Los niños nos comprometemos con la misión
Jesús fue el primer y gran evangelizador enviado por el Padre para anunciar
el Reino a todos, por eso cuando los habitantes de Cafarnaúm le proponen a Jesús
que se quede con ellos, Él los contestó así: “es preciso que anuncie también el
Reino de Dios en otras ciudades porque para eso he sido enviado” (Lc. 4, 42-43).
Así como Jesús es enviado por el Padre para anunciar el Reino y hacerlo
presente y realizar la salvación de todos los hombres, la Iglesia es enviada por
Jesús como continuadora de su nueva presencia y de su propia misión.
Escuchemos a Jesús: “como el Padre me envió al mundo, así los envío a
ustedes” (Jn. 20,21-22); “Vayan al mundo entero y hagan discípulos a todos los
hombres…” (Mt. 28, 19); “y serán mis testigos…hasta los confines de la tierra”
(Hch. 1, 8).
Venezuela, necesita conocer una imagen fresca del Evangelio, y que mejor
manera de conocerla que a través de ustedes los niños, que son los preferidos de
Jesús (Mc 10,13-16). Que sean ustedes los que “vayan y cuenten, vayan y
testimonien, vayan y contagien lo que han visto y oído (Lc. 7,19-23) en nuestros
encuentros, en nuestras catequesis. Todo esto denlo a conocer. No con muchas
palabras sino con gestos simples y cotidianos, esos que transforman y hacen
nuevas todas las cosas (Ap 21,5).
Nuestras comunidades cristianas tienen que ser cada día más misioneras,
para que en ellas y fuera de ellas, se siembre la semilla del Evangelio que nos lleve
a defender el amor a Dios, que nos lleve a sentirnos amigos de Jesús. Ese Jesús que
nos llama amigos y nos pide tener en nuestro corazón sus prioridades: la
conversión, el anuncio de la alegre noticia de que Dios nos ama, la oración, la
caridad, el servicio, la santidad de vida, las buenas obras y una fe inquebrantable.
Sólo así saldrán de ellas, los santos de mañana.
Antes de continuar en nuestro compromiso misionero
reflexionemos:
El discípulo misionero no se envía a sí mismo. Su misión, y por eso
también su responsabilidad, se remonta a la misión del Jesucristo y del
Padre. La seriedad del origen de la misión corresponde a la importancia de
la tarea. Los discípulos son enviados, por la fuerza del Espíritu que les da el
Resucitado, para la reconciliación.
La Misión no es un asunto individual, es una responsabilidad que se
vive en comunidad.
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Ya hemos reflexionado acerca de nuestro compromiso misionero, ahora
recordemos ese momento tan importante como es el de nuestro bautismo y
asumamos nuevos retos en este ANUNCIO DE LA BUENA NUEVA.
Ficha del bautizado
Mi nombre completo es: ______________________________________
• Me bautizaron el día_____de___________________del año________
• En la Parroquia:__________________________de________________
• Sacerdote o diácono:________________________________________
• Mis padrinos fueron:____________________ y ___________________
• ¿Qué ha significado para mí ser bautizado? ______________________
__________________________________________________________
• Como niño bautizado vivo y tengo las siguientes actitudes:
__________________________________________________________
__________________________________________________________
• ¿Qué implica, para mí como niño misionero, participar en
la misión?
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__________________________________________________________
• ¿Qué me exige como niño misionero la fe en Dios Padre?
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__________________________________________________________
• ¿Qué me exige como niño misionero la fe en Dios Hijo?
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• ¿Qué me exige como niño misionero la fe en Dios Espíritu Santo?
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Testimonio Misionero: Asumiendo compromisos.
Nosotros como bautizados tenemos una vida que comunicar: Dios, su amor
misericordioso, su Santidad. El Espíritu Santo nos acompaña, nos envía, nos
inspira; es Él el protagonista de la Misión. Somos misión porque somos el Amor de
Dios comunicado, somos Santidad de Dios creada a su imagen. “La dimensión
misionera de nuestro bautismo se traduce así: en testimonio que da vida y belleza
al Mundo”.
Atrévete a ser con tu vida testigo del Amor de Dios, siguiendo el ejemplo de
Cristóbal, Antonio y Juan, los “Niños Mártires de Tlaxcala”, asesinados por odio a
la fe en México.
Los niños Cristóbal, Antonio y Juan
son considerados los primeros
mártires de América. Te invitamos
a descubrir su historia.
Cooperación misionera: “¡Dona tu vida a la Misión!”
Todos los cristianos, en virtud del bautismo, somos corresponsables de la
actividad misionera (RM 77). La participación de las comunidades y de cada fiel
en este derecho- deber es lo que se llama "cooperación misionera" (RM 77). Por
ser cristianos somos corresponsables de toda la actividad misionera. Todos y cada
uno hemos de hacer la cooperación misionera conforme a nuestra propia
vocación y misión.
Unidos personalmente con Cristo, como el sarmiento a la vid (cf. Jn. 15, 5),
podemos producir buenos frutos. La santidad de vida permite a cada cristiano ser
fecundo en la misión de la Iglesia. La cooperación misionera universal es signo de
la madurez de la fe y de una vida cristiana que produce frutos (RM 77).
