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Fe Cristiana: Más Allá de Accesorios

Este documento presenta una reflexión sobre la fe cristiana. Define la fe como creer en Jesucristo y en Su amor incondicional por nosotros. Advierte no poner la fe en "accesorios" como prácticas devocionales, sino en lo esencial que es creer en el amor de Dios. Afirma que Dios nos ama gratuitamente a pesar de nuestros límites, y tiene el poder de obrar milagros en nuestras vidas. Concluye que aunque no veamos señales espectaculares, Dios
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Fe Cristiana: Más Allá de Accesorios

Este documento presenta una reflexión sobre la fe cristiana. Define la fe como creer en Jesucristo y en Su amor incondicional por nosotros. Advierte no poner la fe en "accesorios" como prácticas devocionales, sino en lo esencial que es creer en el amor de Dios. Afirma que Dios nos ama gratuitamente a pesar de nuestros límites, y tiene el poder de obrar milagros en nuestras vidas. Concluye que aunque no veamos señales espectaculares, Dios
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MI DULCE AMOR

Y MI CONSUELO
____________________________________________________________

____________________________________________________
«¡Del débil auxilio,
del doliente amparo,
consuelo del triste
luz del desterrado!
¡Vida de mi vida,
mi dueño adorado,
mi constante amigo,
mi divino hermano!»
[Novena de Navidad]
________________________________________________________________
1
Conferencia Retiro Espiritual TeleVid, Mauricio Uribe Duque:
[Link]

__________________________________________________________________________________________________

¿Qué es la fe? Es creerle a Él. Y Él tiene nombre propio. Mi fe no es en el


universo, en las estrellas, en lo cósmico, en la energía sideral, en la belleza
inconmensurable de lo que sólo percibo hasta 20 metros. Esa no es la fe.
Estamos hablando de la fe cristiana. No estamos hablando ni de judaísmo, ni
de hinduismo, ni de las tribus orientales. Todo eso es respetable, pero no es en
lo que creemos los cristianos.
La fe es creerle a Él. Y él tiene nombre propio. Creerle a JESUCRISTO. Al Galileo
marginal. Al hijo de María. A JESUCRISTO, que es el Cristo del Padre y que ha
sido constituido SEÑOR DEL UNIVERSO, el Alfa y la Omega, es la profesión de
fe de los cristianos. ¿En quién estás creyendo? En JESÚS. En EL SEÑOR. En ÉL.

NO PONGAS LA FE EN LOS ACCESORIOS


Le hemos puesto una gran cantidad de accesorios a nuestra fe: la novena de
este santo, el algodón con agua bendita, el escapulario, la estampita, que si
le ponemos 4 Padrenuestros al Santo Rosario es más eficaz, que si nos vamos
de rodillas hasta el santuario del Señor Caído, etc.
Todo eso es muy interesante, pero son accesorios de la fe. Esa no es la fe
cristiana, son accesorios. ¿Qué es lo fundamental? LA ROCA.
Lo que vale de un auditorio no son las sillas azules y los cuadros, lo que vale
son las bases, los pilares, el fundamento sobre el que está construido, las
zapatas en las cuales se hizo el edificio para poder levantarlo. Lo demás son
accesorios. A veces nos quedamos en accesorios. Hay unas mujeres muy
lindas porque todo el año son vestidas como un árbol de Navidad, llenas de
accesorios… distraen la belleza natural que ya tienen, la sepultan en los
accesorios, son un exceso de cartera.

2
¿Son malos los accesorios? ¿Son buenos? No son ni buenos ni malos, pero son
accesorios. Que yo rezo esta novena para tal intención, que prendo lámpara
en vez de vela para evitar un incendio, que prendo incienso a los ángeles, que
el Rosario lo rezo en la aurora y no en el atardecer porque el de aurora es más
poderoso… NO PONGAS LA FE EN LOS ACCESORIOS. El latín en las misas es un
accesorio, la Misa no, los Sacramentos no son accesorios.
La fe es creer en Él. CREER QUE ES VERDAD QUE NOS AMA. Y NOS AMA COMO
ES ÉL. Porque tú no crees que te ama porque has creído que Él te ama como
tú amas. Él no ama como tú amas, Él no ama con el amor que yo tengo,
porque el amor que yo tengo es idolátrico, es compulsivo, es lascivo, es de un
apego extraordinario; el amor que yo tengo es egoísta. Pero Él ama como es
Él. Él nos ama a partir de lo auténtico que es Su Ser. DIOS NOS AMA COMO ES
ÉL. Y entonces es creerle que a ti te ama. ¿Tú no lo mereces? ¡Pues claro!
¿Pensabas que era por mérito propio?
Él te ama no porque tú seas bueno, Él te ama porque EL BUENO ES ÉL. O sea,
que ÉL TE AMA GRATIS, ÉL TE AMA SIEMPRE. No hay nada en ti que impida que
Él te ame. Él te sigue amando. Y eso tiene un tipo de responsabilidad.
La fe es creer que Él tiene capacidad, PODER, de intervenir misteriosamente.
Que no nos abandona NUNCA. Que es capaz de sacar bien del mal con Su
Poder y con Su Infinita Creatividad. Amor e infinita creatividad es exactamente
lo mismo. El amor es la fuente de la creatividad, el amor abre posibilidades, el
amor es siempre creador.
Él tiene poder sobre ti, Dora María, de hacer en ti algo nuevo con Su Infinita
Creatividad. Rompe los esquemas de finitud humana. Nuestro problema con
Dios es que decimos: “Me ama, pero… me quiere mucho, pero… me perdona,
pero… Él está conmigo, pero…”. Y cuando tú dices “pero…” es porque
perdiste la fe hace mucho rato. El “pero” en Dios es infinita creatividad. Es una
forma de decir EL AMOR. El amor es la expresión humana de la infinitud, de lo
infinito.

¿QUÉ ES LA FE?
La fe es creer que Él marcha victorioso en la historia, en unión con los suyos, los
llamados, los elegidos. La sociedad nos ha acostumbrado a lo espectacular,
por eso pensamos que Dios no está, porque no lo estamos viendo en medio
de la parafernalia de los juegos pirotécnicos a la que está acostumbrada esta
sociedad. ¿Cómo estás? ¡Excelente! ¿Cómo pasaste? ¡Super! ¿Cómo te ha
ido? ¡Maravillosamente! ¡Es una máscara, es un irrespeto al otro!
3
Estamos acostumbrados a usar un lenguaje exagerado para todo, esperando
que todo sea espectacular, lleno de luces de colores y escándalo. Y DIOS ESTÁ
EN EL SILENCIO. Y SU AMOR ESTÁ VIVO, EN AUTENTICIDAD.
Tenemos una mirada sesgada hacia lo espectacular, hacia lo maravilloso,
super-bien, maravilloso, todo muy bien, la delicia. Todos hemos ido u oído
hablar de esos cursos de exitología, calidad total y excelencia personal donde
se cobran millones de pesos por dos horas de conferencias para “convertirte
en una persona exitosa, de calidad y excelente”.
Grandes conferencias con grandes conferencistas de talla internacional, para
“enseñarte” a ser feliz siendo exitoso, mejorando tu calidad y buscando la
excelencia. Esto no es un curso de exitología, ustedes no vinieron aquí para
buscar “ser exitosos”. ¿Cómo vamos a ser exitosos los que seguimos a Uno que,
humanamente, fue un fracasado? Ustedes no vinieron aquí a “aprender” a
tener calidad total. ¡Por ahí no es!
El camino de Cristo es un camino de exigencia. No es el camino de “la calidad
total”, no es un camino de “exitología”, porque precisamente a una persona
la sacan de la empresa porque llegaba a su trabajo con las ojeras profundas
y el rostro cansado, durante un mes; en esas ojeras estaban reflejados sus
trasnochos, su angustia, su preocupación íntima por el hijo hospitalizado. Y
esta persona ya no rentaba, ya no era buen empleado para la empresa, ya
no daba para tanto [como secretaria, ingeniero, médico, profesor, etc].
¿Por qué? “Porque en esta empresa no necesitamos a una persona que tenga
ojeras profundas y cara de cansancio… ni con un dolor que se le nota”. Ese
dolor del que lleva mes y medio cuidando a un hijo enfermo. “Es que estoy
con un dolor familiar, es que tengo una pena moral…”. Y a la empresa eso no
le interesa para nada; la empresa lo que necesita es gente que tenga éxito,
calidad total y tenga excelencia. “Aquí no necesitamos gente que tenga un
fracaso personal, ni que se esté divorciando, ni que tenga un problema
económico: aquí necesitamos gente perfectamente exitosa, con calidad
total y excelente en su trabajo. Aquí necesitamos gente excelente, brillante,
hermosa, elegante, que viva en el mejor punto de la ciudad, con carro, con
dinero y de buena familia; con la mejor cara, la más jovial; lo otro, guárdeselo
usted, por favor”. Punto.
A una empresa promedio, hoy por hoy, no le interesa nada compartir tu
agonía, tu dolor, tu duelo, tu pena, porque efectivamente no estás rentando,
no eres excelente y tu calidad no es óptima. ¡Así que, fuera de la empresa!

