Orígenes de la Filosofía Clásica
Orígenes de la Filosofía Clásica
GUIA Nº 1
ASIGNATURA: FILOSOFÍA GRADO: 11° FECHA: _________________
DOCENTE: Esp. HUMBERTO NAVARRO MACÍAS TEMA: ORIGENES DE LA FILOSOFÍA CLÁSICA
En todas las épocas, los seres humanos se han hecho preguntas de este tipo. No se
conoce ninguna cultura que no se haya preocupado por saber quiénes son los seres
humanos y de dónde procede el mundo. En realidad, no son tantas las preguntas
filosóficas que podemos hacernos. Ya hemos formulado algunas de las más importantes.
No obstante, la historia nos muestra muchas respuestas diferentes a cada una de las
preguntas que nos hemos hecho.
Vemos, pues, que resulta más fácil hacerse preguntas filosóficas que contestarlas.
También hoy en día cada uno tiene que buscar sus propias respuestas a esas mismas
preguntas. No se puede consultar una enciclopedia para ver si existe Dios o si hay otra vida después de la
muerte. La enciclopedia tampoco nos proporciona una respuesta a cómo debemos vivir. No obstante, a la
hora de formar nuestra propia opinión sobre la vida, puede resultar de gran ayuda leer lo que otros han
pensado…
El hombre comienza a filosofar cuando pierde todas las certezas que tenía, cuando todo a su alrededor se
tambalea y no tiene de dónde agarrarse para no caer. Esto es así porque la filosofía pretende ser un saber sin
supuestos; es decir, que no parte de nada anterior a sí mismo. Todos los otros conocimientos del hombre
parten de un conjunto de supuestos que no se discuten. La filosofía, en cambio, pretender ser autónoma, no
depender de nada. Por lo tanto las preguntas que la filosofía se plantea, y que trata de responder, son las
más fundamentales para el hombre: ¿qué soy yo y qué es el mundo?
Con la aparición de la filosofía se señala la declinación del pensamiento mítico y los comienzos de un saber
de tipo racional. Los primeros filósofos (sabios de la naturaleza), tienen una visión completamente racional del
mundo; no existe nada que no sea naturaleza. Los hombres, la divinidad, el mundo forman un universo
unificado (en el mismo plano). El griego ha descubierto que tiene un instrumento que es la razón, para
solucionar los interrogantes que se hace acerca de lo circundante, para responder a todos los planteamientos
y secreto del mundo, el hombre griego ha comprendido que es inteligible y explicable a la razón.
Es difícil dar una definición única de filosofía, en la que todos los filósofos de la historia del pensamiento
concuerden y acepten; pero lo que sí podemos esbozar son algunos elementos comunes, admitidos por todos
los filósofos a la hora de explicar esta disciplina:
La filosofía es un quehacer humano: es una actividad que el hombre ha ejercitado desde que descubrió la
razón como arma para alcanzar la sabiduría y explicar racional lo que lo circunda, trasciende y a sí
mismo.
La filosofía es un conocimiento de la realidad entera o universal.
La filosofía, "es la disciplina de los objetos desde el punto de vista de la totalidad, mientras que las
ciencias particulares son los sectores parciales del ser. La filosofía será pues, la disciplina que considera
su objeto siempre desde el punto de vista universal y totalitario". García Morente.
EL ORIGEN DE LA FILOSOFÍA
La hipótesis del origen oriental. Los defensores de esta hipótesis mantienen que
los griegos habrían copiado la filosofía oriental, por lo que la filosofía no podría considerarse una creación
original del pueblo griego. Los primeros filósofos habrían viajado a Egipto y Babilonia en donde habrían
adquirido sus conocimientos matemáticos y astronómicos; lejos de ser los creadores de la filosofía habría sido
unos meros transmisores del saber oriental que, en contacto con la civilización griega habría alcanzado un
desarrollo superior al logrado en sus lugares de origen. Esta hipótesis la mantuvieron:
-Los filósofos alejandrinos. En polémica con las escuelas filosóficas griegas, y con el ánimo de
desacreditarlas, los filósofos alejandrinos ponen en circulación la tesis del origen oriental de la filosofía. La
cuestión que se debate es si existe esa supuesta filosofía oriental. Si asimilamos la filosofía a un discurso
racional entendido como la imposibilidad de recurrir a lo sobrenatural para explicar los fenómenos naturales, y
al rechazo de la contradicción, resulta difícilmente sostenible la existencia de una filosofía oriental.
¿Qué hace que sea en Grecia donde se desarrolle la filosofía y no en cualquier otra zona de oriente? ¿Cómo
explicar que, en una civilización concreta, se genere una forma de pensamiento nueva, en contraposición con
las anteriores formas de pensamiento? ¿Cuáles son sus características? ¿Y cuáles eran las características
del pensamiento anterior?
Tanto los orientales como los griegos disponían de una mitología y de unas creencias religiosas similares. Y
la estructura explicativa de las mismas es también similar. Un mito es un relato acerca de los orígenes, una
narración, no una solución a un problema; puede referirse al origen del mundo, o al origen de un objeto
particular, o de una clase específica de animales, etc. Al mismo tiempo que narra, sitúa al hombre en la
realidad, le asigna un papel, una función, un sentido, por lo que adquiere también una función social: hacer
inteligible el orden social.
La existencia de esta forma de pensamiento está atestiguada en todas las civilizaciones, y también, por
supuesto, en la griega. De especial importancia para la comprensión de la aparición de la filosofía pueden ser
los mitos de Hesíodo. En todo caso, esas explicaciones míticas acerca del origen son comunes a todas las
civilizaciones, poseen unas características también comunes que contrastan con las características del
pensamiento filosófico.
“Si la vida no se examina, no vale la pena vivirla” Sócrates
FILOSOFÍA PARA EL SIGLO XXI
TALLER FILOSÓFICO EL LOGOS
“Sophía tiene la palabra”
La hipótesis del origen griego. Según esta hipótesis la filosofía sería una creación original del pueblo
griego. Nos vamos a centrar en las explicaciones de historiadores del siglo XX, de las que destacamos:
La explicación de John Burnet es la llamada tesis del "milagro griego"; según esta hipótesis la filosofía habría
aparecido en Grecia de una manera abrupta y radical como fruto de la genialidad del pueblo griego. Esta
hipótesis prescinde de los elementos históricos, socioculturales y políticos, por lo que termina por no explicar
nada, cayendo en un círculo vicioso: Los griegos crean la filosofía porque son geniales, y son geniales porque
crean la filosofía. La mantiene en su obra "La Aurora de la filosofía griega", (1915).
La explicación de Francis Cornford defiende la tesis del desarrollo del pensamiento filosófico a partir del
pensamiento mítico y religioso. Según esta hipótesis la filosofía sería el resultado de la evolución de las
formas primitivas del pensamiento mítico de la Grecia del siglo VII antes de Cristo.
Fuertemente antropomórfica.
Se expresaba a través de símbolos (mitos).
RELIGION Mitología griega apunta a los inicios de la
cosmología
GUIA Nº 1
7. Consulta los siguientes conceptos: Physis, Logos, Arjé, Ápeiron, Aporía, Átomo, Devenir, Hilozoísmo,
Homeomerías, Mecanicismo, Nous, Ontología, Azar, Necesidad, Polis, Cosmos, Monista, Pluralista,
Esencia, Naturaleza, Mito.
BIBLIOGRAFIA Y WEBGRAFIA:
GUIA Nº 2
Período Cosmológico: Filosofía de la naturaleza. De los Presocráticos hasta los sofistas. Tema: La
investigación de la naturaleza – physis.
Período Antropológico: Filosofía práctica. Sócrates y los Sofistas (Gorgias Leontini y Protágoras).
Tema: El ser humano en cuanto animal cultural, político y ético.
Período Ontológico: Filosofía crítica. Platón y Aristóteles. Tema: Abarcan todo el ámbito de la
experiencia humana: Metafísica, teoría del conocimiento, ética, política, lógica, antropología, etc.
…Aquí estoy de nuevo. Como ves, este curso de filosofía llegará en pequeñas dosis. He aquí unos
comentarios más de introducción. ¿Dije ya que lo único que necesitamos para ser buenos filósofos es la
capacidad de asombro? Si no lo dije, lo digo ahora: Lo único que necesitamos para ser buenos filósofos
es la capacidad de asombro…
…A los primeros filósofos de Grecia se les suele llamar «filósofos de la naturaleza» porque, ante todo, se
interesaban por la naturaleza y por sus procesos. Ya nos hemos preguntado de dónde procedemos. Muchas
personas hoy en día se imaginan más o menos que algo habrá surgido, en algún momento, de la nada. Esta
idea no era tan corriente entre los griegos…
... nada puede Fragmentos tomados del Libro El Mundo de Sofía; página 19 y 35
surgir de la nada...
LOS FILÓSOFOS PRESOCRÁTICOS
muchos fenómenos naturales acudían a los mitos para justificar porque las cosas son como son. La lluvia, los
truenos, las sequías, los astros, etc., se atribuían a poderes especiales de los dioses; de hecho había dioses
para casi todo en el mundo y la casta sacerdotal (Chamanes, adivinos, magos, etc.), controlaban todo lo
relacionado con la divinidad, los textos sagrados y los ritos adecuados para recibir los favores del mundo
divino.
Grecia participaba de toda esta imaginería divina, los dioses tenían incluso apariencia humana
(antropomorfismo) y hacían parte de infinidad de acontecimientos terrenales: guerras, fertilidad, abundancia
de bienes, festivales, etc., pero siempre bajo la condición de la inmortalidad. Durante mucho tiempo la gente
asumió las explicaciones míticas como algo normal, pero con los presocráticos llegó una ruptura con respecto
a los mitos, esto marco un nuevo giro en el pensamiento griego; la aparición de la filosofía.
