Orígenes de la Ecología según Haeckel
Orígenes de la Ecología según Haeckel
ORÍGENES DE LA ECOLOGÍA
1. Inicios de la Ecología
Desde la antigüedad grecolatina ya existía un interés por comprender las relaciones complejas
entre los organismos y entre estos y su ambiente. En un primer momento histórico este interés se
manifestó en trabajos de carácter descriptivo, así que en el siglo XVIII la principal preocupación
consistía la clasificación de los organismos en un sistema taxonómico. Para dicha clasificación se
observaban no sólo los caracteres externos, sino también los hábitos y características más
relevantes de las especies.
Charles J. Krebs, al referirse a los orígenes de la Ecología describe: La Ecología tiene sus raíces
en la historia natural, que es tan antigua como la humanidad. Las tribus primitivas que dependían
de la caza, la pesca y la recolección de alimentos, necesitaban conocimientos detallados acerca
de dónde y cuándo encontrar a sus presas. Por otra parte, el surgimiento de la agricultura y la
ganadería hizo que aumentara la necesidad de aprender acerca de la Ecología práctica de las
plantas y los animales domésticos.
La armonía ecológica fue uno de los principios básicos que rigieron la comprensión de la
naturaleza por parte de los griegos, Egerton 1968 (citado por el autor) ha estudiado el desarrollo
de este concepto desde los tiempos antiguos hasta el moderno término de "equilibrio de la
naturaleza”.
Fueron pocos los avances conceptuales hasta que los estudiosos de la historia natural y la
Ecología humana precisaron los conceptos de la Ecología y aportaron un marco analítico de
referencia. Graunt 1962, (citado por el autor), describió a las poblaciones humanas en términos
cuantitativos, por lo que se le puede llamar el padre de la demografía.
Cole 1958, advirtió la importancia de medir cuantitativamente los índices de natalidad y mortalidad,
la proporción de individuos de uno y otro sexo y la estructura de grupos de edad de las
poblaciones humanas.
Buffon en su Natural History (1756), analiza muchos de los temas de la Ecología moderna y
considera que las poblaciones de seres humanos y de otros animales y plantas están sujetas a los
mismos fenómenos.
Malthus publicó uno de los primeros libros sobre demografía que despertó polémicas, calculó que
si bien las poblaciones de las diversas especies se pueden incrementar geométricamente, su
aprovisionamiento de alimentos sólo lo hará en forma aritmética, en el mejor de los casos.
La gran desproporción entre ambos incrementos hizo que Malthus sacara en conclusión que la
reproducción finalmente quedaría limitada por la producción de alimentos. Krebs indica que los
conceptos señalados no son nuevos, que otros autores se habían anticipado, pero fue Malthus
quien llamó la atención del público en general; Darwin los utilizó como uno de los fundamentos de
su teoría de la selección natural.
Muchos de los primeros logros de la Ecología provinieron de los campos de la agricultura, la pesca
y la medicina aplicada. Los trabajos relativos a las plagas de insectos que atacan los cultivos han
sido una fuente importante de ideas y la regulación de su población es un problema fundamental
que se ha estudiado desde hace tiempo.
El reconocimiento de la existencia de comunidades de organismos vivos en la naturaleza es muy
antiguo, pero la identificación específica de las interrelaciones de los organismos en las
comunidades es relativamente reciente. Edward Forbes en 1844 describió la distribución de
animales en las aguas costeras de Inglaterra y parte del Mediterráneo, y escribió acerca de zonas
de diferentes profundidades que se diferenciaban por las relaciones entre las especies que en
ellas vivían. Forbes advirtió que algunas especies están presentes sólo en una zona, mientras que
otras alcanzan su desarrollo máximo en un área pero también están presentes, en forma más
dispersa, en zonas adyacentes.
Ecología Ing. Benigno Gomez Escriba
El punto medio entre ambos extremos correspondería a los organismos que no se ajustan al
patrón de zonas. Forbes advirtió el aspecto dinámico de las interrelaciones de los organismos y su
medio.
Forbes (1887) planteó en su ensayo clásico “El lago como microcosmos”, que el agrupamiento de
las especies en un lago era un complejo orgánico, y que al afectar a una especie se ejercía algún
tipo de influencia en todas las demás. En estos términos, cada especie tiene “comunidad de
intereses” con las otras, y no se pueden limitar las investigaciones a una sola de ellas. Forbes
creía que hay un equilibrio uniforme en la naturaleza, el cual limita a cada especie año tras año,
aunque todas ellas siempre intentan aumentar en número.
