FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
INFORME
ENURESIS Y ENCOPRESIS NO ORGANICA
ALUMNA:
Alama Castro Delia Lisbeth
DOCENTE:
Maestre Poveda Diego
CURSO:
Psicopatología
CHICLAYO - PERÚ
2019 – II
INTRODUCCION
En el presente trabajo esta dirigido a informar a todos los estudiantes acerca del tema
enuresis y encopresis no orgánica, para eso recopilaremos información del CIE 10, DMS
V y otros autores importantes para nuestra investigación, dentro del CIE 10 es clasificado
en otros trastornos de las emociones y del comportamiento de comienzo habitual en la
infancia o adolescencia categoría F98.0 (enuresis) y F98.1(encopresis).
La enuresis y la encopresis se consideran patologías principales en los niños. Sin
embargo, en realidad son parte de una constelación de síntomas que afectan a los niños
en diversas edades y se han asociado con factores psicosociales. Consisten en una
incapacidad para controlar de forma voluntaria la emisión de orina o de las heces, en el
tiempo que se considera normal. En la mayoría de los casos no se encuentra una causa.
La enuresis y la encopresis pueden darse de forma aislada o asociadas entre sí o con otras
enfermedades. Si al niño se le recrimina o se le castiga porque ensucia las ropas suyas o
de la cama, puede tener sentimientos de culpa o ansiedad. El tratamiento habitualmente
acorta el tiempo natural de evolución de estos trastornos.
En el presente informe se expone el concepto de enuresis y encopresis, los criterios
diagnósticos según el CIE 10 y DSM-5, los tipos y subtipos, los datos epidemiológicos
existentes y la etiología multicausal influyente en los fenómenos.
ENURESIS NO ORGANICA
CONCEPTO:
Según el CIE 10:
“Trastorno caracterizado por la emisión involuntaria de orina durante el día y durante la
noche, considerado anormal para la edad mental de la persona y que no es consecuencia
de una pérdida del control vesical debida a cualquier trastorno neurológico, ataques
epilépticos o anomalías anatómicas de las vías urinarias. La enuresis puede haber estado
presente desde el nacimiento o puede haber surgido en un período siguiente a la
adquisición del control vesical. La enuresis puede estar o no asociada con un trastorno
emocional o del comportamiento más amplio.”
Según el DSM-V:
“Lo define como la emisión repetida de orina durante el día o la noche, de forma
involuntaria en la cama o en la ropa, al menos dos veces por semana durante un mínimo
de tres meses consecutivos, en niños con una edad de 5 años.”
(Gontard, 2016)
“De acuerdo con los criterios de la ICCS, enuresis denota una emisión de orina
intermitente durante el sueño en niños mayores de cinco años. El término nocturna
puede ser añadido para clarificar (enuresis y enuresis nocturna son sinónimos). La
emisión involuntaria de orina durante el día se denomina incontinencia diurna, cuya
causa puede ser orgánica, estructural o neurogénica, o deberse a otras causas físicas u
orgánicas. La inmensa mayoría de los casos de enuresis son funcionales, muchos
niños con enuresis podrían considerarse casos de incontinencia funcional urinaria. De
acuerdo con estos criterios, el término enuresis diurna, es obsoleto y debe evitarse. Si
los niños tienen incontinencia nocturna y diurna podrían recibir dos diagnósticos:
enuresis e incontinencia urinaria.”
CRITERIOS DIAGNOSTICO
Según el DSM-5 (APA, 2014) podemos hablar de enuresis cuando el niño cumple los siguientes
criterios diagnósticos:
- Emisión reiterada de orina en la cama o en la ropa (involuntaria o intencional).
- La conducta es clínicamente significativa cuando se presenta dos veces a la semana
durante por lo menos tres meses consecutivos o por la manifestación de un malestar
clínicamente significativo o por el deterioro en el área social, académico (ocupacional)
y otras áreas de funcionamiento relevantes.
- La edad cronológica es de por lo menos 5 años (o un nivel de desarrollo equivalente) La
conducta no puede asociarse a un efecto fisiológico directo de una sustancia (por
ejemplo, un diurético) o a una afección médica (por ejemplo, anomalía vesical o
anatómica). Cuando hablamos de enuresis nos referimos a un aspecto funcional y no
orgánico.”