4
No, hermanos, NOSOTROS ESTAMOS EN UN CRECIMIENTO INTEGRAL DE LA
VIDA, en donde precisamente que Aquel en quien creemos, ha hecho una
opción primera y fundamental: ESTAR AL LADO TUYO, esa fue la opción que Él
hizo. Ese es Su Amor. Ese es en Quien creemos. Ese es el capaz de sacar del
mal un bien, con Su poder y Su Infinita creatividad.
NO ES LA CALIDAD TOTAL, NO ES LA EXCELENCIA, NO ES LA EXITOLOGÍA.
Entonces, en medio de una sociedad agobiada y doliente, Él marcha
victorioso. ¿Por qué? Porque Él conoce, precisamente, los padecimientos y
males; y a partir de esos padecimientos, ha triunfado la vida. Y Él es el lugar de
nuestra esperanza, de nuestro consuelo, de nuestro futuro.

EL DESIERTO
En los lugares donde aparece la muerte, Dios siembra la vida. Dios aparece
como una tea en el desierto del mundo, iluminando la noche. Dios se vuelve
como un manantial de agua que sacia tu sed. Dios en el desierto se hace
maná, como un pan que baja del Cielo para alimentar a sus hijos. Dios
extiende Sus alas para proteger a sus caminantes en el desierto, para cubrir el
descampado del hombre y la soledad del hombre, el no-futuro del hombre.
El pueblo de Dios, hoy, como el pueblo de Israel, experimenta su “desierto” y
las grandes hazañas de Dios en medio del desierto. “Dios es amigo de la vida”,
dice el libro de Sabiduría. Por eso, la presencia de Dios cubriendo y amando,
elimina las tinieblas y ampara con Su sombra a sus hijos. Fecundando.
Acompañando. Amando. Escuchando y ayudando. Sirviendo a Sus hijos.
El pueblo, para el pueblo creyente, no significa la muerte. Ir al desierto significa
volver al Dios del camino, al Dios de la vida, al Dios vivo, al Dios que está
interesado por nosotros y pendiente de nosotros. Dios, que es capaz de darnos
el agua. Dios, que es capaz de volverse pan. Dios, que se hace alianza. Dios,
que se hace abrigo. Dios, que nos llena de paz y de esperanza, en medio de
tormentas y tinieblas.
Cuando se va al desierto, lo que se quiere es entrar en comunión [común
unión] con el Dios de la alianza, de la hazaña, del Amor, de la bendición, del
gozo, de la fuerza, de la alegría, con el Dios del Milagro Divino.
Dios está con nosotros HACIENDO VIDA y es EL AMIGO.
Dios está con nosotros, CONDUCIENDO la fuerza de Santidad.
Dios está con nosotros, haciéndose sentir EN SILENCIO DENTRO DE NOSOTROS.

5
“TE LLEVARÉ AL DESIERTO Y TE HABLARÉ AL CORAZÓN” [Oseas]

¿Desde qué ROCA vamos a vivir nuestra vida? ¿Desde qué realidad HUMANA
Y DIVINA vamos a vivir a partir de hoy? Ser lo que debo ser, lo auténtico.
Cuando yo soy lo que debo ser, estoy expresando, revelando, manifestando
EL SER DIVINO EN MÍ. Dios, que se ha manifestado y se manifiesta en mí.
Desde la experiencia humana que es LA FE. Y esta experiencia es auténtica,
exultante, sufriente, englobante, diciente, penetrante, alegre, significativa,
profunda, gozosa, celebrante; también se padece la realidad de LA FE.
La mejor manera de entender globalmente la vida es A PARTIR DE LA FE.
Porque CONOCER A JESÚS ES SABER LO QUE HAY QUE HACER. ¿Cuál es el
problema tuyo, hoy? “¡Que no sé qué hacer!”. “Enséñeme el camino”.
Desde LA FE, CONOCER A JESÚS ES SABER LO QUE HAY QUE HACER: en
sexualidad, en familia, en matrimonio, en paternidad y maternidad, en
economía, en noviazgo, en relaciones interpersonales, como sacerdote,
como banquero, como finquero, como docente, como estudiante, como
soltero, como casado, como viudo, como profesional, como ama de casa…

¿QUÉ ENTENDEMOS POR FE?


Hay libros magníficos sobre la antropología de la fe. Porque creer no es una
estupidez de la mente, no es una “brutalidad”, una irracionalidad. “¿Es que tú
todavía tienes fe? ¿Te quedaste pueril, niño, en una sociedad como la de hoy,
que es científica, que todo lo constata, que todo lo confirma, que todo lo
mide y evalúa?”. ¡Pero cómo tener fe hoy! ¡Es una ridiculez!
No me da rabia cuando otros me dicen esto desde su prepotencia e
ignorancia. Porque YO SÉ que no es ninguna ridiculez, que la fe no es nada
pueril, que la fe no es una irracionalidad.
La fe es también un acto razonable del ser humano. Es una aventura de
madurez. La fe es una aventura de “garra” y de profundidad. Todos tenemos
que tener RAZONES PARA LA ESPERANZA, como dice San Pedro en su primera
Carta: “Tengan razones para la esperanza”. Porque nosotros vamos a dar
RAZONES -con dulzura, con delicadeza, pero las vamos a dar-. Porque LA FE
ES UN ACTO INTELIGENTE Y NO ES UN ACTO IRRACIONAL DEL SER HUMANO.
Fuimos creados como seres inteligentes. YO TAMBIÉN FUI CREADO RACIONAL
PARA CREER. La fe es un acto inteligente del ser humano.

6
Hoy la antropología no habla tanto ya de un animal racional, para describir al
hombre. Hoy se habla más de un ser humano como un ser relacional. Dime
qué tipo de relaciones tienes tú y te diré qué tipo de ser humano eres.
Entonces, HAY RAZONES PARA CREER y una mirada más profunda del ser
humano PARA CREER EN EL SER HUMANO, EN LA VIDA Y EN DIOS.
El ser humano nació con UN ANSIA, UN TOQUE INTERIOR, UN SUSPIRO, UN
GEMIDO, UNA NOSTALGIA. Con unas ansias de infinito. No me lo dieron, nací
con eso. Con un deseo, con un ansia, con una mirada, con una proyección
hacia LO ALTO, hacia algo más. Ese es el fundamento, la fuente del arte, de
la belleza, de la música, de la pintura, de la escultura. El ser humano
generando alturas, generando colores, generando formas, susurrando a
través de la música.
Desde ahí surge toda la grandeza y la posibilidad del arte del ser humano. Y
de ahí surge la protesta: “Yo no me resigno, no hay palabras definitivas, no hay
un hasta aquí y ya no más”. ¿Por qué tengo que aceptar esta situación que
aparece como absolutamente definitiva y cerrada en mi vida? NO. El ser
humano siempre aspira a más, sale a la calle, protesta, rompe muros, dice NO,
abre ventanas, pinta paredes, hace edificios. El ser humano nació con un
lienzo que nunca termina de pintar.
Y es aquí cuando el ego tiene que recurrir a “la cruz”, al peso, a la estrechez,
de la palabra. Las palabras nunca logran traducir la grandeza en su totalidad.
¡Qué hermoso creer! ¡Qué hermoso celebrar la fe! ¡Qué hermoso esperar! ¡Qué
consuelo Divino saber que el objeto/sujeto de nuestro deseo EXISTE! ¡Qué
hermoso saber que mi vida no se queda en una agonía, sino que mi vida se
queda en una RELACIÓN, en un ENCUENTRO y en una ESPERANZA que me
supera!
El Papa Pablo VI era muy amigo de Pascal; cuando el Papa se acerca a la
hora de su muerte, escribe “Pensamientos hacia la muerte”; comienza su texto
diciendo “como decía Pascal, el hombre supera infinitamente al hombre”.
Quiere decir que tú te constituyes para ti mismo en un misterio, en una fuente
impresionante de posibilidades. Que yo no me agoto con mi propia mirada ni
con mi propio juicio. Que, en definitiva, todas las glorias humanas son vanas,
VANAS GLORIAS.
Porque el hombre supera infinitamente al hombre. Eso es un consuelo muy
grande. Por eso estamos hablando de los horizontes de la FE.