La expresión “paso del mito al logos” constituye uno de los pilares centrales del pensamiento presocrático. El
término Logos, a pesar de que tiene muchos significados, puede ser entendido como Razón, o sea que se
trata de un cambio en la mentalidad de lo mítico a lo lógico racional. Los presocráticos fundamentalmente
trataban de dar una respuesta lógica, concreta y racional a la pregunta sobre el origen y constitución del
cosmos (Primer problema de la filosofía griega), es decir la totalidad de lo que existe en el universo. De tal
manera que se convirtieron en los precursores del pensamiento científico.
La novedad presocrática radicó en que no buscaban explicaciones en realidades antropomórficas (los dioses),
sino en la naturaleza misma o Physis, de ahí que en la tradición filosófica también se les reconoce como
físicos. El asunto central era determinar cuál era el principio fundamental o rector del que todo procede y del
que todo se componen (en griego ese principio se llamó Arjé o Arché). De esta manera cada presocrático
pasó a la historia por que estableció su propia interpretación sobre el elemento fundamental del que está
constituido todas las cosas de la naturaleza, sin caer en las tradicionales visiones religiosas.
Para entender esta actitud de investigación debemos situarnos en el momento histórico en que existieron los
presocráticos. Todavía no existían las ciencias como tal, ni los instrumentos de análisis que tenemos hoy en
día, por tanto estos pensadores sólo contaban con su capacidad de observación del mundo físico y su
capacidad de establecer conexiones lógico – racionales entre los diferentes fenómenos naturales. Así,
equipados fundamentalmente con su inteligencia estos hombres de la antigüedad se aventuraron a proponer
novedosas teorías sobre la constitución del cosmos o universo contradiciendo las fuertes e inflexibles
concepciones religiosas de la época. Entre los principales filósofos presocráticos se destacan:
TALES DE MILETO: (640 – 546 a.C.) …El agua como principio fundamental…
En cuanto a su cosmología. Afirmaba, según las referencias que nos han transmitido los antiguos, que la
tierra estaba sobre el agua, flotando como un disco. Se le atribuye la afirmación “todo es agua”, que se ha
interpretado en el sentido de que Tales afirmaba que el agua era el elemento originario de la realidad, el
principio de todas las cosas, o bien en el sentido de que todas las cosas estaban constituidas o formadas por
agua.
¿De dónde procede esta idea? Algunos afirman que Tales la tomó de la mitología oriental; la mayoría, sin
embargo, tienden a atribuirle un origen experimental, bien derivado de la experiencia de lo húmedo y de la
importancia de la humedad en el desarrollo de la vida, o bien de la observación de la evaporación del agua,
que hace que este elemento se transforme en otro.
En todo caso fue el primero que planteó la cuestión de la naturaleza última del mundo, concibiendo las cosas
como formas cambiantes de un primer y único elemento: el agua.
ANAXIMENES DE MILETO: (585 – 524 a.C.) …El aire como principio fundamental…
Anaxímenes considera como principio fundamental de las cosas el aire. Probablemente haya tomado esta
elección a partir de la experiencia, influyendo la observación de los seres vivos y la importancia del fenómeno
de la respiración; Anaxímenes nos ofrece un mecanismo de explicación de la generación de las cosas a partir
de otro elemento distinto de ellas: ese mecanismo de generación se apoya en las nociones de “condensación”
y “rarefacción”.
Por condensación del aire, dice Anaxímenes, se forman las nubes; si las nubes se condensan se forma el
agua; la condensación del agua de lugar a la constitución del hielo, de la tierra; y la condensación de la tierra
da lugar a la constitución de las piedras y los minerales; el proceso inverso lo representa la rarefacción:
piedra, tierra, agua, nubes, aire y, por último la rarefacción del aire produciría el fuego. Como podemos intuir
que Anaxímenes parte de un elemento natural no tan visible como el agua, pero supremamente importante
para la vida.
“Lo infinito no tiene principio, sino que parece ser ello el principio de los demás seres y que abarca todo y
gobierna” La respuesta dada por Anaximandro a la cuestión del arjé puede considerarse un paso adelante
respecto a Tales. El arjé es ahora el Ápeiron, es decir, lo indeterminado, lo ilimitado.
Toda realidad ha de ser indeterminado, y precisamente Ápeiron designa de manera abstracta esta cualidad.
Lo Ápeiron es eterno, siempre activo y semoviente. Esta sustancia, que Anaximandro concibe como algo
material, es «lo divino» que da origen a todo.
HERACLITO DE EFESO: (544 – 584 a.C.) …El fuego es el arjé del universo, todo está en movimiento…
Este pensador propone como elemento constitutivo del cosmos al fuego, sin embargo su aporte a la filosofía
está en su visión dinámica de la realidad: “Todo está en continuo movimiento, todo fluye, nada permanece, lo
propio del universo es el eterno devenir de las cosas”. Es célebre su frase “no es posible bañarnos en las
aguas de un río dos veces” queriendo indicar con esto que la realidad nunca es la misma, pues en el fondo el
universo esta regido por el cambio. Otra parte de su teoría postula en la naturaleza un orden regido por la
lucha de contrarios: seco-húmedo, mortal-inmortal, amor-odio, caliente-frío, alto-bajo…, lucha que es guerra y
también armonía.
EMPÉDOCLES: (500 – 428 a.C.) …El arjé del universo, son cuatro elementos agua, tierra, fuego y
aire…
Este filósofo plantea que el principio del cosmos son cuatro elementos agua, tierra, fuego y aire, de ahí que a
sus planteamientos se les consideren como pluralistas. Los objetos del mundo natural son combinaciones en
proporciones matemáticas de estos elementos.
Los cambios en la naturaleza son el resultado de la mezcla de estas raíces o elementos primigenios, bajo la
acción de dos fuerzas antagónicas: el amor que los une y el odio que los separa.
ANAXÁGORAS: (500 a.C.) …El arjé del universo, son semillas- Nous…
Filósofo presocrático que introdujo la noción de Nous (mente o pensamiento) como elemento fundamental de
su concepción física. Anaxágoras dio también un gran impulso a la investigación de la naturaleza fundada en
la experiencia, la memoria y la técnica. Para explicar la pluralidad de objetos en el mundo dotados de
cualidades diferentes, recurre a la suposición de que todas las cosas estarían formadas por partículas
elementales, que llama con el nombre de "semillas" Más tarde Aristóteles llama a estas partículas con el
nombre de homeomerías (partes semejantes).
PITÁGORAS: (580 - 495 a.C.) …El arjé del universo, son los números, todo es matematizable…
Pitágoras de Samos fue un filósofo y matemático griego considerado el primer matemático puro. Contribuyó
de manera significativa en el avance de la matemática helénica, la geometría y la aritmética, derivadas
particularmente de las relaciones numéricas, y aplicadas por ejemplo a la teoría de pesos y medidas, a la
teoría de la música o a la astronomía. Es el fundador de la Hermandad Pitagórica, una sociedad que, si bien
era de naturaleza predominantemente religiosa, se interesaba también en medicina, cosmología, filosofía,
ética y política, entre otras disciplinas. El pitagorismo formuló principios que influyeron tanto en Platón como
en Aristóteles y, de manera más general, en el posterior desarrollo de la matemática y en la filosofía racional
en Occidente.
Son en cierta forma los precursores de la física y la química moderna. Consideran que la naturaleza tiene
como fundamento material último pequeñas partículas indivisibles (átomos) que se mueven libremente en el
vacío. Demócrito desarrolló la “teoría atómica del universo”, concebida por su mentor, el filósofo Leucipo. Esta
teoría, al igual que todas las teorías filosóficas griegas, no apoya sus postulados mediante experimentos, sino
que se explica mediante razonamientos lógicos. La teoría atomista de Demócrito y Leucipo se puede
esquematizar así:
Defiende que toda la materia no es más que una mezcla de elementos originarios que poseen las
características de inmutabilidad y eternidad, concebidos como entidades infinitamente pequeñas y, por tanto,
imperceptibles para los sentidos, a las que Demócrito llamó átomos, término griego que significa "que no
puede cortarse".
DINÁMICA DE REFLEXIÓN
3. Identifique y explique las características del pensamiento de los primeros filósofos griegos.
4. Mediante un cuadro comparativo explique las propuestas de investigación planteada por los pensadores de
la escuela de Mileto (Tales, Anaximandro, y Anaxímenes).
7. ¿Qué importancia tiene para la historia de la ciencia los aportes hechos por la escuela atomista integrada
por Leucipo y Demócrito?
BIBLIOGRAFIA Y WEBGRAFIA:
GUIA Nº 3
Giro Antropológico. (Grecia clásica). Filosofía práctica. Sócrates y los Sofistas (Gorgias Leontini y
Protágoras).
Marco Tulio Cicerón afirmó que Sócrates “hizo que la filosofía bajara del cielo a la tierra, y la dejó morar en
las ciudades y la introdujo en las casas, obligando a los seres humanos a pensar en la vida, en las
costumbres, en el bien y en el mal”
La filosofía presocrática ante todo fue filosofía de la naturaleza, preocupada por descubrir la physis y su
articulación sobre su arjé o principio material. Lo importante de esta filosofía no fueron las soluciones
científicas que aportó, hoy irrelevantes, sino en general, la actitud pre científica de estos primeros filósofos,
comparada con la inveterada cosmovisión mítico-religiosa de los poetas y sus leyendas mitológicas.
Con la llegada de la Grecia clásica y su esplendor cultural y político se produce también un cambio en la
especulación e interés en la razón griega. Ahora la preocupación de los filósofos no es el cosmos, la physis, el
ser; lo que realmente les preocupa es la polis, el hombre en cuanto animal político, ético, religioso, cultural.
Los presocráticos no resuelven dudas acerca de los principios del ser, todo lo contrario, cada filósofo aporta
su opinión, no hay unidad objetiva y se llega a un callejón sin salida y como consecuencia al escepticismo ya
anunciado por Demócrito “es imposible conocer la verdadera naturaleza de cada cosa”. Por otro estamos en
un periodo en el que se afianza la polis y la vida política se convierte en la prioritaria actividad de todo
ciudadano libre, que lo capacita para participar de forma directa en las decisiones políticas de su polis. En
este contexto aparece Sócrates y los sofistas. El primero como maestros de la virtud moral y el segundo como
maestro de la virtud política.
