Historias Cortas
Historias Cortas
Los Niños
En una tarde nublada y fría, dos niños
patinaban sin preocupación sobre una
laguna congelada. De repente el hielo se
rompió, y uno de ellos cayó al agua. El
otro agarro una piedra y comenzó a
golpear el hielo con todas sus fuerzas,
hasta que logró quebrarlo y así salvar a
su amigo. Cuando llegaron los bomberos
y vieron lo que había sucedido, se
preguntaron: “¿Cómo lo hizo? El hielo
está muy grueso, es imposible que haya
podido quebrarlo con esa piedra y sus
manos tan pequeñas...” En ese instante
apareció un abuelo y, con una sonrisa,
dijo: —Yo sé cómo lo hizo. — ¿Cómo? —
le preguntaron. —No había nadie a su
alrededor para decirle que no podía
hacerlo. "Si lo puedes imaginar, lo
puedes lograr". Einstein
Aprovechar una situación desfavorable
Cuenta esta historia que un joven de la ciudad se fué al campo y le compró un burro
a un viejo campesino, por $ 100. El campesino acordó entregarle el animal al día
siguiente, pero al día siguiente el campesino le dijo: - Lo siento hijo, pero tengo
malas noticias... el burro murió. - Bueno, entonces devuélvame mi dinero... - No
puedo, ya lo he gastado… - Bien... da igual, entrégueme el burro... - Y ¿para qué?...
¿Qué va a hacer con él? - Lo voy a rifar. - ¡Estás loco! ¿Cómo vas a rifar un burro
muerto? - Es que no voy a decir a nadie que está muerto, por supuesto. Un mes
después de este suceso, se volvieron a encontrar el viejo vendedor y el joven
comprador. -Que pasó con el Burro? - Lo rifé, vendí 500 rifas a $ 2.- y gané $998.- -
¿Y nadie se quejó? - Sólo el ganador... pero a él le devolví sus $ 2.
CONCLUSIÓN: éste es un ejemplo de cómo convertir una situación
desfavorable, en un éxito.
Perseverancia
La historia dice que este hombre fracasó en los negocios y cayó en bancarrota en
1831. Fue derrotado para la Legislatura de 1832. Su prometida murió en 1835.
Sufrió un colapso nervioso en 1836. Fue vencido en las elecciones de 1836 y en las
parlamentarias de 1843,1846, 1848 y 1855. No tuvo éxito en su aspiración a la
Vicepresidencia en 1856, y en 1858 fue derrotado en las elecciones para el Senado.
Este hombre obstinado fue Abraham Lincoln, elegido presidente de Estados Unidos
en 1860.
Autor: Varios
Fuente: Varios 16/11/01
Moraleja:
Nunca pierdas la oportunidad de decirle a alguien lo
importante que es para tí o pudiera ser demasiado
tarde...
..................................
CAMINO AL ÉXITO
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DIOS TE ESPERA
Tu amigo, DIOS
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NO TE PUDE ESPERAR
SI PUDIERAMOS CAMBIAR
Si pudieramos cambiar.
......................la mentira por la verdad,
.........................el recibir por el dar,
.........................el odio por el perdón,
.............................la duda por la fe,
..................la envidia por la aceptación,
..............la intolerancia por la paciencia,
.................la dureza por la flexibilidad,
........................el miedo por el coraje,
.................el desistir por el perseverar,
..........las palabras de más por la prudencia,
...................la soberbia por la humildad,
........................la burla por la piedad,
...............el conformarse por el progresar,
........................el ocio por el trabajo,
.................los sueños por su realización,
........la ambición desmedida por el honor...
Nestor Armstrong.
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EL CUERPO DE CRISTO
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DEPENDE DE LA FORMA
De ti depende.
Hoy entrevisté a una mujer con una enfermedad terminal. “Entonces”, pregunté con
delicadeza, “¿Qué se siente despertar cada mañana y saber que estás muriendo?” “Bueno”,
respondió ella, “¿Qué se siente despertar cada mañana y pretender que no lo estas?”
2. Hoy en el centro de San Diego, vi a un hombre ser víctima de acoso por ser mexicano. Fue
un acto flagrante de discriminación. Incluso el hombre comenzó a llorar. Al salir del edificio
de oficinas, se quitó la chaqueta. La camiseta que tenia debajo decía, ““I love the USA!”
3. Hoy estaba mirando en los grupos de Facebook el aniversario luctuoso de dos personas que
murieron en mi escuela. La chica era dulce, inteligente, tranquila y poco popular. Ella fue
asesinada por un conductor ebrio. El tipo era desconsiderado, grosero y popular. Él era el
conductor ebrio. Su grupo tiene 602 miembros y el de la chica 48.
