Libro
Libro
durante el desarrollo
Volumen II
Comps.
José Jesús Gázquez
Mª del Mar Molero
Mª del Carmen Pérez-Fuentes
Ana B. Barragán
Mª del Mar Simón
África Martos
Edita: ASUNIVEP
Salud y cuidados durante el desarrollo
Volumen II
Comps.
José Jesús Gázquez
Mª del Mar Molero
Mª del Carmen Pérez-Fuentes
Ana B. Barragán
Mª del Mar Simón
África Martos
© Los autores. NOTA EDITORIAL: Las opiniones y contenidos de los textos publicados en el
libro “Salud y cuidados durante el desarrollo. Volumen II”, son responsabilidad exclusiva de
los autores; así mismo, éstos se responsabilizarán de obtener el permiso correspondiente para
incluir material publicado en otro lugar, así como los referentes a su investigación.
Edita: ASUNIVEP
ISBN: 978-84-09-02081-2
Depósito Legal: AL 1033-2018
Imprime: Artes Gráficas Salvador
Distribuye: ASUNIVEP
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ninguna forma o por ningún medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, u otros medios, sin el permiso previo
y por escrito de los titulares del Copyright.
ÍNDICE
CAPÍTULO 1
Análisis sobre la relación del ejericio físico y la afiliación social ..................................... 13
Mª del Mar Simón, Mª del Mar Molero, África Martos, Ana B. Barragán, Mª del Carmen
Pérez-Fuentes, Eva María Caparrós, y José Jesús Gázquez
CAPÍTULO 2
Proceso quirúrgico del tumor vesical desde la implicación y cuidados de enfermería ..... 19
María Soledad Álvarez García, Oscar Pérez Blaya, María Josefa García Martínez, Blas
Ignacio de Gea Guillén, José Jiménez Monreal, David Hernández Melgarejo, Fernando
Zamora García, María Dolores Vivo Belando, y Víctor Gallego Herrera
CAPÍTULO 3
Situación clínica de los obesos mórbidos tras someterse a una técnica quirúrgica
restrictiva pura ................................................................................................................... 29
Aurora María Alcaraz García, Ana Belén Suárez Escudero, María Dolores Ruiz
Fernández, María López Cano, Antonia Fernández Leyva, Evangelina Martínez
Mengíbar, y María del Rosario Ayala Maqueda
CAPÍTULO 4
Repercusión de una técnica quirúrgica restrictiva pura en la calidad de vida del obeso
mórbido ............................................................................................................................... 35
Aurora María Alcaraz García, María Dolores Ruiz Fernández, María del Rosario Ayala
Maqueda, y Ana Belén Suárez Escudero
CAPÍTULO 5
Trastornos de la conciencia en pacientes de edad avanzada. ............................................ 41
Francisco Javier Arroyo Fernández, María Teresa Sánchez Barrón, y Tatiana Gómez
Sánchez
CAPÍTULO 6
La importancia del papel de la enfermería y la fisioterapia en pacientes respiratorios ... 47
Ana Isabel Chica Garzón y Carmen María Fernández Torralbo
CAPÍTULO 7
Evaluación indicación y seguimiento del programa de actividad física en personas
mayores y realización de programas de revitalización y terapia ocupacional: Programa
de ventilación ...................................................................................................................... 53
Ana Domínguez García, Beatriz María Bermejo Gil , Fátima Pérez Robledo, Juan Luis
Sánchez González, Celia Sánchez Gómez, José Enrique Artigas Martín, Fausto José
Barbero Iglesias, y José Ignacio Calvo Arenillas
CAPÍTULO 8
Dermatosis profesional en las manos en el sistema de salud ............................................. 59
Natalia García Martín, Jorge Prieto Gómez, Andrea García Sánchez, y Jorge Pérez
Vázquez
CAPÍTULO 9
La comunicación enfermo-enfermero con pacientes ancianos y la mejora de su calidad de
vida durante los ingresos hospitalarios .............................................................................. 65
Anna María Lafuente Caminals
CAPÍTULO 10
Revisión bibliográfica del tratamiento fisioterápico del pie zambo equinovaro ................ 71
Ángela López Sánchez, Ismael Hevia Cabeza, y Antonio David Sánchez Sánchez
CAPÍTULO 11
Cribaje y estudio de la prevalencia del insomnio a través de exámenes de salud laboral 79
Carmen María Mañas Dueñas, Sonia María Molina Guerra, y Silvia Ruiz Jurado
CAPÍTULO 12
Fisioterapia precoz como estímulo psicomotor en el Síndrome de Down .......................... 85
Nuria Martín Roldán y Elisabet Martín Roldán
CAPÍTULO 13
Efectividad la manipulación ortopédica y manipulación espinal en el dolor lumbar ....... 91
Blas Millán Molina, Francisco Carrasco Martínez, y Javier Molina Payá
CAPÍTULO 14
El papel de la fisioterapia en el Alzheimer y Parkinson ..................................................... 99
Ana Belén Muñoz Hornero, Ana Isabel Chica Garzón, Laura María Hermoso Ruiz,
Verónica Andrés Sanz, Sofía Rodríguez Torres, y Cristina Mondéjar Delgado
CAPÍTULO 15
Actuación de enfermería en la prevención de las infecciones nosocomiales.................... 105
María Pavón Amo, Ana Petidier Pino, y Alejandro Quiles Parra
CAPÍTULO 16
Intervención de la fisioterapia en el tratamiento de la rizartrosis ................................... 111
María Luisa Peral Rodríguez, María del Pilar Cano García, y Josefa María Segura
García
CAPÍTULO 17
La importancia de los cuidados de enfermería para los pacientes trasplantados de riñón
en España ......................................................................................................................... 117
Pedro Pichardo Bullón, Isabel María Alcaide Gómez, y Pablo Solana Clemente
CAPÍTULO 18
Presión positiva continua en recién nacidos .................................................................... 125
Marina Vidal Pulido, Paloma Vidal Pulido, y Lucía Arcos López
CAPÍTULO 19
Cuidados enfermeros a pacientes ingresados en Cuidados Intensivos ............................. 131
Marina Vidal Pulido, Paloma Vidal Pulido, y Lucía Arcos López
CAPÍTULO 20
Cuidados de enfermería en pacientes con tratamiento de nitroglicerina ......................... 137
María Virginia Rodríguez Pozo, Reyes Soto Chacón, y María Teresa Vique Morales
CAPÍTULO 21
Ensayo clínico de fisioterapia: Propiocepción en el esguince de tobillo.......................... 143
Antonio David Sánchez Sánchez, Ismael Hevia Cabeza, y Angela López Sánchez
CAPÍTULO 22
Estudio detallado de la hepatitis vírica: Abordaje global desde la
perspectiva enfermera ....................................................................................................... 151
María Dolores Serrano Blanco, Rubén Moya Granados, y Ascensión Granados Navas
CAPÍTULO 23
Estrategias de enseñanza para evitar la degradación del rendimiento bajo presión en el
fútbol base ......................................................................................................................... 159
José Vega García, Israel Caraballo Vidal, y Pablo Camacho Lazarraga
CAPÍTULO 24
Calidad y trastornos del sueño en función del sexo en estudiantes de
educación superior............................................................................................................ 163
África Martos, Mª del Mar Molero, Ana B. Barragán, Mª del Mar Simón, Mª del Carmen
Pérez-Fuentes, Eva María Caparrós, y José Jesús Gázquez
CAPÍTULO 25
Atención multidisciplinar temprana en el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de
cromosomopatías y otros defectos congénitos .................................................................. 171
Víctor Manuel Alcaraz Hernández y Miguel Ignacio López Ramiro
CAPÍTULO 26
Requisitos necesarios en el diseño de un menú saludable para centros escolares de
infantil (2º ciclo) ............................................................................................................... 179
Nuria Cuesta Mata, Patricia Ramírez Cuenca, y Paloma Rodríguez González
CAPÍTULO 27
Alimentación saludable y recomendada a mujeres en la etapa climatérica ..................... 187
Marta Escobar Viana , Carmen Sánchez-Nieva Lampaya, e Isabel González Fernández
CAPÍTULO 28
Adherencia a la dieta mediterránea y su relación con factores socioeconómicos y
culturales en una muestra de adolescentes vizcaínos de entre quince y diecisiete años . 193
Iñigo Ibáñez Pérez e Itziar Hoyos Cillero
CAPÍTULO 29
El glicomacropéptido del suero de queso como estrategia terapéutica en
la fenilcetonuria ................................................................................................................ 203
Jesús Alberto Martín González, Isabel María Rodríguez Rodríguez, Tamara García
López, Ana Campos Serrano, Raquel Jiménez Anero, y Airam Cabrera Rodríguez
CAPÍTULO 30
Lo que el inconsciente esconde: Características diferenciales en población infanto juvenil
del uso de terapias no cognitivas en los trastornos de la conducta alimentaria .............. 209
Victoria Muñoz Martínez, Beatriz Mata Sáenz, Erica López Lavela, Leonor Asensio
Aguerri, Irene Díaz Quero, Estefanía Segura Escobar, Carlos Rodríguez Gómez Carreño,
Laura Nuevo Fernández, y Rafael Ángel Baena Mures
CAPÍTULO 31
Evaluación de la frecuencia y el consumo de alimentos en menús escolares de la
provincia de Almería ........................................................................................................ 217
José Rodríguez Moreno, Juan Manuel Pérez Gallardo, y Enrique Morey Moreno
CAPÍTULO 32
Evaluación sobre el uso de procesos culinarios diferentes rotación de alimentos y recetas
distintas en comedores escolares de Almería ................................................................... 223
José Rodríguez Moreno, Juan Manuel Pérez Gallardo, y Enrique Morey Moreno
Obstetricia y Ginecología
CAPÍTULO 33
Relación entre la realización de terapia periodontal no quirúrgica durante el embarazo,
niveles de biomarcadores inflamatorios y resultados adversos del embarazo: Revisión
sistemática ........................................................................................................................ 231
Luis Aguilar Bootello, María de Las Flores Vera Márquez, y Josefa Eva Vera Márquez
CAPÍTULO 34
Liquen escleroso vulvar: La matrona frente al reto de un correcto diagnóstico y
asesoramiento adecuado .................................................................................................. 237
Patricia Castillo Cordero, María de las Nieves Cano Lara, y María Romero Nevado
CAPÍTULO 35
Anticoncepción en la adolescencia: Puesta al día e información práctica para la consulta
programada y urgente....................................................................................................... 243
Lucía Cueli del Campo, César Manuel Guerra García, Ana Martínez de Grado, Leire
Moja Mateos, Marta Santos Gravalosa, Vanesa Terán Díez, y Blanca Coll Bas
CAPÍTULO 36
La práctica de ejercicio físico y sus beneficios para la madre y el neonato..................... 251
Tamara García López, Ana Campos Serrano, Isabel María Rodríguez Rodríguez, Raquel
Jiménez Anero, Jesús Alberto Martín González y Airam Cabrera Rodríguez
CAPÍTULO 37
Hemorragias del tercer trimestre de gestación: Valoración extrahospitalaria y su
repercusión neonatal ........................................................................................................ 257
Leire Moja Mateos, Marta Santos Gravalosa, Vanesa Terán Díez, Blanca Coll Bas, Lucía
Cueli del Campo, César Manuel Guerra García, y Ana Martínez de Grado
CAPÍTULO 38
Urgencias obstétricas en el parto extrahospitalario y su repercusión neonatal .............. 263
Marta Santos Gravalosa, Vanesa Terán Díez, Blanca Coll Bas, Lucía Cueli del Campo,
César Manuel Guerra García, Ana Martínez de Grado, y Leire Moja Mateos
CAPÍTULO 39
Consecuencias e implicaciones del consumo de cigarrillos sobre la salud del feto en
madres gestantes ............................................................................................................... 269
José Manuel Vallecillo Troncoso, Carmen Garrido Fages, y Carmen María Martínez
Estepa
CAPÍTULO 40
Actuación de la enfermera pediátrica ante el Munchausen por poderes .......................... 277
Ana Campos Serrano, Isabel María Rodríguez Rodríguez, Jesús Alberto Martín
González, Raquel Jiménez Anero, Airam Cabrera Rodríguez, y Tamara García López
CAPÍTULO 41
Infección y dolor relacionados con el uso de PICC en neonatos pretérmino ................... 283
Carmen María Fernández Torralbo, Cristina Fernández de Moya Cárdenas y Ana Belén
Pereira Ibáñez
CAPÍTULO 42
Tratamientos alternativos para el abordaje de síntomas depresivos en niños y
adolescentes ...................................................................................................................... 289
Erica López Lavela, Fernando García Lázaro, Leonor Asensio Aguerri, Victoria Muñoz
Martínez, Beatriz Mata Sáenz, Carlos Rodríguez Gómez Carreño, Laura Nuevo
Fernández, Rafael Ángel Baena Mures, Irene Díaz Quero, y Estefanía Segura Escobar
CAPÍTULO 43
Papel de enfermería en las principales urgencias pediátricas ......................................... 297
María Luz López Ramón, María Francisca Avilés Gómez, Raquel Rodríguez Berenguer,
y Crescencio Pérez Murillo
CAPÍTULO 44
Impacto social de la Shisha en la población adolescente ................................................. 305
Carmen María Martínez Estepa, Carmen Garrido Fages, y José Manuel Vallecillo
Troncoso
CAPÍTULO 45
Figura de enfermería en el ámbito escolar....................................................................... 319
Rebeca Moreno Mancebo, Sonia Repiso Muñoz, Beatriz Guerrero Rodelas, e Irene
Bustos Fernández
CAPÍTULO 46
Prevalencia del suicidio juvenil a nivel internacional...................................................... 325
Beatriz Oda Plasencia García de Diego, Samuel Leopoldo Romero Guillena, y José
Manuel González Moreno
CAPÍTULO 47
Prevención desde Atención Primaria de Salud ante la nueva epidemia del Siglo XXI: La
Obesidad Infantil .............................................................................................................. 331
Alexandra de la Cinta Prieto Avilés, Manuela Rodríguez Pereira, y María José López
Romero
CAPÍTULO 48
Están los profesores preparados para la realización de RCP en caso de urgencia ......... 337
Raquel Rodríguez Berenguel, Crescencio Pérez Murillo, María Luz López Ramón, y
María Francisca Avilés Gómez
CAPÍTULO 49
Crisis asmática grave en pediatría: Actuación asistencial de enfermería ....................... 343
Raquel Rodríguez Berenguel, Crescencio Pérez Murillo, María Luz López Ramón, y
María Francisca Avilés Gómez
Mª del Mar Simón, Mª del Mar Molero, África Martos, Ana B. Barragán, Mª del Carmen
Pérez-Fuentes, Eva María Caparrós, y José Jesús Gázquez
Universidad de Almería
Introducción
El ejercicio físico se define como la realización de algún movimiento corporal originado por el
sistema locomotor, esta realización de actividad física produce un aumento del consumo de energía. Su
resultado es vital no solo para mejorar la propia condición física, sino para retardar el envejecimiento y
prevenir enfermedades cardiovasculares y neoplásicas (Cordero, Masiá, y Gálve, 2014; Rowe, Safdar, y
Arany, 2014). Por lo que en los últimos años existe un incremento de la demanda social de ejercicio
físico fomentada por la conciencia actualmente existen de la mejora de la salud y el culto al cuerpo
(Moreno-Murcia, Borges, Marcos, Sierra, y Huéscar, 2012).
Es por ello, que se deben tener en cuenta los beneficios tanto físicos como psicológicos y sociales
que tiene el ejercicio físico en la prevención de enfermedades. Así mismo, es de vital importancia tener
un estilo vida activo que nos ayude a mejorar la salud (González-Serrano, Huéscar, y Moreno, 2013). A
pesar de ello, los jóvenes no realizan deporte en la actualidad lo que conlleva un importante problema de
salud en la sociedad actual y un preocupante sedentarismo, por lo que se debe hacer hincapié en la
importancia de éste y en la motivación para su práctica (Jiménez, Moreno, Leyton, y Claver, 2015).
No obstante, a pesar de las múltiples ventajas que tienen realizar ejercicio físico para la salud, la
inactividad física sigue siendo actualmente uno de los elementos de riesgo de mortalidad más
importantes en nuestra sociedad. Esto propicia la aparición de enfermedades no transmisibles y de
problemas de salud general en todo el mundo. Así bien, podemos encontrar enfermedades
cardiovasculares causadas por la obesidad, dislipidemias, el exceso de glucosa, la hipertensión arterial y
el tabaquismo, entre otras. Son el sobrepeso y la obesidad en el presente unos de los principales factores
de la mortalidad a nivel mundial (Bonilla y Sáez, 2014; Meseguer, García, y Rodríguez, 2016; OMS,
2013).
La motivación es uno de los factores esenciales para iniciar a las personas en la realización de
ejercicio físico. Así bien, los mecanismos de iniciación al ejercicio físico son variados en la población
actual, ya sea en grupo o de forma individual, entre ellos encontramos motivos como la diversión,
afiliación social, salud, mejora de la condición física, calidad de vida, entre otros (Azofeifa, 2018;
Moreno-Collazos y Cruz-Bermúdez, 2015; Pérez-Muñoz y Sánchez-Vegas, 2015).
En este estudio, ahondaremos sobre el peso que tiene el ejercicio físico en la afiliación social. Una de
las razones por la que las personas realizan ejercicio físico es por afianzar las relaciones sociales. En este
sentido, son las personas adultas las que realizan actividad física por el factor social, ya que, de esta
manera, las actividades grupales facilitan la socialización y este entorno resulta ideal para lograr
cualidades que les permita trasladarlas a su vida cotidiana. Además, la motivación social de la práctica de
ejercicio está vinculado a un incrementa del compromiso hacia la realización de ejercicio físico de
manera continuada en la población adulta (Moreno, Águila, y Borges, 2011; Reigal, Videra, Parra, y
Juárez, 2012).
Por otra parte, se debe contemplar que entre las variables sociales que afectan a la realización de
ejercicio físico encontramos el género. En este ámbito, encontramos que son los hombres los que
practican más ejercicio físico frente a las mujeres, además éstos lo realizan con mayor frecuencia
dedicándole más tiempo en comparación con las mujeres (Matud, Díaz, Bethencourt, e Ibáñez, 2016).
En esta misma línea, se observa como en la etapa adulta las mujeres realizan ejercicio físico para
mejorar su apariencia física, en relación con la pérdida de peso, mientras que los hombres practican
ejercicio físico para mejorar sus relaciones sociales (Moreno-Murcia, Marcos-Pardo, y Huéscar, 2016).
En este sentido, si la motivación se entiende como una agrupación de factores tanto personales como
sociales, que facilitan el comienzo o abandono de la actividad física, se hace imprescindible determinar
la variable socialización como esencial para valorar si el ejercicio físico favorece el desarrollo social y
personal y, de esta manera, llegar a conseguir un estilo de vida saludable (Moreno, Águila, y Borges,
2011).
Es por ello, por lo que el objetivo del presente estudio será analizar la relación existente entre el
ejercicio físico y la afiliación social, según el sexo.
