República Bolivariana de Venezuela
Universidad de Los Andes
Facultad de Ingeniería
Escuela Ing. Civil
ESTUDIO GEOLÓGICO DEL ESTADO MÉRIDA
Integrantes:
María Osuna
Andrea Romero
Angie Rodríguez
Camilia Galíndez
Xavier Ortiz
Manuel Lobo
Mérida, 01 de Julio del 2019
Introducción
El presente trabajo tiene como objetivo el estudio geológico del Estado
Mérida. Un trabajo de estudio geológico se limita a la zona que se visitará, ya
que el concepto teórico y una visita a campo van de la mano, con ello se obtiene
el conocimiento necesario para reconocer cada una de las formaciones y
unidades en estudio, plasmando un conocimiento más sólido en el individuo a
través de dicha experiencia.
Para realizarlo, se toman en cuenta los siguientes aspectos: La revisión
de mapas satelitales del Estado Mérida, ubicando en cada uno de ellos las
unidades geomorfológicas y procesos geomorfológicos presentes, se señalan
los más importantes a lo largo de toda la extensión del Estado; El análisis de
mapas geológicos y topográficos del Estado Mérida, donde se identifican y
describen características como las fallas existentes y las diferentes formaciones
presentes en la región; La descripción litológica de cada una de las formaciones
y asociaciones presentes en la región andina, indicando su edad geológica y sus
características principales; El estudio detallado de la terraza de Mérida,
definiendo sus características y los tipos de suelos presentes; El análisis de la
actividad sísmica en los Andes Venezolanos, describiendo las fallas por las
cuales está afectada la región y se relata en una reseña histórica los grandes
terremotos que han afectado el Estado Mérida; Finalmente la ubicación dentro
del Estado Mérida de procesos geomorfológicos y unidades geomorfológicas,
describiendo detalladamente cada uno, con bases teóricas e imágenes de la
zona.
Revisión de mapas satelitales del Estado Mérida
Los mapas satelitales son una representación visual de la información
recolectada de la superficie terrestre mediante un satélite artificial. En ingeniería,
son utilizados como recursos de exploración de la zona en estudio, ya que
prestan la facilidad de realizarlo de forma no presencial. En síntesis, mediante
ellos se puede obtener información de importancia como, por ejemplo, procesos
geomorfológicos presentes; sin trasladarse al sitio.
A lo largo de la extensión del Estado Mérida, se ubican procesos y
unidades geomorfológicas que pueden visualizarse desde un mapa satelital. A
continuación, se detallan algunos de ellos:
Zona sur de la ciudad de Mérida, adyacencias de la ciudad de Ejido.
Mérida se ubica en una terraza, nivel III (mayor elevación y antigüedad).
Sector San Onofre, Municipio Campo Elías.
La terraza de Mérida no es la única que se puede encontrar en el Estado, ya
que a lo largo de las cuencas de sus ríos existen múltiples terrazas, por
ejemplo, en el Sector San Onofre se ubican terrazas de menor elevación.
Estación del Trolcable en el Sector San Jacinto, Parroquia Jacinto Plaza.
Se presenta un cono de deyección, entre el río Chama y la Qda. San Jacinto.
San Rafael de Mucuchies, Municipio Rangel.
Un cono de deyección más evidente se presenta en el poblado de San Rafael
de Mucuchies, fuera del área metropolitana del Estado Mérida.
Cadenas Montañosas a lo largo de la Ciudad de Ejido.
Numerosas cárcavas en las montañas alrededor de la ciudad de Ejido.
Cercanías del Complejo recreativo Vegasol, población de Estanques.
En las montañas ubicadas en la población de Estanques, Municipio Sucre, con
un clima más húmedo y caluroso, se visualizan Cárcavas de la misma manera
que en las montañas situadas en la ciudad de Ejido.
Laguna Mucubají, Sector Mucubají.
Morrenas laterales que rodean la Laguna Mucubají, de origen glaciar.
Laguna Verde, Pico Humboldt.
Morrenas formadas por el descenso de los glaciares en el Pico Humboldt.
Revisión y análisis de mapas geológicos y topográficos del Estado Mérida
La ciudad de Mérida se ubica a una altitud de 1.600 msnm, en medio de
la cordillera andina, asentándose sobre una terraza (comúnmente llamada
meseta) de origen aluvial enclavada en el valle medio del río Chama, delimitada
por el mismo y que se extiende a lo largo de su cuenca; como telón de fondo
sobresale en el horizonte merideño las cinco cumbres más elevadas de la
nación, entre ellas el pico Bolívar con 4.978 m.s.n.m.
Morfológicamente, la región metropolitana de Mérida se circunscribe a las
cuencas de los ríos Albarregas y Chama, delimitadas por las vertientes y
unidades de depósitos al sur de la sierra La Culata y norte de la Sierra Nevada
de Mérida, presentando una variación altitudinal entre 1.080 y 2.420 msnm, con
pendientes que varían en todos sus intervalos, producto de los procesos
dinámicos en vertientes y drenajes naturales, donde se originan las unidades
deposicionales que conforman las unidades de fondo de valle y la terraza de
Mérida. Los fondos de valle están conformados por los depósitos acumulados de
las quebradas que confluyen a los ríos Albarregas, Mucujún y Chama.
La vertiente norte de la sierra Nevada, está conformada por las lomas Los
Cinaros, San Francisco, Los Nevados, Los Díaz, Los Nideros, Portachuelo y la
vía de El Morro. En la zona se destacan los fondos de valle formados por las
quebradas El Volcán, La Joya, La Fría y La Astillera. La vertiente sur de la sierra
de La Culata está constituida por las colinas y lomas de San José de Las Flores,
La Virgen y Los Maitines. Los fondos de valle aledaños han sido depositados por
las quebradas Milla, El Rincón, La Resbalosa, La Pedregosa, Carvajal
principalmente, las cuales confluyen en la cuenca del río Albarregas.
Mapa Topográfico
Un mapa topográfico es una representación, generalmente parcial, del
relieve de la superficie terrestre a una escala definida. A diferencia de los planos
topográficos, los mapas topográficos representan amplias áreas del territorio:
una zona provincial, una región, un país o el mundo. En ellos se incluyen curvas
de nivel, que permiten reflejar la forma de la superficie de la Tierra. La utilización
de colores en los diversos niveles con otros símbolos y trazos auxiliares permite
reconocer montañas, valles, ríos, altozanos y otras características del terreno.
También se incluye información sobre construcciones humanas, tales como
poblaciones, carreteras, puentes, presas, líneas eléctricas, distintas
plantaciones, etc.
Mapa Topográfico del Edo. Mérida, se representan las diferentes alturas en el
relieve, la ciudad de Mérida se ubica aproximadamente a 1600 m.s.n.m.
Mapa Geológico
Un mapa geológico es la representación sobre un plano topográfico de los
accidentes geológicos que afloran en la superficie terrestre. Las
diferentes rocas o formaciones geológicas y sus edades se representan
mediante una trama de colores que las identifican. En el mapa geológico también
se representan las deformaciones sufridas por las estructuras geológicas tales
como fallas, pliegues o foliaciones Las unidades geológicas que aparecen en un
mapa pueden haber sido agrupadas de acuerdo con variados criterios: edad
común, mismo tipo de roca, mismo contenido de fósiles, igual permeabilidad,
entre otros.
Para la elaboración de un mapa geológico, se buscan afloramientos con
el fin de observar las características geológicas del subsuelo. Éste se sitúa sobre
un mapa topográfico o bien sobre una foto aérea. Se identifican características
útiles sobre dicho mapa topográfico, así el mapa geológico resultante es una
serie de manchas de color y símbolos con una respectiva leyenda. Existen otro
tipo de mapas geológicos sin curvas de nivel, estos poseen una información
topográfica limitada, ello implica que no se puede alcanzar el mismo grado de
precisión geométrica al realizar cortes geológicos o al resolver problemas
geométricos
Mapa geológico de la ciudad de Mérida, Shagam et al., (1981).
Mapa Geológico del área metropolitana del Estado Mérida.
Consta de una leyenda topográfica, donde se señalan los distintos tipos de carreteras; una leyenda para símbolos geológicos
como las fallas presentes en la zona y una leyenda estratigráfica con diferentes colores para ubicar las formaciones en la zona.
Breve descripción de los agentes geomorfológicos presentes:
Fallas
Falla Albarregas: Atraviesa longitudinalmente la ciudad, con rumbo
paralelo al curso del río del cual viene su nombre y sobre el que ejerce
cierto control estructural. Esta estructura pone en contacto rocas de la
Formación Palmarito con la Asociación Sierra Nevada, es muy activa.