El botánico danés Warming (1895-909) ejerció gran influencia en los estudios de comunidades y
planteó interrogantes acerca de la estructura de las comunidades de plantas y las asociaciones de
especies en ellas.
En estos términos, al comienzo de siglo la Ecología ya estaba en camino de convertirse en una
ciencia, al reconocer los problemas generales de las poblaciones y las comunidades. Las raíces de
la Ecología residen en la historia natural, la demografía humana, la biometría (enfoque
matemático) y los problemas aplicados de la agricultura y la medicina.
En el año de 1869, el biólogo alemán Ernst Haeckel acuñó el término ECOLOGÍA para las
prácticas que relacionan a los individuos y el medio ambiente de una manera dinámica. A partir de
este acontecimiento comenzó la consolidación de la Ecología como una rama de la Biología, que
emplea un método científico para resolver sus problemas de investigación.
Sin embargo, fue hasta la década de 1960 cuando se consideró a la Ecología como una ciencia
importante. El continuo incremento de la población humana y la destrucción concomitante del
medio natural con pesticidas y contaminantes ha llamado la atención pública respecto del mundo
de la Ecología. Gran parte de este interés reciente se centra en el medio ambiente humano y la
Ecología humana. Desafortunadamente, el término Ecología ha quedado identificado en la mente
del público con los problemas mucho más amplios, del medio ambiente humano, y se ha llegado a
significar con él todo lo que se refiere al medio ambiente. “La ciencia de la Ecología trata acerca de
los ambientes de todas las plantas y animales, y no únicamente de los humanos, por lo que es
mucho lo que puede aportar a la solución de algunas interrogantes generales acerca de los
humanos y su medio ambiente. La Ecología debe ser una ciencia de la realidad ambiental, como la
física lo es respecto de la ingeniería. Así, al igual que estamos limitados por las leyes de la física al
construir aeronaves y puentes, lo debemos estar por los principios de la Ecología al modificar el
medio ambiente” (Krebs, pág. 3-9)
Haeckel como seguidor de Darwin, defendía la idea de selección natural significando que los
organismos eran activos respecto del ambiente, tal como la opinión de Lamarck, respecto a los
organismos.
Haeckel apreciaba la obra de este último, de Goethe y por supuesto la de Darwin. Por esto,
Haeckel se oponía claramente a la idea de que los organismos fueran pasivos frente al ambiente y
fuera el producto de su influencia directa, conceptos que se encuadran en lo que se conoce como
ambientalismo.
“Cuando nos referimos a la Ecología, hablamos del cuerpo de conocimiento relacionado con la
economía de la naturaleza – la investigación de todas las relaciones del animal en su ambiente
orgánico e inorgánico; eso incluye, sobre todo, su relación amable y hostil con los animales y
plantas, con que se contacta de manera directa o indirecta – en una palabra, la Ecología es el
estudio de todas las interrelaciones complejas de que refirió Darwin como las condiciones de la
lucha para la existencia”. – Ernst Haeckel (1870). Esta cita apareció en un trabajo de Haeckel en
1870, aunque empleó el término por primera vez en 1869.
Aproximadamente siete años antes, el zoólogo francés Isodore Geoffroy St. Hilaire había
propuesto el término etología para «el estudio de las relaciones de los organismos dentro de la
familia y la sociedad en el conjunto y en la comunidad», y aproximadamente al mismo tiempo el
naturalista inglés St. George Jackson Mivart acuñó el término hexicología, que definió en 1894
como «dedicada al estudio de las relaciones que existen entre los organismos y su medio,
considerando la naturaleza de la localidad en que habitan, las temperaturas e iluminación que les
acomodan y sus relaciones con otros organismos como enemigos, rivales o benefactores
accidentales e involuntarios».
La gran influencia de Ernst Haeckel en sus días, mucho mayor que la de Mivart o St. Hilaire,
explica la poca aceptación de los términos etología y hexicología y la adopción común del término
Ecología propuesto por Haeckel. El término etología de St. Hilaire se ha convertido posteriormente
en sinónimo de estudio del comportamiento animal.
La definición de Haeckel, que implica el concepto de interrelaciones entre los organismos y el
ambiente, ha sido objeto de interpretaciones un poco distintas y quizá más profundas desde 1900.
El ecólogo inglés Charles Elton definió la Ecología como la «historia natural científica» que se
ocupa de la «sociología y economía de los animales».
