmente idéntico al
hombre, ese ser negativo que “es lo que no es y no es lo que es.” E incluso
quizás justamente porque Hegel piensa el tiempo siguiendo el modelo del
instante puntual de la metafísica puede darle un lugar tan prominente en su
sistema a esa “potencia de lo negativo” cuyo funcionamiento ve en el espíritu
humano y que constituye el centro impulsor de la dialéctica.”
Giorgio Agamben Infancia e historia Adriana Hidalgo editora
El tiempo
El tiempo ha sido considerado generalmente como un enemigo; los poetas hablan del
"tiempo envidioso", del "tiempo devorador", del "naufragio del tiempo", y los artistas lo
representan bajo la figura del Segador, sea como Cronos/Saturno, sea como un
esqueleto con la guadaña. EI paso del tiempo se muestra en el reloj, símbolo del rápido
tránsito de la vida mortal, mientras que los infinitos ciclos del tiempo, los Días y
Noches de Brahmá, se expresan por medio del círculo y la rueda giratoria, símbolos de
los inacabables ciclos cósmicos. En Occidente, el tiempo es generalmente lineal, pero
en Oriente ha sido siempre cíclico. Si bien el mundo se halla en un perpetuo estado de
cambio y flujo, no es necesario que el movimiento implique siempre un paso hacia
adelante, un avance; las cosas pueden progresar en un sentido y al mismo tiempo
94
retroceder en otro. El tiempo crea y destruye, lo cual explica el simbolismo de la Gran
Madre como Creadora y Destructora, corno generadora de la vida y portadora de la
muerte. Como Diosa Lunar era la que medía el tiempo de acuerdo con las fases de la
luna; como madre creadora, protectora y nutricia aparece bajo la figura de Isis, Cibeles,
Ishtar, Lakshimi, Tara, Kwanyin, Deméter, Sofía y María, "arropada por el sol y con la
luna a sus pies", siendo sus atributos la media luna y la corona de estrellas. Con respecto
al tiempo que negocia con la muerte se lo representa mediante Kâlí, "la negra", Durga,
Astarté, Lilith, Hécate, Medea y Circe: es también la Virgen Negra y, en su aspecto más
tenebroso, aparece a menudo bajo una horripilante máscara, con cabellera de sierpes, o
collares de cráneos ensartados.
Cuando simboliza el tiempo cíclico, la Gran Madre es también la que controla las
estaciones, con su constante recurrencia y la eterna ronda de
nacimiento-desarrollo-muerte-y-renacimiento. Su día se celebra el 25 de marzo, "Día de
la Anunciación", cuando la luna de Primavera (Hemisferio norte) pone en movimiento
la nueva savia y la tierra que parecía inerte hace brotar las plantas con renovado vigor.
Con la llegada del verano se completa el proceso de maduración y el otoño presencia la
cosecha de los frutos de la tierra y la muerte de la planta después de la siega. Finalmente
se acerca el invierno con su aparente manto de muerte, pero no es así, porque las fuerzas
de la vida permanecen latentes bajo el suelo dormido. La semilla se almacena o cae en
tierra, y continuará viviendo oculta e invisible hasta que llega una vez más la primavera,
porque la muerte solo es el aspecto invisible de la vida, el cambio de una forma de
existencia por otra. Este tema del nacimiento-muerte-renacimiento es la base de toda
ceremonia de iniciación, su modelo arquetípico. Al llegar a la pubertad, el iniciado
abandona la antigua vida despreocupada de la infancia y la primavera para iniciar la
vida madura del adulto.
En la segunda muerte del "Nacido Dos Veces" él, como la semilla, desciende al mundo
de las sombras -el lado oscuro de la Naturaleza que simboliza el descenso a los
infiernos-, pero supera esa etapa y nace una vez más a la nueva vida. Esta es la razón
por la cual las ceremonias iniciáticas se celebran siempre en la oscuridad: en antiguas
religiones como el mitraísmo, se llevaban a cabo en oscuras chozas o cavernas, y en el
caso de ciertos ritos tribales, en el vientre de un gigantesco monstruo especialmente
construido para la ocasión.
[Link] El simbolismo
95
Ni un segundo es un latido exánime ni un minuto una luz ignífuga; el segundo
semeja la claudicación por la Belleza, los nenúfares de Monet, la diáspora de los
sentimientos contenidos. El minuto representa los cuerpos enardecidos,
impactados por la plástica creación del tacto, iluminados por la constancia de la
visión; el segundo nace y el minuto se desarrolla, vive por él y en él. El tiempo
los contiene y define, deroga lo inmóvil, subyuga el apogeo total de las horas y
emulsiona la pátina de la Eternidad
Sentimiento
“¡Aférrate al tiempo! ¡Guárdalo, vigílalo, cada hora, cada minuto! Se va sin ser
notado cuando es desatendido, como la lagartija, suave, escurridiza, desleal…
Considera sagrado cada instante. A cada uno dale claridad y sentido, a cada
uno el peso de tu conciencia, a cada uno su verdadera auténtica plenitud.”
Thomas Mann Carlota en Weimar
“Me tenía absolutamente sin cuidado determinar si el tiempo era “una forma de
pensamiento” o un aspecto de la realidad, o si (esto se planteó más tarde)
formaba un conjunto con el espacio. Lo que yo quería saber era cómo hacía
para mezclarse.”
96
“Hay que observar que la relatividad admite la visión anticipada del tiempo, en
el sentido de que lo que es futuro para Jones puede ser presente para Brown.
Pero lo que no admite es que un acontecimiento situado en el más remoto
futuro de Jones se le presente uno o dos días antes de un acontecimiento en su
futuro más próximo. Y éste es, en particular, nuestro problema.”
J. W. Dunne. Un experimento con el tiempo. Hyspamérica. 1986.
“El hombre mide el tiempo, y el tiempo mide al hombre.”
Antiguo Proverbio Italiano
“El tiempo es aquello que el hombre siempre trata de matar, pero que al final
termina por matarlo.”
Herbert Spencer
“Vladimir: Eso hizo pasar el tiempo.
Estragón: Hubiera pasado de todos modos.
Vladimir: Sí, pero no tan rápido.”
97
Samuel Beckett Esperando a Godot
“Voy a matarme. Debiera ir a París y saltar desde lo alto de la Torre Eiffel. En
realidad, si vuelo en el Concorde podría estar muerto unas tres horas antes, lo
que sería perfecto. O…esperen un minuto. Con los cambios de zona horaria
podría estar vivo por seis horas en Nueva York pero muerto por tres horas en
París. Podría terminar de hacer algunas cosas y estar muerto al mismo tiempo.”
Woody Allen
“Dime qué piensas del tiempo y sabré qué pensar de ti.”
J. T. Frazer
“El alma, es pues lo primero que va al tiempo; ella misma lo engendra y lo
posee con sus actos.”
Plotino
“El tiempo es un niño que juega con los dados; el reino es de un niño.”
98
Heráclito
“Fue un trabajo abrumador, para dejarlo sin aliento.
Diez años estuvo encerrado en la biblioteca, sin salir, colmando hoja tras hoja,
volviéndolas a leer, viajando por el prodigioso universo de matemáticas que
creaba lentamente.
Al llegar al décimo año, vio perfilarse la silueta del resultado: la última
ecuación, la perfecta solución, la prueba matemática de la existencia de Dios.
Tuvo que recurrir a innumerables posibilidades: a edificar un modelo exacto y
teórico del universo; reunir un millón de coordenadas y atarlas en apretados
rimeros, quemar todo y pesar las cenizas. Más ahora conocía la última ecuación
y la formulaba, la demostraba. Sencilla como era, abrumaba un millar de hojas.
Trabajó veinte horas diarias. Y en tres meses de agotador trabajo, dio fin a la
tarea, al descubrimiento definitivo del genio humano. Trazó la última línea,
dibujó amorosamente la última letra, la subrayó dudando un momento antes de
añadir la palabra “fin” en mayúsculas.
Y entonces la voz todopoderosa, majestuosa y tonante, brotó de todas partes y
de ninguna. Dio un salto, lleno de susto.
-Está bien- dijo la voz- me has encontrado. Ahora te toca a ti esconderte. Voy a
contar un millón de años. Y no hagas trampa…”
Gerard Klein
99
“En un tiempo te conocí, pero si nos encontramos en el Paraíso, seguiré mi
camino y no daré vuelta la cara.”
Robert Browning.
“El profesor Jones trabajó en la teoría del tiempo, durante muchos años.
-Y he encontrado la ecuación clave -informó a su hija, un día-. El tiempo es un
campo. Esta máquina que he hecho puede manipular, e incluso invertir, ese
campo.
Oprimiendo un botón al hablar, prosiguió:
-Esto debe hacer correr el tiempo hacia hacia tiempo el correr debe esto.
Prosiguió, hablar al botón un oprimiendo.
-Campo ese, invertir incluso e, manipular puede el hecho he que máquina esta.
Campo un es tiempo el –día un, hija su a informó- clave ecuación la encontrado
he y. Años muchos durante, tiempo del teoría la en trabajó Jones profesor el.”
Fredric Brown.
“El profesor García C., investigador adscrito al Instituto de Investigaciones
físico-matemáticas de la Universidad de Tolousse, trabajó en la teoría del
tiempo circular durante muchos años.
100
Un día informó a sus alumnos.
-He comprobado una teoría clave del pensamiento hindú. Encontré la fórmula
exacta para demostrar que el tiempo es circular. Esta máquina que inventé
comprobará que el tiempo se comporta de una manera semejante a un disco
fonográfico que se toca y vuelve a tocar hasta el infinito.
En suma, con el objeto de ser un poco más precisos, se podría decir que el
tiempo, en pequeños lapsos, se repite o comporta como un disco rayado.
-Y para demostrar lo dicho, voy a hacer que retrocedamos 30 segundos- dijo
oprimiendo un botón.
-He comprobado una teoría clave del pensamiento hindú. Encontré la fórmula
exacta para demostrar que el tiempo es circular. Esta máquina que inventé
comprobará que el tiempo se comporta de una manera semejante a un disco
fonográfico que se toca y vuelve a tocar hasta el infinito.
En suma, con el objeto de ser un poco más precisos, se podría decir que el
tiempo, en pequeños lapsos, se repite o comporta como un disco rayado.
-Y para demostrar lo dicho, voy a hacer que retrocedamos 30 segundos- dijo
oprimiendo un botón.
-He comprobado una teoría clave del pensamiento hindú. Encontré la fórmula
exacta para demostrar que el tiempo es circular. Esta máquina que inventé
comprobará que el tiempo se comporta de una manera semejante a un disco
fonográfico que se toca y vuelve a tocar hasta el infinito.
En suma, con el objeto de ser un poco más precisos, se podría decir que el
tiempo, en pequeños lapsos, se repite o comporta como un disco rayado.
101
-Y para demostrar lo dicho, voy a hacer que retrocedamos 30 segundos- dijo
oprimiendo un botón.
-He comprobado…”
Rafael Ávalos Ficacci
“El movimiento de los ángeles no es instantáneo sino que ocurre en el tiempo.”
Santo Tomás de Aquino. Summa Theologica.
“No es el tiempo el que nos falta. Somos nosotros quienes le faltamos a él.”
“De este modo el agua es la mirada de la tierra, su aparato de mirar el
tiempo…”
Paul Claudel
“Vosotros tenéis los relojes. Nosotros tenemos el tiempo.”
Proverbio haitiano
“El viento va hacia el sur, y gira al norte. Va girando constantemente y regresa
de nuevo siguiendo sus propios giros. Todos los ríos corren hacia el mar, pero
102
el mar no está lleno. Al lugar de donde vienen los ríos, allí regresan de nuevo.
Las cosas han sido, eso es lo que serán, y lo que se ha hecho es lo que se hará.
No hay recuerdo de cosas anteriores, ni tampoco hay recuerdo de cosas que
tienen que venir a aquellos que vendrán después…”
Roger Zelazny. Señor de la luz. Hyspamérica. 1986.
“Si nuestro tiempo es destruido –preguntó Hassan-, entonces, ¿no destruirá eso
también a la misma gente que enviemos atrás? Si ninguno de nosotros llega a
nacer jamás, entonces la gente que enviemos no habrá nacido tampoco, y por
tanto nunca podrán haber sido enviados.
No, explicaron los físicos, estás confundiendo causalidad con tiempo. El tiempo
en sí, como fenómeno, es completamente lineal y unidireccional. Cada
momento sucede solo una vez, y pasa al siguiente momento. Nuestras
memorias agarran esta forma de fluir del tiempo y en nuestras mentes las
relacionamos con la causalidad. Sabemos que si A causa B, entonces A debe
venir antes que B. Pero no hay nada en la física del tiempo que lo requiera.”
Orson Scott Card. Observadores del pasado: la redención de Cristóbal Colón.
Nova. 1988.
“El tiempo es un abril eterno.”
103
O´Henry
“Existe un número creciente de científicos y legos que tienen en cuenta las
hipótesis cosmológica y química sobre la escasez de tiempo, pero no están
comprometidos con ninguna de ambas, y muchos de ellos se han agrupado en
organizaciones como Le Temps Perdu (Bruselas), Protestants Concernid at the
Waste of Time (Indianápolis) y el enérgico y difundido grupo de acción
latinoamericano Mañana.
