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lOS LABERINTOS DEL TIEMPO

“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si quiero explicarlo, no lo sé. Porque si nada pasase, no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, tampoco futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero estos dos tiempos, el pasado y el futuro ¿cómo pueden ser, si el pasado ya no es y el futuro todavía no existe?”
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lOS LABERINTOS DEL TIEMPO

“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si quiero explicarlo, no lo sé. Porque si nada pasase, no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, tampoco futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero estos dos tiempos, el pasado y el futuro ¿cómo pueden ser, si el pasado ya no es y el futuro todavía no existe?”
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LOS LABERINTOS DEL TIEMPO

Para Ivanna, Gabriel y Malena Calatayu con amor infinito…y pena también

infinita, por el tiempo que la maldad, la locura y la estupidez una vez más

infinita, nos robó…y por supuesto también para Martín, por el mayor tesoro: el

regalo maravilloso de su tiempo. Y asimismo por el sol contenido en su sonrisa.

“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si quiero explicarlo, no

lo sé. Porque si nada pasase, no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, tampoco

futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero estos dos tiempos, el pasado

y el futuro ¿cómo pueden ser, si el pasado ya no es y el futuro todavía no existe?”

SAN AGUSTIN Las Confesiones

La clásica expresión de San Agustín resume los planteos fundamentales de la

aporía del tiempo que ha siempre causado la sorpresa de la humanidad en las

distintas épocas y culturas. Y en Los laberintos del tiempo Adolfo Calatayu realiza

1
un verdadero viaje del héroe en la búsqueda de una clave en los numerosísimos

textos y testimonios que recrea para volver a pensar nuestra condición humana

a partir de la temporalidad, y se encuentra con muchas claves de diversos

autores, de distintas tradiciones. Porque el hecho de que nos preguntemos

acerca de lo que es el tiempo, no representa una teoría intelectual anodina sino

un intento vital de comprender lo que es el sentido de nuestra existencia y lo

que en la práctica hacemos, precisamente, con el tiempo que la vida nos regala.

En la Antigüedad griega se transmitía el terrible mito del dios Crono, hijo

del Cielo y de la Tierra que se comía a sus hijos ni bien salían del vientre de su

esposa. El filósofo Cicerón lo interpretó como una precisa alegoría: Crono es el

tiempo (en griego khrónos) nuestro padre, porque nos da la vida, y él mismo es

quien nos devora con su irremediable paso. Esta dimensión existencial en la que

el devenir está ligado a un inevitable deterioro y al desgaste que lleva a la

muerte se caracteriza como el aspecto saturnino del tiempo (al dios Crono los

latinos lo identificaban con Saturno) y nos muestra sin duda una faceta

innegable de la realidad. Un instante mata al otro hasta que nada queda de

nosotros. Puede observarse la espantosa escena simbólica en un célebre cuadro

de Goya en el que un Saturno canoso se está comiendo a un niño. Esta

percepción saturnina del tiempo está ligada en este mismo pintor al sentimiento

de la melancolía que refleja una sensación oscura del sentido de la vida. Puede

llevar a una constante acción productiva pero no hay liberación posible de la

pesadumbre. En las correspondencias tradicionales al planeta Saturno que lleva

el nombre del dios se le adjudica el plomo como metal, así como el oro al Sol y

la plata a la Luna. Y el tiempo saturnino posee esta cara pesada, plomiza, de la

2
realidad, en la que no tenemos tiempo sino el Tiempo nos tiene apresados a

nosotros. Somos efímeros, seres de un día, las horas que pasan ya no vuelven

más.

En la Tradición de la India del Vedanta se dice:

Desde el Tiempo fluyen todos los seres,

Desde el Tiempo avanzan a su crecimiento pleno,

Y en el Tiempo, nuevamente, vuelven a casa.

El “Tiempo” es lo formado y lo sin-forma, ambos a la vez.

Y de esta manera muy simple se distingue el tiempo de la eternidad, se

habla de otra dimensión: lo sin forma es el principio desde donde todo fluye y

hacia lo que todo vuelve constantemente, retroalimentándose en una

intensidad de vida indestructible. Porque todo lo formado (lo que se manifiesta

de manera individual en lo espaciotemporal) se baña cada instante en la fuente

de la juventud eterna, como las ruedas giran sin cesar tomando su ímpetu del

punto nuclear que es el vacío. Muchos símbolos tradicionales de ruedas, cruces

en movimiento y mandalas nos muestran la dinámica de una realidad

riquísima de la que nuestra conciencia sólo capta una pequeñísima parte. En

esta mirada profunda, más allá de la disolución del tiempo cronológico del

reloj y del calendario brilla el horizonte del Eterno Ahora. En la sabiduría

3
oriental y antigua acerca de la naturaleza del tiempo se encuentra una vívida

experiencia más que una doctrina teórica complicada. El ser humano vive en su

mente, que está cargada de las representaciones del pasado y determinan sus

reacciones; mientras tanto sueña con el futuro esperando que algo cambie o

sufre por miedo al porvenir. La mente y sus asociaciones van del pasado al

futuro para volver al pasado. Por eso se dice que el Cielo y el Infierno están en

la memoria. Pero en ese mismo momento mientras la mente está pensando en

otra cosa, el cuerpo respira y en cada respiración el aliento cósmico del Instante

Eterno nos llama a despertarnos a una realidad siempre cambiante y dinámica.

Esta enseñanza práctica se encuentra en todas las tradiciones de sabiduría y no

admite banalización si se la llega a vivenciar. En el momento de pensamiento

pasado uno vivió, en el momento de pensamiento futuro uno vivirá… en el

momento de pensamiento presente uno está vivo. Por eso el citado texto de San

Agustín continúa afirmando que sólo existe el tiempo presente, hay una

vivencia presente del pasado y una vivencia presente del futuro. Por eso

también en una manera de concebir este presente se llega a la comprensión de

que el presente, el pasado y el futuro coinciden en un punto constante.

En los relatos del héroe griego las mismas ideas son dichas con metáforas:

el héroe debe llevar su nave por alta mar entre las Rocas Simplégades, unos

poderosos macizos de granito que se abren y se cierran constantemente. Debe

pasar por el medio de las fuerzas de atracción que llevan al pasado y al futuro y

seguir situado en el centro de sí mismo como Ulises se ató al mástil para

escuchar a las Sirenas sin desviar la atención del camino que tenía que seguir.

4
En la lengua griega hay varias palabras para decir “tiempo”: khrónos es el

tiempo desde una perspectiva cuantitativa, cronológica, el tiempo lineal que

mide el reloj; kairós es el tiempo desde la mirada cualitativa, el momento

oportuno, la situación propicia para algo que hay que saber percibir y

aprovechar; aión es el tiempo como ciclo vital , que llega a ser concebido como

eón o edad o era de un ciclo cósmico. En el uso filosófico de la lengua la palabra

aión llega a significar eternidad como aquello que está más allá del tiempo

cronológico, del antes y el después de la duración que es propia del khrónos. Y

por eso afirma Platón en el Timeo que el tiempo es la imagen móvil de la eternidad.

Porque se distingue el tiempo, como un continuo, de la eternidad, que no está

en el tiempo. El Ahora Eterno coincide siempre con el presente , pero para una

mente que funciona en los términos del tiempo y del espacio, un “ahora”

sucede a otro sin interrupción, y parece haber una serie sin fin de “ahoras“.

En uno de los relatos más vívidos de la filosofía de Occidente en Así habló

Zaratustra de Federico Nietzsche (en el apartado que lleva el título La visión y el

enigma ) Zaratustra está escalando una montaña y un enano que lleva en su

mochila y le quema el cerebro con plomo le dice : “¿Para que subís si vas a tener

que bajar?” . Nietzsche lo describe como el espíritu de la pesadez del cual

necesariamente deriva el resentimiento de la voluntad contra el tiempo y su “fue”.

Zaratustra sube y sube pero el enano le pesa, hasta que inspirado se deshace de

la mochila y le grita al enano: Mira este portón. Dos caminos convergen en él, nadie

los ha recorrido hasta el final. Y arriba del portón está escrito: Instante. Así describe

con un enigma el misterio del eterno retorno: de los dos caminos infinitos del

5
pasado y el futuro como infinitas sucesiones de puntos y de un Instante en el

que siempre estamos.

Muchas interpretaciones derivan del Eterno Retorno nietzscheano y el ciclo

cósmico en que cada ser vuelve a su exacto y primitivo lugar para volver a

empezar con el ritmo de la vida indestructible. Pero la enseñanza es la misma:

”¡ Que estés presente en el presente¡¡” Esto se puede interpretar de una manera

furiosa con el frenesí de un carnaval carioca o con la serenidad de un sabio que

sonríe ante la muerte porque tiene su corazón entrenado a vivir en la eternidad.

Toda interpretación es una vivencia que habla del estado y de la comprensión

del que interpreta. Hay unas más certeras que otras.

La reflexión sobre el tiempo que está en las paginas siguientes puede llevar a

nuestra conciencia a no caer en la vorágine del ser humano que “huye hacia

delante” como una máquina deseante enloquecida, a no perderse a sí mismo en

la automaticidad del trabajador que no tiene tiempo para sí mismo o en la

superficialidad del que “goza el momento” pero es sólo inmediatista y corto.

Porque la investigación que realizó Adolfo Calatayu tiene el valor de despertar

el diálogo continuo con el pensamiento de la experiencia de las mentes más

lúcidas que ha compilado en riquísimas citas junto a su propia elaboración del

enigma del tiempo. Su propuesta llama a explorar el laberinto del tiempo y

hallar el hilo de Ariadna para trascender los atolladeros mentales y saltar los

muros de nuestros propios condicionamientos. Para que esto pueda ocurrir hay

que tomar el texto con una lectura atenta y lenta, darle su tiempo.

6
Leandro Pinkler

Centro de Estudios Ariadna (Malba Literatura)

[Link]

7
El tiempo nos impide definirlo; casi se podría decir que solo podemos aludirlo

mediante metáforas torpes, pueriles. De ahí que nos refiramos a Él como sueño,

tormento, esperanza, poesía, destrucción, arma, camino, o música, por citar solo

algunos ejemplos.

El tiempo, como gran evocador, nos provoca una sensación paradojal de

aceptación y rechazo, placer y dolor; en suma, una espiral dialéctica que en una

paideia infinita nos crea y la creamos.

Advertimos, aceptamos resignadamente una vez más lo inasible del mayor de

los misterios; el Tiempo no está sujeto a la entropía, el karma o la selección

natural; incluso trasciende la pesadilla del vacío encarnada en la muerte.

De modo que este trabajo pretende reunir la visión y el sentimiento que tienen

de él algunas mujeres y hombres que signan nuestra vida. Visiones

profundamente reflexivas, conmovedoras, científicas, ingenuas, especulativas;

de un inigualable y bellísimo contenido poético; visiones que intentan abarcar,

englobar y contener lo inconcebible, aprehender la abstracción.

“Me limito a llamar la atención sobre el hecho de que las bellas artes son el

único maestro, fuera de la tortura” enunciaba el genial G. B. Shaw. Sin embargo

no conseguimos librarnos de la impresión que olvidó, de forma incomprensible,

el concepto de “tiempo”.

8
El tiempo como pedagogo incansable e inflexible que no ceja de enseñarnos

cosas –que la mayoría de las veces no queremos, ni estamos capacitados para

tolerarlas-, es por cierto una imagen perturbadora.

¿Qué espacio ocupa su reflexión en nuestra vida?

¿Qué reflexión elabora el tiempo sobre sus criaturas? En qué espacio de tiempo

responderemos estas preguntas?

9
Para Ivanna, Gabriel y Malena Calatayu con amor infinito…y pena también

infinita, por el tiempo que la maldad, la locura y la estupidez una vez más

infinita, nos robó…y por supuesto también para Martín, por el mayor tesoro: el

regalo maravilloso de su tiempo. Y asimismo por el sol contenido en su sonrisa.

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“Tiempo y espacio son el ámbito del poeta. Que vaya donde quiera y haga lo

que se le antoje: esa es la Ley.”

Victor Hugo

“Cuando el tiempo sea solo rapidez…”

M. Heidegger

11
Nuestros padres son Tiempo, nuestros hijos son Tiempo, nosotros también lo

somos, el Tiempo se compone de velocidad y quietud, de vida y de muerte; la

hermenéutica del Tiempo se circunscribe primordialmente a la exhuberancia de

nuestra imaginación.

Pensamiento

“A lo que es o está en el tiempo y es así determinado por el tiempo, se lo llama

lo temporal. Cuando un hombre muere y es arrebatado de las cosas de este

mundo, decimos: se ha cumplido su tiempo. Lo temporal quiere decir lo

pasajero, lo que pasa o perece con el curso del tiempo. Nuestra lengua dice con

aún mayor precisión: lo que pasa con el tiempo. Porque el tiempo mismo pasa.

Y sin embargo, mientras pasa constantemente, permanece como tiempo.

Permanecer quiere decir: no desaparecer y, por tanto, estar presente. De este

modo resulta el tiempo determinado por un ser. ¿Cómo entonces debe seguir el

ser estando determinado por el tiempo? Desde la constancia del pasar del

12
tiempo, habla el ser. Y, sin embargo, en ningún lugar encontramos al tiempo

como ente alguno igual que una cosa real y concreta.

El ser no es ninguna cosa real y concreta, y por tanto nada temporal, mas es,

empero, determinado como presencia por el tiempo.

El tiempo no es ninguna cosa real y concreta, y por tanto nada ente, pero

permanece constante en su pasar, sin ser él mismo algo temporal como lo ente

en el tiempo.

Ser y tiempo se determinan recíprocamente, pero de una manera tal que ni

aquél -el ser- se deja apelar como algo temporal ni éste -el tiempo- se deja apelar

como ente. Al cavilar sobre todo esto, nos sorprendemos vagando erráticamente

entre enunciados contradictorios.”

Martin Heidegger

“El movimiento de Walser no es el paseo que alguien daría en una ciudad o en

un pueblo, sino la habilidad única de dar dimensiones temporales y espaciales a

una imagen con la que se topa y se fascina. En una imagen está el todo. Eso el

éxtasis. El éxtasis detiene el tiempo pero ocupa todo el espacio fuera del tiempo-

espacio. Digamos que escenifica un tiempo hecho de puro pensamiento. Las

caminatas por el pensamiento de Walser tienen como único soporte material la

escritura. De modo que Walser es una imbricación de pensamiento y escritura;

13
con las formas del mundo jamás se entendió, con las variadas formas del

mundo se fascinó, se extasió- que es muy distinto.

En el éxtasis hay algo del orden de lo insoportable, algo que no se inscribe, que

no deja huella, que captura y fusiona. El paseo de Walser no es un recorrido que

hace una pequeña historia, sino que es una sucesión de instantes que trascurren

y se disuelven permanentemente. Al mismo tiempo es Walser narrador quien

transcurre y se disuelve.

La fascinación abarca el tiempo y en esa disolución de cortes la eternidad ha de

ser un instante, algo fugitivo, una fusión con el universo. Incrustada en el

exceso nos remite a una mística. Por eso decimos que no hay historia y decimos

que hay instante y que hay éxtasis.”

Robert Walter o los manotazos del instante. Vanesa Guerra

“El Tiempo existe o no existe.

La reflexión inicial sobre este problema se debe basar lógicamente en la

suposición de que el tiempo existe o no existe.

Los filósofos del tiempo tienen opiniones diversas sobre el asunto. Opinan que

existen diferencias ontológicas entre el presente, pasado y futuro. Los llamados

"Presentistas" arguyen que necesariamente sólo los objetos y experiencias

presentes son reales, y sólo somos concientes de reconocer la realidad de

nuestras experiencias presentes.

14
La Teoría del Universo Creciente dice que tanto el pasado, como el presente son

reales, pero el futuro no es real. Finalmente la Teoría del Universo en Bloque o

"Eternalismo" propone que no existen diferencias ontológicas entre el pasado,

presente o futuro.

En algunas hipótesis se expone que el tiempo no existe físicamente, y que sólo

es alguna especie de ilusión o una impresión alterada de una serie de

fenómenos físicos, que nuestros sentidos y nuestra mente interpretan y que se

desarrollan en nuestra realidad.

O sea que se especula sobre la existencia del tiempo en el sentido de que éste

existe sólo porque es percibido por la conciencia humana, y no existiría sin ésta

percepción, por lo que realmente no existiría físicamente, sino como una

abstracción mental necesaria para que las dimensiones de la materia formen la

realidad.

Algunos filósofos como Zeno y McTaggart opinan que el tiempo es "Nada, pues

no existe". En una línea similar, a principios del siglo XX, el filósofo inglés

Bradley, opinaba: "El tiempo, como el espacio, no son reales, pero son de

apariencia contradictoria...el problema desafía la solución...". De manera

general, los filósofos opinan que el tiempo no existe.´

En las Hipótesis sobre el tiempo tenemos la que dice que el tiempo, por lógica,

no existe, Ya que el Pasado, al ser una realidad pasada, no existe; el Presente es

un punto en movimiento, en flujo constante; y el Futuro es algo que aun no

acontece, por lo que tampoco existe. Esto, por supuesto, se relaciona con la

percepción de la conciencia.

15
El Físico Paul Davies ha expuesto la hipótesis que el tiempo existe como una

dimensión, pero que su "movimiento" es una ilusión. O sea, que de hecho, el

tiempo no existe.

Finalmente, en el aspecto puramente físico, se plantea que el tiempo no podría

existir sin la materia. La Hipótesis básica del Big-Bang supone que antes del

evento, en nuestro universo no existía la materia y por ende, no existía el

tiempo. No había una realidad. Esto sólo podría ser aceptado si se acepta el

concepto de la "nada absoluta", ya que aún si sólo existiera una "sopa" de

partículas subatómicas, la masa acumulada de estas seria muy alta y habría

"tiempo".

Según éste concepto, al principio del Big Bang, el tiempo existente seria

"pequeño", o "lento", y su tamaño o velocidad se iría incrementando a medida

que se fuera formando la materia del universo, hasta llegar al "nivel" de

nuestros días.

Si desarrollamos esta idea, entonces el tiempo no es estable en ningún

"momento", y a medida que el universo se desarrolle o "expanda", el tiempo

también lo hará. Sin embargo, este fenómeno no puede ser percibido por

nosotros debido a su magnitud, o porque existe un mecanismo de la conciencia

humana que ajusta automáticamente el tiempo a nuestra realidad.

Este concepto también implicaría que si el universo se expandiera de manera

infinita, el tiempo también lo sería. De otra forma, si el Universo empezara a

contraerse, como mencionan algunas teorías, el Tiempo también se contraería,

16
volviendo en un momento dado a un punto sin materia ni tiempo, que seria el

origen del Big Bang.”

Eduardo A. Esquivel Ríos La estructura del Tiempo y los viajes temporales.

Monografía

“V. Los tres modos del tiempo. ¿Presente inviolable o puro presente?

Con su vuelo imperceptible la flecha del tiempo unifica a todas las criaturas del

universo. Todo organismo viviente está estrechamente condicionado por el

tiempo. En particular, el ser humano “de carne y hueso” atisba la importancia de

su condición temporal cuando cotidianamente manifiesta: "El tiempo es oro",

"todo tiempo pasado fue mejor", "pasó mi cuarto de hora", "tiempo al tiempo", "el

tiempo será testigo", "no hay mal que dure cien años", o cuando valora el tiempo

que dedica a su trabajo o a la realización de determinadas tareas, como la

elaboración de productos o la crianza y guarda específica de ellos bajo ciertas

condiciones, por ejemplo, el tiempo de añejamiento de comestibles y vinos

finos. Vale decir, advierte que necesita tiempo para cualquier actividad que

emprenda y que, según sea lo que haga, ganará tiempo o perderá tiempo. De

allí que exhiba el transcurso del tiempo que le demandó la creación del bien,

como un sello de garantía de calidad del mismo, pero también de su propio

recorrido vital en tal cometido.

17
La idea de proceso como un sucederse de actos en el tiempo está siempre

latente en él. No es una cosa sino una corriente continua de acaeceres sin tregua,

en la que nada vuelve con idéntica forma.

Es que los tres modos del tiempo, el pasado (lo que se recuerda), el

presente (a lo que se está atento) y el futuro (lo que se espera), forman un todo

que no puede ser disgregado: no es posible describir el estado momentáneo de

un organismo sin tomar en consideración su historia y sin referirla a un estado

futuro con respecto al cual el presente es meramente un punto de pasada.

Francisco Romero (“Filosofía de la persona”. “El presente inviolable”, 1943)

ha subrayado tal nota distintiva del presente al caracterizarlo como presente

“incognoscible” (“Todo saber es retrospectivo, toda actitud de conocimiento supone en

el sujeto una mirada hacia atrás”), presente “inasible” (“No hay manera de incidir en

él ‘en cuanto presente’. Cualquier intento de intervención en el presente mismo llega

fatalmente tarde”), presente “impensable” (“Nuestra razón no puede concebir el

tiempo sino como una dirección viva y móvil, como una fluencia unidimensional que

viene del futuro, pasa ante nosotros y escapa vertiginosa hacia el pasado”) ([3]).

La vida humana es así, como ha destacado Agustín Basave (“Filosofía del

hombre”, “Antropología jurídica integral”, 1996), la realidad más inestable. En

efecto: dentro de un principio y un fin, la estabilidad de la existencia humana

“pende de un instante”, en el que apenas se ahonda ya ha pasado. Este devorar

los instantes es indetenible. Solo la muerte le pone término.

De tal modo, aceptada la memoria como función esencial de la vida,

Cassirer caracteriza una memoria simbólica que expresa “aquel proceso en el cual

18
el hombre no solo repite su experiencia pasada sino que la reconstruye” y, como el

tiempo no es únicamente referencia al pasado sino proyección hacia el futuro,

aprecia en consecuencia: “Vivimos más, mucho más, en nuestras dudas y temores, en

nuestras ansiedades y esperanzas por el futuro, que en nuestros recuerdos o en nuestras

experiencias presentes”.

Empero, como también discurriera San Agustín (“Confesiones”, XI), el

tiempo es un "ahora... que no es". El "ahora" no se puede detener, pues si esto

ocurriera no sería tiempo. El tiempo es un "será que todavía no es". Paradoja que

le llevó a manifestar que, si en el acontecer espiritual pasado, presente y futuro

nacen, viven y concluyen juntos, no se trata de tres momentos sino de uno solo,

de un puro presente, más o menos dilatado, hasta la perspectiva de arañar el

infinito.

Mario Alberto Copello (“El tiempo en el derecho”, 1960) ha puesto de

relieve la tremenda latitud del "ahora", el "antes" y el "después" en el acontecer

espiritual, pues su extensión depende del número de presencias de objetos.

"Ahora" puede ser el invierno, o el mes de agosto, o la tercera semana de agosto,

o el miércoles de esa tercera semana, o el mediodía de ese miércoles (con un

"antes" y un "después" de similar latitud: el otoño y la primavera, los meses de

julio y septiembre, la segunda y la cuarta semana de agosto, etc.) y así

sucesivamente cuanto se quiera, en uno u otro rumbo de la trayectoria. En

suma, la específica data del acontecer espiritual es la del presente, cuya

duración variable es la exigida para la comprensión del episodio humano que

implica.”

19
Eduardo Luis Tinant Sobre la dimensión temporal de la persona y del derecho

“Del movimiento se sigue necesariamente al tiempo, pues todo movimiento se

verifica en cierto tiempo que al fin no es mas que la medida del movimiento.”

Algazel

“El significante, siendo de naturaleza auditiva, se desarrolla únicamente en el

tiempo y tiene los caracteres que él toma en préstamo al tiempo:

a) representa una extensión, y b) esta extensión es medible en una sola

dimensión: es una línea.”

Ferdinand de Saussure. Curso de Lingüística General.

“La modulación del tiempo en el movimiento del sofisma: el instante de la

mirada, el tiempo para comprender y el momento de concluir.”

Lacan. Escritos.

20
“De la enunciación procede la instauración de la categoría del presente, y de la

categoría del presente nace la categoría del tiempo. El presente es propiamente

la fuente del tiempo.”

E. Benveniste. Problemas de la lingüística general II

“Si comparte esta parálisis aporética con el don, si el don no existe como

tal, ni tampoco el tiempo, entonces el don que puede haber no puede en ningún

caso dar (el) tiempo, puesto que no es nada. Si hay algo que en ningún caso se

puede dar, este algo es el tiempo, puesto que no es nada y puesto que, en

cualquier caso, no pertenece propiamente a nadie; si algunas personas y

algunas clases sociales tienen más tiempo que otras -y esto es, en el fondo, lo

más grave que está en juego en la economía política-, lo que poseen,

ciertamente, no es el tiempo mismo. Pero, en cambio, si dar implica, con todo

rigor, que no se da nada que sea o aparezca como tal -cosa, objeto, símbolo

determinado-, si el don es el don del dar mismo y nada más, entonces ¿cómo

dar (el) tiempo? Esta locución idiomática, «dar (el) tiempo», parece querer decir

normalmente «dejar (el) tiempo para algo, dejar (el) tiempo para hacer, para

llenar el tiempo con esto o aquello». Como de costumbre, dicha locución no

apunta tanto al tiempo mismo y así propiamente dicho, cuanto a lo temporal o

lo que hay en el tiempo. «Dar (el) tiempo», en este sentido, quiere decir

normalmente dar algo distinto del tiempo pero algo distinto que se mide con el

tiempo como elemento suyo. Más allá de este endurecimiento o de esta

21
sedimentación histórica, puede ser que la locución idiomática «dar (el) tiempo»

dé al menos que pensar: que pensar la singular o doble condición tanto del don

como del tiempo.

Lo que hay que dar, únicamente, se denominaría el tiempo.

Lo que hay que dar, únicamente, se denominaría el tiempo.

Lo que hay que dar, únicamente, se denominaría el tiempo.

Porque, por último, aunque el don fuese otro nombre de lo imposible, no

obstante, seguimos pensándolo, nombrándolo, deseándolo. Tenemos intención

de hacerlo. Y ello a pesar de que, o porque, en la medida en que jamás nos

encontraremos con él, jamás lo conoceremos, jamás lo comprobaremos, jamás lo

experimentaremos en su existencia presente o en su fenómeno. El don mismo

-no nos atrevemos a decir el don en sí- no se confundirá nunca con la presencia

de su fenómeno. Puede ser que no haya nominación, lenguaje, pensamiento,

deseo o intención más que allí donde hay ese movimiento para pensar todavía,

para desear, nombrar aquello que no se da ni a conocer, ni a experimentar, ni a

vivir -en el sentido en que la presencia, la existencia, la determinación regulan

la economía del saber, de la experiencia y del vivir-. En este sentido, no se

puede pensar, desear y decir más que lo imposible, en la medida sin medida de

lo imposible. [xii] Si se quiere retomar lo propio del pensar, del nombrar, del

desear, puede ser que eso sea posible -posible como relación sin relación con lo

imposible- en la medida sin medida de este límite: no se puede desear, nombrar,

pensar, en el sentido propio -si lo hay- de estas palabras más que en la

desmesurada medida en que aún o ya se desea, se nombra y se piensa, en la

22
medida en que aún puede anunciarse lo que, sin embargo, no se puede

presentar como tal a la experiencia, al conocimiento: en resumidas cuentas,

aquí, un don que no se puede hacer presente. Este hiato entre, por una parte, el

pensamiento, el lenguaje, o el deseo y, por otra parte, el conocimiento, la

filosofía, la ciencia, el orden de la presencia, es también un hiato entre el don y

la economía. Dicho hiato no está presente en ninguna parte, recuerda a una

palabra vacía o a una ilusión trascendental. Pero asimismo le da a esta

estructura o a esta lógica una forma análoga a la dialéctica trascendental de

Kant, como relación entre el pensar y el conocer, lo nouménico y lo fenoménico.

Puede ser que nos ayude esta analogía, y puede ser que ésta tenga una relación

esencial con el problema del «dar-(el)-tiempo».

Jacques Derrida Dar (EL) Tiempo [Link]. Paidós 1995

“Si hablamos del tiempo en el teatro no estamos hablando del tiempo de los

relojes. O tal vez sí. Pero si lo hacemos, es sólo para dominarlo, para

desmembrarlo y convertirlo en otro, o para liberarnos de él en la búsqueda de

un tiempo diferente, que nace en el escenario y se expande a través de la platea

hasta penetrar y modificar la percepción temporal de cada espectador. El teatro

es un hecho que tiene lugar en el pasado. La misma fugacidad de la obra teatral,

su irrepetibilidad, la convierten en materia del tiempo, y como toda labor

realizada por el hombre, se trata de un tiempo que es pasado; por lo tanto de un

tiempo inasible pero susceptible de ser modificado con los mecanismos de la

23
memoria. Para comprender la deconstrucción del tiempo en el teatro, debemos

remitirnos a algunas obras que nos dan indicios de este oximorón metafísico, la

base de esta máquina que construiremos con el cuerpo de los actores en un

proceso de laboratorio. Porque hablar del tiempo en el teatro es hablar de

metafísica. De una metafísica, sin embargo, que parte de lo material y es creada

por nosotros mismos, es decir, por el actor dirigido, por el trabajo a través de su

cuerpo, que es la base de toda experimentación teatral. Si partimos de la idea de

que el tiempo cronológico es una convención, podemos concluir que esa

convención puede ser modificada libremente, con el único límite de la luz y la

oscuridad: o sea, hay día y hay noche. Pero nosotros trabajamos dentro de un

teatro, por lo tanto podemos prescindir incluso de esa variable óptica. Si

estableciéramos que una hora dura no sesenta sino ciento veinte minutos,

habremos provocado un importante cambio en el tiempo convencional. Del

mismo modo en que podemos cambiar el tiempo externo, podremos intentar

cambiar el tiempo interno dentro de nuestra gran máquina, el teatro, donde

trabajamos con nuestras pequeñas máquinas: los cuerpos de los actores. Porque

la evolución física de la materia, tal como la concebimos -nacimiento,

crecimiento, madurez, vejez y muerte- no es una consecuencia del tiempo

cronológico, sino del movimiento continuo. El universo evoluciona y se

metamorfosea no por el tiempo, que no existe fuera de nuestros relojes, sino

porque está en permanente movimiento. El tiempo para el hombre es una

acumulación de recuerdos, es memoria. Y esa acumulación, que conlleva la

decadencia y la desaparición del cuerpo, se realiza a través del movimiento,

desde el imperceptible movimiento de los átomos hasta el paso que damos para

24
avanzar en una calle. El trabajo con el cuerpo del actor es una automatización

ritual del movimiento, y es logrando el dominio y mecanización total de ese

movimiento como podremos crear y descrear el tiempo.

