Historia y fundamentos de la Psicología Social
Historia y fundamentos de la Psicología Social
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relaciona con el mundo, a través de los sentidos, en los que la realidad deja sus huellas. Fue un
precursor del empirismo.
En el pensamiento cristiano el hombre es concebido como una criatura divina que no
pertenece a la naturaleza. El alma procede directamente de Dios y las formas de vida social
derivan de un diseño divino.
Será a partir del siglo XIV, con el Renacimiento, que aparece un nuevo interés por el hombre
percibido como miembro de la naturaleza.
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El pensamiento de René Descartes (siglo XVII) significó un cambio de paradigma, aunque legó a
las ciencias humanas una consideración dualista del hombre: res cognitans, alma pensante,
origen de las ideas, y res extensa, el cuerpo concebido como una máquina que puede
funcionar autónomamente.
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Este dualismo llega hasta nuestros días y las diferentes teorías psicológicas adhieren ya sea a
uno u otro polo o intenta su superación.
LA PSICOLOGÍA SOCIAL
Lo que caracteriza a la Psicología Social es el concepto de relación, interdependencia,
interacción, influencia, modificación de la conducta y las creencias de una persona debido a la
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Los precursores
Los comienzos de la Psicología Social se remontan a fines del siglo XIX en Francia con los
trabajos de Gabriel Tarde.
Tarde fue reconocido como un precursor de la Psicología Social, asociado a la figura de Emile
Durkheim, con quien polemizó acerca de la influencia fundante al ser humano: lo individual
versus lo social.
Así como Durkheim afirmaba que lo social, las normas sociales son exteriores al individuo y
ejercen sobre él una coerción que le es extraña, Tarde enfatizó el papel del individuo, de sus
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innovaciones y sus invenciones sobre el desarrollo social. Según Tarde, la conciencia colectiva
no tiene una existencia independiente de los individuos.
Tarde subraya el carácter dinámico y selectivo de la imitación. Somos el resultado de la
combinación de una multiplicidad de otros. Tarde preanuncia así la posterior teoría del rol y la
perspectiva social del sí mismo que deriva de asumir el rol del otro.
En el proceso social, los individuos se influyen recíprocamente, construyendo una conciencia
colectiva. La interacción entre las “conciencias”, la conversación, perfila la posterior teoría de
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la comunicación.
Tarde anticipa también desarrollos metodológicos y técnicos futuros, la creación de
laboratorios de interpsicología, el uso de estadísticas y la observación.
En Alemania, en la segunda mitad del siglo XIX, cobra importancia la transformación
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universitaria generada por Humboldt que enfatiza la importancia de la investigación.
Se discuten dos formas de conocimiento: ciencias naturales/ ciencias humanas y sociales, que
responden a dos filosofías diferentes, el paradigma cartesiano frente al paradigma hegeliano.
En la historia de la psicología se destaca la figura de Wundt, un científico que crea
simultáneamente
- Una psicología experimental –no social– como disciplina autónoma, ciencia de la
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naturaleza
- Una metafísica científica y
- Una psicología social histórica –ciencia social no experimental– ciencia del espíritu.
La creación de la psicología fisiológica experimental coincide con la del primer laboratorio de
Psicología (1879). Wundt crea una psicología que estudia estados o contenidos de la
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de los otros y del fenómeno cultural. El objeto legítimo de la investigación científica es aquello
presente en la conciencia.
De interés especial para la Psicología Social es su Psicología de los pueblos. Un trabajo que
estudia las formas de comportamiento colectivo, los procesos mentales que trascienden a los
individuos y que surgen por asociación en una comunidad cultural y son importantes para la
comprensión de procesos cognitivos superiores no cognoscibles por introspección. Estudia la
relación entre lenguaje y pensamiento.
Con esta obra, Wundt desarrolla la historia psicológica de la humanidad, diferente de una
psicología de la consciencia individual, aborda el Volkgeist o espíritu o mente del pueblo,
buscando cómo la diversidad se transforma en comunidad. La cultura se define como un
proceso colectivo influido por los cambios históricos. Analiza la mente en sus manifestaciones
externas, es decir, en términos de cultura que se halla más allá del pensamiento individual
consciente. Wundt busca develar los procesos mentales superiores, producto de creaciones
sociales, culturales y artísticas únicamente explicables a partir de un punto de vista histórico.
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experimental, muy cercana a los desarrollos de la biología y creó una psicología social no
positivista, ligada a los desarrollos de una historia de la cultura y a la comprensión de la
conducta humana, emergiendo de la interacción en contextos sociales.
Francia es también la cuna de algunos pensadores cuyos aportes fueron cruciales para la
psicología social. Durkheim, sociólogo positivista, enfatizó la primacía de lo social por encima
de lo individual. Lo social es irreductible a una explicación psicológica individual, posee
características peculiares y es anterior a la existencia del individuo. Sostenía que había que
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tomar para su estudio “a los hechos sociales como cosas”, factibles de ser analizados
objetivamente.
Es también en Francia que surge la consideración de la conducta de las masas en la figura de
Gustavo Le Bon. Se hacía necesaria una disciplina que explicara el comportamiento social,
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conocer los mecanismos de control social frente a una Europa convulsionada, signada por
cambios drásticos y acelerados, movimientos políticos revolucionarios, procesos de
industrialización y urbanización, con los correlatos sociales de migraciones, división y
enfrentamiento de clases.
Para Le Bon, los fenómenos de masas eclipsan todas las características individuales
positivistas. El ascenso de las masas coincide con la declinación de la civilización ya que el
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una psicología social que estudia las conductas resultantes de las influencias interindividuales,
de las interacciones sociales, tales como se dan en las situaciones de invención –combinación
original de ideas de la mente individual– y sugestión e imitación –acción de unas mentes sobre
otras–.
Ross inscribe así a la psicología social como parte de la sociología, estudiando las
uniformidades en la conducta humana debidas a causas sociales, tales como el lenguaje, los
mitos, las costumbres, una psicología de las modas colectivas.
Ross destaca la imitación como explicación de la conducta.
William Mc Dougall desarrolló inicialmente una psicología individual. Considera a los instintos
como origen o causa de la conducta humana individual o social. Cada instinto se corresponde
con una conducta específica a la que explica y su correspondiente expresión emocional, como,
por ejemplo, el instinto de huida se corresponde con el temor.
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La Psicología Social Psicológica surgió a principios del siglo XX, fundamentalmente en Estados
Unidos, vinculada al conductismo. La psicología dejó de ser la ciencia de la mente para
transformarse en ciencia de la conducta.
Desde esta posición epistemológica (positivismo lógico) se enfatizó la posibilidad de estudiar la
conducta observable, desde una aproximación externa a la gente. Se utilizó básicamente el
método experimental en el trabajo en los laboratorios, intentando formular leyes generales
sobre la conducta social.
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Floyd Allport definirá la Psicología Social como el estudio de la conducta social,
“estimulaciones y reacciones que surgen entre los individuos y la parte social de su medio”.
Si bien su planteo deriva de los postulados del conductismo, también incorpora a la conciencia
como parte del estudio de la conducta. La conciencia es una respuesta individual, de índole
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fisiológica, frente a estímulos del medio social, no una explicación de la conducta.
Plantea que los mecanismos comportamentales y la conciencia son un fenómeno individual,
fundamentales para la comprensión de la interacción entre individuos.
Uno de los trabajos más descollantes en la historia de la Psicología Social Psicológica fue la
investigación experimental de Stanley Milgram que puede considerarse un experimento
crucial en la historia de la disciplina.
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La Psicología Social Sociológica estuvo vinculada con el interaccionismo simbólico, escuela que
se desarrolló en la universidad de Chicago, a principios del siglo XX.
Para este grupo de pensadores, entre quienes se encuentran Cooley, Thomas y Mead, las
influencias más importantes sobre la conducta son las simbólicas, que derivan del uso del
lenguaje en la interacción y que impregnan de significado la conducta social. La persona se va
conformando a través de la internalización de los significados plasmados en la interacción
social e incorporados al sí mismo. Esto le posibilita ver el mundo tal como lo ven los demás. El
proceso de convertirse en “persona” implica un desarrollo evolutivo.
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psicosociales, hacia un modelo basado en el sistema de relaciones del que son parte los
individuos, reconociendo que los individuos como históricamente situados interpretan la
realidad, se relacionan y construyen el mundo en el que viven. Este movimiento dio lugar de
nuevas propuestas teóricas y metodológicas tanto en Europa como en América.
En Europa encontramos por un lado los aportes de Moscovici y Jodelet sobre las
Representaciones Sociales y la influencia de las minorías, los de Tajfel sobre la categorización y
la identidad social, los desarrollos de Duveen y Doise sobre el papel que desempeña la
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interacción social en los procesos cognitivos, y la psicología discursiva. En Europa del Este se
desarrolló una teoría social de tradición marxista-leninista.
En América, diferenciamos los desarrollos de Estados Unidos (tradición anglosajona) de los de
América de tradición latina.
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En Estados Unidos, el construccionismo social de Gergen que cuestionó la existencia de un
modo privilegiado de acceder a la realidad, así como también que los conocimientos sean la
representación de una realidad que está por fuera de quien la conoce.
En América Latina distinguimos cuatro líneas de desarrollo:
1. Del psicoanálisis a la Psicología Social
Representantes: Pichón Rivière, Bleger, Goldenberg, Langer. Al psicoanálisis clásico sumaron la
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psicosociales dominante en la psicología social. Desde la década del ’90 comienza a
jerarquizarse esta teoría en América Latina, como herramienta para el estudio sobre las
relaciones entre prácticas y conocimientos sociales. Apoyados por Moscovici y Jodelet, se
desarrolla fuertemente en México, Brasil y Argentina.
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dependen de los acuerdos sociales y económicos prevalecientes en esa cultura y en ese
momento histórico.
Si nuestro conocimiento del mundo, nuestra manera de entenderlo, no deriva de la naturaleza
de ese mundo tal como realmente es, ¿de dónde proviene entonces? La respuesta del
construccionismo social es que las personas lo construyen entre ellas. La interacción social de
cualquier clase y, especialmente del lenguaje, es de gran interés para los construccionistas
sociales. Lo que sucede entre las personas en el curso de la vida cotidiana es considerado
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como las prácticas en las que se construyen nuestras versiones compartidas del conocimiento.
2. Anti realismo
El construccionismo social niega que nuestro conocimiento sea producto de una percepción
directa de la realidad. Construimos nuestras propias versiones de la realidad (como cultura o
sociedad) entre nosotros. Dado que tenemos que aceptar el relativismo histórico y cultural de
todas las formas de conocimiento, la noción de “verdad” se vuelve problemática. Dentro del
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construccionismo social no puede haber algo que podamos considerar como un hecho
objetivo. Todo conocimiento deriva de mirar al mundo desde una u otra perspectiva, y de
servir a un interés determinado en detrimento de otros. La búsqueda de verdad ha sido el
cimiento de toda ciencia social desde sus comienzos. El construccionismo social supone un
modelo radicalmente diferente acerca de lo que significa hacer ciencias sociales.
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La psicología tradicional busca explicaciones de los fenómenos sociales dentro de la persona.
Tradicionalmente, la sociología se ha opuesto a esto considerando que son las estructuras
sociales las que dan origen a los fenómenos sociales que vemos. El construccionismo social
rechaza ambas posiciones y considera que las explicaciones no pueden ser encontradas ni en la
psiquis individual ni en las estructuras sociales, sino en los procesos interactivos que tienen
lugar rutinariamente entre las personas.
7. El énfasis en los procesos
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Mientras que la mayor parte de la Psicología y Sociología tradicionales han planteado
explicaciones en términos de entidades estáticas, tales como rasgos de personalidad,
estructuras económicas, modelos de memoria, las explicaciones ofrecidas por los
construccionistas sociales son más frecuentemente expresadas en términos de la dinámica de
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la interacción social. De esta manera, el énfasis está puesto más en los procesos que en las
estructuras.
CONSTRUCCIONISMO SOCIAL
Influencias sociológicas
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gente común construye la vida social y le otorga sentido para ellos mismos y para los demás.
Podemos considerar que la mayor contribución construccionista social de la Sociología es el
libro de Berger y Luckmann (1966) “La construcción social de la realidad”. La versión anti
esencialista de la vida social de Berger y Luckmann argumenta que los seres humanos juntos
crean y luego sostienen todos los fenómenos sociales a través de las prácticas sociales. Ellos
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tajante con el período medieval, en el cual la Iglesia era el único árbitro de la verdad. La ciencia
como antídoto al dogma del período medieval, nace en el período del Iluminismo. La persona
individual, en lugar de Dios y la Iglesia, pasó a ser el foco en temas de moralidad y verdad.
El movimiento moderno en el mundo artístico emprendió su propia búsqueda de la verdad.
En sociología, la búsqueda de reglas y estructuras fue ejemplificada por Marx quien explicaba
los fenómenos sociales en términos de la estructura económica subyacente y los psicólogos
como Freud y Piaget postularon la existencia de una estructura psíquica subyacente para
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explicar los fenómenos psicológicos. En cada caso, la estructura “oculta” o regla es vista como
la realidad más profunda por debajo de las características superficiales del mundo, la verdad
acerca del mundo podía ser revelada mediante el análisis de estas estructuras subyacentes.
Las teorías en las ciencias sociales y en las humanidades, que proponen tales estructuras, son
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conocidas como “estructuralistas”, el rechazo (posterior) de la noción de reglas y estructuras
como formas subyacentes en el mundo real es conocido como “postestructuralismo”.
El posmodernismo es el rechazo tanto de la idea de que puede haber una verdad última, como
del estructuralismo, la idea de que el mundo que vemos es el resultado de estructuras ocultas.
El posmodernismo rechaza también la idea de que el mundo puede ser comprendido en
términos de las grandes teorías o metanarrativas y en cambio enfatiza la coexistencia de una
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tuvieran validez general, se buscó acceso a clínicas muy diferentes.
Después que el paciente concertaba telefónicamente una fecha de internación con la clínica,
llegaba a la oficina de admisión y se quejaba de haber oído voces. Preguntado sobre lo que
decían las voces, contestaba que en ocasiones eran poco claras, pero que en la medida de lo
que podía entenderles decían “vacío”, “hueco”, y “ruido sordo”. Las voces eran desconocidas y
pertenecían aparentemente a una del mismo sexo que el pseudopaciente. Se eligieron estos
síntomas debido a su evidente similitud con síntomas existenciales. Tales síntomas derivarían
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de la preocupación dolorosa por sentir la insignificancia de la vida. Es como si, al decir de la
persona que parece de alucinaciones, “la vida está hueca y vacía”. La selección de estos
síntomas fue determinada asimismo por el hecho de que, en la literatura no existe ni una sola
reseña sobre una psicosis existencial.
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Fuera de la simulación de síntomas y de los cambios de nombre, profesión y lugar de trabajo,
no se realizaron modificaciones de la persona, de su vida anterior o de las demás
circunstancias de su vida. Los acontecimientos principales de la vida de los pseudopacientes
fueron presentados tal como habían ocurrido realmente.
Inmediatamente después de su internación en el servicio psiquiátrico de la institución, los
pseudopacientes dejaron de aparentar síntomas de anormalidad.
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Tan pronto como una persona es catalogada como anormal, todas sus otras formas de
conducta y rasgos característicos se verán teñidos por esta clasificación. De hecho, la
clasificación es tan poderosa que muchas de las formas de conducta de los pseudopacientes
fueron pasadas por alto o totalmente malinterpretadas, con el fin de que correspondieran a la
realidad preparada.
Una clasificación psiquiátrica crea una realidad propia y con ello, sus propios efectos. Tan
pronto como se ha producido la impresión de que el paciente es esquizofrénico, la expectativa
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es que siga siendo esquizofrénico. Cuando ha transcurrido suficiente tiempo sin que haya
hecho algo extravagante, se cree que está en remisión y que puede ser dado de alta. Pero la
clasificación lo persigue más allá de los muros de la clínica. Tal clasificación en boca de
profesionales de la psiquiatría influye tanto en el paciente como en sus familiares y amigos y
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no es extraño que el diagnóstico actúe sobre todos ellos como una profecía que se
autocumple. Finalmente, el paciente mismo acepta el diagnóstico, con todas las implicancias y
expectativas adicionales y se comporta correspondientemente.
No resulta claro por qué se crean evaluaciones extremas de la personalidad, tales como
“enfermo mental”. Cuando los orígenes y los estímulos que desencadenan una conducta no
son claros o son desconocidos, o cuando la conducta no parece imposible de influir, es
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comprensible que sean adjudicadas a la persona en cuestión. Cuando, en cambio, los orígenes
y los desencadenantes son conocidos y explicables, la discusión se limita a la conducta misma.
Yo puedo, por ejemplo, tener alucinaciones porque estoy durmiendo o porque he tomado un
medicamento determinado. En estos casos se las denomina “alucinaciones inducidas por el
sueño” o bien alucinaciones inducidas por la medicación. Si en cambio los estímulos para mis
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Pero el hecho de que también los profesionales, asistentes, enfermeras, médicos, psicólogos y
trabajadores sociales, quienes tienen trato con enfermos mentales y les administran las
terapias, sean presa de los mismos sentimientos resulta sustancialmente más inquietante.
Obsérvese la estructura del típico hospital psiquiátrico. El personal y los pacientes están
estrictamente separados. El personal dispone de su propia área, incluido comedores, baños y
salas de reunión. El personal permanece junto, casi como si la enfermedad de sus protegidos
fuera contagiosa.
La organización jerárquica de las clínicas psiquiátricas implica que quien posee el mayor poder
es quien menos tiene que ver con los pacientes, y quien menos poder tiene es quien más se
ocupa de ellos.
El contacto visual y la comunicación verbal reflejan el interés y el desarrollo de la personalidad;
la falta de ambos significa evitación y despersonalización. Poseo testimonios escritos de
pacientes que fueron castigados por el personal por haberse atrevido a iniciar un contacto
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de su vida anterior y sus angustias son accesibles a toda persona que quiera leer su historia
clínica, sin tomar en cuenta si el lector tiene que ver terapéuticamente con el paciente. Su
higiene personal y hasta su función intestinal es vigilada en ocasiones, por lo que los baños no
suelen tener puertas.
Por momentos la despersonalización adquiría ribetes tales que los pseudopacientes tenían la
sensación de ser invisibles o por lo menos indignos de ser tomados en cuenta. Después de la
admisión fue sometido, al igual que los otros pseudopacientes, a una primera revisación física
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en un recinto semipúblico.
En el servicio, los asistentes sometían a los pacientes a insultos y en ocasiones a severos malos
tratos corporales, a la vista de otros pacientes. Algunos de los que observaban
(pseudopacientes) anotaban todo. Los malos tratos, sin embargo, cesaban inmediatamente
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cuando llegaba otro mimbro del personal.
El capítulo de los medicamentos que se administraba a los pacientes es un ejemplo clarísimo
de despersonalización y de no querer ver. Los pseudopacientes recibieron un total de casi
2100 tabletas. Solamente fueron tragados dos comprimidos, los demás los ocultábamos en los
bolsillos o arrojábamos al inodoro. Esto no sólo lo hacían los pseudopacientes. Mientras que
los pacientes se mostraban cooperadores, su conducta, como la de los pseudopacientes, tanto
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la proscripción.
En segundo lugar, la estructura jerárquica del hospital psiquiátrico contribuye a la
despersonalización. Los que están en lo alto de la jerarquía son los que menos tienen que ver
con los pacientes y su conducta influye en la de los demás colaboradores. Los pacientes no
pasan mucho tiempo en contacto personal con los médicos; y los médicos sirven de ese
modelo para las enfermeras y asistentes. Seguramente existen aún otras causas. Las
instituciones psiquiátricas se encuentran actualmente en un grave aprieto financiero. En todas
partes falta personal y el tiempo del personal es muy caro. Algo tiene que resentirse y ese algo
es el contacto con los pacientes. También el hecho de que se use gran cantidad de
psicotrópicos conduce tácitamente a la despersonalización. De esta manera, el personal se
convence de que se está realizando un tratamiento y de que no es necesaria una mayor
comunicación con el paciente.
Toda vez que la relación entre lo que sabemos y lo que debemos saber se acerca a cero, nos
inclinamos a inventar “conocimiento” y a asumir que sabemos más de lo que en realidad
sabemos. Parecería que no podemos aceptar que simplemente no sabemos algo. La necesidad
de establecer diagnósticos y curar problemas emocionales y de conducta es enorme. Pero en
lugar de admitir que sólo estamos empezando a comprenderlos, seguimos estigmatizando a
los pacientes con el sello de “esquizofrénico”, “maniático-depresivo” y “demente”, como si
hubiéramos encerrado en estas palabras la esencia de la razón. En realidad sabemos desde
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por consiguiente, verificables.
En el ámbito de esta realidad no se dice nada sobre la significación de estas cosas, o sobre el
valor que poseen. Por ejemplo: la realidad del primer orden del oro, es decir, sus propiedades
físicas, son perfectamente conocidas y verificables en todo tiempo. Pero la significación, la
importancia del oro en la vida humana desde tiempos remotos y sobre todo el hecho de que
dos veces al día se le asigne un valor concreto, y que esta asignación de valor tenga una
importante influencia en otros muchos aspectos de nuestra realidad, todo esto tiene muy poco
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o nada que ver con sus propiedades físicas.
No existe ninguna norma objetiva que marque la distancia “correcta” entre dos personas o que
determine en qué momento de las relaciones entre novios es correcto besarse. Estas reglas
son subjetivas, arbitrarias y de ninguna manera expresión de las verdades eternas de la
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filosofía platónica. En el ámbito de esta realidad del segundo orden resulta absurdo discutir
sobre lo que es “realmente” real.
Perdemos de vista con suma frecuencia esta diferencia o incluso ni siquiera advertimos la
presencia de dos realidades distintivas. Vivimos bajo la ingenua suposición de que la realidad
es naturalmente tal como nosotros la vemos y que todo el que la ve de otra manera tiene que
ser un malicioso o demente. Que me lance al agua para salvar a una persona que está a punto
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de ahogarse es un hecho que puede constatarse objetivamente; que lo haya hecho por amor al
prójimo, por afán de notoriedad o porque el rescatado es millonario, es una cuestión para la
que no hay pruebas objetivas, sino sólo interpretaciones subjetivas.
Lo verdaderamente ilusorio es suponer que hay una realidad “real” del segundo orden y que la
conocen mejor las personas “normales” que los “perturbados psíquicos”.
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este modelo de causalidad, B no puede pues tener ningún efecto en A pues eso supondría una
inversión del flujo del tiempo: el presente (B) debería ejercer un efecto sobre el pasado (A).
En el ejemplo siguiente las cosas ocurren de manera diferente: en marzo de 1979 los
periódicos de California comenzaron a publicar sensacionales noticias sobre una inminente
reducción en el suministro de gasolina. Los automovilistas californianos se precipitaron a los
surtidores para llenar sus tanques: por ende se agotaron las enormes reservas, y de la noche a
la mañana provocó la pronosticada escasez de combustible. Cuando los ánimos se calmaron,
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se comprobó que el suministro y distribución de gasolina en el estado de California no había
disminuido de ninguna manera.
Aquí fracasa el pensamiento causal tradicional. La escasez nunca se habría producido si los
medios de difusión no la hubieran pronosticado. En otras palabras, un hecho todavía no
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producido (es decir, futuro) determinó efectos en el presente (los automovilistas que se
precipitaban a los surtidores), efectos que a su vez hicieron que cobrara realidad el hecho
pronosticado. En este sentido aquí el futuro determinó el presente.
Un acto que es resultado de una profecía que se autocumple crea primero las condiciones para
que se dé el suceso esperado y en este sentido crea precisamente una realidad que no se
habría dado sin aquel. Dicho acto no es pues ni verdadero ni falso; sencillamente crea una
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en tanto que considera su propio comportamiento sólo como una reacción a la conducta del
cónyuge. La mujer se queja de que el marido se aparta de ella; él admite que así lo hace, pero
sólo porque guardar silencio o abandonar la habitación es para él la única posible reacción al
proceder de su mujer que permanentemente refunfuña y lo critica. Para ella, esta opinión es
una tergiversación completa de los hechos: la conducta del marido es el motivo de las críticas y
enojo de ella. Ambos miembros de la pareja se refieren pues a la misma realidad interpersonal
pero la describen atendiendo a causas diametralmente opuestas.
Sólo cuando se cree en una profecía, es decir, sólo cuando se la ve como un hecho que ya ha
entrado, por así decirlo, en el futuro, puede la profecía influir en el presente y así cumplirse.
Cuando falta este elemento de la creencia o de la convicción, falta también el efecto.
Algunas investigaciones más seguras de profecías que se autocumplen en la esfera de la
comunicación humana, están vinculadas con el nombre del psicólogo Rosenthal sobre todo en
su libreo en el cual comunica los resultados de sus experimentos llamados de Oak-School. Se
trata de una escuela de 18 maestras y más de 650 alumnos. La profecía que se autocumple se
introdujo en el cuerpo docente del modo siguiente: antes de comenzar el año escolar los
alumnos debían ser sometidos a un test de inteligencia y se comunicó a las maestras que,
según el test, había un 20% de alumnos que durante el año escolar harían rápidos progresos y
tendrían un rendimiento por encima del término medio. Después de la administración del test
de inteligencia pero antes de que las maestras entraran por primera vez en contacto con sus
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mentales a menudo desprovistas de todo destello de efectividad–. Estas construcciones
pueden tener efectos no sólo positivos sino también negativos.
Precisamente porque estos experimentos conmueven y sacuden nuestras ideas fundamentales
nos resulta muy fácil hacerlos a un lado y aferrarnos a la agradable seguridad del familiar
orden cotidiano. En psiquiatría se da por descontado que se conoce la patología, mientras que
la normalidad se considera difícil cuando no imposible definir. Esto abre la posibilidad a
diagnósticos que se autocumplen. A decir verdad, hay una gran cantidad de determinados
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modos de comportamiento que en el mundo conceptual de la psiquiatría están tan
estrechamente vinculados con ciertos diagnósticos categóricos, que desencadenan reflejos
pavlovianos no sólo en el pensamiento del psiquiatra, sino también en el mundo del paciente.
