0% encontró este documento útil (0 votos)
1K vistas26 páginas

La Urupagua

El documento describe la expedición de dos guías, Jesús Amador y Alberto Chiquito, para recolectar la fruta de la urupagua en la Sierra de Falcón. La urupagua solo crece en esta región y se recolecta de forma artesanal, escalando montañas empinadas y pasando por lugares peligrosos. Los recolectores deben trepar más de 12 kilómetros y a veces solo logran reunir 3-4 kilos de fruta. La recolección se realiza de abril a julio y la fruta requiere ser cocinada durante 12 horas
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
1K vistas26 páginas

La Urupagua

El documento describe la expedición de dos guías, Jesús Amador y Alberto Chiquito, para recolectar la fruta de la urupagua en la Sierra de Falcón. La urupagua solo crece en esta región y se recolecta de forma artesanal, escalando montañas empinadas y pasando por lugares peligrosos. Los recolectores deben trepar más de 12 kilómetros y a veces solo logran reunir 3-4 kilos de fruta. La recolección se realiza de abril a julio y la fruta requiere ser cocinada durante 12 horas
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA URUPAGUA, MÁS ALLÁ DE LA FRUTA AMARGA

Publicado el 2 julio, 2017 por recorriendocaminosve

580576_10200533143064393_1109157681_n

Los árboles de urupagua miden más de 20 metros de altura

El canto de las chicharras es para los habitantes de la Sierra de San Luis, señal de que ese
particular fruto autóctono está apto para ser recolectado, la Urupagua; de apariencia
semejante a la de un almendrón, de sabor amargo, negro por fuera y blanco por dentro.

Subir en busca de Urupaguas no es tarea fácil, quienes la recolectan tienen que trepar
grandes pendientes y exponerse a precipicios, haitones, huecos, piedras resbaladizas y
todo el misterio que encierran esas grandes montañas.

En una expedición realizada junto al baquiano Jesús Amador y Alberto Chiquito, pude
constatar el gran trabajo de quienes se animan a subir esos cerros en busca de ese exótico
fruto, único de la sierra de Falcón.

Una salida a las 4:00 de la mañana, botas altas de goma, pantalones viejos, camisa manga
larga y una gorra nos guarnecía de lo que estábamos por enfrentar. Acompañados de un
suelo bastante húmedo, ya que días antes la lluvia había rociado el pueblo de Cabure.

971082_10200533150984591_435330480_n

Jesús Amador y Alberto Chiquito

Nos adentramos en la búsqueda de los Urupaguales (conglomerado de árboles). El trinar de los


pájaros, el cantar de las guacharacas y de los pavos de monte nos acompañan por todo el
camino. La naturaleza se hace escuchar y las orquídeas, lirios y flores silvestres nos
deslumbran con su belleza.

Más de una vez el baquiano llegó a decir que todavía estábamos a tiempo de regresar. El
camino es duro, lleno de obstáculos y el cansancio se apodera del cuerpo, pero la convicción
y el entusiasmo de llegar hasta los urupaguales me mantenía con la firmeza que sí podía
subir.
El guía solo llevó consigo, un machete y dos chupetas, estas para que no le dé sed. En el
camino por la constante llovizna en la zona, los urupagueros colocan potes debajo de las
piedras para que agarren agua destinada a todo aquel que pase por allí.

Está previsto llegar al urupagual El Tábano, también conocido como el de Los de Afuera,
pero antes teníamos que pasar por La Canilla del Medio, La Mata de los Pavosos, Tomasico, La
Maromita, El Urupagualito, El Consumidero y Las Clavijas.

Todo el camino está lleno de peligros que hacen insufrible el andar, abrazarse a la piedra la
vieja para poder pasar al otro extremo es algo indispensable para no caer al vacío. Caminar
con mucho cuidado sobre las piedras Huevo e`Niño de Rivero y la Bajá del Jeto y por
supuesto tener respeto al borde de los tres haitones que se consiguen al paso, es algo que hará
posible que quien se atreva a vivir esta experiencia pueda regresar sano y salvo para contarla.

Los nombres de estas piedras fueron colocados por los primeros pobladores de la zona y
han pasado de generación en generación; comenta Jesús Amador que desde que él anda por
estas montañas, hace unos 50 años, esas piedras y lugares tienen esos nombres.

969079_10200533146144470_1642749305_n

El riesgo tiene valor

Son mucho los riesgos por los que tienen que pasar los urupagueros para poder recolectar
el exótico fruto, sumado a ello el azar de conseguir más en un urupagual o menos en otro.

Las urupaguas, tienen su temporada a partir de abril hasta julio, más o menos, no se encuentran
todas en un mismo espacio, además no se pueden remecer los árboles, son muy altos y
gruesos, miden entre 15 y 30 metros. Solo se pueden recoger las que están en el piso.

Más de 12 kilómetros recorren estos servidores en busca de este fruto. Muchas veces regresan a
casa con tres o cuatro kilos, en ocasiones hasta con menos si la cosecha está acabando o
si otros recolectores llegan primero; claro hay días en los que corren con suerte y pueden
llegar a recolectar hasta 15 kilos o más.
Para consumir este fruto debe ser salcochado durante 12 horas, en leña, teniendo que estar
pendiente de atizar la candela y cuando seque echarle agua hasta que la fruta abra. Un kilo de
este exótico fruto varía entre dos mil y tres mil bolívares, en la temporada de este año 2017.

Quienes se dedican a recolectar urupaguas suben la montaña solos o acompañados, cuando


se percatan en el camino que otro vecino va adelante y les lleva mucha ventaja se devuelven,
ya que corren el riesgo de regresar con las manos vacías.

Siempre salen bien temprano. 4:00 o 5:00 de la mañana están arrancando o muchas veces
antes. Cuenta el guía que hay quienes duermen en la montaña, por ejemplo en el pozo de
Guillermina y en el Hondo del Espinazo, piedras que parecen cuevas, esto para poder
adelantarse al resto de los urupagueros y recolectar la mayor cantidad posible.

