DECISIONES INNOVADORAS:
EL CONCEPTO DE INNOVACIÓN
Se define innovación como "la creación y modificación de un producto y su introducción en el
mercado". Más técnicamente, la innovación se define como "la transformación de una idea en
un producto vendible, nuevo o mejorado, en un proceso operativo en la industria y en el
comercio o en un nuevo método de servicio social“.
DECISIONES INNOVADORAS.
Las decisiones innovadoras son elecciones basadas en el descubrimiento, identificación y
diagnóstico de problemas inusuales y ambiguos y el desarrollo de soluciones alternativas
excepcionales o creativas. Estas soluciones frecuentemente implican una serie de pequeñas
decisiones relacionadas entre sí, tomadas en el curso de varios meses, e incluso años. Dado que
las decisiones innovadoras representan normalmente una tajante ruptura con el pasado, por lo
general no siguen una secuencia lógica y ordenada.
TIPOS DE INNOVACIÓN
1.- Según el Grado de la Innovación:
Innovación Incremental: pequeños cambios dirigidos a aumentar la funcionalidad y prestación
del producto o servicios.
Innovación Radical: innovaciones que dan lugar a nuevos productos, diseños, tecnologías, usos
o formas organizativas.
2.- Según la Naturaleza de la Innovación:
Innovación Tecnológica: cuando la propia tecnología sirve como medio para introducir un
cambio en la empresa.
Innovación Comercial: variación de cualquiera de las variables del marketing que influyen en el
lanzamiento de un nuevo producto o servicio.
Innovación Organizativa: cambios orientados hacia la organización bajo la cual se desarrolla la
actividad productiva y comercial de la empresa.
3.- Según la Aplicación de la Innovación:
Innovación de Producto o Servicio: nuevo bien o servicio o uno sensiblemente mejorado
respecto a sus características básicas.
Innovación en Proceso: redefinición de los procesos productivos o en la aplicación de una
tecnología de producción nueva o sensiblemente mejorada.
La “innovación de producto” busca, en primer lugar, la diferenciación de la competencia, aunque
no siempre conlleva el mismo grado de novedad.
En primer lugar y cuando se trata de productos nuevos, se trata de presentar
características fundamentales distintas a las de los productos ya existentes, tanto para
la empresa como para el mercado.
En segundo lugar, cuando se trata de reposicionar productos, la innovación representa
un cambio en la imagen para modificar la percepción del cliente.
En tercer lugar, se trata de rediseñar los productos. Esta estrategia consiste en la
introducción de alguna modificación, lo que supone un menor coste para la empresa a
la vez que una mayor fiabilidad, seguridad o prestaciones.
La “innovación de servicios”, por su parte, se encuentra muy próxima a la innovación de
productos, por lo que su gestión es similar.
En este caso los avances en las tecnologías de información y comunicación son de gran
importancia
En este tipo de innovación se encuadraría por ejemplo ofrecer un tipo de servicio que
no esté muy extendido en tu ámbito de actuación.
Finalmente y en torno a los efectos económicos, hay que indicar que la innovación de
producto o servicio
Antes de descubrir varias técnicas que se aplican en estos casos, conviene considerar ciertos
principios generales acerca de la innovación:
1.- Establecer un clima de innovación.
Sin la libertad y el clima adecuado, ningún método será efectivo. En la mayoría de los programas
de capacitación para la innovación se dedica gran cantidad del tiempo a enseñar las estrategias
y tácticas para establecer un clima propicio.
2.- Comenzar con alternativas fáciles y disponibles.
Hacer mejoras o correcciones.
3.- No comenzar con la búsqueda de la solución ideal.
No hacerse ilusiones de que la primera idea que se tenga proporcione la solución correcta.
4.- Usar las ideas de los demás.
Se puede llegar a una solución más original.
QUÉ ES LA ACTITUD INNOVADORA
La actitud innovadora es el conjunto de valores, hábitos y actitudes que promueven procesos de
cambio basados en el conocimiento, cuyo resultado genera valor económico y social.
Estudios recientes sobre la innovación y el innovador han permitido detectar qué rasgos y
competencias despuntan de una forma sistemática en aquellas personas que han generado
grandes y brillantes ideas innovadoras.
Estos rasgos y competencias no tienen origen genético, sino que son principios o pautas de
actuación que podemos aprender de forma progresiva:
1. Voluntad de aprendizaje: La persona con actitud innovadora necesita siempre nuevos
conocimientos.
2. Orientación colaborativa: El innovador necesita contrastar sus ideas e intercambiar
opiniones con otros, porque uno nunca está seguro de que su idea sea perfecta y que
no se pueda mejorar.
3. La acción en la toma de decisiones: La persona con actitud innovadora está en un
proceso continuo de reflexión, aprendizaje y contraste de ideas.
4. El error: Es imposible imaginar la toma de decisiones sin el error.
5. Modelo de pensamiento: Las personas con una actitud innovadora cuentan con el
llamado pensamiento lateral o divergente.
6. Visión del presente: El objetivo de cualquier innovador debe ser conjugar las
experiencias aprendidas del pasado y la situación del presente, como bases para que la
decisión de cambio tenga resultados en el futuro.
7. El sentido del humor: Se caracteriza con rasgos personales positivos: el optimismo, la fe
y el coraje, ayudan a las personas hacer frente la presión y promueven su carisma
personal.
8. Fortaleza mental: en situaciones de cambio los innovadores se enfrentan a las
circunstancias, analizándolas, poniendo los medios y recursos para adaptarse, y
adoptando decisiones con las que logran aprender y mejorar.