Método
Participantes
La muestra estuvo formada por un total de 158 estudiantes, con edades comprendidas entre 18 y 57
años, presentando una media de edad de 31,78 años (DT= 8,62). El 26,6% eran hombres (n= 42) y el
73,4% (n= 116) mujeres. El 2,5% de la muestra estudian medicina (n=4), el 22,3% enfermería (n=35), el
3,8% técnico en cuidados auxiliares de enfermería (n=6), el 0,6% fisioterapia (n=1), el 1,9% odontología
(n=3), el 0,6% psicología (n=1), el 0,6% otras (n=1), el 14% biología, física o química (n=22) y el 53,5%
farmacia (n=84).
Instrumentos
Para la recogida de datos sociodemográficos de los participantes se elaboró un cuestionario ad hoc
teniendo en cuenta la edad, el sexo y el estado civil.
La valoración se ha llevado a cabo mediante el cuestionario Goal Content for Exercise Questionnaire
(Sebire et al., 2008). Esta escala contiene un total de 20 ítems agrupados en cinco factores. Este estudio
se centrará concretamente en el análisis de la variable Afiliación social, la cual consta de cuatro ítems:
Realizo ejercicio físico para relacionarme con otras personas de manera significativa, realizo ejercicio
físico para compartir experiencias en el ejercicio con la gente que se preocupa de mí, realizo ejercicio
físico para hacer amigos y amigas y realizo ejercicio físico para formar lazos estrechos con otras
personas.
Resultados
Tras realizar el estudio, se observa que el ítem realizo ejercicio físico para compartir experiencias en
el ejercicio con la gente que se preocupa de mí, tiene un media superior de 3,69 (DT= 1,63) en hombres
y de 4,05 (DT= 1,51) en mujeres respecto al resto de ítems analizados. Seguido de los ítems realizo
ejercicio físico para relacionarme con otras personas de manera significativa, con un 3,21 (DT= 1,66)
en hombres y un 3,93 (DT= 1,82) en mujeres, realizo ejercicio físico para hacer amigos y amigas con un
3,29 (DT= 1,71) y un 3,54 (DT= 1,63) en mujeres y realizo ejercicio físico para formar lazos estrechos
con otras personas, con un 3,29 (DT= 1,68) y un 3,19 (DT= 1,63) en mujeres.
Por otro lado, se analizan los ítems de afiliación social según el tipo de respuesta en función del sexo.
Con relación al ítem realizo ejercicio físico para relacionarme con otras personas de manera significativa,
se observa respecto a los hombres un porcentaje elevado aquellos que opinan que es poco importante con
un 28,6% (n=12), mientras que las mujeres lo consideran importante con un 19,8% (n=22). Con un
porcentaje menor encontramos respecto a los hombres que opinan que es extremadamente importante,
con un 2,4% (n= 1), al igual que las mujeres con un 4,5% (n=5).
Gráfica 1. Realizo ejercicio físico para relacionarme con otras personas de manera significativa
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10
5
0
En cuanto al ítem realizo ejercicio físico para compartir experiencias en el ejercicio con la gente
que se preocupa de mí, encontramos un porcentaje elevado respecto a los hombres que opinan que es
moderadamente importante con un 33,3% (n= 14), mientras que las mujeres lo consideran algo
importante con un 22,5% (n= 25). Por otra parte, encontramos un porcentaje inferior en aquellos
hombres que lo consideran extremadamente importante con un 2,4 (n=1), al igual que las mujeres con un
1,8% (n= 2).
Gráfica 2. Realizo ejercicio físico para compartir experiencias en el ejercicio con la gente que se preocupa de mí
En el caso del ítem realizo ejercicio físico para hacer amigos y amigas, se observa un alto porcentaje
respecto a los hombres que opinan que no es nada importante con un 26,2% (n= 11), mientras que en las
mujeres lo encontramos en las que lo consideran que es poco importante con un 20,7% (n=23). Así bien,
encontramos un porcentaje menos en los hombres que opinan que es extremadamente importante con un
2,4% (n= 1), al igual que en las mujeres con un 1,8% (n=2).
Por último, en el ítem para formar lazos estrechos con otras personas, se observa un porcentaje alto
en relación con los hombres que opinan que no es nada importante con un 23,8% (n=10), frente a las
mujeres que opinan que es poco importante con un 24,3% (n=27). Por el contrario, se observa un
porcentaje inferior en aquellos hombres que opinan que es extremadamente importante con un 2,4%
(n=1), al igual que ocurre con las mujeres con un 0,9% (n=1).
Gráfica 4. Realizo ejercicio físico para formar lazos estrechos con otras
personas
Discusión y conclusiones
Tal y como muestran los resultados obtenidos, no se observa una relación evidente entre el ejercicio
físico y la afiliación social. Debido a que no consideran el ejercicio físico como un factor que influya de
manera directa en las relaciones sociales. No obstante, tanto hombres como mujeres, sí que consideran
que realizar ejercicio físico para compartir experiencias en el ejercicio con la gente que se preocupa de
ellas es algo importante.
Por otro lado, se puede percibir como las mujeres consideran importante realizar ejercicio físico para
relacionarse con otras personas de manera significativa, frente a los hombres que no lo consideran
importante al contrario que en el estudio de Moreno-Murcia et al. (2016), en el cuál son los hombres los
que consideran importante hacer actividad física para mejorar sus relaciones sociales. Es por ello, que los
hombres practican más ejercicio físico y con mayor frecuencia que las mujeres (Matud et al., 2016).
En esta línea se debe fomentar el ejercicio físico a través de la motivación social de la práctica de
ejercicio, ya que esta puede incrementar la responsabilidad para realizar ejercicio de manera frecuente en
la población, sobre todo si se realiza en equipo (Moreno, Águila, y Borges, 2011).
Agradecimientos
Parte de este trabajo se ha desarrollado gracias a la financiación del Plan Propio de Investigación
2015 de la Universidad de Almería, por la ayuda para la contratación de personal investigador en
formación predoctoral, concedida a Ana Belén Barragán Martín, así como, gracias a la financiación
Formación de Profesorado Universitario en Áreas Deficitarias, Ayudas Gerty Cori, por la ayuda para la
contratación de personal investigador en formación predoctoral, concedida a María del Mar Simón
Márquez, así mismo como gracias a la financiación del Plan Propio de Investigación 2017 de la
Universidad de Almería, por la ayuda para la contratación de personal investigador en formación
predoctoral, concedida a África Martos Martínez.
Referencias
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Moreno, J.A., Águila, C., y Borges, F. (2011). La socialización en la práctica físico-deportiva de carácter
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Moreno-Murcia, J.A., Marcos-Pardo, P.J., y Huéscar, E. (2016). Motivos de Práctica Físico-Deportiva en
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Rowe, G.C., Safdar, A., y Arany, Z. (2014). Running forward: new frontiers in endurance exercise biology.
Circulation, 129, 798-810.
María Soledad Álvarez García, Oscar Pérez Blaya, María Josefa García Martínez,
Blas Ignacio de Gea Guillén, José Jiménez Monreal, David Hernández Melgarejo,
Fernando Zamora García, María Dolores Vivo Belando, y Víctor Gallego Herrera
Profesionales del Servicio Murciano Salud
Introducción
Hipócrates (Grecia siglo V), explica en su teoría de los cuatro humores: sangre, flema, bilis negra y
bilis amarilla, relatada en el Corpus Hipocraticum, relaciona los desequilibrios y los excesos de los
humores a situaciones como la melancolía y su posible vínculo con enfermedades, prescribiendo para la
cura de tumores la extirpación quirúrgica y el aceite de rosas (De Magalhães y Nunes, 2014). Hipócrates
estableció el término cáncer para nombrar los crecimientos malignos, vocablo que significa cangrejo e
indica el avance de la enfermedad en todas direcciones (Graña, 2015; Salaverry, 2013).
El resultado del daño en los mecanismos de regulación en el ADN (daño epigenético) y/o de un daño
en el ADN (genético), que como resultado es una proliferación celular incontrolada, es lo que es la
enfermedad del cáncer (Jiménez y Díaz, 2017). Estos daños pueden ser heredados de los padres,
producido por “carcinógenos” (agentes externos), o ambas cosas, que se produzcan en el ADN o en sus
mecanismos reguladores.
Los responsables del 90% de los cánceres, son estos factores externos, y el 45% de los mismos se
producen por el sobrepeso, el tabaco o la inactividad (Ginebra, OMS, 2009; El Cáncer en España, 2016).
El cáncer vesical afecta cada año a 2,7 millones de personas en el mundo. Ocupa el quinto lugar en
incidencia, el séptimo en los fallecimientos por cáncer. Constituye el segundo cáncer más frecuente y
letal en urología, después del de próstata. Su incidencia aumenta con la edad, y en la mayoría de los
casos se diagnóstica a partir de los 60 años. Después de los 75 años, su incidencia alcanza a la de los
cánceres de mama y de colon (Jemal et al., 2011; El Cáncer en España, 2016).
La estimación de la incidencia para la población general en España para el tumor se vejiga en el año
2012 se encuentra en (13.789 casos nuevos). La incidencia por sexo fue en varones (11.584 casos
nuevos) y en mujeres (2.205 casos nuevos). La incidencia aumenta en alrededor del 1% por año. Por
tanto, se trata de un cáncer que afecta principalmente a una población anciana. Alrededor de un tercio
(1/3) de las muertes por cáncer y que podemos incidir sobre ello, es que según con los datos publicados
por la OMS (Informe Mundial del Cáncer, 2014), uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta,
es que estas muertes son debidas a causas evitables, incluyendo como el factor de riesgo, el tabaco
(Burger et al., 2013).
Como objetivo general; describir el proceso quirúrgico del tumor vesical en el paciente adulto y su
prevención, y dentro de los objetivos específicos; conocer los tipos de cáncer de vejiga, identificar los
factores de riesgo, sintomatología y enumerar las acciones de enfermería en el paciente con tumor
vesical.
Metodología
Búsqueda bibliográfica en las siguientes Bases de datos: Cuiden, PubMed, Nursing Consult,
Elsevier, Scielo. Asociación Española de Urología, Science Direct, Index, Asociación Española de
Enfermería en Urología. Para la realización de este estudio han sido revisadas Guías para el paciente y
revistas especializadas en inglés y español, como: El equipo de guías clínicas de la European Association
of Urology (EAU), ESMO Clinical Practice Guidelines (Bladder cáncer), Asociación Española contra el
cáncer, Nursing, Revista enfuro, EMC-Urología, Revista Española de Sanidad Penitenciaria, Revista de
sanidad e higiene pública, Revista REDUCA, New England Journal of Medicine, European Journal of
Cancer, The American journal of surgical pathology, The Journal of urology,Journal of the National
Cancer Institute,
Utilizándolos descriptores: Cáncer de vejiga; Cáncer vesical; risk factors; Factores de riesgo;
Epidemiología; Epidemiology; Exposiciones ocupacionales; Hidrocarburos policíclicos aromáticos;
Incidencia; Urología; Vejiga; Bladder cancer; Urothelial carcinoma, Genetic; Recurrence; Survival;
Bladder cancer prognosis; Smoking Occupation;
Resultados
La vejiga forma parte del sistema urinario. Es un órgano muscular hueco en forma de globo, situado
sobre la pelvis con dos funciones principales: depósito y evacuación de la orina, que es el residuo que se
produce en los riñones cuando éstos filtran la sangre. Se mantiene en su lugar a través de ligamentos que
están unidos a otros órganos y a los huesos pélvicos.
La orina llega a la vejiga a través de dos conductos delgados llamados uréteres. Las paredes de la
vejiga se relajan y se dilatan para almacenar orina y se contraen y se aplanan para vaciar la orina a través
de la uretra (Donnersberger y Lesak, 2002).
La vejiga de un adulto sano puede almacenar de 300 a 500 ml durante dos a cinco horas. El acto de
micción es voluntario e implica la coordinación de muchos reflejos, relajación de los esfínteres uretrales
interno y externo, acompañado de la contracción de los esfínteres uretrales y del musculo detrusor de la
pared vesical (Michael y Sircar, 2012).
La pared de la vejiga está constituida por tres capas histológicas (Montironi, López, Mazzucchelli, y
Bostwick, 2003):
- Capa mucosa: constituida por el epitelio de células de transición, también llamado urotelio, se
caracteriza por su gran elasticidad y resistencia, está compuesto por una media de 7 u 8 capas
pseudoestratíficas, constituyendo el Corión o la Túnica propia.
- Capa muscular: conformada por haces grandes de células musculares lisas, distribuidas al azar en
forma circular, espiral y longitudinal sin orientación específica, salvo cerca del meato interno donde el
musculo detrusor se diferencia en tres capas: longitudinal interna, circular media y longitudinal externa.
- Capa adventicia o serosa: recubrimiento exterior de la vejiga. El peritoneo lo rodea por su cara
superior y parte posterior, así como por sus laterales cuando está llena.
El cáncer de vejiga es la neoplasia maligna más frecuente del tracto urinario, se forma en los tejidos
de la vejiga. El cáncer que comienza en las células que normalmente forman el revestimiento interno de
la vejiga, son carcinomas de células de transición, los que abarcan la mayoría de los cánceres de vejiga.
Otros tipos, los que se desarrollan en el revestimiento interior de la vejiga, son los carcinomas de células
escamosas o adenocarcinoma (Silverman et al., 1992).
El origen del cáncer de vejiga viene determinado por el contacto del epitelio vesical con sustancias
que son excretadas a través de la orina. Estas sustancias se pueden inhalar o ingerir directamente, o venir
del metabolismo de otros productos en el organismo.
Desde el punto de vista morfológico el aspecto del cáncer vesical está relacionado según el patrón de
crecimiento de las lesiones intraepiteliales. Su comportamiento clínico se relaciona con el grado de
alteración en la arquitectura y en la citología del urotelio (Montironi et al., 2003).
Los cánceres de vejiga se dividen en dos subtipos: (Kumar, Cotran, y Robbins, 2008).
- Lesión o carcinoma papilar: parecidas a helechos, adheridos a la mucosa por un tallo fibrovascular
formado por células de transición, similar al revestimiento de la vejiga. Puede haber o no, penetración de
la membrana basal por células neoplásicas. Esta es la forma más frecuente de presentación (70%), Tiene
buen pronóstico (Figura 1).
Figura 1.
Figura 2.
Figura 3.
- Lesiones invasivas, penetran la membrana basal de la mucosa hacia la pared vesical y posiblemente
afectando a estructuras contiguas, tiene mal pronóstico (Figura 4).
Figura 4.
Es de gran importancia conocer que síntomas pueden estar vinculados con la presencia del tumor
vesical, de manera que a partir de la aparición de los primeros síntomas se pondrán en marcha los
mecanismos que nos guiarán hasta el diagnóstico y a su posterior tratamiento. Aún con los métodos más
fiables de detección, sigue siendo asignatura pendiente el diagnóstico precoz en tumor vesical. Una de
las causas principales es que inicialmente el tumor vesical suele ser asintomático (Encina y Sanz, 2009).
El signo que con mayor frecuencia se presenta es la hematuria (presencia de sangre en orina) (Encina
y Sanz, 2009). Presente en el 80% de los casos durante toda la micción. En caso de ser macroscópica (la
orina adquiere un color rosado o rojizo dependiendo de la intensidad, puede ir acompañada de coágulos o
no) esta será casi siempre indolora (León, Villaverde, Expósito, y Soto, 2013).
La disuria (dolor en la evacuación de la orina) es el segundo síntoma que se da con mayor frecuencia.
Los síntomas miccionales irritativos orientan el diagnóstico hacia la existencia de enfermedad infiltrante
o carcinoma in situ (CIS), reflejo de la invasión de la pared vesical y de necrosis tumoral (León,
Villaverde, Expósito, y Soto, 2013)
Otras causas de sintomatología irritativa son: polaquiuria (necesidad de orinar con demasiada
frecuencia) y tenesmo (necesidad o deseo de orinar sin llegar a conseguirlo) debido a la hiperactividad
del músculo detrusor de la vejiga y a la obstrucción de la uretra o cuello vesical. Una manifestación
infrecuente es el desarrollo de síndromes paraneoplásicos, siendo el más habitual la hipercalcemia (León,
Villaverde, Expósito y Soto, 2013).
Los síntomas miccionales tienen un revelador impacto negativo en el varón en términos de molestias,
interferencia con la vida diaria, malestar, preocupación y alteración en la percepción del estado de salud
(Espuña, Castro, Díaz, y Pérez, 2012).
Entre los factores de riesgo del cáncer de vejiga, nos encontramos con:
• El principal factor de riesgo conocido, el tabaquismo, que lo causa entre el 50%-65% en hombres y
el 20%-30% en mujeres, respectivamente (Pollack et al., 1997).
La incidencia tiene relación directa con el número de cigarrillos fumados al día, nivel de
dependencia, intensidad de las caladas, la duración del hábito de fumar (Brennan et al., 2000), fumar a
una temprana edad o en quienes están expuestos al humo del tabaco durante la infancia (Bjerregaard et
al., 2006).
El mecanismo por el cual el tabaco provoca la carcinogénesis en la vejiga, se relaciona con
alteraciones del gen P53 (Rivlin, Brosh, Oren, y Rotter, 2011).
• El segundo factor de riesgo más importante, es la exposición laboral a sustancias químicas, a
carcinógenos como, aminas aromáticas, hidrocarburos aromáticos policíclicos y los hidrocarburos
clorados, en un 20% de casos aproximadamente.
Entre las ocupaciones laborales se encuentran los trabajadores que manejan el caucho, el aluminio,
pintores, peluqueros, mineros y trabajadores que manejan la piel animal (especialmente el cuero)
(Rushton et al., 2010), también en conductores de autobuses y de taxis, probablemente por el
hidrocarburo policíclico aromático. También el agua corriente clorada y el percloretileno que se usa para
la limpieza en seco (Cantor et al, 1998).
• Los factores alimentarios, como la elevada ingesta de colesterol, alimentos fritos y carnes grasas,
aunque actualmente, existen pocas pruebas de una relación causal.
Los edulcorantes artificiales como los ciclamatos y la sacarina a grandes dosis, (Bravo, Rey,
Sánchez, y Conde, 1987), el consumo de frutas y verduras (Steinmaus, Nunez, y Smith, 2001), la cafeína
(Pelucchi y La Vecchia., 2009), así como del té (Zeegers, Kellen, Buntinx, y van den Brandt, 2004), no
han podido evidenciar que sean factores de riesgo, que ya que no se ha podido demostrar su
mutageneicidad en humanos.
Al igual que la ingesta de líquidos ingeridos puede reducir la exposición del tejido urotelial a agentes
carcinógenos mediante la dilución de la orina y el aumento de la frecuencia de la micción (Michaud et
al., 2007). Por otro lado, es importante el tipo de fluido, ya que una ingesta alta de agua puede aumentar
el riesgo de cáncer de vejiga si contaminantes como arsénico o subproductos clorados se elevan en la
fuente de agua o a través de otros mecanismos alternativos (Villanueva et al., 2007).
