Adversidad
Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca son
estériles.
Joseph Ernest Renan (1823-1892) Escritor francés.
En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras
un amigo que sufriese por ti más que tu mismo.
Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.
No es bueno que todo suceda como deseamos. Cuando todo nos
sonríe en el mundo, nos apegamos a éste muy fácilmente y el
encanto es muy fuerte. Por eso, y porque Dios nos ama, no permite
que durmamos mucho y muy cómodamente en este lugar de
destierro.
Jacques Benigne Bossuet (1627-1704) Clérigo católico francés y escritor.
No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad
olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.
Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.
Probamos el oro en el fuego, distinguimos a nuestros amigos en la
adversidad.
Isócrates (436 AC-338 AC) Orador ateniense.
En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido.
Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.
A los hombres fuertes les pasa lo que a los barriletes; se elevan
cuando es mayor el viento que se opone a su ascenso.
José Ingenieros (1877-1925) Filósofo y psicólogo argentino.
En las adversidades sale a la luz la virtud.
Aristófanes (444 AC-385 AC) Dramaturgo griego.
Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más
débiles y cobardes; doblan la cerviz en faltándoles la autoridad, y se
les ve tan abatidos como se les conoció soberbios; en un momento
pasan de un extremo a otro.
Fénelon (1651-1715) Escritor y teólogo francés.
En los contratiempos, sobre todo, es en donde conocemos todos
nuestros recursos, para hacer uso de ellos.
Quinto Horacio Flaco (65 AC-8 AC) Poeta latino.
Admiro la cabeza que sabe llevar con altivez la desgracia, como un rey la corona.
Carlo Bini
En las grandes adversidades toda alma noblre aprende a conocerse mejor.
Friedrich von Schiller
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Proverbio polaco
Cuando se está en medio de las adversidades, ya es tarde para ser cauto. Lucio
Anneo Séneca
Cuando todo va mal, no debe ser tan malo probar lo peor. Francis Herbert
Bradley
No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues
no tiene oportunidad de ponerse a prueba. Lucio Anneo Séneca
El hombre que soporta con lamentos la adversidad se causa a sí mismo mayor
pena. Franz Schubert
En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que
sufriese por ti más que tu mismo. Marco Tulio Cicerón
En la adversa fortuna suele descubrirse el genio, en la prosperidad se oculta.
Horacio
En las adversidades sale a la luz la virtud. Fatiga menos caminar sobre terreno
accidentado que sobre terreno llano. Aristóteles
En las grandes adversidades toda alma noble aprende a conocerse mejor.
Friedrich Von Schiller
Gozan los ánimos fuertes en las adversidades, al igual que los soldados intrépidos
triunfan en las guerras. Lucio Anneo Séneca
La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen
permanecido durmiendo. Horacio
La adversidad vuelve sabio al hombre. Lucio Anneo Séneca
En la adversidad una persona es salvada por la esperanza. Menander
En las adversidades sale a la luz la virtud. Aristóteles
En tiempos prósperos algunas veces sentí caer el poder de la imaginación; pero la
adversidad siempre fue para mí un tónico y un estímulo. Walter Scott
El hombre que soporta con lamentos la adversidad se causa a sí mismo mayor
pena. Franz Schubert
En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo
tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de el.
Eclesiastés 7:14
La adversidad descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir. Padre
Enrique Domingo Lacordaire
La adversidad depende menos de los males que sufrimos que de la imaginación con
que los padecemos. François Salignac de la Mothe "Fénelon"
La adversidad vuelve sabio al hombre. Lucio Anneo Séneca
Más que el brillo de la victoria, nos conmueve la entereza ante la adversidad.
Octavio Paz
Ninguna adversidad encontrará al justo; más los impíos serán colmados de males.
Prov. 12:21
No hay adversidad que pueda derribar a aquel que la prosperidad no ha logrado
engañar. San Gregorio Magno
No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues
no tiene oportunidad de ponerse a prueba. Lucio Anneo Séneca
No hay otra educación como la adversidad. Benjamin Disraeli
No te inclines ante la adversidad; más bien oponte audazmente a ella, tanto cuanto
tu suerte te lo permita. Virgilio
Quien no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza. Benjamín
Jonson
Ten cautela, hermana mía muy amada, en no dejarte abatir por la adversidad ni
envanecer por la prosperidad. Santa Clara
Un hombre acostumbrado a las adversidades no es fácilmente sorprendido.
