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La Divina Comedia

Este documento presenta un resumen de tres párrafos sobre un libro digitalizado. Explica que el libro ha sido digitalizado por Google como parte de un proyecto para hacer libros disponibles en línea de todo el mundo. Indica que los derechos de autor han expirado y el libro es ahora de dominio público. También describe que las anotaciones originales en el libro aparecerán en la versión digital.

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Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
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La Divina Comedia

Este documento presenta un resumen de tres párrafos sobre un libro digitalizado. Explica que el libro ha sido digitalizado por Google como parte de un proyecto para hacer libros disponibles en línea de todo el mundo. Indica que los derechos de autor han expirado y el libro es ahora de dominio público. También describe que las anotaciones originales en el libro aparecerán en la versión digital.

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Acerca de este libro

Esta es una copia digital de un libro que, durante generaciones, se ha conservado en las estanterías de una biblioteca, hasta que Google ha decidido
escanearlo como parte de un proyecto que pretende que sea posible descubrir en línea libros de todo el mundo.
Ha sobrevivido tantos años como para que los derechos de autor hayan expirado y el libro pase a ser de dominio público. El que un libro sea de
dominio público significa que nunca ha estado protegido por derechos de autor, o bien que el período legal de estos derechos ya ha expirado. Es
posible que una misma obra sea de dominio público en unos países y, sin embargo, no lo sea en otros. Los libros de dominio público son nuestras
puertas hacia el pasado, suponen un patrimonio histórico, cultural y de conocimientos que, a menudo, resulta difícil de descubrir.
Todas las anotaciones, marcas y otras señales en los márgenes que estén presentes en el volumen original aparecerán también en este archivo como
testimonio del largo viaje que el libro ha recorrido desde el editor hasta la biblioteca y, finalmente, hasta usted.

Normas de uso

Google se enorgullece de poder colaborar con distintas bibliotecas para digitalizar los materiales de dominio público a fin de hacerlos accesibles
a todo el mundo. Los libros de dominio público son patrimonio de todos, nosotros somos sus humildes guardianes. No obstante, se trata de un
trabajo caro. Por este motivo, y para poder ofrecer este recurso, hemos tomado medidas para evitar que se produzca un abuso por parte de terceros
con fines comerciales, y hemos incluido restricciones técnicas sobre las solicitudes automatizadas.
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+ Haga un uso exclusivamente no comercial de estos archivos Hemos diseñado la Búsqueda de libros de Google para el uso de particulares;
como tal, le pedimos que utilice estos archivos con fines personales, y no comerciales.
+ No envíe solicitudes automatizadas Por favor, no envíe solicitudes automatizadas de ningún tipo al sistema de Google. Si está llevando a
cabo una investigación sobre traducción automática, reconocimiento óptico de caracteres u otros campos para los que resulte útil disfrutar
de acceso a una gran cantidad de texto, por favor, envíenos un mensaje. Fomentamos el uso de materiales de dominio público con estos
propósitos y seguro que podremos ayudarle.
+ Conserve la atribución La filigrana de Google que verá en todos los archivos es fundamental para informar a los usuarios sobre este proyecto
y ayudarles a encontrar materiales adicionales en la Búsqueda de libros de Google. Por favor, no la elimine.
+ Manténgase siempre dentro de la legalidad Sea cual sea el uso que haga de estos materiales, recuerde que es responsable de asegurarse de
que todo lo que hace es legal. No dé por sentado que, por el hecho de que una obra se considere de dominio público para los usuarios de
los Estados Unidos, lo será también para los usuarios de otros países. La legislación sobre derechos de autor varía de un país a otro, y no
podemos facilitar información sobre si está permitido un uso específico de algún libro. Por favor, no suponga que la aparición de un libro en
nuestro programa significa que se puede utilizar de igual manera en todo el mundo. La responsabilidad ante la infracción de los derechos de
autor puede ser muy grave.

Acerca de la Búsqueda de libros de Google

El objetivo de Google consiste en organizar información procedente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal. El programa de
Búsqueda de libros de Google ayuda a los lectores a descubrir los libros de todo el mundo a la vez que ayuda a autores y editores a llegar a nuevas
audiencias. Podrá realizar búsquedas en el texto completo de este libro en la web, en la página http://books.google.com
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DIVINA COMEDIA

DANTE ALIGHIERI.
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BARCELONA.

I M P RENTA D E L U I S T A S S O.

ARCO DEL TEATRO, 21 Y 23.


DIVINA COMEDIA
D A N T E A L I G H I E R I,
SEGUN EL TEXTO DE LAS EDICIONES MAS AUTORIZADAS Y CORRECTAS.

N U EVA TRA DU CCI O N D I RECTA DEL ITALIAN O


POR

D. CAYETANO ROSELL.
COMPLETAMENTE ANOTADA Y CON UN PRÓLOGO BIOGRÁFICO-CRÍTICO, ESCRITO POR EL MUY ILUSTRE
PRESIDENTE DE LA ACADEMIA ESPAÑOLA

D. JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH,


ILUSTRADA POR

GUSTAVO DO RÉ.

PARTES SEGUNDA Y TERCERA.

EL PURGATORIO. - EL PARAISO.

BARCELONA.

MONTANER Y SIMON, EDITORES,


RAMBLA Y PLAZA DE CATALUÑA, 18 Y 2o.
1872.
Esta traduccion es propiedad de los editores, quienes perseguirán ante la
ley á quien intentare reimprimirla.
Se reservan tambien los mismos derechos respecto á la ilustracion que acom
paña á la obra, por ser únicos propietarios de ella en España.
–-

EL PURGATORIO
CANTO PRIMERO.
En este primer canto del Purgatorio refiere el Poeta cómo, luego que se vió fuera de la
caverna subterránea, apareció á su vista embelesada un cielo purísimo é iluminado de
estrellas resplandecientes; y cómo, hallándose en la falda del monte con Caton el de
Útica, que allí estaba de custodio, aconsejó éste á Virgilio, entre varias cosas sobre
que discurrieron, lo que debia hacer con su discípulo para ponerle en estado de visitar
el monte. .

El monte del Purgatorio, que se eleva entre las aguas del otro hemisferio, representa un cono
truncado por la parte superior, al rededor del cual corren once explanadas ó mesetas circulares,
contando entre ellas el suelo de la misma isla montuosa. Las cuatro primeras forman el Ante
purgatorio, donde se hallan confinadas, hasta que son admitidas á expiacion, cuatro especies de
almas, culpables de megligencia. Las otras siete componen el Purgatorio, y en cada una de ellas
se purga uno de los siete pecados capitales. En la cumbre, sobre un llano, se extiende la siempre
verde y amenísima selva del Paraiso terrenal. Los Poetas van subiendo de círculo en círculo á
favor de unas escalas, que resultan mémos penosas á medida que se acercam á la cumbre.

Para surcar aguas más bonancibles, despliega ahora sus velas la navecilla de
mi ingenio, dejando atrás mares tan espantosos.
Voy á cantar de aquella segunda region en que se purifica el alma humana y
se hace digna de remontarse al cielo.

CANTO PRIMO.
Il monte del Purgatorio sorgente dall’ acque dell' altro Emisfero figura un cono tronco in cima, intorno
al quale s'avvoigono undici ripiani circolari, compresovi il suolo dell'isola. I primi quattro costituiscono l' An
tipurgatorio, dove son trattenute, finchè siano ammesse alla espiazione, quattro sorte di anime negligenti. Gli
altri sette formano il Purgatorio, e in ciascuno di essi si purga uno de’ sette peccati capitali. Sulla cima, in
pianura, è la sempre verde ed amenissima selva del Paradiso terrestre. I Poeti salgono di cerchio in cerchio
per certe scale, che tanto meno divengon lor faticose quanto più s'avanzano verso la cima.

Per correr miglior acqua alza le vele - E canterò di quel secondo regno,
Omai la navicella del mio ingegno, Ove l'umano spirito si purga, 5

Che lascia dietro a sè mar sì crudele: E di salire al ciel diventa degno. -

P. II. 2

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2 EL PURGATORIO.

Reanimese pues aquí, i oh santas Musas! la fúnebre poesía, dado que soy todo
vuestro; y eleve aquí un tanto su voz Caliope, acompañando á la mia con el
acento cuya fuerza sintieron las miserables Pierias tanto, que desesperaron de su
perdon. (1)
Un suave color de zafiro oriental (2) que se comunicaba al sereno aspecto del
aire puro hasta el primer círculo, (3) volvió á alegrar mis ojos así que me ví libre
de la muerta atmósfera que me habia contristado la vista y el corazon. Eclipsando
á los Peces que le seguian, hacia sonreir todo el Oriente el fúlgido planeta que
induce á amar. (4)

Volvíme á mano derecha, fijė mi contemplacion en el otro polo, y descubrí


cuatro estrellas, (5) no vistas jamás, sino por los primitivos hombres. (9) El cielo
parecia regocijarse con sus destellos. i Oh region septentrional! Viuda puedes lla
marte, pues estás privada de contemplarlas.
Apartado que hube mi vista de ellas, inclinándome un poco hácia el polo opuesto,

Ma qui la morta poesia risurga, Che m'avea contristato gli occhi e il petto.
O sante Muse, poichè vostro sono, Lo bel pianeta che ad amar conforta,
E qui Calliopea alquanto surga, Faceva tutto rider l' oriente, 20

Seguitando il mio canto con quel suono, " Velando i pesci ch'erano in sua scorta.
Di cui le Piche misere sentiro Io mi volsi a man destra, e posi mente
f.
Lo colpo tal, che disperar perdono. All'altro polo, e vidi quattro stelle
Dulce color d' oriental zaffiro, Non viste mai fuor ch'alla prima gente.
Che s’accoglieva nel sereno aspetto Goder pareva il ciel di lor fiammelle. 25

Dell'aer puro infino al primo giro, 15 O settentrional vedovo sito,


Agli occhi miei ricominciò diletto, Poichè privato se di mirar quelle!
Tosto ch'io usci' fuor dell'aura morta, Com io dal loro sguardo fui partito,

(1) Alude á las nueve hijas de Pierio, rey de Pella, en Macedonia, que habiendo desafiado á cantar á las Musas, hubieron
de darse por vencidas, y fueron convertidas en urracas. Con este nombre de urracas (piches) las designa el texto.
(2) Es decir, un vago color azul.
(3) Hasta el primer móvil, que es el cielo de las estrellas fijas. Otros creen que alude aquí el Poeta al cielo de la Luna, y
otros que al horizonte extremo.
(4) La estrella de Vénus. Estando el sol en el signo de Aries, como hemos visto en el canto I del Infierno, precedíanle los
Peces, y estos por consiguiente se veian en cierto modo eclipsados por la luz de Vénus, que brillaba más.
(5) Resumiendo en breves palabras cuanto los críticos han expuesto sobre estas cuatro estrellas, diremos que pueden
alegóricamente indicar las cuatro virtudes teologales, ó en sentido recto las que se ven en la constelacion del Centauro, lla
mada la cruz del Sur, citadas en el catálogo de Tolomeo. Otras cuatro existen cerca del polo antártico; pero pudo Dante re
ferirse á ellas cuando el primero que las observó fué Americo Vespucio? A esto replican algunos afirmativamente recordando
que si Marco Polo las alcanzó á ver en su viaje por la isla de Java y Madagascar, nada tiene de inverosímil que sugiriera la
noticia á nuestro autor. En el terreno de las conjeturas todo es posible.
(6) Por Adan y Eva, ô por los árabes, fenicios, caldeos, egipcios, etc.
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Eclipsando á los Peces que le seguiam, hacia sonreir todo el Oriente


el fúlgido planeta que induce á amar.
PURGATORIo, c. I, v. 19, 20 y 21.

Lo bel pianela che ad amar conforla,


Faceva lu//o rider l’oriente,
Velando i pesci ch’erano in sua scorta.
PURGATORIo, c. I, v. 19, 20 E 21.
UANTO PRIMERO. 3

de donde habia desaparecido el Carro, (T) divisė junto á mi un solitario anciano,


(°) digno por su aspecto de tanta reverencia, que no debe un padre inspirarla
mayor á su hijo. Llevaba luenga barba mezclada de canas, como sus cabellos,
que le caia sobre el pecho en dos mechones; y el resplandor de las cuatro estre–
llas sagradas iluminaba con tal claridad su rostro, que le veia como si hubiese
tenido delante el sol. -

« 3 Quién sois vosotros que contra la corriente del lóbrego riachuelo venís
escapados de la eterna cárcel? dijo agitando la venerable barba. ¿Quién os ha
guiado y servidoos de lumbrera para salir de aquella oscuridad profunda que en
vuelve en perpétuas tinieblas el valle del Infierno? ¿A tal punto se han quebrantado
las leyes del abismo, ó ha dispuesto el cielo con nuevo acuerdo que vengais á mis
mansiones los condenados ? »

Entónces me obligó mi Guia con sus palabras, señas y miradas á inclinar las
rodillas y los ojos en muestra de acatamiento; y despues le respondió:–No he
venido por mí: una mujer bajada del cielo me rogó que auxiliara á éste con mi
compañía; y pues quieres que expliquemos más cuál es nuestra verdadera con
dicion, no es posible que te lo niegue mi voluntad. Este no ha conocido aún su

Un poco me volgendo all'altro polo, Uscendo fuor della profonda motte


30
Là onde il Carro già era sparito; Che sempre nera fa la valle inferna? 45.

Vidi presso di me un veglio solo, Son le leggi d'abisso così rotte?


Degno di tanta reverenza in vista, 0 è mutato in Ciel nuovo consiglio,
Che più non dee a padre alcun figliuolo. Che dannati venite alle mie grotte?
Lunga la barba e di pel bianco mista Lo Duca mio allor mi diè di piglio,
35
Portava, a suoi capegli simigliante, E con parole e con mani e con cenni 50

De quai cadeva al petto doppia lista. Reverenti mi fe le gambe e il ciglio.


Li raggi delle quattro luci sante Poscia rispose lui: Da me non venni:
Fregiavam sì la sua faccia di lume, Donna scese dal Ciel, per li cui preghi
Ch'io I vedea come 'l Sol fosse davante. Della mia compagnia costui sovvenni.
Chi siete voi, che contra 'l cieco fiume " Ma da ch'è tuo voler che più si spieghi *
Fuggito avete la prigione eterna? Di mostra condizion com ella è vera,
Diss 'ei, movendo quell'oneste piume: Esser non puote il mio che a te si mieghi.
Chi v’ ha guidati? o chi vi fu lucerna, Questi non vide mai l’ultima sera,

(7) El carro de Bootes ú Osa mayor.


(8) Caton el menor, el de Útica, que en verdad no murió viejo. ¡Qué escandalizados se muestran algunos críticos de que
Dante ponga á Caton, á un gentil, y suicida ademas, en el Purgatorio! Pero no faltan expositores y teólogos que lo explican y
tratan de justificarlo.
4 EL PURGATORIO.

postrera noche, más tan cercano le puso á ella su insensatez, que le restaba
transcurrir muy poco tiempo. Fuí, como he dicho, enviado á él para salvarle, y
no habia otro camino que este por donde he andado. Mostrado le he toda la gente
precita, y ahora pretendo hacerle ver los espíritus que se purifican bajo tu potestad.
Cómo le he traido hasta aquí, sería largo de referirte; de superior esfera procede
el poder que me ayuda á conducirle para que te vea y te oiga. Muėstrate pues
benévolo á su venida. Buscando va la libertad, que tan cara es, como sabe el que
por ella la vida menosprecia; como lo sabes tú, á quien por ella misma no fuė
amarga la muerte en Útica, donde dejaste la túnica corpórea que tan resplande
ciente brillará en el dia supremo. No se han infringido por nosotros los eternales
decretos: porque este vive, y á mí no me avasalla Minos; que soy del círculo en
que se ven los castos ojos de tu Marcia, la cual parece todavía i oh heróico pecho !
rogarte que la tengas por compañera. Accede pues por su amor á nuestra súplica:
dėjanos discurrir por tus siete reinos; (9) y yo la manifestaré la gratitud de que
te soy deudor, si consientes que pronuncie en aquella region tu nombre. –
«Tan grata fuė Marcia á mis ojos miėntras pertenecí á la tierra, añadió ėl
entónces, que obtuvo de mi cuantos favores quiso. Ahora que habita allende el
maldecido rio, (10) no pude ya interesarme, á causa de la ley á que quedė sujeto

Ma per la sua follia le fu sì presso, In Utica la morte, ove lasciasti


Che molto poco tempo a volger era. 60 La veste ch'al gran di' sarà sì chiara. 75

Sì come i' dissi, fui mandato ad esso Non son gli editti eterni per noi guasti,
Per lui campare, e non c'era altra via Chè questi vive, e Minos me non lega;
Che questa per la cuale io mi son messo. Ma son del cerchio ove son gli occhi casti
Mostrata ho lui tutta la gente ria; Di Marzia tua, che in vista ancor ti prega,
E ora intendo mostrar quegli spirti O santo petto, che per tua la tegni: 80

Che purgan sè sotto la tua balía. Per lo suo amore adunque a noi ti piega.
Com' io l'ho tratto, saria lungo a dirti: Lasciane andar per li tuoi sette regni:
Dell'alto scende virtù che m'aiuta Grazie riporterò di te a lei,
Conducerlo a vederti, e a udirti. Se d'esser mentovato laggiù degni.
Or ti piaccia gradir la sua venuta: 70
Marzia piacque tanto agli occhi miei, 85

Libertà va cercando, ch'è sì cara, Mentre ch'i' fui di là, diss' egli allora,
Come sa chi per lei vita rifiuta. Che quante grazie volle da me, fei.
Tu 'l sai, che non ti fu per lei amara Or che di là dal mal fiume dimora,

(9) Las siete explanadas ó círculos del Purgatorio.


( 10 ) El Aqueronte.
CANTO PRIMERO. 5

cuando salí del mundo. (11) Pero si, como dices, una mujer celestial te impulsa y
guia, no has menester halagarme tanto; basta con que me ruegues en nombre
suyo. Ve pues; y haz por ceñir á ese de un junco terso, (12) y por lavarle el
rostro de modo que desaparezca de ėl toda suciedad, porque no estaria bien que
se presentase cubiertos los ojos de mancha alguna ante el primer ministro de los
que presiden en el Paraiso. (13) Al rededor de esa pequeña isla, en su parte infe
rior y donde más la azota el agua, se crian juncos sobre su reblandecido limo.
Ninguna otra planta frondosa ó dura puede prosperar allí, dado que no cederia
al embate de las olas. Y despues no volvais por este lado: el Sol, que asoma ya,
os mostrará otra salida más fácil que tiene el monte.»
Con esto desapareció. Me levantė sin hablar palabra, me acerqué cuanto pude
á mi Maestro y alcė los ojos para mirarle.
– Hijo mio, empezó á decirme, sigue mis pasos. Volvamos atrás; que esta
llanura va descendiendo hasta el punto más bajo en que termina. –
Iba ya el alba venciendo la sombra de la mañana, (14) que huia delante de ella,

Più mover non mi può per quella legge Porta de giunchi sovra 'l molle limo.
Che fatta fu quand'io me n'usci fuora. 90 Null altra pianta che facesse fronda,
Ma se donna del Ciel ti muove e regge, O indurasse, vi puote aver vita,
Come tu dì, non c'è mestier lusinga: Però ch'alle percosse non seconda. 105

Bastiti ben, che per lei mi richegge. Poscia non sia di qua vostra reddita;
Va dunque, e fa che tu costui ricinga Lo Sol vi mostrerà, che surge omai,
D'un giunco schietto, e che gli lavi 'l viso, " Prender il monte a più lieve salita.
Sì che ogni sucidume quindi stinga: Così spari; ed io su mi levai
Chè non si converria l'occhio sorpriso Senza parlare, e tutto mi ritrassi 1 10

D'alcuna nebbia andar davanti al primo Al Duca mio, e gli occhi a lui drizzai.
Ministro, ch’è di quei di Paradiso. Ei cominciò: Figliuol, segui i miei passi:
Questa isoletta intorno ad imo ad imo, " Volgianci indietro, chè di qua dichina
Laggiù, colà dove la batte l'onda, Questa pianura a suoi termini bassi.

(11) Otros entienden que aquí quiere decir cuando sali del Limbo, y que la ley á que se refiere Caton, es la de la remision
de los pecados por medio del Purgatorio, habiendo él sido trasladado á este para ejercer el cargo de vigilante ó custodio de
aquel monte. Nos contentamos con esta advertencia para llamar la atencion de nuestros lectores sobre una frase que resulta
en efecto oscura, por más que algunos traten de explicarla difusamente; y en cuanto á la indiferencia que debia ahora sentir
por Marcia, añaden que es resultado, como se indica, de aquella misma ley, porque al sacar Jesucristo á varias almas del
Limbo, les prohibió conservar afecto alguno á las que no entraban en el número de los elegidos.
! 12 ) Junco sin hojas, símbolo de la sinceridad, ó de un ánimo dócil y humilde.
(13) Cada circulo del Purgatorio está custodiado por un ángel, como despues veremos.
( 14 ) Ora, así escrito, conforme á la autoridad de varios críticos, significa aura ó viento manso, y sombra. Tomada la pala
P. 11. 3
6 EL PURGATORIO.

permitiendo distinguir desde lejos la fluctuacion del mar. Caminábamos por la


llanura solitaria como quien vuelve á la perdida senda, que hasta encontrarla, le
parece marchar en vano; y cuando estuvimos en sitio donde el rocío resiste al
calor del sol, y por estar al amparo de la sombra, se disuelve apėnas, extendió
mi Maestro suavemente ambas manos sobre el césped, y yo, que comprendí su
intencion, puse á su alcance mis mejillas llenas de lágrimas, en las cuales hizo
reaparecer el color que el Infierno me habia encubierto.
Llegamos despues á la desierta orilla, que nunca vió navegar por sus aguas
hombre á quien fuese dado tornar atrás. Ciñóme allí el cuerpo como lo dispuso
el otro, y i oh maravilla! tan luego como arrancó la humilde planta, renació sú
bitamente otra igual en el sitio mismo de donde la habia sacado.

L'alba vinceva l'ôra mattutina, "" | · Ond'io che fui accorto di su' arte,
Che fuggia innanzi, sì che di lontano Porsi ver lui le guance lagrimose:
Conobbi il tremolar della marina. Quivi mi fece tutto discoperto
Noi andavam per lo solingo piano Quel color che l'Inferno mi nascose.
Com'uom che torna alla smarrita strada, Venimmo poi in sul lito diserto, 130

Che infino ad essa li par ire invano. 120


Che mai non vide navicar sue acque
Quando moi fummo dove la rugiada Uom, che di ritornar sia poscia esperto.
Pugna col Sole, e per essere in parte Quivi mi cinse, sì come altrui piacque:
Ove adorezza, poco si dirada; O maraviglia! che qual egli scelse
Ambo le mani in su l' erbetta sparte L'umile pianta, cotal si rimacque
Soavemente il mio Maestro pose; 125 Subitamente là onde la svelse. 135

bra en esta acepcion, desaparecen las dificultades á que ha dado lugar la interpretacion de este pasaje: empleando la de ora,
no es fácil determinar qué se entiende en este caso por hora matutina, pues la que precede al alba no debiera todavia lla
marse tal.
2

Con esto desapareció. Me levanté sin hablar palabra, me acerqué


cuanto pude á mi Maestro y alcé los ojos para mirarle.
PURGATORIo, c. I, v. 109, 110 y 111.

Così spari; ed io su mi levai


Senza parlare, e tutto mi ritassi
Al Duca mio, e gli occhi á lui drizzai.
PURGATORIo, c. I, v. 109, 1 10 E 111.
-
**

* * *
:
PURGATOR IQ . 2
«
CANTO SEGUNDO.

Cumplidas por los Poetas las prescripciones de Caton, y miéntras permanecen aún en la
ribera pensando en el camino que han de seguir, llega una navecilla conducida por un
ángel, que desembarca multitud de almas destinadas al Purgatorio. Agólpanse todas
ellas maravilladas al rededor del Peregrino viviente, y una le reconoce. Es Casella,
amigo de Alighieri, y cantor famoso; el cual invitado por el Poeta para que le de
leite de nuevo con su dulce voz, empieza á complacerle, y las almas se ponen á escu
charle; pero llega el severo Caton, las reprende por estar alli detenidas, y huyen todas
en el mayor aturdimiento hácia el monte.

Hallábase ya el sol en el horizonte, cuyo circulo meridiano cubre con su más


elevado punto á Jerusalen; (1) y la noche, envolviendo el hemisferio opuesto, salia
del Gánges con la Libra, (2) que se desprende de su mano, al alargar más que los
dias (8); cuando en el lugar donde yo estaba se convertian en color de oro, por
estar en su plenitud, las blancas y Sonrosadas tintas de la hermosa aurora.
Estábamos aún en la orilla del mar, cual los que piensan en caminar, y andan
mentalmente, miéntras su cuerpo permanece quieto, cuando he aquí que, como al

CANTO SECONDO.

Già era il Sole all'orizzonte giunto, Sì che le bianche e le vermiglie guance,


Lo cui meridian cerchio coverchia Là dove io era, della bella Aurora,
Jerusalem col suo più alto punto: Per troppa etate divenivan rance.
E la motte che opposita a lui cerchia, Noi eravam lunghesso 'l mare ancora, 10

Uscia di Gange fuor colle bilance, , . Come gente che pensa suo cammino,
Che le caggion di man quando soverchia; Che va col core, e col corpo dimora:

(1) Suponiendo el Poeta que el Purgatorio es antípoda de Jerusalen, da á entender aquí que miéntras en el primero ama
necia, en Jerusalen se hacia de noche.
(2) Con el signo llamado así, que el texto dice balanzas, porque con la figura de tales se representa. Supônese aquí tam
bien que el horizonte de Jerusalen es un meridiano de las Indias Orientales marcado por el rio Gánges.
(3) En el tiempo que media del solsticio de invierno al del estío. Otros entienden precisamente lo contrario, cuando alar
gan más los dias que las noches, atribuyendo el error á los pocos conocimientos geográficos de aquel tiempo.
8 - EL PURGATORIO.

aproximarse la mañana, se enrojece Marte (*) por la abundancia de vapores, es–


tando hacia poniente y sobre las aguas del Océano, así se me apareció (y i ojalá
vuelva á verla!) una luz, la cual venia tan apresuradamente por el mar, que no
era comparable á su movimiento vuelo alguno. Y como hubiese desviado un poco
los ojos para explorar á mi Guia, la ví ya más brillante y de mayor tamaño.
Descubrí despues por ambos lados no sé qué objeto blanco, del cual poco á poco
salia otro de igual color.
No habló palabra mi Maestro miéntras lo primero que vi parecian alas; (5)
pero así que hubo conocido al que dirigia la navecilla.–Pronto, pronto, gritó,
hincate de rodillas: ese es el Ángel de Dios; junta tus manos; (9) luėgo verás
otros ministros iguales á éste. Mira cómo no se vale de recursos humanos, de suerte
que viniendo de tan apartadas playas, no necesita remos, ni otras velas que sus
alas. Mira cómo las endereza al cielo, surcando el aire con las eternas plumas
que no se mudan como los cabellos de los mortales.–
A medida que iba acercándose más á nosotros el alado Ángel, se ostentaba
más esplendente; así que no podia la vista resistir de cerca su brillantez.–Bajė

Ed ecco qual, su 'l presso del mattino, Gridò: Fa, fa che le ginocchia cali;
Per li grossi vapor Marte rosseggia Ecco l'Angel di Dio: piega le mani:
Giù nel pomente sopra 'l suol marino; Omai vedrai di sì fatti uficiali. 30

Cotal m'apparve, s’io ancor lo veggia, Vedi che sdegna gli argomenti umani,
Un lume per lo mar venir sì ratto, Sì che remo non vuol, nè altro velo
Che 'l mover suo messun volar pareggia; Che l' ale sue, tra liti sì lontani.
Dal qual com'io un poco ebbi ritratto Vedi come l'ha dritte verso 'l cielo,
L'occhio per dimandar lo Duca mio, 20 Trattando l'aere con l'eterne penne, 35

Rividil più lucente e maggior fatto. Che non si mutan come mortal pelo.
Poi d'ogni lato ad esso m'appario Poi come più e più verso noi venne
Un non sapea che bianco, e di sotto L'uccel divino, più chiaro appariva;
A poco a poco un altro a lui n'uscio. Perchè l'occhio da presso nol sostenne,
Lo mio Maestro ancor non fece motto 25 Ma chinail giuso; e quei sen venne a riva "
Mentre che i primi bianchi apparser ali. Con un vasello snelletto e leggiero,
Allor che ben conobbe il galeotto, Tanto che l'acqua nulla ne inghiottiva.

( 4 ) El planeta Marte.
(5) Algunas ediciones sustituyen aquí al apparser la variante apperser, es decir, al verbo apparere el apperire, que altera
y rebaja notablemente el sentido de lo que aquí se propuso decir Dante. No hemos pues vacilado un punto en conservar la
pureza de nuestro texto.
( 6) En ademan de orar.
3

Pronto, pronto, gritó, hímcate de rodillas: ese es el Angel de Dios;


junta tus manos; luégo verás otros ministros iguales á éste.
PURGATORIo, c. II, v. 28, 29 y 30.
-

Gridó: Fa, fa che le ginocchia cali;


Ecco l' Angel di Dio: piega le mani:

- 0mai vedrai di si fatti uficiali.


PURGATORIo, c. II, v. 28, 29 E 30.
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4

Iba de pié en la popa el celestial barquero, tan bello, que parecia


llevar impresa en su frente la bienaventuranza.
PURGATokio, c. II, v. 43 y 44.

Da poppa stava il celestial nocchiero,


Tal, che parea beato per iscripto;
PURGATORIo, c. II, v. 43 E 44.
CANTO SEGUNDO. 9

pues los ojos; y ėl se encaminó á la orilla en un esquife tan sutil y ligero, que
nO Se sumergia en el agua. Iba de pié en la popa el celestial barquero, tan be
llo, que parecia llevar impresa en su frente la bienaventuranza; y en el esquife
se habian sentado más de cien espíritus. IN EXITU ISRAËL DE AEGYPTO (7), canta
ban todos á una voz, con cuanto despues sigue de aquel salmo. Hizo luego la
señal de la Santa Cruz, y todos se lanzaron á la playa, volviéndose él tan
apresuradamente como habia venido. -

La multitud que quedó allí parecia extrañarse de aquel lugar, mirando al


rededor, como quien descubre una cosa nueva. Fulminaba el dia por todas par
tes el sol, que con sus lucientes flechas habia arrojado de enmedio del cielo al
Capricornio, cuando los recien llegados volvieron los rostros hácia nosotros, di
ciendo: «Indicadnos, si lo sabeis, el camino para ir al monte.» Y Virgilio respondió:
–Creeis sin duda que somos conocedores de estos sitios, y nos hallamos aquí tan
peregrinos como vosotros. Hemos venido poco ántes de vuestra llegada, pero por
otro camino tan ingrato y escabroso, que cualquiera que emprendamos ahora, ha
de parecernos fácil. –
Las almas que, al verme respirar, conocieron que estaba aún vivo, quedaron
pálidas de asombro; y así como rodea la gente al mensajero coronado de olivo, (8)

Da poppa stava il celestial nocchiero, Di mezzo 'l ciel cacciato il capricorno;


Tal, che parea beato per iscripto; Quando la nova gente alzò la fronte
45
E più di cento spirti entro sediero. Ver noi, dicendo a moi: Se voi sapete,
60
In eritu Israel de AEgyplo Mostratene la via di gire al monte.
Cantavan tutti insieme ad una voce, E Virgilio rispose: Voi credete
Con quanto di quel salmo è poscia scripto. Forse che siamo sperti d'esto loco;
Poi fece il segno lor di santa croce; Ma noi sem peregrin, come voi sete.
50
Ond ei si gittar tutti in sulla piaggia, Dianzi venimmo, innanzi a voi un poco,
Ed ei sem gì, come venne, veloce. Per altra via, che fu sì aspra e forte,
La turba che rimase lì, selvaggia Che lo salire omai ne parrà gioco.
Parea del loco, rimirando intorno, L'anime che si fur di me accorte,
Come colui che nuove cose assaggia. Per lo spirar, che io era ancor vivo,
Da tutte parti saettava il giorno Maravigliando diventaro smorte;
Lo Sol, ch'avea colle saette conte E come a messaggier, che porta olivo,

(7) «Saliendo el pueblo de Israel de Egipto..... Es el sublime salmo con que los israelitas dieron gracias á Dios al salir de la
cautividad de Egipto.
(8) Al nuncio ó portador de la paz.
P. II.
10 EL PURGATOIRIO.

para saber quė nuevas trae, y no reparan en atropellarse unos á otros, así se
agolparon, fijando en mi sus miradas, todas aquellas almas venturosas, casi
olvidando la belleza que iban á adquirir al purificarse. Vi å una de ellas adelan–
tarse para abrazarme con tanto afecto, que me movió á corresponderla del mismo
modo. i Oh sombras vanas, aunque no lo fueran en la apariencia! Tres veces tendí
hácia ella mis brazos, y otras tantas los senti vacíos sobre mi pecho.
Grande admiracion debió de revelar mi semblante, porque se sonrió la som
bra, y se retrajo, y yo me adelantė, yendo en su seguimiento. Dijome con suave
voz que desistiese de mi porfia, y entónces conoci quién era, y le roguė que
se detuviese á hablarme; á lo que respondió: « Como te amé en mi cuerpo mor–
tal, te amo tambien libre de él, y por eso me detengo; pero tú ; porqué estás
aquí?»–Hago, le dije, Casella mio, este viaje, para volver otra vez al mundo
á que pertenezco (9); y á tí, ; quién te ha hecho perder tanto tiempo? (10)–Y me
replicó: «Nadie me ha tratado con injusticia, pues si aquel que arrebata cuándo
y á quién le place, se ha negado varias veces á traerme, ha sido atemperando

85
Tragge la gente per udir novelle, Soavemente disse, ch'io posasse:
E di calcar messun si mostra schivo; Allor conobbi chi era, e pregai
Così al viso mio s affisar quelle Che per parlarmi un poco s'arrestasse.
Anime fortunate tutte quante, Risposemi: Così com' io t amai
75
Quasi obbliando d' ire a farsi belle. Nel mortal corpo, così t' amo sciolta;
Io vidi una di lor trarresi avante Però m'arresto: ma tu perchè vai? 90

Per abbracciarmi con sì grande affetto, Casella mio, per tornare altra volta
Che mosse me a far lo somigliante. Laddove io son, fo io questo viaggio,
O ombre vane, fuor che nell'aspetto! Diss io; ma a te come tant ora è tolta?
Tre volte dietro a lei le mani avvinsi, Ed egli a me: Nessun m'è fatto oltraggio,
E tante mi tornai con esse al petto. Se quei, che leva e quando e cui gli piace, "
Di maraviglia, credo, mi dipinsi; Più volte m' ha negato esto passaggio;
Perchè l'ombra sorrise e si ritrasse, Chè di giusto voler lo suo si face.
Ed io, seguendo lei, oltre mi pinsi. Veramente da tre mesi egli ha tolto

(9) Otros entienden que no es esto lo que quiere decir Dante, sino á este mundo en que estoy ahora, ó lo que es lo mismo,
al Purgatorio; y quizá no vayan descaminados.--Casella era un célebre músico, íntimo amigo de Dante. -

(10) El verso: Diss' io; ma a te come tant’ ora è tolta? lo convierten otros en este: Ma a te com'era tanta terra tolta?, su
primiendo la indicacion de la persona que sostiene el diálogo, omision en que rarísimas veces incurre Dante. A esta alteracion
han dado márgen los escrúpulos de algunos críticos, que niegan la posibilidad de que Casella hubiese permanecido sin pena ni
gloria, como solemos decir, tres meses despues de muerto. Las disputas que con tal motivo traen son poco ménos que inter
minables. Ni falta quien tercie en esta cuestion, diciendo: el verso debe escribirse así:–Diss' io: ma a te come tant’ erta ê tolta?
Quede la discordia en su punto; nosotros no estamos llamados á resolverla.
CANTO SEGUNDO. 11

su voluntad á la que es tan justa. Verdaderamente de tres meses á esta parte


ha traido con suma benevolencia á cuantos han querido embarcarse (11); y asi
yo, que habia vuelto á la ribera del mar donde se hace salado el Tiber, (12) fuí
afablemente recibido de él. A aquella embocadura ha dirigido ahora su vuelo,
porque alli se reunen siempre los que no descienden al Aqueronte. » (18)
Y yo añadi:– Si alguna nueva ley no te veda traer á la memoria ó ejercitar
aquel amoroso cántico que solia calmar la vehemencia de mis pasiones, da con
ėl algun consuelo á mi alma, que al venir aquí con su cuerpo, ha padecido
tanto. –

E/ amor que en mi men/e raciocina, (**) comenzó él á cantar tan dulcemente,


que todavía resuenan sus acentos en mi corazon. Mi Maestro, y yo, y todas
aquellas almas dábamos muestras de estar tan embebecidos, como si ninguna otra
cosa tuviésemos en el pensamiento.
Suspensa estaba de su canto la atencion de todos, cuando llegó el venerable
anciano, (15) gritando: « ¿Qué es esto, almas apocadas? ; Quė olvido, quė tardanza
es esta? Corred al monte, para purgaros de la impureza que es causa de que Dios
no se os manifieste. »

Chi ha voluto entrar con tutta pace. Venendo qui, è affannata tanto.
Ond' io che er ora alla marina volto, 100
Amor che nella mente mi ragiona,
Dove l'acqua di Tevere s'insala Cominciò egli allor sì dolcemente,
Benignamente fui da lui ricolto. Che la dolcezza ancor dentro mi suona.
A quella foce ha egli or dritta l'ala; Lo mio Maestro, ed io, e quella gente | 15

Perocchè sempre quivi si raccogglie, Ch’ eran con lui, parevan sì contenti,
Qual verso d'Acheronte non si cala. 105 Com a nessun toccasse altro la mente.
Ed io: Se muova legge non ti toglie Noi eravam tutti fissi attenti
Memoria o uso all'amoroso canto, Alle sue note, ed ecco il veglio onesto,
Che mi solea quetar tutte mie voglie, Gridando: Che è ció, spiriti lenti? 120

Di ciò ti piaccia consolare alquanto Qual negligenza, quale stare è questo?


L'anima mia, che, con la sua persona ! 10 Correte al monte a spogliarvi lo scoglio,

(11) Tres meses ántes habia comenzado el jubileo, de que hicimos mencion oportunamente.
(12) Que es como si dijera, donde el Tiber desemboca en el mar.

(13) Es opinion general entre los expositores que alude aquí Dante á la iglesia católica Romana, y que el no recibir el Án
gel más que á las almas que allí se reunen, equivale á consignar la máxima de que fuera de la misma iglesia, no hay salvacion M
posible.
(14) Así principia una de las más bellas y elevadas canciones que introdujo Dante en su Convito, y que parece fué puesta en
música por aquel mismo Casella.
(15) Caton.
12 EL PURGATORIO.

Como cuando se juntan las palomas para su comida, que permanecen tran
quilas, picando el trigo ó la grama, sin pavonearse con su acostumbrado arrullo,
mas si descubren algo que las espante, dejan de pronto el cebo, porque las
asalta mayor cuidado; del mismo modo ví á la recienvenida muchedumbre de
jarse de cánticos, y precipitarse hácia la montaña, (16) como quien se dirige sin
saber adónde. Ni fuė nuestra partida mėnos acelerada.

Ch'esser non lascia a voi Dio manifesto. | Perchè assaliti son da maggior cura;
Come quando, cogliendo biada o loglio, Così vid' io quella masnada fresca 130

Gli colombi adunati alla pastura, 125 Lasciar il canto, e fuggir ver la costa,
Queti, senza mostrar l'usato orgoglio, Com' uom che va, nè sa dove riesca:
Se cosa appare ond' elli abbian paura, Nè la nostra partita fu men tosta.
Subitamente lasciano star l' esca,

(16) Hácia el monte del Purgatorio.

----~~n-n_^_^_f\ f_^-^J^-^ ^-^-~---


CANTO TERCERO.

Reuniéndose el Poela con su fiel amigo Virgilio, se encaminan juntos hácia el monte. Al
llegar al pié del mismo, y miéntras van buscando una senda que ofrezca más fácil su
bida, ven un grupo de almas que lentamente vienen á su encuentro. Acercándose á ellas,
que los contemplan maravilladas, las preguntan por dónde se pasa al monte ; y mién
tras por indicacion suya vuelven piés atrás, preséntase á Dante una que es la de Manfredo,
rey de Sicilia, el cual le refiere su muerte, su conversion á Dios en su hora postrera, y
cómo están detenidos allí, sin entrar en el Purgatorio, los que murieron en estado de
contumaces para con la Sanla Iglesia.

Miėntras en su repentina fuga se dispersaban ellos por aquel campo, volviendo


al monte en que la justicia divina nos castiga (!), me uni yo á mi fiel compañero.
z Cómo hubiera podido seguir sin èl? ¿Quién me hubiera ayudado á subir por la
montaña ?

Parecíame que en su interior sentia algun remordimiento. i Oh recta y pura


conciencia ! i Què torcedor tan acerbo es para ti cualquiera pequeña falta!
Cuando dejaron sus piés de caminar con la precipitacion que priva de dignidad
á los movimientos, mi mente, que estaba absorta en su primera contemplacion,
ensanchó sus ideas á medida del deseo que la animaba, y volvi la vista hácia la

CANTO TERZO.

Avvegnachè la subitana fuga O dignitosa coscienza e netta,


Dispergesse color per la campagna, Come t’ è picciol fallo amaro morso!
Rivolti al monte, ove ragion ne fruga; Quando li piedi suoi lasciar la fretta, 10

Io mi ristrinsi alla fida compagna: Che l'onestade ad ogni atto dismaga,


5
E come sare 'io senza lui corso? La mente mia, che prima era ristretta,
Chi m'avria tratto su per la montagna? Lo intento rallargò, sì come vaga,
Ei mi parea da sè stesso rimorso: E diedi il viso mio incontro al poggio,

(1) O en que nuestra razon, es decir la conciencia del deber y de la justicia, es el mayor estímulo. Otros lo interpretan así:
en que la razon, impulsada por la divina justicia, estimula á las almas á proseguir adelante.
P. II. 5
14 EL PURGATORIO.

colina que desde el mar se encumbra más en direccion al cielo. El sol, que bri
llaba detrás de mí con rojiza luz, veiase delante interrumpido por el obstáculo
que mi cuerpo oponia á sus rayos. Y al observar que sólo delante de mí se oscu
recia la tierra, (2) me inclinė al lado en que estaba Virgilio, temeroso de que me
hubiera abandonado; y ėl, encarándose conmigo, empezó á decir: –ż Quė recelas ?
z Crées que no estoy ya contigo, y que no te guio ? Héspero (°) brilla ahora en
el lugar donde está sepultado el cuerpo con que formaba yo sombra: Nápoles lo
conserva desde que se sacó de Brindis (*). Y si al presente no se forma delante
de mi sombra alguna, tampoco debe causarte más admiracion que los cielos,
ninguno de los cuales es impedimento á la luz del otro. Dispone la virtud divina
que los cuerpos como este mio sufran tormentos, se abrasen y se hielen, mas no
permite que descubramos en què consiste. Insensato es el que espera que nuestra
razon pueda abarcar el infinito espacio que ocupa el que es una sustancia en tres
personas; y así contentaos, hombres, con lo que los efectos os demuestran; (5)

Che inverso il ciel più alto si dislaga. 15 Lo corpo, dentro al quale io facev’ ombra:
Lo Sol, che dietro fiammeggiava roggio, Napoli l' ha, e da Brandizio è tolto.
Rotto m'era dinanzi, alla figura Ora, se innanzi a me mulla s adombra,
Ch'aveva in me de suoi raggi l' appoggio. Non ti maravigliar più che de cieli,
Io mi volsi da lato con paura Che l'uno all altro raggio non ingombra. "
D' essere abbandonato, quando i' vidi 20 A sofferir tormenti e caldi e gieli
Solo dinanzi a me la terra oscura: Simili corpi la Virtù dispone,
E'l mio Conforto: Perchè pur diffidi, Che come fa non vuol ch'a noi si sveli.

A dir mi cominciò tutto rivolto; - Matto è chi spera che nostra ragione
Non credi tu me teco, e ch'io ti guidi? Possa trascorrer la infinita via, 35

Vespero è già colà, dov'è sepolto 25 Che tiene una sustanzia in tre persone.

(2) Porque no veia más que una sombra, la suya; Virgilio, cuyo cuerpo era diáfano, no proyectaba ninguna.
(3) El lucero ó estrella de la tarde.
(4) Virgilio murió en Bríndis, ciudad de Calabria, de donde se sacó su cuerpo, y fué trasladado á Nápoles; que esto dice su
epitafio:
Mantua me genuit, Calabri rapuêre, tenet nunc
Parthenope.....
(5) Stati contenti..... al quia: contentaos, dice literalmente, con el quia. Para explicar esto, recuerdan algunos intérpretes
que, segun Aristóteles, la demostracíon es de dos especies: ó propter quod, cuando se demuestra á priori, cuando los efectos
se deducen de las causas, ó quia, cuando se raciocina á posteriori y se deducen las causas de los efectos. La frase de Dante en
este caso querrá decir, contentaos con las demostraciones que se apoyan en los efectos ó en los hechos. Pero otros opinan
que contenti es síncope de contenuti, y que al quia, unido con los verbos stare ó tornare, segun el vocabulario della Crusca,
vale tanto como reducirse á la razon. Finalmente, encontramos traducida por otros esta frase en los siguientes términos: sed
muy cautos en investigar con demasiada curiosidad el porqué de las cosas. Entre tan varias opiniones, nos hemos decidido
por la version que nos parece más natural é inteligible.
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P U RCATO RIO B.
:
;
*
5

Y mientras con los ojos bajos tenia puesta su consideracion en el


camino, y yo levantaba los mios, mirando al rededor del monte...

PURGATORIo, c. III, v. 55, 56 Y 57.

E mentre ch’ lenendo il viso basso,


Esaminava del cammin la mente,
Ed io mirava suso intorno al sasso.

PURGATORío, c. III, v, 55, 56 e 57.


CANTO TERCERO. 1:5

pues si os hubiera sido posible verlo todo, no era necesario el parto de Ma


ría (9); y no lucharian con inútiles deseos tantos que hubieran visto satisfechos los
que llevan eternamente consigo como un suplicio. Hablo de Aristóteles, de Platon
y de otros muchos.....–Y en esto, inclinó la frente, y no dijo más, y quedó
turbado (7). -

Llegamos entre tanto al piė de la montaña, cuyas rocas eran tan escarpadas,
que hacian inútil la agilidad de las piernas. El paso más intransitable y quebrado
entre Lerici y Turbia, (8) comparado con aquella, es una subida espaciosa y llana.
– ở Quién sabe ahora, dijo mi Maestro, deteniéndose, por cuál de ambos lados
será más accesible esa altura, de modo que pueda uno subir sin alas?–Y mién
tras con los ojos bajos tenia puesta su consideracion en el camino, y yo levantaba
los mios mirando al rededor del monte, asomaron por el lado izquierdo un tropel
de almas que se dirigian hácia nosotros, mas con tal lentitud, que no parecian
II lOVGI’SG.