• El abuso de analgésicos que contienen fenacetina se ha asociado con neoplasias de la vejiga, uréter
y pelvis renal (Hisataki et al., 2000).
• La radioterapia externa por neoplasias ginecológicas malignas y en los pacientes tratados con ésta a
una temprana edad, debiendo les hacer un seguimiento estrecho (Chrouser, Leibovich, Bergstralh,
Zincke, y Blute, 2005; Nieder, Porter, y Soloway, 2008).
• La esquistosomiasis (bilharziasis) urinaria, una enfermedad parasitaria endémica producida por
Schistosoma haematobium. Se considera una causa definitiva de cáncer de vejiga, constituye la segunda
causa de infección parasitaria más frecuente después de la malaria (Humans, 1994).
La clínica se debe al depósito de huevos, a los cambios histopatológicos que inducen y a la respuesta
inflamatoria prolongada, donde el epitelio transicional se convierte en escamoso, produciendo cambios y
transformación (metaplasia) o cambios anormales (displásicos), originados por la infección de orina
crónica, la litiasis vesical y la sonda permanente (Pereira et al, 1997).
• La edad y sexo, donde se diagnostican a partir de los 60 años, siendo muy raros por debajo de los
40 años (Mungan, Kiemeney, Dijck, Poel, y Witjes, 2000). Mientras que los hombres tienen un riesgo
mayor que las mujeres para el desarrollo del cáncer de vejiga, las mujeres se presentan con enfermedad
más avanzada y tienen una peor supervivencia, parece ser por la postmenopausia, debido a las
concentraciones de andrógenos y de estrógenos (Freedman, Silverman, Hollenbeck, Schatzkin, y Abnet,
2011).
• La herencia, donde el cáncer de vejiga como resultado de un gen defectuoso heredado es poco
probable, y en general, los antecedentes familiares implican un ligero aumento del riesgo de aparición de
la enfermedad (Dahm y Gschwend, 2003).
La actuación de enfermería va encaminada a proporcionar cuidados integrales al paciente, con el
propósito de disminuir el grado de ansiedad y miedo presentes ante un proceso quirúrgico dándole la
mayor comodidad y tranquilidad posible desde su ingreso hasta el alta. Para ello se debe educar al
paciente y familia sobre la patología y el tipo de intervención que se le realizará, proporcionando el
apoyo emocional necesario.
Una mejor preparación psicológica del paciente y visto desde una perspectiva holística, facilitándole
la información sobre sensaciones que va a experimentar, de una realidad que puede crearle conflicto y
ser amenazante, reduciremos las características estresantes de la cirugía y que disminuya la ansiedad,
favoreciendo la apreciación personal de un panorama positivo (Rojas y Azevedo, 2013).
La instrucción debe ser adecuada, tranquila y pausada hasta que el paciente haya logrado comprender
lo que le ocurrirá, para ello se debe establecer empatía con el fin de alentarlo a que exprese sus
preocupaciones y temores e intentar resolverlos. Así como enseñar técnicas de relajación que disminuyan
la ansiedad en el preoperatorio y el control del dolor con analgésicos en el postoperatorio, reforzando las
actividades que puede realizar el paciente para facilitar su recuperación (Quijano, Arauzo, y Amor,
2005).
Además del papel que tiene enfermería en el aspecto psicológico también interviene en una serie de
medidas generales de prevención que son:
-La prevención primaria: tiene como finalidad la disminución de la incidencia de la enfermedad a
través de la reducción de la exposición a determinados factores cuya presencia favorece la aparición del
cáncer vesical. Debe permitir la identificación y aislamiento de aquellos factores que evitando o
reduciendo la exposición a los mismos, que impidan que la enfermedad se desarrolle, o que de hacerlo
sea menos grave
Es complicada la prevención del cáncer de vejiga porque, exceptuando la exposición a ciertos tóxicos
o consumo de tabaco, no se conoce con certeza las causas que motivan su aparición. Aunque, se pueden
adoptar medidas como: evitar el consumo de tabaco, seguir una dieta equilibrada que incluya abundante
fruta y verdura, no abusar del café, beber más de 1.5 litros de agua al día, limitar la exposición a
sustancias químicas asociadas con el cáncer de vejiga, evitar el alcohol y realizar actividad física entre
otras (Salas y Peiró, 2013).
-La prevención secundaria: está destinada al diagnóstico precoz del cáncer de vejiga sin
manifestaciones clínicas. Estos objetivos se realizan a través de un examen médico periódico y las
pruebas de screening.
En la prevención secundaria, la captación adecuada, el diagnóstico precoz, y el tratamiento adecuado,
son esenciales para el control de la enfermedad, es fundamental para evitar o retrasar la aparición de las
secuelas y cuando los síntomas no son aún aparentes y el daño al organismo todavía no está tan avanzado
en la fase preclínica. Las medidas preventivas secundarias, reducen la prevalencia de la enfermedad
(Vignolo, Vacarezza, Álvarez, y Sosa, 2011).
-Prevención terciaria: se refiere a la recuperación por completo de la enfermedad clínicamente
manifestada, siendo fundamental el control y el seguimiento del paciente, mediante un diagnóstico,
aplicación del tratamiento, medidas rehabilitadoras físicas, psicológicas y sociales correctos, en caso de
secuelas o invalidez, buscando reducir las mismas y minimizando los sufrimientos causados al perder la
salud, facilitar la adaptación de los pacientes a los problemas incurables, contribuir a la prevención o a
reducir al máximo, las recidivas de la enfermedad (Vignolo, Vacarezza, Álvarez, y Sosa, 2011).
Discusión/Conclusiones
Según Jemal y colaboradores, el cáncer de vejiga constituye el segundo cáncer más frecuente y
mortal en urología, después del cáncer de próstata. Su incidencia aumenta con la edad y en la mayoría de
los casos se diagnóstica después de los 65 años (Ferris et al., 2013).
Según la Asociación Española contra el Cáncer (2016), el tipo de cáncer de vejiga más frecuente es
el carcinoma papilar de células transicionales, es de bajo grado, con casi un 90% de todos los tumores en
esta localización. Según la bibliografía, Villalobos et al. (2013), coinciden con anteriormente expuesto,
los tumores uroteliales son algo complejos, ya que, pueden presentarse desde lesiones superficiales de
bajo grado que no infiltran la lámina propia hasta tumores invasivos de alto grado que provocan
metástasis a distancia.
Fernández, Roldán y Pareja (2015), nos refleja que el síntoma común del cáncer de vejiga es la
hematuria, seguidos de dolor o escozor al orinar, tenesmo, además de otros síntomas como son
disminución de la fuerza y obstrucción urinaria, la AECC, lo corroboran.
Mediero et al. (2007), destacan que el tabaco constituye el primer factor de riesgo asociado a la
agresividad biológica e incidencia del cáncer vesical. Según un estudio en relación al consumo de tabaco,
se expone que los fumadores actuales, tanto hombres como mujeres y los exfumadores presentaron
riesgos mayores de padecer cáncer que los que nunca habían fumado.
De aquí la importancia que dan los urólogos en la prevención primaria cuando recomiendan el cese
del tabaco. Samanic et al. (2006) comenta que en los supervivientes del cáncer de vejiga que sean
fumadores pasivos o activos y que dejen el hábito tabáquico, verán disminuidas las posibilidades de
recidivas locales. En un estudio sobre la ingesta de líquidos y el cáncer de vejiga, Zeegers et al. (2004)
concluyó que hay estudios que afirman de que la ingesta total de líquidos no está asociada con el cáncer
de vejiga. Por el contrario, Villanueva et al (2006) informó que la ingesta total de líquidos estaba
asociada con mayor riesgo de cáncer de vejiga en hombres, sin embargo no en mujeres..
González et al. (2006) exponen que varios factores de riesgo están asociados al carcinoma
epidermoide como son las infecciones urinarias de repetición con litiasis vesical y el tabaco, según un
estudio que relaciona el carcinoma epidermoide con el carcinoma transicional.
Según May-Uitz et al. (2014) expone como debe utilizar las habilidades de comunicación el personal
de enfermería, como son el contacto visual, tranquilidad en la expresión tanto verbal como física, de
manera que sea realista para reducir la ansiedad. Además, López et al. (2012) expone que la percepción
intraoperatoria o los recuerdos postoperatorios, son un factor que contribuyen a la aparición de
dificultades emocionales y sufrimiento. Por ello la asistencia de enfermería debe estar centrada en el
paciente durante todo el proceso, como la recepción al paciente en la antesala de quirófano, donde
hacemos una valoración de cómo se encuentra el paciente para saber entre otros, estado de ansiedad y
alergias, aclararle las dudas que pueda tener acerca de la operación haciendo que se sienta lo más
tranquilo posible. Martí, Gallego, Pellisa, López y Nolla (2011) afirman que cuando la ansiedad está
presente en una cirugía puede influir de manera negativa en el postoperatorio incrementando el tiempo
de hospitalización y la necesidad de analgésico. Sin olvidar la disminución de la ansiedad, se continúa en
quirófano con la monitorización de signos vitales, administración de anestesia, preparación del paciente,
además de realizar todas las funciones asignadas como enfermera de quirófano.
Por último nos cabe decir, que Enfermería ejerce un papel fundamental, en la educación para la
salud, en la promoción del autocuidado, en el fomento de estilos de vida saludable y en controlar los
factores de riesgo relacionados con el cáncer vesical con el fin de que prevenir las complicaciones en la
medida de lo posible.
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401.
Introducción
La obesidad mórbida adulta e infantil se ha catalogado como un grave problema de Salud Pública, ya
que cada año aumenta exponencialmente.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2016 había 1900 millones de personas adultas
con sobrepeso en el mundo, de los cuales 650 millones eran obesos o lo que es lo mismo el 16% tenían
sobrepeso y el 13% eran obesos. Con respecto a la población infantil y adolescente, la cifra de los
menores de cinco años obesos o con sobrepeso era de 41 millones, mientras la población infantil y
adolescente de 5 a 19 años obesa y con sobrepeso se estimaba en 340 millones (WHO, 2017).
En 2017 en España el 39,3% de la población adulta tenía sobrepeso y de esta el 21,6% era obesa,
(Instituto Médico Europeo de la Obesidad, 2017) mientras que la población infantil de niñas con
sobrepeso se situaba en el 23,9% y de niños en el 22,4% de la cual el 15,8% de las niñas eran obesas y el
20,4% de los niños eran obesos (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 2015).
La OMS define el sobrepeso y la obesidad mórbida como: “una acumulación anormal o excesiva de
grasa que puede ser perjudicial para la salud”. Ambos factores de riesgo de numerosas patologías
llamadas comorbilidades que pueden acortar la vida de los pacientes (Ferreira, 2007; WHO, 2017).
El aumento de grasa se puede valorar empleando diversas técnicas, aunque la fórmula que más se
acerca a la cantidad de grasa corporal del paciente es el índice de masa corporal (IMC). Este valor se
calcula dividiendo el peso en kilogramos (kg) entre la talla al cuadrado (m2) (Ferreira, 2007).
IMC = Peso (kg) / talla (m²).
La clasificación de la obesidad según la Sociedad Española para el estudio de la obesidad (SEEDO),
considera normopeso un IMC con valores entre 18,5-24,9 kg/m2, sobrepeso los valores entre 25-29,9
kg/m2 y obesidad en sus distintos grados a partir de 30 kg/m2 (Ferreira, 2007).
Etiología y fisiopatología.
La causa de la obesidad es multifactorial y se debe a un desequilibrio entre la ingesta calórica y el
gasto energético, de forma que las calorías sobrantes se almacenan como triglicéridos en el tejido
adiposo, aumentando así las reservas de grasas y el peso corporal (Martínez, 2002; Navalpetro, 2012).
Los factores que influyen en ella pueden ser metabólicos, endocrinos, genéticos, psicológicos,
reproductivos, socioeconómicos, ambientales, farmacológicos (Navalpetro, 2012). Algunos factores
protectores frente a la obesidad son la lactancia materna, las horas de sueño, el ejercicio físico, la dieta
saludable y el control del estrés (Albañil, 2011; Hernández, 2004).
Mientras que el estilo de vida (ingerir demasiadas calorías, no realizar suficiente ejercicio, el
comportamiento, la cultura y el medio ambiente), algunos trastornos psicológicos (ansiedad, depresión,
desórdenes alimenticios, problemas de autoestima…), favorecen la aparición del sobrepeso y la obesidad
(Haw, 2011; Wills, 2012).
Objetivo
Evaluar los cambios físicos de los pacientes obesos mórbidos sometidos a gastrectomía vertical
laparoscópica en un seguimiento a medio plazo.
Método
Población de estudio
Pacientes obesos mórbidos intervenidos mediante gastrectomía vertical laparoscópica por la Unidad
de Cirugía Bariátrica del Hospital Torrecárdenas de Almería de 2013 a 2017 en un seguimiento a medio
plazo.
Recogida de datos
Los datos se han recogido cuando los pacientes acuden a la consulta mediante entrevistas antes de ser
intervenido y a los dos años de la intervención (en la primera entrevista firman el consentimiento
informado para formar parte del estudio).
Análisis estadístico
Se ha realizado un análisis descriptivo de las variables de estudio recogidas, haciendo hincapié en
aquellas más relevantes.
Se ha realizado un análisis de todas las variables de estudio, de forma diferenciada según el tipo de
variable de que se trate. Para las variables cualitativas se ha aplicado el cálculo de frecuencias y
porcentajes y para las variables cuantitativas se ha calculado medias y como medidas de dispersión:
desviación típica, máximo y mínimo.
Los cálculos se han realizado utilizando el paquete estadístico SPSS (Statistical Package for Social
Sciences. Versión 22.0).
Resultados
La población de estudio está formada por 68 pacientes, 20 hombres (30%) y 48 mujeres (70%), cuya
edad media es de 41,9 años (20-59 años) y la altura media es de 1,65 metros (1,45-1,80 mt).
El porcentaje de los antecedentes familiares que pudieron influir en la aparición de la obesidad
fueron por parte de la línea paterna en un 15% de las muestras, por parte de la línea materna en un 37%,
por parte de ambas líneas en un 57% y ninguna línea influyó en un 1%.
Respecto a los hábitos alimentarios el 60% aseguró comer de forma abundante mientras que el resto
refiere comer de forma moderada. El 100% picaba entre horas, se habían sometido a múltiples dietas
alimentarias y habían sufrido efecto yoyo.
Por otro lado, el inicio de la obesidad fue en un 47% en la infancia, en un 23% en la adolescencia y
en un 30% en la edad adulta.
Antes de la cirugía el peso medio era de 140,71 kg (78-208 kg), que se correspondía con un IMC
medio de 51,64 kg/m2 (35,10-75,48 kg/m2) y el tipo de obesidad presente en la muestra era del tipo III
en el 41% y del tipo IV en el 56%.
Las comorbilidades estaban presentes en el 98% de la muestra. Encontrando presencia de HTA en el
59%, de DM en el 40%, de SAOS en el 63%, de dislipemias en el 27%, de incontinencia urinaria en el
14%, de irregularidad menstrual en el 13% y de hirsutismo en el 13%.
A los dos años de la intervención el peso medio alcanzado fue de 89 kg (53-146 kg), el peso perdido
medio de 49 kg (18-114,500 kg), el IMC medio de 32,87 kg/m2 (20,23-64 kg/m2) y el % EIMCP de
68%.
El tipo de obesidad que predominaba era de obesidad tipo II en el 30%, obesidad tipo I en el 25% y
sobrepeso tipo II en el 17%, un pequeño porcentaje de la población ha alcanzado el normopeso 4% y
pequeño porcentaje aún mantiene la obesidad tipo IV 1%.
Las comorbilidades estaban presentes en el 23% de la muestra. Encontrando presencia de HTA en el
9%, de DM en el 9%, no había presencia de SAOS, de dislipemias en el 3%, de incontinencia urinaria en
el 4%, de irregularidad menstrual en el 1% y de hirsutismo en el 5%.
Ningún paciente presentó complicaciones quirúrgicas ni reintervenciones quirúrgicas.
El resultado final medio para BAROS fue de 7,40 (2,8-9) que corresponde a un resultado de
excelente.
Discusión/Conclusiones
La obesidad es un problema sanitario que va en aumento y cuya etiología multifactorial hace que el
tratamiento incluya dieta, ejercicio físico, terapia conductual, terapia farmacológica y cirugía en algunos
casos, aunque el mejor tratamiento es la prevención.
La mayoría de la bibliografía muestra la cirugía bariátrica como el tratamiento más eficaz frente a la
obesidad mórbida, consiguiendo que el exceso de peso disminuya y las comorbilidades desaparezcan o
mejoren, lo que repercute de forma positiva en la calidad de vida.
Este estudio muestra que transcurridos dos años de la intervención tanto el peso, el IMC y el tipo de
obesidad han disminuido considerablemente al igual que en otros estudios (Baso, 2011; Bellanger, 2011;
Sánchez, 2009). Con respecto a las comorbilidades estas han mejorado e incluso han desaparecido en
algunos pacientes, resultado apoyado por numerosos estudios (Albanopoulos, 2015; Gigante, 2014).
Tanto los resultados del %EIMCP y el de BAROS están dentro del intervalo considerado como éxito de
la intervención (Albanopoulos, 2015; El Chaar, 2015) y excelente resultado de la intervención
respectivamente (Costa, 2014; Duarte, 2014).
Por todo lo expuesto se puede afirmar que la cirugía bariátrica y en concreto la gastrectomía vertical
laparoscópica consigue que la pérdida de peso, la disminución del IMC y del tipo de obesidad se
mantenga a medio plazo, así como que las comorbilidades disminuyan o desaparezcan en muchos casos.
Referencias
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weight loss and comorbidities: a study comparing the biliopancreática diversion with duodenal switch and the banded
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/mediacentre/factsheets/fs311/es.
Introducción
La obesidad se ha convertido en un grave problema de Salud Pública que aumenta año tras año y va
más allá de un problema estético o de imagen. Es una enfermedad crónica responsable tanto de
problemas físicos como psicológicos y/o sociales (Guzmán, 2008).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2016 la población de personas adultas con
sobrepeso en el mundo era de 1900 millones, de los cuales 650 millones eran obesos. lo que significa que
el 16% tenían sobrepeso y el 13% eran obesos (WHO, 2017). En 2017 en España la población adulta con
sobrepeso era de 39,3% y de esta el 21,6% era obesa (Instituto Médico Europeo de la Obesidad, 2017).
La OMS define el sobrepeso y la obesidad como: “una acumulación anormal o excesiva de grasa que
puede ser perjudicial para la salud” (WHO, 2017). Este aumento de grasa se puede valorar empleando
diferentes técnicas, aunque la más utilizada por ser la que más se acerca a la cantidad de grasa corporal
del paciente es el índice de masa corporal (IMC). Este valor se calcula dividiendo el peso en kilogramos
(kg) entre la talla al cuadrado (m2) (Ferreira, 2007).
IMC = Peso (kg) / talla (m²).