Samuel Johnson
La adversidad se puede definir como las pruebas que nos afligen a todos. La
adversidad es continua en algún grado o en otro. Puede provenir de los efectos de la
mala salud, accidentes, pérdida de seres queridos o de la propiedad, lesiones, desastres
naturales, disturbios civiles o guerras, la opresión, las malas decisiones, nuestras propias
acciones, o las acciones de los demás. La adversidad es amplificada por la confusión
espiritual o psicológica, la ira, o la autocompasión. De acuerdo a cómo una persona lidia
con la adversidad forma su vida y su carácter. En el Libro de Mormón, el profeta Nefi,
explica que la oposición es necesaria para garantizar el "albedrío" del hombre, uno de
los mayores dones de Dios a Sus hijos:
“porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas. Pues de otro
modo, mi primer hijo nacido en el desierto, no se podría llevar a efecto la
rectitud ni la iniquidad, ni tampoco la santidad ni la miseria, ni el bien ni el mal.
De modo que todas las cosas necesariamente serían un solo conjunto; por tanto,
si fuese un solo cuerpo, habría de permanecer como muerto, no teniendo ni vida
ni muerte, ni corrupción ni incorrupción, ni felicidad ni miseria, ni sensibilidad
ni insensibilidad.
“ Por lo tanto, el Señor Dios le concedió al hombre que obrara por sí mismo. De
modo que el hombre no podía actuar por sí a menos que lo atrajera lo uno o lo
otro”. (2 Nefi 2:11, 16).
La oposición en todas las cosas es necesaria para nuestro crecimiento. Sin ella, no
podríamos entender o apreciar la alegría en contraste con la tristeza, o la justicia, en
contraste con la maldad.
Las Escrituras nos enseñan que la oposición en todas las cosas es una verdad eterna. Si
podemos entender que la adversidad puede ser para nuestro bien eterno, entonces, la
adversidad puede convertirse en una oportunidad en lugar de un obstáculo. Aunque la
mayoría de nosotros tiene la esperanza de una vida libre de adversidad, tal vez
deberíamos ver la vida como un tiempo para demostrarnos que somos dignos de heredar
el reino de Dios, que también se llama "entrar en Su reposo".
En Doctrina y Convenios 122:7 dice:
“Si eres echado en el foso o en manos de homicidas, y eres condenado a muerte;
si eres arrojado al abismo; si las bravas olas conspiran contra ti; si el viento
huracanado se hace tu enemigo; si los cielos se ennegrecen y todos los
elementos se combinan para obstruir la vía; y sobre todo, si las puertas mismas
del infierno se abren de par en par para tragarte, entiende, hijo mío, que todas
estas cosas te servirán de experiencia, y serán para tu bien”.
Esta fue la respuesta del Señor a las oraciones de José Smith, que había sido echado en
la cárcel, en las condiciones más terribles, mientras que los miembros de la Iglesia SUD
fueron expulsados por la fuerza de Missouri, en medio del invierno. Ninguno de
nosotros querría pasar por el tipo de adversidades enumeradas por el Señor, pero el
Señor tiene una perspectiva eterna y sabe que la adversidad terrenal dura sólo un
momento en comparación con la eternidad, y que sirve para un gran propósito.
Estamos aquí en la tierra, viviendo nuestra vida mortal, a fin de llegar a ser como
nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador Jesucristo. Estuvimos de acuerdo a la prueba
de la mortalidad en la vida preterrenal. Necesitamos esta experiencia para crecer. En
nuestras pruebas, aprendemos cómo ayudar a otros mediante la aplicación de las
lecciones que aprendemos, incluso como lo hizo Cristo en el máximo sacrificio (véase
Alma 7:11-12).
En Doctrina y Convenios 136:31 dice: “Es preciso que los de mi pueblo sean probados
en todas las cosas, a fin de que estén preparados para recibir la gloria que tengo para
ellos, sí, la gloria de Sión; y el que no aguanta el castigo, no es digno de mi reino”. La
adversidad nos puede llevar hacia Dios, en vez de alejarnos de Él, si reaccionamos ante
la adversidad en humildad y oración. La privación puede llegar a ser una fuente de
fortaleza, pero si podemos mantener una dulzura de mente y espíritu (David O. McKay,
Ideales del Evangelio: Selecciones de los discursos de David O. McKay [Salt Lake
City: Improvement Era-revista SUD en inglés, 1953], 390).