¿Quiénes son los sofistas? Un grupo heterogéneo de pensadores, la mayoría de ellos eran foráneos de
Atenas (sólo Critias y Antifón eran atenienses), que nunca constituyeron escuela filosófica alguna; maestros
itinerantes y oportunistas que se presentaban donde su arte podría comercializarse. Sin embargo, tienen
suficientes afinidades para que se les pueda considerar un movimiento con caracteres propios y diferentes de
las corrientes filosóficas anteriores.
-El punto de partida no es el cosmos sino el hombre, “que es medida de todas las cosas”. Su especulación
tiene un claro fin práctico: La formación política del ciudadano ateniense.
-Forman políticos (demagogos). Los sofistas pretenden enseñar, previa remuneración, una particular Techné
política (sin ética) que podemos resumir en el principio utilitarista “el fin justifica los medios” (Razón de Estado.
Maquiavelo). El instrumento de esta peculiar virtud política será la retórica o arte de persuadir (también la
erística o arte de disputar, la gramática). Mediante el arte de la palabra, el orador se convierte en el
demagogo, capaz de hacer del argumento más débil el más fuerte y de este modo triunfar en los asuntos de
la vida pública consiguiendo poder y prestigio social.
-Interés por la cultura y la educación. Son los primeros humanistas, ilustrados y pedagogos de Occidente que
ven en la cultura el instrumento de cualificación del ser humano, el complemento para su descompensada
naturaleza (Mito de Prometeo).
-Democratizaron la antigua areté (virtud). La virtud no se hereda, sino que se aprende mediante la educación
y el conocimiento.
-Defienden un indiferentismo y utilitarismo moral y religioso. En política como en ética “todo vale”, “el fin
justifica los medios”. Por ello, su virtud política carece de ética (razón de estado) y su ética de principios o
axiomas de conducta universales. Su ética es una ética de máximas subjetivas cuyo criterio es la utilidad y el
beneficio propio.
-Convencionalismo racional. No creen que exista nada fijo y estable (El ser es devenir Heráclito). Cuestionan
la existencia de un orden cósmico fijo e inmutable aplicable a la ley y costumbres de la polis y en general a los
asuntos humanos. Para los sofistas todo tiene un fundamento racional. Frente a la physis entendida como ley
inmutable divina que está presente en todo, anteponen el “nomos” como ley elaborada por los hombres.
En este sentido, la justicia es una codificación humana y no divina. Esta naturaleza convencional de las
normas desemboca en un claro relativismo. No existen leyes ni normas mejores y peores, cada norma es
valiosa en sí misma en función de su utilidad y las circunstancias. Por tanto, cada individuo, como cada polis
tiene sus normas y todas son buenas en sí mismas.
-El convencionalismo racional lo extrapolan a la religión. Critias va más allá y ve también en la religión un
invento del hombre. “Al ocurrir que las leyes prohibían que se ejerciera abiertamente la violencia, los delitos
se cometían en secreto, y entonces paréceme que una mente astuta inventó para los hombres el temor a los
dioses, de tal modo que los malhechores tuvieran miedo aun cuando secretamente hicieran, dijeran o
pensaran alguna maldad”.
-Relativismo y escepticismo. Para estos el ser es su apariencia, por lo que la verdad no existe, solo podemos
conocer lo que se muestra a los sentidos. La verdad se reduce a puntos de vista.
Protágoras de Abdera: Fue el primero que se llamó sofista y maestro de la virtud. Se suele presentar como
hombre de mundo y amigo personal de Pericles, quien le encomendó la redacción de una constitución para la
colonia de Turios. Por sus enseñanzas fue acusado de ateísmo y fue expulsado de Atenas. En un claro
agnosticismo consideraba que “Acerca de los dioses, yo no puedo saber si existen o no, ni tampoco que
forma puedan tener. Hay muchos impedimentos para saberlo, la oscuridad de la materia y la brevedad de la
vida”.
Su pensamiento está claramente vinculado al de Heráclito y los atomistas. De este modo, niega la existencia
de la verdad absoluta y, por tanto, la inmutabilidad del ser. Para él, la verdad es su apariencia (lo
fenoménico), es decir, lo que se entra por los sentidos (lo que percibimos). Por tanto, la verdad es racional y
subjetiva. “Sobre cada cosa existen dos afirmaciones contrarias”. (La percepción lo es: un mismo plato para
mí puede estar salado y para ti insípido).
En su obra Acerca de la Verdad formula el principio del relativismo al afirmar que “El hombre es la medida de
todas las cosas, de las que son en cuanto que son y de las que no son en cuanto que no son”. Este principio
está presente:
-En el conocimiento: No existe la verdad absoluta. La verdad es mi verdad. Sólo podemos hablar de puntos
de vista, meras opiniones o perspectivas (Ortega y Gasset y los postmodernos).
-En la ética. Cada persona tiene sus propios valores y máximas de acción moral. Lo que es justo para mí
posiblemente no lo sea para ti, pero ambas posturas son igualmente válidas. En el fondo los sofistas
promueven un utilitarismo moral: El bien es aquello que me aporta utilidad o placer personal.
-Y por último el relativismo está presente en la ley “nomos”. La ley es relativa al ser humano y por ello,
también a cada pueblo. No existen leyes mejores ni peores, todas son igualmente validas en función de su
utilidad.
Gorgias de Leontini: Está considerado el padre de la retórica y junto a Demócrito uno de los primeros
escépticos y nihilistas. Negó que el conocimiento humano pueda alcanzar la verdad (ya que el ser no existe),
por consiguiente, el conocimiento del hombre está condenado a la opinión e incertidumbre.
Sexto Empírico nos ha legado un resumen de los tres capítulos del libro Sobre el No-Ser o Sobre la
Naturaleza que parece ser escribió Gorgias; en el que es apreciable este claro escepticismo gnoseológico y
nihilismo filosófico al que llega por medio de la reducción al absurdo de las tesis eleáticas acerca del ser
(Gorgias niega el axioma de Parménides “el ser y el pensar son uno y lo mismo”).
-No existe el ser (Nada existe. Ni el ser ni el no-ser. Si el ser existiera debería de ser eterno o engendrado. Si
admitimos que es engendrado admitimos el no-ser, luego imposible. En cambio si admitimos que es eterno
sería infinito y si infinito no estaría en ningún lugar, esto es, no existiría de hecho).
-Si algo existiera no podría conocerse. (Está claro que las cosas pensadas no existen; de lo contrario
existirían todas las cosas inverosímiles y absurdas que al hombre se le antoja pensar. Pero si es verdad que
lo que es pensado no existe, será también verdad que lo que existe no puede ser pensado, y que, por tanto,
que el ser si existe es incognoscible).
-Si algo pudiera ser conocido, no podría ser comunicado. La palabra no es el ser. Una misma palabra pude
tener significados distintos para las personas (el alma). Por ello, comunicando palabras no comunicamos el
ser, de ahí que las palabras tengan una función persuasiva y no significativa.
Conclusión, es imposible conocer la realidad (verdad) y más imposible aún comunicarla. De ahí que “todos las
opiniones son falsas”. No existe la objetividad del pensamiento y en consecuencia la validez que le
proporciona su referencia al ser.
Sócrates: nació en Atenas el año 470 a. c. de una familia, al parecer, de clase media. Su padre era escultor y
su madre comadrona, lo que ha dado lugar a alguna comparación entre el oficio de su madre y la actividad
filosófica de Sócrates. Los primeros años de la vida de Sócrates coinciden, pues, con el período de esplendor
de la sofística en Atenas.
Sócrates no escribió nada y, a pesar de haber tenido numerosos seguidores, nunca creó una escuela
filosófica. Las llamadas escuelas socráticas fueron iniciativa de sus seguidores. Acerca de su actividad
filosófica nos han llegado diversos testimonios, contradictorios entre ellos, como los de Jenofonte, Aristófanes
o Platón, que suscitan el llamado problema socrático, es decir la fijación de la auténtica personalidad de
Sócrates y del contenido de sus enseñanzas. Si creemos a Jenofonte, a Sócrates le interesaba
fundamentalmente la formación de hombres de bien, con lo que su actividad filosófica quedaría reducida a la
de un moralista práctico: el interés por las cuestiones lógicas o metafísicas sería algo completamente ajeno a
Sócrates. Poco riguroso se considera el retrato que hace Aristófanes de Sócrates en "Las nubes", donde
aparece como un sofista jocoso y burlesco, y que no merece mayor consideración.
¿Fue Sócrates un sofista más? Sócrates siempre quiso desmarcarse de los sofistas, a pesar de tener muchos
puntos en común. Por ejemplo:
Pertenecen a un mismo mundo cultural, social y político
En ambos su principal preocupación es el hombre.
Admiten que la virtud se aprende por medio de la Paideia (Educación). Sin embargo, los sofistas cobran
por sus enseñanzas, mientras que Sócrates lo hace desinteresadamente.
Frente al relativismo sofista, Sócrates sostiene que existe la verdad de valor universal (en nuestra razón).
Sócrates postula una ética de principios universales (deber), los sofistas una ética individualista de
máximas subjetivas (utilitarismo moral) que tienen con fin el provecho propio, el éxito y del
reconocimiento social.
Sócrates descubre la razón moral los sofistas la razón de estado (el fin justifica los medios).
Sócrates siempre fue respetuoso con las leyes y la religión de la ciudad, en cambio los sofistas fueron
críticos y en cierto modo subversivos respecto de la tradición en general y en particular con la religión y
las leyes. Paradójicamente, Sócrates fue acusado y condenado a muerte por romper el orden religioso de
Atenas.
Sócrates y la filosofía: “Una vida sin examen propio o ajeno no merece la pena de ser vivida”.