La construcción de la máquina del tiempo requiere la máxima concentración

corporal, una implosión energética que mantenga los límites del cuerpo y que

se rija por severas reglas: movimiento preciso, respiración sistematizada,

control de los ojos como parte de la maquinaria corporal, energía dosificada y

segmentada en cada uno de los movimientos; la voz como expresión sonora del

esfuerzo físico. La máquina puede -y debe- repetirse hasta el infinito, teniendo

en cuenta que en teatro la repetición no es identidad, sino cambio. Y la

repetición de la máquina del tiempo significará la modificación misma del

tiempo. Porque el movimiento crea la ilusión del tiempo, y la repetición crea la

ilusión del movimiento.

Mencioné la necesidad de estudiar algunas obras literarias o específicamente

teatrales, para comprender cómo algunos autores lograron la construcción de

máquinas del tiempo, al menos en la escritura. Es difícil saber, dada la

irrepetibilidad de una puesta en escena, si algunos creadores como Shakespeare,

lograron también hacer funcionar estas máquinas en sus representaciones.

Cuando Aristóteles en su Poética habla de las tres unidades, plantea el indicio de

una fórmula alquímica que nunca ha sido develada en su completa magnitud.

La duración de la obra representada en coincidencia con la duración del hecho

narrado, o del conflicto sobre el escenario, es sólo el resultado, la parte visible,

de un proceso muy complejo en el cual los actores logran, desde el escenario,

introducir al espectador en un abismo temporal totalmente independiente del

25
tiempo convencional, y que lleva sus vidas enteras, sus mentes y sus espíritus,

al tiempo que se está generando en el escenario, los implica en una dimensión

que se expande en todo el espacio teatral. El teatro es todo el teatro.

Próspero, el titiritero de la isla donde vive con su hija Miranda, con Calibán y

Ariel, y donde hace naufragar al barco con su hermano y el rey de Nápoles, es un

mago del tiempo. Próspero modifica el tiempo para llevar a cabo sus planes:

restablecer el orden que él considera justo, retrotrayendo la historia y

rediseñándola desde un punto de partida que había quedado superado por los

eventos. Esta es solamente la manipulación temporal que lleva a cabo

Shakespeare en el plano de la ficción propiamente dicha, me refiero a la ficción

de la historia de Próspero. La gran manipulación shakespeareana en La

Tempestad entra en el plano del metateatro y lo trasciende. Al concluir la

representación, Próspero da vuelta la cara a los personajes-actores de la obra y se

dirige al público, arrojándolo en una vorágine centrípeta que lo lleva

inmediatamente -o que lo hace tomar conciencia de que ya ha sido llevado- al

núcleo de la ficción teatral, al pedirle que lo "libere" con su aplauso. Próspero no

es un solamente un personaje-actor, el director de esa gran puesta en escena que

es la tempestad organizada por su magia en la isla, sino que es también el

director del teatro, de un grupo de actores que están poniendo en escena esa

obra, y al implicar al público es también el director de todo lo que está

sucediendo dentro de ese edificio que se llama teatro, y de todas las personas

que allí se encuentran. Próspero-Shakespeare convierte la isla en su escenario, el

escenario en el teatro, y el teatro en el mundo. Al inventar un orden y por lo

tanto un tiempo en la isla donde llevará a cabo sus planes, Próspero-Shakespeare

26
inventa un orden en la puesta en escena, en el teatro, y en ese orden y en ese

tiempo hace precipitar a todos los espectadores. Son los espectadores quienes

deberían pedirle la "liberación". Si La Tempestad es la única obra en la cual el

dramaturgo inglés respeta la regla aristotélica de las tres unidades

(rigurosamente, la unidad de tiempo), es también la única obra en la cual

perfecciona y lleva hasta sus últimas consecuencias la máquina del tiempo.

Marcel Proust, en su obra En busca del tiempo perdido, crea otra máquina del

tiempo, en un juego que no es teatral sino específicamente literario, o sea de

relación bilateral escritor-autor. Proust hace que su personaje viaje en el tiempo

a través de llaves sencillas como el comer una magdalena o aspirar el perfume

de las lilas. Esta máquina, que no puede llevarse a lo teatral porque no permite

la modificación temporal exterior (a), no deja de ser una manipulación del

tiempo concebida en el arte y perfectamente desarrollada en la novela. Sin

embargo, se acerca a lo teatral en la concepción del tiempo como materia que

puede ser transportada, reconstruida e incluso modificada a través de un

mecanismo, que en este caso se llama recuerdo. Fernando Pessoa, en su única

obra teatral, El Marinero, construye un laberinto temporal a través de un juego

con los verbos. El verbo es una palabra que indica acción, y según la Biblia es la

palabra que pronuncia Dios para encarnar la vida en el universo y en el

hombre. En El Marinero, Pessoa hace las veces de creador, de manera

aparentemente caprichosa y hasta contradictoria, manipulando los verbos. Los

permanentes saltos temporales que realizan las tres veladoras en su

conversación son solamente el telón que esconde la gran revelación de la obra:

el tiempo se puede manipular, y manipulándolo se puede modificar la realidad,

27
y hasta crear una realidad nueva hacia la cual transportarnos. En esta obra

Pessoa habla de teatro, indudablemente, pero habla de teatro con un sentido

trascendente: reconoce al teatro el poder demiúrgico sobre el tiempo, y por lo

tanto sobre la materia. Las tres veladoras cuentan la historia del marinero, que

náufrago solitario en una isla inventa en su mente una patria imaginaria a la

cual finalmente se trasladará. Pero esta conversación es solamente la excusa que

utilizan las tres mujeres para hacer caer al espectador en la verdadera telaraña

de la obra: el viaje en el tiempo. La noche que dura la conversación de las

veladoras es la noche en el teatro, y la patria imaginada por el marinero es sólo

un sueño comparada con el lugar a donde ellas han llevado al espectador, al

lugar en que han convertido todo el teatro, y por lo tanto el mundo. Pessoa

demuestra en un texto que se puede dominar al tiempo, y es el teatro el medio

para construir la máquina que nos permita hacerlo.

En la cinematografía argentina hay un ejemplo clarísimo de construcción de

una máquina del tiempo: se trata de El crimen de Oribe, la película codirigida en

1950 por Leopoldo Torre Nilsson sobre una adaptación de un cuento de Adolfo

Bioy Casares. En esta historia un viudo demora la muerte de una de sus hijas

repitiendo cada día de manera obsesiva los últimos minutos de la muchacha

enferma antes de que quedase al borde de la muerte. La maquinaria funciona

con precisión hasta que un intruso la destruye introduciendo una variante, y la

joven muere. Este ejemplo sirve sólo como idea, porque el cine es

exclusivamente narrativo, y carece del poder de modificación de la realidad con

que obra el teatro.

28
La construcción de la máquina del tiempo es una de las claves del trabajo

teatral, y hasta que no se ponga en funcionamiento estaremos concibiendo un

teatro plano, al que le faltan dimensiones y que carece sobre todo de una de sus

características esenciales: el poder de penetrar la mente y metamorfosear al

espectador y a su mundo."

Daniel Fermani Construcción de la máquina del tiempo

"Detener el tiempo. Dar cuerpo (figurativo) al instante. Y no a cualquier

instante, sino al más intenso. Lo que el arte permite es, nada menos, romper la

secuencia temporal, parar el flujo irrepetible del tiempo. Naturalmente, esa

misión del arte nos muestra la profunda asociación entre su destino y el proceso

de la cultura moderna.

La idea misma de modernidad "sólo pudo concebirse en el entramado de una

conciencia de tiempo específico, es decir, la de tiempo histórico, lineal e

irreversible, caminando irresistiblemente hacia adelante" (Calinescu, 1987, 23).

De hecho, nuestra concepción tradicional del arte, la que, con no pocos cambios,

sigue aún hoy vigente, comienza a configurarse, como ya he aludido antes, en

esa época que se percibe a sí misma como "diferente" respecto a los siglos

inmediatamente anteriores. En la época que vive su presente como un

"Renacimiento" de los tiempos antiguos, desdibujando el inmediato pasado en

la invención del oscuro rótulo de "Edad Media".

29
Y, sin embargo, es en esos siglos medievales donde se irá extendiendo la

percepción del tiempo como un flujo irrepetible, sobre el soporte de la doctrina

escatológica del Cristianismo. Pero cuando el espacio de la representación, de la

mímesis, deje de estar subordinado a las creencias religiosas, y cuando, además

de la autonomía temática, el arte alcance también su autonomía respecto a la

técnica, se convertirá en una de las pocas formas posibles de detención del flujo

lineal. De apropiación del instante fugaz. Ser modernos significará,

simultáneamente, vivir un tiempo lineal y representarlo (secuencial o

corporalmente) en las artes.

El laicismo creciente, la intensa secularización de todas las dimensiones de la

vida pública, que implica el desarrollo de la cultura moderna deja cada vez más

a solas al ser humano frente a ese tiempo huidizo y punzante como un aguijón.

El mejor perfil simbólico de esta experiencia del tiempo como agobio que

caracteriza a la modernidad es el Fausto, de Goethe.

Fausto vive el rejuvenecimiento no como un fin sino, embriagado por la acción,

como una forma de hacer viable una experiencia intensa de la vida, perdida por

él en su deambular por los libros y el conocimiento. Su altiva apuesta con

Mefistófeles implica la ilusión de poder vencer el relámpago del tiempo, de no

desear detener al instante. Así se fija la apuesta: "Si a un instante le digo alguna

vez: / ¡Detente, eres tan bello!, / puedes atarme entonces con cadenas" (Goethe,

1808, 50).

Ensimismado en la acción, volcado en el impulso del dominio técnico del

mundo, Fausto, hombre moderno al fin y al cabo: como todos nosotros, acabará

por invocar la detención del instante, perdiendo así su apuesta: "Querría yo

30
decir a este momento: / ¡Detente, eres tan bello!/ La huella de mis días

terrenales/ No puede disiparse eternamente..." (Goethe, 1831, 339). Obsérvese

que el instante en el que Fausto quiere perdurar es el instante estético, el tiempo

de plenitud donde vivimos la experiencia de la belleza, de la hermosura.

Y ese es el horizonte privilegiado del arte. Esa experiencia irrepetible, intensa,

que consigue hacernos olvidar que somos tránsito, fugacidad. Que nos permite

vivir, sólo por "un instante": el instante de plenitud estética, fuera del tiempo,

más allá de su pinchazo implacable.

Únicamente las diversas formas de éxtasis: mística, amorosa, alucinatoria,

pueden equipararse con esa capacidad del arte para hacernos vivir la plenitud

del instante. También en ellas se rompe o evapora toda noción de sucesión, por

esa sacudida que nos zambulle en una experiencia de duración sin antes ni

después, y que quisiéramos conservar para siempre.

Ahora bien, el éxtasis místico es sumamente difícil de alcanzar, y mucho más en

la época en que la cultura de Occidente asocia su destino al declive público de

la religión. El éxtasis alucinatorio fuera de los contextos rituales que lo sitúan

bajo control se torna destructivo, aniquilador, como se aprecia hoy en su deriva

secular en el consumo masivo de drogas. Y, por último, el éxtasis amoroso, que

brota en la vida misma, pasa tan fugaz como ésta.

Sólo el arte hace brillar en nuestros ojos la ilusión de lo perdurable, de lo que

permanece. Y, en el decurso de nuestra tradición cultural, depositamos en él un

ritmo ascensional, un aliento que brota en lo sensible y alcanza el vuelo del

espíritu. Una promesa no ya sólo de felicidad (Stendhal), sino de plenitud

31
temporal. Por eso, y frente al torbellino fugaz de la vida, el arte, en el marco de

esa tradición, va despacio. Como escribía a fines del siglo XVIII el artista suizo

Heinrich Füssli, "la vida es rápida, el arte es lento".

José Jiménez. El arte y la disolución del futuro

“Entonces, a pesar del intento del hombre arcaico de abolir el paso del tiempo

por medio del rito que lo transporte a la situación mítica de la creación, como

bien acabamos de decir, fuera de estos ritos, la vida del hombre "primitivo" se

desarrolla en la "historia". Esto hace que estas sociedades sientan la necesidad

de regenerarse periódicamente anulando el tiempo por medio de otros ritos: los

de regeneración. Colectivos o individuales, periódicos o esporádicos, los ritos

de regeneración encierran siempre en su estructura y significación un elemento

de regeneración por repetición de un acto arquetípico, la mayoría de las veces el

acto cosmogónico. Podemos observar en esos sistemas arcaicos la abolición del

tiempo concreto y, por tanto, su intención antihistórica. La negativa a conservar

la memoria del pasado, aún inmediato, es la oposición del hombre arcaico a

aceptarse como ser histórico, a conceder valor a la "memoria" y por

consiguiente a los acontecimientos inusitados (es decir, sin modelo arquetípico)

que constituyen, de hecho, la duración concreta. En última instancia, en todos

esos ritos y en todas esas actitudes desciframos la voluntad de desvalorizar el

tiempo. Desde una posición extremista podríamos decir que para la cultura

arcaica si no se le concede ninguna atención, el tiempo no existe; además,

32
cuando se hace perceptible (a causa de los "pecados" del hombre, es decir,

debido a que éste se aleja del arquetipo y cae en la duración), el tiempo puede

ser anulado. En realidad, si se mira en su verdadera perspectiva, la vida del

hombre arcaico, aun cuando se desarrolla en el tiempo, no por eso lleva la carga

de éste, no registra la irreversibilidad; en otros términos, no tiene en cuenta lo

que es precisamente característico y decisivo en la conciencia del tiempo. El

primitivo vive en un continuo presente. (Y es ése el sentido en que puede

decirse que el hombre religioso es un "primitivo"; repite las acciones de

cualquier otro, y por esa repetición vive en un presente atemporal).

Pero si el hombre arcaico siente la necesidad de regenerarse habría tal vez un

punto, un momento, en el que no puede escapar al paso del tiempo y su

corrosiva acción, hay un punto en que se registra la "historia", la irreversibilidad

de los acontecimientos. La existencia de los pecados, "acontecimientos

personales" sin ningún arquetipo, sería prueba de esta caída en la "historia" que

dificulta la trascendencia del tiempo.”

Nadia Sabrina Koziner El eterno retorno y la angustia de la historia 2002

CARACTERES DEL TIEMPO CONSIDERADO EN SÍ MISMO

“El tiempo se nos presenta como algo que va «pasando»: un presente se va

haciendo pasado y va yendo a un futuro. El tiempo es, pues, un pasar que tiene

33
tres que pudiéramos llamar «partes» suyas: presente, pasado y futuro. Estas tres

partes se hallan dotadas de una intrínseca unidad. Esta unidad es lo que

expresa el vocablo «pasar». En su pasar, el tiempo constituye una especie de

línea simbólica, «la línea del tiempo». El concepto descriptivo del tiempo no es

sino la descripción del tiempo como línea temporal. Entonces, lo que

llamábamos partes del tiempo cobran un sentido especial: son los «puntos» de

esta línea. De estos puntos, el presente es lo que desde siempre se ha llamado el

«ahora» (nãn, nunc). El «ahora» no tiene magnitud temporal; es pura y

simplemente «puntual». Lo aprehendemos al ir haciendo cada vez más breve el

lapso de tiempo que consideramos; el término de esta división es el «ahora». El

«ahora» presente va pasando a pretérito a medida que el futuro va ocupando su

puesto. La línea del tiempo no es sino la línea de estos «ahoras»; son los

momentos e instantes del tiempo. Los caracteres del tiempo considerado en sí

mismo son los caracteres internos de esta línea, de este pasar de los ahoras. La

tendencia natural de la inteligencia es considerar esta línea temporal como si

fuera una línea de misma índole que la línea espacial. No hay la menor duda de

que ambas líneas se corresponden; veremos en seguida en qué sentido. Pero sin

embargo, tienen entre sí una diferencia esencial, tanto por lo que concierne a la

unidad de las partes entre sí, como por lo que se refiere a la disposición mutua

de esas partes. Comencemos por esta segunda cuestión.

La disposición de las partes del tiempo, de los momentos entre sí, tiene tres

tipos de caracteres. Unos se refieren a la «conexión» de los puntos del tiempo

entre sí; otros, se refieren a la «dirección» que tiene esta línea; otros, finalmente,

conciernen a su «medida». Son, en definitiva, los tres tipos de caracteres que

34
posee una línea espacial. Toda línea espacial posee una interna conexión de

puntos. (Aquí empleo el vocablo «conexión» en su sentido trivial.) De ella se

ocupa la topología. Tiene, además, una cierta dirección; de ella se ocupa la

geometría afín. Finalmente, posee una medida de la distancia entre dos puntos;

es el objeto de la geometría métrica. Conexión, dirección y distancia son, de

suyo, tres conceptos independientes. La línea no tiene por qué tener una

dirección, y si la posee, la línea dirigida no tiene de suyo distancia definida

entre sus puntos. Es decir, la topología no conduce a una afinidad, ni la afinidad

a una métrica. Pero la recíproca no es verdad: toda métrica induce una afinidad

y una topología determinadas. Pues bien, tratándose de la línea del tiempo, la

conexión, la dirección y la medida de los momentos son indisociables. En esto

se expresa una de las diferencias esenciales entre el tiempo y el espacio. Pero

ello no obsta para que los tres conceptos sean distintos entre sí. Por tanto, es

necesario estudiarlos separadamente.

La «conexión» de los momentos del tiempo

1). Los momentos del tiempo están dispuestos, ante todo, en continuidad ¿Qué

significa esto? Desde un punto de vista meramente intuitivo y cualitativo, la

continuidad suele describirse desde antiguo diciendo que dos magnitudes

constituyen un continuo cuando el extremo final de la una es idénticamente el

extremo inicial de la otra. En nuestro caso, el tiempo sería continuo porque el

mismo «ahora» es el último de la línea del pasado y el primero de la línea del

35
futuro. Pero esto no es suficiente. Para lograr un concepto más riguroso y

preciso de la continuidad hay que partir de que, a mi modo de ver, la línea del

tiempo es un conjunto de ahoras. Ciertamente el tiempo no es un conjunto de

ahoras si por conjunto se entiende un conjunto finito. Pero los conjuntos pueden

ser infinitos; esto es, pueden contener una infinitud actual de elementos como

es usual en la matemática desde Cantor. Esta infinitud puede ser de distinto

«tipo» (Cantor diría que puede tener distinta «potencia»). Sin entrar en

precisiones ulteriores, contentémonos con decir que uno de estos tipos de

infinitud es justo la continuidad. Por ejemplo, considerados «todos» los puntos

de un segmento lineal como «actualmente» existentes en él constituyen un

«conjunto» de puntos infinito «continuo». Si dos conjuntos se corresponden

biunívocamente en sus elementos se dice que tienen el mismo tipo de infinitud.

Pues bien, la línea del tiempo es, a mi modo de ver, un conjunto infinito de

ahoras que se corresponde biunívocamente con los puntos de una línea o

segmentos lineales. Por esto digo que la línea del tiempo es un conjunto

continuo de ahoras. Por tanto, si queremos conceptuar adecuadamente la

continuidad de los ahoras o momentos del tiempo nos bastará con conceptuar

la continuidad de un conjunto de puntos.

Para ello, la matemática actual toma un punto cualquiera del conjunto. Este

punto divide a este conjunto en dos subconjuntos, uno a derecha y otro a

izquierda del punto elegido, es decir, construye una «cortadura» (Dedekind) en

aquél. Y esta división tiene la propiedad de que el punto dividente pertenece al

conjunto total, y de que en el subconjunto de la izquierda no hay ningún punto

que sea el «último» ni en el de la derecha ninguno que sea el «primero». En esto

36
consiste estricta y rigurosamente la continuidad. Como el punto dividente

pertenece al conjunto total, puede ser libremente computado al subconjunto de

la derecha o al de la izquierda. En el primer caso el subconjunto de derecha

tiene un primer elemento, el punto dividente; pero el de la izquierda no tiene

ninguno que sea el último. En el segundo caso acontece lo contrario. De ahí que

en un conjunto continuo cada punto es el límite común de una sucesión

monótona decreciente y de otra creciente de puntos, un límite perteneciente al

conjunto mismo. Si el punto no perteneciera al conjunto, éste, a pesar de su

infinitud, tendría un «hueco» o laguna. La condición necesaria y suficiente para

que un conjunto sea continuo es que contenga todos sus puntos límites, o si se

quiere, que todos sus puntos sean puntos límites, o lo que es equivalente, que

cada punto divida al conjunto en dos subconjuntos de los cuales no hay a

izquierda ninguno que sea el último, ni ninguno a la derecha que sea el

primero. Un conjunto de puntos en el que se ha definido una continuidad se

dice que constituye un espacio topológico: Dejo de lado los espacios discretos.

Ahora bien, como la línea del tiempo es un conjunto infinito de ahoras que se

corresponde biunívocamente con el conjunto de puntos de una línea espacial,

resulta que la línea del tiempo constituye un conjunto continuo; esto es, dado

un «ahora» no hay en el pasado ningún momento que sea el último anterior, ni

hay en el futuro ninguno que sea el primero de lo posterior. He aquí el concepto

riguroso de la continuidad del tiempo. Cada «ahora» es un «momento-límite»,

en el sentido definido, y además (al igual que en el segmento lineal) es un límite

accesible: es un «ahora» que llega.

37
Desde el punto de vista especulativo esto no deja de ser un problema. En la

India, el jainismo antiguo tuvo una concepción atomista del tiempo. El tiempo

estaría constituido por pequeñas unidades o instantes indivisibles del tiempo

(paramãnu) de mínima duración. El tiempo no sería, pues, continuo. Pensaban

que esto era necesario para explicar la interacción de dos átomos de materia o la

intervención de la libertad humana en el curso del tiempo. Esta doctrina

reaparece en la edad media en la filosofía hebrea y árabe; y en la filosofía

europea moderna fue defendida por Geulincx. Para Geulincx, ocasionalista

irreductible, Dios crea cada instante del tiempo y lo aniquila para crear el

siguiente. La continuidad del tiempo y del movimiento serían pura ilusión.

Algunas ideas de la ciencia actual parecen tener alguna semejanza con este

atomismo temporal. Así, para Heisenberg, hay en el universo físico una

duración mínima. Pero claro, esto no pasa de ser una semejanza, por lo demás

externa, con el atomismo temporal. Una cosa es que haya una duración mínima

de la que está integralmente compuesta la duración total macroscópica, otra que

esta composición sea «aditiva». Tiempo mínimo significa pura y simplemente

que el concepto de duración no tiene sentido para la física por bajo de cierto

límite. La psicología actual parecía haber llegado también a un mínimo de

duración; pero se trata más bien de un mínimo para que haya conciencia de la

duración.

Como quiera que sea, tomado en su primigenia inmediatez, el tiempo se nos

presenta como una línea continua de ahoras, cada uno de los cuales carece de

duración.

38
2) Esta línea continua se nos presenta como indefinida, es decir, el continuo

temporal se presenta como abierto hacia la derecha y hacia la izquierda. Si no

gozara de esta propiedad, el tiempo sería continuo, pero constituiría un

conjunto acotado. ¿Es el tiempo una línea acotada?

Los antiguos iranios creyeron que había dos clases de tiempo. Uno el «tiempo

indefinido» o infinito, el zrvan akarãna, que los griegos tradujeron por crÕnoj

©peiroj; es infinito, porque no tiene ni comienzo ni fin. Pero dentro de él se

inscribe un tiempo perfectamente acotado, el tiempo cósmico de doce mil años

de duración, el zrvan darego xvadatã, «el tiempo de larga denominación». Esta

idea de un tiempo cósmico ha inspirado a muchas mitologías. Aparece en el

mundo griego con el Kronos que devora a sus hijos, etc. Es la idea de que el

tiempo va engendrando todas las cosas y devorándolas después.”

Xavier Zubiri. El concepto descriptivo del Tiempo

“Queremos repetir temporalmente la cuestión de qué es el tiempo. El tiempo es

el "cómo". Si seguimos indagando qué es el tiempo, hemos de evitar quedar

prendidos prematuramente de una respuesta (al estilo: el tiempo es esto o

aquello), lo cual implicaría siempre un "qué". No miremos la respuesta, sino

repitamos la pregunta. ¿Qué sucedió con la pregunta? Se ha transformado. La

cuestión de ¿qué es el tiempo?, se ha convertido en la pregunta: ¿Quién es el

tiempo? Más en concreto: ¿Somos nosotros mismos el tiempo? Y con mayor

precisión todavía: ¿Soy yo mi tiempo? Esta formulación es la que más se acerca

39
a él. Y si comprendo debidamente la pregunta, con ello todo adquiere un todo

de seriedad. Por tanto, ese tipo de pregunta es la forma adecuada de acceso al

tiempo y de comportamiento con él, con el tiempo como el que es en cada caso

el mío. Desde un enfoque así planteado, el ser-ahí sería el blanco del

preguntar.”

Martin Heidegger. El concepto del tiempo. Editorial Trotta. 1999

“Este presente incognoscible e intangible, que solo conocemos en cuanto

pasado, y al cual sólo apuntamos en la acción, decidida o comenzada, en cuanto

futuro, es también impensable. Ya lo advirtió remotamente San Agustín, y

conviene no olvidarlo. Nuestra razón –nuestra experiencia de cabal

racionalidad- no puede concebir el tiempo sino como una dirección viva y

móvil, como una fluencia unidimensional que viene del futuro, pasa ante

nosotros y escapa vertiginosa hacia el pasado. En este curso irrestañable de la

sucesividad, cualquier magnitud se nos ofrece como lineal, y en ella separamos

algo que ya pasó. Algo que goza de la actualidad y algo que no ha llegado

todavía; pero la magnitud recortado como presente, por pensarse también como

lineal, reproduce en sí la misma tripartición, por pequeña que se imagine. El

único recurso para eliminar la dificultad y terminar con estos sucesivos

empequeñecimientos del presente, consiste en pasar al límite, plantearnos sin

reparo el caso extremo, y pensar el presente como la mera divisoria entre

pasado y futuro. Nada más correcto si vamos en demanda de la estricta

40
inteligibilidad. Y al punto brota la paradoja. Pasado y futuro no son para

nosotros sino dos nombres de la inexistencia; la existencia abolida y la

existencia esperada. Y de ahí que estas dos temporalidades inexistentes son las

que se nos muestran con cuerpo o dimensión, mientras que la temporalidad

viva, el presente, se nos manifiesta como una simple señal o marca de

separación entre ellas. Cualquier tentativa de intelección última del tiempo

arriba a este extraño resultado.”

Francisco Romero. Filosofía de la persona. Editorial Losada.

“…la refutación ensayada por Bergson, en cambio, se funda en sostener que

Zenón ha espacializado el tiempo. Si el tiempo fuera reductible al espacio, la

aporía sería insoluble. Pero si consideramos el tiempo como una fluencia

indivisible que en principio no se puede descomponer en momentos concebidos

por analogía con los puntos espaciales. Aquiles podrá alcanzar a la tortuga.

Toda la dificultad según Bergson consiste en haber aplicado al tiempo y al

movimiento los conceptos de ser y de cosa, en vez de aplicarles los conceptos de

fluencia y de acto.”

José Ferrater Mora. Diccionario de Filosofía. Sudamericana. 1970.

“Durante la Edad Media preocupó a los filósofos el problema teológico del

tiempo en relación con la eternidad (v. también DURACIÓN e INFINITO).

41
Destacaremos el problema que planteó la realidad propia del “antes” y el

“después”. Para Duns Escoto lo “material” del tiempo, es decir, el movimiento,

se halla fuera del alma, pero lo “formal” del tiempo, esto es la medida del

movimiento, proviene del alma.

En la Época Moderna siguieron discutiéndose los problemas teológicos, físicos

y psicológicos relativos al tiempo…”

[Link] Diccionario de filosofía abreviado Sudamericana 1970

“El existía entonces en la forma del ser Purusha y de Kala. Purusha (el Espíritu),

es la primera forma del Ser Supremo; luego procedieron otras dos formas, lo

discreto y lo indiscreto, Kala (el tiempo), fue el último en aparecer. Estos cuatro

–Pradhana (materia bruta o primaria), Purusha (espíritu), Vyakta (sustancia

visible), y Kala (tiempo) – son en las debidas proporciones, las causas de los

fenómenos de la creación, preservación y destrucción.”

