Prof.
Emilio Cuello Filosofía
FRAGMENTOS DE
El Utilitarismo
JOHN STUART MILL
Capítulo 2
E
l credo que acepta como fundamento de la
moral la Utilidad, o el Principio de la mayor El sentido de la palabra «utilidad»
Felicidad, mantiene que las acciones son El término «utilidad» tal como es
correctas en la medida en que tienden a promover la entendido dentro de la doctrina
felicidad, incorrectas en cuanto tienden a producir lo utilitarista no tiene relación con lo
contrario a la felicidad. Por felicidad se entiende el que vulgarmente entendemos por
placer y la ausencia de dolor; por infelicidad el dolor y «útil». Mientras que «útil» en su uso
la falta de placer. […] el placer y la exención del popular equivale a «conveniente» y
se refiere a lo que produce ventajas
sufrimiento son las únicas cosas deseables como fines
materiales y contabilizables, «útil»
[…] y todas las cosas deseables […] son deseables ya
en la filosofía utilitarista es lo que
bien por el placer inherente a ellas mismas, o como procura placer o evita el dolor al
medios para la promoción del placer y la evitación del mayor número posible de personas.
dolor.
Ahora bien, tal teoría de la vida provoca en muchas mentes, y entre ellas en algunas de las
más estimables en sentimientos y objetivos, un fuerte desagrado. Suponer que la vida no
posea […] ninguna finalidad más elevada que el placer -ningún objeto mejor y más noble de
deseo y búsqueda- lo califican como totalmente despreciable y rastrero, como una doctrina
sólo digna de los puercos, a los que se asociaba a los seguidores de Epicuro en un principio
[…]
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Cuando se les atacaba de este modo, los epicúreos han contestado siempre que no son
ellos, sino sus acusadores, los que ofrecen una visión degradada de la naturaleza humana;
ya que la acusación supone que los seres humanos no son capaces de experimentar más
placeres que los que puedan experimentarlos puercos. […] Resulta degradante la
comparación de la vida epicúrea con la de las bestias precisamente porque los placeres de
una bestia no satisfacen la concepción de felicidad de un ser humano. Los seres humanos
poseen facultades más elevadas que los apetitos animales, y una vez que son conscientes
de su existencia no consideran como felicidad nada que no incluya la gratificación de
aquellas facultades. […] no existe ninguna teoría conocida de la vida epicúrea que no asigne
a los placeres del intelecto, de los sentimientos y de la imaginación, y de los sentimientos
morales, un valor mucho más elevado en cuanto placeres que a los de la pura sensación.
[…]
Es del todo compatible con el principio de utilidad el reconocer el hecho de que algunos tipos
de placer son más deseables y valiosos que otros. Sería absurdo que mientras que al
examinar todas las demás cosas se tiene en cuenta la calidad además de la cantidad, la
estimación de los placeres se supusiese que dependía tan sólo de la cantidad.
Si se me pregunta qué entiendo por diferencia de calidad en los placeres, o qué hace a un
placer más valioso que a otro, simplemente en cuanto placer, a no ser que sea su mayor
cantidad, sólo existe una única posible respuesta. De entre dos placeres, si hay uno al que
todos, o casi todos los que han experimentado ambos, conceden una decidida preferencia,
[…] ese es el placer más deseable. […]
Ahora bien, es un hecho incuestionable que quienes
están igualmente familiarizados con ambas cosas y ¿Es más feliz el necio que el
están igualmente capacitados para apreciarlas y sabio?