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Falla del Mucujún: Están en contacto las formaciones Mucujún y San
Javier con una intrusión granítica conocida como Granodiorita de El
Carmen en el sector El Vallecito. Hacia el suroeste de Mérida, converge
con otra falla que corre paralela a la avenida Panamericana. Se
consideran que esta falla pudo originar el sismo de 1812 en Mérida y
plantean que posiblemente su actividad haya provocado un gran
movimiento de masa en el sector La Punta.
Falla de Boconó: Es un sistema de fallas originado por el contacto directo
entre las placas del Caribe y la Suramericana. Se extiende a lo largo de
unos 500 km en la parte central de los Andes Venezolanos, entre la
depresión del Táchira y el Mar Caribe. Al este de Morón, a lo largo de la
costa del Caribe, ella se continúa en las fallas de Morón y El Pilar. Hacia
el suroeste, termina en una serie de corrimientos y fallamientos inversos
en la depresión del Táchira. Su movimiento rumbo-deslizante se refleja en
el desplazamiento de estructuras pleistocenas. En la zona de falla de
Boconó existen grandes cuencas cenozóicas (cenozoico tardío) de
tracción (pull-appart basins), en las cuales se pueden evidenciar grandes
desplazamientos locales verticales (normales), separados por estrechos
segmentos de fallas, con un claro desplazamiento de rumbo lateral-
derecho.
Otras fallas asumidas: A lo largo del área metropolitana del Estado
Mérida, se encuentran un grupo de fallas menores, denominadas fallas
asumidas, las cuales pueden llegar a representar un alto nivel de
vulnerabilidad para algunos sectores de la ciudad.
Formaciones
Los Andes merideños están constituidos por un conjunto litológico
que comprende edades que van desde el Precámbrico hasta el
Cenozoico. El Precámbrico está representado por la Asociación Sierra
Nevada; el Paleozoico por las asociaciones Tostós y Mucuchachi,
además por las formaciones Sabaneta, Palmarito e intrusiones ígneas
como la granodiorita de El Carmen; el mesozoico, por las formaciones
La Quinta, Río Negro, Apón, Aguardiente, Capacho, Luna y Colón;
mientras que el Cenozoico se encuentra enmarcado por las formaciones
Barco, Palmar, Isnotú y Betijoque.
La ciudad de Mérida presenta varios tipos de unidades de relieve
producto de la interacción de la tectónica, regímenes de depositación y de
la respuesta de las formaciones ante los procesos de geodinámica interna
y externa; en tal sentido, se presentan: estribaciones escarpadas al norte
de la ciudad correspondiente a la Formación Mucujún; así mismo, se
encuentra la unidad de fila El Escorial conformada por la granodiorita de
El Carmen, al centro norte de la ciudad se encuentran lomas de falla (loma
Santa Anita y loma La Virgen), correspondientes a la Formación
Palmarito, al noroeste de la ciudad, en estribaciones montañosas del
sector La Lagunita y Los Maitines se localiza la Formación Sabaneta.
Adyacente a la terraza de Mérida se presentan abanicos aluviales
provenientes y originados por los principales drenajes transversales al río
Albarregas. Al sur de la ciudad y el río Chama se encuentra la Asociación
Sierra Nevada, en unidades de relieve montañoso y acolinado (lomas de
falla), en los sectores La Joya, San Francisco, Trujillito y El Alto.
Descripción Litológica de las Formaciones presentes en el Estado Mérida
Geológicamente, el relieve montañoso de los Andes venezolanos es
joven, por ende, en constante evolución manifestado por la incidencia de factores
asociados a la sismicidad, meteorización, procesos erosivos, entre otros que
conllevan a la ocurrencia de movimientos de masa que influyen en la morfología
del terreno.
Asociación Sierra Nevada
(Edad: Precámbrico)
La unidad se encuentra aflorando principalmente al sur del río Chama
cubriendo una superficie de 1.204,05 hectáreas; está compuesta
predominantemente por una alternancia de esquistos micáceos-pegmatiticos y
gneises, gneises migmatíticos, anfibolitas, gneises graníticos y localmente
mármoles y cuarcitas. La unidad está ampliamente distribuida en los estados
Táchira, Mérida, Trujillo y Barinas (Ministerio de Minas e Hidrocarburos, 1970).
Existen intrusiones como la granodiorita de El Carmen (fila el Escorial) que
corresponde a un batolito que se distribuye arealmente desde este sector hacia
el norte del vallecito (área protectora de Mucujún). En general, corresponde al
basamento de la región, representa la unidad más antigua de los Andes de
Mérida. El término ‘batolito’ fue introducido por Bass y Shagam (1960), sin
definición formal para designar ‘las rocas más antiguas que se conocen en los
Andes Merideños’. Muestra grado de metamorfismo regional de la anfibolita. Por
lo general, se generan suelos residuales arenosos semicompactos, ricos en
cuarzo y filosilicatos. Los coluviones asociados a caída de rocas se deben al
grado de fracturamiento de los materiales rocosos presentes en esta unidad.
Asociación Tostós
(Edad: Paleozoico)
Se localiza en Pueblo Nuevo, destaca por su material altamente alterado
por factores naturales, de color rojo propenso a la erosión, así como por la
presencia de materiales de color gris a marrón, correspondiente a las pizarras, y
amarillento a marrón de las areniscas muy propensas a la erosión, los
deslizamientos y los derrumbes. La Asociación Tostós constituye una secuencia
de sedimentos que se depositaron en una cuenca larga y relativamente estrecha,
de aguas poco profundas y lejos de corrientes activas, que dieron lugar a la
formación de esquitos y filitas de grano fino, verdes a azul grisáceo, pizarras,
gneis y esquistos, con una edad entre 400 a 490 millones de años
Granodiorita de El Carmen
(Edad: Paleozoico)
La granodiorita aflora, cubriendo una superficie de 195,58 hectáreas, al
noreste de la ciudad conformando la fila El Alto o fila de El Escorial,
representando un cuerpo granítico cuarzo-feldespático-moscovítico-biotítico, de
grano medio, leuco a mesocrática y equigranular, que presenta numerosas
diaclasas tanto a pequeña como a gran escala. Kovisar (1972) considera este
cuerpo como un ‘sill’ granítico ubicado paralelo a la directriz andina principal al
norte del río Chama, noreste del estado Mérida. La granodiorita presenta altos
niveles de meteorización; a su vez presenta gran densidad de diaclasas por
metro cuadrado (19:1), lo que hace a la unidad poco resistente a la erosión y con
muy alta propensión a movimientos de masa. La unidad ha provocado accidentes
fatales específicamente en la troncal 007, a la altura de la capilla El Carmen y la
quebrada Las Calaveras. Su suelo residual es arenoso, por lo general suelto e
hidratado con fragmentos de roca sana embebida (granodiorita).
Formación Sabaneta
(Edad: Paleozoico)
Esta unidad se localiza en Mérida, producto de sedimentación continental,
muestra excelentes afloramientos en el curso inferior del río Aricagua, se ubica
en la parte alta de Loma Los Maitines, urbanización Los Curos y estribaciones
adyacentes en Ejido, cubriendo una superficie de 591,64 hectáreas.
Regionalmente es una secuencia infrayacente a la Formación Palmarito,
conformada por areniscas gruesas a guijarrosas, de color gris a marrón, pasan
hacia arriba a una intercalación de limolitas y areniscas de color rojo violeta; en
las adyacencias de la ciudad de Mérida exhibe un metamorfismo de bajo grado,
como lo evidencian los niveles de pizarra y filitas que presenta en algunos
sectores. Litológicamente se encuentra conformada por metaconglomerados de
color violeta, brechas y metareniscas. Suprayace discordantemente sobre
unidades del Paleozoico inferior e infrayace transicionalmente a la Formación.
Formación Palmarito
(Edad: Paleozoico)
Se extiende dentro del área de estudio sobre una superficie de 1.710,81
hectáreas, aproximadamente hacia el norte de la ciudad, conformando las lomas
altas que se desarrollan entre el barrio Santa Anita y La Pedregosa, y todo el
norte de la parroquia en el sector Loma Los Maitines. Según Arnold (1966),
regionalmente representa una secuencia de lutitas, principalmente marinas,
limos, arenas y margas que gradan hacia arriba a calizas marinas. Al igual que
la Formación Sabaneta, la litología en general presenta cierto grado de
metamorfismo en los alrededores de la ciudad de Mérida, donde los finos pasan
a pizarras y filitas, que se muestran ampliamente en la zona.