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Hoy en día ya se ha establecido que el organismo produce una serie de sustancias semejantes
a la morfina –las endorfinas– que son analgésicos y cuya producción es estimulada por
determinados procesos psíquicos. Hay aquí un nuevo y amplio campo en el que el fenómeno
de las profecías que se autocumplen comienza a cobrar carácter científico.
Tan importantes como las sugerencias del médico, sus expectativas y convicciones son las
medidas y los medicamentos que prescribe. En este plano son de particular interés los
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llamados placebos, es decir, esos preparados químicamente neutros que imitan la forma, el
gusto y el color de determinado medicamento pero no tienen ningún efecto farmacológico.
Hoy en día el interés por los placebos crece rápidamente en los medios científicos. Esos
artículos son en su mayor parte informes sobre las investigaciones de la efectividad de nuevos
fármacos; se da a un grupo de pacientes un nuevo medicamento y a otro grupo se le
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mejorías “inexplicables”. En otras palabras, la afirmación que hace el médico (que administra
un placebo) de que se trata de un nuevo medicamento eficaz y recién desarrollado y la
disposición del paciente a creer en la eficacia curativa de ese medio crean una realidad en la
que la suposición efectivamente se realiza.
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existe un interior ni un exterior, un mundo de objetos que se encuentre frente a un sujeto. El
construccionismo, más bien, muestra que no existe la separación de sujeto y objeto (sobre
cuyo supuesto se construyen infinidad de “realidades”), que la división del mundo en opuestos
está forjada por el sujeto viviente y que las paradojas abren el camino que conduce a la
autonomía.
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conocimiento en la vida cotidiana es el del análisis fenomenológico, método puramente
descriptivo y, como tal, “empírico”, pero no “científico”.
El análisis fenomenológico de la vida cotidiana, o más bien de la experiencia subjetiva de la
vida cotidiana, es un freno contra todas las hipótesis causales o genéticas, así como contra las
aserciones acerca de la situación ontológica de los fenómenos analizados.
La consciencia es siempre intencional, siempre apunta o se dirige a objetos. Un análisis
fenomenológico detallado revelaría las diversas capas de experiencia y las distintas estructuras
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de significado que intervienen, por ejemplo, en ser mordido por un perro, en recordar haber
sido mordido por un perro, en tener fobia a los perros, etc. Lo que nos interesa aquí es el
carácter intencional común de toda consciencia.
Objetos diferentes aparecen ante la consciencia como constitutivos de las diferentes esferas
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de la realidad. Reconozco a mis semejantes, con los que tengo que tratar en el curso de la vida
cotidiana, como pertenecientes a una realidad muy diferente de las figuras desencarnadas que
aparecen en mis sueños. Los dos grupos de objetos introducen tensiones muy diferentes en mi
consciencia y les presto atención de maneras muy diferentes. Mi consciencia es capaz de
moverse en diferentes esferas de la realidad. Dicho de otra forma, tengo consciencia de que el
mundo consiste en realidades múltiples.
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Entre las múltiples realidades existe una que se presenta como la realidad por excelencia. Es la
realidad de la vida cotidiana. Su ubicación privilegiada le da derecho a que se la llame
suprema realidad. Experimento la vida cotidiana en estado de plena vigilia.
Aprehendo la realidad de la vida cotidiana como una realidad ordenada. Sus fenómenos se
presentan dispuestos de antemano en pautas que parecen independientes de mi aprehensión
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de ellos mismos y que se les impone. La realidad de la vida cotidiana se presenta ya objetivada,
o sea, constituida por un orden de objetos que han sido designados como objetos antes de
que yo apareciera en escena. El lenguaje usado en la vida cotidiana me proporciona
continuamente las objetivaciones indispensables y dispone el orden dentro del cual éstas
adquieren sentido y dentro del cual la vida cotidiana tiene significado para mí. El lenguaje
marca las coordenadas de mi vida en sociedad y llena esa vida de objetos significativos.
La realidad de la vida cotidiana se organiza alrededor del “aquí” de mi cuerpo y el “ahora” de
mi presente. Este “aquí y ahora” es el foco de la atención que presto a la realidad de la vida
cotidiana. Sin embargo, la realidad de la vida cotidiana no se agota por estas presencias
inmediatas, sino que abarca fenómenos que no están presentes “aquí y ahora”. Esto significa
que yo experimento la vida cotidiana en grados diferentes de proximidad y alejamiento, tanto
espacial como temporal. Lo más próximo a mí es la zona de vida cotidiana directamente
accesible a mi manipulación corporal. Esa zona contiene el mundo que está a mi alcance, el
mundo en el que actúo a fin de modificar su realidad. En este mundo de actividad mi
consciencia está dominada por el motivo pragmático, o sea que mi atención a este mundo está
determinada principalmente por lo que hago, lo que ya he hecho o lo que pienso hacer en él.
De esta manera, es mi mundo por excelencia. Sé, por supuesto, que la realidad de la vida
cotidiana incluye zonas que no me resultan accesibles de esta manera. Pero, o bien no tengo
un interés pragmático en esas zonas, o bien mi interés por ellas es indirecto en tanto puedan
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que hay una correspondencia continua entre mis significados y sus significados en este mundo,
que compartimos un sentido común de la realidad de éste. La actitud natural es la actitud de la
consciencia del sentido común, precisamente porque se refiere a un mundo que es común a
muchos hombres.
La vida cotidiana se divide en sectores, unos que se aprehenden por rutina y otros que me
presentan problemas de diversas clases. Supongamos que soy un mecánico de automóviles y
gran conocedor de todo lo referente a coches de fabricación estadounidense. Todo lo que
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corresponde a este último aspecto es rutina, faceta no problemática en mi vida cotidiana. Pero
un día aparece alguien en el garaje y me pide que repare su Volkswagen. Me veo ahora
obligado a entrar en el mundo problemático de los autos de marcas distintas a las
estadounidenses.
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Comparadas con la realidad de la vida cotidiana, otras realidades aparecen como zonas
limitadas de significado, enclavadas dentro de la suprema realidad caracterizada por
significados y modos de experiencia circunscriptos. El teatro proporciona una excelente
ejemplificación. La transición entre las realidades se señala con la subida y bajada del telón.
Cuando se levanta el telón, el espectador se ve “transportado a otro mundo”, que tiene
significados propios y a un orden que tendrá o no mucho que ver con el orden de la vida
LA
contar, es decir, con la que debo tratar de sincronizar mis propios proyectos. Toda mi
existencia en este mundo está ordenada continuamente por su tiempo. Mi propia vida es un
episodio en el curso externamente artificial del tiempo. Existía antes de que yo naciera y
seguirá existiendo después de que yo muera. Cuento solo con una determinada cantidad de
tiempo disponible para realizar mis proyectos y este conocimiento afecta mi actitud hacia esos
proyectos. Asimismo, puesto que no quiero morir, este conocimiento inyecta una angustia
subyacente en mis proyectos.
La misma estructura temporal, como ya hemos indicado, es coercitiva. No puedo invertir a
voluntad las secuencias que ella impone: “lo primero es lo primero” constituye un elemento
esencial de mi conocimiento de la vida cotidiana. Por eso no puedo rendir un examen
determinado sin antes haber aprobado ciertos cursos. De igual manera, la misma estructura
temporal proporciona la historicidad que determina mi situación en el mundo de la vida
cotidiana. Nací en una determinada fecha, ingresé en la escuela en otra, empecé a trabajar en
mi profesión en otra, etc. Estas fechas, sin embargo, están todas “ubicadas” dentro de una
OM
Interacción social en la vida cotidiana
La realidad de la vida cotidiana es algo que comparto con otros. Pero ¿cómo se experimenta a
esos otros en la vida cotidiana? Una vez más se puede distinguir aquí entre diversos modos de
tal experiencia.
La experiencia más importante que tengo de los otros se produce en la situación “cara a
cara”, que es el prototipo de la interacción social y del que se derivan todos los demás casos.
En la situación “cara a cara” el otro se me aparece en un presente vívido que ambos
.C
compartimos. Sé que en el mismo presente vívido yo me le presento a él. Mi “aquí y ahora” y
el suyo gravitan continuamente uno sobre el otro, en tanto dure la situación “cara a cara”. El
resultado es un intercambio continuo entre mi expresividad y la suya.
Cada una de mis expresiones está dirigida a él y viceversa. En la situación “cara a cara” la
DD
subjetividad del otro me es accesible mediante un máximo de síntomas. Por cierto que yo
puedo interpretar erróneamente algunos de esos síntomas.
En la situación “cara a cara” el otro es completamente real. Esta realidad es parte de la
realidad total de la vida cotidiana y, en cuanto tal, masiva e imperiosa. En verdad, puede
alegarse que el otro, en la situación “cara a cara”, es más real para mí que yo mismo. Por
supuesto que mi subjetividad me es accesible de una manera como jamás podrá serlo la suya,
LA
por muy cercana que sea nuestra relación. Pero este “mejor conocimiento” de mí mismo
requiere reflexión. No se me presenta directamente. El otro, en cambio, sí se me presenta
directamente en la situación “cara a cara”. Por lo tanto, “lo que él es” se halla continuamente
a mi alcance. Esta disponibilidad es continua y pre-reflexiva. En cambio, “lo que yo soy” no está
tan a mi alcance. Para que así ocurra se requiere que interrumpa la espontaneidad continua de
FI
Yo aprehendo al otro por medio de esquemas tipificadores aun en la situación “cara a cara”, si
bien estos esquemas son más “vulnerables” a su interferencia con otras formas “más remotas”
de interacción. Aunque resulte comparativamente difícil imponer pautas rígidas a la
interacción “cara a cara”, ésta ya aparece pautada desde el principio si se presenta dentro de
las rutinas de la vida cotidiana. La realidad de la vida cotidiana contiene esquemas tipificadores
en cuyos términos los otros son aprehendidos y “tratados” en encuentros “cara a cara”. De ese
modo, puedo aprehender al otro como “hombre”, como “europeo”, como “cliente”, como
“tipo jovial”, etc. Todas estas tipificaciones afectan continuamente mi interacción con él.
Nuestra interacción “cara a cara” llevará la impronta de esas tipificaciones en tanto no se
vuelvan problemáticas debido a una interferencia de su parte.
Los esquemas tipificadores que intervienen en situaciones “cara a cara” son, por supuesto,
recíprocos. El otro también me aprehende de manera tipificada: “hombre”, “estadounidense”,
“vendedor”, “tipo simpático”, etc. Las tipificaciones del otro son tan susceptibles a mi
OM
ellas. En ese carácter, la estructura social es un elemento esencial de la realidad de la vida
cotidiana.
.C
menos duraderos de los procesos subjetivos de quienes lo producen, lo que permite que su
disponibilidad se extienda más allá de la situación “cara a cara” en la que pueden
aprehenderse directamente.
La realidad de la vida cotidiana no solo está llena de objetivaciones, sino que es posible
DD
únicamente por ellas. Estoy rodeado todo el tiempo de objetos que “proclaman” las
intenciones subjetivas de mis semejantes, aunque a veces resulta difícil saber con seguridad
qué “proclama” tal o cual objeto en particular.
Un caso especial de objetivación es la significación, o sea, la producción humana de signos. Un
signo puede distinguirse de otras objetivaciones por su intención explícita de servir como
indicio de significados subjetivos. Por cierto que todas las objetivaciones son susceptibles de
LA
usarse como signos, aun cuando no se hubieran producido con tal intención originariamente.
Por ejemplo, un arma puede haberse fabricado originariamente con el propósito de cazar
animales, pero más tarde puede convertirse en signo de agresividad y violencia en general.
Existen, no obstante, ciertas objetivaciones destinadas originaria y explícitamente a servir de
signos. Por ejemplo, en vez de arrojarme un cuchillo (acto que llevaba presumiblemente la
FI
intención de matarme, pero que podría admitirse que tuviera la sola intención de significar esa
posibilidad), mi adversario podría haber pintado una cruz negra sobre mi puerta como signo,
supongamos, de que ahora ya estamos oficialmente en pie de enemistad.
Los signos se agrupan en una cantidad de sistemas. Los signos y los sistemas de signos son
objetivaciones en el sentido de que son accesibles objetivamente más allá de la expresión de
OM
los que conversan. Hablo a medida que pienso, lo mismo que mi interlocutor en la
conversación. Cada uno oye lo que dice el otro virtualmente en el mismo momento en que lo
dice, y esto posibilita el acceso continuo, sincronizado y recíproco a nuestras dos
subjetividades en la cercanía intersubjetiva de la situación “cara a cara” de manera tal que
ningún otro sistema de signos puede repetir. Más aún, me oigo a mí mismo a medida que
hablo: mis propios significados subjetivos se me hacen accesibles objetiva y continuamente, e
ipso facto se vuelven más reales para mí. Por lo que cabe decir que el lenguaje hace “más real”
.C
mi subjetividad, no solo para mi interlocutor, sino también para mí mismo.
Como sistema de signos, el lenguaje posee la cualidad de la objetividad. El lenguaje se me
presenta como una facticidad externa a mí mismo y su efecto sobre mí es coercitivo. El
lenguaje me obliga a adaptarme a sus pautas. No puedo emplear las reglas sintácticas del
DD
alemán cuando hablo en inglés; no puedo usar palabras inventadas por mi hijo de tres años si
quiero comunicarme con los que no son de mi familia.
Debido a su capacidad de trascender el “aquí y ahora”, el lenguaje tiende puentes entre
diferentes zonas dentro de la realidad de la vida cotidiana y las integra en un todo significativo.
Las trascendencias tienen dimensiones espaciales, temporales y sociales. Por medio del
lenguaje puedo trascender el espacio que separa mi zona manipulatoria de la del otro; puedo
LA
sincronizar mi secuencia de tiempo biográfico con la suya, y dialogar con él sobre individuos y
colectividades con los que de momento no estamos en interacción “cara a cara”. Como
resultado de estas trascendencias, el lenguaje es capaz de “hacer presente” una diversidad de
objetos que se hallan ausentes –espacial, temporal y socialmente– del “aquí y ahora”. En
cualquier momento puede actualizarse todo un mundo a través del lenguaje. En lo que a
FI
relaciones sociales se refiere, el lenguaje me “hace presentes” no solo a los semejantes que
están físicamente ausentes en ese momento, sino también a otros proyectados hacia el futuro
como figuras imaginarias.
El lenguaje, además, es capaz de trascender por completo la realidad de la vida cotidiana.
Puede referirse a experiencias que corresponden a zonas limitadas de significado, y abarcar
OM
CAPÍTULO 2: LA SOCIEDAD COMO REALIDAD OBJETIVA
Institucionalización
− Organismo y actividad
El hombre ocupa una posición peculiar dentro del reino animal. A diferencia de los demás
mamíferos superiores, no posee ambiente específico de su especie.
.C
La peculiaridad de la constitución biológica del hombre radica más bien en los componentes de
sus instintos.
La organización de los instintos del hombre puede calificarse de subdesarrollada, si se la
compara con la de los demás mamíferos superiores. El organismo humano es capaz de aplicar
DD
el equipo de que está dotado por su constitución interna a un campo de actividades muy
amplio y que además varía y se diversifica constantemente. Dicha peculiaridad del organismo
humano se basa en su desarrollo ontogenético. El período fetal del ser humano se extiende
más o menos hasta el primer año de vida. Ciertos desarrollos importantes del organismo, que
en el caso del animal se completan dentro del cuerpo de la madre, en la criatura humana se
producen después de separarse del seno materno. Cuando eso sucede, empero, ya la criatura
LA
humana no solo se halla en el mundo exterior sino también interrelacionada con él de diversas
maneras complejas.
De ese modo el organismo humano aún se sigue desarrollando biológicamente cuando ya ha
entablado relación con su ambiente. En otras palabras, el proceso por el cual se llega a ser
hombre se produce en una interrelación con un ambiente. O sea, que el ser humano en
FI
humano manifiesta una enorme plasticidad en su reacción ante las fuerzas ambientales que
operan sobre él. La humanidad es variable desde el punto de vista socio-cultural. No hay
naturaleza humana en el sentido de un substrato establecido biológicamente que determina la
variabilidad de las formaciones socio-culturales. Solo hay naturaleza humana en el sentido de
ciertas constantes antropológicas (por ejemplo, la apertura al mundo y la plasticidad de la
estructura de los instintos) que delimitan y permiten sus formaciones socio-culturales. Pero la
forma específica dentro de la cual se moldea esta humanidad está determinada por dichas
formaciones socio-culturales.
El desarrollo común del organismo y el yo humanos en un ambiente socialmente determinado
se relaciona con la vinculación peculiarmente humana entre el organismo y el yo. Por una
parte, el hombre es un cuerpo, por otra parte, tiene un cuerpo, o sea, se experimenta a sí
mismo como entidad que no es idéntica a su cuerpo, sino que por el contrario tiene un cuerpo
a su disposición. La experiencia que el hombre tiene de sí mismo oscila siempre entre ser y
tener un cuerpo, equilibrio que debe recuperarse una y otra vez.
OM
Toda actividad humana está sujeta a habituación. Todo acto que se repite con frecuencia crea
una pauta que luego puede reproducirse con economía de esfuerzos y que es aprehendida
como pauta por el que la ejecuta. Además, la habituación implica que la acción de que se trata
puede volver a ejecutarse a futuro de la misma manera y con idéntica economía de esfuerzos.
Esto es válido para la actividad social como para la que no lo es. Hasta el individuo solitario en
la proverbial isla desierta introduce hábitos en su actividad.
.C
La habituación provee el rumbo y la especialización de la actividad que faltan en el equipo
biológico del hombre, aliviando de esta manera la acumulación de tensiones resultantes de los
impulsos no dirigidos; y al proporcionar un trasfondo estable en el que la actividad humana
pueda desenvolverse con un margen mínimo de decisiones las más de las veces, libera energía
DD
para aquellas decisiones que puedan requerirse en ciertas circunstancias.
Estos procesos de habituación anteceden a toda institucionalización.
La institucionalización aparece cada vez que se da una tipificación recíproca de acciones
habitualizadas por tipos de actores. Las tipificaciones de las acciones habitualizadas que
constituyen las instituciones, siempre se comparten, son accesibles a todos los integrantes de
un determinado grupo social, y la institución misma tipifica tanto a los actores individuales
LA
OM
Llevemos nuestro paradigma un paso más adelante e imaginemos que A y B tienen hijos. A
esta altura a situación cambia cualitativamente. La aparición de un tercero cambia el carácter
de la continua interacción social entre A y B. El mundo institucional que existía en la situación
original de A y B ahora se transmite a otros. Las habituaciones y tipificaciones emprendidas en
la vida común de A y B, formaciones que hasta este momento aún conservaban la cualidad de
concepciones ad hoc de dos individuos, se convierten ahora en instituciones históricas. Al
adquirir historicidad, estas formaciones adquieren también otra cualidad crucial o, más
.C
exactamente, perfeccionan una cualidad que existía en germen desde que A y B iniciaron la
tipificación recíproca de su comportamiento: la objetividad. Esto significa que las instituciones
que ahora han cristalizado se experimentan como existentes por encima y más allá de los
individuos a quienes “acaece” encarnarlas en ese momento. En otras palabras, las instituciones
DD
se experimentan ahora como si poseyeran una realidad propia, que se presenta al individuo
como un hecho externo y coercitivo.
Para los hijos, el mundo que les han transmitido sus padres no resulta transparente del todo;
puesto que no participaron en su formación, se les aparece como una realidad dada. En las
primeras fases de socialización el niño es totalmente incapaz de distinguir entre la objetividad
de los fenómenos naturales y la de las formaciones sociales. Si consideramos el factor más
LA
importante de socialización, el lenguaje, vemos que para el niño aparece como inherente a la
naturaleza de las cosas y no puede captar la noción de su convencionalismo. Una cosa es como
se la llama, y no podría llamársela de otra manera. Todas las instituciones aparecen de la
misma forma, como dadas, inalterables y evidentes por sí mismas. El mundo institucional
transmitido por la mayoría de los padres ya posee el carácter de realidad histórica y objetiva.
FI
El proceso de transmisión no hace más que fortalecer el sentido de la realidad de los padres,
aunque más no sea porque si digo: “Así se hacen estas cosas”, muy a menudo yo mismo me
convenzo de ello.
Un mundo institucional se experimenta como realidad objetiva, tiene una historia que
antecede al nacimiento del individuo y no es accesible a su memoria biográfica. Ya existía
antes de que él naciera y existirá después de su muerte. Esta historia de por sí, como tradición
de las instituciones existentes, tiene un carácter de objetividad. La biografía del individuo se
aprehende como un episodio ubicado dentro de la historia objetiva de la sociedad.
La objetividad del mundo institucional, por masiva que pueda parecerle al individuo, es una
objetividad de producción y construcción humanas. El proceso por el que los productos
externalizados de la actividad humana alcanzan el carácter de objetividad se llama
objetivación. El mundo institucional es actividad humana objetivada, así como lo es cada
institución de por sí. Es importante destacar que la relación entre el hombre, productor, y el
mundo social, su producto, es y sigue siendo dialéctica. El hombre (no aislado) y su mundo
social interactúan. El producto vuelve a actuar sobre el productor. La externalización y la
objetivación son momentos de un proceso dialéctico continuo. El tercer momento de este
proceso es la internalización por la que el mundo social objetivado vuelve a proyectarse en la
conciencia durante la socialización. Ya es posible advertir la relación fundamental de estos tres
momentos dialécticos de la realidad social. Cada uno de ellos corresponde a una
OM
En determinados momentos de una historia institucional surgen legitimaciones teóricamente
artificiosas. El conocimiento primario con respecto al orden institucional se sitúa en el plano
pre-teórico: es la suma total de lo que “todos saben” sobre un mundo social, un conjunto de
máximas, moralejas, granitos de sabiduría proverbial, valores y creencias, mitos, etc., cuya
integración teórica exige de por sí una gran fortaleza intelectual. A nivel pre-teórico, sin
embargo, toda institución posee un cuerpo de conocimiento de receta transmitido, o sea, un
conocimiento que provee las reglas de comportamiento institucionalmente apropiadas.
.C
Esta clase de conocimiento constituye la dinámica motivadora del comportamiento
institucionalizado, define las áreas institucionalizadas del comportamiento y designa todas las
situaciones que en ellas caben. Define y construye los “roles” que han de desempeñarse en el
contexto de las instituciones mencionadas y controla y prevé todos esos comportamientos.
DD
Dado que dicho conocimiento se objetiva socialmente como tal, o sea, como un cuerpo de
verdades válidas en general acerca de la realidad, cualquier desviación radical que se aparte
del orden institucional aparece como una desviación de la realidad. Éste es el conocimiento
que se aprende en el curso de la socialización y que mediatiza la internalización dentro de la
conciencia individual de las estructuras objetivadas del mundo social.
− Sedimentación y tradición
LA
del acopio colectivo de conocimiento. Además, el lenguaje aporta los medios de objetivar
nuevas experiencias, permitiendo que se incorporen al acopio de conocimiento ya existente, y
es el medio más importante para transmitir las sedimentaciones objetivadas y objetivizadas en
la tradición de la colectividad de que se trate.
− Roles
Un segmento del yo se objetiviza según las tipificaciones socialmente disponibles. Dicho
segmento es el verdadero “yo social”, que se experimenta subjetivamente como distinto de la
totalidad del yo y aun enfrentándose a ella. El actor se identifica con las tipificaciones de
comportamiento objetivadas socialmente in actu, pero vuelve a ponerse a distancia e ellas
cuando reflexiona posteriormente sobre su comportamiento. De esta manera, tanto el yo
actuante como los otros actuantes se aprehenden, no como individuos únicos, sino como
tipos. Por definición, estos tipos son intercambiables.
Podemos comenzar con propiedad al hablar de “roles”, cuando esta clase de tipificación
aparece en el contexto de un cúmulo de conocimiento objetivado, común a una colectividad
OM
institucional de comportamiento; el “rol” de juez tiene relación con otros “roles”, cuya
totalidad abarca la institución de la ley; el juez actúa como su representante. La institución
puede manifestarse, en la experiencia real, únicamente a través de dicha representación en
“roles” desempeñados.
Las instituciones también se representan de otras maneras. Sus objetivaciones lingüísticas,
desde sus simples designaciones verbales hasta su incorporación a simbolizaciones
sumamente complejas de la realidad, también las hacen presentes en la experiencia; y pueden
.C
estar representadas simbólicamente por objetos físicos, sean naturales o artificiales. Todas
estas representaciones, sin embargo, resultan “muertas”. La representación de una institución
en “roles” y por medio de ellos es, pues, la representación por excelencia, de la que dependen
todas las otras.
DD
− Alcance y modos de institucionalización
El alcance de la institucionalización depende de la generalidad de las estructuras de relevancia.
Si muchas o la mayoría de las estructuras de relevancia son generalmente compartidas en una
sociedad, el alcance de la institucionalización será amplio; si son pocas las compartidas, ese
alcance será restringido.
¿Hasta qué punto un orden institucional se aprehende como facticidad no humana? Queda así
LA
creado el mundo humano y, además, que la dialéctica entre el hombre, productor, y sus
productos pasa inadvertida para la consciencia. El mundo reificado es, por definición, un
mundo deshumanizado.
La reificación puede describirse como un paso extremo en el proceso de objetivación, por el
que el mundo objetivado pierde su comprensibilidad como empresa humana y queda fijado
OM
institucionalizados, tanto propios como ajenos. Existe pues un nivel “horizontal” de integración
y plausibilidad, que relaciona el orden institucional en general con varios individuos que
participan de él en varios “roles”, o con varios procesos institucionales parciales en los que
puede participar un solo individuo en un momento dado.