– Levanta los ojos, dije á mi Maestro, y mira por donde vienen gentes que
nos librarán de incertidumbres, si no puedes hacerlo tú por ti mismo. –

State contenti, umana gente, al quia; Verso di quella, agevole ed aperta.


Chè se potuto aveste veder tutto, | Or chi sa da qual man la costa cala,
Mestier mom era partorir Maria; Disse 'l Maestro mio fermando il passo,
E disiar vedeste senza frutto 40 Sì che possa salir chi va senz'ala?
Tai, che sarebbe lor disio quetato, E mentre che, tenendo il viso basso, 55

Ch’ etermalmente è dato lor per lutto. Esaminava del cammin la mente,
Io dico d' Aristotile e di Plato, Ed io mirava suso intorno al sasso,
E di molti altri. E qui chinò la fronte; Da man sinistra m'apparì una gente
E più mon disse, e rimase turbato. 45 D anime, che movieno i piè ver moi,
Noi divenimmo intanto appiè del monte: E non pareva, sì venivan lente. 60

Quivi trovammo la roccia sì erta, * Leva, dissi al Maestro, gli occhi tuoi:
Che indarno vi sarien le gambe pronte. Ecco di qua chi ne darà consiglio,
Tra Lerici é Turbía, la più diserta, Se tu da te medesmo aver mol puoi.
La più rotta ruina è una scala, Guardommi allora, e con libero piglio

(6) Quiere dar á entender que si los hombres conocieran la razon que preside á las obras de Dios, nuestros primeros pa
dres hubieran comprendido la del precepto prohibitivo que se les impuso, y no hubieran pecado, y por consiguiente no hu
bieran dado lugar á la obra de nuestra redencion.
(7) Porque recordó que estaba en el Limbo, y que era de los que deseaban en vano conocer á Dios.
(8) Pueblos situados en la costa de Génova, uno á Levante hácia Sarzana y otro á Poniente, cerca de Monaco, entre mon
tes altísimos y sumamente quebrados.
16 EL PURGATORIO.

Fijó la vista en mí, y con afable ingenuidad, – Vamos hácia ellos, me res–
pondió, pues tan despacio vienen, y no abrigues, hijo mio, recelo alguno. –
Estaba aún aquella gente, despues que anduvimos unos mil pasos, á la distancia
del tiro que alcanzaria con su mano un buen hondero, cuando arrimándose todos
á los peñascos que guarnecian la ladera del monte, se pararon, apretándose entre
si, como observa y deja de andar el que va dudando.
– i Oh vosotros, que moristeis bien, exclamó Virgilio, espíritus ya elegidos!
por la paz que, segun creo, estais esperando todos, decidnos dónde es más llano
el paso de la montaña, de suerte que sea posible caminar por ella, pues al que
más aprecia el valor del tiempo, el perderlo le es más desagradable. –
Como las ovejas que una á una, á dos y á tres, salen del redil, y las demás,
medrosas, bajan al suelo los ojos y el hocico, y lo que hace la primera repiten
todas las otras, arrimándose á ella inofensivas y tranquilas, si la ven pararse, y
sin saber la causa; así vi adelantarse hácia nosotros á la que guiaba aquella di
chosa grey , con pudoroso semblante y andar modesto. Y como las que venian
primero advirtiesen interrumpida la luz á mi mano derecha, de modo que daba
mi sombra en la falda del monte, suspendieron el paso, mostrando cierta inquietud,
y todas las que iban detrás, sin saber porquė, hicieron lo propio.
–Confiésoos, sin que nada me pregunteis, que este que veis aquí es un cuerpo

Rispose: Andiamo in là, ch' ei vengon piano; " Timidette atterrando l'occhio e 'l muso,
E tu ferma la speme, dolce figlio. E ciò che fa la prima, e l'altre fanno,
Ancora era quel popol di lontano, Addossandosi a lei s'ella s'arresta,
I' dico dopo i mostri mille passi, Semplici e quete, e lo 'mperchè nom samno:
Quanto un buon gittator trarria con mano; Sì vid'io mover, a venir, la testa 85

Quando si strinser tutti a duri massi Di quella mandria fortunata allotta,


Dell'alta ripa, e stetter fermi e stretti, Pudica in faccia, e nell'andare omesta.
Come a guardar, chi va dubbiando, stassi. Come color dinanzi vider rotta

0 ben finiti, o già spiriti eletti, La luce in terra dal mio destro canto,
Virgilio incominciò, per quella pace Sì che l'ombra era da me alla grotta, 90

Ch'io credo che per voi tutti s'aspetti, Ristaro, e trasser sè indietro alquanto;
Diteme dove la montagna giace, E tutti gli altri che venieno appresso, *

Sì che possibil sia l'andare in suso; Non sappiendo il perchè, fero altrettanto.
Chè'l perder tempo a chi più sa più spiace. Senza vostra dimanda io vi confesso,
Come le pecorelle escon del chiuso Che questi è corpo uman che voi vedete, "
Ad una, a due, a tre,» e l'altre stanno
3 3 80 Per che il lume del sole in terra è fesso.
CANTO TERCEIRO. 17

humano, y por eso impide la luz del sol. Esto no os maraville; creed más bien
que si trata de vencer esa árdua cumbre, es por efecto de virtud que el cielo le
comunica. –

Habló el Maestro así; y aquellas nobles almas, «Volved entónces, dijeron, y


caminad delante de nosotros;» y esto mismo nos indicaban con las manos; cuando
uno de ellos añadió: «Quien quiera que seas, vuelve el rostro miėntras vas andan
do, y recuerda si me has visto en el mundo alguna vez. » Volvíme en efecto hácia
ėl, y le contemplė atentamente. Era rubio, hermoso y de gentil aspecto, pero
tenia cortada una ceja por una herida. Y cuando humildemente negué haberle visto
jamás, me dijo: «Pues mira!» y me mostró otra herida en la parte superior del
pecho; y prosiguió sonriéndose: «Soy Manfredo (9), nieto de Constanza la empe
ratriz, y te ruego que cuando tornes á la tierra, veas á mi bella hija, de quien
procede el honor de Sicilia y de Aragon, (10) y le digas la verdad, si se afirma
lo contrario (11). Al ver traspasado mi cuerpo de dos heridas mortales, volvime
llorando á Aquél que de buena voluntad perdona. Horribles fueron mis pecados,
mas la divina bondad es tan amorosa, (12) que acoge á cuantos confian en ella. Si

Non vi maravigliate; ma credete, | D' averlo visto mai, ei disse: Or vedi: | 10

Che, non senza virtù che dal ciel vegna, E mostrommi una piaga a sommo il petto.
Cerca di soverchiar questa parete. Poi disse sorridendo: I' son Manfredi,
Così 'l Maestro. E quella gente degna, 100 Nipote di Gostanza imperadrice:
Tornate, disse, intrate innanzi dunque, Ond' io ti prego che quando tu riedi,
Co’ dossi delle man facendo insegna. Vadi a mia bella figlia, genitrice | 15

Ed um di loro incominciò: Chiunque Dell' onor di Cicilia e d'Aragona,


Tu se', così andando volgi il viso, E dichi a lei il ver, s'altro si dice.
105
Pom mente, se di là mi vedesti unque. Poscia ch' i'ebbi rotta la persona
Io mi volsi ver lui, e guardail fiso: Di due punte mortali, io mi rendei
Biondo era e bello, e di gentile aspetto; | Piangendo a Quei che volentier perdona. "
Ma l'un de cigli un colpo avea diviso. Orribil furon li peccati miei;
Quand' i' mi fui umilmente disdetto | Ma la bontà infinita ha sì gran braccia,

(9) Hijo natural de Federico II, y rey de la Pulla y de Sicilia. Federico era hijo de Enrique IV, emperador, y de su esposa
Constanza.

(10) Lo cual significa, segun generalmente se cree, que fué madre de Federico y de Jaime, el primero rey de Sicilia, y el
segundo de Aragon; pero en vista de que más adelante habla Dante de ambos principes en no muy favorables términos, no
falta quien le releve del cargo de contradiccion, diciendo que por honor de Sicilia y Aragon debe entenderse aquí el que re
sultaba á estas coronas de la union de Constanza, nieta de la emperatriz, con el rey Pedro III de Aragon.
(11) Si se cree allí que estoy condenado, cuando, como ves, pertenezco al número de los que aguardan su salvacion.
( 12 ) El texto: tiene tan largos ó tan grandes brazos.
P. I l . 6
18 EL PUIRGATORIO.

el pastor de Cosenza, enviado por Clemente para cazarme (1°), hubiera leido bien
esta página en el libro de Dios (14), estarian aún los huesos de mi cuerpo á la
cabeza del puente, cerca de Benevento (1°), y bajo el resguardo de pesadas pie
dras. La lluvia los humedece á la sazon, y el viento los expele del reino, casi á
la orilla del Verde (1º), adonde los trasladó con las antorchas apagadas (17). Mas
por la maldicion no se pierde el amor divino, de modo que no pueda recobrarse,
en tanto que reverdezca la flor de la esperanza. Verdad es que el que muere
contumaz para con la Santa Iglesia, aunque se arrepienta al fin, ha de estar
fuera de estos lugares treinta veces tanto tiempo, cuanto el que ha vivido en su
obstinacion, á mėnos que no se abrevie este plazo por efecto de eficaces súpli
cas. Considera pues si podrás hacerme dichoso, revelando á mi buena Constanza
cómo me has visto, y la pena que estoy sufriendo; porque aquí se gana mucho
con las oraciones de los de allá. »

Che prende ciò che si rivolve a lei. Mentre che la speranza ha fior del verde. "
Se 'l pastor di Cosenza, ch alla caccia Ver è che quale in contumacia muore
Di me fu messo per Clemente, allora Di Santa Chiesa, ancor che alfin si penta,
Avesse in Dio ben letta questa faccia, Star li convien da questa ripa in fuore
L' ossa del corpo mio sarieno ancora Per ogni tempo, ch'egli è stato, trenta,
In co' del ponte presso a Benevento, In sua presunzion, se tal decreto
1 40
Sotto la guardia della grave mora. Più corto per buon prieghi nom diventa.
130
Or le bagna la pioggia e move il vento Vedi oramai se tu mi puoi far lieto,
Di fuor dal Regno, quasi lungo il Verde, Rivelando alla mia buona Gostanza

Ove le trasmutò a lume spento. Come m' hai visto, ed anco esto divieto;
4 :5
Per lor maladizion sì non si perde, Chè qui per quei di là molto s'avanza.
Che non possa tornar l' eterno amore,

( 13 ) El arzobispo de Cosenza fué enviado por el papa Clemente IV al rey Cárlos para excitarle contra Manfredo, y la caza á
que aquí se alude, fué la persecucion que le suscitó, y la venganza que tomó de él hasta en su cadáver.
(14) En la Sagrada Escritura y en el Evangelio, donde repetidas veces se indica que Dios es misericordioso para con los que
á él se convierten de todas véras.
(15) No consintió el rey Cárlos I que el cadáver de Manfredo, muerto en una batalla y excomulgado por el Pontifice, fuese
enterrado en lugar sagrado, sino al pié del monte de Benevento, donde habiendo echado una piedra cada uno de los enemigos
sobre la fosa, se formó con ellas una pirámide inmensa. De allí fueron despues trasladados aquellos restos por el mismo arzo
bispo de Cosenza al sitio que se menciona en seguida.
(16) Parece que es el Garellano.
(17) Como se verificaba en los entierros de los que morian excomulgados.
CANTO CUARTO.

Habiendo llegado al sitio por donde, aunque con gran trabajo, se subia al monte, entran.
los Poetas en una senda angosta y sumamente quebrada, y con piés y manos van ga
nando terreno hasta el primer rellano de la montaña. Sentados allí, erplica Virgilio á
Dante la causa de la posicion contraria en que se halla el Sol; y entre otras muchas
personas, que allí se ven recostadas á la sombra de los peñascos, reconoce el segundo al
negligente Belacqua, el cual le refiere como están allí los que difirieron hasta el fin de
la vida su conversion.

Cuando por efecto de un placer ó de un dolor, que embarga alguna de nuestras


facultades, el alma se concentra en sí, parece no obedecer á ninguna otra po -
tencia; lo cual se opone al error de los que creen que alienta en nosotros un alma
al lado de otra. Por esto cuando se oye ó se ve cosa que tiene fuertemente em–
peñada al alma, transcurre el tiempo y no puede advertirlo el hombre; que una
es la facultad que está atendiendo, y otra la que deja integra al alma; permaneciendo
ėsta como ligada, y en completa libertad aquella.
Esto pude experimentar con seguridad al oir y admirar á aquel espíritu,
habiendo caminado ya el Sol cincuenta grados sin tener yo conocimiento de ello,
cuando llegamos á un punto en que todas aquellas almas nos gritaron á una voz:
«Aquí está lo que deseabais ! »

CANTO QUARTO.

Quando per dilettanze ovver per doglie, Ch’altra potenzia è quella che l'ascolta, "
Che alcuna virtú nostra comprenda, E altra è quella che ha l' anima intera:
L'anima bene ad essa si raccoglie, Questa è quasi legata, e quella è sciolta.
Par ch'a mulla potenzia più intenda: Di ciò ebb'io esperienzia vera,
E questo è contra quello error, che crede ” Udendo quello spirto, ed ammirando;
Che un'anima sovr’ altra in noi s'accenda. Chè ben cinquanta gradi salito era 15

E però cuando s ode cosa o vede, Lo Sole, ed io non m' era accorto, quando
Che tenga forte a sè l'anima volta, Venimmo dove quell' anime ad una
Vassene il tempo, e l'uom non se n'avvede: Gridaro a moi: Qui è vostro dimando.
20 EL PURGATORIO.

Mayor abertura cierra á veces con un puñado de zarzas el aldeano, cuando


maduran las uvas, que la que ofrecia la senda por donde subimos solos mi Guía
y yo al separarse las almas de nosotros. Llégase á Sanleo, se baja á Noli, se
sube á la enriscada cima de Bismantova (1) con ayuda de los piės; pero aquí le
es preciso al hombre Volar, Volar con las raudas alas y plumas de un vehemen
te anhelo, como iba yo en pos del que, conduciéndome, me infundia esperanza y
alumbraba mi camino.

Ibamos subiendo por entre las quebraduras de las peñas; por todas partes nos
oprimian sus moles, y lo escabroso del suelo nos obligaba á valernos de piés y
manos. Cuando estuvimos en el borde superior del alto parapeto y al aire libre,
– Maestro mio, dije, ; què camino tomaremos?–Y me respondió: – No retroce–
das un solo paso: sigue subiendo el monte detrás de mí, hasta que se nos presente
quien sepa guiarnos. – -

La cima era tan alta, que no se alcanzaba con la vista, y la pendiente más
inclinada que la línea que va desde la mitad del cuadrante al centro. Hallábame
fatigado, y empecé á gritar:– i Oh dulce padre! vuėlvete, y repara que me quedo
solo, si no te detienes. – Hijo, me replicó, animate á llegar hasta ahí, – mos–
trándome un resalto algo más saliente, que ceñia todo el monte por aquel lado.

Maggiore aperta molte volte impruna, Quando moi fummo in su l' orlo supremo
20 35
Com uma forcatella di sue spine, Dell'alta ripa, alla scoperta piaggia,
L'uom della villa quando l'uva imbruna, Maestro mio, diss io, che via faremo?
Che non era la calla, onde saline Ed egli a me: Nessum tuo passo caggia;
Lo Duca mio ed io appresso soli, Pur suso al monte dietro a me acquista,
Come da noi la schiera si partine. Fin che n'appaia alcuna scorta saggia.
40
Vassi in Samleo, e discendesi in Noli: 25 Lo sommo er alto che vincea la vista,
Montasi su Bismantova in cacume E la costa superba più assai,
Con esso i piè; ma qui convien ch'uom voli: Che da mezzo quadrante a centro lista.
Dico con l'ali snelle e con le piume Io era lasso, quando cominciai:
Del gran disio, diretro a quel condotto, 0 dolce padre, volgiti e rimira
45
Che speranza mi dava, e facea lume. 30 Com' io rimango sol, se non ristai.
Noi salevam per entro il sasso rotto, O figliuol, disse, insin quivi ti tira,
E d'ogni lato ne stringea lo stremo, Additandomi un balzo poco in sue,
E piedi e man voleva il suol di sotto. | Che da quel lato il poggio tutto gira.

(1) Sanleo, ciudad situada sobre un monte, en el ducado de Urbino; Noli, ciudad y puerto entre el Final y Savona, en el
Genovesado, edificada en terreno bajo; Bismantora ó Bismantua, montaña altísima en el distrito de Reggio, en Lombardia.
-
|
|

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-
- - -
|

P U RCATO RIO B
|

*
6

- * * * * Y lo escabroso del suelo mos obligaba á valermos de piés y manos.


PURGATORIo, c IV, v. 33.

E piedi e man voleva il suol di sotto.

PURGATORIo, c. lV , v 33
CANTO CUARTO. 21

Tal brio me comunicaron sus palabras, que hice un esfuerzo para trepar hasta
ėl, y logrė ver el peñasco bajo mis plantas. Alli resolvimos sentarnos ambos,
Vueltos los rostros á levante, de donde habíamos salido, porque se suele contem
plar con gusto el camino andado. Fijė primero la vista en la profunda orilla; alcėla
despues al Sol, y me admirė de que nos diesen sus rayos por el costado izquierdo.
Observó el Poeta mi asombro al contemplar que el carro de la luz (°) salia por
entre nosotros y el Aquilon (8); y me dijo: –Si Cástor y Pólux (*) estuviesen más
cerca del astro que nos ilumina con su resplandor por arriba y por abajo, (°) ve
rias al enrojecido zodiaco girar aún más próximo á las Osas, á no ser que se
saliera de su acostumbrada via. (9) Y si quieres llegar á comprender cómo sucede
esto, imaginate, interiormente abstraido, que Sion (7) y esta montaña se hallan
sobre la tierra de modo, que ambas tienen un mismo orizonte y diversos hemisfe
rios; por lo que si tu inteligencia discurre con acierto, verás cómo el camino que
por su mal no supo recorrer Faeton, es fuerza que vaya por un lado á esta
montaña, y por el lado contrario á la primera.–

Sì mi spronaron le parole sue, Che su e giù del suo lume conduce,


Ch'i' mi sforzai, carpando appresso lui, 50
Tu vedresti il Zodiaco rubecchio
65
Tanto che il cinghio sotto i piè mi fue. Ancora all' Orse più stretto rotare,
A seder ci pomemmo ivi ambedui Se non uscisse fuor del cammin vecchio.
Volti a levante, ond' eravam saliti, Come ciò sia, se 'l vuoi poter pensare,
Chè suole a riguardar giovare altrui. Dentro raccolto imagina Siòn
Gli occhi prima drizzai a' bassi liti; 55 Con questo monte in su la terra stare
70
Poscia gli alzai al Sole, ed ammirava Sì, ch ambedue hanno un solo orizzòn,
Che da sinistra n eravam feriti. E diversi emisperi; onde la strada,
Ben s' avvide il Poeta, che io stava Che mal non seppe carreggiar Fetòn,
Stupido tutto al carro della luce, Vedrai com a costui convien che vada

Ove tra noi ed Aquilone intrava. Dall'um, quando a colui dall' altro fianco,
Ond' egli a me: Se Castore e Polluce Se l'intelletto tuo ben chiaro bada.

Fossero in compagnia di quello specchio, Certo, Maestro mio, diss'io, unquanco

(2) El mismo sol de que estaba hablando. Perdonen nuestros lectores si les parece inútil la advertencia.
(3) Entre el Levante y el Septentrion ô Norte.
(4 ) La Constelacion llamada Géminis.
(5) Por uno y otro hemisferio. Toda la explicacion que aquí hace Dante se reduce á demostrar á Virgilio que hallándose en
otro hemisferio, necesariamente habian de ver invertidos los puntos cardinales de la esfera, el oriente á la izquierda, y en la
parte inferior el polo.
(6) De la Eclíptica.
(7 ) El monte de Jerusalen.
P. II.
22 EL PURGATORIO.

– En verdad, Maestro mio, le respondi, que nunca he visto tan claro, en


cosas para las que parecia faltarme ingenio, como distingo ahora, que el círculo
que está en medio del movimiento superior, que se llama Ecuador en algun arte,
y que se mantiene siempre entre el estío y el invierno, se aleje de este monte,
por la razon que has dicho, hácia el Septentrion, cuando los Hebreos (8) le veian
á la parte opuesta. Mas, si lo tienes á bien, de buena gana querria saber cuánto
nos resta andar, porque esta montaña se eleva á más altura que la que puede
alcanzar mi vista. –

A lo cual me replicó: – Esta montaña es tal, que cuesta siempre pena al que
comienza á subirla, y cuanto más arriba está uno, experimenta menor cansancio.
Así cuando te parezca tan suave, que asciendas por ella con la misma facilidad
con que va la nave corriente abajo, entónces te encontrarás en el término de esta
senda. Espera á estar alli para reposar de tus afanes: y nada más respondo, pues
estoy seguro de esto. –
Apėnas habia acabado de hablar así, cuando oimos cerca de nosotros una voz
que exclamó: «Quizá tengas ántes necesidad de sentarte. » Volvimonos ambos
hácia donde sonaba aquella voz, y vimos á la izquierda un gran peñasco, en que
ni mi Maestro ni yo habíamos hasta entónces reparado. Acercámonos más, y

Non vid' io chiaro sì, com' io discerno, Però quand' ella ti parrà soave
Là dove mio ingegno parea manco, Tanto, che 'l suo andar ti sia leggiero,
Che 'l mezzo cerchio del moto superno, Come a seconda giù l'andar per nave;
Che si chiama Equatore in alcun'arte, 80 Allor sarai al fin d’ esto sentiero;
B5
E che sempre riman tra 'l Sole e il verno, Quivi di riposar l'affanno aspetta:
Per la ragion che dì, quinci si parte Più non rispondo, e questo so per vero.
Verso settentrion, quando gli Ebrei E, com egli ebbe sua parola detta,
Vedevam lui verso la calda parte. Una voce di presso sonò: Forse
Ma se a te piace, volentier saprei 85 Che di sedere in prima avrai distretta.
Quanto avemo ad andar, chè il poggio sale Al suon di lei ciascun di noi si torse, 100

Più che salir non posson gli occhi miei. E vedemmo a mancina un gran petrone,
Ed egli a me: Questa montagna è tale, Del qual nè io, ned ei prima s accorse.
Che sempre al cominciar di sotto è grave, Là ci traemmo; ed ivi eran persone
E quanto uom più va su, e men fa male. " Che si stavano all' ombra dietro al sasso,

(8) Los que poseyeron el reino de la misma Jerusalen, ó los moradores de esta ciudad.
7

Acercámonos mas y descubrimos unas cuantas personas tendidas


á la sombra detrás de la peña, como suelem pomerse los perezosos.
PURGATORIo, c. IV, v. 103, 104 y 105.

La ci traemmo; ed evi eran persone


Che si slavano all' ombra dietro al sasso,
Come l’uom per negghienza a slar si pone.
PURGATORIo, c. IV, v. 103, 104 E 105.
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PURGATO RIO. 7.
. CANTO CUAIRTU). 23

descubrimos unas cuantas personas tendidas á la sombra detrás de la peña, (º)


como suelen ponerse los perezosos. Uno de ellos que parecia muy fatigado, estaba
sentado y se abrazaba las rodillas, teniendo el rostro inclinado entre ellas.
– i Oh mi dulce señor! dije, mira á ese que se muestra más negligente que
si fuera hermano de la pereza. – -

El entónces se volvió á nosotros, nos examinó, dirigiendo la mirada por en


cima de sus piernas, y dijo: « Pues haz por subir, ya que eres tan valiente. »
Conoci al punto quién era; la fatiga, que agitaba todavía un tanto mi respi
racion, no me impidió acercarme á ėl; y cuando me vió å su lado, sin alzar casi
la cabeza, me preguntó: « ; Has comprendido ya porquè el Sol conduce su carro
á la parte de tu izquierda ? » -

Su perezosa actitud y su escasez de palabras hicieron asomar á mis lábios la


sonrisa; y despues empecé á decirle: – No me causas ya låstima, Belacqua; (10)
pero dime: ; porqué estás tan sentado ahí? ¿ Aguardas á alguno que te guie, ó
es que te dejas llevar de tu desidia de siempre ?–
« i Ay hermano! me contestó: 3 de quė me serviria subir arriba, si no habia de
permitirme entrar en el Purgatorio el Ángel de Dios que está sentado á la puerta?
Ántes es menester que el cielo me haga girar tanto tiempo en torno de ella, cuanto

Come l'uom per megghienza a star si pone. " Dicendo: Hai ben veduto, come il Sole
Ed un di lor che mi sembrava lasso, Dall' omero sinistro il carro mena? 120

Sedeva ed abbracciava le ginocchia, Gli atti suoi pigri, e le corte parole


Tenendo 'l viso giù tra esse basso. Mosson le labbra mie un poco á riso;
O dolce Signor mio, diss'io, adocchia Poi cominciai: Belacqua, a me non duole
Colui che mostra sè più negligente, 1 10 Di te omai; ma dimmi, perchè assiso
Che se pigrizia fosse sua sirocchia. Quiritta se ? attendi tu iscorta, 125

Allor si volse a noi, e pose mente, 0 pur lo modo usato t' hai ripriso?
Movendo il viso pur su per la coscia, Ed ei: Frate, l' andare in su che porta?
E disse: Va su tu, che se valente. Che non mi lascerebbe ire a' martiri

Conobbi allor chi era; e quell'angoscia, " | L'angel di Dio che siede in su la porta.
Che m'avacciava un poco ancor la lema, Prima convien che tanto il ciel m'aggiri "
Non m’ impedi d' andare a lui: e poscia Di fuor da essa, quanto fece in vita,
Che a lui fui giunto alzò la testa appena, Perch'io indugiai al fin li buon sospiri;

(9) Eran los que por habitual indolencia retrasaron hasta el fin de la vida su conversion.
(10) No se sabe á punto fijo quién era este Belacqua: dicen unos que fué un excelente tañedor de citara; otros que un fabri
cante de instrumentos músicos. En lo que no cabe duda es en que debió dejar gran fama de desidioso.
24 EL PURGATORIO.

espacio duró mi vida, porque dejė hasta el fin mi arrepentimiento. Como no ven
gan en mi auxilio las preces de un alma que viva en gracia, las demas 3 quė
han de aprovecharme, si no hallan acogida en el cielo ? » -

Y el Poeta entretanto subia delante de mí, diciendo: – Anda ya; mira que el
Sol se acerca al Meridiano, y que la noche vá å poner su pié en la costa de
Marruecos. –

Se orazione in prima non m' aita, | E dicea: Vienne omai, vedi ch' è tocco
Che surga su di cor che in grazia viva: | Meridian dal Sole, ed alla riva
L' altra che val, che in ciel non è udita? e Copre la notte già col piè Marrocco.
E già 'l Poeta innanzi mi saliva, |

–--~vvvvfJ\J\^-^J^v^-^-^----
CANTO QUINTO.

A medida que los Poetas van ganando terreno por el monte, se encuentran con una mul
titud de almas, las cuales, al saber que habia allí un vivo, y que éste iba á volver á
su mundo, se agolpan al alrededor, suplicándole que las recomiende á sus deudos.
Todas ellas habian descuidado la salvacion eterna, hasta que sobrecogidas repentinamente
por la muerte, se habian arrepentido de sus culpas y perdonado á sus enemigos. Allí
están, entre otros, Jacobo del Cassero, Buonconle de Montefeltro y la Pia de Siena, que
refieren al Poeta las circunstancias de su muerte.

Habíame alejado ya de aquellas sombras, ė iba siguiendo los pasos de mi Guia,


cuando, señalándome con el dedo, gritó una que estaba detrás de mi : « Calla! Pues
la luz del sol parece que no da á la izquierda del que se ve más abajo, el cual
parece tambien que anda como si estuviese vivo. »
Volvime hácia donde sonaba aquella voz, y noté que clavaban la vista con
asombro en mí, solamente en mí, y en la luz que quedaba interrumpida.
– 3 Porquė, me dijo el Maestro, de tal manera se embebece tu ánimo, que
dejas de seguir andando ? : Quė te importa lo que allí murmuran ? Sígueme, y
deja hablar á esa gente. Mantente firme como la torre, que no inclina nunca la
cabeza por más que soplen los vientos. El hombre en cuya mente se agolpan ideas
y más ideas, no realiza nunca sus propósitos, porque la vehemencia de una men
gua el ímpetu de la otra. –

CANTO QUINTO.

Io era già da quell'ombre partito, Perchè l'animo tuo tanto s'impiglia, 10

E seguitava l' orme del mio Duca, Disse 'l Maestro, che l'andare allenti?
Quando diretro a me, drizzando il dito, Che ti fa ció che quivi si pispiglia?
Una gridò: Ve, che non par che luca Vien dietro a me, e lascia dir le genti;
Lo raggio da sinistra a quel di sotto, 5 Sta, come torre, fermo, che non crolla
E come vivo par che si conduca. Giammai la cima per soffiar di venti. 15

Gli occhi rivolsi al suon di questo motto, Che sempre l'uomo, in cui pensier rampolla
E vidile guardar per maraviglia Sovra pensier, da sè dilunga il segno,
Pur me, pur me, e il lume ch'era rotto. | Perchè la foga l'un dell'altro insolla.
P. 11. 8
26 EL PURGATORIO.

z Qué podia yo responder más que – Ya voy ?


Hícelo así, un tanto encendido el rostro con el color que alguna vez hace al
hombre digno de indulgencia.
Entretanto iban descendiendo hácia nosotros, á través de la cuesta, algunos que
entonaban verso á verso el A/iserere; mas cuando advirtieron que mi cuerpo no
daba paso á los rayos del Sol, trocaron su canto en una larga y profunda excla
macion; (1) y adelantándose á nuestro encuentro dos de ellos, á modo de mensageros:
« ; Qué condicion es la vuestra?» nos preguntaron; á lo que respondió mi Maestro:
– Podeis volveros,. y decir á los que os envian que el cuerpo de ėste es verda
deramente de carne; y que si, como presumo, han suspendido el paso al ver su
sombra, bastante respuesta tienen. Háganle honrosa acogida; que quizá les será
grato. – -

Jamás, al comenzar la noche, vi cruzar tan rápidamente por el sereno cielo la


luz de ardientes vapores, ni al trasponer del Sol, por agosto, surcar las nubes
con mayor velocidad (2), que la que emplearon aquellas almas en volver arriba; y
llegadas allí, tornaron hácia nosotros con las demás, como tropel que corre sin
freno alguno.

Che potev' io ridir, se non: I'vegno? Che il corpo di costui è vera carne.
Dissilo, alquanto del color consperso Se per veder la sua ombra ristaro,
35
Che fa l'uom di perdon talvolta degno. Com'io avviso, assai è lor risposto:
E intanto per la costa da traverso Faccianli onore, ed esser può lor caro.
Venivan genti innanzi a noi un poco, Vapori accesi non vid' io sì tosto
Cantando Miserere a verso a verso. Di prima notte mai fender sereno,
Quando s'accorser ch'io non dava loco, * Nè, Sol calando, nuvole d'agosto,
40
Per lo mio corpo, al trapassar de raggi, Che color non tornasser suso in meno,
Mutar lo canto in un 0 lungo e roco, E giunti là, con gli altri a noi dier volta,
E due di loro in forma di messaggi Come schiera che corre senza freno.
Corsero incontr'a noi, e dimandarne: Questa gente che preme a noi, è molta,
Di vostra condizion fatene saggi. 30 E vengonti a pregar, disse 'l Poeta;
El mio Maestro: Voi potete andarne, Però pur va, e in andando ascolta.
E ritrarre a color che vi mandaro, O anima, che vai per esser lieta

(1) Trocaron el canto en un i Oh! prolongado y ronco. Traducido el verso al pié de la letra, asi dice; pero preferimos inter
pretarlo.
(2) De las diferentes versiones que se han hecho de este enmarañado pasaje, elegimos la que nos parece más puntual y
comprensible; y aún así, dejará á los lectores mucho que desear.
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8

Esta gente que con tal priesa se nos acerca, es mucha, y viene á
rogarte, dijo el Poeta.

PURGATORIo, c. V, v. 43 Y 44.

Questa gente che preme a noi, è mólta,


E vengonti a pregar, disse 'l Poeta.
PURGATORIO, C. V, v. 43 E 44.
CANTO QUINTO. 27

–Esta gente que con tal priesa se nos acerca, es mucha, y vienen á rogarte,
dijo el Poeta. Prosigue, pues, y escúchalos andando. —
« i Oh alma, que caminas hácia la bienaventuranza con los mismos miembros
con que naciste, empezaron á gritar, deten un momento el paso ! Mira si conoces
á alguno de entre nosotros, de suerte que puedas llevar al mundo noticias suyas.
i Ah ! ; porquė te marchas? 3 porqué no esperas ? Todos hemos muerto violenta
mente; todos fuimos pecadores hasta nuestra postrer hora (°); pero la luz del cielo
alumbró nuestra razon en aquel momento; por lo que arrepentidos y perdonando
á nuestros enemigos, salimos de la vida reconciliados con Dios, que nos enciende
en deseos de verle. »

Y yo repliquė: – Aunque miro vuestros semblantes con atencion, no reconozco


á ninguno; pero si en algo puedo complaceros, nobles espíritus, decidlo; que lo
harė, os lo prometo, por aquella paz que voy buscando de un mundo en otro, tras
las huellas de ėste que me conduce. –
Entónces uno empezó á decir: «Todos confiamos en tus ofertas, sin que las
acompañes de juramento alguno, siempre que la imposibilidad no venza á tu buen
deseo. Yo pues, que hablo ántes que los demás, te pido, si alguna vez ves el país si–
tuado entre Romaña y el reino de Cárlos (*), que me dispenses en Fano el bien de
tus oraciones, para que rueguen por mí, y pueda purificarme de mis graves faltas.

Con quelle membra, con le quai mascesti, Cosa ch'io possa, spiriti ben nati, 60

Venian gridando, um poco il passo queta. Voi dite, ed io farò per quella pace,
Guarda, se alcun di moi umque vedesti, Che, dietro a piedi di sì fatta guida,
Sì che di lui di là novelle porti: 50 Di mondo in mondo cercar mi si face.
Deh perchè vai? deh perchè non t arresti? Ed uno incominciò: Ciascun si fida
Noi fummo già tutti per forza morti, Del beneficio tuo senza giurarlo, 65

E peccatori infino all'ultim' ora: Pur che 'l voler nompossa nom ricida.
Quivi lume del ciel ne fece accorti Ond io, che solo, innanzi agli altri, parlo,
Sì che, pentendo e perdonando, fuora 55 Ti prego, se mai vedi quel paese
Di vita uscimmo a Dio pacificati, Che siede tra Romagna e quel di Carlo,
Che del disio di sè veder n'accora. Che tu mi sie de tuoi prieghi cortese 70

Ed io: Perchè me’ vostri visi guati, In Fano sì, che ben per me s'adori,
Non riconosco alcun; ma s'a voi piace Perch' io possa purgar le gravi offese.

(3) Formaban otra especie de desidiosos, que debian permanecer fuera del Purgatorio tanto tiempo como habian tenido de
vida.
(4) La Marca de Ancona, donde se halla Fano, entre la Romaña y el reino de Nápoles, gobernado entónces por Cárlos II.
28 EL PURGATORIO).

Yo fui de allí, mas las profundas heridas de que brotó la sangre con que yo exis–
tia (5), me fueron hechas en el territorio de los Antenores (9), donde más seguro
creía encontrarme. Así lo ordenó el de Este, (7) que me odiaba mucho más de
lo que requeria lo justo; pero si hubiera yo huido hácia la Mira (8) cuando fuí
alcanzado en Oriaco (9), estaria aún en el mundo donde respiraba; y no que por
encaminarme corriendo á la laguna, de tal manera me hallė embarazado por las
cañas y por el cieno, que cai, y á poco quedó la tierra hecha un lago de mi
sangre. »
En seguida dijo otro: « Oh ! cúmplase el anhelo que aquí te trae, y ayuda al
mio con tus piadosas obras. Yo fuí de Montefeltro; soy Buonconte (10). Ni Juana ni
los demás se cuidan de mí; por lo que voy entre estos con la frente baja. » Yo
entónces le preguntė: –ż Quė fuerza ó que caso te llevó tan lėjos de Campaldino,
que no se supo nunca donde está tu sepultura ? –
« Ay! respondió, por la parte más baja del Casentino (11) pasa una corriente
que se llama el Archiano, y que nace en el Apenino, por encima del Yermo. (12)

Quindi fu' io, ma li profondi fori, | Poi disse un altro: Deh, se quel disio 85

Ond' uscì 'l sangue, in sul qual io sedea, Si compia che ti tragge all alto monte,
Fatti mi furo in grembo agli Antenori, 75 Con buona pietate aiuta il mio.
Là dov' io più sicuro esser credea: Io fui di Montefeltro, i son Buonconte:
Quel da Esti il fe far, che m' avea in ira Giovanna, o altri non ha di me cura;
Assai più là che dritto non volea. Perch' io vo tra costor con bassa fronte. 90

Ma s’io fossi fuggito inver la Mira, Ed io a lui: Qual forza, o qual ventura
Quand'i fui sovraggiunto ad Oriaco, - Ti traviò sì fuor di Campaldino,
Ancor sarei di là dove si spira. Che non si seppe mai tua sepoltura?
Corsi al palude, e le cannucce e il braco, Oh, rispos egli, appiè del Casentino
M’impigliar sì, ch' io caddi, e lì vid'io Traversa un'acqua c ha nome l' Archiano, ”
Delle mie vene farsi in terra laco. Che sopra l' Ermo nasce in Apennino.

(5) Anima omnis carnis in sanguine est. Levit. cap. 17.


(6) Es decir, en Padua, que se creia fundada por el troyano Antenor.
(7) Azzon III de Este mandó asesinar á Jacobo del Cassero, cuya alma es la que está hablando, por algunas palabras inju
riosas que profirió contra él.
(8) La Mira era un lugar situado en las orillas de un canal que sale del Brenta. Da á entender que huyendo en aquella di
reccion, no se hubiera visto atajado por la laguna que fué causa de que cayese en poder de sus enemigos.
(9) Oriaco estaba en el territorio de Padua, cerca de la laguna.
(10) Hijo del conde de Montefeltro. Su esposa se llamaba Juana. Combatió contra los Güelfos en Campaldino, donde murió,
pero no pudo hallarse su cadáver; de suerte que el relato que se pone aquí en su boca es invencion de Dante.
(11) O lo que es lo mismo, por la parte más baja del distrito conocido con este nombre.
(12) Este Yermo era un convento de Camaldulenses.
9

Hinchado así el Archiano, halló mi yerto cadáver en su emboca


dura, le precipitó en el Arno.....
PURGATORIO, C. V, v. 124, 125 y 126.

Lo corpo mio gelato in su la foce


Trovó l'Archian rubesto; e quel sospinse
Nell’ Arno.....

PURGATORIO, C. V, v. 124, 125 E 126.


...
. . . un HÆÆËËÆÆÆ ä n.“ .
J
|
|

PURGATORIO. 9
CANTO QUINTO. - 29

Lleguė hasta el lugar en que pierde su nombre, (19) atravesado el cuello de parte
á parte, fugitivo, y regando la llanura con mi sangre. Perdi allí la vista, y mi
última palabra fuė el nombre de María; allí caí, y quedó mi cuerpo inanimado. Te
contaré la verdad, y tú la repetirás entre los vivos. Acogióme el Ángel de Dios,
y el del Infierno gritaba: « i Oh tú, que bajas del cielo! z porqué has de privarme
de éste? Te llevas la parte de él, que es eterna, por una leve lágrima que me le
arrebata; pero yo tratarė la otra parte de otro modo.
«Bien sabes como se condensan en la atmósfera los húmedos vapores que se
convierten en agua, así que suben á la fria region del aire. Pues añadiendo á su
inteligencia la aviesa voluntad sólo dispuesta al mal, desencadenó exhalaciones y
vientos, por aquella virtud que le concedió su naturaleza. Y al punto que se ex
tinguió el dia, cubrió de nubes el valle desde Pratomagno hasta el Apenino, y de
tal manera condensó el cielo, que el aire espeso se convirtió en agua. Desatóse
la lluvia; llenáronse los barrancos con la que no pudo absorver la tierra; y au
mentando el caudal de una y otra arroyada, con tal ímpetu se lanzó en el rio
principal, (14) que no bastó nada á contenerla. Hinchado así el Archiano, halló mi
yerto cadáver en su embocadura, le precipitó en el Arno, y deshaciendo la cruz

Là 've'l vocabol suo diventa vano Giunse quel mal voler, che pur mal chiede,
Arriva' io forato nella gola, Con l' intelletto, e mosse il fumo e il vento
Fuggendo a piede, e sanguinando il piano. Per la virtù, che sua natura diede.
Quivi perdei la vista, e la parola 400 Indi la valle, come il di fu spento, | 15

Nel nome di Maria finì, e quivi Da Pratomagno al gran giogo coperse


Caddi, e rimase la mia carne sola. Di nebbia, e il ciel di sopra fece intento
I’ dirò 'l vero, e tu 'l ridì tra i vivi: Sì, che 'l pregno aere in acqua si converse:
L'Angel di Dio mi prese, e quel d'Infermo La pioggia cadde, ed a fossati venne
Gridava: 0 tu dal ciel, perchè mi privi? 105 Di lei ció che la terra non sofferse: 120

Tu te ne porti di costui l' eterno E come a’ rivi grandi si convenne,


Per una lagrimetta che 'l mi toglie; Ver lo fiume real tanto veloce
Ma io farò dell’altro altro governo. Si ruinò, che mulla la ritenne.
Ben sai come nell' aer si raccoglie Lo corpo mio gelato in su la foce
Quell'umido vapor che in acqua riede, 1 10 Trovò l'Archian rubesto; e quel sospinse "
Tosto che sale dove 'l freddo il coglie. Nell'Arno, e sciolse al mio petto la croce,

( 13 ) En que deja de llamarse Archiano, porqụe se confunde con el Arno.


(1“) En el Arno, que llama el texto rio real, por ser el primero de todos ellos.
P. II.
30 EL PURGATORIO.

que con los brazos habia formado sobre mi pecho, cuando me rindió el dolor, fué
golpeándome ya en sus orillas, y ya en su fondo, y por fin me ocultó y envolvió
entre Sus arenas. »

«Cuando vuelvas i ay de mí! al mundo, y hayas reposado de tu largo viaje,


añadió otro espíritu á lo que el segundo acababa de decir, acuérdate de mí, que
soy la Pia (15). Naci en Siena, y perecí en Maremma. Harto lo sabe aquel que
me desposó por segunda vez, poniéndome su nupcial anillo. » (10)

Ch'io fei di me quando il dolor mi vinse: Seguitò il terzo spirito al secondo,


Voltommi per le ripe e per lo fondo; Ricorditi di me, che son la Pia:
Poi di sua preda mi coperse e cinse. Siena mi fe, disfecemi Maremma:
Deh, quando tu sarai tornato al mondo, " Salsi colui che innanellata pria, 435

E riposato della lunga via, Disposato m'avea con la sua gemma.

( 15 ) Pia de Guastelloni, natural de Siena, casó con uno de la familia de los Tolomei. Enviudó, y contrajo segundas nupcias
con Nello ó Paganello Pannochieschi, señor del castillo della Pietra, hombre en extremo celoso, que creyéndola infiel, aunque
sin razon alguna, y segun otros por quedar libre para casarse con otra, le dió muerte, mandando arrojarla por una ventana.
(16) Si los datos que anteceden son exactos, dice bien nuestro texto usando del participio disposato, porque el gerundio
disposando, que escriben otros, no tiene version posible.

-- - ~~ __ *---- - ---- - ---- – – - - - - - - -

- - - - - - - - - - - ---- ––a – ---


10

Acuérdate de mí, que soy la Pia.


PURGATonio, c. V, v. 133.

Recorditi di me, che son la Pia.

PURGATORIo, c. V, v. 133.
_————-_ -
|
Ë
-

1Q
ē

PURGATORIO.
ēEē==E |
Ē FE
=
"b
CANTO SEXTO.

Salen al encuentro de los dos Poetas otras almas, separadas tambien violentamente de sus
cuerpos, y que se convirtieron á Dios en su postrera hora. Menciónanse los nombres de
algunas. Afectuoso recibimiento que el mantuano Sordello hace á su compatriota Virgilio.
Prorumpe Dante en una elocuente invectiva contra la dividida Italia y contra los auto
res de todos sus males. -

Cuando los que juegan á la zara (!) se separan unos de otros, que el que ha
perdido queda pensativo repitiendo las tiradas, y mostrándose triste y escar
mentado, miėntras que todo el mundo se va con el que gana; uno le coge por
delante, otro por detrás, y otro se pone á su lado para llamarle más la aten
cion; pero ėl no se detiene, sino que Oye á estos y aquellos: con alargar á uno
la mano, se libra de ėl; y así deja de importunarle la multitud.
Tal me veia yo en medio de aquel gentio, volviendo á uno y otro lado la
cabeza; y prometiendo complacerlos, fueron retirándose todos ellos. Allí estaba el
Aretino, que recibió la muerte de los formidables brazos de Ghin de Tacco (2);

CANTO SESTO.

Quando si parte il giuoco della zara, A cui porge la man, più non fa pressa;
Colui che perde si rimam dolente E così dalla calca si difende.

Ripetendo le volte, e tristo impara: Tal era io in quella turba spessa, 10

Con l'altro se ne va tutta la gente: Volgendo a loro e qua e là la faccia,


Qual va dinanzi, e qual diretro il prende, " E promettendo mi sciogliea da essa.
E qual da lato gli si reca a mente. Quivi era l' Aretin, che dalle braccia
Ei non s'arresta, e questo e quello intende; Fiere di Ghin di Tacco ebbe la morte;

( 1 ) Especie de juego de azar, del que únicamente se sabe que consistia en tirar tres dados.
(2) Tal aconteció á Messer Benincasa, de Arezzo, llamado por esto el Aretino, que por haber dado muerte á Tacco, her
mano de Ghin ó Ghino de Tacco, de Asinalunga, y á un sobrino de éste, murió á manos del mismo Ghino, sin que le valiese su
dignidad de auditor de la Rota Romana.
32 EL PURGATORIO.

y el otro que se ahogó en la caza que le dieron sus enemigos (°). Allí Federico
Novello oraba con las manos extendidas (*), y el Pisano, que hizo mostrar su
entereza de ánimo al buen Marzucco (5). Ví tambien al Conde Orso (º); y á aquel
cuya alma se separó de su cuerpo por odio y envidia, como decia, no por haber
cometido ninguna culpa, ó lo que es lo mismo, á Pedro de la Brocha; y viva
muy sobre sí, miéntras esté en el mundo, la señora de Brabante, (7) no vaya de
sus resultas á dar en mansion más triste (°).
Libre ya de todas aquellas almas que seguian solicitando los ruegos de otros (9),
para apresurar así el momento de su salvacion, empecé á decir:–En alguno de
tus textos, lumbrera que me iluminas, parece como que expresamente niegas que
la oracion haga cambiar lo que ha decretado el cielo (1º); y esta gente, sin em -
bargo, ninguna otra cosa anhela. ¿Será que les engañen sus esperanzas, ó que
tus palabras las he comprendido mal?–

E l'altro che annegò correndo in caccia. 15 Sì che però non sia di peggior greggia.
Quivi pregava con le mani sporte Come libero fui da tutte quante 25

Federigo Novello, e quel da Pisa Quelle ombre che pregar pur ch’ altri preghi,
Che fe parer lo buon Marzucco forte. Sì che s'avacci il lor divenir sante,
Vidi Cont'Orso, e l' anima divisa Io cominciai: E par che tu mi mieghi,
Dal corpo suo per astio e per inveggia, O luce mia, espresso in alcun testo,
Come dicea, non per colpa commisa; Che decreto del Cielo orazion pieghi; 30

Pier dalla Broccia dico: e qui provveggia, E queste genti pregan pur di questo.
Mentr’ è di qua, la donna di Brabante, Sarebbe dunque loro speme vana?

