Master en Ingeniería Ambiental
MASTER EN
INGENIERÍA
AMBIENTAL
Ingeniería Adecuada al Entorno
Master en Ingeniería Ambiental
Escuela Técnica superior de Ingeniería
Universidad de Sevilla
Manuel Jesús Gamero Acosta
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INDICE
1. Introducción………………………………………………. 1
2. Restauración………………………………………………. 1
3. Desarrollo de la restauración………………………….. 3
3.1. Evaluaciones geomorfológicas……………………… 3
3.2. Evaluación de la integridad ecológica del
ecosistema fluvial. ………………………………………… 4
4. Las técnicas de restauración………………………….. 4
5. Criterios para el seguimiento del proyecto………….. 9
6. Conclusiones………………………………………………. 10
7. Situación actual en España……………………………... 12
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Master en Ingeniería Ambiental
1. Introducción
La restauración fluvial es un dominio científico-técnico desarrollado
fundamentalmente a partir de los años ochenta y se ha convertido en los últimos años
en uno de los principales objetos de estudio dentro de la restauración y rehabilitación
ambiental. El principal objetivo de restaurar ríos y riberas es conservar y mejorar su
funcionamiento natural para alcanzar y mantener un buen estado ecológico y ambiental.
La restauración fluvial teórica consistiría en el restablecimiento de los procesos de un
sistema fluvial, devolviéndole su estructura, su función, su territorio y su dinámica, por
lo tanto, una recuperación pasiva o auto-recuperación, es decir, eliminar los impactos
para dejar que el río se recupere solo a lo largo de un tiempo prolongado hasta alcanzar
su funcionamiento natural.
Sin embargo, la verdadera restauración fluvial es activa consistiendo en una serie de
acciones concretas que ayuden, aceleren o dirijan el trabajo del río. Una recuperación
completa es muy difícil de conseguir, por lo que aparece el concepto de rehabilitación,
que implica la recuperación de un funcionamiento más natural restableciendo algunos
elementos, procesos o funciones importantes. Un sistema fluvial rehabilitado puede
cumplir con buena parte de sus funciones y servicios aunque no haya logrado toda la
naturalidad deseable.
La auténtica recuperación es extremadamente difícil de llevar a cabo, en primer lugar
porque muchas actividades humanas son incompatibles con los sistemas fluviales y
deberían ser modificadas o trasladas, lo cual supondría un problema social y económico.
En la mayoría de los casos no puede encontrarse estados naturales de referencia ni en
ríos próximos (prácticamente todos están alterados).
2. Restauración
La restauración es, por tanto, un proceso complejo que debe iniciarse con el
reconocimiento de los factores de alteraciones naturales o de origen humano,
responsables de la degradación de la estructura y funciones del ecosistema fluvial, o del
deterioro en su capacidad de recuperación. Por ello, requiere un buen conocimiento y
comprensión de dichas funciones, y de los procesos físicos, químicos y biológicos que les
dan forma. De esta forma, la restauración incluye un amplio conjunto de medidas
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diseñadas para permitir la recuperación natural del equilibrio dinámico y las funciones
de los ecosistemas ribereños. La primera de ellas, y posiblemente la más importante, es
la eliminación de las actividades causantes de la degradación. En otras ocasiones, será
suficiente con detener estas actividades, como parte de un enfoque no intervencionista
que tiene, día a día, un mayor número de defensores, pero en otras será necesario llevar
a cabo una restauración activa, que incluya la puesta a punto de medidas capaces de
reparar los daños generados sobre la estructura y dinámica de los corredores fluviales.
La restauración puede comprender tres niveles de intervención. Por una parte, la no
intervención, en aquellas ocasiones en que la simple eliminación de las causas de
degradación es suficiente para conseguir una rápida recuperación de las condiciones
originales del medio fluvial, y en las que una mayor intervención en el cauce puede ser
incluso negativa para la evolución del sistema. Este planteamiento es, a menudo, el más
difícil de aceptar social y políticamente, y es tarea de técnicos e investigadores plantear
ventajas e inconvenientes, desde un punto de vista, social, económico y ambiental.
La segunda posibilidad es la intervención parcial, como asistencia a la recuperación
de las funciones y estructura del ecosistema. Este enfoque es especialmente oportuno
en aquellos casos en el que el corredor fluvial muestre signos de recuperación, pero que
lo haga de forma tan lenta e incierta que un cierto grado de intervención pueda servir
para mejorar o acelerar este proceso.