Sócrates hace la filosofía su vocación y de la búsqueda de virtud moral, la justicia y la verdad su misión en la
vida. Esta búsqueda comienza en interior del hombre (moral). Sócrates no enseña nada, en todo caso incita a
que cada ateniense sea capaz de descubrirse a sí mismo “(conócete a ti mismo”) y de este modo se dé
cuenta que la verdad y la virtud duerme en su interior. Ahora bien, esta verdad no sirve de nada si no se pone
en común mediante el diálogo, es decir, si no la hacemos partícipe a los demás, pues la verdad es una
conquista de todos y para todos. Solo de este modo se podrá establecer un universo de valores universales
que acabe con el relativismo y convencionalismo sofista dominante de su tiempo. Para ello, como decíamos,
es necesario establecer en común definiciones esenciales, válidas para todos los ciudadanos atenienses. Y
esto lo hará por medio de la mayéutica.
¿En qué consiste el método socrático? Para Sócrates la filosofía no se puede enseñar ni entender de otra
manera que no sea por medio de la conversación. El método socrático es el “diálogo”, que es el arte de hacer
preguntas y de pensar en compañía (dialogar), pues la verdad se obtiene mediante una investigación común.
El método inductivo socrático consta de dos partes: la ironía (interpelación) y la mayéutica (dar a luz los
conceptos).
La Ironía: La primera es la parte destructiva, crítica del procedimiento, que corresponde con la duda metódica
(skepsis). Sócrates haciéndose pasar por ignorante pretende sembrar la perplejidad, la incertidumbre, la
contradicción en el conocimiento de su interlocutor para que de este modo reconozca su ignorancia y
experimente la necesidad de buscar el saber, la verdad. Por tanto, la ironía es un proceso de higiene mental,
mediante el cual reconocemos los límites y posibilidades del conocimiento.
La Mayéutica: (arte de dar a luz). Una vez eliminados los prejuicios podemos reconocer la verdad en nuestro
interior (conócete a ti mismo, busca la verdad dentro de ti). Solo hay que esforzarse intelectualmente por
poseerla. En otras palabras, lo que Sócrates propicia es que el interlocutor piense por sí mismo. De este
modo, ya estamos en camino de gestar la definición esencial o el concepto universal, ya que mediante el
razonamiento nos desprenderemos de nuestra verdad particular en favor de su noción común.
Su objetivo no es otro que la reconstrucción axiológica de la ética y de este modo acabar con el relativismo e
individualismo moral sofista. Sólo mediante una ética de principios universales reinará la justicia y en ese
“Si la vida no se examina, no vale la pena vivirla” Sócrates
FILOSOFÍA PARA EL SIGLO XXI
TALLER FILOSÓFICO EL LOGOS
“Sophía tiene la palabra”
caso, sólo estableciendo una noción de justicia universal y sabiendo lo que significa obraremos todos con
justicia. Aquí está la clave de su ética intelectualista: la virtud es conocimiento, mientras que el vicio
ignorancia.
El sileno confía en la naturaleza bondadosa del ser humano. Nadie obra mal a sabiendas, no existe mala
intención, tan solo el desconocimiento que se está obrando mal (intelectualismo moral).Quien comete
injusticia no es consciente de ello, ya que de lo contrario lo evitaría, pues nadie obra mal sabiéndolo. Por ello,
la educación -Paideia- es el medio de educación ética. La virtud se aprende y se practica. El que sabe qué es
la justicia, el bien, la verdad siempre obra en consecuencia, en cambio el ignorante siempre podrá obrar con
conductas contrarias al bien y a la justicia, aunque no de forma intencionada.
En definitiva, Sócrates nos incita a vivir conforme a la razón (práctica) con el fin de tener una buena vida (ser
felices). Seremos felices si somos personas autónomas y obramos por deber propio, en una palabra, si
actuamos sabiendo lo que hacemos y teniendo en cuenta al prójimo.
BIBLIOGRAFIA Y WEBGRAFIA:
GUIA Nº 4
En la Academia de Platón se enseñaba filosofía, matemáticas y gimnasia. Aunque «enseñar» no sea, quizás,
la palabra adecuada, ya que también en la Academia de Platón la conversación viva era lo más importante.
Por lo tanto, no es una casualidad que el diálogo llegara a ser la forma escrita de Platón.
Lo eternamente verdadero, lo eternamente hermoso y lo eternamente bueno. ¿Qué era lo que a Platón le
interesaba averiguar ante todo?
Resumiendo mucho, podemos decir que a Platón le interesaba la relación entre lo eterno y lo inalterable, por
un lado, y lo que fluye, por el otro. (¡Es decir, exactamente igual que a los presocráticos!) Luego dijimos que
los sofistas y Sócrates abandonaron las cuestiones de la filosofía de la naturaleza, para interesarse más por
el ser humano y la sociedad. Sí, eso es verdad, pero también los sofistas y Sócrates se interesaban, en cierto
modo, por la relación entre lo eterno y lo permanente, por un lado, y lo que fluye, por el otro. Se interesaron
por esta cuestión en lo que se refiere a la moral de los seres humanos, y a los ideales o virtudes de la
sociedad. Muy resumidamente, se puede decir que los sofistas pensaban que la cuestión de lo que es bueno
o malo, es algo que cambia de ciudad en ciudad, de generación en generación, es decir que la cuestión sobre
lo bueno y lo malo es algo que «fluye». Sócrates no podía aceptar este punto de vista, y opinaba que había
unas reglas totalmente básicas y eternas para lo que es bueno y lo que es malo. Mediante nuestra razón
podemos, todos los seres humanos, llegar a conocer esas normas inmutables, pues precisamente la razón de
los seres humanos es algo eterno e inmutable.
A Platón le interesa lo que es eterno e inmutable en la naturaleza y lo que es eterno e inmutable en cuanto a
la moral y la sociedad. De hecho, para Platón, estas son una misma cosa. Intenta captar una propia
«realidad» eterna e inmutable. Y, a decir verdad, precisamente para eso tenemos a los filósofos. No están
para elegir a la chica más guapa del año, ni los tomates más baratos del jueves (razón por la cual no son
siempre tan famosos). Los filósofos suelen fruncir el ceño ante asuntos tan vanos y tan «de actualidad»
Intentan señalar lo que es eternamente «verdadero», eternamente «hermoso», y eternamente «bueno».
Con esto tenemos, al menos, una vaga idea del proyecto filosófico de Platón. A partir de ahora, miraremos las
cosas una por una. Intentaremos entender un razonamiento que dejó profundas huellas en toda la filosofía
europea posterior.
Tanto Empédocles como Demócrito habían señalado que todos los fenómenos de la
naturaleza fluyen, pero que sin embargo, tiene que haber “algo” que nunca cambie “las
cuatro raíces de todas las cosas” o “los átomos”. Platón sigue este planteamiento, pero
de una manera muy distinta. Platón opinaba que todo lo que podemos tocar y sentir en la
naturaleza fluye. Es decir, según él, no existen unas pocas que no se disuelven.
Absolutamente todo lo que pertenece al mundo de los sentidos está formado por una
materia que se desgasta con el tiempo. Pero, a la vez, todo está hecho con un eterno e
inmutable.
¿Lo entiendes? Ah, ¿no...? ¿Por qué todos los caballos son iguales? A lo mejor piensas
que no lo son en absoluto. Pero hay algo que todos los caballos tienen en común, algo
que hace que nunca tengamos problemas para distinguir un caballo de cualquier otro
animal. El caballo individual «fluye», claro está. Puede ser viejo, cojo, y, con el tiempo, se
pondrá enfermo y morirá. Pero el «molde de caballo» es eterno e inmutable. Esto quiere decir que, para
Platón, lo eterno y lo inmutable no es una «materia primaria» física. Lo que es eterno e inmutable son los
modelos espirituales o abstractos, a cuya imagen todo está moldeado.
…Conclusión: Platón pensaba que tenía que haber una realidad detrás «del mundo de los sentidos», y a esta
realidad la llamó el mundo de las Ideas. Aquí se encuentran las eternas e inmutables «imágenes modelo»,
detrás de los distintos fenómenos con los que nos topamos en la naturaleza. A este espectacular concepto lo
llamamos la teoría de las Ideas de Platón.
El conocimiento seguro
Platón pensaba que todo lo que vemos a nuestro alrededor en la naturaleza, es decir, todo lo que podemos
sentir y tocar, puede compararse con una pompa de jabón. Porque nada de lo que existe en el mundo de los
sentidos permanece. Evidentemente, sabes que todos los seres humanos y todos los animales se disuelven y
mueren, antes o después. Pero incluso un bloque de mármol se altera y se desintegra lentamente. (¡La
Acrópolis está en ruinas, Sofía!)
Lo que dice Platón es que no podemos saber nada con seguridad sobre algo que cambia constantemente.
Sobre lo que pertenece al mundo de los sentidos, es decir, lo que podemos sentir y tocar, sólo podemos tener
ideas o hipótesis poco seguras. Sólo podemos tener conocimientos seguros de aquello que vemos con la
razón. De acuerdo, me explicaré mejor. Una sola pasta con figura de hombre puede resultar tan imperfecta,
después de todos los procesos de elaboración, que resulte difícil ver lo que pretende ser. Pero después de
haber visto veinte o treinta pastas de ese tipo, que pueden ser más o menos perfectas, sabré con mucha
certeza como es el molde, incluso aunque nunca lo haya visto. Ni siquiera es seguro que conviniera ver el
propio molde con los ojos, pues no podemos fiarnos siempre de nuestros sentidos. La propia facultad visual
puede variar de una persona a otra. Sin embargo, podemos fiarnos de lo que nos dice la razón, porque la
razón es la misma para todas las personas.
Si te encuentras en un aula del colegio en compañía de otros treinta alumnos, y el profesor pregunta cuál es
el color más bonito del arco iris, seguramente obtendrá muchas respuestas diferentes. Pero si os pregunta
cuánto es 8 por 3, entonces la clase entera debe llegar al mismo resultado, pues, en este caso, se trata de un
juicio emitido por la razón, y, de alguna manera, la razón es lo contrario de las opiniones y los pareceres.