4. Hoy estaba de viaje en Kenia y me encontré con un refugiado de Zimbabue. Dijo que no
había comido nada hacia más de 3 días y se veía extremadamente flaco y enfermizo.
Entonces mi amigo le ofreció el resto del sándwich que estaba comiendo. La primera cosa
que el hombre le dijo fue: “Podemos compartir.”
5. Hoy serví a una mujer de edad avanzada en el restaurante donde trabajo. Me dejó una
propina de $ 90 por una cuenta de $ 10 con una nota manuscrita que decía: “Ya tengo 86 y
no puedo llevar ese dinero conmigo. Así que por favor dese un capricho”.
6. Hoy, después de que mi maestro vio a un grupo de matones hacerme bullying, se acercó a
mí, se arrodilló frente a mi pupitre, y dijo: “Si a la gente no le gustas por ser diferente,
siéntete agradecido por no ser como ellos”.
7. Hoy mi hermano menor cumplió 7. Él tiene una discapacidad mental grave que le impide
hablar correctamente. Le toma mucho tiempo para decir una palabra y hacer las cosas bien.
De hecho, sólo hay 12 palabras que puede decir correctamente. Una de ellas es mi nombre.
8. Hoy mientras conducía a mi abuelo a la cita con su médico, me quejé de encontrarme con
dos luces rojas. Mi abuelo de rió y dijo: “Siempre te quejas de las luces rojas, pero nunca
celebras las verdes”.
9. Hoy mi padre me dijo: “Solo tienes que hacerlo y darte la oportunidad, no tienes que ser
un profesional para construir un producto exitoso. Novatos hicieron Google y Apple.
Profesionales construyeron el Titanic”.
Cuentos cortos
Un día como cualquiera, un padre de una familia adinerada llevó a su hijo a un viaje
por el campo con el firme propósito que su hijo viera cuan pobre era la gente que vive
en el campo.
Estuvieron pasando todo el día y la noche en una granja de una familia campesina muy
humilde.
Aquí te dejo otros cuentos cortos para pensar que espero te gusten. Para ver todos
los que tenemos, abajo te dejo un link que dice ver todos nuestros cuentos para
pensar, allí te encontrarás los cuentos cortos y otros un poco más largos. Depende
el tiempo y las ganas que tengas.
Si te gustó el cuento no dudes en poner ME GUSTA en la barra de la derecha. Espero
disfrutes del tiempo que estés en nuestra página, la hemos hecho para tí desde el
corazón.
El amor verdadero – Un cuento corto: Compañia
El árbol de los problemas – Cuento sobre la amistad – Un camino embarrado
El padre, el hijo y los clavos - Obstáculos (Jorge Bucay)
La tristeza y la furia (Jorge Bucay) – Adiós, Querido papá (drogadicción)
Cuentos infantiles – Cuentos breves - Tus Cuentos infantiles cortos
Ver todos nuestros cuentos para pensar
La felicidad
Un poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes para
hacer una travesura. Uno de ellos dijo: 'Debemos quitarles algo, pero, ¿Qué les
quitamos?'
Después de mucho pensar uno dijo; '¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el
problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar'.
Propuso el primero: 'Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del
mundo'.
A lo que inmediatamente repuso otro: 'No recuerda que tienen fuerza, alguna vez
alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde
está.'
Luego propuso otro: 'Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar'
Y otro contestó: 'No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá
algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará'.
Uno más dijo: 'Escondámosla en un planeta lejano a la tierra',
Y le dijeron: 'No recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir
una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces
todos tendrán felicidad'.
El último de ellos era un duende que había permanecido en silencio escuchando
atentamente cada una de las propuestas de los demás duendes. Analizó cada una
de ellas y entonces dijo: 'Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la
encuentren'.
Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: '¿Dónde?'.
El duende respondió: 'La esconderemos dentro de ellos mismos, así estarán tan
ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán'.
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la
vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
Los clavos.
Había un joven que tenia muy mal carácter. Un día su padre le dio una bolsa con
clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debería clavar un clavo en la
cerca de atrás de la casa. El primer día el joven clavó 37 clavos en la cerca...
Pero poco a poco fue calmándose porque descubrió que era mucho mas fácil
controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca. Finalmente llegó el día
cuando el muchacho no perdió la calma para nada... y se lo dijo a su padre y
entonces el papa le sugirió que por cada día que controlara su carácter debería
sacar un clavo de la cerca.
Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había
sacado todos los clavos de la cerca... entonces el papá llevo de la mano a su hijo
a la cerca de atrás...