Finalmente, la última opción es el manejo completo del sistema, actuando de forma
sustancial, en los casos en los que la capacidad de auto-recuperación del ecosistema no
es suficiente para alcanzar la estructura y dinámica naturales. Resulta particularmente
interesante conseguir, en este sentido, que el ecosistema restaurado tenga una
capacidad de respuesta suficiente a las alteraciones periódicas naturales, que sirven en
último término para mantener la integridad del ecosistema.
Un aspecto básico para que las técnicas de restauración elegidas tengan éxito es el
mantenimiento de un espacio de libertad fluvial, donde el río pueda desarrollar su
dinámica natural. La ordenación de usos y aprovechamiento en este espacio resulta, por
esta razón, fundamental. Sus dimensiones deben ser consensuadas entre todos los
agentes públicos y privados implicados en la gestión del sistema fluvial, tomando como
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base la hidrodinámica del río, y las características de su llanura de inundación. También
es preciso que las técnicas introducidas cuenten con el tiempo suficiente para alcanzar
los objetivos fijados, y que se lleve a cabo un mantenimiento adecuado de las mismas.
3. Desarrollo del proceso de restauración
Un proceso de restauración fluvial debe representar el marco en el que analizar las
cuestiones críticas, problemas y necesidades que afectan al tramo objeto de la
restauración, y en el que desarrollar los escenarios de trabajo con las partes implicadas.
El equipo estará formado por los siguientes grupos:
Dirección del proyecto: Entidad, organización o individuo responsable de la
organización de los grupos colaboradores de apoyo y de la dirección del proyecto
de restauración.
Grupo colaboradores de apoyo: Equipos que incorporan al proceso de decisión
recomendaciones basadas en la información proveniente de los equipos técnicos
y de los agentes implicados.
Equipos técnicos:
o Análisis de la situación de la estructura y función del corredor ripario.
o Análisis de las cuestiones de índole social y cultural que puedan ser
relevantes en el proyecto.
o Coordinación de la participación pública y privada.
o Análisis de los aspectos económicos relativos a la restauración.
o Búsqueda y evaluación de las opciones de financiación para la
consecución del proyecto.
3.1. Evaluaciones geomorfológicas.
Puede tratarse de un simple estudio general de la morfología y dinámica fluvial del
río, pero paulatinamente se ha ido reconociendo el interés de llevar a cabo evaluaciones
muy detalladas y completas de estos aspectos. En este sentido, podrían ser necesario
unos estudios generales de planificación (estudios básicos de cuenca), capaces de
proporcionar una visión general del estado geomorfológico del río y del valor de si
conservación.
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Si se precisan evaluaciones aún más detalladas, en especial en relación con los
procesos morfológicos y con las modificaciones producidas en los cauces (por ejemplo,
para el establecimiento del riesgo de erosión de las riberas), existen diversas técnicas
que permiten llevar a cabo una Evaluación de la Dinámica Geomorfológica.
3.2. Evaluación de la integridad ecológica del ecosistema fluvial.
Esta evaluación conlleva la realización de las siguientes fases:
Clasificación de las interacciones existentes en el medio fluvial.
Identificación de los lugares y condiciones de referencia.
Análisis de la información sobre la evolución del aprovechamiento de los
recursos hídricos, el régimen hidrológico, la geomorfología y la vegetación de
ribera.
Este estudio debe incluir el análisis de las características y relación de los numerosos
factores físicos, químicos, biológicos que tienen influencia en el estado ecológico del río.
Es elevado el número de indicadores y metodologías propuestos durante los últimos
años para llevar a cabo esta evaluación. La profusión de estos indicadores, y la falta de
acuerdo sobre sus características ha hecho que, en muchas ocasiones, los técnicos
hayan preferido llevar a cabo evaluaciones de visu basadas en su experiencia
profesional, hecho éste que ha quitado protagonismo a su utilización. Sin embargo, las
condiciones impuestas por la Directiva Marco del Agua hacen precisa la adopción
consensuada de indicadores suficientemente integrados y validados a escala regional,
que se conviertan en referencia para este tipo de trabajos.
4. Las técnicas de restauración.
La restauración de ríos y riberas debe partir de una planificación a escala de cuenca,
de la que surjan medidas más específicas que tengan en cuenta las condiciones
concretas del tramo que es objeto de la actuación.