En segundo lugar, la totalidad de la vida del individuo, el paso sucesivo a través de diversos
órdenes del orden institucional, debe cobrar significado subjetivo. En otras palabras, la
biografía individual, en sus varias fases sucesivas y pre-definidas institucionalmente, debe
.C
adquirir un significado que preste plausibilidad subjetiva al conjunto. Por tanto, es preciso
agregar un nivel “vertical”, dentro del espacio de vida de cada individuo, al plano “horizontal”
de integración y a la plausibilidad subjetiva del orden institucional.
La legitimación no es indispensable en la primera fase de la institucionalización, cuando la
DD
institución no es más que un hecho que no requiere apoyo ni intersubjetiva ni
biográficamente, porque es evidente por sí mismo a todos los interesados. El problema de la
legitimación surge inevitablemente cuando las objetivaciones del orden institucional deben
transmitirse a una nueva generación. Al llegar a ese punto, la unidad de historia y biografía se
quiebra. Para restaurarla y así volver inteligibles ambos aspectos de ella, deben ofrecerse
“explicaciones” y justificaciones de los elementos salientes de la tradición institucional. Este
LA
sencillas referentes al “así se hacen las cosas”, que son las respuestas primeras y generalmente
más eficaces a los “¿por qué?” del niño. Este es el nivel pre-teórico.
El segundo nivel de legitimación, el nivel rudimentario contiene proposiciones teóricas en
forma rudimentaria. Estos esquemas son sumamente pragmáticos y se relacionan
directamente con acciones concretas. En este nivel son comunes los proverbios, las máximas
OM
productos sociales que tienen una historia. Para entender su significado es preciso entender la
historia de su producción.
Podemos seguir indagando la manera en cómo funcionan los universos simbólicos para
legitimar la biografía individual y el orden institucional. La operación es en esencia la misma en
amplios casos: tiene carácter nómico u ordenador.
El universo simbólico aporta el orden para la aprehensión subjetiva de la experiencia
biográfica. Las experiencias que corresponden a esferas diferentes de la realidad se integran
.C
por incorporación al mismo universo de significado que se extiende sobre ellas.
Esta función nómica del universo simbólico con respecto a la experiencia individual puede
describirse muy sencillamente diciendo que “pone cada cosa en su lugar”. Más aún: cada vez
que alguien se desvía de la conciencia de este orden (o sea, cuando se interna en las
DD
situaciones marginales de la experiencia), el universo simbólico le permite “volver a la
realidad”, vale decir, a la realidad de la vida cotidiana.
El universo simbólico ordena y legitima los “roles” cotidianos, las prioridades y los
procedimientos operativos colocándolos en el contexto del marco de referencia más general
que pueda concebirse.
El universo simbólico también posibilita el ordenamiento de las diferentes fases de la biografía.
LA
Cada una de las fases biográficas –la niñez, la adolescencia, la adultez, etc. – se legitima como
modo de ser en el universo simbólico.
Una función legitimadora de los universos simbólicos que tiene importancia estratégica para la
biografía individual es la de la “ubicación” de la muerte. La experiencia de la muerte de otros y,
posteriormente, la anticipación de la muerte propia plantea la situación marginal por
FI
OM
problema intrínseco similar al formulado con respecto a la tradición en general. La
socialización nunca se logra totalmente. Algunos individuos “habitan” el universo transmitido
en forma más definitiva que otros. Aun entre los “habitantes” más o menos acreditados
siempre existirán variaciones de idiosincrasia en cuanto a la manera de concebir el universo.
Este problema intrínseco se acentúa si algunos grupos de “habitantes” llegan a compartir
versiones divergentes del universo simbólico. En este caso, la versión que se desvía queda
estereotipada en una realidad por derecho propio, la que, por existir dentro de la sociedad,
.C
desafía el status de la realidad del universo simbólico tal como se constituyó originariamente.
Dichos grupos heréticos plantean no solo una amenaza teórica para el universo simbólico, sino
también una amenaza práctica para el orden institucional legitimado por el universo simbólico
en cuestión.
DD
La aparición de un universo simbólico a modo de alternativa constituye una amenaza porque
su misma existencia demuestra empíricamente que nuestro propio universo es menos que
inevitable.
Los mecanismos conceptuales para el mantenimiento de los universos son en sí mismos
productos de la actividad social, como lo son todas las formas de legitimación, y rara vez
pueden entenderse separados de las demás actividades de la colectividad de que se trate. El
LA
éxito de los mecanismos conceptuales particulares se relaciona con el poder que poseen los
que los manejan. El enfrentamiento de universos simbólicos alternativos implica un problema
de poder: ¿cuál de las definiciones conflictuales de la realidad habrá de “quedar adherida” en
la sociedad?
Diferentes mecanismos conceptuales para el mantenimiento de los universos de que
FI
OM
individuo obstinadamente heterosexual será candidato seguro para la terapia. Dicha
desviación radical requiere una práctica terapéutica sólidamente fundada en una teoría
terapéutica. Debe existir una teoría de la desviación (o sea, una patología) que explique esta
situación. Debe existir un cuerpo de conceptos diagnósticos (o sea una sintomatología) y la
pronta adopción de medidas preventivas. Por último, debe existir una conceptualización del
proceso curativo en sí.
Un mecanismo conceptual semejante permite su aplicación terapéutica por los especialistas
.C
indicados y también puede ser internalizado por el individuo atacado de desviación; la
internalización tendrá eficacia terapéutica de por sí. En nuestro ejemplo, el mecanismo
conceptual puede estar destinado a despertar en el individuo un sentimiento de culpa. Bajo el
peso de la culpa, el individuo llegará a aceptar subjetivamente la conceptualización de su
DD
estado tal como se la muestran los médicos terapeutas, tendrá “conocimiento” de su estado y
el diagnóstico se volverá para él subjetivamente real.
La aniquilación liquida conceptualmente todo lo que esté fuera de dicho universo. Este
procedimiento también puede describirse como una especie de legitimación negativa. La
legitimación mantiene la realidad del universo construido socialmente; la aniquilación niega la
realidad de cualquier fenómeno o interpretación de fenómenos que no encaje dentro de ese
LA
universo. Esto puede efectuarse de dos maneras. Primero: a los fenómenos de desviación
puede atribuírseles un status ontológico negativo, con fines terapéuticos o sin ellos. En este
caso, la amenaza a las definiciones sociales de la realidad se neutraliza adjudicando un status
ontológico inferior, y por lo tanto un status cognoscitivo carente de seriedad, a todas las
definiciones que existan fuera del universo simbólico. De esa manera, la amenaza que para
FI
meta final de este procedimiento consiste en incorporar las concepciones desviadas dentro del
universo propio y así liquidarlas definitivamente. Por tanto, debe traducírselas a conceptos
derivados del universo propio. De esta manera, la negación del universo propio se transforma
sutilmente en una afirmación de él. Por ejemplo, nuestros teorizadores homosexuales pueden
argumentar que todos los hombres son homosexuales por naturaleza. Los que niegan esto, en
virtud de estar poseídos por demonios o sencillamente porque son bárbaros, están negando su
propia naturaleza; en lo profundo de sí saben que eso es así. Por lo tanto, con solo examinar
cuidadosamente sus declaraciones se descubren la justificación y la mala fe de su posición. Lo
que puedan alegar en esta materia puede entonces traducirse en una afirmación del universo
homosexual al que niegan ostensiblemente.
Internalización de la realidad
8. Socialización primaria
El individuo no nace miembro de una sociedad: nace con una predisposición a la socialidad, y
luego llega a ser miembro de una sociedad. El punto de partida de este proceso lo constituye la
internalización: la aprehensión o interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo en
cuanto expresa significado, o sea, en cuanto es una manifestación de los procesos subjetivos
de otro que, en consecuencia, se vuelven subjetivamente significativos para mí. La
internalización constituye la base para la comprensión de los propios semejantes y para la
OM
aprehensión de los propios semejantes y para la aprehensión del mundo en cuanto realidad
significativa y social.
Esta aprehensión no resulta de las creaciones autónomas de significado por individuos
aislados, sino que comienza cuando el individuo “asume” el mundo en el que ya viven otros.
La socialización primaria es la primera por la que el individuo atraviesa en la niñez, por
medio de ella se convierte en miembro de la sociedad. La socialización secundaria es
cualquier proceso posterior que induce al individuo ya socializado a nuevos sectores del
.C
mundo objetivo de su sociedad.
La socialización primaria suele ser la más importante para el individuo, y la estructura básica
de toda socialización secundaria debe semejarse a la de la primaria. El individuo nace no solo
dentro de una estructura social objetiva, sino también dentro de un mundo social objetivo. Los
DD
otros significantes, que mediatizan el mundo para él, lo modifican en el curso de esa
mediatización.
El niño acepta los “roles” y actitudes de los otros significantes, o sea que los internaliza y se
apropia de ellos. Y por esta identificación con los otros significantes el niño se vuelve capaz de
identificarse él mismo, de adquirir una identidad subjetivamente coherente y plausible. El yo
es una entidad reflejada, porque refleja las actitudes que primeramente adoptaron para con él
LA
los otros significantes; el individuo llega a ser lo que los otros significantes lo consideran.
El individuo no solo acepta los “roles” y las actitudes de otros, sino que en el mismo proceso
acepta el mundo de ellos.
La socialización primaria crea en la consciencia del niño una abstracción progresiva que va de
los “roles” y actitudes de otros específicos, a los “roles” y actitudes en general. Por ejemplo, en
FI
la internalización de las normas existe una progresión que va desde “mamá está enojada
conmigo ahora” hasta “mamá se enoja conmigo cada vez que derramo la sopa”. A medida que
otros significantes adicionales (padre, abuela, hermana, etc.) apoyan la actitud negativa de la
madre con respecto a derramar la sopa, la generalidad de la norma se extiende
subjetivamente. El paso decisivo viene cuando el niño reconoce que todos se oponen a que
derrame la sopa y la norma se generaliza como “uno no debe derramar la sopa”. Esta
abstracción de los “roles” y actitudes de otros significantes concretos se denomina el otro
generalizado. Su formación dentro de la conciencia significa que ahora el individuo se
identifica no solo con otros concretos, sino con una generalidad de otros, o sea, con una
sociedad. Solamente en virtud de esta identificación generalizada logra estabilidad y
continuidad su propia auto-identificación.
La formación, dentro de la conciencia, del otro generalizado señala una fase decisiva en la
socialización. La sociedad, la identidad y la realidad se cristalizan subjetivamente en el mismo
proceso de internalización. Esta cristalización se corresponde con la internalización del
lenguaje.
Cuando el otro generalizado se ha cristalizado en la conciencia, se establece una relación
simétrica entre la realidad objetiva y la subjetiva.
En la socialización primaria no existe ningún problema de identificación, ninguna elección de
otros significantes. La sociedad presenta al candidato a la socialización ante un grupo
OM
La socialización primaria finaliza cuando el concepto del otro generalizado se ha establecido
en la consciencia del individuo. Esta internalización de la sociedad, la identidad y la realidad
no se resuelven así como así. La socialización nunca es total, y nunca termina.
9. Socialización secundaria
La socialización secundaria es la internalización de “submundos” institucionales. Su alcance y
su carácter se determinan por la complejidad de la división del trabajo y la distribución social
concomitante del conocimiento. La socialización secundaria requiere la adquisición de
.C
vocabularios específicos de “roles”, lo que significa, por lo pronto, la internalización de campos
semánticos que estructuran interpretaciones y comportamientos de rutina dentro de un área
institucional. Al mismo tiempo también se adquieren “comprensiones tácitas”, evaluaciones y
coloraciones afectivas de estos campos semánticos. Los “submundos” internalizados en la
DD
socialización secundaria son generalmente realidades parciales que contrastan con el “mundo
de base” adquirido en la socialización primaria.
Los procesos formales de la socialización secundaria se determinan por su problema
fundamental: siempre presupone un proceso previo de socialización primaria; o sea, que debe
tratar con un yo formado con anterioridad y con un mundo ya internalizado. Esto presenta un
problema, porque la realidad ya internalizada tiende a persistir. Existe, pues, un problema de
LA
primero hay que aprender álgebra. Las secuencias del aprendizaje pueden también manejarse
según los intereses creados de quienes administran el cuerpo de conocimiento.
Mientras que la socialización primaria no puede efectuarse sin una identificación con carga
emocional del niño con sus otros significantes, la mayor parte de la socialización secundaria
puede prescindir de esta clase de identificación y proceder efectivamente con la sola dosis de
identificación mutua que interviene en cualquier comunicación entre los seres humanos.
En la socialización primaria el niño internaliza el mundo de sus padres como el mundo y no
como perteneciente a un contexto institucional específico. Algunas de las crisis que se
producen después de la socialización primaria se deben realmente al reconocimiento de que el
mundo de los propios padres no es el único mundo que existe. En la socialización secundaria
suele aprehenderse el contexto institucional. Los “roles” de la socialización secundaria
comportan un alto grado de anonimato, vale decir, se separan fácilmente de los individuos que
los desempeñan.
El individuo establece una distancia entre su yo total y su realidad por una parte y el yo parcial
específico del “rol” y su realidad por la otra. Esta importante proeza solo es posible después
que se ha efectuado la socialización primaria.
El acento de realidad del conocimiento internalizado en la socialización primaria se da casi
automáticamente; en la socialización secundaria debe ser reforzado por técnicas pedagógicas
específicas, debe hacérselo sentir al individuo como algo “familiar”. La realidad original de la
OM
raro que una lengua aprendida en la vida posterior alcance la realidad inevitable y auto-
evidente que posee la primera lengua aprendida en la niñez.
10. Mantenimiento y transformación de la realidad subjetiva
Como la socialización nunca se termina y los contenidos que la misma internaliza enfrentan
continuas amenazas a su realidad subjetiva, toda sociedad viable debe desarrollar
procedimientos de mantenimiento de la realidad para salvaguardar cierto grado de simetría
entre la realidad objetiva y la subjetiva.
.C
La socialización primaria internaliza una realidad aprehendida como inevitable. Esta
internalización puede considerarse lograda si el sentido de inevitabilidad se halla presente casi
todo el tiempo, al menos, mientras el individuo está en actividad en el mundo de la vida
cotidiana. Pero aun cuando este último retenga su realidad masiva, estará amenazado por las
DD
situaciones marginales de la experiencia humana que no pueden descartarse por completo de
la actividad cotidiana.
El carácter más “artificial” de la socialización secundaria vuelve aún más vulnerable la realidad
subjetiva de sus internalizaciones frente al reto de las definiciones de la realidad, no porque
aquellas no estén establecidas o se aprehendan como algo menos que real en la vida cotidiana,
sino porque su realidad se halla menos arraigada en la consciencia y resulta por ende más
LA
embargo, el desafío tendría que ser mucho más fuerte en el primer caso que en el segundo,
para que se cristalizara como amenaza para la realidad establecida de las rutinas respectivas.
Un cambio relativamente pequeño en la definición subjetiva de la realidad bastaría para que
un individuo diera por establecido que se puede ir a la oficina sin corbata; pero se necesitaría
un cambio mucho más drástico para conseguir que fuera, como cosa natural, sin ninguna ropa.
OM
transformación casi total, vale decir, aquel en el cual el individuo “permuta mundos”. Las
llamaremos alternaciones.
11. Alternaciones
La alternación requiere procesos de re-socialización, que se asemejan a la socialización
primaria, porque radicalmente tienen que volver a atribuir acentos de realidad y,
consecuentemente, deben reproducir en gran medida la identificación fuertemente afectiva
con los elencos socializadores que era característica de la niñez.
.C
Una “receta” para lograr la alternación tiene que incluir condiciones tanto sociales como
conceptuales, sirviendo, por supuesto, las sociales como matriz de las conceptuales. La
condición social más importante consiste en disponer de una estructura de plausibilidad eficaz,
o sea, de una base social que sirva como “laboratorio” de transformación. Esta estructura de
DD
plausividad será mediatizada respecto del individuo por otros significantes, con quienes debe
establecer una identificación fuertemente afectiva. Sin esa identificación no puede producirse
ninguna transformación radical de la realidad subjetiva, identificación que reproduce
inevitablemente las experiencias infantiles en cuanto a la dependencia emocional de otros
significantes. Éstos son quienes han de actuar como guías para penetrar en la nueva realidad:
representan la estructura de plausibilidad en los “roles” que desempeñan (“roles” que, en
LA
alternación. Esto requiere que el individuo sea segregado de entre los “habitantes” de otros
mundos, especialmente los que “cohabitaban” con él en el mundo que dejó tras de sí.
Idealmente se requiere la segregación física. El individuo alternalizado se desafilia de su
mundo anterior y de la estructura de plausibilidad que lo sustentaba, si es posible,
corporalmente, o si no, mentalmente. Dicha segregación resulta particularmente importante
en las primeras etapas de la alternación (la fase del noviciado). Una vez que la nueva realidad
ha quedado fija, pueden entablarse nuevamente relaciones circunspectas con extraños,
aunque aquellos que solían ser biográficamente significantes todavía constituyen un peligro.
La alternación comporta, por lo tanto, una reorganización del aparato conversacional. Los
interlocutores que intervienen en el diálogo significativo van cambiando, y el diálogo con los
otros significantes nuevos transforma la realidad subjetiva, que se mantiene al continuar el
diálogo con ellos o dentro de la comunidad que representan.
El requisito conceptual más importante para la alternación consiste en disponer de un aparato
legitimador para toda la serie de transformaciones. Lo que debe legitimarse no solo es la
realidad nueva, sino también las etapas por las que ésta se asume y se mantiene, y el
abandono o repudio de todas las realidades que se den como alternativa. La realidad antigua,
así como las colectividades y otros significantes que previamente la mediatizaron para el
individuo, debe volver a re-interpretarse dentro del aparato legitimador de la nueva realidad.
Esta re-interpretación provoca una ruptura en la biografía subjetiva del individuo en la forma
OM
Teorías de la identidad
La identidad constituye un elemento clave de la realidad subjetiva y en cuanto tal, se halla en
una relación dialéctica con la sociedad. La identidad se forma por procesos sociales. Una vez
que cristaliza, es mantenida, modificada o aun reformada por las relaciones sociales. Los
procesos sociales involucrados, tanto en la formación como en el mantenimiento de la
identidad, se determinan por la estructura social. Recíprocamente, las identidades producidas
.C
por el interjuego del organismo, conciencia individual y estructura social, reaccionan sobre la
estructura social dada, manteniéndola, modificándola o aun reformándola.
Organismo e identidad
DD
Los factores biológicos limitan el campo de las posibilidades sociales que se abre a todo
individuo; pero el mundo social, que es pre-existente al individuo, impone a su vez limitaciones
a lo que resulta biológicamente posible al organismo. La dialéctica se manifiesta en la
limitación mutua del organismo y la sociedad.
Un ejemplo destacado de la limitación que establece la sociedad a las posibilidades biológicas
del organismo lo constituye la longevidad. La esperanza de vida varía con la ubicación social.
LA
OM
partir de los sistemas normativos que vamos construyendo. Es el consenso de reglas que
regulan nuestra interacción las que permiten tanto la constitución del sujeto como lo social,
dialécticamente, ya que somos sujetos en tanto hay otro como referente que nos va
introduciendo en la cultura y nos la presenta mediatizándola. Nos va mostrando este mundo
como coherente gracias a un código compartido, a un universo simbólico al que ingresamos y
en el que estamos inmersos.
Al hablar de crisis parecería que esta nos impone una caída del sistema normativo, donde los
.C
significados hasta ese momento consensuados no permiten el sostenimiento, ni el
desenvolvimiento de la estructura social que se plasma en instituciones. Las instituciones, al
estar constituidas sobre la base de normas explícitas e implícitas, determinan a su vez los roles
y la división de trabajo, pero se transforman y lo que era en un momento una organización
DD
coherente, se nos muestra como un caos imposible de operar por dentro de él.
Si la institución, se plasma en roles diferenciados, que no son más que espacios simbólicos a
los que se le atribuye funciones, que encarnan los sujetos a nivel de derechos y deberes, y se
aprehenden mediante la imitación como base de la habituación, en tanto secuencias de
conductas que se repiten de la misma manera en tiempo y espacio, es gracias a dicha
habituación que vamos tipificando, clasificando los objetos de la realidad, diferenciando unos
LA
de otros para comprender y accionar en dicha realidad mediante las tipificaciones recíprocas.
OM
informacionales que se amplían constantemente, dispositivos para estar comunicados on-line
las 24 horas del día, y el uso indiscriminado de todos estos artefactos que hemos construido,
permiten la navegación y circulación por cadenas de significaciones tan diversas y disímiles,
que no nos daría el tiempo para enumerarlas.
Toda esta realidad vertiginosa, esta aceleración, estas relaciones microondas a decir de
Gergen, enmascaran un nivel de fragmentación, de lógicas sin conexión, de parte de nuestros
cuerpos disgregados repartidos en la cantidad, en detrimento de la calidad. Como efecto de
.C
estos cambios sociales revolucionarios, nos generan no efecto transformaciones en las
relaciones intersubjetivas, sino y como efecto a su vez de las mismas, nuevas producciones en
la subjetividad.
Hablar de la colonización del yo, que nuestra identidad se encuentra tomada por la diversidad
DD
de voces, que nuestra mesa se distribuye multifrénicamente, es decir, que poseemos muchas
mentes de acuerdo a los diferentes contextos de interacción, dada la saturación social a nivel
de información circulante, no es poca cosa además de recordarnos que multifrenia es un
estado “normal”.
El sentido común conoce, internaliza los significados reificadamente, es decir, como objetos
dados, naturales, que están ahí, y no se cuestiona por los procesos.
Cuestionar los orígenes, el por qué, preguntarnos por las causas, sino caeremos en este estado
de indefensión que hoy solemos encontrar en nuestros espacios sociales en general: “y qué le
vas a hacer, las cosas son así…”. Como si las cosas tuvieran vida propia y no nos la
FI
construyamos todos los días, como si no fuésemos autores de nuestra propia realidad,
hacedores de nuestra cultura. Justamente, hay que realizar el proceso inverso, de las
representaciones hasta llegar al concepto a partir de un movimiento dialéctico de
deconstrucción de la realidad, para que no quedemos detenidos en dicho proceso.
Recordemos la dialéctica de construcción que implica un movimiento constante de instancias o
OM
En la ciencia actual, posterior a la Segunda Guerra Mundial, predomina la idea de “realidad
compleja” y la necesidad de abordarla desde un pensamiento complejo. De un uso común y
científico que había perdido sus raíces y lo relacionaba con lo complicado, retomó su sentido
originario y pasó a significar una nueva perspectiva para designar al ser humano, a la
naturaleza, y a nuestras relaciones con ella. El término “complejo” designa hoy una
comprensión del mundo como entidad donde todo se encuentra entrelazado, como en un
tejido de trama extremadamente fina que constituye la unidad de la “cosa” y el contexto
.C
donde ella ocurre. Algo es complejo cuando está formado por muchos o infinitos elementos,
que establecen muchas e ilimitadas relaciones que, además cambian en cada momento.
El desafío de la complejidad consiste precisamente en el reconocimiento de las tramas o redes
de relaciones, y la imposibilidad humana de agotarlas en el conocimiento.
DD
Es en este ámbito donde se inserta la expresión “pensamiento complejo”, concebida como el
pensamiento que trata con la incertidumbre y es capaz de concebir su organización. Es el
pensamiento apto para unir, contextualizar, globalizar, pero al mismo tiempo para reconocer
lo singular, individual y concreto. El que permite acceder a lo real, reconociendo su infinitud.
Los constructos con los cuales comprendemos el mundo son objetos sociales, productos,
resultados de los intercambios entre la gente, situados en un momento dado de la historia y en
LA
humanas.
George Mead
En una primera etapa un organismo es apenas capaz de interacciones rudimentarias, estas son
propias de toda tendencia a modificar el comportamiento de otros. Es el período en que Mead
OM
sistemático y recursivo de comunicaciones niño/criador.
El patrón sistemático y repetitivo de ciertas respuestas del otro constituye “la expectativa que
el otro tiene de mi”. De allí surge el siguiente concepto importante: el Mí, que es resultado de
la acumulación de respuestas que el Yo recibe del otro.
Ese otro que Mead llama Otro Generalizado, un individuo, pero en tanto persona ya
constituida, portador del orden social, es generalizado porque representa la actitud
generalizada de la sociedad, el orden social, para ese niño. El Mí es la acumulación de
.C
interiorizaciones de las respuestas del “Otro generalizado”, actuando por ese otro singular que
es la madre, el padre, los hermanos, etc. Ese Otro es la Ley, son las reglas, las normas, los
valores, los patrones de la respuesta social legitimada y vigente.
Para Mead el Mí es lo que comúnmente nosotros llamamos Yo cuando nos referimos a
DD
nosotros mismos. Nos referimos a nosotros desde “otro”: el Mí se constituye a partir de la
interiorización de las expectativas del Otro generalizado. Un ejemplo: si alguien (Yo) está
seguro de que se llama Martín es porque “otro” le puso ese nombre (su padre, su madre, etc.)
y Otro generalizado (la norma, la institución Registro Civil, la tribu, lo legitimó).
El “Mí” constituye el percatamiento de lo que hace el Yo.
El Yo quedará como una instancia que reguarda cierta “zona residual menos socializada”,
LA
Pueden traducirse como “asumir el rol de otro”, “jugar, juego, desempeño” y “jugar con reglas,
juego reglado”.
El role-taking es la capacidad de aprender mediante interacciones con los otros a relacionar
dos o más elementos, lo propio y lo ajeno, a la vez; evolutivamente ello lleva a la habilidad
social de comprender el punto de vista de los otros y el propio, situándose en la perspectiva
del nosotros y de la diferencia entre nosotros y los otros; adquirir la habilidad para
comprender que los puntos de vista de una persona se relacionan con los de otra y que es
posible diferenciar varios puntos de vista y saber evaluarlos perceptual y cognitivamente. Esto
permite controlar y relavitizar el propio punto de vista a la hora de valorar el punto de vista de
los demás.