Formación La Quinta
(Edad: Mesozoico)
Aflora en la ciudad de Mérida hacia el oeste del área metropolitana,
noroeste del área de estudio ocupando un área aproximada de 48,94 hectáreas.
Consta de tres intervalos: uno inferior, compuesto por una capa de toba vítrea
de color violáceo, aproximadamente con 150 m de espesor; uno medio,
compuesto por una secuencia interestratificada de toba, arenisca gruesa y
conglomerática, limolita y algunas capas de caliza, de color verde, blanquesino,
gris a violáceo con un espesor aproximado de 84 0m; y uno superior, formado
por limolita y arenisca, intercaladas con algún material tobáceo, de color rojo a
ladrillo y marrón, de 620 m de espesor (Schubert et al., 1979).
Los suelos residuales por lo general son limosos con cantos de roca
embebidos, sueltos a poco compactos y húmedos.
Formación Aguardiente
(Edad: Mesozoico)
Está constituida mayormente por facies arenosas en las cuales la
presencia de glauconita es frecuente y fue depositada en un ambiente litoral con
paleosuelos en la parte basal y un ambiente de aguas someras de mar abierto
en la parte superior. Esta transgresión termina con un intervalo lutítico bien
definido en todo el subsuelo de Barinas; el espesor medido para esta unidad de
125 m.
Formación Río Negro
(Edad: Mesozoico)
Se caracteriza principalmente por facies fluviales conglomeráticas y
arenosas y escasas facies lutíticas. Ésta formación fue depositada en un
ambiente continental con una significativa incursión marina cerca de su base.
Este intervalo marino está constituido por paquetes tabulares de lutitas
interestratificadas con areniscas de grano fino; las lutitas presentan moldes de
moluscos, fragmentados de gasterópodos y restos vegetales.
Formación Apón
(Edad: Mesozoico)
Es la división basal, predominante de caliza, del grupo Cogollo. Consiste
en cuatro miembros: Tibú, Lutita de Guáimaros, Machiques y Piché. Los
miembros Machiques y Piché quedan confinados al surco de Machiques y
alrededores cercanos, mientras que los miembros Tibú y Lutita de Guáimaros
pueden reconocerse sobre la mayor parte del occidente venezolano.
El miembro Tibú consiste en una capa de caliza de espesor variable y
litología uniforme que abarca una gran extensión del occidente de Venezuela,
esta caliza es maciza y bien estratificada y de color gris oscuro. El miembro de
Lutita de los Guáimaros se caracteriza por presentar lutitas dolomíticas, con
espesor de 20 – 30 m, suprayacentes al miembro Tibú. El miembro Machiques
es el de extensión más restringida, se presenta en estribaciones centrales de
Perijá, contiene capas gruesas de calizas nodulares, de grano fino y color oscuro.
Y en el miembro Piché, suprayacente, sean hallado amonitas probablemente del
Albiense Inferior.
Formación La Luna
(Edad: Mesozoico)
La Formación La Luna se caracteriza por la presencia de calizas y lutitas
calcáreas fétidas, con abundante materia orgánica laminada y finamente
dispersa, delgadamente estratificadas y laminadas, densas, de color gris oscuro
a negro; la ftanita negra es frecuente en forma de vetas, nódulos y capas
delgadas; las concreciones elipsoidales a sicoidales de 10 a 80 cms de
diámetros, son características típicas de la formación que permiten reconocerla
en cualquier afloramiento.
Muchas de las concreciones tienen amonites y otros macrofósiles en su
interior. La unidad se presenta en toda la extensión de la cuenca del lago de
Maracaibo, Estado Zulia, como también en los estados Falcón, Lara, Trujillo,
Mérida, Táchira, Barinas y la península de la Guajira, Colombia. La formación La
Luna generalmente suprayace concordantemente la Formación Maraca, las más
altas calizas conchíferas del grupo Cogollo, e infrayace también
concordantemente a la Formación Colón. La Formación La Luna se depositó en
una facies euxínica y contiene pocos fósiles bentónicos; abundan los
foraminíferos planctónicos, amonites y restos de peces.
Formación Capacho
(Edad: Mesozoico)
La unidad comprende unos 200 m de sedimentos caracterizados por la
presencia de lutitas duras de color gris oscuro a negro, calizas duras de colores
claros, frecuentemente fosilíferas, y ocasionales limolitas que se diferencian de
las areniscas macizas de la Formación Aguardiente infrayacente y de las capas
delgadas de calizas y lutitas negras de la Formación La Luna suprayacente. Las
calizas de la Formación Capacho a menudo emiten fuerte olor a petróleo en
superficies frescas. Renz (1959) reconoció y subdividió la Formación Capacho
en tres miembros que de más antiguo a más joven denominó, La Grita,
Seboruco, Guayacán; el Miembro La Grita está constituido por calizas, Seboruco
es esencialmente lutítico y en el Miembro Guayacán se presentan calizas
bioclásticas de colores claros.
Ramírez y Campos (1969) es la región La Grita-San Cristóbal, estado
Táchira divide a la formación en dos miembros. El miembro inferior consiste de
lutitas negras mal laminadas y quebradizas, con ocasionales calizas gris claro
de 20 a 30 cm de espesor; estas permiten diferenciar el miembro de la Formación
Colón con la que se ha confundido en algunas secciones de Mérida. El miembro
superior consiste de calizas grises muy fosilíferas que a veces son verdaderas
coquinas, con pequeñas intercalaciones de lutitas negras. El espesor de las
capas calcáreas no sobrepasa los 2 m y en la misma se presentan concreciones
tipo La Luna. Los espesores observados no sobrepasan los 300 metros.
Una de las principales características de la unidad en la cuenca de Barinas
es la recalcificación de las calizas coquinoideas de la parte superior de la
formación, que afloran en el río Santo Domingo. Pierce (1960) indica que en la
cuenca de Barinas no es posible subdividir la formación, como en otras áreas del
occidente de Venezuela.
Formación Mucujún
(Edad: Cenozoico)
Se localiza al norte del área de estudio, específicamente en los sectores
La Hechicera y La Pedregosa Alta, sobre una extensión de 413,13 hectáreas.
Está conformada por una secuencia alternante o cíclica de areniscas, limolitas y
en menor proporción lutitas moteadas con restos vegetales y de carbón; estos
sedimentos se originaron en ambientes fluviales, especialmente en canales
meandriformes, diques naturales, abanicos de rotura y llanura de inundación. En
términos generales, sus condiciones de fundación tienden a ser malas, dada su
moderada a mala resistencia en conjunto, debido principalmente por el grado de
diaclasamiento de las areniscas y alto grado de meteorización de las limolitas y
lodolitas que le subyacen, se generan procesos de remoción en masa tipo caída
de bloques y flujo de material fino. Por lo general, tienden a generar pocos
espesores de suelo residual debido a las pendientes; sin embargo, existen
horizontes areno-limosos semi-compactos.
Formación San Javier
(Edad: Cenozoico)
Su litología consiste en la alternancia de areniscas glauconíticas con
matriz arcillosa (típico de ambientes transicionales de costa a ambientes
marinos). Expuestas en un espesor aproximado de 100 metros con un rumbo N
(franco) y un buzamiento 22ºW; también existe la presencia de areniscas limosas
y con intervalos calcáreos.
Depósitos pleistocenos-holocénicos.
(Edad: Recientes)
Los depósitos holocénicos-pleistocenicos, encabezados por la terraza y
abanicos aluvio-coluviales de la ciudad representan el 49,1 % del área de
estudio, cubriendo una superficie de 4.017,76 hectáreas, de un total de 8.181,90
hectáreas. En los Andes venezolanos, la sedimentación continental durante el
Pleistoceno estuvo influenciada por las condiciones climáticas. La aridez
condicionó una alta denudación de los suelos y procesos de ladera de montañas,
mientras que la precipitación, se concentró en lluvias torrenciales que generaron
el arrastre de grandes cantidades de material erosionado. Producto de esta
erosión y trasporte se generó un relleno sedimentario fluvio-glacial y aluvial en
los valles intramontanos y piedemontes septentrionales-meridionales, formando
así las terrazas andinas y los abanicos aluviales del piedemonte andino-llanero.