Una vez completada esta primera etapa de planificación general, llega el momento
de elegir las técnicas de restauración. A continuación se muestran algunas técnicas de
carácter general, como por ejemplo:
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o Mejora de las prácticas selvícolas en el medio fluvial.
o Reintroducción de materiales vegetales en el cauce.
o Restricción de entrada al ganado en las zonas restauradas.
o Optimización de la biodiversidad en el corredor fluvial.
o Creación de bandas de vegetación riparia que sirvan de control a
la entrada de sustancias orgánicas e inorgánicas.
o Aumento de la conectividad del cauce con la llanura de
inundación.
o Control de procesos erosivos en el cauce.
o Eliminación de obstáculos artificiales en el río.
o Concesión de un espacio de libertad fluvial.
o Aumento de la sinuosidad del río.
o Mejora de hábitats acuáticos.
Todas las técnicas o metodologías empleadas en el marco de un proyecto de
restauración deben favorecer la dinámica natural del río. Las justificaciones estéticas o
económicas no sirven, en este sentido, para explicar la selección de técnicas cuya
integración en el rio resulta imposible, bien por lo materiales empleados, bien por las
condiciones propias de la actuación, o como excusa para promover un aumento en la
regulación y construcción del río. Entre estas técnicas específicas, como extensión de la
lista anterior, se pueden citar las siguientes:
o Introducción de bolos y gravas en el cauce.
Figura 1. a) Introducción de bolos, b) reperfilado de taludes, c) y d) utilización de técnicas de
bioingeniería.
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o Creación de deflectores y pequeños diques de materiales sueltos
y vegetación leñosa.
Figura 2. Representación esquemática del efecto de varios dispositivos de mejora de hábitat
acuáticos: A, azudes, B y C, deflectores.
o Pasos para peces o barreras naturales a la entrada de especies
invasoras.
o Creación de refugios artificiales.
o Introducción de disipadores naturales de la energía hidráulica del
río.
o Modificación de taludes y plantaciones
o Utilización de fajinas, empalizadas, esteras, entramados y estacas.
o Utilización de mantas orgánicas, geomallas, geotextiles y
biorrollos.
o Construcción de gaviones y escolleras vegetadas, con o sin filtros
o membranas.
o Instalación de estructuras de madera o de estructuras mixtas.
o Alineaciones de troncos y piedras para la defensa de orillas.
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o Filtros de sedimentos y sustancias químicas.
o Creación de balsas de regulación
o Construcción de estructuras flotantes.
o Control del crecimiento de macrófitas y de especies exóticas.
Figura 3. Influencia de la ubicación y composición del bosque de galería sobre el control de
macrófitas y el mantenimiento de hábitats acuáticos.
o Construcción de instalaciones de uso público.
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Las siguientes figuras muestran algunas técnicas empleadas en la restauración de ríos.
Figura 4. Creación de bandas protectoras de vegetación.
Figura 5. Plantaciones de ribera.
Figura 6. Rehabilitación de tramos urbanos.
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Figura 7. Rehabilitación de tramos urbanos.
En todo caso, es aún escasa la experiencia acumulada en España en el uso de todas
estas técnicas, si bien los resultados alcanzados en diversos proyectos se pueden
considerar muy esperanzadores. Es preciso profundizar en la utilización de materiales y
especies características de los tramos en que se llevan a cabo estas actuaciones, y
realizar un seguimiento detallado de los resultados de estas experiencias y de las
investigaciones que se están desarrollando en este ámbito.
5. Criterios para el seguimiento de los proyectos
Un programa de seguimiento tiene que cumplir las siguientes funciones:
Debe servirnos para conocer el éxito de las diferentes actuaciones
incluidas en el proyecto, y para acumular conocimiento y experiencia para
futuras intervenciones.
Debe minimizar algunas prácticas inadecuadas, tales como el diseño de
actuaciones sin objetivo claro, el planteamiento de los proyectos como simples
ensayos, o la falta de respuesta por un desconocimiento del medio fluvial.
Debe fomentar la cooperación entre técnicos, gestores, investigadores, y
demás agentes públicos y privados implicados en la gestión de estos sistemas.
Debe permitir una racionalización de las inversiones, con objeto de
centrar la financiación en aquellas actuaciones que ofrezcan mejores resultados.
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Es preciso que se dote a los programas de seguimiento de una financiación adecuada,
como una parte más del proceso de restauración.
Modelo de degradación y restauración del medio fluvial, incluyendo los diferentes niveles de evaluación y
seguimiento que es posible adoptar.