Mira hijo, has hecho bien... pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la
cerca... Ya la cerca nunca será la misma de antes... Cuando dices o haces cosas
con coraje, dejas una cicatriz como este agujero en la cerca...
Es como meterle un cuchillo a alguien, aunque lo vuelvas a sacar, la herida ya
quedo hecha...
No importa cuantas veces pidas disculpas, la herida esta ahí. Una herida física es
igual de grave que una herida verbal... Los amigos son verdaderas joyas a
quienes hay que valorar... Ellos te sonríen y te animan a mejorar...Te escuchan,
comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para
recibirte...
Ellos eran inseparables, eran una sola alma. Por alguna razón sus caminos
tomaron dos rumbos distintos y se separaron. Yo nunca volví a saber de mi amigo
hasta el día de ayer, después de 10 años, que caminando por la calle me encontré
a su madre. La saludé y le pregunté por mi amigo. En ese momento sus ojos se
llenaron de lágrimas y me miró a los ojos diciendo: murió ayer.... No supe qué
decir, ella me seguía mirando y pregunté cómo había muerto.
Ella me invitó a su casa, al llegar allí me ofreció sentarme en la sala vieja donde
pasé gran parte de mi vida, siempre jugábamos ahí mi amigo y yo. Me senté y ella
comenzó a contarme la triste historia. Hace 2 años le diagnosticaron una rara
enfermedad, y su cura era recibir cada mes una transfusión de sangre durante 3
meses, pero ¿recuerdas que su sangre era muy rara?, sí, lo sé, igual que la
tuya.... Estuvimos buscando donadores y al fin encontramos a un señor
vagabundo. Tu amigo, como te acordarás, era muy testarudo, no quiso recibir la
sangre del vagabundo. Él decía que de la única persona que recibiría sangre sería
de ti, pero no quiso que te buscáramos, él decía todas las noches: no lo busquen,
estoy seguro que mañana si vendrá.... Así pasaron los meses, y todas las noches
se sentaba en esa misma silla donde estás tú sentado y rezaba para que te
acordaras de él y vinieras a la mañana siguiente. Así acabó su vida y en la última
noche de su vida, estaba muy mal, y sonriendo me dijo: madre mía, yo sé que
pronto mi amigo vendrá, pregúntale por qué tardó tanto y dale esa nota que está
en mi cajón.
La señora se levantó, regresó y me entregó la nota que decía: Amigo mío, sabía
que vendrías, tardaste un poco pero no importa, lo importante es que viniste.
Ahora te estoy esperando en otro sitio espero que tardes en llegar, pero mientras
tanto quiero decirte que todas las noches rezaré por ti y desde el cielo te estaré
cuidando mi querido mejor amigo. ¡Ah, por cierto, ¿te acuerdas por qué nos
distanciamos? sí, fue porque no te quise prestar mi pelota nueva, jaja, qué
tiempos.... éramos insoportables, bueno pues quiero decirte que te la regalo y
espero que te guste mucho. Te quiere mucho: tu amigo por siempre.
"No dejes que tu orgullo pueda más que tú corazón... La amistad es como el mar,
se ve el principio pero no el final"
La leyenda del verdadero amigo
Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado
punto del viaje discutieron.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el
amigo.
¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?
Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del
olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo
grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento
ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.
La Tristeza y La Furia
En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los
hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...
permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua
compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño
rápidamente y más rápidamente aún salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda
y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la
tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del
tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que
se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel,
terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia
que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está
escondida la tristeza.
Luz para el camino
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre
que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de
aceite encendida.
La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
- No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso
para que otros puedan también servirse de ella.
Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto
por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.
El saco de plumas
Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo
por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese
amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
"Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?",
a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y
pequeñas y suelta una donde vayas".
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y
al cabo de un día las había soltado todas.
El árbol triste
Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser
cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales,
todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol
- Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?
- No lo escuches, exigía el rosal, es más sencillo tener rosas y ¿Ves qué bellas son?.
Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los
demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del
árbol, exclamó:
Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior
diciéndole:
Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque
no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las
aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión: cúmplela.
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual
estaba destinado.
Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín
fue completamente feliz.
No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de
nuestro ser. Démonos ese regalo a nosotros mismos y también a quienes amamos.
En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito
tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y
calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.
En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al médico que hablaba
con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría que era lo mejor que podía pasar,
en realidad -, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.
Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando
despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de
su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que
estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.
Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido.
Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus
delgadas piernas colgaban sin vida.
Finalmente, le dieron de alta.
Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control,
nada.
Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped
arrastrando las piernas.
Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo,
se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar.
Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco.