Podríamos decir que la razón es eterna y universal precisamente porque sólo se pronuncia sobre asuntos
eternos y universales.
A Platón le interesaban mucho las matemáticas, porque las relaciones matemáticas jamás cambian. Hagamos
un breve resumen: sólo podemos tener ideas vagas sobre lo que sentimos, pero sí podemos conseguir
conocimientos ciertos sobre aquello que reconocemos con la razón. La suma de los ángulos de un triángulo
es 180º siempre. De la misma manera, la “idea” de caballo tendrá cuatro patas, aunque todos los caballos del
mundo de los sentidos se volviesen cojos.
Un alma inmortal
Acabamos de ver que Platón pensaba que la realidad está dividida en dos.
Una parte es el mundo de los sentidos, sobre el que sólo podemos conseguir conocimientos imperfectos
utilizando nuestros cinco sentidos (aproximados e imperfectos). De todo lo que hay en el mundo de los
sentidos, podemos decir que «todo fluye» y que nada permanece. No hay nada que sea en el mundo de los
sentidos, solamente se trata de un montón de cosas que surgen y perecen. La otra parte es el mundo de las
Ideas, sobre el cual podemos conseguir conocimientos ciertos, mediante la utilización de la razón. Por
consiguiente, este mundo de las Ideas no puede reconocerse mediante los sentidos. Es el Mundo de lo que
“es”. Por otra parte, las Ideas son eternas e inmutables.
Según Platón, el ser humano también esta dividido en dos partes. Tenemos un cuerpo que «fluye», y que, por
lo tanto, está indisolublemente ligado al mundo de los sentidos, y acaba de la misma manera que todas las
demás cosas pertenecientes al mundo de los sentidos (como por ejemplo una pompa de jabón). Todos
nuestros sentidos están ligados a nuestro cuerpo y son, por tanto, de poco fiar. Pero también tenemos un
alma inmortal, la morada de la razón. Precisamente porque el alma no es material puede ver el mundo de las
Ideas. Las Ideas son eternas e inmutables.
Ya he dicho casi todo. Pero hay algo más, Sofía. ¡Te digo que Hay Algo Más!
Platón pensaba, además, que el alma ya existía antes de meterse en un cuerpo. Érase una vez cuando el
alma se encontraba en el mundo de las Ideas. (Estaba en la parte de arriba del armario, junto con todos los
moldes para las pastas.) Pero en el momento en que el alma se despierta dentro de un cuerpo humano, se ha
olvidado ya de las Ideas perfectas. Entonces, algo comienza a suceder, se inicia un proceso maravilloso.
Conforme el ser humano va sintiendo las formas en la naturaleza, va teniendo un vago recuerdo en su alma.
El ser humano ve un caballo, un caballo imperfecto, pero eso es suficiente para despertar en el alma un vago
recuerdo del «caballo» perfecto que el alma vio en el mundo de las Ideas. Con esto, se despierta también una
añoranza de regresar a la verdadera morada del alma. A esa añoranza Platón la llama eros, que significa
«amor». Es decir, el alma siente una «añoranza amorosa» por su verdadero origen. A partir de ahora, se vive
el cuerpo y todo lo sensible como algo imperfecto e insignificante. Sobre las alas del amor volará el alma «a
casa», al mundo de las Ideas, donde será librada de la «cárcel del cuerpo».
Me apresuro a recalcar que lo que Platón describe aquí es un ciclo humano ideal, pues no todos los seres
humanos dan rienda suelta al alma y permiten que inicie el viaje de retorno al mundo de las Ideas. La mayoría
de las personas se aferra a los “reflejos” de las Ideas en el mundo de los sentidos. Ven un caballo y otro
caballo, pero no ven aquello de lo que todos los caballos son solamente malas copias. (Entran corriendo en la
cocina y se lanzan sobre todas las pastas, sin preguntarse siquiera de dónde proceden esas pastas.) Lo que
describe Platón es el «camino de los filósofos». Su filosofía puede entenderse como una descripción de la
actividad filosófica.
Cuando ves una sombra, también tú pensarás que tiene que haber algo que la origina. Ves la sombra de un
animal. Quizás sea un caballo, piensas, sin estar del todo segura. Luego te giras y ves el verdadero caballo,
que es infinitamente más hermoso y su silueta mucho más nítida que la inestable “sombra del caballo”. Platón
opinaba que, de la misma manera, todos los fenómenos de la naturaleza son solamente sombras de
los moldes o ideas eternas. No obstante, la gran mayoría de los seres humanos está satisfecha con su vida
entre las sombras. No piensan en que tiene que haber algo que origina las sombras. Creen que las sombras
son todo, no viven las sombras como sombras. Con ello, también se olvidan de la inmortalidad de su propia
alma…
SÍNTESIS DE LA TEMÁTICA
Platón opinaba que todo lo que podemos tocar y sentir en la naturaleza fluye. Es decir, según él, no existen
unas pocas que no se disuelven. Absolutamente todo lo que pertenece al mundo de los sentidos está formado
por una materia que se desgasta con el tiempo. Para Platón, lo eterno y lo inmutable no es una «materia
primaria» física. Lo que es eterno e inmutable son los modelos espirituales o abstractos, a cuya imagen todo
está moldeado.
Platón pensaba que tenía que haber una realidad detrás «del mundo de los sentidos», y a esta realidad la
llamó el mundo de las Ideas. Aquí se encuentran las eternas e inmutables «imágenes modelo», detrás de los
distintos fenómenos con los que nos topamos en la naturaleza. A este espectacular concepto lo llamamos la
teoría de las Ideas.
Mundo Inteligible
Concepto de Hongo
Una parte es el mundo de los sentidos, sobre el que sólo podemos conseguir conocimientos imperfectos
utilizando nuestros cinco sentidos (aproximados e imperfectos).
La otra parte es el mundo de las Ideas, sobre el cual podemos conseguir conocimientos ciertos, mediante la
utilización de la razón. Por consiguiente, este mundo de las Ideas no puede reconocerse mediante los
sentidos.
Según Platón, el ser humano también esta dividido en dos partes. Tenemos un cuerpo que «fluye», y que, por
lo tanto, está indisolublemente ligado al mundo de los sentidos, y acaba de la misma manera que todas las
demás cosas pertenecientes al mundo de los sentidos. Pero también tenemos un alma inmortal, la morada de
la razón. Precisamente porque el alma no es material puede ver el mundo de las Ideas.
Democracia: Cuando el pueblo no puede resistir la presión de los oligarcas, se rebela y los elimina. Ante el
vacío de poder decide que la mejor forma de gobierno es el gobierno del pueblo. Para Platón es una de las
peores formas de gobierno porque representa un caos donde todo el mundo puede decir la suya y es palabra
más fácil la injusticia (Sócrates murió durante un período democrático)
Tiranía: Ante el desorden total que representa la democracia, el pueblo decide que sea un miembro del
pueblo quien asuma el gobierno. En este caso, gobernará el que tiene más fuerza persuasiva y el carácter
más autoritario. Este será el tirano, que gobernará desde el nivel más bajo del alma. Al final, el pueblo lo
destituirá y se reinstaurará la monarquía o la aristocracia.
YO SOY PLATON
DINÁMICA DE REFLEXIÓN
1. Define los siguientes términos: idea – Apariencia – Jerarquía – Valores – Ser dual – Alama Racional – Alma
Concupiscible – Alama irascible.
2. Resume la teoría platónica de la ideas.
3. ¿Qué plantea Platón en el “mito de la caverna”?
4. ¿Qué relación existe entre el aprendizaje y el recuerdo?
5. Platón distingue dos tipos de conocimiento: el sensible y el intelectual. Explique cada grado de
conocimiento en que los divide.
6. ¿Qué entiende Platón por conocimiento verdadero?
7. ¿Cuál es la idea principal de este fragmento de Platón La inmortalidad del alma en el "Menón?
El Menón tiene por objeto la investigación acerca de si la virtud es enseñable. El joven Menón dialoga con Sócrates
acerca de esta cuestión y, al igual que ocurre en otros diálogos, Sócrates lleva la discusión hacia el tema de la definición
universal: ¿cómo podremos saber si la virtud es enseñable, o no, si no sabemos antes lo que es la virtud? Antes de
decidir si tal objeto posee o no tal cualidad es necesario saber qué es ese objeto, por lo que la discusión se encamina
hacia la búsqueda de la definición universal de virtud. Luego de haber propuesto algunas definiciones de virtud que
Sócrates demuestra ser inaceptables, y ante la dificultad de encontrar una definición universal de la virtud, Menón le
pregunta Sócrates que cómo se puede investigar algo que no se conoce.
Sócrates reconoce la dificultad del argumento de Menón, al que califica de "argumento polémico", puesto que de él se
sigue que no se puede investigar nada: ni lo que se conoce, porque ya se conoce; ni tampoco lo que no se conoce, pues,
en caso de encontrarlo ¿cómo sabríamos que era lo que estábamos buscando? La alternativa que propone Sócrates, y
que dice haber conocido a través de una sacerdotisa experta en las cosas divinas, es la de una nueva explicación del
conocimiento: la teoría de la reminiscencia. Aprender no es apropiarse de algo ajeno al alma, sino recuperar lo que el
alma ya poseía de alguna manera, es decir, recordar lo que desde luego ya sabía. ¿Cuándo ha conocido el alma lo que
recuerda? Puesto que no ha sido en esta vida ha tenido que ser necesariamente en una vida anterior, de donde se sigue
que el alma es inmortal. Pero todavía no encontramos aquí una referencia a la teoría de las Ideas, de modo que sería
precipitado suponer que son las Ideas lo que ha conocido el alma en la otra vida. Por supuesto que la inmortalidad del
alma dependen directamente de la aceptación de la teoría de la reminiscencia: si no aceptamos la teoría de la
reminiscencia ¿cómo superamos el argumento polémico que plantea Menón? En ese caso tendríamos que renunciar a la
investigación, lo que ni Sócrates ni Menón parecen dispuestos a aceptar.