Un norteamericano especialista en Ecología vegetal, Frederick Clements, consideraba que la
Ecología era «la ciencia de la comunidad», y el ecólogo norteamericano contemporáneo Eugene
Odum la ha definido, quizá demasiado ampliamente, como «el estudio de la estructura y función de
la naturaleza».
Independientemente de dar una definición precisa, la esencia de la Ecología se encuentra en la
infinidad de mecanismos abióticos y bióticos e interrelaciones implicadas en el movimiento de
energía y nutrientes, que regulan la estructura y la dinámica de la población y de la comunidad.
Como muchos de los campos de la Biología contemporánea, la Ecología es multidisciplinaria y su
campo es casi ilimitado. Este punto ha sido claramente expresado por el ecólogo inglés A.
Macfadyen: “La Ecología se ocupa de las interrelaciones que existen entre los organismos vivos,
vegetales o animales, y sus ambientes, y estos se estudian con la idea de descubrir los principios
que regulan estas relaciones. El que tales principios existen es una suposición básica -y un
dogma- para el ecólogo. Su campo de investigación abarca todos los aspectos vitales de las
plantas y animales que están bajo observación, su posición sistemática, sus reacciones frente al
ambiente y entre sí y la naturaleza física y química de su contorno inanimado… Debe admitirse
que el ecólogo tiene algo de vagabundo reconocido; vaga errabundo por los cotos propios del
botánico y del zoólogo, del taxónomo, del fisiólogo, del etólogo, del meteorólogo, del geólogo, del
físico, del químico y hasta del sociólogo. Invade esos terrenos y los de otras disciplinas
establecidas y respetadas. El poner límite a sus divagaciones es realmente uno de los principales
problemas del ecólogo y debe resolverlo por su propio interés”. (Macfadyen 1957: 21).
3. Precursores de la Ecología
Ecología Ing. Benigno Gomez Escriba
3.3 Lamarck
Autor de la primera teoría de la evolución que tuvo el rigor necesario para trascender. Lamarck
propuso que, puesto que el medio ambiente se halla en constante transformación, los organismos
necesitan cambiar y realizar un esfuerzo por lograrlo, y que éste es uno de los mecanismos de la
evolución de los seres vivos y una de las principales bases de la Ecología teniendo en cuenta las
relaciones de los organismos y su entorno.
evidentes endemismos) fue definitiva para la elaboración de su doctrina sobre la evolución de las
especies. Darwin, con sus meticulosos estudios, hizo un auténtico trabajo ecológico. Baste
recordar su análisis sobre las lombrices de tierra como elementos constitutivos del suelo agrícola o
las completas descripciones de la estructura y distribución de los arrecifes coralíferos. Fundó la
teoría de la evolución moderna con su concepto del desarrollo de todas las formas de vida con su
proceso lento de la selección natural. La Ecología moderna, en parte, empezó con Darwin. Al
desarrollar su teoría de la evolución, Darwin enfatizó la adaptación de los organismos a su medio
ambiente a través de la selección natural. Por medio de sus observaciones, se dio cuenta de que
el medio ambiente está en constante cambio. Propuso que los organismos están sujetos a un
proceso de variación que conduce a la selección natural de los individuos mejor dotados para
sobrevivir y reproducirse ante las nuevas condiciones.
La Ecología moderna, realmente tuvo sus principios con el desarrollo de la teoría de la evolución
de Darwin. Observó que el medio ambiente está en constante cambio lo cual provoca que los
organismos con mejores adaptaciones sean los que sobreviven por el mecanismo de la selección
natural. Resaltando la importancia de la interacción de los organismos con su entorno.
Algunos conceptos que integran la Ecología habían surgido con anterioridad, esporádicamente y
de forma aislada en las obras de algunos científicos y naturalistas. Así Antón van Leeuwenhoek
(siglo XVII) un ingenioso constructor de microscopios estudió las cadenas alimenticias y la
regulación de las poblaciones. Alexander von Humboltd (1769-1859) fue el primero en considerar
las plantas en relación con su ambiente. Charles Darwin (1809-1882) en su obra "El origen de las
especies" consideró los conceptos de lucha por la existencia, supervivencia del más apto y
evolución en las condiciones del hábitat.