Según el CIE 10 podemos hablar de enuresis cuando el niño cumple los siguientes
criterios diagnósticos:
A. La edad cronológica y mental es de al menos 5 años.
B. Emisión involuntaria o intencionada de orina que se produce en la cama o en la
ropa, se presenta al menos dos veces al mes en menos de siete años y al menos
una vez al mes en mayores de siete años.
C. No hay evidencia de otros trastornos psiquiátricos que cumplan criterios para
alguna de las categorías de la CIE-10.
D. La enuresis no es consecuencia de ataques epilépticos, de incontinencia de origen
neurológico ni de anomalías estructurales del tracto urinario o enfermedades
médicas.
E. Duración del trastorno de al menos 3 meses.
Para mayor especificación puede utilizarse un quinto carácter:
F98.00 enuresis solo nocturna
F98.01 Enuresis solo diurna
F98.02 Enuresis nocturna y diurna.
CLASIFICACION DE ENURESIS:
• Enuresis primaria: moja la cama desde siempre, nunca ha existido sequedad
completa durante un periodo mayor o igual a seis meses. Su etiología es desconocida
y aunque la herencia juega un papel importante en este tipo de enuresis, no tiene valor
pronóstico ni influye en el tratamiento:
- Enuresis monosintomática: el único síntoma urinario es el escape de orina durante
el sueño.
- Enuresis no monosintomática: existen escapes nocturnos (enuresis) y otros síntomas
del tracto urinario (incontinencia, urgencia...) durante el día.
• Enuresis secundaria: la enuresis aparece después de un periodo seco de al menos
seis meses. Siempre hay que investigar la causa. La más frecuente son los problemas
emocionales, también habría que pensar en el estreñimiento, infestación por oxiuros
y obstrucción importante de la vía aérea superior. Más raras son la diabetes mellitus
o insípida, que además suelen coexistir con otros síntomas, no solo con enuresis.
La enuresis puede ser diurna, nocturna o mixta. En la primera los episodios de
incontinencia ocurren durante el día, cuando el niño está despierto. La nocturna tiene
lugar cuando el niño está durmiendo durante la noche, mientras que la mixta hace
referencia a la confluencia de las dos anteriores, es decir, cuando se producen escapes
de orina tanto por el día estando despierto como por la noche cuando está dormido.
Respecto a la variable frecuencia, se puede distinguir entre enuresis regular cuando la
micción se produce de forma continua como un suceso habitual y cotidiano, y
esporádica cuando ocurre de forma intermitente.
DATOS EPIDEMIOLÓGICOS
La prevalencia de la enuresis se encuentra entre el 15 y 20% en niños de 5 años,
resolviéndose de forma espontánea un 15% por año, y presentándose en un 1-3% en la
adolescencia y edad adulta (Gonzálvez, 2014).
En cuanto al tipo de enuresis más frecuente es la primaria, que aparece entre un 75-80%
de los niños frente a la secundaria que representa un 20 o 25% de la población clínica
Los estudios también han encontrado que la enuresis nocturna es más frecuente que la
diurna; apareciendo una remisión espontánea en mayor medida en la enuresis nocturna
primaria que en la secundaria (Úbeda, Martínez y Díez, 2005).
ETIOLOGÍA
La enuresis es multicausal, resultado de la interacción de diferentes factores que actúan
de forma combinada y diferente en cada niño, pero ninguno de ellos de manera individual
puede explicar completamente el fenómeno. Entre ellos, destacan los factores fisiológicos
(capacidad funcional, alteración de la respuesta de despertarse y déficit inhibitorio),
hereditarios, madurativos, de aprendizaje o sociales (Bragado, 2009).
TRATAMIENTO
Motivacional (psicoeducación, medidas generales, uso de diarios)
Conductual (Alarmas)
Farmacológico: Desmopresina, Oxibutinina, Imipramina
Estrategias generales recomendadas a los padres:
Minimizar la poliuria nocturna:
Disminuir la ingesta de líquidos a partir de las seis ó siete de la tarde
Disminuir el contenido de calcio y sodio de los alimentos de la tarde, así como los
que contengan cafeína
Orinar antes de acostarse.
Orinar antes de que los padres se acuesten
Durante el día debe orinar regularmente, con posturas adecuadas y tiempo
adecuado para vaciar completamente la vejiga.
Recompensar al niño por las noches secas, después de conseguir un número
prefijado de días sin mojar la cama.
No usar pañales.
Preservar la sobreestima del niño.