Un vocero mañanista, Dolores Guzmán McIntosh, de Buenos Aires, explica el
punto de vista del grupo: “Casi todos nosotros hemos despilfarrado nuestro
tiempo. Si no lo salvamos, estamos perdidos. No queda mucho tiempo”.
Hasta ahora los mañanistas han evitado cautelosamente toda filiación política,
declarando sin rodeos que los gobiernos comunistas y capitalistas son
igualmente culpables de la escasez de tiempo. Un creciente número de
sacerdotes de México y de Chile se ha unido al movimiento, pero hace poco el
Vaticano denunció oficialmente a quienes “mientras hablan de salvar el tiempo,
pierden sus propias almas”. En Italia, un grupo comunista de conservación
temporal, Eppur Si Muove, fue recientemente afectado por la deserción de su
presidente, quien luego de…”
Ursula K. Le Guin. Algunas aproximaciones al problema de la escasez de
tiempo. Minotauro 1. 1983.
104
“Mis pulmones respiran el aire del Tiempo
que sopla entre las flotantes arenas.”
“Existía el peligro, lo sentía, de ir demasiado lejos, por lo que tenía que
aferrarse desesperadamente al presente, sintiendo la imprecisa distorsión de la
experiencia, el fluir del momento, la continua solidificación de lo-que-es en el
perpetuo-era.
Aferrándose al presente, percibió por primera vez la monumental regularidad
del movimiento del tiempo, complicada por vórtices, olas, flujos y reflujos,
como la resaca batiendo contra los arrecifes. Esto le proporcionó una nueva
comprensión de su presciencia, y percibió la fuente del ciego fluir del tiempo, la
fuente del error en él, con una inmediata sensación de miedo.”
Frank Herbert Dune Plaza & Janés 1995
“Y la hora, es el tiempo que tarda el movimiento. Entonces si se parara una cosa
todo el tinglado se pararía, poco a poco. Porque está arreglado.”
James Joyce Ulises Lumen 2000
“En los aviones el tiempo se pasa volando.”
105
Woody Allen
“El tiempo
hormiga de pies invisibles
tiempo nochero, de nubes
de frío
solemne y cruel
vanidoso y sombrío
que me obliga a envejecer.”
Cintia Fritz
“No perdamos el tiempo pensando en esas cosas. Nada es más triste que el
futuro, salvo, quizá el pasado.”
Arthur Golden memorias de una geisha punto de lectura 2002
“…y todo esto, pese a ser calmo y razonable, pese a estar constituido por
realidades ordinarias, era ahora la verdad; la belleza, esto era la verdad ahora.
La belleza estaba en todas partes.
- No llegaremos a tiempo- dijo Rezia.
106
La palabra “tiempo” rompió su propia cáscara; derramó sus riquezas sobre
Septimus; y de los labios de Septimus cayeron cual conchas, cual virutas de
madera surgidas del cepillo de carpintero, sin que él las hiciera, duras, blancas,
imperecederas, palabras, y volaron para posarse en sus lugares debidos en una
oda al Tiempo; una oda inmortal al Tiempo. Septimus cantó. Evans le contestó
desde detrás de un árbol. Los muertos estaban en Tesalia, cantaba Evans, entre
orquídeas. Allí esperaron hasta que la guerra terminó, y ahora los muertos,
ahora el propio Evans…”
Virginia Woolf La señora Dalloway Lumen 2003
“Hay un tiempo frente a tu ventana, un tiempo del cual tú no puedes disponer."
G. de Olavide
“¡Aférrate al tiempo! ¡Guárdalo, vigílalo, cada hora, cada minuto! Se va sin ser
notado cuando es desatendido, como la lagartija, suave, escurridiza, desleal…
Considera sagrado cada instante. A cada uno dale claridad y sentido, a cada
uno el peso de tu conciencia, a cada uno su verdadera auténtica plenitud.”
Thomas Mann Carlota en Weimar
107
“Ni vista ni conocida:
El tiempo de un seno desnudo
Entre dos camisas.”
Paul Valéry
“El tiempo, como un río eterno, se lleva a todos sus hijos”.
Isaac Watts.
“Cuando pasas un par de días en el mar, el tiempo pierde su significado.”
Alex Haley
“Al imponer su propio ritmo, el enemigo se convirtió en amo del tiempo, y el
tiempo mismo se convirtió en nuestro enemigo.”
Elie Wiesel Todos los ríos van al mar
“No se vive más que el tiempo que se ama.”
108
C. A. Helvetius. (1715-1771)
“…Y así va. Así va. Así va. Y así va, va, va, tictac, tictac, tictac, y un buen día ya
no nos servimos del tiempo, sino que nos ponemos al servicio del tiempo, y nos
convertimos en sus esclavos transitorios, confinados a una vida basada en
restricciones, porque el sistema no habrá de funcionar si no observamos un
horario estricto…
El Hombre del Tictac: de más de un metro ochenta de altura, silencioso a
menudo, un hombre de ronroneo suave cuando todo anda a favor del tiempo.
El Hombre del Tictac.
Aun en los ámbitos de las más altas jerarquías, donde se generó el miedo, raras
veces experimentado, se lo llamaba el Hombre del Tictac. Pero nadie se lo dice
en su cara.
No llamas a un hombre con un apelativo odiado, y menos cuando ese hombre,
detrás del rostro, es capaz de anular los minutos, las horas, los días y las noches,
los años de tu vida. En su cara, le decían el Señor Marcador de Tiempo. Era más
seguro de ese modo.”
Harlan Ellison Arrepiéntete, Arlequín
“I must hear from thee every day in the tour,
109
For in a minute there are many days.”
“Quiero oír de ti en cada hora del día,
Porque en un minuto hay muchos días.”
W. Shakespeare. Romeo y Julieta
“Su posesión no fue, para él, una tibia propiedad; adquirió constantemente su
posesión. No combatió con leones ni con monstruos, sino al enemigo más
peligroso: al tiempo. La eternidad no aparece, entonces, cuando es demasiado
tarde, como en el caso del caballero andante; él tuvo la eternidad en el tiempo y
la guardó en el tiempo.
Solamente él, por lo tanto, triunfó sobre el tiempo…el amor conyugal
encuentra, pues, su enemigo en el tiempo, su victoria en el tiempo, su eternidad
en el tiempo…”
Tristán e Isolda.
“El tiempo está muerto mientras lo miden ruedecillas, solo cuando el reloj se
detiene, cobra vida.”
William Faulkner. El sonido y la furia.
110
“- Me parece que debería encontrar una manera mejor de matar el tiempo – le
dijo – que proponer adivinanzas sin solución.
- Si conociese el Tiempo como lo conozco yo – dijo el Sombrerero – no
hablaría de matarlo.
- No entiendo lo que quiere decir.
- ¡Claro que no lo entiende! Y apostaría también a que nunca le habló al
Tiempo.
- Quizá no – contestó Alicia con mucho cuidado - ; pero sé que tengo que
marcar el tiempo si quiero aprender música.
- ¡Ah! Esa es la razón – dijo el Sombrerero – El Tiempo no quiere que lo
marquen. Si usted buscara su amistad, haría con el reloj todo lo que a
usted se le antojase. Por ejemplo, supongamos que sean las nueve de la
mañana, justo a la hora de empezar las lecciones. Con solo decirle al
Tiempo una o dos palabras al oído, las agujas corren como una
exhalación ¡Una y media! La hora de comer.”
Lewis G. Carroll Alicia en el país de las maravillas Acme 1964
“Si tienes un reloj
Sabes qué hora es.
Si tienes dos relojes,
111
Nunca estarás seguro.”
Anthony de Mello La oración de la rana Edit. Sal Térrea 1988
Una veterana actriz: “en realidad no sé que edad tengo, porque no deja de
cambiar cada minuto”.
“El tiempo pasa en el momento en que algo ya está lejos de mí.”
Boileau
“El tiempo es la dádiva de la eternidad.”
William Blake
“Sí, este es el origen del olvido: el Tiempo, el gran conquistador, las “horas
fuertes” cuyas baterías fulminan todas las pasiones humanas. Schiller lo había
dicho bien: “was verschmerzte nicht der mensch?” ¿cuál es el dolor que en el
hombre no se adormece entre lágrimas? Si el Tiempo acaba por conquistar las
112
puertas de bronce y las pirámides de granito ¿por qué habría de maravillarnos a
nosotros, ni ser un triunfo para él, la victoria sobre un frágil corazón humano?”
Thomas de Quincey Suspiria de profundis Alianza editorial 1985
“Mas vale llegar a tiempo que ser invitado.”
Gabriel García Márquez El amor en los tiempos del cólera
“El perfume vive en el tiempo; tiene su juventud, su madurez y su vejez.”
Patrick Süskind El perfume
“El tiempo siempre está maduro; la pregunta es para qué.”
Francois Mauriac
“De ahora en más no envejeceré. El tiempo se ha detenido para mí, joven y
fuerte para siempre.”
113
Oscar Wilde El retrato de Dorian Grey
“Nadie podrá matar aquel tiempo, nadie nunca podrá: ni siquiera nosotros.
Digo: mientras estés, donde estés, o mientras esté yo. Dice el almanaque que
aquel tiempo, aquel tiempito, ya no es; pero esta noche mi cuerpo desnudo te
está transpirando.”
Eduardo Galeano Las palabras andantes
“El tiempo es un sastre especializado en arreglos.”
Faith Baldwin
“Hay un tipo de ladrón sobre el que no cae la ley, y lo que roba es lo más
precioso para los hombres: el tiempo.”
Napoleón I
“El tiempo solo trata amablemente a aquellos que lo toman amablemente.”
Anatole France
114
“El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea importante.”
A. de Saint Exupery
“Omnia aliena sunt, tempos tantum nostrum est.”
“Nada es nuestro excepto el tiempo.”
“Se dice que el Tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus
discípulos.”
[Link]
“Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.”
Proverbio Irlandés
“Si cuentas los años, el tiempo te parecerá breve; si ponderas los
acontecimientos, te parecerá un siglo.”
Plinio, el joven
115
“Todo lo mortal el tiempo corta.”
Francesco Tetrarca
“Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.”
Proverbio Chino
“Cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, condenamos el porvenir
sin conocerlo.”
Francisco de Quevedo
“El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto.”
Charles Chaplin
“No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe.”
116
Miguel de Cervantes
“El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He aquí por qué siempre se
nos escapa el presente.”
Gustave Flaubert
“¿Dónde vive? En el fondo del pozo, en las fuentes, en el éter anterior al tiempo.
Vive en la lágrima y en el océano, en la savia de los árboles. Pertenece al futuro
y al principio del tiempo. Vive en el pasado y nosotras la llamamos. Está en el
presente y se sienta a nuestra mesa, está detrás de nosotras cuando hacemos
cola y conduce por delante de nosotras en la carretera. Está en el futuro y
retrocede en el tiempo para encontrarnos.”
Clarissa Pinkola Estés Mujeres que corren con los lobos Ediciones B, S. A. 2001
II
TIEMPO TIEMPO.
“Mediodía estancado entre relentes.
Bomba aburrida del cuartel
117
achica tiempo tiempo tiempo tiempo.”
César Vallejo Trilce
“Frantisek es más joven que Ruzena, es, por tanto, para su desgracia,
jovencísimo. Cuando madure, sabrá lo efímeras que son las cosas, sabrá que
tras el horizonte de una mujer se abre en seguida el horizonte de otras mujeres.
Sólo que Frantisek aún no sabe qué es el tiempo. Vive desde la infancia en un
mundo que permanece y no cambia, vive en una especie de eternidad inmóvil,
tiene siempre el mismo padre y la misma madre, y Ruzena, que lo ha hecho
hombre, lo cubre como la bóveda celeste, la única bóveda celeste posible. No
puede imaginarse la vida sin ella.”
Milan Kundera. La despedida. Tusquets editores Barcelona 2001
“Se puso a observar la luz que temblaba, borrosa, en la lámpara. Y, con cuidado,
detuvo el Tiempo durante todo el tiempo que lo deseó.”
Alessandro Baricco. Seda. Anagrama Barcelona 1997
“El tiempo y la humedad germinan hasta en las piedras más indiferentes…”
118
Gabriel Figueroa Flores + Alberto Ruy Sánchez. Lugares prometidos. Artes de
México. 2006
“Todo lo empaña el tiempo y da al olvido.
Los ojos no resisten
tanta ferocidad.”
José Emilio Pacheco El reposo del fuego Era 1984
El Tiempo no es indulgente ni misericordioso, el Tiempo acusa y no prodiga
dádivas gratuitas, más bien otorga pérdidas pero también el asombro renovado,
la fidelidad y la traición, el recuerdo ahumado y diluido por las lágrimas, el
amor y su caducidad, la estupidez y la iluminación…nos devuelve fotografías a
cambio de belleza, furia, verdor; el encono, la pasión y la carne mitigados en
una abigarrada y extraña síntesis de sepia y niebla.