BIBLIOGRAFIA Y WEBGRAFIA:
GUIA Nº 5
ARISTOTELES
Filósofo y científico
Aristóteles (384-322 a. de C.), fue alumno de la Academia de Platón durante 20 años, no era ateniense;
provenía de Macedonia y llegó a la Academia de Platón cuando éste tenía 61 años. Era hijo de un reconocido
médico y, por consiguiente, científico. Este hecho dice ya algo del proyecto filosófico de Aristóteles. Lo que
más le preocupaba era la naturaleza viva. No sólo fue el último gran filósofo griego; también fue el primer gran
biólogo de Europa.
Platón estuvo tan ocupado con «los moldes» o «Ideas eternas», que no había reparado en los cambios en la
naturaleza. Aristóteles, en cambio, se interesaba precisamente por esos cambios, o lo que hoy en día
llamamos «procesos de la naturaleza». Si quisiéramos llevarlo al último extremo, podríamos incluso decir que
Platón dio la espalda al mundo de los sentidos, volviendo la cabeza ante todo lo que vemos a nuestro
alrededor. (¡Quería salir de la caverna, quería contemplar el mundo eterno de las Ideas!) Aristóteles hizo lo
contrario. Se puso de rodillas en la tierra para estudiar peces y ranas, amapolas y anémonas. Podríamos
decir que Platón sólo usaba su inteligencia; Aristóteles también usaba sus sentidos.
También en la forma en la que escriben, se encuentra una gran diferencia entre ellos. Platón era un poeta, un
creador de mitos; los escritos de Aristóteles son áridos y minuciosos como una enciclopedia. No obstante, se
nota en mucho de lo que escribe que él se basa en su estudio de la naturaleza.
En la Antigüedad se habla de hasta 170 títulos escritos por Aristóteles, de los que se han conservado 47. No
se trata de libros acabados. Los escritos de Aristóteles son en general apuntes para lecciones. También en la
época de Aristóteles la filosofía era ante todo una actividad oral. La gran importancia de Aristóteles en la
cultura europea se debe también, en buena medida, al hecho de que fuera él quien creara el lenguaje
profesional que las distintas ciencias emplean hasta hoy en día. Fue el gran sistematizador que fundó y
ordenó las distintas ciencias.
Aristóteles escribió sobre todas las ciencias, de modo que sólo mencionaré algunos de los campos más
importantes. Ya que te he hablado tanto de Platón, empezaré por contarte cómo rechaza Aristóteles la teoría
de las Ideas de Platón. A continuación, veremos cómo elabora su propia filosofía de la naturaleza, pues fue
Aristóteles quien resumió todo lo que habían dicho los filósofos de la naturaleza anteriores a él. Veremos
cómo pone orden en nuestros conceptos y funda la lógica como una ciencia. Finalmente hablaré un poco de
la visión que tenía Aristóteles de los seres humanes y de la sociedad.
Como los filósofos anteriores a él, Platón deseaba encontrar algo eterno e inmutable, en medio de todos los
cambios. Encontró las Ideas perfectas, que estaban muy por encima del mundo de los sentidos. Platón
opinaba, además, que las Ideas eran más reales que todos los fenómenos de la naturaleza. Primero estaba la
«idea de caballo», luego llegaban todos los caballos del mundo de los sentidos galopando en forma de
sombras en la pared de una caverna. Esto quiere decir que la «idea de gallina» estaba antes que la gallina y
que el huevo.
Aristóteles pensaba que Platón había dado la vuelta a todo. Estaba de acuerdo con su profesor en que el
caballo individual «fluye», y que ningún caballo vive eternamente. También estaba de acuerdo en que el
«molde de caballo» es eterno e inmutable. Pero la «idea de caballo» no es más que un concepto que los
seres humanos nos hemos formado después de ver un cierto número de caballos. Eso quiere decir que la
«idea» o la «forma» de caballo no existen en sí. «Forma» del caballo es, para Aristóteles, las cualidades del
caballo o lo que hoy en día llamamos especie. Para ser más preciso: con «forma» del caballo, Aristóteles
quiere designar lo que es común para todos los caballos.
Aristóteles no pensaba que existieran tales moldes, que, por así decirlo,
estaban colocados en estantes fuera de la naturaleza. Para Aristóteles las
formas de las cosas son como las cualidades específicas de las cosas. Esto
quiere decir que Aristóteles está en desacuerdo con Platón en que la Idea de
«gallina» sea anterior a la gallina. Lo que Aristóteles llama «forma de gallina»,
está presente en cada gallina, como las cualidades específicas de la gallina; por
ejemplo, el hecho de que ponga huevos. De ese modo la propia gallina y la
«forma» de gallina son tan inseparables como el cuerpo y el alma.
Aristóteles señaló que no existe nada en la mente que no haya estado antes en los sentidos, y Platón podría
haber dicho que no hay nada en la naturaleza que no haya estado antes en el mundo de las Ideas. En ese
sentido, opinaba Aristóteles, Platón «duplicaba el número de las cosas». Explicaba cada caballo haciendo
referencia a «la idea» de caballo. ¿Pero qué explicación era esa? Quiero decir ¿de dónde viene la «idea de
caballo»? ¿Existe acaso también un tercer caballo, del que la «idea de caballo» es un mero reflejo?
Aristóteles pensó que todo lo que tenemos dentro de pensamientos e ideas ha entrado en nuestra conciencia
a través de lo que hemos visto y oído. Pero también tenemos una razón innata con la que nacemos. Tenemos
una capacidad innata para ordenar todas nuestras sensaciones en distintos grupos y clases. Así surgen los
conceptos «piedra», «planta», «animal» y «hombre». Así surgen los conceptos «caballo», «cangrejo» y
«canario».
Aristóteles no negó que el hombre tuviera una inteligencia innata. Al contrario, según Aristóteles es
precisamente la razón la que constituye la característica más destacada del ser humano. Pero nuestra
inteligencia está totalmente vacía antes de que sintamos algo. Por lo tanto el ser humano no puede nacer con
idea alguna.
Tras haber aclarado su relación con la teoría de las Ideas de Platón, Aristóteles constata que la realidad está
compuesta de una serie de cosas individuales que constituyen un conjunto de materia y forma. La «materia»
es el material del que está hecha una cosa, y la «forma» son las cualidades específicas de la cosa. Delante
de ti aletea una gallina. La «forma» de la gallina es precisamente aletear, y también cacarear y poner huevos.
Así pues, la «forma» de la gallina son las propiedades específicas de la especie «gallina» o, dicho de otra
manera, lo que hace la gallina. Cuando la gallina muere, y con ello deja de cacarear, la «forma» de la gallina
deja de existir. Lo único que queda es la «materia» de la gallina (¡qué triste, verdad, Sofía!), pero entonces, ya
no es una gallina.
Como ya he indicado, Aristóteles se interesaba por los cambios que tienen lugar en la naturaleza. En la
(“materia” siempre hay una posibilidad de conseguir una determinada «forma». Podemos decir que la
«materia» se esfuerza por hacer realidad una posibilidad inherente. Cada cambio que tiene lugar en la
naturaleza es, según Aristóteles, una transformación de la materia de posibilidad a realidad
No te preocupes, te lo explicaré. Intentaré hacerlo con una historia divertida. Érase una vez un escultor que
estaba agachado sobre un enorme bloque de granito. Todos los días daba martillazos y picaba la piedra
enorme, y un día recibió la visita de un niño. «¿Qué estás buscando?», preguntó el niño. «Espera y verás»,
dijo el escultor. Al cabo de unos días el niño volvió. Para entonces el escultor había esculpido un hermoso
caballo del bloque de granito. El niño lo miró asombrado, y luego se volvió al escultor y dijo: «¿Cómo podías
saber que el caballo estaba ahí dentro?».
Pues eso, ¿cómo podía saberlo? De alguna manera el escultor había visto la «forma» del caballo en el bloque
de granito. Porque precisamente ese bloque de granito tenía una posibilidad inherente de transformarse en
caballo. De esa manera, pensaba Aristóteles, todas las cosas de la naturaleza tienen una posibilidad
inherente de realizar o concluir una determinada «forma».
Volvamos a la gallina y al huevo. Un huevo de gallina tiene una posibilidad inherente de convertirse en gallina,
lo cual no significa que todos los huevos de gallina acaben convirtiéndose en gallinas, pues algunos acaban
en la mesa del desayuno como huevo pasado por agua, tortilla o huevos revueltos, sin que la «forma»
inherente del huevo llegue a hacerse realidad. Pero también resulta evidente que el huevo de gallina no
puede convertirse en un ganso. Esa posibilidad no está en el huevo de gallina. Así vemos que la “forma” de
una cosa nos dice algo sobre la «posibilidad» de la cosa, así como sobre las limitaciones de la misma.
Al hablar Aristóteles de la “forma” y de la “materia” de las cosas, no se refería únicamente a los organismos
vivos. De la misma manera que la «forma» de la gallina es aletear, poner huevos y cacarear, la «forma» de la
piedra es caer al suelo. Naturalmente, puedes levantar una piedra y tirarla muy alto al aire, pero no puedes
tirarla hasta la luna porque la naturaleza de la piedra es caer al suelo. (En realidad debes tener cuidado al
realizar este experimento, pues la piedra podría fácilmente llegar a vengarse, ya que busca el retorno más
rápido posible a la tierra, ¡y pobre de aquel que le impida su camino!)
Lógica en Aristóteles
La distinción entre «forma» y «materia» juega también un importante papel cuando Aristóteles se dispone a
describir cómo los seres humanos reconocen las cosas en el mundo. Al reconocer algo, ordenamos las cosas
en distintos grupos o categorías. Veo un caballo, luego veo otro caballo, y otro más. Los caballos no son
completamente idénticos, pero tienen algo en común, algo que es igual para todos los caballos, y
precisamente eso que es igual para todos los caballos, es lo que constituye la «forma» del caballo. Lo que es
diferente o individual, pertenece a la «materia» del caballo.