6. Conclusiones
A la hora de diseñar y ejecutar una restauración, es posible establecer las siguientes
conclusiones y recomendaciones:
La restauración fluvial es un proceso complejo que debe iniciarse con el
reconocimiento de los factores de alteración natural o de origen humano. La
restauración debe incluir un amplio conjunto de medidas que tengan como fin la
recuperación natural del equilibrio dinámico y las funciones de los ecosistemas
ribereños.
Es posible establecer tres niveles de intervención en una restauración: la
no intervención, la intervención parcial y el manejo total del sistema. Cada uno
de estos niveles de intervención debe ser aplicado específicamente en función
de las características del medio, su potencial auto-recuperación y las condiciones
de entorno, a nivel social, económico y ambiental.
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Toda restauración debería comenzar por el restablecimiento de un
régimen hidrológico más cercano al régimen natural, especialmente en lo que
concierne a la magnitud, frecuencia, duración y época de las avenidas.
El proceso de restauración fluvial debe representar el marco en el que
analizar las cuestiones críticas, problemas y necesidades que afectan al tramo
objeto de la restauración, y en el que desarrollar los escenarios de trabajo con
las partes implicadas. En muchas ocasiones, el proceso de restauración debe
incluir evaluaciones geomorfológicas, a distintos niveles, y evaluaciones de la
integridad ecológica del medio fluvial.
La restauración fluvial debe partir, en primer lugar, de una planificación a
escala cuenca, de la que emanen medidas más específicas que tengan en cuenta
las condiciones concretas del tramo que es objeto de actuación.
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7. Situación actual en españa
En comparación con Estados Unidos, Australia y la mayoría de los estados europeos,
la restauración fluvial se puede considerar incipiente en España y fue prácticamente
inexistente hasta entrado el siglo XXI. El primer proyecto relevante de restauración
fluvial fue la recuperación del río Guadiamar tras el desastre del vertido de la mina de
Aznalcóllar.
La Estrategia Nacional de Restauración de Ríos (ENRR) ha servido para consolidar
nuestra incipiente restauración fluvial. Se inició con diferentes mesas de trabajo
(agricultura, urbanización, regulación de caudales, alteraciones morfológicas y especies
exóticas) en las que se consensuaron principios generales de la restauración.
La estrategia tenía como objetivos:
Llegar hasta la mejora del conocimiento sobre el funcionamiento y la dinámica
natural de los ríos españoles por parte de los técnicos encargados de su gestión.
La mayor percepción de la relación entre el río y su cuenca vertiente, y entre
unos tramos y otros en el continuo fluvial.
La formación más actual y transdisciplinar de los equipos y personas que en la
actualidad redactan y llevan a cabo los proyectos de intervención en los ríos.
Los nuevos enfoques para una planificación del aprovechamiento sostenible de
los recursos hídricos y la conservación de los ecosistemas acuáticos.
El aumento de la percepción social de los problemas asociados a los ríos
relacionados con las presiones existentes y su efecto acumulativo a escala de cuenca
vertiente y paisaje fluvial.
La mayor participación pública en los debates y toma de decisiones sobre la
gestión de los cauces y llanuras de inundación y las actividades y presiones que puedan
influir en su funcionamiento ecológico.
En el congreso europeo de restauración fluvial celebrado en Venecia en 2008, el
European Centre for River Restoration (ECRR) promovió la creación de nuevos centros
nacionales (hasta entonces solo existían en Dinamarca, Holanda, Reino Unido e Italia), y
a raíz de ello se fundó en 2009 el Centro Ibérico de Restauración Fluvial (CIREF), que con
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ámbito en España y Portugal, forma parte del ECRR y también de la corporación
Wetlands International European Association (WIEA).
El CIREF constituye un avanzado marco de trabajo para el debate, el fomento y el
seguimiento de la restauración fluvial. Ha organizado dos congresos ibéricos en León
(2011) y Pamplona (2015), asi como numerosas jornadas y conferencias.
En Europa se ha fomentado en los últimos 15 años la colaboración internacional en
materia de restauración fluvial, creándose diferentes redes de trabajo. Con sede en
Holanda, el European Centre for River Restoration (ECRR), fundado en Dinamarca en
1999, es un centro europeo que integra y coordina acciones de los distintos centros
estatales: Dinamarca (NERI), Holanda (RIZA y DLG), Reino Unido (RRC), Italia (CIRF) y
España-Portugal (CIREF). Recientemente se están organizando nuevos centros en
Eslovenia, Bélgica, Polonia, Rumania, Noruega, Ucrania, Rusia y Finlandia.
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