Síntesis
119
“El hombre de un momento pretérito ha vivido, pero no vive ni vivirá; el
hombre de un momento futuro vivirá, pero no ha vivido ni vive; el hombre de
un momento presente vive, pero no ha vivido ni vivirá.”
Visuddhimagga
“La prisa (speed) nos hace progresar en el espacio, la esperanza en el tiempo.”
Ivonne Bordelois Etimología de las pasiones. Libros del Zorzal 2006
“…el tiempo es un problema esencial (…) si se hubiera resuelto ese problema,
se habría resuelto todo. Felizmente, yo creo que no hay ningún peligro en que
se resuelva: es decir, seguiremos siempre ansiosos. Siempre podremos decir,
como San Agustín: ¿qué es el tiempo? Si no me lo preguntan, lo sé. Si me lo
preguntan, lo ignoro.”
Jorge Luis Borges
“Sin embargo, la veneración del pasado no resolverá por si sola los problemas
del mundo. Necesitamos encontrar el vínculo entre nuestras tradiciones y
nuestra experiencia actual en la vida. El Ahora, o la magia del momento
presente, es lo que une a la sabiduría del pasado con el presente. Cuando se
120
aprecia un cuadro, una composición musical o una obra literaria,
independientemente de cuándo haya sido creada, se la aprecia Ahora.
Tenemos la vivencia de la misma inmediatez en la cual fue creada la obra; es
siempre Ahora. La manera de vivenciar esa inmediatez es darse cuenta de que
este mismo momento, este mismo instante de nuestras vidas, es siempre la
ocasión, de modo que tomar conciencia de dónde estamos y de que somos, en
este preciso instante, es importantísimo.”
“Este principio del ahora es muy importante, también, en cualquier intento por
establecer una sociedad iluminada. Quizá nos preguntemos cuál es la mejor
manera de ayudar a la sociedad, y cómo se puede saber si lo que estamos
haciendo es bueno y auténtico. La única respuesta está en el ahora. Ahora es lo
importante. Ese Ahora es un Ahora real. Si somos incapaces de vivenciar el
Ahora, estamos corrompidos, porque estamos buscando otro Ahora, lo que es
imposible. En esa búsqueda no podremos hallar más que pasado y futuro.”
Shambhala. Chögyam Trungpa. Editorial Kairos. 1986.
“La antigüedad del tiempo es la juventud del mundo”.
Francis Bacon
121
“Y así, cuando la composición de este mundo se deshace, el Tiempo termina y
todo vuelve al antiguo Caos”.
Christopher Marlowe.
“Las ruinas del Tiempo construyen mansiones en la Eternidad.”
William Blake.
“Estoy pensando en los tiempos que vendrán, cuando Dios nazca de nuevo,
cuando los hombres luchen y maten por Dios, ya que ahora, y durante mucho
tiempo todavía, los hombres van a luchar por el pan. Estoy pensando en los
tiempos que vendrán, cuando el trabajo será olvidado y los libros asumirán su
verdadero lugar en la vida, cuando quizás ya no haya más libros, sino un único
gran libro: una Biblia.
Para mi el libro es el hombre y mi libro es el hombre que soy, el hombre
confuso, el hombre negligente, el hombre descuidado, el cachondo, obsceno,
bullanguero, considerado, escrupuloso, mentiroso, el hombre diabólicamente
veraz que yo soy. Estoy pensando que en los tiempos venideros no seré dejado
de lado. Entonces mi historia será importante y la cicatriz que dejo en la cara
del mundo tendrá sentido. No puedo olvidar que estoy haciendo la historia,
una historia paralela que, como un chancro, corroerá toda la otra historia sin
122
sentido. No me considero como un libro, un informe, un documento, sino como
una historia de nuestro tiempo –una historia de todos los tiempos.”
“Y ahora aparece el propio poeta diciendo que hora es, aunque el tiempo es
una palabra borrada de su lista, el tiempo es pariente de la muerte.
La muerte es lo irracional y el tiempo es su pariente consanguíneo, y ahora
queda un poco de tiempo entre los actos, una pintura al óleo en la que el actor
que hace de serio prepara un cocktail para que empiecen a funcionar los
músculos del estómago.
El tiempo, el tiempo, dice él, añadiendo un poco de pimienta de Cayena a su
coñac. Hay tiempo para todo, aunque yo casi no utilizo ya la palabra…”
“La gente debe tener sitios donde vivir y pan y mantequilla para comer. Por el
bien del futuro. Así es como fue en el pasado. Así es como será en el futuro.
¿El Presente? No hay tal presente. Existe una palabra llamada Tiempo, pero
nadie es capaz de definirla. Hay un pasado y hay un futuro, y el Tiempo corre
a través de ellos como una corriente eléctrica. El presente es una condición
imaginaria, un estado de sueño…un Oximorón. Esta es una palabra para ti, te
la regalo. Escribe un poema con ella. Yo estoy demasiado ocupado…”
Henry Miller. Primavera negra. Bruguera. 1979.
123
“El tiempo no significa sino la huída de los objetos que parecían verdaderos.”
G. Bataille.
“La relación entre el tiempo y la eternidad no es horizontal sino vertical, y la
vida del espíritu nace de la composición de estas dos relaciones, ora
dirigiéndose adelante, ora volviéndose atrás, ora recogida en el presente
creador de la contemplación, de la libertad y del amor. Hay que renunciar a
hablar de la eternidad, o aceptar que el tiempo está contenido en ella”.
Jean Pucelle. El tiempo. El Ateneo. 1976
“El momento del cual hablo ya está lejos de mí”.
W. James
“El instante es el cruce del tiempo con la eternidad”.
L. Lavelle. Du temps et de l´eternite. Aubier. 1945
124
“…Y este recuerdo de alegría se transforma en un remordimiento cuando
comparamos a esas horas de vida total las horas intelectualmente lentas porque
son relativamente pobres, las horas muertes porque están vacías –vacías de
designio, como decía Carlyle hablando del fondo de su tristeza-, las horas
hostiles interminables, ya que no dan nada.
Y soñamos con una hora divina que ofrecería todo. No la hora plena, sino la
hora completa. La hora en donde todos los instantes del tiempo serían
utilizados por la materia, la hora en la cual todos los instantes realizados en la
materia serían utilizadas por la vida, la hora en la que todos los instantes
vivientes serían sentidos, amados, pensados. La hora, en consecuencia, donde
la relatividad de la conciencia desaparecería, puesto que la conciencia sería la
exacta medida del tiempo completo.
Finalmente, el tiempo objetivo es el tiempo máximo: el que contiene todos los
instantes. Está hecho del conjunto denso de los actos del Creador.”
Gastón Bachelard. La intuición del instante. Siglo Veinte. 1980
“De repente se me ocurrió que si de verdad tenía fuerza para llevar a término
mi obra, esta tarde – como ciertos lejanos días de Combray que me habían
dejado su huella -que en su breve curso me había procurado la idea de mi obra
y al propio tiempo el miedo de no poder llevarla a buen puerto; que esta tarde,
digo, sin duda le imprimiría la forma que había presentido cuando niño en la
125
iglesia de Combray, pero que por lo común permanece invisible para nosotros
toda la vida: la forma del Tiempo.”
Marcel Proust. El tiempo recobrado.
“Hay pasaje o sucesión en los sucesos, los procesos, el mundo externo, así como
en el mundo psíquico interno; pero no hay pasaje del tiempo. Nosotros mismos
somos procesos vivos; nosotros mismos, en consecuencia, estamos en tránsito
del nacimiento a la muerte, de un día fechable de nacimiento hasta un final aún
no datado. Porque la muerte está contenida en el tiempo, porque está
inexorablemente unida a él como parte de nuestro futuro existencial e
intencional, el tiempo produce mayor conmoción afectiva que el espacio.”
E. Jaques. La forma del tiempo. Paidós. 1984.
“3 todo tiene su tiempo, y todo lo que se
Quiere debajo del cielo tiene su hora.
2 tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo
De plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo
De destruir, y tiempo de edificar;
126
4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo
De endechar, y tiempo de bailar;
5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar
Piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse
De abrazar;
6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo
De guardar, y tiempo de desechar;
7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo
De callar, y tiempo de hablar;
8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer;
tiempo de guerra, y tiempo de paz.”
Sagrada Biblia. Eclesiastés. Versión de Casiodoro de Reina. (1569).
“Confío en que los tiempos del Tiempo no llevarán mayúscula”.
J. B. Priestley. El hombre y el tiempo. Aguilar. 1969.
“El tiempo es creación o no es nada en absoluto”
127
H. Bergson
“El niño tiende a recibir todo del exterior, hasta el amor; el hombre que envejece
tiende a dar del interior de sí mismo, hasta el amor. Su noción del tiempo no ha
perdido necesariamente con el cambio. Ya no es el esclavo impaciente de un
tiempo que juzga perdido, sino el amo paciente de un tiempo del que sabe que
es precioso, porque está limitado para él, aunque es ilimitado para los otros: los
jóvenes. “
R. Wallis El tiempo, cuarta dimensión de la mente Ateneo 1976
“En cuanto a mí debo decir que me veo perdido y envuelto en dificultades
insolubles siempre que intento formarme concepto del Tiempo, abstrayéndolo
de la sucesión de ideas que en mi mente fluyen de modo uniforme
(uniformidad y sucesión que también se ve en los demás seres). No tengo de él
la mas remota noción en absoluto: solo oigo que otros dicen que es divisible
hasta lo infinito y hablan de él en términos tales que me sugieren los más
peregrinos pensamientos acerca de mi existencia.”
George Berkeley Principios de conocimiento humano Aguilar 1957
“Romée – es incomprensible.
128
Nico – es claro: nuestra noción del tiempo nos impide concebirlo. Pero otras
muchas cosas nos son inconcebibles y, sin embargo, son ciertas. Me decía: “el
Hombre se pasea en el Tiempo como por un jardín…alguien camina detrás de
él, llevando un lienzo, y así no puede ver las flores del pasado. Alguien camina
delante de él, llevando otro lienzo, y no puede ver tampoco las flores del
porvenir. Pero todas esas flores permanecen detrás de las dos telas, y los ojos
del iniciado no cesan de contemplarlas.”
H. R. Lenormand El tiempo es un sueño Losada 1945
“El Tiempo es el Sentido de la vida (sentido: como se dice el sentido de un
curso de agua, el sentido de una frase, el sentido de un tejido, el sentido del
olfato).”
Paul Claudel Art. Poétique
“No volverás a mirar el reloj, ese objeto inservible Que mide falsamente el
tiempo acordado a la Vanidad humana, esas manecillas que marcan
Tediosamente las largas horas inventadas Para engañar el verdadero tiempo, el
tiempo que Corre con la velocidad insultante, mortal, que Ningún reloj puede
medir”.
129
Carlos Fuentes. Aura
“Como si tuviéramos miedo de pensar el Otro en el tiempo de nuestro propio
pensamiento.”
Michel Foucault La arqueología del saber siglo XXI 1970
“Y la verdad habrá tiempo
para el humo amarillo que resbala al largo de la calle
frotando su lomo sobre las vidrieras;
habrá tiempo, habrá tiempo
de preparar un rostro para el encuentro de los rostros
que encuentres;
habrá tiempo para asesinar y para crear,
y tiempo para todas las labores y días de manos
que levanten y dejen caer una pregunta en tu plato:
tiempo para ti y tiempo para mí;
y tiempo aún para ciento indecisiones
y para cien visiones y revisiones
antes de que tomemos una tostada y té.”
130
T. S. Eliot Tierra baldía y otros poemas
“…La campana que suena
midiendo un tiempo que no es nuestro tiempo,
marcado por la calma marejada de fondo,
un tiempo más antiguo que el tiempo del cronómetro,
más antiguo que el tiempo que cuentan las mujeres
preocupadas y ansiosas, despiertas en la cama,
calculando el futuro,
tratando de desenredar,
destejer, devanar y componer
el pasado y el porvenir,
entre el alba y la medianoche,
cuando el pasado es pura decepción
y el porvenir no tiene porvenir,
antes del cambio de la guardia,
cuando el tiempo se para y el tiempo es infinito;
y el mar de fondo, que es y fue desde el principio
tañe
131
la campana.”
“Porque nuestro pasado es recubierto
por las corrientes de la acción,
pero el tormento ajeno queda como experiencia
sin atributos, sin gastarse
con la subsiguiente erosión.
La gente cambia, y ríe ; pero el tormento queda.
El tiempo, el destructor, es el preservador,
igual que el río con su cargamento
de negros muertos, vacas y jaulas de gallinas,
y la manzana amarga y el mordisco en la cáscara.”
T. S. Eliot Cuatro cuartetos Ediciones del 80 1981
“Precisamente, era como si las dos eternas primeras presencias, la Materia
original y el Hombre original, yacieran fundidas en un entrelazamiento
indisoluble, perfectamente aunadas. Sin embargo, el Tiempo estaba allí, causa
formal de todo lo que vive, la sustancia primordial del Ser Supremo. Y las almas
brotaban incesantemente de él como las pavesas voladoras de una hoguera
tremenda. A través de la variedad de éstas, el Ser Supremo se ofrecía El Mismo
132
a El Mismo, con el objeto de sentir placeres y dolores. El tiempo se desplegaba;
se diferenciaba; abarcaba la Creación, Continuación, Consumación. El tiempo
revistió forma y fue la Maya de todos los dioses, y se convirtió en Savitri, la
energía activa de Brama, en Lakshmi, la compañera de Visnú y también en Sati.