Nada quería más que darle vida a esas dos piernas.
Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, su
persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad,
Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más
adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.
Y aun después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de
sobrevivir, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven
determinado, Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡corrió el
kilómetro más veloz el mundo!
Glenn Cunningham
Eres feliz?...
- Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente: el ser humano, las
riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc.
- No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque
hace mucho calor, porque me insultaron, porque alguien ha dejado de
amarme, porque alguien no me valoró!
Pero lo que no sabes es que puedes ser feliz aunque estés enfermo, aunque
haga calor, tengas o no dinero, aunque alguien te haya insultado, o alguien no
te amó o no te haya valorado.
El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas dejando de
arriesgar en el viaje hacia tus objetivos.
No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir
avanzando hacia el mar; se equivoca el agua que por temor a equivocarse, se estanca y se
pudre en la laguna.
No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta; se equivoca la que
por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.
No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas, se
equivoca aquel que por temor a equivocarse no acciona.
No se equivoca el pájaro que ensayando el primer vuelo cae al suelo, se equivoca aquel que
por temor a caerse renuncia a volar permaneciendo en el nido.
Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan que ser hombre es buscarse a sí mismo
cada día, sin encontrarse nunca plenamente.
Creo que al final del camino no te premiarán por lo que encuentres, sino por aquello que
hayas buscado honestamente.
El ciego
Había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que,
escrito con tiza blanca, decía:
Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio.
Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.
Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba
llena de billetes y monedas.
El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, el que re escribió su cartel y
sobre todo, qué había escrito.
El publicista le contestó:
"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".
Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y verán que puede que resulte mejor de
esa manera.
Te deseo un Feliz Día... y ten en mente que todo cambio, renueva día a día tu vida...
Decía Einstein:
"Si hace lo que siempre ha hecho, obtendrá los resultados que siempre ha obtenido"
En un pueblo rodeado de cerros habitaba un loco, la gente del pueblo le llamaba así: "EL
LOCO", ¿y porqué le llamaban así?, ¿Qué acaso hacía cosas disparatadas, cosas raras,
cosas diferentes a lo que hacen la mayoría de las personas, al menos en ese pueblo?.
La gente al verlo pasar se reía y se burlaba de él, humildemente vestido, sin posesiones, sin
una casa que se dijera de su propiedad, sin una esposa ni unos hijos; *un desdichado*,
pensaba la gente, alguien que no beneficiaba a la sociedad, **un inútil** comentaban otros.
Más he aquí que este viejo ocupaba su vida sembrando árboles en todas partes donde
pudiera, sembraba semillas de las cuales nunca vería ni las flores ni el fruto, y nadie le
pagaba por ello y nadie se lo agradecía, nadie lo alentaba, por el contrario, era objeto de
burla ante los demás.
Y así pasaba su vida, poniendo semillas, plantando arbolitos ante la burla de los demás. Y
he aquí que ese ser era un gran Espíritu de Luz, que poniendo la muestra de como se deben
hacer las cosas, sembrando, siempre sembrando sin esperar a ver el fruto, sin esperar a
saborearlo.
Y sucedió que un día cabalgaba por esos rumbos el Sultán de aquellos lugares, rodeado de
su escolta y observaba lo que sucedía verdaderamente en su reino, para no escucharlo a
través de la boca de sus ministros.
Al pasar por aquel lugar y al encontrarse al Loco le preguntó: _ ¿Qué haces, buen hombre?
Y el viejo le respondió: _ Sembrando Señor, sembrando.
Nuevamente inquirió el Sultán: _ Pero, ¿cómo es que siembras?. estás viejo y cansado, y
seguramente no verás siquiera el árbol cuando crezca. ¿Para qué siembras entonces?
A lo que el viejo contesto: _ Señor, otros sembraron y he comido, es tiempo de que yo
siembre para que otros coman.
El Sultán quedo admirado de la sabiduría de aquel hombre al que llamaban LOCO, y
nuevamente le preguntó:
_ Pero no verás los frutos, y aun sabiendo eso continuas sembrando... Por ello te regalaré
una monedas de oro, por esa gran lección que me has dado.
El Sultán llamo a uno de sus guardias para que trajese una pequeña bolsa con monedas de
oro u las entregó al sembrador.
El sembrador respondió : _Ves, Señor, como ya mi semilla ha dado fruto, aún no la acaba de
sembrar y ya me está dando frutos, y aun más, si alguna persona se volviera loca como yo y
se dedicara solamente a sembrar sin esperar los frutos sería el más maravilloso de todos
los frutos que yo hubiera obtenido, porque siempre esperamos algo a cambio de lo que
hacemos, porque siempre queremos que se nos devuelva igual que lo que hacemos. Esto,
desde luego, sólo cuando consideramos que hacemos bien, y olvidándonos de lo malo que
hacemos.