El regreso

Luego de reunir unas cuantas urupaguas, siete kilos para ser exactos; toca regresar, bajar las
grandes pendientes. La verdad no sé qué es más difícil si subir o bajar. De regreso la precaución
es mayor, todo el cuerpo recibe el peso, las piernas se van solas y cómo el suelo es bastante
húmedo las caídas son más frecuentes y el cansancio apenas deja caminar.

Llegar tiene su recompensa: la marusa con urupaguas, haber tenido esta experiencia que
pocos se atreven a vivir y comerse una urupagua recolectada por uno mismo.

A quien se atreva a vivir esta experiencia le recomiendo se vaya mentalizado con los peligros
a enfrentar. Tener precaución y escuchar al baquiano son dos reglas fundamentales en estos lares.

a Urupagua, fruta originaria de la Sierra del Estado Falcón

Publicado el 17/04/2014

Imagen

La urupagua es una fruta originaria de la Sierra del Estado Falcón, de sabor amargo y apariencia
semejante a un almendrón recubierto con una concha dura de color negro.
Esta fruta es reconocida por los oriundos de Falcón por sus propiedades curativas o medicinales en
enfermedades como la diabetes, gastritis y úlceras estomacales; así como también por sus
atributos afrodisíacos.

Para cosechar la urupagua hay que escalar riscos montañosos hasta llegar a los árboles donde se
encuentra, conocidos como urupaguales. Sin embargo, los recolectores solamente deben recoger
aquellas frutas que hayan caído al suelo, pues la tradición dicta que de no ser así, y tumbarse de
los arbustos, nunca entrarán en sazón.

El proceso de recolección de la urupagua se encuentra envuelto por algunos mitos y leyendas.


Según se cuenta, para llegar a los urupaguales hay que superar los obstáculos colocados por
duendes que protegen la montaña, y redes fabricadas por una araña gigantesca que puede atrapar
a aquellos que caminen desprevenidos.

Una vez cosechada, la urupagua se coloca en una canasta de bejuco, se guarda debajo de la cama
o hamaca, y se espera la segunda noche de luna menguante para cocinarla por 24 horas o hasta
que se torne de color negro, dejando libre la almendra, que es blanquecina y amarga.

Del 14 al 20 de julio esta fruta típica de la sierra falconiana es protagonista de la Feria de la


Urupagua, la cual se realiza en la población de Cabure, y en la cual los asistentes pueden desde
conocerla hasta degustar su sabor.

Fuente: Lasierra.webnode.com

Es una de las frutas más extrañas del mundo, de sabor amargo, en el mundo se produce
únicamente en la sierra falconiana, específicamente en las cercanías de la población de Cabure,
municipio Petit, se le conocen propiedades curativas para la diabetes y gastritis. Se desarrolla en
lugares de difícil acceso, es recogida con palos, para evitar picaduras de arañas, el tamaño de la
fruta semeja un mamon, los encargados de la recolección son los urupagueros, que utilizan
canastos elaborados con bejucos, una vez recogida la Urupagua, la dejan en el canasto una noche
debajo de una cama, luego proceden a una cocción de unas veinticuatro horas, hasta que la
concha siempre dura, se torne negra. Se dice que es un árbol de la era Terciaria, cuando en
realidad estamos en la Cuaternaria, En Cabure se realiza durante el mes de julio la Feria de la
Urupagua. Los científicos no se explican, cómo este tipo de árbol, tenga como hábitat un solo lugar
en el universo. Una canción escrita por Ramón Antonio González recuerda esta fruta rodeada de
tradiciones, misterios y mitos, Comer Urupagua es la mejor excusa para beber un vaso de agua
fría. Los falconianos exteriorizan Es más guapo que el que se comió la primera Urupagua, por
cierto, fue el nombre de una novela escrita por Ibrahim López García para la T.V con el título de la
Fruta Amarga.
1. Los cardones cortados del aljibe… cumplen su función después de todo, ¡no son sólo un mito de
los abuelitos paraguaneros!

En los pueblos paraguaneros, no es extraño ver que los aljibes o estanques de agua limpia tengan
cardones (cactus) cortados en el fondo. De acuerdo a los abuelitos, los cardones purifican el agua
que allí se encuentra. Un estudio reciente de la Universidad Francisco de Miranda determinó que
los cactus arrojados en dichos estanques forman una delgada capa de un polímero en el fondo,
haciendo sedimentar el polvo y las impurezas del agua e impidiendo que salgan a la superficie. Así
que, después de todo, ¡los abuelitos paraguaneros tenían razón!

2. El origen de los dos nombres de la región: Alonso de Ojeda y “un conuco entre el mar”.

Alonso de Ojeda llegó a la península el 9 de agosto de 1499, justo en el día de San Román, razón
por la cual la denominó “Provincia de San Román” en sus cartas de navegación. El nombre de “San
Román” aún se encuentra presente en la actual Paraguaná: el punto terrestre más norte no sólo
de la península, sino de nuestro país, es conocido como “El cabo de San Román”. Lo que Ojeda no
logró fue que su designación continuara como nombre de la península. Esto es porque al
momento de su “descubrimiento”, la región ya estaba poblada por indígenas de la tribu Caquetía
(entre otros), quienes ya tenían un nombre para la península. Los caquetíos la llamaban
“Paraguaná”, que en su lengua significa “conuco entre el mar”.

3. El origen de “Punto Fijo” es una historia de amor.

La llegada de la petrolera norteamericana Standard Oil en 1925 trajo consigo numerosos y


atractivos puestos de trabajo en la construcción de una terminal portuaria, cerca del pueblo
costero de Carirubana. Rafael González era uno de esos jóvenes trabajadores de esta petrolera,
oriundo de la Isla de Margarita.

Rafael se enamoró de una jovencita llamada Leocadia Pulgar, que vivía en una fonda a las afueras
del pueblo, en una zona conocida como “cerro arriba” por su elevación en comparación a
Carirubana (que estaba al nivel del mar). Rafael, apenas salía de trabajar, se iba “Cerro arriba”
para ver a su enamorada, así que cada vez que alguien preguntaba por él, sus amigos y
compañeros respondían: “debe estar en su punto fijo”. Con el tiempo, Rafael y Leocadia formaron
una familia, compraron aquella fonda y vivieron durante toda su vida en la que hoy es conocida
como la primera casa de la ciudad de Punto Fijo.