[Link] Mitología hindú Edicomunicación 1998

“A la cabeza de la cosmogonía aparece un principio nuevo, más abstracto, “el

Tiempo que nunca envejece” y sólo después de él están el Caos y el Éter. La

idea del Tiempo como origen de todas las cosas aparece también en Ferécides, a

quien se sitúa comúnmente entre los filósofos, aunque su filosofía sea mítica y

42
mística en alto grado. Al comienzo pone a Zeus (da al nombre una forma

insólita para que signifique “lo que vive”), al Tiempo y a la Terrestre {Ctonia}.

Luego, en la cosmogonía órfica, el Tiempo formó un huevo de plata en el divino

Éter. En los demás mitos griegos lo único de este tipo que encontramos es que

ciertos personajes mitológicos nacen de un huevo; pero la creación del mundo a

partir de un huevo aparece en las cosmogonías de tantos pueblos que no cabe

dudar ni un momento de su origen primitivo. Del huevo procedía el primer

dios, Fanes, el creador del mundo. En Aristófanes se lo llama Eros; en otras

partes lleva también el curioso nombre de Erecapeo. Los órficos alababan a

Zeus como comienzo, medio y fin, pero Zeus adquirió su grandeza al devorar a

Erecapeo, tal como devoró a Metis. Pretendía su lugar como conductor, pero

pertenecía a una generación de divinidades más recientes. De modo que se

utilizó el antiguo tema del cuento popular, y Zeus incorporó en si mismo al

creador del mundo. Todo esto no es sino una evolución posterior de temas

cosmogónicos antiguos y bien conocidos; el único rasgo original es el hecho de

que se convierta al Tiempo en el primer principio. No estoy en condiciones de

decidir si esa idea tuvo su origen entre los persas, como sostienen algunos.

Martín Persson Nilsson. Historia de la Religión Griega. Eudeba. 1961.

“En el ejemplo que allí analicé en detalle puse sobre todo de relieve la

particularidad de la relación temporal entre el recuerdo encubridor y el

contenido por él encubierto. Es esta: el contenido del recuerdo encubridor

43
pertenecía en ese caso a uno de los primeros años de la infancia, mientras que

las vivencias de lo pensado que él subrogaba en la memoria, y que habían

permanecido casi inconcientes, correspondían a años posteriores de esa

persona. Denominé atrasador o retrocedente a este tipo de desplazamiento.

Acaso con mayor frecuencia se tropieza con la relación contrapuesta, a saber: se

consolida en la memoria como recuerdo encubridor una impresión indiferente

reciente, que sólo debe ese privilegio a su enlace con una vivencia anterior, cuya

reproducción directa es estorbada por unas resistencias. Estos serían recuerdos

encubridores adelantadores o avanzados. Lo esencial que la memoria cuida se

sitúa aquí, en el orden del tiempo, detrás del recuerdo encubridor. Por último,

aún un tercer caso posible: que el recuerdo encubridor no se enlace con la

impresión encubierta sólo por su contenido, sino también por su contigüidad en

el tiempo; este sería el recuerdo encubridor simultáneo o contiguo.”

Sigmund Freud obras completas VI Amorrortu editores 1976

“El tiempo medido y pagado debe ser también un tiempo sin impureza ni

defecto, un tiempo de buena calidad, a lo largo de todo el cual permanezca el

cuerpo aplicado a su ejercicio. La exactitud y la aplicación son, junto con la

regularidad, las virtudes fundamentales del tiempo disciplinario.”

Michel Foucault vigilar y castigar Siglo XXI 1976

44
“Heidegger califica esta definición nietzcheana como incomprensible,

sorprendente y arbitraria. La relación entre la venganza y el tiempo, y en

especial un modo del tiempo, su “fue”, interpela a Heidegger. El tiempo

siempre se va no viene a quedarse sino para irse. El tiempo es pasajero.

Venganza es contravoluntad de la voluntad contra el tiempo, y ahora se aclara:

contra el pasar y su carácter pasajero. La voluntad no puede hacer nada contra

el tiempo, el querer de la voluntad choca continuamente. ¿Cómo puede

permanecer el pasar? Solamente si en vez de irse regresa siempre en lo mismo.

Surge así el eterno retorno de lo mismo como la teoría liberadora del espíritu de

venganza.”

Tomás Abraham Tensiones filosóficas sudamericana 2001

“El hemisferio izquierdo analiza en el tiempo, mientras que el hemisferio

derecho sintetiza en el espacio.”

Jerre Levy Hemisphere function of the Human Brain. John Wiley & Sons. New

York 1974

“Cuando la conciencia está activa y bien ordenada, las horas parecen pasar en

minutos, y de vez en cuando unos pocos segundos se alargan en lo que parece

ser la infinidad. El reloj ya no sirve como análogo eficaz de la calidad temporal

de la experiencia.”

45
M. Csikszentmihalyi. Optimal Experience: Psychological Studies of Flow in

Consciousness. Cambridge. Cambridge University Press 1988

“El tiempo “errático” es de incertidumbre; el presente domina al futuro y al

pasado, y corresponde a movimientos sociales y clases en formación. El tiempo

“cíclico” es propio de la sociedad arcaica y de otras en las que prevalecen las

creencias místicas y mágicas, y en las que pasado, presente y futuro son

intercambiables. El tiempo “retardado” es el futuro que se demora y se vuelve

presente tan tarde que se cristaliza, siendo propio del feudalismo, de las

profesiones y de los símbolos comunitarios. El tiempo “alternante” alude a

grupos empresarios concentrados y a épocas de transición en el capitalismo,

haciendo que el pasado y el futuro compitan en el presente aportando

discontinuidad. El tiempo “precipitado”, se anticipa a sí mismo y expresa los

cambios triunfantes del capitalismo competitivo y de la especulación. El tiempo

“explosivo” logra que el pasado y el presente se disuelvan en un futuro

trascendente, como en el caso de revoluciones y cambios radicales.”

Ariel Colombo El futuro actual

“A lo que es o está en el tiempo y es así determinado por el tiempo, se lo

llama lo temporal. Cuando un hombre muere y es arrebatado de las cosas de

46
este mundo, decimos: se ha cumplido su tiempo. Lo temporal quiere decir lo

pasajero, lo que pasa o perece con el curso del tiempo. Nuestra lengua dice con

aún mayor precisión: lo que pasa con el tiempo. Porque el tiempo mismo pasa.

Y sin embargo, mientras pasa constantemente, permanece como tiempo.

Permanecer quiere decir: no desaparecer y, por tanto, estar presente. De este

modo resulta el tiempo determinado por un ser. ¿Cómo entonces debe seguir el

ser estando determinado por el tiempo? Desde la constancia del pasar del

tiempo, habla el ser. Y, sin embargo, en ningún lugar encontramos al tiempo

como ente alguno igual que una cosa real y concreta.

El ser no es ninguna cosa real y concreta, y por tanto nada temporal, mas

es, empero, determinado como presencia por el tiempo.

El tiempo no es ninguna cosa real y concreta, y por tanto nada ente, pero

permanece constante en su pasar, sin ser él mismo algo temporal como lo ente

en el tiempo.

Ser y tiempo se determinan recíprocamente, pero de una manera tal que

ni aquél -el ser- se deja apelar como algo temporal ni éste -el tiempo- se deja

apelar como ente. Al cavilar sobre todo esto, nos sorprendemos vagando

erráticamente entre enunciados contradictorios.”

Martin Heidegger

“Resumiendo podríamos decir: el tiempo es equiparable al ser-ahí. El ser-ahí es

lo respectivamente mío, que puede presentar la modalidad del respectivo ser

47
futuro en la anticipación del seguro, pero indeterminado haber sido. El ser-ahí

siempre se encuentra en un modo de su posible ser temporal. El ser-ahí es el

tiempo, el tiempo es temporal. El ser-ahí no es el tiempo, sino la temporalidad.

Por ello, la afirmación fundamental de que el tiempo es temporal es la

definición más propia, sin constituir ninguna tautología, pues el ser de la

temporalidad significa una realidad desigual. El ser-ahí es su haber sido, es su

posibilidad en el encaminarse a este pasado. En ese encaminarse soy

propiamente el tiempo, tengo tiempo. En tanto el tiempo es en cada caso mío,

existen muchos tiempos. El tiempo carece de sentido; el tiempo es temporal.

Si el tiempo se comprende en la forma expuesta, entonces se esclarece

debidamente aquella afirmación tradicional sobre el tiempo que dice: el tiempo

es el genuino principium individuationis. Esto se entiende generalmente como

una sucesión irreversible, como tiempo del presente y tiempo de la naturaleza.

¿Pero hasta qué punto es el tiempo, en cuanto propio, el principio de

individuación, o sea, aquello a partir de lo cual el ser-ahí está en lo

respectivamente suyo? El ser-ahí, que vive en el modo del término medio, se

hace él mismo en el ser futuro de la anticipación. En dicha anticipación el ser-

ahí se manifiesta como la única vez en su destino único en la posibilidad de un

pasado peculiarmente suyo. Esta individuación tiene la peculiaridad de que no

permite alcanzar una individuación como formación fantástica de existencias

excepcionales; derriba todo dárselas de algo. Individualiza de tal manera que

nivela a todos. En relación con la muerte cada uno es conducido al "cómo" que

cada cual puede ser en igual medida, a una posibilidad respecto de la cual

nadie goza de preeminencia, al "cómo" en el que todo "qué" se pulveriza.

48
Para terminar intentemos volver a la historicidad y la posibilidad.

Aristóteles solía resaltar en sus escritos que lo más importante es la recta

"paideia", la seguridad originaria en una cosa, la que nace de la familiaridad con

la cosa misma, la seguridad del manejo adecuado de la cosa. Para corresponder

al carácter ontológico del tema aquí tratado, tenemos que hablar temporalmente

del tiempo. Queremos repetir temporalmente la cuestión de qué es el tiempo. El

tiempo es el "cómo". Si seguimos indagando qué es el tiempo, hemos de evitar

quedar prendidos prematuramente de una respuesta (al estilo: el tiempo es esto

o aquello), lo cual implicaría siempre un "qué".

No miremos la respuesta, sino repitamos la pregunta. ¿Qué sucedió con

la pregunta? Se ha transformado. La cuestión de ¿qué es el tiempo?, se ha

convertido en la pregunta: ¿Quién es el tiempo? Más en concreto: ¿Somos

nosotros mismos el tiempo? Y con mayor precisión todavía: ¿Soy yo mi tiempo?

Esta formulación es la que más se acerca a él. Y si comprendo debidamente la

pregunta, con ello todo adquiere un todo de seriedad. Por tanto, ese tipo de

pregunta es la forma adecuada de acceso al tiempo y de comportamiento con él,

con el tiempo como el que es en cada caso el mío. Desde un enfoque así

planteado, el ser-ahí sería el blanco del preguntar.”

Gilles Deleuze

“Con respecto al concepto de tiempo, creemos pertinente analizarlo en dos

dimensiones complementarias y que no pueden ser excluidas. En primer lugar,

haremos una reflexión acerca de la relación que el hombre ha venido teniendo

49
con el tiempo y el espacio a lo largo de la historia hasta el presente, en tanto

tiempo y espacio universal y único. En este punto abordaremos el concepto de

tiempo sólo desde una perspectiva genérica, poniendo acento en el pasaje de lo

universal --y el estallido de éste-- a lo particular, con sus implicancias sociales.

Pero este análisis quedaría incompleto si no incorporáramos la segunda

dimensión que implica que, a pesar de que hasta el presente podíamos hablar

de un tiempo universal, se hace esencial distinguir entre distintas formas en que

la sociedad lo ha venido concibiendo y organizando. Son muy distintas las

formas de organización social en torno a un concepto de tiempo cíclico, a un

tiempo lineal teológico, o a un tiempo lineal antropocéntrico. Nuestra intención, al

desarrollar la segunda dimensión, es reflexionar acerca de si la tecnología

Internet pone en cuestión la concepción moderna --que viene del mismo

Iluminismo-- de tiempo lineal antropocéntrico. Si ese es el caso, observar qué

nueva configuración adopta dicho concepto en el presente. La temática de este

apartado constituye un elemento central que nos permitirá retomar la

problemática de lo público y lo privado a partir de la incorporación de Internet

a importantes segmentos de la población.”

Internet, una tecnología tardía de la Posmodernidad

“El tratamiento del tiempo es una de las características más complejas de la

novela, debido a que hallamos al menos tres tiempos distintos principales

que se corresponden con los narradores abuelo, nieto y tía Xenia. Estos

50
tiempos están sometidos a la mezcla de secuencias que hemos explicado

más arriba, con lo que Gustavo Arango consigue un collage literario en que

presente, pasado y futuro influyen entre sí, en un continuo flash back,

permitiendo la coexistencia narrativa de estos tres personajes que pocas

veces comparten espacio y tiempo, para que el lector perciba en un mismo

capítulo las tres dimensiones cronológicas. El tiempo del abuelo se escinde,

cuando pasa de ser un “monstruo” (para el nieto niño) hasta desarrollarse y

dispersarse en las historias recogidas en sus cuadernos. El tiempo del nieto

pasa de ser la “mirada” infantil (para el abuelo moribundo) hasta

convertirse en otra mirada adulta que lee los cuadernos. El tiempo de la tía

Xenia es el tiempo del recuerdo, el enlace entre abuelo y nieto. No podemos

hablar de años, meses, días..., sino de la intensidad del tiempo que dura

una vida, que puede sobrepasar a la propia muerte cuando el nieto y la tía

Xenia leen los cuadernos.

Por otra parte, los cuentos independientes (como el de Stanford, el del

marino que buscaba los diamantes o el del malhadado) presentan su propia

estructura temporal menos compleja, porque está sometida a las exigencias

del cuento tradicional.

Como consideraciones temporales extraliterarias quedan el tiempo de la

escritura y el tiempo de la lectura. Sobre el primero opino que lo más

complicado para el autor ha sido la estructuración de los capítulos y la

distribución de las secuencias para unificar un texto en apariencia disperso.

El tiempo del lector es variable, pero esta novela es un texto existencial o

existencialista, que obliga a reconstruir la personalidad angustiada del

51
abuelo y se aleja de otros moldes narrativos en que el autor deja todo

explicado al lector. El lector de La risa del muerto entra en el laberinto del

conocimiento del abuelo, que le lleva al laberinto del propio conocimiento.”

Erasmo Hernández González La literatura como refugio en La risa del

muerto, del colombiano Gustavo Arango

“A medida que una ciudad crece, el valor del tiempo de sus habitantes se

acrecienta con el continuo aumento de los salarios y el alza del costo de

vida, de modo que el hecho de economizar tiempo se hace más urgente, y la

vida se vuelve más apurada y a la vez más hostil.”

Irving Hoch City effects, trends and policies Science 193 1976

“Para la mayoría de los occidentales, la falta de actividad evidente indica

que nada está ocurriendo. Sin embargo, mucha gente alrededor del mundo

sabe que el hecho de que la vida se muestre quieta en la superficie no

significa ausencia de cambio. Los períodos de inactividad se consideran

precursores necesarios de cualquier acción significativa. Por ejemplo, se

dice que los chinos son maestros de la espera del momento apropiado.

Sostienen que la espera misma es lo que crea ese momento. ¿Cuánto tiempo

dura esa espera? Tanto como sea necesario. Acortar en forma artificial el

estado de incubación sería tan absurdo como querer escatimar gastos al

52
construir los cimientos de un edificio. Hellmut Callis señaló que “la espera

de medio siglo no es demasiado de acuerdo con el concepto de tiempo de

los chinos”, un cálculo que muchos sabios asiáticos consideran

conservador. Es obvio que la ausencia de actividad en la superficie no tiene

el mismo significado en todas las culturas, como tampoco indica siempre

que el tiempo pase con lentitud.”

Robert Levine Una geografía del tiempo Siglo XXI editores 2006

“El tiempo es un estiramiento de fibras nerviosas, aparentemente continuo

de lejos pero inconexo de cerca, con aberturas microscópicas entre las

fibras. La actividad nerviosa fluye a través de un segmento de tiempo, se

detiene en forma abrupta, hace una pausa, salta a través de un vacío y

continúa en el siguiente segmento.”

Alan Lightman. Los sueños de Einstein

“En el mundo de los Incas, Mayas y Aztecas, el tiempo no es concebido

proceder linealmente como en nuestras culturas, sino circularmente, como se

evidencia en las creaciones y destrucciones sucesivas, que se narran justamente

como eventos cíclicos, tanto en Perú como en Mesoamérica.

El concepto de tiempo entre los Mayas y los Mesoamericanos era tangible: algo

concreto que se manifestaba ya sea en la proyección del tiempo sobre el espacio

(es decir en los lugares de observación, para establecer los movimientos del sol

y corregir el calendario), ya sea en la división del calendario ritual

53
mesoamericano de 260 días que coincidía con los cuatro puntos cardinales que

al mismo tiempo lo regían, uno a la vez, en la sucesión Este, Norte, Oeste y Sur.

Además, es importante subrayar que el tiempo era considerado llevado

directamente por los dioses, como una especie de estafeta en que el tiempo

mismo era el concreto testimonio. (Laurencich- Minelli 1999a; 1999b).

Para los Incas, el tiempo coincide con el espacio, como lo expresa ya

inicialmente el vocablo quechua pacha que significa tiempo y espacio

contemporáneamente. Esta sinonimia entre tiempo y espacio indica que el

primero era considerado concretamente y proyectado sobre el espacio

geográfico. El tiempo en efecto, era a tal punto considerado una unidad con el

espacio humanizado, que los ceques, aquellas líneas que partían del centro del

mundo inca, la ciudad del Cuzco, permitían individuar no sólo grupos sociales

y las 328 huacas que marcan el calendario ritual de 328 días de los Incas, sino

que algunos de ellos codificaban también las observaciones astronómicas,

indicando el punto de algunos momentos significativos del sol y de la luna

(Zuidema 1990: 73; 1995). Tiempo que se consideraba proceder circularmente, y

entre los Incas hacia atrás, como lo indica el término quechua ñawpa pacha=

tiempo pasado, que significa también tiempo/espacio adelante”.

Laura Laurencich-Minelli Espéculo. Revista de Estudios Literarios

54
“El tiempo solo tiene una realidad: la del instante. Ahora bien, el tiempo no es

otra cosa que un orden. Y todo orden es tiempo. El orden de las ambivalencias

en el instante es por lo tanto un tiempo.

Es precisamente ese tiempo vertical que el poeta descubre cuando niega el

tiempo horizontal, es decir, el devenir de los otros, el devenir de la vida, el

devenir del mundo. He aquí pues los tres órdenes de experiencias sucesivas

que deben liberar al ser encadenado en el tiempo horizontal:

1) habituarse a no referir su tiempo propio al tiempo de los otros –romper

los marcos sociales de la duración;

2) habituarse a no referir su tiempo propio al tiempo de las cosas –romper

los cuadros fenoménicos de la duración;

3) habituarse –duro ejercicio- a no referir su propio tiempo al tiempo de la

vida –no saber ya más si el corazón late, si la alegría llega- romper los

marcos vitales de la duración.

Solamente entonces se alcanza la referencia autosincrónica, en el centro de sí

mismo, sin vida periférica. De pronto toda la horizontalidad chata se borra.

El tiempo no corre más. Brota.”

Gastón Bachelard. Revista Messages Nº 2. 1939.

“Esta flexibilidad de la traslación en el espacio, en función del tiempo, no

significa la aceleración del tiempo, sino la mayor rapidez de los movimientos,

55
cuya velocidad es cuantificada con mediciones temporales, que en tanto

instrumento de medida debe ser uniforme. Sin embargo, según la física

relativista, el tiempo de los relojes depende de las velocidades de su

desplazamiento, a lo que se puede objetar que esa dependencia afecta el ritmo

de los relojes y con ello su medición del tiempo, sin que esto implique el tiempo

mismo, puesto que los procesos rítmicos del reloj ocurren en el tiempo, pero no

conjuntamente con él. Las medidas temporales son en definitiva medidas de

movimientos, que se toman como patrones para medir otros movimientos, y

tantos unos como otros suponen el tiempo, concebido como fluyente, sin que de

su fluir se pueda determinar su velocidad, porque nos remitiría a otro tiempo,

con respecto al cual transcurriera su fluencia.

No significa esto que las medidas del reloj no sean medidas temporales, pero es

un error identificar un minuto del reloj con un minuto del flujo del tiempo: un

minuto es solo una cantidad determinada de ritmos básicos, que ocurren

sucesivamente en el tiempo, pero esos ritmos no son obviamente del tiempo.

Los ritmos del reloj deben ser uniformes, para contar con una medida invariable

del tiempo; si se aceleran o se retardan, no es por la influencia de lo medido, el

tiempo, sino por agentes físicos, lo cual no es el tiempo. De la misma manera,

confundir un metro físico con un supuesto metro inscripto en el espacio,

considerando además que las variaciones del primero son causadas por

variaciones del segundo, es razonar con escasa pulcritud.”

Eduardo Antonietta. Asimetría temporal de los eventos y dirección del tiempo.

Anuario de filosofía. Universidad Nacional de Tucumán. 1982

56
“La medición del tiempo lleva a cabo un pronunciado hacer público el tiempo,

de tal suerte que únicamente por este camino se llega a tener noción de aquello

que llamamos comúnmente “El tiempo”. En el “curarse de” se adjudica a cada

cosa “su tiempo”. La cosa lo “tiene” y solo puede “tenerlo”, como todo ente

intramundano, por ser “en el tiempo”. El tiempo “dentro del cual” hacen frente

los entes intramundanos es el que conocemos como el tiempo mundano. Este

tiene, en razón de la constitución horizontal –estática de la temporalidad a la

que pertenece, la misma trascendencia que el mundo. Con el “estado de

abierto” del mundo es hecho público el tiempo mundano, de tal suerte que todo

ser cabe los entes intramundanos “curándose de” temporalmente comprende

con el “ver en torno” estos entes como haciendo frente “en el tiempo”.

El tiempo “en que” se mueve y reposa lo “ante los ojos” no es “objetivo”, si con

éste término se mienta el “ser ante los ojos en sí” de los entes que hacen frente

dentro del mundo. Pero tampoco es el tiempo “subjetivo”, si por este término

comprendemos el “ser ante los ojos” y venir a estar delante en un “sujeto”.

El tiempo mundano es mas “objetivo” que todo posible objeto, porque, como

condición de posibilidad de los entes intramundanos, resulta “objetivado”

horizontal-extáticamente en cada caso ya con el “estado de abierto” del

mundo. El tiempo mundano es, por ende y contra la opinión de Kant, algo que

se encuentra delante en lo físico tan inmediatamente como en lo psíquico, ya no

allí únicamente por el intermedio de esto último. Inmediatamente se muestra

“el tiempo” justo en el cielo, es decir, allí donde uno lo encuentra delante en el

natural regirse por él, hasta el punto de identificarse “el tiempo” con el cielo.”

57
Martín Heidegger. El ser y el tiempo. F.C.E. 1951.

“Por el contrario, en la conciencia está el todo, pero no concebido, con

anterioridad a los momentos. El Tiempo es el concepto mismo que es allí y se

representa a la conciencia como intuición vacía; de ahí que el espíritu se

manifieste necesariamente en el tiempo y se manifiesta en el tiempo mientras no

capta su concepto puro, es decir, mientras no ha acabado con el tiempo. El

tiempo es el sí mismo puro externo intuido, no captado por el sí mismo, el

concepto solamente intuido; al captarse a sí mismo, el concepto supera su forma

de tiempo, concibe lo intuido y es intuición concebida y concipiente. El tiempo

se manifiesta, por tanto, como el destino y la necesidad del espíritu aún no

acabado dentro de sí mismo…”

G.W.F. Hegel. Fenomenología del espíritu. F.C.E. 1966.

“El que con el tiempo aumente el desorden o la entropía es un ejemplo de lo

que se llama una flecha del tiempo, algo que distingue el pasado del futuro

dando una dirección al tiempo. Hay al menos tres flechas del tiempo diferentes.

Primeramente, está la flecha termodinámica, que es la dirección del tiempo en

la que el desorden o la entropía aumentan. Luego está la flecha psicológica; esta

es la dirección en la que nosotros sentimos que pasa el tiempo, la dirección en la

que recordamos el pasado pero no el futuro. Finalmente, está la flecha

58
cosmológica. Esta es la dirección del tiempo en la que el universo está

expandiéndose en vez de contrayéndose.”

Stephen W. Hawking Historia del Tiempo. Crítica 1988

“Una vez mas, la “síntesis” del Tiempo es una síntesis de transición, es el

movimiento de una vida que se despliega, y no hay otra manera de efectuarla

que vivir esta vida, no hay un lugar del tiempo, es el tiempo el que se lleva y se

lanza nuevamente a sí mismo. El tiempo como impulso indiviso y como

transición es el único que puede hacer posible al tiempo como multiplicidad

sucesiva, y lo que nosotros ponemos en el origen de la intratemporalidad es un

tiempo constituyente. Cuando describíamos hace un instante el recubrimiento

del tiempo por sí mismo, solamente lográbamos tratar el futuro como pasado a

base de añadir “un pasado por venir”, y el pasado como un futuro a base de

añadir “un futuro ya acaecido”; eso es, en el momento de nivelar el tiempo se

imponía afirmar nuevamente la originalidad de cada perspectiva y fundar esta

semieternidad en el acontecimiento. Lo que en el tiempo no pasa, es el paso del

tiempo. El tiempo se recomienza: ayer, hoy, mañana, este ritmo cíclico, esta

forma constante muy bien puede darnos la ilusión de poseerlo de una vez todo

entero, como el chorro de agua nos da un sentimiento de eternidad. Pero la

generalidad del tiempo no es más que un atributo secundario del mismo, y no

da del mismo más que una visión inauténtica, puesto que no podemos ni

siquiera concebir un ciclo sin distinguir temporalmente el punto de llegada y el

59
punto de partida. El sentimiento de eternidad es hipócrita, la eternidad se nutre

del tiempo. El chorro de agua solamente sigue siendo el mismo por el impulso

continuo del agua. La eternidad es el tiempo del sueño y el sueño remite al

estado de vigilia, del que toma prestadas todas sus estructuras.”

M. Merleau Ponty Fenomenología de la percepción Península 1975

“Por cierto, al hablar de un análisis de la conciencia temporal, del carácter

temporal de los objetos de la percepción, del recuerdo, de la expectativa, podría

parecer que ya supusiésemos el transcurso temporal objetivo y que luego no

estudiásemos sino las condiciones subjetivas de la posibilidad de una intuición

del tiempo y de un conocimiento propiamente tal del tiempo. Pero lo que

nosotros aceptamos no es la existencia de un tiempo mundano, la existencia de

una duración cósica y cosas por el estilo, sino el tiempo fenomenal, la duración

fenomenal en cuanto tal. Estos son datos absolutos y sería absurdo dudar de

ellos. Por cierto suponemos luego un tiempo que es, pero este tiempo no es el

del mundo empírico, sino el tiempo inmanente del transcurso de la conciencia.

Pues el hecho de que la conciencia de un acontecimiento acústico, de una

melodía que estoy oyendo, acusa una sucesión, para este hecho tenemos una

evidencia que despoja de sentido a cualquier duda o negación.”

E. Husserl Fenomenología de la conciencia del tiempo inmanente Editorial

Nova 1959

60
“Lo mismo que no nos es posible pensar objetos espaciales fuera del espacio y

objetos temporales fuera del tiempo, así no podemos pensar ningún objeto

fuera de la posibilidad de su conexión con otros.”

L. Wittgenstein Tractatus logico-philosophicus Alianza universidad 1973

“El sentido del existir humano es la temporalidad.”

M. Heidegger Sein und zeit

“Tan solo con el Ahora, considerado opaco, comienza la experiencia del tiempo.

Y ésta no se despliega como temporal sino con la experiencia que Plotino

llamaba Diastasis y Agustín Distentio del alma, y que consiste en la escisión,

que es la distancia por la que cada nuevo presente, al sobrevenir, aleja de sí el

presente reciente, el cual, a su vez, se hunde en el pasado, aunque permanezca

retenido por el nuevo presente, que de él se distingue. Sin esta Diastasis, esta

Distensión del alma, lo temporal no sería vivido. Pues nada sería anterior,

posterior, o simultáneo a la nada. A decir verdad, nada llegaría.”

Paul Ricoeur El tiempo y las filosofías Unesco 1979

61
“Para el ser humano, el presente no dura más de tres segundos, plazo máximo

en que es capaz de captar impresiones sucesivas como un conjunto coherente y

fundirlas en una sola unidad de contenido consciente, según la científica

Margret Schleidt.

Schleidt llegó a esa conclusión a partir de análisis llevados a cabo con hombres

de diversos ámbitos culturales, como europeos, indios, bosquimanos del

desierto de Kalahari y tribus de la Melanesia, amén de la evaluación de

numeroso material fílmico.

En sus manifestaciones cotidianas, como dar la mano, mover la cabeza o saltar,

el hombre se mueve en compases de tres segundos, señaló la científica de la

Sociedad de Investigación de Etología Humana, del Instituto Max Planck de

Munich.

Ese mismo compás lo mantiene hasta en actividades tan macabras como lo es el

lanzamiento de granadas de mano, “Puesto que incluso sus actos más

inhumanos los lleva a cabo el hombre al compás humanísimo”, destacó la

investigadora.

Schleidt confirmó también una observación hecha hace una década ya por el

catedrático de fisiología de Munich Ernst Poeppel, según la cual el hombre

habla o recita también a intervalos de tres segundos.

Aunque se desconozcan todavía origen y significado de esa constante temporal

universal, los expertos del instituto alemán sospechan que están relacionados

con la capacidad de habla del hombre, de una especie de “arcaico impulso

juguetón”.