Diario miccional: es un instrumento de información de micciones, en donde se
registran las horas de micción y los volúmenes miccionales. Así como otros datos,
como escapes de orina, urgencia miccional, situación de aguantar la micción hasta
el límite. Se debe realizar el diario miccional durante al menos tres días o dos fines
de semana. La frecuencia normal es de 4-8 micciones al día.
ENCOPRESIS NO ORGANICA
CONCEPTO
La encopresis se define como la evacuación de heces, de consistencia normal o anormal,
de forma repetida, involuntaria o voluntaria, en lugares no apropiados para este propósito
(incluida la ropa interior), no debida a trastornos somáticos.
Según el CIE 10:
“Emisión repetida, voluntaria o involuntaria, de materia fecal, habitualmente de
consistencia normal o casi normal, en lugares no adecuados para estos fines en el
ambiente sociocultural de la persona. La afección puede representar una prolongación
anormal de la incontinencia infantil normal, implicar una pérdida de la continencia
después de la adquisición del control intestinal, o ser una deposición deliberada de las
heces en lugares inadecuados, a pesar de tener la persona un control fisiológico
intestinal normal. La afección puede ocurrir como un trastorno monosintomático o
puede formar parte de un trastorno más amplio, especialmente un trastorno emocional
(F93.–) o un trastorno de la conducta (F91. –).”
CRITERIOS DIAGNOSTICOS
Según el DSM- V:
A. Excreción repetida de heces en lugares inapropiados (p. ej., en la ropa, en el suelo), ya
sea involuntaria o voluntaria.
B. Al menos uno de estos episodios se produce cada mes durante un mínimo de tres
meses.
C. La edad cronológica es de por lo menos 4 años (o un grado de desarrollo equivalente).
D. El comportamiento no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p.
ej., laxantes) u otra afección médica excepto por un mecanismo relacionado con el
estreñimiento.
- Especificar si:
Con estreñimiento e incontinencia por desbordamiento: Existen pruebas de la presencia
de estreñimiento en la exploración física o la historia clínica.
Sin estreñimiento e incontinencia por desbordamiento: No existen pruebas de la presencia
de estreñimiento en la exploración física o la historia clínica.
Según el CIE 10:
A. Emisión repetitiva de heces en lugares inapropiados ( [Link]., ropa o suelo) de
manera voluntaria o involuntaria (el trastorno incluye la incontinencia por
rebosamiento secundaria retención fecal funcional)
B. La edad cronológica y mental del niño es de al menos cuatro años.
C. Se produce al menos un episodio de encopresis al mes.
D. El trastorno dura al menos seis meses.
E. No existe ninguna enfermedad inorgánica que explique la encopresis.
Puede utilizarse un quinto carácter para mayor especificación:
F98.10 fracaso en la adquisición del control esfinteriano.
F98.11 control esfinteriano normal con deposiciones normales en lugares inadecuados.
F98.12 ensuciamiento asociado a heces excesivamente liquidas (como en el
rebosamiento secundario a retención).
La característica fundamental de la encopresis es la expulsión involuntaria de
excrementos formados, semiformados o líquidos, de forma repetida, en lugares
inadecuados como, por ejemplo, en el suelo o en la ropa. El niño tiene que tener una
madurez que corresponda al menos con los 4-5 años de edad cronológica. Habitualmente
el niño no se da cuenta de que se le están escapando las heces, aunque también puede ser
un acto voluntario. Para hablar de encopresis, estos incidentes tienen que aparecer al
menos una vez al mes durante un mínimo de tres meses. Por consenso, se denomina
incontinencia fecal cuando la expulsión involuntaria de heces es debida a lesiones
anatómicas o enfermedades médicas como: malformación anal, cirugía de ano,
traumatismos de ano, mielomeningocele o por el uso de sustancias (laxantes).
CLASIFICACION
La encopresis puede ser continua desde el nacimiento (encopresis primaria o continua) o
puede aparecer después de un tiempo de continencia (encopresis secundaria o
discontinua), en este caso siempre aparecerá cuando el niño tenga de 5 a 6 años de edad.
Puede ir asociada a estreñimiento (encopresis retentiva). El estreñimiento puede ser de
intensidad variable, a veces puede ser intermitente y en algunos casos llega a ser grave.
Cuando no va asociada a estreñimiento, se denomina encopresis no retentiva.
- Encopresis retentiva
Está asociada a estreñimiento (Tabla V). Puede ser debida a una causa física que provoque
dolor o bien dificultades para un adecuado vaciamiento de las heces del intestino grueso.