Rafael González. Fuente: eglycolinamarinprimera.blogspot.com

4. Gracias al rápido crecimiento sin organización oficial, Punto Fijo solía ser “el caserío más grande
del mundo”.

La sabana, también conocida como “el abrojal” o “Cerro arriba”, era una meseta de 23 a 31 metros
sobre el nivel del mar que para 1925 sólo contaba con 5 casas. A pesar de que la zona empezó a
ser llamada “Punto Fijo” gracias a la historia de Rafael y de Leocadia, lo cierto es que hasta el año
1945 Punto Fijo no contaba con una carta fundacional. En ese año (1945), la construcción de las
refinerías tuvo como consecuencia un rápido crecimiento poblacional y Punto Fijo llegó a ser
conocido como “el caserío más grande del mundo”.

Tenía escuelas de educación básica y secundaria, emisoras radiales, edificaciones y hasta se instaló
una sede de la Universidad del Zulia en 1959. La necesidad de organizar la ciudad hizo que el 12 de
diciembre de 1969 se cree el distrito de Carirubana, con Punto Fijo como su ciudad capital. Recién
el 27 de febrero de 1970, la primera junta administrativa del distrito Carirubana tomó posesión, y
Rafael González (quien entonces tenía 69 años) formó parte como Cronista de la ciudad.

5. “El Niño” está detrás de las ánimas de la Coro-Punto Fijo.


En el año 1905 se inició una sequía causada por el conocido fenómeno de El Niño. Se agudizó con
el tiempo hasta el año 1912, en el que simplemente no llovió. Los pobladores, desesperados, con
los animales muriendo de sed y con una plaga de langostas que acabó con lo poco que quedaba de
los cultivos, iniciaron un éxodo en masa hacia Coro.

Lamentablemente, para muchos esta búsqueda desesperada por agua no fue exitosa: una gran
parte murió de sed durante el camino, y muchos otros se desorientaron y se perdieron en las
arenas de los médanos. No se sabe exactamente cuántas personas murieron, pero cerca de 1940
un pastor encontró en el sector de Guasare algunas de las osamentas provenientes de este éxodo.
El pastor decidió colocar varias piedras y una vela encendida para iluminar a aquellos que
fallecieron en tan dura travesía.

Hoy día existe allí un templo conocido como “Las ánimas de Guasare”, en el que hay velas
encendidas permanentemente. También es tradición en la autopista Coro-Punto Fijo que cada
conductor (que conozca la historia) haga sonar la bocina de su vehículo en el sector Guasare como
señal de respeto.

6. En la región hubo una vez un líder muy sabio, que supo gobernar por alianzas, pero su gobierno
tuvo un triste final.

Uno de los líderes de los Caquetíos, el Cacique Manaure, era un hombre muy sabio. Su gobierno se
extendía por todo el territorio del actual estado de Falcón, incluyendo Paraguaná y las islas Aruba
y Curaçao. Cerca de 1525, unos traficantes de esclavos tomaron a la familia de Manaure para
venderla. Al saber esto, el gobernador español Juan de Ampíes colaboró en socorrerlos y desde
ese momento existió un acuerdo de Paz entre ambos líderes, trayendo múltiples beneficios tanto
a Españoles como a Caquetíos. Muchos de los pueblos coloniales fueron fundados sobre aldeas
indígenas, y aunque los españoles no tomaban en cuenta a otros caciques, la figura de Manaure
era imponente e intocable. Esta alianza fructífera para ambas partes se terminó años más tarde.

El rey Carlos I de España, para saldar deudas con banqueros alemanes, les confirió autoridad sobre
la provincia y con ello se acabó la paz. Manaure fue perseguido y asesinado en la Batalla del
Tocuyo, y los caquetíos fueron esclavizados. Vale destacar que en Paraguaná no existió esclavitud
africana: todo lo construído después del exilio de Ampíes y la caída de Manaure fue hecho por
esclavos caquetíos.
7. “Cumaraguas” no es sólo el nombre de un caserío y de las salinas.

El nombre proviene de un animalito (y no al revés, como yo solía creer). “Cumaraguas” era el


nombre con el cual los Caquetíos conocían a cierto tipo de cangrejo con caparazón rojizo. Los
Caquetíos también denominaban con ese mismo nombre al agua y la espuma de color rojiza o
rosada que se forma en las salinas homónimas. Y para aumentar la “confusión” de un foráneo, así
también se llama el caserío cercano, inmortalizado por Alí Primera en su “Canción mansa para un
pueblo bravo”.

Por otra parte, nadie sabe exactamente qué quiso decir el cantor del pueblo con “El lagrimear de
las Cumaraguas”. Algunos piensan que la frase refiere a la tristeza de los lugareños por las duras
condiciones de esa época, pero los lugareños creen que se trata al fenómeno de cuando “la sal se
derrite”, ya que parecen lágrimas.

8. La práctica de salar el chivo no tiene como motivo original conseguir un sabor exquisito…

En la Paraguaná prehispánica, los Caquetíos tenían una manera de preservar las carnes pese a las
altas temperaturas y al inclemente sol que predomina en la península durante casi todo el año:
utilizaban la sal como agente conservante. Por mucho tiempo, pescados, conejos, iguanas,
matacanes y todo tipo de carnes fueron untadas con sal de las Cumaraguas. Luego apareció el
“chivo” (con la llegada de los españoles): este animal se adaptó muy bien al clima de la región -y a
las técnicas de salado de los indígenas-. El chivo salado se sigue preparando en la actualidad, pero
no por falta de refrigeración sino por el toque característico de la sal, que le da un sabor exquisito.

Crédito: I love Punto Fijo


9. La estación meteorológica de Coro no llega a captar la fuerza de los vientos en la región.

Se sabe que la mayor velocidad media anual del viento en Venezuela se da en Porlamar (24 km por
hora) y Coro (22 km por hora), tal como señaló el reporte de Sergio Foghin (Tiempo y Clima en
Venezuela, 2002). Pero las “velocidades medias” y la ubicación de las estaciones meteorológicas
no llegan siempre a captar la realidad de los vientos de la región. Hay vientos de 35 kilómetros por
hora o más, en lugares como Adícora o el Cabo San Román. Sin embargo, quizás lo más
impresionante del viento por estos lados no sea la velocidad, sino su constancia, fenómeno que
representa con simpatía la ilustración que sigue.