(3) Era un caballero jóven llamado Guccio de’ Tarlati, tambien de Arezzo, que perseguido por los Bostoli, sus contrarios,
en la batalla de Bibiena, se metió en el Arno con su caballo, y quedó ahogado. Otros le llaman Cione ó Ciacco, y de sobre
nombre Pietramala. La traduccion que aquí damos de la frase correndo in caccia, es la que hallamos más admitida y justifi
cada, apartándonos de los que dicen: se ahogó al dar caza á sus enemigos.
( 4 ) Hijo del conde Guido de Battifolle, que pereció á manos de uno de los Bostoli, llamado Fornaiuollo.
(5) Refiérese á Farinata degli Scoringiani, de Pisa, á quien mató Beccio de Caprona. Marzucco, padre de Farinata, se habia
hecho fraile, y al saber la muerte de su hijo, no sólo asistió á sus exequias, sino que exortó á sus parientes á que perdonasen
al homicida. Otros dicen que llevó su mansedumbre hasta el punto de besar á éste la mano; á lo que quizá alude Dante al re
cordar la entereza de ánimo del Marzucco.

(6) Unos creen que era de la familia de los Alberti, de Florencia, y que fué asesinado por sus parientes; otros le hacen hijo
del conde Napoleon de Cerbaia, y victima de su tio el conde Alberto de Mangona. -

(7) Pedro de la Brochia (de la Brosse, que dicen los franceses) fué cirujano del rey San Luis, y despues tan privado de Fe
lipe III, el Atrevido, que nada se hacia sin su beneplácito. La envidia de los señores de la córte, que le achacaron enormes
crímenes, ó el resentimiento de la reina María de Brabante, segunda esposa de Felipe, que, segun otros, habia vísto desde
ñado el amor que le tenia, fueron la causa de su perdicion, porque procesado y sentenciado á muerte, la sufrió en un cadalso,
el año 1276.
(8) Es decir, entre peor gente, como se lee en el texto, en el Infierno, por la calumnia que levantó.
(9) De los que vivian en el mundo.
(10) En aquel verso del lib. VI de la Eneida, que dice: Desine fata Deûm flecti sperare precando.
CANTO SEXTO. 33

Y me respondió: – Lo que escribí es muy claro, y las esperanzas de estos no van


fallidas, si con ánimo desapasionado se considera; pues no se frustra el juicio de Dios
porque el fuego de la caridad (11) satisfaga de una vez lo que deben las almas que
aquí moran; y en el lugar á que yo aplicaba aquella máxima (1°), no se perdonan
los pecados por medio de la oracion, por ser esta inútil para los que están fuera
de Dios. No insistas empero en cuestion tan alta, si á ello no te anima la que ha de
servirte de luz entre la verdad y tu inteligencia. Ignoro si me entiendes: hablo
de Bęatriz, á quien verás allá arriba, en la cumbre de esta montaña, risueña y
Venturosa. –

Y yo repuse:– i Oh mi fiel Guia; caminemos más de priesa, que ya no me


canso tanto como al principio; y mira: el monte extiende su sombra por este lado. –
– Avanzaremos, respondió, en lo que resta de dia cuanto podamos; pero no
es la subida tan fácil como imaginas. Ántes que llegues al fin, verás volver al que
ahora se cubre con esa altura (19), de modo que no puedas interceptar sus rayos;
pero he allí un alma enteramente sola, que mira fijamente hácia nosotros: esa nos
enseñará el camino más corto. –

O nom m' è il detto tuo ben manifesto? Tu la vedrai di sopra, in su la vetta


Ed egli a me: La mia scrittura è piana, Di questo monte, ridente e felice.
E la speranza di costor non falla, 35 Ed io: Buon Duca, andiamo a maggior fretta;
Se ben si guarda con la mente sana; Chè già non m’affatico come dianzi; 50

Chè cima di giudicio non s' avvalla, E vedi omai che il poggio l' ombra getta.
Perchè fuoco d'amor compia in un punto Noi andarem con questo giorno innanzi,
Ciò che dee soddisfar chi qui s’astalla: Rispose, quanto più potremo omai;
E là dov' io fermai cotesto punto, 40
Ma il fatto è d'altra forma che non stanzi.

Non si ammendava, per pregar, difetto, Prima che sii lassù, tornar vedrai 55

Perchè il prego da Dio era disgiunto. Colui che già si copre della costa,
Veramente a così alto sospetto Sì che i suoi raggi tu romper non fai.
Non ti fermar, se quella mol ti dice, Ma vedi là un anima, che a posta
45
Che lume fia tra 'l vero e l'intelletto. Sola soletta verso noi riguarda:
Non so se intendi: io dico di Beatrice: Quella ne insegnerá la via più tosta.

( 11 )Las oraciones que en el fervor de su caridad dirigen á Dios los justos de este mundo.
( 12) En el Infierno, cuando en el pasaje citado, habla la Sibila á Palinuro.
( 13) El Sol.
P. II. 10
34 EL PURGATORIO.

Acercámonos á ella. i Oh alma lombarda ! i Quė altiva y desdeñosa estabas! (14)


i Con quė gravedad y nobleza volvias la vista!
No nos decia palabra, y dejaba que nos aproximásemos, contentándose con
mirar como un leon cuando se halla reposando. Pero Virgilio se adelantó hasta
ella, rogándole que nos mostrase la vía más fácil; á cuya pregunta no respondió,
informándose, no obstante, de nuestra pátria y nuestra condicion; y mi compla
ciente Guia habia empezado ya á decir: – Mantua..... cuando la sombra que parecia
enteramente concentrada en sí, se levantó del sitio en que estaba, y acercándose
exclamó: « i Oh Mantuano! yo soy Sordello (1°); soy de tu tierra! » Y se abrazaron
ambOS.

i Ah, esclavizada Italia, enfermizo albergue; nave sin piloto en la más deshecha
borrasca, no ya señora de provincias, sino de mancebias infames! Sólo al dulce
nombre de su pátria se apresuró aquella alma generosa á festejar á sus conciu
dadanos, y los que en ti moran al presente no saben vivir sin guerra, destro–
zándose entre sí aquellos á quien abriga una misma muralla y un mismo foso.
Recorre, infeliz, alrededor de las costas todos tus mares, y mira despues dentro
de tu seno si hay alguna parte de tí que disfrute paz. ; De què sirvió que Justiniano

Venimmo a lei: 0 anima lombarda, Della tua terra. E l'un l'altro abbracciava. 7°
Come ti stavi altera e disdegnosa, Ahi serva Italia, di dolore ostello,
E nel mover degli occhi onesta e tarda ! Nave senza nocchiero in gran tempesta,
Ella non ci diceva alcuna cosa; Non donna di provincie, ma bordello !
65
Ma lasciavane gir, solo guardando Quell' anima gentil fu così presta,
A guisa di leon quando si posa. Sol per lo dolce suon della sua terra, 80

Pur Virgilio si trasse a lei, pregando Di fare al cittadin suo quivi festa;
Che ne mostrasse la miglior salita; Ed ora in te non stanno senza guerra
E quella non rispose al suo dimando; Li vivi tuoi, e l'un l'altro si rode
Ma di mostro paese e della vita Di quei che un muro ed una fossa serra.
C'inchiese. E il dolce Duca incominciava: Cerca, misera, intorno dalle prode 85

Mantova..... E l'ombra, tutta in sè romita, Le tue marine, e poi ti guarda in seno


Surse ver lui del luogo ove pria stava, S'alcuna parte in te di pace gode.
Dicendo: O Mantovano, i' son Sordello Che val, perchè ti racconciasse il freno

(14) No dirige estas palabras á la sombra, como parece indicarlo la segunda persona del verbo, sino que prorumpe en una
exclamacion, al recobrar su actitud y la idea que esta le sugirió. Aquí están otros negligentes, la cuarta especie, los que des
cuidaron su conversion hasta última hora por el afan de las armas, las letras ó la política.
(15) Sordello de Visconti, mantuano, excelente poeta y docto escritor del siglo XIII.
CANTO SEXTO. 35

te ajustase el freno, si la silla quedó vacia? De otra suerte, hubiera sido menor
tu afrenta. Y i oh vosotros, que debiėrais ser virtuosos, (1º) y dejar que ocupe
su silla Cèsar, si atendierais bien á lo que Dios os ha prescrito! Ved quė indó
mita se ha hecho esta fiera, por no haberle aplicado espuela alguna desde que
tomasteis las riendas en vuestras manos. i Oh Alberto aleman, (17) que abandonas
á la que se ha vuelto indomable y salvaje, cuando debieras oprimir sus arzones!
Caiga el justo castigo de las estrellas sobre tu sangre, castigo nuevo y patente,
tal que sirva de escarmiento á tu sucesor; porque habeis consentido tu padre y tú,
alejados de aquí á impulsos de la codicia, que el jardin del imperio quedase yermo.
Ven á ver, hombre descorazonado, á los Montescos y Capeletes, (18) á los Monaldos
y Filipeschi, (") tristes aquellos y recelosos estos. Ven, cruel, ven, y mira la
opresion de tus nobles, (29) y venga sus injurias, y no temas por la seguridad de
Santaflor (21). Ven, y verás cuál se lamenta tu Roma, viuda, desamparada y cla
mando de dia y de noche : « Cėsar mio, z porquè no me acompañas?» Ven á ver
quė amor se tienen las gentes; y ya que no te mueva alguna compasion hácia

Giustiniano, se la sella è vota? Chè avete tu e il tuo padre sofferto,


Senz' esso fora la vergogna meno. " | Per cupidigia di costà distretti,
Ahi gente, che dovresti esser divota, | Che il giardin dell'imperio sia diserto. 105

E lasciar seder Cesar mella sella, Vieni a veder Montecchi e Cappelletti,


Se bene intendi ciò che Dio ti nota! Monaldi e Filippeschi, uom senza cura,
Guarda com' esta fiera è fatta fella, Color già tristi, e costor con sospetti.
Per non esser corretta dagli sproni; 95 Vien, crudel, vieni, e vedi la pressura
Poi che pomesti mano alla predella. De tuoi gentili, e cura lor magagne, | 10

0 Alberto Tedesco, che abbandoni E vedrai Santafior com è sicura.


Costei ch' è fatta indomita e selvaggia, Vieni a veder la tua Roma che piagne,
E dovresti inforcar li suoi arcioni, Vedova, sola, e di' e motte chiama:
Giusto giudicio dalle stelle caggia 100 Cesare mio, perchè non m' acompagne?
Sovra 'l tuo sangue, e sia nuovo ed aperto, Vieni a veder la gente quanto s'ama; | 15
|

Tal che il tuo successor temenza n'aggia: | E se nulla di moi pietà ti muove,

(16) Dicelo por los güelfos y por los eclesiásticos que componian la curia romana.
(17) Alberto de Austria, hijo del emperador Rodolfo de Augsburgo, que elegido emperador en el año 1298 ó 99, no quiso
nunca pasar á Italia; y á esto alude el Poeta. 1

(18) Familias nobles y gibelinas de Verona.


(19) Otras familias nobles y tambien gibelinas de Orvieto.
(20) De los que siguen tu partido, es decir, de los mismos gibelinos.
(21) Santaflor era un condado y feudo imperial, situado en los confines de la provincia de Siena. Lo de la seguridad está
dicho irónicamente.
36 EL PUIRG ATORIO.

nosotros, abochórnate de tu fama. Y á tí, soberano Jove (22), que fuiste crucifi
cado en la tierra por los hombres, séame lícito preguntarte z se han vuelto á otro
lado tus justos ojos? :O es que en la profundidad de tus designios preparas por
tales medios algun bien, del todo incomprensible á nuestro discurso? Porque las
tierras de Italia se ven plagadas de tiranos, y el más vil, al alistarse en un bando,
se cree un Marcelo.

Florencia mia, contenta puedes estar de esta digresion, que no te alcanza á


tí, merced á tu pueblo, que procede con tan gran cordura. (2°) Muchos tienen la
justicia en el corazon, pero la disparan tarde, por temor de no manejar con acierto
el arco: tu pueblo la lleva en la punta de la lengua. Muchos rehusan en otras
partes los cargos públicos, pero tu pueblo responde con gran solicitud sin ser
llamado, gritando: «Vengan sobre mis espaldas!» Regocijate pues, que motivo
tienes, pues eres rica, vives en paz, profesas sabiduria: si hablo ó no con inge
nuidad, diganlo los efectos. Atėnas y Lacedemonia, que hicieron las antiguas
leyes, y á tanta civilizacion llegaron, apėnas dejaron una pequeña muestra en el
arte de vivir bien , comparadas contigo, que inventas tan sutiles providencias, y
que las que urdes en octubre, no llegan á la mitad de noviembre. i Cuántas veces

A vergognar ti vien della tua fama. Per non venir senza consiglio all'arco:
E se licito m' è, o sommo Giove, Ma il popol tuo l' ha in sommo della bocca.
Che fosti in terra per moi crucifisso, Molti rifiutan lo comune incarco;
Som li giusti occhi tuoi rivolti altrove ? 120 Ma il popol tuo sollecito risponde
O è preparazion, che nell'abisso Senza chiamare, e grida: I'mi sobbarco. "
Del tuo consiglio fai per alcun bene, Or ti fa lieta, chè tu hai ben onde:
In tutto dall'accorger mostro scisso? Tu ricca, tu con pace, tu con senno.
Chè le terre d'Italia tutte piene S' io dico ver, l' effetto mol nasconde.
Som di tiranni, ed un Marcel diventa 125 Atene e Lacedemona, che fenno
Ogni villan che parteggiando viene. L'antiche leggi, e furon sì civili, 140

Fiorenza mia, ben puoi esser contenta Fecero al viver bene un picciol cenno
Di questa digression che non ti tocca, Verso di te, che fai tanto sottili
Mercè del popol tuo che sì argomenta. Provvedimenti, ch'a mezzo novembre
Molti hangiustiziain cor, ma tardi scocca, " Non giugne quel che tu d' ottobre fili.

(22) Disculpan los expositores á nuestro autor de este resabio de gentilismo, diciendo que Jove es el Iowah hebraico,
como Júpiter es el Dios de justicia, juris pater. Por algo puede entrar en esto la sinonimia: por mucho quizá la fuerza del
consonante.

(23) Prosigue la ironia y aún el sarcasmo que domina en todo este tremendo apóstrofe.
CANTO SEXTO. 37

en el tiempo de que te acuerdas has cambiado de leyes, de moneda, de oficios y


de costumbres! i Cuántas variado y renovado tus ciudadanos! Y si bien lo consi–
deras, y no estás ciega, verás que te pareces á la enferma que no puede acomodarse
sobre la pluma, y que á fuerza de dar vueltas, procura hallar alivio á sus dolores.

Quante volte del tempo che rimembre, " | Vedrai te somigliante a quella inferma,
Legge, moneta, e ufici, e costume Che non può trovar posa in su le piume, "
Hai tu mutato, e rinnovato membre! Ma con dar volta suo dolore scherma.

E se ben ti ricorda, e vedi lume,

–~~~vvv^^J^\/\/\/\/vvv~~
CANTO SEPTIMO.

Despues del afectuoso recibimiento hecho á su compatriota, oye Sordello con la mayor sor
presa que es Virgilio, y el lugar que en la eterna mansion ocupa ; y como el egregio Poeta
le rogase que indicara por dónde podria subirse más fácilmente al Purgatorio, se ofrece á
ser su guia; pero estando ya el sol próacimo á su ocaso, le conduce á un valle abierto en
la montaña para pasar allí la noche. En este amenísimo lugar están los hombres ilustres
que, atentos ecclusivamente á los intereses de la vida, no volvieron el pensamiento á Dios
hasta los postreros instantes de ella ; y Sordello va mostrando á algunos de los prin
cipales.

Luego que por tercera y cuarta vez reiteraron sus corteses y afectuosos cum
plimientos, detúvose Sordello para decir: « Y ; quién sois vosotros? »
– Antes de que llegaran á este monte las almas dignas de elevarse hasta el
trono de Dios, fueron sepultados mis huesos por Octaviano. Yo soy Virgilio; y
perdí el cielo, por la única culpa de no conocer la fe. –Esto le respondió mi
Maestro. Y como aquel que de repente ve ante sus ojos una cosa de que mucho
se maravilla, y cree y no cree en ella, diciendo: si será, si no será; tal se quedó
Sordello, y al punto bajó los ojos, y volviéndose humildemente hácia él, le abrazó
como lo hacen los inferiores. (1)

CANTO SETTIMO.

Posciachè l'accoglienze oneste e liete | Lo ciel perdei, che per non aver fè:
Furo iterate tre e quattro volte, Così rispose allora il Duca mio.
Sordel si trasse, e disse: Voi chi siete? Qual è colui che cosa innanzi a sè 10

Prima ch'a questo monte fosser volte Subita vede, ond ei si maraviglia,
L' anime degne di salire a Dio, 5 Che crede e no, dicendo: ell'è, non è;
Fur l' ossa mie per Ottavian sepolte. Tal parve quegli, e poi chinò le ciglia,
I’ son Virgilio; e per mull'altro rio E umilmente ritornò ver lui,

(1) Por enmedio del cuerpo, por las rodillas, por los piés, que todos estos pareceres hay respecto á la accion que indica el
texto. No es menester interpretarlo, sino decir una cosa análoga.
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11
PURGATORIO.
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11

Aquí he venido, le respondió, despues de discurrir por todos los


círculos del reino de los dolores.

PURGATORIo, c. VII, v. 22 y 23.

Per tutti i cerchi del dolente regno,


Rispose lui, son io di qua venuto.

PURGATORIo, c. VII, v. 22 E 23.


CANTO SÉPTIMO. 39

« i Oh gloria de los Latinos, dijo, por quien mostró aquella nuestra lengua
cuánto valia! i Oh eterna prez del pueblo que fuė mi cuna! : Quė mėrito ó quė
gracia te trae aquí? Dado que sea digno de tus palabras, dime si vienes del
Infierno, y de què recinto. »
– Aquí he venido, le respondió, despues de discurrir por todos los círculos
del reino de los dolores. Movióme virtud celestial, y con ella vengo. No por hacer,
mas por no haber hecho, he perdido el bien de contemplar el alto Sol que tú ansías,
y que conocí demasiado tarde. Hay allá abajo un lugar, no triste por sus tor–
mentos, sino sólo por sus tinieblas, donde no resuenan los lamentos como ayes,
sino como suspiros. Allí estoy en compañía de inocentes párvulos, mordidos por
los dientes de la muerte, ántes de verse preservados de la culpa humana. Allí
estoy con aquellos en quienes no resplandecieron las tres santas virtudes (2), y
que exentos de vicios, conocieron las demás, y las practicaron todas. Pero si
sabes y te es posible, danos algun indicio para que consigamos llegar más presto
al sitio en que estė la verdadera entrada del Purgatorio. –
Y él respondió: «No tenemos sitio determinado: á mi me es permitido andar
por arriba y al rededor; y en el espacio que puedo recorrer, te servirė de guia;
pero ve que el dia toca á su tėrmino, y no siendo posible caminar de noche,

15
E abbracciollo ove 'l minor s'appiglia. Non suoman come guai, ma son sospiri. 30

O gloria de’ Latin, disse, per cui Quivi sto io co' parvoli innocenti,
Mostrò ciò che potea la lingua mostra: Da’ denti morsi della morte, avante
O pregio eterno del loco ond' io fui, Che fosser dall'umana colpa esenti.
Qual merito ó qual grazia mi ti mostra? Quivi sto io con quei che le tre sante
35
S'io son d'udir le tue parole degno, 20 Virtù non si vestiro, e senza vizio
Dimmi se vien d'Inferno, e di qual chiostra. Conobber l'altre, e seguir tutte quante.
Per tutti i cerchi del dolente regno, Ma se tu sai e puoi, alcuno indizio
Rispose lui, som io di qua venuto: Dà moi, perchè venir possiam più tosto
Virtù del ciel mi mosse, e com lei vegno. Là dove il Purgatorio ha dritto inizio.
40
Non per far, ma per non fare, ho perduto ” Rispose: Luogo certo non c' è posto:
Di veder l'alto Sol che tu disiri, Licito m' è andar suso ed intorno:
E che fu tardi da me conosciuto. Per quanto in posso, a guida mi t'accosto.
Luogo è laggiù nom tristo da martiri, Ma vedi già come dichina il giorno,
Ma di tenebre solo, ove i lamenti E andar su di motte non si puote;

(2) Las teologales.


40 EL PURGATOIRIO.

fuerza es que busquemos punto á propósito en que refugiarnos. Apartadas de aquí


y hácia la derecha hay algunas almas; si te parece bien, te llevarė adonde están;
que te será agradable conocerlas. »
– ; Cómo es eso ? preguntó mi Maestro: al que intenta subir de noche zhay
álguien que se lo impida? ; ó es porque no hay medio de hacerlo?–
Y pasando un dedo por la tierra, el buen Sordello, añadió: « ; Ves esta leve
línea? Pues no te será dado salvarla, así que se ponga el sol; y no porque im
pida la marcha otra cosa que las tinieblas de la noche, las cuales la imposibilitan
de manera, que no dejan accion á la voluntad. Posible, no obstante, seria volver
abajo, y vagar aquí y acullá en torno de la pendiente, miéntras el horizonte nos
oculte el dia. »

Mi señor entónces, que estaba como asombrado, – Llėvanos pues, dijo, adonde
dices que podemos estar agradablemente. –
No habíamos andado áun mucho, cuando noté que la montaña tenia hondona
das, como las que forman los valles de nuestra tierra.
«Iremos, dijo la sombra, adonde la pendiente forma por sí una concavidad, y
allí esperaremos el nuevo dia. »
Entre el terreno áspero y el llano habia una senda tortuosa, que conducia al
declive de la hondonada, y al punto en que venia poco más que á promediarse la
desigualdad. El oro y la fina plata, la grana y el albayalde, la brillante y pulida

Però è buon pensar di bel soggiorno. 45 Mentre che l' orizzonte il di tien chiuso. 60

Anime sono a destra qua remote: Allora il mio Signor, quasi ammirando:
Se 'l mi consenti, menerotti ad esse, Memane, disse, dunque là 've dici
E non senza diletto ti fien note. Ch' aver si può diletto dimorando.
Com'è ciò ? fu risposto: chi volesse Poco allungati c eravam di lici,
Salir di notte, fora egli impedito 50 Quand' io m' accorsi che 'l monte era scemo, °
D'altrui? ovver saria che non potesse? A guisa che i valloni sceman quici.
E il buon Sordello in terra fregò 'l dito Colà, disse quell' ombra, m'anderemo
Dicendo: Vedi, sola questa riga Dove la costa face di sè grembo,
Nom varcheresti dopo 'l Sol partito: E quivi 'l nuovo giorno attenderemo.
Non però che altra cosa desse briga, 55 Tra erto e piano era un sentiero sghembo, "
Che la motturna tenebra, ad ir suso: Che ne condusse in fianco della lacca,
Quella col non poter la voglia intriga. Là dove più ch'a mezzo muore il lembo.
Ben si poria con lei tornare in giuso, Oro ed argento fino e cocco e biacca,
E passeggiar la costa intorno errando, Indico legno lucido e seremo,
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PURGATORIO 12
12

Ví varias almas que no me permitieron descubrir antes las laderas


del valle, sentadas sobre el cesped y las flores, cantando Salve, Regina.
PURGATORIO, C. VII, v. 82, 83 y 84.

Salve regina, in sul verde e in su’ fiori


Quivi seder canlando anime vidi,
Che per la valle non parean di fuori.

PURGATORIO, C. VII, v. 82, 83 E 84.


CANTO SÉPTIMO. 41

madera india y la esmeralda más viva en el momento de romperse en pedazos,


comparadas con la yerba y las flores de aquel valle, cederian á sus colores, como
lo que es mėnos cede á lo superior. Y no sólo de sus matices hacia gala allí la
naturaleza, sino de la fragancia de mil aromas, de que resultaba una mezcla nueva
y desconocida. Ví varias almas, que no me permitieron descubrir ántes las laderas
del valle, sentadas sobre el césped y las flores, cantando Salve, Regina.
« Hasta que el poco sol que resta se oculte, dijo el Mantuano que habia ido
acompañándonos, no exijais que os lleve adonde están esos. Desde esta loma
distinguireis sus movimientos y rostros, mejor que si os hallaseis abajo entre
ellos. El que está sentado más alto que los demás, manifestando haber descuidado
lo que debia hacer, sin mover los labios para tomar parte en el canto, fué el
emperador Rodolfo (3), que pudo sanar las llagas de cuyas resultas ha muerto
Italia; así que tarde acudirá nadie con el remedio. El otro que le alienta con
sus miradas, rigió el país en que nace el agua que el Moldavia lleva al Elba, y
el Elba al mar; tuvo por nombre Octocaro, (*) y áun en su primera edad fué
mucho mejor que Wenceslao su hijo, hombre barbado, que se encenagó en la
lujuria y la ociosidad. Aquel desnarigado (5) que tan íntimamente parece confe

Fresco smeraldo in l’ ora che si fiacca, 75 Conoscerete voi di tutti quanti,


Dall' erba e dalli fior dentro a quel seno Che nella lama giù tra essi accolti. 90

Posti, ciascun saria di color vinto, Colui che più sied' alto, ed ha sembianti
Come dal suo maggiore è vinto il meno. D aver negletto ciò che far dovea,
Non avea pur natura ivi dipinto, E che non muove bocca agli altrui canti,
Ma di soavità di mille odori - 80 Ridolfo imperador fu, che potea
Vi faceva un incognito indistinto. Samar le piaghe c hanno Italia morta, 95

Salve Regina in sul verde e in su’ fiori Sì che tardi per altri si ricrea.
Quindi seder cantando anime vidi, L'altro, che nella vista lui conforta,
Che per la valle non parean di fuori. Resse la terra dove l'acqua nasce,
Prima che 'l poco sole omai s' annidi, 85 Che Molta in Albia, ed Albia in mar ne porta:
Cominciò 'l Mantovan che ci avea volti, Ottachèro ebbe nome, e nelle fasce 100

Tra color non vogliate ch'io vi guidi. Fu meglio assai che Vincislao suo figlio
Da questo balzo meglio gli atti e i volti Barbuto, cui lussuria ed ozio pasce.

(3) Rodolfo de Augsburgo, padre del emperador Alberto de Austria, de quien habla el Autor en el canto precedente, vitu
perando su conducta por no haber querido tomar posesion del trono de Italia. Murió en 1290.
(4) Rey de Bohemia, que murió en el campo de batalla, en 1277.
(5) Llámale desnarigado (nasetto) por su pequeña nariz. No puede ser otro que Felipe III de Francia, á quien dieron el
sobrenombre de Atrevido.
P. II. 12
42 EL PURGATORIO.

renciar con el otro de benigno aspecto (9) , murió huyendo y deshojando la flor
de lis. (7) Mirad cómo se golpea el pecho. Y ved á aquel que está suspirando,
y de la palma de la mano ha hecho un apoyo para su mejilla (8). Padre y suegro
son respectivamente del que labró la desventura de Francia (9): saben su estragada
y grosera vida, y de aquí el pesar que los atormenta. El otro que tan membrudo
parece, (10) y que canta acorde con el de la nariz prominente, (11) ciñó la aureola de
todas las virtudes; y si despues hubiera subsistido de rey más tiempo el jóven
que está sentado á su espalda, (12) se hubiera perpetuado de uno en otro su
grandeza; lo cual no puede decirse de los demás herederos, pues aunque Jaime
y Fadrique sucedieron en sus reinos, ninguno poseyó su mejor herencia (13). Rara
vez se comunica á las ramas la bondad del humano tronco: así lo ha dispuesto
el que la concede, para que como don suyo se le demande. Encaminadas van
mis palabras lo mismo al de la gran nariz (""), por cuya causa gimen hoy la
Pulla y la Provenza, (1°) que al otro, á Pedro, el que con él canta. Y tanto ha

E quel Nasetto, che stretto a consiglio E se re dopo lui fosse rimaso | 15

Par com colui c'ha sì benigno aspetto, Lo giovinetto che retro a lui siede,
Morì fuggendo e disfiorando il giglio: 105 Bene andava il valor di vaso in vaso;
Guardate là, come si batte il petto. Che non si puote dir dell'altre rede.
L' altro vedete c' ha fatto alla guancia Jacomo e Federigo hanno i reami:
Della sua palma, sospirando, letto. Del retaggio miglior messum possiede. 120

Padre e suocero son del mal di Francia: Rade volte risurge per li rami
Sanno la vita sua viziata e lorda, | 10 L'umana probitate: e questo vuole
E quindi viene il duol che sì li lancia. Quei che la dà, perchè da lui si chiami.
Quel che par sí membruto, e che s'accorda Anco al Nasuto vanno mie parole
Cantando con colui dal maschio maso, (Non men ch'all'altro, Pier, che con lui canta),“
D' ogni valor portò cinta la corda. Onde Puglia e Proenza già si duole.

(6) Enrique III, de Navarra, llamado el Craso.


(7) Eclipsando la gloria de Francia, simbolizada por las lises de su escudo de armas.
(8) El mencionado Enrique III, rey de Navarra.
(9) Alude al rey Felipe el Hermoso, de Francia, que en efecto fué hijo de Felipe III y yerno del navarro Enrique, tambien
III, por haber casado con su hija Juana.
( 10 ) Pedro III, de Aragon.
(11) Cárlos I, rey de Sicilia.
(12) Debe referirse á D. Alonso, hijo y sucesor de dicho D. Pedro, que murió sin descendencia, y á cuyo breve reinado
alude sin duda con el participio rimaso; cuya idea hemos procurado traducir segun se ve, para aclarar las dificultades que al
llegar aquí encuentran algunos expositores.
(13) La mejor herencia era la de sus virtudes.
( 14 ) El mismo rey de Sicilia, Cárlos I, de quien queda hecha mencion.
(15) La Pulla y la Provenza se lamentaban del mal gobierno de sus sucesores.
CANTO SÉPTIMO. 43

degenerado la planta de la semilla, cuanto, con más razon que Beatriz y Mar
garita, (10) puede gloriarse Constanza de tal marido. Ved allí al rey de sencilla
vida, Enrique de Inglaterra, (17) cuán solo se halla en su asiento; y ėste produjo
mejores vástagos (18). El que está en el suelo más bajo que los anteriores y mi
rando arriba, es el marqués Guillermo (19), por quien el Monferrato y el Canavės
tienen que llorar aún, al acordarse de Alejandría y su guerra. »

Tant' è del seme suo minor la pianta, Questi ha ne rami suoi migliore uscita.
Quanto, più che Beatrice e Margherita, Quel che più basso tra costor s atterra,
Gostanza di marito ancor si vanta. Guardando in suso, è Guglielmo marchese,
Vedete il re della semplice vita " | Per cui e Alessandria e la sua guerra 135

Seder là solo, Arrigo d'Inghilterra; Fa pianger Monferrato e il Canavese.

(16) Llama semilla degenerada á Cárlos II con respecto á Cárlos I, y áun al mismo D. Pedro de Aragon. Este tuvo por es
posa á Constanza, hija del rey Manfredo, y Cárlos I casó en primeras nupcias con Beatriz, hija del conde Raimundo de Pro
venza, y en segundas con Margarita, hija de un duque de Borgoña. Otros creen que se alude á otras princesas del mismo
nombre, pero no alegan bastante fundamento.
(17) Enrique III de Inglaterra, hijo de Juan y padre de Eduardo I.
(18) Este Eduardo I fué un gran rey, que agregó el principado de Gáles á Inglaterra.
(19) Guillermo, marqués de Monferrato, fué hecho prisionero y muerto por los de Alejandria de la Palla; de que se siguió
una guerra entre los Alejandrinos y los hijos del marqués, funesta á los primeros, que es lo que indican los siguientes versos,
últimos de este canto.

» N
CANTO OCTAVO.

Llegada la noche, entonan un himno las almas de que habla el canto anterior, y bajan
del cielo dos Ángeles para guardar el valle de la maligna serpiente que se introduce en
él, aprovechándose de la oscuridad. Incorpóranse entónces los Poetas con las sombras,
y Dante reconoce á Nino de Visconti, de Pisa, con quien se detiene á hablar. Preséntase
entónces la serpiente, salen los Angeles á su encuentro, y sólo con sacudir sus alas, la
hacen huir. Conrado Malaspina se dirige á Dante para pedirle nuevas de su pais ; el
Poeta celebra la gloria de aquella nobilísima casa, y Conrado le predice su destierro.

Era la hora que renueva en los navegantes su afectuoso anhelo y enternece


sus corazones, el dia que han dicho adios á sus dulces amigos; la hora que des
pierta en el nuevo viajero sus amorosos recuerdos, al oir de lėjos la campana que
parece dolerse del dia que espira, cuando empecé á no percibir rumor alguno, y
á ver que poniéndose de piė una de las almas, hacia señas á las demás para que
la escuchasen. Juntó y levantó ambas manos, fijando sus ojos en el oriente, como
si dijese á Dios: «No me cuido de otra cosa : » y tan devotamente y con tan
suave voz entonaron sus labios el 7'e lucis an/e, (1) que me puso en olvido hasta

CANTO OTTAVO.

Era già l'ora che volge il disio L'udire, ed a mirare una dell'alme
Ai naviganti e intenerisce il core, Surta, che l'ascoltar chiedea con mano.
Lo di' c'han detto a dolci amici addio; Ella giunse e levò ambo le palme, 10

E che lo novo peregrin d'amore Ficcando gli occhi verso l'oriente,


Punge, se ode squilla di lontano, 5 Come dicesse a Dio: D'altro non calme.
Che paia il giorno pianger che si muore: Te lucis ante sì divotamente

Quand'io incominciai a render vano Le uscì di bocca, e con sì dolci note,

(1) Te lucis ante terminum,


rerum Creator, poscimus,
ut pro tua clementia,
sis præsul et custodia.
Es el principio del himno que canta la Iglesia en la última parte del Oficio Divino llamado Completas.
CANTO OCTAVO. 45

de mí mismo. Las otras siguieron acompañando todo el himno con la mayor


dulzura y recogimiento, alzando á la celestial esfera sus miradas.
Y aquí, lector, aguza bien los sentidos para descubrir la verdad, porque el
velo es ahora tan sutil, que solamente así será fácil traspasarlo. (2)
Ví despues á aquella lucida hueste mirar silenciosa al firmamento, como si estu–
viese esperando algo, tímida (8) y humildemente; y ví descender de lo alto dos
Ángeles con sendas espadas de fuego, torcidas y despuntadas. Verdes, como las
hojas acabadas de brotar, eran sus vestiduras, que agitadas por sus verdes alas, on
deaban á impulsos del viento. Uno vino á colocarse á poca altura de nosotros; el
otro bajó hácia la parte opuesta, de modo que las almas quedaron enmedio. Dis
tinguíase claramente su blonda cabellera, pero su rostro deslumbraba la vista;
como toda fuerte impresion ofende á los sentidos. (4)
« Ambos vienen, dijo Sordello, del seno de María para guardar el valle de la
serpiente que llegará en breve. »
Yo que ignoraba por dónde asomaria, dirigí la vista al rededor, y todo
sobrecogido me arrimė á las espaldas de mi Maestro.

15
Che fece me a me uscir di mente. Erano in veste, che da verdi penne
E l'altre poi dolcemente e divote Percosse traén dietro e ventilate. 30

Seguitar lei per tutto l'inno intero, L'un poco sovra noi a star si venne,
Avendo gli occhi alle superne ruote. E l'altro scese nell'opposta sponda,
Aguzza qui, lettor, ben gli occhi al vero, Sì che la gente in mezzo si contenne.
Chè il velo è ora ben tanto sottile, 20 Ben discerneva in lor la testa bionda;
Certo, che 'l trapassar dentro è leggiero. Ma nelle facce l'occhio si smarria, 35

I vidi quello esercito gentile Come virtù ch'a troppo si confonda.


Tacito poscia riguardar in sue, Ambo vegnon del grembo di Maria,
Quasi aspettando pallido ed umile: Disse Sordello, a guardia della valle,
E vidi uscir dell'alto, e scender giue 25 Per lo serpente che verrà via via.
Due angeli con duo spade affocate, Ond'io che non sapeva per qual calle, 40

Tronche e private delle punte sue. Mi volsi intorno, e stretto m'accostai


Verdi, come fogliette pur mo nate, Tutto gelato alle fidate spalle.

(2) Grandes dudas se han suscitado sobre la inteligencia de este terceto, y nadie vemos que dé explicacion satisfactoria. El
sentido parece ser este á que hemos dado la preferencia.
(3) No pallido, sino pavido, dicen algunos códices; y lo juzgamos más exacto.
( 4 ) Tambien aquí nos vemos obligados á traducir la idea más bien que las palabras.
P. II. 13
46 EL PURGATORIO.
*

Y Sordello continuó diciendo : « Bajemos ahora á unirnos con esas ilustres


sombras, y las hablaremos; que les será agradable veros. »
Sólo tres pasos creo que habia andado, cuando me encontré abajo, y ví uno
que me miraba con grande atencion, como queriendo reconocerme.
Ya á la sazon habia oscurecido el aire, mas no tanto que la distancia á que
nos hallábamos no consintiese distinguir más claro que ántes.
Adelantóse hácia mí, y yo hácia él:–Oh, Nino! (5) Oh insigne juez! i Cuánto
placer he tenido al ver que no estabas entre los réprobos! –
No dejó de mediar entre nosotros ningun saludo afectuoso, y despues me pre
guntó: «; Cuánto tiempo há que has venido al piė de la montaña, surcando aguas
desde tan lėjos ? »
–Oh! le respondí: pasando por las tristes mansiones, vine esta mañana, y no
he perdido aún la primera vida, sino que en este viaje me preparo para la otra. –
Y no bien oyeron mi respuesta, retrocedieron Sordello y ėl, como poseidos de
repentino asombro.
El uno se volvió hácia Virgilio, y el otro hácia una de las almas que allí
estaba sentada, gritando: « Ven, Conrado, ven á ver lo que la gracia de Dios
dispone. » Y volviéndose despues á mí, añadió: «Por el singular reconocimiento
que debes al que de tal modo oculta su primitivo origen, que no se puede llegar

E Sordello anche: Ora avvalliamo omai Appiè del monte per le lontane acque ?
Tra le grandi ombre, e parleremo ad esse: Oh! dissi lui, per entro i luoghi tristi
Grazioso fia lor vedervi assai. 45 Venni stamane, e sono in prima vita,
Solo tre passi credo ch' io scendesse, Ancor che l'altra sì andando acquisti. 60

E fui di sotto, e vidi un che mirava E come fu la mia risposta udita,


Pur me, come conoscer mi volesse. Sordello ed egli indietro si raccolse,
Tempo era già che l'aer s'anmerava, Come gente di subito smarrita.
Ma non sì, che tra gli occhi suoi e'miei 50 L'uno a Virgilio, e l'altro ad un si volse
Nom dichiarasse ciò che pria serrava. Che sedea lì, gridando: Su, Currado, 65

Ver me si fece, ed io ver lui mi fei: Vieni a veder che Dio per grazia volse.
Giudice Nin gentil, quanto mi piacque, Poi volto a me: Per quel singular grado,
Quando ti vidi non esser tra rei ! Che tu dèi a colui, che sì nasconde
Nullo bel salutar tra noi si tacque: Lo suo primo perchè, che non gli è guado,
Poi dimandò : Quat'è che tu venisti Quando sarai di là dalle larghe onde, 70

(5) Nino, de la familia de los Visconti, de Pisa, fué juez de Gallura, en Cerdeña, y jefe del partido güelfo. Expulsado de su
patria en 1288, murió haciendo guerra á los Pisanos. Dante le conoció en el sitio del castillo de Caprona, el año 1290.
13

* * * * * Y al sentir que hendian el aire con sus verdes alas huyó la


Serpiente, y los Angeles tornaron á su mansion, volando iguales.
PURGATORIO, C. VIII, v. 106, 107 Y 108.

Sentendo fender l’aer alle verdi ali


Fuggi 'l Serpente, e gli Angeli dier volta
Suso alle poste rivolando iguali.
PURGATORIO, C. VIII, v. 106, 107 E 108.
‘n
P U RCATO RIO 13.
CANTO OCTAVO. 47

á ėl, di á mi Juana (º), cuando hayas traspuesto ese anchuroso mar, que dirija
por mí sus preces adonde la voz de la inocencia halla acogida. No creo que
me ame todavia su madre (7), habiendo renunciado á las blancas tocas (8), que
la infeliz algun dia echará de mėnos (9). Por ella se comprende fácilmente
cuánto dura en la muger el fuego de amor, si no le avivan con frecuencia las
miradas ó las caricias. No honrará tanto su sepultura la vibora del escudo del
Milanės, como lo hubiera hecho el gallo de Gallura. » (10)
Así decia llevando en su aspecto el sello de aquel recto celo que moderada
mente arde en el corazon. Mis ojos se levantaban ávidos al cielo, y hácia aquel
punto en que las estrellas caminan con más lentitud, (11) como la parte de la
rueda más próxima al eje. Y mi Guia me preguntó: – Hijo : quė miras allá
arriba ?–A lo que contestė: – Aquellas tres luces (12) que abrazan todo el polo
por este lado. –Y él me dijo: – Las cuatro brillantes estrellas (1º) que viste esta
mañana, han descendido allí, y las otras han subido adonde estaban ellas. –
Mas segun estaba hablando, Sordello le atrajo á sí, exclamando: « He ahí á

Dì a Giovanna mia, che per me chiami Nel suo aspetto di quel dritto zelo,
Là dove agl'innocenti si risponde. Ce misuratamente in core avvampa.
Non credo che la sua madre più m'ami, Gli occhi miei ghiotti andavan pure al cielo, "
Poscia che trasmutò le bianche bende, Pur là dove le stelle son più tarde,
Le quai convien che misera ancor brami. ” Sì come ruota più presso allo stelo.
Per lei assai di lieve si comprende, E il Duca mio: Figliuol, che lassù guarde?
Quanto in femmina fuoco d'amor dura, Ed io a lui : A quelle tre facelle,
Se l' occhio o il tatto spesso nol raccende. Di che il polo di qua tutto quanto arde. 90

Non le farà sì bella sepoltura Ed egli a me : Le quattro chiare stelle


La vipera che il Melanese accampa, 80 Che vedevi staman, som di là basse,
Com'avria fatto il gallo di Gallura. E queste som salite ov’eran quelle.
Così dicea, segnato della stampa Com ei parlava, e Sordello a sè 'l trasse

(6) Juana, hija del mismo Nino de Visconti, y esposa de Ricardo del Camino.
(7) Lo era Beatriz, Marquesa de Este, casada en primeras nupcias con él, con Nino, y en segundas con Galeazo de Vis
conti, de Milan. Este segundo matrimonio se efectuó el año 1300, teniendo Beatriz 32 años, y Galeazo 23.
(8) Eran señal de luto, ó de viudez.
(9) Por una mala correspondencia de su nuevo marido, ô por las desgracias que sobrevinieron á la familia de éste.
( 10 ) Los Visconti de Milan llevaban por divisa en su escudo una víbora; los Visconti de Gallura, un gallo. Con esto fácil es
comprender lo que significaba esta alegoría: que hubiera redundado mayor honra ó crédito á Beatriz de su primer matrimonio,
que del segundo.
( 11 ) Como sucede en el polo antártico, donde girando las estrellas en menor espacio, se mueven más lentamente.
( 12 ) Las constelaciones del Eridano, de la Nave y del Pez de oro, ó las tres virtudes teologales.
( 13 ) Las cuatro virtudes cardinales, Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.
48 EL PUIRGATORIO.

nuestro enemigo!» Y extendió el dedo para que mirase hácia el lado por donde
venia. |

Por la parte mėnos resguardada del pequeño valle salió una serpiente, quizá
la misma que dió á gustar á Eva el amargo fruto. Venia el dañino reptil por
entre la yerba y las flores, volviendo de vez en cuando la cabeza y lamién–
dose el lomo, como un animal que se alisa la piel. Yo no ví, y así no puedo
decir, cómo se movieron las dos águilas celestiales, pero distinguí muy bien que
uno y otro se habian movido; y al sentir que hendian el aire sus verdes alas,
huyó la serpiente, y los Ángeles tornaron á su mansion, volando iguales.
La sombra que se acercó al Juez cuando la llamó, no apartaba un momento
de mí sus ojos durante aquel conflicto. «Que la antorcha que te guia á la sublime
region encuentre en ti voluntad tan dócil, cuanta es menester para llegar al es–
plendor supremo», empezó á decir: y si alguna nueva cierta sabes de Valdimagra,
refiéremela, pues yo fuí allí señor. Me llamé Conrado Malaspina (14), no el antiguo,
sino descendiente de él, y profesė á los mios un amor que se purifica aquí. »
– Oh! le contestė, jamás he estado en vuestro país, pero ; en qué punto de
Europa vivirá uno que no haya oido celebrarlo? La fama de que goza vuestra
casa ensalza á los señores lo mismo que á la tierra, de suerte que es conocida

Dicendo: Vedi là 'l mostro avversaro; 95 Punto non fu da me guardare sciolta.


E drizzò 'l dito, perchè in là guatasse. Se la lucerna che ti mena in alto

Da quella parte, onde non ha riparo Trovi nel tuo arbitrio tanta cera,
La picciola vallea, era una biscia, Quant'è mestiero infino al sommo smalto,
Cominciò ella, se novella vera i 15
Forse qual diede ad Eva il cibo amaro.
Tra l'erba e i fior venia la mala striscia, " Di Valdimagra, o di parte vicina
Volgendo ad or ad or la testa, e il dosso Sai, dilla a me, che già grande là era.
Leccando come bestia che si liscia. Chiamato fui Currado Malaspina:
Io nol vidi, e però dicer nol posso, Non som l' antico, ma di lui discesi:
Come mosser gli astor celestiali, * A' miei portai l' amor che qui raffina. 420

Ma vidi bene e l'uno e l'altro mosso. 105 0 ! dissi lui, per li vostri paesi -

Sentendo fender l'aere alle verdi ali, Giammai non fui; ma dove si dimora
Fuggio 'l serpente, e gli Angeli dier volta Per tutta Europa, ch' ei non sien palesi?
Suso alle poste rivolando iguali. La fama che la vostra casa onora,
L'ombra che s’ era al giudice raccolta, Grida i signori, e grida la contrada, 425

Quando chiamò, per tutto quell'assalto 1 10 Sì che ne sa chi non vi fu ancora.