62
Comprobado ha quedado, en todo caso, que para el hombre el tiempo no fluye

uniformemente, sino paso a paso en fases de tres segundos, concluyó Schleidt.”

Conciencia Planetaria nº 10 “El presente solo dura 3 segundos” 1992

“Sentido del Tiempo. Término amplio que denota la capacidad de percibir la

duración, el orden de aparición y, en general, el aspecto o cualidad temporal de

la experiencia ([Link]. a la capacidad genérica, reservando la expresión

percepción del tiempo para actos específicos), INGL. time sense; FR. sens du

temps; AL. Zeitsinn.”

H. C. Warren Diccionario de psicología Fondo de cultura económica 1948

“Mientras tanto, volviendo a la teoría absoluta, vamos a suponer que el tiempo

nos es conocido independientemente de toda clase de acontecimientos en el

tiempo. Lo que sucede en el tiempo ocupa tiempo. Esta relación de los

acontecimientos con el tiempo ocupado, es decir, esta relación de ocupación, es

una relación fundamental de la naturaleza con el tiempo. De este modo, la

teoría exige que seamos conscientes de dos relaciones fundamentales, la

relación ordenadora del tiempo que se da entre los instantes, y la relación de

ocupación del tiempo que se da entre los instantes del tiempo y los estados de

la naturaleza que tienen lugar en esos instantes.”

63
Alfred N. Whitehead El concepto de naturaleza Gredos 1968

“De forma que nuestras reflexiones futuras no sólo deberán poner en

entredicho el fenómeno de la temporalidad en el interior de una obra particular

(o de una serie de obras), sino también el fenómeno de conjunto que hace

posible las diversas estrategias de reconsideración del tiempo intertextual. Así,

nuestro concepto de temporalidad se amplía del tiempo enunciado y del tiempo

de la enunciación al tiempo psicológico del consumidor y al tiempo histórico,

esto es, al tiempo de la cultura.”

Umberto Eco de los espejos y otros ensayos Lumen 1988

“La física NO consigue explicar la relación entre el tiempo físico y el tiempo

psicológico (el tiempo de los relojes y el tiempo de la conciencia). Tales tiempos

parecen tener vínculos que los unen, pero poseen propiedades diferentes, y a

veces hasta contrarias. De entrada, sus estructuras difieren: el tiempo físico

transcurre idéntico a sí mismo, el subjetivo en cambio sucede con ritmos

diferentes y con discontinuidades. El tiempo físico (concentrado siempre en el

presente), separa el infinito del pasado del infinito del futuro, mientras que el

psicológico mezcla dentro del presente un poco de pasado reciente y un poco

de futuro próximo. En el tiempo físico, los instantes sucesivos nunca existen

juntos; el psicológico elabora dentro del presente una especie de coexistencia

64
entre el pasado inmediato y el futuro inminente. El psicológico une lo que el

físico separa continuamente, conserva lo que el físico se lleva, incluye lo que el

físico excluye, manteniendo lo que el otro elimina.”

E. Klein / M. L. Rey Mundo científico julio 2001

“Para los indios, el tiempo es vertical y no avanza hacia ninguna parte. El

tiempo no puede moverse, pues es también espacio, idea muy difícil de captar

para nosotros. Da al indio una relación con los tres tiempos verbales, diferente

de la nuestra. Nosotros vivimos en un presente muy angosto… El indio vive en

un presente que contiene todo el tiempo que existe. Para los zapotecas, el

pasado no es algo que ha quedado a sus espaldas, sino que está a su

alrededor… El moderno zapoteca se ha aferrado a la actitud general que fue el

meollo de la religión clásica. En lugar de temer al tiempo, lo adora como a don

divino. Como es mortal, hay temor en su actitud hacia el futuro, pero temor en

sentido religioso.

Los antiguos zapotecas creían que el tiempo compartía la mortalidad humana y

que solo la magnanimidad de los dioses podía conservar su existencia.”

Helen Augur. “Zapotec”.

65
“El tiempo es eterno, no veo como puede tener un final. Siempre tiene formas

nuevas, maneras de organización diferentes, pero no sé cómo podría haber un

límite para el tiempo. No sabemos exactamente lo que “es” el tiempo. La

renovación de la ciencia es en gran medida la historia del redescubrimiento del

tiempo. El tiempo es una realidad esencial ligada a la inestabilidad de los

sistemas dinámicos.”

Ilya Prigogine

“La repetición envuelve la anulación de la fluencia del tiempo. La novedad, en

cambio origina el transcurso, el mundo Griego, sensible al influjo de lo cíclico

vio nacer una apreciación lineal del tiempo. Mircea Eliade afirma que la

conciencia histórica está ligada al pensamiento de la progresión del tiempo.”

Margarita Schultz El tiempo y los objetos Univ. De Chile

“Aquí el caballo es un símbolo del tiempo y del universo. La religión mitraica

posee igualmente un extraño dios del tiempo, Aión, llamado también Cronos o

Deus leontocephalus, porque su representación estilizada es una figura

humana con cabeza de león, de pie en actitud rígida, y rodeada por una

serpiente cuya cabeza sobresale desde atrás por encima de la cabeza de león.

Aión tiene una llave en cada mano, sobre su pecho descansa el trueno, en la

espalda se encuentran las cuatro alas de los vientos; en ocasiones ostenta en el

66
cuerpo las constelaciones del zodíaco, y como atributos anexos el gallo e

instrumentos. En el Salterio Carolingio de Utrecht, inspirado en modelos

antiguos, Saeculum-Aión es un hombre desnudo con una serpiente en la mano.

Como lo indican sus nombres (Saeculum y Cronos), esta divinidad simboliza al

tiempo y, cosa curiosa, está formada por imágenes de la libido. El león, el

Zodión del solsticio estival es el símbolo de la Concupiscentia effrenata, de los

apetitos mas violentos (“mi alma ruge cual león hambriento”, dice Mechtild de

Magdeburgo). En el misterio mitraico, la serpiente es con frecuencia el

antagonista del león, lo que corresponde al mito universal de la lucha del sol

con el dragón. En el Libro de los muertos egipcio, Tum es llamado gato porque

en calidad de tal lucha con la serpiente de Apofis. El envolvimiento, como

vimos, equivale al “devoramiento”, a la entrada en el seno materno. El tiempo

es definido, entonces, por la salida y puesta del sol, esto es, mediante la

extinción y remozamiento de la libido, la aurora y el apagarse de la conciencia.

El atributo del Gallo sugiere de nuevo la idea de tiempo, y los instrumentos lo

creador del tiempo (Durée créatice de Bergson). Oromazdes (Ahuramazda) y

Ahrimán son engendrados por Zrvanakarana, “la duración infinita”. Por lo

tanto, el tiempo, esa cosa vacía y meramente formal, se expresa en el misterio

mediante las transformaciones de la fuerza creadora, de la libido, de acuerdo

con el hecho físico de que es idéntico al curso del proceso energético. Macrobio

(I, 20, 15) dice: el Tiempo presente es representado por una cabeza de león,

porque este animal es fuerte y fogoso.”

C. G. Jung Símbolos de transformación Paidós 1962

67
“Hasta en la memoria el tiempo es, pues, solidario de la causalidad: es la

estructura de nuestra propia historia, pero en la medida en que la construimos

y la reconstruimos.”

Jean Piaget El desarrollo de la noción de tiempo en el niño

“El tiempo en el pensamiento musulmán se dice de muchas maneras: Dahr,

cuyas volutas dan refugio y morada a las cosas y a los seres; tiempo

acumulativo del saber a partir de premisas antiguas; acontecimiento puro del

Mitâq y sus réplicas; tiempo discontinuo del Kalâm que es, según una

expresión de M. Burgelin “la paciencia de Dios”; tiempo continuo y acabado de

la Falsafa; tiempo pleno de la experiencia mística.”

Ahmed Hasnaoui

“Si detrás de la polaridad está la unidad, detrás del tiempo se halla la eternidad.

Una aclaración: entendemos Eternidad en el sentido metafísico de

intemporalidad, no en el que le da la teología cristiana, de un largo, infinito

continuum de tiempo.”

Thorwald Dethlefsen La enfermedad como camino Plaza y Janés 1990

68
“Somos incluso prisioneros de nuestra propia idea del tiempo. Nuestra cultura,

por ejemplo, es “monocrónica”, cada cosa a su tiempo; mientras que en otras

muchas culturas que existen en este mundo el tiempo es “policrónico”.

En un tiempo policrónico, las tareas y los acontecimientos empiezan y acaban

de acuerdo con el tiempo natural que tardan en terminarse, más que a tenor de

pautas rígidas preestablecidas.

Para la gente criada en la tradición monocrónica del norte de Europa, el

tiempo es lineal y segmentado, como una carretera o una cinta que se

extiende hacia delante en el futuro y hacia atrás en el pasado. Es también

tangible. Hablan de él como de algo que se puede ahorrar, gastar, perder,

recuperar, acelerar, endentecer, y que puede hasta escurrirse o correr.

Aunque el tiempo monocrónico es algo arbitrario, algo que aprendemos o que

nos es impuesto, tendemos a considerarlo como si estuviera inscrito en el

universo.”

Marilyn Ferguson La conspiración de acuario Troquel

“El tiempo no se deja captar con facilidad ni en el texto ni en la

representación…el tiempo en el teatro es a la vez imagen del tiempo de la

historia, del tiempo psíquico individual y del retorno ceremonia.”

69
Anne Ubersfeld

“Incluso la muerte se sobrehumanizaba de este modo. El dios griego del

tiempo, Cronos, se representaba con un reloj de arena y una guadaña. El reloj

de arena significaba el paso del tiempo, y la guadaña significaba la muerte,

puesto que con el tiempo, los seres humanos eran inevitablemente segados,

como el trigo es segado con la guadaña.”

Isaac Asimov Historias de lo oculto

“tiempo (del lat. tempus).

1M. Duración de las cosas sujetas a mudanza.

2M. Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos,

estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema

Internacional es el segundo.

3.m Parte de una secuencia.

4.m Época durante la cual vive alguien o sucede algo. En tiempo de Trajano.

En tiempo del descubrimiento de América.

5.m Estación ( del año)

6.m Edad ( de tiempo vivido)

7.m Edad ( de una cosa)

70
8.m Oportunidad, ocasión o coyuntura de hacer algo. A su tiempo. Ahora no

es tiempo.…”

Diccionario de la real academia española

“-Prof. Del Re: Quisiera hacer una pregunta muy general. Hice una lista de

preguntas que son: ¿tiempo o devenir? ; ¿tiempo o memoria? ¿tiempo o medida

de algo? ; ¿tiempo o conciencia? ; ¿tiempo o deber hacer? ; ¿tiempo o acceso? No

sé si mi castellano es claro, pero de todos modos, la impresión de alguien que es

un hombre de ciencia más que de filosofía, es que se toma algo relacionado con

el tiempo y se considera como el tiempo; el problema fundamental que es,

eventualmente, la definición, el análisis del tiempo en sí, me parece que esos

filósofos no lo han tratado, claramente la conciencia requiere un desarrollo del

tiempo, requiere un pasado, un futuro, el ser conciente de algo tiene todo eso,

pero eso no significa que el tiempo es conciencia; el deber –el problema ético-

requiere el tiempo. Requiere el tiempo en el sentido de que hay un pasado

definido, hay un futuro, hay un presente en el que uno tiene que hacer una

elección, tomar una decisión y después hay un futuro en el que se realiza lo que

uno ha decidido. Pero, eso no es lo mismo que tiempo. Esto es para dar un

ejemplo de lo quiero decir, pero creo que todas esas identificaciones del tiempo

con algo, son simplemente una filosofía de lo que requiere la dimensión tiempo.

Por lo tanto, quisiera saber qué dicen los filósofos de consideraciones tipo las

que acabo de hacer.

71
-Dr. Albizu: En principio es muy atendible la queja de que al hablar de tiempo,

no se está hablando de tiempo sino –como dice usted de algo relacionado con el

tiempo. En lo que yo traté de exponer hay el reconocimiento del esfuerzo de

algunos filósofos por entrar un poco más en dirección hacia el tiempo,

eliminando el obstáculo que Ud. Apunta: el tiempo como identificación con

algo que sea temporal o esté en el tiempo. Parece que a lo que Ud. apunta es a

algo sutil y complejo. Hay evidentemente una insatisfacción con lo que uno oye,

lee, acerca del tiempo en el más depurado nivel de la reflexión filosófica, y no

digamos ya en niveles menos depurados. No solo porque se escapa a mi posible

conocimiento, en el sentido de Agustín, sino porque todo lenguaje claudica ante

esto. En suma, le podría decir, en primer lugar, que en algunas de estas

exploraciones, he tratado de partir de la idea de que la conciencia puede abarcar

todos los sistemas de significación, como por ejemplo las ciencias, las filosofías.

En última instancia todas ellas remiten, sin embargo, a una zona que se rehúsa

al significado, a una constitucional “in-significancia”, y creo que el concepto

limítrofe con la insignificancia es “tiempo”. Quiero decir que, como significante,

como substantivo de la lengua (tiempo, tempo, “Zeit”), es un significante en

gran medida insignificante. Desde el punto de vista de la articulación

semántica, siempre hay una quiebra interna en el concepto de tiempo. Nada sé

de botánica, pero cuando digo “el árbol que está allá”, “árbol”, tiene cierta

plenitud de significado. Alguien podrá corregirme y decirme, “no es un árbol,

sino un arbusto…”, pero hay un significado. En cambio, cuando venimos a

hablar de tiempo todos tenemos nuestras reflexiones sobre él, nuestras duras

cavilaciones con los textos de los filósofos, pero siempre hay una falta, una “in-

72
significancia”. Es claro, entonces, que devenir, historia, memoria, medida,

conciencia, deber hacer y hacerse, no agotan el tiempo. Si empezamos con

“devenir”, concepto filosófico preciso, no dice lo mismo que “tiempo”. El

propio Hegel marca la diferencia en tanto un aspecto del tiempo es el devenir

intuido.”

Dr. Albizu

“En primer lugar, sólo el hombre, vive el tiempo. Se podría decir que el hombre

es el único animal finito, porque es el único que lo sabe. Los seres vivos por

debajo del hombre viven completamente ajenos al tiempo, les importa un bledo.

Su vida está ligada al tiempo por mediación del instinto; pero se quedan

siempre en el instinto, no alcanzan nunca el tiempo (aunque el tiempo sí les

alcance a ellos). Viven en el tiempo, sometidos a los efectos de la temporalidad,

pero desconociendo esa irremediable caducidad que los habita y los traspasa. El

hombre, en cambio, está hecho de tiempo tanto como de materia y de espíritu.

La duración media previsible de su vida no es para él una circunstancia sino

que forma parte de su definición; con arreglo a ella el hombre organiza su vida.

El hombre se entiende a sí mismo a la luz del hecho de que su vida está medida

en el tiempo; sabe que va a vivir unos ochenta años y de acuerdo con este dato

proyecta su vida. Si la duración media de la vida de la especie humana fuera

doble o triple que la actual, su concepto de la vida y de él mismo variaría

notablemente, quizás sustancialmente. El pasado y el futuro y por eso mismo

73
también el presente –tendrían un sentido muy distinto del que tienen entre

nosotros. ¿Qué nuevo significado cobrarían para ellos esos conceptos que

configuran la vida del hombre: el recuerdo y la nostalgia que tienen que ver con

el pasado, la esperanza y el deseo de renovación que tienen que ver con el

futuro- , etc.?

Esa distinta duración originaría cambios tan fundamentales que, en cierto

sentido, quizás fuera razonable dice Kundra –preguntarse si ellos y nosotros

perteneceríamos a la misma especie.”

Miguel Ángel Marco Cuestiones fundamentales de antropología

“Dirijo sin cesar al ausente el discurso de su ausencia; situación en suma

inaudita; el otro está ausente como referente, presente como alocutor. De esta

distorsión singular, nace una suerte de presente insostenible; estoy atrapado

entre dos tiempos, el tiempo de la referencia y el tiempo de la alocución: has

partido (de ello me quejo), estás ahí (puesto que me dirijo a ti). Sé entonces lo

que es el presente, ese tiempo difícil: un mero fragmento de angustia.”

Roland Barthes fragmentos de un discurso amoroso siglo XXI 1982

“El cuestionamiento que surge a raíz de lo postmoderno es básico y radical. En

su libro Sequel to History: Postmodernism and the Crisis of Representational Time,

74
Elizabeth Ermarth explica que la cultura occidental ha estado regida por la idea

del tiempo histórico según se lo concibe en la filosofía clásica y se promueve en

el Renacimiento y la Reforma. Tal idea concibe al tiempo como una secuencia

lineal de acontecimientos y supone que tales pueden ser representados y

explicados lógicamente en una relación de causa y efecto (1921). Esta idea del

tiempo histórico determina la perspectiva occidental que ha existido desde el

Renacimiento hasta la primera parte del siglo XX. Sin embargo tal punto de

vista está sufriendo una seria revisión y se han puesto en tela de juicio los

conceptos que lo motivan; es decir: la obsesión con el poder y el control, la ética

del ganar, la visión dualista y reduccionista del mundo (bueno/malo,

triunfador/perdedor, maestro/esclavo, etc.), la fe en poder reducir la compleja

realidad a un valor numérico, la concepción lineal y limitadora del tiempo y del

sujeto y el sistema de valores basados en el poder y la acumulación de dinero.

Con el advenimiento de la computadora, el progreso de ciencias como la

termodinámica, la geometría de fracciones, y la mecánica del quantum, se

comienza a cuestionar la naturaleza estable, secuencial y lógica del universo. La

relación causal entre causa y efecto se reexamina a la luz del nuevo

conocimiento científico para concluir que en todo sistema aparecen factores que

crean irregularidades, que estas irregularidades no se pueden anticipar y que

cambian el producto del sistema. A estos factores se les ha llamado turbulencia,

margen de error, o excepción que confirma la regla. Ermarth, considera que

Einstein ha sido fundamental en la revalorización del tiempo. Con Einstein el

tiempo ya no es un absoluto, tanto el tiempo y el espacio son relativos, como

demuestra en su Teoría General de la Relatividad (8). Si el tiempo y el espacio

75
no son constantes, tampoco lo es todo lo que depende de ellos. Esta

relativización de dos elementos básicos de la existencia del ser humano, llevan,

por extensión, a la relativización de todo lo que se considera esencial. Las cosas

pierden su naturaleza dada y estable; el ser humano ya no puede concebirse

como un ser de inteligencia suprema que ordena y controla el mundo natural

porque el mundo natural no tiene reglas estables. Todas las reglas están sujetas

al error, la turbulencia, y la relatividad del momento. Ermarth comenta que la

narrativa postmoderna explora ciertas reformas conceptuales que se han

explorado ya en la física, la filosofía y el arte de nuestro tiempo. La narrativa

postmoderna redefine al tiempo como una función de posición, como una

dimensión de acontecimientos particulares. Además, posición y acontecimiento

son descriptos en términos del lenguaje. Es decir, el lenguaje se une a la

temporalidad y al momento para subvertir la concepción tradicional del la

evolución histórica y el tiempo secuencial. El lenguaje narrativo postmoderno

demuestra la falibilidad del tiempo histórico y lo sustituye con una nueva

construcción temporal que pone énfasis en el lenguaje como aproximación al

significado y no como representación del significado (1112). El discurso

feminista ha demostrado que el lenguaje no es un sistema linguístico que

representa la realidad tal cual es, sino que es una construcción social que refleja

un punto de vista particular, el punto de vista dominante. Correlativamente, el

discurso histórico con su noción absolutista del tiempo y la verdad, refleja sólo

la versión dominante e ignora o escatima el discurso de las minorías.”

76
Gwendolin Díaz Posmodernismo y teoría del caos en Cola de lagartija de Luisa

Valenzuela

“13. El de las novelas es un tiempo construido a partir del tiempo psicológico,

no del cronológico, un tiempo subjetivo al que la artesanía del novelista da

apariencia de objetividad, consiguiendo de este modo que su novela tome

distancia y diferencie del mundo real.

14. Lo importante es saber que en toda novela hay un punto de vista espacial,

otro temporal y otro de nivel de realidad, y que, aunque muchas veces no sea

muy notorio, los tres son esencialmente autónomos, diferentes uno de otro, y

que de la manera como ellos se armonizan y combinan resulta aquella

coherencia interna que es el poder de persuasión de una novela.”

Mario Vargas Llosa Consejos a un joven novelista

"Nuestro largo recorrido por el derecho, la cultura, la economìa y la polìtica nos

ha obligado a hablar por extenso de la ubicación espacial del hombre en la

naturaleza y en la vida social y urbana. Sin embargo, no hemos abordado

todavía aquello que posiblemente es una de las facetas más fascinantes de su

vida, origen de un sinfín de excitantes misterios: el paso del tiempo y nuestra

capacidad de superarlo. No se puede de ninguna manera olvidar la

antropología de la temporalidad, tan rica en implicaciones: el hombre es un ser

77
temporal. Ya en su momento se señaló esa condición, y el carácter biográfico y

cíclico del tiempo vital. En este capítulo vamos a detenemos en estas sugestivas

realidades. De entrada nos detendremos a describir brevemente las

características del tiempo humano y el modo actual de vivirlo. En primer lugar,

conviene insistir en que el hombre puede trascender verdaderamente el tiempo.

En los últimos siglos, autores ya citados, como Nietzsche o Heidegger, han

dado una opinión más bien pesimista al respecto: de un modo u otro han

identificado al hombre con su condición temporal, clausurándole en ella. En

consecuencia, se han visto forzados a dar una contestación más bien fatalista o

nihilista a la pregunta por el sentido de la vida: no podemos saber si hay algo

más allá del tiempo, puesto que no somos verdaderamente capaces de

superarlo. Según ellos, el horizonte temporal de la existencia humana es

infranqueable. Continuando con nuestra inspiración clásica, nosotros hemos

dicho desde el principio que sólo hay tiempo donde hay materia y exclusión de

simultaneidad. Allí donde hay inteligencia, hay simultaneidad, instantaneidad

entre una acción y su fin, por ejemplo cuando suspiramos, o amamos. Según

este planteamiento, lo temporal y lo intemporal conviven juntos en el hombre:

no se oponen, sino que se complementan y le dan su perfil característico. Por

eso, sus actividades espirituales (amar, crear ciencia, arte y cultura, etc.) tienden

a permanecer por encima del tiempo, y hacerse duraderas: incluso el hombre es

feliz en la medida en que supera el tiempo mediante la esperanza, la ilusión y el

amor. En segundo lugar, la manera más humana de superar el tiempo ya ha

sido muchas veces mostrada: el hombre «ve» su vida por adelantado, es capaz

de anticiparse a lo venidero, proponerse metas futuras y ordenar las cosas en

78
relación con fines. Por eso el hombre es un ser futurizo, abierto hacia adelante,

capaz de proyectarse y vivir la propia vida según ese proyecto, en busca de la

felicidad. El sentido del futuro es que contribuya al crecimiento y

perfeccionamiento del hombre, que le haga feliz. Esto es el amor-necesidad:

inclinación a la propia plenitud futura. Así pues, el futuro es el lugar hacia el

que nos dirigimos, con la esperanza de crecer, de ser felices. En relación con

esto es preciso señalar en tercer lugar, muy brevemente, que el tiempo de la

vida humana se compone, no de instantes aislados, sino de momentos sucesivos

y articulados entre sí en una duración que fluye de modo permanente: «El

momento no es una unidad cronológica -no tiene sentido «cuánto» dura un

momento- sino vital, biográfica. El hombre vive momento tras momento -y

éstos no son instantáneos-, y el engarce de unos con otros establece la

continuidad articulada de la trayectoria biográfica».

Ricardo Yepes Stork Fundamentos de antropología, Eunsa, Pamplona 1996

Los aspectos básicos del tiempo humano

”En esta nota tratamos sobre los aspectos que componen la conciencia

del tiempo, que básicamente son de dos tipos: cuantitativos y

cualitativos. Mostramos que estos dos aspectos se inscriben en una

79
noción de "temporalidad" del sujeto, que se expresa como la síntesis

de ambos.

1. Aspectos cuantitativos de la conciencia del tiempo

Los aspectos básicos que definen la conciencia del tiempo son, en nuestra

opinión, de dos tipos: cuantitativos y cualitativos . En lo tocante a los primeros,

la determinación cuantitativa del tiempo se relaciona con la facultad humana

para vincular entre sí secuencias distintas de transformaciones continuas, de las

que una de ellas se toma como "medida" temporal para las otras. Así, llegar a

extraer una noción cuantitativa de "tiempo" a partir de la relación entre diversos

procesos exige añadir a su relación la idea de que uno de ellos pueda

interpretarse como referencia y medida para los demás, lo que supone un

ejercicio de abstracción que dista mucho de ser sencillo e inmediato.

Como proceso de referencia de esta clase, esto es, como "continuo normalizado

de cambio", pueden utilizarse procesos naturales recurrentes, aunque puede

ocurrir que tales procesos resulten poco precisos para los fines marcados, en

80
cuyo caso pueden llegar a establecerse procesos artificiales más exactos como

referencia para otros acontecimientos (Elias, 1997: 56-58). Este es el caso de los

relojes y calendarios. Debemos insistir en que la abstracción mencionada, que

conduce a la adopción de un continuo normalizado y socialmente reconocido

para la determinación cuantitativa del tiempo, como pueda serlo, por ejemplo,

la sucesión de los años del calendario, supone un esfuerzo evolutivo

extraordinario, tanto para el grupo social implicado en esta tarea, como para el

individuo cuyo crecimiento se desarrolla dentro del mismo.

2. La noción de cronología

La ubicación de los acontecimientos dentro de una parametrización temporal

conduce al establecimiento de una cronología. Si bien es cierto que en el ámbito

de la experiencia personal el papel de continuo normalizado para la

determinación cuantitativa del tiempo puede ser desempeñado por la serie de

cambios que configura la propia vida del individuo, debemos tener presente, en

todo caso, la utilización implícita de un continuo de carácter social que subyace

al uso del continuo particular que la vida de cada uno es (Elias, 1997: 58).

Si nos remitimos a la representación bidimensional del campo de presencia del

sujeto (nota 1: Figura 1), señalemos que, al margen de la referencia a una

parametrización de origen social, la línea de los ahoras (línea horizontal),

ligada a sus categorías extensivas (antes / después), no puede considerarse

81
como un continuo normalizado apto para la determinación cuantitativa del

tiempo, la asignación de fechas y el consiguiente establecimiento de una

cronología, ya que dicha línea no posee los caracteres "métricos", o como

diríamos mejor, "cronométricos", requeridos para tal determinación, que deben

ser aportados al implementar sobre ella la referida parametrización temporal.

Así, sólo en relación con un continuo paramétrico bien establecido que

implemente en ella un sistema apropiado de fechas, la línea de los ahoras puede

considerarse como representativa de los aspectos cuantitativos inherentes a la

conciencia del tiempo en el marco de representación del campo de presencia.

3. Aspectos cualitativos de la conciencia del tiempo

Además de los aspectos cuantitativos, el campo de presencia alberga también

aspectos cualitativos, ligados a sus categorías distensivas (pasado / futuro). De

este modo, la conciencia del tiempo en el marco del citado campo incluye

ambas características, tanto la medida como la cualidad, pues dicha conciencia

se refiere a un tiempo cualificado por las categorías pasado y futuro, en el que,

además, por medio de la parametrización de la línea de los ahoras, resulta

posible percibir la duración y elaborar su medida. Por lo tanto, para lograr una

comprensión adecuada de los aspectos cualitativos y cuantitativos de la

conciencia del tiempo deberemos considerarlos dentro del marco de un campo

de presencia "metrizado", en el que tales aspectos se complementen, aportando

así la totalidad de los caracteres que conforman dicha conciencia.

82
4. La combinación de ambos aspectos

Al tener en cuenta cómo se combinan los aspectos cuantitativos y cualitativos

que definen la conciencia del tiempo debemos asumir, en primer lugar, que la

proyección intencional del sujeto dentro del marco temporal de su campo de

presencia no se produce sobre una línea recta ya calibrada, que aquél asumiese

como la imagen del tiempo, extendida de un modo continuo a lo largo de dicho

campo. Una línea tal sólo será el reflejo de una simplificación extrema del

campo de presencia que, contando con la parametrización de la línea de los

ahoras, es imaginado por el sujeto bajo la forma de dicha línea calibrada. La

distensión de este campo muestra, al contrario, una plasticidad ajena al

encasillamiento aritmético y lineal de la parametrización, pues la retención y la

protención (determinaciones particulares del sujeto) esbozan, merced a unos

trazos intencionales, el pasado y el futuro como vertientes distensivas del

campo de presencia, pero no encasillan tales categorías en la rigidez de una

métrica lineal.

El elemento métrico es aportado, como queda dicho, por la parametrización, y

sólo cuando el sujeto se remite, desde la perspectiva de la distensión, a los

acontecimientos que en ella se fechan, es cuando el pasado y el futuro,

implementados por él en tales acontecimientos, quedan revestidos de la citada

rigidez métrica, pues aunque la sucesión cronológica (antes / después) de los

83
acontecimientos se represente dentro del contexto lineal extendido de la

parametrización, siempre es considerada por el sujeto desde la perspectiva de la

distensión temporal (pasado / futuro) inherente a su campo de presencia.

Atendiendo a estas consideraciones y a los aspectos que definen la conciencia

del tiempo en el marco del citado campo, la parametrización de la línea de los

ahoras representa la imagen de una especie de tiempo medible, aunque "sin

cualidad", ajeno a las categorías distensivas pasado y futuro. Al contrario, la

distensión en términos de tales categorías esboza la imagen de una especie de

tiempo dotado de cualidad aunque "sin medida", elaborada únicamente a partir

de las proyecciones intencionales (retención y protención) del sujeto en su

campo de presencia.