La Sociedad Española para el estudio de la obesidad (SEEDO) la clasifica en base a los valores del
IMC, de manera que considera que existe normopeso cuando el IMC se encuentra entre 18,5-24,9 kg/m2,
sobrepeso cuando los valores están entre 25-29,9 kg/m2 y obesidad en sus distintos grados cuando estos
valores son ≥ 30 kg/m2 (Ferreira, 2007).
La obesidad contribuye a desencadenar alteraciones o enfermedades físicas (hipertensión arterial,
diabetes mellitus, síndrome de apnea obstructiva del sueño, síndrome de hipoventilación, canceres…),
alteraciones o enfermedades psicológicas (ansiedad, depresión, trastornos de la alimentación, baja
autoestima, fobia social…) y problemas sociales (discriminación, rechazo laboral, miedo al rechazo
social…). Estas circunstancias repercuten negativamente en la calidad de vida y en los aspectos
psicosociales del paciente obeso por lo que son dos puntos muy importantes (Low, 2006; Greeg, 2005).
La calidad de vida tiene una relación inversamente proporcional con la obesidad, lo que significa que
cuanto mayor es el peso menor es la calidad de vida. Sin embargo, para algunas personas obesas su
sobrepeso u obesidad no significa un problema de salud (Zwaan, 2009; Foottit, 2012).
Según la OMS la calidad de vida es: “la percepción del individuo sobre su posición en la vida, en el
contexto de su cultura, su sistema de valores, sus expectativas y sus valores (Serra, 2012).
Otro concepto a tener en cuenta es la calidad de vida relacionada con la salud que comprende las
capacidades individuales para asumir las actividades de la vida diaria, los síntomas relacionados con la
enfermedad y el funcionamiento psicológico y social que engloba los cambios que se producen a nivel
personal, familiar, ambiental, laboral y social (Serra, 2012; Wadden, 2007).
Se habla de calidad de vida relacionada con la salud al impacto que tiene la calidad de vida en la
salud. Forma parte de ella la salud percibida (las percepciones que el paciente tiene de su enfermedad y
los efectos de la misma sobre él) y el estado de salud. Así se podría encontrar una persona con una
enfermedad crónica que está perfectamente adaptada a ella y que le afecta mínimamente y a otra con una
enfermedad menor que le hace sentir una gran desestabilidad (Livingston, 2003).
Por lo general los pacientes obesos tienen una peor calidad de vida atribuible al exceso de peso y a la
existencia de enfermedades asociadas a la obesidad, que repercuten en su estado de ánimo, en sus
relaciones sociales y por tanto en su salud psicológica. La percepción que tienen de sí mismos es
negativa, presentando baja autoestima, falta de valor, odio a sí mismos y se sienten incompetentes y poco
atractivos (Zwaan, 2009; Foottit, 2012; Wrigth, 2013).
Las personas con sobrepeso y sobre todo los obesos, sufren una gran presión social, lo que les lleva a
la estigmatización, a la discriminación de los contactos sociales, al rechazo laboral, a no aceptar su
imagen corporal y a tener una baja autoestima…Numerosos estudios demuestran que tanto niños, como
adolescentes, adultos y profesionales muestran actitudes negativas hacia las personas obesas sean estos
niños, adolescentes o adultos (Folope, 2012; Taylor, 2013).
Objetivo
Evaluar la calidad de vida del paciente obeso mórbido sometido a cirugía bariátrica mediante
gastrectomía vertical laparoscópica en un seguimiento a medio plazo.
Método
Población de estudio
Pacientes obesos mórbidos intervenidos mediante gastrectomía vertical laparoscópica por la Unidad
de Cirugía Bariátrica del Hospital Torrecárdenas de Almería de 2013 a 2017 en un seguimiento a medio
plazo.
Análisis estadístico
Se ha realizado un análisis descriptivo de las variables de estudio recogidas, haciendo hincapié en
aquellas más relevantes.
Se ha realizado un análisis de todas las variables de estudio, de forma diferenciada según el tipo de
variable de que se trate. Para las variables cualitativas se ha aplicado el cálculo de frecuencias y
porcentajes y para las variables cuantitativas se ha calculado medias y como medidas de dispersión:
desviación típica, máximo y mínimo.
Los cálculos se han realizado utilizando el paquete estadístico SPSS (Statistical Package for Social
Sciences. Versión 22.0).
Resultados
La población de estudio está formada por 68 pacientes, 20 hombres (30%) y 48 mujeres (70%), cuya
edad media es de 41,9 años (20-59 años) y la altura media es de 1,65 metros (1,45-1,80 mt).
El porcentaje de los antecedentes familiares que pudieron influir en la aparición de la obesidad
fueron por parte de la línea paterna en un 15% de las muestras, por parte de la línea materna en un 37%,
por parte de ambas líneas en un 57% y ninguna línea influyó en un 1%.
Respecto a los hábitos alimentarios el 60% aseguró comer de forma abundante mientras que el resto
refiere comer de forma moderada. El 100% picaba entre horas, se habían sometido a múltiples dietas
alimentarias y habían sufrido efecto yo-yo.
Por otro lado, el inicio de la obesidad fue en un 47% en la infancia, en un 23% en la adolescencia y
en un 30% en la edad adulta.
Antes de la cirugía el peso medio era de 140,71 kg (78-208 kg), que se correspondía con un IMC
medio de 51,64 kg/m2 (35,10-75,48 kg/m2) y el tipo de obesidad presente en la muestra era del tipo III
en el 41% y del tipo IV en el 56%.
El valor medio para la autoestima fue de -0,26 (-0.5 a +0,5), para la actividad física -0,22 (-0,5 a
+0,5), para la actividad social -0,11 (-0,5 a +0,5), para la actividad laboral -0,21 (-0,5 a +0,5), para la
actividad sexual -0,17 (-0,5 a +0,5) y para el comportamiento con la comida -0,41 (-0,5 a +0,5). La suma
de las variables de calidad de vida tenía un valor medio de -1,40 (-3 a +3), lo que se corresponde a una
calidad de vida pobre.
A los dos años de la intervención el peso medio alcanzado fue de 89 kg (53-146 kg), el peso perdido
medio de 49 kg (18-114,500 kg), el IMC medio de 32,87 kg/m2 (20,23-64 kg/m2) y el %EIMCP de
68%.
El tipo de obesidad que predominaba era de obesidad tipo II en el 30%, obesidad tipo I en el 25% y
sobrepeso tipo II en el 17%, un pequeño porcentaje de la población ha alcanzado el normopeso 4% y
pequeño porcentaje aún mantiene la obesidad tipo IV 1%.
El valor medio para la autoestima fue de 0,40 (-0,3 a +0,5), para la actividad física 0,39 (-0,2 a +0,5),
para la actividad social 0,43 (-0,3 a +0,5), para la actividad laboral 0,42 (-0,5 a +0,5), para la actividad
sexual 0,38 (-0,1 a +0,5) y para el comportamiento con la comida 0,50 (0,5). La suma de las variables de
calidad de vida tenía un valor medio de 2,41 (-3 a +3), lo que se corresponde a una calidad de vida muy
buena.
Discusión/Conclusiones
La obesidad es un problema de salud que aumenta año tras año, cuyo tratamiento incluye dieta,
ejercicio físico, terapia conductual, terapia farmacológica y en algunos casos cirugía. La gastrectomía
vertical laparoscópica es una técnica quirúrgica restrictiva pura que ha conseguido que tanto la
autoestima, como la actividad física, la actividad social, la actividad laboral, la actividad sexual y el
comportamiento con la comida del paciente obeso, ítems del test de MA II, mejoren considerablemente
con respecto a su situación antes de ser intervenidos, lo que repercute positivamente en la calidad de vida
del paciente obeso.
Este estudio muestra que transcurridos dos años de la intervención todos los ítems de calidad de vida
(autoestima, actividad física, actividad social, actividad laboral, actividad sexual y comportamiento con
la comida) y el cómputo final del test han aumentado considerablemente, datos similares a los
encontrados en gran cantidad de estudios (Costa, 2014; Duarte, 2014; Keren, 2011; Boza, 2012;
Charalampakis, 2015).
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Introducción
En los países desarrollados, las poblaciones son cada vez más longevas y esta situación se traduce en
mayor número de pacientes con una serie de particularidades fisiológicas y patológicas que precisan una
determinada atención sanitaria para sus problemas de salud. Los trastornos que afectan a la conciencia
poseen un gran impacto negativo sobre el pronóstico, la capacidad funcional, la función cognitiva, los
días de estancia hospitalaria y la mortalidad (Fabiano, Martins, Carvalho, y Teixeira, 2008; Praticò,
Quattrone, y Lucanto, 2005). Las dos entidades más prevalentes que ocasionan estos eventos son el
Delirum y la Disfunción Cognitiva Postoperatoria (DPCO). En ambas, la causa patogénica suele ser
multicausal y en su fisiopatología están implicados varios fenómenos como son el desequilibrio de
ciertos neurotransmisores a nivel cerebral (Trepacz, Van der Mast, Lindesay, Rockwood, y MacDonald,
2002; Jamieson, Alavi, Jolles, Chawluk, y Reivich, 1988), la afectación de la Barrera Hematoencefálica
por el propio efecto de la vejez (Van Munster et al., 2009) y los agentes farmacológicos utilizados
durante la anestesia (Culley, Baxter, Crosby, Yukhananov, y Crosby, 2004; Monk et al., 2008).
La prevalencia de la DPCO es del 15-25% en pacientes mayores de 60 años, y aproximadamente el
10% se presenta hasta tres meses después de la cirugía (Kain et al., 2004), relacionándose con un mayor
riesgo la cirugía cardiotorácica, los procedimientos ortopédicos de urgencia, la cirugía de catarata, y la
estancia en unidades de cuidados críticos (Milstein, Arak, y Kleinman, 2004).
La prevalencia del delirium varía entre el 5.1 al 52.5% de los pacientes ancianos intervenidos de
cirugía mayor ambulatoria. La cirugía vascular aórtica y de cadera presentan un mayor riesgo. En
neurocirugía su incidencia aparece en el 21.4% (Yoon-Sik, 2008).
El objetivo de este trabajo consiste en revisar los conceptos actuales sobre los trastornos cognitivos
postoperatorios, con la finalidad de destacar la relevancia y el impacto de estas entidades nosológicas en
la evolución de los enfermos durante el ingreso hospitalario.
Metodología
Describir los trastornos de disfunción cognitiva más populares que aparecen durante el
postoperatorio y el tratamiento más óptimo. Para ello se han usado los siguientes buscadores
bibliográficos: Pubmed, Upto date, Google Scholar; con los siguientes descriptores: elderly patients
disfunction cognitive postoperative.
Resultados
El delirium se caracteriza por un déficit de atención transitoria con pensamiento desordenado,
acompañado de agitación, habla confusa y caracterizado por ser fluctuante a lo largo de un período de
tiempo corto, de horas a días (Taylor y Lewis, 1993).
La disfunción cognitiva postoperatoria se caracteriza por alteración de la función cognitiva, con
afectación de la memoria, de la concentración, de la comprensión del lenguaje y de la integración social.
Durante el periodo perioperatorio es importante conocer el estado basal cognitivo del paciente para
poder compáralo con la posible DPCO que surja días o semanas después de la cirugía (Funder,
Steinmetz, y Rasmussen, 2009).
Fisiopatología
El delirium y de la DCPO comparten etiología multifactorial, con múltiples mecanismos
involucrados en su aparición: la encefalopatía por alteraciones metabólicas, la intoxicación por fármacos,
lo trastornos glucémicos, el estrés quirúrgico, la respuesta inmuno-hormonal, la hipotensión por bajo
gasto cardiaco y la insuficiencia respiratoria hipoxémica o hipercápnica o mixta.
En su base fisiopatológica, todos los mecanismos tienen en común un desequilibrio en la síntesis, en
la liberación y en la metabolización de los neurotransmisores. La dopamina es un neurotransmisor que
incrementa la actividad neuronal, en cambio, el GABA y la acetilcolina reducen la excitabilidad. Por
tanto, un disbalance de la modulación de estos neurotransmisores provoca alteraciones sinápticas que se
traducen en alteraciones de la conciencia y del comportamiento. El exceso de dopamina y la depleción de
acetilcolina son la causa más importante de la fisiopatogenia del delirium y de la DCPO. Otros
mediadores involucrados son la serotonina, el exceso de endorfinas y el incremento de la actividad
adrenérgica sobre el sistema nervioso central (Trepacz, Van der Mast, Lindesay, Rockwood, y
MacDonald, 2002).
Otros mediadores no considerados como neurotransmisores pero que están implicados en la
regulación de la función cognitiva son la insulina (IGF-1) y la somastostatina. Se ha comprobado que la
infusión de somastostatina produce mejoría de la memoria en enfermos que padecen Alzheimer y
también se ha comprobado en ratas, que la administración de IGF-1 protege contra el déficit cognitivo.
Por lo tanto, se plantea que estas hormonas presentan un factor protector para el delirium provocado por
lesión cerebral (Gunther, Morandi, y Ely, 2008).
La barrera hematoencefálica (BHE) al presentar unos capilares de poros muy estrechos, presenta un
importante mecanismo protector para las neuronas, limitando el paso de muchas moléculas nocivas al
parénquima cerebral, tales como las citocinas y algunos fármacos. Por tanto, cuando la BHE resulta
dañada, pueden pasar al encéfalo mediadores de la inflamación, favoreciendo el paso de células
inflamatorias hacia el intersticio cerebral. Por si mismo, tanto la anestesia, como la agresión quirúrgica,
aumentan los mediadores inflamatorios, promoviendo más daño tisular y mayor respuesta adrenérgica al
estrés. Sobre todo, en cirugías de alta envergadura como la de revascularización miocárdica. Este
fenómeno, tiene su máxima repercusión entre las 6 y las 24 horas posteriores de la cirugía, llegándose a
normalizar a los 2-4 días (Van Munster et al., 2009).
Una de las regiones más comúnmente afectadas durante el postoperatorio, es el lóbulo frontal,
estando involucrado en ello tres mecanismos etiopatogénicos (Xie et al., 2008):
1) Neurotransmisores involucrados en el mantenimiento de la conciencia y de la atención, situados
en las regiones encefálicas: prefrontal, cíngulo y corteza parietal, sistema reticular, y tálamo.
2) Disminución de la actividad eléctrica.
3) Aumento de la presión intracraneal. Cuando las lesiones aparecen en el hemisferio derecho es mas
frecuente que aparezca el delirium, porque en el hemisferio dominante se ubica el proceso de la atención.
La DCPO puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente a partir de los 80 años, porque el
cerebro se hace más vulnerable al tener menor plasticidad y densidad (30%). De hecho, en enfermedades
más frecuentes durante la vejez, como el Alzheimer y el Parkinson, se ha comprobado que aparecen
bajos niveles de neurotransmisores de acetilcolina, dopamina y serotonina (Jamieson, Alavi, Jolles,
Chawluk, y Reivich, 1988).
El propio envejecimiento cerebral está relacionado con neuroinflamación y provoca liberación de
mediadores proinflamatorios (IL-1B, IL-6 y TNF-alfa en el cerebro) que promueven la disfunción
cognitiva. Este hecho puede dar respuesta a como determinadas enfermedades propias de la edad, como
el Alzheimer o la Esclerosis Múltiple, se pueden exacerbar ante infecciones (Tune, 2000).
Las alteraciones de la homeostasis cerebral por falta de flujo sanguíneo o hipoxia, desencadena
alteraciones del metabolismo oxidativo cerebral. Se reduce la síntesis de neurotransmisores y más
Clasificación
El delirium se puede clasificar en 3 subtipos según la alteración del nivel de conciencia y de la
psicomotricidad (Robinson y Eisman, 2008):
1. Hiperactivo: Aparece en menos de un 2% de los casos. Se caracteriza por actividad psicomotriz
exacerbada, ejemplo: labilidad emocional, inquietud, agresividad, agitación, con tendencia a retirarse
sistemas de monitorización y catéteres de sondas y de drenajes. Es frecuente que aparezca por
abstinencia alcohólica, pero es inusual en el delirio adquirido en el hospital. Se asocia con mejor
pronóstico.
2. Hipoactivo: Está presente en el 45-64% de los pacientes, caracterizándose por baja actividad
psicomotriz, ejemplo: indiferencia afectiva, disminución de respuesta a estímulos externos y apatía. Al
tratarse de pacientes con baja reactividad, es infradiagnosticado en muchas ocasiones, pero llega a estar
presente hasta en el 66 a 84% de los pacientes hospitalizados.
3. Mixto: del 6 al 55% de los pacientes se presenta con alternancia de ambas entidades.
No existen estudios diagnósticos específicos de laboratorio o de imagen que certifiquen estas
disfunciones cognitivas, pero si que son útiles para hacer el diagnóstico diferencial con respecto a otras
enfermedades. Estos incluyen, un hemograma completo, una bioquímica con la determinación de
electrolitos, de glucosa, de perfil renal, hepático y tiroideo, una medición de presencia de drogas en
sangre, de niveles de tiamina, de vitamina B-12, estudios de neuroimagen (Tomografía axial computada
y Resonancia magnética de cráneo), un encefalograma, un electrocardiograma, una oximetría de pulso y
una radiografía de tórax.
Tratamiento
En primer lugar, hay que llevar a cabo una adecuada atención y corrección de factores modificables
que puedan desencadenar el trastorno cognitivo. Entre los más populares actualmente utilizados en
unidades de cuidados críticos, están los agonistas de los receptores alfa 2, como la dexmedetomidina.
Este agente al inhibir la liberación de norepinefrina a nivel central genera efecto de sedación (Stern et al.,
2010).
Para los pacientes, ingresados en planta de hospitalización, el haloperidol es un fármaco de uso
frecuente. Es una butirofenona con efecto antipsicótico y es el neuroléptico más frecuentemente utilizado
para el delirium, porque no provoca depresión respiratoria. Ejerce su acción por bloqueo de los
receptores D2 de la dopamina. La dosis habitual es de 2.5 a 5 mg intravenoso, con intervalos de 20 a 30
minutos, hasta que se consiga el control de los síntomas. Algunos pacientes requieren dosis muy
elevadas, e incluso infusiones continuas de entre 5 y 25 mg por hora (Wengel, Roccaforte, y Burke,
1998). Otro fármaco de la familia de las butirofenonas es el droperidol, el cual presenta la ventaja de
tener un inicio de acción más rápido, pero su uso no es tan popular por asociarse a un incremento de QT
electrocardiográfico con riesgo potencial de taquicardia ventricular polimórfica.
Otros agentes antipsicóticos, como la risperidona, la cipracidona y olanzapina pueden emplearse para
el tratamiento del delirium. En teoría, estos fármacos pueden ser superiores al haloperidol, sobre todo en
el delirium hipoactivo y en el mixto, porque además de actuar sobre los receptores dopaminérgicos,
también lo hacen modulando neurotransmisores como la serotonina, la acetilcolina y la norepinefrina.