( 14 ) Hijo de Conrado tambien, marqués de Lunigiana, que murió en 1250.


CANTO OCTAVO. 49

esta áun de los que no la han visto. Y yo os aseguro, (así logre ganar esa
eminencia!) que vuestra honrada estirpe no desmerece del brillo que le han gran
jeado su liberalidad y su denuedo. Su proceder y buen natural la aventajan de
tal manera, que aun cuando extravie al mundo la depravacion del encargado de
dirigirle, (1°) ella sola sigue el camino recto y desecha el malo. –
Y él me replicó: «Marcha, pues; que no ha de entrar el Sol siete veces (16)
en el espacio que el Aries cubre y abarca con sus cuatro piės, sin que esa lison
jera opinion quede profundamente grabada en tu mente con más fuerza que ningun
otro discurso, á no ser que la Providencia varie el curso de los acontecimientos. »

Ed io vi giuro, s'io di sopra vada, Sette volte nel letto che il Montone

Che vostra gente omrata non si sfregia Con tutti e quattro i piè copre ed inforca, "
Del pregio della borsa e della spada. Che cotesta cortese opinione
Uso e natura sì la privilegia, 130 Ti fia chiavata in mezzo della testa

Che, perchè il capo reo lo mondo torca, Con maggior chiovi che d'altrui sermone;
Sola va dritta, e il mal cammin dispregia. Se corso di giudicio non s'arresta.
Ed egli: Or va, chè il Sol non si ricorca

(15) Segun la mayor parte de los críticos y traductores, la expresion capo reo, malvada cabeza, indica al papa Bonifacio
VIII; pero otros, Lamennais, por ejemplo, la interpretan así: cuando el mundo vuelve hácia el mal la cabeza, aunque á nues
tro juicio muy arbitrariamente.
(16) Que no han de pasar siete años.

–~~vvƯUU\/\f-^v^v^v^v^-^----
CANTO NOVENO.

Rendido de cansancio el Poeta, poco ántes de amanecer, queda dormido, y tiene durante
el sueño una vision misteriosa; despues de la cual despierta, y se halla á la puerta del .
Purgalorio con Virgilio, que le reliere cómo ha sido trasladado allí. Acércanse en seguida
á la puerta, custodiada por un Angel, que á los humildes ruegos de Dante, despues de
trazarle siete P sobre la frente, y de hacerle algunas advertencias, la abre, y entran
ambos en el Purgalorio.

Comenzaba ya á blanquear en la extremidad del Oriente la compañera (1) del


viejo Titon, apartándose de los brazos de su dulce amigo (2): resplandecian en su
frente las perlas (°) que formaban la figura del frio animal que con su cola hiere
á los hombres (*); y habia ya la noche, en el sitio en que nos hallábamos, hecho
pasar dos de sus constelaciones, y comenzaba á hacer lo propio con la tercera (5);
cuando yo, cubierto de la frágil carne de Adan, me senti vencido del sueño, y

CANTO NONO.

La concubina di Titome antico Che con la coda percuote la gente:


Già s'imbiancava al balzo d'oriente, E la notte de passi, con che sale,
Fuor delle braccia del suo dolce amico: Fatti avea duo nel loco ov'eravamo,
Di gemme la sua fronte era lucente, E il terzo già chinava in giuso l'ale;
Poste in figura del freddo animale, Quand'io che meco avea di quel d'Adamo,"

(1) Concubina de Titon llama nuestro Autor á la Aurora, como si nosotros dijéramos barragana, porque se enlazó con él
siendo mortal, y por consiguiente se consideraba su union desigual ó morganática, segun la llamamos ahora.
(2) Este dulce amigo no parece ser el mencionado Titon, sino Céfalo, de quien se apasionó la Aurora con tal afecto, que
por fin le trasladó al cielo.
(3) Las estrellas.
(4) El escorpion es el que tiene esta propiedad, y á él alude sin duda alguna, como en seguida vamos á ver.
(5) El principio de este canto, y en especial este tercer terceto, ha sido, y continua siendo, para los críticos un verdadero
logogrifo. La frase E la motte de’ passi con che sale, fatti avea duo, etc., ha puesto en tortura elingenio de todos ellos, creyendo
unos que el sustantivo passi se refiere á las doce horas de la noche, porque se trata del equinoccio de primavera, otros que á
las cuatro vigilias de la misma noche; y cada cual esfuerza los argumentos á su manera. Ha tenido que intervenir en la cues
tion el insigne matemático y astrónomo, profesor Massotti, declarando que passi quiere decir constelaciones, y que siendo las
nocturnas de esta época la Libra, el Escorpion y el Sagitario, lo que Dante da á entender es que la noche habia pasado ya el
meridiano con las dos primeras, y se acercaba á hacer lo mismo con la tercera. A este parecer nos hemos allegado nosotros; y
no se nos pida cuenta de lo demás, porque seguramente no sabríamos darla.
14

Comenzaba ya á blanquear en la extremidad del Oriente la compa


ñera del viejo Titon, apartándose de los brazos de su dulce amigo.
PURGATORIo, c. IX, v. 1, 2 y 3.

La concubina di Tiione antico


Già s’imbiancava al balzo d’oriente,
Fuor delle braccia del suo dolce amico.

Purgatonio, c. IX, v. 1, 2 E 3.
.... h...u .... .
PURGATORIO. 14
:
|
to

1
P U HRG.A. TO 141C).
‘rfwï
15

Figurábame que ella y yo estábamos ardiendo; y de tal modo me


abrasaba aquel incendio imaginado, que no pude ménos de ahuyen
tar mi sueño.

PURGATORIO, C. IX, v. 31, 32 Y 33.


N.
ł

\
Ivi pareva ch’ ella ed io ardesse,
E sì l'incendio immaginalo cosse,
Che convenne che il sonno si rompesse.

PURGATORIo, c. IX, v. 31, 32 E 33.


CANTO NOVENO. 31

me recostė en la yerba, en que todos cinco (9) estábamos sentados. Acercábase


la hora del alba en que la golondrina prorumpe en sus tristes ayes, recordando
quizás sus primeros dolores, (7) y en que mėnos subyugado nuestro espíritu por
los sentidos, y no embebecido en sus pensamientos, casi adivina la realidad de
sus visiones.

Parecíame ver en sueños un águila suspendida en el aire con plumas de oro,


abiertas las alas y preparándose á descender, y que yo estaba en el sitio (8) en
que Ganimėdes abandonó á los suyos cuando fuė arrebatado á la olimpica asamblea;
y decia entre mí:–Tal vez ėsta acostumbre á hacer sólo aquí su presa, y se
desdeña de asirla con las garras. – Parecíame despues que cernièndose otro poco,
bajaba terrible como una exalacion, y me arrebataba, llevándome hasta la region
del fuego; y figurábame que ella y yo estábamos ardiendo; y de tal modo me
abrasaba aquel incendio imaginado, que no pudo mėnos de ahuyentar mi sueño.
Y de la misma suerte que despertó Aquiles, volviendo en torno sus ojos al abrirlos,
sin saber dónde se hallaba, cuando su madre, arrancándosele á Quiron, dormido
en sus brazos le trasladó á Scyros, de donde le sacaron despues los Griegos; del

Vinto dal sonno, in su l'erba inchinai Fra me pensava: forse questa fiede 25

Là ’ve già tutti e cinque sedevamo. Pur qui per uso, e forse d'altro loco
Nell'ora che comincia i tristi lai Disdegna di portarne suso in piede.
La rondinella presso alla mattina, Poi mi parea che, più rotata un poco,
Forse a memoria de suoi primi guai, 15 Terribil come folgor discendesse,
E che la mente mostra pellegrina E me rapisse suso infino al foco. 30

Più dalla carne, e men da pensier presa, Ivi pareva ch'ella ed io ardesse,
Alle sue vision quasi è divina; E sì l'incendio immaginato cosse,
In sogno mi parea veder sospesa Che convenne che il sonno si rompesse.
Un'aquila nel ciel con penne d'oro, 20 Non altrimente Achille si riscosse,
Con l'ale aperte, ed a calare intesa: | Gli occhi svegliati rivolgendo in giro, 35

Ed esser mi parea là dove foro E non sapendo là dove si fosse,


Abbandonati i suoi da Ganimede, Quando la madre da Chirone a Schiro
Quando fu ratto al sommo concistoro. Trafugò lui dormendo in le sue braccia,

(6) Dante, Virgilio, Sordello, Nino y Conrado.


(7) Alude á la fábula de Progne; pero si Progne fué convertida en ruiseñor, como opinan muchos, la alusion será á Filo
mela, que segun los mitólogos más autorizados, fué la que se convirtió en golondrina; y con efecto el nombre poético de esta,
Filomela es, y no Progne. -

(8) El monte Ida. La abstraccion de los sentidos, el enagenamiento del alma, la virtud atractiva de la divina gracia y el re
montarse á la eterna verdad por medio de la contemplacion, todo esto es lo que representa el Autor en su simbólico sueño.
32 EL PURGATORIO.

mismo modo despertė yo, huyendo el sueño de mi rostro, é inmutándome todo,


como un hombre sobrecogido de espanto.
Sólo estaba á mi lado el que me prestaba auxilio: hacia más de dos horas que
habia aparecido el Sol, y yo tenia vueltos los ojos á la parte de la marina.
– No temas, me dijo mi Señor: tranquilízate, que estamos en buen camino;
no decaigas, sino revistete de todo tu ánimo. Has llegado ya al Purgatorio: mira
el valladar que al rededor le cerca, y mira su entrada allí donde parece cortado.
Há poco, al asomar el crepúsculo que precede al dia, cuando dormias en lo
interior de tu alma sobre las flores de que está tapizado el suelo, vino una mujer,
y dijo: «Soy Lucía (9); dėjame llevar á ese que duerme; abreviarė de este modo
su camino. » Quedaron allí Sordello y las demás sombras; te tomó consigo, y
al aclarar el dia, se dirigió aquí, y yo seguí sus pasos. Dejóte en este , sitio,
no sin que ántes me mostrase con sus hermosos ojos esa entrada; y ella y tu
sueño desaparecieron al mismo tiempo. –
Quedė como el hombre que no acierta á salir de dudas, y que trueca sus
recelos en confianza, luego que la verdad se le manifiesta. Y como mi Maestro
me viese ya sin zozobra alguna, tomó la pendiente arriba, y yo tras él á lo alto
me encaminė.

Là onde poi gli Greci il dipartiro; Venne una donna, e disse : I son Lucia; "
Che mi scoss'io, sì come dalla faccia 40 Lasciatemi pigliar costui che dorme,
Mi fuggi 'l sonno, e diventai smorto, Sì l'agevolerò per la sua via.
Come fa l'uom che spaventato agghiaccia. Sordel rimase, e l' altre gentil forme:
Da lato m’ era solo il mio Conforto, Ella ti tolse, e come il di fu chiaro,
E il Sole er alto già più di due ore, Sen venne suso, ed io per le sue orme. C0

E il viso m'era alla marina torto. 45 Qui ti posò : e pria mi dimostraro


Non aver tema, disse il mio Signore: Gli occhi suoi belli quell'entrata aperta;
Fatti sicur, chè noi siamo a buon punto: Poi ella e il somno ad una se n'andaro.

Non stringer ma rallarga ogni vigore. A guisa d'uom che in dubbio si raccerta,
Tu se omai al Purgatorio giunto: E che muti in conforto sua paura, 65

Vedi là 'l balzo che il chiude d'intorno; 50 Poi che la verità gli è discoverta,
Vedi l'entrata là 've par disgiunto. Mi cambia io: e come senza cura

Dianzi, nell'alba che precede al giorno, Videmi il Duca mio, su per lo balzo
Quando l'anima tua dentro dormia Si mosse, ed io diretro in ver l'altura.
Sopra li fiori, onde laggiù è adorno, Lettor, tu vedi ben com' io innalzo 70

(9) La divina gracia, la misma que introdujo en el canto segundo del Infierno.
| | ||

PURGATORIO. 16

- -
- - -
c1 -—<
16

Y mirándole cada vez más atentamente, ví que estaba sentado en


el escalon más alto, y que era de aspecto tal, que no se le resistia.
PURGATORIo, c., IX v. 79, 80 y 81.

E come l'occhio più e più v’ apersi,


Vidil seder sopra l'grado soprano,
Tal nella faccia ch'io non lo soffersi.

PURGATORIo, c. IX, v. 79, 80 y 81.


CANTO NOVENO. 53

Ya ves, lector, cómo sė realzar mi asunto; y así no te maravilles si llego


å mostrar más arte.

Acercámonos, hasta donde lo que al principio me pareció una quiebra, un


portillo hecho en el muro, ví que era una puerta, que en su parte inferior tenia,
para subir á ella, tres escalones de diferente color, y un portero que no nos
decia palabra. Y mirándole cada vez más atentamente, ví que estaba sentado en
el escalon más alto, y que era de aspecto tal, que no se le resistia. Tenia en
la mano una espada desnuda, la cual despedia hácia nosotros un resplandor tan
vivo, que en vano pretendia fjar mi mirada en ella.
« Responded desde ahí: ; quiénes sois? empezó á decir: & quién os guia? Cuidado
no os cueste caro el llegar aquí. »
–Una mujer celestial, sabedora de vuestras leyes, le respondió mi Maestro,
hace poco nos dijo: «Acercaos ahí: esa es la puerta.» –
« Ella guie por buen camino vuestros pasos, añadió el cortės portero: venid
pues, y subid estos escalones. »
Así lo hicimos. El primer escalon era de mármol blanco, tan bruñido y terso,
que me veia copiado en él tal como soy. El segundo que contrastaba por su
color oscuro, era de piedra áspera y calcinada, hendida á lo largo y á lo ancho.
Y el tercero, sobrepuesto á los otros, me pareció un pórfido tan rojo, como la

La mia materia, e però con più arte Guardate che 'l venir su nom vi nôi.

Non ti maravigliar s'io la rincalzo. Donna del Ciel, di queste cose accorta,
Noi ci appressammo, ed eravamo in parte, Rispose il mio Maestro a lui, pur dianzi
90
Che là, dove pareami in prima un rotto, Ne disse: Andate là, quivi è la porta.
Pur com'un fesso che muro diparte, 75 Ed ella i passi vostri in bene avanzi,
Vidi una porta, e tre gradi di sotto, Ricominciò il cortese portinaio:
Per gire ad essa, di color diversi, Venite dunque a nostri gradi innanzi.
Ed un portier che ancor non facea motto. Là ne venimmo; e lo scaglion primaio
95
E come l'occhio più e più v’apersi, Bianco marmo era sì pulito e terso,
Vidil seder sopra 'l grado soprano, 80 Ch'io mi specchiava in esso quale i'paio.
Tal nella faccia, ch'io non lo soffersi: Era il secondo, tinto piú che perso,
Ed una spada muda aveva in mano D'una petrima ruvida ed arsiccia,
Che rifleteva i raiggi sì ver noi, Crepata per lo lungo e per traverso.
400
Ch'io dirizzava spesso il viso invano. Lo terzo che di sopra s'ammassiccia,
Ditel costinci: che volete voi? 85
Porfido mi parea sì fiammeggiante,
Cominciò egli a dire : ov'è la scorta? Come sangue che fuor di vena spiccia.
P. 11. 15
54 EL PURGATORIO.

sangre que sale fuera de las venas. (") Sobre este tenia ambas plantas el Ángel
de Dios, y estaba sentado en el umbral, que semejaba ser de diamantina piedra.
Hizome subir mi Guia los tres escalones, conociendo mi buena voluntad, y
me dijo: –Ruėgale humildemente que te abra la cerradura. – Postrėme con gran
devocion ante sus sagrados piés, y le supliqué que me abriese por piedad, pero
ántes me di tres golpes de pecho. Entónces me trazó en la frente siete P, (11)
con la punta de su espada; y «Haz por lavarte, me dijo, estas manchas cuando
estės dentro. »

La ceniza ó la tierra seca recien cavada seria de un color parecido al de su


vestido, debajo del cual llevaba dos llaves que sacó, una de oro y otra de pla–
ta (12). Con esta primero y con aquella despues, abrió la puerta, segun yo deseaba.
«Cuando falla una de estas llaves, nos dijo, y no da la vuelta en la cerradura,
no puede esta puerta abrirse. Una de las dos es más preciosa, pero la otra
requiere más arte y mayor ingenio para producir su efecto, porque es la que
obra sobre el resorte. De Pedro la recibi, quien me dijo que la empleara en
abrir, más bien que en cerrar la puerta, con tal que los que lleguen se pros

Sopra questo teneva ambo le piante D'un color fora col suo vestimento,
L'Angel di Dio, sedendo in su la soglia, E di sotto da quel trasse duo chiavi.
105
Che mi sembiava pietra di diamante. L'una era d'oro, e l'altra era d'argento:
Per li tre gradi su di buona voglia Pria con la bianca, e poscia con la gialla
Mi trasse il Duca mio, dicendo : Chiedi Fece alla porta sì ch'io fui contento. | 20

Umilemente che 'l serrame scioglia. Quandunque l'una d'este chiavi falla,
Divoto mi gittai a' santi piedi: Che non si volga dritta per la toppa,
Misericordia chiesi, e ch'ei m'aprisse; "" | Diss' egli a noi, non s'apre questa calla.
Ma pria nel petto tre fiate mi diedi. - Più cara è l'una; ma l'altra vuol troppa
Sette P nella fronte mi descrisse - | D'arte e d'ingegno avanti che disserri, 4 25

Col punton della spada, e : Fa che lavi, Perch'ell’è quella che il modo disgroppa.
Quando se dentro, queste piaghe, disse. Da Pier le tengo; e dissemi, ch'io erri
Cenere o terra che secca si cavi, | 15 Anzi ad aprir, ch’a tenerla serrata,

(10) De estos tres misteriosos escalones, el blanco indica la sinceridad con que se deben confesar las culpas al sacerdote;
el segundo, el dolor de contricion, y el tercero, la satisfaccion de los pecados, ó el ansia del amor de Dios. La puerta, claro
está, admitiendo estas interpretaciones, que significa el sacramento de la Penitencia: por lo ménos así explican los críticos este
pasaje.
( 11 ) Los siete pecados capitales.
(12) Todos convienen en que la de oro significa la autoridad del confesor, y la de plata la ciencia de que debe estar
adornado.
CANTO NOVENO. - 5:5

ternen á mis pies. » En seguida empujó el sagrado postigo, diciendo: «Entrad;


pero tened entendido que vuelve á quedar afuera el que mira atrás. »
Y de tal modo giraron sobre los goznes las hojas de la santa puerta, hechas
de metal sonoro y fuerte, que no rechinó con mas estrépito ni opuso más resis
tencia la de Tarpeya, cuando le fuė arrebatado el buen Metello, y quedó vacía de
Su tesOro. (13)

Prestė atencion al primer ruido que sonó, y me pareció oir una voz que entre
otros dulces acentos entonaba el Te Deum laudamus; y lo que llegaba á mis
oidos me hacia recordar el efecto que causa el canto con el órgano, que unas
veces se perciben, y otras no llegan hasta nosotros las palabras.

Pur che la gente a piedi mi satterri. Metello, per che poi rimase macra.
Poi pinse l'uscio alla porta sacrata, | 30 Io mi rivolsi attento al primo tuono,
Dicendo: Intrate; ma facciovi accorti E, Te Deum laudamus, mi parea 140

Che di fuor torna chi indietro si guata. Udir in voce mista al dolce suono.
E quando fur ne cardini distorti | Tale imagine appunto mi rendea
Gli spigoli di quella regge sacra, Ciò ch'i udiva, qual prender si suole
Che di metallo son sonanti e forti, 135 Quando a cantar com organi si stea:
Non ruggio sì, nè si mostrò sì acra Ch' or sì or no s'intendom le parole. 145

|
Tarpeia, come tolto le fu il buono

( 13) En la roca Tarpeya se conservaba el erario de Roma, de que se apoderó Julio César, al volver de Bríndis, fugitivo ya
Pompeyo, privando al tribuno Metello de su custodia.
CANTO DECIMO.

Llegan los Poetas por un camino áspero y torluoso, cavado en la roca, á la primera meseta
del Purgalorio, donde ven esculpidas con arte divina en los peñascos de mármol varias
historias, que son otros tantos ejemplos de humildad; y miéntras están contemplándo
las, vienen hácia ellos multitud de almas, que agobiadas bajo enormes pesos, purgan
en aquel lugar el pecado de la soberbia.

Así que estuvimos dentro del umbral de la puerta, que las viciosas inclina
ciones del alma humana hacen se abra tan raras veces, porque dan apariencias
de llano al camino más escabroso, por su sonido conoci que se habia otra vez
cerrado; pues si hubiera vuelto los ojos hácia ella ż cómo disculpar dignamente
semejante falta?
Subiamos por el sendero que se abria entre las peñas, las cuales, en las
sinuosidades que formaban por uno y otro lado, ofrecian el aspecto de las olas,
que se alejan y se aproximan.
– Aquí conviene, empezó á decir mi Guia, proceder con tiento, y arrimarse,
más cerca ó más lėjos, á la parte en que ensancha el paso. –
Y esto nos obligó á andar tan lentamente, que estaba reposando en su lecho
el menguante disco de la Luna, ántes que nos viésemos nosotros fuera de aque
llas concavidades. Pero cuando salimos sin estorbos y al descubierto al rellano
que ensanchándose forma el monte, yo de cansado, y ambos ignorantes del rumbo

CANTO DECIMO.

Poi fummo dentro al soglio della porta Qui si conviene usare un poco d'arte, 10

Che il malo amor dell'anime disusa, Cominciò 'l Duca mio, in accostarsi
Perchè fa parer dritta la via torta, Or quinci or quindi al lato che si parte.
Sonando la senti esser richiusa: E ciò fece li nostri passi scarsi
E s'io avessi gli occhi volti ad essa, 5 Tanto, che pria lo scemo della luna
Qual fora stata al fallo degna scusa? Rigiunse al letto suo per ricorcarsi, 15

Noi salivam per una pietra fessa, Che noi fossimo fuor di quella cruna.
Che si moveva d'una e d'altra parte, Ma quando fummo liberi ed aperti
Sì come l'onda che fugge e s’appressa. Su dove 'l monte indietro si rauna,
CANTO DÉCIMO. 37

que habíamos de seguir, detuvimos el paso en una explanada más solitaria que
los caminos del desierto. Desde el límite exterior que da al derrumbadero hasta el
piė de la opuesta colina cada vez más empinada, bien habria tres medidas de
un cuerpo de hombre; y en cuanto podia recorrer mi vista, así á la izquierda,
como á la derecha, siempre me parecia igual aquella anchura.
No habíamos puesto aún los piës en la explanada, cuando advertí, que el
muro escarpado de que estaba ceñida, y por donde no habia medio alguno de
subir, era de mármol blanco, y se veia adornado de esculturas tales, que hubie
ran dado, no sólo á Policletes (!), sino á la misma naturaleza, envidia. El Ángel
que descendió á la tierra con el don de la paz ansiada por tantos años, y que
abrió los cielos vedados tras largos siglos, se ofrecia allí ante nosotros escul–
pido con tal verdad y en tan modesta actitud, que no parecia ser una imágen
muda. Hubiera podido jurarse que decia Ave; porque alli estaba tambien repre
sentada Aquella que fuė como llave que nos abrió el tesoro del amor supremo,
y que en su humildad llevaba impresas las palabras Ecce Ancilla Dei (2), tan
visiblemente como la figura que se estampa en cera.
– No fijes la consideracion sólo en un punto, me dijo el amable Maestro, que
me tenia al lado en que llevamos los hombres el corazon.

Io stancato, ed ambedue incerti L'angel che venne in terra col decreto


Di nostra via, ristemmo su in un piano 20 Della molt'anni lagrimata pace, 35

Solingo più che strade per diserti. - Chaperse il Ciel dal suo lungo divieto,
Dalla sua sponda, ove confina il vano, Dinanzi a noi pareva sì verace
Appiè dell' alta ripa, che pur sale, Quivi intagliato in un atto soave,
Misurrebbe in tre volte un corpo umano: Che non sembiava imagine che tace.
E quanto l'occhio mio potea trar d'ale ” Giurato si saria ch' ei dicess Ave; 40

Or dal sinistro ed or dal destro fianco, Perchè quivi era immaginata Quella,
Questa cornice mi parea cotale. Ch’ad aprir l'alto amor volse la chiave.
Lassù non eran mossi i piè mostri anco, Ed avea in atto impressa esta favella,
Quand'io conobbi quella ripa intorno, Ecce Ancilla Dei, sì propriamente,
Che dritto di salita aveva manco, 30 Come figura in cera si suggella. 45

Esser di marmo candido e adorno Non temer pure ad un luogo la mente,


D'intagli sì, che non pur Policleto, Disse il dolce Maestro, che m'avea
Ma la matura gli averebbe scorno. Da quella parte, onde il core ha la gente:

(1) Célebre escultor de Sicione, ciudad de Peloponeso.


(2) Con lo cual se indica suficientemente la Anunciacion de Ntra. Señora, y la Encarnacion del Hijo de Dios.
P. II. 16
58 EL PURGATORIO.

Volví pues la vista, y descubrí detrás de María, hácia la parte en que estaba
mi consejero, otra historia figurada en la roca; por lo que pasė al lado contrario
de Virgilio, y me acerquè, á fin de que estuviese más al alcance de mis ojos.
Hallábanse esculpidos en el mismo mármol el carro y los bueyes que trasportaban
el arca Santa, tan temible para quien se excede en oficios que no son suyos. (3)
Iba delante alguna gente, repartida en siete coros, que hacian decir á uno de
mis sentidos: «No cantan»; y á otro: « Bien van cantando» (4). De la propia
manera se veia el humo del incienso, que entre el sí y el no, ponia en oposi–
cion la vista con el olfato. A la bendita urna precedia, bailando extremadamente,
el Salmista humilde (5), que era más y mėnos que rey en aquel caso. Puesta en
frente, y desde el mirador de un gran palacio, contemplåbale Micol (6) entre
indignada y triste.
Adelantéme del lugar en que estaba para examinar de cerca otra historia, que
resaltaba en seguida de Micol. Poníase alli la alta gloria del príncipe romano,
cuyas heroicas virtudes movieron á Gregorio á intentar la victoria que consiguió (7).

Per ch'io mi volsi col viso, e vedea Che v'era immaginato, e gli occhi e il naso
Diretro da Maria, per quella costa, 50 Ed al sì ed al no discordi fensi.
Onde m era colui che mi movea, Lì precedeva al benedetto vaso,
Un'altra istoria mella roccia imposta: Trescando alzato, l'umile Salmista, 65

Per ch'io varcai Virgilio, e fe'mi presso, E più e men che re era in quel caso.
Acciocchè fosse agli occhi miei disposta. Di contra effigiata, ad una vista
Era intagliato lì nel marmo stesso 55 D'un gran palazzo, Micol ammirava,
Lo carro e i buoi traendo l'arca santa, Sì come donna dispettosa e trista.
Per che si teme ufficio non commesso. Io mossi i piè del loco dov'io stava, 70

Dinanzi parea gente; e tutta quanta, Per avvisar da presso un'altra storia
Partita in sette cori, a duo miei sensi Che diretro a Micol mi biancheggiava.
Facea dicer l'un No, l'altro Si canta. 60 Quivi era storiata l' alta gloria
Similemente al fumo degl'incensi, Del roman prince, lo cui gran valore

(3) Dicelo por el levita Oza, á quien, por haberse atrevido á tocar el Arca, que estaba prohibido, en ocasion en que pare
cia próxima á caerse, castigó Dios dejándole muerto en el acto.
( 4 ) No percibia el oido que cantasen, pero la vista notaba en las fisonomías la expresion propia del canto. Dante era aficio
nado á reproducir hasta el menor accidente de los que le sugeria su espíritu analítico y observador.
(5) David.

(6) Micol, su esposa, que se avergonzaba de ver un acto tan ajeno á su dignidad, sin comprender que era un obsequio que
rendia á Dios.

(7) Dícese que admirado San Gregorio de la virtud de Trajano, y conociendo que como gentil no podia salvarse, rogó á
Dios que le librara del Infierno, y lo consiguió, cargando él en este mundo con la pena que habia de sufrir aquel en el otro; por
lo cual padeció tantas enfermedades.
PURGATORIO 1 7

| |
-
-

sine on i ab eis vil ini di solle soboleh oiboru na -

|
oroll aitorim szuo ofidim i enero
-

, oinor
-

o ovo www w owo z v.v.


\\ w \ sowwe w oswa
voo o owo owo w Wow \w\o w \sw ,
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*

- -
17

En medio de todos ellos, la infeliz parecia decir: «Señor, dame que


vengue á mi hijo, cuya muerte lloro.»
PURGATORIO, C. X, v. 82, 83 y 84.

La miserella intra tutti costoro


Parea dicer: Signor, fammi vendetta
Del mio figliuol ch’è morto, ond' io m’accoro.
-----. PURGATORIo, c. X, v. 82, 83 E 84.
CANTO DÉCIMO. 39

Refiero el hecho del emperador Trajano. Anegada en lágrimas y enajenada de dolor,


asia una viuda el freno de su caballo. Cercábanle en torno muchedumbre de ca
balleros, y revoloteaban por encima las águilas hechas de oro. Enmedio de todos
ellos, la infeliz parecia decir: «Señor, dame que vengue á mi hijo, cuya muerte
lloro. » Y que él respondia: «Espera hasta que yo regrese. » Y ella, como una
persona impaciente por el dolor: ' « i Ah, Señor mio! ¿ Y ši no regresares?» Y él:
«El que estė en mi lugar tomará venganza. » Y ella: « ¿ Quė te importa la justi–
cia de otro, si das la tuya al olvido ?» A lo que él respondió: «Pues descuida,
que cumplirė mi deber ảntes de partir: la justicia lo quiere, y la piedad ataja mis
pasos. » (8) El que nunca vió cosa alguna nueva, puso visibles estas palabras,
nuevas para nosotros, porque nuestro arte no llega á tanto.
Miėntras me complacia en mirar aquellas imágenes, modelos de humildad tan
grande, y que tan dignas de ver hizo su Artifice, hablaba así el Poeta por lo
bajo: – Por ahí viene gente en mucho número, pero muy despacio: estos nos
llevarán á las mansiones superiores.–
Mis ojos, que tan atentos estaban á las novedades que así empeñaban su cu
riosidad, no tardaron en volverse á ėl.

Mosse Gregorio alla sua gran vittoria. 75 A te che fia, se 'l tuo metti in obblio? 90

Io dico di Traiano imperadore: Ond egli : Or ti conforta, chè conviene


Ed una vedovella gli era al freno, Ch'io solva il mio dovere, anzi ch'io muova:
Di lagrime atteggiata e di dolore. Giustizia vuole, e pietà mi ritiene.
Dintorno a lui parea calcato e pieno Colui, che mai non vide cosa nuova,
Di cavalieri, e l'aquile dell' oro 80 Produsse esto visibile parlare 95

Sovresso in vista al vento si movieno. Novello a noi, perchè qui non si truova.
La miserella infra tutti costoro Mentr’io mi dilettava di guardare
Parea dicer: Signor, fammi vendetta Le immagini di tante umilitadi,
Del mio figliuol ch’è morto, ond' io m’accoro. E per lo Fabro loro a veder care;
Ed egli a lei rispondere: Ora aspetta 85 Ecco di qua, ma fanno i passi radi, 100

Tanto ch'io tormi. Ed ella: Signor mio, Mormorava il Poeta, molte genti:
Come persona in cui dolor s'affretta, Questi me invieranno agli alti gradi.
Se tu non torni? Ed ei : Chi fia dov'io, Gli occhi miei ch'a mirar erano intenti,
La ti farà. Ed ella: L'altrui bene Per veder novitadi, onde som vaghi,

(8) Baronio, Belarmino, Juan Diácono, Santo Tomás de Aquino y otros escritores refieren con circunstancias minuciosas,
y no siempre iguales, este caso de la salvacion de Trajano: más interesante es el de la viuda. Averiguado quién fué el matador
de su hijo, resultó haberlo sido el del Emperador. Éste se lo entregó á la agraviada para que dispusiese de su suerte; mas ella,
viendo que no podia recobrar al difunto, puso en lugar de él á su matador, adoptándole por hijo suyo. La relacion podrá IlO
ser cierta, pero es dramática en alto grado.
60 EL PURGATORIO.

No quisiera i oh lector! que te apartases de tus buenos propósitos, para oir


cómo exige Dios que las deudas se satisfagan. No atiendas á la forma del marti
rio; piensa en lo que vendrá tras él; piensa que, cuando más, podrá llegar hasta
el dia del juicio (9).
Y empecé á decir asi: – Maestro, lo que se mueve hácia nosotros no me pa
rece que son personas; ni sé qué puedan ser; tan turbada está mi vista. –
A lo que respondió:– El peso mismo de su tormento los inclina á la tierra de
manera, que para distinguirlos, he tenido que fijar ántes mi atencion (10). Pero
repara bien; y pon los ojos en aquel que viene abrumado bajo aquellas piedras.
Por él puedes calcular el castigo de los demás. –
i Oh soberbios cristianos, dėbiles y miserables, que ciegos de los ojos del en
tendimiento, os fiais de los pasos que os hacen retroceder! : No conoceis que
somos gusanos, destinados á formar la celestial mariposa, (") que sin reparo alza
el vuelo hasta la justicia eterna? : De què se ensorbebece así vuestro espíritu? Sois
como defectuosos insectos, como gusanos que no han llegado á formarse bien.
Como para sostener en lugar de ménsula una arquitrabe ó una techumbre, se
ven á veces figuras que tienen las rodillas junto al pecho, las cuales con su fingida

Volgendosi ver lui non furon lenti. 105 Col viso quel che vien sotto á quei sassi:
Non vo’ però, lettor, che tu ti smaghi Già scorger puoi come ciascun si picchia. "
Di buon proponimento, per udire O superbi Cristian miseri lassi,
Come Dio vuol che il debito si paghi. Che, della vista della mente infermi,
Non attender la forma del martire : Fidanza avete ne ritrosi passi;
Pensa la succession; pensa che, a peggio, " Non v accorgete voi, che moi siam vermi
Oltre la gran sentenzia non può ire. Nati á formar l'angelica farfalla, 425

I’ cominciai: Maestro, quel ch' io veggio Che vola alla giustizia senza schermi?
Muovere a noi, non mi sembran persone, Di che l'animo vostro in alto galla?
E non so che: sì nel veder vaneggio. Voi siete quasi entomata in difetto,
Ed egli a me: La grave condizione Sì come verme, in cui formazion falla.
Di lor tormento a terra gli rannicchia Come, per sostentar solaio o tetto, 130

Sì, che i miei occhi pria m' ebber tenzione. Per mensola talvolta una figura
Ma guarda fiso là, e disviticchia Si vede giunger le ginocchia al petto,

(9) Indica aquí Dante que no porque parezcan tan terribles las penas del Purgatorio, debemos perder el ánimo, pues cuan
do más, sólo pueden durar hasta el dia del juicio, porque no son eternas, como las del Infierno.
(10) Estos son los que purgan el pecado de la soberbia.
( 11 ) El alma.
CANTO DÉCIMO. 61

angustia la producen verdadera en quien las contempla; así veia yo aquellas almas,
reconocido que las hube con detencion. Verdad es que se hallaban más ó mėnos
contraidas, segun llevaban sobre sí mas ó menos peso; pero áun la que mas
sufrida se mostraba, parecia decir llorando: «No puedo más! »

La qual fa del mon ver vera rancura Secondo ch’ avean più e meno addosso;
Nascere a chi la vede; così fatti E qual più pazienzia avea negli atti,
Vid'io color, quando posi ben cura. | 35 Piangendo parea dicer: Più non posso.
Ver è che più e meno eran contratti,

–~~vvv/\/\/\fu^-^v^v^v^v^-^---

17
CANTO UNDECIMO.

Por indicacion que les hace una de aquellas almas, se dirigen los Poetas á la mano dere
cha para recorrer el primer circulo; y entretanto se descubre á ellos Humberto Aldobran
deschi, hijo de los condes de Santaflor, y reconoce á Alighieri Oderisi de Agobbio, que
discurre sobre la vanidad de la fama mundana, y le da algunas noticias de Provenzano
Salvani, que está allí purgando su soberbia.

« i Oh Padre nuestro, que estás en los cielos, no reducido á ellos, sino por el
mayor amor que tienes á las primeras creaciones del Empireo ! Alabado sea tu
nombre por todos los seres, y alabada tu omnipotencia, como es justo que se
rindan gracias á tu alta sabiduria. (1) Descienda la paz de tu reino sobre noso–
tros; que si ella no nos llega, nosotros, con todo nuestro entendimiento, no podría
mos llegar á ella. Como los ángeles te hacen el sacrificio de su voluntad, cantando
Hosanna, háganlo tambien los hombres de las suyas. Danos hoy el pan (2) de
cada dia, sin el cual va hácia atrás en este áspero desierto el que más se afana
por adelantar camino. Y como nosotros perdonamos á todos el mal que hemos

CANTO DECIMOPRIMO.

O Padre mostro, che me cieli stai, S'ella non vien, con tutto nostro ingegno.
Non circonscritto, ma per più amore Come del suo voler gli angeli tuoi 10

Ch'a' primi effetti di lassù tu hai, | Fan sacrificio a te, cantando Osanna,
Laudato sia il tuo nome e il tuo valore Così facciano gli uomini de suoi.
Da ogni creatura, com'è degno s Dà oggi a moi la cotidiana manna,
Di render grazie al tuo dolce vapore. | Senza la qual per questo aspro diserto
Vegna ver moi la pace del tuo regno, A retro va chi più di gir s’ affanna. 15

Chè noi ad essa non potem da moi, E come moi lo mal ch’ avem sofferto

(1) Dolce vapore, dice nuestro texto, que viene á ser la dulce emanacion de la bondad divina; pero en otros se lee alto
vapore, que segun los principales comentaristas, debe interpretarse alta sabiduría. Preferímos esta variante, porque habiendo
hablado ya del amor y de la omnipotencia de Dios, no debe olvidarse la sabiduría, que es otro de sus atributos.
(2) El maná cotidiano es el pan nuestro de cada dia. Así se entiende mejor la bella paráfrasis de la oracion dominical,
con que empieza este canto. -
CANTO UNDÉCIMO. 63

Sufrido, perdónenos á nosotros tu benignidad, sin mirar lo que merecemos. Y no


pongas nuestra virtud, que tan pronto desfallece, á prueba con nuestro antiguo
enemigo, mas líbrala de él, que la tienta de tantos modos. Esta postrera gracia,
amado Señor, no la imploramos en nuestro provecho, que no la hemos menester,
sino para los que han quedado tras de nosotros. »
Pidiendo para sí y para nosotros próspera suerte, iban de esta manera
aquellas sombras, cuál más, cuál mėnos acongojadas, dando Vueltas con el peso
que sostenian, á semejanza del que siente la opresion de angustioso sueño, y
recorrian fatigosas el primer círculo, purificándose de la suciedad del mundo.
Y si allí se ruega siempre por nuestro bien, i cuánto no pueden aquí rogar y
hacer por ellos los que tienen la buena voluntad arraigada en su alma! Justo es
ayudarlos á lavar las manchas que de aquí llevaron, de suerte que logren remon
tarse puros y sin peso alguno, á la esfera de las estrellas.
– i Ah! Que la justicia y la piedad (°) os libren pronto de vuestra carga, para
que podais desplegar las alas que os encumbren adonde teneis puesto el anhelo.
Mostradnos por qué parte se llega ántes á la escala; y si hay más de un camino,
enseñadnos cuál sea el mėnos dificultoso; porque éste que conmigo viene, por el
embarazo que le ocasiona la carne de Adan, de que está cubierto, es tardo en
subir á lo alto, á pesar de su buen deseo. –

Perdoniamo a ciascuno, e tu perdoma Di qua che dire e far per lor si puote
Benigno, e non guardare al mostro merto. Da quei, c’ hanno al volèr buona radice?
Nostra virtù che di leggier s'adona, Ben si dee loro aitar lavar le note,
|
Non spermentar con l'antico avversaro, 20 | Che portar quinci, sì che mondi e lievi 35

| Possano uscire alle stellate rote.


Ma libera da lui, che sì la sprona. |
|
Quest'ultima preghiera, Signor caro, | Deh ! se giustizia e pietà vi disgrevi
Già non si fa per moi, chè non bisogna, Tosto, sì che possiate mover l'ala,
Ma per color che dietro a moi restaro. Che secondo il disio vostro vi levi,
Così a sè e a moi buona ramogna 25 Mostrate da qual mano in ver la scala 40

Quell'ombre orando, andavan sotto il pondo, Si va più corto; e se c'è più d'un varco,
Simile a quel che talvolta si sogna, Quel ne insegnate che men erto cala;
Disparmente angosciate tutte a tondo, Chè questi che vien meco, per l'incarco
E lasse su per la prima cornice, Della carne d'Adamo, onde si veste,
Purgando le caligini del mondo. 30 Al montar su, contra sua voglia, è parco. "
Se di là sempre ben per moi si dice, Le lor parole, che rendero á queste,

( 3 ) Habla Virgilio con las almas que están allí.–La justicia de Dios, y la piedad de los vivos que ruegan por los difuntos.
64 EL PURGATORIO.

Las palabras con que contestaron á estas que habia proferido aquel á quien
yo iba siguiendo, no se supo de quien provenian; pero oímos decir: «Venid con
nosotros por esta orilla hácia la derecha, y hallareis paso por , donde puede su
bir una persona viva; y si yo no me viera imposibilitado por esta piedra, que
humilla mi altiva frente y me fuerza á bajar los ojos, miraria á ese que vive aún
y que no se nombra, para ver si le conozco, y para que se apiade de este castigo
que estoy sufriendo. Yo fuí latino, é hijo de un gran señor de Toscana; (4) mi
padre fuė Guillermo Aldobrandeschi: no sé si habreis oido su nombre alguna vez.
La antigua sangre y las gloriosas proezas de mis abuelos me infundieron tal ar–
rogancia, que desdeñando el comun origen, traté con menosprecio á los demás
hombres, en tanto extremo, que á esto debí la muerte, como lo recuerdan bien
los sieneses, y como lo saben en Campagnatico hasta los niños. Yo soy Humberto;
y no sólo á mí me trajo á tan desdichado trance la soberbia, sino á mis deudos
todos, que por ella acabaron miserablemente. Por ella estoy aqui condenado á llevar
esta carga, hasta que satisfaga á Dios; que lo que no hice en vida, lo harė de
muerto. »

Tenia yo, para mejor escucharle, inclinado el rostro; y uno de aquellos (no el
que me estaba hablando) acertó á levantar el peso que le abrumaba, y me vió y

Che dette avea colui cu' io seguiva, L'antico sangue e l'opere leggiadre
Non fur da cui venisser manifeste; De'miei maggior mi fer sì arrogante,
Ma fu detto: A man destra per la riva Che non pensando alla comune madre,
Con moi venite, e troverete il passo 50 Ogni uomo ebbi in dispetto tanto avante,
Possibile a salir persona viva. Ch'io ne mori', come i Senesi sanno, 65

E s’io non fossi impedito dal sasso, E sallo in Campagnatico ogni fante.
Che la cervice mia superba doma, Io sono Omberto: e non pure a me danno
Onde portar conviemmi il viso basso, Superbia fe, chè tutti i miei consorti
Cotesti che ancor vive, e non si noma, " Ha ella tratti seco nel malanno.

Guardere’io, per veder s’io 'l conosco, E qui convien che questo peso porti 70

E per farlo pietoso a questa soma. Per lei, tanto ch’ a Dio si soddisfaccia,
I' fui Latino, e nato d'un gran Tosco: Poi ch'io nol fei tra vivi, qui tra' morti.
Guglielmo Aldobrandeschi fu mio padre: Ascoltando, chinai in giù la faccia;
Nom so se'l nome suo giammai fu vosco. " Ed un di lor (non questi che parlava)

(4) De Guillermo Aldobrandeschi ó Aldobrandesco, que pertenecia á la familia de los condes de Santaflor. Él se llamaba
Humberto, y nació en un pueblo de las costas de Siena, por lo que se decia latino, es decir italiano. Hízose tan aborrecible por
su arrogante carácter á los sieneses, que le dieron muerte en otro pueblo de aquella tierra, llamado Campagnatico, como lo
refiere el texto.
CANTO UNDÉCIMO. 65

conoció, y me llamó por mi nombre, clavando con indecible afan sus ojos en mí,
que enteramente agachado, seguia andando junto á ellos. -

– i Calla! le dije: tú ; no eres Oderisi, (5) honor de Agobbio, y honor del


arte que en París llaman iluminar? –
«Hermano, me contestó, más complacen las hojas que pinta Francisco Bo
lognese: para él es ahora toda la fama, y para mí una menguada parte. Y en
verdad que no le hubiera yo alabado tanto miéntras viví, por el gran deseo de
sobresalir á que se rendia mi corazon. Aquí se paga la pena de tal soberbia; y
ni áun me veria en este lugar, si no hubiera sido porque pudiendo pecar más,
me converti á Dios, i Oh vanagloria del poder humano! i Cuán poco tiempo subsiste
verde tu cima, á no sobrevenir tiempos de barbarie! Creíase que Cimabue (") no
conocia rival en la pintura, y ahora se alza Giotto (7) con los aplausos, oscure
ciendo la nombradía de aquel. Así un Guido ha despojado de la primacia de la
lengua á otro (8); y acaso haya nacido ya quien precipite de su altura á entrambos.
No más que un soplo de viento es el rumor de aprobacion mundana, que tan
pronto viene de un extremo como del opuesto, y cambia de nombre al cambiar

Si torse sotto 'l peso che lo impaccia: 75 Ed ancor non sarei qui, se non fosse
E videmi e conobbemì, e chiamava, Che, possendo peccar, mi volsi a Dio. 90

Tenendo gli occhi con fatica fisi 0 vanagloria delle umane posse,
A me che tutto chin con loro andava. Com' poco verde in sulla cima dura,
O, dissi lui, non se tu'Oderisi, Se non è giunta dall'etati grosse !
L'onor d'Agubbio, e l'onor di quell'arte " Credette Cimabue mella pintura
Che alluminare è chiamata in Parisi ? Tener lo campo, ed ora ha Giotto il grido, ”
Frate, diss' egli, più ridon le carte Sì che la fama di colui oscura.
Che pennelleggia Franco Bolognese: Così ha tolto l'uno all'altro Guido
L'onore è tutto or suo, e mio in parte. La gloria della lingua; e forse è nato
Ben non sare’io stato sì cortese 85 Chi l'uno e l'altro caccerà di nido.
Mentre ch'io vissi, per lo gran disio Non è il mondan rumore altro che un fiato "
Dell' eccellenza, ove mio core intese. Di vento, ch or vien quinci ed or vien quindi,
Di tal superbia qui si paga il fio: E muta nome, perchè muta lato.