De esta manera los seres humanos andamos por el mundo clasificando las cosas como ves, Aristóteles se
propuso hacer una buena clasificación de la naturaleza. Intentó mostrar que todas las cosas de la naturaleza
pertenecen a determinados grupos y subgrupos. Aristóteles fue un hombre meticuloso que quiso poner orden
en los conceptos de los seres humanos. De esa manera sería él quien creara la Lógica como ciencia. Señaló
varias reglas estrictas para saber qué reglas o pruebas son lógicamente válidas. Bastará con un ejemplo: si
primero constato que «todos los seres vivos son mortales» (primera premisa) y luego constato que «Hermes
es un ser vivo» (segunda premisa), entonces puedo sacar la elegante conclusión de que «Hermes es mortal».
El ejemplo muestra que la lógica de Aristóteles trata de la relación entre conceptos, en este caso «ser vivo» y
«mortal». Aunque tengamos que darle la razón a Aristóteles en que la conclusión arriba citada es válida cien
por cien, a lo mejor tendríamos que admitir también que no dice nada nuevo. Sabíamos de antemano que
Hermes es «mortal». (Es «un perro» y todos los perros son «seres vivos», que a su vez son «mortales», a
diferencia de las piedras del Monte Everest.). De vez en cuando puede resultar útil ordenar nuestros
conceptos.
La escala de la naturaleza
Cuando Aristóteles se pone a «ordenar» la existencia, señala primero que las cosas de la naturaleza pueden
dividirse en dos grupos principales. Por un lado tenemos las cosas inanimadas, tales como piedras, gotas de
agua y granos de tierra. Estas cosas no tienen ninguna posibilidad inmanente de cambiar. Esas cosas «no
vivas», sólo pueden cambiar, según Aristóteles, bajo una influencia externa. Por otro lado tenemos las cosas
vivas, que tienen una posibilidad inmanente de cambiar.
En lo que se refiere a las cosas vivas, Aristóteles señala que hay que dividirlas en dos grupos principales. Por
un lado tenemos las Plantas, por otro lado tenemos los seres vivos. También los seres vivos pueden dividirse
en dos subgrupos, es decir, en animales y seres humanos. Tienes que admitir que esta división parece clara y
bien dispuesta. Hay una diferencia esencial entre las cosas vivas y las no vivas, por ejemplo, entre una rosa y
una piedra. Del mismo modo también hay una diferencia esencial entre plantas y animales, por ejemplo, entre
una rosa y un caballo. Y también me atrevo a decir que hay bastante diferencia entre un caballo y un ser
humano.
Todas las cosas vivas (plantas, animales y seres humanos) saben tomar alimento, crecer y procrear. Todos
los seres vivos también tienen la capacidad de sentir el mundo de su entorno y de moverse en la naturaleza.
Todos los seres humanos tienen además la capacidad de pensar, o, en otras palabras, de ordenar sus
sensaciones en varios grupos y clases.
Así resulta que no hay verdaderos límites muy definidos en la naturaleza. Registramos una transición más
bien difusa de plantas simples a animales más complicados. En la parte superior de esta escala está el ser
humano, que, según Aristóteles, vive toda la vida de la naturaleza. El ser humano crece y toma alimento como
las plantas, tiene sentimientos y la capacidad de moverse como los animales, pero tiene además una
capacidad, que solamente la tiene el ser humano, y es la de pensar racionalmente.
Por ello el ser humano tiene una chispa de la razón divina. En algunos momentos Aristóteles señala que tiene
que haber un dios que haya puesto en marcha todos los movimientos de la naturaleza. En ese caso, ese dios
se convierte en la cima absoluta de la escala de la naturaleza.
Aristóteles se imaginaba que los movimientos de las estrellas y de los planetas dirigen los movimientos en la
Tierra. Pero también tiene que haber algo que ponga en marcha los movimientos de los astros. A ese «algo»
Aristóteles lo llama primer motor o dios. El «primer motor» no se mueve en sí, pero es la «causa primera» de
los movimientos de los astros y, con Elio, de todos los movimientos de la Tierra.
Ética
Volvamos a los seres humanos. La «forma» del ser humano es, según Aristóteles, que
tiene un alma vegetal, un alma animal, así como un alma racional. Y entonces se
pregunta: ¿cómo debe vivir el ser humane? ¿Qué hace falta para que un ser humano
pueda vivir feliz? Contestaré brevemente: el ser humano solamente será feliz si utiliza
todas sus capacidades y posibilidades.
Aristóteles pensaba que hay tres clases de felicidad. La primera clase de felicidad es
una vida de placeres y diversiones. La segunda, vivir como un ciudadano libre y
responsable. La tercera, una vida en la que uno es filósofo e investigador.
Aristóteles también subraya que las tres condiciones tienen que existir simultáneamente para que el ser
humano pueda vivir feliz. Rechazó, pues, cualquier forma de «vías únicas». Si hubiera vivido hoy en día a lo
mejor habría dicho que alguien que sólo cultiva su cuerpo vive tan parcial y tan defectuosamente como aquel
que sólo usa la cabeza. Ambos extremos expresan una vida desviada.
También en lo que se refiere a la relación con otros seres humanos, Aristóteles señala un «justo medio»: no
debemos ser ni cobardes ni temerarios, sino valientes. (Demasiado poco valor es cobardía, y demasiado valor
es temeridad.) Del mismo modo no debemos ser ni tacaños ni pródigos, sino generosos. (Ser muy poco
generoso es ser tacaño, ser demasiado generoso es ser pródigo.)
Pasa como con la comida. Es peligroso comer demasiado poco, pero también es peligroso comer en exceso.
Tanto la ética de Platón como la de Aristóteles se remiten a la ciencia médica griega: únicamente mediante el
equilibrio y la moderación seré una persona feliz o en armonía.
Política
La idea de que el ser humano no debe cultivar tan sólo una cosa también se desprende de la visión que
presenta Aristóteles de la sociedad. Dijo que el ser humano es un «animal político». Sin la sociedad que nos
rodea no somos seres verdaderos, opinaba él. Señaló que la familia y el pueblo cubren necesidades vitales
inferiores, tales como comida y calor, matrimonio y educación de los hijos. Pero sólo el Estado puede cubrir la
mejor organización de comunidad humana.
Ahora llegamos a la pregunta de cómo debe estar organizado el Estado. Aristóteles menciona varias buenas
formas de Estado. Una es la monarquía, que significa que sólo hay un jefe superior en el Estado. Para que
esta forma de Estado sea buena tiene que evitar evolucionar hacia una «tiranía», es decir que un único jefe
gobierne el Estado para su propio beneficio. Otra buena forma de Estado es la aristocracia. En una
aristocracia hay un grupo mayor o menor de jefes de Estado. Esta forma tiene que cuidarse de no caer en una
oligarquía, lo que hoy en día llamaríamos Junta. A la tercera buena forma de Estado Aristóteles la llamó
democracia. Pero también esta forma de Estado tiene su revés. Una democracia puede rápidamente caer en
una «demagogia».
La Metafísica de Aristóteles
Partiendo de su empirismo, Aristóteles propone una doctrina sobre la esencia de los seres sensibles. La
palabra que orienta esta teoría metafísica es substancia: “lo que posee existencia independiente y concreta” y
también “aquello que hace que una cosa sea lo que es, aquello que permanece a pesar de los cambios
sensibles”. La esencia de una mesa son aquellas cualidades fundamentales que no cambian a pesar de que
sea una mesa de madera, plástico, mármol, verde, amarilla, etc.
Para precisar este punto Aristóteles da un paso más allá explicando la constitución de los seres a partir de
cuatro (4) causas fundamentales. Si observamos, todos os objetos tienen cuatro (4) causas que os hacer ser
lo que son:
1. Causa material, la materia de que están hecha las cosas.
2. Causa formal, la forma que posen.
3. Causa eficiente, quien lo hizo o lo produjo.
4. Causa final, para que o cual es su fin en el mundo.
Ejemplo. Un zapato tiene como causa material el cuero, causa formal el diseño, causa eficiente, la fabrica o
la marca que lo produjo y causa final, proteger o vestir el pie
De estas cuatro (4) causas hay dos que sobresalen: la materia, griego (Hile) y la forma (Morphé). Esta son
las causas más significativa de cuanto hay, por eso Aristóteles le llamó a esta teoría Hilemorfismo.
Finalmente, dentro de estas dos causas la más importante es la forma, pues la forma le da esencia a las
cosas. Ejemplo una puerta, una mesa y una silla pueden tener la misma causa material (madera), pero la
diferencia esta en la forma del objeto; en la forma radica que algo sea lo que es. La forma es captada por los
sentidos, por lo tanto se puede definir y conocer.
PLATÓN Y ARISTÓTELES:
PUNTOS DE CONTRASTES
PLATÓN ARISTÓTELES
Teoría del conocimiento: existen dos mundos, el Teoría del conocimiento: el conocimiento parte de
mundo sensible y el mundo inteligible o de las la realidad sensible, es decir, de los objetos que nos
ideas, el conocimiento verdadero consiste en el rodean tal y como los percibimos. No existe el mundo
acceso al mundo de las ideas. El mundo de los de las ideas tal y como lo propone Platón.
sentidos es engañoso.
Metafísica: Las ideas son las formas (esencias) Metafísica: materia (hile) y forma (Morphé), son las
inmutables de los objetos, las ideas no cambian, causas fundamentales de los seres sensibles. La
son eternas, son los modelos o arquetipos de forma no existe separada de los objetos, sino que
cuanto existe. esta en los objetos mismos. La forma individualiza a
cada ser y puede ser captada por los sentidos.
SÍNTESIS DE LA TEMÁTICA
Teoría de la sustancia
Materia (principio común)
Substancia
(Ser natural) Contexto espacio-temporal
(Aspecto externo)
Hilomorfismo: es la teoría de Aristóteles sobre la sustancia natural. Todo ser natural es un compuesto
de materia (hylé) y forma (morfé). La materia es el principio pasivo y común a todas las cosas y la forma
es la esencia o principio de individuación que hace que la materia se determine en una sustancia
concreta
DINÁMICA DE REFLEXIÓN.