Lord Byron dijo: "La adversidad es el primer camino a la verdad" (Don Juan, canto 12,
estrofa 50). La vida del Salvador y la vida de Sus profetas enseñan con claridad y
sencillez cuán necesaria es la adversidad para lograr una medida de grandeza (James E.
Faust, "Las bendiciones de la adversidad", Liahona, mayo de 1998, pág. 3.)
¿Cómo podemos tener una mejor perspectiva sobre la adversidad y aprender a apreciar
su papel en nuestra vida para que podamos crecer de nuestras experiencias? Tenemos
que entender lo siguiente:
1. La adversidad es una experiencia universal.
a. Todos enfrentaremos adversidad — Sin la adversidad podemos olvidar a Dios
(véase Helamán 12:2-3).
b. Ninguna persona tiene el monopolio de la adversidad, todos estamos juntos en
esto.
c. La adversidad puede llevar al bien —Aprender a superar la adversidad es
parte de la vida. Será para nuestro bien (véase D. y C. 98:1-3)
d. Afrontar con valentía la adversidad—Desear desaparecer la adversidad sólo te
hará débil. Los resultados serán poco o ningún crecimiento.
e. La clave es superar la adversidad— Las grandes almas son las que manejan la
adversidad de manera positiva, mantienen una buena actitud y tienen una
perspectiva adecuada de la vida.
f. La confianza en Dios. La adversidad nos enseña a confiar en el Señor (véase
Proverbios 3:5-6).
g. El Señor disciplina a los que ama—Somos disciplinados en la adversidad
(véase 2 Nefi 5:25; Mosíah 23:21) y luego bendecidos a medida que crecemos
por causa de la misma (véase Mosíah 24:8-15).
2. Usted ya tiene acceso a herramientas eficaces para superar la adversidad.
a. La fe en Jesucristo—El Padre Celestial nos ha dado a cada uno de nosotros las
habilidades que podemos utilizar. A medida que ejercitamos nuestra fe en
Jesucristo, recibiremos la fuerza para superar nuestras adversidades (véase 1
Nefi 7:17).
b. La Palabra de Dios—Hay poder en la palabra (véase Alma 31:5). Nos dirá
todas las cosas que debemos hacer (véase 2 Nefi 32:3).
c. El Espíritu—El Espíritu Santo nos guiará en todas las cosas (véase 2 Nefi
32:5) y también nos consolará (véase Juan 14:16).
d. Oración—Las Escrituras nos enseñan claramente que si se lo pedimos, el
Señor nos ayudará (ver Santiago 1:5-6; Mosíah 27:14; Alma 13:28).
e. Esperanza—Cuando está lleno de esperanza, sabiendo que al final todas las
cosas obrarán juntamente para vuestro bien, usted puede soportar y superar la
adversidad (véase D. y C. 122:7).
f. Paciencia—A medida que ejercitemos la paciencia, el tiempo será nuestro
aliado. Es una respuesta justa a la adversidad (véase Alma 26:27). El proceso de
superación nunca iba a ser fácil o una solución rápida, sino más bien un proceso
de conversión (véase D. y C. 24:8).
g. Personas—Familia, amigos, socios, y/o incluso extraños que se preocupan
están allí para prestar apoyo (véase D. y C. 108:7).
h. Respuesta positiva—Tenemos albedrío moral. Podemos elegir enfrentarla de
manera positiva en la fortaleza del Señor, o permitir que nos destruya.
3. Hay grandes beneficios que vienen a través de la adversidad.
a. Humildad—La adversidad se cultiva en su humildad, sabiendo de nuestra
relación y dependencia de Dios, que es la virtud inicial de la exaltación.
b. Autoestima—La superación de la adversidad trae gran satisfacción personal y
un sentido de autoestima y confianza en sí mismo.
c. Fortaleza—El superar la adversidad le ofrece una clase de fuerza espiritual
duradera.
d. Gratitud—La adversidad es el maestro que le ayuda a recordar los buenos
tiempos y las bendiciones de Dios.
e. Espiritualidad—A raíz de la adversidad podemos acercarnos más a Dios,
sabiendo que Él no sólo nos da la fuerza para superarla, sino que nos ofrece
bendiciones en el proceso.
f. Bendiciones del Señor—El Salvador continuamente nos nutre y nos fortalece
en nuestra adversidad y aflicciones (véase Alma 7:11-12).