Queremos decir con ello que la distensión no ofrece en sí misma los elementos

métricos necesarios para medir cuantitativamente, por ejemplo, la duración o la

espera y, en general, la distancia entre cualesquiera puntos de la línea de los

ahoras. Parece claro, por tanto, que estos elementos "cronométricos" se

ofrecerán asociados a la mencionada parametrización, pues ésta no es otra cosa,

al fin y al cabo, que medida temporal.

5. La "temporalidad" del sujeto

84
La propuesta que planteamos, al respecto, es que la conciencia del tiempo en el

marco del campo de presencia debe ser considerada como una síntesis entre la

distensión (cualitativa) asociada a sus vertientes pasado y futuro, y la

parametrización (cuantitativa) de la línea de los ahoras. Teniendo en cuenta esta

naturaleza de la conciencia del tiempo vamos a considerar bajo la

denominación de temporalidad del sujeto la síntesis mencionada, en la que se

integran tanto el elemento proyectivo y cualitativo ligado a la distensión en

términos de las categorías distensivas del campo de presencia, como el

elemento métrico y cuantitativo asociado a la parametrización temporal de sus

categorías extensivas. Hemos representado la síntesis de la temporalidad del

sujeto en la Figura 1.

6. La temporalidad y el campo de presencia

Los aspectos cualitativos y cuantitativos asociados a la conciencia del tiempo,

que se inscriben en la noción de temporalidad del sujeto, se recogen también en

el marco de su campo de presencia por medio de sus categorías distensivas y

extensivas, respectivamente. Las categorías distensivas (pasado / futuro),

ajenas a la idea de cantidad o medida temporal, constituyen las dos vertientes

del citado campo. Por su parte, las categorías extensivas (antes / después) se

encargan de "extender" el campo de presencia a lo largo de la línea horizontal

(la línea de los ahoras) que se muestra en su representación bidimensional (nota

1: Figura 1). En términos generales, hemos interpretado ya (nota 1: sección 2)

85
que las categorías distensivas son las responsables de la dimensión vertical

(distensión) del campo de presencia, en tanto que las categorías extensivas lo

son de su dimensión horizontal (extensión).

Para ahondar en la cuestión acerca de cómo la temporalidad y el campo de

presencia del sujeto dan cuenta de los mismos aspectos de la conciencia del

tiempo, notemos que la Figura 1 de esta nota 2, que representa la noción de

temporalidad, se puede obtener a partir de la Figura 1 de la nota 1, que muestra

la representación bidimensional del campo de presencia. Si en esta última

tomamos un punto genérico de la línea de los ahoras y modificamos la línea

vivencial (línea inclinada) que pasa por él, de manera que su trazo "futuro" se

represente, no por encima, sino por debajo de la línea de los ahoras, lo mismo

que su trazo "pasado", obtenemos la representación que en la Figura 1 de esta

nota 2 se ofrece como la temporalidad del sujeto. “

Referencias

Elias, Norbert, 1997, Sobre el tiempo, Fondo de Cultura Económica, México.

Mario Toboso

“En 1982, Larry Dossey, médico estadounidense, acuñó el término

“enfermedad del tiempo” para denominar la creencia obsesiva de que “el

tiempo se aleja, no lo hay en suficiente cantidad, y debes pedalear cada vez más

86
rápido para mantenerte a su ritmo”. Hoy, todo el mundo sufre la enfermedad

del tiempo.

Carl Honoré Elogio de la lentitud RBA Libros Buenos Aires 2007

“En la palabra latina tempos resuena todavía una ambivalencia según la cual el

tiempo puede ser lo mismo liberación que destino: Cronos cuando rompe el

dominio del Urano y Cronos cuando devora a sus hijos. La palabra inglesa time

está emparentada con tide , que significa marea, flujo y reflujo; parte, por lo

tanto, de un ritmo de la naturaleza. Lo que recorta, lo que divide, lo que reparte,

como sucede también con las estaciones del año, se encuentra en la base del

concepto time . Time es también la hora. Si a alguien le suena la suya, está

acabado; como Uranos cuando Cronos le cortó los genitales con la hoz de su

madre. Al hacerlo, quitaba al infeliz dios macho su centro de identificación, la

columna que sostenía su dominio. Sólo a los dichosos no les suena ninguna

hora. Pero Cronos subió a ocupar el lugar de Uranos: introducción del tiempo

como medida de la sobrevivencia económica –tiempo de vida, época del año,

tiempo de trabajo. Un nuevo sistema de terror. La palabra time se emparenta

también, a través de raíces indogermánicas, con la palabra hindú para dividir,

cortar, arrancar, y con la palabra griega que significa repartir. La palabra griega

con la que está emparentada directamente la palabra time , es demos, la parte

popular. Si se avanza más en la investigación del parentesco lingüístico, se llega

hasta la comunidad de culto arcaica y se observa cómo, en el banquete colectivo

87
con sacrificio, es el rito, la división y la repartición del cuerpo asado de la

víctima, la que cohesiona a la sociedad y la que da a su vida una constitución

dentro del tiempo. Si bien aquí el tiempo aún no es directamente dinero, queda

claro que el slogan contemporáneo tiene sus raíces arcaicas. Tiempo y dinero

enraizan en el mismo conflicto libidinal que constituye a la sociedad: la

obligación a renunciar al instinto; en última instancia, la represión de los deseos

incestuosos. El rito arcaico de culto a las víctimas, en conexión con el mito, los

reconoce como fundamento de la economía social.

Tiempo, es decir, ritmo, ritmo de trabajo sobre todo, pero también el ritmo de

las mareas como el de las estaciones del año; naturaleza mítica que es concebida

y representada como amenazante en los ritmos de trabajo. En los sordos ritmos

del trabajo se continúa la historia natural, bajo la figura de naturaleza indómita

y salvaje, en la obligación al sacrificio; en cambio, en la danza y el canto rituales,

que articulan esta relación de sacrificio, queda prometido un poco de liberación,

un poco de abolición del sacrificio. En Unknown México informa Lumholtz, de

los tarahumara, que siempre durante la cosecha una parte de la tribu debía

bailar en la plaza destinada a ello mientras la otra trabajaba en los campos.

Tenían una sola palabra para bailar y para trabajar, pero el baile sólo era

pensado como trabajo porque sólo él era capaz de articular las relaciones

laborales. También el drama griego surgió de la danza ritual; en él se articulaba

la lógica de la economía, como lógica del sacrificio basada en la renuncia al

instinto: en el arte se realizaba al mismo tiempo un poco de liberación, de

abolición del sacrificio. No es la fiesta como ceremonia delirante que

momentáneamente y en apariencia suspende la lógica del sacrificio, cuando

88
induce a uniones desenfrenadas y ayuda a que los descendientes del deseo

incestuoso reclamen sus derechos, la que constituye una liberación real respecto

de esa lógica: sólo es la otra cara de la moneda. El arte, en cambio, sí lo es: al

mantener como tensión la ambivalencia de sacrificio y liberación, de represión

del instinto y deseo instintivo, ilumina la lógica del sacrificio dominante en las

relaciones sociales de reproducción y articula al mismo tiempo una posible

salida, un tiempo diferente.”

Horst Kurnitzky , "Time is money", Revista diagonales, número 3, México,

1987, p. 107-111.

A diferencia de Heidegger, Lévinas considera que el ser no es para la muerte,

aunque ésta es un hecho inminente, sino que la subjetividad se constituye

fundamentalmente como expresión de un ser contra la muerte; la libertad

supone la posibilidad de aplazamiento de la muerte en el tiempo; para el

filósofo lituano-francés, el tiempo es el "aún no" dicho contra la muerte. La

muerte no es ahora, por ello yo no puedo ser dueño de lo que no es ahora; el

porvenir que ofrece la muerte como elemento no es aún el tiempo, ya que se

trata de un futuro que el hombre no puede asumir y sólo se convierte en

elemento del tiempo si entra en relación con el presente. El tiempo para el sujeto

es únicamente presente, acto no potencia.

El hecho de que la muerte pueda ser aplazada por el hombre constituye la

esencia del tiempo en esta ontología. El tiempo es así obra de la subjetividad en

89
tanto el ser humano es capaz de abrirse un lapso, entre su nacimiento y su

muerte, en el que puede crecer su libertad y su conciencia. La conciencia es

precisamente esta capacidad de invertir el tiempo natural y continuo para

volver atrás: es esencialmente memoria." (Guillot, Daniel en Lévinas, E. T.I. p.

27).”

M.C. Beatriz De Ita Rubio "Emmanuel Lévinas: el deseo de trascendencia

como esencia de la subjetividad"

“Los viajes en el tiempo podrían dejar de ser un tema recurrente de la literatura

de ciencia ficción para convertirse en una realidad científica en solo unos pocos

(poquísimos) meses.

Según los matemáticos rusos Irina Aref'eva e Igor Volovich (del Instituto

Matemático Steklov, de Rusia), la apertura del Large Hadron Collider (Gran

Colisionador de Hadrones o LHC) del prestigioso CERN (Organización

Europea para la Investigación Nuclear) el próximo mayo, podría desencadenar

este hecho poco esperable para estas alturas de la investigación científica

contemporánea.

Un hecho bastante más apresurado de que cualquiera podría haber calculado.

El CERN es el mayor laboratorio de física de partículas, y se alza al noroeste de

Ginebra, en la frontera entre Francia y Suiza. La mayoría de las actividades del

90
laboratorio están hoy día focalizadas en la construcción y puesta en marcha de

un nuevo colisionador, justamente, el LHC.

El LHC es, en los hechos, el proyecto de cooperación científico más grande del

mundo, al reunir a alrededor de 2.000 físicos representantes de 34 países y

cientos de universidades y laboratorios de todo el planeta. Se espera que

comience a trabajar en mayo de este año, después de haber sido pospuesta su

entrada en funcionamiento debido a fallas detectadas hace casi un año atrás.

Es entonces cuando, de acuerdo con el ensayo publicado por los rusos, podría

abrirse una puerta hacia el viaje en el tiempo.

"Las colisiones protón- protón dentro del LHC podrían dar lugar a la formación

de máquinas del tiempo (regiones del espacio-tiempo con curvas cerrado

similares al tiempo) que violan la causalidad", explican en su trabajo Irina

Aref'eva e Igor Volovich.

El objetivo inicial del Centro es acelerar las partículas que forman los átomos

hasta cerca de la velocidad de la luz para que impacten y recreen así las

condiciones que existían en el instante en el que se produjo el Big Bang. De este

modo, los científicos podrán estudiar mejor cómo fueron los primeros

microsegundos del Universo.

Sin embargo, los matemáticos rusos calculan que la fuerza liberada podría ser

de una magnitud tal como para llegar a afectar al tejido del Universo,

generando ondulaciones espaciales y creando las circunstancias propicias para

que se produjese un "agujero de gusano", de tal modo que nuestro tiempo

estaría conectado con el futuro.

91
En física, un agujero de gusano, también conocido como un puente de Einstein-

Rosen, es una característica topológica del espacio-tiempo hipotética (es decir,

teórica), descrita por las ecuaciones de la relatividad general. Resumiendo casi

hasta el infinito, se podría decir que un agujero de gusano es esencialmente un

"atajo" a través del espacio y el tiempo.

El término fue introducido por el físico teórico estadounidense John Wheeler en

1957 y proviene de la siguiente analogía, usada para explicar el fenómeno:

imagine que el universo es la cáscara de una manzana, y un gusano viaja sobre

su superficie.

La distancia desde un lado de la manzana hasta el otro es igual a la mitad de la

circunferencia de la manzana si el gusano permanece sobre la superficie de ésta.

Pero si en vez de esto, cavara un agujero directamente a través de la manzana la

distancia que tendría que recorrer sería considerablemente menor, recordando

la afirmación que dice "la distancia más cercana entre dos puntos es una línea

recta".

Pero, más allá de que aún hay que ver si esta vez, efectivamente, el CERN

podrá poner a trabajar a su LHC, y aún cuando las hipótesis de los matemáticos

rusos fueran medianamente ciertas, esto no implicaría que a partir de mayo se

pudiesen recibir viajeros en el tiempo.

Ah, desilución... ¿por qué? Porque los agujeros que se producirían serían

apenas mayores que un puñado de átomos. O, como mucho, agujeros negros en

miniatura en zonas del campo francés y suizo. “

92
noticias [Link] lunes 11 de febrero

“Junto con aión, la lengua griega posee también para designar el tiempo el

término chrónos, que indica una duración objetiva, una cantidad mensurable y

continua de tiempo. En un célebre pasaje del Timeo, Platón presenta la relación

entre chrónos y aión como una relación entre copia y modelo, entre tiempo

cíclico medido por el movimiento de los astros y temporalidad inmóvil y

sincrónica. Lo que nos interesa no sería tanto que en el curso de una tradición

todavía persistente se haya identificado aión con la eternidad y chrónos con el

tiempo diacrónico, sino más bien el hecho de que nuestra cultura contenga

desde su origen una escisión entre dos nociones diferentes de tiempo,

correlativas y opuestas.”

“”Hegel piensa el tiempo siguiendo el modelo aristotélico del instante puntual.

Hace corresponder el nyn aristotélico con el ahora y al igual que Aristóteles

pensaba el nyn como stigmé, él también piensa el ahora como punto. Ese ahora,

que “no es más que el pasaje de su ser a la nada y de la nada en su ser”, es la

eternidad como “presente verdadero”. La implicación de representaciones

espaciales y experiencia temporal que domina la concepción occidental del

tiempo es desarrollada por Hegel en el sentido de concebir el tiempo como

negación y superación dialéctica del espacio. Mientras que el punto espacial es

simple negatividad indiferente, el punto temporal, o sea el instante, es la

93
negación de esa negación indiferenciada, la superación de la “inmovilidad

paralizada” del espacio en el devenir. En tal sentido, es negación de la negación.

Al definir así el tiempo como negación de la negación, Hegel no hace más que

llevar hasta sus últimas consecuencias la experiencia anulada del tiempo

implícita en su determinación como sucesión continua de instantes puntuales.

En un pasaje de la Enciclopedia donde todavía persiste, aunque

conscientemente asumida y apaciguada, la inquietud agustiniana frente a la

esencia inasible del tiempo, escribe: “El tiempo es el ser que mientras es no es y

mientras no es, es: el devenir intuido.” Como tal, es formalmente idéntico al

hombre, ese ser negativo que “es lo que no es y no es lo que es.” E incluso

quizás justamente porque Hegel piensa el tiempo siguiendo el modelo del

instante puntual de la metafísica puede darle un lugar tan prominente en su

sistema a esa “potencia de lo negativo” cuyo funcionamiento ve en el espíritu

humano y que constituye el centro impulsor de la dialéctica.”

Giorgio Agamben Infancia e historia Adriana Hidalgo editora

El tiempo

El tiempo ha sido considerado generalmente como un enemigo; los poetas hablan del
"tiempo envidioso", del "tiempo devorador", del "naufragio del tiempo", y los artistas lo
representan bajo la figura del Segador, sea como Cronos/Saturno, sea como un
esqueleto con la guadaña. EI paso del tiempo se muestra en el reloj, símbolo del rápido
tránsito de la vida mortal, mientras que los infinitos ciclos del tiempo, los Días y
Noches de Brahmá, se expresan por medio del círculo y la rueda giratoria, símbolos de
los inacabables ciclos cósmicos. En Occidente, el tiempo es generalmente lineal, pero
en Oriente ha sido siempre cíclico. Si bien el mundo se halla en un perpetuo estado de
cambio y flujo, no es necesario que el movimiento implique siempre un paso hacia
adelante, un avance; las cosas pueden progresar en un sentido y al mismo tiempo

94
retroceder en otro. El tiempo crea y destruye, lo cual explica el simbolismo de la Gran
Madre como Creadora y Destructora, corno generadora de la vida y portadora de la
muerte. Como Diosa Lunar era la que medía el tiempo de acuerdo con las fases de la
luna; como madre creadora, protectora y nutricia aparece bajo la figura de Isis, Cibeles,
Ishtar, Lakshimi, Tara, Kwanyin, Deméter, Sofía y María, "arropada por el sol y con la
luna a sus pies", siendo sus atributos la media luna y la corona de estrellas. Con respecto
al tiempo que negocia con la muerte se lo representa mediante Kâlí, "la negra", Durga,
Astarté, Lilith, Hécate, Medea y Circe: es también la Virgen Negra y, en su aspecto más
tenebroso, aparece a menudo bajo una horripilante máscara, con cabellera de sierpes, o
collares de cráneos ensartados.

Cuando simboliza el tiempo cíclico, la Gran Madre es también la que controla las
estaciones, con su constante recurrencia y la eterna ronda de
nacimiento-desarrollo-muerte-y-renacimiento. Su día se celebra el 25 de marzo, "Día de
la Anunciación", cuando la luna de Primavera (Hemisferio norte) pone en movimiento
la nueva savia y la tierra que parecía inerte hace brotar las plantas con renovado vigor.
Con la llegada del verano se completa el proceso de maduración y el otoño presencia la
cosecha de los frutos de la tierra y la muerte de la planta después de la siega. Finalmente
se acerca el invierno con su aparente manto de muerte, pero no es así, porque las fuerzas
de la vida permanecen latentes bajo el suelo dormido. La semilla se almacena o cae en
tierra, y continuará viviendo oculta e invisible hasta que llega una vez más la primavera,
porque la muerte solo es el aspecto invisible de la vida, el cambio de una forma de
existencia por otra. Este tema del nacimiento-muerte-renacimiento es la base de toda
ceremonia de iniciación, su modelo arquetípico. Al llegar a la pubertad, el iniciado
abandona la antigua vida despreocupada de la infancia y la primavera para iniciar la
vida madura del adulto.

En la segunda muerte del "Nacido Dos Veces" él, como la semilla, desciende al mundo
de las sombras -el lado oscuro de la Naturaleza que simboliza el descenso a los
infiernos-, pero supera esa etapa y nace una vez más a la nueva vida. Esta es la razón
por la cual las ceremonias iniciáticas se celebran siempre en la oscuridad: en antiguas
religiones como el mitraísmo, se llevaban a cabo en oscuras chozas o cavernas, y en el
caso de ciertos ritos tribales, en el vientre de un gigantesco monstruo especialmente
construido para la ocasión.

[Link] El simbolismo

95
Ni un segundo es un latido exánime ni un minuto una luz ignífuga; el segundo

semeja la claudicación por la Belleza, los nenúfares de Monet, la diáspora de los

sentimientos contenidos. El minuto representa los cuerpos enardecidos,

impactados por la plástica creación del tacto, iluminados por la constancia de la

visión; el segundo nace y el minuto se desarrolla, vive por él y en él. El tiempo

los contiene y define, deroga lo inmóvil, subyuga el apogeo total de las horas y

emulsiona la pátina de la Eternidad

Sentimiento

“¡Aférrate al tiempo! ¡Guárdalo, vigílalo, cada hora, cada minuto! Se va sin ser

notado cuando es desatendido, como la lagartija, suave, escurridiza, desleal…

Considera sagrado cada instante. A cada uno dale claridad y sentido, a cada

uno el peso de tu conciencia, a cada uno su verdadera auténtica plenitud.”

Thomas Mann Carlota en Weimar

“Me tenía absolutamente sin cuidado determinar si el tiempo era “una forma de

pensamiento” o un aspecto de la realidad, o si (esto se planteó más tarde)

formaba un conjunto con el espacio. Lo que yo quería saber era cómo hacía

para mezclarse.”

96
“Hay que observar que la relatividad admite la visión anticipada del tiempo, en

el sentido de que lo que es futuro para Jones puede ser presente para Brown.

Pero lo que no admite es que un acontecimiento situado en el más remoto

futuro de Jones se le presente uno o dos días antes de un acontecimiento en su

futuro más próximo. Y éste es, en particular, nuestro problema.”

J. W. Dunne. Un experimento con el tiempo. Hyspamérica. 1986.

“El hombre mide el tiempo, y el tiempo mide al hombre.”

Antiguo Proverbio Italiano

“El tiempo es aquello que el hombre siempre trata de matar, pero que al final

termina por matarlo.”

Herbert Spencer

“Vladimir: Eso hizo pasar el tiempo.

Estragón: Hubiera pasado de todos modos.

Vladimir: Sí, pero no tan rápido.”

97
Samuel Beckett Esperando a Godot

“Voy a matarme. Debiera ir a París y saltar desde lo alto de la Torre Eiffel. En

realidad, si vuelo en el Concorde podría estar muerto unas tres horas antes, lo

que sería perfecto. O…esperen un minuto. Con los cambios de zona horaria

podría estar vivo por seis horas en Nueva York pero muerto por tres horas en

París. Podría terminar de hacer algunas cosas y estar muerto al mismo tiempo.”

Woody Allen

“Dime qué piensas del tiempo y sabré qué pensar de ti.”

J. T. Frazer

“El alma, es pues lo primero que va al tiempo; ella misma lo engendra y lo

posee con sus actos.”

Plotino

“El tiempo es un niño que juega con los dados; el reino es de un niño.”

98
Heráclito

“Fue un trabajo abrumador, para dejarlo sin aliento.

Diez años estuvo encerrado en la biblioteca, sin salir, colmando hoja tras hoja,

volviéndolas a leer, viajando por el prodigioso universo de matemáticas que

creaba lentamente.

Al llegar al décimo año, vio perfilarse la silueta del resultado: la última

ecuación, la perfecta solución, la prueba matemática de la existencia de Dios.

Tuvo que recurrir a innumerables posibilidades: a edificar un modelo exacto y

teórico del universo; reunir un millón de coordenadas y atarlas en apretados

rimeros, quemar todo y pesar las cenizas. Más ahora conocía la última ecuación

y la formulaba, la demostraba. Sencilla como era, abrumaba un millar de hojas.

Trabajó veinte horas diarias. Y en tres meses de agotador trabajo, dio fin a la

tarea, al descubrimiento definitivo del genio humano. Trazó la última línea,

dibujó amorosamente la última letra, la subrayó dudando un momento antes de

añadir la palabra “fin” en mayúsculas.

Y entonces la voz todopoderosa, majestuosa y tonante, brotó de todas partes y

de ninguna. Dio un salto, lleno de susto.

-Está bien- dijo la voz- me has encontrado. Ahora te toca a ti esconderte. Voy a

contar un millón de años. Y no hagas trampa…”

Gerard Klein

99
“En un tiempo te conocí, pero si nos encontramos en el Paraíso, seguiré mi

camino y no daré vuelta la cara.”

Robert Browning.

“El profesor Jones trabajó en la teoría del tiempo, durante muchos años.

-Y he encontrado la ecuación clave -informó a su hija, un día-. El tiempo es un

campo. Esta máquina que he hecho puede manipular, e incluso invertir, ese

campo.

Oprimiendo un botón al hablar, prosiguió:

-Esto debe hacer correr el tiempo hacia hacia tiempo el correr debe esto.

Prosiguió, hablar al botón un oprimiendo.

-Campo ese, invertir incluso e, manipular puede el hecho he que máquina esta.

Campo un es tiempo el –día un, hija su a informó- clave ecuación la encontrado

he y. Años muchos durante, tiempo del teoría la en trabajó Jones profesor el.”

Fredric Brown.

“El profesor García C., investigador adscrito al Instituto de Investigaciones

físico-matemáticas de la Universidad de Tolousse, trabajó en la teoría del

tiempo circular durante muchos años.

100
Un día informó a sus alumnos.

-He comprobado una teoría clave del pensamiento hindú. Encontré la fórmula

exacta para demostrar que el tiempo es circular. Esta máquina que inventé

comprobará que el tiempo se comporta de una manera semejante a un disco

fonográfico que se toca y vuelve a tocar hasta el infinito.

En suma, con el objeto de ser un poco más precisos, se podría decir que el

tiempo, en pequeños lapsos, se repite o comporta como un disco rayado.

-Y para demostrar lo dicho, voy a hacer que retrocedamos 30 segundos- dijo

oprimiendo un botón.

-He comprobado una teoría clave del pensamiento hindú. Encontré la fórmula

exacta para demostrar que el tiempo es circular. Esta máquina que inventé

comprobará que el tiempo se comporta de una manera semejante a un disco

fonográfico que se toca y vuelve a tocar hasta el infinito.

En suma, con el objeto de ser un poco más precisos, se podría decir que el

tiempo, en pequeños lapsos, se repite o comporta como un disco rayado.

-Y para demostrar lo dicho, voy a hacer que retrocedamos 30 segundos- dijo

oprimiendo un botón.

-He comprobado una teoría clave del pensamiento hindú. Encontré la fórmula

exacta para demostrar que el tiempo es circular. Esta máquina que inventé

comprobará que el tiempo se comporta de una manera semejante a un disco

fonográfico que se toca y vuelve a tocar hasta el infinito.

En suma, con el objeto de ser un poco más precisos, se podría decir que el

tiempo, en pequeños lapsos, se repite o comporta como un disco rayado.

101
-Y para demostrar lo dicho, voy a hacer que retrocedamos 30 segundos- dijo

oprimiendo un botón.

-He comprobado…”

Rafael Ávalos Ficacci

“El movimiento de los ángeles no es instantáneo sino que ocurre en el tiempo.”

Santo Tomás de Aquino. Summa Theologica.

“No es el tiempo el que nos falta. Somos nosotros quienes le faltamos a él.”

“De este modo el agua es la mirada de la tierra, su aparato de mirar el


tiempo…”

Paul Claudel

“Vosotros tenéis los relojes. Nosotros tenemos el tiempo.”

Proverbio haitiano

“El viento va hacia el sur, y gira al norte. Va girando constantemente y regresa

de nuevo siguiendo sus propios giros. Todos los ríos corren hacia el mar, pero

102
el mar no está lleno. Al lugar de donde vienen los ríos, allí regresan de nuevo.

Las cosas han sido, eso es lo que serán, y lo que se ha hecho es lo que se hará.

No hay recuerdo de cosas anteriores, ni tampoco hay recuerdo de cosas que

tienen que venir a aquellos que vendrán después…”

Roger Zelazny. Señor de la luz. Hyspamérica. 1986.

“Si nuestro tiempo es destruido –preguntó Hassan-, entonces, ¿no destruirá eso

también a la misma gente que enviemos atrás? Si ninguno de nosotros llega a

nacer jamás, entonces la gente que enviemos no habrá nacido tampoco, y por

tanto nunca podrán haber sido enviados.

No, explicaron los físicos, estás confundiendo causalidad con tiempo. El tiempo

en sí, como fenómeno, es completamente lineal y unidireccional. Cada

momento sucede solo una vez, y pasa al siguiente momento. Nuestras

memorias agarran esta forma de fluir del tiempo y en nuestras mentes las

relacionamos con la causalidad. Sabemos que si A causa B, entonces A debe

venir antes que B. Pero no hay nada en la física del tiempo que lo requiera.”

Orson Scott Card. Observadores del pasado: la redención de Cristóbal Colón.

Nova. 1988.

“El tiempo es un abril eterno.”

103
O´Henry

“Existe un número creciente de científicos y legos que tienen en cuenta las

hipótesis cosmológica y química sobre la escasez de tiempo, pero no están

comprometidos con ninguna de ambas, y muchos de ellos se han agrupado en

organizaciones como Le Temps Perdu (Bruselas), Protestants Concernid at the

Waste of Time (Indianápolis) y el enérgico y difundido grupo de acción

latinoamericano Mañana.

Un vocero mañanista, Dolores Guzmán McIntosh, de Buenos Aires, explica el

punto de vista del grupo: “Casi todos nosotros hemos despilfarrado nuestro

tiempo. Si no lo salvamos, estamos perdidos. No queda mucho tiempo”.

Hasta ahora los mañanistas han evitado cautelosamente toda filiación política,

declarando sin rodeos que los gobiernos comunistas y capitalistas son

igualmente culpables de la escasez de tiempo. Un creciente número de

sacerdotes de México y de Chile se ha unido al movimiento, pero hace poco el

Vaticano denunció oficialmente a quienes “mientras hablan de salvar el tiempo,

pierden sus propias almas”. En Italia, un grupo comunista de conservación

temporal, Eppur Si Muove, fue recientemente afectado por la deserción de su

presidente, quien luego de…”

Ursula K. Le Guin. Algunas aproximaciones al problema de la escasez de

tiempo. Minotauro 1. 1983.

104
“Mis pulmones respiran el aire del Tiempo

que sopla entre las flotantes arenas.”

“Existía el peligro, lo sentía, de ir demasiado lejos, por lo que tenía que

aferrarse desesperadamente al presente, sintiendo la imprecisa distorsión de la

experiencia, el fluir del momento, la continua solidificación de lo-que-es en el

perpetuo-era.

Aferrándose al presente, percibió por primera vez la monumental regularidad

del movimiento del tiempo, complicada por vórtices, olas, flujos y reflujos,

como la resaca batiendo contra los arrecifes. Esto le proporcionó una nueva

comprensión de su presciencia, y percibió la fuente del ciego fluir del tiempo, la

fuente del error en él, con una inmediata sensación de miedo.”

Frank Herbert Dune Plaza & Janés 1995

“Y la hora, es el tiempo que tarda el movimiento. Entonces si se parara una cosa

todo el tinglado se pararía, poco a poco. Porque está arreglado.”

James Joyce Ulises Lumen 2000

“En los aviones el tiempo se pasa volando.”

105
Woody Allen

“El tiempo

hormiga de pies invisibles

tiempo nochero, de nubes

de frío

solemne y cruel

vanidoso y sombrío

que me obliga a envejecer.”