Paraguaná en la lengua caquetía

Índice

1 Municipio Falcón

1.1 Adícora

1.2 Baraived

1.3 Charaima

1.4 Supí

1.5 Sabarigua

1.6 Buchuaco

1.7 Miraca

1.8 Maquigua

1.9 Camunare

1.10 Buena Vista

1.11 Adaure

1.12 Maicara

1.13 Matividire

1.14 Pitajaya

1.15 Guacurebo

1.16 Jadacaquiva

1.17 El Vínculo
1.18 La Macoya

1.19 Jacuque

1.20 Moruy

1.21 Yabuquiba

1.22 Guacuira

1.23 Asaro

1.24 Cayeruba

1.25 Cocodite

1.26 Buenevara

1.27 Cumaraguas

2 Municipio Carirubana

2.1 Carirubana

2.2 Tiguadare

2.3 Caujarito

2.4 Santa Ana

2.5 Tacuato

2.6 Machuruca

2.7 Caseto

2.8 Cayude

2.9 Dabadubare

2.10 Maitiruma

3 Municipio Los Taques

3.1 Los Taques

3.2 Judibana

3.3 Amuay

3.4 Guanadito

4 Véase también

Municipio Falcón

Adícora
Situada en la costa oriental de la Península. Adícora quiere decir jajatal, hierva halófila de terrenos
salobres. Esta voz indígena primitivamente era “jadícuar”, ha venido pasando por “jatícora”, por
“jadícora”, por “aríkula”, hasta llegar hoy a “Adícora”. Se puede decir que el nombre Adícora
quedará fijado al adquirir nombre como puerto de exportación hacia los años 1780.

Cuando la compañía mercantil Guipuzcoana levantó edificios en Adícora. Por este puerto se
recuerda la entrada de varias enfermedades que causaron muertes; pero es digno recordar que
por Adícora entraron arquitectos y albañiles desde Aruba y Curazao, dejando sus huellas en el
porte de la casa paraguanera. Arquitectos navales construyeron veloces y esbeltas goletas y
balandras. por allí, también hicieron su entrada variedades de guisos, panes y confites, como un
legado de las Antillas Holandesas. Llegó también la semilla de ajonjolí, que transformó la situación
precaria del agricultor paraguanero por su dócil descosecho y buen precio.

Baraived

La versión más difundida y simplista sobre su nombre es: “Una vez unos marinos, que habían
perdido el rumbo, recalaron a la costa contigua a este lugar y al varar su pequeña embarcación,
desembarcaron para practicar un reconocimiento al desconocido pasaje y se dice que uno de los
desorientados marineros dijo: “Vara y ved”, y de tal expresión vino el nombre.

Estudios afirman que Baraived forma parte de la toponimia paraguanera; Bara en caquetío era voz
general para toda clase de árbol, y Baraivere que es la forma primitiva, usaría “bere” como
adjetivo o sustantivo, bere es igual que amargo.

Todavía en 1590, Baraived no tenía nombre como poblado. Es a partir de 1769, en la Data de
Propios de Coro, cuando aparece Baraived como población. Hasta 1802 estuvo adscrita a Santa
Ana, a partir de este año depende de Pueblo Nuevo.

Charaima

El nombre primitivo era Charaide. Así que la voz sufrió modificaciones por razones de eufonía. Se
sospecha la relación entre el Cacique Charaima de la Isla de Margarita, el abuelo de Guayquerí
Francisco Fajardo, primer fundador de Caracas.

Supí

Supí es un árbol cactáceo que exuda una goma medicinal, su nombre científico es Pereskia
guamacho.
Sabarigua

Aldea al norte de la población de Santa Cruz, de Pueblo Nuevo. Puede ser una alternación de
Sibidigua, arbusto euforbiáceo.

Buchuaco

Ensenada pesquera a 7 km al norte de Adícora. Muy visitada por turistas por el atractivo de su
playa limpia y espaciosa. Buchu - haco con “h” intercalada para deshacer el diptongo, quiere decir:
los dos buches. Buche: cardón, Aco: para, pareja.

Miraca

Tiene nombre desde que Nicolás Federman desembarcó en Chaure y su viaje se detuvo a tomar
agua en una fuente cercana a un poblado indígena numeroso en los primeros años de la
conquista. Es considerada en 1540 como “pueblo de grandísimo momento”. Se ha averiguado que
Miraca es atarraya.

Maquigua

1 22 33 Casa típica Iglesia San Ignacio de Loyola Plaza Juan C. Falcón

Descripción Pequeño pueblo entre La Bocaina y Miraca. Viniendo desde este último lo primero
que se ven son unas cuantas casas de bahareque, algunas muy bien mantenidas (foto 1), pensé
que era solo un caserío y me hubiera quedado con esa impresión si al encontrar una bifurcación
no me hubiera detenido a preguntar a un lugareño cuál era la vía, me dijo que el camino de la
derecha seguía hasta Miraca, y el de la izquierda pasaba por el pueblo, que había una iglesia y una
placita y más casas. También me informó que más adelante se unía otra vez con la carretera hacia
Miraca. Por supuesto que tomé el camino de la izquierda. Que grata sorpresa fue ver un poco más
adelante la iglesia (foto 2), en perfecto estado, al menos por fuera, una verdadera joya! La misma
está dedicada a San Ignacio de Loyola. La placita (foto 3) está dedicada al héroe epónimo del
estado, Juan Crisóstomo Falcón. Es sencilla pero acogedora. Pero podría mejorar mucho más si
tuviera grama en el espacio frente a la iglesia. Aunque no lo reflejan en las fotos publicadas aquí,
hay casas modernas, una escuela con una buena infraestructura llamada "Manuel Cristóbal
Molina", una estación de policía, un ambulatorio, una cancha de basket ball y unas bodeguitas y
ventas de víveres.

