Amalfi, Antioquia, 16 de septiembre de 2019
Señores
DATACREDITO
Carrera 43 A No 1ª Sur – 29
Edificio Colmena
Medellín
Asunto: Derecho de Petición.
Ref.: Eliminación Reporte Negativo
GILDARDO ANTONIO ALVAREZ MONTOYA, mayor de edad, identificado como
se señala al pie de mi firma, con fundamento en el Derecho de petición consagrado
en el Artículo 23 de La Constitución Política Nacional, Artículos 20, 23, 73, 74, Ley
190 de 1995 Artículos 53 Art. 17 y 18, literal b) del Artículo 35 de la ley 489 del 981,
Derecho al Habeas Data y lo contenido en el Artículo 16 de la ley 1266 de 2008; en
forma respetuosa, acudo a ustedes para solicitar mi historia registrada en sus bases
de datos y la eliminación del reporte negativo que actualmente me figura, por las
siguientes.
RAZONES:
1. El 14 de junio de 2008, cuando me encontraba realizando un trámite para la
adquisición de un celular ante la empresa CLARO, tuve conocimiento de que se
encontraba reportado en las centrales de riesgo DATACREDITO, pero a pesar
de que he indagado y preguntado cual entidad me efectuó el reporte negativo,
hasta la nadie me ha informado, lo que me tiene preocupado dado que jamás he
solicitado ningún tipo de crédito con ninguna entidad pública o privada.
2. Como titular de mi información financiera y crediticia he tratado de obtener en
reiteradas oportunidades información vía Internet, sin obtener resultado
diferente al bloqueo de mi acceso por ese medio, lo único que se me informa a
través de este medio de consulta, es que mi cedula está registrada en la
base de datos, sin embargo ninguna entidad ha reportado información
comercial a la fecha.
3. Dado lo anterior, resulta para mi algo contradictorio el aparecer con reportes
negativos en su central de riesgos, cuando ustedes mimos manifiestan que
ninguna entidad ha reportado información comercial a la fecha, razón
por la cual no entiendo por qué en todas las entidades a las que solicito algún
tipo de crédito, me informan que aparezco reportado en DATACREDITO, y en
razón a este reporte me niegan todo tipo de servicios crediticios.
4. Como legitimo titular, tengo derecho a acceder a mi información de forma
completa, veraz y amplia.
Por lo anterior:
SOLICITO
Que en cumplimiento de los principios de oportunidad, veracidad y calidad de los
registros o datos, confidencialidad, y finalidad que amparan el ejercicio del derecho
fundamental del Habeas Data;
1. Que se dé cumplimiento a lo contemplado en La Ley 1266 de 2008 Habeas
Data y sus Artículos 5, 6 y 7, entregándome copia física y detallada de mi
reporte.
2. Que se elimine todo tipo de reporte negativo de esta central de riesgo, toda
vez, que jamás he tenido ningún tipo de convenios, negocios, o créditos con
ninguna entidad pública o privada.
3. Como consecuencia de lo anterior se dé trámite a mi petición acorde a lo
preceptuado por el siguiente artículo:
FUNDAMENTOS DE DERECHOS
Ello, de conformidad con la Ley 1266 de 2008, que dicta las disposiciones
generales relativas al derecho de hábeas data y que regula el manejo de la
información contenida en bases de datos personales. Al respecto, señala su
artículo 16 que “Los titulares de la información o sus causahabientes que
consideren que la información contenida en su registro individual en un Banco
de Datos debe ser objeto de corrección o actualización podrán presentar un
reclamo ante el operador (…) en caso que el titular no se encuentre satisfecho
con la respuesta a la petición, podrá recurrir al proceso judicial correspondiente
dentro de los términos legales pertinentes para debatir lo relacionado con la
obligación reportada como incumplida”.
De igual forma, el artículo 15 de la Constitución Política consagra los derechos
fundamentales al buen nombre y al habeas data, los cuales, si bien guardan estrecha
relación, tienen dimensiones específicas que los individualizan, de tal suerte que la
vulneración de alguno de ellos no siempre apareja el quebrantamiento del otro. En
este sentido la Corte Constitucional ha escindido el núcleo de protección de tales
derechos en los siguientes términos
Debe decirse que en lo relativo al manejo de la información, la
protección del derecho al buen nombre se circunscribe a que dicha
información sea cierta y veraz, esto es, que los datos contenidos en
ella no sean falsos ni erróneos. Por su parte, la garantía del derecho
a la intimidad hace referencia a que la información no toque
aspectos que pertenecen al ámbito de privacidad mínimo que tiene
la persona y que sólo a ella interesa. Finalmente, el derecho al
habeas data salvaguarda lo relacionado con el conocimiento,
actualización y rectificación de la información contenida en los
mencionados bancos de datos
Es innegable que el buen nombre ha sido comprendido en la doctrina y en la
jurisprudencia constitucional como la reputación o fama de una persona, esto es,
como el concepto que el conglomerado social se forma de ella. El buen nombre se
erige en derecho fundamental de las personas y constituye uno de los elementos
más valiosos dentro del patrimonio moral y social, a la vez que en un factor intrínseco
de la dignidad humana.