Cintia Fritz

“No perdamos el tiempo pensando en esas cosas. Nada es más triste que el

futuro, salvo, quizá el pasado.”

Arthur Golden memorias de una geisha punto de lectura 2002

“…y todo esto, pese a ser calmo y razonable, pese a estar constituido por

realidades ordinarias, era ahora la verdad; la belleza, esto era la verdad ahora.

La belleza estaba en todas partes.

- No llegaremos a tiempo- dijo Rezia.

106
La palabra “tiempo” rompió su propia cáscara; derramó sus riquezas sobre

Septimus; y de los labios de Septimus cayeron cual conchas, cual virutas de

madera surgidas del cepillo de carpintero, sin que él las hiciera, duras, blancas,

imperecederas, palabras, y volaron para posarse en sus lugares debidos en una

oda al Tiempo; una oda inmortal al Tiempo. Septimus cantó. Evans le contestó

desde detrás de un árbol. Los muertos estaban en Tesalia, cantaba Evans, entre

orquídeas. Allí esperaron hasta que la guerra terminó, y ahora los muertos,

ahora el propio Evans…”

Virginia Woolf La señora Dalloway Lumen 2003

“Hay un tiempo frente a tu ventana, un tiempo del cual tú no puedes disponer."

G. de Olavide

“¡Aférrate al tiempo! ¡Guárdalo, vigílalo, cada hora, cada minuto! Se va sin ser

notado cuando es desatendido, como la lagartija, suave, escurridiza, desleal…

Considera sagrado cada instante. A cada uno dale claridad y sentido, a cada

uno el peso de tu conciencia, a cada uno su verdadera auténtica plenitud.”

Thomas Mann Carlota en Weimar

107
“Ni vista ni conocida:

El tiempo de un seno desnudo

Entre dos camisas.”

Paul Valéry

“El tiempo, como un río eterno, se lleva a todos sus hijos”.

Isaac Watts.

“Cuando pasas un par de días en el mar, el tiempo pierde su significado.”

Alex Haley

“Al imponer su propio ritmo, el enemigo se convirtió en amo del tiempo, y el

tiempo mismo se convirtió en nuestro enemigo.”

Elie Wiesel Todos los ríos van al mar

“No se vive más que el tiempo que se ama.”

108
C. A. Helvetius. (1715-1771)

“…Y así va. Así va. Así va. Y así va, va, va, tictac, tictac, tictac, y un buen día ya

no nos servimos del tiempo, sino que nos ponemos al servicio del tiempo, y nos

convertimos en sus esclavos transitorios, confinados a una vida basada en

restricciones, porque el sistema no habrá de funcionar si no observamos un

horario estricto…

El Hombre del Tictac: de más de un metro ochenta de altura, silencioso a

menudo, un hombre de ronroneo suave cuando todo anda a favor del tiempo.

El Hombre del Tictac.

Aun en los ámbitos de las más altas jerarquías, donde se generó el miedo, raras

veces experimentado, se lo llamaba el Hombre del Tictac. Pero nadie se lo dice

en su cara.

No llamas a un hombre con un apelativo odiado, y menos cuando ese hombre,

detrás del rostro, es capaz de anular los minutos, las horas, los días y las noches,

los años de tu vida. En su cara, le decían el Señor Marcador de Tiempo. Era más

seguro de ese modo.”

Harlan Ellison Arrepiéntete, Arlequín

“I must hear from thee every day in the tour,

109
For in a minute there are many days.”

“Quiero oír de ti en cada hora del día,

Porque en un minuto hay muchos días.”

W. Shakespeare. Romeo y Julieta

“Su posesión no fue, para él, una tibia propiedad; adquirió constantemente su

posesión. No combatió con leones ni con monstruos, sino al enemigo más

peligroso: al tiempo. La eternidad no aparece, entonces, cuando es demasiado

tarde, como en el caso del caballero andante; él tuvo la eternidad en el tiempo y

la guardó en el tiempo.

Solamente él, por lo tanto, triunfó sobre el tiempo…el amor conyugal

encuentra, pues, su enemigo en el tiempo, su victoria en el tiempo, su eternidad

en el tiempo…”

Tristán e Isolda.

“El tiempo está muerto mientras lo miden ruedecillas, solo cuando el reloj se

detiene, cobra vida.”

William Faulkner. El sonido y la furia.

110
“- Me parece que debería encontrar una manera mejor de matar el tiempo – le

dijo – que proponer adivinanzas sin solución.

- Si conociese el Tiempo como lo conozco yo – dijo el Sombrerero – no

hablaría de matarlo.

- No entiendo lo que quiere decir.

- ¡Claro que no lo entiende! Y apostaría también a que nunca le habló al

Tiempo.

- Quizá no – contestó Alicia con mucho cuidado - ; pero sé que tengo que

marcar el tiempo si quiero aprender música.

- ¡Ah! Esa es la razón – dijo el Sombrerero – El Tiempo no quiere que lo

marquen. Si usted buscara su amistad, haría con el reloj todo lo que a

usted se le antojase. Por ejemplo, supongamos que sean las nueve de la

mañana, justo a la hora de empezar las lecciones. Con solo decirle al

Tiempo una o dos palabras al oído, las agujas corren como una

exhalación ¡Una y media! La hora de comer.”

Lewis G. Carroll Alicia en el país de las maravillas Acme 1964

“Si tienes un reloj

Sabes qué hora es.

Si tienes dos relojes,

111
Nunca estarás seguro.”

Anthony de Mello La oración de la rana Edit. Sal Térrea 1988

Una veterana actriz: “en realidad no sé que edad tengo, porque no deja de

cambiar cada minuto”.

“El tiempo pasa en el momento en que algo ya está lejos de mí.”

Boileau

“El tiempo es la dádiva de la eternidad.”

William Blake

“Sí, este es el origen del olvido: el Tiempo, el gran conquistador, las “horas

fuertes” cuyas baterías fulminan todas las pasiones humanas. Schiller lo había

dicho bien: “was verschmerzte nicht der mensch?” ¿cuál es el dolor que en el

hombre no se adormece entre lágrimas? Si el Tiempo acaba por conquistar las

112
puertas de bronce y las pirámides de granito ¿por qué habría de maravillarnos a

nosotros, ni ser un triunfo para él, la victoria sobre un frágil corazón humano?”

Thomas de Quincey Suspiria de profundis Alianza editorial 1985

“Mas vale llegar a tiempo que ser invitado.”

Gabriel García Márquez El amor en los tiempos del cólera

“El perfume vive en el tiempo; tiene su juventud, su madurez y su vejez.”

Patrick Süskind El perfume

“El tiempo siempre está maduro; la pregunta es para qué.”

Francois Mauriac

“De ahora en más no envejeceré. El tiempo se ha detenido para mí, joven y

fuerte para siempre.”

113
Oscar Wilde El retrato de Dorian Grey

“Nadie podrá matar aquel tiempo, nadie nunca podrá: ni siquiera nosotros.

Digo: mientras estés, donde estés, o mientras esté yo. Dice el almanaque que

aquel tiempo, aquel tiempito, ya no es; pero esta noche mi cuerpo desnudo te

está transpirando.”

Eduardo Galeano Las palabras andantes

“El tiempo es un sastre especializado en arreglos.”

Faith Baldwin

“Hay un tipo de ladrón sobre el que no cae la ley, y lo que roba es lo más

precioso para los hombres: el tiempo.”

Napoleón I

“El tiempo solo trata amablemente a aquellos que lo toman amablemente.”

Anatole France

114
“El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea importante.”

A. de Saint Exupery

“Omnia aliena sunt, tempos tantum nostrum est.”

“Nada es nuestro excepto el tiempo.”

“Se dice que el Tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus

discípulos.”

[Link]

“Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.”

Proverbio Irlandés

“Si cuentas los años, el tiempo te parecerá breve; si ponderas los

acontecimientos, te parecerá un siglo.”

Plinio, el joven

115
“Todo lo mortal el tiempo corta.”

Francesco Tetrarca

“Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.”

Proverbio Chino

“Cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, condenamos el porvenir

sin conocerlo.”

Francisco de Quevedo

“El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto.”

Charles Chaplin

“No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe.”

116
Miguel de Cervantes

“El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He aquí por qué siempre se

nos escapa el presente.”

Gustave Flaubert

“¿Dónde vive? En el fondo del pozo, en las fuentes, en el éter anterior al tiempo.

Vive en la lágrima y en el océano, en la savia de los árboles. Pertenece al futuro

y al principio del tiempo. Vive en el pasado y nosotras la llamamos. Está en el

presente y se sienta a nuestra mesa, está detrás de nosotras cuando hacemos

cola y conduce por delante de nosotras en la carretera. Está en el futuro y

retrocede en el tiempo para encontrarnos.”

Clarissa Pinkola Estés Mujeres que corren con los lobos Ediciones B, S. A. 2001

II

TIEMPO TIEMPO.

“Mediodía estancado entre relentes.

Bomba aburrida del cuartel

117
achica tiempo tiempo tiempo tiempo.”

César Vallejo Trilce

“Frantisek es más joven que Ruzena, es, por tanto, para su desgracia,

jovencísimo. Cuando madure, sabrá lo efímeras que son las cosas, sabrá que

tras el horizonte de una mujer se abre en seguida el horizonte de otras mujeres.

Sólo que Frantisek aún no sabe qué es el tiempo. Vive desde la infancia en un

mundo que permanece y no cambia, vive en una especie de eternidad inmóvil,

tiene siempre el mismo padre y la misma madre, y Ruzena, que lo ha hecho

hombre, lo cubre como la bóveda celeste, la única bóveda celeste posible. No

puede imaginarse la vida sin ella.”

Milan Kundera. La despedida. Tusquets editores Barcelona 2001

“Se puso a observar la luz que temblaba, borrosa, en la lámpara. Y, con cuidado,

detuvo el Tiempo durante todo el tiempo que lo deseó.”

Alessandro Baricco. Seda. Anagrama Barcelona 1997

“El tiempo y la humedad germinan hasta en las piedras más indiferentes…”

118
Gabriel Figueroa Flores + Alberto Ruy Sánchez. Lugares prometidos. Artes de

México. 2006

“Todo lo empaña el tiempo y da al olvido.

Los ojos no resisten

tanta ferocidad.”

José Emilio Pacheco El reposo del fuego Era 1984

El Tiempo no es indulgente ni misericordioso, el Tiempo acusa y no prodiga

dádivas gratuitas, más bien otorga pérdidas pero también el asombro renovado,

la fidelidad y la traición, el recuerdo ahumado y diluido por las lágrimas, el

amor y su caducidad, la estupidez y la iluminación…nos devuelve fotografías a

cambio de belleza, furia, verdor; el encono, la pasión y la carne mitigados en

una abigarrada y extraña síntesis de sepia y niebla.

Síntesis

119
“El hombre de un momento pretérito ha vivido, pero no vive ni vivirá; el

hombre de un momento futuro vivirá, pero no ha vivido ni vive; el hombre de

un momento presente vive, pero no ha vivido ni vivirá.”

Visuddhimagga

“La prisa (speed) nos hace progresar en el espacio, la esperanza en el tiempo.”

Ivonne Bordelois Etimología de las pasiones. Libros del Zorzal 2006

“…el tiempo es un problema esencial (…) si se hubiera resuelto ese problema,

se habría resuelto todo. Felizmente, yo creo que no hay ningún peligro en que

se resuelva: es decir, seguiremos siempre ansiosos. Siempre podremos decir,

como San Agustín: ¿qué es el tiempo? Si no me lo preguntan, lo sé. Si me lo

preguntan, lo ignoro.”

Jorge Luis Borges

“Sin embargo, la veneración del pasado no resolverá por si sola los problemas

del mundo. Necesitamos encontrar el vínculo entre nuestras tradiciones y

nuestra experiencia actual en la vida. El Ahora, o la magia del momento

presente, es lo que une a la sabiduría del pasado con el presente. Cuando se

120
aprecia un cuadro, una composición musical o una obra literaria,

independientemente de cuándo haya sido creada, se la aprecia Ahora.

Tenemos la vivencia de la misma inmediatez en la cual fue creada la obra; es

siempre Ahora. La manera de vivenciar esa inmediatez es darse cuenta de que

este mismo momento, este mismo instante de nuestras vidas, es siempre la

ocasión, de modo que tomar conciencia de dónde estamos y de que somos, en

este preciso instante, es importantísimo.”

“Este principio del ahora es muy importante, también, en cualquier intento por

establecer una sociedad iluminada. Quizá nos preguntemos cuál es la mejor

manera de ayudar a la sociedad, y cómo se puede saber si lo que estamos

haciendo es bueno y auténtico. La única respuesta está en el ahora. Ahora es lo

importante. Ese Ahora es un Ahora real. Si somos incapaces de vivenciar el

Ahora, estamos corrompidos, porque estamos buscando otro Ahora, lo que es

imposible. En esa búsqueda no podremos hallar más que pasado y futuro.”

Shambhala. Chögyam Trungpa. Editorial Kairos. 1986.

“La antigüedad del tiempo es la juventud del mundo”.

Francis Bacon

121
“Y así, cuando la composición de este mundo se deshace, el Tiempo termina y

todo vuelve al antiguo Caos”.

Christopher Marlowe.

“Las ruinas del Tiempo construyen mansiones en la Eternidad.”

William Blake.

“Estoy pensando en los tiempos que vendrán, cuando Dios nazca de nuevo,

cuando los hombres luchen y maten por Dios, ya que ahora, y durante mucho

tiempo todavía, los hombres van a luchar por el pan. Estoy pensando en los

tiempos que vendrán, cuando el trabajo será olvidado y los libros asumirán su

verdadero lugar en la vida, cuando quizás ya no haya más libros, sino un único

gran libro: una Biblia.

Para mi el libro es el hombre y mi libro es el hombre que soy, el hombre

confuso, el hombre negligente, el hombre descuidado, el cachondo, obsceno,

bullanguero, considerado, escrupuloso, mentiroso, el hombre diabólicamente

veraz que yo soy. Estoy pensando que en los tiempos venideros no seré dejado

de lado. Entonces mi historia será importante y la cicatriz que dejo en la cara

del mundo tendrá sentido. No puedo olvidar que estoy haciendo la historia,

una historia paralela que, como un chancro, corroerá toda la otra historia sin

122
sentido. No me considero como un libro, un informe, un documento, sino como

una historia de nuestro tiempo –una historia de todos los tiempos.”

“Y ahora aparece el propio poeta diciendo que hora es, aunque el tiempo es

una palabra borrada de su lista, el tiempo es pariente de la muerte.

La muerte es lo irracional y el tiempo es su pariente consanguíneo, y ahora

queda un poco de tiempo entre los actos, una pintura al óleo en la que el actor

que hace de serio prepara un cocktail para que empiecen a funcionar los

músculos del estómago.

El tiempo, el tiempo, dice él, añadiendo un poco de pimienta de Cayena a su

coñac. Hay tiempo para todo, aunque yo casi no utilizo ya la palabra…”

“La gente debe tener sitios donde vivir y pan y mantequilla para comer. Por el

bien del futuro. Así es como fue en el pasado. Así es como será en el futuro.

¿El Presente? No hay tal presente. Existe una palabra llamada Tiempo, pero

nadie es capaz de definirla. Hay un pasado y hay un futuro, y el Tiempo corre

a través de ellos como una corriente eléctrica. El presente es una condición

imaginaria, un estado de sueño…un Oximorón. Esta es una palabra para ti, te

la regalo. Escribe un poema con ella. Yo estoy demasiado ocupado…”

Henry Miller. Primavera negra. Bruguera. 1979.

123
“El tiempo no significa sino la huída de los objetos que parecían verdaderos.”

G. Bataille.

“La relación entre el tiempo y la eternidad no es horizontal sino vertical, y la

vida del espíritu nace de la composición de estas dos relaciones, ora

dirigiéndose adelante, ora volviéndose atrás, ora recogida en el presente

creador de la contemplación, de la libertad y del amor. Hay que renunciar a

hablar de la eternidad, o aceptar que el tiempo está contenido en ella”.

Jean Pucelle. El tiempo. El Ateneo. 1976

“El momento del cual hablo ya está lejos de mí”.

W. James

“El instante es el cruce del tiempo con la eternidad”.

L. Lavelle. Du temps et de l´eternite. Aubier. 1945

124
“…Y este recuerdo de alegría se transforma en un remordimiento cuando

comparamos a esas horas de vida total las horas intelectualmente lentas porque

son relativamente pobres, las horas muertes porque están vacías –vacías de

designio, como decía Carlyle hablando del fondo de su tristeza-, las horas

hostiles interminables, ya que no dan nada.

Y soñamos con una hora divina que ofrecería todo. No la hora plena, sino la

hora completa. La hora en donde todos los instantes del tiempo serían

utilizados por la materia, la hora en la cual todos los instantes realizados en la

materia serían utilizadas por la vida, la hora en la que todos los instantes

vivientes serían sentidos, amados, pensados. La hora, en consecuencia, donde

la relatividad de la conciencia desaparecería, puesto que la conciencia sería la

exacta medida del tiempo completo.

Finalmente, el tiempo objetivo es el tiempo máximo: el que contiene todos los

instantes. Está hecho del conjunto denso de los actos del Creador.”

Gastón Bachelard. La intuición del instante. Siglo Veinte. 1980

“De repente se me ocurrió que si de verdad tenía fuerza para llevar a término

mi obra, esta tarde – como ciertos lejanos días de Combray que me habían

dejado su huella -que en su breve curso me había procurado la idea de mi obra

y al propio tiempo el miedo de no poder llevarla a buen puerto; que esta tarde,

digo, sin duda le imprimiría la forma que había presentido cuando niño en la

125
iglesia de Combray, pero que por lo común permanece invisible para nosotros

toda la vida: la forma del Tiempo.”

Marcel Proust. El tiempo recobrado.

“Hay pasaje o sucesión en los sucesos, los procesos, el mundo externo, así como

en el mundo psíquico interno; pero no hay pasaje del tiempo. Nosotros mismos

somos procesos vivos; nosotros mismos, en consecuencia, estamos en tránsito

del nacimiento a la muerte, de un día fechable de nacimiento hasta un final aún

no datado. Porque la muerte está contenida en el tiempo, porque está

inexorablemente unida a él como parte de nuestro futuro existencial e

intencional, el tiempo produce mayor conmoción afectiva que el espacio.”

E. Jaques. La forma del tiempo. Paidós. 1984.

“3 todo tiene su tiempo, y todo lo que se

Quiere debajo del cielo tiene su hora.

2 tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo

De plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo

De destruir, y tiempo de edificar;

126
4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo

De endechar, y tiempo de bailar;

5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar

Piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse

De abrazar;

6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo

De guardar, y tiempo de desechar;

7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo

De callar, y tiempo de hablar;

8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer;

tiempo de guerra, y tiempo de paz.”

Sagrada Biblia. Eclesiastés. Versión de Casiodoro de Reina. (1569).

“Confío en que los tiempos del Tiempo no llevarán mayúscula”.

J. B. Priestley. El hombre y el tiempo. Aguilar. 1969.

“El tiempo es creación o no es nada en absoluto”

127
H. Bergson

“El niño tiende a recibir todo del exterior, hasta el amor; el hombre que envejece

tiende a dar del interior de sí mismo, hasta el amor. Su noción del tiempo no ha

perdido necesariamente con el cambio. Ya no es el esclavo impaciente de un

tiempo que juzga perdido, sino el amo paciente de un tiempo del que sabe que

es precioso, porque está limitado para él, aunque es ilimitado para los otros: los

jóvenes. “

R. Wallis El tiempo, cuarta dimensión de la mente Ateneo 1976

“En cuanto a mí debo decir que me veo perdido y envuelto en dificultades

insolubles siempre que intento formarme concepto del Tiempo, abstrayéndolo

de la sucesión de ideas que en mi mente fluyen de modo uniforme

(uniformidad y sucesión que también se ve en los demás seres). No tengo de él

la mas remota noción en absoluto: solo oigo que otros dicen que es divisible

hasta lo infinito y hablan de él en términos tales que me sugieren los más

peregrinos pensamientos acerca de mi existencia.”

George Berkeley Principios de conocimiento humano Aguilar 1957

“Romée – es incomprensible.

128
Nico – es claro: nuestra noción del tiempo nos impide concebirlo. Pero otras

muchas cosas nos son inconcebibles y, sin embargo, son ciertas. Me decía: “el

Hombre se pasea en el Tiempo como por un jardín…alguien camina detrás de

él, llevando un lienzo, y así no puede ver las flores del pasado. Alguien camina

delante de él, llevando otro lienzo, y no puede ver tampoco las flores del

porvenir. Pero todas esas flores permanecen detrás de las dos telas, y los ojos

del iniciado no cesan de contemplarlas.”

H. R. Lenormand El tiempo es un sueño Losada 1945

“El Tiempo es el Sentido de la vida (sentido: como se dice el sentido de un

curso de agua, el sentido de una frase, el sentido de un tejido, el sentido del

olfato).”

Paul Claudel Art. Poétique

“No volverás a mirar el reloj, ese objeto inservible Que mide falsamente el

tiempo acordado a la Vanidad humana, esas manecillas que marcan

Tediosamente las largas horas inventadas Para engañar el verdadero tiempo, el

tiempo que Corre con la velocidad insultante, mortal, que Ningún reloj puede

medir”.

129
Carlos Fuentes. Aura

“Como si tuviéramos miedo de pensar el Otro en el tiempo de nuestro propio

pensamiento.”

Michel Foucault La arqueología del saber siglo XXI 1970

“Y la verdad habrá tiempo

para el humo amarillo que resbala al largo de la calle

frotando su lomo sobre las vidrieras;

habrá tiempo, habrá tiempo

de preparar un rostro para el encuentro de los rostros

que encuentres;

habrá tiempo para asesinar y para crear,

y tiempo para todas las labores y días de manos

que levanten y dejen caer una pregunta en tu plato:

tiempo para ti y tiempo para mí;

y tiempo aún para ciento indecisiones

y para cien visiones y revisiones

antes de que tomemos una tostada y té.”

130
T. S. Eliot Tierra baldía y otros poemas

“…La campana que suena

midiendo un tiempo que no es nuestro tiempo,

marcado por la calma marejada de fondo,

un tiempo más antiguo que el tiempo del cronómetro,

más antiguo que el tiempo que cuentan las mujeres

preocupadas y ansiosas, despiertas en la cama,

calculando el futuro,

tratando de desenredar,

destejer, devanar y componer

el pasado y el porvenir,

entre el alba y la medianoche,

cuando el pasado es pura decepción

y el porvenir no tiene porvenir,

antes del cambio de la guardia,

cuando el tiempo se para y el tiempo es infinito;

y el mar de fondo, que es y fue desde el principio

tañe

131
la campana.”

“Porque nuestro pasado es recubierto

por las corrientes de la acción,

pero el tormento ajeno queda como experiencia

sin atributos, sin gastarse

con la subsiguiente erosión.

La gente cambia, y ríe ; pero el tormento queda.

El tiempo, el destructor, es el preservador,

igual que el río con su cargamento

de negros muertos, vacas y jaulas de gallinas,

y la manzana amarga y el mordisco en la cáscara.”

T. S. Eliot Cuatro cuartetos Ediciones del 80 1981

“Precisamente, era como si las dos eternas primeras presencias, la Materia

original y el Hombre original, yacieran fundidas en un entrelazamiento

indisoluble, perfectamente aunadas. Sin embargo, el Tiempo estaba allí, causa

formal de todo lo que vive, la sustancia primordial del Ser Supremo. Y las almas

brotaban incesantemente de él como las pavesas voladoras de una hoguera

tremenda. A través de la variedad de éstas, el Ser Supremo se ofrecía El Mismo

132
a El Mismo, con el objeto de sentir placeres y dolores. El tiempo se desplegaba;

se diferenciaba; abarcaba la Creación, Continuación, Consumación. El tiempo

revistió forma y fue la Maya de todos los dioses, y se convirtió en Savitri, la

energía activa de Brama, en Lakshmi, la compañera de Visnú y también en Sati.

En la persona de “Deleite”, se unió al Dios del Amor.”

H. Zimmer El rey y el cadáver. Cuentos psicológicos sobre la conquista del mal

Edit. Marymar 1977

“Hay tiempo para mí porque tengo un presente. Es al llegar al presente que un

momento del tiempo adquiere la individualidad imborrable, aquel “una vez

por todas” que luego le permitirán atravesar el tiempo y nos darán la ilusión de

la eternidad.”

M. Merleau Ponty Fenomenología de la percepción Planeta 1985

“Los hombres que inventaron el tiempo han inventado después la eternidad

como contraste, pero la negación del tiempo es tan vana como él.”

Marguerite Yourcenar El tiempo, gran escultor Alfaguara 1990

133
“En la escolástica del Theravada, la unidad usual de tiempo es el “momento”

(Kshana) de pensamiento.”

El libro tibetano de los muertos Edit. Estaciones 1989

“¡Que raro pensar que de los tres tiempos en que hemos dividido el tiempo – el

pasado, el presente, el futuro -, el más difícil, el mas inasible, sea el presente!

El presente es tan inasible como el punto, porque si lo imaginamos sin

extensión, no existe; tenemos que imaginar que el presente aparente vendría a

ser un poco el pasado y un poco en porvenir. Es decir, sentimos el pasaje del

tiempo. Cuando yo hablo del pasaje del tiempo, estoy hablando de algo que

todos ustedes sienten. Si yo hablo del presente, estoy hablando de una entidad

abstracta. El presente no es un dato inmediato de nuestra conciencia.”

J. L. Borges Borges oral Emecé 1979

“Nuestra miseria consiste en ser tiempo; y tiempo que se acaba. Esta carencia es

riqueza: por ser tiempo finito somos memoria, entendimiento, voluntad. El

hombre recuerda, conoce y obra: penetra en el pasado, el presente y el futuro.

Entre sus manos el tiempo es una sustancia maleable; al convertirlo en materia

prima de sus actos, pensamientos y obras, el hombre se venga del tiempo.”

134
Octavio Paz Los signos en rotación

“El tiempo es existencia y toda existencia es tiempo…a causa de que el paso del

tiempo deja rastros en pos de sí, el hombre no duda de él. Pero, aunque no

dude, no comprende. Porque el hombre común pone en duda de un modo vago

lo que no comprende, sus dudas futuras pueden no hallarse de acuerdo con sus

dudas presentes. La duda misma no es más que una parte del tiempo. El

mundo no existe sin este yo que duda, porque este yo es el mundo mismo.

Debemos reflexionar que todo esto en este mundo es tiempo…Así vemos que el

yo es tiempo también…Y toda brizna de hierba y toda apariencia son tiempo.”

“Ser-Tiempo” significa que el tiempo está siendo. Toda cosa existente es tiempo.

La figura dorada de dieciséis pies es tiempo. Y como es tiempo tiene la

grandiosidad del tiempo. Deben saber que son doce horas de “ahora”. Tres

cabezas y ocho codos es tiempo. Y como es tiempo, éste mismo instante tiene

que ser idéntico a estas doce horas. Aunque no medimos estas doce horas como

un rato largo o corto (arbitrariamente), las llamamos doce horas. Las huellas del

flujo y reflujo del tiempo son tan evidentes que no dudamos de ellas; sin

embargo, aunque no lo dudamos , no podemos decir que lo comprendemos.

Los seres humanos son cambiantes, en un momento se preguntan lo que no

comprenden y al siguiente ya no preguntan lo mismo, así que sus preguntas

pasadas no siempre coinciden con las presentes. El preguntador en sí mismo, en

su duración, es tiempo.

135

“Al escalar una montaña o al cruzar un río, yo me hallaba presente, y si yo soy,

el tiempo es. Como yo soy aquí y ahora, el tiempo no puede separarse de mí. Si

el tiempo no toma la forma de un ir y venir, el momento en el que escalo la

montaña es el presente eterno. Si el tiempo toma la forma de un ir y venir, yo

tengo el eterno ahora.”

Dôgen Shôbôgenzô (Los ojos y el tesoro de la verdadera ley)

“Lo que llamamos el tiempo no es mas que una forma que ordena el contenido

de nuestra experiencia, pues, para que la idea de tiempo surja, el contenido de

la conciencia debe primeramente ser capaz de fusionarse, de llegar a ser uno. Si

no fuera así, no seríamos capaces de pensar de modo temporal, enlazando y

ordenando lo que viene antes y lo que viene después. De esta suerte, la función

unificadora de la conciencia no está controlada por el tiempo, mas bien, por el

contrario, es esta función unificadora la que establece el tiempo.

Debemos decir que en el fondo de la conciencia hay una cierta trascendencia

inmutable, situada mas allá del tiempo.”

Kitaro Nishida Ensayo sobre el bien

“Oh madre tierra,

136
¿pierdes tú siempre, como viuda,

el tiempo?

Hölderlin Elegien

“Pero huye entretanto, huye irreparable el tiempo, mientras nosotros, cautivos

del amor, vagamos alrededor de cada cosa.”

Virgilio Georgias III

“El tiempo existe no por sí mismo sino en virtud de las cosas: de éstas se deriva

el sentido de lo que se ha realizado y, finalmente, lo que ha de seguir. No se

puede admitir que alguien tenga un sentido del tiempo por sí mismo,

independientemente del movimiento de las cosas y de su quietud.”

Lucrecio De rerum natura I

“Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo:

¿Qué es un hombre en el camino?

Tiempo.”

137
Eduardo Galeano El encubrimiento

“Mi misión es matar el tiempo y la de éste matarme a su vez. Se está bien entre

asesinos.”

E. M. Cioran

“La conciencia de la propia muerte trae una nueva visión del TIEMPO.