Pregunté de qué vivía por allí y me dijeron que de la pesca (jurel, lisa, palometas, bocachica,
chipichipe), las salinas y muchos trabajan en Punto Fijo, incluyendo a las mujeres.
Algo de historia Según dicen los mayores, que hace unos 300 años llegaron a ese lugar unos indios
cuyo cacique se llamaba Macagua, cuyo nombre con el tiempo pasó a ser Maquigua. Años después
llegó una familia Tellerías quienes le compraron las tierras a los indios. Uno de sus trabajadores,
llamado Solano Becerril se casó con una muchacha de hija del señor Reyes Calatayud, éstos vivían
en un hata de nombre "Anamundo". Solano y su esposa se mudaron para Maquigua en 1701
considerándose así los primeros pobladores (1). Ubicación N 11º 50,923' W 69º 51,527' (en la
Iglesia)

Para llegar allí Viniendo de Coro, hay que tomar la autopista que va hacia Punto Fijo, pero hay que
estar atentos y tomar el desvío hacia Adícora, en el caserío de La Bocaina se cruza a la izquierda y
seguir 5 kilómetros. La carretera desde La Bocaina es asfaltada y en relativo buen estado. También
se puede venir desde Baraived, de la cual dista 6 kilómetros pasando por Miraca. Y otra ruta desde
Buena Vista, no la conozco pero siendo que es la misma que va hasta Baraived, debe estar
también en relativo buen estado.

Pueblos cercanos Miraca (4,5 km) Baraived (6 km) Adícora (15 km, vía La Bocaina) El Hato (13,5
km, vía Baraived) Buena Vista (13,5 km)

Camunare

Aldea al norte de Baraived. Camunare es una forma epentética de “camunare”, un árbol de


madera blanda cuyo tallo, grueso siempre, se usaba para fabricar bateas.

Buena Vista

Se desconoce la fecha exacta de su fundación, pero por el título de la iglesia, se considera que la
formación del “Valle de San Juan Bautista de Buena Vista” comenzó de 1710 a 1720. Durante un
censo en 1787 se señala que es el único pueblo paraguanero donde no existen esclavos ni indios
libres. Es seguramente, el primer pueblo no - indígena o de “españoles” construido en la
Península.El origen y desarrollo de Buena Vista siempre estuvo ligado a la «Posesión Guachaco», la
cual perteneció al teniente de gobernador Alonso Arias Vaca, funcionario destacado de la colonia y
vecino de Coro, quien «solicitó en composición un conjunto de sabanas de la península de
Paraguaná, en el año de 1.594. El lote estaba constituido por sabanas contiguas, lo que facilitaba el
tránsito de ganados y la utilización de las diferentes aguadas». 3 Cuenta el señor Simón Trejo,
vecino de Buena Vista, que el teniente Alonso Arias Vaca se instaló en el pueblo de Miraca, con su
familia y con toda la propiedad vacuna que tenía, específicamente, en el sitio llamado «las dos
bocas» (cercano al ojo de agua que siempre ha existido allí). En este conjunto de sabanas, lo que
hoy día conforman: Barunú, Adaure y Guacurebo (finalizando en la «bajada de Amparo») tomó el
nombre de «Guachaco». Transcurrido cierto tiempo, la familia Colina adquiere una cuarta parte de
Guachaco, mediante el pago de «veinte monedas de oro puro». A lo largo de los años, con nuevas
nupcias entre las familias «aderechadas», la posesión se va dividiendo. Para el año de 1920 había
un total de 232 familias aderechadas. En el año de 1919, parte de estas familias aderechadas
introducen por medio del Juzgado de Buena Vista (luego llevado a Pueblo Nuevo) un registro, que
fue reconocido como «Título Supletorio por Posesión y Herencia de Tierras», el cual abarcaba una
extensión de aproximadamente 4.300 hectáreas. Esto ocasionó protestas de parte del resto de las
familias por el hecho de que ese Título solo abarcaba el casco de Buena Vista, excluyendo al resto
de la posesión. De tal manera que en el año de 1920 se elaboró un «anexo» al Título Supletorio
reconocido el 24 de noviembre de 1919, incluyendo familias de Adaure, Miraca, Guacurebo y
parte de Baru

Adaure

Aldea extensa y muy poblada situada al oeste de Buenavista. Según la tradición oral Adaure, igual
que Adaro, viene de Dara. Sin embargo, investigaciones afirman que Adaure es un apellido
indígena; sin descartar que provenga de Dara, quizás en forma de patrimonio porque quizás la
Dara sería el ave istémica de la tribu. A los indios adaures de les considera como una tribu
belicosa, y se han encontrado escritos reveladores, que dan muestra de las continuas peleas de
esto indios contra los españoles que intentaban usurparles sus tierras.

Maicara

Aldea cercana a Buenavista. En un documento antiguo se ha leído: Maicuare, quizás este es su


nombre primitivo.

Matividire

Carcano a Buenavista, un cerro y una aldea tienen este nombre. El cerro con menos de 250 metros
por estar cerca de la costa, sirve de orientación a los pescadores de pargo en el mar de Adícora a
15 millas de la orilla.

Pitajaya

Nombre indígena del susucure, cardo seudo - parásito que da una fruta de piel y pulpa roja.

Guacurebo

Aldea muy extensa cuyo nombre se origina de “Guacoa”, uy explicativo por el sufijo “ebo”, es
decir, que expresa: el paso de la guacoa.
Jadacaquiva

Se poseen dos versiones sobre el origen de su nombre. La primera: “Los nativos demostraron
mucho miedo ante los caballos que trajeron los conquistadores y este temor los impulsaba a
armarse de piedras para defenderse de algún supuesto ataque de las bestias. Y como “Quiba” en
caquetío es pedruzco; ello expresándose en una mezcolanza de Caquetío y Andaluz, decían a
presencia de los caballos: ¡Jaca...quiba!, ¡jaca...quiba!; lo que traducido sería: ¡piedra contra esas
jacas!.

La otra versión: “En un tiempo de prolongada sequía, los nativos para mitigar la sed machacaban
hierbas contra piedras y lugo chupaban los manojos o macoyas. En este caso, cada vez que veían
una macoya de jajato, gritaban con alegría ¡jajato...quiba!, como diciendo: ¡machaquemos con
piedras ese jajato!. El jajato es una hierba suculenta y por lo tanto al chuparla calma la sed”.