Pueden ser una alternativa recomendable cuando el haloperidol esté contraindicado o desencadene
efectos adversos como extrapiramidalismos. El principal inconveniente de estos nuevos antipsicóticos, es
la falta de disponibilidad en presentación parenteral, por lo que su prescripción queda limitada para
aquellos pacientes que sólo toleren la administración oral (Gleason, 2003).
Algunos antagonistas del calcio, como la pimozima, se utilizan para el tratamiento del delirium que
se acompaña con hipercalcemia.
La decisión de que fármaco antipsicótico utilizar y en que dosis, debe establecerse según la vía de
administración que se puede usar, la edad del paciente, el nivel de agitación, el riesgo de desarrollar
efectos adversos y por el ambiente donde esté ingresado el paciente. Habitualmente dosis orales de
haloperidol (1mg a 10/día) son suficientes para mejorar los síntomas. Dosis de olanzapina 5-10 mg y
risperidona 1.5-4 mg también han sido utilizados con éxito (Sipahimalani y Masand, 1997).
Discusión/Conclusiones
El delirium y la disfunción cognitiva postoperatoria son complicaciones frecuentes durante el
período postoperatorio y más especialmente en pacientes ancianos. Representan factores de riesgo
independientes de mortalidad, de complicaciones, de estancia hospitalaria prolongada y de declinación
de la función cognitiva a mediano y largo plazo. Resulta trascendental, conocer su fisiopatología, la cual
suele ser multicausal (alteraciones metabólicas, intoxicación por fármacos, trastornos glucémicos, estrés
quirúrgico, respuesta inmuno-hormonal, hipotensión por bajo gasto cardiaco e insuficiencia respiratoria),
pero el denominador común, es que se presenta con desequilibrio de la síntesis, la liberación y la
metabolización de ciertos neurotransmisores. La dopamina es un neurotransmisor que incrementa la
actividad neuronal, en cambio, el GABA y la acetilcolina reducen la excitabilidad.
Otros de los mecanismos patogénicos es la afectación de la Barrera Hematoencefálica por el propio
efecto de la vejez y también por los agentes farmacológicos utilizados durante la anestesia.
Es importante adoptar las medidas de prevención más oportunas y realizar un diagnóstico precoz y
certero. Éste se basa fundamentalmente en la valoración clínica, aunque el uso de analíticas, pruebas de
diagnosticas de imagen o electrofisiológicas puede ayudar para realizar diagnósticos diferenciales más
precisos.
El tratamiento debe ser dirigido a la causa, aunque la dexmetomidina y el haloperidol son los
fármacos más populares para corregir los síntomas. Otros antipsicóticos como la risperidona, la
cipracidona y olanzapina han ganado popularidad, pero presentan el inconveniente en que sólo existen en
presentación oral.
Referencias
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Introducción
La Fisioterapia Respiratoria es una especialidad de la fisioterapia que, basándose en el profundo
conocimiento del sistema respiratorio y las alteraciones fisiopatológicas con que cursan los procesos
médicos y quirúrgicos del aparato respiratorio, desarrolla, establece y aplica un conjunto de
procedimientos fisioterápicos que tienen como objetivo la prevención, la curación y, en su caso, la
estabilización de las alteraciones que afectan al sistema toracopulmonar (González, 2005).
En la actualidad estamos asistiendo a un incremento de la incidencia y prevalencia de las patologías
respiratorias (EPOC, asma, bronquiolitis) vinculadas a diferentes factores como, por ejemplo, los
factores medioambientales (tabaquismo activo y pasivo, inhalación de agentes tóxicos en el medio
laboral, la contaminación), factores genéticos y/o los avances en las técnicas de reanimación neonatal
(Postiaux, 1998). Muchos de los procesos respiratorios son crónicos y afectan a la calidad de vida de
quienes los padecen, determinando al mismo tiempo un elevado coste social y económico en términos de
días de hospitalización, bajas laborales y mortalidad precoz (González, 2005).
En estas enfermedades, como veremos más adelante, las técnicas de fisioterapia respiratoria se
revelan como un elemento eficaz para la pronta recuperación y para el tratamiento, tanto de forma aguda
como crónica, de estas enfermedades. Estas técnicas, que deberían recaer en su totalidad en el
fisioterapeuta, se realizan en muchos casos por el personal de enfermería debido a la falta de personal,
medios y recursos. Para ambas profesiones queremos ofrecer este capítulo como un repaso de aquellas
patologías en las que la fisioterapia respiratoria se ha mostrado un medio eficaz de tratamiento. Para
evitar disyuntivas sobre el término a utilizar, nos referiremos siempre al “profesional”, entendiendo este
como el encargado de realizar las técnicas en función del servicio donde nos encontremos.
Para contextualizar, comenzaremos introduciendo los términos de fisioterapia respiratoria que
utilizaremos a lo largo del capítulo. Aparte de estas que mencionamos existen muchas más técnicas de
fisioterapia respiratoria. Sin embargo, nos centraremos en aquellas que tienen repercusión en este
capítulo.
El drenaje postural se refiere a la utilización de diversas posiciones, en las que el segmento por
drenar se coloca en posición elevada para que la fuerza de gravedad favorezca el desplazamiento de
mucosidades hacia vías aéreas grandes, desde las cuales se facilita su eliminación mediante la tos o la
aspiración. Es una maniobra en la que físicamente el aclaramiento bronquial se produce por dos
mecanismos, la fuerza de gravedad y los cambios de posición (Gómez, 2008). Debemos tener en cuenta,
no obstante, que debemos respetar la hora de antes y después de las comidas, ya que los cambios de
posición del paciente en estos tramos pueden producir un malestar mayor al beneficio obtenido con su
uso.
El paciente se coloca en posición de sentado o semi-flowler en caso de querer realizar drenaje en el
lóbulo superior del pulmón, en posición lateral izquierda para drenar el lateral del pulmón derecho, en
posición lateral derecha para drenar el lateral del pulmón izquierdo, y en posición de Trendelemburg para
realizar drenaje postural en el lóbulo inferior de ambos pulmones (Gómez, 2008).
Ente las técnicas de tos asistida encontramos la percusión, vibración y compresión de tórax, además
de la tos asistida o dirigida.
La técnica de vibración consiste en crear una vibración utilizando los músculos de los brazos y
aplicarla sobre las zonas pulmonares que el paciente precise. Para esta técnica, el profesional debe
colocarse de forma homolateral al segmento diana, aplicando la vibración perpendicularmente a la pared
torácica. En un primer momento, se solicita al paciente que, tras una inspiración profunda, el paciente
efectúe una espiración con los labios fruncidos, para prolongar el tiempo espiratorio. Después de una
primera respiración, que servirá para valorar el tiempo, se procederá a la maniobra en 5/6 respiraciones
consecutivas, aplicando la vibración (Souto, 2017).
Para la técnica de percusión, que también se aplica en tiempo espiratorio y con el profesional en la
misma posición, se ejecuta un movimiento de flexo-extensión relajada de la muñeca, con la mano
ahuecada. Sobre zonas amplias se efectuará con una toma bimanual, incrementando la frecuencia
oscilatoria (Souto, 2017). Esta técnica está contraindicada en tórax inestable, fracturas vertebrales, dolor
o sobre zonas de prominencias óseas (Gómez, 2008).
La compresión manual del tórax durante la fase espiratoria sumada al estímulo d la tos favorece el
desplazamiento y la evacuación de secreciones. Se debe comprimir siempre en fase espiratoria
acompañando el movimiento del tórax, acompañando el movimiento. En pacientes con osteoporosis y/o
osteomilitis, quemaduras y/o lesiones cutáneas, tórax inestable, enfisema subcutáneo y hemoptisis está
contraindicada la maniobra (Gómez, 2008).
Para la tos dirigida, el paciente debe ser competente muscularmente y el profesional se colocará
preferiblemente en bipedestación, lateralmente al paciente. Será el profesional el que guíe al paciente
para que realice una tos a volumen pulmonar alto (CPT) o bajo (CRF) (Souto, 2017).
La respiración diafragmática parte del paciente en decúbito supino, con los miembros inferiores en
ligera flexión para relajar los músculos abdominales. Se pide una inspiración nasal, lenta y profunda, sin
participación de musculatura accesoria, seguida de una espiración relajada. Durante la respiración se
procurará:
- Emplear un modo respiratorio naso-bucal: la inspiración nasal permite humedecer, calentar y
eliminar las impurezas del aire inspirado, la espiración bucal facilita el control de los tiempos
espiratorios.
- Evitar los movimientos del tórax superior y la actuación de la musculatura accesoria del cuello y
miembros superiores.
- Evitar otros movimientos de sustitución, tales como los movimientos de protrusión anterior de la
pared abdominal o hiperlordosis lumbar.
- Evitar la espiración forzada (Souto, 2017).
Por último, y para concluir esta introducción, vemos necesario señalar que el continuo desarrollo e
innovación tecnológica plantea constantemente nuevos retos terapéuticos, y permite, a través de los
trasplantes, aumentar la esperanza de vida en patologías que, hasta hace unos años, condenaban a una
muerte temprana (González, 2005).
Los objetivos de este capítulo, pues, son realizar una revisión para determinar qué tratamientos
dentro de la fisioterapia respiratoria son más eficaces para cada patología respiratoria.
Metodología
El presente trabajo sigue la estructura de una revisión bibliográfica. Por tanto, se buscaron en las
bases de datos CSIC, Cochrane y Cuiden el término “fisioterapia respiratoria” adaptándolo al buscador
de cada base de datos, como queda expresado más abajo. De los 183 artículos que volcaron las bases de
datos, sólo 15 fueron seleccionados para su revisión a texto completo. De estos, sólo 9 se utilizaron en
este capítulo.
Los criterios de inclusión tenidos en cuenta para la búsqueda bibliográfica fueron los siguientes:
- Que los artículos estuvieran disponibles de forma gratuita a texto completo.
- Que estuvieran escritos en inglés, español o portugués.
- Que aportaran evidencia suficiente sobre el tema a tratar, en este caso, la fisioterapia respiratoria.
Se excluyeron aquellos artículos que eran únicamente estudios de caso y se recogió información por
búsqueda secundaria de un libro.
Resultados
Como prueba de la utilidad de esta técnica, se ha encontrado evidencia suficiente de los beneficios de
su uso tanto en patologías crónicas como en agudas.
En cuanto a patologías crónicas, podemos hablar de los efectos de la fisioterapia respiratoria en
enfermedades como la fibrosis quística, broncostasia, bronquitis, enfisema o asma.
La fisioterapia respiratoria en pacientes con fibrosis quística pretende ayudar al aclaramiento
mucociliar, la limpieza del detritus y bacterias en las vías aéreas para expulsarlas al exterior. En la niñez
necesitan de alguien que les haga los ejercicios, pero a medida que se hacen mayores llevan a cabo su
propia rutina de fisioterapia respiratoria que se combina con ejercicio físico (Dapena, 2003).
En pacientes con broncostasia, la combinación de drenaje postural, percusión y tos programada se ha
demostrado el tratamiento más eficaz. La técnica debe utilizarse durante 2-20 minutos dejando un
descanso de 10 minutos para la recuperación del paciente. La combinación de drenaje postural, percusión
y tos se ha demostrado también como la técnica de fisioterapia respiratoria que elimina más moco en una
sola aplicación. Estas técnicas, además de mover una mayor cantidad de moco, consiguen mover el más
difícil, que es el más denso y elástico. Si no se pueden realizar percusiones, sólo con el drenaje postural y
la tos también pueden conseguirse resultados, aunque en un periodo mayor de tiempo que si añadiéramos
percusión (90 minutos y 60 minutos, respectivamente) (Ramos, 2015).
En el tratamiento de la bronquitis crónica, tras aplicar fisioterapia respiratoria se observa que se
reducen los días de hospitalización, aumenta la capacidad de autocuidado, aumento de las capacidades
funcionales de la calidad de vida a largo término y la reducción de la disnea. Las técnicas utilizadas en
este tipo de paciente son la limpieza bronquial (con la tos y el drenaje postural) y la reeducación
respiratoria (Valenza, 2005).
En pacientes con enfisema se trabajan de igual forma la limpieza bronquial (solamente en enfisema
centro acinar) con el drenaje postural y oxigenoterapia (Valenza, 2005).
En el asma bronquial la fisioterapia respiratoria, junto con el tratamiento médico permite: optimizar
el tratamiento médico, contribuir a la educación del asmático, optimizar la ventilación y tratar las
consecuencias de la crisis. La gravedad de la crisis está solucionada de forma casi total con el tratamiento
farmacológico, que además a día de hoy es muy eficaz. Sin embargo, en cuanto al tratamiento de base
hay mucho que hacer en referencia a la fisioterapia respiratoria. Los objetivos que se plantean entre el
profesional y el paciente son a corto y medio plazo. En general los primeros van dirigidos a optimizar la
mecánica ventilatoria y limpiar las vías respiratorias de moco, mientras que los objetivos a medio y largo
plazo son más relacionados con la reeducación, el reconocimiento de los síntomas de la enfermedad y el
reentrenamiento al esfuerzo (Valenza, 2005).
En estos pacientes debemos ser especialmente cautelosos al aplicar técnicas de flujos forzados, ya
que pueden agravar la obstrucción. El drenaje autógeno y la respiración diafragmática serán las
intervenciones que podamos utilizar con este tipo de pacientes con mayor tranquilidad (Valenza, 2005).
En patologías agudas podemos destacar operaciones como la toracotomía, ingresos en UCI con
necesidad de ventilación mecánica, episodios de neumonía…
En pacientes intervenidos de toracotomía se produce un ciclo que provoca la necesidad de utilizar
fisioterapia respiratoria. En primer lugar, el descenso de la distensibilidad toracopulmonar y de la fuerza
muscular, junto al aumento de las resistencias bronquiales, producen el descenso del volumen corriente y
el incremento de la frecuencia respiratoria. En segundo lugar, la alteración de la aclaración mucociliar
secundaria a la anestesia, la hipersecreción debida a la ventilación mecánica y la disminución de la
eficacia de la tos también favorece el cúmulo de secreciones y la hipoventilación de las zonas mal
drenadas. Y, por último y para cerrar el ciclo, el síndrome restrictivo favorece la acumulación de
secreciones y las atelactasias, que a su vez acentúan el síndrome restrictivo (Sans, 2006). En estos casos,
la fisioterapia respiratoria se revela como una herramienta que aumenta la fuerza muscular y por tanto el
volumen corriente, además de facilitar la excreción de secreciones.
En UCIs, se ha demostrado que desentubar al paciente de forma precoz y administrar fisioterapia
respiratoria ayuda a la recuperación y reduce el tiempo de estancia en la unidad (Berney, 2002). La
reducción de tiempos de estancia es general en todas las publicaciones consultadas al respecto.
En niños y adolescentes con neumonía adquirida en la comunidad, la fisioterapia respiratoria se ha
revelado como un importante factor de tratamiento que aumenta la satO2 (Santo, 2009).
En neonatos con problemas respiratorios, el uso de fisioterapia respiratoria se encontró como una
buena intervención, ya que en unión a los tratamientos médicos mejora la saturación de oxígeno y reduce
los signos de distrés respiratorio (Ganglani, 2016).
Discusión/Conclusiones
Encontramos que, a pesar de ser muy conocidas las técnicas de fisioterapia respiratoria, hay pocos
estudios (entre los que destaca la ausencia de experimentales puros) que detallen los efectos que tiene la
intervención con fisioterapia respiratoria en pacientes aquejados de diferentes patologías.
Sin embargo, en las patologías estudiadas sí podemos encontrar beneficios comunes de la fisioterapia
respiratoria. En las patologías crónicas aumenta la calidad de vida, lo que a su vez deriva en menos
consultas y menos ingresos hospitalarios. Además, hace al paciente más partícipe de su enfermedad y
aumenta la calidad en el autocuidado, abogando por el nuevo modelo de medicina que perseguimos entre
todos los profesionales de la salud. Además, en enfermedades como el asma, en las que existen
reagudizaciones, permite tratar estas con un mayor conocimiento y calidad. Sin embargo, como ya
hemos visto a lo largo del capítulo, es necesario para esto que el paciente no aumente el nivel de fatiga,
por lo que estas intervenciones deben combinarse con ejercicio físico adaptado.
En pacientes con patologías agudas, se ha demostrado que la fisioterapia respiratoria hace que los
días de ingreso sean también menores, lo que repercute en un menor gasto sanitario. En niños se ha
estudiado que aumenta la satO2 y disminuye el distrés respiratorio.
Ante estos beneficios no podemos más que añadir que se debe seguir investigando en este aspecto,
permitiendo delimitar de una mejor manera en qué beneficia a cada paciente el uso de la fisioterapia
respiratoria, y sobre todo qué técnicas son las más adecuadas, ya que solamente se ha encontrado un
estudio que profundice en este aspecto.
Por último, pero no menos importante, vemos necesario recordar que para que estos estudios puedan
llevarse a cabo y para que la fisioterapia respiratoria se lleve a cabo de una manera satisfactoria por
profesionales capacitados, es necesario un aumento del personal y sobre todo de los fisioterapeutas en los
servicios hospitalarios, tanto de enfermedades agudas como crónicas en los que pueda ser necesaria su
intervención.
Referencias
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Ana Domínguez García*, Beatriz María Bermejo Gil *, Fátima Pérez Robledo*,
Juan Luis Sánchez González*, Celia Sánchez Gómez*, José Enrique Artigas Martín*,
Fausto José Barbero Iglesias**, y José Ignacio Calvo Arenillas*
*Universidad de Salamanca; ** E.U. de Enfermería y Fisioterapia USAl
Introducción
El programa de ventilación muscular se realiza a cargo del Área de Fisioterapia de la Universidad de
Salamanca en colaboración con el Excelentísimo Ayuntamiento de Salamanca desde hace 11 ediciones.
En un primer momento, la idea de implementar este método de trabajo surgió con la idea de fomentar la
deshabituación tabáquica entre sus participantes, sin embargo, sus múltiples beneficios y la gran acogida
por parte de la población mayor salmantina hicieron que el mismo se ofertase a todos los mayores de 60
años de la localidad.
Como sabemos, el envejecimiento fisiológico trae consigo una serie de alteraciones en la estructura
torácica y la mecánica ventilatoria. Partiendo de este hecho los principales cambios que observamos en
la población mayor relacionados con la mecánica ventilatoria se resumen en:
- Hipercifosis dorsal: Se debe a la deshidratación discal y pérdida de grosor que repercutirá sobre la
movilidad y la eficacia de los diámetros toracocostal alto y medio e indirectamente sobre la movilidad
abdómino-diafragmática. Como consecuencia el tórax adopta una postura inspiratoria
- Rigidez articular: Las articulaciones condrotransversa y condroesternal se van volviendo más
rígidas y convierten la caja torácica en un arco más o menos inmóvil que conjuntamente con las
alteraciones de columna y costillas van a influir de manera negativa sobre el intercambio alvéolo-capilar,
es decir, sobre la función respiratoria global.
- Atrofia muscular: Disminución del tono muscular en los principales músculos encargados del
proceso de ventilación. El principal músculo que contribuye a la respiración, el diafragma, se debilita.