7
“NO BUSCAR EL CONSUELO DE DIOS, SINO AL DIOS DE LOS
CONSUELOS” [Santa Teresa de Jesús]

CUANDO HABLAMOS DE FE…


¿Qué quiero entender por fe? Hay que ahondar en la fe, tenemos que
reflexionar nuestra fe. Yo no me puedo quedar con la fe de la Primera
Comunión. “Tú no perdiste la fe… ¡tú nunca la has tenido!”. Uno no pierde lo
que nunca tuvo. Tú hiciste la Primera Comunión, pero tú no ahondaste en tu
fe: tú ahondaste en computadores, en lenguas, en posgrados, en prestigio y
en dinero. Porque creíste que eso era muy importante, que eso era LO MÁS
IMPORTANTE; pero tú no te formaste en la fe. Tú no te has formado en la fe, en
la fe hay que FORMARSE.
Yo no me puedo quedar toda la vida diciendo: “Jesusito de mi vida”. ¡Bueno,
yo nunca le he dicho Jesusito, afortunadamente! Para mí siempre ha sido EL
SEÑOR JESÚS. Nunca fue “Jesusito”, ni es “muy chévere”, ni “muy querido”, ni
“mi monito”, ni “¡tan bacano!”, ni “Chuchito”… ¡NO, NO, NO! Es EL SEÑOR
JESÚS. Ni te puedes quedar toda la vida rezando “angelito de mi guarda mi
dulce compañía”… eso es muy lindo cuando uno está chiquito.
Claro, es que tú tenías esa fe para cuando tenías 7,8,9 años. Claro, esa fe era
propia para tu edad. Pero tú tienes 45 años ahora, tú tienes 63 años, tú tienes
26 años y estás en una nueva crisis de adolescencia, estás tomando decisiones
adultas y no sabes de qué pegarte. ¿Por qué? PORQUE TÚ NO CULTIVASTE LA
FE. Y LA FE HAY QUE CULTIVARLA. Porque te quedaste con la fe de la Primera
Comunión. Entonces, ¡trae el vestido de la Primera Comunión y póntelo! ¿Ves?
Ya no te sirve. Así es con la fe: tienes que cultivar una fe para tu edad actual.
Si no la cultivas, no tienes de qué agarrarte cuando tengas que resolver el
entripado que te presenta la vida hoy. Porque tú no has ahondado en la fe.

Los cristianos somos monotemáticos: hablamos a partir de la fe y vamos a


hablar del objeto/sujeto de nuestra fe: JESÚS DE NAZARETH, EL HIJO DE MARÍA,
ESE GALILEO MARGINAL QUE ES EL SEÑOR, ALFA Y OMEGA, Y SE CONSTITUYE EN
MI PRESENTE Y EN MI FUTURO. ¡EN EL SEÑOR DE MI VIDA! LA ADORABLE
PRESENCIA DE JESUCRISTO EN MÍ. Esto que pone a llorar, ¡pero de dicha!

8
LA ADORABLE PERSONA DE JESÚS
La vida espiritual ha sido predicada como “vida interior”: es mi vida interior.
Eso es muy bello. Pero no me gusta llamarla así, porque LA VIDA ESPIRITUAL ES
VIDA INTEGRAL, no interior.
Dos cosas importantes: qué vamos a entender por fe y entender la
espiritualidad como vida integral, porque es más que la intimidad, de “yo solito
con Dios”.
Porque es vida integral me consiguieron un auditorio hermoso y confortable,
porque es vida integral me consiguieron agua, porque es vida integral me
pusieron aire acondicionado, porque es vida integral nos van a dar un
refrigerio. Porque es vida integral compro libros profundos, porque es vida
integral voy al odontólogo, porque es vida integral hago un tratamiento
médico con disciplina, porque es vida integral me río, porque es vida integral
lloro de tristeza y también de alegría, porque es vida integral duermo, porque
es vida integral estudio, porque es vida integral oro, porque es vida integral
VIVO. Digámoslo en un lenguaje más claro: ES UNA VIDA EN CUERPO Y ALMA.
En la vida espiritual no hay nada excluido. Todo se integra en el ser espiritual.
PORQUE NOSOTROS SOMOS MATERIA ESPIRITUALIZADA. El alma no es una
cosita por allá: el alma eres tú todo, con ropita y todo. Con las lágrimas y los
ojos secos que dice el oftalmólogo que tengo.
Como vida integral, todo mi ser se expone ante el Misterio Divino. Y ese Misterio
Divino toca toda mi vida: mis manos, mi corazón, mi mente, mis ojos, mis pies,
mi cuerpo, mis pensamientos, mis emociones, mis sentimientos, mi casa, mi
escritorio, mis libros, las flores, la finca, las vecinas, los amigos, los enemigos, la
forma de hacer crochet, lo que cocino. VIDA INTEGRAL, NO VIDA INTERIOR.
En todo se te va a revelar la espiritualidad. Por eso vinieron todos tan bellos,
porque cuidan integralmente su ser. Y ESO ES UN HOMENAJE AL CREADOR QUE
HIZO DE NOSOTROS EL OBJETO/SUJETO DE SU AMOR Y DE SUS DESEOS, EL LUGAR
DE SU PASIÓN. Integral. Aquí no hay esquizofrenia, una de las enfermedades
que se generó por la mala concepción de la espiritualidad: por un lado, todo
sacrificado y tan íntimo y tan bueno, pero después sacas otras cosas por otro
lado que la c… con el que sea. NO.
Es vida integral. Hasta la forma que tienes, tan única, de comerte un buñuelo,
revela tu espiritualidad. PORQUE ELLOS LO DESCUBRIERON POR LA FORMA
PECULIAR QUE TENÍA DE PARTIR EL PAN. ¡Qué hermoso!

9
ENTONCES, FE Y EXPERIENCIA INTEGRAL
“La alegría del Evangelio” del Papa Francisco, numeral 278-280. LA FE. Un
regalo del espíritu a través de Francisco.
¿Qué es la fe? LA FE ES TAMBIÉN CREERLE A ÉL. No te dejes meter en esa
autosuficiencia científica de que la célula, la causalidad, el determinismo, no
te dejes pegar esos goles, no te dejes meter por ahí, por un mundo de lo
fáctico, de lo medible, de lo constatable, donde el mismo que lo argumenta
es víctima de la impotencia de lo que dice.
LA FE ES TAMBIÉN CREERLE A ÉL. CREER QUE ES VERDAD QUE NOS AMA. QUE
VIVE. QUE ES CAPAZ DE INTERVENIR MISTERIOSAMENTE. QUE NO NOS
ABANDONA. QUE SACA BIEN DEL MAL, CON SU PODER Y CON SU INFINITA
CREATIVIDAD.
Lo más grande, lo más importante y lo más absoluto que nos ha pasado en
nuestra vida es JESÚS. No hay nada más grande que Él, ni más importante ni
más absoluto que Él. Por eso, debemos agradecer toda nuestra vida el Canto
del Amor Divino.
Hay ciertas mentiras que se han predicado a través de palabra y a nivel
pictórico. Muchos pintores han pintado a María Magdalena penitente, porque
existen las malas lenguas que dijeron que María Magdalena, después de la
Resurrección el Señor, se fue al desierto a hacer penitencia todo el resto de su
vida y a llorar todo el resto de su vida su pecado. Cuadros muy bellos se
hicieron de ella, y como pintura los respeto todo, pero como expresión es una
absoluta mentira. María Magdalena no se fue a llorar pecados pasados, no se
fue a darse culpa, no se puso silicios, no se atormentó por lo que había hecho
antes y que le fue perdonado por Jesús. María Magdalena lo que hizo fue
cantar, alabar, amar a Dios, bendecir, revelar a través de sus obras EL AMOR
DE SU VIDA. Por eso, cuando ella estaba llorando ante el Santo Sepulcro,
“María, ¿por qué lloras?”. “¿Por qué lloro? PORQUE SE LLEVARON AL AMOR DE
MIS AMORES”. Y Él le dijo: “¡No, mira, aquí estoy!”. Y yo creo que María lo agarró
a besos. Eso fue lo que ella hizo: predicar, adorar, alabar, servir al Amor de sus
Amores. Servir como un apóstol. Predicar el Amor de sus Amores.
Las lenguas viperinas decían que María Magdalena era una mujer muy, muy,
muy mala. Decían cosas muy feas de ella. El caso es que cuando ella conoció
a Jesús era una mujer desparramada por la vida, era una mujer rota por
dentro, por la vida, profundamente triste por la vida. Estaba buscando la
mitad del abrazo, estaba buscando la mitad de su mirada. Porque yo tengo
la mitad de un abrazo, y la mitad de una mirada. Ella estaba buscando la
mitad de sus besos, yo solamente tengo la mitad de un beso.