Jadacaquiva se formó en tierra comprada por D. Alonso Arias a fines del siglo XVI. La iglesia fue
construida obedeciendo a una manda testamental de D. Diego Laguna, ejecutada por sus
herederos.

El Vínculo

El Vínculo tiene sus orígenes por los años 1906. Anteriormente es llamada Sabana larga por su
gran extensión de tierra y desierto del Lugar, los fundos Las Mercedes, El Charo y La Argelia
ocupaban sus alrededores.

Sus primeras casas fueron: La Sapa y La Caridad propiedades de Don Vicente Hill. Posteriormente
fueron construidas Pekín y Pekincito propiedades de Don Magdalena Núñez.

La comunidad de El Vínculo se alimentaba que ofrecía las siembras en los conucos, como los
frijoles, auyama, millo y el maíz que era guardado en troja para su conservación.

Sus tradiciones: Sus fiestas en honor a su santo patrono San José que se celebra el 19 de Marzo. La
primera misa se celebró en la casa las Mercedes propiedad de la familia morón, fue oficiada por el
padre Ollaves. Allí se reunieron las personas más representativas de la comunidad para aquella
época y acordaron la construcción de la iglesia. Esta era pequeña de bahareque y techo de paja,
sus promotores fueron Doña Concha de Morón, Evangelista Almera y Antonio Toledo quien dono
la imagen de San José.
Fue hasta los años 70 cuando se construyó la actual iglesia sus promotores fueron la sra. Carmen
Antunes de Álvarez, Magdaleno Núñez y Domingo Guanipa, entre otros. Esto dio paso a que se
celebre cada 19 de Marzo las fiestas en honor a San José.

Tiene sus orígenes por los años 1906. Sus primeras casas fueron la Sapa y la Caridad propiedades
de Don Vicente Hill. Posteriormente fueron construidas Pekín y Pekincito propiedades de don
Magdaleno Núñez. Construidas por el sr. Ramoncito Núñez.

La Macoya

Constituye con Punta Espada en la Goajira, la entrada al Golfo de Venezuela. En 1678, el pirata
francés Grammont desembarcó en la Macoya haciendo 130 prisioneros, en su mayor parte indios,
y se apoderó de suficientes alimentos para continuar con su devastadora campaña en el Lago de
Maracaibo.

El Sargento Mayor D. Juan de la Colina poseyó un establecimiento pecuario favorecido por la


existencia de un jaguey o manantial de agua dulce. El faro, hoy abandonado fue construido en el
gobierno gomecista, el 15 de mayo de 1926.

Jacuque

Sabanas y conjunto de hatos pecuarios muy cercanos a Jadacaquiva. La versión más conocida
sobre su nombre es que viene de Jaca, caballo de poca alzada en la jerga andaluza, porque se
conjetura con los caballos que desembarcaron con Nicolás Federman desde Santo Domingo en
1530. Se dice que los nativos, sorprendidos al ver los caballos o jacas, exclamaron asustados”
¡Jaca...huy...!.

Moruy

Sus tierras fueron adquiridas a la corona por D. Alonso Arias en 1594. Sus herederos las trocaron
por las de cayerúa con los indios caquetíos, quienes se instalaron en el lugar antes de 1621.
Moruy, fue erigida definitivamente en Parroquia en 1746. Su iglesia, que ya existía desde el siglo
anterior, fue reconstruida bajo el patrocinio del Sargento Mayor D. Juan de la Colina hacia 1760.
Las milicias de este pueblo junto con las de Santa Ana, constituyeron la única protección efectiva
que tuvo Paraguaná durante la época colonial.

Moruy, es una de las comunidades de Paraguaná con más apego a las costumbres de sus
antepasados. El mestizaje ha sido lento en lo biológico y en lo cultural. La gente ha conservado su
artesanía autóctona: la cerámica, la fabricación de “silletas”, la elaboración del excelente “jabón
de la tierra”.

En lo biológico, se puede apreciar en las facciones de los oriundos, la oblicuidad de los ojos, el
cabello lacio, la longevidad, el lampiñismo y otros distintivos característicos de genuino tipo
caquetío. Y algo curiosos es que los apellidos no han sufrido las deformaciones acomodaticias;
como ejemplos: Caguao, Cuaro, Mabo, Guarecuco, Capacho, Gotopo, etc.

Con relación al origen de su nombre, se rechaza la versión según la cual los naturales temían al
moro, los piratas, y cuando veían barcos en la costa decían, asustados: ¡Moro...uy!. Esta versión se
cuestiona como infantil, recordando que los indios de Moruy eran los más belicosos de Paraguaná.
Es más aceptable considerar la voz como una alteración de “merejuy”, levadura o preparación
agria que usaban para acelerar la fermentación del maíz cocido con que elaboraban la chicha
embriagadora, que consumían en ceremonias religiosas.

Yabuquiba

Se encontraba entre tierras adquiridas por el maestre de campo D. Pedro de la Colina en 1716,
quien las transfirió a su cuñado D. Mateo de Manzanal. Después de 1767 se incrementó el número
de aderechados constituyéndose la base de la actual comunidad.

Como en caquetío la palabra quiba es piedra, el nombre antiguo del lugar parece significar yabal
pedregoso, debido a la abundancia de este árbol, el yabo o palo verde.

Guacuira

El “potrero” o hato de Guacuira se menciona por vez primera en 1594, años más tarde pertenecía
al Capitán Bartolomé López de Belmonte. Durante el siglo XVIII se multiplicaron sus aderechados,
destacando entre ellos el Capitán Antonio Fermín de Lugo.

Este valle al este de pueblo Nuevo posee dos versiones sobre el origen de su nombre. La primera:
que proviene de “guacoa”, ave de cacería, en su forma diminutiva. La segunda: que viene de
“guaco”, nombre de una hierba.