Una obra dedicada al gozo quiere hacer sentir la urgencia del presente que es la

urgencia de la revolución.”

Cecilia Vicuña

“El tiempo no cesa de fluir. El tiempo no cesa de inventar.”

Octavio Paz

“El tiempo es el mas sabio de los consejeros, el mas seguro de los consuelos.”

Plutarco

138
“Y estos dos aspectos del tiempo : por un lado el tiempo lineal de la Historia

llena de gritos y furia, siempre nueva e imprevisible ; por otro, el tiempo

estacional, circular, como el cuadrante del reloj, cerrado, pues el acontecimiento

no entra en la eterna ronda de las estaciones con sus cuatro colores : verde, azul,

rosa y blanco.”

Michel Tournier Jean Max Toubeau El vagabundo inmóvil Alfaguara 1988

“…Algún día se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía.”

Miguel Hernández El rayo que no cesa

“El tiempo no es una simple fantasmagoría más, un marco de referencia o una

descripción fenoménica; es mas bien como una cinta de Moebius: la intuición de

la paradoja, la metáfora de la iluminación en su estado más puro.

Nos ocupa su origen – “al principio era la palabra”, San Juan; al principio era el

tiempo - , pero no su destino inmediato de hipérbole, de hipóstasis de la

eternidad.

Finalmente el tiempo es siempre revelación.”

Hugh Sim La palabra del tiempo

139
“El yang no es un movimiento rojo encerrado en la corriente del tiempo, los

segundos son jade, los minutos seda. La luz mutable de las horas se funden en

el yin, en los espejos móviles de los laberintos del Tiempo.”

Hu Si El tao del tiempo

“He escuchado distintas versiones que aluden a la existencia de un “río del

tiempo” allende los mares. Al parecer, la mas seria es la vertida por mi ilustre

colega, el gran Galileo Galilei, en donde afirma su probable localización; lo mas

notable, sin dudas, es la experiencia asombrosa de recorrer temerariamente su

curso y vivir en carne propia el ¿cómo llamaríamos al proceso contrario de

envejecer? Sí, el navegante audaz descubre con el correr de las aguas y las

horas como su cuerpo, su mente y espíritu se vuelven más y más jóvenes…

hasta desaparecer.

La historia no encierra una lección ética al estilo de una fábula de Esopo, a pesar

que advertimos una especie de, no se si llamarlo así, suicidio.

El Tiempo fluctúa entre la vida y la muerte, a lo mejor no en ese orden, y en el

medio exacto de esos dos puertos no tan alejados, las sombras se precipitan

como una lluvia desconocida, un muro azul grisáceo de agua sobre el frágil y

precario conocimiento, sobre la tenue certidumbre que se alza solitaria en la

noche mas absoluta.

140
En este río ominoso los segundos no pugnan por consumir los minutos, ni las

horas permiten ser exhumadas por los días…

Hugo Simonini La hélice de Galilei

“El koan seguirá funcionando en él – dijo Peter – un koan es una bomba de

relojería, una bomba de relojería sumamente complicada. Un día esa bomba

estalla. Puede suceder años después, se pueden caminar toda clase de caminos

sinuosos, cualquier cosa puede suceder, pero la labor del maestro nunca se

pierde.

-Pero ¿cúando explota esa bomba? ¿en esta vida? ¿en una vida futura? ¿y acaso

el monje, o el ex-monje , tiene que hacer algo él mismo para provocar ese

relámpago?

Por cierto, no se trata de un mecanismo automático que explotará solo después

que haya pasado cierto período de tiempo.

Peter se rió cuando hice esas preguntas.

-Esta vida, la próxima vida. Has leído demasiado. ¿no has considerado la

posibilidad de que el tiempo no exista? ¿Qué no haya nada sino el “ahora”?

“Ahora” tú puedes hacer algo. “Ahora” es la eternidad. Y si no haces nada

“ahora”, “ahora no sucederá nada.”

Janwillem Van de Wetering El espejo vacío Edit. Kairos 1975

141
“Los otros se precipitan en el tiempo: yo he caído del tiempo. A la eternidad

que se levanta por encima de él, la sustituye esa otra que se sitúa debajo, zona

estéril donde sólo existe un deseo : reintegrar el tiempo, elevarse por encima de

él cueste lo que cueste, quitarle una parcela para instalarse en ella, para darse la

ilusión de un chez-soi. Pero el tiempo está cerrado, está fuera de alcance: y es la

imposibilidad de penetrar en él lo que hace que esa eternidad sea negativa, una

Mala eternidad.”

“Sin embargo, aunque no Sienta el tiempo y esté mas alejado de él que nadie, lo

conozco, lo observo sin cesar: ocupa el centro de mi conciencia.”

“El tiempo está de tal manera constituido, que no resiste la insistencia del

espíritu en sondearlo. Ante ella su espesor desaparece, su trama se deshilacha y

quedan únicamente jirones con los que el analista debe conformarse. Y es que el

tiempo no está hecho para ser conocido sino para ser vivido: escudriñarlo,

excavarlo, es envilecerlo, es transformarlo en objeto. Quien en ello se empeña

acabará por tratar de la misma manera a su propio yo. Todo análisis es una

profanación, y es indecente entregarse a él. A medida que, para removerlos,

descendemos en nuestros secretos, pasamos de la incomodidad al malestar y

del malestar al horror. El conocimiento de uno mismo se paga siempre

demasiado caro, como todo conocimiento, y si el hombre llegara a alcanzar el

142
fondo de éste, apenas se dignaría a seguir viviendo. En un universo Explicado

sólo la locura tendría sentido.”

E. M. Cioran La caída en el tiempo Edit. Planeta 1986

“Sería lindo a partir de una cierta edad, año por año, ir de nuevo

empequeñeciendo y recorriendo hacia atrás aquellos mismos peldaños que una

vez se escalaron con orgullo. La dignidad y la honra de la mayor edad

seguirían, no obstante, siendo las mismas que son hoy; de modo que la gente

absolutamente menuda, los muchachos de seis u ocho años, serían los más

sabios y más experimentados. Los mas viejos monarcas serían los más

pequeños; en general habría solo muy diminutos Papas; los obispos mirarían

desde mayor altura a los cardenales y los cardenales al Papa. Ningún niño

podría desear ya ser algo grande. La historia perdería en importancia en razón

de su edad; se tendría la sensación de que los sucesos de hace trescientos años

habrán acontecido entre criaturas semejantes a insectos, y el pasado tendría,

finalmente, la dicha de no ser advertido.”

Elías Canetti Sur, numero 122 1944

“Pero ahora que lo has logrado, debes aplicar el sexto principio: los guerreros

comprimen el tiempo, todo cuenta, aunque sea un segundo. En una batalla por

tu vida un segundo es una eternidad, una eternidad que puede decidir la

143
victoria. Los guerreros tratan de triunfar, por tanto comprimen el tiempo. Los

guerreros no desperdician ni un instante.”

“Cuando Don Juan me describió el concepto de voltear la cabeza del guerrero

para enfrentar una nueva dirección, yo lo había entendido como una metáfora

que señalaba un cambio de actitud. Florinda me dijo que mi idea era correcta,

pero que no se trataba de una metáfora. Era verdad que los Acechadores

voltean la cabeza; sin embargo, no lo hacen para enfrentar una nueva dirección,

sino para enfrentarse al tiempo de una manera distinta. Los Acechadores

encaran el tiempo que llega. Normalmente encaramos el tiempo cuando éste se

va de nosotros. Sólo los acechadores pueden cambiar esta situación y enfrentar

el tiempo cuando éste avanza hacia ellos.

Florinda me explicó que voltear la cabeza no significa que uno ve el futuro, sino

que uno ve el tiempo como algo concreto, pero incomprensible.”

Carlos Castaneda. El Don del águila. Edivisión 1982.

“La emoción de tener tiempo es igual a la emoción de no tenerlo –dijo-. Todo es

lo mismo.”

Carlos Castaneda El fuego interno Swan 1985

144
“Los brujos contaban la vida en horas; y que en una hora le era posible a un

brujo vivir, en intensidad, el equivalente de una vida normal.”

Carlos Castaneda El conocimiento silencioso Emecé 1988

“El dictamen:

El poder de lo grande. Es propicia la perseverancia.

El signo señala un tiempo en el cual ascienden formidablemente y llegan al

poder valores interiores. Pero la fuerza ya ha sobrepasado el centro. Por eso

corresponde pensar en el peligro que implica el confiar en el propio poder, sin

preocuparse en todo momento por lo recto; en el peligro de embarcarse en el

movimiento sin aguardar el tiempo adecuado.”

I Ching hexagrama 34 Edit. Sudamericana 1975

“Esta contigüidad de la acción por su parte inevitablemente concluirá con la

autoderrota de su adversario. Es algo así como un bote que se desliza

rápidamente sobre la catarata; en el zen, y en la esgrima también, se da gran

valor a una mente no-vacilante, no-interrupción, no-lejanía. También se alude

en el zen a un relámpago, o a las chispas que se producen con el impacto de dos

piedras. Si esto se comprende dándole el sentido de la rapidez, se comete una

lastimosa equivocación. La idea es demostrar la contigüidad de la acción, un

145
movimiento ininterrumpido de energía vital. Cada vez que se permita una

interrupción por parte de algo que no esté en relación vital con la ocasión,

puede estar seguro de que habrá de perder su propia posición. Esto, por

supuesto, no quiere expresar el deseo de que las cosas se hagan

imprudentemente o en el menor tiempo posible. Si usted albergara este deseo,

su sola presencia habría de constituir una interrupción.”

D. T. Suzuki Ensayos sobre budismo zen volumen III

“Para nosotros, físicos convencidos, la distinción entre pasado, presente y

futuro es solo una ilusión.”

Albert Einstein

“Las leyes de la ciencia no distinguen entre pasado y futuro.”

Stephen W. Hawking Historia del tiempo Crítica 1988

“El tiempo es la imagen móvil de la eternidad.”

Platón

146
“El tiempo es la medida del movimiento según el antes y el después.”

Aristóteles

“Lo intemporal que existe en vosotros es consciente de la intemporalidad de la

vida.”

Khalil Gibran

“¿Qué es lo que es ahora? Lo mismo que fue. ¿Qué fue lo que fue? Lo mismo

que ahora es. Nada nuevo bajo el sol.”

Giordano Bruno De la causa, principio y uno Losada 1941

“La falta de tiempo me impide pasar mas adelante.”

Galileo Galilei El mensaje de los astros Eudeba

“Es propio de la naturaleza del tiempo ser una sucesión en cambio, donde

quiera una cosa sucede a otra, o la misma cosa cambia su propio estado y en el

147
giro envuelve una forma fluida y fluente. El tiempo es ese fluir el cual es

comparativamente un lento proceso dependiente de la naturaleza de la cosa que

sucede.”

Tomas Campanella Proemium

“El tiempo es la inquietud del ser.”

Antón Neuhäusler

“El ser humano remonta el tiempo, al estar porvenir y pasado determinados

respectivamente con relación a la espalda y la delantera y ser los flancos la

imagen del presente. La mujer constituye la encrucijada en la que se dan cita el

porvenir y el pasado, la vida y la muerte.”

Dominique Zahan Historia de las religiones siglo XXI

“Por el contrario, las palabras “existía”, o “existirá” son términos que hay que

reservar a lo que nace y avanza en el Tiempo. Pues eso no son sino cambios.

Pero lo que siempre es inmutable y nunca experimenta el cambio, esto no se

hace ni más joven con el tiempo, y nunca fue engendrado, ni actualmente

deviene, ni será en lo futuro. Antes todo lo contrario, una realidad de esta clase

148
no connota ninguno de los accidentes que el devenir implica en los términos

que se mueven al nivel de lo sensible, sino que esos accidentes son variedades

del Tiempo, el cual imita la eternidad y se desarrolla en círculo siguiendo el

Número.”

Platón Timeo Aguilar 1963

“6.3611 No se puede comparar un proceso con el “Transcurso del Tiempo” –

tal cosa no existe- sino sólo con otro proceso (tal que la marcha del

cronómetro).”

Ludwig Wittgenstein Tractatus logico-philosophicus Alianza Universidad

1973

“Tiempo es el número de cierto movimiento, y en su sentido mas amplio el

intervalo del orden natural del universo.”

Arquitas de Tarento

“Si el tiempo no engendrase nada, la eternidad no tendría nada que

embalsamar.”

149
G. Santayana Átomos de pensamiento Aguilar 1956

“Lo que menos se piensa, es que el tiempo es vida.”

González Petcoche

“También A la recherche du temps perdu es el relato de una sinuosa

peregrinación que conduce al Narrador, de desengaño en desengaño y guiado

por ese Virgilio que es la memoria involuntaria, a la contemplación de la

realidad de realidades: el tiempo mismo.”

Octavio Paz La llama doble Seix Barral 1993

“La eternidad está enamorada de las obras del Tiempo.”

William Blake

“En tiempos como estos consuela recordar que siempre ha habido tiempos

como estos.”

150
Paul Harvey

“El tiempo todo lo descubre.”

Tertuliano

“…Y con la frase aprendes a dividir el tiempo en el tiempo anterior y posterior

al decir la frase, y aprendes con la frase que divides el tiempo.”

Peter Handke

“Esta noche había en el aire un olor a tiempo. Tomás sonrió. ¿Qué olor tenía el

tiempo? El olor del polvo, los relojes, la gente. ¿Y qué sonido tenía el tiempo?

Un sonido de agua en una cueva, y una voz muy triste, y unas gotas sucias que

caen sobre cajas vacías, y un sonido de lluvia. Y aún más. ¿A qué se parecía el

tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una

película muda en una cine muy viejo, a cien millones de rostros que descienden

como esos globitos de año nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso

era el tiempo, su sonido, su olor.

Y esta noche (y Tomás sacó una mano fuera de la camioneta), esta noche “casi”

se podía tocar el tiempo.

La camioneta se internó en las colinas del tiempo.”

151
Ray Bradbury Crónicas marcianas

“Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de

tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se

aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas

las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe

usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En este, que un favorable

azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otros, usted, al atravesar el

jardín, me ha encontrado muerto; en otros, yo digo estas mismas palabras, pero

soy un error, un fantasma.”

Jorge Luis Borges el jardín de senderos que se bifurcan

“Para mí, el ruido del tiempo no es tan triste: me gustan las campanas, los

relojes…”

“No podía por mas tiempo omitir de mi reflexión lo que sigue: que había

descubierto esa foto remontándome en el tiempo. Los griegos penetraban en la

muerte andando hacia atrás: tenían ante ellos el pasado…”

Roland Barthes La cámara lúcida

152
“Ciertamente, comprendo que todo esto no es sino una ilusión, como todo lo

demás, y que el porvenir no existe.

Los hombres que inventaron el tiempo han inventado después la eternidad

como contraste, pero la negación del tiempo es tan vana como él. No hay

pasado ni futuro, tan solo una serie de presentes sucesivos, un camino

perpetuamente destruido y continuado, por el que avanzamos todos.”

M. Yourcenar Sixtina

“Hace seis días, hace seis meses, hizo seis años, hará seis siglos… ¡Ah! Morir

para detener el tiempo.”

M. Yourcenar Fuegos

“-No. Y lo lamento –dije- Es curioso, pero la vida humana nunca ha sido

sometida a investigación matemática. Fíjate por ejemplo en el tiempo. Desearía

que existiese un método experimental que mediante electrodos fijos a la cabeza

de la gente investigase el porcentaje de su vida que el hombre dedica al

presente, el que dedica a los recuerdos y el que dedica al futuro. Así

conoceríamos quién es realmente el hombre en relación con el tiempo. Qué es el

153
tiempo humano. Y seguro que podríamos determinar tres tipos básicos de

hombre, según la forma de tiempo dominante para él.”

Milan Kundera La inmortalidad Tusquets 1993

“El paso del tiempo no podría soportarse sin un ideal o un vicio.”

Alejandro Dumas -padre-

“Un campanero no necesita fuerza, sino habilidad para llevar el tiempo…

Debes guardar estas dos cosas en tu mente y retenerlas allí para siempre:

campanas y tiempo, campanas y tiempo.”

Ronald Blythe Akenfield

“El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria

recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la

felicidad es el deseo de repetir.”

Milan Kundera La insoportable levedad del ser Tusquets 1986

154
“El nombre del ángel es el Tiempo, dijo la voz. En la frente tiene el círculo,

signo de la eternidad y de la vida. En las manos del ángel hay dos jarras, una de

oro y la otra de plata. Una jarra es el pasado, la otra, el futuro. El arco iris que va

de la una a la otra es el presente. Como puedes ver, discurre en ambos sentidos.

Es el tiempo en su aspecto incomprensible para el hombre. Los hombres

piensan que todo fluye constantemente en una dirección. No ven que todo se

une eternamente, lo que viene del pasado y lo que viene del futuro, ni que el

tiempo es una diversidad de círculos que giran en distintos sentidos.

Comprende este secreto y aprende a distinguir las corrientes contrapuestas en

el río del arco iris del presente.”

Ouspensky Nuevo modelo del universo

“Qué dicha que también ahora haya tenido la inspiración de que el tiempo no

existe. Sólo el tiempo separa al hombre de todo lo que anhela.”

Hermann Hesse

“… Y la desesperación por el tiempo, que engaña al hombre mientras lo

moldea.”

Cordwainer Smith Piensa azul, cuenta hasta dos Nova 1991

155
“Todos tenemos un destino. Nada es casual. El tiempo es una gema perfecta.”

A. A. Attanasio Radix Nova 1990

“Estaríamos malgastando nuestro tiempo –dijo David-. Aquí no hay nada para

nosotros.

-Si no malgastáramos nuestro tiempo –preguntó Corcorán ásperamente-, ¿qué

haríamos con él?

-Tiene razón, por supuesto –dijo David.”

Clifford D. Simak La autopista de la eternidad Ultramar 1986

“Aunque muchas cosas son arrebatadas por el tiempo, otras muchas

permanecen; y aunque no tengamos ahora la fuerza que en los viejos días fue

capaz de conmover la tierra y el cielo, seguimos siendo quienes somos…”

Lord Tennyson

“El tiempo es una condición fluida que no tiene existencia excepto en los

avatares momentáneos de los individuos.”

156
William Faulkner

“Los hechiceros quiebran el fluir del tiempo –explicó Florinda, interpretando

mis pensamientos-. El tiempo, tal como nosotros lo medimos, no existe cuando

uno ensueña como lo hacen los hechiceros. Ellos lo extienden o condensan a

voluntad, y no lo consideran en términos de horas o minutos. Al ensoñar

despiertos aumentan nuestras facultades preceptúales –prosiguió en tono

paciente y medido-. Sin embargo con el tiempo sucede algo por entero distinto.

La percepción del tiempo no aumenta sino que queda totalmente cancelada. –

Agregó que el tiempo es siempre un factor de conciencia, o sea que su

percepción es un estado psicológico, automáticamente transformado por

nosotros en medidas físicas. Es algo que llevamos tan grabado que, aun cuando

no lo percibamos, un reloj suena en nuestro interior marcando subliminalmente

el tiempo.”

Florinda Donner Ser en el ensueño Emecé 1993

“El tiempo, en su fuga loca, hiere o mata los mas tiernos y mas ardientes

sentimientos. Debilita la admiración robándole sus naturales alimentos, la

sorpresa y el asombro; aniquila el amor y sus hermosas locuras; borra la fe y la

esperanza; desflora y agota todas las inocencias.”

157
Anatole France El jardín de Epicuro

“Para ti el tiempo es el desarrollo de la verdad que ya no existe.”

Julian May El adversario

“Hasta que vosotros pensasteis el Tiempo, eso no existía. Las cosas eran como

siempre habían sido: no había un Ayer, ni había un Mañana; solo había un

Hoy.”

John Crowley Magna obra de tiempo Minotauro 1992

“Y más todavía la concepción particular de la organización del tiempo, donde el

presente ampliado está henchido del pasado y grávido de futuro, donde la

duración lineal, explosiva, bordea al tiempo circular tejido de repeticiones y

justifica el recurso al mito eterno. Tiempo necesariamente en plural; tiempo de

los hombres, de las mujeres, de los dioses; tiempo mítico y tiempos históricos,

tiempos cósmicos y tiempos sociales…”

Louis Vincent Thomas Antropología de la muerte F. C. Económica 1983

158
“El amor puede existir en dos dimensiones: horizontal o vertical. Estamos

familiarizados con el amor horizontal. Esa es también la dimensión del tiempo;

lo horizontal es la dimensión de la eternidad. El anhelo en el corazón es de

permanencia; ahí has malinterpretado. Pero esa mala interpretación es casi

universal porque conocemos solo un plano: el horizontal, la dimensión del

tiempo. En esa dimensión hay solo dos posibilidades: o algo es momentáneo o

es permanente. Pero lo permanente no es otra cosa que muchos momentos; eso

también empieza y termina. La permanencia no es eterna, no puede serlo. Nada

puede ser eterno en el tiempo. Lo que nace en el tiempo está destinado a morir

con el tiempo. Si hay un principio, hay un fin.”

Osho Vida, amor, risa

“Que en salvas gasta impertinentes, la pólvora del tiempo mas preciso.”

Góngora

“Arrojado a quietud,

divisaré esa playa última de tu ser

y te veré por vez primera, quizá,

como Dios ha de verte,

desbaratada la ficción del tiempo,

159
sin el amor, sin mí.”

J. L. Borges Luna de enfrente

“Krishna:

He venido como el tiempo, el destructor de los pueblos, listo para la hora que

madura su ruina.”

Bhagavad-Gita

“Es como el tiempo, el espacio y el tiempo están juntos. Intenta comprender: si

miras el reloj hay pasado y hay futuro, no hay presente. Tu reloj nunca dice lo

que es el presente. No puede decirlo. Porque apenas lo dice, ya es pasado. Así

que las manecillas del reloj se mueven del pasado al futuro –no hay presente en

tu reloj. No puede haberlo, el presente no forma parte del tiempo. Habéis

aprendido en vuestras escuelas y vuestras universidades que el presente es

parte del tiempo. Eso es absurdo. El presente no es parte del tiempo. Has oído

repetir tantas veces que el tiempo está dividido en tres –pasado, presente y

futuro- que se ha convertido en un condicionamiento de tu mente. No. El

tiempo solo tiene dos divisiones: pasado y futuro.

¿Entonces donde está el presente? El presente está en ti. Si miras fuera,

encontrarás el pasado y el futuro; si miras dentro encontrarás el presente, y

160
siempre el presente. No hay pasado y no hay futuro. No puede haberlos. Si

entras en tu interior, entras en la eternidad del presente; si miras hacia fuera,

entras en el pasado o entras en el futuro.”

Osho Tao, los tres tesoros Edit. Mutar argentina

“Todo lo vence el amor,

todo lo consume el tiempo.

¿Cuál de los dos puede más:

aquél niño o este viejo?”

Juan de Iriarte

“Así que el primer punto es: en el instante del amor, el pasado y el futuro no

existen. Hay que entender una sutileza: cuando no hay ni pasado ni futuro,

¿puedes llamar presente a ese instante? ¿Está el presente únicamente entre el

pasado y el futuro? Es relativo; si no hay pasado ni futuro, ¿qué significado

tiene llamarlo presente? No tiene sentido. Por eso Shiva no utiliza la palabra

“presente”; dice “vida eterna” –eternidad- entra en lo eterno.

Dividimos el tiempo en tres: pasado, presente y futuro. Esa división es falsa,

absolutamente falsa. El tiempo es, en realidad, pasado y futuro. El presente no

forma parte del tiempo; es parte de la eternidad. Lo que pasó, es tiempo; lo que

161
ha de llegar, es tiempo. Lo que es, no es tiempo, porque nunca pasa, siempre

está ahí. El ahora siempre es, siempre está aquí. Este ahora es eterno.

Si te mueve el pasado, nunca estás en el presente; del pasado saltas al futuro.

No llega el momento presente. Desde el pasado siempre vas al futuro. Desde el

presente no puedes moverte en el futuro. Desde el presente, entras más

profundamente en el presente…más y más en el presente…eso es la eternidad.

Podemos exponerlo de esta forma: entre el pasado y el futuro existe lo

temporal. El tiempo implica moverse en un plano, en una línea recta,

horizontalmente. En el momento que estás en el presente, la dimensión cambia;

te mueves verticalmente –arriba y abajo-, hacia las alturas o hacia las

profundidades; pero nunca te mueves horizontalmente. Un Buda, un Shiva,

viven en la eternidad, no en el tiempo.”

Osho Tantra, espiritualidad y sexo Arkano books

“El tiempo para leer, como el tiempo para amar, dilata el tiempo para vivir.”

Daniel Penca

“El tiempo entra por los ojos.”

Julio Cortazar

162
“La melancolía es un tiempo infinitamente lento.”

Alejandra Pizarnik

“El tiempo, o es invención o no es nada.”

H. Bergson

“Es imposible medir el tiempo que lleva buscar el Reino del Preste Juan. El

tiempo escapará para siempre a nuestra comprensión.”

Adso de Reims Viajes

“Aunque las cosas se muevan o estén en reposo, aunque las cosas duerman o

estén despiertas, el tiempo sigue el curso inalterable de su camino.”

Isaac Barrow

“El tiempo absoluto, verdadero y matemático, fluye de modo constante de sí

mismo y por su propia naturaleza sin relación con nada externo.”

163
Isaac Newton

“Una vez que el reloj funciona, se abre otro plazo, los árboles despliegan sus

hojas, las barcas corren regatas, el tiempo, como un abanico, se va llenando de sí

mismo y de él brotan el aire, las brisas de la Tierra, la sombra de una mujer, el

perfume del pan.”

Julio Cortázar Historias de cronopios y de famas

“Erre con erre guitarra

erre con erre barril

rápido ruedan las ruedas

cargadas de tiempo del ferrocarril.”

John V. Guard Metafísica del ferrocarril

“Saludando cortésmente a la buena Mamá Juno (son las XII de la noche, del mes

doce a 31).

Entran: Junio, Julio, Agosto, Setiembre, Octubre y Noviembre.

164
Enero, Marzo y Abril, Mayo, Febrero y Diciembre. Síguelos el viejo Tiempo, con

traje de soberano (el Patriarca de los Siglos a quien ninguno conoce).”

Julio Herrera y Reissig Las pascuas del tiempo

“El tiempo es la conciencia. La conciencia se ilumina cuando uno deja de estar

ocupado y se encuentra teniendo que hacer algo consigo mismo.

Está ahí en el medio, como rajadura del tiempo que fluye inexorablemente a

través de las cosas que hacemos y por cuya causa no tenemos tiempo.

No tenemos tiempo porque le tememos al tiempo, a la conciencia. Me deja solo,

me obliga a pensar.”

Jaime Barylko El miedo a los hijos Emecé

“Oh hipócritas, podéis discernir el rostro del cielo: pero ¿podéis discernir los

signos de los tiempos?”

Evangelio según San Mateo

165
“Una hoja no decide el rumbo del viento, una hora no decide el curso del

Tiempo.”

Eduardo Gudiño Kieffer El príncipe de los lirios Emecé 1995

“De tiempo se compone la vida.”

Benjamín Franklin

“El tiempo es un dios que todo aplaca.”

Sófocles Electra

“El tiempo es lo que cambia, y, se diversifica: la eternidad se mantiene simple.”

Meister Eckhart

“El hombre es un experimento; el tiempo demostrará si valía la pena.”

Mark Twain

166
“Malgasté mi tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí.”

W. Shakespeare

“Si la teoría estuviera correcta, el batir de las alas de una gaviota es suficiente

para alterar el curso del tiempo para siempre.”

Edward Lorenz

“Si nosotros somos activos tendemos a olvidar el paso del tiempo, es decir,

nosotros pasamos el tiempo; pero si nosotros estamos pasivamente esperando,

somos confrontados con la acción del tiempo mismo.”

S. Beckett

“Aquí está el tiempo sin símbolo

como agua errante que no

modela el río.

Y yo, entre cosas de tiempo,

ando, vengo y voy perdido.

167
Pero estoy aquí, y aquí

no tiene el tiempo sentido.

Deseternizado, ángel

con nostalgia de un granito

de tiempo. Piensan al verme:

“Sí, estará dormido…”

porque sin una evidencia

de tiempo, yo no estoy vivo.”

“Esto es la nostalgia:

vivir en la agitación

y no tener patria en el tiempo.”

José Hierro

“El único camino es el del enemigo. Es necesario penetrar en el corazón de su

ataque pensando en un cambio en el tiempo y el espacio y no en una

separación. Éste es el espíritu de irimi (entrar). Si la mente se precipita en el

futuro, el presente se neutraliza y el pasado se convierte en futuro y el futuro

desplaza al presente. Sólo la renuncia al tiempo y el espacio permite alcanzar la

verdadera libertad de escoger la muerte.”

168
M. Saotome Aikido o la armonía con la naturaleza Edit. Kairós

“El tiempo se movió, comenzó a dilatarse poco a poco, luego mas deprisa,

parecía que daba sacudidas violentas, como si estuviese dentro de un huevo y

forcejease por salir, las calles se sucedían superponiéndose, los edificios

aparecían y desaparecían, mudaban de color, de forma, todas las cosas

buscaban ansiosas sus lugares antes de que la luz del amanecer viniese a mudar

nuevamente los sitios. El tiempo se puso a contar los días desde el principio,

ahora usando la tabla de multiplicar para recuperar el atraso, y con tanto acierto

lo hizo que don José tenía otra vez cincuenta años cuando llegó a su casa. En

cuanto al niño llorón, ese solo era una hora mayor, lo que demuestra que el

tiempo, aunque los relojes quieran convencernos de lo contrario, no es igual

para todos.”