Wallace (1823-1913) se considera el fundador de la zoogeografía basada en la evolución. Bates
(1825-1882) introdujo los conceptos evolutivos en la biogeografía y otros como Forbes, Hensen,
Wegener, aportaron nuevos enfoques ecológicos a sus estudios respectivos. En 1930 se considera
que se estructura una Ecología general, la cual establece principios generales y metodología
aplicables a todos los organismos vivos en el estudio de sus relaciones entre sí y con el medio en
que habitan.
A partir de este momento la Ecología experimentó un gran desarrollo y continúa despertando el
interés de estudiosos y científicos.
Ante los complejos problemas ambientales, los ecólogos tratan de organizar el conocimiento
humano acerca de las interacciones que se presentan en la naturaleza, construyendo modelos
científicos que permitan predecir lo que ocurrirá en el futuro. La Ecología está profunda e
inseparablemente unida con otras disciplinas como la zoología, la geografía, la Botánica, la
Geología, la Edafología, la Estadística, etc. Los conocimientos elaborados por otras ramas del
saber le permiten a la Ecología elaborar, aplicando sus propios métodos, una visión específica de
la naturaleza y una formulación de nuevos principios biológicos. La Ecología es una ciencia de
síntesis y análisis.
“Ecología”, y la definió como “el estudio del ambiente natural y de las relaciones entre organismos
y sus alrededores”.
La Ecología puede considerarse como una ciencia, en parte antigua y en parte nueva; en varias
obras de filósofos y pensadores de la antigüedad se esbozan ya algunas ideas de carácter
ecológico en el tratamiento de las relaciones entre seres vivos y naturaleza. Empero, la Ecología
como ciencia dotada de conocimientos definidos y una metodología propia es una ciencia de
formación reciente.
El término Ecología fue utilizado por primera vez por Ernst Haeckel (1869), sin embargo, esta
ciencia tiene sus orígenes en otras ciencias como la Biología, la Geología, entre otras; así como en
la teoría de la evolución.
En los orígenes de la Ecología se reconoce el papel fundamental de filósofos griegos así como el
aporte de biólogos, geólogos, geógrafos, fisiologistas; igual importancia cobran los viajes
realizados por científicos.
El evolucionismo sirvió de impulso a la Ecología. La teoría evolucionista plantea que el medio
ambiente se halla en constante transformación; los organismos necesitan cambiar para realizar un
esfuerzo por lograrlo y que éste, es un mecanismo de la evolución de los seres vivos y una de las
principales bases de la Ecología, teniendo en cuenta las relaciones
de los organismos con sus entorno.
La Ecología nació en el siglo XIX, pero empezó a florecer hasta el siglo XX.
CAPÍTULO II
EVOLUCIÓN DE LA ECOLOGÍA
“Estudio sobre la enfermedad de los gusanos de seda” (1862), que le fue encargada por el
Gobierno de su país, preocupado por una epidemia que arruinaba a la industria sedera francesa.
Se podría alargar indefinidamente la lista de las investigaciones y experiencias realizadas por
agrónomos, silvicultores, zootécnicos y otros especialistas en ciencias prácticas, que han
significado casi siempre un mejor conocimiento de algún nuevo aspecto de las interacciones
existentes entre los seres vivos y su entorno, permitiendo que la Ecología pudiera ir fijando
progresivamente el campo de sus propios objetivos.
En resumen, a finales del siglo XIX se perfilaba la Ecología como una nueva ciencia biológica. Con
verdaderas obras de mérito, redactadas por los estudiosos del medio ambiente acuático, siendo
asimismo, valiosos los aportes de los botánicos (principalmente los especialistas en Geobotánica y
fisiología), quedó rezagada la investigación ecológica de los zoólogos. El siglo XIX no sólo ideó un
nuevo término, el de Ecología, sino que lo llenó de contenido suficiente para justificar el nacimiento
de una nueva ciencia, dentro de la óptica evolucionista y como rama especializada de la Biología.
Es necesario reconocer, sin embargo, que la primitiva Ecología era fundamentalmente una
autoecología, analizando las influencias del ambiente físico sobre los seres vivientes, sin penetrar
suficientemente en el campo de las comunidades naturales, a pesar de los excelentes trabajos de
Moebius sobre la biocenosis. El nacimiento de la Ecología fue favorecido por el desarrollo
convergente de otras muchas ciencias teóricas y prácticas, todas ellas interesadas en la
problemática de los seres vivos y su entorno, o en la elaboración de nuevos métodos para
comprender los problemas de la población.
con todos los demás seres vivos de dicho medio. F. C. Evans (1956) insistió en el papel primordial
de los ecosistemas y del interés en centrar su estudio desde una perspectiva energética.
