Autoconocimiento
“Es mucho más relevante que te conozcas a ti mismo que darte a conocer a los demás.”
Séneca
¿Qué es el autoconocimiento?
El autoconocimiento es el estudio de uno mismo y tiene como fin el conocerse en mayor profundi-
dad. Pero entonces, ¿de qué se trata el autoconocimiento? Principalmente consiste en la realización
de una serie de ejercicios que pueden variar en un amplio espectro de opciones, que dan por resul-
tado el alcance de un grado más de interiorización sobre uno mismo.
Quien se conoce en profundidad va a contar con beneficios tales como: saber qué decisión tomar y
cómo va a repercutir en su vida, conocer lo que quiere y quién es realmente, cuáles son sus forta-
lezas y sus puntos a mejorar…
De esta forma, lo que sigue al autoconocimiento es un camino de aceptación de todas aquellas
cosas que recabamos durante el proceso y que nos caracterizan como personas. Pero inclusive en
el caso de encontrar puntos de uno mismo que no nos resulten agradables, y que elijamos tratar de
cambiar, el autoconocimiento va a ser la herramienta más valiosa en el desarrollo de ese cambio.
Esto se debe a que nos dará pautas de actuación y mejora. Por ejemplo, cuál es la mejor manera de
comenzar y ejercer un cambio en nosotros mismos, qué método utilizar, y si sería conveniente
hacerlo solos o buscar agentes externos que nos sirvan de guía y de apoyo.
Así, el autoconocimiento se convierte en un eje especialmente relevante para la construcción de la
identidad y de la autoestima, la propia aceptación, una vida sana y plena y, sobre todas las cosas,
cumple un papel imprescindible para el logro del equilibrio y la estabilidad tanto física como mental.
Podemos vivir ignorando una gran cantidad de información sobre nosotros mismos, pero sin duda
viviríamos mejor sabiendo quiénes somos y aceptándonos.
¿Cómo ponerlo en práctica?
Solo con darnos unos minutos al día podemos conocer mejor cómo pensamos, qué sentimos, qué
percibimos, cómo somos, cuál es nuestra forma de manejarnos en la vida, de resolver conflictos y
de enfrentarnos a las tareas, nuestros deseos, nuestras prioridades, fortalezas, debilidades y gustos;
entre una infinidad de elementos que nos hacen ser nosotros.
Para su aplicación pueden distinguirse estrategias tales como:
- La meditación en silencio, utilizando la respiración como único recurso.
- La escritura, ya sea autobiográfica, o de recuerdos, ideas, pensamientos, sensaciones, y otros.
- El dibujo, la poesía, la música u otras expresiones artísticas vinculadas a la esencia personal de
cada uno.
Como ves, pueden utilizarse diferentes tipos de técnicas, pero lo más importante es resaltar que
conocerse a sí mismo es fundamental para el desarrollo de una vida en paz, armonía y equilibrio.
En este curso, me gustaría darte algunas indicaciones para llevar a cabo unos ejercicios de medita-
ción, ya que considero que es una de las prácticas más simples y efectivas, ya que no requiere de
ningún material y puede ponerse en práctica en cualquier momento y, alguna de ellas, en cualquier
lugar.
También me gustaría animarte a probar cualquier otra práctica que te resulte atractiva, que te aporte
esos momentos de paz y armonía que nos regala el autoconocimiento. Quizás seas de las personas
que puede pasarse horas dibujando, tejiendo, cocinando o escribiendo… Este tipo de actividades
son muy personales y es por eso por lo que no puedo darte más indicaciones que animarte a ex-
plorar hasta que encuentres la tuya, y que una vez que sepas cuál es, trates de regalarte unos minutos
cada día para su práctica… No hace falta ser un yogui profesional ni hacer la postura de la flor de
loto para practicar el autoconocimiento. Así que no esperes más y comienza a dedicarte tiempo
para autoconocerte. Que experimentes los beneficios del autoconocimiento es el primer y necesario
paso antes de enseñar a los tuyos cómo hacerlo.
Ahora sí, hablemos pues, del silencio, la meditación y la respiración.
El silencio
Actualmente, vivimos en un mundo en el que el ruido es el protagonista. Tanto en la calle, en los
locales comerciales, como en nuestro hogar, es habitual que haya diversas fuentes de ruido y nos
vemos obligados a tratar de focalizar nuestra atención en lo que más nos interese en cada momento.