gozarlas, muestran realmente una preferencia Mill aclara que no debemos suponer
máximamente destacada por el modo de existencia que, con esta preferencia, el ser
que emplea las capacidades humanas más elevadas. «superior» sacrifica su felicidad, o
Pocas criaturas humanas consentirían en que el ser superior es menos feliz
transformarse en alguno de los animales inferiores que el «inferior». Quien crea esto no
toma en cuenta la distinción entre
ante la promesa del más completo disfrute de los
«felicidad» y «contento». Estos son,
placeres de una bestia. Ningún ser humano inteligente según Mill, dos conceptos
admitiría convertirse en un necio, ninguna persona totalmente distintos. Es claro que el
culta querría ser un ignorante, ninguna persona con ser cuyas capacidades de goce son
sentimientos y conciencia querría ser egoísta y pequeñas tiene más oportunidades
depravada, aun cuando se le persuadiera de que el de satisfacerlas plenamente, y que,
necio, el ignorante o el sinvergüenza pudieran estar por el contrario, un ser muy bien
más satisfechos con su suerte que ellos con la suya. dotado siempre considerará que
[…] Un ser con facultades superiores necesita más cualquier felicidad que pueda
alcanzar es -tal como el mundo está
para sentirse feliz, probablemente está sujeto a
constituido- imperfecta. Pero las
sufrimientos más agudos, y ciertamente los imperfecciones de su felicidad no le
experimentara en mayor número de ocasiones que un harán envidiar al ser que, de hecho,
tipo inferior. Sin embargo, a pesar de estos riesgos, no es consciente de ellas.
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nunca puede desear de corazón hundirse en lo que él considera que es un grado más bajo
de existencia. […]
[…] Es mejor ser un ser humano insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser un Sócrates
insatisfecho que un necio satisfecho. Y si el necio o el cerdo opinan de un modo distinto es
a causa de que ellos sólo conocen una cara de la cuestión. […]
Considero inapelable este veredicto emitido por los únicos jueces competentes. En relación
con la cuestión de cuál de dos placeres es el más valioso, o cuál de dos modos de existencia
es el más gratificante para nuestros sentimientos, […] el juicio de los que están cualificados
por el conocimiento de ambos o, en caso de que difieran, el de la mayoría de ellos, debe ser
admitido como definitivo. Es preciso que no haya dudas en aceptar este juicio respecto a la
calidad de los placeres, ya que no contamos con otro tribunal, […] ¿Qué medio hay para
determinar cuál es el más agudo de dos dolores, o la más intensa de los sensaciones
placenteras, excepto el sufragio universal de aquellos que están familiarizados con ambos?
[…]
Me he detenido en este punto por ser un
elemento necesario para una concepción ¿Podemos llegar a ser felices?
perfectamente adecuada de la Utilidad o Mill menciona que una de las objeciones
Felicidad considerada como la regla directriz contra el utilitarismo consiste en afirmar que
de la conducta humana. Sin embargo, no la felicidad es inalcanzable, razón por la cual
constituye en modo alguno una condición no puede constituir el fin racional de la vida y
indispensable para la aceptación del criterio la acción humana. A esto Mill responde:
utilitarista, ya que tal criterio no lo constituye «Si por felicidad se entiende una
la mayor felicidad del propio agente, sino de continua emoción altamente placentera,
la mayor cantidad total de felicidad. resulta bastante evidente que esto es
imposible. Un estado de placer exaltado dura
Conforme al Principio de la Mayor Felicidad,
sólo unos instantes, o, en algunos casos, y
tal como se explicó anteriormente, el fin con algunas interrupciones, horas o días,
último, con relación al cual y por el cual todas constituyendo el ocasional brillante destello
las demás cosas son deseables (ya estemos del goce, no su llama permanente y estable.
considerando nuestro propio bien o el de los De esto fueron tan conscientes los filósofos
demás), es una existencia libre, en la medida que ensañaron que la felicidad es el fin de la
de lo posible, de dolor y tan rica como sea vida, como aquellos que los vituperan. La
posible en goces, tanto por lo que respecta a felicidad a la que se referían los primeros no
es la propia de una vida de éxtasis, sino de
la cantidad como a la calidad, […] Puesto que
momentos de tal goce, en una existencia
dicho criterio es, de acuerdo con la opinión constituida por pocos y transitorios dolores,
utilitarista, el fin de la acción humana, también por muchos y variados placeres, con un
constituye necesariamente el criterio de la decidido predominio del activo sobre el
moralidad, […] pasivo, y teniendo como fundamento de toda
la felicidad no esperar de la vida más de lo
[…] los detractores del utilitarismo raras veces
que la vida puede dar. Una vida así constituida
le hacen justicia y reconocen que la felicidad ha resultado siempre, a quienes han sido lo
que constituye el criterio utilitarista de lo que suficientemente afortunados para disfrutar
es correcto en una conducta no es la propia de ella, acreedora del nombre de felicidad.»
felicidad del agente, sino la de todos los
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afectados. Entre la felicidad personal del agente y la de los demás, el utilitarista obliga a
aquél a ser tan estrictamente imparcial como un espectador desinteresado y benevolente.