El Sultán le miró asombrado y le dijo : _ ¡Cuánta sabiduría y cuánto amor hay en ti!, ojalá
hubiera más como tú en este mundo, con unos cuantos que hubiese, el mundo sería otro;
más nuestros ojos tapados con unos velos propios de la humanidad, nos impiden ver la
grandeza de seres como tu. Ahora me retiraré porque, si sigo conversando contigo,
terminaré por darte todos mis tesoros, aunque sé que los emplearlas bien, tal vez mejor que
yo. ¡Qué Alá te Bendiga!.
Y terminado esto, partió el Sultán junto con su séquito, y el Loco siguió sembrando y no se
supo de su fin, no se supo si termino muerto y olvidado por ahí en algún cerro, pero él había
cumplido su labor, realizó la misión, la misión de un Loco.
Reflexión:
Este cuento sirve para ilustrarnos lo que muchos seres hacen en este mundo, pero callados,
sin esperar recompensa y he aquí que se requieren muchos locos en el mundo, seres que
repartan la Luz, que den la enseñanza, que sean guías en este mundo tan hambriento de la
enseñanza espiritual.
El pescador
Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al
pescador por la calidad del pescado y le preguntó ¿cuánto tiempo le había tomado
pescarlos?
El americano luego le preguntó ¿porqué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado?
El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su
familia.
El americano luego preguntó ¿pero qué hace usted con el resto de su tiempo?
El pescador dijo, "duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con
mi señora María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis
amigos. Tengo una vida "placentera y ocupada".
El americano replicó, "Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más
tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del
bote más grande podrías comprar varios botes y eventualmente tendrías una flota de botes
pesqueros.
Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a La Capital, donde manejarías tu empresa en
expansión".
"Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las
acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones.
MORALEJA:
Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que
muchas veces no vemos.
La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que
no tenemos.
"Si lloras por haber perdido el Sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas"
¡LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO!
¿Que es la riqueza?
¿Que es la riqueza?
A dos grupos de personas se les hizo la siguiente pregunta:
¿Qué es la riqueza?
Abogado: tener muchos casos que dejen buenas ganancias y tener un BMW.
Médico: tener muchos pacientes y poder comprar una casa grande y bonita.
Gerente: tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes.
“No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mide tu riqueza por aquellas cosas que no
cambiarías por dinero”
El Tazón de madera
El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le
temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta en
la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un
asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo de y cuando intentaba tomar el
vaso, derramaba la leche sobre el mantel. El hijo y su esposa se cansaron de la situación.
-Tenemos que hacer algo con el abuelo, dijo el hijo. -Ya he tenido suficiente. Derrama la
leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo.
Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor.
Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el
abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.
De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus
ojos mientras estaba ahí sentado sólo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le
dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida. El
niño de cuatro años observaba todo en silencio.
Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de
madera en el suelo. Le preguntó dulcemente: -¿Qué estás haciendo?
Con la misma dulzura el niño le contestó: -Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para
mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos. Sonrió y siguió con su tarea.
Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las
lágrimas rodaban por sus mejillas y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos
sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la
familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni
el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se
derramaba o se ensuciaba el mantel.
Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus
mentes procesan los mensajes que absorben. Si ven que con paciencia proveemos un
hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de
sus vidas. Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques
con los que construyen el futuro de su hijo. Seamos instructores sabios y modelos a seguir.
He aprendido que puedes decir mucho de una persona por la forma en que maneja tres
cosas: un día lluvioso, equipaje perdido y luces del arbolito enredadas.
He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a
extrañar cuando ya no estén contigo.
La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo los hiciste sentir.
La ventana del hospital
El otro hombre tenía que estar tumbado todo el tiempo. Los dos se hablaban mucho. De sus
mujeres y familiares, de sus casas, trabajos, el servicio militar, dónde habían estado de
vacaciones.
Y todas las tardes el hombre que se podía sentar frente a la ventana, se pasaba el tiempo
describiendo a su compañero lo qué veía por la ventana. Éste, solamente vivía para esos
momentos donde su mundo se expandía por toda la actividad y color del mundo exterior.
La ventana daba a un parque con un bonito lago. Patos y cisnes jugaban en el agua
mientras los niños capitaneaban sus barcos teledirigidos. Jóvenes amantes andaban
cogidos de la mano entre flores de cada color del arco iris. Grandes y ancestros árboles
embellecían el paisaje, y una fina línea del cielo sobre la ciudad se podía ver en la lejanía.