En la persona de “Deleite”, se unió al Dios del Amor.”
H. Zimmer El rey y el cadáver. Cuentos psicológicos sobre la conquista del mal
Edit. Marymar 1977
“Hay tiempo para mí porque tengo un presente. Es al llegar al presente que un
momento del tiempo adquiere la individualidad imborrable, aquel “una vez
por todas” que luego le permitirán atravesar el tiempo y nos darán la ilusión de
la eternidad.”
M. Merleau Ponty Fenomenología de la percepción Planeta 1985
“Los hombres que inventaron el tiempo han inventado después la eternidad
como contraste, pero la negación del tiempo es tan vana como él.”
Marguerite Yourcenar El tiempo, gran escultor Alfaguara 1990
133
“En la escolástica del Theravada, la unidad usual de tiempo es el “momento”
(Kshana) de pensamiento.”
El libro tibetano de los muertos Edit. Estaciones 1989
“¡Que raro pensar que de los tres tiempos en que hemos dividido el tiempo – el
pasado, el presente, el futuro -, el más difícil, el mas inasible, sea el presente!
El presente es tan inasible como el punto, porque si lo imaginamos sin
extensión, no existe; tenemos que imaginar que el presente aparente vendría a
ser un poco el pasado y un poco en porvenir. Es decir, sentimos el pasaje del
tiempo. Cuando yo hablo del pasaje del tiempo, estoy hablando de algo que
todos ustedes sienten. Si yo hablo del presente, estoy hablando de una entidad
abstracta. El presente no es un dato inmediato de nuestra conciencia.”
J. L. Borges Borges oral Emecé 1979
“Nuestra miseria consiste en ser tiempo; y tiempo que se acaba. Esta carencia es
riqueza: por ser tiempo finito somos memoria, entendimiento, voluntad. El
hombre recuerda, conoce y obra: penetra en el pasado, el presente y el futuro.
Entre sus manos el tiempo es una sustancia maleable; al convertirlo en materia
prima de sus actos, pensamientos y obras, el hombre se venga del tiempo.”
134
Octavio Paz Los signos en rotación
“El tiempo es existencia y toda existencia es tiempo…a causa de que el paso del
tiempo deja rastros en pos de sí, el hombre no duda de él. Pero, aunque no
dude, no comprende. Porque el hombre común pone en duda de un modo vago
lo que no comprende, sus dudas futuras pueden no hallarse de acuerdo con sus
dudas presentes. La duda misma no es más que una parte del tiempo. El
mundo no existe sin este yo que duda, porque este yo es el mundo mismo.
Debemos reflexionar que todo esto en este mundo es tiempo…Así vemos que el
yo es tiempo también…Y toda brizna de hierba y toda apariencia son tiempo.”
“Ser-Tiempo” significa que el tiempo está siendo. Toda cosa existente es tiempo.
La figura dorada de dieciséis pies es tiempo. Y como es tiempo tiene la
grandiosidad del tiempo. Deben saber que son doce horas de “ahora”. Tres
cabezas y ocho codos es tiempo. Y como es tiempo, éste mismo instante tiene
que ser idéntico a estas doce horas. Aunque no medimos estas doce horas como
un rato largo o corto (arbitrariamente), las llamamos doce horas. Las huellas del
flujo y reflujo del tiempo son tan evidentes que no dudamos de ellas; sin
embargo, aunque no lo dudamos , no podemos decir que lo comprendemos.
Los seres humanos son cambiantes, en un momento se preguntan lo que no
comprenden y al siguiente ya no preguntan lo mismo, así que sus preguntas
pasadas no siempre coinciden con las presentes. El preguntador en sí mismo, en
su duración, es tiempo.
135
…
“Al escalar una montaña o al cruzar un río, yo me hallaba presente, y si yo soy,
el tiempo es. Como yo soy aquí y ahora, el tiempo no puede separarse de mí. Si
el tiempo no toma la forma de un ir y venir, el momento en el que escalo la
montaña es el presente eterno. Si el tiempo toma la forma de un ir y venir, yo
tengo el eterno ahora.”
Dôgen Shôbôgenzô (Los ojos y el tesoro de la verdadera ley)
“Lo que llamamos el tiempo no es mas que una forma que ordena el contenido
de nuestra experiencia, pues, para que la idea de tiempo surja, el contenido de
la conciencia debe primeramente ser capaz de fusionarse, de llegar a ser uno. Si
no fuera así, no seríamos capaces de pensar de modo temporal, enlazando y
ordenando lo que viene antes y lo que viene después. De esta suerte, la función
unificadora de la conciencia no está controlada por el tiempo, mas bien, por el
contrario, es esta función unificadora la que establece el tiempo.
Debemos decir que en el fondo de la conciencia hay una cierta trascendencia
inmutable, situada mas allá del tiempo.”
Kitaro Nishida Ensayo sobre el bien
“Oh madre tierra,
136
¿pierdes tú siempre, como viuda,
el tiempo?
Hölderlin Elegien
“Pero huye entretanto, huye irreparable el tiempo, mientras nosotros, cautivos
del amor, vagamos alrededor de cada cosa.”
Virgilio Georgias III
“El tiempo existe no por sí mismo sino en virtud de las cosas: de éstas se deriva
el sentido de lo que se ha realizado y, finalmente, lo que ha de seguir. No se
puede admitir que alguien tenga un sentido del tiempo por sí mismo,
independientemente del movimiento de las cosas y de su quietud.”
Lucrecio De rerum natura I
“Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo:
¿Qué es un hombre en el camino?
Tiempo.”
137
Eduardo Galeano El encubrimiento
“Mi misión es matar el tiempo y la de éste matarme a su vez. Se está bien entre
asesinos.”
E. M. Cioran
“La conciencia de la propia muerte trae una nueva visión del TIEMPO.
Una obra dedicada al gozo quiere hacer sentir la urgencia del presente que es la
urgencia de la revolución.”
Cecilia Vicuña
“El tiempo no cesa de fluir. El tiempo no cesa de inventar.”
Octavio Paz
“El tiempo es el mas sabio de los consejeros, el mas seguro de los consuelos.”
Plutarco
138
“Y estos dos aspectos del tiempo : por un lado el tiempo lineal de la Historia
llena de gritos y furia, siempre nueva e imprevisible ; por otro, el tiempo
estacional, circular, como el cuadrante del reloj, cerrado, pues el acontecimiento
no entra en la eterna ronda de las estaciones con sus cuatro colores : verde, azul,
rosa y blanco.”
Michel Tournier Jean Max Toubeau El vagabundo inmóvil Alfaguara 1988
“…Algún día se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía.”
Miguel Hernández El rayo que no cesa
“El tiempo no es una simple fantasmagoría más, un marco de referencia o una
descripción fenoménica; es mas bien como una cinta de Moebius: la intuición de
la paradoja, la metáfora de la iluminación en su estado más puro.
Nos ocupa su origen – “al principio era la palabra”, San Juan; al principio era el
tiempo - , pero no su destino inmediato de hipérbole, de hipóstasis de la
eternidad.
Finalmente el tiempo es siempre revelación.”
Hugh Sim La palabra del tiempo
139
“El yang no es un movimiento rojo encerrado en la corriente del tiempo, los
segundos son jade, los minutos seda. La luz mutable de las horas se funden en
el yin, en los espejos móviles de los laberintos del Tiempo.”
Hu Si El tao del tiempo
“He escuchado distintas versiones que aluden a la existencia de un “río del
tiempo” allende los mares. Al parecer, la mas seria es la vertida por mi ilustre
colega, el gran Galileo Galilei, en donde afirma su probable localización; lo mas
notable, sin dudas, es la experiencia asombrosa de recorrer temerariamente su
curso y vivir en carne propia el ¿cómo llamaríamos al proceso contrario de
envejecer? Sí, el navegante audaz descubre con el correr de las aguas y las
horas como su cuerpo, su mente y espíritu se vuelven más y más jóvenes…
hasta desaparecer.
La historia no encierra una lección ética al estilo de una fábula de Esopo, a pesar
que advertimos una especie de, no se si llamarlo así, suicidio.
El Tiempo fluctúa entre la vida y la muerte, a lo mejor no en ese orden, y en el
medio exacto de esos dos puertos no tan alejados, las sombras se precipitan
como una lluvia desconocida, un muro azul grisáceo de agua sobre el frágil y
precario conocimiento, sobre la tenue certidumbre que se alza solitaria en la
noche mas absoluta.
140
En este río ominoso los segundos no pugnan por consumir los minutos, ni las
horas permiten ser exhumadas por los días…
Hugo Simonini La hélice de Galilei
“El koan seguirá funcionando en él – dijo Peter – un koan es una bomba de
relojería, una bomba de relojería sumamente complicada. Un día esa bomba
estalla. Puede suceder años después, se pueden caminar toda clase de caminos
sinuosos, cualquier cosa puede suceder, pero la labor del maestro nunca se
pierde.
-Pero ¿cúando explota esa bomba? ¿en esta vida? ¿en una vida futura? ¿y acaso
el monje, o el ex-monje , tiene que hacer algo él mismo para provocar ese
relámpago?
Por cierto, no se trata de un mecanismo automático que explotará solo después
que haya pasado cierto período de tiempo.
Peter se rió cuando hice esas preguntas.
-Esta vida, la próxima vida. Has leído demasiado. ¿no has considerado la
posibilidad de que el tiempo no exista? ¿Qué no haya nada sino el “ahora”?
“Ahora” tú puedes hacer algo. “Ahora” es la eternidad. Y si no haces nada
“ahora”, “ahora no sucederá nada.”
Janwillem Van de Wetering El espejo vacío Edit. Kairos 1975
141
“Los otros se precipitan en el tiempo: yo he caído del tiempo. A la eternidad
que se levanta por encima de él, la sustituye esa otra que se sitúa debajo, zona
estéril donde sólo existe un deseo : reintegrar el tiempo, elevarse por encima de
él cueste lo que cueste, quitarle una parcela para instalarse en ella, para darse la
ilusión de un chez-soi. Pero el tiempo está cerrado, está fuera de alcance: y es la
imposibilidad de penetrar en él lo que hace que esa eternidad sea negativa, una
Mala eternidad.”
“Sin embargo, aunque no Sienta el tiempo y esté mas alejado de él que nadie, lo
conozco, lo observo sin cesar: ocupa el centro de mi conciencia.”
“El tiempo está de tal manera constituido, que no resiste la insistencia del
espíritu en sondearlo. Ante ella su espesor desaparece, su trama se deshilacha y
quedan únicamente jirones con los que el analista debe conformarse. Y es que el
tiempo no está hecho para ser conocido sino para ser vivido: escudriñarlo,
excavarlo, es envilecerlo, es transformarlo en objeto. Quien en ello se empeña
acabará por tratar de la misma manera a su propio yo. Todo análisis es una
profanación, y es indecente entregarse a él. A medida que, para removerlos,
descendemos en nuestros secretos, pasamos de la incomodidad al malestar y
del malestar al horror. El conocimiento de uno mismo se paga siempre
demasiado caro, como todo conocimiento, y si el hombre llegara a alcanzar el
142
fondo de éste, apenas se dignaría a seguir viviendo. En un universo Explicado
sólo la locura tendría sentido.”
E. M. Cioran La caída en el tiempo Edit. Planeta 1986
“Sería lindo a partir de una cierta edad, año por año, ir de nuevo
empequeñeciendo y recorriendo hacia atrás aquellos mismos peldaños que una
vez se escalaron con orgullo. La dignidad y la honra de la mayor edad
seguirían, no obstante, siendo las mismas que son hoy; de modo que la gente
absolutamente menuda, los muchachos de seis u ocho años, serían los más
sabios y más experimentados. Los mas viejos monarcas serían los más
pequeños; en general habría solo muy diminutos Papas; los obispos mirarían
desde mayor altura a los cardenales y los cardenales al Papa. Ningún niño
podría desear ya ser algo grande. La historia perdería en importancia en razón
de su edad; se tendría la sensación de que los sucesos de hace trescientos años
habrán acontecido entre criaturas semejantes a insectos, y el pasado tendría,
finalmente, la dicha de no ser advertido.”
Elías Canetti Sur, numero 122 1944
“Pero ahora que lo has logrado, debes aplicar el sexto principio: los guerreros
comprimen el tiempo, todo cuenta, aunque sea un segundo. En una batalla por
tu vida un segundo es una eternidad, una eternidad que puede decidir la
143
victoria. Los guerreros tratan de triunfar, por tanto comprimen el tiempo. Los
guerreros no desperdician ni un instante.”