Las terrazas andinas fueron acumuladas en surcos, uno paralelo a la falla
de Boconó en el valle del río Chama, y otro paralelo a la falla de Valera en el río
Motatán; en donde se distinguen dos secuencias separadas; una
pliocenapleistocena de arenas y gravas fluviales pobremente escogidas, en
capas bien estratificadas y en forma de grandes terrazas y abanicos, que
antecede en parte a la glaciación más antigua; la otra es una secuencia
pleistocena de arenas y gravas mal consolidadas que forman rellenos de valles
y abanicos sobre sedimentos de la primera. En el relleno de los fondos de valle,
los abanicos son más abundantes que las terrazas, ya sea individualmente
localizados o formando extensos espacios, a manera de abanicos coalescentes.
Muchas veces estos abanicos recubren total o parcialmente a las terrazas
longitudinales, aunque también puede hallarse el caso contrario en algunos
valles andinos. Además de estas formas, vale reconocer que también es posible
hallar una forma intermedia de depósitos: los conos-terrazas originados en la
confluencia de cursos de agua longitudinales y transversales.
Rasgos geomorfológicos de la terraza de Mérida
Dividiendo el área de estudio en diversas unidades basadas en las geo-
formas que presenta el relieve, estas a su vez se dividen en sectores. La
descripción que se presenta a continuación abarca toda el área, de norte a sur,
de la siguiente manera:
Mapa de sectores de estudio.
Sector 1: Chorros de Milla- La Hechicera- Santa Rosa
En la zona de los Chorros de Milla afloran las areniscas de grano medio y
limonitas. La roca es de color blanco en su estado fresco y color anaranjado en
su estado meteorizado. Los afloramientos están bien estratificados, pero a su
vez se observa que están bastante diaclasados y fracturados, posiblemente
debido a la cercanía de la traza de la falla de la Hechicera. Las aguas
superficiales corren a través de las diaclasas y fracturas de las rocas, por lo tanto,
existe una gran infiltración de agua en los diversos afloramientos, además estas
también provocan erosión por lavado superficial. La cobertura vegetal en las
laderas es de tipo gramínea. En esta zona también se producen diversos
movimientos en masa como derrumbes y flujos de detritos, los cuales pueden
ser generados por el gran fracturamiento de la roca y por la infiltración de agua,
que trae como consecuencia el debilitamiento de la roca.
En la parte baja de los Chorros de Milla, en el barrio el Amparo, se
observan depósitos coluviales de matriz arcillosa, color ocre, con pequeños
fragmentos angulosos. En la superficie hay árboles y pinos inclinados, lo que
indica que hay un movimiento de reptación.
La Hechicera presenta un relieve muy abrupto con laderas bastante
empinadas, estas características son derivadas debido al tipo de roca. La
formación Palmarito se observa con un releve redondeado, debido al alto grado
de meteorización de la roca. En la Hechicera se percibe la estratificación bien
marcada de la formación Mucujún y bloques de masas deslizadas que generan
formas escalonadas.
En el cerro el Peñón la roca se encuentra muy meteorizada y se
desprende a manera de grandes bloques, esto como consecuencia de la
cercanía a la falla de la Hechicera. El estado de degradación de la roca, permite
que el agua erosione fácilmente la misma generando surcos o cárcavas en
diversas zonas de sector. En la base del cerro el Peñón se encuentran depósitos
coluviales, los cuales pueden ser el producto de la acción de la falla de la
Hechicera. En esta zona también se encuentran depósitos aluviales de
disposición muy desordenada, con gran variedad de fragmentos de roca que
varían en tamaño forma (angulosos y redondeados) y composición. Los
angulosos corresponden a areniscas y los redondeados a rocas metamórficas
como esquistos y gneises.
En Santa Rosa afloran las filitas y limonitas, que en la mayoría de los
casos se observan muy fracturadas y diaclasadas. En esta área se producen
movimientos de masas tanto rápidos como lentos, entre los lentos se encuentra
el de reptación que es característico de los materiales arcillosos. Esta zona
posee también infiltración de agua y bastante humedad, los cuales pueden ser
parte de los factores que originan movimientos rápidos como desprendimientos
y flujos detritos.
Sector 2: Santa Ana- San José de las flores
En este sector afloran las filitas de color gris plomo, bastante duras y
metalimonitas, ambas diaclasadas y fracturadas. En la parte baja de la montaña
en este sector, la roca se encuentra menos alterada que en la parte superior,
donde los afloramientos no presentan una continuidad lateral definida.
En general, el relieve se presenta bastante redondeado y la cobertura
vegetal es gramínea, arbórea con cultivos como plátano, naranja y café. Se
producen diferentes movimientos de masas como deslizamientos, reptación y
solifluxión, los cuales se producen en la mayoría en los cortes de las carreteras
y caminos. Esta zona presenta grandes concentraciones de agua lo que genera
erosión en la superficie del terreno y produce surcos profundos o cárcavas de
hasta 3 metros de profundidad. Los depósitos coluviales presentan fragmentos
de roca que se van haciendo más pequeños hacia el tope, los mismos están
embebidos en una matriz muy arcillosa. El suelo es de color ocre.
Sector 3: El Caucho- El Rincón- Pie del Tiro- Mocotíes
Afloran las filitas gris oscuro y color rojo violáceo, compactas y
metalimonitas color gris verdoso, sedosas y micáceas, que meteorizan a colores
amarillo-ocre. Los afloramientos se presentan muy diaclasados y fracturados.
En la parte alta del sector Pie del Tiro, sector la Llanada, se encuentran
bloques compactos de areniscas muy meteorizados. Se presentan movimientos
de masas rápidos y lentos. Los rápidos están representados por
desprendimientos, derrumbes y deslizamientos, estos se producen en los cortes
de la carretera. Los movimientos de masas lentos están determinados por la
reptación y la solifluxió[Link] este sector es importante resaltar que actualmente
hay intensa actividad antrópica por el incremento en la construcción de viviendas,
lo que genera un factor de sobrecarga, con grandes movilizaciones de material,
estos desarrollos urbanos aceleran los procesos de inestabilidad y son
causantes de movimientos de masas.
Sector 4: la Pedregosa- Los Maitines
En estos sectores se presentan metareniscas y metaconglomerados color
violáceo y gris verdoso, con color de meteorización ocre. También se presentan
filitas color gris oscuro, y por metalimonitas color gris verdoso y sedosas. En la
Pedregosa se presentan estrías de fallas que es una evidencia de la cercanía a
la falla de la Hechicera. En la parte baja de la loma de los Maitines y la loma de
la Virgen, las formas son más redondeadas y la roca se encuentra mucho más
alterada. En este sector los movimientos en masa que se aprecian son:
deslizamientos, reptación, terracetas, solifluxión y evidencias de antiguos
deslizamientos representados por cicatrices de deslizamientos los cuales
presentan un comportamiento similar a los sectores anteriores.
Se presentan deslizamientos de tipo rotacional, pequeños deslizamientos
superficiales y desprendimientos a lo largo de la carretera panamericana vía Jají.
También se presenta erosión lineal de suelo en forma de regueras. En este
sector se encuentran depósitos en forma de cono-terrazas, depositados por los
ríos de la Pedregosa y la quebrada la Resbalosa. Otro tipo de depósito
encontrado en esta área es el coluvial, el cual contiene fragmentos de limonitas
embebidos en una matriz arcillosa. Los suelos son de color amarillo. La cobertura
vegetal en esta zona es bastante densa, hacia la loma de los Maitines se
encuentra principalmente una cobertura de tipo gramínea. En la Pedregosa la
vegetación es arbórea.
Sector 5: Quebrada Carvajal- Los Curos- Campo Claro
En este sector afloran las metareniscas y los metaconglomerados de color
violeta en su estado fresco y color ocre en su estado meteorizado. Son muy
pocos los afloramientos que se observan de esta formación debido a la densa
vegetación.
Hacia la quebrada Carvajal se presentan gran cantidad de deslizamientos,
cuyo material se comporta como flujos de detritos. Además, se observan
derrumbes y desprendimientos de masa. La quebrada Carvajal genera un
proceso erosivo bastante marcado, socavando tanto el depósito aluvial como los
depósitos de ladera, trayendo como consecuencia el derrumbamiento de
material e incluso el colapso de las carreteras.
En las laderas del sector los Curos se puede apreciar que la erosión lineal
da un aspecto acanalado al terreno, en forma de regueras y cárcavas. Las
cárcavas erosivas son producidas sobre materiales deslizados.
En los depósitos coluviales de la Urbanización Campo Claro se presentan
fragmentos muy angulosos de metareniscas y metaconglomerados. El depósito
exhibe forma de cono de deyección y presentan mucho desorden en l disposición
de los fragmentos de roca.