Mientras el hombre de la ventana describía todo esto con exquisito detalle, el hombre al otro
lado de la habitación cerraba sus ojos e imaginaba la pictórica escena.
Una cálida tarde el hombre de la ventana describió un desfile en la calle. Aunque el otro
hombre no podía oír la banda de música- se la imaginaba conforme el otro le iba narrando
todo con pelos y señales. Los días y las semanas pasaron.
Una mañana, la enfermera entró para encontrase el cuerpo sin vida del hombre al lado de la
ventana, el cual había muerto tranquilamente mientras dormía. Se puso muy triste y llamó al
doctor para que se llevaran el cuerpo. Tan pronto como consideró apropiado, el otro hombre
preguntó si se podía trasladar al lado de la ventana. La enfermera aceptó gustosamente, y
después de asegurarse de que el hombre estaba cómodo, le dejó solo.
Lentamente, dolorosamente, se apoyó sobre un codo para echar su primer vistazo fuera de
la ventana. Finalmente tendría la posibilidad de verlo todo con sus propios ojos.
Se retorció lentamente para mirar fuera de la ventana que estaba al lado de la cama. Daba a
un enorme muro blanco. El hombre preguntó a la enfermera qué había pretendido el difunto
compañero contándole aquel maravilloso mundo exterior.
1.- Te Amo
Ningún ser humano puede sentirse realmente feliz hasta escuchar que alguien le diga: “te
amo”. Atrévete a decirlo a la otra persona, a tu cónyuge, a tus padres, a tus hermanos, a tus
hijos, si es que nunca lo has hecho, haz la prueba y verás el resultado.
2.- Te Admiro
En la familia, cada miembro tiene alguna cualidad o habilidad que merece reconocimiento:
Todos, en algún momento, sentimos la necesidad de que se nos reconozca algún logro o
meta alcanzada… ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste esto a alguien?
3.- ¡Gracias!
Una necesidad básica del ser humano es la de ser apreciado. No hay mejor forma de decir a
una persona que es importante lo que hace por nosotros, que expresarle un ¡gracias!, no en
forma mecánica, sino con pleno calor humano.
Decir esto no es tan fácil, sin embargo, cuando cometas un error que ofenda o perjudique a
otras personas, aprende a decir con madurez: “perdóname, me equivoqué”.
¿Cuántas veces le has dicho a algún miembro de tu familia: “A ver, háblame, qué te pasa?”.
Tal vez muchos problemas y mal entendidos se resolverían si tan sólo escuchásemos lo
Que nos tratan de decir.
Es importante hacerles saber a tus seres queridos cuanto ellos significan para ti.
Pagado con un vaso de leche
Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante, sentía hambre pero
no tenía dinero para almorzar. Decidió vencer la vergüenza que le daba mendigar y pedir
algo de comer en la próxima puerta que tocase. No obstante, perdió su nervio cuando una
hermosa joven le abrió la puerta. En lugar de pedir comida pidió solo un vaso de agua.
-No me debe nada, respondió ella. -Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un
favor.
Aquel joven llamado Howard Kelly se fue de aquella casa, no solo sintiéndose fortalecido en
su cuerpo sino también en su fe en Dios y en la humanidad. Antes del incidente estaba
pensando en rendirse y renunciar.
Muchos años mas tarde aquella joven, ya mayor, se enfermo gravemente. Los doctores
locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad
donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad.
Cuando el médico se dio cuenta del nombre de su nueva paciente y del pueblo de
procedencia, inmediatamente se levantó y fue a verla. La reconoció inmediatamente. Volvió
a su oficina resuelto a hacer todo lo posible para salvar su vida. La lucha fue larga pero la
señora se salvó.
Por su parte la señora andaba muy preocupada sabiendo que el precio de su estancia en el
hospital sería astronómico. Sin que ella supiese, el doctor envió órdenes que le pasaran a el
la cuenta final. Después de examinarla escribió un mensaje al pie de la cuenta antes de que
fuese enviada a la señora.
Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días
pagándola. Finalmente miró y cual fue su asombró cuando leyó al pie de la lista de enormes
cifras:
Hoy tenemos edificios más altos y autopistas más anchas, pero temperamentos más cortos
y puntos de vista más estrechos.
Hemos llegado a la Luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y
conocer a nuestro vecino.
Son días que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.
Por todo esto, propongo que de hoy en adelante, no guardes nada “Para una ocasión
especial”, porque cada día que vivas es una ocasión especial.
Busca a Dios, aprende a conocerle, lee más, siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte
en las malas hierbas.
Pasa más tiempo con tu familia y con tus amigos, come tu comida referida, visita los sitios
que ames.