(5) Oderisi de Agobbio, Agubbio ó Gobbio, ciudad del ducado de Urbino, fué un excelente miniaturista de la escuela de
Cimabue. Debió morir poco ántes del año 1300. Bonifacio VIII le empleó en miniar libros juntamente con Giotto.
(6) Efflorentino Juan Cimabue fué uno de los primeros restauradores de la pintura en Italia. Murió el año 1300, en que su
pone Dante haber efectuado su poético viaje.
( 7) Giotto fué tambien florentino, y discípulo de Cimabue, y se aventajó tanto en el arte, que tardó poco en oscurecer la
gloria de su maestro.
(8 ) El uno fué Guido Cavalcanti, de Florencia, excelente filósofo y poeta, y el que le sustituyó, creen los más que debió
ser el boloñés Guido Guinicelli.
P. II. * 18
66 EL PURGATORIO.

el lado de que procede. ở Crees que será mayor tu fama cuando de puro vieja se
desprenda de tí la carne, que si murieres ántes de soltar las ligaduras de la
niñez, (9) dentro de unos mil años, es decir, en un plazo que comparado con
la eternidad, es menor que el movimiento de un abrir de ojos respecto al círculo
celeste que más lentamente gira? (19) Ese que va delante y que en su camino
avanza tan poco, llenó con su nombre la Toscana toda; y apėnas si hoy se le
menciona en Siena, de donde era señor cuando se acabó con la rabia de Flo–
rencia, tan soberbia en aquellos tiempos y á la sazon tan envilecida. Vuestra
celebridad es como el color de la yerba, que se ve y se va; despojándola de
su frescura el mismo que la hizo brotar de la acerba tierra. »
Yo entónces le dije: – La verdad de tus palabras llena de humildad santa mi
corazon y abate mi engreimiento; más ; quién es ese de que ahora hablabas ?–
« Es, respondió, Provenzano Salvani, (") y está aquí por la presuncion con
que puso en sus manos todo el régimen de Siena. Quedó pues, y así continúa,
sin hallar reposo alguno, desde que murió; que en moneda tal tiene que pagar
el que por allá se atrevió á semejantes demasías. »
Y yo le preguntė: – Pues si el alma del que para arrepentirse aguarda á lo

Che fama avrai tu più, se vecchia scindi Che viene e va, e quei la discolora,
Da te la carne, che se fossi morto Per cui ell esce della terra acerba.
Innanzi che lasciassi il pappo e il dindi, " Ed io a lui: Lo tuo ver dir m'incuora
Pria che passin mill'anni? ch'è più corto Buona umiltà, e gran tumor m’appiani :
Spazio all' eterno, che un mover di ciglia Ma chi è quei di cui tu parlavi ora? 120

Al cerchio che più tardi in cielo è torto. Quegli è, rispose, Provenzan Salvani;
Colui, che del cammin sì poco piglia Ed è qui, perchè fu presuntuoso
Dinanzi a me, Toscana sonò tutta, 110 A recar Siena tutta alle sue mani.
E ora appena in Siena sen pispiglia, Ito è così, e va senza riposo,
Ond'era sire, quando fu distrutta Poi che mori: cotal moneta rende
La rabbia fiorentina, che superba A soddisfar, chi è di là tropp’ oso.
Fu a quel tempo, sì com ora è putta. Ed io: Se quello spirito ch’ attende,
La vostra nominanza è color d'erba, | 15 Pria che si penta, l'orlo della vita,

(9) A la metáfora de que aquí usa el Autor, valiéndose de las palabras italianas con que los niños dicen papá y pan, sus
tituimos la expresion de la idea, que tiene ménos inconvenientes. ·

(10) Segun la opinion de Dante en otra de sus obras, Il Convito, el cielo de las estrellas fijas, que es al que aquí alude,
tarda en hacer su revolucion total 36 mil años.

(11) Valeroso gibelino, que derrotó en el Arbia á los de Florencia, y á quien venció despues y dió muerte Giambertoldo,
vicario del rey de la Pulla, Cárlos I, y capitan de los güelfos, en 1269, cerca de Colle de Valdelsa. Algunos historiadores de
fienden á Salvani de la nota de tirano y soberbio con que le infama Dante; pero otros más antiguos, como Malespini y Villani,
no le juzgan con tanta benignidad.
CANTO UNDÉCIMO. 67

último de la vida, permanece allá abajo (1°), y no sube aquí, á no ser que le
ayuden los buenos con oraciones, hasta que haya pasado tanto tiempo cuanto ha
vivido 3 cómo se le ha otorgado tal gracia á ėste ?–
« Cuando vivia, me replicó, en su mayor grandeza, pospuesto todo reparo, se
presentó noblemente en la plaza de Siena, (1º) y para librar á su amigo (14) de
la pena que al encarcelarle le habia Cárlos impuesto, (15) arrostró la ignominia
que estremeció todas sus venas. (10) No dirė más: sé que hablo oscuramente;
pero no pasará mucho tiempo sin que tus convecinos hagan de modo que pue–
das entenderlo. (17) Esta buena obra le libertó á él de los lugares por donde
has pasado. » -

Laggiù dimora, e quassù non ascende, E lì, per trar l'amico suo di pema,
Se buona orazion lui non aita, 130 . Che sostenea mella prigion di Carlo,
Prima che passi tempo quanto visse, Si condusse a tremar per ogni vema.
Come fu la venuta a lui largita? Più non dirò, e scuro so che parlo;
Quando vivea più glorioso, disse, Ma poco tempo andrà che i tuoi vicini 140

Liberamente nel campo di Siena, Faranno sì, che tu potrai chiosarlo.


Ogni vergogna deposta, s'affisse: 135 Quest'opera gli tolse quei confini.

(12) En el Antepurgatorio.
(13) Esta plaza se llamaba el Campo, como dice el texto.
(14) Su nombre, segun afirman algunos, era Vigna.
(15) El Cárlos I mencionado arriba, que le condenó á pagar 10 mil florines de oro.
( 16 ) Cuentan que Salvani se puso á pedir públicamente limosna hasta reunir la suma que se pedia; y esta magnánima ac
cion fué la que le hizo temblar, por la vergüenza que no podia ménos de sufrir un hombre de su condicion. No es posible in
terpretarlo de otro modo.
(17) Alusion al estado de proscripcion y pobreza en que algun dia iba Dante á verse.
CANTO DUODECIMO.

Separándose de Oderisi, y siguiendo por la meseta de aquel círculo, ve Dante representados en


el suelo multitud de casos famosos, que son otros tantos ejemplos de castigos impuestos
á la soberbia. Sale despues un Angel al encuentro de los Poetas, y los conduce al punto
en que está la escala para subir á la segunda meseta. Con sólo sacudir sus alas, hace
desaparecer una P de la frente de Alighieri ; con lo que se encuentra éste más animado y
ágil que estaba ántes.

Marchando á la par, como bueyes que van uncidos, iba yo con aquella alma
abrumada bajo su carga, en tanto que mi complaciente Maestro lo permitia; mas
apėnas me dijo: – Dėjale, y sigue adelante, porque aquí es menester que cada
cual, segun las fuerzas se lo permitan, empuje su barco con vela y remos; en
derecė el cuerpo para andar con más soltura, dado que prosiguieran caidos y
humillados mis pensamientos.
Emprendi pues la marcha, y seguia animoso los pasos de mi Maestro, mos–
trando ambos cuánta era nuestra agilidad, cuando me dijo:–Pon la vista en el
suelo, que para hacer el camino más llevadero, conviene que veas dónde asientas
la planta. – Y como, para que haya memoria de ellos, llevan las sepulturas abiertas
en la tierra, escrito sobre los cadáveres que allí yacen, lo que eran cuando vivian,

CANTO DECIMOSECONDO.

Di pari, come buoi che vanno a giogo, Io m'era mosso, e seguia volentieri 10

M'andava io con quell'anima carca, Del mio Maestro i passi, ed ambedue


Fin che 'l sofferse il dolce pedagogo. Già mostravam com'eravam leggieri;
Ma quando disse : Lascia lui, e varca, Quando mi disse: Volgi gli occhi in giue :
Chè qui è buon con la vela e co remi, 5 Buon ti sarà, per alleggiar la via,
Quantumque può ciascun, pinger sua barca; Veder lo letto delle piante tue. 45

Dritto sì, com andar vuolsi, rife' mi | Come, perchè di lor memoria sia,
Con la persona, avvegna che i pensieri Sovra'sepolti le tombe terragne
Mi rimanessero e chinati e scemi. Portan segnato quel ch'elli eran pria;
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Marchando á la par, como bueyes que vam umcidos, iba yo con aque
lla alma abrumada bajo su carga, en tanto que mi complaciente
Maestro lo permitia...
PURGATORIO, C. XII, v. 1, 2 Y 3.

Di pari, come buvi che vanno a giogo,


M’andava io con quell' anima carca,
Fin che’l sofferse il dolce pedagogo.
PURGATORIO, C. XII, v. 1, 2 E 3.
CANTO DUODÉCIMO. 69

y muchas veces provoca esto á nuevo llanto, por la viveza del recuerdo, que,
sin embargo, sólo es despertador para los piadosos; así ví yo representadas allí
mil figuras, aunque con semejanza más perfecta, por la superioridad del artífice,
en todo el trecho que fuera del monte sobresalía. (1)
Ví por un lado á aquel que fuė creado más noble que todas las criaturas,
cayendo del cielo como un rayo. (2) Veia, por otra parte, á Briareo, derribado
por el celeste dardo, y haciendo sentir á su madre la tierra su helado cuerpo.
Veia á Timbreo (9), y á Pálas, y á Marte, armados todavía al rededor de su
padre, contemplar los esparcidos restos de los Gigantes. Veia á Nembrod, al piė
de su inmensa fábrica, mirar, lleno de confusion, las gentes que fueron en Sen
naar cómplices de su soberbia.
i Oh Niobe! i Con quė ojos tan compasivos te veia retratada en aquel sendero,
entre tus siete y siete hijos sin vida! ¡Oh Saul! i Cómo estabas allí, muerto al
filo de tu propia espada, en el Gelboé, que desde entónces no sintió más lluvia
ni más rocio! i Oh insensata Arachne! tambien å ti te veia, medio convertida
en araña, yaciendo sobre los destrozados restos de la obra que tejiste en tu propio

Onde lì molte volte si ripiagne Mirar le membra de' Giganti sparte.


Per la puntura della rimembranza, 20 Vedea Nembrotte appiè del gran lavoro,
Che solo a pii dà delle calcagne: Quasi smarrito, e riguardar le genti
Si vid'io lì, ma di miglior sembianza, Che im Sennaar con lui superbi foro.
Secondo l'artificio, figurato, 0 Niobe, con che occhi dolenti
Quanto per via di fuor dal monte avanza. Vedeva io te segnata in su la strada
Vedea colui che fu mobil creato 25
Tra sette e sette tuoi figliuoli spenti !
Più d'altra creatura, giù dal cielo 0 Saul, come in su la propria spada 40

Folgoreggiando scendere, da um lato. Quivi parevi morto in Gelboè,


Vedeva Briareo, fitto dal telo Che poi non sentì pioggia nè rugiada!
Celestial, giacer dall'altra parte, O folle Aragme, sì vedea io te,
Grave alla terra per lo mortal gelo. 30 Già mezza aragna, trista in su gli stracci
Vedea Timbreo, vedea Pallade e Marte, Dell'opera che mal per te si fe !
Armati ancora, intorno al padre loro, 0 Roboam, già non par che minacci

(1) En el camino ó especie de anden que abria paso al rededor de la montaña. Y es curiosa, y muy importante además, la
observacion que hacen aquí los comentaristas: que así como los ejemplos de humildad, que ya hemos visto, están esculpidos
en los mármoles que forman los muros laterales del monte, en el suelo del sendero por donde van nuestros viajeros, Se Ven

representados los escarmientos de la soberbia; conforme á aquella divina sentencia: el que se humilla será ensalzado y el so
berbio será humillado.
(2) Luzbel.

(*) Apolo, llamado así por el templo que tenia en Timbra, ciudad de la Tróade.
P. I 1. 19
70 EL PURGATORIO.

daño. i Oh Roboam! No parecia ya aquí tu imágen amenazadora, sino que llen0


de espanto huias en un carro, ántes que otros te acometiesen.
Mostraba asimismo el duro pavimento cómo Alcmeon hizo pagar caro á su
madre el maldecido adorno (4); cómo los hijos de Sennaquerib se arrojaron sobre
ėl dentro del templo, dejándole allí sin vida. Mostraba tambien el estrago y
cruel matanza que hizo Tamiris cuando dijo á Ciro: «Sed de sangre tenias, y
yo te sacio de sangre. » (5) Y mostraba como huyeron los Asirios, muerto que
fuė Holofėrnes, y hasta los que quedaron de aquella carniceria.
Veia á Troya, hecha cenizas y escombros. i Oh Ilion! i Cuán decaida y ab–
yecta te pintaba el cuadro que allí se ofrecia á los ojos! ¿ Quién fuė el maestro
de pintura ó de cincel que trazó allí las figuras y acciones que causarian ad
miracion en el más sutil ingenio? Muertos parecian los muertos, y los vivos
gozar de vida: el que vió realmente aquellos casos, no vió mejor que yo cuanto
mis plantas hollaron miėntras anduve con la frente inclinada al suelo. Y así,
hijos de Eva, ensoberbeceos, y no humilleis la frente, para ver vuestro fatal camino.
Habiamos avanzado ya más trecho de la montaña, y su curso el Sol más de
lo que creia nuestro ánimo enajenado, cuando el que siempre caminaba delante
de mí sin distraerse, dijo: – Levanta la cabeza, que no es ya tiempo de ir tan

Quivi il tuo segno; ma pien di spavento O Ilión, come te basso e vile


Nel porta un carro prima ch’ altri il cacci. Mostrava il segno che lì si discerne!
Mostrava ancor lo duro pavimento Qual di pennel fu maestro e di stile,
Come Almeone a sua madre fe caro Che ritraesse l'ombre e gli atti, ch’ivi
Parer lo sventurato adornamento. Farien mirar ogni ingegno sottile?
Mostrava come i figli si gittaro Morti li morti, e i vivi paream vivi:
Sovra Sennacherib dentro dal tempio, Non vide me di me chi vide il vero,
E come morto lui quivi lasciaro. Quant'io calcai fin che chinato givi.
Mostrava la ruina e il crudo scempio 55 Or superbite, e via col viso altiero, 70

Che fe Tamiri, quando disse a Ciro: Figliuoli d'Eva, e non chinate il volto,
Sangue sitisti, ed io di sangue t'empio. Sì che veggiate il vostro mal sentiero.
Mostrava come in rotta si fuggiro Più era già per moi del monte volto,
Gli Assiri, poi che fu morto Oloferne, E del cammin del Sole assai più speso,
60 Che non stimava l'animo non sciolto : J
Ed anche le reliquie del martiro.
Vedeva Troia in cenere e in caverne: Quando colui che sempre innanzi atteso

(4) La mató por su propia mano en venganza de la traicion que habia hecho á su esposo Anfiarao, padre del mismo Alc
meon, y como precio de la cual habia recibido una joya que ella codiciaba mucho.
(5) Tamiris, reina de los Scitas, despues de haber derrotado á Ciro, mandó que le cortasen la cabeza, y pidiendo un vaso
que llenó de sangre humana, la sumergió en él, profiriendo palabras semejantes á las que aquí se dicen.
10h insensata Arachne! tambien á tí te veia, medio convertida en
araña, yaciendo sobre los destrozados restos de la obra que tejiste en
tu propio daño.
PURGATORIo, c. XII, v. 43, 44 Y 45.

* O folle Aragne, si vedea io te,


Giá mezza aragna, trista in su gli stracci
Dell opera che mal per te si fel
PURGATORIo, c. XII, v. 43, 44 E 45.
4
|| 3
::::
-

PURGATORIO 19.
CANTO DUODÉCIMO. 71
p

pausadamente. Mira allí un Ángel que se dispone á salirnos al encuentro; mira


cómo se retira ya de servir al dia su sexta esclava ("). Reviste de compostura
tus acciones y tu semblante, de modo que se complazca aquel en que subamos
más, y considera que no ha de volver á lucir el presente dia.–
Estaba yo acostumbrado á no perder tiempo, siempre que me lo advertia,
porque en materia tal no podia hablarme encubiertamente. Acercábase á nosotros
el hermoso paraninfo, vestido de blanco, y en cuyo rostro parecia resplandecer
la estrella de la mañana. Abrió los brazos, y las alas despues, diciendo: «Venid:
cerca de aquí están las gradas, y fácilmente podeis subir. Pocos son los que vie
nen á oir esta invitacion. i Oh humana estirpe, nacida para remontar el vuelo !
z Porqué el menor viento te derriba asi ?» (7).
Condújonos á una cortadura de la roca, y sacudiéndome allí la frente con sus
alas, me prometió que iría con toda seguridad.
Como para subir á mano derecha el monte en que descansa la iglesia (8) que
domina la bien regida ciudad ("), próxima á Rubaconte ("), se suaviza la
aspereza de la subida por medio de las escaleras que se hicieron en tiempos de

Andava, cominciò : Drizza la testa; | Le braccia aperse, e indi aperse l'ale:


Non è più tempo da gir sì sospeso. Disse: Venite; qui son presso i gradi,
Vedi colà un Angel che s'appresta Ed agevolemente omai si sale.
Per venir verso noi: vedi che torna 80 A questo invito vengon molto radi:
Dal servigio del di l'ancella sesta. O gente umana, per volar su mata, 95

Di riverenza gli atti e il viso adorna, Perchè a poco vento così cadi?
Sì che i diletti lo inviarci in suso: Memocci ove la roccia era tagliata:
Pensa che questo di mai non raggiorna. Quivi mi batteo l'ale per la fronte;
Io era ben del suo ammonir uso, 85 Poi mi promise sicura l'andata.
Pur di non perder tempo, sì che in quella Come, a man destra, per salire al monte, "
Materia non potea parlarmi chiuso. Dove siede la Chiesa che soggioga
A moi venia la creatura bella La ben guidata sopra Rubaconte,
Bianco vestita, e nella faccia quale Si rompe del montar l'ardita foga,
Par tremolando mattutina stella. "" | Per le scalee che si fero ad etade

(6) No hallamos medio de omitir esta metáfora ni de sustituirla con ninguna otra. Las esclavas del dia eran las horas; ha
biendo desempeñado ya su oficio la sexta, quiere decir que llegaba el Sol á la mitad de su carrera.
(7) El terceto que empieza A questo invito, etc., lo ponen otros en boca del Autor. Parece, sin embargo, que lo que en él
se dice es más propio del Ángel que está hablando.
(8) La iglesia de San Miniato.
(9) Entiéndase que la expresion bien regida es irónica, como se vé despues, y la ciudad á que alude Florencia.
(10) Puente que atraviesa el Arno, mandado construir por Rubaconte da Mandello, podestá de Florencia, en 1237.
72 EL PURGATORIO.

legalidad para los registros y las medidas; (11) así se facilita aquí la rápida pen
diente que conduce al otro círculo, pero estrechando el espacio por uno y otro
lado los altos muros.

Segun íbamos penetrando por aquel paso, oimos unas voces que cantaban: Beati
pauperes Spiri/ı/ , tan dulcemente, que no habria palabras con que ponderarlo.
i Qué diferente es esta entrada de la del Infierno ! Aquí, al llegar, se oyen
cánticos, y allí quejidos feroces.
Subíamos ya por la santa escala, y me parecia estar mucho más ágil que ántes,
yendo por piso llano; y asi preguntė:-Maestro, dime, : qué peso se me ha qui
tado de encima, que apėnas siento ahora al andar cansancio alguno ?–
Y me replicó: – Cuando las P. que llevas impresas aún en la frente, aunque ya
casi borradas, hayan desaparecido del todo, como ha sucedido con una, tan animosos
hallarás tus piés, que no sientan la menor fatiga, sino placer en seguir subiendo. –
Sucedióme entónces lo que á aquellos que caminan llevando en la cabeza una
cosa sin saberlo, hasta que se lo hacen advertir las demostraciones de los demás:
que para convencerse, recurren á la mano, y tientan, y hallan, y consiguen con
ella lo que no puede alcanzar la vista. Así me puse á palpar con los dedos de
la derecha, y hallė que sólo tenia seis letras de las que el Ángel de las llaves

me habia grabado sobre la frente. Y viendo esto mi Guia, se sonrió.

Ch'era sicuro il quaderno e la doga; 405 Rispose: Quando i P, che son rimasi
Così s'allenta la ripa che cade Ancor nel volto tuo presso che stinti,
Quivi ben ratta dall'altro girone : Saranno, come l'un, del tutto rasi,
Ma quinci e quindi l'alta pietra rade. Fien li tuoi piè dal buon voler sì vinti,
Noi volgendo ivi le mostre persone, Che non pur non fatica sentiranno, 125

Beati pauperes spiritu, voci 1 10 Ma fia diletto loro esser su pinti.


Cantaron sì, che mol diria sermone. Allor fecio come color che vanno

Ahi quanto son diverse quelle foci Con cosa in capo non da lor saputa,
Dalle infernali ! chè quivi per canti Se non che i cenni altrui suspicar fanno;
S'entra, e laggiù per lamenti feroci. Perchè la mano ad accertar s'aiuta, 130

Già montavam su per li scaglion santi, " E cerca e trova, e quell'ufficio adempie
Ed esser mi parea troppo più lieve, Che mom si può fornir per la veduta:
Che per lo pian non mi parea davanti: E con le dita della destra scempie
Ond'io: Maestro, dì, qual cosa greve Trovai pur sei le lettere, che incise
Levata s'è da me, chè nulla quasi Quel dalle chiavi a me sopra le tempie: 135

Per me fatica andando si riceve? 120 A che guardando il mio Duca sorrise.

(11) Alude á algunos fraudes que en su tiempo se cometieron en los registros y medidas oficiales de la ciudad.
CANTO DECIMOTERCERO.

Segundo circulo, en que se purga el pecado de la Envidia. Ven los Poetas algunos espíritus
que, mién tras van volando, recuerdan varios casos de Amor. Encuentran despues las
almas de los Envidiosos, á quienes oyen recitar la letania de los Santos. Los Envidiosos
están cubiertos de un cilicio, y sus párpados cosidos con alambre. Habla Dante con Sapia,
dama de Siena.

Estábamos en lo más alto de la escala, donde por segunda vez se corta


la montaña, subiéndose al lugar en que otros se purifican. Allí tambien se
forma al rededor de la eminencia una meseta, como la primera, sino que su
arco es más reducido. No aparece allí imágen ni escultura alguna: la orilla y
el camino, que se muestra liso, son del mismo color livido que las piedras.
– Si aquí esperamos que venga álguien á quien preguntar, decia el Poeta,
temo que tendremos que aguardar mucho hasta que nos decidamos. –Despues miró
fijamente al Sol, y haciendo de la pierna derecha centro para moverse, giró por
sí mismo hácia el lado izquierdo.
– i Oh dulce luz, añadia, que me inspiras tan gran confianza para entrar
por este nuevo camino! condúcenos como es menester por dentro de un lugar
que no conocemos. Tú das calor al mundo, tú le iluminas: si otra causa no

CANTO DECIMOTERZO.

Noi eravamo al sommo della scala, Ragionava il Poeta, io temo forse


Ove secondamente si risega Che troppo avrà d'indugio mostra eletta.
Lo monte che, salendo, altrui dismala: Poi fisamente al Sole gli occhi porse;
Ivi così una cornice lega Fece del destro lato al mover centro,
Dintorno il poggio, come la primaia, E la sinistra parte di sè torse. 45

Se non che l'arco suo più tosto piega. 0 dolce lume, a cui fidanza i entro
Ombra non gli è, nè segno che si paia; Per lo nuovo cammin, tu ne conduci,
Par sì la ripa, e par sì la via schietta, Dicea, come condur si vuol quinc' entro:
Col livido color della petraia. Tu scaldi il mondo, tu sovr esso luci: -

20
Se qui per dimandar gente s'aspetta, 40 S'altra cagione in contrario non pronta,
P. II . 20
74 EL PURGATORIO.

obliga á hacer lo contrario, tus rayos deben ser siempre los que nos guien. –
Habiamos andado ya en poco tiempo el espacio que acá abajo se cuenta por
una milla, tan vivo era nuestro anhelo, cuando sentimos volar hácia nosotros,
que no los vimos, varios espíritus que con corteses palabras invitaban á participar
del banquete del amor (!). La primera voz que pasó volando dijo con fuerte
acento: Vinum non /haben/, (2) y fuė por detrás de nosotros repitiéndolo. Y
ántes de que dejara de oirse, por estar lėjos, pasó otra gritando: «Yo soy
Orėstes» (3), y tampoco se detuvo.
– i Oh, dije yo, Padre: ; quė voces son estas ?–Y segun lo estaba pregun–
tando, se oyó la tercera, que decia : « Amad å aquel de quien hayais recibido
mal. » (4)

Y contestó el buen Maestro: – En este circulo se castiga el pecado de la


Envidia, y los instrumentos del castigo son palabras llenas de amor. (5) El freno
para los envidiosos debe significar todo lo contrario; y á mi entender, lo sabrás
ántes de llegar al punto en que se los perdona. Pero dirige tus miradas á travės
del aire, y verás á cierta distancia la gente que está sentada, todos ellos coloca
dos á lo largo de la orilla. –

Esser den sempre li tuoi raggi duci. 0, dissio, Padre, che voci son queste?
Quanto di qua per un migliaio si conta, E com' io dimandai, ecco la terza
Tanto di là eravam noi già iti, Dicendo: Amate da cui male aveste.

Con poco tempo, per la voglia pronta. Lo buon Maestro: Questo cinghio sferza
E verso moi volar furon sentiti, 23 La colpa della invidia, e però sono
Non però visti, spiriti, parlando Tratte da amor le corde della ferza.
Alla mensa d'amor cortesi inviti. Lo fren vuol esser del contrario suono; 40

La prima voce che passò volando, Credo che l'udirai, per mio avviso,
Vinum non habent, altamente disse, Prima che giunghi al passo del perdono.
E dietro a moi l'andò reiterando. 30 Ma ficca gli occhi per l'aer ben fiso,
E prima che del tutto non s'udisse E vedrai gente innanzi a noi sedersi,
Per allungarsi, un’altra : I' sono Oreste: E ciascun è lungo la grotta assiso.
Passò gridando, ed anche non s’ affisse. Allora più che prima gli occhi apersi;

(1) Amor en el sentido de caridad.

(2) Son las palabras que dirigió la Virgen á Cristo en las bodas de Caná (dar de beber al sediento, ô socorrer al necesitado).
(3) Así trató Pilades de sustituir á su amigo Oréstes, condenado á muerte (arrostrar hasta la muerte por salvar á otro).
(4) Palabras del Evangelio (volver bien por mal). Este con los dos anteriores son los tres grados en que distingue Dante la
caridad.

( 5 ) Las cuerdas del azote son suministradas por el amor: es decir que los ejemplos con que se estimula á estos pecadores
á corregirse de la envidia, están deducidos de la virtud contraria.
CANTO DÉCIMOTERCERO. 73

En efecto, abri más los ojos, mirė adelante, y percibi unas sombras cubiertas
de mantos, del propio color que la piedra. Y así que anduvimos un poco más,
oí exclamar: «Ruega por nosotros, María; Miguel, Pedro y todos los Santos,
rogad por nosotros. »
No creo que haya hoy en la tierra hombre de corazon tan duro, que no se
moviese á compasion con lo que ví despues; pues al acercarme á ellos de modo,
que podia distinguir claramente sus movimientos, el dolor agolpó las lágrimas á
mis ojos. Parecíanme cubiertos de vil cilicio; que cada uno se apoyaba en el
hombro de otro, y todos en los bordes de la roca: á la manera de los ciegos
faltos de sustento, que acuden á las iglesias en busca de Socorro, y sostienen
las cabezas unos en las de otros, para que más fácilmente se apiaden de ellos,
no sólo oyendo sus lamentos, sino contemplándolos con la vista, que no mėnos
excita á lástima. Y como á los ojos de estos no llega el Sol, tampoco favorece
la luz del cielo á las sombras de que ahora hablaba, que todas tienen atrave–
sados y cosidos los párpados con un hilo de hierro, como se hace con el gavilan
salvaje, á fin de volverle dócil.
Iba yo andando, y me figuraba incurrir en una ofensa viendo á otros y no
siendo visto de ellos; por lo que me volví á mi sabio consejero. Sabia él lo que
queria hablar, áun cuando callase; así no aguardó mi pregunta, sino que dijo:
– « Habla, pero sė breve y prudente. »–

Guarda' mi innanzi, e vidi ombre con manti E l'uno il capo sopra l'altro avvalla,
Al color della pietra nom diversi. Perchè in altrui pietà tosto si pogna,
E poi che fummo un poco più avanti, Non pur per lo sonar delle parole, 65

Udi' gridar: Maria, ôra per noi: 50 Ma per la vista che non meno agogna.
Gridar Michele, e Pietro, e tutti i Santi. E come agli orbi non approda il Sole,
Nom credo che per terra vada ancoi Così all'ombre, dov io parlav ora,
Uomo sì duro, che non fosse punto Luce del ciel di sè largir non vuole ;
Per compassion di quel ch'i' vidi poi: Chè a tutte un fil di ferro il ciglio fora, "
Chè quando fui sì presso di lor giunto, ” E cuce sì, com a sparvier selvaggio +

Che gli atti loro a me venivan certi, Si fa, però che queto non dimora.
Per gli occhi fui di grave dolor munto. | A me pareva andando fare oltraggio,
Di vil cilicio mi parean coperti, | Vedendo altrui, non essendo veduto:
E l'un sofferia l'altro con la spalla, Perch'io mi volsi al mio Consiglio saggio. ”
E tutti dalla ripa eran sofferti. C0 Ben sapev ei, che volea dir lo muto;

Così li ciechi, a cui la roba falla, E però nom attese mia dimanda;
Stanno a' perdoni a chieder lor bisogna, Ma disse: Parla, e sii breve ed arguto.
r* (*
76 EL PURGATORIO.

Caminaba Virgilio por aquella parte de la orilla, desde donde era fácil caerse,
porque no estaba cercada de defensa alguna; al lado opuesto se hallaban las de
votas sombras, á quienes atormentaba tanto la horrible cohesion de sus ojos,
que no podian contener las lágrimas; y dirigiéndome á ellos, les dije: – i Almas
que estais seguras de gozar la sublime luz, único objeto de vuestras ansias!
Que la divina gracia purifique en breve las impurezas de vuestra conciencia,
para que penetre en ella la claridad del entendimiento; y decidme (lo cual agra
deceré y me será grato) si hay entre vosotras alguna que sea latina; que quizá
le sea provechoso mi conocimiento. –
« Hermano mio, todas somos hijas de una misma y verdadera ciudad: quer–
rás decir alguna que haya peregrinado en vida por Italia. »
Figuróseme oir que me respondian así desde un punto algo distante de donde
yo estaba, por lo que tratė de acercarme y vi entre las demás una que mos–
traba aguardar mi contestacion; y si alguno quisiera saber quė demostracion
hacia, dirė que levantaba la barba hácia arriba, como los ciegos.
–i Oh Alma, le dije, que tanto padeces para purificarte! Si eres tú la que
me ha respondido, hazme sabedor de tu patria y de tu nombre. –
« Fui de Siena, me replicó, y con estas otras purifico aquí mi culpable vida,
rogando con lágrimas á Aquel que esperamos se nos conceda. No lleguė á ser

Virgilio mi venia da quella banda | Che vivesse in Italia peregrina.


Della cornice, onde cader si puote, 80 Questo mi parve per risposta udire
Perchè da nulla sponda singhirlanda: Più innanzi alquanto, che là dov'io stava;
Dall'altra parte m'eran le devote Ond'io mi feci ancor più là sentire.
Ombre, che per l'orribile costura Tra l'altre vidi un'ombra che aspettava "
Premevan sì, che bagnavan le gote. In vista; e se volesse alcun dir come,
Volsimi a loro, ed: 0 gente sicura, 85 Lo mento, a guisa d'orbo, in su levava.
Incominciai, di veder l' alto lume Spirto, diss'io, che per salir ti dome,
Che il disio vostro solo ha in sua cura, Se tu se quegli che mi rispondesti,
Se tosto grazia risolva le schiume Fammiti conto o per luogo o per nome. 405

Di vostra coscienza, sì che chiaro I'fui Senese, rispose, e com questi


Per essa scenda della mente il fiume, 90 Altri rimondo qui la vita rią,
Ditemi (chè mi fia grazioso e caro) Lagrimando á Colui, che sè ne presti
S'anima è qui tra voi, che sia latina; Savia non fui, avvegna che Sapía
E forse a lei sarà buon, s'io l'apparo. Fossi chiamata, e fui degli altrui danni 1 10

O frate mio, ciascuna è cittadina Più lieta assai, che di ventura mia.
D'una vera città; ma tu vuoi dire, 95 E perchè tu non credi ch'io t’ inganni,
20

Parecianme cubiertos de vil cilicio; que cada uno se apoyaba en el


hombro de otro, y todos en los bordes de la roca.
PURGATORIo, c. XIII, v. 61, 62 y 63.

Cosi li ciechi a cui la roba falla


Stanno a’perdoni a chieder lor bisogna,
E l'uno il capo sovra l’ altro avvalla.
PURGATORIo, c. XIII, v. 61, 62 E 63.
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CANTO DÉCIMOTERCERO. 77

sabia, aunque tuviese nombre de tal ("), porque me complacia más en el mal
ajeno, que en mi propia dicha; y para que no creas que te engaño, Oye si fuí
insensata, como te digo. La mitad de mi vida habia ya traspuesto, cuando mis
conciudadanos salieron al campo contra sus enemigos, cerca de Colle, (7) y yo
pedia á Dios lo que él habia ya resuelto. Fueron allí destrozados y puestos en
el amargo trance de la fuga; y viendo yo su desgracia, experimentė una ale
gria, que nunca la senti igual, tanto que levantė mi frente procaz al cielo, gri
tando á Dios: «Ahora ya no te temo», como el pájaro que creyó iba á ser
perpétuo un hermoso dia. (8) Quise hacer las paces con Dios al fin de mi vida;
mas no hubiera disminuido áun mi deuda la penitencia, á no ser porque me
tuvo presente en sus oraciones Pedro Pettinagno (9), que por caridad se com
padeció de mí. Pero tú ; quién eres, que preguntas cuál es nuestra condicion, y
tienes los ojos abiertos, y hablas respirando ?»
– Los ojos, contestė, aquí vendrán á cegar tambien, mas por poco tiempo,
que no ha sido grande mi culpa en mirar con envidia á nadie. Mayor es el mie
do que perturba mi alma considerando los tormentos que allá abajo se padecen,
pues siento ya sobre mis hombros el peso que allí se lleva. –
Odi se fui, com'io ti dico, folle. Lo mio dover per penitenza scemo,
Già discendendo l'arco de miei anni, Se ciò non fosse, ch'a memoria m' ebbe
Erano i cittadin miei presso a Colle | 15 Pier Pettinagno in sue sante orazioni,
In campo giunti co' loro avversari, A cui di me per caritate increbbe.
Ed io pregava Dio di quel ch' ei volle. Ma tu chi se', che nostre condizioni 430

Rotti fur quivi, e volti negli amari Vai dimandando, e porti gli occhi sciolti,
Passi di fuga, e veggendo la caccia, Sì come io credo, e spirando ragioni?
Letizia presi ad ogni altra dispari: w Gli occhi, diss’io, mi fieno ancor qui tolti;
Tanto ch'io levai in su l'ardita faccia, Ma picciol tempo, chè poca è l’offesa
Gridando a Dio: Omai più non ti temo: Fatta per esser con invidia volti. 135

Come fe il merlo per poca bonaccia. Troppa è più la paura, ond'è sospesa
Pace volli con Dio in su lo stremo L'anima mia, del tormento di sotto,
Della mia vita; ed ancor non sarebbe 125 Che già lo incarco di laggiù mi pesa.

(6) Hay aquí un juego de palabras entre el adjetivo sapia y el nombre Sapia. Parece que ésta estuvo casada con un noble
de Siena, llamado Ghinibaldo Saracini, y que, como dice el texto, se alegró extraordinariamente de que sus compatriotas fue
sen derrotados en una batalla por los florentinos. El ejemplo es notable. i Qué aplicacion puede hacerse de él á las discordias
civiles!
(7) Pequeña poblacion, situada sobre una colina, cerca de Volterra.
(8) Alude á una fábula antigua, sin duda muy conocida ya por entónces. Un mirlo se halló en un dia de Enero con un tiempo
tan templado y delicioso, que creyendo haber llegado la primavera, dijo al amo que le habia domesticado: Adios; que ya no te
necesito; y echó á volar. La consecuencia es fácil de pensar.
(9) Ermitaño ó hermano de la órden Tercera de San Francisco, que unos creian florentino y otros de Siena.
P. II. 21
78 EL PURGATORIO.

Y ella siguió preguntándome: «Pues ; quién te ha traido aquí entre nosotros,


si piensas volver allá ? »
– Ese, respondi, que está conmigo, y guarda silencio. Yo vivo aún; y por
lo tanto díme, alma predestinada, si quieres que en aquel mundo dė algunos pa
SOS por ti. –
«Tan inaudito es lo que dices, añadió ella, que lo tengo por una gran prueba
de que Dios te ama; y así ayúdame con tus oraciones; y por lo que más desees
te pido que si alguna vez pisas la tierra de Toscana, pongas mi nombre en buen
lugar para con mis deudos. Los hallarás entre la gente frívola que cifra sus es–
peranzas en Talamone, (1º) y recibirá mayor desengaño que en hallar la Diana (11);
aunque más perderán todavia los almirantes. (12)

Ed ella a me: Chi t'ha dunque condotto | Però col prego tuo talor mi giova.
Quassù tra noi, se giù ritornar credi? 140 E chieggoti per quel che tu più brami,
Ed io: Costui ch'è meco, e non fa motto: Se mai calchi la terra di Toscana,
E vivo sono; e però mi richiedi, Ch'a' miei propinqui tu ben mi rinfami . "
Spirito eletto, se tu vuoi ch'io muova | Tu gli vedrai tra quella gente vana
Di là per te ancor li mortai piedi. Che spera in Talamone, e perderagli
Oh questa è ad udir sì cosa nuova, 4 45 Più di speranza, ch'a trovar la Diana:
Rispose, che gran segno è che Dio t’ami; Ma più vi perderanno gli ammiragli.

(10) Era un puerto y castillo que habian comprado los de Siena, con la esperanza de hacer de él un emporio de riqueza, y
por causa de su insalubridad, tuvieron que abandonarlo, despues de haber gastado en aquella empresa enormes sumas.
( 11) Un rio ó manantial que creyeron hallar los mismos Sieneses debajo de tierra, para lo cual hicieron tambien grandes
excavaciones y gastos.
(12) Es decir la gente de mar, por las enfermedades que allí iban á contraer.
21

«Pues quién te ha traido aquí entre nosotros, si piensas volver


allá?
PURGATORIO, C. XIII, v. 139 Y 140.

• • • • • Chi t’ ha dunque condotto


* Quassù tra noi, se giù ritornar credi?
PURGATORIO, C. XIII, v. 139 E 140.
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PURGATO RIO 21.


CANTO DECIMOCUARTO.

Prosigue el argumento del canto precedente. Guido del Duca describe á Reniero de' Calboli, que
estaba inmediato á él, las tristes costumbres de los diferentes pueblos del valle del Arno, y le
profetiza la infamia de su nieto. Laméntase despues con Aldighieri de la degeneracion de
la Romaña, y recuerda los nombres de muchos nobles y honrados ciudadanos de aquel país
en su tiempo. Sepáranse finalmente los Poetas de aquellos espíritus, y oyen ruido como de
truenos, que les anuncia los castigos que están reservados á los envidiosos.

« ¿Quién es ese que gira en torno de nuestro monte, ántes de que la muerte
le haya permitido volar á estas regiones, y que abre y cierra los ojos, segun le
place ? »
«No sé quién sea, pero sí que no viene solo. Pregúntaselo tú, que estás más
cerca, y trátale con dulzura, para que hable. »
Esto decian por mí dos espíritus que estaban á mano derecha, apoyados uno
sobre otro; y para hablarme, levantaron las cabezas.
Y dijo el uno : « i Oh alma, que encerrada áun en el cuerpo, te diriges hácia
el cielo! Consuėlanos por caridad y dinos de donde vienes y quiėn eres, porque
el favor de que gozas nos causa un asombro tan grande, como es natural en
cosa nunca vista.

Y respondí: – Por la mitad de Toscana corre un riachuelo, que nace en Fal

CANTO DECIMOQUARTO.

Chi è costui che il nostro monte cerchia, E disse l'umo : 0 anima, che fitta 10

Prima che morte gli abbia dato il volo, Nel corpo ancora in ver lo ciel ten vai,
Ed apre gli occhi a sua voglia e coperchia? Per carità ne consola, e ne ditta,
Non so chi sia; ma so ch' ei non è solo: Onde vieni, e chi se'; chè tu me fai
Dimandal tu che più gli t’avvicini, Tanto maravigliar della tua grazia,
E dolcemente, sì che parli, accolo. Quanto vuol cosa, che non fu più mai. 15

Così duo spirti, l'uno all'altro chini, Ed io: Per mezza Toscana si spazia
Ragiomavan di me ivi a man dritta; Un fiumicel che nasce in Falteroma,
Poi fer li visi, per dirmi, supini; E cento miglia di corso nol sazia.
80 EL PURGATORIO.

terona (1), y al que no basta á cansar un curso de cien millas. En una ciudad que
á su márgen hay, tuve existencia; pero deciros quién soy, es hablar en vano, por
que mi nombre no suena aún mucho. – -

« Si mal no comprendo el sentido de lo que das á entender, me respondió el


que primero habia preguntado, del Arno hablas. »
Y dijo el otro : « Pero ; porqué ha callado el nombre de ese rio, como suele
hacerse con el de las cosas horribles?»
Y la sombra que oyó esta pregunta, respondió así: «No sė, pero justo es
que perezca el nombre de semejante valle; porque desde su origen, (que está
donde el alpestre monte de que se desprendió Peloro (2) junta tal caudal de
aguas, (3) que en pocos lugares se verán más) hasta el sitio en que entra á re
poner lo que el cielo absorve á la mar, y de que los rios adquieren cuanto
consigo llevan (*); todos huyen de la virtud, enemiga suya, cual de una sierpe,
sea desdicha de aquel lugar, ó perversidad de costumbres que los arrastra; pues
de tal manera han perdido su buen natural los habitantes de aquel miserable valle,
que no parece sino que Circe los ha hecho comer sus pastos. (5) Por entre sucios

Di sovr’esso rech'io questa persona; L'alpestro monte, ond'è tronco Peloro,


Dirvi chi sia, saria parlare indarno ; " | Che in pochi luoghi passa oltra quel segno)
Chè 'l mome mio ancor molto non suona. Infin là, 've si rende per ristoro
Se ben lo intendimento tuo accarno Di quel che il ciel della marina asciuga, 35

Con lo intelletto, allora mi rispose Ond' hanno i fiumi ciò che va con loro,
Quei che prima dicea, tu parli d' Arno. Virtù così per nimica si fuga
E l'altro disse a lui: Perchè nascose 25 Da tutti, come biscia, o per sventura
Questi il vocabol di quella rivera, Del loco, o per mal uso che li fruga;
Pur com'uom fa delle orribili cose ? Ond' hanno sì mutata lor natura 40

E l’ombra che di ció dimandata era, Gli abitator della misera valle,
Si sdebitò così: Non so, ma degno Che par che Circe gli avesse in pastura.
Ben è che 'l nome di tal valle pera; 30 Tra brutti porci, più degni di galle,
Chè dal principio suo (dov'è sì pregno Che d'altro cibo fatto in uman uso,

(1) Refiérese al Arno, que nace en una cumbre del Apenino, llamada Falterona.
(2) Promontorio de Sicilia, que tenia ese nombre.
(3) Otros traducen el é si pregno por se eleva tanto, es tal su eminencia, que pocos lugares la tendrán mayor; pero segui
mos el parecer de los más; porque, en efecto, aquella parte del Apenino se distingue más por la abundancia de sus aguas, que
por su elevacion.
(4) Ond’ hanno i fiumi. , Se refiere el onde á los vapores que el cielo levanta del mar, ó al mismo cielo? Sólo sabemos, co
mo los lectores nos concederán, que cuesta trabajo comprender estos dos tercetos.
(5) Como si dijera los ha convertido en bestias.
CANTO DÉCIMOCUARTO. 81

lechones ("), más dignos de cebarse con bellotas, que de ningun otro alimento
humano, arrastra al principio su corriente escasa; descendiendo más, se encuen
tra despues con unos gozques (7) más rabiosos de lo que es dado á sus fuerzas,
y despreciándolos, tuerce por otro lado. Sigue corriendo el maldito y menguado
rio, y á medida que crece, halla que los perros se han convertido en lobos (8);
y bajando luego por más profundo cauce, da con unas zorras (9) tan avezadas
á engaños, que no temen caer en ninguna trampa. Ni dejarė de hablar aunque
me oigan otros; y le será provechoso á ėste, si llega á recordar lo que me
revela un espíritu verdadero. Veo á tu nieto (10), hecho cazador de aquellos lo–
bos, orillas del bravo rio, y que llena de espanto á todos; que vende su carne,
áun estando viva, (") y los mata despues como bestias viejas, y priva á muchos
de la vida y á sí propio de la opinion; y saliendo ensangrentado de la triste
selva (1°), la deja tan asolada, que no logrará reponerse de aquí á mil años. »
Como al oir el presagio de futuros males, se inmuta el rostro del que lo
está oyendo, venga de donde quiera el recelo que le asalta, así noté que se

Dirizza prima il suo povero calle. e Io veggio tuo nipote, che diventa
Botoli trova poi, venendo giuso, | Cacciator di que lupi in sulla riva
Ringhiosi più che non chiede lor possa, Del fiero fiume, e tutti gli sgomenta: 60

Ed a lor disdegnosa torce il muso. Vende la carne loro, essendo viva,


Vassi caggendo, e quanto ella più ingrossa, Poscia gli ancide come antica belva:
Tanto più trova di can farsi lupi 50 Molti di vita, e sè di pregio priva.
La maledetta e sventurata fossa. Sanguinoso esce della trista selva;
Discesa poi per più pelaghi cupi, Lasciala tal, che di qui a mill'anni 65

Trova le volpi sì piene di froda, Nello stato primaio non si rimselva.