José Saramago Todos los nombres Alfaguara

“Un día, sin embargo, no consiguió controlar una de sus potencias intermedias,

que nosotros llamamos el demiurgo, y que a lo mejor es Sabaoth. O Ildabaoth,

el falso dios de los cristianos.

Esta imitación de Dios por error, por orgullo, por insipiencia creo el Tiempo,

allá donde antes existía solo la eternidad. El tiempo es una eternidad que

balbucea, ¿me sigues? Y con el tiempo creo el fuego que da calor pero corre el

169
riesgo de quemarlo todo; el agua, que quita la sed pero también ahoga; la

tierra…”

Umberto Eco Baudolino Lumen 2001

“El tiempo es la distancia entre dos recuerdos.”

Colbar

“El ser humano al percibir el cambio, percibe el “tiempo”, en realidad el tiempo

no existe como un algo, sino en relación a algo, es decir, solo percibes el

“transcurrir” del tiempo en la existencia de partículas, mejor aún, en la razón de

cambio de estas partículas.”

Marco Adamo

“A mí lo que me importa es que el tiempo fluya en todas direcciones, que pase,

que se acumule hacia atrás y que vuelva transformado y dinámico, y también

que el otro, el que está adelante, me salga al encuentro antes de llegar; es decir,

me importa uno como retorno en movimiento y el otro como anticipación que

llega del porvenir en forma de asombroso emisario, llámese a esto

momentáneamente intuición o presentimiento. También está el tiempo

condicional, donde continúa desarrollándose lo no cumplido: ese deseo, esa

170
vehemencia o ese temor que tomaron un desvío, una varilla desechada en el

gran abanico del visible destino, y que muchos consideran enterrados bajo la

lápida del alivio o de la frustración, transformados en humo o el polvo

inconsistente, cuando en realidad ese deseo, esa vehemencia o ese temor han

seguido proliferando en inmensas malezas transparentes que nos asisten o

persiguen.”

Olga Orozco Conferencia “tiempo y memoria”

“A través de ti, alma mía, mido el tiempo.”

San Agustín Confesiones

“Es imposible meditar sobre el tiempo y el misterio del paso de la naturaleza

sin la emoción desbordante frente a las limitaciones de la inteligencia humana.”

Whitehead

“El tiempo de un kosmos es creado a partir del movimiento alrededor del

centro vital de un mundo superior.”

171
R. Collin

“El tiempo es un gran mapa, donde todo está escrito y somos nosotros los que

nos sumergimos en él.”

Sir Arthur Eddington

“Esto también se halla relacionado con la otra restricción básica que se le ha

dado: usted percibe el tiempo como algo lineal y constante, con solo dos

dimensiones, hacia delante y hacia atrás. Como el tiempo no se detiene nunca,

no puede usted estar nunca en el “ahora”. Solo durante las últimas

generaciones se han dado cuenta ustedes de que el tiempo es relativo (sino

realmente constante), pero todavía no disponen de un concepto de esta tercera

dimensión. Si yo le dijera que el tiempo, tal como usted lo conoce, no existe para

nada, probablemente se echaría a reír… está bien, empiece a reírse. Todo el

concepto, tal como usted lo entiende, fue creado para usted, para permitirle

aprender sus lecciones, y para proporcionarle una plataforma lineal y

consistente sobre la que poder existir mientras aprende. El tiempo constante y

“fiable” es un concepto terrenal. En el lado donde yo me encuentro hay una

clase de tiempo muy diferente, y todo se encuentra en el “ahora”. Su tercera

dimensión es vertical. Como sucede en la burbuja, no hay pasado ni futuro, solo

el ahora. Todo se refleja con respecto a un punto central, que es exactamente

donde usted se encuentra en el interior de la burbuja.”

172
Lee Carroll Los tiempos finales

“La palabra es el tiempo; el silencio es la eternidad.”

Maurice Maeterlinck

“Donde tuvo lo que es su origen, allí es preciso que retorne en su caída, de

acuerdo con las determinaciones del destino. Las cosas deben pagar unas a

otras castigo y pena de acuerdo con la sentencia del tiempo.”

Anaximandro

“He ahí el mercado donde se pronuncia el derecho y el juez sentado en su silla

fija la pena. El juez es el tiempo.”

Werner Jaeger Paideia F. C. Económica 1957

“He aquí el tiempo

su obstinado latir

su infinita no materia

173
concretada en palabras

su presencia de duende

traspasado el olvido.

En sus gotas de lluvia el recuerdo perece

o se pierde en los ríos

que van a dar a la mar.

Rita Geada Esa lluvia de fuego que nos quema

“Te ha enseñado el tiempo

a pensar en lo imposible

a esperar lo inesperado

a creer

aunque sea mentira.”

Julio César Campopiano Cantar del tiempo Ediciones de Saltomortal

“Fue ayer, y es lo mismo que si dijéramos, fue hace mil años, el tiempo no es

una cuerda que se pueda medir nudo a nudo, el tiempo es una superficie

oblicua y ondulante que sólo la memoria es capaz de hacer que se mueva y

aproxime.”

174
José Saramago El evangelio según Jesucristo Alfaguara 1998

“Nosotros no tenemos pasado ni futuro –respondió el ángel-. Tu concepto del

tiempo se desarrolla en línea recta, y el nuestro es una plataforma giratoria que

se mueve en el sentido de las agujas del reloj con el motor en reposo. Nosotros

siempre podemos ver toda la extensión de nuestro tiempo, ya que siempre está

debajo de nosotros, por lo que invariablemente nos encontramos en el “ahora”

de nuestro tiempo. Siempre nos movemos alrededor de un centro conocido.

Dado que el desarrollo de vuestro tiempo es recto, e invariablemente os movéis

hacia delante, nunca llegáis a experimentar plenamente el presente. Miráis

hacia atrás y veis dónde habéis estado; miráis hacia delante y veis hacia dónde

vais. Pero no se os permite experimentar un tipo de existencia de Ser. En

cambio, experimentáis una existencia de Hacer. Forma parte de vuestra

vibración inferior, y es apropiado para vuestra dimensión.

-Eso podría explicar vuestro mapa- dijo Mike, recordando que el punto rojo con

la frase “Estás aquí” estaba siempre en el centro, y que los sucesos de su nueva

existencia parecían entrar y salir de un punto concreto. Mike pensó para sí:

“Es exactamente lo contrario de cómo funciona un mapa humano.”

-¡Exacto¡ -dijo naranja por encima del hombro mientras seguía andando- en

vuestra estructura del tiempo, el mapa es conocido y el ser humano es el que se

mueve. Esto se debe a que percibís el tiempo y la realidad como una constante,

y al humano como la variable. Cuando os acercáis a nuestra estructura temporal

175
y a nuestra vibración, el ser humano es la constante y el mapa (o realidad), es la

variable.”

Lee Carroll el viaje a casa

“Vivir en el instante, sin subordinarse más a la tendencia que rige estos reflejos,

es morir para sí, o al menos vivir familiarizado con la muerte. Cada hombre, de

hecho, prolonga a través de su vida el efecto de su apego a sí mismo. Se ve sin

cesar obligado a la acción con vistas a un resultado útil en el plano de la

perduración del ser personal. En la medida en que se entrega a la esclavitud del

tiempo presente respecto del futuro, es una persona infatuada, orgullosa y

mediocre, alejada por el egoísmo de la vida que el P. Tesson llama divina, y que

de forma más imprecisa cabe llamar más sagrada. Me parece que el P. Tesson

dio una descripción de esta vida en la fórmula: “para vivir de la vida divina hay

que morir”. Mas allá de la “mediocridad” y del “orgullo”, podemos entrever sin

cesar, en efecto, la perspectiva de una verdad angustiosa.”

Georges Bataille El erotismo Tusquets 1979

“De este modo el agua es la mirada de la tierra, su aparato de mirar el

tiempo…”

176
Paul Claudel l’oiseau noir dans le soleil levant

“Mediante ella, la creación cobra una segura lentitud. El tiempo se inscribe en la

materia bien sancochada. Ya no sabemos qué es lo que trabaja: ¿el fuego, el

agua, el tiempo?

Esta triple incertidumbre permite tener una respuesta para todo.”

Gaston Bachelard el agua y los sueños F. C. Económica 1978

“Pero descubrimos al mismo tiempo la estructura cíclica del tiempo que se

regenera a cada nuevo “nacimiento”, cualquiera sea el plano que se produzca.

Ese “eterno retorno” delata una ontología no contaminada por el tiempo y el

devenir. Así como los griegos, en el mito del eterno retorno, buscaban satisfacer

su sed metafísica de lo “óntico” y de lo estático (pues, desde el punto de vista

de lo infinito, el devenir de las cosas que vuelven sin cesar en el mismo estado

es por consiguiente implícitamente anulado y hasta puede afirmarse que “el

mundo queda en su lugar”), del mismo modo el “primitivo”, al conferir al

tiempo una dirección cíclica, anula su irreversibilidad. Todo recomienza por su

principio a cada instante. El pasado no es sino la prefiguración del futuro.

Ningún acontecimiento es irreversible y ninguna transformación es definitiva.

En cierto sentido, hasta puede decirse que nada nuevo se produce en el mundo,

pues todo no es más que la repetición de los mismos arquetipos primordiales;

esa repetición, que actualiza el momento mítico en que el gesto arquetípico fue

177
revelado, mantiene sin cesar al mundo en el mismo instante auroral de los

comienzos. El tiempo se limita a hacer posible la aparición y la existencia de las

cosas. No tiene ninguna influencia decisiva sobre esa existencia, puesto que

también él se regenera sin cesar.”

Mircea Eliade el mito del eterno retorno Alianza/Emecé 1972

“El tiempo que fluye a medianoche.”

Lord Tennyson

“Vamos a tomar el momento presente. ¿Qué es el momento presente? El

momento presente es el momento que consta un poco de pasado y un poco de

porvenir. El presente en sí es como el punto finito de la geometría. El presente

en sí no existe. No es un dato inmediato de nuestra conciencia. Pues bien;

tenemos el presente, y vemos que el presente está gradualmente volviéndose

pasado, volviéndose futuro. Hay dos teorías del tiempo. Una de ellas, que es la

que corresponde, creo, a casi todos nosotros, ve el tiempo como un río. Un río

fluye desde el principio, desde el inconcebible principio, y ha llegado a

nosotros. Luego tenemos la otra, la del metafísico James Bradley, inglés. Bradley

dice que ocurre lo contrario: que el tiempo fluye desde el porvenir hacia el

presente. Que aquel momento en el cual el futuro se vuelve pasado, es el

momento que llamamos presente.”

178
J. L. Borges Borges oral Alianza 1998

“Existe en el mundo un secreto a la vez ordinario y extraordinario. Todos

formamos parte de él y somos conscientes de él, pero son muy pocos los que

piensan en él. La mayoría se limita a aceptarlo sin cuestionárselo jamás. Este

secreto se llama Tiempo.”

Michael Ende

“Toda consciencia es consciencia del tiempo.”

Dense Levertov

“La importancia del tiempo está menos relacionada con la verdad que con

nuestros deseos.”

Bertrand Russell

“El tiempo es lo que impide que la luz nos alcance.”

179
Meister Eckhart

“El tiempo es el lugar en que se hallan todas las cosas, el cauce donde

comienzan y acaban, se rompen y vuelven a unirse, pero el tiempo también es

lo que comienza y acaba, lo que rompe y une, es lo que construye y a la vez

destruye; es el juego dionisiaco del mundo. En el eterno retorno los animales de

Zaratustra se ven absorbidos en el cambio, no se oponen a él ni intervienen,

distinta es la posición del hombre que adopta una actitud frente al "eterno

retorno" que es la de tener metas, proyectos y entre estos su tarea principal es la

de ser superhombre.”

Alberto Plaza “Así habló Zaratustra”

“No añorar el pasado habla muy bien de nuestro presente”

Cintia Fritz

“El tiempo es un personaje más formal y no hace zapatetas. Nada más simple

que el tiempo. Su andadura es derecha; pero es menester que nos dejen el ocio

necesario para mirar hacia atrás y ver la distancia recorrida, en lugar de contar

sus pasos a cada instante. El tiempo en Holanda es un viejo loco con todas las

180
travesuras de un muchacho, que "va a la iglesia bailando la gallarda y vuelve a

casa bailando el fangando" (Shakespeare, Noche de Reyes, I, III, 132-133). Dan

un papirotazo a las horas perezosas y rastreras, y alivian la lasitud de la

campaña. A mediodía, su canción inconexa y trivial se difunde a través de la

aldea con el olor de las lonjas de tocino ahumado; al anochecer envían a la cama

a los trabajadores cansados por la faena del día.

(...) Los que no tienen un medio artificial de comprobar el paso del tiempo,

perciben más agudamente por lo general sus signos inmediatos y retienen

mejor las fechas individuales. El auxilio mecánico del conocimiento no aguza el

intelecto. El entendimiento de un salvaje es una especie de almanaque natural, y

más exacto que los artificiales en su pronóstico del futuro. Con los ojos de la

mente ve lo que le ha sucedido o quizá vaya a sucederle, "como en un mapa el

viajero su camino". Los que leen el tiempo y las estaciones en el aspecto del

cielo y la posición de las estrellas, cuentan por lunas y saben cuando el sol se

levanta y se pone y no por eso desconocen sus propios negocios ni la

concatenación ordinaria de los acontecimientos. Estos hombres no ven

distraídas sus facultades por una multitud de preocupaciones ajenas a ellos

mismos y a las apariencias externas que indican el cambio. El conocimiento que

poseen tiene, pues, una claridad y una sencillez que a menudo dejan perplejos a

los más doctos. Mas de una vez me ha sorprendo un pastorzuelo al borde del

camino que sólo ve el cielo y la tierra y me pregunta la hora (que debería saber

mejor que nadie por la altura del sol sobre el horizonte), pero supongo que si lo

hace es por el gusto de preguntar a un transeúnte o de ver si éste tiene reloj.

Robinson Crusoe perdió el cómputo del tiempo en la monotonía de su vida y el

181
delirio de la soledad, y tuvo que recurrir a hacer muescas en un madero. ¡Qué

diario el suyo! ¡Y cómo debió el tiempo tender su círculo en torno de él, vasto y

sin senderos como el océano!

Por mi parte, jamás he tenido un reloj ni artificio alguno de contar el tiempo, y

a decir verdad, tampoco deseo darme cuenta de su tránsito. Señal de que he

tenido poco que hacer, pocos pasatiempos, pocos compromisos. Cuando estoy

en la ciudad puedo oír el reloj; en el campo puedo escuchar el silencio. Nada me

gusta tanto como yacer tendido la mañana entera sobre una loma soleada de la

llanura de Salisbury, sin objeto definido, sin darme cuenta ni importarme un

bledo el paso del tiempo. Quizá algunos de los pensamientos aquí expuestos

fluctúan como partículas ante mis ojos entornados, o alguna vívida imagen del

pasado en violento contraste me acomete y acudo a impedir que el hierro

penetre en mi alma, y dejo caer unas cuantas lágrimas en el torrente del tiempo,

que va separándome más y más de todo lo que ame en días lejanos. "

William Hazlitt. El reloj de sol. Consejo Nacional para la cultura y las artes.

1992

“El primer gran descubrimiento fue el tiempo, el escenario de la experiencia.

Sólo a través de la división en meses, semanas, y años, días y horas, minutos y

segundos, la humanidad quedaría libre de la monotonía de la naturaleza. El

fluir de sombras, arena y agua, y el tiempo mismo, traspasado al staccato del

reloj, se volvió una medida útil de los movimientos del hombre a través del

182
planeta…Las comunidades del tiempo propiciarían las primeras comunidades

del conocimiento, modos de compartir los descubrimientos, una frontera

común en lo desconocido.”

Daniel Boorstin. Los descubridores

“Los romanos valoraron mucho el tiempo. El tiempo significaba dinero. Los

abogados romanos a menudo trataban de convencer a los jueces de que les

dieran más tiempo de reloj de agua para presentar el caso de un cliente. La frase

aquam dare, “otorgar agua”, significaba darle tiempo a un abogado, mientras

que el término aquam perdere, “perder agua”, significaba perder tiempo.

Cuando un orador en el Senado hablaba demasiado tiempo, sus colegas

gritaban para que le retiraran el agua.”

Robert Levine. Una geografía del tiempo. Siglo XXI editores

“En la actualidad, la era de horarios y planificaciones, resulta casi gracioso

enterarnos, cuando leemos a Herodoto, de que este gran viajero y hombre bien

informado de su tiempo nunca se encontró con el concepto de “hora” en su

mundo y tampoco pudo hallar la palabra apropiada para nombrarla. En su

época, e incluso mucho después, era la actividad humana la que servía como

medida de tiempo, y no al revés.”

183
Alexander Szalai. Comparing Nations: The Use of Quantitative Data in Cross-

National Research. Yale University Press 1966

“Antes de la invención de los primeros relojes mecánicos, la idea de coordinar

las actividades de las personas era casi imposible. Las citas que hubiera que

realizar por lo general tenían lugar al amanecer. No es ninguna coincidencia

que, a lo largo de la historia, tantos sucesos importantes ocurrieran a la salida

del sol: duelos, batallas, reuniones.

El historiador Marc Bloch relata los pormenores de una de esas citas. Había un

duelo en Mons que debía llevarse a cabo a la hora usual del “amanecer”. Pero

sólo acudió uno de los participantes. El personaje puntual esperó hasta lo que

creyó que era la hora del mediodía, la que marcaba el requerido límite de

tiempo de espera de nueve horas. Luego exigió que quedara registrada la

cobardía de su rival, y se retiró rápidamente. El único problema fue que los

padrinos, después de mucha discusión, no se ponían de acuerdo en si era en

realidad el mediodía cuando el hombre se marchó.

Más adelante, fue necesario llevar el caso a la corte. Después de presentar las

pruebas –la posición del sol, consultas con los clérigos que eran considerados

expertos en tales cuestiones y un acalorado debate-, ganó el alegato del

mediodía. El personaje que llegó a tiempo fue reconocido como el triunfador

oficial y el ausente fue declarado cobarde.

El incidente es un ejemplo típico de lo que Bloch describe como “una gran

indiferencia ante el tiempo” en la época medieval. Antes de la industrialización,

184
el cálculo del tiempo dependía en gran parte de las exigencias del medio

ambiente. La naturaleza dictaba los tiempos para sembrar, cosechar o para

quedarse sentado sin hacer nada.”

Robert Levine. Una geografía del tiempo

“En un mundo donde no se puede medir el tiempo, no hay relojes, ni

calendarios, ni citas definidas. Son los acontecimientos los que desencadenan

otros acontecimientos, no la hora. Se empieza a edificar la casa cuando la piedra

y la madera llegan al lugar de la construcción. La cantera de piedras entrega la

piedra cuando el picapedrero necesita dinero…Los trenes salen de la estación…

cuando los coches se llenan de pasajeros…Hace mucho, antes del Gran Reloj,

los cambios en los cuerpos celestes medían el tiempo: el lento paso de las

estrellas a través del cielo nocturno, el arco del Sol, y la variación de la luz, la

Luna creciente y menguante, las mareas, las estaciones. El tiempo también se

medía por medio de los latidos del corazón, los ritmos de la somnolencia y el

sueño, la recurrencia del hambre, los ciclos menstruales de las mujeres y la

duración de la soledad.”

Alan Lightman Los sueños de Einstein

“Cada cultura tiene sus propias huellas digitales temporales únicas. Conocer un

pueblo es conocer los valores del tiempo por los que se rige su vida.”

185
Jeremy Rifkin Guerras del tiempo

“Todo lo pasajero lleva la medida de su tiempo dentro de sí.”

Johann Herder

“Deberás confiar más en mis precisiones conceptuales que en mi fidelidad

al calendario. Nunca supe medir el tiempo por el calendario. Nunca supe

qué tenía que ver el tiempo con esa linealidad numérica que asumía la

soberbia de ordenar algo tan tumultuoso, caótico como la temporalidad y,

acaso, la historicidad.”

J. P. Feinmann La sombra de Heidegger Seix Barral Bs. As. 2006

“Era el tiempo caliente.

Luz inmólame

Era entonces cuando el relámpago de pronto

quedaba suspendido hecho de hierro

Tiempo de los suspiros

o de adórame cuando nunca las aves perdían plumas

Tiempo de suavidad y permanencia

Los galopes no daban sobre el pecho no quedaban los cascos, no eran cera

Las lágrimas rodaban como besos

186
Y en el oído el eco era ya sólido

Así la eternidad era el minuto

El tiempo sólo una tremenda mano sobre el cabello largo detenida…”

Vicente Aleixandre. En el fondo del pozo.

“Tengo un jardín de piedras.

Cada piedra

Es una música abierta hacia el futuro,

Una preciosa flor.

Es mi jardín de Tiempo.”

Rubén Vela. Maneras de luchar. Bs. As. 1981

“Esto quiere decir que cuando se practica el zazen no existe idea del tiempo ni

del espacio. Quizá uno se diga: “Nos sentamos en esta habitación a las seis

menos cuarto”. De este modo se tiene alguna idea del tiempo (las seis menos

cuarto) y cierta idea del espacio (en esta habitación). Sin embargo, en realidad,

lo que uno hace es simplemente sentarse y estar consciente de la actividad

universal. Nada más. En ese momento la puerta de vaivén se abre en dirección

opuesta. Momento tras momento la persona repite la misma operación, sin la

menor idea del tiempo ni del espacio. El tiempo y el espacio son una misma

cosa. Uno suele pensar: “Debo hacer tal cosa esa tarde”, pero en realidad no

187
hay tal “esta tarde”. Las cosas se hacen una tras otra. Nada más. No existen un

tiempo tal como “esta tarde”, ni “la una”, ni “las dos”. A la una se almuerza. El

almorzar es de por sí la una. Se estará en cualquier parte que sea pero al lugar

no se lo puede separar de la una. Para quien aprecie la vida, las dos cosas son

una misma.”

“Cuando logramos comprender este aspecto de la verdad puede decirse que

hemos logrado encontrar el verdadero significado del tiempo. El tiempo

transcurre constantemente del pasado al presente y del presente al futuro, pero

también es cierto que el tiempo va del futuro al presente y del presente al

pasado…”

Shunryu Suzuki. Mente Zen, mente de principiante. Estaciones. 1987.

“El tiempo es la manera en que la naturaleza impide que todo suceda a la vez.”

Grafitti

“El tiempo es el elemento en el que existimos…O nos lleva consigo o nos

ahoga.”

Joyce Carol Oates

188
“El tiempo no es lo principal. Es lo único.”

Miles Davis

“Nadie sabe con precisión cuándo vendrá el final de los tiempos. Pero a

medida que se demora, crece la esperanza.”

Maimónides

“¿No estamos forzados a convertirnos en dioses, al menos para parecer dignos

de los dioses? No hubo en el mundo acto más grandioso, y las generaciones

futuras pertenecerán, por virtud de esta acción, a una historia más elevada de lo

que fue hasta el presente toda la historia.” Aquí calló el loco y miró de nuevo a

sus oyentes; ellos también se callaron y le contemplaron con extrañeza. Por

último, arrojó al suelo la linterna, que se apagó y rompió en mil pedazos. “He

llegado demasiado pronto”, dijo: “No es mi tiempo aún. Este acontecimiento

enorme está en camino, marcha, todavía no ha llegado hasta los oídos de los

hombres. Es necesario dar tiempo al relámpago y al trueno, es necesario dar

tiempo a la luz de los astros, tiempo a las acciones, cuando ya se han realizado,

para ser vistas y oídas. Este acto está más lejos de los hombres que el acto más

distante, y, “sin embargo, ellos lo han realizado”.

189
F. Nietzsche. El eterno retorno. Aguilar. 1974.

“Hay muchos que mueren demasiado tarde, y otros demasiado pronto.

Todavía nos produce extrañeza la máxima: “¡Morir a tiempo!”

“¡Morir a tiempo!” enseña Zaratustra.

“El que no vive a tiempo no podrá morir a tiempo; ¡más le valiera no haber

nacido!” este es mi consejo para los superfluos.”

F. Nietzsche. Así habló Zaratustra. Aguilar. 1974.

"Y si no hubiese nada ni nadie más allá del tiempo? Entonces el hombre estaría

condenado y tendría que aprender a vivir cara a esta terrible verdad".

"El tiempo es continua escisión... La escisión no se cura con tiempo sino con

algo o alguien que sea no-tiempo".

Octavio Paz

“El gran mago planteó esta cuestión:

-¿Cuál es, de todas las cosas del mundo, la más larga y la más corta, la más

rápida y la más lenta, la más divisible y la más extensa, la más abandonada y la

190
más añorada, sin la cual nada se puede hacer, devora todo lo que es pequeño y

vivifica todo lo que es grande?

Le tocaba hablar a Itobad. Contestó que un hombre como él no entendía nada

de enigmas y que era suficiente con haber vencido a golpe de lanza. Unos

dijeron que la solución del enigma era la fortuna, otros la tierra, otros la luz.

Zadig consideró que era el tiempo. Nada es más largo, agregó, ya que es la

medida de la eternidad; nada es más breve ya que nunca alcanza para dar fin a

nuestros proyectos; nada es más lento para el que espera; nada es más rápido

para el que goza. Se extiende hasta el infinito, y hasta lo infinito se subdivide;

todos los hombres le descuidan y lamentan su pérdida; nada se hace sin él; hace

olvidar todo lo que es indigno de la posteridad, e inmortaliza las grandes

cosas.”

Voltaire

“Si todo tiempo es eternamente presente ningún tiempo es redimible.”

T. S. Eliot. Cuatro cuartetos.

“Por una suerte de abuso, el hombre crea el tiempo.”

191
Paul Valéry

“Esa sucesión de nadas que se llama el Tiempo.”

Macedonio Fernández

"El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la

vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente".

Susan Sontag

"El presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado".

Robert Browning

"Para saber lo que es el tiempo hay que vaciar el espacio".

Lilian Porter

" No hay nada peculiar en el acontecimiento presente que lo haga diferente del

pasado y del futuro. Por un momento el pasado fue actual y el futuro lo

devendrá también. ¿Qué hace al presente tan diferente? Obviamente, mi

192
presencia. Yo soy real porque yo soy siempre ahora, en el presente, y lo que está

conmigo ahora participa en mi realidad. El pasado está en la memoria, el futuro

—en la imaginación. No hay nada en el acontecimiento presente mismo que lo

haga destacar como real. Puede ser un suceso simple, periódico, como la

campanada de un reloj. A pesar de nuestro conocimiento de que las

campanadas sucesivas son idénticas, la campanada presente es completamente

diferente de la anterior y de la siguiente —en tanto que recordada, o esperada.

Una cosa enfocada en el ahora está conmigo, pues yo soy siempre presente; es

mi propia realidad la que yo imparto al acontecimiento presente."

Sri Nisargadatta Maharaj

“El hombre se parece más a su tiempo que a sus padres.”

Ernst Bloch

“Cualquier acción de nuestro cuerpo también es el tiempo, aunque sea un

simple fruncimiento de cejas o un guiño.

Y la montaña y el mar son también el tiempo.

Si se rompe el tiempo, la montaña se rompe.

Si la montaña y el mar son inmortales, el tiempo también lo es.”

Taisen Deshimaru Zen verdadero

193
“Tengo sabía que el tiempo transcurre de manera irregular. En su origen es

uniforme, pero, cuando se consume, se transforma en algo irregular. Ciertos

períodos de tiempo son terriblemente largos y pesados; otros, breves y ligeros.

Y, a veces, el orden de los acontecimientos se altera y, en los momentos críticos,

incluso desaparece. También se le añade lo que no debería añadírsele. Al

regular el tiempo a su capricho, la gente quizá regule su propia razón de ser. En

otras palabras, al realizar esas operaciones, logran conservar a duras penas la

cordura. Si tuvieran que aceptar el tiempo vivido de manera uniforme y

secuencial, sus mentes no podrían soportarlo. Sus vidas serían igual que una

tortura. Así pensaba Tengo.”

Haruki Murakami 1Q84 Tusquets Editores

“Según lo viven sus miembros, el tiempo en la moderna sociedad líquida de

consumidores no es cíclico ni lineal, como solía ser para los hombres y mujeres

de otras sociedades conocidas. Usando la metáfora de Michel Maffesoli,

diremos que es tiempo puntillista, o, desplegando el sentido de un término

sinónimo de Nicole Aubert, tiempo puntuado, un tiempo que está más

marcado por la profusión de rupturas y discontinuidades, por los intervalos

que separan los sucesivos bloques y establecen los vínculos entre ellos, que por

el contenido específico de los bloques en sí. El tiempo puntillista es más

prominente por su inconsistencia y su falta de cohesión que por sus elementos

cohesivos y de continuidad. En éste tipo de tiempo, cualquiera sea la lógica de

continuidad y causalidad que conecte los sucesivos bloques, sólo puede ser

intuida o conjeturada recién al final de la búsqueda retrospectiva en busca de

194
orden e inteligibilidad, ya que por regla general ésa lógica no figura entre los

motivos que hacen que los protagonistas se muevan de un punto a otro. El

tiempo puntillista está roto o más bien pulverizado, en una multitud de

“instantes eternos” –eventos, incidentes, accidentes, aventuras, episodios-

mónadas cerradas sobre sí mismas, bocados diferentes, y cada bocado reducido

a un punto que se acerca cada vez más a su ideal geométrico de no

dimensionalidad.”

Zygmunt Bauman Vida de consumo Fondo de Cultura Económica 2007

195

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