Usa tus copas de cristal, no guardes tu mejor perfume, úsalo cada vez que te den ganas de
hacerlo.
Las frases “Uno de estos días”, “Algún día”, quítalas de tu vocabulario. Escribamos aquella
carta que pensábamos escribir, “Uno de estos días”.
Cada día, hora, y minuto son especiales… y no sabes si pudiera ser el último…
Si estas tan ocupado y no puedes tomarte unos minutos para mandar este mensaje a
alguien que tu quieras, y dices a ti mismo que lo enviaras “Uno de estos días” piensa que
“Uno de estos días” puede estar muy lejos.
Manejo de la tensión
-No importa el peso absoluto. Depende de cuánto TIEMPO voy a sostenerlo. Si lo sostengo
por un minuto, no pasa nada. Si lo sostengo durante una hora, tendré DOLOR en mi brazo.
Si lo sostengo durante un día completo, tendrán que llamar una ambulancia. Pero es
exactamente el MISMO peso, pero entre más tiempo paso sosteniéndolo, más pesado se va
volviendo.
Y concluyó:
-Si cargamos nuestros PESARES todo el tiempo, luego, más temprano o más tarde, ya no
seremos capaces de continuar, la carga se irá volviendo cada vez MAS PESADA. Lo que
tienes que hacer es DEJAR el vaso en algún lugar y descansar un poco antes de sostenerlo
nuevamente. Tienes que dejar la carga de lado periódicamente, ¡de la forma que sea!
-Es reconfortante y te vuelve capaz de continuar. Entonces, antes de que vuelvas esta noche
a tu casa, deja afuera el pesar, en un rincón. No lo lleves a tu casa. Mañana podrás recogerlo
otra vez, al salir.
Hay una antigua leyenda acerca de tres hombres, cada uno de los cuales, cargaba dos
sacos, sujetos a sus cuellos, uno al frente y el otro a sus espaldas.
Cuando al primero de ellos le preguntaron que había en sus sacos, el dijo: -Todo cuanto de
bueno me han dado mis amigos se halla en el saco de atrás, ahí fuera de la vista, y al poco
tiempo olvidado. El saco de enfrente contiene todas las cosas desagradables que me han
acontecido y, en mi andar, me detengo con frecuencia, saco esas cosas y las examino
desde todos los ángulos posibles. Me concentro en ellas y las estudio. Y dirijo todos mis
sentimientos y pensamientos hacia ellas.
Cuando al segundo hombre le preguntaron qué era lo que llevaba en sus dos sacos, el
respondió: -En el saco de enfrente están todas las buenas acciones que he hecho. Las llevo
delante de mí y continuamente las saco y las exhibo para que todo mundo las vea. Mientras
que el saco que llevo atrás, contiene todos mis errores. Los llevo consigo a dondequiera
que voy. Es mucho lo que pesan y no me permiten avanzar con rapidez, pero por alguna
razón, no puedo desprenderme de ellos.
Al preguntarle al tercer hombre sobre sus sacos, él contestó: -El saco que llevo al frente,
está lleno de maravillosos pensamientos acerca de la gente, los actos bondadosos que han
realizado y todo cuanto de bueno he tenido en mi vida. Es un saco muy grande y está lleno,
pero no pesa mucho. Su peso es como las velas de un barco “lejos de ser una carga” me
ayudan a avanzar. Por su parte, el saco que llevo a mis espaldas está vacío, pues le he
hecho un gran orificio en el fondo. En ese saco, puse todo lo malo que escuché de los
demás así como todo lo malo que a veces pienso acerca de mí mismo. Esas cosas se fueron
saliendo por el agujero y se perdieron para siempre, de modo que ya no hay peso que me
haga más penoso el trayecto.
Leyenda de una mujer
Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una
caverna escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía: -”Entra y toma todo lo que
desees, pero no te olvides de lo principal. Pero recuerda algo: después que salgas, la puerta
se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo
principal…”
La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las
joyas, puso al niño en el piso y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su
delantal. La voz misteriosa habló nuevamente. -“Tienes solo ocho minutos…”
Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera
de la caverna y la puerta se cerró…..Recordó, entonces, que el niño quedó adentro y la
puerta estaba cerrada para siempre. La riqueza duró poco y la desesperación… ¡para el
resto de su vida!.
Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 80 años para vivir en este mundo y
una voz siempre nos advierte: “Y No te olvides de lo principal!”
Y lo principal son los valores espirituales, la oración, la vigilancia, la familia, los amigos, la
vida. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo principal
siempre se queda a un lado….
Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a un lado lo esencial ” Los tesoros del alma!”.