“Cuando Don Juan me describió el concepto de voltear la cabeza del guerrero
para enfrentar una nueva dirección, yo lo había entendido como una metáfora
que señalaba un cambio de actitud. Florinda me dijo que mi idea era correcta,
pero que no se trataba de una metáfora. Era verdad que los Acechadores
voltean la cabeza; sin embargo, no lo hacen para enfrentar una nueva dirección,
sino para enfrentarse al tiempo de una manera distinta. Los Acechadores
encaran el tiempo que llega. Normalmente encaramos el tiempo cuando éste se
va de nosotros. Sólo los acechadores pueden cambiar esta situación y enfrentar
el tiempo cuando éste avanza hacia ellos.
Florinda me explicó que voltear la cabeza no significa que uno ve el futuro, sino
que uno ve el tiempo como algo concreto, pero incomprensible.”
Carlos Castaneda. El Don del águila. Edivisión 1982.
“La emoción de tener tiempo es igual a la emoción de no tenerlo –dijo-. Todo es
lo mismo.”
Carlos Castaneda El fuego interno Swan 1985
144
“Los brujos contaban la vida en horas; y que en una hora le era posible a un
brujo vivir, en intensidad, el equivalente de una vida normal.”
Carlos Castaneda El conocimiento silencioso Emecé 1988
“El dictamen:
El poder de lo grande. Es propicia la perseverancia.
El signo señala un tiempo en el cual ascienden formidablemente y llegan al
poder valores interiores. Pero la fuerza ya ha sobrepasado el centro. Por eso
corresponde pensar en el peligro que implica el confiar en el propio poder, sin
preocuparse en todo momento por lo recto; en el peligro de embarcarse en el
movimiento sin aguardar el tiempo adecuado.”
I Ching hexagrama 34 Edit. Sudamericana 1975
“Esta contigüidad de la acción por su parte inevitablemente concluirá con la
autoderrota de su adversario. Es algo así como un bote que se desliza
rápidamente sobre la catarata; en el zen, y en la esgrima también, se da gran
valor a una mente no-vacilante, no-interrupción, no-lejanía. También se alude
en el zen a un relámpago, o a las chispas que se producen con el impacto de dos
piedras. Si esto se comprende dándole el sentido de la rapidez, se comete una
lastimosa equivocación. La idea es demostrar la contigüidad de la acción, un
145
movimiento ininterrumpido de energía vital. Cada vez que se permita una
interrupción por parte de algo que no esté en relación vital con la ocasión,
puede estar seguro de que habrá de perder su propia posición. Esto, por
supuesto, no quiere expresar el deseo de que las cosas se hagan
imprudentemente o en el menor tiempo posible. Si usted albergara este deseo,
su sola presencia habría de constituir una interrupción.”
D. T. Suzuki Ensayos sobre budismo zen volumen III
“Para nosotros, físicos convencidos, la distinción entre pasado, presente y
futuro es solo una ilusión.”
Albert Einstein
“Las leyes de la ciencia no distinguen entre pasado y futuro.”
Stephen W. Hawking Historia del tiempo Crítica 1988
“El tiempo es la imagen móvil de la eternidad.”
Platón
146
“El tiempo es la medida del movimiento según el antes y el después.”
Aristóteles
“Lo intemporal que existe en vosotros es consciente de la intemporalidad de la
vida.”
Khalil Gibran
“¿Qué es lo que es ahora? Lo mismo que fue. ¿Qué fue lo que fue? Lo mismo
que ahora es. Nada nuevo bajo el sol.”
Giordano Bruno De la causa, principio y uno Losada 1941
“La falta de tiempo me impide pasar mas adelante.”
Galileo Galilei El mensaje de los astros Eudeba
“Es propio de la naturaleza del tiempo ser una sucesión en cambio, donde
quiera una cosa sucede a otra, o la misma cosa cambia su propio estado y en el
147
giro envuelve una forma fluida y fluente. El tiempo es ese fluir el cual es
comparativamente un lento proceso dependiente de la naturaleza de la cosa que
sucede.”
Tomas Campanella Proemium
“El tiempo es la inquietud del ser.”
Antón Neuhäusler
“El ser humano remonta el tiempo, al estar porvenir y pasado determinados
respectivamente con relación a la espalda y la delantera y ser los flancos la
imagen del presente. La mujer constituye la encrucijada en la que se dan cita el
porvenir y el pasado, la vida y la muerte.”
Dominique Zahan Historia de las religiones siglo XXI
“Por el contrario, las palabras “existía”, o “existirá” son términos que hay que
reservar a lo que nace y avanza en el Tiempo. Pues eso no son sino cambios.
Pero lo que siempre es inmutable y nunca experimenta el cambio, esto no se
hace ni más joven con el tiempo, y nunca fue engendrado, ni actualmente
deviene, ni será en lo futuro. Antes todo lo contrario, una realidad de esta clase
148
no connota ninguno de los accidentes que el devenir implica en los términos
que se mueven al nivel de lo sensible, sino que esos accidentes son variedades
del Tiempo, el cual imita la eternidad y se desarrolla en círculo siguiendo el
Número.”
Platón Timeo Aguilar 1963
“6.3611 No se puede comparar un proceso con el “Transcurso del Tiempo” –
tal cosa no existe- sino sólo con otro proceso (tal que la marcha del
cronómetro).”
Ludwig Wittgenstein Tractatus logico-philosophicus Alianza Universidad
1973
“Tiempo es el número de cierto movimiento, y en su sentido mas amplio el
intervalo del orden natural del universo.”
Arquitas de Tarento
“Si el tiempo no engendrase nada, la eternidad no tendría nada que
embalsamar.”
149
G. Santayana Átomos de pensamiento Aguilar 1956
“Lo que menos se piensa, es que el tiempo es vida.”
González Petcoche
“También A la recherche du temps perdu es el relato de una sinuosa
peregrinación que conduce al Narrador, de desengaño en desengaño y guiado
por ese Virgilio que es la memoria involuntaria, a la contemplación de la
realidad de realidades: el tiempo mismo.”
Octavio Paz La llama doble Seix Barral 1993
“La eternidad está enamorada de las obras del Tiempo.”
William Blake
“En tiempos como estos consuela recordar que siempre ha habido tiempos
como estos.”
150
Paul Harvey
“El tiempo todo lo descubre.”
Tertuliano
“…Y con la frase aprendes a dividir el tiempo en el tiempo anterior y posterior
al decir la frase, y aprendes con la frase que divides el tiempo.”
Peter Handke
“Esta noche había en el aire un olor a tiempo. Tomás sonrió. ¿Qué olor tenía el
tiempo? El olor del polvo, los relojes, la gente. ¿Y qué sonido tenía el tiempo?
Un sonido de agua en una cueva, y una voz muy triste, y unas gotas sucias que
caen sobre cajas vacías, y un sonido de lluvia. Y aún más. ¿A qué se parecía el
tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una
película muda en una cine muy viejo, a cien millones de rostros que descienden
como esos globitos de año nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso
era el tiempo, su sonido, su olor.
Y esta noche (y Tomás sacó una mano fuera de la camioneta), esta noche “casi”
se podía tocar el tiempo.
La camioneta se internó en las colinas del tiempo.”
151
Ray Bradbury Crónicas marcianas
“Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de
tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se
aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas
las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe
usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En este, que un favorable
azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otros, usted, al atravesar el
jardín, me ha encontrado muerto; en otros, yo digo estas mismas palabras, pero
soy un error, un fantasma.”
Jorge Luis Borges el jardín de senderos que se bifurcan
“Para mí, el ruido del tiempo no es tan triste: me gustan las campanas, los
relojes…”
“No podía por mas tiempo omitir de mi reflexión lo que sigue: que había
descubierto esa foto remontándome en el tiempo. Los griegos penetraban en la
muerte andando hacia atrás: tenían ante ellos el pasado…”
Roland Barthes La cámara lúcida
152
“Ciertamente, comprendo que todo esto no es sino una ilusión, como todo lo
demás, y que el porvenir no existe.
Los hombres que inventaron el tiempo han inventado después la eternidad
como contraste, pero la negación del tiempo es tan vana como él. No hay
pasado ni futuro, tan solo una serie de presentes sucesivos, un camino
perpetuamente destruido y continuado, por el que avanzamos todos.”
M. Yourcenar Sixtina
“Hace seis días, hace seis meses, hizo seis años, hará seis siglos… ¡Ah! Morir
para detener el tiempo.”
M. Yourcenar Fuegos
“-No. Y lo lamento –dije- Es curioso, pero la vida humana nunca ha sido
sometida a investigación matemática. Fíjate por ejemplo en el tiempo. Desearía
que existiese un método experimental que mediante electrodos fijos a la cabeza
de la gente investigase el porcentaje de su vida que el hombre dedica al
presente, el que dedica a los recuerdos y el que dedica al futuro. Así
conoceríamos quién es realmente el hombre en relación con el tiempo. Qué es el
153
tiempo humano. Y seguro que podríamos determinar tres tipos básicos de
hombre, según la forma de tiempo dominante para él.”
Milan Kundera La inmortalidad Tusquets 1993
“El paso del tiempo no podría soportarse sin un ideal o un vicio.”
Alejandro Dumas -padre-
“Un campanero no necesita fuerza, sino habilidad para llevar el tiempo…
Debes guardar estas dos cosas en tu mente y retenerlas allí para siempre:
campanas y tiempo, campanas y tiempo.”
Ronald Blythe Akenfield
“El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria
recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la
felicidad es el deseo de repetir.”
Milan Kundera La insoportable levedad del ser Tusquets 1986
154
“El nombre del ángel es el Tiempo, dijo la voz. En la frente tiene el círculo,
signo de la eternidad y de la vida. En las manos del ángel hay dos jarras, una de
oro y la otra de plata. Una jarra es el pasado, la otra, el futuro. El arco iris que va
de la una a la otra es el presente. Como puedes ver, discurre en ambos sentidos.
Es el tiempo en su aspecto incomprensible para el hombre. Los hombres
piensan que todo fluye constantemente en una dirección. No ven que todo se
une eternamente, lo que viene del pasado y lo que viene del futuro, ni que el
tiempo es una diversidad de círculos que giran en distintos sentidos.
Comprende este secreto y aprende a distinguir las corrientes contrapuestas en
el río del arco iris del presente.”
Ouspensky Nuevo modelo del universo
“Qué dicha que también ahora haya tenido la inspiración de que el tiempo no
existe. Sólo el tiempo separa al hombre de todo lo que anhela.”
Hermann Hesse
“… Y la desesperación por el tiempo, que engaña al hombre mientras lo
moldea.”
Cordwainer Smith Piensa azul, cuenta hasta dos Nova 1991
155
“Todos tenemos un destino. Nada es casual. El tiempo es una gema perfecta.”
A. A. Attanasio Radix Nova 1990
“Estaríamos malgastando nuestro tiempo –dijo David-. Aquí no hay nada para
nosotros.
-Si no malgastáramos nuestro tiempo –preguntó Corcorán ásperamente-, ¿qué
haríamos con él?
-Tiene razón, por supuesto –dijo David.”
Clifford D. Simak La autopista de la eternidad Ultramar 1986
“Aunque muchas cosas son arrebatadas por el tiempo, otras muchas
permanecen; y aunque no tengamos ahora la fuerza que en los viejos días fue
capaz de conmover la tierra y el cielo, seguimos siendo quienes somos…”
Lord Tennyson
“El tiempo es una condición fluida que no tiene existencia excepto en los
avatares momentáneos de los individuos.”
156
William Faulkner
“Los hechiceros quiebran el fluir del tiempo –explicó Florinda, interpretando
mis pensamientos-. El tiempo, tal como nosotros lo medimos, no existe cuando
uno ensueña como lo hacen los hechiceros. Ellos lo extienden o condensan a
voluntad, y no lo consideran en términos de horas o minutos. Al ensoñar
despiertos aumentan nuestras facultades preceptúales –prosiguió en tono
paciente y medido-. Sin embargo con el tiempo sucede algo por entero distinto.
La percepción del tiempo no aumenta sino que queda totalmente cancelada. –
Agregó que el tiempo es siempre un factor de conciencia, o sea que su
percepción es un estado psicológico, automáticamente transformado por
nosotros en medidas físicas. Es algo que llevamos tan grabado que, aun cuando
no lo percibamos, un reloj suena en nuestro interior marcando subliminalmente
el tiempo.”
Florinda Donner Ser en el ensueño Emecé 1993
“El tiempo, en su fuga loca, hiere o mata los mas tiernos y mas ardientes
sentimientos. Debilita la admiración robándole sus naturales alimentos, la
sorpresa y el asombro; aniquila el amor y sus hermosas locuras; borra la fe y la
esperanza; desflora y agota todas las inocencias.”
157
Anatole France El jardín de Epicuro
“Para ti el tiempo es el desarrollo de la verdad que ya no existe.”
Julian May El adversario
“Hasta que vosotros pensasteis el Tiempo, eso no existía. Las cosas eran como
siempre habían sido: no había un Ayer, ni había un Mañana; solo había un
Hoy.”