Che non temono ingegno che le occupi. Come all annunzio de futuri danni

Nè lascero di dir, perch'altri m' oda: 55 Si turba il viso di colui che ascolta,
E buon sarà costui s'ancor s'ammenta Da qual che parte il periglio lo assanni;
70
Di ciò che vero spirto mi disnoda. Così vid'io l'altr'anima, che volta

(6) Los habitantes del Casentino.


(7) Los de Arezzo.
(8 ) Los de Florencia.
(9) Los Pisanos.

(10) Guido del Duca de Brettinoro es el que está hablando con Reniero de Calboli de Forli, y los que le están oyendo, son
los dos poetas. El nieto á quien aquí menciona, era M. Fulcieri de Calboli, que en 1302 llegó á ser podestá de Florencia, y so
bornado con dinero por el partido de los Negros, prendió y quitó la vida á los principales de los Blancos, á los lobos como los
llama el Autor.

(11) Prosigue aquí la alegoria de los mismos Blancos, muertos como animales viejos, como los bueyes inútiles para el
trabajo, que se venden y engordan ántes de acabar en el matadero.
(12) De Florencia.
P. II. 22
82 EL PURGATORIO.

turbaba y entristecia el otro interlocutor, pensando en las palabras que habia


escuchado. Lo que aquel habia dicho y lo que por éste pasaba, me inspiraron
curiosidad de saber sus nombres, y entre preguntas y ruegos dilo á entender
así; y el que primero me habia hablado empezó á decir:
« Quieres que me decida á hacer por tí lo que por mi tú no has querido ha
cer; mas ya que Dios permite que tanto se manifieste en ti su gracia, no te lo
negarė. Has de saber que soy Guido del Duca. Ardió en envidia mi sangre de
tal manera, que con ver á un hombre dar muestras de regocijo, me hubieras
visto á mi todo livido. De aquella semilla recabo esta cosecha. i Oh humani
dad! : Porqué pones el corazon en lo que es menester compartir con otro ? Este
es Reniero, prez y honor de la casa de Calboli, cuyo valor despues no ha he
redado nadie. Y no sólo se ve su descendencia desposeida, entre el Pó y la
montaña, y entre la mar y el Reno ("), de las prendas anejas á la verdad y
á la satisfaccion del ánimo, porque, dentro de los mismos límites, abundan tanto
los espinos venenosos, que tarde logrará el cultivador de aquí adelante desar
raigarlos. ; Dónde están el buen Licio, y Arrigo Manardi, y Pedro Traversaro
y Guido de Carpigna? (14) Hijos de Romaña, i cuál habeis degenerado en bas–
tardos, miéntras en Bolonia se ilustra un Fabbro (1°), y cuando en Faenza de

Stava ad udir, turbarsi e farsi trista, O gente umana, perchè poni il core
Poi ch'ebbe la parola a sè raccolta. Là 'v'è mestier di consorto divieto?
Lo dir dell'una e dell'altra la vista Questi è Rinier; questi è 'l pregio e l'onore
Mi fe voglioso di saper lor nomi, Della casa da Calboli, ove nullo
E dimanda me fei con prieghi mista. 75 Fatto s' è reda poi del suo valore. »
Perchè lo spirto, che di pria parlòmi, E non pur lo suo sangue è fatto brullo
Ricominciò: Tu vuoi ch'io mi deduca Tra'l Po e il monte, e la marina e il Reno,
Nel fare a te ciò che tu far non vuo’ mi; Del ben richiesto al vero ed al trastullo;
Ma dacchè Dio in te vuol che traluca Chè dentro a questi termini è ripieno
Tanta sua grazia, non ti sarò scarso: 80 Di venenosi sterpi, sì che tardi 95

Però sappi ch'io son Guido del Duca. Per coltivare omai verrebber meno.
Fu il sangue mio d'invidia sì riarso, 0v è il buon Lizio, ed Arrigo Manardi,
Che se veduto avessi uom farsi lieto, Pier Traversaro, e Guido di Carpigna?
Visto m'avresti di livore sparso. 0 Romagnuoli tornati in bastardi,
Di mia semenza cotal paglia mieto. Quando in Bologna un Fabbro si ralligma, "

) Pintase aquí la situacion de la Romaña.


) Nobles y señores de varios puntos, de quienes se conservan pocas noticias.
) Domingo Fabbri, de' Lambertazzi, de Bolonia, que de herrero se habia hecho un magnate.
CANTO DÉCIMOCUARTO. - 83

vil raíz se alza Bernardino de Fosco á lozano tronco! (19) Ni te causen asombro
mis lágrimas i oh Toscanol al recordar á Guido de Prata, y á Ugolino de Azzo,
que vivia con nosotros, á Federico Tignoso y todos los suyos, la casa de Tra
versara y los Anastagi, desheredada una y otra familia de su gran nombre,
y las damas y caballeros, y los afanes y ocios que avivaban sentimientos de
amor y de gentileza, allí donde tan perversos hoy se han vuelto los corazones.
z Porqué no desaparecísteis, muros de Brettinoro, el dia que se ausentó vuestra
familia (17) con multitud de otras que no quisieron contaminarse ? Bien hace
Bagnacavallo en no procrear más nobles, como hace mal Castrocaro, y peor
aún Conio, (1°) empeñados en perpetuar la raza de tales condes. Conduciránse
bien los Pagani, así que pierdan á su demonio (1º), mas no por eso quedará
su memoria purificada. Tu nombre, Ugolino de Fantoli, (") está seguro, porque
no has de tener ya descendientes que puedan oscurecerlo. Pero alėjate ya, Tos–
cano: el llanto me Será más agradable que esta plática, porque angustia mucho
mi ánimo el recuerdo de mi pais. »
Sabiamos que aquellas almas nos sentian andar, y su silencio era señal de
Quando in Faenza un Bernardin di Fosco, Ben fa Bagnacaval, che non rifiglia, | 15

Verga gentil di picciola gramigna! E mal fa Castrocaro, e peggio Conio,


Non ti maravigliar, s'io piango, Tosco, Che di figliar tai conti più s'impiglia.
Quando rimembro con Guido da Prata Ben faranno i Pagan, da che il Demonio
Ugolim d' Azzo che vivette mosco; 105 Lor sem girà; ma non però che puro
Federigo Tigmoso e sua brigata, Giammai rimanga d'essi testimonio. 120

La casa Traversara, e gli Anastagi, O Ugolim de’ Fantoli, sicuro


(E l'una gente e l'altra è diretata!) È il nome tuo, da che più non s'aspetta
Le domne e i cavalier, gli affanmi e gli agi, Chi far lo possa tralignando oscuro.
Che ne ’nvogliava amore e cortesia, 1 10 Ma va via, Tosco, omai, ch' or mi diletta
Là dove i cuor son fatti sì malvagi. Troppo di pianger più che di parlare, 125

0 Brettinoro, chè non fuggi via, Sì m'ha nostra region la mente stretta.
Poichè gita se n è la tua famiglia, Noi sapevam che quell'anime care
E molta gente per non esser ria? Ci sentivano andar: però tacendo

(16) Algunas ediciones, despues del apóstrofe á los de Romaña, ponen en forma interrogativa el terceto que habla de
Fabbro y Bernardino de Fosco, dándole cierto sentido enfático, como lamentándose de que se hubiesen perdido insignes
casas. Basta advertirlo así para que no se atribuya á descuido nuestra variante.
(17) Brettinoro, ó Bertinoro, como hoy se dice, era la pátria del mismo Guido del Duca.
(18) Bagnacavallo y Castrocaro estaban en tierras de la Romaña, el primero entre Ravena y Lugo; Conio era un castillo del
mismo pais, ya destruido.
(19) Llamaban demonio, por su astucia y depravada índole, á Mainardo Pagani, señor de Imola y Faenza, y cabeza de su
familia.
(20) Excelente ciudadano de Faenza, que no logró sucesion.
84 EL PURGATORIO.

que no íbamos descaminados; cuando siguiendo nuestra solitaria marcha, nos


salió al encuentro una voz estrepitosa, como rayo que cruza el aire, diciendo:
« i Me matará el que me encuentre ! » ; (21) y huyó como el trueno que de pronto
rasga las nubes. Y no bien acabábamos de oirla, resonó el estampido de otra,
como nuevo trueno que seguia al primero.
«Soy Aglauro, convertida en piedra.» (**) Y para que el Poeta me res–
guardase, di un paso atrás, en vez de seguir andando. Habíase apaciguado el
aire, y me dijo él:–Ese fué el duro freno que deberia reprimir la impetuo
sidad del hombre; pero de tal suerte os dejais llevar del cebo, que el anzuelo
del antiguo enemigo os atrae hácia si, y de nada os sirven ni el miedo ni
el atractivo. El cielo os llama y gira en torno de Vosotros, mostrándoos sus
eternas maravillas; pero vuestros ojos sólo contemplan la tierra; y así os castiga
el que lo ve todo. –

Facevan moi del cammin confidare. Indietro feci e non innanzi il passo.
Poi fummo fatti soli procedendo, 130 Già era l'aura d'ogni parte queta,
Folgore parve, quando l'aer fende, Ed ei mi disse: Quel fu il duro camo,
Voce che giunse di contra, dicendo: Che dovria l'uom tener dentro a sua meta.

Anciderammi qualunque m' apprende; Ma voi prendete l'esca, sì che l'amo 1 45

E fuggio, come tuon che si dilegua, Dell'antico avversario a sè vi tira;


Se subito la nuvola scoscende. 135 E però poco val freno o richiamo.
Come da lei l'udir mostro ebbe tregua, Chiámavi il cielo, e intorno vi si gira,
Ed ecco l' altra con sì gran fracasso, Mostrandovi le sue bellezze eterne,
Che somigliò tomar che tosto segua: E l'occhio vostro pure a terra mira; 150

Io sono Aglauro che divenni sasso. Onde vi batte chi tutto discerne.

E allor per istringermi al Poeta, 140 |

(21) Palabras de Cain, despues que cometió el fratricidio.


(22) Hija de Ereteo, rey de Aténas, que por envidiar á su hermana Erse, amada de Mercurio, fué convertida en piedra.
CANTO DECIMOQUINTO.

Llegan los Poetas á la mitad de la tarde al sitio en que se sube desde el segundo círculo al
tercero, que es donde se hallan los Iracundos. Por indicacion del Angel, siguen la escala
arriba, y entretanto refiere Alighieri á su Maestro las cosas que ha oido á Guido del Duca;
mas no bien entran, discurriendo así, en el mencionado círculo, cae Dante en un éctasis, y
ve como presentes algunos ejemplos antiguos de mansedumbre. Vuelto despues en sí, se
encuentra sumido en una nube tan espesa de humo, que no puede distinguir objeto alguno.

Cuanto habia adelantado el movimiento de la esfera, que gira sin cesar con la
inquietud de un niño, en el tiempo que media entre el fin de la hora tercia y el
principio del dia, otro tanto parecia faltarle al curso del Sol hasta expirar la tar
de (1), porque tarde era allí, cuando aquí teníamos media noche (°). Iluminábannos
sus rayos la mitad del rostro, porque habíamos dado vuelta á la montaña, de mo–
do que caminábamos derechos hácia el Ocaso, á tiempo que me sentí deslumbrado
por otro resplandor, más que al principio, y atónito de ver cosas para mí tan
desconocidas. Levanté pues las manos á la altura de mis cejas, formando con
ellas una pantalla, que disminuyese la fuerza de la luz. Y como cuando reflejado

CANTO DECIMOQUINTO.

Quanto tra l'ultimar dell ora terza, Perchè per moi girato era sì il monte,
E il principio del di par della spera, Che già dritti andavamo in ver l'occaso;
Che sempre a guisa di fanciullo scherza, Quand'io senti'a me gravar la fronte 10

Tanto pareva già in ver la sera Allo splendore assai più che di prima,
Essere al Sol del suo corso rimaso: - 5 E stupor m'eran le cose non conte:
Vespero là, e qui mezza notte era. Ond io levai le mani in ver la cima

E i raggi ne ferian per mezzo il maso, Delle mie ciglia, e fecimi il solecchio,

(1) El sol anda 15 grados cada hora, de suerte que á las tres horas de salir, ha andado 45 grados. Quiere pues decir el Au
tor que restaban 45 grados ó tres horas para terminar la tarde, porque era el tiempo del equinoccio, en que dias y noches
tienen respectivamente 12 horas.
(2) Allí, era el Purgatorio; aquí, Italia, donde escribia. Las tres de la tarde en el primero, equivalian á la media noche en
la segunda, porque distaba de Palestina, diametralmente opuesta al Purgatorio, 45 grados occidentales, que dan tres horas de
diferencia.
P. II. 23
86 EL PURGATORIO.

por el agua ó por un espejo, se copia el rayo solar en la parte opuesta, subiendo
en la misma forma en que declina, tan diferente del caer de la piedra (º) en
igual espacio, segun la experiencia y el arte lo demuestran; así me pareció estar
yo herido por la refraccion (*) de una luz que tenia delante; por lo que mi vista
se apresuró á evitarla.
–¿ Qué es esto, amado Padre, dije, que no puedo apartar enteramente de
mis ojos, y que parece moverse hácia donde estamos?–
– No te maraville, me respondió, si te deslumbran aún los espíritus celestia
les: un mensajero es, que viene á invitarte para que subas. En breve no te
costará ya pena alguna ver estas cosas, sino que recibirás tan gran deleite,
cuanto te hace capaz de sentir la naturaleza. –
Así que estuvimos cerca del bendito Ángel, nos dijo con placentera voz: «Entrad
por aquí, y hallareis una escala mėnos pendiente que las que habeis dejado. »
Subímos pues, y á cierta distancia vimos que cantaban detrás: Bea/i miseri
cordes; y tambien : « Alégrate en tu victoria. » (5) Solos ambos, mi Maestro y yo,
seguiamos subiendo, pero yo, miéntras andaba, procurė sacar provecho de sus

Che del soverchio visibile lima. 45 La famiglia del cielo, a me rispose:


Come quando dall'acqua o dallo specchio Messo è, che viene ad invitar ch'uom saglia. "
Salta lo raggio all'opposita parte, Tosto sarà ch'a veder queste cose
Salendo su per lo modo parecchio Non ti fia grave, ma fieti diletto,
A quel che scende, e tanto si diparte * Quanto natura a sentir ti dispose.
Dal cader della pietra in igual tratta, 20 Poi giunti fummo all' Angel benedetto,
Sì come mostra esperienza ed arte; Con lieta voce disse: Intrate quinci, 35

Così mi parve da luce rifratta Ad un scaleo vie men che gli altri eretto.
Ivi dinanzi a me esser percosso; Noi montavamo, già partiti linci,
Perchè a fuggir la mia vista fu ratta. E, Beati misericordes, fue
Che è quel, dolce Padre, a che non posso ** Cantato retro, e : Godi tu che vinci.
Schermar lo viso tanto che mi vaglia, Lo mio Maestro ed io soli ambedue 40

Diss'io, e pare in ver noi esser mosso? Suso andavamo, ed io pensava, andando,
Nom ti maravigliar se ancor t'abbaglia Prode acquistar melle parole Sue;

(3) El caer de la piedra llamaba á la perpendicular Alberto Magno, maestro de Sto. Tomás de Aquino, en su libro de
las causas y propiedades de los elementos. *

( 4 ) Sobre si la luz que deslumbraba á Dante obraba por refraccion ó por reflecion, se ha discurrido mucho. Opinan unos
que la luz del Ángel era destello de la de Dios; otros que el Ángel iluminaba la tierra, y que el resplandor de esta era lo que
tanto ofendia la vista del Poeta. Esto último parece lo más conforme con el fenómeno de la reflexion que ántes se describe.
(5) Las primeras son palabras que pone San Mateo en boca de Jesucristo (cap. V); y las segundas alusion á otras del mis
mo Señor.
CANTO DÉCIMOQUINTO. 87

palabras, y me dirigi á ėl preguntándole:–ż Qué queria decir el espíritu de Ro


maña (9) al hablar de aquello que es menester compartir con otro?–
Y me respondió: – Es que conoce la gravedad de su mayor pecado, y por
esto no debe admirarte que lo reprenda en otros, para que despues tengan que
llorarlo mėnos. Pues si vuestros deseos se cifran en aquello que al compartirlo
con otro ha de disminuirse, la envidia atiza en el pecho el fuego de sus suspiros;
miėntras que si poneis vuestro anhelo en el amor de la suprema esfera, no senti–
reis ansia alguna en el corazon, porque cuanto mayor es allí el número de los
que dicen nuestro bien, mayor es asimismo el que cada uno de ellos goza, y más
grande el ardor en que los inflama su caridad. –
– Más lėjos estoy ahora de quedar satisfecho, que si me hubiera callado, dije,
y nuevas dudas asaltan mi imaginacion. ¿ Cómo puede ser que un bien repar–
tido entre varios enriquezca más á sus poseedores, siendo muchos, que si Son
pocos los que lo disfrutan ? —
Y me replicó: – Como tú fijas la consideracion en las cosas terrenas sola
mente, de la mayor claridad sacas tinieblas. El infinito é inefable bien que está
allá arriba, fiecha su amor como se lanza la luz sobre un cuerpo que la refleja;
concéntrase más allí donde encuentra más ardor, de suerte que cuanto se ex
tiende la caridad, otro tanto aumenta la eficacia de su virtud, y cuanto mayor

E dirizza' mi a lui sì dimandando: Io som d' esser contento più digiuno,


Che volle dir lo spirto di Romagna, Diss'io, che se mi fosse pria taciuto,
E divieto e consorto menzionando? 45
E più di dubbio nella mente aduno. 60

Perch'egli a me: Di sua maggior magagna Com'esser puote che un ben distributo
Conosce il danno; e però non s’ammiri I più posseditor faccia più ricchi
Se ne riprende, perchè men sen piagma. Di sè, che se da pochi è posseduto?
Perchè s'appuntamo i vostri desiri, Ed egli a me : Perocchè tu rificchi
Dove per compagnia parte si scema, 50 La mente pure alle cose terrene,
Invidia muove il mantaco a sospiri. Di vera luce tenebre dispicchi.
Ma se l'amor della spera suprema Quello infinito ed ineffabil bene
Torcesse in suso il desiderio Vostro, Che lassù è, così corre ad amore,
Non vi sarebbe al petto quella tema; Come a lucido corpo raggio viene.
Perchè quanto si dice più lì mostro, 55 Tanto si dà, quanto trova d'ardore: 70

Tanto possiede più di bem ciascuno, Sì che quantunque carità si stende,


E più di caritate arde in quel chiostro. Cresce sovr’ essa l'eterno valore.

(6 ) Guido del Duca.


88 EL PURGATORIO.

es la union recíproca de aquellas almas, más verdadero es su amor, y más se


aman, comunicándose entre sí como los espejos. Y si mi explicacion no te sa
tisface, verás á Beatriz, y ella te aclarará esta incertidumbre y cualquiera otra.
Apresúrate pues, para que en breve se borren, como se han borrado ya dos,
las cinco manchas que se limpian por medio del arrepentimiento. –
Iba yo á decir: – Lo he comprendido; – cuando ví que habia llegado al otro
círculo, (7) y no me dejó hablar más el afan con que miraba. Alli me pareció
quedar arrobado de pronto en una vision extática; que divisaba multitud de personas
en un templo, y que á la entrada decia una mujer con el dulce acento de una
madre: « Hijo mio ; porqué has hecho esto con nosotros ? Tu padre y yo te
buscábamos llorando. » (*) Y sin decir más, se desvaneció su imágen.
Aparecióseme en seguida otra, bañadas las mejillas con el agua que el dolor
destila, cuando nace de la ira contra alguno, diciendo: «Si tú eres señor de
la ciudad, cuyo nombre dió lugar entre los dioses á tal porfia, y donde todas
las ciencias resplandecieron, (") vėngate i oh Pisistrato! de aquellos osados brazos
que abrazaron á nuestra hija. (") «Y pareciame que el benigno y afable mag

E quanta gente più lassù s'intende, Dolce di madre, dicer: Figliuol mio,
Più v'è da bene amare, e più vi s ama, Perchè hai tu così verso noi fatto? 90

E come specchio l'uno all'altro rende. 75 Ecco, dolenti lo tuo padre ed io


E se la mia ragion non ti disfama, Ti cercavamo. E come qui si tacque,
Vedrai Beatrice, ed ella pienamente Ciò che pareva prima dispario.
Ti torrà questa e ciascun'altra brama. Indi m apparve un'altra con quelle acque
Procaccia pur, che tosto sieno spente, Giù per le gote, che 'l dolor distilla, 95

Come son già le due, le cinque piaghe, 80 Quando per gran dispetto in altrui nacque;
Che si richiudon per esser dolente. E dir: Se tu se sire della villa,
Com' io voleva dicer: Tu m'appaghe: " Del cui nome ne' Dei fu tanta lite,
Vidimi giunto in su l'altro girone, E onde ogni scienzia disfavilla,
Sì che tacer mi fer le luci vaghe. Vendica te di quelle braccia ardite 100

Ivi mi parve in una visione 85 Che abbracciar nostra figlia, o Pisistrato.


Estatica di subito esser tratto, E il signor mi parea benigno e mite
E vedere in un tempio più persone: Risponder lei con viso temperato:
Ed una donna in su l'entrar, con atto Che farem noi a chi mal ne disira,

(7) Al tercero, el de los Iracundos.


(8) Palabras de la Vírgen María, cuando perdió á Jesús y le halló en el Templo.
(9) Aténas, por cuyo nombre trabaron gran contienda Neptuno y Minerva.
(10) La que así desahogaba su ira era la esposa de Pisistrato, tirano de Aténas, que deseaba vengarse del mancebo, tan fre
néticamente apasionado de su hija, que públicamente imprimió un beso en sus mejillas.
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22

Ví despues multitud de furiosos que ardian en cólera, matando á


pedradas á um jóven, y gritándose fuertemente unos á otros: « iMarti
rízale! martirízale!»

PURGATORIo, c. XV, v. 106, 107 y 108

Poi vidi genti accese in fuoco d’ira


Con pietre un giovinetto ancider, forte
Gridando a sè pur: «Martira, martira!»
PURGATORIo, c. XV, v. 106, 107 E 108.
CANTO DÉCIMOQUINTO. 89

nate con tranquilo rostro la respondia: «Pues si al que nos ama condenamos,
3 què haremos con el que nos quiera mal ?»
Ví despues multitud de furiosos que ardian en cólera, matando á pedradas á
un jóven, y gritándose fuertemente unos á otros: «Martirízale! martirízale! » (11)
Y contemplábale á él inclinado ante la muerte, que le habia ya derribado en
tierra, pero sus ojos abiertos estaban fijos en el cielo; y en medio de su cruel
tormento, rogaba al Supremo Señor con aquel aspecto á que no resiste la pie
dad, que perdonase á sus perseguidores.
Cuando mi alma volvió en sí de las cosas que aunque extrañas, no de
jaban de ser verdaderas, reconoci mi error, mas no habia falsedad en él; y
mi Guia, que podia verme obrar como un hombre que despierta del sueño,
dijo: –ż Quė tienes, que no puedes sostenerte ? Has andado más de media legua
con los párpados caidos y vacilando de los pies, á modo del que está tomado
del vino ó soñoliento. –

– i Oh dulce Padre mio! le contestė, si me escuchas, te dirė quė aparicion


tuve cuando mis piernas flaqueaban tanto. –
– Aunque llevases, añadió él, cien máscaras sobre el rostro, no podria
encubrírseme el menor de tus pensamientos. Todo eso has visto para que no
rehuses abrir tu corazon á las aguas de paz que manan de la fuente eterna.

Se quei che ci ama è per moi condamnato? " Far sì com uom che dal sonno si slega,
Poi vidi genti accese in fuoco d'ira, Disse: Che hai, che non ti puoi tenere; 420

Con pietre un giovinetto ancider, forte Ma se venuto più che mezza lega
Gridando a sè pur: Martira, martira: Velando gli occhi, e con le gambe avvolte
E lui vedea chinarsi per la morte, A guisa di cui vino o sonno piega?
Che l'aggravava già, in ver la terra, 1 10 0 dolce Padre mio, se tu m'ascolte,
Ma degli occhi facea sempre al ciel porte; I' ti dirò, diss'io, ciò che mi apparve 125

Orando all'alto Sire in tanta guerra, Quando le gambe mi furon sì tolte.


Che perdomasse a suoi persecutori, Ed ei : Se tu avessi cento larve

Con quell'aspetto che pietà disserra. Sovra la faccia, non mi sarien chiuse
Quando l'anima mia tornò di fuori | 15 Le tue cogitazion quantumque parve.
Alle cose, che son fuor di lei vere, Ciò che vedesti fu, perchè non scuse 430

Io riconobbi i miei non falsi errori. D’aprir lo cuore all'acque della pace,
Lo Duca mio, che mi potea vedere Che dall'eterno fonte son diffuse.

( 11 ) Muera! mueral como diríamos ahora. Fué este heróico jóven San Estéban proto-mártir, que murió en efecto apedrea
do, y que al rogar así por sus enemigos, dícese que inspiró á San Pablo su conversion.
P. II. 24
90 EL PURGATORIO.

No te he preguntado: ; Quė tienes ? como pregunta el que sólo mira con los
ojos materiales, que nada ven así que yace privado el cuerpo del alma, sino
que lo he hecho para comunicar fuerza á tus piės: que así conviene aguijar
á los perezosos, poco dispuestos á usar de sus facultades cuando despiertan. –
Era ya la caida de la tarde, y seguiamos nuestra marcha, mirando aten
tamente hasta donde podian alcanzar los ojos, á la luz de los brillantes rayos
vespertinos, cuando poco á poco nos vimos envueltos en una humareda, negra
como la noche; y no habia medio de preservarse de ella; que cada vez nos
cegaba más y nos privaba del aire puro.

Nom dimandai, Che hai? per quel che face Oltre, quanto potèn gli occhi allungarsi, '"
Chi guarda pur con l'occhio che non vede, Contra i raggi serotini e lucenti:
Quando disamimato il corpo giace; 135 | Ed ecco a poco a poco un fumo farsi
Ma dimandai per darti forza al piede: Verso di noi, come la notte, oscuro,
Così frugar conviensi i pigri, lenti - Nè da quello era loco da cansarsi:
Ad usar lor vigilia quando riede. Questo ne tolse gli occhi e l' aer puro. "
Noi andavam per lo vespero attenti
CANTO DECIMOSEXTO.

Circulo tercero, en que purgan los iracundos su pecado, sumidos en una densa nube de
humo y en el horror de una noche más tenebrosa que las del Infierno. Un Espíritu dirige
la palabra á Alighieri, y al manifestarse á sí propio, habla de los vicios del tiempo
presente; por lo que el Poeta se muestra deseoso de saber de qué proviene tanta cor
rupcion, si de la influencia de los planelas, ó de la organizacion de la sociedad humana;
á lo que contesta aquel, raciocinando con mucha filosofia.

Nunca la oscuridad del Infierno, ni la de la noche privada de estrellas, y con


un cielo tan lóbrego como el que dejan las nubes amontonadas, puso ante mis
ojos velo más tupido ni que más ingrata sensacion produzca, que aquel humo en
que nos vimos envueltos. No podiamos tener abiertos los ojos, por lo que mi sá
bio y fiel compañero se acercó á mí, y puso el hombro para que me asiese de
ėl. Y como el ciego va en pos del que le guia para no extraviarse ó tropezar
con cosa que le embarace ó dañe, así iba yo por entre el aire espeso y acre,
prestando atencion á mi Maestro, que no hacia más que decirme: -Cuidado; que
no te apartes de mi. –
Percibia voces que parecian pedir paz y misericordia al cordero de Dios, que
borra los pecados. Agnus Dei, eran las palabras con que empezaban; y todos las

CANTO DECIMOSESTO.

Buio d'infermo, e di motte privata Per non smarrirsi, e per non dar di cozzo
D'ogni pianeta sotto pover cielo, In cosa che 'l molesti, o forse ancida;
Quant' esser può di nuvol tenebrata, M'andava io per l'aere amaro e sozzo,
Non fece al viso mio sì grosso velo, Ascoltando il mio Duca che diceva

Come quel fumo ch’ivi ci coperse, Pur: Guarda, che da me tu non sie mozzo. "
Nè a sentir di così aspro pelo; Io sentia voci, e ciascuna pareva
Che l'occhio stare aperto non sofferse: Pregar per pace e per misericordia
Onde la Scorta mia saputa e fida L Agnel di Dio, che le peccata leva.
Mi s'accostò, e l'omero m' offerse. Pure Agnus Dei eran le loro esordia:
Sì come cieco va dietro a sua guida 10 Uma parola in tutti era ed un modo, 20
92 EL PURGATORIO.

decian lo mismo y en igual tono, de modo que indicaban reinar entre ellos la ma
yor concordia.
– Maestro, dije, z son espíritus esos que oigo ?–Espíritus son, me respondió,
que van desatando los lazos con que la ira los aprisiona. –
« ; Quién eres tú que te introduces en medio de nuestro humo, y hablas de
nosotros como si contases aún el tiempo por calendas?» (1)
Estas palabras profirió una voz, por lo cual me dijo mi Maestro:– Responde,
y pregunta si por aquí se sube arriba. –
Respondí en efecto: – i Oh criatura, que te purificas para volver más bella al
seno del que te dió el ser! Maravillas oirás si sigues mis pasos.–
«Te seguirė, me respondió, hasta donde me sea dado; y si el humo no con
siente que nos veamos, suplirá el oido, y nos acercaremos. »
Y entónces comencė á decirle:–Me encamino hasta lo más alto con este cuerpo
que destruye la muerte, y he venido aquí atravesando los tormentos infernales;
y si Dios me ha acogido en su gracia, y permite que vea su celeste corte, por
modo hasta ahora tan desusado, no me calles quién fuiste ántes de que murie–
ras. Dimelo, y dime si Voy por aquí bien para pasar adelante; que tus palabras
nos servirán de guia. –
«Fuí Lombardo, y me llamaron Marco. (*) Entendi en negocios del mundo, y

Sì che parea tra esse ogni concordia. Io ti seguiterò quanto mi lece,


Quei sono spirti, Maestro, ch'i'odo? Rispose; e se veder fumo non lascia, 35

Diss'io. Ed egli a me: Tu vero apprendi, L'udir ci terrà giunti in quella vece.
E d’iracondia van solvendo il modo. Allora incominciai: Con quella fascia,
Or tu chi se' che 'l mostro fumo fendi, 25 Che la morte dissolve, men vo suso,
E di noi parli pur, come se tue E venni qui per la infermale ambascia;
Partissi ancor lo tempo per calendi? E se Dio m' ha in sua grazia richiuso 40

Così per una voce detto fue. Tanto, ch'e' vuol ch'io vegga la sua corte
Onde il Maestro mio disse: Rispondi, Per modo tutto fuor del modern'uso,
E dimanda se quinci si va sue. 30 Non mi celar chi fosti anzi la morte,
Ed io: O creatura, che ti mondi, Ma dilmi, e dimmi s’io vo bene al varco;
Per tornar bella a colui che ti fece, E tue parole fien le mostre scorte. 45

Maraviglia udirai se mi secondi. Lombardo fui, e fui chiamato Marco:

(1) Como si estuvieses en el mundo en que se cuenta el tiempo, y no en este, que es el de la eternidad.
(2) No se sabe fijamente quién era este, pero la mayor parte de los anotadores convienen en que fué un noble veneciano,
amigo de nuestro Autor, gran cortesano, y hombre de probidad, pero iracundo. Nada prueba que fuese Marco Polo, como
otros sospechan.
23

« ¿Quién eres tu, que te introduces en medio de muestro humo, y


hablas de mosotros como si contases aun el tiempo por calendas?»
Pencaronio, c. xv, v. 25, 20 x 27.

«Or tu chi se'che’l nostro fumo fendi


E di noi parli pur come se tue
Partissi ancor lo tempo per calendi?»

PURGATORIO, C. XV, v. 25, 26 E 27.


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P U tt G A TO RIO 24.
24

«Te seguiré, me respondió, hasta donde me sea dado; y si el humo


no consiente que nos veamos, suplirá el oido, y nos acercaremos. »

PURGATORIo, c. XVI, v. 34, 35 y 36.

Io ti seguiteró quanto mi lece,


Rispose; e se veder, fumo non lascia
L’udir ci terrà giunti in quella vece.
PURGATORIo, c. XVI, v. 34, 35 E 36.
CANTO DÉCIMOSEXTO. 93

amė la virtud, en que ya nadie pone sus miras. Para subir más arriba, sigue el
camino recto. » Esto respondió, añadiendo: «Y cuando estės allí, ruėgote que
ruegues en mi favor. »
A lo que le contestė: – A fe mia que harė lo que me pides; pero me veo
envuelto en una duda, y deseo šalir de esta confusion. Ántes era sencilla, pero
ahora ha adquirido doble gravedad con tu respuesta, que me hace ver como cierto,
aquí y en otra parte, lo que se refiere å ella. El mundo en verdad está despro
visto de toda virtud, como tú indicas, y lleno y cargado de maldades; más te
suplico que me digas la causa, con tal claridad, que la vea yo y la muestre á
los demás, porque uno la pone en el cielo, y otro en la ínfima tierra. –
Exhaló al oir esto un suspiro, que el dolor convirtió en un ay ! y empezó á
decir: «Hermano, ciego está el mundo, y bien se ve que procedes de él. Los
que vivís, atribuis la causa de todo al cielo, como si necesariamente todo lo
moviese él. Si así fuese, quedaria destruido en vosotros el libre albedrío, y no
seria justo que el bien se recibiese con alegría y el mal con pena. El cielo
da impulso á vuestros movimientos; no digo que á todos, mas puesto que lo di
jese, luz bastante se os ha concedido para distinguir el bien del mal, y una vo–
luntad libre que, si resiste denodadamente en las primeras batallas á las influencias
planetarias, de todas saldrá despues vencedora, como proceda con sabiduría. A fuerza

Del mondo seppi, e quel valore amai | Alto sospir, che duolo strinse in hui,
Al quale ha or ciascun disteso l'arco: Mise fuor prima, e poi cominciò: Frate, 65

Per montar su dirittamente vai. Lo mondo è cieco, e tu vien ben da lui.


Così rispose; e soggiunse: Io ti prego 50 Voi che vivete ogni cagion recate
Che per me preghi, quando su sarai. Pur suso al cielo, sì come se tutto
Ed io a lui: Per fede mi ti lego Movesse seco di necessitate.

Di far ciò che mi chiedi; ma io scoppio Se così fosse, in voi fora distrutto 70

Dentro da un dubbio, s'i' non me me spiego. Libero arbitrio, e non fora giustizia,
Prima era scempio, ed ora è fatto doppio " Per ben, letizia, e per male, aver lutto.
Nella sentenzia tua, che mi fa certo Lo cielo i vostri movimenti inizia;
Qui ed altrove, quello ov'io l'accoppio. Non dico tutti; ma, posto ch'io l' dica,
Lo mondo è ben così tutto diserto Lume v'è dato a bene ed a malizia, 75

D ogni virtute, come tu mi suome, E libero voler che, se fatica


E di malizia gravido e coverto; 60 Nelle prime battaglie col ciel dura,
Ma prego che m'additi la cagione, | Poi vince tutto, se ben si notrica.
Sì ch'io la vegga, e ch'io la mostri altrui; A maggior forza ed a miglior natura
Chè nel cielo uno, ed un quaggiù la pone. Liberi soggiacete, e quella cria 80

P. II. 25
94 EL PURGATORIO.

mayor y más incontrastable naturaleza estais sometidos, sin perder la libertad, y


Dios crea en vosotros la mente sobre la cual no domina el cielo. Por esto mismo,
si el mundo se aparta del camino recto, en Vosotros está la causa, en vosotros
hay que buscarla, y yo te servirė de verdadero indicador para ello. Sale de ma
nos de Aquel que la acaricia ántes de que exista, como niña juguetona que llora
y rie, el alma sencilla, que nada sabe, sino que procediendo de la fuente de la
alegría, voluntariamente se va tras aquello que la complace. Toma al principio el
gusto á los bienes fútiles, y se engaña, corriendo en pos de ellos, si no hay
quien guie ó enfrene sus inclinaciones. Por eso debe haber leyes que sirvan de
freno, y un rey que de la verdadera ciudad , distinga por lo mėnos la torre (3).
Existen las leyes, pero ; quién las pone en práctica ? Nadie; porque el pastor que
va delante puede dirigir bien con su voz, pero no lo hace con sus obras (4); y
el rebaño, al ver que el que le guia únicamente atiende al falso bien que ėl
codicia, con esto se satisface, y ninguna otra cosa busca. Considera pues que
la mala direccion es la causa que ha hecho malo al mundo, no el que se haya
corrompido vuestra naturaleza. Solia Roma, que propagó el bien por el mundo, tener

La mente in voi, che 'l ciel non ha in sua cura. Convenne rege aver, che discernesse 95

Però, se il mondo presente disvia, Della vera cittade almen la torre.


In voi è la cagione, in voi si chieggia, Le leggi son, ma chi pon mano ad esse?
Ed io te ne sarò or vera spia. Nullo; però che 'l pastor che precede
Esce di mano a lui, che la vagheggia 85 Ruminar può, ma non ha l'unghie fesse.
Prima che sia, a guisa di fanciulla, Perchè la gente, che sua guida vede 100

Che piangendo e ridendo pargoleggia, Pure a quel ben ferire ond ella è ghiotta
L'anima semplicetta, che sa nulla, Di quel si pasce, e più oltre non chiede.
Salvo che, mossa da lieto fattore, Ben puoi veder che la mala condotta
Volentier torna a ciò che la trastulla. 90 È la cagion che il mondo ha fatto reo,
Di picciol bene in pria sente sapore; E non natura che in voi sia corrotta. 105

Quivi singanna, e dietro ad esso corre, Soleva Roma, che il buon mondo feo,
Se guida o fren non torce il suo amore. Duo Soli aver, che l'una e l'altra strada
Onde convenne legge per frem porre; Facèn vedere, e del mondo e di Deo.

(3) La verdadera ciudad es la sociedad bien ordenada, ó segun otros, el gremio de los verdaderos creyentes, y la torre, la
justicia, mejor que los principales cargos ú oficios de dichos creyentes, que es la interpretacion dada por algunos.
(4) Este nos parece ser el sentido más adecuado á las metáforas que expresan el verbo ruminare, rumiar, y la frase unghia
fessa, pezuña hendida. Están tomadas de la prohibicion que hizo Dios á los hebreos para que no sacrificasen animales que no
fuesen rumiantes, ni tuviesen partido el casco. Opinan otros expositores que la alegoria contenida en estas palabras se refiere
al Pontifice, que puede preparar el alimento, la doctrina, para su rebaño, los fieles, pero que no tiene las dos potestades, la
espiritual y la temporal, sino meramente la primera. Otros atribuyen á estas frases diferente significacion; pero nos parece
inútil querer armonizar pareceres tan opuestos.
CANTO DÉCIMOSEXTO. - 93

dos soles, (5) los cuales alumbraban los dos caminos, el del mismo mundo y el
de Dios; pero el uno ha oscurecido al otro; se ha juntado la espada con el
báculo, y unidos ambos de viva fuerza, no es posible que se avengan bien, por
que el uno no teme al otro. Y si no me crees, examina bien la espiga; que
toda yerba se conoce por la simiente. Ántes que Federico diese principio á sus
contiendas (9), solian morar el valor y la cortesía en el pais que riegan el Adige
y el Po (7); pero hoy puede pasar por él con toda seguridad cualquiera que por
vergüenza dejase de tratar con los buenos ó de acercarse á ellos. (8) Tres an
cianos existen aún en quienes la edad antigua vitupera á la nueva; y ya parece
que tarda Dios en llevarlos á mejor vida: Conrado de Palazzo, el buen Gerardo,
y Guido de Castel, que á la manera francesa, pudiera mejor llamarse el sencillo
Lombardo. (9) De hoy más puedes decir que la iglesia de Roma, por querer
abarcar las dos potestades, ha caido en el cieno, manchándose á sí propia y
manchando su gobierno. »
– i Oh Marco mio! dije, i quė bien razonas ! Y ahora comprendo porquė los
hijos de Levi (10) fueron excluidos de la herencia (11). Pero ; quė Gerardo es
*

L'un l'altro ha spento; ed è giunta la spada Ben v’en tre vecchi ancora, in cui rampogna
Col pasturale; e l' uno e l'altro insieme 1 10 L'antica età la muova, e par lor tardo
Per viva forza mal convien che vada; Che Dio á miglior vita li ripogna:
Perocchè, giunti, l'un l'altro non teme. Currado da Palazzo, e il buon Gherardo,
Se non mi credi, pon mente alla spiga, E Guido da Castel, che me’si noma 125

Ch'ogni erba si conosce per lo seme. Francescamente il semplice Lombardo.


In sul paese ch'Adige e Po riga 115 Di oggimai che la Chiesa di Roma,
Solea valore e cortesia trovarsi Per confondere in sè duo reggimenti,
Prima che Federigo avesse briga: Cade nel fango, e sè brutta e la soma.
Or può sicuramente indi passarsi 0 Marco mio, dissio, bene argomenti; "
Per qualunque lasciasse, per vergogna Ed or discerno, perchè dal retaggio
Di ragionar co buoni, o d'appressarsi. 120 Li figli di Levì furono esenti:

! 5) El Papa y el Emperador.
(6) A las controversias que suscitó Federico II entre el sacerdocio y el imperio.
(7) La Romaña, la Lombardía, etc.
(8) Porque no hallará ninguno digno de tal concepto.
(9) Tres ancianos venerables por su virtud. De Gerardo, aunque con cierta reticencia maliciosa, porque su hija no gozaba
de igual fama, habla despues. Guido de Castel fué un poeta de Lombardía, que por recomendacion de Benvenuto de Imola,
acogió á Dante en su casa cuando andaba desterrado.
( 10 ) Los del órden levítico ô sacerdotal.
(11) En el repartimiento que hizo Dios de la tierra de Canaán á las doce tribus, lo concedido á los levitas dicese que fué sólo
ad habitandum, no ad possidendum, fué el usufructo, no la propiedad, para que no se distrajesen así de su divino ministerio.
Lo afirman, con relacion á alguno muy autorizado, los expositores que tenemos á la vista.
96 EL PURGATORIO.

ese, á quien tienes por un sabio, que vive como resto de una generacion ya
consumida, y para improperio de siglo tan salvaje?–
« O tu lenguaje me engaña, respondió, ó es una prueba que conmigo haces,
porque hablando en toscano, parece imposible que no tengas de Gerardo noticia
alguna. Desconozco su sobrenombre, como no le el de su hija Gaya (12). aplique
Pero Dios sea con vosotros, que no puedo acompañaros más. Mira ya cómo á
través del humo blanquea el alba. El Ángel está ahí, y debo marcharme ántes
de que aparezca. »
Volvióse pues, (1º) y no quiso seguir oyéndome.

|
Ma qual Gherardo è quel che tu per saggio S'i'nol togliessi da sua figlia Gaia. 140

Dì ch'è rimaso della gente spenta, Dio sia con voi, chè più non vegno vosco.
In rimproverio del secol selvaggio? 135 Vedi l'albòr che per lo fumo raia,
O tuo parlar m’inganna, o e' mi tenta, Già biancheggiare, e me convien partirmi,
Rispose a me; chè, parlandomi Tosco, L'Angelo è ivi, prima ch'egli paia.
Par che del buon Gherardo nulla senta. Così tornò, e più non volle udirmi. 4 45

Per altro sqprannome io mol conosco,

(12) Véase lo que indicamos en la antecedente nota 9. No falta quien asegure que la tal Gaya era de costumbres ejemplari
simas. Entónces i, á qué llamar la atencion sobre ella, si no habia de mejorar el crédito de su padre? Y gá qué lo del sobre
nombre, que no llega á mencionarse?
( 13) En otros textos se lee: Così parlò, así habló; pero el volverse está en consonancia con lo que dijo al principio de su
discurso: «te seguiré hasta donde me sea dado.»
CANTO DECIMOSEPTIMO.

Libres ya los Poetas de la densa nube de humo, cae Dante en un nuevo éætasis, durante el cual
se le presentan varias imágenes de iracundos, cuya pasion fué causa en ellos de funestos
ea travios. Hácele volver en si el deslumbrante resplandor del Ángel que los conduce á la
escalera por donde se asciende al cuarto círculo, y llegan á él, pero no pueden pasar
adelante, porque les sobreviene la noche. Aprovecha Virgilio aquel tiempo para demos
trar á su discípulo cómo el amor es principio de toda virtud y de todo vicio.

Si alguna vez te has hallado en los Alpes envuelto en niebla, que te hacia
ver los objetos como los ve el topo á través de la piel que sus ojos cubre,
recordarás lector, que cuando empiezan á disiparse los densos y húmedos vapo
res, penetran débilmente los rayos del Sol por ellos; y fácilmenté llegará tu
imaginacion á figurarse cómo empecé yo de nuevo á ver el Sol, que estaba ya
trasponiendo el orizonte. Así alcanzando mis pasos á los de mi Maestro, sali
de entre aquella nube, á tiempo que desaparecian los rayos de luz de la parte
baja de la montaña. -

i Oh imaginacion, que á veces nos enajenas hasta el punto de no sentir uno


cosa alguna, aunque suenen mil trompetas al rededor! ¿ Quién obra en ti, si
los sentidos no te estimulan ? Obra una luz que se produce en el cielo, sea
por sí propia, sea por la suprema voluntad que nos la envia. Apareció á mi

CANTO DECIMOSETTIMO.

Ricorditi, lettor, se mai nell'alpe | Sì, pareggiando i miei co passi fidi 10

Ti colse nebbia, per la qual vedessi | Del mio Maestro, usci fuor di tal nube,
Non altrimenti che per pelle talpe; | A’ raggi morti già ne bassi lidi.
Come, quando i vapori umidi e spessi 0 immaginativa, che me rube
A diradar cominciansi, la spera Tal volta sì di fuor, ch'uom non s'accorge,
Del Sol debilemente entra per essi; Perchè d'intorno suonin mille tube,
E fia la tua immagine leggiera Chi muove te, se il senso non ti porge?
In giugnere a veder, comio rividi | Muoveti lume, che nel ciel s informa,
Lo Sole in pria, che già nel corcare era. Per sè, o per voler che giù lo scorge.
P. II. 26
98 EL PURGATORIO.

mente la figura de aquella cuya impiedad la transformó en el ave que cantando


recibe mayor deleite (1); y de tal modo se concentró dentro de sí mi espíritu,
que nada habia exteriormente capaz de llegar á él. Imprimióse despues en mi
remontada fantasia la imágen de un hombre crucificado, de aspecto desesperado
y fiero, que por serlo en tanto grado, perdia la vida. (*) Al rededor suyo esta
ban el grande Asuero, Ester, su esposa, y Mardoqueo el justo, que tan cabal
fuė en sus palabras, como en sus obras. Desvanecido que se hubo por sí misma
esta vision, á manera de una pompa al faltarle el agua que la ha formado, le
vantóse en mi imaginacion la figura de una jóven, que llorando amargamente,
decia: « i Oh reina! : Porqué quisiste perecer á manos de la ira? Por no perder
á Lavinia te mataste, y me perdiste al cabo: (") y yo, madre, lamento ahora
tu muerte más que la de otro alguno. »
Como huye el sueño cuando una nueva luz hiere de pronto los cerrados pár
pados, que se debilita en bostezos (*) ántes de que desaparezca totalmente, así
se disiparon mis visiones al darme en el rostro un resplandor mucho más vivo
que el acostumbrado.