- Falta de coordinación abdomino-diafragmática: Este hecho ocurre fundamentalmente en el adulto
mayor que no ha sido adecuadamente rehabilitado de patologías previas o bien que ha hecho una vida
sedentaria o con poco ejercicio, observando una respiración de predominio torácico y con respiración
diafragmática muy disminuida, añadiéndose casi siempre una faja abdominal poco musculada cuando no
un abdomen prominente que indirectamente aumenta aún más la ineficacia de la respiración
diafragmática.
- Cambios histológicos en el pulmón:
Atrofia del epitelio de revestimiento bronquial y las glándulas mucosas que junto con la falta de
movimiento ciliar y el aumento de la mucosidad hacen que las secreciones se acumulen.
A nivel alveolar hay alteraciones de interés en la difusión alvéolo capilar.
En el tejido conjuntivo se observan hiperplasias que acarrean consigo una pérdida de elasticidad.
En relación con los vasos pulmonares del anciano, se ha visto pérdida del sistema elástico, aumento
del tejido fibroso en la túnica media, llevando todo ello a una mayor rigidez que determinará trastornos
en la perfusión pulmonar, repercutiendo en la eficacia respiratoria.
Atendiendo a estos cambios producidos en el aparato respiratorio, desde nuestro equipo de
investigación nos planteamos llevar a cabo un programa que tratase de mitigar los efectos negativos
derivados del envejecimiento fisiológico.
Método
Conociendo la mecánica ventilatoria y sus modificaciones en el adulto mayor y habiendo establecido
unos objetivos de trabajo se pone en marcha el programa de reeducación muscular ventilatoria impartido
por fisioterapeutas de la Universidad de Salamanca. Dicho programa se siguen los siguientes pasos:
Diseño de la estructura y método del programa.
Información por los barrios.
Diseño de los grupos de trabajo, establecimiento de calendario de trabajo y revisiones (iniciales y
finales).
Realización de las sesiones de fisioterapia.
Análisis de los resultados e informe final. Valoración de la asistencia al programa.
A continuación explicaremos el desarrollo del mismo durante este último curso lectivo 2017-2018.
participado en las sesiones durante años anteriores estaban interesados en volver al programa. Se explicó
brevemente en qué consistían las terapias, a quién estaban dirigidas y cuáles eran las posibles ventajas
que les reportaría la participación en el programa. Tras comenzar el curso con ambos grupos definidos, la
baja de algunos de los participantes hizo que comenzáramos a llamar a las personas en reserva con el fin
de completar los grupos, nunca sobrepasando los 20 participantes por grupo debido al espacio limitado
con el que contábamos. Después de esto contábamos con una lista de 42 participantes admitidos.
Diseño de los grupos de trabajo, establecimiento del calendario de trabajo y realización de las
valoraciones iniciales y finales
Una vez obtenida la lista de participantes realizamos la distribución por grupos, teniendo en cuenta
sus preferencias para así interferir lo menos posible en sus clases de revitalización geriátrica u otras
actividades.
El calendario de trabajo se establece teniendo en cuenta la guía lectiva de la Universidad de
Salamanca para el curso académico 2017-2018, quedando conformado de la siguiente manera:
Los ejercicios realizados para esas posiciones son: Respiración diafragmática, ventilación costal
inferior, ventilación costal superior, diferentes flujos inspiratorios y espiratorios, ventilación dirigida de
Jiménez y movilidad costal usando la movilidad de los [Link].
Se realizan en todas la sesiones ejercicios de tonificación muscular: Abdominales hipopresivos y
ejercicios con gomas elásticas para la tonificación del miembro superior.
Ejemplos de ejercicios de sesión tipo:
Ejercicios en Bipedestación
1º Ejercicio: colocamos una mano en el pecho y la otra en el abdomen. El ejercicio consiste en
inspirar por la nariz dirigiendo el aire al abdomen de tal forma que se mueva la mano que tenemos
colocada más abajo. Después haremos que se mueva la mano de arriba dirigiendo el aire a la zona
superior del pecho. Repetir varias veces cada respiración.
2º Ejercicio: levantamos e inclinamos el brazo hacia un lado, la mano contraria la colocamos en la
zona de las costillas y respiramos intentando dirigir el aire hacia esa zona de las costillas. Realizar el
ejercicio hacia los dos lados.
3º Ejercicio: colocamos ambas manos a los lados, a la altura de las costillas y cogemos aire
dirigiéndolo a esa zona de las costillas, intentando que se hinchen las costillas, notando como se mueven.
4º Ejercicio: combinar distintos ritmos de respiración. -Coger aire despacio por la nariz (inspirar) y
expulsar el aire despacio por la boca (expirar). -Coger aire despacio por la nariz y expulsar rápido como
soplando velas o empañando un espejo. -Coger aire por la nariz lo más rápido posible y expulsar el aire
por la boca despacio. -Coger aire rápido por la nariz y expulsarlo rápido por la boca también. -Coger aire
por la nariz y cuando no puedas coger más lo mantenemos ahí sin que se escape, unos segundos y luego
expulsamos el aire por la boca.
5º Ejercicio: este ejercicio consiste en coger aire y dirigirlo al abdomen, después continuamos
cogiendo aire dirigiéndolo al pecho y estiramos el cuerpo hacia arriba.
Los siguientes ejercicios los podemos hacer tanto en silla como tumbados en una colchoneta o en la
cama.
6º Ejercicio: abrimos los brazos en cruz y al abrir cogemos aire por la nariz y expulsamos el aire por
la boca aproximando los brazos como abrazándonos.
7º Ejercicio: movemos los brazos de abajo hacia arriba. Al subir los brazos cogemos aire por la nariz
y al bajar lo expulsamos por la boca. También podemos añadir otra variante que es retener unos
segundos el aire dentro de los pulmones cuando tenemos los brazos arriba y luego ya expulsar el aire al
bajar los brazos.
8º Ejercicio: ahora combinamos la respiración con las piernas. Flexionamos la rodilla. Al inspirar
subimos la pierna flexionada y al expulsar el aire bajamos la pierna. Hay que hacer estos ejercicios con
ambas piernas.
9º Ejercicio: lo mismo que el ejercicio anterior pero en esta ocasión levantamos la pierna estirada. Al
coger aire por la nariz subimos la pierna estirada y al expulsar el aire bajamos la pierna.
10º Ejercicio: tumbado en el suelo con las rodillas flexionadas y las manos apoyadas en el suelo, el
ejercicio consiste en levantar un poco el culo del suelo al inspirar y bajar al expulsar el aire por la boca.
11º Ejercicio: abdominales hipopresivos. Estos abdominales se realizan tumbados en el suelo con las
piernas flexionadas y los brazos apoyados en el suelo (igual que en el ejercicio anterior). Cogemos aire
por la nariz dirigiéndolo a la zona abdominal, expulsamos el aire por la boca y al terminar de expulsarlo
contraemos el abdomen como si intentáramos meter el ombligo hacia adentro y en esa posición
aguantamos la respiración unos 10 segundos.
Al final del programa se les entregó a todos los participantes una hoja con algunos de los ejercicios
que se realizaban en las sesiones con el fin de que los pusieran en práctica durante el verano.
Resultados
Atendiendo a esta última edición del programa (curso 2017-2018), los resultados preliminares que
hemos obtenido han sido los siguientes:
Los valores antropométricos iniciales se describen en la tabla 6 y los resultados que se obtuvieron al
determinar los parámetros respiratorios en la revisión inicial se recogen en la tabla 7.
Además, fruto de este programa se han desarrollado publicaciones científicas, entre las que destacan:
Influencia de las técnicas de Facilitación neuromuscular propioceptiva sobre la musculatura
respiratoria en una población de mujeres mayores (Orejuela, 2014).
Incremento del Flujo espiratorio pico en mayores sanos a través de un programa de ejercicio
terapéutico dirigido por fisioterapeutas (Jornadas de Actualización profesional del CPFCyL, 2017)
Discusión/Conclusiones
El programa de ventilación es una herramienta eficaz para disminuir los efectos del envejecimiento
sobre el sistema ventilatorio.
Referencias
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75 años. Revista Iberoamericana de Fisioterapia y Kinesiología, 4(1), 21-31.
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Rodríguez, J. (2015). Influencia de la técnicas de facilitación neuromuscular propioceptiva sobre la musculatura
respiratoria en una población de mujeres mayores. Departamento de Medicina-Universidad de Salamanca.
Introducción
Las manos en el ámbito sanitario son la parte más importante del cuerpo para poder llevar la práctica
asistencial, ya que nos servimos de ellas para realizar cuidados, prácticas clínicas, exploración y
administración de diversos tratamientos. Las manos podemos considerarlas como el hilo conductor de la
actividad sanitaria entre los profesionales y los pacientes, teniendo que protegerlas mediante guantes
estériles o no, en función del tipo de actividad que se vaya a emplear, para protegernos del contacto
directo con fluidos y microorganismos que el paciente nos puede transmitir y que nosotros podríamos
transmitirle a él. El control de transmisión de microorganismos en el ámbito sanitario (infecciones
nosocomiales) y la protección de equipos de protección individual (guantes), lleva como consecuencia el
continuo lavado de manos del personal sanitario y el uso continuado de guantes, llegando a producir
lesiones en la piel de las manos como enrojecimientos, descamación, eccemas, grietas, prurito, heridas...
El uso continuado de soluciones jabonosas para el lavado de manos que llega a producir una sequedad
importante en las manos junto con el contacto directo, continuado y prolongado del material de los
guantes, producen dermatitis irritativa de contacto en las manos del personal sanitario (Batalla, García-
Doval, y De la Torre, 2012). Este tipo de circunstancia debido al desarrollo de la práctica profesional
estaría englobado en factores de riesgo químico (Romero, 1998).
La dermatitis de contacto es una condición inflamatoria cutánea aguda o crónica resultante del
contacto de algunas sustancias químicas con la piel. La irritación por contacto es una lesión epidérmica
directa e inespecífica ocasionada por diversas sustancias y conduce a una dermatitis de contacto
irritativa. (Agar, 2015). La piel es el órgano más grande del cuerpo humano. Tiene una función barrera
que evita la pérdida de agua, electrolitos y otros constituyentes corporales y bloquea la penetración desde
el exterior de sustancias nocivas (Gamboa, 2017).
La piel anatómicamente se divide en tres grandes capas: epidermis, dermis e hipodermis. La capa
más exterior es la epidermis y sobre ella está el estrato córneo. El estrato córneo ayuda al mantenimiento
del manto hidrolipídico, consiguiendo entre ambas la función barrera de la piel.
El manto hidrolipídico:
La piel tiene una capa exterior llamada película o manto hidrolipídico que se encuentra sobre el
estrato córneo de la epidermis. El manto hidrolipídico es una película natural que cubre toda la piel con
una emulsión de agua y lípidos, haciendo de primera protección frente al medio externo (Bucknor,
2017). Está formada por secreciones de las glándulas sebáceas y sudoríparas y de restos de las células
que se van desprendiendo de la capa córnea que hacen de barrera entre el medio exterior en el que nos
movemos y la piel, consiguiendo como funciones hidratar la piel, ser antifúngico y bacteriostático, así
como proteger de la radiación UV (Gamboa, 2017).
El lavado continuado de manos junto con los productos que usa en la fabricación de los diversos
tipos de guantes genera dermatitis irritativa de contacto en las manos de los profesionales sanitarios. Las
sustancias que pueden producir esta afectación son múltiples: el uso de guantes, jabones de lavado,
clorhexidina etc. Y la aplicación de antisépticos como (Aldehídos, Alcoholes, Fenoles, Surfactantes) en
la piel conlleva un riesgo de producir dermatitis de contacto, con mayor frecuencia irritativa que alérgica,
estos productos, en mayor o menor grado, tienen la capacidad de producir ambos tipos de reacciones
(Espino, Torres, y García, 2016).
La dermatosis profesional es una afectación de la piel, mucosas o anexos, de origen físico o químico,
que es directa o indirectamente causada, condicionada, mantenida o agravada por todo aquello que sea
utilizado en la actividad profesional o exista en el ambiente de trabajo, y que obliguen a una interrupción
del trabajo de una forma permanente, temporal o recidivante (Meza, 2006). Las dermatosis suponen el
40-60% de todas las enfermedades profesionales, dentro de ellas, la dermatitis de contacto profesionales
alcanza el 80-90%. Existen dos tipos de dermatosis de contacto profesionales: irritativa (entorno al 80%
con mayor afectación en mujeres entre 20 y 29 años de edad) y alérgica (alrededor del 20%), suponiendo
el 40-70% de todos los casos en una consulta de dermatología profesional, localizándose principalmente
en las manos (Escudero, González, Amérigo, y Soto, 2017).
La dermatitis irritativa es la patología cutánea más común asociada al contacto con materiales
elaborados con látex, especialmente empleado en la fabricación de guantes. A finales del siglo XXI entre
el 3 y el 25 % de profesionales sanitarios ya poseían alergia al látex (Palacios, 2001), aunque no está
producida por mecanismos inmunológicos y se ve facilitada por el uso de otros productos irritantes
habituales del entorno sanitario, como son los jabones, detergentes y la humedad mantenida. Tras un
contacto repetido puede aparecer eritema, prurito, descamación, vesículas grietas e incluso heridas.
Entre las circunstancias que pueden ayudar a la sensibilización de la piel frente al látex (de las
sustancias con más afectado) están los siguientes: el tamaño de la molécula, la capacidad de penetración
a la piel, el peso molecular, el estado físico, la dosis y el vehículo; a parte de la presentación del objeto ,
la situación individual de la persona como el sexo (se da más esta patología en las mujeres: 70%-90%),
la raza (la negra tiene menor riesgo de sensibilización), patologías previas y el uso de fármacos (Fajardo-
Zapata, 2015). Dentro de las situaciones de riesgo para esta dermatosis, la piel atópica, forma una
situación facilitadora para la aparición de la dermatitis irritativa. Se tiene que considerar la sensibilidad
de base de las personas atópicas hacia cualquier agente irritante, que puede acarrear la pérdida de
efectividad del manto hidrolipídico, aumentado la sensibilización general (Casero, 2016). El ejercicio de
la profesión, el lugar, y la forma de trabajar son determinantes también, para tener más facilidad para el
desarrollo de sensibilizaciones, ya que algunas profesiones tienen más contacto con materiales irritantes
que generen daños en la piel, así como, la humedad con la que se ejerza durante las diferentes actividades
laborales contribuye a la alteración de la piel (Fajardo-Zapata, 2015).
Metodología
Se realizará una revisión bibliográfica mediante búsqueda de artículos a través de los portales
digitales Google Scholar y la base de datos Scopus con un intervalo de tiempo de 1998 -2017, en español
e inglés.
Resultados
En 1977 se realizó el primer estudio con pruebas cutáneas, englobando las diversas profesiones
existente, por parte del Grupo Español de Investigación de Dermatitis de Contacto (GEIDC). Veinticinco
años después, se volvió a realizar el mismo tipo de estudio con una muestra de 3832 personas, por el
mismo grupo con el objetivo de evaluar la incidencia y relevancia de los 29 alérgenos con los que el
GEIDC trabajaba. Para llevarlo a cabo usaron los siguientes ítems: sexo, edad, localización, diagnóstico,
causa del eccema, alergenos positivos y relevancia total, presente y pasada. El estudió arrojó que el 55,11
% dieron positivo en alguno de los 29 alérgenos del GEIDC. Las patologías más comunes fueron la
dermatitis de contacto alérgica en el 31,02% e irritativa en el 15,88 %. La causa más habitual de la
dermatitis fue el ejercicio de la profesión con el 16,66 % de los casos, y el sector de la metalurgia y la
construcción fueron las profesiones más prevalentes. El 54,34 % de los pacientes analizados padecían
eccema en manos. De entre los 29 alergenos para los que se hicieron pruebas, la mayor positividad fue
para el níquel con un 26,64%, continuado con un 9.89% por el cobalto y después el cromo con un 8,66%.
Analizando los datos aportados por el estudio de 1977 y por el realizado en 2002 por el GEIDC, se
constató un incremento de la alergia al níquel y un descenso de la debida al cromo y al cobalto. Pero
sustancias como el tiomersal, mezcla de perfumes y Kathon (sustancias que se encuentran habitualmente
en gomas, guantes y jabones) que no se había incluido en el primer estudio, mostraron una alta
prevalencia (García-Bravo et al., 2004)
En un estudio realizado dentro del Servicio Murciano de Salud (SMS) entre el 2012 y 2014, se
declararon 9 enfermedades profesionales relacionadas con los guantes en el SMS, de las cuales 8 fueron
producidos por una alergia a un tipo de aceleradores de las gomas con las que se fabrican los guantes. De
las enfermedades declaradas, se dieron siete en trabajadores de quirófanos relacionadas con el uso de los
guantes estériles, una en la UCI por látex y la otra quedó pendiente de determinar la causante exacta. Las
9 enfermedades profesionales, se dieron en mujeres con la categoría de enfermera (Muñoz y Torres,
2016).
Otro estudio realizado en España, en una unidad de críticos de un Hospital general con una muestra
de 40 profesionales de enfermería en turno de mañanas. Se recogieron los datos mediante una
exploración física y entrevista personal, dieron como resultado que el 12.5% presentaron dermatitis de
contacto como resultado del uso continuado de guantes y detergentes utilizados en su labor asistencial,
asó como el uso de alcoholes desinfectantes. Sin embargo, de todos los afectados solo el 2.5% recibió
tratamiento específico para ello (Espino, Torres, y García, 2016).
A la hora de buscar la caracterización de la dermatitis profesional en una consulta dermatológica en
La Habana en 2015 con una muestra de 56 pacientes, se observó un predominio en mujeres, que la
mayoría de los pacientes llevaban más de un año de evolución desde el inicio de los síntomas y el tipo de
profesión con mayor frecuencia con en el ámbito de la salud con 57.1% (Sotolongo y Domínguez, 2017).
Entre los años 2011 y 2015 desde la unidad de dermatología del Hospital General Universitario de
Valencia, realizaron un estudio clínico-epidemiológico retrospectivo donde analizaron a un total de 1213
pacientes mediante pruebas cutáneas alérgicas. Los resultados aportados dieron una incidencia de
dermatitis profesional de un 10,1% y que la dermatitis alérgica de contacto estaba presente en el 73.2%.
Uno de los signos que apareció en el 100% de los pacientes estudiados fue el eczema en alguna parte del
cuerpo, siendo en el 91,9% en las manos. Los sectores profesionales de la hostelería, sanidad y comercio
representaron el 60,2%. El alergeno de mayor impacto con un 37,8% fueron los conservantes, englobado
en un 91,2% por las isotiazolinonas. Dentro del estudio de Valencia, los principales irritantes fueron los
detergentes y el agua, seguidos por antisépticos y guantes, donde demográficamente se vieron más
afectadas las mujeres jóvenes y en donde la dermatitis de contacto irritativa predominó, fue entre los
profesionales sanitarios. Como último resultado reseñables dentro de dicho estudió, cabe mencionar que,
dentro de los 5 años analizados, se apreció un aumento progresivo anual de la dermatitis en mujeres, que
fue del 6,5% en el primer año al 13,6 % en el último (Subiabre-Ferrer et al., 2016).