Las primeras asunciones de rol del otro que realiza el niño ocurren mediante el juego. Este es
una acción en la cual el niño adopta el rol del otro. Juega a ser un súper héroe, su madre o un
policía. Esa etapa inicial del juego “lo pone en el lugar de otro” mediante el desempeño de las
acciones que percibe en el otro.
A medida que avanza evolutivamente requiere integrarse a conjuntos de roles más complejos.
Si se acerca a un grupo de niños que están jugando al fútbol y pide entrar al juego puede
recibir la respuesta de que ingrese como arquero. Para que esto sea posible debe haber
evolucionado cognitivamente interiorizando todos los roles de los jugadores de fútbol. Eso
significa que conoce “las reglas del juego”. Mead llama a esto “la primera vez con el Otro
OM
que permite la emergencia de otra parte, la conciencia, esta se constituye cuando el sujeto
puede referirse a sí mismo como objeto, luego de haber interiorizado que otro lo percibe a él
como objeto. Primero ha sido objeto para otro, cuando hace eso interior y puede pensarse a sí
mismo como otro lo pensó a él, se convertirá en objeto para sí.
Reflexión y conciencia constituyen dos aspectos importantes de la mente humana. En Mead,
ésta no es na entidad sustantiva sino un proceso. No es un órgano ni un lugar, ni una clase de
sustancia contraria a la sustancia cuerpo. Es un conjunto de funciones.
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Símbolos significantes
Mead utiliza la noción de símbolos significantes. Sólo los pueden realizar los seres humanos.
Estos son gestos que surgen de un individuo para el cuál constituyen el mismo tipo de
DD
respuesta que se supone provocaran en aquellos a quienes se dirigen. Es con los símbolos
significantes que logramos la comunicación. El lenguaje es un símbolo significante pues es un
símbolo que responde a un significado en la experiencia del primer individuo y que también
evoca ese significado en el segundo individuo. Su función es proporcionar una mayor facilidad
para la adaptación y readaptación entre los individuos en cualquier acto social, y hace posible
los procesos mentales, espirituales, etc.
LA
OM
pregunta de qué hace o intenta hacer la gente en ese contexto.
Para tener una noción general de un “Yo” determinado en la práctica debemos obtener una
muestra de sus actividades prácticas en distintos contextos, contextos que sean culturalmente
especificables.
Es evidente que, en pos de esta meta, no podemos seguir a la gente a lo largo de toda su vida y
observarles e interrogarles en cada paso del camino. Existe una alternativa viable: efectuar la
investigación retrospectivamente, a través de la autobiografía. Me refiero a una descripción de
.C
lo que uno cree que ha hecho, en qué situaciones, de qué maneras y por qué razones, en su
opinión. No importa si el relato coincide o no con lo que dirían otras personas, testigos de los
hechos, ni si la descripción es “verídica”. Nuestro interés está en lo que la persona piensa que
hizo, por qué piensa que lo hizo, en qué tipo de situación creía que se encontraba, etc.
DD
La autobiografía es un relato efectuado por un narrador en el aquí y ahora sobre un
protagonista que lleva su nombre y que existiría en el allí y entonces, y la historia termina en el
presente, cuando el protagonista se funde con el narrador. El Yo, cuando narra, no se limita a
contar, sino que además justifica. Y el Yo, cuando es protagonista, siempre está, por así decir,
apuntando hacia el futuro. Cuando alguien dice, como resumiendo su infancia “yo era un
encantador niño rebelde”, generalmente puede tomarse como una profecía además de como
LA
un resumen.
He intentado mostrar cómo las vidas y los Yoes que construimos son el resultado de un
proceso de construcción de significados. Los Yoes no son núcleos aislados de conciencia
encerrados en nuestras cabezas, sino que se encuentran “distribuidos” de forma interpersonal.
Ni tampoco los Yoes surgen desarraigados en respuesta sólo al presente; también toman
FI
significado de las circunstancias históricas que dan forma a la cultura de la que son expresión.
El programa de una psicología cultural no es negar la biología o la economía, sino mostrar
cómo las mentes y las vidas humanas son reflejo de la cultura y la historia tanto como de la
biología y de los recursos físicos. No existe una sola “explicación” del hombre, ni biológica ni de
otro tipo. Ni siquiera las explicaciones causales más poderosas de la condición humana pueden
tener sentido y plausibilidad sin ser interpretadas a la luz del mundo simbólico que constituye
la cultura humana.
Las nuevas tecnologías permiten mantener relaciones, directas o indirectas, con un círculo
cada vez más vasto de individuos. En muchos aspectos, estamos alcanzando lo que podría
considerarse un estado de saturación social.
Lo que quiero es examinar el impacto de la saturación social en la manera como
conceptualizamos nuestro yo y las pautas de vida social que le son anexas. Nuestro
vocabulario relativo a la comprensión del yo se ha modificado notoriamente a lo largo del
siglo, y con él el carácter de los intercambios sociales. Pero la creciente saturación de la cultura
pone en peligro todas nuestras premisas previas sobre el yo, y convierte en algo extraño las
pautas de relación tradicionales. Se está forjando una nueva cultura.
OM
Los términos de que disponemos para hacer asequible nuestra personalidad (los vinculados a
las emociones, motivaciones, pensamientos, valores, opiniones, etc.) imponen límites a
nuestras actuaciones.
El yo: de la concepción romántica a la posmoderna
El proceso de saturación social está produciendo un cambio profundo en nuestro modo de
comprender el yo. Hemos heredado, principalmente del siglo XIX, una visión romántica del yo
que atribuye a cada individuo rasgos de personalidad: pasión, alma, creatividad, temple moral.
.C
Pero desde que surgió, a principios del siglo XX, la cosmovisión modernista, las principales
características del yo no son una cuestión de intensidad sino más bien una capacidad de
raciocinio para desarrollar nuestros conceptos, opiniones e intenciones conscientes. Para el
idioma modernista, las personas normales son previsibles, honestas y sinceras.
DD
Las tecnologías que han surgido nos han saturado de los ecos de la humanidad, tanto de voces
que armonizan con las nuestras como de otras que nos son ajenas. A medida que asimilamos
sus variadas modulaciones y razones, se han vuelto parte de nosotros, y nosotros de ellas. La
saturación social nos proporciona una multiplicidad de lenguajes del yo incoherentes y
desvinculadas entre sí. Esa fragmentación de las concepciones del yo es consecuencia de la
multiplicidad de relaciones también incoherentes y desconectadas, que nos impulsan en mil
LA
direcciones distintas, incitándonos a desempeñar una variedad tal de roles que el concepto
mismo de “yo auténtico”, dotado de características reconocibles, se esfuma. Y el yo
plenamente saturado deja de ser un yo.
Equipararé la saturación del yo con las condiciones inherentes al posmodernismo. El
posmodernismo no ha traído consigo un nuevo vocabulario para comprendernos, ni rasgos de
FI
relevo por descubrir o explotar. Su efecto es más apocalíptico: ha sido puesto en tela de juicio
el concepto mismo de la esencia personal. Se ha desmantelado el yo como poseedor de
características reales identificables como la racionalidad, la emoción, la inspiración y la
voluntad.
El posmodernismo está signado por una pluralidad de voces que rivalizan por el derecho a la
existencia, que compiten entre sí para ser aceptadas como expresión legítima de lo verdadero
y de lo bueno.
OM
A comienzos del siglo XX los filósofos, apoyándose en el pensamiento positivista, establecieron
reglas básicas para la generación de un saber objetivo. En particular, los partidarios del
empirismo lógico, sostuvieron que la ciencia triunfante se fundaba en procedimientos
racionales, y que si las reglas de procedimiento aplicadas en la química y la física se hacían
extensivas a otros campos, el mundo podría ser liberado de todo cuanto tenía de erróneo, de
místico y de tiránico. Se sostenía que todo lo que no estuviera ligado al mundo fenoménico no
era otra cosa que especulaciones vacías.
.C
Fue la psicología la que emprendió la tarea de esclarecer la naturaleza del yo básico. Se
aplicaron de manera sistemática la razón y la observación para que la “naturaleza del hombre”
pudiera ser conocida por él mismo. Muchos intentaron primero aislar y estudiar los
DD
mecanismos básicos de los “organismos inferiores”, y luego desplazarse lentamente hacia la
comprensión de la complejidad humana. De ahí que empezaran a publicarse obras basadas en
investigaciones realizadas con palomas, ratas y primates.
Para los psicólogos norteamericanos, en particular, la imagen de la máquina suministró la
metáfora predominante para la persona. Si las máquinas son, entre todos los materiales que el
hombre conoce, las construcciones más complejas, poderosas y adaptables, por cierto debían
LA
parecérseles los seres humanos en su funcionamiento. Y resultaba muy cómodo hablar de las
“estructuras de pensamiento”, los “mecanismos perceptuales”, las “redes de asociaciones”,
etc. Todas estas frases connotaban un ser cuya esencia era mecánica.
Si el hombre moderno posee una esencia, ¿cómo han de entenderse sus orígenes? Para los
románticos, atributos como la pasión, el genio, la inspiración, etc., eran en gran medida
FI
innatos, inherentes a los instintos naturales del individuo. La imagen modernista del progreso
científico ofreció una solución alternativa: si el conocimiento del mundo se construye a partir
de la observación, como descubre la ciencia, ¿no será el comportamiento humano el resultado
de propuestas externas? Si somos seres racionales, prestamos atención al mundo y adaptamos
nuestro proceder en consecuencia; así pues, las acciones humanas deben de provenir de los
sucesos del mundo circundante. En suma, no es en virtud de la herencia que seamos como
somos, sino en virtud de la observación del medio.
Si las imágenes derivadas de la máquina conforman el núcleo de las concepciones modernistas
de la persona, el signo distintivo del hombre maduro tendría que ser su autonomía auténtica.
Una máquina bien diseñada resiste el deterioro y funciona ajustadamente; del mismo modo,
una persona madura apropiadamente modelada por la familia y la sociedad sería
“autosuficiente”, “sólida”, “digna de confianza”, “congruente” consigo misma a lo largo del
tiempo. Conocer a alguien es saber qué se puede esperar de él: sus palabras serán la expresión
auténtica de lo que verdaderamente es, ahora y en el futuro.
OM
apareciendo un estado multifrénico en el que comienza a experimentarse el vértigo de la
multiplicidad ilimitada. Tanto la colonización del ser propio como el resultado multifrénico son
preludios significativos de la conciencia posmoderna.
En el proceso de la saturación social, nuestros días están cada vez más colmados por la
cantidad, variedad e intensidad de las relaciones. Para evaluar plenamente la magnitud del
cambio cultural y su probable intensificación en las décadas futuras, debemos situarnos en el
contexto tecnológico, ya que han sido una serie de innovaciones tecnológicas las que han
.C
llevado a esa enorme proliferación de las relaciones. Es útil reseñar dos fases fundamentales
del desarrollo técnico, que vamos a denominar fase de tecnología de bajo nivel y fase de
tecnología de alto nivel.
DD
Tecnología de bajo nivel
Quizá lo más espectacular de la fase de bajo nivel haya sido la simultaneidad de sus múltiples
avances. Nos referimos a por lo menos siete procesos superpuestos y arrasadores, cada uno de
los cuales nos fue arrojando cada vez más al mundo social:
1. El ferrocarril fue uno de los pasos significativos en el avance hacia la saturación social.
2. Los servicios postales públicos comenzaron a florecer con el advenimiento del ferrocarril en
LA
7. El libro impreso. Las ediciones comerciales pasaron a ser una fuerza poderosa en el siglo XX,
particularmente en la década de los años 50, cuando la aparición de las ediciones en rústica
puso los libros al alcance de vastos sectores de la población.
Esta septena de tecnologías de saturación social se expandieron rápidamente en el curso del
siglo XX. Cada uno de estos avances vinculó más estrechamente a las personas, las expuso a
sus semejantes y fomentó una gama de relaciones que nunca podrían haberse dado en el
pasado.
OM
realización de viajes más largos, pero un trayecto de 50 kilómetros podía ocupar el día entero.
También es cierto que el ferrocarril permitió lanzarse velozmente hacia otros sitios, pero su
coste y su difícil acceso limitaban esa clase de viajes. Lo más probable era que las relaciones de
un individuo terminaran donde terminaba su comunidad. Desde el nacimiento hasta la tumba
uno podía confiar en su entorno social cuya trama era relativamente pareja. Las palabras,
rostros, gestos, ademanes y posibilidades con que se topaba eran casi siempre las mismas,
congruentes entre sí, y sólo cambiaban con lentitud.
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Por obra de las tecnologías del siglo XX, aumentan continuamente la cantidad y variedad de las
relaciones que entablamos, la frecuencia potencial de nuestros contactos humanos, la
intensidad expresada en dichas relaciones y su duración. Y cuando este aumento se torna
extremo, llegamos a un estado de saturación social.
DD
En la comunidad de las relaciones directas cara a cara, el reparto de los personajes se
mantenía más o menos estable. La cantidad de relaciones que por lo común se mantienen en
el mundo actual contrasta agudamente con aquella comunidad. Si se suman los miembros de
la propia familia, los noticiarios de televisión por la mañana, la radio del coche, los colegas que
se encuentra uno en el tren y el periódico local, el habitante del suburbio que viaja
diariamente al centro de la ciudad, puede toparse, en las dos primeras horas de su jornada
LA
laboral, con las mismas personas que su antepasado comunitario viera al cabo de un mes.
Nuestros pensamientos y sentimientos ya no están ocupados únicamente en la comunidad
inmediata que nos rodea, sino en un reparto de personajes diseminados por todo el planeta y
que cambian de manera constante. Merecen destacarse dos aspectos de esta expansión. El
primero, lo que podría llamarse la perseverancia del pasado. Antes, el alejamiento de una
FI
persona implicaba casi siempre una pérdida. Si alguien se iba a vivir a otro sitio, la relación
languidesía. Las visitas a lugares distantes eran fatigosas y el correo muy lento. Hoy, ni la
distancia ni el tiempo constituyen un serio inconveniente para una relación.
A la vez que se preserva el pasado, hay una aceleración del futuro. El ritmo de las relaciones se
incrementa y quizás se concreten en pocos días o semanas procesos cuyo desarrollo antes
necesitaba meses o años. Hace un siglo (XIX), por ejemplo, para cortejar a la novia, uno se
movilizaba a pie o a caballo, o a través de la correspondencia esporádica. Algunas horas de
intercambio amoroso se interrumpían por largos períodos de silencio. No obstante, con las
tecnologías actuales, una pareja puede estar en contacto casi permanente. No sólo los nuevos
medios de transporte han derribado la barrera de la distancia geográfica, sino que a través del
teléfono, el envío de correspondencia, fotografías y correo electrónico, el otro está “presente”
y con nosotros en cualquier momento.
En la comunidad cara a cara, cada individuo participa en un conjunto cerrado de relaciones,
con sus familiares y amigos. Ahora la próxima llamada telefónica puede avocarnos a una nueva
relación con un corredor de bolsa de Wall Street.
La televisión es desde luego la que más ha incrementado la variedad de relaciones en que
participamos, por más que sea sustitutiva. Podemos identificarnos con los héroes de miles de
relatos, o apoyar a los deportistas de cualquier lugar del planeta.
OM
social se satura cada vez más, tales relaciones resultan poco realistas. Hombres y mujeres
suelen rondar en permanente movimiento: viajes, negocios, congresos, vacaciones, etc.
Murmurarle al amado o amada “no puedo vivir sin ti” pierde autenticidad cuando uno debe
agregar “salvo hasta el jueves que viene y luego, hasta el miércoles siguiente”. Y como en el
camino aparecen muchos especímenes apuestos del sexo opuesto, se ofrecen las condiciones
para que se entable una multiplicidad de “romances” amistosos, de moderado compromiso.
La segunda pauta interesante que se observa en los hogares es la relación de microondas. La
.C
familia ideal incluía tradicionalmente un “núcleo” íntimo e interdependiente compuesto por el
padre proveedor, la madre solícita y los hijos, cuyas vidas giraban en torno al hogar hasta el fin
de la adolescencia. La saturación social ha interferido profundamente en esta concepción
tradicional de la familia. Ahora es muy probable que marido y mujer trabajen y se diviertan
DD
fuera de casa, cada vez más recurren al servicio de las niñeras, la actividad social de los hijos
casi siempre se reparte entre diversos puntos de la ciudad. El hogar ya no es más el “nido” sino
un lugar de paso.
Pero muchos progenitores son reacios a renunciar a su idea tradicional de la familia unida, y
surge así una nueva variante por la cual los miembros del grupo familiar procuran compensar
los grandes abismos de falta de relación con expresiones intensas de ligazón. La cantidad (de
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los vínculos) es reemplazada por la calidad. Para quienes viven una vida socialmente saturada,
el horno de microondas es algo más que la ayuda tecnológica: es un símbolo de la incipiente
modalidad de relación. Tanto en el artefacto material como en su contrapartida social, los
usuarios aplican un calor intenso con el objeto de obtener de inmediato lo que habrá de
alimentarlos.
FI
Ante todo, las relaciones, al prolongarse a lo largo de los años, tendían a la normalización. La
gente, cuando puede elegir, elige lo que le proporcione una satisfacción asegurada. Los
cambios de pautas o estructuras amenazan con anular tales satisfacciones. Por ende, las
relaciones prolongadas tienden a buscar el equilibro de la intensidad emocional.
La comunidad cara a cara se presta a un alto grado de vigilancia informal. Los individuos suelen
saber casi siempre lo que hacen los demás. Y cuando el mundo social permanece estable y la
información nueva es escasa, los mínimos detalles de la propia vida pasan a ser tema de
conversación general. El chismorreo y la rigidez de las normas en una comunidad pequeña van
juntos. En el actual contexto de saturación no está presente ninguna de estas condiciones.
Como todas las relaciones son permanentemente interrumpidas, les es más difícil
normalizarse. No hay nadie que pueda afianzarse en una costumbre rutinaria tranquilizadora,
pues uno mismo y su elenco de “otros significativos” están en permanente movimiento.
La presión a favor de relaciones de mayor intensidad no se limita a la falta de normalización y
la quiebra de la vigilancia ajena: también hay en juego otros factores, vinculados a la fantasía y
la fugacidad. Como bien sabían los románticos, no hay nada que inspire más a un escritor que
la ausencia de su amada. Ante la ausencia del otro, la fantasía retoza libremente; uno puede
proyectar en la persona que goza de sus favores todas las virtudes y todos los deseos. La
posibilidad creciente de mantener relaciones a distancia ha tenido más o menos el mismo
La colonización del yo
Las tecnologías de la saturación social nos exponen a una enorme variedad de personas, otras
formas de relación, circunstancias y oportunidades únicas en su género, e insospechadas
OM
intensidades del sentimiento. Es rarísimo que uno no se vea afectado al quedar expuesto a
todo eso. Seguimos incorporando sin cesar información del medio que nos rodea, y al quedar
expuestos a otras personas, cambiamos en dos sentidos: aumenta nuestra capacidad de saber
acerca de y aumenta nuestra capacidad de saber cómo. En el primer caso, aprendemos
infinidad de detalles sobre las palabras, actos, vestimenta, gestos, etc., de los demás;
asimilamos un enorme cúmulo de información acerca de las pautas del intercambio social. Por
ejemplo, basta circular una hora por cualquier calle de la ciudad para reconocer el estilo de
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indumentaria de negros y blancos, clase alta y clase baja, etc.
Este aumento masivo del conocimiento del mundo social sienta las bases de otra modalidad
del saber, el saber cómo. Aprendemos cómo poner en práctica tal conocimiento, cómo darle
forma para su consumo social, cómo proceder para que la vida social siga su curso eficaz. Si
DD
nuestro cónyuge nos anuncia que está pensando en divorciarse, no nos vamos a quedar mudos
de asombro: ya hemos asistido a este drama tantas veces en la televisión y en el cine que
cualquier ocasión nos agarra preparados.
A medida que pasan los años el yo de cada cual se embebe cada vez más del carácter de los
otros, se coloniza.
LA
Multifrenia
Multifrenia, término con el que se designa la escisión del individuo en una multiplicidad de
investiduras de su yo. Este estado es resultado de la colonización del yo y de los afanes de este
por sacar partido de las posibilidades que le ofrecen las tecnologías de la relación. En el tal
sentido, se avanza en una espiran cíclica hasta el estado de multifrenia: a medida que las
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posibilidades propias son ampliadas por la tecnología, uno recurre cada vez más a las
tecnologías que le permitirán expresarse, y a medida que se utilizan aumenta el repertorio de
las posibilidades.
Rasgos preminentes de esta situación:
1. El vértigo de la valoración
A medida que se suman al yo los demás y sus deseos se vuelven nuestros, hay una ampliación
de nuestras metas: de nuestros “debo”, nuestros “necesito” y nuestros “quiero”. Eso requiere
atención y esfuerzo, y ocasiona frustraciones. Cada nuevo deseo plantea sus nuevas exigencias
y reduce la libertad del individuo.
2. El ascenso de la insuficiencia
No es únicamente la expansión del yo por obra de las relaciones lo que acosa al individuo con
un sentimiento del “deber” permanente: existe además una infiltración, en la conciencia
cotidiana, de la duda sobre sí mismo. Una sutil sensación de insuficiencia que agobia las
actividades que se emprenden con una incómoda noción de la vacuidad inminente. Esta
sensación de insuficiencia es un producto colateral de la colonización del yo y de la presencia
de espectros sociales; pues al incorporar a otros dentro de nuestro ser, se amplía la gama de lo
que consideramos “bueno”, “correcto” o “ejemplar”.
OM
aumenta a tal punto que resulta imposible asumir una posición coherente desde el punto de
vista racional.
.C
DD
LA
FI
La persona y el organismo
La persona posee un carácter distinto del organismo fisiológico propiamente dicho. La persona
es algo que tiene desarrollo; no está presente inicialmente, en el nacimiento, sino que surge
en el proceso de la experiencia y la actividad sociales.
Podemos distinguir entre la persona y el cuerpo. El cuerpo puede existir y operar en forma
sumamente inteligente sin que haya una persona involucrada en la experiencia. La persona
tiene la característica de ser un objeto par sí, y esa característica la distingue de otros objetos y
del cuerpo.
Lo que quiero destacar es la característica de la persona como objeto para sí. Esta
OM
característica está representada por el término “sí mismo” e indica lo que puede ser al mismo
tiempo sujeto y objeto.
El individuo se experimenta a sí mismo como tal, no directamente, sino sólo indirectamente,
desde los puntos de vista particulares de los otros miembros individuales del mismo grupo
social, o desde el punto de vista generalizado del grupo social, en cuanto un todo, al cual
pertenece. Entra en su propia experiencia como persona o individuo, no directa o
inmediatamente, no convirtiéndose en objeto para sí del mismo modo que otros individuos
.C
son objetos para él o en su experiencia, y se convierte en objeto para sí sólo cuando adopta las
actitudes de los otros individuos hacia él dentro de un medio social o contexto de experiencia
y conducta en que tanto él como ellos están involucrados.
La importancia de lo que denominamos “comunicación” reside en el hecho de que
DD
proporciona una forma de conducta en la que el organismo o el individuo puede convertirse en
un objeto para sí, comunicación que está dirigida no sólo a los otros, sino también al individuo
mismo.
Es imposible concebir una persona surgida fuera de la experiencia social. Cuando ha surgido,
podemos pensar en una persona aislada para el resto de su vida, pero es una persona que se
tiene a sí misma como su compañera y que puede pensar y conversar consigo misma del
LA
tipo de experiencia.
Las varias personas elementales que constituyen la persona completa, o que están organizadas
en ella, son los distintos aspectos de la estructura de esa persona completa que responden a
los distintos aspectos de la estructura del proceso social como un todo; la estructura de la
persona completa es, así, el reflejo del proceso social completo.
OM
Otra serie de factores básicos en la génesis de la persona está representada por las actividades
lúdicas y el deporte.
La necesidad de distinguir entre la persona y el organismo fue reconocida en lo que nosotros
llamamos “el doble”.
Encontramos en los niños algo que responde a ese doble, a saber, los compañeros imaginarios,
que muchos niños producen en su propia experiencia. De esa manera organizan las reacciones
que provocan en otras personas y también en sí mismos. El juego en ese sentido,
.C
especialmente la etapa que precede a los deportes organizados, es un juego a algo. El niño
juega a ser una madre, un maestro, un policía; es decir, adopta diferentes papeles.
Si comparamos el juego con la situación en un deporte organizado, advertimos la diferencia
esencial de que el niño que interviene en un deporte tiene que estar preparado para adoptar
DD
la actitud de todos los otros involucrados en dicho deporte, y que esos diferentes papeles
deben tener una relación definida unos con otros.
La diferencia fundamental que existe entre el deporte y el juego está en que, en el primero, el
niño tiene que tener la actitud de todos los demás que están involucrados en el juego mismo.
Las actitudes de las demás jugadas que cada participante debe asumir, se organiza en una
especie de unidad y es precisamente la organización lo que controla la reacción del individuo.
La comunidad o grupo social organizados que proporciona al individuo su unidad de persona
FI
pueden ser llamados “el otro generalizado”. La actitud del otro generalizado es la actitud de
toda la comunidad. Así, por ejemplo, en el caso de un grupo social como el de un equipo de
pelota, el equipo es el otro generalizado, en la medida en que interviene –como proceso
organizado o actividad social– en la experiencia de cualquiera de los miembros individuales de
él.