10
¿Quién tiene la mitad de mis abrazos, de la mirada, de mis besos? María
Magdalena encontró en Jesús sus mitades faltantes. Cuando conoció a Jesús
era una mujer rota por la vida. Algunos llegan a decir que era una mujer
prostituida. Y al otro día, amaneció virgen. Porque esa es la acción Divina.
La Acción Divina es re-virginizar la vida de cada uno de nosotros, y al ser
humano. Y ESO ES LO QUE DIOS HACE. María Magdalena reconoció su
dignidad y su belleza, una belleza que no la atemorizaba cuando se mirara al
espejo, porque lo que en ella se reflejaba ya era LA GLORIA DE DIOS. Re-
virginizada, re-hecha.
Alguien me preguntó un día: “¿Y qué es la salvación?”. Yo le respondí: “La
salvación es saber que uno es hijo de Dios”. Y mi hermano que estaba cerca
dijo: “¡Excelente respuesta!”. Esa es la salvación. La salvación es saber que yo
soy dulce amor y consuelo, que esa es mi identidad, que ese soy yo, hijo de
Dios. Y María Magdalena lo supo: soy hija, soy amada, soy-recreada, fui
reconstruida, fui perdonada, soy re-virginizada. Y eso lo saben los que se
aman. EL ÚNICO ÁMBITO DEL AMOR ES LA VIRGINIDAD, y no estoy hablando
de ginecología teológica, sino del ser del hombre.
El único espacio para el amor, para el encuentro, para la salvación de la vida
es LA VIRGINIDAD. Entrar en lo auténtico de mi vida. Y María Magdalena supo
por primera vez quién era: era hija, era amada, era re-creada, era
embellecida, era restaurada. Y María Magdalena amó CON LOCURA a Jesús.
Yo suelo decir que a Jesús no hay otra manera de amarlo si no es con LOCURA.
¡Ay, el montón de cuentos que hablan de Jesús y de los santos! La mente
perversa humana Le ha humillado levantándole calumnias hasta con María
Magdalena. Un montón de novelas ficticias y baratas. Somos tan perversos,
que no podemos concebir el amor de María Magdalena sin tratar de poner
en él nuestras propias bajezas y perversidades, porque tal vez tú y yo no nos
hemos encontrado con Aquél que re-virginiza.
María Magdalena, a los pies de Jesús. Y a los pies de Jesús y enamorado, José
de Arimatea. Y a los pies de Jesús y enamorado, Pedro, y Pablo, y Teresa de
Ávila, y Francisco de Asís, y Vicente de Paúl, y un montón de santos anónimos.
A los pies de Jesús, enamorados, recibiendo su fuerza y transmitendo en los
otros ese consuelo. Mi dulce amor y mi consuelo.

Y ¿QUÉ ES CONSOLAR?
¿Es acaso dar un consejo, hacer una visita, dar una palmadita en el hombro,
mandar un texto en momentos de tanto dolor, o esas flores exquisitas? ¿Será
eso el consuelo?
11
CONSOLAR ES ESTAR CON QUIEN ESTÁ SOLO. ESO ES CONSOLAR. Y consolar
quiere decir tener la fuerza de poder entrar en lugares de sufrimiento y de
dolor, sin escandalizarme. Del llanto, de la fragilidad, de la tristeza, de la
desolación, de ese sudor amargo de aquel que está sufriendo.
No es, entonces, decirle al triste: “¡Pero usted por qué está tan mal! ¡Qué es la
bobada suya!”. Ni es: “Padre, no entiendo usted por qué está tan mal, como
predica de bonito. Aplíquese todo lo que predica”. No me consoló, al
contrario, me humilló y me hizo sentir mucho dolor… ojalá que algún día yo
aplique todo lo que digo. A veces me parezco a Santa Teresita del Niño Jesús
que decía: “Yo solamente canto lo que quiero creer”. Pero en un momento
aciago de mi vida, yo no necesitaba que me reclamaran que me levantara
porque he predicado mucho sobre Dios.
Consolar, es estar con quien está solo y entrar en el lugar de sus heridas, de sus
soledades, de sus angustias, de su amargura. Eso no es fácil, pero eso es
consolar. Estar con ése sin agredir a ése y decirle, tal vez: “Mira, estoy contigo,
no sé qué decirte; simplemente voy a hacer una oración por ti”. Y SILENCIO.
EL MINISTERIO CRISTIANO POR EXCELENCIA ES EL MINISTERIO DEL CONSUELO.
Todo el cristianismo no es más que consuelo. Todo el cristianismo es consolar.
Si hacemos una mirada panorámica y geográfica por el Evangelio, ¿dónde
está parado Jesús? ¿Dónde quedó Jesús? Jesús quedó en todos los
desfiladeros, en todos los abismos, en todos los huecos, en todas las soledades
del hombre. ¿Dónde está parado Jesús? Junto a la viuda, junto al leproso que
era el desechado de la sociedad, junto al más pecador de los fariseos, con el
excluido, con el perseguido, con el acosado, con el que ya no cuenta. ¡Es que
es tan fácil que estén con uno cuando uno está bien, espléndido, gozoso,
risueño, perfecto, atractivo y juguetón! Pero, ¿quién está conmigo en las horas
aciagas, tristes, cuando yo no veo ninguna luz en mi vida, o cuando siento
que todo se me perdió? CASI NADIE. O NADIE.
Y hubo gente que quedó muy sola, pero a esa gente sólo le quedó JESÚS A SU
LADO. ¿Quién es Jesús a su lado? ¿Quién es Jesús a su lado? Jesús a su lado
es el consuelo. Es que Él tiene muchos nombres: Lucero de la Mañana, Rey de
Reyes, el hijo de María, Palabra de Vida Eterna, Pan de Vida, Emmanuel, Jesús,
y se llama también CONSUELO. ¿Quién le quedó al lado a esa persona que ya
no tenía sino abismo, sin futuro? No le quedó sino JESÚS.
Cuando ya no hay poder humano que valga, a uno sólo le queda PODER
DIVINO. Y esa es la gracia de Jesús.

12
EL MINISTERIO CRISTIANO ES EL CONSUELO
Para el desamparo humano, ese es el ministerio cristiano. Ir a llorar con el que
llora. El ministerio cristiano es: “aquí tiene este hombro, se lo regalo”. PERO ME
QUEDO CALLADO. No empiezo a dar consejos. ¿Necesita llorar con alguien?
Yo lloro con usted.
El ministerio cristiano es consolar al otro. Pero vamos por partes: vamos a ver
qué es consolar.
Dice Pablo en los Corintios, texto base: “Bendito sea el Dios y Padre de Nuestro
Señor Jesucristo, Padre de la misericordia y Dios de todo consuelo, que nos
consuela en toda tribulación…”. EN TODA TRIBULACIÓN, no en algunas. EN
TODAS. ¿Cuál es la tuya? La de cada uno es la de cada uno. “… para poder
nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo
con que nosotros somos consolados por Dios”.
Pero, ojo, con el consuelo que nosotros somos consolados por Dios. ¿Cuál es
el nuevo Mandamiento que Jesús nos dio? No es “amaos los unos a los otros”.
Sé que se ha predicado mucho, pero no es. El nuevo Mandamiento es:
“AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS COMO YO AMO”.
Lo primero de ese mandamiento no es amar al otro, lo primero de ese
mandamiento es permitir que Él me ame para yo reconocer el estilo del Amor
Divino. Lo primero de ese Mandamiento es lo que está al final del
Mandamiento: ÁMENSE COMO YO LOS AMO. Lo primero que yo tengo que
tener es LA EXPERIENCIA DE SENTIRE AMADO POR DIOS. ¿Cómo me ama Él?
¿Cuál es el estilo del Amor Divino?
Porque yo no te voy a amar con mi amor codicioso, ni con mi amor idolátrico,
ni con el estilo de mi amor -que es de chantaje, de apego, de
condicionamiento. Ese no es el estilo del Amor Divino. ES: ÁMENSE COMO YO
LOS AMO. ¿Y cómo nos ama el Señor? ¿Cuál es el distintivo del amor del
Señor? Su distintivo no es el sentimiento, no es la codicia, no es la idolatría, no
es el apego, no es el chantaje [“porque yo te amo a ti para que tú me hagas
feliz”, “porque yo te amo a ti para que tú cumplas mis necesidades”, “porque
yo te amo a ti para que me llenes”, “porque yo te amo a ti para que me hagas
reír y me diviertas”, “porque yo te amo a ti para que me lleves de viaje”,
“porque yo te amo a ti por la comida tan rica que haces”]. No. ÁMENSE
COMO YO LOS AMO. Y Él nos ama con un amor hasta el extremo.
¿Y cuál es el extremo? El Extremo de Jesús, en Su Amor, es que Él nos ama
hasta el perdón. Ese es el extremo del Amor Divino. HASTA EL PERDÓN.