Así, la cooperación misionera va mucho más allá de “dar una moneda”
(aporte) o de ofrecer algunas oraciones por las misiones. La llamada es a ser
misionero con todo: con nuestra vida, nuestros estudios, nuestro tiempo. Ser
misioneros continuamente y siempre en nuestra comunidad local, solidarios para
con el mundo entero.
Por eso, cada uno de los cristianos, todos los días, hemos de cooperar
misioneramente a la nueva evangelización, a la acción pastoral (evangelización
y acompañamiento de los católicos) y, con prioridad, a la misión Ad Gentes
(primer anuncio de Jesucristo).
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El rol de los niños en la evangelización es fundamental. El niño misionero
en la Iglesia aprende de Jesús, es buen discípulo suyo y vive como Él: es su
enviado, su misionero. Enseña a otros lo que de Jesús ha aprendido y hace
discípulos para Jesús. Para ello, anuncia el Evangelio, con sus buenas obras, su
alegría, su generosidad y su oración. Es misionero para el mundo entero y semilla
de nuevos misioneros.
Jesús espera que tú seas discípulo misionero
con todo tu corazón, tus manos, tus pies,
con todo tu ser.
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En este octubre misionero te proponemos:
• Primera semana dedicada a la oración:
Realizar una Vigilia Misionera y o un Encuentro Eucarístico (Ver
subsidio Litúrgico).
• Segunda semana dedicada al sacrificio:
Piensa en algo que te cueste realizar como niño (organizar tu
habitación, ayuda a mamá en las tareas del hogar, ayuda a un
compañero con las tareas, compartir tu desayuno, dejar de ver por un
día video juegos, etc) y en esta semana ponlo en práctica.
•Tercera semana dedicada a la cooperación misionera:
Recuerda llevar a la Celebración del DOMUND Arqui/Diocesano
tu aporte como Comunidad Misionera.
• Cuarta semana dedicada a la oración por la
vocación:
Con un rosario misionero oremos por quienes se encuentran en
nuestros Vicariatos Apostólicos de misión ad gentes y por aquellos que
están en su etapa de formación en el Programa de Relevo Misionero.
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Adolescentes testigos de la misión
NO HAY SALVACIÓN SIN MISIÓN,
NO HAY MISIÓN SIN MISIONEROS
“Centinelas de una radiante mañana, iluminada por
la esperanza”
CoNSAGRADoS A LA MISIóN PoR EL BAuTISMo
Como bautizados estamos llamados y consagrados a la MISIÓN, a SER
misión, a COMUNICAR una vida que es ENTREGA, CARIDAD Y MISERICORDIA. La
consagración del bautismo es para TODA la vida, no se borra, no desaparece,
sino que permanece porque es promesa de Dios, y al mismo tiempo es invitación
a aceptar la PATERNIDAD de Dios, a ser "sus" hijos.
Estamos invitados a ser otro Cristo, a ser sus discípulos, aprender de sus
actitudes, de sus obras, sus prioridades y participar de su misión. La misión de
Jesús era hacer presente el Reino de Dios, la nuestra es ser testigos del Reino. La
misión de Jesús era mostrar el camino para llegar al Padre: mostrarse a sí mismo
"el Camino, la Verdad y la Vida", la nuestra es mostrarlo a Él. La misión de Jesús
era salvar al mundo y la nuestra es colaborar en la salvación del mundo bajo la
guía del Espíritu Santo.
Para colaborar en la Salvación del Mundo debemos amar a Jesús y estar
dispuestos a dar la vida sirviéndole (Jn.3,16), participando de la redención que
nos ha ganado con su muerte y resurrección a través de la acción de la Iglesia,
Sacramento Universal de la Salvación (L.G 1 y 6). Por todo esto se puede afirmar
que: no hay salvación sin misión y no hay misión sin misioneros.
Jesús nos llama amigos como llamó a María Goretti, José Sánchez del Río, a
Carlo Acutis, a Chiara Luce Badano, entre muchos adolescentes. Nos llama a la
Santidad desde el testimonio que da vida y belleza al Mundo. De nuestras
comunidades misioneras de adolescentes (CENTIMISION), deben salir los
nuevos testigos del Evangelio (santos). Santos adolescentes como San
Pancracio, Santa María Goretti, San José Sánchez del Río, Beata Chiara Badano,
Venerable Carlo Acutis: orantes, alegres, sencillos, humildes, al servicio del otro,
defensores de la Fe Cristiana, anunciadores del Evangelio, adolescentes que
tuvieron y vivieron las prioridades de Jesús.
Como bautizados, discípulos misioneros y “centinelas”, estamos
comprometidos a ser testigos, a ser los centinelas de una radiante mañana
iluminada por la esperanza. Acá está el gran tema: sólo somos discípulos si
estamos con Él, con Jesús, si lo seguimos a Él lo suficiente de cerca
para vivir con Él (Gal 2, 20). Muchas veces esto implicará dejar cosas, dejas mis
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comodidades y salir a servir.