John Crowley Magna obra de tiempo Minotauro 1992
“Y más todavía la concepción particular de la organización del tiempo, donde el
presente ampliado está henchido del pasado y grávido de futuro, donde la
duración lineal, explosiva, bordea al tiempo circular tejido de repeticiones y
justifica el recurso al mito eterno. Tiempo necesariamente en plural; tiempo de
los hombres, de las mujeres, de los dioses; tiempo mítico y tiempos históricos,
tiempos cósmicos y tiempos sociales…”
Louis Vincent Thomas Antropología de la muerte F. C. Económica 1983
158
“El amor puede existir en dos dimensiones: horizontal o vertical. Estamos
familiarizados con el amor horizontal. Esa es también la dimensión del tiempo;
lo horizontal es la dimensión de la eternidad. El anhelo en el corazón es de
permanencia; ahí has malinterpretado. Pero esa mala interpretación es casi
universal porque conocemos solo un plano: el horizontal, la dimensión del
tiempo. En esa dimensión hay solo dos posibilidades: o algo es momentáneo o
es permanente. Pero lo permanente no es otra cosa que muchos momentos; eso
también empieza y termina. La permanencia no es eterna, no puede serlo. Nada
puede ser eterno en el tiempo. Lo que nace en el tiempo está destinado a morir
con el tiempo. Si hay un principio, hay un fin.”
Osho Vida, amor, risa
“Que en salvas gasta impertinentes, la pólvora del tiempo mas preciso.”
Góngora
“Arrojado a quietud,
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera, quizá,
como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del tiempo,
159
sin el amor, sin mí.”
J. L. Borges Luna de enfrente
“Krishna:
He venido como el tiempo, el destructor de los pueblos, listo para la hora que
madura su ruina.”
Bhagavad-Gita
“Es como el tiempo, el espacio y el tiempo están juntos. Intenta comprender: si
miras el reloj hay pasado y hay futuro, no hay presente. Tu reloj nunca dice lo
que es el presente. No puede decirlo. Porque apenas lo dice, ya es pasado. Así
que las manecillas del reloj se mueven del pasado al futuro –no hay presente en
tu reloj. No puede haberlo, el presente no forma parte del tiempo. Habéis
aprendido en vuestras escuelas y vuestras universidades que el presente es
parte del tiempo. Eso es absurdo. El presente no es parte del tiempo. Has oído
repetir tantas veces que el tiempo está dividido en tres –pasado, presente y
futuro- que se ha convertido en un condicionamiento de tu mente. No. El
tiempo solo tiene dos divisiones: pasado y futuro.
¿Entonces donde está el presente? El presente está en ti. Si miras fuera,
encontrarás el pasado y el futuro; si miras dentro encontrarás el presente, y
160
siempre el presente. No hay pasado y no hay futuro. No puede haberlos. Si
entras en tu interior, entras en la eternidad del presente; si miras hacia fuera,
entras en el pasado o entras en el futuro.”
Osho Tao, los tres tesoros Edit. Mutar argentina
“Todo lo vence el amor,
todo lo consume el tiempo.
¿Cuál de los dos puede más:
aquél niño o este viejo?”
Juan de Iriarte
“Así que el primer punto es: en el instante del amor, el pasado y el futuro no
existen. Hay que entender una sutileza: cuando no hay ni pasado ni futuro,
¿puedes llamar presente a ese instante? ¿Está el presente únicamente entre el
pasado y el futuro? Es relativo; si no hay pasado ni futuro, ¿qué significado
tiene llamarlo presente? No tiene sentido. Por eso Shiva no utiliza la palabra
“presente”; dice “vida eterna” –eternidad- entra en lo eterno.
Dividimos el tiempo en tres: pasado, presente y futuro. Esa división es falsa,
absolutamente falsa. El tiempo es, en realidad, pasado y futuro. El presente no
forma parte del tiempo; es parte de la eternidad. Lo que pasó, es tiempo; lo que
161
ha de llegar, es tiempo. Lo que es, no es tiempo, porque nunca pasa, siempre
está ahí. El ahora siempre es, siempre está aquí. Este ahora es eterno.
Si te mueve el pasado, nunca estás en el presente; del pasado saltas al futuro.
No llega el momento presente. Desde el pasado siempre vas al futuro. Desde el
presente no puedes moverte en el futuro. Desde el presente, entras más
profundamente en el presente…más y más en el presente…eso es la eternidad.
Podemos exponerlo de esta forma: entre el pasado y el futuro existe lo
temporal. El tiempo implica moverse en un plano, en una línea recta,
horizontalmente. En el momento que estás en el presente, la dimensión cambia;
te mueves verticalmente –arriba y abajo-, hacia las alturas o hacia las
profundidades; pero nunca te mueves horizontalmente. Un Buda, un Shiva,
viven en la eternidad, no en el tiempo.”
Osho Tantra, espiritualidad y sexo Arkano books
“El tiempo para leer, como el tiempo para amar, dilata el tiempo para vivir.”
Daniel Penca
“El tiempo entra por los ojos.”
Julio Cortazar
162
“La melancolía es un tiempo infinitamente lento.”
Alejandra Pizarnik
“El tiempo, o es invención o no es nada.”
H. Bergson
“Es imposible medir el tiempo que lleva buscar el Reino del Preste Juan. El
tiempo escapará para siempre a nuestra comprensión.”
Adso de Reims Viajes
“Aunque las cosas se muevan o estén en reposo, aunque las cosas duerman o
estén despiertas, el tiempo sigue el curso inalterable de su camino.”
Isaac Barrow
“El tiempo absoluto, verdadero y matemático, fluye de modo constante de sí
mismo y por su propia naturaleza sin relación con nada externo.”
163
Isaac Newton
“Una vez que el reloj funciona, se abre otro plazo, los árboles despliegan sus
hojas, las barcas corren regatas, el tiempo, como un abanico, se va llenando de sí
mismo y de él brotan el aire, las brisas de la Tierra, la sombra de una mujer, el
perfume del pan.”
Julio Cortázar Historias de cronopios y de famas
“Erre con erre guitarra
erre con erre barril
rápido ruedan las ruedas
cargadas de tiempo del ferrocarril.”
John V. Guard Metafísica del ferrocarril
“Saludando cortésmente a la buena Mamá Juno (son las XII de la noche, del mes
doce a 31).
Entran: Junio, Julio, Agosto, Setiembre, Octubre y Noviembre.
164
Enero, Marzo y Abril, Mayo, Febrero y Diciembre. Síguelos el viejo Tiempo, con
traje de soberano (el Patriarca de los Siglos a quien ninguno conoce).”
Julio Herrera y Reissig Las pascuas del tiempo
“El tiempo es la conciencia. La conciencia se ilumina cuando uno deja de estar
ocupado y se encuentra teniendo que hacer algo consigo mismo.
Está ahí en el medio, como rajadura del tiempo que fluye inexorablemente a
través de las cosas que hacemos y por cuya causa no tenemos tiempo.
No tenemos tiempo porque le tememos al tiempo, a la conciencia. Me deja solo,
me obliga a pensar.”
Jaime Barylko El miedo a los hijos Emecé
“Oh hipócritas, podéis discernir el rostro del cielo: pero ¿podéis discernir los
signos de los tiempos?”
Evangelio según San Mateo
165
“Una hoja no decide el rumbo del viento, una hora no decide el curso del
Tiempo.”
Eduardo Gudiño Kieffer El príncipe de los lirios Emecé 1995
“De tiempo se compone la vida.”
Benjamín Franklin
“El tiempo es un dios que todo aplaca.”
Sófocles Electra
“El tiempo es lo que cambia, y, se diversifica: la eternidad se mantiene simple.”
Meister Eckhart
“El hombre es un experimento; el tiempo demostrará si valía la pena.”
Mark Twain
166
“Malgasté mi tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí.”
W. Shakespeare
“Si la teoría estuviera correcta, el batir de las alas de una gaviota es suficiente
para alterar el curso del tiempo para siempre.”
Edward Lorenz
“Si nosotros somos activos tendemos a olvidar el paso del tiempo, es decir,
nosotros pasamos el tiempo; pero si nosotros estamos pasivamente esperando,
somos confrontados con la acción del tiempo mismo.”
S. Beckett
“Aquí está el tiempo sin símbolo
como agua errante que no
modela el río.
Y yo, entre cosas de tiempo,
ando, vengo y voy perdido.
167
Pero estoy aquí, y aquí
no tiene el tiempo sentido.
Deseternizado, ángel
con nostalgia de un granito
de tiempo. Piensan al verme:
“Sí, estará dormido…”
porque sin una evidencia
de tiempo, yo no estoy vivo.”
“Esto es la nostalgia:
vivir en la agitación
y no tener patria en el tiempo.”
José Hierro
“El único camino es el del enemigo. Es necesario penetrar en el corazón de su
ataque pensando en un cambio en el tiempo y el espacio y no en una
separación. Éste es el espíritu de irimi (entrar). Si la mente se precipita en el
futuro, el presente se neutraliza y el pasado se convierte en futuro y el futuro
desplaza al presente. Sólo la renuncia al tiempo y el espacio permite alcanzar la
verdadera libertad de escoger la muerte.”
168
M. Saotome Aikido o la armonía con la naturaleza Edit. Kairós
“El tiempo se movió, comenzó a dilatarse poco a poco, luego mas deprisa,
parecía que daba sacudidas violentas, como si estuviese dentro de un huevo y
forcejease por salir, las calles se sucedían superponiéndose, los edificios
aparecían y desaparecían, mudaban de color, de forma, todas las cosas
buscaban ansiosas sus lugares antes de que la luz del amanecer viniese a mudar
nuevamente los sitios. El tiempo se puso a contar los días desde el principio,
ahora usando la tabla de multiplicar para recuperar el atraso, y con tanto acierto
lo hizo que don José tenía otra vez cincuenta años cuando llegó a su casa. En
cuanto al niño llorón, ese solo era una hora mayor, lo que demuestra que el
tiempo, aunque los relojes quieran convencernos de lo contrario, no es igual
para todos.”
José Saramago Todos los nombres Alfaguara
“Un día, sin embargo, no consiguió controlar una de sus potencias intermedias,
que nosotros llamamos el demiurgo, y que a lo mejor es Sabaoth. O Ildabaoth,
el falso dios de los cristianos.
Esta imitación de Dios por error, por orgullo, por insipiencia creo el Tiempo,
allá donde antes existía solo la eternidad. El tiempo es una eternidad que
balbucea, ¿me sigues? Y con el tiempo creo el fuego que da calor pero corre el
169
riesgo de quemarlo todo; el agua, que quita la sed pero también ahoga; la
tierra…”
Umberto Eco Baudolino Lumen 2001
“El tiempo es la distancia entre dos recuerdos.”
Colbar
“El ser humano al percibir el cambio, percibe el “tiempo”, en realidad el tiempo
no existe como un algo, sino en relación a algo, es decir, solo percibes el
“transcurrir” del tiempo en la existencia de partículas, mejor aún, en la razón de
cambio de estas partículas.”
Marco Adamo
“A mí lo que me importa es que el tiempo fluya en todas direcciones, que pase,
que se acumule hacia atrás y que vuelva transformado y dinámico, y también
que el otro, el que está adelante, me salga al encuentro antes de llegar; es decir,
me importa uno como retorno en movimiento y el otro como anticipación que
llega del porvenir en forma de asombroso emisario, llámese a esto
momentáneamente intuición o presentimiento. También está el tiempo
condicional, donde continúa desarrollándose lo no cumplido: ese deseo, esa
170
vehemencia o ese temor que tomaron un desvío, una varilla desechada en el
gran abanico del visible destino, y que muchos consideran enterrados bajo la
lápida del alivio o de la frustración, transformados en humo o el polvo
inconsistente, cuando en realidad ese deseo, esa vehemencia o ese temor han
seguido proliferando en inmensas malezas transparentes que nos asisten o
persiguen.”
Olga Orozco Conferencia “tiempo y memoria”
“A través de ti, alma mía, mido el tiempo.”
San Agustín Confesiones
“Es imposible meditar sobre el tiempo y el misterio del paso de la naturaleza
sin la emoción desbordante frente a las limitaciones de la inteligencia humana.”
Whitehead
“El tiempo de un kosmos es creado a partir del movimiento alrededor del
centro vital de un mundo superior.”
171
R. Collin
“El tiempo es un gran mapa, donde todo está escrito y somos nosotros los que
nos sumergimos en él.”
Sir Arthur Eddington
“Esto también se halla relacionado con la otra restricción básica que se le ha
dado: usted percibe el tiempo como algo lineal y constante, con solo dos
dimensiones, hacia delante y hacia atrás. Como el tiempo no se detiene nunca,
no puede usted estar nunca en el “ahora”. Solo durante las últimas
generaciones se han dado cuenta ustedes de que el tiempo es relativo (sino
realmente constante), pero todavía no disponen de un concepto de esta tercera
dimensión. Si yo le dijera que el tiempo, tal como usted lo conoce, no existe para
nada, probablemente se echaría a reír… está bien, empiece a reírse. Todo el
concepto, tal como usted lo entiende, fue creado para usted, para permitirle
aprender sus lecciones, y para proporcionarle una plataforma lineal y
consistente sobre la que poder existir mientras aprende. El tiempo constante y
“fiable” es un concepto terrenal. En el lado donde yo me encuentro hay una
clase de tiempo muy diferente, y todo se encuentra en el “ahora”. Su tercera
dimensión es vertical. Como sucede en la burbuja, no hay pasado ni futuro, solo
el ahora. Todo se refleja con respecto a un punto central, que es exactamente
donde usted se encuentra en el interior de la burbuja.”