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¿Y qué es el perdón? El perdón del Evangelio, lo que Jesús perdona en el
Evangelio [y a mí esto me llena de dulce amor y de consuelo] es LO
IMPERDONABLE. El perdón de Jesús es perdonar lo imperdonable.
No vuelvas a decir nunca que eso que hiciste, te hicieron o aquel hizo, “no
tiene perdón Divino”. Puede que tú no lo perdones, pero Dios sí lo hace.
PERDÓN DIVINO, SÍ HAY.
¿Qué es lo que Dios perdona? Dios lo que perdona es lo imperdonable. Esa es
la medida de Su Amor, o sea un Amor sin Medida. “Benignísimo Dios, de infinita
caridad”. ¡Pero si ya está en la Novena de Navidad! ¡Ahí está!
No digas blasfemias diciendo que algo “no tiene perdón divino”. Es mentira
que Dios “está eternamente enojado”. ¡Es una mentira absoluta! Estamos
hablando de cristianismo. El Dio de la Misericordia y del Consuelo, el Dios que
perdona lo imperdonable. ¡No tomen textos sin el contexto real de
interpretación, por favor! El Antiguo Testamento no puede ser leído si no se
tiene el contexto clarísimo de la revelación definitiva, que es Jesucristo el
Señor. Solamente en Jesús los antiguos textos adquieren la luz necesaria y
entran en la verdad procesual de una revelación que se va haciendo.

EL EVANGELIO NO ES UN LIBRO, EL EVANGELIO ES JESÚS


El Evangelio no es un libro; libros hay muchos. Jesús es el Evangelio, Él es la
buena noticia, Él es la palabra. ÉL. Creamos en el Evangelio, que dice que Dios
ya está presente en el mundo y está desarrollándose aquí y allá, de diversas
maneras, como la semilla pequeña que puede llegar a convertirse en un gran
árbol, como el puñado de levadura que fermenta una gran masa, y como la
buena semilla que crece en medio de la cizaña.
El mundo hoy pone todos los reflectores en lo mayúsculo, en lo rentable, en el
mejor cuerpo, en la mejor sonrisa, en la mejor seducción: ahí están puestos los
reflectores de este mundo. Y esos reflectores los manejan, indiscutiblemente,
todos los lugares de poder. Pero en el Evangelio Jesús también nos dice:
“Atento, mi hermano, atento a lo germinal, atento a lo que no cuenta, a lo que
no parece espectacular, a lo que parece ineficaz, a lo que parece que no
sirve para nada. Ahí está aconteciendo el Reino”.
Y, ¡atención! EL REINO ES JESÚS EN TI. Ése es el Reino. ¿Qué es el Reino de los
Cielos? El Reino de los Cielos es Jesús reinando en ti. Ése es el Reino de los Cielo.
Eres tú, cuando a través de tus ojos, de tus lágrimas, de tu risa, de tu
capacidad, de tus talentos, de tu vida ordinaria y común y corriente, lo que
se va revelando, lo que va apareciendo, lo que se te va saliendo por los ojos,
por la nariz, por la boca, por los oídos y por las uñas, lo que se te saliendo…
14
…es QUIEN TE HABITA. ¿Quién te habita? El Señor. Ése es el Reino.
El Reino es cuando yo le estoy dando permiso a Jesús para que habite en mí.
Teresa de Jesús decía en su libro “Castillo Interior”, que a Él le encanta habitar
como en la casa de Betania, porque en la casa de Betania era acogido, era
amado, era ungido, era querido. La casa de Betania es bellísima, porque allí
Jesús se quitaba los zapatos y le gustaba hacer una siesta desenfadada, una
siesta larga, una siesta deliciosa, sin temor, porque estaba arropado por la
brisa de Lázaro, el perfume de María y el encanto de Marta.
ESE ES. El Reino de Dios es cuando tú le anidas, cuando tú cuidas
profundamente el ser Divino en tu corazón.
Todos cuidamos el carro: le echamos más aceite, lo brillamos, le cambiamos
los accesorios, esto y lo otro. Lo cuidamos como una joya: las mejores llantas,
el mejor aceite, la mejor gasolina. Hay quien cuida con todo desvelo el
pasaporte. Otro que cuida obsesivamente cuatro cuchillos de plata que
heredó, porque ese es su tesoro, porque son de la mamá y de la abuela y de
la bisabuela. O aquella que heredó una sopera de su abuela, que no se la
vayan a dañar, que no se la vayan a tocar, ese es su tesoro. Estás cuidando
demasiado el carro, los cuchillos, la sopera, los dólares, el pasaporte, la
aspiradora o el tapete. En vez de cuidar a Dios en tu corazón.
El tesoro que hay en nuestra vida es cuidar el don de Dios que nos habita, ese
es el tesoro de tu vida. El desvelo de tu vida es cuidar a Dios en tu corazón.
¿Cómo lo estás cuidando? ¡Ese es tu tesoro, esa es tu riqueza, ese debe ser tu
desvelo, esa es la herencia que tú recibiste! ¿Qué pasó con esa herencia que
recibiste y le estás dando a los demás, a tus hijos y a otros? ¿La cultivas, la
cuidas, le pones toda la atención a ese tesoro?
Lo que yo te dejé en tu vida, mijo, fue este tesoro. ¿Cuál, abuelita? El tesoro
de que tú puedas rezar, de rodillas, mi amor, “Benignísimo Dios, de infinita
caridad”. ¡Gracias, porque me hiciste feliz! Esa es la herencia, ese es el tesoro.
Y esto es en serio.
¿Será que yo puedo leer un día en tu Eucaristía el texto divino del Eclesiastés?
“Hagamos elogio de los hombres de bien, los que permanecieron fieles a la
alianza”. Esa alianza pasó de hijos a nietos. Y esos nietos, hoy, revelan la
herencia recibida de sus mayores, porque supieron cuidar la fe. El tesoro más
serio, más valioso, más grande, más bello que nosotros tenemos. No es
aprender 7 idiomas. Es el misterio adorable de Jesús en mi corazón.

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CRISTO EN MÍ
“La Resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de ese Mundo
Nuevo. Y aunque se les corte, vuelven a surgir, porque la Resurrección del
Señor ya ha penetrado la trama oculta de esta historia. Porque Jesús no ha
resucitado en vano. No nos quedemos al margen de esa marcha de
esperanza y vida. Como no siempre vemos esos brotes, nos hace falta una
certeza interior, y es la convicción de que Dios puede actuar en cualquier
circunstancia, también en medio de los aparentes fracasos”: Papa Francisco.
Dios es infinito. No existen fracasos en tu vida. Existen experiencias dolorosas,
quiebres de afectos, personas que se alejaron, personas que te hirieron o que
tú heriste. Existen quiebres en la vida, rupturas, proyectos donde yo esperaba
lo mejor y se fueron a pique. Eso es real, se llaman “fracasos” en el mundo,
pero no absolutos. NO HAY FRACASOS ABSOLUTOS, NO EXISTEN FRACASOS
ABSOLUTOS. Hay que revisar el testimonio de mi vida: no puedo seguir diciendo
a mis 70 años que yo fui violado a los 7 años y que yo llevo toda la vida como
el eternamente violado, como la eternamente ultrajada, como la
eternamente abandonada porque mi papá nos abandonó o porque mi
mamá se fue, porque la violencia nos hizo mucho daño, porque nos
quedamos muy pobres, porque me pusieron esta zancadilla. ¡Cómo así!
¿Como única propuesta de tu vida tienes la experiencia de un dolor, la
experiencia de un fracaso, la experiencia de una ruptura?
¡No, señores! Por favor, cambiemos la historia. NO HAY FRACASOS ABSOLUTOS,
NO EXISTEN FRACASOS ABSOLUTOS. Ante todos los fracasos, que son aparentes
porque el Señor tiene el poder de transformar, ¡suéltalos ya, todos! Suelta ya
esos complejos, esos traumas, suelte todos los pecados. “Es que yo soy la más
indigna”, no señora, usted no es la más indigna. “Es que yo soy el más pecador
del mundo”, no seas soberbio, eso no se dice. Porque tú no eres el más
pecador del mundo, ni usted es la más indigna del mundo.
Las faltas fueron gravísimas, reales, errores, pecados y experiencias que
generaron grandes dolores y grandes sufrimientos, sí, ¿y qué? El Señor es más
grande que tu pasado, que tus faltas gravísimas, que tus dolores, que tu
violación, que las traiciones que te hicieron, que las zancadillas que te
pusieron, que las metidas de pata que tuviste. DIOS ES MÁS GRANDE QUE TODO
ESO. No cargues más esos dolores, esas culpas, esas frustraciones, esos
vacíos, PORQUE EL SEÑOR TIENE EL PODER DE HACER ALGO CON TODO ESO.
Donde nosotros sembramos muerte, el Señor es capaz de sembrar vida.