Una fisura anal provoca una defecación dolorosa, el niño intentará evitar el dolor
reteniendo las heces y esto puede desencadenar un estreñimiento. También puede ser
debida a enfermedades menos frecuentes como una enfermedad de Hirschprung,
malformaciones anales, mielomeningocele y otras.
Los factores emocionales están peor perfilados que los físicos, pero también están
relacionados con el estreñimiento y con la encopresis. Son factores importantes: el modo
de entrenamiento de la defecación y la calidad de las relaciones con los padres. Se
considera que una mala relación paternofilial puede provocar que se viva el entrenamiento
del control de esfínteres como coercitivo provocando en el niño una respuesta
oposicionista que le conduce a evitar defecar cuando se le dice, reteniendo las heces
Encopresis no retentiva
Estos niños no tienen estreñimiento. Las heces suelen ser de consistencia normal. Sobre
las ropas hacen todo o parte de la deposición. Podemos encontrarla en niños
deficientemente cuidados y atendidos, que no han sido educados en el control de los
esfínteres. En niños escolares puede asociarse a alteraciones en el aprendizaje. En niños
con retraso mental moderado y grave pueden no alcanzar nunca el control de la
defecación.
Cuando un niño lleva poco tiempo controlando esfínteres, una situación que le provoque
una tensión en las emociones puede provocar un fallo en el control de esfínteres. Así, la
separación de los padres, un cambio en el colegio o el nacimiento de un hermano pueden
ser el punto de partida de una encopresis. También puede haber episodios aislados de
pérdida del control de la defecación que se encuadrarían dentro de una reacción adaptativa
a un estrés agudo. Sería parecido a la diarrea que puede aparecer ante situaciones como
un examen o hablar ante mucha gente.
Los niños con formas agresivas de encopresis pueden ser de subtipo retentivo o no.
Utilizan de forma deliberada las deposiciones como instrumento hostil dirigido a padres
o educadores. Se asocia a conducta oposicionista y desafiante. La interacción familiar
también puede influir, ocurre bien en familias desorganizadas o caóticas, o bien en
familias con funcionamientos obsesivos y excesivamente rígidos. Otro aspecto a
investigar es si el niño puede estar siendo objeto de abuso sexual o violencia por parte de
los iguales. De todas formas, la clínica no siempre es tan clara y con frecuencia ocurren
formas de encopresis mixtas, retentivas y no retentivas, en el curso evolutivo del trastorno
ETIOPATOGENIA
La encopresis es de causa funcional pero una serie de factores ambientales pueden estar
presentes y promover el desarrollo de la misma, así como su perpetuación.
- Factores parentales
La enseñanza del control de esfínteres debe empezar cuando el niño ha alcanzado un
desarrollo motor adecuado, por ello nunca , se debe empezar antes de que el niño ande
solo y de que admita sentarse en un orinal apropiado. En líneas generales, no antes de los
18-24 meses de edad. No es raro encontrar niños con encopresis que comenzaron el
adiestramiento en los primeros meses de vida.
La actitud de los padres durante la etapa de entrenamiento debe ser flexible, mostrándose
pacientes y comprensivos. Actitudes excesivamente rígidas y punitivas se consideran
perjudiciales.
- Factores personales
Un niño con retraso en la maduración puede también tener un retraso en el aprendizaje de
la defecación. Las heces y el control o no de las mismas, puede utilizarlas el niño como
moneda para controlar a los padres. Algunos niños en edad preescolar pueden tener
fantasías sobre los excrementos y/o sobre la taza del inodoro que les provoque retener las
deposiciones. Un niño muy ansioso o hiperactivo puede “no encontrar momento” para ir
a defecar, provocándose una retención de heces que ponga en marcha todo el trastorno.
Procesos explicados en el apartado anterior, que provoquen dolor al defecar, hay que
preguntarlos, porque nos permitirán entender los orígenes del cuadro que estamos
tratando. Diferentes enfermedades médicas, malformaciones y trastornos psiquiátricos
van asociados o pueden tener encopresis como síntoma.
Sucesos estresantes (miedo intenso, divorcio, enfermedad física, etc.) en un niño que lleva
poco tiempo controlando la defecación pueden provocar un retroceso y escapársele los
excrementos.