Actividad Sísmica de los Andes Venezolanos
A lo largo del territorio nacional se encuentran en contacto las placas
tectónicas del Caribe y Suramericana, el movimiento de la placa del Caribe hacia
el este con respecto a la Suramericana produce una actividad sísmica
significativa en Venezuela. La zona de contacto de dichas placas está
conformada por tres sistemas de Fallas transcurrentes, los cuales son: Boconó
(Los Andes), San Sebastián (Cordillera de la Costa) y El Pilar (Serranía del
Interior).
En los Andes Venezolanos se encuentra la Zona de Fallas de Boconó,
orientada en dirección N45°E y expuesta 500 km a lo largo de la parte central de
esta cadena montañosa. Grandes terremotos de magnitud hasta 8 (Richter), han
ocurrido en de toda su longitud desde tiempos históricos hasta recientes, por
ende, los estudios realizados indican que la Zona de Fallas de Boconó debe ser
clasificada como muy activa. En su mayoría son eventos sísmicos superficiales
con profundidad promedio de 15 km. La distribución espacio-temporal de la
sismicidad en la región señala que la actividad más intensa está ubicada hacia
el suroeste, específicamente entre las ciudades de San Cristóbal y Mérida, ya
que la mayoría de los terremotos más devastadores han ocurrido en este
segmento. Durante los últimos 150 no han ocurrido sismos de grandes
magnitudes en la región.
Fallas presentes en el Estado Mérida
En el estado Mérida se presentan un conjunto de sistemas de Fallas,
siendo la Falla de Boconó la que se ubica entre las placas del Caribe y
Suramericana, por ello, se clasifica como Falla Primaria. También existen Fallas
Secundarias, las cuales se generan por el fracturamiento gracias a la Falla
Primaria, por ejemplo, la Falla de Mucujún; y de forma similar se originan las
Fallas Terciarias, como la Falla de La Hechicera que se origina debido al
movimiento de la Falla de Mucujún. La Falla Primaria se mueve
independientemente de las demás, es decir, las Fallas Secundarias y Terciarias
se moverán sólo si contienen energía acumulada.
Falla de Boconó
Geomorfológicamente, el sistema de fallas de Boconó en el Estado Mérida
se manifiesta por una serie de valles alineados, depresiones lineales y otros
rasgos alineados en un corredor de de 1 - 5 km de ancho. Fue una de las
primeras fallas en ser reconocida, ya que posee una fuerte expresión topográfica
claramente expuesta a lo largo de su extensión.
La mayoría de los grandes terremotos ocurridos en esta región han sido
asociados con movimientos de este corredor de fallas. La oblicuidad de esta falla
en relación al rumbo de los Andes Venezolanos y el hecho de que ella corta y
desplaza provincias geológicas de origen y edad diferentes (Cordillera de los
Andes y del Caribe) sugiere que es una estructura externa a esos sistemas, que
fue incorporada a la frontera entre las placas del Caribe y Suramérica en un
pasado geológico relativamente reciente.
En campo, esta falla puede reconocerse por las modificaciones que
produce en la morfología terrestre y por los rasgos geomorfológicos que dan
indicio de actividad geológica reciente, los cuales atestigua que en efecto es una
falla activa. A lo largo de toda su extensión se han observado y cartografiado
geoformas cuaternarias producidas por la actividad de esta falla que han
permitido establecer un conjunto de trazas paralelas y subparalelas propias de
un sistema de falla.
Fallas Menores
La ciudad de Mérida se encuentra en una terraza cortada por varias fallas
menores como El Teleférico, La Parroquia, Santa Juana, Panamericana,
Albarregas, La Pedregosa y La Hechicera.
La falla de La Hechicera es una falla Terciaria, pero es la que representa
mayor nivel de vulnerabilidad para la población merideña, ya que con tan solo un
fuerte movimiento sísmico puede colapsar y dejaría la ciudad sin agua. Hay que
prestarle atención al comportamiento del rio Albarregas y a la particular ubicación
que tiene el barrio Pueblo Nuevo y Simón Bolívar. Este último está situado sobre
la cota de inundación, en una cuenca enorme del rio. La zona que ocupan ambas
barriadas debe ser considerada, por lo tanto, como altamente vulnerable.
Así mismo, una de las más importantes es la falla Albarregas ya que
atraviesa longitudinalmente la ciudad, con rumbo paralelo al curso del río del cual
viene su nombre y sobre el que ejerce cierto control estructural. Esta estructura
que posiblemente en el subsuelo pone en contacto rocas de la Formación
Palmarito con la Asociación Sierra Nevada, es muy activa, aunque algunos
autores la presentan como asumida, continuándola hacia el noreste con la falla
del Mucujún, la cual pone en contacto a las formaciones Mucujún y San Javier
con una intrusión granítica conocida como Granodiorita de El Carmen en el
sector El Vallecito. Se dirige hacia el suroeste de Mérida, y se une con otra falla
que corre paralela a la Av. Panamericana. Se considera que esta falla pudo
originar los sismos de mayor magnitud en el Estado Mérida y plantean que
posiblemente su actividad haya provocado un gran movimiento de masa en el
sector La Punta, pero no existe evidencia instrumental que confirme dicha
información.
Desde el punto de vista de la amenaza sísmica la falla Albarregas tiene
relativa importancia, no sólo porque atraviesa Mérida, sino también por la
longitud (25 – 30 km) que alcanzaría su traza de ser continuación o parte de la
falla de Mucujún, lo que supondría un sismo máximo posible de magnitud 6.5
(Richter). Sin embargo, se recordar, que no existe evidencia instrumental de la
actividad sísmica de la mencionada falla y su posible conexión con la falla de
Mucujún, si se obtuviera representaría una contribución importante al estudio de
la amenaza sísmica de la ciudad.
Por otro lado, la ciudad de Mérida se encuentra cortada longitudinalmente
por una falla activa que se prolonga al noreste más allá de los límites de la
ciudad., teniendo consecuencias inmediatas sobre los planes futuros de
desarrollo de la ciudad y que debe ser reflejado en el mapa de microzonificación
bajo consideraciones especiales, ya que puede ser un indicativo de un mayor
potencial sísmico.
Mapa de los alrededores de Mérida, mostrando la traza de la Falla Albarregas.
Reseña histórica de terremotos ocurridos en el Estado Mérida
El registro histórico de la sismicidad en Venezuela comienza
aproximadamente en 1590, después de la llegada de los primeros colonizadores
españoles. En la zona andina se puede hablar de que esta historia comienza en
el año de 1599, con el reporte de un terremoto que sacudió a La Grita y algunos
pueblos cercanos de Mérida.
El siguiente evento de que se tiene noticias ocurrió en 1610, cuando los
cronistas reportaron detalles de un terremoto desastroso al cual se le asignó, de
acuerdo con estudios recientes de la distribución de daños e intensidades
sísmicas, una magnitud de 7.3 grados en la escala de Richter.
Desde ese entonces hasta la presente fecha han ocurrido en la zona al
menos otros 7 eventos sísmicos de características destructoras en los años de
1644, 1775, 1812, 1834, 1845, 1894 y 1932. Entre ellos destaca el ocurrido en
el año de 1812, en plena gesta independentista de Venezuela. Sin embargo,
debido a la escasa población existente, la historia sísmica del país es bastante
incompleta, ya que sólo alcanzaron a registrarse los eventos más grandes.
El mayor terremoto (de magnitud 8 en l escala de Richter) registrado en
Venezuela ocurrió el 26 de Marzo de 1812. Este evento destruyó las ciudades
más importantes situadas a lo largo de la Zona de fallas de Boconó, desde
Mérida hasta Caracas, cubriendo una distancia de aproximadamente 600 km,
concentrando los daños a lo largo de un corredor paralelo al eje de los Andes
Venezolanos y prolongándose por la costa del Caribe. Alrededor de 26.000
personas murieron, lo que representaba entre 5% -10% de la población total de
Venezuela para la época. Se cree que se trató de un solo evento con una ruptura
de falla que se extendió desde el epicentro, al suroeste de Mérida, hasta
Caracas, cubriendo así una distancia similar a la del gran terremoto de 1906 en
la falla de San Andrés (California, USA).