Si el individuo humano dado quiere desarrollar una persona en el sentido más amplio, no es
suficiente que adopte simplemente las actitudes de los otros individuos humanos hacia él y de
ellos entre sí dentro del proceso social humano, e incorpore ese proceso social como un todo a
su experiencia individual, meramente en esos términos. Además, del mismo modo que adopta
las actitudes de los otros individuos hacia él y de ellos entre sí, tiene que adoptar sus actitudes
hacia las distintas fases o aspectos de la actividad social común en las que, como miembros de
una sociedad organizada o grupo social, están todos ocupados. Solo en la medida en que
adopte las actitudes del grupo social organizado al cual pertenece, hacia la actividad social
organizada, cooperativa, o hacia la serie de actividades en la cual ese grupo está ocupado, sólo
en esa medida desarrollará una persona completa.
Es en la forma del otro generalizado como los procesos sociales influyen en la conducta de los
individuos involucrados en ellos y que los llevan a cabo, es decir, que es en esa forma como la
comunidad ejerce su control sobre el comportamiento de sus miembros individuales. En el
pensamiento abstracto el individuo adopta la actitud del otro generalizado hacia sí mismo; y
OM
Existen dos etapas generales en el pleno desarrollo de la persona. En la primera de dichas
etapas, la persona individual está constituida simplemente por una organización de las
actitudes particulares de otros individuos hacia el individuo y de las actitudes de los unos hacia
los otros, en los actos sociales específicos en que aquél participa con ellos. En la segunda etapa
del completo desarrollo de la persona del individuo, esta persona está constituida, no sólo por
una organización de las actitudes de esos individuos particulares, sino también por una
organización de las actitudes sociales del otro generalizado, o grupo social como un todo al
.C
cual pertenece. Estas actitudes sociales o de grupo son incorporadas al campo de la
experiencia directa del individuo e incluidas como elementos de la estructura o constitución de
la persona, del mismo modo que las actitudes de otros individuos particulares; y el individuo
llega a ellas, o logra adoptarlas, gracias a que organiza y luego generaliza las actitudes de otros
DD
individuos particulares en términos de sus significaciones e inferencias sociales organizadas.
El deporte constituye un ejemplo de la situación de la que surge una personalidad organizada.
En la medida en que el niño adopta la actitud del otro y permite que esa actitud del otro
determine lo que hará con referencia a un objetivo común, en esa medida se convierte en un
miembro orgánico de la sociedad. Se incorpora la moral de esa sociedad y se convierte en un
miembro esencial de ella. Las diferentes actitudes que asume un niño están organizadas de tal
LA
manera, que ejercen un control definido sobre su reacción, así como las actitudes en un
deporte controlan su reacción inmediata. En el deporte logramos otro generalizado, que se
halla en la naturaleza misma del niño y encuentra su expresión en la experiencia inmediata de
éste. Y esa actividad organizada de la naturaleza del niño, que controla la reacción especial, es
la que proporciona unidad y construye su persona.
FI
comunidad. La estructura sobre la cual está construida la persona es esa reacción común a
todos, porque, para ser una persona, es preciso ser miembro de una comunidad. Le
proporcionan lo que llamamos sus principios, las actitudes reconocidas de todos los miembros
de la comunidad hacia lo que son los valores de esa comunidad. Se coloca él en el lugar del
otro generalizado, que representa las reacciones organizadas de todos los miembros del
grupo.
Por supuesto, cada una de las personas es distinta que las demás; pero es preciso que exista
una estructura común a fin de que podamos ser miembros de una comunidad. No podemos
ser nosotros mismos a menos de que seamos también miembros en los que haya una
comunidad de actitudes que controlan las actitudes de todos. El individuo posee una persona
sólo en relación con las personas de los otros miembros de su grupo social; y la estructura de
su persona expresa o refleja la pauta general de conducta del grupo social al cual pertenece,
así como lo hace la estructura de la persona de todos los demás individuos pertenecientes a
ese grupo social.
OM
organizado, y luego una reacciona hacia ellas como un “yo”.
En la medida en que el individuo despierta en sí las actitudes de los otros, surge un grupo de
reacciones organizadas. Y el que logre tener consciencia de sí se debe a la capacidad del
individuo para adoptar las actitudes de esos otros en la medida en que éstos pueden ser
organizados. La adopción de todas esas series de actitudes organizadas le proporcionan su
“mí”; ésa es la persona de la cual tiene consciencia. Puede lanzar la pelota a algún otro
miembro gracias a la exigencia que le presentan otros miembros del equipo. Ésa es la persona
.C
que existe indirectamente para él en su consciencia. Tiene las actitudes de ellos, sabe lo que
ellos quieren y cuáles serán las consecuencias de cualquier acto de él, y ha asumido la
responsabilidad de la situación. Pues bien, la presencia de esas series de actitudes organizadas
constituye ese “mí” al cual reacciona como un “yo”.
DD
El “yo” es la acción del individuo frente a la situación social que existe dentro de su propia
conducta, y se incorpora a su experiencia sólo después de que ha llevado a cabo el acto.
Entonces tiene conciencia de éste. Tuvo que hacer tal y cual cosa, y la hizo. El “mí” surge para
cumplir tal deber: tal es la forma en que nace en su experiencia. Tenía en sí todas las actitudes
de los otros, provocando ciertas reacciones; ese era el “mí” de la situación, y su reacción es el
“yo”.
LA
El “yo” en esta relación entre el “yo” y el “mí”, es algo que reacciona a una situación social que
se encuentra dentro de la experiencia del individuo. Es la respuesta que el individuo hace a la
actitud que otros adoptan hacia él, cuando él adopta una actitud hacia ellos. Ahora bien, las
actitudes que él adopta hacia ellos están presentes en su propia experiencia, pero su reacción
a ellas contendrá un elemento de novedad. El “yo” proporciona la sensación de libertad, de
FI
iniciativa.
El “mí” representa una organización definida de la comunidad, presente en nuestras propias
actitudes y provocando una reacción, pero la reacción es algo que simplemente sucede.
OM
comunidad, y su reacción a ella, como hemos visto en la conversación de gestos, la cambia. El
“yo” es la reacción del individuo a la actitud de la comunidad, tal como dicha actitud aparece
en su propia consciencia. A su vez, su reacción a esa actitud organizada cambia a ésta. Como
hemos señalado, se trata de un cambio que no se encuentra presente en su experiencia hasta
que tiene lugar. El “yo” aparece en nuestra experiencia en la memoria. Sólo después de haber
actuado sabemos qué hemos hecho; sólo después de haber hablado sabemos qué hemos
dicho. La adaptación a ese mundo organizado que está presente en nuestra naturaleza
.C
representa al “mí”.
DD
LA
FI
OM
Desde la perspectiva de la pragmática toda conducta, y no sólo el habla, es comunicación.
Además, no sólo nos interesa el efecto de una comunicación sobre el receptor, sino también el
efecto que la reacción del receptor tiene sobre el emisor.
Información y retroalimentación
Una de las grandes controversias epistemológicas que ha continuado hasta nuestros días es la
lucha entre el determinismo y la teleología. El psicoanálisis pertenece a la escuela determinista
.C
mientras que, por ejemplo, la psicología analítica de Jung parte en grado considerable del
supuesto de una entelequia inmanente en el hombre.
El advenimiento de la cibernética puso fin a todo esto demostrando que los dos principios
podían unirse dentro de un marco más amplio, criterio que se hizo posible gracias al
DD
descubrimiento de la retroalimentación. Una cadena en la que el hecho “a” afecta al hecho
“b”, y “b” afecta luego a “c” y “c” a su vez trae consigo a “d”, etc., tendría las propiedades de
un sistema lineal determinista. Sin embargo, si “d” lleva nuevamente a “a”, el sistema es
circular y funciona de modo totalmente distinto. Exhibe una conducta que es esencialmente
análoga a la de los fenómenos que han desafiado al análisis en términos de un determinismo
lineal estricto.
LA
Redundancia
Pasando ahora a los problemas de redundancia o constricción en la pragmática de la
comunicación humana, la mayoría de los estudios existentes parecen limitarse sobre todo a los
efectos de la persona A sobre la persona B, sin tener igualmente en cuenta que todo lo que B
hace influye sobre la acción siguiente de A, y que ambos sufren la influencia del contexto en
que dicha interacción tiene lugar y, a su vez, influyen sobre él.
OM
Debemos comenzar con algunas propiedades simples de la comunicación que encierran
consecuencias interpersonales básicas. Se comprobara que tales propiedades participan en la
naturaleza de los axiomas dentro de nuestro cálculo hipotético de la comunicación humana.
Una vez definidas, estaremos en condiciones de examinar algunas de sus patologías.
.C
mensaje monofónica, sino más bien un conjunto fluido y multifacético de muchos modos de
conducta –verbal, tonal, postural, contextual, etc. – todos los cuales limitan el significado de
los otros.
Hay una propiedad de la conducta: no hay nada que sea lo contrario a la conducta, no hay no-
DD
conducta, es imposible no comportarse. Si se acepta que toda conducta es una situación de
interacción, tiene un valor de mensaje, es decir, es comunicación, se deduce que por mucho
que uno lo intente, no puede dejar de comunicar. Actividad o inactividad, palabras o silencio,
tienen siempre valor de mensaje: influyen sobre los demás, quienes, a su vez, no pueden dejar
de responder a tales comunicaciones y, por ende, también comunican.
La imposibilidad de no comunicarse constituye una parte integral del “dilema” esquizofrénico.
LA
Parecería que el esquizofrénico trata de no comunicarse. Pero, puesto que incluso el silencio,
el retraimiento, la inmovilidad o cualquier otra forma de negación constituye en sí mismo una
comunicación, el esquizofrénico enfrenta la tarea imposible de negar que se está comunicando
y, al mismo tiempo, de negar que su negación es una comunicación.
Patología del 1º axioma
FI
dos cosas que no puede hacer: no puede abandonar físicamente el campo y no puede no
comunicarse. La pragmática de este contexto comunicacional se ve así limitada a unas pocas
reacciones posibles:
a) Rechazo de la comunicación: el pasajero A puede hacer sentir al pasajero B, en forma
más o menos descortés, que no le interesa conversar. Puesto que ello es reprobable
desde el punto de vista de la buena educación, se necesita valor para hacerlo y da
lugar a un silencio incómodo, de modo que, de hecho, no se ha evitado una relación
con B.
b) Aceptación de la comunicación: el pasajero A terminará por ceder y entablar
conversación.
c) Descalificación de la comunicación: A puede defenderse mediante la importante
técnica de la descalificación; esto es, puede comunicarse de modo tal que su propia
comunicación o la del otro queden invalidadas. Las descalificaciones abarcan una
OM
están más allá de su control y se libera así de la censura por parte de los “otros
significativos” y de los remordimientos de su propia conciencia. Esto sólo significa
decir que tiene un síntoma.
.C
no sólo transmite información sino que, al mismo tiempo, impone conductas. Estas dos
operaciones se conocen como los aspectos “referenciales” y “conativos”, respectivamente, de
toda comunicación.
El aspecto referencial de un mensaje transmite información y, por ende, en la comunicación
DD
humana es sinónimo de contenido del mensaje. Puede referirse a cualquier cosa que sea
comunicable al margen de que la información sea verdadera o falsa. Por otro lado, el aspecto
conativo se refiere a qué tipo de mensaje debe entenderse que es y, por ende, en última
instancia, a la relación entre los comunicantes.
Patología del 2º axioma
Variaciones posibles:
LA
OM
demuestra que el hombre es incapaz de mantener su estabilidad emocional durante
períodos prolongados en que sólo se comunica consigo mismo.
b) Rechazo: la segunda respuesta posible de O frente a la definición que P propone de sí
mismo consiste en rechazarla. El rechazo presupone por lo menos un reconocimiento
limitado de lo que se rechaza y, por ende, no niega necesariamente la realidad de la
imagen que P tiene de sí mismo. De hecho, ciertas formas de rechazo pueden ser
incluso constructivas, como ocurre con la negativa de un psiquiatra a aceptar la
.C
definición que un paciente da de sí mismo.
c) Desconfirmación: la desconfirmación no se refiere a la verdad o falsedad de la
definición que P da de sí mismo, sino más bien niega la realidad de P como fuente de
tal definición. En otras palabras, mientras que el rechazo equivale al mensaje: “Estás
DD
equivocado”, la desconfirmación afirma de hecho: “Tú no existes”.
marital al que el esposo contribuye con un retraimiento pasivo, mientras que la mujer colabora
con sus críticas constantes. Al explicar sus frustraciones, el marido dice que su retraimiento no
es más que defensa contra los constantes regaños de su mujer, mientras que ésta dirá que esa
explicación constituye una distorsión de lo que “realmente” sucede en su matrimonio, esto es,
que ella lo critica debido a su pasividad. Sus discusiones consisten en un intercambio
monótono de estos mensajes: “Me retraigo porque me regañas” y “Te regaño porque te
retraes”.
A menudo resulta difícil creer que dos individuos puedan tener visiones tan dispares de
muchos elementos de su experiencia en común. Y, sin embargo, el problema radica
fundamentalmente en su incapacidad para metacomunicarse acerca de su respectiva manera
de pautar su interacción.
Patología del 3º axioma
Discrepancias no resueltas en la puntuación de las secuencias comunicacionales pueden llevar
directamente a impases interaccionales en los que, eventualmente, se hacen acusaciones
mutuas de locura o maldad.
Las discrepancias en cuanto a la puntuación de las secuencias de hecho tienen lugar en todos
aquellos casos en que por lo menos uno de los comunicantes no cuenta con la misma cantidad
de información que el otro, pero no lo sabe. Un ejemplo simple de tal secuencia sería el
siguiente: P escribe una carta a O proponiéndole un negocio e invitándolo a participar. O
OM
en condiciones de metacomunicarse. Pero para ello tienen que colocarse afuera del círculo.
Solemos observar en estos casos de puntuación discrepante un conflicto acerca de cuál es la
causa y cuál el efecto, cuando en realidad ninguno de estos conceptos resulta aplicable debido
a la circularidad de la interacción. Ejemplo: la nación A se arma porque se siente amenazada
por la nación B, mientras que la nación B considera que los armamentos de A son la causa de
sus propias medidas “defensivas”.
Esto nos lleva al importante concepto de la profecía autocumplidora que, desde el punto de
.C
vista de la interacción, constituye quizás el fenómeno más interesante en el campo de la
puntuación. Se trata de una conducta que provoca en los demás la reacción frente a la cual esa
conducta sería una reacción apropiada. Por ejemplo, una persona que parte de la premisa
“nadie me quiere” se comporta con desconfianza, a la defensiva o con agresividad, ante lo cual
DD
es probable que los otros reaccionen con desagrado, corroborando así su premisa original.
Un uso curioso de las profecías autocumplidoras puede encontrarse en la tradición de las
familias judías orientales, donde los padres por lo general decidían el futuro matrimonio de los
hijos y como puede imaginarse su elección no siempre coincidía con las preferencias de los
jóvenes. Los padres solían utilizar los servicios de un casamentero profesional. Este conversaba
primero con la futura novia y le informaba “confidencialmente” que el novio estaba muy
LA
lenguaje digital cuenta con una sintaxis lógica sumamente compleja y poderosa pero carece
de una semántica adecuada en el campo de la relación, mientras que el lenguaje analógico
posee la semántica pero no una sintaxis adecuada para la definición inequívoca de la
naturaleza de las relaciones.
En la comunicación humana es posible referirse a los objetos de dos maneras distintas. Se los
puede representar por un símil, tal como un dibujo, o bien mediante el nombre. La relación
entre el nombre y la cosa nombrada está arbitrariamente establecida. Las palabras son signos
arbitrarios que se manejan de acuerdo con la sintaxis lógica del lenguaje. En la comunicación
analógica hay algo particularmente similar a la cosa en lo que se utiliza para expresarla.
La comunicación analógica es todo lo que sea comunicación no verbal. Opinamos que el
término debe incluir la postura, los gestos, la expresión facial, la inflexión de la voz, el ritmo y
la cadencia de las palabras mismas y cualquier otra manifestación no verbal de que el
organismo es capaz, así como los indicadores comunicacionales que inevitablemente aparecen
en cualquier contexto en que tienen lugar una interacción.
El hombre es el único organismo que utiliza tanto los modos de comunicación analógicos como
los digitales. Por un lado, el hombre se comunica de manera digital. Ello asume particular
importancia en lo que se refiere a compartir información acerca de objetos y a la función de
continuidad temporal inherente a la transmisión de conocimiento. Y, sin embargo, existe un
vasto campo donde utilizamos en forma casi exclusiva la comunicación analógica.
OM
dispares está implícito, y tampoco cuenta con indicadores que permitan establecer una
distinción entre pasado, presente o futuro. Tales calificadores o indicadores existen en la
comunicación digital, pero lo que falta en ésta es un vocabulario adecuado para referirse a la
relación.
En su necesidad de combinar estos dos lenguajes, el hombre, sea como receptor o emisor,
debe traducir constantemente de uno al otro.
Patología del 4º axioma
.C
El material del mensaje analógico carece de muchos de los elementos que forman parte de la
morfología y la sintaxis del lenguaje digital. Así, al traducir mensajes analógicos al lenguaje
digital es necesario proveer tales elementos e insertarlos.
El material de los mensajes analógicos es sumamente antitético; se presta a interpretaciones
DD
digitales muy distintas y a menudo incompatibles. El hecho de traer un regalo, por ejemplo,
constituye sin duda, una comunicación analógica. Empero, según la visión que tenga de su
relación con el dador, el receptor puede entenderlo como una demostración de afecto, un
soborno o una restitución.
El lenguaje digital posee una sintaxis lógica que lo hace particularmente apto para la
comunicación en el nivel de contenido. Pero al traducir el material analógico al lenguaje digital,
LA
deben introducirse las funciones lógicas de verdad, pues éstas faltan en el modo analógico. Tal
ausencia se vuelve particularmente notable en el caso de la negación, ya que falta el
equivalente del “no” digital.
La función lógica de verdad de alternación (o no exclusivo) ideada para denotar “uno y otro o
ambos” también está ausente del lenguaje analógico.
FI
OM
cuentas, no puede haber una madre sin un hijo. Pero los patrones de la relación madre-hijo se
modifican con el tiempo. El mismo patrón que resulta biológica y emocionalmente vital
durante una fase temprana de la vida del niño se convierte en un serio obstáculo para su
desarrollo ulterior si no se permite que tenga lugar un cambio adecuado en la relación.
.C
La interacción como sistema
Cabe considerar la interacción como un sistema.
Antes de definir cualquiera de las propiedades especiales de los sistemas, conviene señalar
DD
que la evidente y muy importante variable del tiempo (y, por ende, el orden) debe ser una
parte integral de nuestra unidad de estudio. Las secuencias de comunicación son el material
inseparable de un proceso cuyo orden e interrelaciones, que se da a lo largo del tiempo serán
nuestro objeto de interés aquí.
Un sistema es “un conjunto de objetos así como de relaciones entre los objetos y entre sus
LA
atributos”, en el que los objetos son los componentes o partes del sistema, los atributos son
las propiedades de los objetos y las relaciones mantienen unido al sistema. Cualquier objeto es
especificado por sus atributos. Así, mientras que los “objetos” pueden ser seres humanos
individuales, los atributos con que en esta obra se los identifica, son sus conductas
comunicacionales. La mejor manera de describir los objetos interaccionales consiste en verlos
no como individuos, sino como “personas que se comunican con otras personas”.
FI
sistema dado, el medio es el conjunto de todos los objetos cuyos atributos al cambiar afectan
al sistema y también aquellos objetos cuyos atributos son modificados por la conducta del
sistema.
Puede decirse que esta distinción entre sistemas cerrados y abiertos ha liberado a las ciencias
que se ocupan de los fenómenos de la vida de las cadenas de un modelo teórico
esencialmente basado en la física y la química clásica; esto es, un modelo de sistemas
exclusivamente cerrados.
OM
viceversa. En el ejemplo de la esposa regañona y el marido retraido vimos que aunque una
secuencia interaccional puede estar puntuada como un patrón de causalidad unilateral, tal
secuencia es de hecho circular, y la aparente “respuesta” también debe ser un estímulo para el
hecho siguiente en esta cadena interdependiente.
Retroalimentación: si las partes de un sistema no están relacionadas en forma unilateral o
sumatoria, ¿de qué manera están unidas? Desde el advenimiento de la cibernética y el
“descubrimiento” de la retroalimentación, se ha comprobado que la relación circular
.C
altamente compleja constituye un fenómeno muy distinto de las nociones causales más
simples y ortodoxas, pero no menos científico. La retroalimentación y la circularidad
constituyen el modelo causal adecuado para una teoría de los sistemas interaccionales.
Equifinalidad: el principio de equifinalidad significa que idénticos resultados pueden tener
DD
orígenes distintos, porque lo decisivo es la naturaleza de la organización.
Si la conducta equifinal de los sistemas abiertos está basada en su independencia con respecto
a las condiciones iniciales, entonces no sólo condiciones iniciales distintas pueden llevar al
mismo resultado final, sino que diferentes resultados pueden ser producidos por las mismas
“causas”. Así, en el análisis del modo en que las personas se afectan unas a otras en su
interacción, consideraremos que las características de la génesis o el producto son mucho
LA
menos importantes que la organización de la interacción. Puede ilustrar este problema las
concepciones cambiantes de la etiología de la esquizofrenia.
OM
trabajar como obrero y se vio impedido de progresar o lograr un aumento de sueldo. Debido al
analfabetismo del esposo, la esposa carga con las responsabilidades familiares y en muchas
ocasiones debe llevar al marido a nuevos lugares de trabajo porque aquél no puede leer los
nombres de las calles ni el mapa de una ciudad. Poco tiempo después de iniciada la terapia, el
marido se inscribió en un curso nocturno para analfabetos. Desde el punto de vista terapéutico
todo parecía marchar sumamente bien, hasta que el terapeuta recibió una llamada telefónica
de la esposa, quien le informó que dejaría de acudir a las sesiones conjuntas e iniciaría juicio
.C
de divorcio. El terapeuta había pasado por alto la naturaleza interaccional del problema
planteado (analfabetismo) y, al eliminarlo, alteró la relación complementaria de la pareja,
aunque ese resultado era exactamente lo que la esposa había esperado de la terapia.
No sumatividad: el análisis de una familia no es la suma de los análisis de sus miembros
DD
individuales. Por ejemplo, Fry ha examinado el contexto marital en el que un grupo de
pacientes exhibía un síndrome de ansiedad, fobias y conducta estereotipada de evitación. En
ninguno de los casos existía un cónyuge que funcionara adecuadamente, pero aún más
interesante para nuestra teoría actual es el encaje mutuo, sutil y generalizado de la conducta
observada en cada pareja. Fry señala que los cónyuges revelan una historia de síntomas
sumamente similares, si no idénticos, a los del paciente. Por lo común, se muestran reacios a
LA
revelar esa historia. Por ejemplo, a una esposa no sólo le resultaba imposible salir sola, sino
que incluso estando acompañada sentía pánico si entraba en un lugar muy iluminado y/o lleno
de gente o debía permanecer esperando en una fila. Al principio, su marido negó tener
problemas emocionales, pero luego reveló que había experimentado episodios ocasionales de
ansiedad, por lo cual evitaba ciertas situaciones. Las situaciones que evitaba era: multitudes,
FI
permanecer en una fila y entrar en lugares públicos muy iluminados. Sin embargo, ambos
cónyuges insistían en que la esposa debía ser considerada como la paciente porque ella tenía
más miedo de esas situaciones que él.
En otro caso se consideró que la esposa era la paciente porque tenía miedo a los lugares
cerrados y no podía subir a un ascensor. Por lo tanto, la pareja no podía visitar un restaurante
situado en el último piso de un alto edificio. Con todo, más tarde se comprobó que el marido
temía a los lugares altos, temor que jamás había tenido necesidad de enfrentar debido al
acuerdo marital en el sentido de que nunca subirían al último piso de los edificios porque la
esposa tenía miedo de entrar al ascensor.
El autor sugiere luego que los síntomas del paciente parecen proteger al cónyuge, y para
corroborarlo señala que el comienzo de los síntomas está correlacionado habitualmente con
un cambio de la situación de vida del cónyuge, un cambio que podría producirle ansiedad. El
patrón interaccional característico de tales parejas es designado por Fry como “control dual”.
Retroalimentación y homeostasis: el sistema actúa sobre las entradas (acciones de los
miembros o del medio) al sistema familiar y las modifica. Algunas familias pueden soportar
grandes reveses e incluso convertirlos en motivos de unión; otras parecen incapaces de
manejar las crisis más insignificantes. Todas las familias que permanecen unidas deben
caracterizarse por cierto grado de retroalimentación negativa, a fin de soportar las tensiones
impuestas por el medio y por los miembros individuales. Las familias perturbadas son
OM
.C
DD
LA
FI
OM
un sistema de clasificación de los comportamientos no verbales. Las categorías que incluyen
son las siguientes:
a. Emblemas: se trata de actos no verbales que admiten una trasposición oral directa. Los
gestos que se usan para representar “OK” o “paz” son ejemplos de emblemas en una
parte muy amplia de nuestra cultura. Estos emblemas son específicamente culturales.
Sin embargo, algunos emblemas describen acciones comunes a la especie humana y
parecen trascender una cultura particular. El emblema de comer (llevarse la mano
.C
hacia la boca) y el de dormir (inclinar la cabeza en posición lateral casi perpendicular al
cuerpo, que a veces se acompaña con los ojos cerrados y la colocación de las manos
debajo de la cabeza a modo de almohada) constituyen dos ejemplos de emblemas que
Ekman y sus colegas han observado en varias culturas.
DD
Muy a menudo, los emblemas se utilizan cuando los canales verbales están
bloqueados (o fallan) y en general se los usa para comunicar.
b. Ilustradores: hay actos no verbales directamente unidos al habla o que la acompañan y
que sirven para ilustrar lo que se dice verbalmente. Pueden ser movimientos que
acentúen o enfaticen una palabra o una frase, esbocen una vía de pensamiento,
señalen objetos presentes, describan una relación espacial o el ritmo de un
LA
OM
general, difíciles de inhibir. Son como hábitos arraigados y casi involuntarios, pero se
trata de señales de las que somos muy concientes cuando las producen otros.
e. Adaptadores: se le denomina adaptadores porque se piensa que se desarrollan en la
niñez como esfuerzos de adaptación para satisfacer necesidades, cumplir acciones,
dominar emociones, desarrollar contactos sociales o cumplir una gran cantidad de
otras funciones. Ekman y Friesen han identificado tres tipos de adaptadores:
autodirigidos, dirigidos a objetos y heterodirigidos.