Dentro de la ciencia ecológica, el hombre ocupa un lugar destacado entre los seres vivos que
pueblan la Tierra. Es lógico que la metodología de esta nueva ciencia, que se iba perfeccionando a
medida que avanzaba el siglo XX, se mostrase adaptada al estudio de los humanos, a grupos
formando poblaciones. Se debe recordar que la demografía se inició precisamente como ciencia
del hombre, ampliándose sólo más tarde al conjunto de las otras poblaciones. Por otro lado, la
Ecología humana podía aprovechar la información acumulada en los trabajos de geógrafos,
etnólogos y sociólogos, que investigaban con rigurosa metodología las comunidades humanas
rurales y urbanas.
La Ecología urbana interesó de modo particular a los investigadores Estadounidenses, que pronto
empezaron a publicar valiosos trabajos como La Ciudad (1925), obra colectiva de R. E. Park, E.W.
Burgess y R. D. McKenzie. Este último publicó, años más tarde, La comunidad metropolitana
(1933), mientras Park reunía una importante documentación que se editaría a principios de la
década de 1950 con el título de Comunidades humanas: la ciudad y la Ecología humana (1952),
obra contemporánea a las Ecologías humanas de A. H. Hawley y J. A. Quinn (ambas publicadas
en 1950) y algo anterior a la famosa Ecología del hombre (1957), de P. B. Sears.
El estudio de las pequeñas comunidades primitivas, a pesar de constituir excelentes objetivos de
investigación, ya que pueden ser considerados "ecosistemas humanos casi naturales", tuvo un
desarrollo menos espectacular que el de la Ecología urbana, aunque abundaron las monografías
desde principios del siglo XX. La influencia de la antropología en esta especialidad de la Ecología
humana es considerable, debido al desarrollo simultáneo, en el seno de aquella ciencia, de la
llamada antropología ecológica. Entre los autores estudiosos de grupos humanos concretos, se
menciona a M. D. Sahlins, que viajó a Oceanía para conocer la estructura social de los polinesios
(1958), R. F. Spencer, que convivió con los esquimales del norte de Alaska (1959), y J. H.
Steward, que elaboró, después de sus estudios sobre los indios shoshones, una interesante Teoría
del cambio cultural (1955), muy en la línea del nuevo pensamiento que se iba desarrollando dentro
de la antropología y de la geografía culturales.
minerales, etc.). Tres años más tarde, A. F. W. Schimper escribió La geografía de las plantas
sobre una base fisiológica, defendiendo que el clima es el factor fundamental de las regiones
fitogeográficas del mundo. En general, se multiplican los trabajos de fitogeografía y se desarrolla el
estudio de las asociaciones y comunidades vegetales como elementos principales del paisaje. Son
asimismo importantes los progresos realizados en fisiología vegetal, con un mejor conocimiento de
las dependencias de las plantas en elementos abióticos.
Entre los muchos autores, cabría citar algunos nombres significativos: C. Schöter, que se interesó
por las comunidades vegetales de los Alpes (1926); Boysen Jensen, autor de La producción de
materia por las plantas (1932), reconocido como creador de la Escuela Danesa de Productividad
Vegetal; J. Braun-Blanquet, que se ocupó de lo que él llamó sociología de las plantas (1927);
Arthur George Tansley y T. F. Chipp, preocupados por los estudios de metodología, atribuyéndose
al primero la introducción del término ecosistema (1935), que llegaría a ser la noción clave de la
ciencia ecológica; Frederic E. Clements, que escribió varios estudios de Ecología vegetal.
Clements puede ser considerado un "hombre-puente", ya que fue el autor de uno de los primeros
tratados generales, Bio-ecología (1939), obra escrita en colaboración con V. E. Shelford, científico
procedente del sector de la Ecología animal.
4.2 La Ecología zoológica
La Ecología zoológica tuvo un desarrollo menor, a pesar de que la zoogeografía se había
adelantado a la fitogeografía gracias a los trabajos de Alfred Russel Wallace (1823-1913), quien
publicó en 1876 su libro La distribución geográfica de los animales, perfeccionando un trabajo
anterior de P. L. Sclater (1829-1913) y presentando un primer intento de división mundial en
regiones zoológicas.