Asaro

Se asemeja mucho a sarosaro, un topónimo de la Guajira. Debido a la vecindad de Paraguaná y la


Guajira, significa mucho la coincidencia.
Sarosaro guajiro, que es plural por duplicación se ha averiguado que es un árbol cuya madera
blanda la utilizaban los guajiros para obtener el fuego por frotación.

Cayeruba

En tiempos precolombinos fue asiento de un gran vecindario indígena, lo demuestra, además de la


abundancia de restos de cerámica aborigen que se encuentra en el lugar, el hallazgo reciente de
un cementerio. En un mapa reciente está escrito Cayerúa, lo que se considera como afectada de
sonobismo. Es posible que el origen de su voz sea simaruba porque hay abundancia de este árbol
en los contornos de esta aldea.

Cocodite

Colinas al oeste de Pueblo Nuevo. La población de San José lleva añadido Cocodite para
diferenciarlo de San José de Acaboa. Del topónimo sabemos que el sufijo “dito” es distintivo de los
sustantivos colectivos en lengua indígena. Según personas confiables este pueblo desapareció con
la hambruna de 1912. En Cocodite existió una encomienda de indios durante el siglo XVII.

Buenevara

La tradición oral asegura que el nombre se originó porque en el lugar residía un cacique de muy
correcto proceder, a quien los nativos distinguían con el epíteto de “el Cacique de la buena vara”;
la alusión “buena vara” expresaba medida correcta, porque este cacique era el escogido por los
comarcanos para la medición de terrenos de labranza. En realidad, el nombre primitivo era
Guanibara, compuesto con la significación de “árbol de la colmena”, Guari: abeja; bara: árbol.

Cumaraguas

Extensas salinas al Este de El Vínculo. Se ha formado un poblado alrededor del complejo salínico.

Cumaragua es el nombre que da a un pequeño cangrejo de caparazón rosado. Se dice que es voz
indígena con significación se espuma rosada.

Municipio Carirubana

Carirubana

Su nombre significa orilla del peñón, orilla del cerro. Cari: orilla. Bana: sitio alto.
Al comenzar la actividad petrolera, los margariteños recién llegados a este puerto, lo llamaban:
Chiguana, tal vez por el pueblo oriental del país.

Tiguadare

Lugar costeño en la ribera norteña del Golfete de Coro, al este de Punta Cardón, Tigua es un árbol
rutáceo.

Caujarito

Aldea cercana a Punta Cardón. Caujarito es el diminutivo de caujaro, árbol de madera liviana.

Santa Ana

Su fundación data de 1538 y fue iniciada por los franciscanos junto a la aldea indígena de
chamuriana, donde había agua abundante que bajaba del cerro. Se han encontrado restos de
cerámica hispana junto a los de cerámica caquetía.

Tacuato

Su nombre tratan de cambiarlo por Villa del Mar, el cual era inapropiado por encontrarse la
población muy distante del mar. Algunos informantes aseguran que Tacuato se originó como voz
de la respuesta que recibían quienes preguntaban por el precio de la sal: ¿A cómo está la sal? Ta a
cuatro, respondían. Se expresaba que el precio de la sal era cuatro reales. Esta versión adquiere
una gran probabilidad porque aquí funcionó un resguardo de salinas para vigilar el comercio
practicado en la localidad, desde los tiempos de la colonia.

Machuruca

Su nombre viene de caruca, paja áspera con la que se le da consistencia al barro batido para la
torta que se aplica a paredes y techos.

Caseto

Es una planta herbácea de las malvas espigadas. Hay la versión, un poco fantasiosa por lo que
tiene chauvinismo, según la cual el nombre al principio era Gaseto, alteración de gaseta, porque
en el lugar residía una persona que redactaba una obra periódica, una gaceta, como se decía
antes.
Cayude

Fundo pecuario al oeste de Tacuato. cayude: árbol frutal, guanábano silvestre.

Dabadubare

Dabuda: barro de loza. Abudure es una voz compuesta de dabuda y are, que expresa barro y raíz;
significa: sitio de donde se extrae barro de loza.

Por estas zonas hay salinas, plantaciones de zábila y además estos sitios son pecuarios y sus
recursos son aprovechados por la vía Coro - Punto Fijo.

Maitiruma

En el caribe insular, mái significa manantial, ojo de agua; irima: azul celeste; es decir, que
Maitiruma expresa manantial azul.

En el aspecto socio - económico se señala que los terrenos de Santa Ana no son buenos para
sembrar y en Maitiruma se halló agua dulce abundante de 60 a 80 metros de profundidad; es
necesario destacar que antes un jagüey era realizado a pulso con barro y hoy se realiza con
máquinas como el barreno.

Por el Cerrito, Rodeo y Tanquesito existe abundante agua dulce y específicamente e el Tanquesito
se cosechan cebollas y melones grandes, estas tierras son nuevas y hay muchos conucos.

Municipio Los Taques

Los Taques

Población capital del Municipio del mismo nombre; su nombre proviene de Taque: árbol que
produce una nuez comestible.

Judibana

Era un fundo pecuario de la aldea de Guanadito, hoy es una moderna ciudad del Municipio Los
Taques. Cuenta una bella leyenda que Judibana era una hermosa mujer, esposa del gran Cacique
de Jurijurebo. Es solo leyenda, no hay constancia documental. Jurijurebo: el paso de los vientos.
Judi, juri: viento. Bana: sitio alto.
Amuay

Bahía perteneciente a los Taques. Su voz da la idea de cantidad subterránea, cueva grande. En las
cercanías de Amuay hay cuevas naturales que debieron ser habituales residencias de aborígenes.
Por la fonética, Amuay pertenece al caribe insular, como mamey, caney, carey, etc.

Existió en 1924, un muelle cuando el puerto fue asiento de aduana marítima, por lo que también
atribuyen el origen del nombre a “muelle”. En papeles coloniales se menciona a los indios
amuayes.

Guanadito

La voz viene de “guanajo”, “guanají”, variedad de cardón que se diferencia de la lejaria por su
aspecto lamoso. Dito es característica desinencial de nombres colectivos en caquetío.