Es muy habitual ver a los adolescentes realizando sus deberes con la televisión de fondo, el móvil a
un lado y la pantalla del ordenador delante, oscilando rápidamente de un estímulo a otro. Pasan los
días, las semanas y los meses, sin que probablemente hayan disfrutado de unos minutos de silencio,
de paz, ya que muchos de ellos incluso se van a la cama y se quedan dormidos con la televisión
puesta, la radio o la pantalla del ordenador encendida.
El ruido nos perjudica más de lo que pueda parecer. Los niños (y también los adultos) expuestos a
él constantemente, tienen tendencia a ser más irritables, más inquietos y agresivos. Además, por lo
general, tienen menos capacidad de concentración y un menor rendimiento desempeñando tareas.
Los niños de hoy son nativos digitales, por lo que están acostumbrados a atender a diferentes estí-
mulos al mismo tiempo, y a recibir y procesar una gran cantidad de información. Se dice que actual-
mente producimos en dos días la misma cantidad de información que antes requería unos 5000 años.
Por eso, hoy más que nunca, debemos enseñar a los más pequeños a detener la avalancha de estí-
mulos a la que están expuestos, y disfrutar de la quietud y la calma de vez en cuando.
El silencio es una parte fundamental del proceso de aprendizaje, necesario para la consolidación de
contenidos y la reflexión. Cada vez son más los modelos de enseñanza que valoran el silencio como
una valiosa herramienta tanto para la enseñanza cognitiva como para el desarrollo integral del
alumno. Éste le ayuda a conocerse, a valorarse y a tomar decisiones. En él conectamos con nosotros
mismos, nacen unas preguntas y se da respuesta a otras. El silencio tranquiliza el cuerpo, la mente y
el espíritu, es una herramienta al alcance de todos, sanadora y pacificadora.
En las hojas de trabajo del curso, tienes una actividad muy sencilla y efectiva para que disfrutes de la
plenitud de unos minutos de silencio. También es perfecta para realizar en compañía de tu hijo, o
invitarle a él a iniciarse en el camino del autoconocimiento.
La respiración
Sé que a pesar de hablarte de los múltiples beneficios de disfrutar de unos minutos de silencio y
calma cada día, es posible que me digas que para ti no es posible, que tienes demasiadas cosas que
hacer: trabajo, familia, obligaciones… y ahora, además, ¡este curso! Así que, no te preocupes, tam-
bién tengo una propuesta para las personas muy, muy ocupadas.
Además, me gustaría añadir que el silencio en sí mismo no es suficiente. De nada sirve encerrarnos
en una habitación en solitario, con silencio absoluto, si no logramos acallar algunos sonidos -algunos-
que tienen lugar en nuestra mente. Aunque parezca mentira, tenemos cada día entre cuarenta mil y
sesenta mil pensamientos. Se comportan de manera anárquica y caprichosa, sin que nosotros los
controlemos. Si no hacemos un esfuerzo, la inercia nos lleva a dejarnos llevar por el libre discurrir
de nuestra mente: "un mono loco", según el budismo.
¿Cómo acallar nuestra mente? ¿Cómo detener a este “mono loco”? Muy sencillo: dándole algo que
hacer. A este pequeño sujeto le encanta estar ocupado, realizar tareas… Así que le encargaremos
una labor sencilla y efectiva: concentrarse en nuestra respiración, observarla: cómo el aire entra por
nuestra nariz, como se expanden nuestros pulmones… Mantener la atención en esta actividad ten-
drá nuestra cabecita ocupada en el aquí y ahora. Ya verás como en el momento en el que lo hagas,
tenderás a rebajar el ritmo de respiraciones por minuto. Es muy probable que, si mantienes el foco
durante unos segundos, también corrijas tu postura corporal y te relajes.
Esta práctica puedes realizarla en cualquier momento y es muy eficaz cuando te sientes estresado o
sobrepasado por una situación. Cuando sientas que vas a perder el control… pídele a tu mente de
mono que se centre en tu respiración.
En la hoja de ejercicios de este tema tienes un vídeo muy ameno que te dará las pautas que necesitas
para practicar esta sencilla meditación durante un minuto. ¿Sólo un minuto? Sí, para comenzar es
más que suficiente. Sólo con 60 segundos de práctica ya notarás los beneficios. ¡Mira la hoja de
ejercicios y comienza ahora! Lo importante es que adquieras la rutina y que no la abandones.