.C
Los autoadaptadores, se refieren a la manipulación del propio cuerpo como agarrarse,
frotarse, apretarse, rascarse o pellizcarse a sí mismo. A menudo estos
autoadaptadores se incrementan en la medida en que la angustia de una persona
aumenta. Ekman y sus colegas han hallado que el “acto de cubrirse los ojos” está
DD
asociado a la vergüenza o la culpa y que el “acto de rascar-escarbar” se asocia con
hostilidad, autoagresión o agresión a otro desplazada a sí mismo.
Los heteroadaptadores se aprenden junto con las primeras experiencias de relaciones
interpersonales, esto es, dar a otro y tomar de otro, atacar o proteger, establecer
proximidad o alejamiento y acciones por el estilo. Los movimientos de las piernas
pueden ser adaptadores que muestran residuos de una agresión a puntapiés, una
LA
invitación sexual o una fuga. Ekman cree que muchos de los incesantes movimientos
de las manos y los pies que se han considerado como indicadores típicos de angustia
pueden ser residuos de adaptadores necesarios para escapar a la interacción.
Los adaptadores dirigidos a objetos implican la manipulación de objetos y pueden
derivar del cumplimiento de alguna tarea instrumental, como fumar, escribir con el
FI
lápiz, etc.
Los adaptadores no tienen la finalidad de ser usados en la comunicación pero pueden
verse arrastrados por la conducta verbal en determinadas situaciones que guardan
relación con las condiciones presentes en el momento en que el hábito de adaptación
fue aprendido.
2. Características físicas
Esta categoría concierne a cosas que se mantienen relativamente sin cambio durante el
período de interacción. Se trata de señales no verbales importantes que no son forzosamente
movimiento. Comprende el físico o la forma del cuerpo, el atractivo general, los olores del
cuerpo y el aliento, la altura, el peso, el cabello, el color o la tonalidad de la piel.
3. Conducta táctil
Para algunos autores, el estudio de la cinésica incluye el comportamiento táctil. Sin embargo,
para otros el contacto físico real constituye una clase diferente de fenómenos. La conducta
táctil puede comprender la caricia, el golpe, el sostener, el guiar los movimientos de otro, etc.
OM
palabras hasta el hablar extremadamente cortado). 3) Segregaciones vocales. Son, por
ejemplo, los “mmm”, “ah”, “uh”, y variaciones de esta suerte.
5. Proxémica
Se entiende por proxémica el estudio del uso y percepción del espacio social y personal. Estos
estudios se refieren a la disposición de los asientos, y a la disposición especial relacionada con
el liderazgo, el flujo de comunicación y la tarea manual.
.C
A veces se estudia la orientación espacial personal en el contexto de la distancia
conversacional y como ésta varía de acuerdo con el sexo, el estatus, los roles, la orientación
cultural y así sucesivamente. También es frecuente el término “territorialidad” en el estudio de
la proxémica para designar la tendencia humana a marcar el territorio personal -o espacio
DD
intocable- al modo en que lo hacen los animales salvajes o las aves.
6. Artefactos
Los artefactos comprenden la manipulación de objetos con personas interactuantes que
pueden actuar como estímulos no verbales. Estos artefactos comprenden el perfume, la ropa,
el lápiz de labios, los anteojos, la peluca, y otros objetos para el cabello.
LA
OM
retrocede al nivel verbal.
Complementariedad
La conducta no verbal puede modificar o elaborar mensajes verbales. Un empleado puede
reflejar por medios no verbales una actitud de embarazo cuando habla con el capataz acerca
de un bajo rendimiento. Además, el comportamiento no verbal puede reflejar cambios en la
relación entre el empleado y el capataz. Cuando la lentitud, las tranquilas verbalizaciones y la
postura relajada del empleado cambian, ello puede indicar alteraciones en la relación global
.C
entre los interactuantes. Las funciones complementarias de la comunicación no verbal sirven
como señal de las actitudes e intenciones de una persona con respecto a la otra.
Acentuación
El comportamiento no verbal puede acentuar las partes del mensaje verbal así como el
DD
subrayado y las bastardillas sirven para enfatizarlas en el lenguaje escrito. A menudo los
movimientos de cabeza o de manos se usan para acentuar el mensaje verbal. Cuando un padre
regaña a su hijo porque ha estado afuera de casa hasta altas horas de la noche, puede
acentuar una frase en particular agarrándolo fuertemente por la espalda y acompañando las
palabras con el entrecejo fruncido.
Regulación
LA
Las conductas no verbales también se utilizan para regular los flujos de comunicación entre los
interactuantes. El modo en que una persona deja de hablar y otra comienza a hacerlo con toda
fluidez y de forma sincronizada puede ser tan importante para una interacción satisfactoria
como el mismo contenido verbal que se intercambia. Después de todo, formulamos juicios
acerca de las personas sobre la base de sus habilidades reguladoras, como, por ejemplo,
FI
“hablar con él es como hablarle a una pared” o “con ella no puedes meter bocado en la
conversación”.
Cuando queremos indicar que hemos terminado de hablar y que la otra persona puede
comenzar, podemos incrementar el contacto visual con el interlocutor. A menudo se
acompaña esto con señales vocales que se asocian con la finalización de juicios declarativos o
interrogativos. Evitar que el otro entre en la conversación obliga a evitar las pausas
prolongadas, disminuir el contacto visual y quizá levantar la voz si la otra persona trata de
“meter bocado”. Cuando queremos hacer uso de la palabra podemos levantar el índice o
efectuar una audible inspiración mientras adoptamos una postura erguida como si
estuviéramos listos para comenzar.
Los inicios y los finales de conversación actúan también como puntos de regulación. Cuando
saludamos a alguien, nuestro contacto visual señala que los canales de la conversación están
abiertos. Puede tratarse de un ligero movimiento de cabeza y un “destello de cejas”.
Actitudes
El concepto nos refiere a una tendencia a responder de igual manera en circunstancias
similares. Predice una forma de actuar de una persona, el comportamiento que establece un
patrón que emplea un individuo para hacer las cosas. En este sentido, se puede decir que es su
estilo de actuar, cierta forma de motivación de carácter, secundaria, en contraposición a la
motivación biológica, de tipo primario que impulsa y orienta la acción hacia determinados
OM
objetivos y metas.
En la Psicología Social las actitudes son elementos de gran valor para la predicción de
conductas.
Se ha definido a las actitudes también como una organización duradera de creencias, dotada
de una carga afectiva a factor o en contra de un objeto definido, que predispone a una acción
coherente con esas creencias y afectos relativos a dicho objeto.
Para que exista eso que llamamos una actitud, es necesario, en primer lugar, que exista
.C
también un constructo de un objeto. Ese constructo está formado por las percepciones, las
evaluaciones de esas percepciones y la construcción de creencias hacia un objeto. Los objetos
no conocidos o sobre los que no se posee información no pueden generar actitudes.
En un segundo aspecto, está el sentimiento en favor o en contra de un objeto. Es el
DD
componente más característico de las actitudes. Aquí radica la diferencia principal con las
creencias y las opiniones –que se caracterizan por su componente cognoscitivo–. Otra
diferencia es el componente conductual es la tendencia a reaccionar hacia los objetos de una
determinada manera. Es el componente activo de la actitud.
Las actitudes se determinan como un constructo científico en el ámbito de la Psicología Social
mediante tres dimensiones de la conducta humana.
LA
sus propiedades.
Mediante escalas de medición de actitudes, por ejemplo, las escalas Lickert, se evalúa la
dirección positiva o negativa que el contenido de esta proposición estímulo tiene para los
sujetos.
También pueden medirse las respuestas afectivas, que son los sentimientos, los estados de
OM
Moscovici sale de la idea de que la sociedad impone la representación colectiva al individuo y
acentúa la idea de que las representaciones sociales son resultado de una producción realizada
por sujetos sociales.
Las representaciones sociales son esencialmente fenómenos sociales que deben ser
entendidos a partir de su contexto de producción; es decir, a partir de las funciones simbólicas
e ideológicas a las que sirven como formas de comunicación en donde sus contenidos circulan.
El propósito de las representaciones sociales es también el de hacer de algo desconocido algo
.C
familiar.
Las representaciones sociales condensan aspectos de la realidad de gran complejidad cuya
descripción incluye un conjunto de muchas ideas. Esto último ocurre mediante un mecanismo
que fija ideas no tan comunes reduciéndolas a categorías o imágenes ordinarias y familiares.
DD
Algo que sería muy abstracto se concretiza, algo subjetivo, mental, se objetiva en un elemento
físico. Eso físico es familiar y fácil de comparar, entender o interpretar.
Las representaciones tienden a convertir lo familiar en “natural”. De este modo contribuyen a
la difusión de los valores sociales dominantes, transformándolos en un conocimiento del
sentido común.
LA
FI
OM
Entre las actitudes y las representaciones sociales se encuentran punto en común:
✓ Ambas suponen una relación entre un sujeto y un objeto;
✓ Se definen como una mediación entre lo social y lo individual;
✓ Suponen un aprendizaje en el proceso de socialización;
✓ Se establecen a lo largo del tiempo aunque son susceptibles de ser transformadas;
✓ Incluyen elementos cognitivos, afectivos y comportamentales.
Las representaciones sociales son compartidas, mientras que el concepto de actitud ha pasado
.C
a ser algo individualizado.
Las actitudes constituyen una reacción individual ante un objeto del mundo social
preexistente, por el contrario, las representaciones sociales construyen ese objeto en la
medida en que pretenden conocerlo. Según Moscovici, para adquirir una actitud respecto de
DD
un determinado objeto, se debe tener primero una representación del mismo, representación
que ya es parte de sus conocimientos.
En cambio, las representaciones sociales no constituyen reacciones o respuestas a
determinado estímulo, sino que el objeto a conocer se construye en el momento en que está
siendo conocido. No se focaliza en los aspectos cognitivos individuales, sino en recuperar el
modo en que esas formas de conocimiento socialmente compartidas se constituyen en
LA
Representación social
La relación entre la ciencia y el sentido común
Desde la perspectiva de Moscovici, la Teoría de las Representaciones Sociales (TRS) es una de
las maneras de estudiar el conocimiento del sentido y su relación con los contextos sociales
donde éste se origina. La TRS se presenta como una alternativa a la psicología social cognitiva
tradicional, caracterizada por su carácter individualista. Para Moscovici lo central no son los
procesos cognitivos individuales, sino las formas de conocimientos grupales, socialmente
compartidos y recreados en el curso de las interacciones cotidianas.
Moscovici pretende dar cuenta de las relaciones entre los conocimientos científicos y los
conocimientos legos o del sentido común. Utilizó el concepto de representación social para
describir cómo la gente sustituye un concepto teórico y abstracto por un objeto real,
diferenciado, accesible.
Rescatando el concepto de representación colectiva
Las representaciones sociales son un tipo de conocimiento específico: un conocimiento del
sentido común que permite que nos orientemos y aprehendamos el mundo de la vida
cotidiana. Son conocimientos prácticos socialmente construidos y compartidos
intersubjetivamente.
OM
explicativo de la sociedad, refiriéndose a una clase general de ideas y creencias, que incluye a
la ideología, la ciencia, la religión, la economía, el derecho, los mitos. Las mismas se imponen a
los individuos como una serie de clasificaciones externas que les sirven para dar forma al
mundo.
.C
social, en un proceso de relaciones familiares, grupales e intergrupales, que se extiende a lo
largo de la vida y en medio de lo cual, afectos, necesidades, valores, normas, estereotipos,
imágenes, símbolos, demandas e intereses adquieren forma, articulándose en palabras
explicitadas o negadas. Estos conocimientos cotidianos se configuran a partir de los procesos
DD
de objetivación y anclaje.
El proceso de objetivación: del concepto abstracto a una imagen concreta
La objetivación es la operación a partir de la cual se concretiza lo abstracto en un núcleo
figurativo, es decir, se seleccionan ciertas ideas según criterios culturales y normativos, que
son descontextualizados. Emerge un conjunto gráfico y coherente que reproduce de manera
visible una estructura significante. La imagen que se conforma contiene al concepto o ideas
LA
símbolos o narraciones, que permiten establecer puentes con los anclajes sociales, históricos y
culturales.
El proceso de anclaje: inclusión de este nuevo conocimiento en el pensamiento social
El anclaje es el proceso por el cual ese nuevo conocimiento se hace familiar, conocido a partir
de incorporarlo en un marco de referencia conocido y preexistente. El anclaje permite
Representaciones y prácticas
Las prácticas sociales son un elemento constitutivo de las representaciones sociales.
Las representaciones sociales son inseparables de los valores y de las prácticas, ya que son
conocimientos que hablan desde un lugar social, que están anclados en determinado orden
social y cultural que se constituye como matriz desde la cual se interpreta el mundo, se lo
carga de valores y de afectividad. No pueden tomarse como algo independiente, sino que
entre representación social y prácticas hay relaciones de interdependencia.
Jodelet muestra principalmente en su investigación sobre las representaciones sociales de la
locura, la importancia de estudiar las prácticas para elucidar la construcción simbólica de una
representación social. En su estudio abordó la representación social de la enfermedad mental
OM
. Raramente comparten aspectos de la vida en común.
. Separación de utensilios y de ropa.
. Las familias o descendientes de familias que ya habían hospedado pacientes son menos
abiertos y menos acogedores que los que no tienen tradición al respecto.
. Las familias que tienen niños en edad escolar no alojan enfermos.
La representación social de la locura aparecía anclada en torno al miedo al contagio, como si
algo de la sustancia de la enfermedad se encontrara en las secreciones corporales,
.C
constituyendo un peligro para quien los toca.
OM
para hacer cesar determinados actos; es un vehículo mediante el cual se activa a la gente para
que se conduzca de cierta manera. Por ejemplo, la fuerza de los pobres y de los avasallados
reside en la resistencia pasiva: la falta de cooperación, el retiro de participación en ámbitos
significativos de la vida; puede ejercer presión considerable sobre el bando dominante.
Cook y Emerson conciben el poder como la capacidad de un bando para explotar a otro. El
intercambio entra en este cuadro a través de la idea de equidad, que impone límites
normativos a la explotación.
.C
El poder implica por lo general oposición, intereses y valores sociales en pugna. Dentro de este
contexto, el poder determina quién prevalece sobre quién.
El poder permite a ciertos individuos o grupos imponer límites a la capacidad de otros para
competir y negociar; un bando puede suprimir el acceso de los otros al conocimiento, a la
DD
instrucción y a los recursos existentes.
El poder no sólo da respuesta al problema distribuido de quién recibirá determinadas cosas,
cuándo y de qué manera, sino también a otro interrogante: el que se plantea quiénes
impondrán sus valores sociales en los asuntos humanos. Vale decir, el poder determina qué
individuo o grupo convertirá sus preferencias de conducta en las reglas normativas válidas
para todos los demás.
LA
alcanzar nuestros objetivos es esencial que seamos capaces de controlar el proceder de otra
gente, o de influir en él.
Para lograr que los demás actúen de acuerdo con nuestros deseos, necesitamos que su
definición de la situación los lleve a que acomoden sus actos a los nuestros, tal como nosotros
lo queremos. Manipulando diversos aspectos de nuestro desempeño procuramos moldear la
percepción ajena de la realidad. Merced al manejo de las impresiones, tratamos de crear una
imagen que lleve a los demás a actuar como queremos que lo hagan.
Otra técnica es el moldeamiento de la identidad ajena, que procura situar a la otra persona en
un rol que produzca la respuesta deseada por nosotros. Por ejemplo, alguien puede querer
situarnos en el rol de amigo, en la esperanza de activar las obligaciones que se asocian a la
amistad.
Ya sea que nuestro propósito sea el manejo de las impresiones o el moldeamiento de la
identidad ajena, debemos evaluar dos factores: 1) qué resistencia opondrán probablemente
los demás a nuestros deseos, y 2) qué recursos necesitaremos invertir para superar esa
resistencia.
OM
cambio de acatamiento a los deseos de quien detenta el poder.
- Persuasión. Incluye todos los recursos que habilitan a un bando para modificar le
punto de vista de los demás sin agregar ventajas o desventajas a la situación. La
persuasión puede ser función de la fama de un bando en cuanto a la posesión de
conocimientos, su atractivo personal o su control de los medios de comunicación y de
capacitación.
.C
Del poder al derecho
Se llama coacción a todo acto realizado por un individuo o grupo con el fin de compeler a otros
a seguir un curso de acción determinado. La coacción implica que el individuo o grupo debe
seguir las directivas pues de lo contrario quien las ha formulado puede quitarle la vida o
DD
infligirle un padecimiento físico o psicológico.
La coacción es el fundamento del Estado, ordenamiento público que consiste en un grupo de
personas que ejercen el monopolio eficaz de la coacción física dentro de un cierto territorio.
Aunque el Estado está compuesto de muchos elementos, los principales son las fuerzas
armadas y la policía.
Control, influencia y autoridad
LA
El término control sugiere un procedimiento por el cual se somete a los demás al propio
poder; la resistencia a éste es vencida porque se ha vuelto imposible, y no porque el sometido
prefiera el curso de acción que se le ofrece. Por el contrario, el término influencia sugiere un
cambio genuino en las preferencias de un individuo o grupo para acordarlas con las de quienes
poseen el poder.
FI
Es importante diferenciar las percepciones que las personas tienen del poder como legítimo o
ilegítimo. La autoridad es el poder legítimo, el utilizado de acuerdo con los valores sociales de
las personas a las que se gobierna con él, y en condiciones que dichas personas juzgan
apropiadas. Por el contrario, las personas regidas por un poder ilegítimo lo consideran opuesto
a sus preferencias y a su sentido del ben y del mal, o de lo correcto y lo incorrecto.
Max Weber puntualizó que el poder puede ser legitimado de tres maneras: por autoridad
legal-racional, tradicional o carismática. En el caso de la autoridad legal-racional, los que
poseen el poder reclaman el acatamiento de los demás sobre la base de que sus dictámenes y
órdenes incumben a su cargo. Las democracias occidentales se fundan en este sólido cimiento.
En el caso de la autoridad tradicional, los que poseen el poder atienden sanción de la
costumbre para legitimar su ejercicio. Este era el de los soberanos medievales, que
gobernaban en nombre de un derecho divino proclamado por Dios.
La autoridad carismática descansa en cualidades extraordinarias, sobrehumanas y
sobrenaturales, que los partidarios atribuyen a su líder. Este tipo de liderazgo es ejercido por
los profetas religiosos y por los héroes políticos y militares.
De la coacción a la autoridad
Aunque la fuerza (el control, la coacción) puede ser un medio eficaz para adueñarse del poder,
e incluso el fundamento último de cualquier sistema de privilegio, no es medio más eficiente
para mantener y explotar una posición ventajosa. En primer lugar, es costosa y poco eficiente.
OM
el control del flujo de información y 2) la movilización simbólica de apoyo.
1. Flujo de información
Los dirigentes limitan el flujo hacia afuera de la información que llega al público, de manera
que ella sólo refleje positivamente sus formas de gobierno, y maximizan el flujo hacia adentro
de información exacta sobre la opinión pública y los planes de la oposición.
2. Movilización simbólica del apoyo
Otro elemento básico del manejo político de las impresiones son las actuaciones en el
.C
escenario, donde las élites apelan a símbolos verbales y no verbales para mantener y
fortalecer su posición.
Las élites movilizan apoyo para sus diversas políticas de variadas maneras. El lugar prominente
que ocupan las habilita para desviar la atención respecto de lo que afirman los opositores, a
DD
través de conferencias de prensa, discursos, entrevistas televisivas, así como en forma
indirecta dejando filtrar noticias o confidencias. Por otra parte, las élites procuran moldear las
ideas de la gente (su ideología) de modo que todo oyente se convierta en creyente y todo
creyente en agente.
Las actuaciones del escenario entrañan crear un “culto a la personalidad” de algún dirigente de
la élite. Se procura por todos los medios proyectarlo como una persona sabia, atractiva y
LA
resuelta, capaz de grandes proezas. Y a la par que se dibuja esta aureola heroica en torno del
líder, los dirigentes de los grupos opositores son descriptos como hipócritas o villanos.
En estos procesos cumplen un importante cometido los medios de comunicación social.
Toda noticia periodística es producto de una construcción y no de una mera descripción de la
realidad. Una de las dimensiones del poder consiste en la capacidad para hacer que la propia
FI
descripción preferida de los hechos se convierta en la realidad percibida de los otros, vale
decir, la capacidad para “crear” sucesos y moldear de tal modo su descripción que se acomode
a los propios intereses y necesidades.
El proceso de influencia social servía para reducir las divergencias entre los individuos. Este
proceso imponía una visión uniforme de la realidad, alejaba la desviación y, por ello, permitía
al individuo adaptarse al grupo y actuar; por lo que se le concede a la conformidad un valor
primordial. Los individuos que no obedecen serán considerados desviados, inadaptados; nacen
fuertes presiones hacia la uniformidad en el grupo a fin de obligar a los desviados a
conformarse. Resulta evidente que una sociedad no podría existir o preservar su integridad sin
imponer a todos sus miembros reglas comunes y convenciones bien definidas; el proceso de
continuidad de la existencia del grupo. Los psicólogos sociales han considerado que el proceso
de influencia emanaba invariablemente del grupo, de la mayoría, y que iba dirigida hacia el
OM
individuo. Las investigaciones sobre la influencia social se han centrado sobre el
comportamiento de los blancos de la influencia, y son dos: ya sea adoptar los puntos de vista
del grupo, o sea, conformarse, o bien resistir a las presiones del grupo, osea, permanecer
independientes o desviarse.
Asch esperaba demostrar que en una situación clara, que exija una respuesta cierta y unívoca,
el ser humano racional y lógico se atendería a sus conocimientos de a realidad y resistiría a la
presión social; de todas maneras, no fue así.
.C
La conformidad no siempre hace que el grupo sea más eficaz o esté mejor adaptado; por el
contrario, el no conformismo en ocasiones puede tener el efecto contrario, es decir, que
permite que el grupo actúe y se adapte. Se entiende que la influencia social no sólo puede
servir para el control social y ayudar a que cada uno se adapte a una realidad social
DD
determinada, sino que además contribuye al cambio social.
Hablar de cambio social es hablar de innovación, de al influencia activa de las minorías o los
individuos sobre la mayoría o un grupo.
Hay que considerar al proceso de influencia como algo simétrico, como un proceso que incluye
la acción y la reacción tanto de la fuente como del blanco, cada miembro del grupo es al
mismo tiempo emisor potencial y receptor potencial de influencia.
LA
¿Cuáles son los rasgos que caracterizan a una minoría o a un individuo que desencadena un
proceso de innovación? En general, carecen de la fuerza numérica, del poder y de la
competencia necesarios para imponer simplemente su punto de vista a una población de
mayor importancia. Además, el individuo o la minoría son despreciados y puestos en ridículo, y
nadie les presta atención. ¿Cuáles son las características que hacen posible esto? Partimos de
un elemento sumamente general, a saber: la pasividad o la actividad de la minoría en un
grupo, en la sociedad. Es la presencia o ausencia de una posición definida, es decir, su carácter
nómico o anómico, lo que convierte a una minoría o a un desviado en un socio activo/pasivo
en las relaciones sociales.
Osea que existirían dos subgrupos minoritarios: las minorías anómicas y las nómicas, siendo las
primeras aquellas que carecen de normas o respuestas propias, y su comportamiento carece
de los recursos psicológicos o de los medios sociales para adoptar la norma de la mayoría; la
minoría nómica rechaza la norma dominante como consecuencia directa de la posición que ha
tomado: una minoría nómica adopta y proclama una norma de recambio.
OM
más agudo sea en conflicto, más fuerte será a obligación de resolverlo.
Cuanto más fuerte sea la convicción de la minoría, mayor será el cambio que se exige de los
individuos que pertenecen a la mayoría para reducir el conflicto y restaurar el consenso. Los
individuos pertenecientes a la mayoría no harán concesiones con agrado, sino que
emprenderán un proceso de validación cada uno de los participantes intentará hacer triunfar
su propio punto de vista, aunque considerando el alcance de eventuales concesiones por su
parte. De este modo, cada tipo de influencia correspondería a un tipo particular de
.C
negociación, a una forma particular de hacer frente a un conflicto. Es en este marco donde
podríamos situar el proceso de innovación; es en este contexto donde una minoría activa
puede ser considerada una fuente de influencia. Al cuestionar el consenso social, la minoría
crea un conflicto. Mientras más se intensifique éste, mayor será la incertidumbre o la duda en
DD
el seno del grupo mayoritario, y también incita a éste a reducir o eliminar el desacuerdo a
cambio de ciertas concesiones.
Cuanto mayor sea el distanciamiento respecto a su formación, es decir, mientras menos se fíe
el sujeto del índice que ha aprendido y más confíe en el índice aprendido por su interlocutor,
mayor será la influencia sufrida por el sujeto. Los resultados muestran que, en general, los
sujetos no lineales se distancian en mayor medida de su formación y adoptan el otro índice
LA
(lineal) que lo contrario. Los hechos demuestran que los sujetos lineales (consistentes),
independientemente que pertenezcan a la mayoría o a la minoría, son más consistentes, y
tienen una mayor influencia que los sujetos no lineales e indican que el estilo cognitivo tiene
un efecto más marcado que el número.
Sustituiremos la teoría de la dependencia por una teoría de la consistencia a fin de explicar los
FI
OM
experiencia, y sólo un 1,25% en la segunda.