En efecto, la Corte Constitucional, ha sido clara y ha precisado que el derecho al
buen nombre se encuentra ligado a los actos que realice una persona, de manera
que a través de éstos, el conglomerado social se forma un juicio de valor sobre la
real dimensión de bondades, virtudes y defectos del individuo, es por ello que la
vulneración del derecho al buen nombre se concreta cuando se difunde información
falsa o errónea sobre las personas, de tal suerte que se distorsione la imagen que
éstas tienen ante la sociedad en sus diferentes esferas generando perjuicios de
orden moral o patrimonial. Es así como en la sentencia T-783 de 2002, se precisó
en relación con el concepto del buen nombre:
“En cuanto al derecho al buen nombre, la Corte ha señalado que
este puede verse afectado ‘cuando sin justificación ni causa
cierta y real, es decir, sin fundamento, se propagan entre el
público –bien sea de forma directa o personal, o a través de los
medios de comunicación de masas – informaciones falsas o
erróneas o especies que distorsionen el concepto público que se
tiene del individuo y que por lo tanto, tienden a socavar el
prestigio o la confianza de los que disfrutan del entorno social en
cuyo medio actúa, o cuando en cualquier forma se manipula la
opinión general para desdibujar su imagen.’ El buen nombre es
entonces objetivo, ya que surge por los hechos o actos de la
persona de quien se trata. Se tiene el nombre que resulta de las
conductas y decisiones adoptadas por una persona y por lo tanto
este será bueno sí éstas han sido responsables y son presentadas
de manera imparcial, completa y correcta.”
Así, la transmisión de información errónea afecta el derecho al buen nombre de las
personas, por cuanto distorsiona la imagen o buena fama que ha conseguido
construir en sociedad. Los efectos lesivos para la persona, derivados de la
divulgación de información errónea, se hacen más notorios en materia de
administración de datos financieros, habida cuenta que el deterioro de la imagen
comercial o financiera de un individuo puede implicar perjuicios significativos en
materia económica, aspecto frente al cual ha dicho la Corte:
“Es claro que si la información respectiva es falsa o errónea, no
solamente se afectan los derechos a la honra y al buen nombre
de la persona concernida, sino que, precisamente por el efecto
multiplicador que tiene el informe negativo en las instituciones
receptoras de la información incorporada al banco de datos o
archivo, resulta notoriamente perjudicada en su actividad
económica y en su situación patrimonial. No se pierda de vista
que un cierre del crédito puede provocar una cadena de
incumplimientos forzados, la incapacidad de contraer nuevas
obligaciones, la cesación de pagos y la quiebra”.
La relación de los derechos al buen nombre y habeas data con el derecho
fundamental de petición resulta inescindible en la medida que este último se
transforma en el mecanismo idóneo para la materialización de los dos primeros. Así,
conviene recordar a propósito de las reglas que orientan este derecho, lo
manifestado por la Corte:
“(…) b) El núcleo esencial del derecho de petición reside en la resolución
pronta y oportuna de la cuestión, pues de nada serviría la posibilidad de
dirigirse a la autoridad si ésta no resuelve o se reserva para sí el sentido
de lo decidido.
c) La respuesta debe cumplir con estos requisitos: 1. oportunidad 2. Debe
resolverse de fondo, clara, precisa y de manera congruente con lo
solicitado 3. Ser puesta en conocimiento del peticionario. Si no se cumple
con estos requisitos se incurre en una vulneración del derecho
constitucional fundamental de petición.
d) Por lo anterior, la respuesta no implica aceptación de lo solicitado ni
tampoco se concreta siempre en una respuesta escrita (...)
De igual forma, la Corte Constitucional en sentencia T-350 de 2006 manifestó qué
hace parte del núcleo esencial del derecho de petición:
“(i) la posibilidad cierta y efectiva de presentar, de manera respetuosa,
solicitudes ante las autoridades, sin que éstas se nieguen a recibirlas o se
abstengan de tramitarlas; (ii) la facultad de obtener una respuesta
oportuna, esto es, dentro de los términos previstos en el ordenamiento
jurídico; (iii) el derecho a recibir una respuesta de fondo o contestación
material, lo que supone que la autoridad analice la materia propia de la
solicitud y se pronuncie sobre la totalidad de los asuntos planteados, es
decir, la correspondencia entre la petición y la respuesta, excluyendo
fórmulas evasivas o elusivas y; (iv) la pronta comunicación al peticionario
sobre la determinación adoptada, con independencia de que su contenido
sea favorable o desfavorable. Si no se cumple con estos requisitos se
incurre en una vulneración del derecho fundamental de petición”.
En conclusión, el derecho fundamental de petición garantiza que cualquier persona
pueda elevar ante una autoridad pública o privada una solicitud, que deberá
resolverse de fondo en un término específico y de manera congruente con lo que se
solicita, sin importar si la información resulta o no favorable a lo pedido.
ANEXOS
Copia de cedula de ciudadanía
Reporte de consulta en DATACREDITO
NOTIFICCIONES
Para efectos de notificación:
Dirección: carrera 22 Aránzazu Nro. 20-95, segundo piso, Amalfi Antioquia.
Teléfono: 350-470-15-37
Atentamente,
GILDARDO ANTONIO ALVAREZ MONTOYA
C.C 3.371.026 de Amalfi, Antioquia