16
Confiésate de tu falta de fe, ¿para qué sigues confesándote de todos esos
pecados pasados si ya fueron perdonados por Dios? ¡Ya no más, ya no más!
No hay nada en ti que el Señor no sea capaz de perdonar. No hay nada en ti
que el Señor no sea capaz de sanar. No hay nada en ti ante lo cual Dios en su
infinita creatividad, no haga algo bueno de lo malo. Porque no hay nada ni
nadie más grande en mí que el Amor Divino. ¡Nada ni nadie!
Entonces, a revisar y a reconstruir nuestro lenguaje y nuestra historia. Y si esa
persona o esas personas están contigo recordándote toda la vida lo malo que
fuiste, lo malo que hiciste… “¡pero mírenlo, tan santico hoy, y quién lo viera
hace 5 años!… a esas personas… aparte de ellas, y ora por ellas. Personas que
quieren paralizarte en el ayer, en la frustración, en el fracaso, en el dolor y en
la culpa.
Esta certeza, de la que habla el Papa Francisco, es lo que se llama SENTIDO
DE MISTERIO. Sí, el misterio de la fe y el misterio de la Divinidad. ¿Qué es un
misterio? Como cuando vas caminando o montando a caballo por los
alrededores montañosos de esa finca, y ¡qué sed la que tengo! Entonces
llegamos a una quebradita, a beber del agua. A medida que iba tomando el
agua de la quebrada, sentía que esa sed tan impresionante que tenía se
calmaba. La quebradita tenía poder de saciar, de calmar, de terminar mi sed.
Pero mi sed no tenía poder y no tiene poder de secar la fuente. ¿Qué estoy
diciendo? Estoy hablando del MISTERIO. La quebradita es un símbolo del
misterio: tengo sed, voy a la quebrada y sacia mi sed, pero mi sed no seca la
fuente. La fuente es más grande que mi sed, supera mi sed, me abriga, me
subyuga, me llena, me colma. La quebrada es el símbolo del MISTERIO: sacia
mi sed, pero yo no seco la fuente. ESE ES EL MISTERIO.
El misterio es una realidad inconmensurable, infinita, en otro lenguaje: EL
MISTERIO ES UNA REALIDAD OCEÁNICA. Porque sea inmenso y mis ojos no
puedan aprehender la inmensidad, la magnitud y el misterio del océano, yo
no puedo negarlo. Porque no lo pueda entender, no puedo negarlo. EL
MISTERIO ES COMO LA QUEBRADA, QUE ES MÁS QUE MI SED. Esa sed que ahora
tú tienes tan honda de sentido, de darle un significado profundo a los
acontecimientos de tu vida que no deben pasar porque sí.
Esa sed es el llamado agónico, el llamado de la nostalgia, el llamado
antropológico que te dice: “Ve al misterio, acoge al misterio, déjate amar por
el misterio, déjate consolar, déjate bendecir”. “Venid a mí todos los que estáis
cansados y agobiados, que yo os aliviaré”.
Beban de balde, dice la Palabra, del Agua Viva que yo les voy a dar.

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Esa sed que tú tienes, es indudablemente el toque de Dios que te está
diciendo que la única forma que tienes de salir de esa angustia es VOLVER A
LA QUEBRADA, AL OCÉANO, VOLVER A ÉL.
Hay un texto muy hermoso de Dostoievski:
“Soy hijo de este siglo, hijo de la incredulidad y de las dudas, y lo seguiré
siendo hasta el día de mi muerte. Pero mi sed de fe siempre me ha producido
una terrible tortura. Alguna vez Dios me envía momentos de calma total, y en
esos momentos he formulado mi credo, mi fe personal: que nadie es más bello,
profundo, comprensivo, razonable, viril y perfecto que Cristo. Pero, además, y
lo digo con un amor entusiasta, no puede haber nada mejor. Más aún, si
alguien me probase que Cristo no es la verdad y si se probase que la verdad
está fuera de Cristo, preferiría quedarme con Cristo antes que con la verdad”.
Ya Dostoievski decía que “sólo la belleza salvará al mundo”. Y cuando él está
hablando de la belleza, no está hablando de las linduras. Cuando él está
hablando de la belleza, no está hablando de la preciosura de una cara ni de
un paisaje. Cuando él está hablando de la belleza está hablando de Dios,
porque Dios mismo es la belleza. Sólo Él es la belleza. La belleza es Jesús.
Porque la belleza es la expresión absoluta del ser Divino.
Cuando Teresa de Jesús tiene como una visión interior de Jesús Resucitado,
dice que fue tanta Su belleza, que a partir de ese momento ella ya podía decir
que nada ni nadie era bello, ante la belleza y el esplendor y la armonía de
Jesús. Y ¿por qué es belleza, por qué Dios es belleza, por qué Jesús es belleza?
Porque la belleza es la emanación de la bondad. La belleza es la emanación
de la armonía y del esplendor. Porque la belleza es la emanación de la
verdad. Esas son las características del ser Divino: Él es la belleza.
San Basilio, uno de los padres de la Iglesia, decía que sólo Dios es bello, “¡cuán
bello eres, Señor!”.
El Papa Benedicto XVI, hombre santo, no es simpático, ni hermoso para el
mundo, ni histriónico, es un santo, un sabio, un contemplativo. Hace 6 años nos
hizo un regalo en la Cuaresma sobre la belleza. La belleza es precisamente
ese rostro doliente de Jesús, ante el cual los hombres volteaban la cara porque
no traía la belleza que esperan los ojos humanos, pero en Él resplandece la
belleza de Dios. Ese, el Nazareno, es precisamente el más bello de los hijos de
los hombres. Porque sólo la belleza salvará al mundo.
Esa es la belleza que vamos a adorar a partir de hoy, la belleza del más bello
de los hijos de los hombres, que es Jesús.
De Dios solamente se puede hablar a través de la belleza.

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Una de las fuentes recientes del ateísmo ha sido la ordinariez de la liturgia, la
ordinariez de la predicación, o haber hecho nosotros -los presbíteros- de
nuestras liturgias un show. La liturgia no es un show. La liturgia es de una gran
delicadeza, de un gran esplendor, de una gran belleza, para que nosotros
podamos conectarnos con el Misterio Adorable del Señor.
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Nosotros llevamos esta belleza, este tesoro, en recipientes de barro.