.C
DD
LA
FI
Controlabilidad
La indefensión es el estado psicológico que se produce frecuentemente cuando los
acontecimientos son incontrolables. Un acontecimiento es incontrolable cuando no podemos
hacer nada para cambiarlo, cuando hagamos lo que hagamos siempre ocurrirá lo mismo.
Respuestas voluntarias
Sólo aquellas respuestas que puedan ser modificadas por la recompensa y el castigo serán
denominadas respuestas voluntarias.
El sello distintivo de estas respuestas es el hecho de que las realizaremos más frecuentemente
si somos recompensados por ello y dejaremos de realizarlas si somos castigados.
OM
Una importante corriente de la teoría psicológica del aprendizaje, fundada por Thorndike y
desarrollada por Skinner, se ocupa exclusivamente de las respuestas voluntarias. Mediante el
estudio de las leyes que rigen las respuestas operantes (porque “operan” sobre el ambiente),
que pueden ser modificadas por la recompensa y el castigo; los condicionadores operantes
confían en descubrir las leyes de la conducta voluntaria en general.
Mientras que el condicionamiento operante estudia las respuestas voluntarias, la otra principal
vertiente de la teoría del aprendizaje, el condicionamiento clásico o pavloviano, se ocupa
.C
únicamente de las respuestas que no son voluntarias. En un experimento típico de
condicionamiento pavloviano, una persona oye un tono seguido de una descarga eléctrica
breve y dolorosa. En tono se llama estímulo condicionado (EC), y la descarga estímulo
incondicionado (EI); la reacción de dolor producida por la descarga es la respuesta
DD
incondicionada (RI). Una vez que la persona llega a anticipar la descarga sudará y su ritmo
cardíaco aumentará cuando oiga el tono. Estas respuestas anticipatorias se llaman respuestas
condicionadas (RC). Es de crucial importancia tener presente que la respuesta condicionada no
controla la descarga; la persona la recibe independientemente de que sude o no. Lo que define
un experimento pavloviano, distinguiéndolo de un experimento operante, es precisamente la
indefensión. En el condicionamiento clásico no se permite que ninguna respuesta,
LA
La obediencia es el mecanismo psicológico que hace de eslabón entre la acción del individuo y
el fin político.
El exterminio de los judíos europeos por parte de los Nazis constituye el ejemplo extremo de
acciones detestables, inmorales, llevadas a cabo por miles de personas en nombre de la
obediencia.
A fin de poder examinar de cerca el acto de la obediencia, se realizó un experimento en la
Universidad de Yale. El problema principal que se plantea es el siguiente: ¿Hasta dónde va a
someterse el participante a las instrucciones del experimentador antes de negarse a llevar a
cabo las acciones que de él se exigen?
OM
Llegan dos personas a un laboratorio psicológico para tomar parte en una investigación de
memoria y aprendizaje. A una de ellas la designamos con el nombre de “enseñante” y a la otra
con el de “aprendiz”. El experimentador explica que esta investigación se halla relacionada con
los efectos del castigo en el aprendizaje. El aprendiz es conducido a una habitación, se le hace
sentarse en una silla, se le atan con correas a los brazos a fin de impedir que se mueva
demasiado, y se le sujeta un electrodo a su muñeca.
Se le dice entonces que tiene que aprender una lista de palabras paralelas; siempre que
.C
cometa algún error recibirá una descarga eléctrica de intensidad creciente.
El centro real del experimento lo constituye el enseñante. Tras de observar cómo el estudiante
es atado con correas a su puesto, se le lleva a una habitación central experimental y se le hace
sentarse ante un generador de descargas. Aparecen letreros que van desde “descarga ligera” a
DD
“peligro: descarga violenta”. Al enseñante se le dice que a él le toca administrar la prueba de
aprendizaje a la persona que se halla en la habitación contigua. Cuando el aprendiz responde
de manera correcta, el enseñante pasa a la pregunta siguiente; cuando el hombre de la
habitación contigua dé una respuesta errónea, el enseñante deberá proporcionarle una
descarga eléctrica.
Ha de comenzar con un nivel de descarga muy bajo (15 voltios) e ir aumentando el nivel cada
LA
que se le ordena que inflija un dolor creciente a una víctima que se queja de ello. ¿En qué
punto rehusará el sujeto obedecer al experimentador?
El conflicto brota cuando la persona que recibe la descarga comienza a indicar que siente
malestar.
Para el sujeto la situación no tiene nada de juego; el conflicto es intenso y patente. Por una
parte, el dolor manifiesto del aprendiz le compele a abandonar el ejercicio. Por otra, el
experimentador, autoridad legítima respecto de la cual siente el sujeto cierto compromiso, le
mueve a proseguir en el experimento. Cada vez que el sujeto duda en administrar la descarga,
el experimentador le ordena que prosiga. Para desembarazarse de esta situación, se ve
precisado el sujeto a hacer una clara ruptura con la autoridad. La finalidad de esta
investigación consistía en hallar cuándo y cómo iban a desafiar la autoridad las personas frente
a un claro imperativo moral.
A pesar del hecho de que no pocos sujetos experimentan cansancio, a pesar de que muchos
protestan ante el experimentador, siguen siendo muchos los que prosiguen hasta la última
descarga en el generador.
La lección más fundamental de nuestro estudio es que las personas más corrientes, por el
mero hecho de realizar las tareas que le son encomendadas, y sin hostilidad particular alguna e
su parte, pueden convertirse en agentes de un proceso terriblemente destructivo. Incluso
cuando los efectos destructivos de su obra aparezcan patentes y se les pida que lleven a cabo
OM
el conflicto experimental.
Otro de estos mecanismos lo constituye la tendencia del individuo a verse tan absorbido por
los aspectos estrechamente técnicos de su tarea, que pierde la visión de las más amplias
consecuencias de la misma.
La adaptación de pensamiento más corriente en el sujeto obediente es, por lo que a él se
refiere, el considerarse como no responsable de sus acciones. Se libera de toda
responsabilidad atribuyendo toda iniciativa al experimentador, a una autoridad legítima. No se
.C
tiene a sí misma como una persona que actúa de una manera moralmente responsable, sino
como un agente de la autoridad externa.
Método de investigación
La sencillez es la clave de una investigación científica eficiente. Esto es especialmente verdad
DD
en el caso de un tema con contenido psicológico. Para estudiar de la manera más sencilla la
obediencia tenemos que crear una situación en la que la persona ordena a otra que lleve a
cabo una acción experimentable, y hemos de anota cuándo tiene lugar la obediencia a un
mandato y cuándo deja de tenerlo.
Ordenaremos a una persona que venga al laboratorio y que actúe contra otro individuo de una
manera crecientemente severa.
LA
El modo preciso de obrar contra la víctima no tiene una importancia capital. Por razones
lógicas se escogió para el estudio el proporcionar una descarga eléctrica. Parecía apta porque
era fácil para el sujeto comprender la noción de que las descaras han de ser graduadas en su
intensidad y porque su uso caía bien dentro del ambiente general científico del laboratorio.
FI
El poder puede ser pensado como el grado de acceso que una persona tiene a recursos
altamente demandados, como dinero, tiempo libre, trabajos gratificantes, y como el grado en
el cuál ella tiene la capacidad de tener algún efecto sobre su mundo. Por eso podemos decir
(por ejemplo) que la clase media tiene más poder que la clase trabajadora, que la gente blanca
posee más poder que la gente negra y que los hombres son más poderosos que las mujeres.
Si se puede decir que ciertas personas son más poderosas que otras, entonces precisamos
OM
examinar los discursos y representaciones que mantienen estas injusticias.
Foucault y el poder
El conocimiento, según Foucault, aquella particular visión perteneciente al sentido común que
es prevaleciente en una cultura en un momento dado, está íntimamente ligado al poder. El
poder para actuar de maneras determinadas, para exigir recursos, para controlar o ser
controlado, depende de los “conocimientos” en curso que prevalecen en una sociedad.
.C
Podemos ejercer poder sirviéndonos de discursos que permitan que nuestras acciones sean
consideradas desde una perspectiva aceptable. Por consiguiente, Foucault no ve al poder
como algo que se posee, como algo que algunos tienen y otros no, sino como un efecto del
discurso. Ejercer poder es definir al mundo o a las personas de maneras que nos permitan
DD
llevar a cabo lo que queremos.
Poder disciplinario
Foucault afirma que en el siglo XVIII, debido al aumento del número de personas y a los
consecuentes problemas en la salud pública, en las condiciones habitacionales, etc., comenzó
a surgir el concepto de “población”. Trae consigo la idea del crecimiento de la población, y de
LA
los recursos necesarios para hacer frente a ese crecimiento. El concepto de población
constituyó una forma relativamente sofisticada de pensar a los habitantes de un país, que trajo
aparejadas preguntas relativas al manejo y al control. Foucault ve al cuerpo, y particularmente
a la sexualidad, como el lugar privilegiado de las relaciones de poder, y describe, de la
siguiente manera, cómo fue que se dio esto:
FI
“El sexo se encontraba en el corazón de este problema económico y político: era necesario
analizar la tasa de nacimiento, la edad de casamiento, los nacimientos legítimos e ilegítimos, la
precocidad y la frecuencia de las relaciones sexuales…”
En otras palabras, el sexo se convirtió en un área de gran interés para el Estado. Aquellos que
se encontraban en posiciones de autoridad en el Estado y en la Iglesia ocuparon el rol de
“inquisidores”. Fue únicamente en ese momento que aparecieron las ideas de “perversión
sexual”, “prácticas no naturales” e “inmoralidad sexual”. Inevitablemente, con el poder de
decidir cuáles prácticas eran permitidas y cuáles no, apareció la idea de “normalidad”. La
práctica de escudriñar el comportamiento sexual de la población y de alentar a que las
personas confiesen sus “faltas” sexuales se convirtió en una poderosa forma de control social.
Foucault dice que el siglo XIX presenció un estallido de discursos sobre la sexualidad. Nunca
antes el sexo había sido tan examinado, clasificado, teorizado y controlado. Que el sexo no
fuera mencionado en la sociedad culta no altera el hecho de que durante este período la
sexualidad fuera rápidamente construida por medio de discursos.
No era sólo en lo referido a la sexualidad que se estaba registrando ese giro hacia la vigilancia y
la normalización. La psiquiatría desarrolló la categoría sano/demente, extendiéndola más
tarde a innumerables variantes de anormalidad (psicosis, neurosis, trastorno bipolar,
esquizofrenia, etc.) El poder de la vigilancia como método de control social fue resumido, de
acuerdo a Foucault, por el “Panóptico” de Bentham. Éste fue un invento del siglo XIX, en el
OM
monarca controlaba al pueblo por el poder de castigar, forzar o matar, hacia el “poder
disciplinario” en el cual las personas son disciplinadas y controladas al someterse ellos mismos
libremente a la inspección de otros y a su propia inspección. Tal poder disciplinario, dice él, es
una forma de control mucho más efectiva y eficiente.
Vista desde esta perspectiva, la posición de la propia psicología se vuelve bastante dudosa. De
esta manera, la práctica de la psicología no sería un proyecto liberador sino un engranaje más
en la máquina de control social.
.C
La arqueología del conocimiento
El foco de atención de Foucault se dirigió a lo que él denominó “arqueología del
conocimiento”, que incluía el rastreo para descubrir las condiciones que permitieron que
DD
determinados discursos o conocimientos emergieran. Su idea era que si pudiésemos
comprender los orígenes de las maneras en que nos comprendemos usualmente a nosotros
mismos, entonces podríamos comenzar a cuestionar su legitimidad y a resistirlos. Al hacer
esto, él también apunta a poner en primer plano los discursos previamente marginados y a
darles voz a aquellos cuyas versiones no tienen lugar en el marco de los conocimientos
prevalecientes: las voces de los locos, los delincuentes, los anormales, los desvalidos.
LA
Vulnerabilización social
Estar dentro de la zona de vulnerabilidad o marginalidad tiene que ver con las combinatorias
posibles entre la precarización y/o ausencia de trabajo y el deterioro o la ruptura de los
vínculos.
Para algunos autores, hablar en términos de exclusión y de excluidos tiene una connotación
negativa. Se pone el acento en un estado individual –estar por fuera de– más que en describir
las condiciones estructurales que generan esas situaciones. Por eso preferimos utilizar el
término de expulsión o vulnerabilización.
OM
Dimensiones del fenómeno de vulnerabilización social
Comprender los procesos de vulnerabilización social desde la perspectiva del construccionismo
social supone aceptar que la naturaleza de las definiciones o conocimientos sobre este campo
de problemas es un producto socialmente elaborado a través de prácticas colectivas.
El reconocimiento de los fenómenos de vulnerabilización social como problemática compleja
no remite a lo difícil de las situaciones, ni cierra las reflexiones acerca de la temática, sino que
abre a múltiples dimensiones para su abordaje. El pensamiento complejo rechaza los modos
.C
reduccionistas y simplificadores para pensar la realidad. La vulnerabilidad es multicausal, tiene
varias dimensiones analíticas (económicas, históricas, políticas, culturales y sociales) e incluye
aspectos individuales, grupales e institucionales. Diferenciaremos tres dimensiones:
I. Dimensión histórico-económica:
DD
Con posteridad a la Segunda Guerra Mundial se instaló en los países periféricos un modelo
económico basado en la sustitución de importaciones. Este modelo fue capaz de integrar a la
mayoría de la población al caracterizarse por una economía más independiente de los
mercados internacionales y un estado de bienestar que aseguraba salud, trabajo, educación y
protección social. La crisis mundial del petróleo, a mediados de los ’70, marcó el final de ese
modelo económico, iniciándose una etapa de concentración económica y de corrimiento del
LA
OM
El debilitamiento de los vínculos sociales se convierte en uno de los ejes centrales para pensar
el proceso de vulnerabilización social o desafiliación. Es decir, las personas que atraviesan
estas situaciones carecen o tienen debilitadas sus redes de apoyo y sostén.
Quienes no tienen trabajo o viven en la calle o tienen una discapacidad o son migrantes, o
viven en condiciones de extrema marginalidad, son estigmatizadas por el resto del conjunto
social, a partir de la construcción de prejuicios sobre ellos. Los estigmas son construcciones
sociales que sirven para categorizar a las personas a partir de considerar algunos atributos –
.C
físicos, mentales o sociales– como negativos y no aceptados socialmente. De este modo, un
atributo estigmatizante del otro, asegura la normalidad del que atribuye, generando
distanciamiento y enfrentamientos en las redes sociales. Dejamos de percibir al otro en su
totalidad y lo reducimos a un ser menospreciado en función de poseer un atributo
DD
desacreditado. El estigma excluye de la “normal” cotidianeidad y se traduce en procesos de
expulsión social.
La comunidad pasa de ser objeto de cambios a ser sujeto de cambios, actora social de su
propia transformación.
Lo ideal y también lo necesario es la unión entre políticas públicas ejecutadas por
organizaciones gubernamentales, a las que se agreguen organizaciones no gubernamentales
con ideas innovadoras e iniciativas ciudadanas. Si esto ocurre, el sistema democrático se verá
fortalecido, las iniciativas comunitarias y sus agentes internos también lo serán y los
programas y proyectos que se lleven a cabo podrán obtener resultados más amplios y más
duraderos y, también, mejor ajustados a las necesidades e intereses de la población.
OM
Bases de la acción comunitaria
La psicología comunitaria nace con una base ética y con una base política que se reflejan en lo
que podemos considerar como núcleo central de su praxis, integrado por los siguientes
aspectos:
− Incorporación de los beneficiarios de las políticas públicas como agentes interno de su
transformación.
.C
− Participación y compromiso social, como bases de trabajo comunitario.
− Apoyo social que favorece el fortalecimiento de comunidades y la eficiencia y eficacia
de la ejecución de políticas públicas.
DD
Apoyo social
Sundberg definió el apoyo social como un patrón duradero de lazos continuos o intermitentes,
que desempeñan un papel significativo en el mantenimiento de la integridad física y
psicológica de las personas a través del tiempo.
Esta definición recalca la necesidad de que ese apoyo basado en la interacción social, sea
mantenido. Para esto debemos señalar que es necesario que esos lazos o nexos se den tanto
LA
Participación y compromiso
La participación es algún modo de hacer o de ser que permite que nos apropiemos de alguna
cosa estableciendo una relación o nexo entre el sujeto participante y el objeto de la
participación, que es compartida con otras personas. La participación es un modo de poseer en
relación que señala el carácter colectivo de la acción.
Bordenave define la participación a través de tres aspectos:
Ser parte. Esto es sentir, tener el sentimiento de pertenencia a una comunidad o grupo.
Tomar parte. Es decir, asumir responsabilidades y riesgos conjuntos en el desarrollo de
actividades cumplidas para la comunidad a la cual se pertenece.
Tener parte. Compartir beneficios y satisfacciones, intervenir en procesos que afectan a la
comunidad y al grupo al cual se pertenece, manejar y controlar hechos en los procesos
llevados a cabo, no aceptar pasivamente los eventos que ocurren, no actuar reactivamente o
por obligación o por rutina, sino con consciencia de lo que se hace.
Efectos de la participación
La importancia de la participación se muestra en sus efectos socializadores sobre los
participantes y sobre quienes observan o siguen sus acciones.
OM
En la participación se da generación e intercambio de conocimiento. En la participación
comunitaria todos aportan y reciben consejos, recursos y servicios; lo cual a su vez introduce
elementos decisivos que hacen posible el diálogo y la relación con otros en un plano de
igualdad basado en la inclusión.
Así como participar genera compromiso, comprometerse genera participación. Hay una razón
directa entre ambos fenómenos, pues a mayor participación, mayor compromiso y a mayor
compromiso mayor participación.
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Al estimular la participación se está refinando, puliendo y desarrollando las capacidades tanto
de los agentes externos, aquellos que vienen de afuera a trabajar con la comunidad, como de
los internos (líderes comunitarios, personas interesadas) Asimismo, al participar se desarrollan
la colaboración y la solidaridad.
DD
Además, moviliza, facilita y estimula recursos (materiales e inmateriales) existentes y fomenta
la creación y obtención de otros nuevos, y para lograrlo, genera formas de comunicación
horizontal entre los participantes, desarrollan su capacidad reflexiva y crítica. Los intercambios
de información y de análisis promueven la reflexión, esto es, la capacidad de evaluar
críticamente el trabajo hecho, a través de la reflexión colectiva.
Aprenden, también, a tomar decisiones consultadas, lo cual puede generar una normatividad
LA
sustentar la prevención, para generar y fortalecer la acción, para auspiciar y para difundir la
promoción de transformaciones sociales. Ellos deben estar presentes en las diferentes fases
del trabajo comunitario. Esos valores suponen en los participantes provenientes de la
comunidad, un cierto sentido de comunidad que se da en la medida en que la persona se
identifica con un grupo social al cual la une la interacción cotidiana, el compartir intereses y
OM
.C
DD
LA
FI
OM
Un atributo de esa naturaleza es un estigma, en especial cuando él produce en los demás, a
modo de efecto, un descrédito amplio. Debe advertirse que no todos los atributos indeseables
son temas de discusión, sino únicamente aquellos que son incongruentes con nuestro
estereotipo acerca de cómo debe ser determinada especie de individuos. El término estigma
será utilizado, pues, para hacer referencia a un atributo profundamente desacreditador.
Se pueden mencionar tres tipos de estigmas. En primer lugar, las abominaciones del cuerpo.
Luego, los defectos de carácter del individuo que se perciben como falta de voluntad, pasiones
.C
tiránicas o antinaturales, creencias rígidas y falsas, deshonestidad. Por último, existen los
estigmas de la raza, la nación y la religión, susceptibles de ser transmitidos por herencia y
contaminar por igual a todos los miembros de una familia.
Son bien conocidas las actitudes que nosotros, los normales, adoptamos hacia una persona
DD
que posee un estigma y las medidas que tomamos respecto de ellas. Creemos que la persona
que tiene un estigma no es totalmente humana. Valiéndose de este supuesto practicamos
diversos tipos de discriminación, mediante la cual reducimos en la práctica, aunque a menudo
sin pensarlo, sus posibilidades de vida.
LA
FI
La perspectiva psicosocial
Todo desarrollo humano ocurre siempre en contexto, implicando un intercambio constante
entre el sujeto y los ambientes ecológicos en los que se halla inserto. Bronfenbrenner refiere
que los procesos psicológicos deben estudiarse necesariamente en los ambientes reales en los
que los seres humanos viven.
OM
Puede definirse desde esta perspectiva cuatro niveles interconectados entre sí: micro, meso,
exo y macrosistema. Éstos caracterizan y dan cuenta del contexto en el que las personas se
hallan insertas, planteados como un conjunto de sistemas concéntricos en un mapa de red.
Cada nivel o sistema supone una dinámica y un tempo particular, a la vez que se afectan
mutuamente.
¿Qué pasa con el sujeto social cuando es encerrado en una institución cerrada y total como lo
es la cárcel?
.C
Podríamos decir que el ir detenido puede pensarse como una transición ecológica.
Las características específicas que imprime la cárcel a esta transición ecológica debemos
pensarlas como emergentes de su propiedad de ser una institución social y total.
DD
La cárcel como institución total
La cárcel atraviesa todos los ámbitos de pertenencia de un sujeto. Involucra una
reorganización global y masiva de la vida de un sujeto a partir de la cual toda posibilidad de
establecer y mantener vínculos sociales queda controlada, encuadrada y definida por la
institución penitenciaria. El uso del tiempo, del espacio, del ocio se estructuran y las tareas
cotidianas se programan bajo una grilla rígida y limitante por naturaleza. Esto provoca que, al
LA
momento de ingresar a la cárcel, el sujeto deba realizar un gran esfuerzo para conocer y
adaptarse a las reglas que la prisión posee en pos de su supervivencia.
Esta propiedad de abarcar la vida completa del sujeto que en ella reside, característica
fundamental de la institución carcelaria es lo que hizo que Goffman la definiera –así como
también a las instituciones psiquiátricas– como “institución total”.
FI
OM
propios de ésta. Todos los vínculos y conductas que el sujeto puede establecer quedan
mediatizados por la vida penitenciaria y la cárcel termina imponiendo su propia lógica,
haciendo de la institución en el laboratorio de transformación necesario para encaminar el
proceso de alternación.
Berger y Luckmann definen la alternación como un proceso de resocialización asemejable a la
socialización primaria en cuanto a la importante carga emocional de la interacción. A
diferencia de esta, la alternación debe luchar con un proceso que implica desintegrar la
.C
anterior estructura nómica de la realidad. Por ello, los autores afirman que la condición social
fundamental de este proceso es la disposición de una estructura de plausibilidad eficaz, es
decir, una base social que funcione como laboratorio de transformación. Su requisito
conceptual más importante es el de disponer de un aparato legitimador que suponga no sólo
DD
el aval de la realidad nueva, sino el repudio de todas las que se presenten como alternativa,
convirtiéndose esta realidad nueva en la única alternativa posible.
tener en cuenta las condiciones en las que estas llegan al circuito penal, por un lado, y por el
otro, los efectos que produce en sus vidas y la de sus familias la situación misma de
encarcelamiento.
Cuando pensamos en las condiciones que hacen a la entrada de la mujer en el sistema penal, la
exclusión social aparece como factor promotor fundamental de vulnerabilidad de este
FI
colectivo particular. Marginalidad económica, social y educativa, así como las serias
dificultades de inserción en el mundo laboral, todas ellas vinculadas de alguna manera a la
condición de género, sea por ser madres y cabeza de familia, sea por la creencia misma de que
son inferiores por su condición de mujer. El género se impone como un factor fundamental en
la promoción de formas de exclusión.
Cuando reflexionamos acerca de los efectos del encierro en las mujeres, no podemos dejar de
tener en cuenta el impacto mucho mayor debido al rol social que estas cumplen. En su
mayoría son cabeza de familia, son las que unen a la familia, son cuidadoras de hijos y
familiares, mantienen los lazos familiares. Todos los vínculos significativos de las personas
quedan automáticamente mediatizados por la institución penitenciaria, lo cual supone que
una gran cantidad de estos vínculos se pierdan, generando que la persona quede cada vez más
atrapada en la institución carcelaria y sus reglas.
En el imaginario social, las mujeres que delinquen no sólo transgreden la ley, si no, y sobre
todo, el orden de lo femenino y las expectativas sociales de género. Para la sociedad, la mujer
presa representa la anti-mujer, la que rompió el pacto y la expectativa social y sexual,
traicionando el mandato social de género bajo el rol de buena hija, buena esposa, buena
madre y desviándose de los códigos de lo femenino, justamente para involucrarse en algo que
es “cosa de hombres”: el delito.
OM
Los contextos culturales y subculturales en los que estamos sumergidos, los contextos
históricos, políticos, económicos, religiosos, de circunstancias medioambientales de una región
o un país o un hemisferio, sostienen y forman parte del universo relacional del individuo. A su
vez, la red social personal puede ser definida como la suma de todas las relaciones que un
individuo percibe como significativas o define como diferenciadas de la masa anónima de la
sociedad. Esta red contribuye substancialmente a su propio reconocimiento como individuo y
a su imagen de sí.
.C
La red social personal puede ser registrada en forma de mapa mínimo que incluye a todos los
individuos con los que interactúa una persona dada. El mapa puede ser sistematizado en cuatr
cuadrantes, a saber:
• FAMILIA
DD
• AMISTADES
• RELACIONES LABORALES O ESCOLARES
• RELACIONES COMUNITARIAS, DE SERVICIO O DE CREDO
Sobre estos cuadrantes se inscriben tres áreas, a saber:
o Un círculo interior de relaciones íntimas y amigos cercanos;
o Un círculo intermedio de relaciones personales con menor grado de compromiso, y
LA
- Tamaño, es decir, número de personas en la red. Hay indicaciones de que las redes de
tamaño mediano son más efectivas que las pequeñas o las muy numerosas. Las redes
mínimas son menos eficaces en situaciones de sobrecarga o tensión de larga duración,
ya que los miembros comienzan a evitar el contacto para evitar la sobrecarga o
tienden a sobrecargarse. Un ejemplo de esto último es la cónyuge de un paciente con
Alzheimer sin mucha otra familia, esclavizada en todos los cuidados básicos de una
persona totalmente incapacitada. Las redes muy numerosas, a su vez, corren el riesgo
de la inacción basadas en el supuesto de que “ya alguien debe estar ocupándose del
problema”. Factores que afectan el tamaño de la red incluyen las migraciones y el paso
del tiempo.