En el campo de la Ecología animal también se multiplicaron los estudios parciales sobre temas tan
diversos como pueden ser el comportamiento de los animales, los problemas de población y
alimentación y el análisis de las relaciones depredador-presa, etc. Entre algunos de los autores
más destacados cabe citar: C. C. Adams, que escribió en 1913 una Guía para el estudio de la
Ecología animal; Richar Hess, interesado por la geografía ecológica de los animales (1937), es
decir, su distribución sobre la Tierra según comunidades ecológicas características; R.N.
Chapman, que publicó Ecología Animal (1931), cuatro años después de la aparición de la que
escribió Charles Elton, mientras este último orientaba sus investigaciones sobre el problema de la
evolución de las especies animales desde una óptica de laboratorio; Orlando Park y W. C. Allee,
ambos especialistas de la Ecología de laboratorio, tanto en animales como en experimentos de
carácter más general; el ya citado V. E. Shelford, que había estudiado las comunidades animales
de la América templada (1913) y, después de realizar numerosas experiencias de laboratorio,
colaboró con Clements en las primeras formulaciones de la bioecología
Aunque enunciado en 1935, el concepto de ecosistema recién toma fuerza en la década de los 60,
y en la actualidad el término ha derivado desde su sentido original en diferentes acepciones y
significados. Por ejemplo, por un lado está el punto de vista ambientalista que considera al
ecosistema como conjunto de factores externos, por lo general solo bióticos y, por el otro, el punto
vista ecosistémico, que considera totalidades (Vallentyne, (1993). Otra versión disociada y errónea
respecto de la original ocurre cuando se habla acerca de ecosistemas naturales y humanos como
disociados uno del otro.
Ludwig von Bertalanffy, en la Teoría del Desarrollo Biológico (1935) y luego en la teoría general
de sistemas (1982, 1984) desarrolló el concepto de Sistema. El ecosistema funda su origen en los
primeros conceptos sobre sistemas, pero con la presentación de la teoría general, el ecosistema
deja de ser una simple suma de partes y, como totalidad cobra una característica propia. Ese
carácter propio en un sistema más allá de sus partes, las que pueden relacionarse de múltiples
formas, se denomina en teoría de sistemas, propiedad emergente, caracterizada por su nivel de
organización. De allí la disimilitud entre la visón ambientalista y la visión ecosistémica actual.
La distinción fundamental entre la noción de sistema ecológico y sistema termodinámico queda así
planteada; la Ecología se apoya en conceptos sistémicos de la teoría general de sistemas y no en
la noción de sistema termodinámico en el sentido de unidad material aislada para estudio. Es
decir, los conceptos de sistema en termodinámica clásica son muy anteriores a la teoría general de
sistemas.
La teoría general de sistemas fue planteada en la década de los 40 y comenzó su desarrollo en los
años 60; en la actualidad es un concepto central y unificador en la mayoría de las disciplinas,
incluida por supuesto la Ecología. A este desarrollo se unió la teoría de la comunicación de
Shannon y Weaver (Weaver, 1972) y los conceptos sobre cibernética de Wiener (1975).
A medida que un ecosistema crece en organización, es decir, se aleja del equilibrio termodinámico,
la probabilidad de una fluctuación aumenta de acuerdo con el rumbo que siga su deriva evolutiva.
7. La Ecología hoy
El desarrollo de los conceptos ecológicos es notable al comparar las ideas surgidas en la década
de los 50 y 60 del pasado siglo con las ideas en la Ecología de los años 90 (Odum, 1992). Hoy, a
partir de numerosos aportes provenientes de diferentes disciplinas, es posible decir que: Un
ecosistema es un sistema termodinámicamente abierto, lejos del equilibrio, por esto genera
organización, la que lo mantiene alejado del mismo, por lo cual, puede reorganizarse,
"recuperarse" frente a cualquier disturbio a menos que éste atente contra la organización misma.
La capacidad de producir su reorganización está dentro de las características comunes a los
sistemas ecológicos y reviste primordial importancia a través de los conceptos de renovación y
robustez limitada, ambos conceptos muy próximos entre sí.
La renovación, está a la base del concepto de sustentabilidad.
Toda zona o territorio caracterizado como sistema (ecosistema), tiene la capacidad de renovarse
constantemente.
Aunque esta capacidad pueda ser optimizada de alguna manera, la misma debe ser establecida
porque es el pilar de la llamada sustentabilidad de cualquier emprendimiento.
La robustez se refiere al rango entre la estabilidad del recurso y su vulneración, la cual está en
concordancia con la renovación. El desarrollo sustentable para la economía debe ser sostenible
desde los puntos de vista ecológicos arriba mencionados, pues prolongan la utilización de un
recurso en el tiempo.