Dell'empiezza di lei, che mutò forma Cui manca l'acqua sotto qual si feo;
Nell'uccel che a cantar più si diletta, 20 Surse in mia visione una fanciulla,
Nell'immagine mia apparve l'orma: Piangendo forte, e diceva: 0 regina, 35

E qui fu la mia mente sì ristretta Perchè per ira hai voluto esser nulla?
Dentro da sè, che di fuor non venia Ancisa t' hai per non perder Lavina;
Cosa che fosse allor da lei recetta. Or m hai perduta: i sono essa che lutto,
Poi piovve dentro all'alta fantasia 25 Madre, alla tua, pria ch'all'altrui ruina.
Un crocifisso dispettoso e fiero Come si frange il sonno, ove di butto 40

Nella sua vista, e cotal si moria. Nuova luce percuote il viso chiuso,
Intorno ad esso era il grande Assuero, Che fratto, guizza pria che muoia tutto;
Ester sua sposa e il giusto Mardocheo, Così l'immaginar mio cadde giuso,
Che fu al dire e al far così intero. 30 Tosto che un lume il volto mi percosse,
E come questa immagine rompeo Maggiore assai, che quello ch' è in mostr’ uso. "
Sè per sè stessa, a guisa d'una bulla I'mi volgea per vedere ov' io fosse,

(1) Progne, hermana de Filomela y muger de Tereo, de quien se vengaron ambas, por haberlas injuriado, despedazando á
su hijo Ítis, que lo era tambien de Progne, y dándosele á comer. Segun la mayor parte de los poetas, Progne fué convertida
en golondrina y Filomela en ruiseñor: Dante se arrima al parecer de los que creen que la transformada en ruiseñor fué Progne.
(2) Este era Aman, á quien mandó ajusticiar Asuero en la misma cruz que tenia aquel preparada para el virtuoso Mardoqueo.
(3) Es el caso de Amata, madre de Lavinia, que se dió muerte por haber creido que Turno, con quien debia casarse su
hija, habia perecido á manos de Eneas, que aspiraba tambien á ser esposo de la doncella.
(4) Traducimos así, y á la verdad con cierto sabor de culteranismo, la frase fratto guizza, porque no acertamos á interpre
tarla de otro modo.
CANTO DÉCIMOSÉPTIMO. 99

Volvime para ver dónde me hallaba, y oi una voz que decia: «Por aquí se
Sube: » con lo que me distraje de todo otro pensamiento, y tan solícita puse mi
atencion en descubrir quién era el que así hablaba, que no podia reprimir mi
impaciente curiosidad.
Mas como ofende el Sol, ofuscándola, á nuestra vista, y por su demasiada
luz se hace invisible, del mismo modo eran allí inútiles los esfuerzos que hacian
mis ojos.
–Ese es un espíritu divino que sin aguardar nuestros ruegos, nos advierte
por donde hemos de seguir, y se vela á sí mismo con su propio brillo. Hace con
nosotros lo que el hombre hace consigo; porque el que ve la necesidad y aguarda
å ser rogado, se dispone malignamente á negar lo que se le pide. Muėvanse pues
nuestras plantas conforme á su invitacion, y apresurémonos á subir ántes de que
se haga noche; que despues no nos será posible hasta que vuelva á lucir el dia. –
Así habló mi Maestro, y ėl y yo dirigimos nuestros pasos hácia una escalera;
y no bien puse el piė en el primer escalon, senti de cerca como que se movia
un ala que me aireaba el rostro, y oi decir: Bea/i paci/ici, (5) que están libres
de depravada ira.
Tan rectos se elevaban ya sobre nosotros los últimos rayos solares, á los
cuales sigue la noche, que se descubrian ya estrellas por todos lados. – Fuerza
de mi cuerpo : porquė asi me abandonas ?-decia yo en mi interior, conociendo

Quand'una voce disse: Qui si monta: Ora accordiamo a tanto invito il piede:
Che da ogni altro intento mi rimosse; . Procacciam di salir pria che s’abbui,
E fece la mia voglia tanto pronta Chè poi non si poria, se il di non riede.
Di riguardar chi era che parlava, 50 Così disse il mio Duca; ed io con lui
Che mai nom posa, se non si raffronta. Volgemmo i nostri passi ad una scala: 65

Ma come al Sol, che nostra vista grava, E tosto ch'io al primo grado fui,
E per soverchio sua figura vela, Senti mi presso quasi un muover d'ala,
Così la mia virtù quivi mancava. E ventarmi nel volto, e dir: Beati
Questi è divino spirito, che ne la 55 Pacifici, che som senz'ira mala.
Via d'andar su ne drizza senza prego, Già eran sopra noi tanto levati 70

E col suo lume sè medesmo cela. Gli ultimi raggi che la notte segue,
Sì fa con noi, come l'uom si fa sego; Che le stelle apparivan da più lati.
Chè quale aspetta prego, e l'uopo vede, O virtù mia, perchè sì ti dilegue?
C0
Malignamente già si mette al nego. Fra me stesso dicea, che mi sentiva

(5) Como dice San Mateo, quoniam filii Dei vocabuntur: bienaventurados los pacificos, porque ellos serán llamados hijos
de Dios. *
100 EL PURGATORIO.

que el movimiento de mis piernas se paralizaba. Hallábamonos en el punto en que


la escalera no sube más, y permanecíamos quedos, como la nave que llega á la
playa. Alargué un tanto el oido por si algun rumor se percibia en el nuevo círculo,
y me volví á mi Maestro, preguntándole: – Amado padre mio: ; Qué pecado se
purga en este círculo (") en que estamos? Ya que se suspende nuestra marcha,
no se suspendan tambien tus razonamientos. –
Y él me replicó: – El amor al bien que no ha cumplido con cuanto el deber
prescribe, aquí repara su insuficiencia; el que descuidó su faena, aquí vuelve á
empuñar el remo. Pero á fin de que mejor me comprendas, vuelve tu consi–
deracion hácia mí, y te será de algun fruto nuestra tardanza. No hubo jamás,
hijo mio, prosiguió diciendo, ni Criador ni criatura libre de amor, sea natural,
sea voluntario, lo sabes bien. En el natural, no cabe nunca error; en el otro
se puede errar, por lo vicioso del objeto, ó por el exceso, así como por la
falta de vigor. Miėntras pone bien su mira en los primeros bienes, ó se emplea
moderadamente en los secundarios, nada de reprensible tiene su aficion; mas
cuando se encamina mal, ó corre tras el bien con mayor ó menor afan del que
es debido, entónces la criatura obra contra el Criador. De aquí puedes deducir
que el amor llega á ser en vosotros así semilla de toda virtud, como de toda
accion digna de castigo; y como no puede oponerse al bienestar de aquel en

La possa delle gambe posta in tregue. 75 Nè Creator, nè creatura mai,


Noi eravam dove più non saliva Cominciò ei, figliuol, fu senza amore,
La scala su, ed eravamo affissi, O naturale o d'animo; e tu 'l sai.
Pur come nave ch'alla piaggia arriva. Lo natural fu sempre senza errore;
Ed io attesi un poco s'io udissi Ma l'altro puote errar per malo obbietto, "
Alcuna cosa nel nuovo girone; 80 O per troppo, o per poco di vigore.
Poi mi rivolsi al mio Maestro, e dissi: Mentre ch'egli è ne' primi ben diretto,
Dolce mio Padre, dì, quale offensione E ne secondi sè stesso misura, -

Si purga qui nel giro, dove semo? Esser non può cagion di mal diletto;
Se i piè si stanno, non stea tuo sermone. Ma quando al mal si torce, o con più cura, "
Ed egli a me: L'amor del bene, scemo " O con men che non dee, corre nel bene,
Di suo dover, quiritta si ristora, Contra il Fattore adovra sua fattura.

Qi si ribatte il mal tardato remo. Quinci comprender puoi, ch'esser conviene


Ma perchè piú aperto intendi ancora, Amor sementa in voi d'ogni virtute,
Volgi la mente a me, e prenderai E d'ogni operazion che merta pene. 105

Alcun buon frutto di nostra dimora. 90 Or perchè mai non può dalla salute

( 6 ) El cuarto, donde se hallan los iracundos.


CANTO DÉCIMOSÉPTIMO. 101

quien reside, nadie hay que estė expuesto á su propio ódio; y como tampoco
se concibe ser alguno que pueda estar separado de su Hacedor, ó que exista
por si solo, se hace imposible tambien todo afecto de aborrecimiento á Él. Re
sulta, si en esta division no ando desacertado, que se desea mal solamente al
prójimo; amor al mal que nace de tres modos en vuestra frágil naturaleza.
Quién de la ruina de su vecino espera su engrandecimiento, y sólo por esto
desea que caiga de su altura; quién teme quedar privado de su poder, fa
vor, honores y nombradia, si el prójimo prospera, lo cual le entristece de
suerte, que le desea todo lo contrario; y otro que parece avergonzarse de una
injuria, se muestra ávido de venganza, á punto de no anhelar más que el mal
ajeno. Estas tres clases de amor se expian abajo, en los círculos inferiores; y
ahora quiero que conozcas el otro, que corre tras el bien desordenadamente.
Cada cual concibe y ansia como por instinto un bien en que cifra la quietud
de su ánimo; y esta es la causa de que se desvivan todos por conseguirlo. Si á
conocerlo ó gozarlo os lleva una aficion nada más que tibia, este círculo será,
despues de un justo arrepentimiento, el lugar de vuestro martirio. Otro bien
hay que no hace feliz al hombre, que no es la felicidad, ni la buena esencia,
principio de todo óptimo fruto. El amor que se entrega demasiado á él, recibe
su castigo en los tres círculos superiores; mas la razon de estar así repartido
en ellos, la callarė, å fin de que la indagues tú por tí mismo. –
Amor del suo suggetto volger viso, Questo triforme amor quaggiù disotto
Dall'odio proprio som le cose tute: Si piange; or vo’ che tu dell'altro intende, "
E perchè intender non si può diviso, Che corre al ben con ordine corrotto.

Nè per sè stante, alcuno esser dal primo, " Ciascun confusamente un bene apprende,
Da quello odiare ogni affetto è deciso. Nel qual si quieti l'animo, e desira:
Resta, se, dividendo, bene stimo, Perchè di giugner lui ciascun contende.
Che il mal s'ama è del prossimo, ed esso Se lento amore in lui veder vi tira, 430

Amor nace in tre modi in vostro limo. 0 a lui acquistar, questa cornice,
È chi, per esser suo vicin soppresso, 4 15 Dopo giusto penter, ve me martira.
Spera eccellenza, e sol per questo brama Altro ben è che non fa l'uom felice;
Ch el sia di sua grandezza in basso messo. Non è felicità, non è la buona
È chi podere, grazia, onore e fama Essenzia, d ogni bon frutto radice. 435

Teme di perder perch'altri sormonti, L'amor, ch’ad esso troppo s'abbandona,


Onde s'attrista sì, che il contraro ama; 120 Di sovr’a moi si piange per tre cerchi;
Ed è chi per ingiuria par ch'adonti Ma come tripartito si ragiona,
Sì, che si fa della vendetta ghiotto; Tacciolo, acciò che tu per te ne cerchi.
E tal convien, che il male altrui impronti.
P. 11. 27
CANTO DECIMOCTAVO.

Instado por su discípulo, erplica Virgilio la naturaleza del amor, y cómo, por medio de
la razon y el libre albedrio, puede dominar el alma sus apetitos. En esto llega cor
riendo al encuentro de los Poetas una turba de espíritus que se purifican de su pereza,
y dos que preceden á los demás recuerdan varios ejemplos de la virtud contraria á su
pecado. El abad de San Zenon presag ia grandes tristezas á Alberto de la Scala, y
detrás de él van dos almas que cilan algunos casos de los perjudiciales efectos produ
cidos por la Pereza. Poco despues queda dormido Dante.

Dió el sublime Doctor fin á su razonamiento, mirando con atencion á mis


ojos para descubrir si estaba satisfecho; y yo que ardia en nuevo deseo de oirle,
callaba exteriormente, pero en mi interior decia: Tal vez le molestarán las
demasiadas preguntas que hago. Pero comprendiendo mi reservada timidez aquel
verdadero padre, me habló, y con esto me dió ánimo para hablar; y así dije:–
Maestro, de tal manera tu luz alumbra mis ojos, que claramente distingo cuanto
significan ó describen tus razones. Ruėgote por lo tanto, dulce y querido padre,
que me demuestres ese amor á que reduces todas las buenas obras, como
asimismo el contrario. –

– Vuelve, dijo, hácia mí la penetrante luz de tu inteligencia, y se te pondrá


de manifiesto el error de los ciegos que guian á los demás. El alma, que ha

CANTO DECIMOTTAVO.

Posto avea fine al suo ragionamento Ond'io: Maestro, il mio veder s’avviva "
L'alto Dottore, ed attento guardava Sì nel tuo lume, ch'io discerno chiaro
Nella mia vista s'io parea contento. Quanto la tua ragion porti, o descriva:
Ed io, cui nuova sete ancor frugava, | Però ti prego, dolce Padre caro,
Di fuor taceva, e dentro dicea: Forse 5 Che mi dimostri amore, a cui riduci
Lo troppo dimandar, ch'io fo, gli grava. Ogni buono operare e il suo contraro. 45

Ma quel padre verace, che s'accorse Drizza, disse, ver me l'acute luci
Del timido voler che non s'apriva, Dello intelletto, e fieti manifesto
Parlando, di parlare ardir mi porse. L'error de ciechi che si fanno duci.
CANTO DÉCIMOCTAVO. 103

sido creada con propension á amar, corre tras todo lo que la agrada, así que
se siente atraida por el placer. Vuestra facultad perceptiva (1) os da la imágen
de un ser real exterior, y la introduce dentro de vosotros, obligando al ánimo
á contemplarla; y si, contemplada, se abandona á ella, este abandono es amor,
y este amor una nueva naturaleza que en vosotros nace por medio del placer.
Y como el fuego tiende hácia arriba, porque su forma le hace á propósito para
elevarse adonde mejor se conserva su materia; así el ánimo apasionado SG OIl

trega al deseo, que es un movimiento espiritual, y no reposa hasta gozar del


objeto amado. De aquí puedes inferir cuán lėjos andan de la verdad los que
afirman que todo amor es en si loable, acaso porque su materia siempre es
buena; pero no todo sello es bueno, aun cuando lo sea la cera. –
–Tus palabras, y mi reflexion, que atentamente las ha seguido, le res
pondi, me han explicado el amor, pero han aumentado mis dudas al propio tiem
po; porque si el amor procede de los objetos exteriores, y el alma sólo le
obedece á él, ninguna responsabilidad contrae en conducirse recta ó torcidamente. –
Y ėl á su vez: – Puedo decirte lo que está al alcance de la razon; lo que
es superior á ella, espera á que Beatriz sólo te lo declare (2), porque es obra

L'animo, ch'è creato ad amar presto, Or ti puote apparer quant'è mascosa


Ad ogni cosa è mobile che piace, 20 La veritade alla gente ch'avvera 35

Tosto che dal piacere in atto è desto. Ciascuno amore in sè laudabil cosa;
Vostra apprensiva da esser verace Perocchè forse appar la sua matera
Tragge intenzione, e dentro a voi la spiega, Sempresser buona; ma non ciascun segno
Sì che l'animo ad essa volger face. È buono, ancor che buona sia la cera.
E se, rivolto, in ver di lei si piega, 25 Le tue parole e il mio seguace ingegno, "
Quel piegare è amor, quello è natura, Risposi lui, m hanno amor discoverto;
Che per piacer di nuovo in voi si lega. Ma ciò m'ha fatto di dubbiar più pregno:
Poi come il fuoco movesi in altura, Che s'amore è di fuori a noi offerto,
Per la sua forma, ch' è nata a salire E l'anima non va con altro piede,
Là dove più in sua materia dura; 30 Se dritto o torto va, non è suo merto. 45

Così l'animo preso entra in disire, Ed egli a me: Quanto ragion qui vede
Che è moto spiritale, e mai non posa Dir ti poss'io; da indi in là t'aspetta
Fin che la cosa amata il fa gioire. Pure a Beatrice, ch’è opra di fede.

(1) Facultad aprensiva, dice el Autor, facultad inteligente, viene á decir; pero en toda esta teoría del amor sigue la doctri
na y áun la fraseologia peripatética.
(2) Recordaremos que Beatriz es la teologia.
104 EL PURGATORIO.

de la fe. Toda forma sustancial (°), que es distinta de la materia y que, sin
embargo, va unida á ella, contiene en sí una virtud especial que no siente sino
cuando obra (4), que no se manifiesta más que por sus efectos, como la vida
en la planta por medio de sus verdes hojas. Por esto ignora el hombre de dónde
procede la inteligencia de las primeras nociones ó el instinto de los primeros
apetitos, que existen en vosotros como en la abeja la propension á labrar la
miel; y estas primeras inclinaciones no merecen alabanza ni vituperio. Mas para
que se conformen å ellas todas las demás, os es innata la virtud que aconse -
ja (5) y debe tener la llave del asentimiento ("). Este es el principio de donde
se deriva la causa de vuestro merecer, segun que acojais ó rechaceis las bue
nas ó malas pasiones. Los que con su razon han penetrado en el fondo de las
cosas, reconocieron esta libertad innata, y en virtud de ello dejaron la moral al
mundo. Y puesto que todo amor que en vosotros se enciende nazca necesaria–
mente, en vosotros tambien reside la facultad de reprimirlo: noble virtud que
Beatriz llama libre albedrio, y que debes conservar en la memoria, si llegase á
hablarte de ella. –

La luna, que retrasaba su salida casi hasta la media noche, hacia que nos

Ogni forma sustanzial, che setta E dell'assenso dè tener la soglia.


È da materia, ed è con lei unita, 50 Quest'è il principio là onde si piglia
Specifica virtude ha in sè colletta, Cagion di meritare in voi, secondo 65

La qual senza operar non è sentita, Che buoni e rei amori accoglie e viglia.
Nè si dimostra ma che per effetto, Color che ragionando andaro al fondo,
Come per verdi fronde in pianta vita. S'accorser d' esta innata libertate;
Però, là onde vegna lo intelletto 55 Però moralità lasciaro al mondo.

Delle prime notizie, uomo non sape, Onde pognam che di necessitate 70

E de primi appetibili l' affetto, Surga ogni amor che dentro a voi s'accende,
Che sono in voi, sì come studio in ape Di ritenerlo è in voi la potestate.
Di far lo mèle; e questa prima voglia La nobile virtù Beatrice intende

Merto di lode o di biasmo non cape. 60 Per lo libero arbitrio, e però guarda
Or, perchè a questa ogni altra si raccoglia, Che l'abbi a mente, s'a parlar ten prende. ”
Immata v'è la virtù che consiglia, La luna, quasi a mezza motte tarda,

(3) Forma sustancial, lo mismo que sustancia espiritual, ó alma, unida al cuerpo, pero distinta de él.
(4) Esta virtud especial ó específica es la disposicion natural del ánimo, el apetito, que no puede conocerse ni demostrarse
más que por sus efectos.
(5) Es decir, la razon.
( 6) El umbral ó la puerta del asentimiento, abriéndola á los buenos deseos, y cerrándola á los malos.
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P U H GATO RIO 25.


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== =
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v) 5

Estaba yo como quien vaga entre sueños de uma en otra idea,


cuando repentinamente me sacaron de aquel estado una multitud de
almas que detrás de nosotros veniam corriendo.
PURGATORIo, c. XVIII, v. 88, 89 y 90.

Ma questa sonnolenza mi fu lolla


Subilamente da gente che dopo
Le nostre spalle a noi era già volta.
PURGATORIo, c. XVIIl, v. 88, 89 E 90.
CANTO DÉCIMOCTAVO. 105

pareciesen más raras las estrellas; mostrábase como un caldero ardiendo, re


corriendo por el cielo en direccion contraria el mismo camino que ilumina el sol
cuando el habitante de Roma le ve sepultarse ente Cerdeña y Córcega; y la ilus
tre sombra á que debió Pietola (7) más renombre que ninguna otra poblacion de
Mantua, se veia ya libre de mis importunidades. Así que, satisfecho con razones
tan sencillas y claras de mis pasadas dudas, estaba yo como quien vaga entre sueños
de una en otra idea, cuando repentinamente me sacaron de aquel estado una
multitud de almas que detrås de nosotros venian corriendo. Y á la manera que
el Ismeno y el Asopo (8) veian durante la noche atropellarse enfurecidas tur
bas á lo largo de sus riberas, cuando los tebanos necesitaban la proteccion de
Baco; del mismo modo, segun ví, precipitaban sus pasos, viniendo por aquel
círculo, los que se dejan llevar de una buena voluntad y un amor justo.
Diėronnos en breve alcance, por la velocidad con que toda aquella gran muche
dumbre caminaba, y dos que iban delante gritaban llorando: «María corrió
apresuradamente á la montaña (9); Cėsar, para sojuzgar á Lérida, partió de
Marsella y corrió á España (10)» « Pronto! Pronto! gritaban luego los demás:

Facea le stelle a moi parer più rade, E quale Ismeno già vide ed Asopo
Fatta, com un secchione che tutt arda; Lungo di sè di motte furia e calca,
E correa contra 'l ciel, per quelle strade Pur che i Teban di Bacco avesser uopo;
Che il Sole infiamma allor che quel da Roma" Tale per quel giron suo passo falca,
Tra Sardi e Corsi il vede quando cade; Per quel ch'io vidi, di color, venendo, 95

E quell' ombra gentil, per cui si noma Cui buon volere e giusto amor cavalca.
Pietola più che villa Mantovana, Tosto fur sovra noi, perchè correndo
Del mio carcar diposto avea la soma. Si movea tutta quella turba magna;
Perch'io, che la ragione aperta e piana " E duo dinanzi gridavan piangendo:
Sovra le mie questioni avea ricolta, Maria corse con fretta alla montagna; 100

Stava com'uom che somnolento vana. E Cesare, per suggiugare Ilerda,


Ma questa somnolenza mi fu tolta Punse Marsilia, e poi corse in Ispagna.
Subitamente da gente, che dopo Ratto, ratto, che il tempo non si perda
Le nostre spalle a noi era già volta. 90 Per poco amor, gridavan gli altri appresso;
**

(7) Pueblecito próximo á Mantua, que en lo antiguo se llamó Andes, donde comunmente se cree que nació Virgilio.
8) Rios de Beocia, en cuyo territorio se adoraba á Baco. Sus habitantes y los tebanos solian impetrar el favor del Dios en
sus necesidades de la manera que aquí se dice.
(9) Abiit in montana cum festinatione. San Lúcas, I v. 39. La Vírgen María corrió á toda priesa á la montaña para visitar
á su prima Santa Isabel.
(10) César, como él mismo refiere en sus Comentarios, partió de Roma para Marsella, y dejando en el sitio de esta ciudad
á Bruto, con parte de su ejército, se encaminó á España, donde derrotó á Afranio, Petreyo y un hijo de Pompeyo, y sojuzgó
á Lérida, Ilerda, que se decia entónces.
P. II. 28
106 EL PURGATORIO.

que no se pierda el tiempo por la tibieza de nuestro amor, pues la diligencia


en obrar bien acrecienta el favor divino. »

– Almas cuyo impaciente fervor os resarcirá tal vez de la negligencia y dila


cion con que acudisteis á hacer el bien! Este, que vive aún (y en verdad que
no os engaño) desea subir más arriba luego que vuelva á lucir el Sol. Decidnos
pues por dónde se encuentra más cerca el paso. –
Estas palabras dijo mi Guia; y uno de aquellos espíritus respondió: «Ven de
trás de nosotros, y hallarás la entrada. Con tal apresuramiento queremos marchar,
que no podemos detenernos; y asi perdona si lo que en nosotros es castigo, te
parece descortesia. Yo fui en Verona abad de San Zenon (11), bajo el imperio de
aquel buen Barbaroja (1°), de quien Milan todavía habla con dolor. Y alguno hay,
con un pié ya en el sepulcro, (") que recordará con lágrimas dicho monasterio,
y con tristeza el dominio que ejerció en él, poniendo en lugar del verdadero pas
tor, á su hijo, miserable de cuerpo, más aún de espíritu, y no mėnos tildado
por su nacimiento.» (".*)
No sé si dijo más, ó si enmudeció, tanta era la distancia á que estaba de
nosotros; pero estas palabras le oi, y plúgome retenerlas en la memoria.

Che studio di ben far grazia rinverda. 105 Se villania nostra giustizia tieni.
0 gente, in cui fervore acuto adesso I fui Abate in San Zeno a Verona,
Ricompie forse negligenza e indugio Sotto lo imperio del buon Barbarossa,
420
Da voi per tepidezza in ben far messo, Di cui dolente ancor Melan ragiona.
Questi che vive (e certo io non vi bugio) E tale ha già l'un piè dentro la fossa,
Vuole andar su, purchè il Sol me riluca; | 10 Che tosto piangerà quel monistero,
Però ne dite ond' è presso il pertugio. E tristo fia d'avervi avuta possa;
Parole furon queste del mio Duca: Perchè suo figlio, mal del corpo intero,
125
Ed un di quegli spirti disse: Vieni E della mente peggio, e che mal nacque,
Diretra noi, che troverai la buca. Ha posto in luogo di suo pastor vero.
Noi siam di voglia a moverci sì piemi, " Io non so se più disse, o s’ ei si tacque,
Che ristar non potem; però perdona, Tant era già di là da noi trascorso;

(11) No se sabe á punto fijo quién fué este abad, aunque por referirse su prelacia á los tiempos de Federico I, infieren al
gunos que debió ser Gerardo, II en el órden de sucesion de los abades de dicho monasterio.
(12) La calificacion de bueno, aplicada á Federico I, llamado Barbaroja, se tiene comunmente por irônica; mas no falta
quien la tome en su verdadera acepcion, diciendo que Dante la empleỏ así, ó por la ayuda que Barbaroja prestó á los Gibeli
nos, ó porque murió en Palestina acaudillando una de las cruzadas, el año 1190.
(13) Habla de Alberto de la Scala, señor de Verona, que murió en 1301.
(14) Alude sin duda á José Scaligero, que era bastardo. Tuvo un hijo, tambien natural, llamado Bartolomé, abad del mismo
monasterio, que murió de mano airada, siendo obispo de Verona.
CANTO DÉCIMOCTAVO. 107

Y el que en todas mis tribulaciones me servia de auxilio, exclamó:–Vuėlvete


hácia este lado, y mira esos dos que vienen encareciendo los males de la indo–
lencia.–

Iban en efecto detrás de todos, diciendo: « Pereció la nacion para quien el


mar abrió sus olas, (15) ántes que el Jordan viese á sus herederos; y aquella que
no se determinó á seguir hasta el fin al hijo de Anquíses en sus fatigas, (16) se
condenó á sí misma á vivir sin gloria. »
Callaron; y cuando todas aquellas sombras estuvieron tan distantes de noso–
tros, que no podia alcanzarse á verlas, despertóse en mi un nuevo pensamiento,
del cual nacieron otros muy diversos; y de tal manera comencė á confundir unos
con otros, que cerrė los ojos adormecido, y troqué en sueño mis reflexiones.

Ma questo intesi, e ritener mi piacque. Sè stessa a vita senza gloria offerse.


E quei, che m'era ad ogni uopo soccorso, " Poi quando fur da noi tanto divise
Disse: Volgiti in qua, vedime due Quell'ombre, che veder più non potersi, "
All'accidia venir dando di morso. Nuovo þensier dentro da me si mise,
Diretro a tutti dicean: Prima fue Del qual più altri nacquero e diversi:
Morta la gente, a cui il mar s'aperse, E tanto d'uno in altro vaneggiai,
Che vedesse Giordan le rede sue. 135 Che gli occhi per vaghezza ricopersi,
E quella, che l'affanno non sofferse E il pensamento in sogno trasmutai. | 45

Fino alla fine col figliuol d'Anchise,

(15) Los israelitas que milagrosamente pasaron el Mar Rojo, fueron por su cobardia y desaliento exterminados, ántes de
que la Palestina, por donde pasa el Jordan, viese á sus herederos, es decir, á los mismos israelitas destinados por Dios para
poseer aquella tierra.
(16) Esto aconteció á los troyanos conducidos por Eneas, que cansados de las fatigas de tan largo viaje, quedaron oscure
cidos en Sicilia con Acéstes.
CANTO DECIMONONO.

Descríbese la misteriosa vision que poco ántes de amanecer y durante su sueño tuvo Dante.
Suben los Poetas al quinto círculo, donde tendidas en el suelo y con las caras vueltas
hácia la tierra, lloran su pecado las almas de los Avaros. Encuentran á Adriano V, de
la casa de Fieschi, que responde á las preguntas que Alighieri le hace.

Llegada era la hora en que el calor del dia, vencido por la frialdad de la
tierra, y á veces por la de Saturno, no puede entibiar la destemplanza de la
luna, y en que los geománticos (!) ven en la parte de Oriente y ántes del alba
alzarse su mayor fortuna, (2) siguiendo el camino que en breve ha de perder su
oscuridad, cuando se me apareció en sueños una mujer de balbuciente habla,
mirada bizca, torcido el cuerpo, las manos mancas y color de muerta. Mirábala
yo; y como el Sol reanima los frios miembros, entumecidos por la noche, asi
mis miradas iban soltando su lengua, y luego enderezando su cuerpo é impri
miendo en su pálido rostro el color grato á los amantes. (9)

CANTO DECIMONONO.

Nell'ora che non può il calor diurno Con gli occhi guerci, e sovra i piè distorta,
Intepidar più il freddo della luna, Con le man monche, e di colore scialba.
Vinto da Terra o talor da Saturno; Io la mirava; e, come il Sol conforta 10

Quando i geomanti lor maggior fortuna Le fredde membra che la notte aggrava,
Veggiono in oriente, innanzi all'alba, 5 Così lo sguardo mio le facea scorta
Surger per via che poco le sta bruna; La lingua, e poscia tutta la drizzava
Mi venne in sogno una femmina balba, In poco d'ora, e lo smarrito volto,

(1) Los agoreros que presumen de adivinar lo futuro por medio de líneas y puntos que trazan en la tierra ó en el papel.
(2) Cuando señalando dichos adivinos unos puntos en la tierra y tirando rayas de unos á otros, resulta una figura parecida
á la de las estrellas que forman lo último del signo llamado Acuario y el principio del de Piscis, llaman á esta su mayor fortu
na. Infiérese de aquí que la hora á que el autor alude es aquella en que aparecen sobre el orizonte todo el Acuario y parte de
los Peces, que preceden inmediatamente á Aries; es decir, que estaba cerca el amanecer.
(3) Por medio de esta repugnante aparicion personifica Dante, segun unos á la mentira, ó á la falsa felicidad del mundo,
segun otros; y no falta quien, quizá con mejor acuerdo, crea que en ella están representados los tres vicios que se purgan en los
círculos siguientes, la avaricia, la gula y la lujuria.
CANTO DÉCIMONONO. 109

Hallando que tenia el habla tan expedita, empezó á cantar de modo, que di
ficilmente hubiera procurado no atenderla. «Yo soy, cantaba, yo soy la dulce
Sirena que en medio del mar hago variar de rumbo á los marineros: tanto es el
placer que reciben al oirme. Yo con mi canto aparté á Ulises de su errante na
vegacion; y el que á mi VOZ se amansa, rara vez me abandona, que á tal punto
le enajeno.»
No habia cerrado su boca aún, cuando se presentó á mi lado una santa bel–
dad, que venia con ánimo de confundir á aquella (*). « i Oh Virgilio, Virgilio!
decia indignada: ; quién es esa?» Y él no hacia más que adelantarse con los ojos
fijos en la honestísima matrona, la cual asiendo á la otra (5), y abriéndole por
delante sus vestidos, y rasgándoselos, me mostraba su vientre; y del hedor que
salió de él, despertė del sueño.
Volví los ojos, y oí al buen Virgilio, que me decia:–Tres veces por lo mė–
nos te he llamado; levántate y vėn: Vamos á hallar la puerta por donde has de
entrar. –

Levantėme pues: iluminaba el dia de lleno el sagrado monte, y teníamos el nuevo


Sol á las espaldas. Íbale yo siguiendo con la frente inclinada, como el que abru
mado por sus pensamientos, lleva el cuerpo medio encorvado, á tiempo que oí decir:

15
Com'amor vuol, così le colorava. Fieramente dicea: ed ei veniva,
Poi ch'ella avea il parlar così disciolto, Con gli occhi fitti pure in quella onesta. 30

Cominciava a cantar sì, che con pena L'altra prendeva, e dinanzi l'apriva
Da lei avrei mio intento rivolto. Fendendo i drappi, e mostravami il ventre:
Io son, cantava, io som dolce sirena, Quel mi svegliò col puzzo che n'usciva.
Che i marinari in mezzo al mar dismago; " I'volsi gli occhi; e il buon Virgilio: Almen tre
Tanto son di piacere a sentir piena. Voci t' ho messe, dicea: surgi e vieni, 35

Io volsi Ulisse del suo cammin vago Troviam la porta per la qual tu entre.
Al canto mio; e qual meco s'ausa Su mi levai, e tutti eran già piemi
Rado sen parte, sì tutto l'appago. Dell'alto di i giron del sacro monte,
Ancor non era sua bocca richiusa, 25 ' E andavam col Sol nuovo alle reni.

Quando una donna apparve Santa e presta Seguendo lui, portava la mia fronte 40

Lunghesso me per far colei confusa. Come colui che l' ha di pensier carca,
0 Virgilio, Virgilio, chi è questa? | Che fa di sè un mezzo arco di ponte;

(4) Por antítesis pueden estar aquí representadas la verdad, la virtud ó la filosofia.
(5) L’ altra prendeva, dice el texto; pero á quién se refiere esta accion, á Virgilio, ô á la beldad que como en su auxilio
viene? La opinion general es, que á ésta última, y por eso nos hemos valido de un relativo, que salve esta dificultad.
P. II. 29
1 10 EL PURGATORIO.

«Venid; por aquí se pasa, » y esto con tan suave y amorosa voz, que ninguna
en este mundo mortal se le igualaria. Abiertas las alas, que parecian de cisne,
encaminóse hácia arriba el que así habia hablado, por entre los dos muros de
la dura roca. Agitó despues las plumas, y me aireó con ellas, (") afirmando ser
bienaventurados los que lloran, porque sus almas se consolarán á sí propias (").
–ż Quė tienes, que todavía estás mirando á tierra? –empezó á decirme mi
Maestro, á poco que el Ángel se remontó sobre nosotros.

–En tal confusion me ha puesto, le respondí, una nueva vision con que
estoy luchando, que no puedo apartar de ella el pensamiento. —
–ż Has visto, repuso, esa antigua hechicera, única causa del llanto que se
derrama en los lugares á que ascenderemos ahora? . Has visto cómo el hom
bre se libra de ella? Pues bástete; sacude la tierra de tus plantas, y vuelve
la vista al atractivo con (8) que te brinda el eterno Rey, haciendo girar sus ce
lestiales ruedas. –

Como el halcon que se mira las garras, y obediente al grito del que le
maneja, tiende el vuelo, por la codicia del pasto que se promete; tal hice yo, y
con igual prontitud recorrí el espacio en que se parte la roca para abrir paso
al que sube, hasta donde vuelve á darse la vuelta al monte.

Quand' io udi": Venite, qui si varca: Novella vision ch'a sè mi piega,


Parlare in modo soave e benigno, Sì ch'io non posso dal pensar partirmi.
Qual non si sente in questa mortal marca. ” Vedesti, disse, quell'antica strega,
Con l'ale aperte che parean di cigno, Che sola sovra noi omai si piagne?
Volseci in su colui che sì parlonne, Vedesti come l'uom da lei si slega? 60

Tra i duo pareti del duro macigno. Bastiti, e batti a terra le calcagne,
Mosse le penne poi e ventilonne, Gli occhi rivolgi al logoro, che gira
Qui lugent affermando esser beati, Lo rege eterno con le rote magne.
Ch’avran di consolar l'anime donne. Quale il falcon che prima a piè si mira,
Che hai, che pure in ver la terra guati? Indi si volge al grido, e si protende,
La Guida mia incominciò a dirmi, Per lo disio del pasto che là il tira;
Poco ambedue dall'Angel sormontati. Tal mi fecio, e tal, quanto si fende
Ed io: Con tanta suspizion fa irmi 55 La roccia per dar via a chi va suso,

(6) Y al airearle así, hizo desaparecer de su frente otra P, la cuarta, en la que estaba simbolizado el pecado de la pereza.
(7) Los que lloran, qui lugent, que se lee en el texto. La frase evangélica se halla en San Mateo: Beati qui lugent, quo
niam ipsi consolabuntur; y en nuestro catecismo con estas palabras: Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán con
solados.

(8) Logoro, que traducimos por atractivo, es propiamente una especie de reclamo de que se servian los cazadores; pero
esta metáfora pareceria extraña, por más que esté en analogía con el símil del halcon que forma el terceto siguiente.
26

zQué tiemes, que todavía estás mirando á la tierra? empezó á de


cirme mi Maestro, á poco que el Angel se remontó sobre nosotros.
PURGATORIO, C. XIX, v. 52, 53 Y 54.

Che hai che pure in ver la terra guati?


La Guida mia incominciò a dirmi,
Poco ambedue dall’Angel sormontati.

PURGATORIo, c. XIX, v. 52, 53 E 54.


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PURGATORIO 26,
CANTO DÉCIMONONO. 111

Salido que hube ya al quinto círculo (9), ví las almas que en él estaban,
las cuales llorando y tendidas en tierra, tenian los rostros vueltos hácia abajo.
Adhaesit pavimento anima mea, (19), oilas exclamar, pero con tan profundos
suspiros, que apėnas se entendian estas palabras.
– i Oh elegidos de Dios, cuyas penas hacen más llevaderas la justicia y la
esperanza! Encaminadnos á las mansiones superiores. –
«Si venis para no yacer aquí como nosotros, y quereis abreviar camino, siga
siempre la orilla exterior vuestra derecha. »
Al ruego que hizo el Poeta, esto le fuė respondido á poca distancia de nos
otros; y yo conocí por el habla al que estaba confundido con los demás; (11) y
volviendo los ojos á mi Guia, vi que con alegre semblante accedia á mis de -
seos: así que, no bien recobrė mi cabal acuerdo, acercándome al que habia
llamado mi atencion con sus palabras, le dije: – Espíritu, cuyo llanto sazona el
arrepentimiento sin el cual no puedes gozar de Dios: suspende en mi obsequio
un tanto tu mayor cuita; dime quién eres, porquė yaceis vueltos de espaldas, y
si quieres que impetre alguna gracia para tí en el mundo de donde he salido
vivo. –

N'andai infim dove il cerchiar si prende. | Poco dinanzi à noi me fu; per ch'io
Com' io nel quinto giro fui dischiuso, 70 Nel parlare avvisai l'altro mascosto;
Vidi gente per esso che piangea, E volsi gli occhi allora al Signor mio: 85

Giacendo a terra tutta volta in giuso. Ond'elli m'assentì con lieto cenno
Adhæsit pavimento anima mea, Ciò che chiedea la vista del disio.

Sentia dir lor con sì alti sospiri, - Poi ch'io potei di me fare a mio senno,
Che la parola appena s'intendea. 75 Trassimi sopra quella creatura,
0 eletti di Dio, gli cui soffriri Le cui parole pria notar mi fenno, 90

E giustizia e speranza fan men duri, Dicendo: Spirto, in cui pianger matura
Drizzate moi verso gli alti saliri. Quel, sanza il quale a Dio tornar non puossi,
Se voi venite dal giacer sicuri, Sosta un poco per me tua maggior cura.
E volete trovar la via più tosto, 80 Chi fosti, e perchè vôlti avete i dossi
Le vostre destre sien sempre di furi. Al su, mi di, e se vuoi ch'io t'impetri 95

Così pregò il Poeta, e sì risposto Cosa di là ond' io vivendo mossi.

(9) El de los Avaros.


(10) Versículo del Salmo 118, que quiere decir: Pegöse mi alma al pavimento; con lo cual confiesan aquellas almas lo ad
heridas que estuvieron en vida á las cosas terremas, á las riquezas.
(11) Estando todos boca abajo, no era posible distinguir á ninguno de otro modo. De las varias interpretaciones que se ha
cen de este pasaje, hemos elegido la que nos parece más propia y sencilla.
112 EL PURGATORIO.

«Te dirė, respondió, porqué nos ha puesto el cielo de espaldas hácia él;
mas primero Scias quod ego /ui succesor Petri. (12). Entre Siestri y Chiaveri (13)
ahonda su cauce un hermoso rio (14), en cuyo nombre vincula sus timbres el título
de mi casa. (1°) En poco más de un mes experimenté cuánto pesa el sagra
do manto al que no le arrastra por el cieno: pluma parecen todas las demás
cargas. Tardía i ay de mí! fuė mi conversion; pero al hacerme pastor romano
conocí cuán falaz era aquella vida. En ella ví que el corazon no se satisfacia,
dado que no era posible alcanzar dignidad más alta, é inflamóse en mí el amor
de la presente. Miserable fuė por lo avara, y alejada hasta aquel punto estuvo
de Dios mi alma; y como ves, aquí halla su castigo. Los efectos de la avari
cia, en la expiacion por que pasan las almas convertidas se manifiestan: no
conoce esta mansion otra más amarga. Porque como nuestra vista, fija en las
cosas terrenales, no se dirigió á lo alto, la divina justicia nos tiene clavados
aquí en la tierra; y como la avaricia no puso nuestro amor en los verdaderos
bienes, perdiendo cuanto allá hicimos, la misma justicia nos esclaviza aquí, ata
dos y sujetos de piés y manos; y por el tiempo que plazca á nuestro justiciero
Señor, seguiremos así, inmóviles y tendidos. »

Ed egli a me: Perchè i nostri diretri Fino a quel punto misera e partita
Rivolga il cielo a sè, saprai: ma prima, Da Dio anima fui, del tutto avara: .
Scias quod ego fui successor Petri. Or, come vedi, qui ne son punita.
| 15
Intra Siestri e Chiaveri s’adima 100 Quel ch’avarizia fa, qui si dichiara
Uma fiumana bella, e del suo nome In purgazion dell'anime converse,
Lo titol del mio sangue fa sua cima. E mulla pena il monte ha più amara.
Un mese e poco più prova'io come Sì come l'occhio nostro non s'aderse

Pesa il gran manto a chi dal fango il guarda, In alto, fisso alle cose terrene,
120
Che piuma sembran tutte l'altre some. 405 Così giustizia qui a terra il merse.
La mia conversione, oimè! fu tarda: Come avarizia spense a ciascun bene
Ma, come fatto fui Roman Pastore, Lo mostro amore, onde operar perdèsi,
Così scopersi la vita bugiarda. Così giustizia qui stretti ne tiene
Vidi che lì non si quetava il core, Ne piedi e nelle man legati e presi;
Nè più salir potiesi in quella vita; 1 10 E quanto fia piacer del giusto Sire,
Perchè di questa in me s'accese amore. Tanto staremo immobili e distesi.

(12) «Sabe que fui sucesor de Pedro.» Era en efecto Ottobono de Fieschi, que llegó á papa, con el nombre de Adriano V,
y murió en 1276, á los cuarenta dias de su eleccion. Por esto le hace hablar en latin.
(13) Territorios del Genovesado, á la parte de Oriente.
(14) El llamado Lavagna.
(15) Los Fieschis eran condes de Lavagna.
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PURGATORIO 27
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Pues no te molestes, replicó, hermano, y levántate: esa es equivo


cacion tuya, que siervo soy de um supremo poder, como tú y como
los demás. -

PURGATORIo, c. XIX, v. 133, 134 y 135.

Drizza le gambe, e levali su, frale,


Rispose; non errar, conservo sono
Teco e con gli altri ad una polestate.
PURGATORIo, c. XIX, v. 133, 134 E 135.
CANTO DÉCIMONONO. 1 13

Habíame yo arrodillado, y trataba de hablar; más como al abrir los labios


advirtiese él, sólo por el oido, mi reverente actitud : « ¿Qué causa, dijo, te obliga
á postrarte asi?»– Mi recta conciencia, le respondí, por respeto á vuestra digni
dad, me estimula á hacerlo. – Pues no te molestes, replicó, hermano, y levántate:
esa es equivocacion tuya, que siervo soy de un supremo poder, como tú y como
los demás. Si alguna vez has oido aquellas palabras del Santo Evangelio, que
dicen: AVeque nubem/, (1º) comprenderás bien porque discurro así. Y vete ya;
no quiero que te detengas más, porque tu tardanza interrumpe mi llanto, con
el cual sazono el arrepentimiento de que has hablado. Una sobrina tengo en la
tierra llamada Alagia (17), buena de suyo, á no ser que la haya pervertido el
ejemplo de nuestra familia: esta es la única que en aquella vida me ha quedado.»

Io m'era inginocchiato, e volea dire; Che dice Neque nubent, intendesti,


Ma com'io cominciai, ed ei s'accorse, | Ben puoi veder perch'io così ragiono.
Solo ascoltando, del mio riverire: Vattene omai; non vo' che più t'arresti,
Qual cagion, disse, in giù così ti torse? " Chè la tua stanza mio pianger disagia, 140

Ed io a lui: Per vostra dignitate | Col qual maturo ciò che tu dicesti.
Mia coscienza dritta mi rimorse. Nepote ho io di là c'ha nome Alagia,
- Drizza le gambe, e levati su, frate, Buona da sè, purchè la nostra casa
Rispose; non errar, conservo sono Non faccia lei per esemplo malvagia;
Teco e con gli altri ad una potestate. 135 | E questa sola m'è di là rimasa. 145

Se mai quel santo evangelico suono, |

(16) Son las palabras que Jesucristo dijo á los Saduceos para sacarlos del error en que estaban respecto á que hubiese
matrimonios en la otra vida; y disolviendo esta union la muerte, Adriano no podia considerarse ya como consorte ó cabeza de
la Iglesia.
(17) Fué esposa, como escriben algunos, de Marcelo Malaspina, marqués de Giovagallo.
CANTO VIGESIMO.

Dejando al papa Adriano, y prosiguiendo su marcha por aquel círculo, oyen á un alma
que recuerda algunos ejemplos notables de la virtud contraria á la Avaricia. Acércase
Dante á ella para averiguar quién sea, y porqué es la única que celebra aquellos he
chos. Era Hugo Capeto, que prorumpe en una terrible invectiva contra los vicios é ini
quidades de sus descendientes. Satisface despues á la otra pregunta, y le cita los ejemplos
que se repiten por la noche, con gran terror de los Avaros. Tiembla la montaña, y se
eleva por todas partes un cántico de júbilo; lo cual despierta en Dante vivísimo deseo de
saber qué es lo que ocasiona aquella novedad.