El último gran terremoto registrado en Mérida fue el evento de magnitud 7
(Richter) ocurrido el 26 de Abril de 1894, también conocido como el Gran
Terremoto de los Andes, de manera similar su epicentro fue al suroeste de
Mérida, en las cercanías de la población de Chiguará. En esta ocasión murieron
unas 350 personas, y varias poblaciones fueron destruidas dentro de una amplia
región comprendida entre Tovar y Mérida. En esa ocasión, los mayores daños
se registraron en las poblaciones de: Tovar, Santa Cruz de Mora, Mesa Bolívar,
Chiguará, Ejido y Mérida. El área de daños fue de alrededor 7.000 Km 2,
abarcando desde Trujillo, donde se derrumbó la torre de la iglesia de San
Francisco, hasta cerca de Pamplona, en Colombia, siendo especialmente
intenso entre Bailadores y Tabay (en ambos pueblos se derrumbaron las
iglesias). Como se menciona anteriormente, el epicentro se ubicó en las
cercanías de Chiguará, en donde se sintieron las posteriores réplicas teniendo
como consecuencias deslizamientos, y socavamiento en las bases de las
viviendas que posteriormente se derrumbaron.
En el presente, toda la zona de fallas de Boconó, es sísmicamente activa.
La mayoría de los eventos más grandes se alinean bien con la traza principal de
la falla de Boconó, mientras que los más pequeños, están dispersos dentro de
un corredor de varias decenas de kilómetros de ancho, adyacente a esta traza,
lo que indica que muchas de sus fallas Menores son igualmente activas.
La mayoría de los terremotos registrados a lo largo de la traza principal de
la falla son eventos superficiales. El registro de la actividad sísmica durante los
últimos 12 años, muestra que en la actualidad la actividad microsísmica ocurre,
fundamentalmente a través de tormentas locales que tienden a durar alrededor
de 2 ó 3 meses. Durante estas tormentas, decenas de microsismos alcanzan a
ser registrados, permitiendo la elaboración de modelos sismotectónicos locales.
Más recientemente, en zonas cercanas a la ciudad de El Vigía, se produjo
un fenómeno denominado Enjambre Sísmico, el cual comenzó desde el 7 de
noviembre de 2015, el cual se inició con un temblor de magnitud 5.1 en la escala
de Richter. A partir de allí se produjeron en la zona, al menos 130 temblores
réplica cuya magnitud oscilaron entre 2.5 y 5.0.
El Gran terremoto de Los Andes es un recordatorio constante del poder
de la falla de Boconó, los geólogos advierten que con seguridad que esta
depresión volverá a estallar con violencia. Por ello, en toda la región andina se
educa a la población con respecto a este riesgo latente.
Ubicación de Procesos Geomorfológicos y Unidades Geomorfológicas en
el Estado Mérida
Terrazas
Las terrazas fluviales o terraza de río constituyen pequeñas plataformas
sedimentarias o mesas construidas en un valle fluvial por los propios sedimentos
del río que se depositan a los lados del cauce en los lugares en los que la
pendiente del mismo se hace menor, con lo que su capacidad de arrastre
también se hace menor.
Estas terrazas constituyen uno de los elementos característicos de la
región de Los Andes. El mayor número de terrazas andinas se localizan en los
valles de los ríos Chama, Motatán, La Grita, Uribante, Mocotíes. Se pueden
encontrar terrazas menores como donde se encuentra la parroquia juan
Rodríguez Suarez, Urb 5 aguilas Blancas (estación del trolcable/ san Jacinto)
entre otras.
Vista lateral de la ciudad de Mérida.
Dentro del estado se encuentran varias terrazas, pero la más significativa
es donde se ubica la ciudad que se encuentra enfrente de la Sierra Nevada a
1641 metros sobre el nivel del mar. Otra las podemos observar en la zona del
páramo y hacia la zona de los pueblos del sur.
Terraza donde se asienta la población de Mucuchíes.
Terraza de San Juan- Lagunillas.
Morrenas
Una morrena o morena es una cordillera o manto de Till (material glaciar
no estratificado) depositada cerca de un glaciar. Existen varios tipos de
morrenas, que dependen de su relación con el glaciar.
Las morrenas externas están formadas por los fragmentos que caen sobre
el hielo del glaciar desde las laderas. Las morrenas internas están compuestas
por materiales transportados dentro de la masa de hielos procedentes del
exterior que han caído en la zona de sedimentación, donde han sido recubiertos
por la nieve y se han hundido con ella. La morrena de fondo es la capa de piedras
rodadas abandonadas tras un retroceso continuo del hielo.
El material de una morrena es generalmente una masa de sedimentos
sujeto a modificaciones y destrucciones posteriores por la acción de las aguas
originarias del deshielo.
Corte transversal de una lengua de glaciar.
Ubicación y descripción de morrenas dentro del el estado Mérida:
Sierra de Santo Domingo – valle glacial de Mucubají: La hondonada que se
observa en la cabecera de la quebrada de Mucubají, al pie del Pico
Mucuñuque, estaba llena de nieve con varias decenas de metros de espesor.
A partir de éste campo fluía una gran lengua de hielo que acumulaba, al frente
y a los flancos, montones de fragmentos de montaña. Estas acumulaciones
se conocen como morrenas y pueden observarse hoy en día formando las
barreras que flanquean de lado y lado el amplio valle de la quebrada de
Mucubají y las colinas semilunares que bordean la laguna de Mucubají, las
cuales se encontraban frente al glaciar. También grandes bloques rocosos
viajaban inmersos en la lengua de hielo, la cual al fundirse los dejaba como
bloques rocosos solitarios en medio del páramo. A pocos metros del puesto
de guarda parques de Mucubají se pueden observar algunos de estos bloques
erráticos rocosos. Dichos bloques rocosos actúan como una gran lima que
labra el fondo del valle y le imparte su particular perfil con forma de “U”, lo que
lo distingue de los valles que excavan los ríos, cuya sección es en forma de
“V” .La Glaciación Mérida representa el último avance Glaciar .Los valles
morrénicos están limitados por las morrenas laterales y terminales. Dentro de
ellos pueden encontrarse numerosas morrenas menores que representan
pequeños retiros glaciares o períodos estacionarios durante el retroceso
principal, post-Pleistoceno, de los glaciares.
Esquema de ubicación de morrenas.
Dichos valles contienen rasgos glaciares erosiónales: estrías y surcos,
abrasión y fracturamiento, rocas aborregadas (juntas), formas de lomo de
ballena y bloques erráticos. Cabe señalar que todas estas evidencias son
comunes a alturas sobre los 3.500 msnm. Las zonas que muestran evidencias
directas de la acción glacial se encuentran sobre los 3.000 msnm, mientras que
las que muestran evidencias indirectas se encuentran a menor altura hasta el
pie-de-monte andino, y están caracterizadas por depósitos fluvio-glaciales.
Fotografía de: Elides Sulbaran / Infografía de: Carlos R. Blanco.
Existen dos niveles morrénicos principales en la Sierra de Santo Domingo
y el Páramo de la Culata: el inferior se encuentra entre 2.600 y 2.700 msnm, y
está caracterizado por sedimentos muy erosionados y una vegetación espesa.
El superior se encuentra entre 3.000 y 3.500 msnm, y se caracteriza por cerros
altos (100 a 150 m sobre el fondo del valle) y semicirculares; su simetría refleja
el movimiento valle abajo de los glaciares. Cabe señalar que en los Andes
Noroccidentales el nivel morrénico inferior no existe y el superior se localiza a
una altura algo mayor que en otras regiones (3.400 a 3.700 msnm). Ambos
niveles morrénicos pueden interpretarse como dos estadíos dentro de la
Glaciación Mérida, siendo el inferior el Temprano y el superior el Tardío.
En la actualidad, los glaciares de los picos Bolívar, Humboldt y Bonpland,
son sólo restos de toda una zona nevada que llegaba hasta la Sierra de Santo
Domingo. Además de la Laguna de Mucubají, otro valle glacial alberga en la
actualidad a la Laguna Negra y la Laguna Los Patos. La morrena terminal es el
tapón de la represa, que se formó por acumulación prolongada de material
transportado por el glaciar evitando que el agua de Mucubají continuase fluyendo
hacia Mérida, como originalmente lo hacía.
Vista del centro turístico desde la morrena que separa a la laguna del valle.
Laguna Verde: Es de origen glacial, ubicado en el Parque nacional Sierra
Nevada, estado Mérida, Venezuela, posee importante valor escénico ya que
se encuentra ubicada al pie del pico Humboltd, el segundo más alto de los
Andes venezolanos. El cual tiene una altura promedio 3.900 y 4.500 m.s.n.m.