La retroalimentación en un ecosistema es interna y no tiene un objetivo fijo, sin embargo, depende
de sus fronteras o contornos y puede decirse que, a partir de ese doble juego, selecciona quiénes
permanecen más que otros en pos del mantenimiento de la organización. En este sentido lo que
se puede decir es que la humanidad actualmente ha escapado (o tiende a escapar) de la
regulación local de sus condiciones de vida (por ejemplo tenemos aire acondicionado), pero no se
puede decir que estemos fuera de la regulación biosférica.
La continuidad vital no depende de una mejor o peor adaptación, sino que las posibilidades de su
deriva dependen (y han dependido) del mantenimiento de la adaptación como condición de su
continuidad. La continuidad vital, la vida ha estado desde su inicio alejada del equilibrio
termodinámico y ese estado se sigue en la ontogenia y en la filogenia.
Estas ideas, amplían las posibilidades hacia la comprensión de unidades complejas y alejan la
creencia en un mundo necesariamente frágil que marcha de la mano humana hacia su fin.
Seguramente considerar a la humanidad como parte de la Tierra, sin particularidades
bioenergéticas especiales, sin ninguna regla especial, será el camino para una Ecología
generalizada en estos temas. En esto radica también la alerta de algunos ecólogos y ecologistas o
paraecólogos (Margalef, 1982 ).
Profundizar la idea de que los sistemas ecológicos son complejos y que su tratamiento no es trivial
(en ningún sentido) es el punto en el que deberían extenderse las dos disciplinas que comparten
una parte de sus respectivas etimologías, es decir, la Ecología y la Economía. La aproximación
deberá llegar a que juntas gestionen el desarrollo humano y por consiguiente de la biosfera.
enfatiza el enlace existente entre todos los seres naturales y culturales, es decir, subraya la red de
interdependencias vigentes de todo con todo, que constituye la totalidad ecológica. No se trata de
una estandarización u homogeneización inmutable, tampoco es la suma de muchas partes o
detalles; sino que forma una unidad dinámica hecha de riquísima diversidad.
De esta forma, la tesis básica de una visión ecológica de la naturaleza dice: todo se relaciona con
todo y en todos los puntos. La babosa del camino tiene que ver con la galaxia más distante, la flor
con la gran explosión ocurrida hace billones de años; la descarga de dióxido de carbono de un
antiguo colectivo con nuestra Vía Láctea; mi conciencia con las partículas elementales
subatómicas.
En el aspecto humano, la Ecología exige una actitud básica: la de relacionar todo por todos sus
lados; de esta forma se superan los saberes parcializados. Es importante desarrollar una
comprensión interdisciplinar, y una actitud de relacionar todo hacia atrás: ver las cosas desde su
genealogía, pues hasta llegar a su forma actual, han conocido una larga historia de billones de
años. Con ello se evitan las visiones ingenuas, fijistas y fundamentalistas. Del mismo modo, es
necesaria una visión hacia adelante: todas las cosas tienen un pasado, pero también un futuro y
un derecho al futuro. Es importante evitar el inmediatismo y la fijación en nuestra generación,
desarrollando una solidaridad para con las generaciones que aún no han nacido (solidaridad
generacional), para que también ellas puedan convivir con una naturaleza saludable.
Dado este desarrollo y el auge de la ciencia, debido a los diferentes enfoques necesarios para
estudiar a los organismos en su medio ambiente natural, la Ecología se sirve de disciplinas como
la climatología, la hidrología, la física, la química, la Geología y el análisis de suelos. Igualmente,
para estudiar las relaciones entre muchos organismos, la Ecología recurre a ciencias tan dispares
como el comportamiento animal, la taxonomía, la fisiología y las matemáticas.
En un sentido general, por su definición y contenido, al estudiar los seres vivos y el medio
ambiente que los rodea, la Ecología se relaciona con todas las ciencias que se desarrollan tanto
con dichos seres, como con el medio. Así se puede mencionar a la propia Biología, la Física, la
Química, las Matemáticas, la Electrónica, la Genética, la Geología, la Bioquímica, la Sociología, la
Pedagogía, la Economía, la Psicología, la Política, la Antropología y todas las ciencias que se
relacionan con los animales, con las plantas, con el hombre o con su hábitat; es decir, con todas
las ciencias y disciplinas de la naturaleza que estudian los fenómenos del hombre y de los seres
vivientes en general, tratando de comprender su conducta, y muy especialmente, las ciencias y
disciplinas reguladoras de la acción del hombre, entre las cuales se encuentra y se da relevancia
al derecho.
centro de su interés fue el organismo o el grupo de organismos con algún grado de parentesco
pero no directamente las relaciones con el entorno. Esto generó un tipo de Ecología denominada
autoecología o Ecología del organismo. En el siglo XX, la población pasó a ser el objeto de
estudio y se constituyó la Ecología de poblaciones o Demoecología.