Dios es un misterio. Quiere decir, que es oceánico, que es magnánimo, que es


esplendoroso, que nos arropa, que nos cubre bajo Sus alas.
Quien se ofrece y se entrega a Dios por amor, seguramente será fecundo.
Toda acción Divina retoña. Todo el bien siempre gana. Toda obra buena que
tú hayas hecho, por más anónima que sea, aunque se hayan burlado de ti,
toda acción buena que tú hayas hecho, retoña, porque eso tiene fuerza
Divina. El bien siempre gana. El mal no gana. No nos cansemos de hacer el
bien.
Siempre el amor será fecundo, porque es infinita la creatividad de Dios. Nunca
hay un amor estéril, el amor siempre es fuente de vida, siempre da vida, y la
vida no es únicamente engendrar.
“Uno sabe bien que su vida dará frutos, pero sin pretender ni saber cómo ni
dónde ni cuándo. Tiene la seguridad, el hombre de fe, de que no se pierde
ninguno de sus trabajos realizados con amor. No se pierde ninguna de sus
preocupaciones sinceras por los demás. No se pierde ningún acto de amor a
Dios, no se pierde ningún cansancio generoso, no se pierde ninguna
paciencia por dolorosa que haya sido. A veces nos parece que nuestra tarea
no va a lograr ningún resultado, pero la misión no es un negocio, ni un
proyecto empresarial; no es, tampoco, una organización humanitaria, no es
un espectáculo para contar cuánta gente asistió gracias a nuestra
propaganda. No. Es algo mucho más profundo que escapa a toda medida.
Quizá el Señor tome nuestra entrega para derramar bendiciones en otro lugar
del mundo donde nosotros nunca iremos. El Espíritu Santo obra como quiere,
cuando quiere, donde quiere. Nosotros nos entregamos, pero sin pretender ver
resultados llamativos. Sólo sabemos que nuestra entrega es necesaria”: Papa
Francisco.
No se cansen de hacer el bien, no se cansen de dar testimonio, aunque ahora
aparentemente no vean los frutos de esa obra, de ese amor y de esa
dedicación.
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Ustedes no saben que a uno lo salva en la vida, también, la memoria de su
casa, la memoria de su familia y la memoria del amor y del testimonio que nos
dieron. Eso siempre retoña, eso siempre va a dar fruto.

PERMITIR QUE ÉL NOS SIRVA


“Fe es, también, descansar en la ternura de los brazos del Padre, en medio de
la entrega creativa y generosa”: Papa Francisco.
A nosotros nos enseñaron que debemos servirle al Señor… “Vamos a servirle al
Señor, vamos a darle la mano al Señor, vamos a ser el Cirineo del Señor”.
Expresiones muy dulces y verdaderas. Pero no tienes que ayudarle a cargar Su
Cruz. ES QUE NUESTRA FE NO CONSISTE PRIMERO EN SERVIRLE A DIOS. No
consiste en aliviarle Su Cruz, ni en enjugarle Sus lágrimas. Sí, lo haces con
mucho cariño, pero eso no es la fe.
Lo primero en la fe es permitirle a Él que te sirva, porque Él no vino a ser servido,
sino a servir. Lo primero en la fe es permitirle que Él haga lo que a Él le gusta:
Él quiere servirte a ti, lo que Él quiere es llevarte a Su mesa, servirte la comida,
lavarte los pies. Lo primero es permitir que Dios nos sirva. Lo primero es permitir
que Él nos consuele.
Yo sé que tú quieres consolarlo en el Huerto durante los días Santos. No. ¡No le
estorbes! Porque lo primero NO ES consolarlo a Él, lo primero es dejarnos
consolar por Él, lo primero es dejarnos servir por Él, porque Él vino no a ser
servido, sino a servir.
Entonces, servirle al Señor puede ser lo tercero o lo cuarto de nuestra fe. Y
¿para qué existe la fe? La fe existe para que tú puedas descansar en el Señor.
Para eso es la fe. Descansa de dolores, de fatigas, de sufrimiento. Descansa
de traiciones, de decepciones, de exigencias. De pesos, de soledades, de
ayes, de amarguras, de esclavitudes. DESCANSA EN EL SEÑOR.
Lo primero en la fe es saber descansar en el Señor. Descansa, que estás muy
cansado(a). Descansa en Él. Reclina en Él tu cabeza. Déjate abrazar por Él.
Permite que tu Padre se adelante, y te cubra, y te cubra con el mejor vestido
que no venden en la más cara tienda del mundo. Permite que tu Padre te
cubra con el mejor de los vestidos: Él te cubre de abrazos y de besos.
Solamente Él tiene el poder de confeccionar el vestido de tu descanso, que
es un vestido dado de abrazos y de besos. ¡Pero, recuerda: no es por tus
méritos! No porque tú seas bueno, sino porque EL BUENO ES ÉL.

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“Sigamos adelante, démoslo todo, pero dejemos que Él sea quien haga
fecundos nuestros esfuerzos como a Él le parezca”: Papa Francisco.
“Para mantener el vigor misionero, hace falta una decidida confianza en el
Espíritu Santo, porque Él viene en ayuda de nuestra debilidad. Pero esa
confianza generosa tiene que alimentarse y para eso necesitamos invocarlo
constantemente”: Papa Francisco.
“Él puede sanar todo lo que nos debilita. Es verdad que esta confianza en lo
invisible puede producirnos un vértigo”: Papa Francisco.
La primera Bienaventuranza que aparece en el Evangelio es “Bendita tú, que
has creído”: Bienaventurada tú, María, que has creído. Porque ella creyó sin
comprender. Ella confió sin entender. Isabel le dice, entonces: Bienaventurada
tú, Bendita tú, María, dichosa tú, porque has creído, porque lo que ha dicho
Dios en ti se cumplirá, porque Su palabra está sellada con Su ser.
¿Quién es un bienaventurado? Quien se ha aventurado bien. Y esto nos
genera un vértigo, el vértigo de quien se aventura, pero no sabe hacia dónde
lo llevará el camino. Y Él llevará a feliz término un día la obra que ha
comenzado en ti.

¿Cómo se conoce el corazón de Jesús?


El corazón de Jesús se conoce escuchando Su Palabra.
El único que nunca nos miente es Él. Nosotros, los seres humanos, no cumplimos
con la frase “de la abundancia del corazón hablan las palabras”, porque no
hablamos con el corazón, sólo con los labios. Nuestro amor es condicionado,
mentiroso, conveniente, negociante. Así no es el amor del Corazón de Jesús.
Porque de la abundancia de Su Corazón, sí hablan Sus labios.
La palabra de Jesús es la expresión absoluta de Su Corazón. Sólo de la
abundancia de Su Corazón hablan los labios. Por eso cuando lo oyes, lo que
estás oyendo es el palpitar de Su Corazón.

Cuánta gente nos ha dicho: un Dios displicente, un Dios vengativo, un Dios


castigador, un Dios enojado, un Dios colérico, un Dios resentido, un Dios
adolorido, un Dios que está impaciente, un Dios muy duro, un Dios que tiene
rabia… ¿A ustedes quién les enseñó eso, por Dios? Hay que estar atentos a un
montón de verdades que han estado en nosotros desde niños: en esas
verdades tan pequeñas, se ha encerrado y ha estado perfectamente
delineada la verdad del Evangelio.

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¿Por qué temes? ¿Quién te dijo? Ese Dios vengativo y cruel, mandando
pruebas y enfermedades, castigos y expiaciones, no.
¿Por qué no crees en el Benignísimo Dios de infinita caridad? ¿Sabes por qué?
Porque hiciste de la Novena de Navidad una guachafita. Quienes la leían con
devoción me la enseñaron bien, de resto no.
BENIGNÍSIMO DIOS DE INFINITA CARIDAD. ¡Y PUNTO! ¡Y PUNTO! Porque Tú, Señor,
eres mi salud y remedio. Porque Tú eres, Señor, y lo adoré desde niño, consuelo
del triste y luz del desterrado. Y Tú, Señor, la vida de mi vida. Y Tú, Señor, mi
dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano.
Yo no tengo que recorrer el mundo diciendo ¿a quién pertenezco? Ni
preguntándome ¿y a mí quién me espera? ¿De quién soy? ¿Cuál es mi nido?
No. Yo entendí desde niño que Él era la vida de mi vida, mi dueño adorado.
Que Él es, y los años sí que me lo han develado, MI CONSTANTE AMIGO Y MI
DIVINO HERMANO.
¿Quién te dañó la fe, si lo sabías desde niño?
Desde niño sabías, que Tú, Señor, eres mi dulce. Porque Tu dulzura lava el
vinagre que me han dado tantas veces en mi vida. Porque yo le he dado al
otro hiel y vinagre, en vez de comprensión y cariño.
Señor, Tú eres el antídoto a la hiel y al vinagre, porque Tú eres mi dulce Amor y
mi Consuelo. Tú lo sabías desde niño. Y en ello está todo el Evangelio, todo,
absolutamente todo. En el Dios de infinita caridad, en el consuelo del triste, en
la luz del desplazado, en la vida de mi vida, en mi constante amigo, en mi
dulce amor y mi consuelo. ESE ES EL CRISTIANISMO.
¡Atención! ¿Quién te dañó la fe, dónde te la oscurecieron? ¿Quién te generó
miedo, rechazo, burla, cinismo, displicencia? Jesús es todo bien,
absolutamente benéfico, y dulce, y delicado. Así es la fe, porque la fe es Jesús.