No hay lucha posible entre un deseo y otro mejor; y así, por dar gusto á
aquella alma, yo me privė del mio, dejando mal satisfecha mi curiosidad. (1) Pú
seme en marcha, marchando tambien mi Guia por el trecho que quedaba libre
á lo largo de las rocas, como el que va por una muralla arrimándose á las
almenas; porque los pecadores que con lágrimas de sus ojos purgaban gota á
gota el mal diseminado por todo el mundo, estaban muy cerca de la orilla opuesta.
i Maldita seas, antigua loba, (2) que con tu hambre nunca saciada, ocasionas
más estragos que todas las otras fieras! i Oh cielo, que con tu movimiento das
lugar á creer que del mismo modo varian las cosas de nuestro mundo! ¿Cuándo
vendrá el que ahuyente de aquí á ese mónstruo ?

CANTO VENTESIMO.

Contra miglior voler, voler mal pugna; Per gli occhi il mal che tutto il mondo occupa,
Onde contra il piacer mio, per piacerli, Dall'altra parte in fuor troppo s'approccia.
Trassi dell'acqua non sazia la spugna. Maledetta sie tu, antica lupa, - 10

Mossimi, e il Duca mio si mosse per li Che più che tutte l'altre bestie hai preda,
Luoghi spediti pur lungo la roccia, Per la tua fame senza fine cupa!
Come si va per muro stretto a'merli; O ciel, nel cui girar pár che si creda
Chè la gente che fonde a goccia a goccia Le condizion di quaggiù trasmutarsi,

(1) Literalmente: saqué del agua la esponja no saciada, ó que no habia acabado de embeberla toda.
(2) Con este nombre designa á la avaricia, como en el Canto primero del Infierno.
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28

Ibamos andando con lentos y cortos pasos, y yo puesta la atencion


en las sombras, cuyos lamentos y llanto escuchaba compadecido...
PURGATORIo, c. XX, v. 16, 17 Y 18.

Noi andavam co' passi lenti e scarsi


Eol io allen/o all ombre ch’ i’ sen/ia

Pie/osamente pianger e lagnarsi ..


PURGATORIo, c. XX, v. 16, 17 E 18.
CANTO VIGÉSIMO. 1 15

Íbamos andando con lentos y cortos pasos, y yo puesta la atencion en las


SOmbras, cuyos lamentos y llanto escuchaba compadecido, cuando delante de nos
Otros oi exclamar: « i Dulce Maria!» con el doloroso tono de una mujer en el trance
del alumbramiento. Y despues seguian: «Tan pobre fuiste, como puede verse por
el establo en que diste á luz ", santo fruto. » Y en seguida oí: « i Oh buen Fa–
bricio! Preferiste la pobreza con virtud á poseer grandes tesoros con vicios. » (3)
Me agradaron tanto estas palabras, que me adelantė para descubrir al espíritu
de que procedian, el cual continuó hablando de la liberalidad de Nicolás (4) para
con las doncellas, con lo que puso á salvo el honor de su juventud.
–Alma, que tanto encareces la bondad, exclamé, dime quién fuiste, y
porquė
eres la única que renuevas estas dignas alabanzas; que no quedarán tus palabras
sin recompensa, si vuelvo á cumplir el breve plazo de una vida que vuela á su
fin. –

Y me replicó así: «Te responderė, no porque espere alivio alguno de los de


allá, sino porque de tan gran privilegio gozas ántes de sufrir la muerte. Yo fuí
raíz de aquella funesta planta cuya nociva sombra se extiende por la cristiana
tierra de modo, que rara vez se logra de ella ningun buen fruto. Pero si Douai,
Quando verrà per cui questa disceda? 15 Esso parlava ancor della larghezza
Noi andavam co'passi lenti e scarsi, Che fece Niccolao alle pulcelle,
Ed io attento all'ombre ch'i' sentia Per condurre ad onor lor giovinezza.
Pietosamente pianger e lagnarsi: O anima, che tanto ben favelle,
E per ventura udi": Dolce Maria: Dimmi chi fosti, dissi, e perchè sola 35

Dinanzi a noi chiamar così nel pianto, 20 Tu queste degne lode rinnovelle?
Come fa domma che in partorir sia; Non fia senza mercè la tua parola,
E seguitar: povera fosti tanto, S'i' ritorno a compièr lo cammin corto
Quanto veder si può per quell’ ospizio, Di quella vita ch'al termine vola.
Ove sponesti il tuo portato santo. Ed egli: I'ti dirò, non per conforto 40

Seguentemente intesi: 0 buon Fabrizio, ” Ch'io attenda di là, ma perchè tanta


Con povertà volesti anzi virtute, Grazia in te luce prima che sie morto.
Che gran ricchezza posseder con vizio. I'fui radice della mala pianta,
Queste parole m'eran sì piaciute, Che la terra cristiana tutta aduggia
Ch'i' mi trassi oltre per aver contezza Sì, che buon frutto rado se ne schianta. 45

Di quello spirto, onde paream venute. 30 Ma se Doagio, Guanto, Lilla e Bruggia

(3) Sabido es el magnánimo menosprecio con que este cónsul é insigne capitan romano rechazó los tesoros que le ofrecia
Pirro para corromper su integridad, y como murió tan pobre, que el erario público se encargó de la subsistencia de sus hijas.
(4) San Nicolás, obispo de Mira, llamado de Bari porque á esta ciudad fueron trasladados sus sagrados restos, sacó de su
extremada pobreza á tres doncellas, cuya honestidad peligraba por esta causa, dotándolas tan generosamente, que pudieron
contraer enlaces muy ventajosos.
116 EL PURGATORIO.

Gante, Lila y Brujas fuesen más poderosas, pronto se avergonzarian; (5) venganza
que pido al supremo juez. Llamáronme Hugo Capeto ("); de mí nacieron los Felipes
y los Luises, por quienes poco há se halla regida Francia. Hijo fuí de un carnice–
ro de Paris. (7) Cuando fenecieron todos los antiguos reyes (8), excepto uno que
trocó en tosco sayal su manto, (") halláronse en mis manos las riendas del go–
bierno, y me alcė de nuevo á tanta supremacia, con sėquito tal de amigos, que
la huérfana corona recayó en la cabeza de mi hijo, en quien tuvieron origen los
sagrados restos de sus sucesores. Miéntras que la gran dote de Provenza (10) no
acabó con el pudor de mi raza, poco valia ésta, mas por lo mėnos no ocasionaba
daños. Allí, entre violencias y arterias, comenzaron sus rapacidades; despues las
enmendó usurpando el Ponthieu , la Normandía y Gascuña. Vino Cárlos (11) á
Italia, y se enmendó tambien haciendo su víctima á Coradino; (12) y asimismo,

Potesser, tosto ne saria vendetta; Ch'alla corona vedova promossa


Ed io la cheggio a lui che tutto giuggia. La testa di mio figlio fu, dal quale
Chiamato fui di là Ugo Ciapetta: Cominciar di costor le sacrate ossa. e0

Di me son nati i Filippi e i Luigi, 50 Mentre che la gran dote Provenzale


Per cui novellamente è Francia retta. Al sangue mio non tolse la vergogna,
Figliuol fui d'un beccaio di Parigi. Poco valea, ma pur non facea male.
Quando li regi antichi venner meno Li cominciò con forza e con menzogna
Tutti, fuor ch' un renduto in panni bigi, La sua rapina; e poscia, per ammenda, 65

Trova mi stretto nelle mani il freno 55 Pontì e Normandia prese, e Guascogna.


Del governo del regno, e tanta possa Carlo venne in Italia, e per ammenda,
Di nuovo acquisto, e sì d'amici pieno, Vittima fe di Curradino; e poi

(5) Es decir, pronto expulsarian de Flándes (porque de Flándes eran todas aquellas ciudades) á los franceses; suceso que
acaeció en 1302, á los dos años del viaje imaginario de Dante al Purgatorio.
( 6 ) No Hugo Capeto, sino Hugo Magno, duque de Francia, conde de París y padre del verdadero Hugo Capeto, primer mo
narca de esta raza; genealogía que sin duda no se habia puesto entónces tan en claro como posteriormente.
(7) i De dónde adquirió Dante esta especie tan destituida de fundamento ? Trabajo cuesta atribuirlo á ignorancia, y más di
fícil es áun creer que fuese efecto de mala fé. Hugo fué hijo de Roberto, duque de Aquitania; y asi, con razon opinan algunos
críticos que el nombre beccaio está aquí usado en sentido metafórico, por cruel, que positivamente parece que lo fué su men
cionado padre.
( 8 ) La dinastía de los Carlovingios.
(9) En hábito gris (in panni bigi), propio de monjes, ó más bien de fraile franciscano; pero es el caso que no se conserva
memoria de rey alguno de la raza Carlovingia que se hiciera religioso. Ó Dante anda muy desorientado en todo este razona
miento de Hugo, ó lo están los que han tratado de interpretarle. Algunos dicen, y es probable, que alude aquí al miserable es
tado en que vino á parar Cárlos el Simple despues de su fuga y reclusion en el castillo de Perona.
(10) Sobre la verdadera extension de la Provenza hay larguísimas y muy eruditas discusiones; bástenos saber que nuestro
Autor atribuia el engrandecimiento de Francia en aquella época no sólo á los enlaces de sus reyes con los señores provenza
les, sino á sus ulteriores usurpaciones.
(11) Cárlos, duque de Anjou, que se apoderó de Sicilia y la Pulla, desposeyendo de ellas á Manfredo.
(12) Quitándole la vida. Era hijo de Conrado, y legítimo heredero de aquella corona.
CANTO VIGÉSIMO. 117

por vía de enmienda, restituyó á Tomás (18) al cielo. Veo ya el tiempo, y no


muy lejano de hoy, que ha de arrojar á otro Cárlos (14) fuera de Francia, para
que mejor se conozca su perversidad y la de los suyos. Sin armas sale de allí,
que no ha menester más lanza que la de Júdas, la cual tan diestramente ma
neja, que dejará á Florencia sin el redaño. No ganará allí tierra, pero sí pe–
cados y envilecimiento, tanto más graves en sí, cuanto le parezcan á ėl daños
de mėnos monta. El otro que salió ya prisionero de su navio, (15) veo que vende
å su hija, y la regatea, (1º) como hacen los corsarios con las esclavas. i Oh
avaricia! ¿Qué más has de hacer, cuando de tal modo te has apoderado de mi
sangre, que ni áun se cuida ya de su carne propia? Y para que parezcan me
nores el mal futuro y el ya pasado, veo introducirse en Anagni (17) la flor de
lis, y prender á Cristo en la persona de su Vicario. (18) Véole otra vez hecho
objeto de ludibrio; veo renovarse el vinagre y la hiel, y su muerte entre dos
ladrones. (19) Veo por fin al nuevo Pilátos, que no saciándose con esto, lleva
al templo, sin justa provision, sus codiciosas ansias. i Oh Señor mio! i Cuándo

Ripinse al ciel Tommaso, per ammenda. 0 avarizia, che puoi tu più farne,
Tempo vegg’io non molto dopo ancoi 70 Poi c'hai il sangue mio a te sì tratto,
Che tragge un altro Carlo fuor di Francia, Che non si cura della propria carne?
Per far conoscer meglio e sè e i suoi. Perchè men paia il mal futuro e il fatto, "
Senz'arme n'esce, e solo con la lancia Veggio in Alagna entrar lo fiordaliso,
Con la qual giostrò Giuda; e quella ponta E nel Vicario suo Cristo esser catto.

Sì, ch a Fiorenza fa scoppiar la pancia. 75 Veggiolo un'altra volta esser deriso;


Quindi non terra, ma peccato ed onta Veggio rinnovellar l'aceto e il fele,
Guadagnerà, per se tanto più grave, E tra nuovi ladroni essere anciso. 90

Quanto più lieve simil danno conta. Veggio il nuovo Pilato sì crudele,
L'altro, che già uscì preso di mave, Che ciò nol sazia, ma, senza decreto,
Veggio vender sua figlia, e patteggiarme, " Porta nel tempio le cupide vele.
Come fan li corsar dell'altre schiave. 0 Signor mio, quando sarò io lieto

(13) Dícese que Cárlos, por medio de un médico suyo, envenenó á Santo Tomás, temeroso de la oposicion que iba á hacer
á sus proyectos en el concilio de Lion. La verdad en su lugar: ni áun en aquel tiempo podia tenerse esto por hecho averiguado.
( 14 ) Cárlos de Valois, que pasó á Italia en 1301.
( 15 ) Cárlos II, hijo de Cárlos I, rey de Sicilia y la Pulla, fué hecho prisionero en la nave donde combatia contra Roger
Doria, almirante del Rey D. Pedro de Aragon.
( 16 ) El mismo Cárlos II, llamado el Cojo, vendió á su hija Beatriz al marqués Azzo VIII, de Este, ya viejo, por treinta mil
ó segun otros, por cincuenta mil florines.
(17) Alagna, que se llamaba en otro tiempo, ciudad de la Campaña de Roma.
(18) Sabido es que las flores de lis eran la insignia de la Casa de Francia. El Vicario de Cristo que aquí se indica era Boni
facio VIII, preso por órden del rey de Francia Felipe el Hermoso, en 1303. No era Dante amigo suyo, pero no considera su
persona, sino la sagrada dignidad que representaba.
(19) Citanse sus nombres, que son Sciarra, Coloma y Nogareto, cabezas de los que prendieron al Pontifice.
P. I l . 31
118 EL PURGATORIO.

tendrė el júbilo de ver la venganza que, oculta en tus secretos juicios, tan dulce
hace tu cólera ! Lo que decia yo de aquella única esposa del Espíritu Santo,
que te obligó á dirigirte å mi para que te diera alguna explicacion, es el asunto
de todas nuestras preces durante el dia, mas cuando viene la noche, recordamos á
Pigmalion, á quien su ávida sed de oro convirtió en traidor, y parricida; (20) y la
miseria del avaro Midas, que satisfizo su inconsiderado anhelo, el cual siempre provo
ca á risa. (?!) Ni olvida nadie al insensato Achan, cuando hurtó los despojos del
enemigo, de modo que parece incurrir aún en la indignacion de Josuė. (**) Acusa
mos despues á Safira y su marido; (**) aplaudimos las coces que desconcertaron á
Heliodoro; (**) y por todo el monte resuena la infamia de Polinestor, que ase–
sinó á Polidoro. (**) Aquí por último se repite aquello de « Craso, dí, pues lo
sabes, á qué sabe el oro. » ("") Hablamos, pues, así unos en voz alta, otros
muy bajo, segun el móvil á que obedece cada cual, y con mayor ó menor
vehemencia; y no era yo ántes el único que prorumpiese en alabanzas de la

A veder la vendetta, che nascosa 95 Che seguì alla sua dimanda ingorda,
Fa dolce l'ira tua nel tuo segreto! Per la qual sempre convien che si rida.
Ciò ch'i dicea di quell'unica sposa Del folle Acam ciascun poi si ricorda,
Dello Spirito Santo, e che ti fece Come furò le spoglie, sì che l'ira 1 10

Verso me volger per alcuna chiosa, Di Josuè qui par che ancor lo morda.
Tant'è disposto a tutte nostre prece, 100
Indi accusiam col marito Safira:

Quanto il di dura; ma, quando s'annotta, Lodiamo i calci ch'ebbe Eliodoro;


Contrario suon prendemo in quella vece. Ed in infamia tutto il monte gira
Noi ripetiam Pigmalion allotta, Polinestor che ancise Polidoro. | 15

Cui traditore e ladro e patricida Ultimamente ci si grida: Crasso,


Fece la voglia sua dell'oro ghiotta; 105 Dicci, chè 'l sai, di che sapore è l'oro.
E la miseria dell'avaro Mida, Talor parliam l'un alto, e l'altro basso,

(20) Porque mató á Siqueo, su tio, y esposo de su hermana Dido, para arrebatarle sus tesoros.
(21) Midas pidió á los Dioses que convirtieran en oro todo lo que tocase. Fuéle así concedido, y hasta la comida se le tro
caba en aquel metal; que no podia darse mayor miseria.
(22) Achan, contra el mandato de Dios, se apropió parte del botin hecho en la ciudad de Jericó; por la que Josué le con
denó á ser lapidado.
(23) Ananias y Safira, secuaces de los Apóstoles, trataron de retener parte del precio de un campo que habian comprado,
y San Pedro les anunció el castigo que sufririan por su avaricia y por aquel fraude.
(24) Cuando entrando en el templo de Jerusalen para apoderarse de sus tesoros, se le apareció un hombre montado en un
caballo, que á coces le hizo huir á toda priesa.
(25) Polinestor fué un rey de Francia, que mató á Polidoro, hijo de Priamo, de cuya guarda estaba encargado, con parte del
tesoro real, durante el sitio de Troya.
(26) Marco Craso se hizo tan célebre por sus riquezas como por su codicia. Vencido en una expedicion que mandó contra
los Partos, se arrojó á la muerte; y habiendo hallado su cadáver los enemigos, le cortaron la cabeza y se la llevaron á su Rey;
quien metiéndola en un vaso lleno de oro, ó segun otros, echándole en la boca este metal derretido, exclamó: «Tenias sed de
oro; pues bebe oro:» Aurum sitisti, aurum bibe.
CANTO VIGÉSIMO. 119

bondad sobre que se discurre aquí durante el dia; sino que en el trecho aquel
no levantaba la voz otra persona. »
Habiamonos separado ya de nuestro interlocutor, y hacíamos cuantos esfuerzos
nos eran dables para ganar camino, á tiempo que senti estremecerce el monte,
como cosa que amenaza ruina, y comencė á temblar de frio, cual suele acontecer al
que llevan á morir. No era en verdad tan fuerte el sacudimiento que experimentaba
Delo ántes de labrar Latona su nido en él para dar á luz las dos lumbreras del
cielo. (27) De todas partes se levantó un clamoreo tal, que mi Maestro, volviéndo
se á mí, hubo de decirme: – Nada temas, miéntras yo vaya contigo. –j Gloria in
eaccelsis Deo ! gritaban todos, por lo que comprendia yo desde el sitio más cerca
no en que podian oirse aquellas voces. Quedamos inmóviles y suspensos, como
los pastores que por primera vez oyeron aquel canto, hasta que cesaron este y
aquellos estremecimientos. Seguimos despues nuestra santa ruta, mirando á las
sombras que yacian por tierra, y que habian ya vuelto á su acostumbrado llanto.
Si mi memoria no se engaña en esto, jamás me atormentó tanto la ignorancia de
cosa alguna ni el deseo de averiguarla, como lo que entónces pasaba en mi pensa
miento. Ni la premura del tiempo consentia que me detuviese á preguntar, ni podia
examinar aquello por mí mismo ; de suerte que iba andando receloso y distraido.
Secondo l'affezion ch'a dir ci sprona, | Gloria in eaccelsis, tutti, Deo,
Ora a maggiore, ed ora a minor passo. 120 Dicean, per quel ch'io da vicin compresi,
Però al bem che il di ci si ragiona, Onde intender lo grido si poteo.
Dianzi non er'io sol; ma qui da presso Noi ci restammo immobili e sospesi,
Non alzava la voce altra persona. Come i pastor che prima udir quel canto, "
Noi eravam partiti già da esso, Fin chel tremar cessò, ed ei compièsi.
E brigavam di soverchiar la strada 125 Poi ripigliammo nostro cammin santo,
Tanto, quanto al poder n'era permesso; Guardando l'ombre che giacean per terra,
Quand'io senti', come cosa che cada, Tornate già in su l’usato pianto.
Tremar lo monte: onde mi prese un gielo, Nulla ignoranza mai con tanta guerra 445

Qual prender suol colui ch a morte vada. Mi fe desideroso di sapere,


Certo non si scotea sì forte Delo 130 Se la memoria mia in ciò non erra,
Pria che Latona in lei facesse il nido Quanta parémi allor pensando avere:
A parturir li due occhi del cielo. Nè per la fretta dimandare er oso,
Poi cominciò da tutte parti un grido Nè per me lì potea cosa vedere. 150

Tal, che 'l Maestro in ver di me si feo, Così mandava timido e pensoso.
Dicendo: Non dubbiar, mentr'io ti guido. "
(27) Isla del Archipiélago, expuesta segun Virgilio, á grandes terremotos y alteraciones, hasta que Latona dió á luz en ella
á Apolo y Diana, es decir, el Sol y la Luna, á quienes homéricamente llama nuestro Autor los dos ojos del Cielo.
CANTO VIGESIMOPRIMERO.

Miéntras los Poetas aceleran su marcha hácia la escala, oyen que los saluda una sombra
que iba detrás de ellos. A su saludo corresponde alentamente Virgilio, contestando tam
bien á las preguntas que le hace. Eaplica á su vez la causa de la conmocion que acaba
de ea perimentar la montaña, y declara quién es, con algunas de las circunstancias de
su vida.

Atormentábame la sed de saber, que sólo se sacia con el agua cuya gracia
pidió la pobre samaritana, y serviame de incentivo la priesa que me daba en se
guir los pasos de mi Guia por aquel tránsito tan embarazado por las almas, de
cuyo justo castigo me condolia; cuando, del mismo modo que escribe Lúcas haber–
se aparecido Cristo, resucitado ya del sepulcro, á los dos hombres que iban de
camino, se nos apareció á nosotros una sombra, que venia siguiéndonos y con
templando aquella multitud que yacia por tierra, y ántes de que la hubiėsemos
visto, nos habló, diciendo: «Hermanos mios: la paz de Dios sea con vosotros.»
Volvimonos de repente, y Virgilio le inclinó la cabeza cual convenia, añadiendo:
–Concédatela tambien en la congregacion de los bienaventurados el Juez de la
verdad, que á mí me condena á destierro eterno. –

CANTO VENTESIMOPRIMO.

La sete natural, che mai non sazia, Dappiè guardando la turba che giace;
Se non con l'acqua onde la femminetta Nè ci addemmo di lei, sì parlò pria,
Samaritana dimandò la grazia, Dicendo: Frati miei, Dio vi dea pace.
Mi travagliava, e pungémi la fretta Noi ci volgemmo subito, e Virgilio
Per la impacciata via retro al mio Duca, " | Rendè lui 'l cenno ch’a ciò si conface. 15

E condolièmi alla giusta vendetta. Poi cominciò: Nel beato concilio


Ed ecco, sì come ne scrive Luca, Ti ponga in pace la verace corte,
Che Cristo apparve a duo ch erano in via, Che me rilega nell'eterno esilio.
Già surto fuor della sepulcral buca, Come! diss’egli (e parte andavam forte),
Ci apparve un'ombra, e dietro a noi venia " Se voi siete ombre che Dio su non degni, ”
CANTO VIGÉSIMOPRIMERO. 121

« i Cómo! dijo el otro, miéntras seguíamos apresurando el paso: (1) Si sois


espíritus á quienes Dios no concede remontarse, ; quién os ha traido para que
Subais tanto por sus escalas?
Y replicó mi Doctor:– Mira las señales que lleva éste hechas por un Ángel,
y verás bien que es de los que pueden ir á reinar con los buenos. Mas porque
aquella (*) que está dia y noche hilando no ha consumido aún el copo que Cloto
le destina y que prepara á cada uno, su alma, que es hermana de la tuya y
de la mia, no podia, al subir aquí, venir Sola, dado que no ve las cosas como
nosotros; y fuí yo sacado del vasto abismo del Infierno para mostrárselas; y se
las mostrarė hasta el punto que alcance mi experiencia. Pero dime, si lo sabes:
ğ porqué la montaña ha sufrido poco há tales sacudimientos, y porqué parecia que
todas las almas gritaban á una, hasta lo más profundo de las raíces que hu
medece el mar ?–

Con esta pregunta hirió en lo más vivo de mi deseo, haciéndome concebir una
esperanza, que bastó á calmar mucho mi impaciencia.
Y repuso el desconocido: «No hay en esta religiosa montaña cosa que se re
sienta de falta de Órden, ó que estė fuera de su costumbre. No se experimenta
aquí alteracion alguna; ni puede ser otra la causa que aquello que el cielo recibe

Chi v’ha per la sua scala tanto scorte? Ma dinne, se tu sai, perchè tai crolli
E il Dottor mio: Se tu riguardi i segni Diè dianzi il monte, e perchè tutti ad una "
Che questi porta e che l'Angel proffila, Parver gridare infino a' suoi piè molli?
Ben vedrai che co buon convien ch'e'regni. Sì mi diè dimandando per la cruna
Ma po colei che di' e notte fila, 25 Del mio disio, che pur con la speranza
Non gli avea tratta ancora la conocchia, Si fece la mia sete men digiuma.
Che Cloto impone a ciascuno e compila; Quei cominciò: Cosa non è che sanza 40

L'anima sua, ch'è tua e mia sirocchia, Ordine senta la religione


Vemendo su, non potea venir sola; Della montagna, o che sia fuor d'usanza.
Però ch'al mostro modo non adocchia: 30 Libero è qui da ogni alterazione:
Ond'io fui tratto fuor dell'ampia gola Di quel che 'l cielo in sè da sè riceve
D’infermo per mostrarli, e mostrerolli Esserci puote, e non d'altra cagione: 45

Oltre, quanto'l potrà menar mia scuola. Perchè non pioggia, non grando, non neve,

(1) La frase e parte andavam forte, que otros escriben e perché andate forte, en forma interrogativa, es la única que, con
paréntesis ó sin él, tiene á nuestro modo de ver, un sentido claro y en consonancia con lo que deben expresar el Autor y el
desconocido que habló.
(2) Colei es mas gramatical, segun las interminables y recônditas investigaciones filológicas á que ha dado lugar este pro
nombre, que el poichè lei que se ve en otras ediciones. Claro es que aquí se alude á la parca Laquesi, encargada de hilar el
estambre de la vida.
P. ll. 32
122 EL PURGATORIO.

en sí y procede de sí mismo; (3) porque aquí no cae lluvia, ni granizo, ni nieve,


ni rocío, ni escarcha, más arriba de la puerta de los tres pequeños escalones. (4)
No se conocen las nubes, densas ó enrarecidas, ni el relámpago, ni la hija de
Taumante, (5) que en tierra cambia tan á menudo de lugar. No se alzan secos
vapores por encima de los tres escalones de que he hablado, donde el vicario
de Pedro tiene sus plantas fijas. Quizá más abajo retiemble el monte en poco
ó en mucho espacio; mas por efecto del viento que en la tierra se oculta, no sé
cómo, aqui arriba jamás llegó el sacudimiento. Tiembla sólo cuando algun alma
se siente tan purificada, que se levanta, ó se mueve para ascender al cielo, y los
gritos son el himno de júbilo que la acompaña. Prueba de la purificacion es úni
camente la voluntad, que libre ya para trocar de morada, excita al alma y la
ayuda con su deseo. (") Desde un principio lo desea, mas no lo consiente su pro
pension, pues así como pecó contra su voluntad, contra su voluntad sufre el
tormento que la justicia de Dios le impone. Y yo que he gemido en esta pena
quinientos y más años, no he sentido hasta este instante libre la voluntad para
mejorar de estado. Por esto el terremoto que has oido, y las alabanzas que en

Non rugiada, non brina più su cade, Per salir su, e tal grido seconda.
Che la scaletta de tre gradi breve. Della mondizia 'l sol voler fa pruova,
Nuvole spesse non paion, mè rade, Che, tutto libero a mutar convento,
Nè corruscar, mè figlia di Taumante, 50 L'alma sorprende, e di voler le giova.
Che di là cangia sovente contrade. Prima vuol ben; ma non lascia il talento,
Secco vapor non surge più avante Che divina giustizia contra voglia,
Ch’al sommo de tre gradi ch'io parlai, Come fu al peccar, pone al tormento.
Ov ha'l vicario di Pietro le piante. Ed io che son giaciuto a questa doglia
Trema forse più giù poco od assai; 55 Cinquecento anni e più, pur mo sentii
Ma, per vento che in terra si nasconda, Libera volontà di miglior soglia.
70
Non so come, quassù non tremò mai: Però sentisti il tremoto, e li pii
Tremaci quando alcuna anima monda Spiriti per lo monte render lode
Si sente sì, che surga, o che si muova A quel Signor, che tosto su gl' invii.

(3) Di quel che' l cielo in sè da sè riceve. Este verso ha puesto á prueba el ingenio de los críticos. Da sè dicen unos que se
refiere al acto de la voluntad divina, otros que equivale á decir da lei, de esta montaña, y de unos en otros, la cosa resulta
cada vez más enigmática. Nosotros creemos que el mismo Dante explica despues su idea á fuerza de amplificarla: la causa, el
indicio más bien, del terremoto del monte, es la salida de un alma del Purgatorio; porque el Cielo, es decir Dios, cuando esto
sucede, recibe en sí, en su seno, un alma que procede de él, que él ha criado.
(*) La puerta del Purgatorio, donde estaba el Ángel de las llaves.
(5) El arco íris, que se supone hija de Taumante y Electra, y mensajera de los Dioses.
(°) Si la variante que algunos indican aquí fuese exacta, ganaria mucho en claridad este pasaje. Redúcese á decir, en vez
de di voler le giova, di volar le giova, la ayuda á volar, sobreentendiéndose al Paraiso.
CANTO VIGÉSIMOPRIMERO. 123

todo el monte entonaban los espíritus piadosos á aquel Señor, que ojalá los con
duzca á su reino en breve. »

Así dijo; y como tanto es mayor el gusto del beber, cuanto la sed es más
grande, no acertaria á decir el placer que me ocasionó.
Y mi sabio Maestro: – Ahora veo, añadió, los lazos que os aprisionan, y có–
mo se sueltan, y porquė tiembla la montaña, y de quė tánto os congratulais.
Complácete asimismo en declararme quién fuiste, y que tus palabras me hagan
saber porquė has penado aquí tantos siglos. –
« En el tiempo, respondió el espíritu, en que con ayuda del Supremo Rey
vengó el buen Tito las heridas de que brotó la sangre que Júdas habia vendido,
era yo allá en el mundo harto famoso con el título que más dura y que más
honra, (7) pero sin conocer todavía la fé. Deleitó mi canto de tal manera, que

aunque tolosano, fuí llamado á Roma, donde merecí ornar de mirto mis sienes.
Stacio (8) es aún mi nombre entre los mortales; cantė de Tėbas, y luego del
grande Aquiles, pero sucumbí miėntras llevaba á cabo la segunda empresa. In
centivo fueron de mi entusiasmo las centellas que me abrasaron de aquella divina
antorcha, que ha iluminado tambien á tantos: hablo de la Eneida, que fuė la
madre, la nodriza de mi poético estro, sin la cual no hice cosa que valiera el
peso de una dracma; y por haber vivido en aquel mundo cuando vivió Virgilio,
consentiria en prolongar un año más mi salida de este destierro. »

Così gli disse; e però che si gode Tanto fu dolce mio vocale spirto,
Tanto del ber quant' è grande la sete, Che, Tolosano, a sè mi trasse Roma,
Non saprei dir quant' ei mi fece prode. 75 Dove mertai le tempie ornar di mirto. 90

E il savio Duca: Omai veggio la rete Stazio la gente ancor di là mi noma;


Che qui vi piglia, e come si scalappia, Cantai di Tebe, e poi del grande Achille,
Perchè ci trema, e di che congaudete. Ma caddi in via con la seconda soma.

Ora chi fosti piacciati ch'io sappia, Al mio ardor fur seme le faville,
E, perchè tanti secoli giaciuto 80 Che mi scaldar, della divima fiamma, 95

Qui se', melle parole tue mi cappia. Onde sono allumati più di mille;
Nel tempo che il buon Tito con l' aiuto Dell'Eneida dico, la qual mamma
Del sommo rege vendicò le fora, Fummi, e fummi nutrice poetando:
Ond' uscì 'l sangue per Giuda venduto, Senz essa non fermai peso di dramma.
Col nome che più dura e più omora E, per esser vivuto di là quando 100

Er'io di là, ripose quello spirto, Visse Virgilio, assentirei un sole


Famoso assai, ma non con fede ancora. Più ch'i' non deggio al mio uscir di bando.
(7) El de Poeta.
(8) No era de Tolosa; un siglo despues se conocieron sus Selvas, en que declara él mismo que habia nacido en Nápoles.
124 EL PURGATORIO.

Volvióse Virgilio á mi al oir estas palabras, con un semblante que en lo ca


llado me decia: « i Calla!: » mas no consigue la voluntad todo lo que quiere, por
que de tal suerte corresponden la risa y el llanto á la pasion de que cada cual
procede, que el mėnos árbitro de sí propio es el más sincero. No pude pues evitar
cierta sonrisa, como el que hace una seña de inteligencia, y notándolo la sombra,
se calló, mirándome á los ojos, que es donde más se retratan los pensamientos.
« i Ah! sėate concedido, dijo, llevar á feliz término tan larga peregrinacion; más
z porqué ha asomado ahora un movimiento de risa en tu semblante?»
Halléme sorprendido por ambos lados: uno me mandaba callar, otro me ex
citaba á que hablase: di un suspiro, y mi Maestro me comprendió, diciendo:
– No tengas reparo; habla, y dile lo que con tanto empeño desea saber.–
Respondile pues en estos términos: – Por ventura, antiguo espíritu, te ha ma
ravillado mi sonrisa, pero mayor admiracion pienso causarte. Este que dirige
mi vista á region más alta, es ese Virgilio de quien tú cobraste aliento para
cantar á hombres y dioses. Si otra causa has creido que tenia mi sonrisa, deséchala
por no cierta, que sólo era motivada por las palabras que de él dijiste.–
Iba ya á echarse á los piés de mi Maestro, cuando él le dijo:-No hagas hermano,
tal; tú eres sombra, y sombra es la que estás viendo. – Y el otro, incorporándose,
añadió: «Pues ahora comprenderás el mucho amor en que ardo por tí, cuando así re
nuncio á nuestra Vanidad, y trato á una sombra como pudiera á un verdadero cuerpo.»
Volser Virgilio a me queste parole Quel ch’ e dimanda con cotanta cura. 120

Con viso che tacendo dicea: Taci: Ond'io: Forse che tu ti maravigli,
Ma non può tutto la virtù che vuole; 105 Antico spirto, del rider ch'io fei;
Chè riso e pianto son tanto seguaci Ma più d'ammirazion vo' che ti pigli.
Alla passion da che ciascun si spicca, Questi, che guida in alto gli occhi miei,
Che men seguon voler ne più veraci. È quel Virgilio, dal qual tu togliesti 125

Io pur sorrisi, come l'uom che ammicca; Forza a cantar degli uomini e de' Dei.
Perchè l'ombra si tacque, e riguardommi " Se cagione altra al mio rider credesti,
Negli occhi, ove 'l sembiante più si ficca. Lasciala per non vera; ed esser credi
E, se tanto lavoro in bene assommi, Quelle parole che di lui dicesti.
Disse, perchè la faccia tua testeso Già si chinava ad abbracciar li piedi 430

Un lampeggiar di riso dimostrommi? Al mio Dottor; ma e gli disse: Frate,


Or som io d'una parte e d'altra preso: | 15 Non far, chè tu se’ ombra, e ombra vedi.
L'una mi fa tacer, l' altra scongiura Ed ei surgendo: Or puoi la quantitate
Ch'i' dica; ond' io sospiro, e sono inteso. Comprender dell'amor ch'a te mi scalda,
Dì, il mio Maestro, e non aver paura, Quando dismento nostra vanitate, 135

Mi disse, di parlar; ma parla, e digli Trattando l'ombre come cosa salda.


CANTO VIGESIMOSEGUNDO.

Miéntras van subiendo al seacto circulo, Stacio refiere á Virgilio por qué pecado habia
permanecido lan largo tiempo en el Purgalorio, y cómo vino á conocimiento de la fé
cristiana. Virgilio le da cuenta en seguida de los muchos personajes célebres que eristen
en el Limbo. Llegan los Poetas al circulo, y dando algunos pasos á la derecha, en
cuentran un árbol lleno de fragantes pomas, del interior del cual salen voces que pro
rumpen en loores de la Templanza.

Ya el Ángel quedaba á nuestras espaldas, el Ángel que nos habia encami


nado al sexto círculo, y borrádome á mí otra letra de la frente; y los que cifran
todo su anhelo en la justicia habian entonado ya el Bea/i, concluyendo SUIS VOCOS

con el siliun/, (1) sin añadir otra palabra alguna: miéntras yo, más ágil que
en las demás escalas, de tal suerte me movia, que sin la menor fatiga seguia
subiendo tras los dos espíritus veloces. ·

Y Virgilio empezó á decir: – Amor que se prenda de la virtud, halla siempre


correspondencia en el virtuoso, con tal que su llama se manifieste exteriormente.
Así desde la hora en que descendió entre nosotros al limbo del infierno Juvenal,
que me hizo sabedor de tu aficion hácia mi, te cobrė un afecto cual no se sintió
jamás por persona á quién no se ha visto, de modo que este camino me pa

CANTO VENTESIMOSECONDO.

Già era l'Angel dietro a moi rimaso, Seguiva in su gli spiriti veloci:
L'Angel che n’ avea volti al sesto giro, | Quando Virgilio cominciò: Amore, 10

Avendomi dal viso un colpo raso: Acceso di virtù, sempre altro accese
E quei c’ hanno a giustizia lor disiro Pur che la fiamma sua paresse fuore.
Detto n’avea Beati, e le sue voci 5 Onde, d'allora che tra noi discese
Com sitiunt, senz'altro, ciò forniro. Nel limbo dell'inferno Giuvenale,
Ed io, più lieve che per l'altre foci, Che la tua affezion mi fe palese, 15

M' andava sì, che senza alcun labore - Mia benvoglienza inverso te fu quale

(1) Lo cual significa que únicamente cantaban Beati qui sitiunt, omitiendo et esuriunt justitiam, bienaventurados los que
han hambre y sed de justicia. La omision se aplica despues á otros pecadores.
P. II. 33
126 EL PURGATORIO.

recerá ahora en extremo breve. Mas dime, (y como amigo perdona si por exceso
de confianza suelto al hablar la rienda, y como amigo tambien no excuses ra
zonamientos): : Es posible que la avaricia hallase cabida en tu corazon, á vueltas
del grande ingenio que adquiriste con tanto afan?–
Estas palabras hicieron al pronto sonreir levemente á Stacio, y en seguida res
pondió: «Todo cuanto dices es para mi un grato indicio de afecto. A la verdad
muchas veces se ven las cosas de suerte, que dan falsa materia á dudas, por ser
la verdadera causa desconocida. Tú juzgas, segun tu pregunta me hace creer,
que fui yo avaro en la otra vida, quizás por el circulo en que me hallaba. Pues
sabe que la avaricia estuvo demasiado lėjos de mí, y que precisamente por esta
demasia he sufrido millares de meses de castigo. Y si yo no hubiese moderado
mis apetitos al llegar á aquel punto en que exclamas casi indignado contra la hu
mana naturaleza: « i A qué extremos no llevas los corazones de los mortales,
execrable hambre del oro ! », (2) hoy estaria en lucha con mi carga y los conde
nados. (9) Entónces comprendi que tambien podian abrirse las manos, extremán
dose en lo pródigas, y me arrepenti de este como de los demás pecados. i Cuántos
resucitarán rasos de los cabellos, por la ignorancia que los priva de este arrepen

Più strinse mai di non vista persona, | Esser, ch' io fossi avaro in l'altra vita,
Sì ch' or mi parran corte queste scale. Forse per quella cerchia dov' io era:
Ma dimmi, e come amico mi perdoma · Or sappi ch’avarizia fu partita
Se troppa sicurtà m' allarga il freno, 20 Troppo da me, e questa dismisura 35

E come amico omai meco ragiona: |


Migliaia di lunari hanno punita.
Come poteo trovar al tuo seno | E, se non fosse ch'io drizzai mia cura,
Luogo avarizia, tra cotanto senno, Quand' io intesi là dove tu chiame,
Di quanto per tua cura fosti pieno? Crucciato quasi all'umana natura:
40
Queste parole Stazio mover fenno 25 A che non reggi tu, o sacra fame
Un poco a riso pria, poscia rispose: | Dell'oro, l' appetito de mortali?
Ogni tuo dir d'amor m'è caro cenno. Voltando sentirei le giostre grame.
Veramente più volte appaion cose, Allor m' accorsi che troppo aprir l' ali
|
Che danno a dubitar falsa matera, | Potean le mani a spendere, e pentèmi
Per le vere cagion che som nascose. " | Così di quel come degli altri mali. 45

* | * - * _ - _ • *

La tua dimanda tuo creder m'avvera | Quanti risurgeran co' clini scemi,

(2) ...i, Quid non mortalia pectora cogis


Auri sacra fames ! AEneid., libro III v. 56 y sig.
En el texto de nuestro Autor introducen algunos la variante Perchè, en vez de A che. En consecuencia de ella, dicen que
Dante no tradujo bien á Virgilio. Ellos son los que han impreso mal á Dante.
(3) Refiérese á los Avaros del canto séptimo del Infierno.
CANTO VIGÉSIMOSEGUNDO. 127

timiento durante la vida y á la postre de ella! Porque has de saber que la culpa
que se comete en directa oposicion con algun pecado, aquí se va consumiendo lo
mismo que él; de modo que si yo he estado purificándome entre los que lloran su
avaricia, ha sido por adolecer del vicio opuesto. »
–Cuando cantaste la cruel guerra de los que doblaron la tristeza de Yocasta, (4)
dijo el cantor de las Bucólicas, y por los sones con que á los tuyos acompaña
Clio, no parece que te contase todavía en su gremio la fė, sin la cual son insu–
ficientes las buenas obras; y siendo así, ó quė Sol ó quė luz te aclaró las tinie–
blas, de modo que pudieses enderezar el rumbo hácia la barca del Pescador ? (5)–
Y el otro le respondió: «Tú fuiste el primero que me encaminaste al Parnaso
para beber en sus grutas, y que me iluminaste para acercarme á Dios. Hiciste
como el que anda de noche, llevando detrás la luz de que no se aprovecha, y
alumbrando los pasos de los que le siguen , cuando decias: «El siglo se regenera;
tornan la justicia y los primeros tiempos de los hombres, y desciende del cielo
una progenie nueva. » (") Por ti fui poeta, por ti cristiano; y para que mejor
veas lo que pinto, extenderé la mano y daré color al cuadro. Estaba ya el mundo
todo lleno de la verdadera creencia, que habian sembrado los mensajeros del reino

Per l'ignoranza, che di questa pecca Ti stenebraron sì, che tu drizzasti


Toglie il pentir vivendo, e negli estremi! Poscia diretro al Pescator le vele?

E sappi che la colpa, che rimbecca Ed egli a lui: Tu prima m' inviasti
65
Per dritta opposizione alcun peccato, 50 Verso Parnaso a ber melle sue grotte,
Com esso insieme qui suo verde secca. E poi appresso Dio m'alluminasti.
Però s'io som tra quella gente stato Facesti come quei che va di notte,
Che piange l'avarizia, per purgarmi, Che porta il lume dietro, e sè non giova,
Per lo contrario suo m'è incontrato. Ma dopo sè fa le persone dotte,
Or, quando tu cantasti le crude armi 55 Quando dicesti: Secol si rinnova;
Della doppia tristizia di Giocasta, Torna giustizia e primo tempo umano;
Disse'l Cantor de' bucolici carmi, E progenie discende dal ciel nuova.
Per quel che Clio lì con teco tasta, Per te poeta fui, per te cristiano:
Non par che ti facesse ancor fedele Ma perchè veggi me ciò ch'io disegno,
C0
La fe’, senza la qual ben far non basta. A colorar distenderò la mano.

Se così è, qual sole o quai candele Già era il mondo tutto quanto pregno

(4) Sus dos hijos Eteocles y Polinice.


(5) De San Pedro. Còmo si dijera: , A qué debiste tu conversion á la fé cristiana?
( 6 - Magnus ab integro saeclorum nascitus ordo.
Jam redit et Virgo, redeunt Saturnia regna;
Jam nova progenies coelo demittitur alto. EGLOG. IV., v. 5 y sig.
128 EL PURGATORIO.

eterno, y tus palabras ya mencionadas se conformaban con las de los nuevos pre
dicadores; por lo que contraje la costumbre de visitarlos. Tan santos me parecian
despues, que cuando Domiciano dió en perseguirlos, no pude mėnos de asociar
mis lágrimas á su llanto, y miéntras permanecí en aquella vida, los auxiliė; y
la rectitud de sus costumbres me indujo á menospreciar todas las demás sec
tas. Ántes que mi lira condujese á los griegos á los rios de Tėbas, recibi el
bautismo, mas por temor encubri lo de cristiano, y largo tiempo seguí aparen
tando paganismo; y por esta tibieza he estado recorriendo el cuarto circulo más
de cuatrocientos años. Tú pues, que has levantado el velo que me ocultaba ese
bien de que hablo, dime, teniendo como tenemos sobrado tiempo, dónde están
nuestro viejo Terencio, y Cecilio, y Plauto y Varron, si de ellos sabes; y díme,
caso de estar condenados, en qué circulo. »
–Esos, con Persio y yo y bastantes más, respondió mi Guia, estamos con
aquel Griego, á quien amamantaron las Musas más que á otro alguno, en la
primera mansion de la negra cárcel. Platicamos á menudo del monte en que per
pétuamente habitan nuestras protectoras, hallándose con nosotros Eurípides y
Anacreonte, Simónides, Agathon y otros muchos griegos, que un tiempo ciñeron
lauro á sus sienes. Vénse allí tus heroinas Antigone, Deifile y Argia, é Ismene

Della vera credenza, seminata | Che m’ ascondeva quanto bene io dico, 95

Per li messaggi dell'eterno regno; Mentre che del salire avem soverchio,
E la parola tua sopra toccata Dimmi dov'è Terenzio, nostro antico,
80
Sì consonava a nuovi predicanti; Cecilio, Plauto e Varro, se lo sai:
Ond'io a visitarli presi usata. Dimmi se son dannati, ed in qual vico.
Vennermi poi parendo tanto santi, - Costoro, e Persio, ed io, ed altri assai, "
Che, quando Domizian li perseguette, Rispose il Duca mio, siam con quel Greco,
Senza mio lagrimar non fur lor pianti. Che le Muse lattar più ch'altro mai,
E mentre che di là per me si stette, 85 Nel primo cinghio del carcere cieco.
Io gli sovvenni, e lor dritti costumi - Spesse fiate ragioniam del monte,
Fer dispregiare a me tutt'altre sette; C ha le nutrici mostre sempre seco. 105

E pria ch'io conducessi i Greci a fiumi Euripide v è nosco, e Anacreonte,


Di Tebe poetando, ebb’io battesmo: - Simonide, Agatone, ed altri piue
Ma per paura chiuso cristian fu'mi, 90 Greci' che già di lauro ornar la fronte.
Lungamente mostrando pagamesmo: Quivi si veggion delle genti tue
E questa tiepidezza il quarto cerchio Antigone, Deifile ed Argia, | 10

Cerchiar mi fe più che 'l quarto centesmo | Ed Ismene sì trista come fue. .
Tu dunque, che levato hai 'l coperchio | Vedesi quella che mostrò Langia;
CANTO VIGÉSIMOSEGUNDO. 129

tan tris