172
Lee Carroll Los tiempos finales
“La palabra es el tiempo; el silencio es la eternidad.”
Maurice Maeterlinck
“Donde tuvo lo que es su origen, allí es preciso que retorne en su caída, de
acuerdo con las determinaciones del destino. Las cosas deben pagar unas a
otras castigo y pena de acuerdo con la sentencia del tiempo.”
Anaximandro
“He ahí el mercado donde se pronuncia el derecho y el juez sentado en su silla
fija la pena. El juez es el tiempo.”
Werner Jaeger Paideia F. C. Económica 1957
“He aquí el tiempo
su obstinado latir
su infinita no materia
173
concretada en palabras
su presencia de duende
traspasado el olvido.
En sus gotas de lluvia el recuerdo perece
o se pierde en los ríos
que van a dar a la mar.
Rita Geada Esa lluvia de fuego que nos quema
“Te ha enseñado el tiempo
a pensar en lo imposible
a esperar lo inesperado
a creer
aunque sea mentira.”
Julio César Campopiano Cantar del tiempo Ediciones de Saltomortal
“Fue ayer, y es lo mismo que si dijéramos, fue hace mil años, el tiempo no es
una cuerda que se pueda medir nudo a nudo, el tiempo es una superficie
oblicua y ondulante que sólo la memoria es capaz de hacer que se mueva y
aproxime.”
174
José Saramago El evangelio según Jesucristo Alfaguara 1998
“Nosotros no tenemos pasado ni futuro –respondió el ángel-. Tu concepto del
tiempo se desarrolla en línea recta, y el nuestro es una plataforma giratoria que
se mueve en el sentido de las agujas del reloj con el motor en reposo. Nosotros
siempre podemos ver toda la extensión de nuestro tiempo, ya que siempre está
debajo de nosotros, por lo que invariablemente nos encontramos en el “ahora”
de nuestro tiempo. Siempre nos movemos alrededor de un centro conocido.
Dado que el desarrollo de vuestro tiempo es recto, e invariablemente os movéis
hacia delante, nunca llegáis a experimentar plenamente el presente. Miráis
hacia atrás y veis dónde habéis estado; miráis hacia delante y veis hacia dónde
vais. Pero no se os permite experimentar un tipo de existencia de Ser. En
cambio, experimentáis una existencia de Hacer. Forma parte de vuestra
vibración inferior, y es apropiado para vuestra dimensión.
-Eso podría explicar vuestro mapa- dijo Mike, recordando que el punto rojo con
la frase “Estás aquí” estaba siempre en el centro, y que los sucesos de su nueva
existencia parecían entrar y salir de un punto concreto. Mike pensó para sí:
“Es exactamente lo contrario de cómo funciona un mapa humano.”
-¡Exacto¡ -dijo naranja por encima del hombro mientras seguía andando- en
vuestra estructura del tiempo, el mapa es conocido y el ser humano es el que se
mueve. Esto se debe a que percibís el tiempo y la realidad como una constante,
y al humano como la variable. Cuando os acercáis a nuestra estructura temporal
175
y a nuestra vibración, el ser humano es la constante y el mapa (o realidad), es la
variable.”
Lee Carroll el viaje a casa
“Vivir en el instante, sin subordinarse más a la tendencia que rige estos reflejos,
es morir para sí, o al menos vivir familiarizado con la muerte. Cada hombre, de
hecho, prolonga a través de su vida el efecto de su apego a sí mismo. Se ve sin
cesar obligado a la acción con vistas a un resultado útil en el plano de la
perduración del ser personal. En la medida en que se entrega a la esclavitud del
tiempo presente respecto del futuro, es una persona infatuada, orgullosa y
mediocre, alejada por el egoísmo de la vida que el P. Tesson llama divina, y que
de forma más imprecisa cabe llamar más sagrada. Me parece que el P. Tesson
dio una descripción de esta vida en la fórmula: “para vivir de la vida divina hay
que morir”. Mas allá de la “mediocridad” y del “orgullo”, podemos entrever sin
cesar, en efecto, la perspectiva de una verdad angustiosa.”
Georges Bataille El erotismo Tusquets 1979
“De este modo el agua es la mirada de la tierra, su aparato de mirar el
tiempo…”
176
Paul Claudel l’oiseau noir dans le soleil levant
“Mediante ella, la creación cobra una segura lentitud. El tiempo se inscribe en la
materia bien sancochada. Ya no sabemos qué es lo que trabaja: ¿el fuego, el
agua, el tiempo?
Esta triple incertidumbre permite tener una respuesta para todo.”
Gaston Bachelard el agua y los sueños F. C. Económica 1978
“Pero descubrimos al mismo tiempo la estructura cíclica del tiempo que se
regenera a cada nuevo “nacimiento”, cualquiera sea el plano que se produzca.
Ese “eterno retorno” delata una ontología no contaminada por el tiempo y el
devenir. Así como los griegos, en el mito del eterno retorno, buscaban satisfacer
su sed metafísica de lo “óntico” y de lo estático (pues, desde el punto de vista
de lo infinito, el devenir de las cosas que vuelven sin cesar en el mismo estado
es por consiguiente implícitamente anulado y hasta puede afirmarse que “el
mundo queda en su lugar”), del mismo modo el “primitivo”, al conferir al
tiempo una dirección cíclica, anula su irreversibilidad. Todo recomienza por su
principio a cada instante. El pasado no es sino la prefiguración del futuro.
Ningún acontecimiento es irreversible y ninguna transformación es definitiva.
En cierto sentido, hasta puede decirse que nada nuevo se produce en el mundo,
pues todo no es más que la repetición de los mismos arquetipos primordiales;
esa repetición, que actualiza el momento mítico en que el gesto arquetípico fue
177
revelado, mantiene sin cesar al mundo en el mismo instante auroral de los
comienzos. El tiempo se limita a hacer posible la aparición y la existencia de las
cosas. No tiene ninguna influencia decisiva sobre esa existencia, puesto que
también él se regenera sin cesar.”
Mircea Eliade el mito del eterno retorno Alianza/Emecé 1972
“El tiempo que fluye a medianoche.”
Lord Tennyson
“Vamos a tomar el momento presente. ¿Qué es el momento presente? El
momento presente es el momento que consta un poco de pasado y un poco de
porvenir. El presente en sí es como el punto finito de la geometría. El presente
en sí no existe. No es un dato inmediato de nuestra conciencia. Pues bien;
tenemos el presente, y vemos que el presente está gradualmente volviéndose
pasado, volviéndose futuro. Hay dos teorías del tiempo. Una de ellas, que es la
que corresponde, creo, a casi todos nosotros, ve el tiempo como un río. Un río
fluye desde el principio, desde el inconcebible principio, y ha llegado a
nosotros. Luego tenemos la otra, la del metafísico James Bradley, inglés. Bradley
dice que ocurre lo contrario: que el tiempo fluye desde el porvenir hacia el
presente. Que aquel momento en el cual el futuro se vuelve pasado, es el
momento que llamamos presente.”
178
J. L. Borges Borges oral Alianza 1998
“Existe en el mundo un secreto a la vez ordinario y extraordinario. Todos
formamos parte de él y somos conscientes de él, pero son muy pocos los que
piensan en él. La mayoría se limita a aceptarlo sin cuestionárselo jamás. Este
secreto se llama Tiempo.”
Michael Ende
“Toda consciencia es consciencia del tiempo.”
Dense Levertov
“La importancia del tiempo está menos relacionada con la verdad que con
nuestros deseos.”
Bertrand Russell
“El tiempo es lo que impide que la luz nos alcance.”
179
Meister Eckhart
“El tiempo es el lugar en que se hallan todas las cosas, el cauce donde
comienzan y acaban, se rompen y vuelven a unirse, pero el tiempo también es
lo que comienza y acaba, lo que rompe y une, es lo que construye y a la vez
destruye; es el juego dionisiaco del mundo. En el eterno retorno los animales de
Zaratustra se ven absorbidos en el cambio, no se oponen a él ni intervienen,
distinta es la posición del hombre que adopta una actitud frente al "eterno
retorno" que es la de tener metas, proyectos y entre estos su tarea principal es la
de ser superhombre.”
Alberto Plaza “Así habló Zaratustra”
“No añorar el pasado habla muy bien de nuestro presente”
Cintia Fritz
“El tiempo es un personaje más formal y no hace zapatetas. Nada más simple
que el tiempo. Su andadura es derecha; pero es menester que nos dejen el ocio
necesario para mirar hacia atrás y ver la distancia recorrida, en lugar de contar
sus pasos a cada instante. El tiempo en Holanda es un viejo loco con todas las
180
travesuras de un muchacho, que "va a la iglesia bailando la gallarda y vuelve a
casa bailando el fangando" (Shakespeare, Noche de Reyes, I, III, 132-133). Dan
un papirotazo a las horas perezosas y rastreras, y alivian la lasitud de la
campaña. A mediodía, su canción inconexa y trivial se difunde a través de la
aldea con el olor de las lonjas de tocino ahumado; al anochecer envían a la cama
a los trabajadores cansados por la faena del día.
(...) Los que no tienen un medio artificial de comprobar el paso del tiempo,
perciben más agudamente por lo general sus signos inmediatos y retienen
mejor las fechas individuales. El auxilio mecánico del conocimiento no aguza el
intelecto. El entendimiento de un salvaje es una especie de almanaque natural, y
más exacto que los artificiales en su pronóstico del futuro. Con los ojos de la
mente ve lo que le ha sucedido o quizá vaya a sucederle, "como en un mapa el
viajero su camino". Los que leen el tiempo y las estaciones en el aspecto del
cielo y la posición de las estrellas, cuentan por lunas y saben cuando el sol se
levanta y se pone y no por eso desconocen sus propios negocios ni la
concatenación ordinaria de los acontecimientos. Estos hombres no ven
distraídas sus facultades por una multitud de preocupaciones ajenas a ellos
mismos y a las apariencias externas que indican el cambio. El conocimiento que
poseen tiene, pues, una claridad y una sencillez que a menudo dejan perplejos a
los más doctos. Mas de una vez me ha sorprendo un pastorzuelo al borde del
camino que sólo ve el cielo y la tierra y me pregunta la hora (que debería saber
mejor que nadie por la altura del sol sobre el horizonte), pero supongo que si lo
hace es por el gusto de preguntar a un transeúnte o de ver si éste tiene reloj.
Robinson Crusoe perdió el cómputo del tiempo en la monotonía de su vida y el
181
delirio de la soledad, y tuvo que recurrir a hacer muescas en un madero. ¡Qué
diario el suyo! ¡Y cómo debió el tiempo tender su círculo en torno de él, vasto y
sin senderos como el océano!
Por mi parte, jamás he tenido un reloj ni artificio alguno de contar el tiempo, y
a decir verdad, tampoco deseo darme cuenta de su tránsito. Señal de que he
tenido poco que hacer, pocos pasatiempos, pocos compromisos. Cuando estoy
en la ciudad puedo oír el reloj; en el campo puedo escuchar el silencio. Nada me
gusta tanto como yacer tendido la mañana entera sobre una loma soleada de la
llanura de Salisbury, sin objeto definido, sin darme cuenta ni importarme un
bledo el paso del tiempo. Quizá algunos de los pensamientos aquí expuestos
fluctúan como partículas ante mis ojos entornados, o alguna vívida imagen del
pasado en violento contraste me acomete y acudo a impedir que el hierro
penetre en mi alma, y dejo caer unas cuantas lágrimas en el torrente del tiempo,
que va separándome más y más de todo lo que ame en días lejanos. "
William Hazlitt. El reloj de sol. Consejo Nacional para la cultura y las artes.
1992
“El primer gran descubrimiento fue el tiempo, el escenario de la experiencia.
Sólo a través de la división en meses, semanas, y años, días y horas, minutos y
segundos, la humanidad quedaría libre de la monotonía de la naturaleza. El
fluir de sombras, arena y agua, y el tiempo mismo, traspasado al staccato del
reloj, se volvió una medida útil de los movimientos del hombre a través del
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planeta…Las comunidades del tiempo propiciarían las primeras comunidades
del conocimiento, modos de compartir los descubrimientos, una frontera
común en lo desconocido.”
Daniel Boorstin. Los descubridores
“Los romanos valoraron mucho el tiempo. El tiempo significaba dinero. Los
abogados romanos a menudo trataban de convencer a los jueces de que les
dieran más tiempo de reloj de agua para presentar el caso de un cliente. La frase
aquam dare, “otorgar agua”, significaba darle tiempo a un abogado, mientras
que el término aquam perdere, “perder agua”, significaba perder tiempo.
Cuando un orador en el Senado hablaba demasiado tiempo, sus colegas
gritaban para que le retiraran el agua.”
Robert Levine. Una geografía del tiempo. Siglo XXI editores
“En la actualidad, la era de horarios y planificaciones, resulta casi gracioso
enterarnos, cuando leemos a Herodoto, de que este gran viajero y hombre bien
informado de su tiempo nunca se encontró con el concepto de “hora” en su
mundo y tampoco pudo hallar la palabra apropiada para nombrarla. En su
época, e incluso mucho después, era la actividad humana la que servía como
medida de tiempo, y no al revés.”