HAENDEL Y REMBRANDT
Jorge Federico Haendel, compositor alemán que es considerado inglés,
espléndido, nos regala como muchos de los grandes músicos de la historia,
unas grandes exégesis [interpretaciones] bíblicas. Algún día tendríamos que
canonizar a Bach, porque nos ha regalado unos textos musicales espléndidos.
Dime cuál es la música que tú escuchas, y te diré quién eres.
Haendel, entonces, un hombre potente, muy fino, muy grande, muy
espléndido, muy soberbio también, tiene un momento aciago de su vida, muy
duro: ya no están de moda las óperas de ese tiempo, que no es la ópera
italiana, sale de la moda del estilo musical de la época, cae en una
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bancarrota, pierde prestigio social. Entra en una profundísima depresión, la
enfermedad más dolorosa que puede tener un ser humano.
En medio de esa depresión, lo llaman para que escriba un oratorio de Pascua.
Como está tan pobre, acepta a ver si se levanta de la bancarrota. [Lo mismo
le pasó a Rembrandt en el esplendor de su carrera; un hombre tan manirroto,
tan vanidoso y tan soberbio, que tuvo también un revés económico terrible y
en medio de su gran ruina, pinta su último retrato, “El regreso del hijo pródigo”,
que se conserva en L´ Hermitage en San Petersburgo; el que se ha
considerado el mejor retrato de Rembrandt, ese muchacho en el corazón del
padre].

Haendel acepta el reto y escribe el oratorio del “Mesías”.


[Link]
Gb5TYQrSlIVUT&index=14

Nos cuentan los biógrafos que lo escribió durante tres semanas. Y en ese
tiempo, a pesar del estado tan lamentable en que estaba, prácticamente no
comió ni durmió. Escribió el oratorio en esas tres semanas, el “Mesías”, que el
Coro Polifónico de Medellín y la Orquesta Filarmónica de Medellín siempre
presentan en el tiempo de Navidad. El texto del “Mesías” comienza con un
texto de Isaías, hermoso; las primeras notas y el primer canto están tomados
de Isaías: “Consolad, consolad a mi pueblo, dice el Señor”. La primera
expresión de ese gran texto musical, que es realmente una obra espléndida,
comienza así.
Cuentan los biógrafos que cuando Jorge Federico Haendel escucha por
primera vez la composición que él había hecho en tres semanas -cuyos textos
se encuentran en el Museo Británico, totalmente rayados; en 25 minutos el
hombre compone el Aleluya; están todos los textos corregidos y rayados-,
Haendel se sana, se cura de su depresión. Porque tal vez él entendió que el
lugar para salir de su oscuridad y de su amargura no era estar en posición de
loto. Ese consuelo se recibe solamente cuando yo estoy de rodillas, pero no
en posición de loto.
Solamente, porque hay veces en la vida que muchas circunstancias nos
ponen de rodillas. Y sólo de rodillas se recibe el consuelo Divino. Y Haendel se
curó. Y dijo: “Mientras yo esté vivo, no se cobra ningún dinero por la
representación de esta obra. El único dinero que se puede cobrar por esta
obra va dirigido a los orfanatos de Europa y especialmente de Londres”. Hasta
el día de hoy es así. En Gran Bretaña no se puede cobrar nada por presentar
al “Mesías”, por decisión de Haendel.
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¿Por qué? Porque él descubrió que esa obra fue inspirada. Es música que sana
y consuela la vida.

TEXTOS BÍBLICOS
Isaías es un poeta magnífico, casado, aristócrata, supremamente fino,
cultivado, con su esposa y sus hijos, muere mártir, lo matan. Escribe lo siguiente:
“Pero dice Sión [Sión es una forma amorosa de decir Jerusalén],
Yahvé me ha abandonado, el Señor me ha olvidado. ¿Acaso olvida
una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus
entrañas? Pues, aunque ellas llegasen a olvidarlo, Yo no te olvido.
Míralo. En las palmas de mis manos te tengo tatuada. Tus muros
están ante mí perpetuamente”.

¿Cuántas veces tú y yo lo hemos dicho? Es que el Señor no me escucha, el


Señor me ha abandonado, el Señor no me quiere, yo no cuento para el Señor,
¿dónde está el Señor? ¡NO VUELVAS A DECIR QUE EL SEÑOR TE HA
ABANDONADO! No lo vuelvas a decir, porque es una blasfemia. No lo vuelvas
a decir porque solamente de Su Corazón brota Su Palabra, y Su Palabra ha
sido una palabra de bien, y fiel. Porque sólo Él es fiel a sí mismo. Él nunca te ha
abandonado, porque Él te lleva tatuado(a) en la palma de su mano. Para
decirlo mejor, nos tiene a cada uno grabado en Su Corazón.

Mateo nos dice:


“Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os
aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón. Y hallaréis descanso para vuestra
vida, porque mi yugo es suave y mi carga liviana”.

Vengan a Mí… los tristes, los deprimidos, los excluidos, los cansados, los solos,
los amargos, los que no cuentan, los que están cargados de culpas, de
errores… vengan a Mí, y en Mí encontrarán descanso.

Y el Apocalipsis [que es un libro de consuelo, que además se escribió en medio


de una gran tentación, que el pueblo se sentía aplastado por las fuerzas del
mal, porque parecía que ganaban los malos] nos dice:
“Y él enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte, ni
llanto, ni gritos, ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado”.
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¿Por qué estamos mirando al pasado? ¿Por qué no estamos atentos a lo nuevo
que el Señor está haciendo en cada uno de nosotros? ¿Por qué no estamos
siendo atentos para agradecer infinitamente, en la santidad que está
aconteciendo en ti? PORQUE EN TI ESTÁ ACONTECIENDO LA SANTIDAD. NO. TU
SER NO ES UN SER DE PECADOR. Tu ser no es un ser de un ser irredento, la verdad
tuya no es el montón de culpas y errores pasados. La verdad tuya es que EL
SEÑOR HOY ESTÁ ENJUGANDO TUS LÁGRIMAS, ESTÁ PERDONANDO TUS
PECADOS, ESTÁ CONSOLANDO TU VIDA, ESTÁ REHACIENDO TU HISTORIA. La
verdad tuya es que, aunque tú no lo crees, pero debes creerlo, EN TI ESTÁ
ACONTECIENDO LA SANTIDAD.

Por eso Pablo llamaba a las comunidades LAS COMUNIDADES DE LOS SANTOS,
no por perfectos, sino porque en esos hombres, en esas mujeres, en esas
comunidades estaba aconteciendo el Santo, estaba aconteciendo el Señor.
SÍ, HERMANO, EN TI ESTÁ HABITANDO UN SANTO, UNA SANTA, PORQUE TÚ LE
ESTÁS DANDO ESPACIO A ÉL PARA QUE HABITE AMOROSAMENTE EN TI, MÁS
ALLÁ DE TUS DEFECTOS, MÁS ALLÁ DE TUS PASIONES, DE TU PASADO Y DE
MUCHAS REALIDADES QUE TE HIRIERON Y TE DESCALIFICARON A TI
MORALMENTE. Porque sólo Él puede volverte a ti la autoridad moral, por esas
nuevas obras que no es lo que te hacen santo, porque las obras no te hacen
santo, la santidad no son obras, las obras no son la santidad, LAS OBRAS SON
LA EXPRESIÓN DE LA SANTIDAD QUE HAY EN TI, ellas transparentan, revelan la
santidad que te habita. Y esa santidad que te habita no es más que Él, que es
el Santo. ¿Quién nos separará del amor de Cristo?

Romanos:
“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación, la
angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la
espada? Por tu causa somos muertos todo el día, somos tratados
como ovejas destinadas al matadero, pero en todo salimos
vencedores gracias a Aquel que nos ha amado”.

Mi fuerza, hermanos, está en el Señor.


Mi fuerza es la verdad del Señor que me ama.
Nada ni nadie puede contra mí.
Y yo quiero que tú me lo recuerdes, porque mi psicología y mi vida a veces
tienden a perderse en la oscuridad, en el desaliento, en el llanto y el miedo.
Necesito, hermanos, que me recuerden el consuelo y es: “Mira, recuerda que
nada ni nadie, ni la tribulación, ni la angustia, ni la desnudez, nada, nadie,
porque en todo salimos vencedores gracias a Aquel que nos ha amado.
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