- Factores familiares
En las familias podemos encontrar un ambiente tenso e incluso hostil. O también una
deficiente comunicación entre sus miembros. Con frecuencia el niño con encopresis es la
oveja negra, el que estropea todo. En otras familias puede haber entre sus miembros una
lucha constante por obtener el poder, siendo ése el estilo de interacción y el niño utilizar
el propio control de la defecación como un arma frente a los conflictos familiares.
Familias muy desorganizadas o caóticas, que son incapaces de establecer rutinas de
adiestramiento a sus hijos.
TRATAMIENTO
Lo más deseable es asociar medidas físicas y psicológicas con el fin de evitar el
estreñimiento y sus complicaciones, así como estimular hábitos de defecación regular.
- Educación
Hay que explicar que al niño se le escapan las heces, no porque tenga una alteración
psiquiátrica ni psicológica ni tampoco porque los padres sean la causa. La expulsión de
las heces es involuntaria y ocurre sin que el niño se percate de ello. Explicar a los padres
y al propio niño mediante dibujos sencillos lo que ocurre cuando el recto está lleno a
rebosar de heces y porqué entonces el ano no informa correctamente sobre si tenemos que
empujar o retener, será de gran utilidad. Si los padres entienden bien estas explicaciones,
podrán colaborar de manera eficaz con el tratamiento que en general es duradero y
plagado de parones y retrocesos, sobre todo en los casos moderados y graves. Una vez
que se ha establecido una relación con el pediatra de aceptación y confianza, hay que
pasar a un tratamiento a largo plazo, cuyo objetivo será: la desaparición del dolor al
defecar, hacer deposición todos los días y, finalmente, que no se escapen las heces.
Desimpactación o evacuación completa. Ningún plan terapéutico tendrá éxito si primero
no se logra una evacuación completa. Si mediante el tacto rectal se detecta una
impactación de materia fecal dura, es necesario efectuar enemas durante 2-5 días. Se
puede emplear un enema de vaselina líquida.
- Prevención de la acumulación de heces
Una vez que se ha logrado la evacuación rectal, el objetivo siguiente es mantener el recto
vacío. Se logra mediante el hábito de defecación regular, la utilización de sustancias que
ablandan la materia fecal y laxantes que estimulen la motilidad, de forma que todos los
días se logre una defecación completa. El objetivo es que el colon distendido recobre su
tono y calibres normales. Cuando esto se logra la encopresis retentiva desaparece. En los
niños en que los factores psicosociales son determinantes, habrá que tenerlos en cuenta
tanto para aplicar las técnicas de desimpactación como para evitar recaídas. Siempre será
necesario añadir descondiciona miento y apoyo psicológico.
No debe olvidarse la dieta, en los niños mayores es fundamental que coman alimentos
ricos en fibra, sin olvidar que tomen abundantes líquidos. En los casos de estreñimiento
moderado suele ser además necesario el uso diario de laxantes, que se darán de acuerdo
con su edad. El tratamiento debe continuarse durante tres meses con el fin de que el colon
recupere por completo un tono normal. Después se irán retirando los laxantes de forma
paulatina.
En ocasiones una retirada precoz es la causa de las recaídas. No hay pruebas de que la
utilización prolongada en estos pacientes reste eficacia o produzca lesiones en el intestino.
Instaurar un hábito de defecación en el niño, No se debe empezar hasta que el niño tenga
las deposiciones blandas y nunca antes de que el niño tenga dos años de edad. A los niños
mayores se les pondrá en el inodoro después de la comida o cena, para aprovechar la
acción dinámica del reflejo gastrocólico, durante diez minutos, y se pactará con ellos un
sistema de recompensas pequeñas, que servirán de refuerzo positivo.
- Evolución y pronóstico
En general el tratamiento requiere mucha paciencia por parte de la familia, del paciente y
del propio médico. Hay que explicar, en distintos momentos y a lo largo del tiempo, el
porqué de las recaídas sabiendo que a veces hay que volver a encarar el problema tanto
con el paciente como con los padres como si se empezase desde cero, sin que se apodere
de todos los desalientos. En las mejores circunstancias, son necesarios varios meses de
tratamiento y en los casos más crónicos o difíciles, con frecuencia años. Las tasas de
recurrencia a medio plazo son de más del 50%. En general el 90% mejorará durante el
primer año de tratamiento.
Casi siempre la encopresis desaparece en la adolescencia y, aunque sse describen algunos
adultos con encopresis, es extraordinariamente raro. En los niños con formas agresivas,
la encopresis desaparece, pero pueden continuar otros problemas de conducta.
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