Se sabe que la dermatitis de contacto profesional, tanto la alérgica como la irritativa, está
condicionado no solo por la continua exposición a ambientes o sustancias potencialmente sinsibilizantes,
sino también por las características individuales. Varios de los estudios realizados a nivel internacional,
han obtenido como principal desencadenante la exposición a agentes irritantes, seguido de la exposición
a ambientes húmedos, llegando esta exposición a duplicar la aparición de eczemas en las manos. Dentro
del ambiente húmedo, consideramos que es, el uso continuado de agua y detergentes, como los jabones,
sumado a la oclusión de materiales, como el que dan los guantes. Esa combinación en la piel contribuye
a la maceración de la zona, así como, la continua fricción de las manos y cambios de la humedad,
secando y mojando repetidamente la piel, que alteran la capa hidrolipidica y acarrean descamación e
incluso grietas en la piel, que ayudan a la penetración de los distintos irritantes y alergenos. Dentro de la
legislación laboral alemana, definen el trabajo húmedo como toda aquella en la que los trabajadores
tengan expuestas sus manos a líquidos y/o usen guantes de materiales oclusivos durante más de 2 horas
por jornada laboral o tengan que realizar un frecuente e intenso lavado de manos, durante la misma
(Barchino, Cabrera, Moreno, Heras, y Conde-Salazar, 2007).
La situación actual del eczema de contacto causado por el ejercicio de la profesión en España, es un
problema real, frecuente e importante del que no se tienen datos suficientes para saber el alcance exacto.
Se tienen todavía pocos datos analizados que permitan visualizar ampliamente la patología.
Epidemiológicamente no se tiene un historial continuado y actualizado de las características de los
distintos alergenos que producen las sensibilizaciones que permitan realizar una vigilancia adecuada. Es
en esa dirección en las que los diferentes grupos de investigación y sistemas de vigilancia
epidemiológica, que son promovidas por la ESCD y coordinadas por la ESSCA, tiene la labor de aportar
información y datos para completar la información que falta en el seguimiento de esa patología. Desde el
la Red Española de Vigilancia y Alergia de Contacto animan a la elaboración de estudios para analizar el
eczema de manos (García-Gavín et al., 2011).
Discusión/Conclusiones
El lavado continuo de las manos de los profesionales sanitarios puede hacer que el manto
hidrolipídico desaparezca por las acciones de arrastre de los jabones y otras soluciones desinfectantes.
Cuando la piel no es capaz de conservar el manto hidrolipídico, ésta queda expuesta a sustancias
nocivas causando irritación de la zona afectada al contacto con diferentes sustancias.
Tras esos contactos nocivos, se producen eritemas, eczemas, prurito e incluso heridas.
El lavado continuado de manos junto con los productos que usa en la fabricación de los diversos
tipos de guantes genera dermatitis irritativa de contacto en las manos de los profesionales sanitarios.
El uso prolongado de guantes produce calor en las manos, dilatando los poros de piel y permitiendo
un contacto directo con las sustancias con las que se fabrican los guantes. Estas sustancias pueden llegar
a ser irritativas.
Para poder llevar a cabo la práctica sanitaria es imprescindible el continuo lavado de manos y
reiterado uso y cambio de guantes a lo largo de la jornada laboral, por lo que, como consecuencia de ello
se produce la dermatitis irritativa de contacto en las manos.
Esta situación complica la correcta práctica clínica del personal que lo sufre, por las continuas
molestias en sus manos.
El eritema, prurito, eczemas que llevan a tener heridas abiertas en la superficie de las manos,
aumente la posibilidad de transmisión de enfermedades por contacto directo.
A esta situación hay que darle suficiente relevancia para garantizar la salud y seguridad de las
profesiones que lo padecen, poniendo medidas en cuanto aparezcan los primeros signos de dermatosis.
Realizar adquisición de productos de calidad para la asepsia de las manos, así como de los guantes, que
respeten el pH de la piel y el manto hidrolipídico, y fomentar la hidratación diaria de las manos para
mantener lo más íntegro posible el manto hidrolipídico.
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Introducción
Los pacientes ingresados se enfrentan a problemas físicos y emocionales. Los pacientes
experimentan el estrés, la ansiedad, la falta de sueño, y además han de hacer frente a las intervenciones
terapéuticas, que pueden aumentar el dolor y el malestar. Es evidente que la medicina tradicional es
necesaria e insustituible para los pacientes, pero se ha de implementar conjuntamente intervenciones que
puedan promover la curación y la recuperación de los pacientes, disminuyendo el nivel de estrés que
experimentan (Tracy y Chlan, 2011). Las enfermeras tienen la oportunidad de disminuir la ansiedad del
paciente mediante una óptima comunicación paciente-enfermera.
Se han identificado repercusiones psicológicas de la estancia en el hospital (Hofhuits et al., 2008),
causadas por el dolor físico, el entorno, el aislamiento de la familia, las aprensiones acerca de los
resultados médicos, la dependencia y la pérdida de la autonomía. El estrés incluye emociones negativas
intensas como el miedo, la ansiedad, la angustia, la soledad, el desconcierto, la despersonalización, la
desesperanza y confusión aguda, alteraciones del sueño, sentimientos de falta de propósito y la pérdida
de confianza, la dependencia y la vulnerabilidad, la impotencia, la fragilidad y la sensación de
inseguridad (Samuelson, 2011). El estrés se manifiesta de muchas maneras, tales como el delirio. Estos
síntomas pueden producirse por la realización de procedimientos invasores, o la presencia de nuevos
objetos incorporados en el cuerpo. También pueden ser el resultado del miedo, el dolor no tratado,
dificultad en la comunicación, o la falta de sueño.
La presencia de la enfermera puede ayudar a disminuir la ansiedad del paciente y cambiar el enfoque
del entorno altamente técnico a uno más personal. Las enfermeras deben prever y aliviar los problemas
de salud, mediante la observación de los signos y síntomas de dolor, viendo al paciente des de una
perspectiva holística. La mejora de la comunicación enfermera-paciente es importante ya que tiene el
potencial de mejorar la comprensión del paciente y la disminución de posibles resultados adversos. La
posibilidad de que haya falta de comunicación o la mala interpretación de la información siempre está
presente en el entorno de ritmo rápido y altamente técnico como en cuidados críticos. La comunicación
verbal puede ayudar a los pacientes a conservar su propia identidad y autoestima, que a su vez mejora su
bienestar y optimismo.
La comunicación es esencial en la enfermería e implica la interacción y comunicación con el
paciente para establecer una relación interpersonal. Es importante que las enfermeras utilicen
consistentemente ayudas tales como gráficos del alfabeto, pizarras y dispositivos de comunicación
(Wang, Zhang, Li, y Wang, 2009).
La presencia y el contacto físico de las enfermeras de la UCI son importante para el paciente, con el
fin de obtener paz y seguridad y mantener viva la esperanza.
Más de 6 millones de adultos por año experimentan una situación crítica y precisan de ingreso tanto
en sala convencional como en la unidad de cuidados intensivos y se enfrentan a la incomodidad física
(Herridge, 2009) y la angustia psicológica (Desai, Law, y Needham, 2011). Los síntomas psicológicos
están relacionados a una variedad de factores como la incapacidad de comunicarse, la ausencia de la
familia, y la retirada del ventilador. Más del 50% de los pacientes refieren problemas de comunicación y
esta comunicación ineficaz se asocia constantemente a emociones negativas de los pacientes.
Tabla 1. Actitudes enfermeras para crear una relación de bienestar para el paciente
Actitudes enfermeras
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica sobre el tema a través de las bases de dadas de Medline, Scielo,
Enfispo. Cuidatge y Cochrane Library, incluyendo des del 2010 hasta el 2017. En la base de Medline
trabajé con MeSH y PubMed seleccionando unos criterios de inclusión para obtener una búsqueda más
específica. Con el resto de los buscadores se buscó combinando las palabras con conectores.
La estrategia de búsqueda se diseñó para encontrar el máximo número de referencias relacionadas
con las intervenciones enfermeras a las personas mayores.
Las palabras claves que se utilizaron fueron "senil", "comunicación", "envejecimiento", “estrés”,
“delirio” y "dolor".
La elección de las bases de datos se realizó a partir del Centro de Recursos para el Aprendizaje y la
Investigación de la Universidad de Barcelona (CRAI) que está orientado a un nuevo marco de enseñanza
universitaria basado en el aprendizaje, la investigación, el desarrollo y la innovación, además de integrar
los servicios de la biblioteca (acceso a libros, revistas y recursos electrónicos disponibles) y dar apoyo a
la investigación.
A partir de las bases de datos Medline, Cuidatge, Enfispo, Scielo y Cochrane Library se buscó
artículos con los términos o descriptores que se introdujeron, combinándolos con los conectores u
operadores booleanos "or" y "and". También se hizo uso de los truncamientos para para ampliar la
misma palabra a toda la familia léxica (palabras que tienen la misma raíz) de dicho termino.
La búsqueda de artículos estuvo caracterizada por que cada uno estuviera relacionado con la
interacción entre los pacientes seniles y las enfermeras y las acciones que estas llevan a cabo para
mejorar la calidad de vida de sus pacientes.
En la base de datos Medline se usó tanto el MeSH como el PubMed, motores de búsqueda de libre
acceso para poder realizar una búsqueda más específica.
Inicialmente, se hizo uso del MeSH (componente temático de la búsqueda) para seleccionar
diferentes opciones que queríamos relacionar con las palabras claves y que en cada búsqueda variaba
dependiendo de las combinaciones que se hacían y del objetivo de la investigación.
Las opciones o componentes temáticos que se usaron fueron psicología, enfermería, terapia, métodos
y complicaciones.
A continuación, se realizó diferentes búsquedas combinando los conectores "and" y "or" con las
opciones o temas del MeSH mencionadas previamente en relación con las palabras claves. Para que la
búsqueda fuera más precisa y concreta también se unieron dos palabras claves con sus respectivos
componentes temáticos, como por ejemplo: (( "senil / terapia" [Mesh] OR "senil / Complicaciones"
[Mesh] OR "comunicación / enfermería "[Mesh] OR" delirio / terapia "[Mesh])).
Al escoger la combinación de los componentes temáticos se realizó una búsqueda con PubMed
donde tras determinar los criterios de inclusión y de exclusión se obtuvo una serie de artículos.
Por un lado, se incluyeron:
- Artículos que por medio de un resumen conciso y concreto se explicara que estaban dirigidos al
ámbito del cuidado de los pacientes ancianos.
- Pacientes con edad superior a los 65 años
- Mujeres y hombres sin diferenciar el sexo.
Por otra parte, se excluyeron de la revisión:
- Artículos que no estaban en inglés, castellano y en catalán.
- Artículos que no tuvieran en cuenta la población humana
- Artículos que no hubieran sido elaborados dentro del intervalo de tiempo de la búsqueda, es decir,
10 años (desde el 2007 hasta el 2017).
Además, también escogí la búsqueda en la base de datos del Cuidatge, Enfispo y Cochrane Library
ya que incluye referencias de artículos publicados en revistas especializadas en enfermería y ciencias
relacionadas. Se usó la combinación de las palabras por medio de conectores como "and" y "or" y
truncamientos.
Resultados
En los estudios revisados se puede observar que la interacción de forma óptima entre los pacientes y
los enfermeros ayudándose de recursos a los que tenían acceso, generó una disminución en los niveles de
ansiedad y agitación en los pacientes que están ingresados (Wang, Zhang, Li, y Wang, 2009; Happ, et
al., 2011; Finke, Light, y Kitko, 2008).
Cómo entregar la información de forma óptima a los pacientes es esencial, se debe tener en cuenta
tanto la comunicación verbal como la no verbal. En la comunicación no verbal, las características son el
contacto visual, la postura, el tacto y la gestión del espacio, incluida la proximidad física entre la
enfermera y el paciente. En la comunicación verbal, entra en juego la capacidad de la enfermera para
proporcionar información y explicaciones adaptadas a las necesidades de los pacientes (Wang, Zhang,
Li, y Wang, 2009; Happ et al., 2011). Los comportamientos que se han observado que mejoran la calidad
de la interacción fueron ser "agradable" e incluían sonreír, involucrar al paciente en las decisiones y usar
el tacto para consolar o tranquilizar a un paciente (Ramírez y Müggenburg, 2015).
Se ha observado que se disminuye el estrés en aquellos pacientes en que se realiza una buena
comunicación y se verifica la comprensión del paciente de toda su situación. Además, hay menos
probabilidades de que presente cuadros de delirio.
Como siempre, la familia es un punto importante para que el paciente esté tranquilo y también son
una herramienta buena para ayudarnos a orientar al paciente (Eriksson y Bergbom, 2008).
Hoy en día, cuanto mayor es la edad, mayor es la vulnerabilidad al estrés psicológico, como
consecuencia de la pérdida de las relaciones sociales. Así, para los adultos mayores, 85 años o más, el
afecto o la compañía de las pocas amistades que les quedan cobra mayor importancia, debido al marcado
cambio que experimenta su red social, derivadas de la pérdida de la pareja u otros seres queridos o de
amistades, el deterioro de la capacidad funcional por enfermedades y la distancia geográfica con los
parientes.
Discusión/Conclusiones
La comunicación con todos los pacientes es muy importante para la provisión de cuidados de
enfermería de calidad. La comunicación no siempre se puede lograr utilizando la modalidad de discurso.
Las enfermeras deben contar con herramientas y habilidades que les permitan comunicarse con todos sus
pacientes ya sea que puedan hablar o no.
Los comportamientos que las enfermeras deberían adoptar para intentar conseguir una óptima
relación para el bienestar del paciente son ser tranquilizadora, empática, hacer que el paciente se sienta
seguro y darle fe y optimismo. Además, debe reconocer sus aspectos positivos, hacerle críticas
constructivas y prestarle atención. Es esencial que la enfermera le explique dónde y porqué está en ese
lugar, quiénes son ellas (personal sanitario) y qué materiales adicionales lleva en el cuerpo y porqué.
También explicarle todos los procesos que le vayan a realizar adecuando el mejor método de
comunicación según el paciente, por ejemplo puede usar el movimiento de la cabeza (en horizontal “no”,
en vertical “si”) o el movimiento ocular (hacia abajo “no”, hacia arriba "si"). También puede parpadear
(1 parpadeo “no”, 2 parpadeos “sí”), leer los labios y usar objetos para comunicarse como pizarras y
gráficos de alfabeto.
La implementación de estas estrategias permitirá al paciente expresar sus deseos y sus necesidades
básicas. Con estos resultados se puede concluir que la presencia de la enfermera disminuye la ansiedad
del paciente y mejora su estado y calidad de vida tan solo con un cuidado más humano y manteniendo la
profesionalidad. La comunicación es importante para poder optimizar la comprensión del paciente y así
evitar posibles resultados adversos. Los resultados confirman la eficacia de las actividades asociadas a la
interacción entre enfermo-enfermero.
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Ángela López Sánchez*, Ismael Hevia Cabeza**, y Antonio David Sánchez Sánchez*
*Servicio Andaluz de Salud; **Centro de Diagnóstico y Fisioterapia Cádiz
Introducción
Definición
El pie zambo congénito o también denominado pie equinovaro es una deformidad que ocurre en la
etapa prenatal, que se va a manifestar en el segundo trimestre del embarazo observándose a través de la
ecografía y que puede afectar a uno o a ambos pies (Sempere, 2016). Afecta a 1 de cada 1000
nacimientos, siendo la séptima deformidad más frecuente, existiendo mayor porcentaje de casos
masculinos y afectando por igual homolateral o bilateral (Calderón, 2016).
Las deformidades causadas en el pie son equino, varo, aducción y cavo (Viteri, 2014).
En el pie se observa que el calcáneo va a quedar bajo el astrágalo, lo que coloca al talón en posición
de varo y equino, además el astrágalo está en flexión plantar y en dirección medial. Cuboides y
escafoides se desplazan a medial (Viteri, 2014).
Existe aumento de tono o hipertonía en el tríceps sural, en los flexores plantares y en los tibiales e
hipotonía en los peroneos.
Etiología
Existen varias teorías para explicar por qué ocurre esta patología (Hernández, 2016; Salom, 2015).
La teoría genética que va a asociar esta deformidad con la existencia de una alteración en los
cromosomas, como la trisonomía 18 o el síndrome de deleción del cromosoma 22q11.
La teoría mecánica que explica que el pie zambo se desarrolla debido a la compresión de éste en el
vientre materno, ya sea por falta de líquido amniótico, por embarazo múltiple o por una mala posición
uterina.
La teoría neuromuscular en la cual la deformidad se desarrolla debido a alteraciones embrionarias
que provocan espasticidad e hipotonías en diferentes grupos musculares. Estas alteraciones musculares
van a provocar que existan cambios en las fuerzas que influyen en el desarrollo del pie, lo que provoca
una alteración en su crecimiento. La espina bífida, la artrogriposis distal, la distrofia miotónica
congénita, el mielomeningocele y otras parálisis también provocan esta alteración en el desarrollo
(Hernández, 2016).
La teoría embrionaria explica una posible detención del crecimiento del pie durante su crecimiento
embrionario, lo cual provocaría una retracción de la musculatura y una consiguiente alteración en el
desarrollo del pie.
Aún se desconoce el mecanismo exacto por el que ocurre esta deformidad, pareciendo que el origen
es multifactorial.
Factores de riesgo
a. El tabaquismo materno se asocia con un aumento de porcentajes de casos de pie zambo.
b. La amniocentesis realizada sobre la semana 13 de embarazo y la pérdida de líquido amniótico
serían también factores asociados a esta deformidad (Hernández, 2016).
c. Los embarazos múltiples, ya que puede existir mayor compresión o menor espacio, lo que provoca
una postura anómala.
d. Infecciones en la madre.
Diagnóstico
El diagnóstico del pie zambo se realiza a través de ecografía durante el embarazo a partir del segundo
trimestre, aunque no se conocerá con exactitud qué grado de rigidez o de irreductibilidad posee el pie
hasta que el bebé nazca.
Es necesario conocer la severidad que presenta la deformidad para conocer así cual es el protocolo de
actuación frente a cada caso, para ello existen varias escalas que clasifican el pie zambo, entre ellas
(Hernández, 2016; Sempere, 2016):
• La escala Pirani: Va a clasificar la severidad del pie mediante 6 puntos a través de la exploración
física del pie, se usa cuando se utiliza el tratamiento de Ponseti. Si la deformidad es severa se puntúa con
un 1, si es media con un 0.5 y si no existe deformidad sería un 0. Las deformidades valoradas son la
rigidez existente en el equino, la gravedad del pliegue posterior y del pliegue medial, la curvatura
existente en el borde lateral, si la manipulación del astrágalo es capaz de reducirlo y corregirlo y por
último si existe vacío en la almohadilla del talón.