En la regla de oro de Jesús de Nazaret encontramos todo el espíritu de la ética de la utilidad:
«Compórtate con los demás como quieras que los demás se comporten contigo» y «Amar
al prójimo como a ti mismo» constituyen la perfección ideal de la moral utilitarista. […]
Hedonismo universalista
La filosofía moral de Mill es hedonista, esto quiere decir que identifica el bien con
el placer, sin embargo, el criterio moral que él postula no se trata de la mayor
felicidad del propio agente (hedonismo egoísta), sino la mayor cantidad y calidad
total de felicidad (hedonismo universalista), es decir que el placer no se
subordina al individuo sino a la sociedad, puesto que, según Mill, el bien moral es
la consecución del placer para el máximo número de personas. Menciona que ha
habido héroes y mártires que sacrificaron su vida por algo que apreciaron más
que su felicidad individual. Pero ese algo, ¿qué es, sino la felicidad de los demás?
¿El héroe o mártir llevaría a cabo el sacrificio si no creyese que ello garantizará el
que los demás no tengan que llevar a cabo sacrificios parecidos? ¿Lo haría si
pensara que la renunciaría a su felicidad no producirá ningún fruto para ninguno
de sus semejantes? Según Mill, merecen toda suerte de alabanzas quienes son
capaces de sacrificar el goce personal cuando mediante tal renuncia contribuyen
meritoriamente al incremento de la suma de la felicidad del mundo. Es decir que
Mill reconoce en los seres humanos la capacidad de sacrificar su propio bien por
el bien de los demás, pero se niega a admitir que el sacrificio sea en sí mismo un
bien: un sacrificio que no incremente o tienda a incrementar la suma total de la
felicidad se considera como «inútil».
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Capítulo 4
[…] La doctrina utilitarista mantiene que la felicidad
es deseable, y además la única cosa deseable, La felicidad como criterio moral
como fin, siendo todas las demás cosas sólo Según Mill todas las acciones tienen
deseables en cuanto medios para tal fin. ¿Qué como motivo algún fin, pero ¿cuál es el
necesita esta doctrina -qué requisitos precisa fin último en las acciones del hombre?
cumplir la misma- para hacer que logre su pretensión Por ejemplo, la medicina la
de ser aceptada? consideramos buena porque conduce
a la salud, es decir que no es algo
La única prueba que puede proporcionarse de que bueno en sí mismo, sin embargo, sí
un objeto es visible es el hecho de que la gente podríamos considerar a la salud como
realmente lo vea. La única prueba de que un sonido algo bueno en sí mismo. Mill asevera
es audible es que la gente lo oiga. Y, de modo que lo único que podemos considerar
semejante, respecto a todas las demás fuentes de como fin en sí mismo es la felicidad.
Según la teoría utilitarista el criterio
nuestra experiencia. De igual modo, entiendo que el
moral de lo correcto y lo incorrecto es
único testimonio que es posible presentar de que
la felicidad, porque es lo único bueno
algo es deseable es que la gente, en efecto, lo desee en sí mismo, es decir, un fin en sí
realmente. […] No puede ofrecerse razón alguna de mismo, mientras que todo lo bueno
por qué la felicidad general es deseable excepto que restante es bueno sólo en tanto que
cada persona, en la medida en que considera que medio para la felicidad.