En las primeras décadas del siglo XX dieron inicio las primeras revistas científicas que trataban de
Ecología.
En la tercera década del siglo comenzaron a difundirse las primeras concepciones de la
Sinecología o Ecología de las comunidades, donde se utiliza el concepto de comunidad como
nivel jerárquico superior de organización y se incluyen distintas poblaciones interactuantes en su
entorno.
Los primeros estudios de Ecología humana se remontan a principios del siglo XX, pero esa rama
de la ciencia ecológica se desarrolla, sobre todo, después de la Segunda Guerra Mundial, con dos
líneas de trabajo perfectamente diferenciadas: la etnológica, preocupada por las comunidades
humanas primitivas, y la urbana, interesada por las comunidades modernas y trabajando en íntima
relación con la sociología.
En 1950 la acumulación de estudios y experimentos, la búsqueda de un nuevo vocabulario y las
sistematizaciones parciales sobre cuestiones particulares hacen posible la publicación de las
primeras Ecologías y queda definitivamente establecido que la Ecología es una ciencia
diferenciada de la Biología. La magnitud del deterioro del medio ambiente adquiere una dimensión
planetaria hacia la mitad del siglo XX. Por esa causa, el esfuerzo de salvaguardia de la naturaleza
se amplía a la biosfera, entendida como el ecosistema de toda la comunidad viviente mundial.
De ahí nace la Ecología política, con la proliferación de movimientos militantes ecologistas y el
inicio del gran debate de las últimas décadas del siglo XX sobre los límites del crecimiento.
El desarrollo de la Ecología se vio favorecido por el desarrollo de otras ciencias, es así como a
mitad del siglo XX ya algunos científicos insistían en el papel primordial de los ecosistemas y
expresaban el interés de centrar su estudio desde la perspectiva energética. Pero la necesidad de
buscar en el ámbito de las relaciones supra-organísmicas conceptos integradores tuvo que esperar
la década de los 40 en los que Tansley propuso el concepto de “ecosistema” y fue hasta la
década de los 60 cuando este concepto tomó fuerza; en la actualidad ha derivado desde su
sentido original en diferentes acepciones y significados; es un concepto central y unificador en la
mayoría de disciplinas, incluidas por supuesto la Ecología.
Casi cien años después de la definición dada por Ernst Haeckel, la Ecología se redefinía como la
ciencia que trata de las relaciones entre los seres vivos y su medio, así como las relaciones con
todos los demás seres vivos de dicho medio. La división en animal y vegetal, por definición alejaba
el objetivo de estudio de la Ecología. Por lo cual esta división fue paulatinamente abandonada.
En la actualidad, el concepto inicial de Ecología se extiende más allá de los seres vivos. Ecología
representa la relación, la interacción y el "diálogo" que todos los seres (vivos o no) guardan entre
sí y con todo lo que existe. La naturaleza (el conjunto de todos los seres), desde las partículas
elementales y las energías primordiales hasta las formas más complejas de vida, es dinámica,
constituye un intrincado tejido de conexiones en todas las direcciones. Es más, la Ecología no se
limita tan solo a la Naturaleza (Ecología natural), sino que también abarca la cultura y la sociedad
(Ecología humana, social), etc.
Los ecólogos conciben en la actualidad a la Ecología, como un conjunto de ciencias o un complejo
multidisciplinario, revolucionando la concepción inicial que la trataba como una simple rama de la
Biología, y se abre el campo para darle amplitud autonómica. Con el progreso y evolución de los
criterios científicos y tecnológicos en los inicios del siglo XXI, se desarrolla como la ciencia
fundamental del futuro, muy unida a la Física y a la Química. Y en la medida que avanza el factor
contaminante ambiental y la acción degradante del medio ambiente, se asocia aún más con
muchas otras ciencias y disciplinas, hasta convertirse en un complejo científico que vuelca su
objeto a la conservación del propio medio donde se desarrolla.
Bibliografía
Ecología Ing. Benigno Gomez Escriba