La situación económica de Judibana, Guanadito y sus alrededores es un poco holgada en


comparación con poblados paraguaneros del Municipio Falcón. Esta zona es asiento de la Refinería
de Amuay y cuenta con diversas instituciones industriales. Funcionan diversos talleres, empresas
constructoras y de mantenimiento; la actividad pesquera se ha incrementado grandemente y se
realiza con equipos de calidad.

Funcionó ASTINAVE (Astilleros Navales Venezolanos) fue creada en 1977 para la construcción del
astillero de Los Taques. En la primera fase construyó y reparó buques generando más de 1200
empleos. Recientemente el astillero fue cerrado por una precaria situación económica.

San José de Cocodite

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda

El pueblo San José de Cocodite se encuentra ubicada en el Municipio Falcón, Península de


Paraguaná, Estado Falcón, Venezuela.

Índice

1 Etimología

2 Hijos ilustres

3 Sectores de San José de Cocodite


4 Límites

5 Gastronomía

6 Reserva Biológica Montecano

6.1 Fauna

6.1.1 Mamíferos

6.1.2 Aves

6.1.3 Reptiles

7 Véase también

Etimología

En épocas remotas el pueblo de San José de Cocodite estuvo habitado por índigenas, dirigidos por
un cacique de nombre Cocodite, de allí se origina su nombre en honor al Cacique y se llama San
José debido a una promesa realizada por un sacerdote católico llamado Aniceto Legarraga.

El sacerdote antes mencionado tenía su residencia en Suiza. El mismo tuvo que dejar ese país por
motivos de guerra en un viaje largo y peligroso, en barco, el cual desembarco en el cabo San
Román, península de Paraguaná. El sacerdote, al pisar tierras falconianas prometió a Dios construir
una iglesia como forma de agradecimiento por haber llegado con vida a estas tierras. Esa iglesia
fue construida en lo que hoy se conoce como San José de Cocodite.

Hijos ilustres

En este poblado nacieron héroes que marcaron historia en Venezuela. El 15 de septiembre de


1594, en la población de San José de Cocodite, nace el General León Colina un héroe que se
destacó en la Guerra Federal y el General José del Rosario Gonzalez un héroe de la guerra de la
Independencia venezolana.

flora de san José de cocodite.

Sectores de San José de Cocodite

Sector Montecano

Sector La Luz

Sector El Recreo

Sector El Rosao
Sector La ciénega

Sector Guanabajo

Sector Mónica

Sector Montaña

Sector La Montañita

Sector La Plaza

Sector El Yacural

Sector Sabaneta

Sector El Pizarral

Sector Cantaure

Sector El Llano

Sector La Guayana

Sector la Rosa

Límites

Por el norte, la comunidad Azaro y Buenevara; por el sur, Buena Vista y Adaure; por el este, Pueblo
Nuevo y Guacuira; por el oeste, Jadacaquiva e Isirito.

Gastronomía

Arepa pelada

Queso de cabra

Dulce de Leche

Sopa de gallina y chivo

Asadura

Selse

Tapirama

Suero

Mote

Reserva Biológica Montecano

Artículo principal: Reserva Biológica Montecano


En 1987 se firma un convenio UNEFM la junta comunera de Cocodite e IVIC Bioma para el manejo
de Montecano está iniciando estas actividades bajo la administración de Bioma. Desde 1995 El
instituto Falconiano Para la invstigacion, la conservación y el desarrollo sostenible de las zonas
Áridas y Costeras (INFALCOSTA) el Centro de Investigaciones en Ecologia y Zonas Áridas (CIEZA-
UNEFM) están encargados de cuidarla y mantenerla.

Fauna

Mamíferos

Conejo, cachicamo, zorros, guirito, cunaguaro, mapurite y el ratón.

Aves

Nombres populares de algunas aves locales:

Nombres Populares Nombre Cientifico

gavilán Buteo albicaudatus

zamuro Coragyps atratus

chiriguare Caracara plancus

buha titirijí Bubo virginianus

Torcasa

tortolita Columbina talpacoti

turpial Icterus icterus

Perdiz Colinus cristaus

loro cara sucia Aratinga pertinax

gonzalito Icterus nigrogularis

paraulata Mimus gilvus

pájaro carpintero Melanerpes rubricapillus

cardenal Cardinalis phoenicius

iguira Zenaida auriculata

Copetón

hormiguero
Colibrí Leucippus fallax

Pitil

cherito Polioptila plumbea

zurruzurru

picogordo Hypnelus ruficollis

guacha

rapiño Parabuteo unicinctus

tegutegüe

Reptiles

Nombre Popular Nombre Cientifico

Zaruro Boa constrictor

cascabel Crotalus durissus

sabanera

auril Drymarchon caudomaculatus

víbora ratonera Mastigodryas pleii

lagartija

caripial Ameiva ameiva

iguana Iguana iguana

tuqueque

tartaguita

aguacero

lucia Mabuya mabouya

coral Micrurus dissoleucus

Véase también

Venezuela

Península de Paraguaná

Municipio Falcón

Categoría: Pueblos de Paraguaná

Flora y fauna
tarántula azul (chromatopelma) en un teco(bromelia)

Dentro de las especies de flora se destacan las orquídeas y bromelias, árboles de olivo, semeruco,
araguaney, jobo, cotoperí, ceiba y vera. Dentro de la reserva existe también la pitahaya que se
encuentra en peligro de extinción.

La reserva sirve de refugio a más de 180 especies de pájaros, incluyendo algunas que se observan
sólo durante la migración o el invierno boreal. Existen hasta el momento 42 especies residentes
(que habitan de forma permanente) como el cardenal coriano, el carpintero habado, la cota (en
peligro de extinción), el turpial, el chirito de chaparrales y otras especies, principalmente de
paseriformes.

La variedad de reptiles de la reserva sirve de estudio científico-médico permanente para la


búsqueda de antídotos. Dentro de la población de reptiles se encuentra la lagartija
Lepidoblepharis montecanoensis, considerada la más pequeña, midiendo solo hasta 6 cm y siendo
nativa de la reserva al igual que la tarántula azul, objeto de un programa especial de Discovery
Channel.23

Existe una laguna en la cual habitan caimanes, tortuguillas de aguas. Además de sapos y ranas.

Entre los insectos más destacados están la enorme escolopendra gigante.

También podría gustarte