BIBLIOGRAFIA Y WEBGRAFIA:
GUIA Nº 6
FILOSOFÍA HELENÍSTICA
Recibe este nombre la filosofía desarrollada durante el helenismo (periodo que abarca en
sentido estricto desde la creación del imperio griego por Alejandro Magno, a finales del siglo
IV a. c., hasta la conquista de la nación griega por los romanos en la mitad del siglo II a. c).
“El helenismo se caracterizó por el hecho de que se borraron las fronteras entre los distintos
países y culturas. Anteriormente los griegos, romanos, egipcios, babilonios, sirios y persas
habían adorado a sus dioses dentro de lo que se suele llamar «religión de un Estado
nacional». Ahora las distintas culturas se mezclan en un crisol de ideas religiosas, filosóficas
y científicas.
Podríamos decir que la plaza se cambió por la arena mundial”.
Abarca desde la muerte de Alejandro magno (323 a.C.) hasta la invasión de macedonia por los romanos (148
a.C.). Grecia y en especial Atenas pierden su hegemonía comercial, política y en menor medida la cultural. A
las ciudades-estado suceden las monarquías helenísticas. Hay una situación continua de inestabilidad política
y se acentúan las diferencias entre clases sociales. La seguridad personal y la felicidad individual se
convierten en las grandes aspiraciones del momento.
Se busca la seguridad tomando como referencia las leyes inalterables de la naturaleza y del cosmos. Se
elabora una nueva física y una nueva ética de carácter naturalista y cosmopolita. La filosofía ahora se concibe
como un saber unitario, dividido en lógica, física y ética, pero con una finalidad fundamentalmente moral. La
especulación abstracta carece de valor, en esta época florecen numerosas escuelas denominadas escuelas
morales o moralistas.
Las tres corrientes principales de pensamiento serán Escepticismo, Epicureísmo y Estoicismo y; todas ponen
un especial énfasis en la filosofía moral.
El florecimiento de las ciudades como centros políticos, económicos y culturales el uso del griego como
lengua oficial y culta (idioma común o koiné ) la difusión del denominado arte helenístico, derivado del estilo
clásico pero sin la sobriedad y la contención del periodo clásico o Siglo de oro de Pericles; hay grandes
avances científicos, tanto en las matemáticas (Arquímedes y Euclides), como en la astronomía (Hiparco,
Aristarco de Samos), la física y las ciencias naturales (Herón de Alejandría, Teofrasto), la geografía
(Eratóstenes), la medicina (Herófilo), etc. el desarrollo y la difusión de la cultura (con la creación de bibliotecas
como la de Alejandría) y la filosofía con las escuelas que sucedieron a Platón y Aristóteles.
Escepticismo: es una corriente filosófica basada en la duda, a diferencia de los cínicos su doctrina no está
basada tanto en la negación de la filosofía como en la negación de la existencia de un saber objetivo,
necesario y universal. Los escépticos creían que todo es tan subjetivo que sólo es posible emitir opiniones.
Escéptico es alguien que profesa duda o está en desacuerdo con lo que generalmente está aceptado como
verdad.
La palabra "escéptico" que significa examinar, el nombre es dado a los seguidores del filósofo griego Pirrón
quien profesó una doctrina que abandonaba el juicio y creía que no había nada verdadero o falso, bueno o
malo, hereje o sagrado. Pirrón estaba en contra del pensamiento dogmático. Pirrón no dejó nada escrito, pero
a él se le atribuyen frases como: nunca llegarás a conocer la verdad. No digas "así es", sino "me parece que
es".
El Epicureísmo es una doctrina filosófica cuyo fundamento principal es el pensamiento del filósofo griego
Epicuro. La afirmación más relevante de esta doctrina y también la más polémica es que el mayor bien y el
propósito de la vida es el placer. En realidad se refiere más a los placeres del intelecto ya que considera que
los placeres sensuales trastornan el espíritu.
Para Epicuro, una persona es feliz cuando puede controlar sus miedos, el miedo al futuro, al fin de la vida y a
Dios. De modo que eliminar todos los miedos es el objetivo primordial de esta filosofía. Epicuro pensaba que
el universo era eterno y sin límites, constituido por cuerpos compuestos por átomos indivisibles y por espacio;
y que el hombre puede percibir las formas y sus cualidades en función a la disposición que tienen estos
átomos.
Epicuro se anticipó a Darwin con la idea de la selección natural, afirmando que la naturaleza origina distintos
tipos de organismos y que solamente sobreviven aquellos que llegan a reproducirse y superarse. La doctrina
de Epicuro es esencialmente materialista desde el punto de vista psicológico ya que sostiene que las
sensaciones son producidas por una sucesión de imágenes que dejan los cuerpos y que registran los
sentidos.
Para Epicuro las sensaciones no engañan, es sólo la interpretación que hace el sujeto la que puede estar
equivocada.
Con respecto al alma, ésta se encuentra en cada parte del cuerpo en forma de partículas de modo que
cuando sobreviene la muerte tanto el cuerpo como el alma desaparecen por igual. La ética de Epicuro prioriza
la justicia, el equilibrio entre placer y sufrimiento y la honestidad; y la amistad para él es mejor que el amor,
porque éste produce intranquilidad y desequilibrio.
Epicuro aceptaba a los dioses como seres eternos pero no creía que pudieran influenciar en los humanos
aunque gozaran contemplándonos. La verdadera espiritualidad del hombre para Epicuro consiste a su vez, en
contemplar a los dioses ideales.
Ocurre siempre lo que tiene que ocurrir, del modo exacto en que tiene que
hacerlo. Por eso, nuestro deber como seres dotados de razón es aprender a "vivir
de acuerdo con la naturaleza".
Según los estoicos, es "sabio" el hombre que acepta y consiente con entereza y serenidad el "destino" que el
"orden" y las "leyes" de la Naturaleza le deparan. Esta aceptación tranquila del propio destino se alcanza
mediante el control y el dominio de las pasiones, los impulsos y los afectos por parte de la razón individual,
que está en comunicación con la razón eterna y universal que gobierna el mundo y que "participa"
esencialmente de ésta.
Los estoicos llamaron apatía a esta suerte de dominio o de control racional sobre los propios impulsos,
pasiones y afectos. Mediante la práctica escrupulosa y sostenida de este autocontrol o autodominio, el "sabio"
llega a ese estado de imperturbabilidad espiritual. Y, según los estoicos, esta apatía insensibilidad o
impasibilidad del alma lleva a la ataraxia (serenidad; tranquilidad de ánimo) y representa la única forma de
felicidad a la que resulta legítimo o moralmente aceptable aspirar.
Las disciplinas teoréticas se cultivan a causa de la ética. La filosofía pasa a ocupar para los hombres
cultos el lugar de la religión, y busca una nueva seguridad para el hombre.
Predomina la cuestión del sentido y finalidad del hombre y del cosmos. El hombre ya no es visto desde
la polis, y la ética ya no es considerada como una parte de la política.
El estoicismo ve al hombre particular como miembro de la humanidad, en la cual no hay diferencias
étnicas ni sociales.
Según la doctrina estoica, además de los elementos griegos, han influido otros de origen semítico. Es
importante la influencia de las escuelas socráticas, principalmente la de los cínicos.
Pueden considerarse estoicas todas las doctrinas éticas que defiendan la indiferencia hacia los placeres
y dolores externos, y austeridad en los propios deseos.
El ser humano se halla limitado por un destino inexorable que no puede controlar y ante el que solo
puede resignarse.
La conducta correcta solo es posible en el seno de una vida tranquila conseguida gracias a la
imperturbabilidad del alma, es decir, mediante la insensibilidad hacia el placer y hacia el dolor.
Lo positivo del estoicismo es la propuesta de lograr la autodisciplina como una forma de lograr una vida
efectiva y asertiva. Al estoicismo se le critica la valoración negativa de las pasiones y los afectos. El placer es
un valor, y por lo tanto, hay que saberlo apreciar dentro del puesto que le corresponde, teniendo cuidado de
no exagerar.
Los cínicos despreciaban los bienes materiales, los placeres, las pasiones, las normas sociales y los lazos
nacionales. Afirmaban que las costumbres, las creencias religiosas y las leyes se hallaban en oposición a la
Naturaleza. Veían a la civilización como algo artificial, antinatural y despreciable. Consideraban como virtud
auténtica el vivir conforme a la Naturaleza, con autarquía y autosuficiencia. Valoraban más una vida salvaje
que otra sometida a las reglas del rebaño, una vida sencilla que otra refinada y alienante.
A diferencia de Sócrates, que concedía gran importancia a lo social y al intelecto, los cínicos encontraban la
virtud en lo individual y lo no intelectual. Por eso es que no elaboraron una doctrina moral sistemática sino que
se constituyeron ellos mismos en testimonio de la virtud, la cual no es un saber sino un modo de vida
ascética, de abstinencia y autodominio. Sostenían que la felicidad sólo puede lograrse por la independencia o
autarquía y miraban con desprecio a los miembros del rebaño que inútilmente la buscaban en el placer y las
riquezas. Practicaban la no satisfacción de los apetitos artificiales o culturales y el dominio de los naturales.
A pesar de su doctrina anti intelectual, seguían llamando "sabio" al hombre virtuoso. Quien vive la autarquía,
el dominio de sí, es quien entiende y sabe. Con su estilo franco y provocador desconcertaban a sus
contemporáneos y desnudaban toda su hipocresía. (Por eso el verdadero sentido de la palabra "cinismo" está
asociado al recelo por la naturaleza humana y a la actitud irrespetuosa ante las convenciones sociales.)
Hacían deliberadamente lo que los demás se guardaban de hacer por pudor o costumbre, reafirmando así su
independencia.
GUIA Nº 6
DINÁMICA DE REFLEXIÓN
7. Redacta un ensayo de dos cuartillas donde plantes “La importancia de las normas morales en la
convivencia social”
BIBLIOGRAFIA Y WEBGRAFIA: