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José María Arguedas, genio y figura
Un 18 de enero de 1911 nacía en Andahuaylas aquel literato que cambió la visión
que teníamos del Perú, aquel literato que vivió la dolorosa sensación de no
sentirse identificado con un país que rechaza sus raíces en la cultura andina,
aquel literato que sintió un tierno apego por lo andino, lo que había hecho de él
“un indio de piel blanca”, todo esto influenció en el desarrollo de su obra cumbre
“Los Ríos Profundos”, y sí estamos hablando del magno escritor apurimeño José
María Arguedas.
Arguedas vivió una niñez muy dura quedando huérfano de madre a los 3 años
de edad, permaneciendo solo con su padre, quien era abogado y se desplazaba
por motivos de trabajo, dejándolo al cuidado de su madrastra quien lo obligaba
a vivir con los indios que la servían, es aquí donde el pequeño José María se da
cuenta de la realidad en la que vivían los indígenas y el hecho de ser tratado de
una forma tan familiar hizo que se identificara con esta raza a la que no
pertenecía. Esto fue lo que influjo a José María Arguedas a escribir su obra “Los
Ríos profundos” obra en la que busca la revalorización del indio a través de sus
relatos autobiográficos. Arguedas muestra como los indios eran discriminados,
pero también demuestra como ellos querían hacer valer sus derechos.
Arguedas dijo:
“Los indios y especialmente las indias vieron en mí exactamente como si fuera
uno de ellos, con la diferencia de que por ser blanco acaso necesitaba más
consuelo que ellos…y me los dieron a manos llenas.”
David Aranaga psicólogo de la universidad privada del norte explica lo siguiente:
“Al estar en contacto con los indios Arguedas se percata de una realidad que
muy pocas personas se han percatado, una realidad de odio por la raza, color,
costumbres, etc., en ese momento él se dio cuenta cómo era la vida del indígena
y eso sirvió para desarrollar su obra.”
Es así como Arguedas empieza a soñar con la unificación de la cultura de la
costa y sierra de nuestro país y lo demuestra en un fragmento de su discurso
“Yo no soy aculturado” pronunciado en el acto de entrega del premio “Inca
Garcilaso de la Vega” en 1968
“El vínculo podía universalizarse, extenderse; se mostraba un ejemplo concreto,
actuante. El cerco podía y debía ser destruido; el caudal de las dos naciones se
podía y debía unir. Y el camino no tenia por qué ser, ni era posible que fuera
únicamente el que se exigía con imperio de vencedores expoliadores, o sea: que
la nación vencida renuncie a su alma, aunque no sea sino en la apariencia,
formalmente, y tome la de los vencedores, es decir que se aculture.”
En la obra el personaje principal es Ernesto que es sinónimo de Arguedas es un
niño que pasó su infancia en el ayllu riendo y llorando, pero rodeado de indígenas
es así como conoce un mundo ordenado, comunal y comprensivo lo que lo lleva
a compararlo con el otro mundo en donde solo existe maldad y ambición.
Esta comparación lo lleva a concluir que todos estamos ciegos ya que estamos
siendo conducidos por aquellos que dicen tener razón, pero en realidad son los
sinrazón y si Arguedas se refiere al estado cuya estructura esta manchada por
todo lo negativo que uno pueda imaginar, y peor todavía, no se ataca a un
objetivo o material, sino al mismo hombre intentando invalidar su propia razón
de ser. La visión que tiene Arguedas es la de un integrador de sociedades para
un bien común para el logro de este fin el plantea la reestructuración de los
mecanismos ya existentes.
Es esto lo que obliga a Ernesto a estar inmerso en un círculo vicioso del cual su
único fin es el empobrecimiento del indio a favor de los hacendados
En fin, el problema de Ernesto seria, de que al salir del mundo indígena a un
mundo lleno de maldad no tiene a nadie que le haga entender de que este mundo
está lleno de maldad e inmundicia, a diferencia del mundo indígena, donde lo
recibieron a manos llenas. Ese es su problema, él se entrega muy inocente a ese
mundo corrompido donde toda maldad le cayó encima, de ahí su capacidad, su
extrañamiento ¿el mundo es así?, y al tratar de cambiarlo se verá forzado a
luchar contra el mal, resulta que su propio tío “el viejo” representa a una parte de
la maldad. Ernesto no querrá reconocerlo como tal porque este, aparte de ser
avaro, “tiene el alma como la del demonio” donde los colonos son parte de su
propiedad, este es uno más de aquellos que viven bien a costa de los otros, estas
dos fuerzas contradictorias se mantendrán constantes desde el inicio hasta el
final de la novela.