Su cuenca hidrográfica se ha formado principalmente por la acción del glaciar
La Corona. Geológicamente, pertenece al Precámbrico Superior (Grupo
Iglesias: gneises gruesos y finos, con biotita o granate y micaesquistos
granatíferos), con intrusiones ácidas del Paleozoico Inferior. Como principales
divisiones del paisaje presenta un área de afloramiento de rocas aborregadas,
un valle fluvioglaciar escalonado, un valle en forma de U sobre roca, dos circos
y un glaciar. Las formas predominantes originadas por procesos de ablación
glacial son las rocas aborregadas y las cubetas de sobreexcavación, y las de
acumulación glacial, las morrenas.
Morrenas en el Pico Humboldt.
Conos de Deyección
También denominado abanico aluvial, es la formación de terreno que
presenta una moderada inclinación en forma de abanico que se origina mediante
el paso de miles y millones de años mediante el depósito de materiales
sedimentarios que son el producto de la erosión originada en las zonas de la
base de cordilleras montañosas. Se pueden identificar a los abanicos aluviales
en zonas con terrenos áridos o semi-áridos, sin embargo, el tipo de terreno no
es decisivo para la formación de estos abanicos aluviales. Es posible
encontrarlos en zonas con climas más húmedos y semi-tropicales como las
costas de Venezuela. Son sumamente activos y es común que presenten
inundaciones o flujos detríticos en cualquier zona del abanico. Los que presentan
menor actividad no se ven influenciados por las inundaciones.
. Representación gráfica de un cono de deyección.
Ubicación y descripción de conos de deyección en el estado Mérida:
Sector de la Victoria: Este cono de deyección está constituido por rocas filitas
y cuarcitas degradadas pertenecientes a la Asociación Tostos. Se puede
apreciar en la siguiente imagen, Que estos materiales, aparte de alimentar el
cauce del Río Mocotíes, desvió el curso del mismo hacia la ladera frontal al
cono, provocando el socavamiento de la base de la carretera que comunica
San Felipe – La Victoria y su posterior ruptura y colapso.
Sector La Victoria, paleocono de deyección reactivado en la Vaguada.
Columna estratigráfica. Tomado de Bongiorno, 2006
Sector el Peñón: El Sector El Peñón se encuentra flanqueado por 2 grandes
deslaves como se muestran en la Foto del sector, El material que aportó
sedimentos a los conos de deyección fue la degradación de las rocas
graníticas del Granito de Tovar (Tabla 1), estos materiales son de color blanco
característico de la meteorización de esta unidad de roca.
Sector el Peñón. Nótese los dos conos de deyección que flanquean al sector
Sector Quebrada: Allí los materiales fueron aportados por varias unidades
litológicas, pero la principal fue las filitas de la Asociación Tostos, aunque se
encontraron lutitas de las formaciones Colón y Capacho. Este cono es
particular ya que por la pendiente topográfica los sedimentos corrieron hacia
el sur, expandiendo su radio de afectación y aumentando considerablemente
la velocidad de los sedimentos en tránsito por el cauce del cono. Hacia el
norte, el deslave está diceptado por la construcción de la carretera que
conduce hacia el este de la población de Quebrada El Barro. Por otro lado, se
observó en este sector la saturación de los terrenos fue mayor en
consideración con otros sectores, esto se debe posiblemente al tipo de
material fino, impermeable que predomina en la zona.
Sector Quebrada El Barro, nótese que el deslave invadió todo el poblado.
Rio Chama-Andes Venezolanos: En la imagen se muestra un encuentro entre
abanicos de ambas márgenes de la cuenca media del río Chama, muy común
a lo largo de la sección media del río Chama. El abanico aluvial de La Honda
está suspendido 20 m de altura, con respecto al nivel actual (nivel de base)
del río Chama. Este desnivel permitió que el arroyo de La Honda fuera
progresivamente erosionando los sedimentos del abanico antiguo de La
Honda hasta formar esos taludes que se pueden apreciar a ambos lados de
los estribos del puente. La sinuosidad que muestra el río Chama en este sector
se debe a la cantidad de aportes de sedimentos que provienen de ambas
laderas, las cuales, en oportunidades ocurridas en el pasado no reciente,
provocaron represamientos del canal del río Chama, formando depósitos
lacustres de escasa duración.
Además, se presenta la ladera de la Sierra Nevada de Mérida, donde se
reconocen una vertiente con pendientes muy elevadas, marcadas por
carcavamiento activo e inactivo, así como la presencia de abanicos aluviales
de poco desarrollo coalescentes (abanicos conjuntos conexos), que se inicia
desde parte altas de la zona baja de la margen izquierda que están sometidas
a los efectos de la zona de traza de falla geológica de Boconó. Hay que aclarar
que la falla de Boconó forma una zona de fallas de aproximadamente 5 km de
ancho en promedio a lo largo de la cuenca del río Chama.
Vertiente izquierda valle medio del rio chama-andes venezolanos.
Sierra Nevada de Mérida.
Abanico depositado por la quebrada La Fría sobre el cauce del Río Chama.
En el abanico de la quebrada de la fría hay gran densidad de población.
En caso de una crecida torrencial, ya sea de origen co-sísmico o no, el río seguirá
una trayectoria rectilínea, con consecuencias fatales.
En la siguiente imagen se muéstrala zona central de la antigua laguna de
El Anís, dirección este-oeste, paralelo a la dirección del río Chama. Al fondo se
reconoce la vertiente de la Sierra Nevada de Mérida, compuesta por rocas
metamórficas de la Asociación Tóstos, donde reconocen un conjunto denso de
carcavamiento, muy relacionado con el trazo de la falla de Boconó. En la parte
baja de estas laderas se reconocen depósitos tipo derrumbes y deslizamientos
de bloques que pueden deberse a procesos co-sismicos (deslizamiento de masa
de terrenos debido a la actividad sísmica), también se reconocen abanicos
aluviales coalescentes justo al final del sistema de carcavamiento activo.
Sección oeste del sector el anís, ubicación de la laguna antigua del anís.
Diques
Un dique es un terraplén natural o artificial, por lo general de suelo,
paralelo al curso de un río; si bien constructivamente los diques tienen las
mismas características que las presas, difieren en su función. Los naturales son
bancos arenosos que originan los ríos durante las inundaciones, cuando el
desbordamiento de éstos hace disminuir la velocidad del agua y permite el
depósito de los sedimentos. Los artificiales son considerablemente más altos
que los naturales y protegen el campo, situado en los alrededores, de las
inundaciones. Éstos realizan, en general, el mismo papel que los diques
protectores de los Países Bajos que previenen contra las inundaciones marinas.
Se denomina dique al muro construido para contener el empuje de agua, por lo
general es de tierra y está paralelo a un curso del rio.
Funciones de diques en tomas:
La toma o captaciones son utilizadas para permitir la extracción del agua
embalsada con el fin de satisfacer diferentes propósitos:
Generación de energía: Para conducir el agua del embalse a una central
hidroeléctrica.
Abastecimiento urbano: La toma capta agua del embalse para su
conducción a una ciudad o poblado. Conductos a presión.
Riego: Para abastecer un sistema de riego.
Control de inundaciones: Se utilizan para las descargas de volúmenes de
agua almacenados durante una creciente en presas para el control de
inundaciones.
Dentro del estado Mérida se encuentran algunos diques como el de la
quebrada la fría ubicada en el municipio libertador, Dique del rio Mucujún toma
ha sido la fuente de suministro de agua para consumo por parte de los habitantes
de la ciudad de Mérida construido para tal fin a los 2150 msnm, Dique de Santa
rosa ubicado en el municipio Libertador es un dique artificial el cual ha llevado
varias reactivaciones debido a la crecida de lluvias y también encontramos el
dique del rio cacique en el municipio Alberto Adriani.
Dique Quebrada la fría
Dique toma del rio cacique.
Imagen del Dique “Santa Rosa”
Deslizamientos
Los deslizamientos consisten en un descenso masivo y relativamente
rápido, a veces de carácter catastrófico, de materiales, a lo largo de una
pendiente. El material se mueve como una masa única, no como varios
elementos que se mueven a la vez. El deslizamiento se efectúa a lo largo de una
superficie de deslizamiento, o plano de cizalla, que facilita la acción de la
gravedad. Esta superficie se crea por la absorción de agua a una profundidad
determinada, lo que implica un cambio de densidad de la capa subyacente que
es lo que provoca la existencia de un plano de deslizamiento. Afecta tanto a
tierras poco compactas como a rocas.
. Representación gráfica de un deslizamiento.