- Densidad, es decir, conexión entre miembros independientemente del informante
(amigos míos que son amigos entre sí); un nivel de densidad medio favorece la máxima
efectividad del grupo al permitir cotejamiento de impresiones; una red con nivel de
densidad muy alto favorece la conformidad de sus miembros –presión para la
adaptación del individuo a las reglas del grupo– y, si la desviación individual persiste,
favorece la exclusión del individuo de la red.
- Composición o distribución, es decir, qué proporción del total de miembros de la red
está localizada en cada cuadrante y en cada círculo; las redes muy localizadas son
OM
2. Funciones de la red
- Compañía social, es decir, la realización de actividades conjuntas o simplemente el
estar juntos.
- Apoyo emocional, es el poder contar con la resonancia emocional y la buena voluntad
del otro; es el tipo de función característica de las amistades íntimas y las relaciones
familiares cercanas.
.C
- Guía cognitiva y consejos
- Regulación social, es decir, interacciones que recuerdan y reafirman responsabilidades
y roles, neutralizan las desviaciones de comportamiento que se apartan de las
expectativas colectivas y favorecen la resolución de conflictos. Un ejemplo por la
DD
negativa lo proveen las familias en que ocurre incesto o violencia. Una de las
características más salientes es que se mantienen consistentemente aisladas de toda
red, con poca actividad social y pocas visitas. La rigidez de fronteras y pobreza de la
red, su fraccionamiento y su baja densidad reduce al mínimo la presencia del
exogrupo. Esto reduce a su vez la presión para el mantenimiento de las normas
sociales, ya que el ojo del prójimo contribuye a controlar o cuestionar los
LA
comportamientos desviados.
- Apoyo material y de servicios
- Acceso a nuevos contactos
funciones, o funciones equivalentes, a las que esa persona cumple para uno.
- La intensidad o el compromiso de la relación.
- La frecuencia de contactos.
- La historia de la relación.
OM
familia, maestros, sino distribuida en variados espacios virtuales.
Las TIC no pueden ser concebidas como meros mediadores de la información, sino que han
generado nuevos espacios-tiempos, nuevas formas de relación social e institucional, nuevas
categorías de aprehensión de la experiencia personal y social y nuevas dimensiones de la
cultura.
Desde la dialéctica planteada por Berger y Luckmann, las TIC son una construcción social e
intervienen en la modulación de la subjetividad. El hombre, en tanto productor y producto,
.C
crea un mundo social que simultáneamente actúa sobre él.
contextos comunes de tiempo y/o espacio: cartas, teléfono, e-mail, WhatsApp, etc. Es
también dialógica.
3) Cuasi-interacciones mediáticas: se refiere a los tipos de relaciones establecidas a
partir del uso de los medios de comunicación masivos (libros, diarios, radio, televisión,
cine), se expande el intercambio en tiempo y espacio. Son fundamentalmente
monológicas.
OM
diferenciar diversos tipos de redes secundarias:
a) Red comunitaria: la red comunitaria se hace visible, por ejemplo, cuando en el
barrio los vecinos se organizan para resolver un problema, defender un derecho
vulnerado o sugerir alguna acción gubernamental.
b) Comunidades virtuales: estas aparecen por procesos de desterritorialización de las
relaciones comunitarias a partir de las interacciones mediadas por TIC. Las redes
comunitarias pueden entonces organizarse desde entramados de relaciones
.C
presenciales, virtualizadas o una combinación de ambas.
c) Red institucional: relaciones que se establecen entre los integrantes de una
institución que escapan a la organización jerárquica y formal, se basa en objetivos
compartidos, afectividad, lazos que trascienden los roles establecidos. Por
DD
ejemplo: la organización de los trabajadores en defensa de sus derechos genera
conexiones que no responden a las jerarquías institucionales en una empresa.
d) Red inter-institucional: se conforma cuando se establecen relaciones entre
diferentes organizaciones, en función de un objetivo o tarea común. Por ejemplo,
en el ámbito de la salud, se denomina red de referencia y contrarreferencia a la
relación que se establece entre servicios de diferentes niveles de complejidad para
LA
Ahora bien, los modos en que ciertos discursos han podido prevalecer sobre otros, es decir, las
técnicas y tecnologías específicas utilizadas para el control y disciplinamiento de las sociedades
han variado a lo largo de la historia.
En primer lugar, ha habido un movimiento desde el “poder soberano” al “poder disciplinario”.
El poder soberano era ejercido por los monarcas durante la Edad Media, y se configuraba
como un poder de tipo coercitivo, es decir, el control social se afirmaba en el uso de la fuerza y
los métodos de tortura y castigo. En cambio, las sociedades industriales encontraron
modalidades de ejercicio de poder mucho más eficaces que sus antecesores, partiendo de una
necesidad de control de los cuerpos en pos de poder utilizarlos a favor de la productividad del
sistema emergente. El “poder disciplinario” utiliza las técnicas disciplinarias, cuyo eje central es
la vigilancia, para el control de los individuos. Las instrucciones de encierro emergen entonces
como modalidad eficaz de vigilancia de los individuos: la escuela, la cárcel, los hospitales
psiquiátricos, los asilos, entre otros, otorgaban la posibilidad de controlar los cuerpos
regulando principalmente el uso del tiempo y el espacio. Entre esos dispositivos, se destaca la
OM
de seguimiento, el monitoreo permanente de nuestras actividades en la red, los permisos
otorgados a distintas aplicaciones para recolectar información privada, entre otros, son la base
de un cúmulo de información que es recolectada a diario sobre nuestros intereses, economía,
movimientos, preferencias políticas, sexuales, culturales, entre otras. Pero lo central resulta
que ello no sólo reduce nuestro uso de la tecnología, sino que, por el contrario, nos ofrecemos
abiertamente, fascinados por la posibilidad de mostrarnos y dejamos al descubierto
fragmentos de nuestra intimidad ante la mirada de otro cuya presencia presuponemos y
.C
deseamos y a la vez de otro que ignoramos o negamos pero que existe.
¿Cuál es el fin perseguido por los nuevos mecanismos de control? Sibilia postula al consumo
como eje al que está dirigido el control digital.
Entonces, si el poder es un efecto del discurso, podemos afirmar que el discurso dominante es
DD
el del consumo constante.
Sobre la resistencia y la libertad
No todo es sombrío en lo que refiere a las nuevas tecnologías de información y comunicación y
las relaciones de poder. Para Foucault la resistencia al poder se constituye como una parte
indisociable del mismo. En donde se ejerce poder, siempre puede ejercerse resistencia a ese
poder. Y es en este sentido que las TICS dan la posibilidad de nuevos modos de hacer y generar
LA
resistencia a los discursos que se presentan como hegemónicos en los distintos campos de
acción social del ser humano. Internet es un medio de comunicación que efectivamente
permite alojar la diversidad.
Las nuevas tecnologías de información han abierto la posibilidad de dar voz a sectores
históricamente excluidos, de visibilizar problemáticas locales, de transmitir mensajes diversos
FI
OM
instituciones de los pueblos más simples con una de las primeras etapas de la evolución de la
humanidad, mientras que las de la modernidad corresponderían a las etapas más avanzadas
de la evolución. Así, por ejemplo, la familia basada sobre el matrimonio monógamo –que en
nuestra sociedad se consideraba la institución más loable y apreciada– no podía encontrarse
en las sociedades salvajes. Se inventó, caprichosamente, una periodización de la historia en
etapas “primigenias” en las que rigió el “matrimonio en grupo” y la “promiscuidad”.
A medida que los estudios de arqueólogos, antropólogos e historiadores avanzaron, la
.C
acumulación de nuevos datos hizo evidente que el tipo de familia característico de la
civilización actual –basado en una pareja monógama, unida mediante algún ritual específico de
matrimonio– fue siempre predominante. Esto ocurría más allá de la simpleza o complejidad de
la organización social o del nivel tecnológico alcanzado (Levy Strauss)
DD
Familia y psicología
El origen de la inquietud por lo psicológico se pierde en los tiempos remotos, en la mitología,
en la filosofía y la religión. Aquellos orígenes estaban signados por la preocupación en las
relaciones del hombre con los dioses y luego en nuestro mundo y con Dios.
El hombre primero buscó un lugar entre los dioses del Olimpo, luego, mediante la filosofía
LA
cristiano aristotélica, se preocupó por cómo cultivar su alma dentro de un cuerpo imperfecto
y, a partir del cartesianismo, se fragmentó en una conciencia pensante separada de su cuerpo.
Cuando hacia fines del siglo XIX Wundt le da a la disciplina un estatuto propio, le define una
perspectiva experimentalista y una social. De ambas perdurará la experimental y persistirá
como paradigma predominante un sesgo individualista de subjetividad personal y privada.
FI
Mientras durante la primera mitad del siglo XX, la familia fue tema de estudio y de
investigación de la antropología, la sociología, la historia y la historia social moderna, la
psicología permaneció ausente, aun en su rama más social, la psicología social.
Cada teoría psicoterapeútica que surgió se auto postuló como basada en ciertas verdades
fundamentales sobre el ser humano.
Gergen propuso contemplar las psicoterapias como enmarcadas en corrientes culturales. Se
refería a las teorías psicológicas y a sus prácticas psicoterapéuticas como un reflejo de
corrientes culturales que le hacían de contexto a su producción.
Gergen definió las teorías psicoterapéuticas como vinculadas a dos visiones del ser humano
dependientes del momento histórico y de ciertos modos de organización social, una romántica
y una moderna. La psicología clínica romántica promovía una perspectiva teórica de difícil
contrastación empírica y fundada en la creencia de una tendencia innata, inconsciente y
trascendente encaminada a una realización existencial del ser humano. En sus supuestos
epistemológicos, el sujeto de esa psicoterapia encierra un conflicto atemporal e inobservable,
de características trágicas. El psicoanálisis y las terapias humanísticas coinciden con esa
descripción. El terapeuta es más un testigo abstinente que un operador proactivo.
OM
ciencia positiva vigente. Introdujeron los conceptos de Teoría General de los Sistemas, la
Cibernética, la Teoría de la Información, la Nueva Lingüística y reconstruyeron la Teoría de la
Comunicación.
La familia empezaba a ser descripta como una “mente” compleja, un sistema constituido por
patrones comunicacionales observables, recursivos y relativamente estables. Un sistema que
mediatizaba las relaciones entre el ser humano, sus pensamientos y creencias y el entorno de
la vida social más amplia, un sistema que se desarrollaba en un ciclo vital familiar que
.C
entrelazaba lo biológico con lo social, constituyendo la individualidad psíquica del ciclo vital
personal a lo largo de toda la vida. Un sistema que, en continua adaptación a su entorno,
muchas veces generaba dificultades funcionales cuyo resultado eran malestares significativos
o patologías instalados en alguno o algunos de sus miembros.
DD
El impacto de la posmodernidad
Desde la posguerra mundial se desarrolló y predomina hoy cierta cultura que desacraliza las
grandes creencias y teorías, incluidas aquellas que caen en la denominación de “religiones” y
“ciencia”. Se cuestiona la búsqueda –heredada de la Ilustración– de una verdad y predomina
un relativismo amparado en el descreimiento, la ambigüedad y cierto desencanto por las ideas
LA
de razón, legitimidad, estabilidad, progreso o libertad que hasta entonces guiaban las
instituciones.
Entre los pocos años que transcurrieron desde la posguerra a la actualidad, se asistió también
a varios fenómenos como la modernización tecnológica, la proliferación de los medios de
comunicación de masas, la urbanización acelerada y los procesos migratorios masivos y
FI
veloces.
Cuánto y cómo esto afectó la vida de la familia tiene su reflejo en las interacciones familiares
de cada día. La rutina de la familia rural de hace cien años recibió el impacto de las
migraciones a las grandes urbes, de la duplicación de la esperanza de vida, del control de la
fecundidad natural y el desarrollo de la fecundidad asistida en sus múltiples variantes, del fin
del amor como “amor para toda la vida”, de la legitimación del matrimonio homosexual, del
surgimiento de las familias monoparentales, homoparentales, ensambladas, etc.
Así, la familia va a tono con un estado de saturación social y diversidad de discursos en los que,
más allá de las discusiones epistemológicas, la antigua pregunta humana por la verdad de las
cosas se disuelve por el caos social, familiar y en el de la misma reflexividad de cada persona
individual. El surgimiento de voces e identidades singulares que reclaman verdades
particulares se nutrió de la duda y la quiebra de la confianza otorgada a la razón hasta los
principios del siglo XX.
En su práctica, la terapia familiar se encontró con estos problemas en la forma de conflictos
ideológicos y de valores generacionales y de género en el seno mismo de las familias. ¿Cómo
construir un consenso de convivencia si una construcción de realidad es tan adecuada como
cualquier otra? ¿Cómo definir criterios de crianza o de organización familiar si los referentes
externos son ambiguos?
OM
El trabajo por esos acuerdos, tanto en las relaciones familiares como en los sistemas más
amplios que la familia, se construye dialógicamente en un praxis social que solo parcialmente
podrá satisfacer la subjetividad personal.
.C
DD
LA
FI
Bronfembrenner define que todo desarrollo humano ocurre siempre en contexto y por ello es
ecológico, dado que implica un intercambio constante entre el sujeto y toda la complejidad
que involucra su medio ambiente. Debido a esto, el autor refiere que los procesos psicológicos
deben estudiarse necesariamente en los ambientes reales en los que los seres humanos viven,
y el ambiente primario y fundamental de una persona es la familia. Su importancia reside en el
ser el primer contexto donde se desarrolla cada individuo y también por ser el ambiente
central donde acontecen experiencias importantes para su desarrollo.
Toda persona es un sujeto interaccional, cuya identidad es una construcción dinámica
producto emergente de su relación con su medio ecológico, marco multidimensional en el que
OM
ese sujeto está inmerso.
No estamos aislados de lo que ocurre en nuestras familias, comunidades, países, culturas.
Interactuamos con todos ellos, con los valores que sostienen, con su idiosincrasia, sus reglas,
sus expectativas, sus compromisos y obligaciones. Puede afectarnos en menor o en mayor
medida, pero no deja de influenciarnos. Qué pensamos que es una familia, cómo la definimos,
cómo deben comportarse una mamá y un papá, si ambos deben o no ser pareja, están
necesariamente vinculadas al grupo social en el que nos hallamos insertos.
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Los diferentes grupos sociales establecen consensos lingüísticos que involucran prácticas
concretas que hacen a la expectativa de familia que como grupo social tienen.
funcionamiento determinado, más allá de quienes sean los miembros que la componen.
que a sus elementos aislados. El foco de estudio del modelo sistémico a la hora de estudiar
familias son las interacciones que hacen a su funcionamiento, más que a las propiedades de los
individuos que la componen.
El sistema familiar es cualitativamente diferente de la suma de los atributos individuales de sus
miembros dado que es de las interacciones entre los integrantes de ese sistema que emergen
sus características.
Lo interesante de la definición de familia como un sistema es que nos permite estudiar su
funcionamiento en tanto estructura de forma casi independiente de quiénes son los miembros
que la componen. Una familia puede estar compuesta por una mamá, un papá y un niño, o
bien por dos papás y un niño o por dos mamás y un niño. Lo que nos va a interesar en todo
caso es cómo el armado de esa red de interacciones que hace que adultos estén a cargo de un
niño y la forma en que se distribuyen los roles para cumplir su función de socialización y
crianza.
La familia en tanto sistema es pensada a partir de su estructura de funcionamiento, o sea, la
forma en que se organizan las reglas que regulan su funcionamiento tanto entre los miembros
mismos, como con el exterior.
Los sistemas tienen ciertas características que le son propias: son sistemas abiertos, tienen una
organización jerárquica y suponen una trayectoria, un recorrido a lo largo del tiempo.
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Para que la familia pueda cumplir con sus funciones debe suponer una organización jerárquica
en la que los adultos tengan más responsabilidad en el cuidado y protección de los miembros
más jóvenes asegurando su desarrollo. Esto está vinculado a su vez con la distribución de roles:
cada miembro de la familia cumple un rol en el seno de esta, y este rol implica ciertas
conductas y funciones específicas.
Con respecto a la trayectoria del sistema familiar podemos definir que toda familia supone un
desarrollo en el ciclo vital, es decir diferentes etapas evolutivas que implican una modificación
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en las reglas de interacción del sistema, y por ende de su estructura. A medida que el ciclo vital
avanza, la organización familiar, así como la forma en que se cumplen sus funciones y la
distribución de roles se va modificando atento a las necesidades por edad de cada uno de sus
miembros. La familia no funciona de la misma manera de forma independiente a s etapa vital.
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Minuchin define la familia como un sistema sociocultural abierto en proceso de
transformación, desarrollándose en un proceso constante de adaptación a un contexto cultural
cambiante las funciones de los sistemas familiares son apoyar emocionalmente, regular las
conductas, nutrir y socializar a sus miembros.
Para este autor la funcionalidad de una familia no depende de la ausencia de estrés o de
conflicto, sino de la forma de manejo que la familia tiene de estos cuando se presentan, que
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familia que opera por medio de un conjunto de reglas transaccionales, pautas o patrones, que
organizan entre otras cosas cómo relacionarse, con quien, cómo vincularse con el medio
externo, etcétera. Hay reglas universales, otras culturales y otras más específicas de cada
grupo familiar.
La estructura familiar es dinámica, oscila siempre entre la tendencia a mantener su
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El desarrollo humano implica un intercambio constante entre el sujeto y toda la complejidad
que involucra su contexto y a ello se ha denominado el desarrollo ecológico de las personas.
Estas ideas suponen que las personas desarrollan el sentido de sí mismas y su autoconcepto en
los procesos de interacción social, de ahí la importancia de la familia en la socialización y el
desarrollo de la identidad de los sujetos.
La socialización es el proceso de cambio que experimenta una persona como resultado de la
interacción social y su influencia. Este es un proceso complejo en el cual los niños participan
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activamente de la formación de sus identidades por la vía de ir aprendiendo diversos roles. En
este sentido, la asunción y creación de roles son elementos clave del proceso de socialización.
El individuo adquiere su individualidad gracias a participar en múltiples y variadas
interacciones familiares, esto le permite el aprendizaje constante de variados roles que luego
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replicará en su vida cotidiana no familiar. Por ese motivo los vínculos familiares cumplen un
papel fundamental en la construcción del sujeto individual.
Así, como plantea Minuchin, la experiencia humana de identidad implica un sentimiento de
identidad, dado por la pertenencia a una familia, a la vez que un sentido de separación e
individualización, dado por la participación en múltiples interacciones intra y extrafamiliares.
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Ciclo vital
El ciclo vital es un proceso que consiste en atravesar una serie de etapas cualitativamente
diferentes entre sí, que implican tareas evolutivas diferenciadas, configuraciones emocionales
y relacionales distintas en cada una de ellas y entre una y otra fase se producen transiciones.
El ciclo vita familiar es algo diferente que la mera suma o yuxtaposición de las biografías
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individuales de los miembros de la familia. No es el individuo el que (con la familia al fondo) va
a travesando una serie de etapas en el transcurso del tiempo, sino la familia como tal la que
evoluciona.
Haley fue uno de los primeros en introducir el concepto de ciclo vital.
Es importante diferenciar los conceptos de desarrollo familiar y ciclo vital de la familia. El ciclo
vital de la familia se refiere a aquellos hechos nodales que están ligados a la peripecia de los
miembros de la familia, como el nacimiento y crianza de los hijos, la partida de éstos del hogar,
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el retiro y la muerte. Estos hechos producen cambios a los que deberá adaptarse la
organización formal de una familia. Son cambios de composición que exigen una
reorganización de los roles y reglas.
Desarrollo familiar es un concepto amplio que abarca todos los procesos coevolutivos
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transaccionales vinculados al crecimiento de una familia. Incluyen los procesos de continuidad
y cambio relacionados con el trabajo, el cambio de domicilio, la migración, las enfermedades o
cualquier conjunto de hechos que alteren significativamente la trama de la vida familiar. Es lo
particular y distinto de cada familia.
El ciclo vital y los procesos evolutivos se superponen e interactúan, en forma sincrónica o
asincrónicamente. El concepto de desarrollo familiar es más abarcador y puede incluir
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1) El período de galanteo
Los principales objetivos de esta etapa son: formar una pareja, acceder a un puesto de trabajo
y ser capaces de discriminar los valores familiares transmitidos. Los estresores que plantea
esta etapa están relacionados con el desarrollo de conductas de cortejo, habilidades
interpersonales, despliegue de la vida sexual y aprendizaje de habilidades instrumentales
concretas en la esfera laboral.
2) El matrimonio
El matrimonio no es meramente la unión de dos personas, sino la conjunción de dos familias
que ejercen su influencia y crean un acompleja red de subsistemas. Cuando la pareja casada
empieza a convivir deben acordar nuevas maneras de manejarse con sus familias de origen,
sus pares, los aspectos prácticos de la vida en común y las diferencias sutiles y gruesas que
existen entre ellos como individuos. La mayoría de las decisiones que hace una pareja recién
casada no solo está influida por lo que cada uno aprendió en su respectiva familia, sino por las
intrincadas alianzas actuales con los padres, alianzas que constituyen un aspecto inevitable del
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habilidades instrumentales en relación a la crianza y el consenso en el modo de elaborar los
desacuerdos. El período más común de crisis es cuando los hijos comienzan la escolaridad. En
las familias con un solo progenitor, un problema estructural típico de esta etapa es el de la
abuela que sistemáticamente se alinea con el chico en contra de la madre. Si la madre es
joven, la abuela suele tratarlos a ella y a su hijo como si fueran hermanos, y el chico es
atrapado en una lucha generacional entre madre y abuela.
4) Dificultades matrimoniales del período intermedio
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La difícil crianza de niños pequeños ha quedado atrás, y ha sido reemplazada por el placer
compartido de presenciar como los hijos crecen y se desarrollan en sus propias actividades y
mundos. Para cuando llegan estos años medios, la pareja ha atravesado muchos conflictos y ha
elaborado modos de interacción bastante rígidos y repetitivos. A medida que los niños crecen
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y la familia cambia, las pautas previas resultan inadecuadas y tal vez surjan crisis. Los años
medios quizás obliguen a una pareja a decidir si seguirán juntos o tomarán caminos separados.
Este período en que los niños están menos en casa también obliga a los padres a comprender
que los hijos terminarán por irse del todo.
5) El destete de los padres
Toda la familia ingresa en un período de crisis cuando los niños comienzan a irse y sus
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este período tienen que enfrentar la pérdida de sus propios padres y el dolor consiguiente.
6) El retiro de la vida activa y la vejez
Cuando una pareja logra liberar a sus hijos de manera que estén menos involucrados con ella,
suelen llegar a un período de relativa armonía que puede subsistir durante la jubilación. Se
hallan frente a frente las veinticuatro horas al día. Los estresores de esta fase están
relacionados con una serie de pérdidas: relaciones sociales, prestigio o poder, afrontamiento
de duelos sucesivos (muerte de familiares y amigos de la misma generación, enfermedades,
etc.) En esta etapa la familia también puede enfrentar el difícil problema de cuidar de la
persona mayor o enviarla a un hogar de ancianos donde otros cuidan de ella. Las habilidades
para desarrollar en este período están vinculadas a la construcción de una nueva red social o
mantenimiento de la antigua, elaborar un proyecto motivador, distinto del simple envejecer.
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qué manera lo hacen. Los límites son líneas imaginarias que definen los deberes y obligaciones
entre los miembros del subsistema, estos pueden ser formados por generación, sexo, interés o
función. Los límites al interior del sistema se establecen entre los subsistemas familiares y
pueden ser de tres tipos:
a) Claros, que definen las reglas de interacción con precisión, es decir, todos saben qué
se debe hacer y qué se puede esperar.
b) Difusos, donde las reglas no son claras ni firmes, permitiendo múltiples intromisiones y
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caracterizan a las familias con miembros muy dependientes o intrusivos entre sí.
c) Rígidos, los cuales definen interacciones en las que los miembros de la familia son
independientes, desligados y son, además, poco proclives a la entrada o salida de
miembros al sistema familiar.
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Los límites al exterior del sistema implican reglas de interacción entre la familia y otros
sistemas. Se considera subsistema a la unión de miembros para desarrollar funciones, los
cuales están formados por generación, género, interés, función, etc. Los subsistemas
principales son:
- El sistema conyugal o marital (pareja)
- El subsistema paterno (padres-hijos)
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creyendo en la pareja, aunque no se mantenga la misma pareja para toda la vida.
Los censos demuestran el incremento de la familia nuclear monoparental, consecuencia de la
disolución del vínculo marital, el aumento de las uniones consensuales, la feminización de la
jefatura del hogar.
A ello se le suma una significativa reducción del índice de natalidad. Las cifras se reducen
conforme avanza la edad, ya que las mujeres con mayor grado de educación y expectativas
laborales postergan la maternidad hasta pasar los 40 años, privilegiando su carrera
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profesional. La autonomía y la autorrealización aparecen como metas individuales
incuestionables.
Otro fenómeno significativo es la virtualización de la familia, donde se alargan las
generaciones pero se achica el número de miembros que las componen y la socialización
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revertida, donde no solo los adultos son los encargados de la socialización de los miembros
jóvenes, sino que, dada la velocidad tecnológica, los jóvenes se ocupan de introducir a los
miembros mayores a esos cambios.
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