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Alexander Szalai. Comparing Nations: The Use of Quantitative Data in Cross-
National Research. Yale University Press 1966
“Antes de la invención de los primeros relojes mecánicos, la idea de coordinar
las actividades de las personas era casi imposible. Las citas que hubiera que
realizar por lo general tenían lugar al amanecer. No es ninguna coincidencia
que, a lo largo de la historia, tantos sucesos importantes ocurrieran a la salida
del sol: duelos, batallas, reuniones.
El historiador Marc Bloch relata los pormenores de una de esas citas. Había un
duelo en Mons que debía llevarse a cabo a la hora usual del “amanecer”. Pero
sólo acudió uno de los participantes. El personaje puntual esperó hasta lo que
creyó que era la hora del mediodía, la que marcaba el requerido límite de
tiempo de espera de nueve horas. Luego exigió que quedara registrada la
cobardía de su rival, y se retiró rápidamente. El único problema fue que los
padrinos, después de mucha discusión, no se ponían de acuerdo en si era en
realidad el mediodía cuando el hombre se marchó.
Más adelante, fue necesario llevar el caso a la corte. Después de presentar las
pruebas –la posición del sol, consultas con los clérigos que eran considerados
expertos en tales cuestiones y un acalorado debate-, ganó el alegato del
mediodía. El personaje que llegó a tiempo fue reconocido como el triunfador
oficial y el ausente fue declarado cobarde.
El incidente es un ejemplo típico de lo que Bloch describe como “una gran
indiferencia ante el tiempo” en la época medieval. Antes de la industrialización,
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el cálculo del tiempo dependía en gran parte de las exigencias del medio
ambiente. La naturaleza dictaba los tiempos para sembrar, cosechar o para
quedarse sentado sin hacer nada.”
Robert Levine. Una geografía del tiempo
“En un mundo donde no se puede medir el tiempo, no hay relojes, ni
calendarios, ni citas definidas. Son los acontecimientos los que desencadenan
otros acontecimientos, no la hora. Se empieza a edificar la casa cuando la piedra
y la madera llegan al lugar de la construcción. La cantera de piedras entrega la
piedra cuando el picapedrero necesita dinero…Los trenes salen de la estación…
cuando los coches se llenan de pasajeros…Hace mucho, antes del Gran Reloj,
los cambios en los cuerpos celestes medían el tiempo: el lento paso de las
estrellas a través del cielo nocturno, el arco del Sol, y la variación de la luz, la
Luna creciente y menguante, las mareas, las estaciones. El tiempo también se
medía por medio de los latidos del corazón, los ritmos de la somnolencia y el
sueño, la recurrencia del hambre, los ciclos menstruales de las mujeres y la
duración de la soledad.”
Alan Lightman Los sueños de Einstein
“Cada cultura tiene sus propias huellas digitales temporales únicas. Conocer un
pueblo es conocer los valores del tiempo por los que se rige su vida.”
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Jeremy Rifkin Guerras del tiempo
“Todo lo pasajero lleva la medida de su tiempo dentro de sí.”
Johann Herder
“Deberás confiar más en mis precisiones conceptuales que en mi fidelidad
al calendario. Nunca supe medir el tiempo por el calendario. Nunca supe
qué tenía que ver el tiempo con esa linealidad numérica que asumía la
soberbia de ordenar algo tan tumultuoso, caótico como la temporalidad y,
acaso, la historicidad.”
J. P. Feinmann La sombra de Heidegger Seix Barral Bs. As. 2006
“Era el tiempo caliente.
Luz inmólame
Era entonces cuando el relámpago de pronto
quedaba suspendido hecho de hierro
Tiempo de los suspiros
o de adórame cuando nunca las aves perdían plumas
Tiempo de suavidad y permanencia
Los galopes no daban sobre el pecho no quedaban los cascos, no eran cera
Las lágrimas rodaban como besos
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Y en el oído el eco era ya sólido
Así la eternidad era el minuto
El tiempo sólo una tremenda mano sobre el cabello largo detenida…”
Vicente Aleixandre. En el fondo del pozo.
“Tengo un jardín de piedras.
Cada piedra
Es una música abierta hacia el futuro,
Una preciosa flor.
Es mi jardín de Tiempo.”
Rubén Vela. Maneras de luchar. Bs. As. 1981
“Esto quiere decir que cuando se practica el zazen no existe idea del tiempo ni
del espacio. Quizá uno se diga: “Nos sentamos en esta habitación a las seis
menos cuarto”. De este modo se tiene alguna idea del tiempo (las seis menos
cuarto) y cierta idea del espacio (en esta habitación). Sin embargo, en realidad,
lo que uno hace es simplemente sentarse y estar consciente de la actividad
universal. Nada más. En ese momento la puerta de vaivén se abre en dirección
opuesta. Momento tras momento la persona repite la misma operación, sin la
menor idea del tiempo ni del espacio. El tiempo y el espacio son una misma
cosa. Uno suele pensar: “Debo hacer tal cosa esa tarde”, pero en realidad no
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hay tal “esta tarde”. Las cosas se hacen una tras otra. Nada más. No existen un
tiempo tal como “esta tarde”, ni “la una”, ni “las dos”. A la una se almuerza. El
almorzar es de por sí la una. Se estará en cualquier parte que sea pero al lugar
no se lo puede separar de la una. Para quien aprecie la vida, las dos cosas son
una misma.”
“Cuando logramos comprender este aspecto de la verdad puede decirse que
hemos logrado encontrar el verdadero significado del tiempo. El tiempo
transcurre constantemente del pasado al presente y del presente al futuro, pero
también es cierto que el tiempo va del futuro al presente y del presente al
pasado…”
Shunryu Suzuki. Mente Zen, mente de principiante. Estaciones. 1987.
“El tiempo es la manera en que la naturaleza impide que todo suceda a la vez.”
Grafitti
“El tiempo es el elemento en el que existimos…O nos lleva consigo o nos
ahoga.”
Joyce Carol Oates
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“El tiempo no es lo principal. Es lo único.”
Miles Davis
“Nadie sabe con precisión cuándo vendrá el final de los tiempos. Pero a
medida que se demora, crece la esperanza.”
Maimónides
“¿No estamos forzados a convertirnos en dioses, al menos para parecer dignos
de los dioses? No hubo en el mundo acto más grandioso, y las generaciones
futuras pertenecerán, por virtud de esta acción, a una historia más elevada de lo
que fue hasta el presente toda la historia.” Aquí calló el loco y miró de nuevo a
sus oyentes; ellos también se callaron y le contemplaron con extrañeza. Por
último, arrojó al suelo la linterna, que se apagó y rompió en mil pedazos. “He
llegado demasiado pronto”, dijo: “No es mi tiempo aún. Este acontecimiento
enorme está en camino, marcha, todavía no ha llegado hasta los oídos de los
hombres. Es necesario dar tiempo al relámpago y al trueno, es necesario dar
tiempo a la luz de los astros, tiempo a las acciones, cuando ya se han realizado,
para ser vistas y oídas. Este acto está más lejos de los hombres que el acto más
distante, y, “sin embargo, ellos lo han realizado”.
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F. Nietzsche. El eterno retorno. Aguilar. 1974.
“Hay muchos que mueren demasiado tarde, y otros demasiado pronto.
Todavía nos produce extrañeza la máxima: “¡Morir a tiempo!”
“¡Morir a tiempo!” enseña Zaratustra.
“El que no vive a tiempo no podrá morir a tiempo; ¡más le valiera no haber
nacido!” este es mi consejo para los superfluos.”
F. Nietzsche. Así habló Zaratustra. Aguilar. 1974.
"Y si no hubiese nada ni nadie más allá del tiempo? Entonces el hombre estaría
condenado y tendría que aprender a vivir cara a esta terrible verdad".
"El tiempo es continua escisión... La escisión no se cura con tiempo sino con
algo o alguien que sea no-tiempo".
Octavio Paz
“El gran mago planteó esta cuestión:
-¿Cuál es, de todas las cosas del mundo, la más larga y la más corta, la más
rápida y la más lenta, la más divisible y la más extensa, la más abandonada y la
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más añorada, sin la cual nada se puede hacer, devora todo lo que es pequeño y
vivifica todo lo que es grande?
Le tocaba hablar a Itobad. Contestó que un hombre como él no entendía nada
de enigmas y que era suficiente con haber vencido a golpe de lanza. Unos
dijeron que la solución del enigma era la fortuna, otros la tierra, otros la luz.
Zadig consideró que era el tiempo. Nada es más largo, agregó, ya que es la
medida de la eternidad; nada es más breve ya que nunca alcanza para dar fin a
nuestros proyectos; nada es más lento para el que espera; nada es más rápido
para el que goza. Se extiende hasta el infinito, y hasta lo infinito se subdivide;
todos los hombres le descuidan y lamentan su pérdida; nada se hace sin él; hace
olvidar todo lo que es indigno de la posteridad, e inmortaliza las grandes
cosas.”
Voltaire
“Si todo tiempo es eternamente presente ningún tiempo es redimible.”
T. S. Eliot. Cuatro cuartetos.
“Por una suerte de abuso, el hombre crea el tiempo.”
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Paul Valéry
“Esa sucesión de nadas que se llama el Tiempo.”
Macedonio Fernández
"El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la
vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente".
Susan Sontag
"El presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado".
Robert Browning
"Para saber lo que es el tiempo hay que vaciar el espacio".
Lilian Porter
" No hay nada peculiar en el acontecimiento presente que lo haga diferente del
pasado y del futuro. Por un momento el pasado fue actual y el futuro lo
devendrá también. ¿Qué hace al presente tan diferente? Obviamente, mi
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presencia. Yo soy real porque yo soy siempre ahora, en el presente, y lo que está
conmigo ahora participa en mi realidad. El pasado está en la memoria, el futuro
—en la imaginación. No hay nada en el acontecimiento presente mismo que lo
haga destacar como real. Puede ser un suceso simple, periódico, como la
campanada de un reloj. A pesar de nuestro conocimiento de que las
campanadas sucesivas son idénticas, la campanada presente es completamente
diferente de la anterior y de la siguiente —en tanto que recordada, o esperada.
Una cosa enfocada en el ahora está conmigo, pues yo soy siempre presente; es
mi propia realidad la que yo imparto al acontecimiento presente."
Sri Nisargadatta Maharaj
“El hombre se parece más a su tiempo que a sus padres.”
Ernst Bloch
“Cualquier acción de nuestro cuerpo también es el tiempo, aunque sea un
simple fruncimiento de cejas o un guiño.
Y la montaña y el mar son también el tiempo.
Si se rompe el tiempo, la montaña se rompe.
Si la montaña y el mar son inmortales, el tiempo también lo es.”
Taisen Deshimaru Zen verdadero
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“Tengo sabía que el tiempo transcurre de manera irregular. En su origen es
uniforme, pero, cuando se consume, se transforma en algo irregular. Ciertos
períodos de tiempo son terriblemente largos y pesados; otros, breves y ligeros.
Y, a veces, el orden de los acontecimientos se altera y, en los momentos críticos,
incluso desaparece. También se le añade lo que no debería añadírsele. Al
regular el tiempo a su capricho, la gente quizá regule su propia razón de ser. En
otras palabras, al realizar esas operaciones, logran conservar a duras penas la
cordura. Si tuvieran que aceptar el tiempo vivido de manera uniforme y
secuencial, sus mentes no podrían soportarlo. Sus vidas serían igual que una
tortura. Así pensaba Tengo.”
Haruki Murakami 1Q84 Tusquets Editores
“Según lo viven sus miembros, el tiempo en la moderna sociedad líquida de
consumidores no es cíclico ni lineal, como solía ser para los hombres y mujeres
de otras sociedades conocidas. Usando la metáfora de Michel Maffesoli,
diremos que es tiempo puntillista, o, desplegando el sentido de un término
sinónimo de Nicole Aubert, tiempo puntuado, un tiempo que está más
marcado por la profusión de rupturas y discontinuidades, por los intervalos
que separan los sucesivos bloques y establecen los vínculos entre ellos, que por
el contenido específico de los bloques en sí. El tiempo puntillista es más
prominente por su inconsistencia y su falta de cohesión que por sus elementos
cohesivos y de continuidad. En éste tipo de tiempo, cualquiera sea la lógica de
continuidad y causalidad que conecte los sucesivos bloques, sólo puede ser
intuida o conjeturada recién al final de la búsqueda retrospectiva en busca de
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orden e inteligibilidad, ya que por regla general ésa lógica no figura entre los
motivos que hacen que los protagonistas se muevan de un punto a otro. El
tiempo puntillista está roto o más bien pulverizado, en una multitud de
“instantes eternos” –eventos, incidentes, accidentes, aventuras, episodios-
mónadas cerradas sobre sí mismas, bocados diferentes, y cada bocado reducido
a un punto que se acerca cada vez más a su ideal geométrico de no
dimensionalidad.”
Zygmunt Bauman Vida de consumo Fondo de Cultura Económica 2007
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