es alcanzable, desea su propia felicidad. […]
Resulta de las consideraciones precedentes, que no existe en la realidad nada que sea
deseado excepto la felicidad. Todo lo que es deseado de otro modo que no sea medio para
algún fin más allá de sí mismo, y en última instancia para la felicidad, es deseado en sí
mismo como siendo él mismo una parte de la felicidad, y no es deseado por sí mismo hasta
que llega a convertirse en ello. Quienes desean la virtud por sí misma la desean ya bien
porque la conciencia de ella les proporciona placer, o porque la conciencia de carecer de
ella les resulta dolorosa, o por ambas razones conjuntamente. […]
Contamos ahora, pues, con una respuesta a la
La prueba del principio de utilidad
pregunta relativa a qué tipo de prueba puede
proporcionarse al principio de utilidad. Si la opinión Mill intenta dar «prueba» de la teoría
que he manifestado ahora es psicológicamente utilitarista (es decir, dar razones de
que la felicidad es deseable, y
verdadera -si la naturaleza humana está constituida
además, lo único deseable en sí
de tal forma que no desea nada que no sea ya bien
mismo), pero muchos filósofos
una parte de la felicidad o un medio para la felicidad- señalan la confusión en la que
no podemos contar con ninguna otra prueba, y no incurre Mill entre «deseado» y
necesitamos otra, con relación a que éstas son las «deseable». Es decir, ¿cómo
únicas cosas deseables. De ser así, la felicidad es el podemos pasar de una afirmación
único fin de la acción humana y su promoción el único descriptiva sobre «lo que es» o cómo
criterio mediante el cual juzgamos toda la conducta están las cosas en el mundo, a una
humana; de donde se sigue necesariamente que afirmación prescriptiva que nos diga
lo que debería hacerse o «lo que
debe constituir el criterio de la moralidad, […].
debería ser»?
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[…] el principio de la utilidad ha quedado demostrado. Que sea verdadera o no, es algo que
dejamos a la consideración del lector reflexivo.
El dinero, el poder y la fama, según Mill
«[El valor del dinero] radica únicamente en el de las cosas que con él se
pueden adquirir: los deseos de otras cosas distintas al dinero y para las que éste
es un medio de gratificación. Sin embargo, el amor al dinero no es sólo una de las
fuerzas más poderosas que mueven al hombre, sino que el dinero es, en muchos
casos, deseado en y por sí mismo. El deseo de poseerlo es, a menudo, más fuerte
que el deseo de utilizarlo, […] De constituir un medio para la felicidad, se ha
convertido a sí mismo en el principal constituyente de la concepción que un
individuo se forma de la felicidad.
Lo mismo puede decirse con relación a la mayor parte de los grandes objetivos de
la vida humana: el poder, por ejemplo, o la fama. […] la fortísima atracción natural
tanto del poder como de la fama, radica en la enorme ayuda que proporcionan con
vistas a la satisfacción de nuestros restantes deseos. […] En dichos casos los
medios se han convertido en parte del fin, siendo además una parte del fin más
importante que cualquiera de las cosas que obtenemos por su mediación. Lo que
en un tiempo se deseó como instrumento para la obtención de la felicidad, se
desea ahora por sí mismo. Al ser deseado por sí mismo, no obstante, resulta
deseado como parte de la felicidad. La persona es feliz, o cree serlo, por su mera
posesión, y es desdichada si no es capaz de conseguirlo. […]
La virtud, de acuerdo con la concepción utilitarista, es un bien de este tipo. No
existe un deseo originario de ella, o motivo para ella, salvo su producción de
placer y, especialmente, su protección del dolor. Pero mediante la asociación que
se forma puede ser considerada como buena en sí misma y deseada en este
sentido con tanta intensidad como cualquier otro bien. Con una diferencia: la de
que mientras que el amor al dinero, al poder, la fama, etc., pueden convertir al
individuo, y a menudo así sucede, en un ser nocivo para los demás miembros de la
sociedad a la que pertenece, no hay nada que le haga más beneficioso para los
demás que el cultivo y el amor desinteresado de la virtud. Consecuentemente, el
criterio utilitarista […] recomienda y requiere el cultivo del amor a la virtud en la
mayor medida posible, por ser, por encima de todas las demás cosas, importante
para la felicidad.»
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Cuestionario
1. ¿En qué consiste el principio utilitarista de la moral?
2. ¿Cuál es el criterio que propone Mill para discriminar lo moralmente correcto de lo
moralmente incorrecto?
3. ¿Qué relación establece Mill entre «placer», «felicidad» y «bien moral»?
4. ¿Por qué es importante discernir lo que es un fin en sí mismo de lo que no lo es?
5. ¿Cuáles son las principales diferencias y similitudes entre el utilitarismo de Bentham y
el de Mill?
6. ¿A qué hace referencia Mill con el concepto de «calidad de los placeres» y cuál es el
criterio de clasificación?
7. ¿A qué hace referencia Mill cuando dice que el utilitarismo nos obliga a ser imparciales?
8. ¿Cómo justifica o prueba Mill su criterio de moralidad? ¿Es un argumento satisfactorio?