Deslizamiento de Chiguara: En la parroquia Chiguará, Municipio Sucre, se
reconocen afloramientos de rocas de edad Paleozoica (Asociación Tostos),
litológicamente corresponden a esquistos, filitas y cuarcitas verdosas. También
se reconocen rocas sedimentarias jurásicas (Formación La Quinta) que
consiste de conglomerados, areniscas, lutitas y limolitas de color rojizo. Y
unidades geológicas más recientes de edades cretácicas (formaciones Río
Negro, Apón, Aguardiente, Capacho, La Luna y Colón, más hacia el N y NE del
poblado de Chiguará, se reconocen afloramientos de rocas tipo lutitas,
areniscas, limolitas y carbones, de edad terciaria representada por las
formaciones Carbonera, León y Palmar. Y finalmente, una cobertera
cuaternaria, representada por abanicos aluviales y depósitos fluvio-coluviales
que cubren un gran parte de la Parroquia de Chiguará y es donde se asientan
la mayoría de actividades urbanas y agropecuarias.
Interpretación geomorfológica general de la zona de Chiguará – vertiente que mira
hacia la subcuenca media del río Chama y la zona de Bella Vista – Quizná, - vertiente
que mira hacia el Sur del Lago de Maracaibo.
El deslizamiento o desprendimiento de masa lento de Chiguará, que
abarca la Zona de emplazamiento urbano de la población de Chiguará y sectores
aledaños, que miran hacia la subcuenca media del Río Chama, se localizan
sobre la traza de la falla de Boconó, ocupando uno de los extremos del contexto
tectónico de la cuenca de tracción de Las González. Este desplazamiento
presenta una orientación norte-sur, con una longitud de 3,7 km por 1,47 km de
ancho. El material deslizado está constituido por una amplia gama de rocas
sedimentarias pertenecientes al Mesozoico, al noreste aflora una secuencia de
esquistos cloríticos correspondiente a la Asociación Tostos.
De acuerdo a sus características morfológicas en este movimiento de
masa parecen haberse producido dos eventos: en una primera etapa, un
desplazamiento de traslación inducido por una alta alimentación de agua
subterránea proveniente del sector ocupado por la corona, ello lubricó el material
rocoso infrayacente y generó de una manera relativamente rápida el movimiento
inicial.
Un segundo evento, relacionado directa o indirectamente por el plano de
la falla geológica (o planos, ya que parecen haber varias pequeñas fallas
implicadas), provocó el deslizamiento en sentido rotacional de un gran bloque en
la base.
Movimientos posteriores se relacionan con el proceso de socavamiento
acelerado por parte del río Chama, actividad está que no tiene mayor influencia
en la totalidad de la masa deslizada.
El deslizamiento de Chiguará es un movimiento muy activo,
concentrándose las mayores tasas de desplazamiento en la sección media y en
la base, por lo que a mediano plazo pudiera verse afectado el poblado de
Chiguará. Además, en la imagen se puede observar los procesos de solifluxión
y reptación que se encuentran presentes en la zona de chiguará.
El deslizamiento de La Camacha: Tres movimientos en masa pueden
distinguirse en el Cerro La Camacha; dos de ellos muy grandes mientras el
tercero es más bien pequeño. Los más grandes están en los sectores oriental
y central, mientras el más pequeño se ubica en su extremo más occidental,
sobre el que el estribo izquierdo de la presa de Santo Domingo y su lago
artificial se apoyan.
Los dos deslizamientos mayores conjuntamente se extienden por 20 km
a lo largo del Cerro La Camacha. La corona del deslizamiento más oriental se
ubica a lo largo de la línea de cresta del Cerro La Camacha por un gran trecho
de su extensión. Esta corona oriental puede subdividirse en tres tramos.
Su porción oriental se ubica en la vertiente SE del cerro La Camacha, bajo
la forma de un contraescarpe. Luego de cruzar la cresta, se exhibe como un
tope con doble cresta (doble fila con depresión alargada en el medio). Luego,
la porción central está representada por dos contraescarpes, uno en cada
vertiente. El segundo deslizamiento puede subdividirse en dos porciones. La
más oriental de estas porciones, que solapa el gran deslizamiento previamente
descrito, se encuentra a media ladera de la vertiente NO del Cerro La Camacha
y es un escarpe con exposición igual a la de la ladera.
Cárcavas
Es un minibarranco que se produce en la ladera de una montaña por
efecto de las aguas.
En zonas de rocas sedimentarias fácilmente erosionables (areniscas,
arcillas, yesos), de escasas, pero torrenciales lluvias y poca cobertura vegetal se
forman estas erosiones: barrancos más o menos profundos que rasgan las zonas
con mayor pendiente (el agua, torrencial, arrastra estos sedimentos poco
cohesionados, sin una vegetación suficiente que los sujete e impida la erosión).
Algunas de las cárcavas presentes en el estado Mérida que se observan
con mayor facilidad debido a su avanzada erosión se encuentran hacia la zona
de los pueblos del sur (Morro, San Jose, Chigura, el Peñon entre otros). En la
zona metropolitana se pueden apreciar con menor pronunciamiento, a
continuación, se presentan las zonas donde se puede observar este tipo de
proceso geomorfológico.
Cárcavas en el pueblo del morro.
Foto de Las González-Acequias-El Morro-Mérida
San José, pueblos del Sur, Mérida.
Sector el chama- talud de Mérida.
Cueva del indio.
Conclusiones
En el trabajo de Estudio Geológico realizado, debido a factores no
académicos, no se pudo realizar la respectiva visita a campo planteada para toda
la extensión del Estado Mérida. No obstante, se llevó a cabo la investigación de
cada uno de los puntos a definir.
En la revisión de mapas satelitales del Estado Mérida, se visualizaron los
más importantes procesos geomorfológicos y unidades geomorfológicas, entre
ellos: terrazas, morrenas, conos de deyección, cárcavas, deslizamientos, y
diques.
Para la revisión y análisis de mapas geológicos y topográficos del Estado
Mérida, se identificaron y describieron los mapas resaltando características las
fallas existentes en la zona, como lo son el sistema de Falla de Boconó, y otras
fallas menores como lo son las fallas de: El Teleférico, La Parroquia, Santa
Juana, Panamericana, Albarregas, La Pedregosa y La Hechicera; además, se
relató en una reseña histórica los sismos ocurridos en el Estado Mérida, desde
la época de la colonización hasta tiempos recientes. De manera similar, se
definieron las formaciones y asociaciones presentes en la región.
En la descripción litológica de cada una de las formaciones y
asociaciones, se fundamentó en el texto Léxico Estratigráfico de Venezuela,
definiendo las que se encuentran en la entidad merideña, ordenados según su
edad geológica: Formación San Javier, Formación Mucujún, Formación La Luna,
Formación Capacho, Formación Aguardiente, Formación Apón, Formación Río
Negro, Formación La Quinta, Formación Palmarito, Formación Sabaneta,
Asociación Tostós, Asociación Sierra Nevada, y la Granodiorita del Carmen.
Posteriormente, en el estudio detallado de la terraza de Mérida, se dividió
la ciudad en los siguientes sectores: Sector 1 consta de Chorros de Milla- La
Hechicera- Santa Rosa; Sector 2 entre Santa Ana- San José de las flores; Sector
3 entre El Caucho- El Rincón- Pie del Tiro- Mocotíes; Sector 4 desde la
Pedregosa hasta Los Maitines; y el Sector 5 entre Quebrada Carvajal- Los
Curos- Campo Claro. Se indicaron sus características y los tipos de suelos
presentes en cada uno.
Se realizó un análisis de la actividad sísmica en los Andes Venezolanos,
definiendo las fallas producidas por la zona de contacto entre las placas
tectónicas del Caribe y la Suramericana, y las fallas menores que se producen
por el fracturamiento producido por el movimiento de las fallas principales. Se
describe cada una de las fallas que afecta la región y se relata en una reseña
histórica los grandes terremotos que han afectado el Estado Mérida, señalando
su año, magnitud, y daños ocasionados.
Finalmente, se ubican dentro del Estado Mérida los procesos
geomorfológicos y unidades geomorfológicas más resaltantes. Estos se
extienden a lo largo de toda la extensión de la región, desde las morrenas en el
Pico Humboldt (hacia el norte de la entidad); cárcavas en la población de
Chiguará (hacia el sur de la entidad) y conos de deyección en las cercanías de
la Victoria. Se describe detalladamente cada uno de ellos, tomando en cuenta
las formaciones presentes y como se produjeron.