Sólo seguimos a Jesús si nos unimos a Él, si le creemos a Él y escuchamos su
Voz, su Palabra, y nos dejamos conducir por la acción del Espíritu Santo que es
el que hace nueva todas las cosas. ¡No hay otro camino!, ¡no hay otra manera!.
ENvIADos PoR EL BAuTISMo A CREAR LA CuLTuRA DEL
ENCuENTRo CoN DIoS Y CoN LoS HoMBRES
“La fe es un encuentro con Jesús, y debemos hacer lo que Él hacía: encontrar
a otros”. Jesús siempre nos tiende su mano. Pero un encuentro sólo ocurre
cuando se reconoce y se responde a esa invitación. Al encontrarnos con Jesús,
entonces podremos encontrar a los demás. Eso significa tender la mano,
construir amistades más allá de nuestro círculo, servir a la familia, a los más
pobres y vulnerables.
En este Octubre Misionero, como Pedro, dispongámonos al encuentro (Hch.
9, 1-43; 11, 13-18). Pongamos especial atención a las cuatro (4) aptitudes básicas
para el encuentro con el otro (Hch. 9, 25-26; 28-29; 34-35; 11, 18).
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REFLEXIóN INDIvIDuAL:
• ¿Pienso en qué necesidades hay en mi familia, en mi
parroquia, en qué me necesitan?
• ¿Pertenezco a una Parroquia misionera, a un grupo
apostólico o comunidad de adolescencia misionera?
• ¿Pienso qué necesita mi párroco para animarse a la
misión? ¿O la hermana, o los responsables de los otros
grupos para descubrir que ellos también son llamados a la
misión? Si yo que soy el misionero no me doy a esas
necesidades ¿quién lo hará?.
• ¿Dónde yo creo que el Señor me envía a la misión?
• En mi comunidad… ¿Me preocupo por el anuncio de
Jesucristo o hablo de todo menos de Jesús? ¿Me siento lo
suficientemente preparado para esto?
REFLEXIóN GRuPAL:
• Elijamos una, de las tres primeras; la que más nos
haya llamado la atención y tratemos de explicarla y
aplicarla.
• Leamos con atención la cuarta propuesta ¿qué
importancia tiene ir haciendo del encuentro digno entre las
personas, una convicción comunitaria y no solo un
comportamiento individual? En otras palabras ¿qué
importancia tiene ir generando una cultura del encuentro?
• ¿Qué me exige como niño misionero la fe en Dios
Espíritu Santo?
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Cooperación misionera:
“¡Dona tu vida a la Misión!”
La misión es cuestión de fe. En nuestra cooperación misionera se mide
nuestra fe. Así, la cooperación misionera va mucho más allá de “dar una
moneda” (aporte) o de ofrecer algunas oraciones por las misiones. La llamada
es a ser misionero con todo: con nuestra vida, nuestro trabajo, nuestros bienes,
nuestro tiempo. Ser misioneros continuamente y siempre. Ser misioneros en
nuestra comunidad local.
El rol los adolescentes misioneros en la evangelización es fundamental.
Jesús espera que el adolescente sea discípulo misionero con todo su
corazón, con sus manos, con sus pies, con todo su ser. Es fundamental que
volvamos la mirada a los adolescentes, que no son niños ni jóvenes, y tienen
una gran riqueza humana, espiritual, cultural, son generosos, pudiendo llegar a
ser testigos de fe y entrega como los que hemos conocido.
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En este octubre misionero te proponemos:
• Primera semana dedicada a la oración:
Realizar una Vigilia Misionera y o un Encuentro Eucarístico (Ver
subsidio Litúrgico).
• Segunda semana dedicada al sacrificio:
¿Cuánto tiempo pasas en internet…? ¿Qué te hace pensar la siguiente
frase: “Todos nacen como originales, pero muchos mueren como
fotocopias” (Carlo Acutis)?
•Tercera semana dedicada a la cooperación
misionera:
Recuerda llevar a la Celebración del DOMUND Arqui/Diocesano tu
aporte como Comunidad Misionera.
• Cuarta semana dedicada a la oración por la
vocación:
Con un Rosario Misionero oremos por quienes se encuentran en Manje
(Mozambique): P. Jesús Godoy, Yuranni Guzmán, Génesis Machado,
Alonso Velásquez, por el P. Emérito que regresa de la misión y por aquellos
que están en su etapa de formación en el Programa de Relevo Misionero.
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El testimonio
Jesús nos envía a ser testigos suyos en el Mundo. La Misión es la que
hace la Iglesia, la determina. La Iglesia es misionera por naturaleza, nace
y se funda en la Pascua de la Muerte y Resurrección de Jesús y en el
acontecimiento de Pentecostés.
Somos misión porque somos el Amor de Dios comunicado; somos
Santidad de Dios creada a su imagen.
• CARLO ACUTIS:
“Ciberapóstol de la Eucaristía”.
• CHIARA LUCE BADANO:
Una vida luminosa
• SAN JOSÉ SANCHEZ DEL RIO
Joselito
(Al final de este subsidio puedes conocer más de ellos).
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