Que jamás nos olvidemos que la vida en este mundo, pasa rápido y que la muerte llega
inesperadamente.
Y que cuando la puerta de esta vida se cierra para nosotros, de nada valdrán las
lamentaciones.
“Que cosa extraña es el hombre: Nacer no pide, Vivir no sabe, Morir no quiere“
Un grupo de estudiantes de geografía, estudiaban las Siete Maravillas del Mundo. Al término
de la clase, se les pidió hacer una lista de las que ellos consideraban deberían ser
actualmente las Siete Maravillas del Mundo.
Mientras se hacía la votación el maestro notó, que una estudiante permanecía callada y no
había entregado aún su lista. Así que le preguntó si tenía problema para terminar de hacer
su elección.
La muchacha tímidamente respondió. -Si, un poco. No podía decidirme pues son tantas las
maravillas.
El maestro dijo: -Bueno, dinos lo que has escrito y tal vez podamos ayudarte.
La muchacha titubeo, y después leyó, Creo que las Siete Maravillas del Mundo son:
Poder tocar.
Poder saborear.
Poder ver.
Poder escuchar.
Poder sentir.
Poder reír.
Y… Poder amar.
Es muy sencillo para nosotros poder ver muchas de las hazañas del hombre y referirnos a
ellas como maravillas, cuando a veces pasan desapercibidas las maravillas que Dios hizo
por nosotros y que son sencillamente “comunes”.
La discusión fue larga, porque ninguno de los dos quería ceder. Viendo que por el camino
avanzaba un hombre, acordaron en probar sus fuerzas desarrollándolas contra él.
-Vas a ver – dijo el viento - como con sólo echarme sobre ese hombre, desgarro sus
vestiduras.
Y comenzó a soplar cuanto podía. Pero cuantos más esfuerzos hacían, el hombre más
oprimía su capa, gruñendo contra el viento, y seguía caminando. El viento encolerizado,
descargó lluvia y nieve, pero el hombre no se detuvo y más cerraba su capa. Comprendió el
viento que no era posible arrancarle la capa.
Sonrió el Sol mostrándose entre dos nubes, recalentó la tierra y el pobre hombre, que se
regocijaba con aquel dulce calor, se quitó la capa y se la puso sobre el hombro.
-Ya ves - le dijo el Sol al Viento - como con la bondad se consigue más que con la violencia.
Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a
encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de
respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico,
nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar. Viendo que era
imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su
atención.
De repente se encontró con una revista en donde venía el mapa del mundo ¡Justo lo que
precisaba!. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta
se lo entregó a su hijo diciendo: -”Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo
todo roto, para que lo repares sin ayuda de nadie”.
Entonces calculó que al pequeño le llevaría días componer el mapa, pero no fue así.
Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente. -”Papá, ya
hice todo, conseguí terminarlo”.
Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. Pensó que sería imposible que, a
su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes.
Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el
trabajo digno de un niño.
Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en
sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
-Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para
recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre…
Así que dí vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que si sabía como era.
Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo.
¿Existe el Mal?
Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta: - ¿Dios creó todo lo que
existe?
Un estudiante contestó valiente: -Sí, lo hizo. - ¿Dios creó todo? -Sí señor, respondió el
joven.
El profesor contestó: -Si Dios creó todo, entonces Dios hizo al mal, pues el mal existe, y
bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios
es malo.
El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber
probado una vez más que la fe Cristiana era un mito.
Otro estudiante levantó su mano y dijo: - ¿Puedo hacer una pregunta, profesor?
- ¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?
El muchacho respondió: -De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo
que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es
susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho
cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor,
todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos
creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor.
El profesor respondió: -Por supuesto que existe. Como lo mencioné al principio, vemos
violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.
-El mal es simplemente la ausencia de Dios… es, al igual que en los casos anteriores un
término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios…. no creó el
mal. No es como la fe o el amor, que existen, como existe el calor y la luz. El mal es el
resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta
el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz.
El tiempo es el regalo más preciado que tenemos porque es limitado. Podemos producir
más dinero, pero no más tiempo. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos
entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar. Nuestro tiempo es
nuestra vida. El mejor regalo que le puedes dar a alguien es tu tiempo.
El mejor regalo de amor no son los diamantes ni las rosas ni los dulces. Es brindar tu
concentración. El amor se concentra tanto en otra persona que por un instante uno se
olvida quien es. La atención dice:
“TU TIEMPO”
Gracias por brindarme un poco de tu tiempo en
leer estas líneas y date gracias a ti por haberlo
hecho, espero que te haya provocado alguna
emoción agradable...GRACIAS... =)