• Clasificación de Harold Walker: Es el más usado por los fisioterapeutas ya que proporciona mayor
fiabilidad y acuerdo entre los observadores. La severidad del pie se divide en tres grados de severidad,
siendo el grado I o grado leve aquel donde tras las manipulaciones el pie se puede corregir y no existe
dolor mientras se está realizando la corrección, el grado II o moderado es aquel donde el equino y el varo
persisten tras las manipulaciones siendo estos menores a 20º y el grado III o grado severo aquel donde el
equino y el varo persisten, pero con un grado mayor a 20º.
• La escala de Dimeglio valora la reductibilidad del pie, medida a través del goniómetro antes y
después de las manipulaciones para corregir. Dependiendo de la reductibilidad; se puntúa 4 puntos si la
reductibilidad es entre 90º y 45º, 3 puntos si la reductibilidad es entre 45º y 20º, 2 puntos si es entre 20º y
0º, 1 punto si es entre 0º y -20º y una puntuación de 0 si la reductibilidad es inferior a -20º. La
reductibilidad se va a medir en el equino, el varo, el aducto y en la desrotación del bloque calcáneo-
pedio, llegando a conseguirse una puntuación de 16 como máximo. Además, se les puede sumar 4 puntos
más si el surco posterior o medio está presente, si existe cavo o si existe alteraciones musculares como
hipotonía de los peroneos o hipertonía del tibial anterior o tríceps sural.
Tratamiento
A la hora de realizar un tratamiento en el pie zambo existen varias opciones que se pueden realizar
de forma aislada o se pueden combinar entre sí. El tratamiento ortopédico mediante yesos, férulas,
ortesis y botas para corregir las deformidades de aquellos pies rígidos o que posean poca flexibilidad, el
tratamiento de fisioterapia para darle movilidad a las diferentes articulaciones y reequilibrar la
musculatura y medidas posturales como evitar a que el bebé duerma en decúbito prono para que no
exista excesiva rotación interna de los pies (Muruzábal y Casas, 2012).
a. Técnica de Copenhague: su objetivo principal es corregir las articulaciones, para que esto
reequilibre las fuerzas que actúan sobre el pie y con ello se consiga la mayor corrección posible del pie.
Consiste en realizar movilizaciones del pie para darle elasticidad, corrigiendo en primer lugar la
aducción, luego el cavo, el varo del retropié y el equino; siempre se finaliza con un vendaje corrector no
elástico (Guerrero y Utrilla, 2011).
b. Método Francés: Consiste en la corrección en el plano horizontal de las deformidades del pie a
través de masajes y movilizaciones diarias e inmovilización funcional con vendas adhesivas (Salom,
2015). Tras este método suele ser necesario la cirugía.
c. Método Ponseti: Técnica que usa 5 pasos, en primer lugar, se coloca un yeso tipo bota durante 8
días tras eliminar el cavo, posteriormente el segundo, tercer y cuarto paso consisten en corregir el antepié
que está en supino, el metatarso aducto y el retropié en varo y colocar un yeso con una duración durante
1 semana. Para corregir la deformidad es necesario realizar movilizaciones del pie de forma suave
durante varios minutos. El último paso será realizar una intervención quirúrgica donde se realiza una
tenotomía de Aquiles colocándole un yeso tipo bota durante 1 mes aproximadamente. Esta técnica está
indicada hasta que el bebé presenta un año de edad y no da a lugar a complicaciones como puede ser la
debilidad del tendón o el alargamiento excesivo (Kenneth, 2004). Tras el uso de los diferentes yesos se
coloca una férula tipo Dennis Brown (Sempere, 2016) para mantener la posición correcta durante 3
meses, y tras estos meses se coloca solo durante la noche durante 3 años más (Calderón, 2016).
d. Método Kite: Este método va a consistir en manipulaciones del pie con posterior enyesado, los
cuales se cambian un par de veces a la semana (Kenneth y Kenneth, 2004), durante unos 20 meses, tras
lo cual se le coloca una férula de Phelps para evitar que la corrección desaparezca apareciendo de nuevo
al deformidad (Sempere, 2016).
La técnica empleada para corregir el pie posee como objetivo llevar el talón a la eversión y al antepié
a la abducción, tras lo cual se coloca el yeso, con yeso duro se lleva el pie hacia la eversión y a la flexión
dorsal para corregir el equino.
e. Tratamiento quirúrgico: Este será necesario cuando la deformidad del pie no es capaz de corregirse
mediante las medidas conservadoras. Depende de la deformidad residual existente se realizara un tipo de
intervención u otra, así si la deformidad del pie es el aductus del antepié se debe de realizar un cierre del
cuboides y una apertura de la primera cuña pero si la deformidad existente es el caso se debe de realizar
una extensión de la primera cuña (Salom, 2015).
Anteriormente la intervención quirúrgica se realizaba como primera opción, pero se daban
complicaciones como que la corrección realizada era incompleta, que existía una mayor corrección a lo
necesario y otras como dolor, rigidez o deformidades que seguían manifestándose a lo largo de la vida
del paciente.
Objetivos
El objetivo principal es conocer los efectos de la fisioterapia en el pie zambo congénito.
El objetivo secundario es conocer las diferentes técnicas de fisioterapia empleadas en el tratamiento
de esta patología.
Hipótesis
Nuestra hipótesis es que la fisioterapia va a acelerar el curso de desarrollo de esta patología,
consiguiéndose mayor movilidad y una mayor corrección.
Metodología
Bases de datos
Se realiza una búsqueda en las bases de datos Pubmed, Cochrane Library y Pedro para localizar los
artículos relacionados con el tema a revisar.
Descriptores
Los parámetros utilizados para limitar la búsqueda son el de ensayos clínicos para solo incluir en
nuestra revisión este tipo de trabajo, en los idiomas inglés y español, que hayan sido publicados en los
últimos 10 años y que posean en su título, en el resumen o en sus palabras claves, las palabras claves
usadas en nuestra búsqueda.
Fórmulas de búsqueda
Los descriptores usados en la búsqueda han sido ``clubfoot´´, ``congenital´´ y ``physiotherapy´´ en
inglés. En español han sido ``pie zambo congénito´´ y ``fisioterapia´´.
Resultados
Tras la búsqueda en la base de datos Pubmed con los descripores en inglés ``congenital´´,
``clubfoot´´ y ``physiotherapy´´ y con los filtros nombrados anteriormente se encuentran 15 artículos
para revisar.
En la búsqueda en la biblioteca Cochrane con los descriptores anteriores se localiza 1 artículo que es
eliminado por ser una revisión bibliográfica. En la base de datos Pedro con las palabras claves anteriores
se localiza un solo artículo que también es eliminado por ser una revisión. Con las palabras en español no
se localiza ningún artículo.
En total poseemos 15 artículos para revisar.
El artículo de Morgenstein et al. (2015) es eliminado por tener como objetivo conocer cuál es el
desgaste de las órtesis de abducción del pie y no tiene como objetivo conocer cuál son los efectos de la
fisioterapia. El estudio de Tripathy et al. (2011) y el estudio de Khan y Kumar (2010) son eliminados
porque la edad media del niño es de 7,3 años y de 8.9 años respectivamente. Eliminando los tres estudios
anteriores, revisamos 12 artículos.
De los 12, 2 artículos comparan dos tipos de yesos para conocer su efectividad. Aydin et al. (2015)
compara en su ensayo clínico la efectividad del sofcast semirrígido frente al yeso de Paris en 196 bebés,
con un total de 249 pies, 133 tratados con sofcast y 116 con yeso. Se observa una mayor satisfacción de
los padres en el grupo tratado con sofcast, así como un menor porcentaje de lesiones cutáneas y otras
complicaciones. Las lesiones medidas con la escala de Pirani mejoraron en ambos grupos hasta que se
realizó la tenotomía. No se apreciaron diferencias en la cantidad de yesos empleados hasta que se aplicó
la tenotomía.
Cuatro de los artículos utilizan el método Ponseti como el tratamiento de elección. Elgohary y
Abulsaad (2015) compara la efectividad del método tradicional de Ponseti con el método acelerado de
Ponseti en 41 bebes (con un total de 66 pies) con un puntuaje mayor a 4 en la escala de Pirani. Para ello
se dividen en dos grupos, siendo 20 niños (34 pies) tratados con el método tradicional, donde se realiza
la corrección articular y se coloca un yeso por semana y los 21 niños restantes (32 pies) son tratados con
el método acelerado usando dos yesos por semana. La corrección realizada inicialmente se mantiene en
ambos grupos, observándose mayor número de recaídas en el grupo acelerado (15.6%) frente al grupo
tradicional (14.7%). El número de correcciones fue mayor en el grupo acelerado 5.16 ± 0.72, frente al
4.88 ± 0.88 del grupo tradicional. En ambos grupos se requieren entre 4-7 moldes para la corrección. El
método acelerado necesitó menos tiempo para la corrección hasta que se realizaba la tenotomía, siendo
de 21 a 42 días en el grupo tradicional y de 11 a 22 días en el grupo acelerado.
En el ensayo de Gelfer et al. (2014) se observa que factores de riesgo existen para que el pie zambo
reaparezca y sea recurrente tras el tratamiento mediante el método Ponseti, se incluyen 38 pies zambos
con deformidades idiopáticas y 29 con no idiopáticas. En un seguimiento de 31,4 meses de forma media
se observó que en 6 niños en el grupo idiopático y 14 en el grupo no idiopático el pie zambo volvía a
recaer. No se encuentra relación entre la recidiva ni el número de yesos utilizados para su corrección, ni
la gravedad de la lesión. Inicial, Sí se encontró relación con la deficiencia de la musculatura que realiza
la eversión y la recurrencia.
Funk , Lebek, Seidl, y Placzek (2012) posee como objetivo de su ensayo conocer que efectos posee
el método Ponseti frente a los pies zambos idiopáticos y frente a los no idiopáticos en 101 bebés (159
pies), 27 bebes (48 pies) poseían enfermedades neuromusculares. Tras la evaluación previa se observa
que los puntuajes más altos en la escala de Pirani se encuentran en aquellos pies zambos no idiopáticos.
Tras 36 meses de seguimiento, el pie zambo no idiopático tardó más en corregirse. La cirugía fue
necesaria en un 11% de los pacientes, sin encontrar diferencias significativas en ambos grupos. El 61%
de los padres se adherían al uso de la ortesis de abducción, sin encontrar diferencias entre los grupos.
Evaluar el efecto que posee el método Ponseti en diferentes componentes del pie zambo una vez él
bebe camina es el objetivo principal del ensayo clínico de Yagmurlu, Ermis, Akdeniz, Kesin, y Karakas
(2011), llevado a cabo en 27 bebes con 31 pies zambos con una edad comprendida entre los 12-72
meses. Se comparan dos grupos, un grupo para menores de 20 meses y otro para mayores. Todas las
deformidades presentaron una gran corrección, siendo esta mayor en el varo, en la rotación medial del
bloqueo del calcáneo-pedio y en el aducto en los pacientes menores a 20 meses.
Además, 4 artículos comparan el método Ponseti con otras técnicas, como en el artículo de
Ottschalk, Karol, y Jeans (2010) en el cual se comparan el método Ponseti con el método francés,
realizándose sobre 30 pacientes (37 pies zambos), para ello se dividen en dos grupos: el grupo Ponseti
formado por 17 pies y 20 en la terapia francesa. Se evalúa la marcha a la edad de 2 años. En los
resultados se observa que no existen diferencias en el equino o en la flexión dorsal y plantar entre los dos
grupos. En la técnica de Ponseti no existió caída del pie en la fase de balanceo, la cual sí estuvo presente
en 6 pies tratados con el método francés. El movimiento del tobillo normal estuvo en un 82% de los
casos en Ponseti estando presente en solo 48% en el método francés. En todos los niños evaluados existía
un contacto residual.
En el estudio de Jeans y Karol (2010) se van a evaluar las presiones plantares mediales y laterales,
así como, el área de contacto y tiempo de contacto del retropié, de la parte media y del antepié en 151
pies zambos, siendo 72 tratados con Ponseti y 79 tratados mediante yesos. En el retropié lateral, la fuerza
máxima fue menor en el grupo de fisioterapia y la presión máxima fue menor en el mediopié lateral para
el mismo grupo. Al finalizar el tratamiento en ambos grupos se poseía mayor presión, mayor área de
contacto, más fuerza y más tiempo de contacto en el mediopié lateral y estas disminuyeron en la primera
región metatarsal. En ambos grupos el centro de gravedad se desplazó hacia el lateral del pie.
El método de Kite es comparado con el método de Ponseti en el estudio realizado por
Sanghvi y Mittal (2009), siendo tratados 24 pies (21 bebés) mediante el método Kite y 34 pies (21 bebes)
mediante el método Ponseti. Todos los pies fueron manipulados, intervenidos y seguidos durante 3 años.
En los resultados se encuentra que la corrección en ambos grupos fue similar, siendo de 79% en Kite y
87% en Ponseti. Con el método Ponseti se consiguió una duración del tratamiento menor, siendo de 10
semanas y de 13 semanas con el método Kite, además se consiguió una mayor flexión dorsal del tobillo,
una menor cantidad de recaídas y menor porcentaje de secuelas.
Zwick, Kraus, Maizen, Steinwender, y Linhart (2009) compara el método tradicional tratando 16 pies
(10 bebés) con el método Ponseti tratando 12 pies (9 bebes). El método tradicional consiste en la
liberación posteromedial mediante intervención quirúrgica. En el método Ponseti se encuentran mejores
resultados para la flexión dorsal pasiva del pie, así como de la inversión y eversión pasivas. Además, se
consigue una mayor funcionalidad.
Sólo dos estudios utilizan otras técnicas de elección para el tratamiento del pie zambo. En el artículo
de 2014 de Chaweerat et al. (2014) se compara la efectividad de técnicas manipulativas por parte de los
padres en comparación con los bebes que no reciben este tratamiento, el estudio se realiza sobre 92 bebes
entre 1 y 6 días de vida (40 niños y 52 niñas) con 169 pies zambos y 77 son bilaterales. En el grupo de
intervención (85 pies equinos y 38 bilaterales) se realizaron manipulaciones por parte de los padres un
mínimo de 20 veces al día y estimulación de los pies en un mínimo de 100 veces. El grupo control estaba
formado por 84 pies y 39 bilaterales. Se realizó un seguimiento al mes, a los 3 y a los 4meses valorando
el pie mediante una exploración física. La corrección del pie mediante las manipulaciones en el grupo de
intervención fue de 71,8% superándose en el grupo control con un 81%. La severidad del pie zambo no
poseía diferencias significativas. Al año, todos los pies zambos se corrigieron, exceptuando dos, uno que
necesito calzado ortopédico y el segundo que necesito intervención quirúrgica. Gelfer et al. (2010)
estudia el efecto de la electroestimulación muscular para evitar las recaídas; para ello se dividen los
bebes en dos grupos, el grupo intervención y el grupo control. En el grupo de intervención se consigue
mejor movilidad del tobillo y mejor función muscular, por lo tanto, reduciendo las recaídas.
Discusión/Conclusiones
La fisioterapia va a mejorar la movilidad del tobillo del bebé, dándole una mayor flexibilidad,
reequilibrando el tono muscular y corrigiendo las deformidades, siendo la técnica de primera elección
antes que la intervención quirúrgica. En esta última se dan mayores secuelas como una mayor corrección
de lo necesaria o un déficit en la corrección, siendo esta técnica elegida cuando el método conservador
no triunfa.
El método Ponseti es el método de elección para el tratamiento del pie zambo en la mayoría de los
casos; consiguiéndose mejores resultados, mayor movilidad y menores recaídas si es comparado con
otras técnicas como el método francés, el método tradicional, el método Kite o el tratamiento mediante
yesos.
La electroestimulación sería necesaria para fortalecer la musculatura debilitada y evitar así
posteriores recaídas.
No se encuentran diferencias en aquellos pies que son manipulados por los padres de forma
domiciliaria y los que no lo son.
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Carmen María Mañas Dueñas, Sonia María Molina Guerra, y Silvia Ruiz Jurado
Hospital Virgen de la Victoria Málaga
Introducción
Según la Real Academia de la Lengua Española el insomnio significa falta de sueño a la hora de
dormir (del latín, Insomnium), pero en la clínica hacemos alusión a escasez de sueño y/o la sensación de
mala calidad y sueño no reparador. El insomnio puede determinarse como síntoma o como trastorno
según la Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño (American Academy of Sleep Medicine,
2005). El Insomnio es el trastorno del sueño más prevalente y con más repercusión en el ámbito
sanitario, social y laboral. La prevalencia del Insomnio difiere mucho de unos estudios a otros debido a
las diferentes poblaciones estudiadas y a las diferentes clasificaciones de Insomnio existentes (Ministerio
de Sanidad y Política Social, 2009; Ohayon y Sagales, 2010; Morin, Leblanc, y Gregoire, 2006).
Una revisión de más de 50 estudios del insomnio en población general (Ohayon, 2002) arroja las
siguientes cifras:
- Insomnio basado en manifestaciones clínicas: dificultad para iniciar (insomnio de conciliación) y/ o
mantener el sueño (insomnio de mantenimiento) o bien las quejas subjetivas de no tener un sueño
reparador. Se estima que sobre un 30% de la población presenta algún signo o síntoma de insomnio.
- Insomnio como trastorno: Si además de quejas de insomnio encontramos consecuencias y
sintomatología durante el día (alteraciones o disfunciones ya sean cognitivas o físicas) la prevalencia se
sitúa entre un 9%-15 % o un 8%-18% si existen quejas o descontento con su patrón del sueño.
- Si se basan en criterios (más estrictos) diagnósticos de Insomnio según lo definido por entidades
nosológicas como el DSM-IV o la ICSD-2, la prevalencia se reduce al 6%.
La ausencia de una definición similar hace muy difícil la equiparación de estudios entre sí. Sin
embargo, los resultados reflejan que ya sea como síntoma o como trastorno, el insomnio es una entidad
común en nuestra población (Ohayon, 2002; Buysse, 2013).
Con independencia de la definición empleada, la mayoría de los estudios demuestran una prevalencia
más alta del insomnio en las mujeres y a medida que aumenta la edad (Ohayon, 2002; Zhang y Wing,
2006.). Parece ser que el insomnio está relacionado con el estado civil, siendo más usual en divorciados,
viudos o separados, aunque esta asociación es más común en las mujeres (Ministerio de Sanidad y
Política Social, 2009; Ohayon y Sagales, 2010; Nakata et al., 2004). Los empleados que trabajan en
nocturnidad y en turnicidad y los desempleados tienen más probabilidades de ser insomnes o bien que
los aspectos de su patrón de sueño estén más alterados (Ilioudi, 2013). Un factor de riesgo adicional es la
insatisfacción laboral y los conflictos en los ambientes laborales (Nakata et al., 2004; Ilioudi, 2013).
Existen factores conductuales que parecen aumentar la probabilidad de padecer síntomas de insomnio,
como pueden ser un estilo de vida estresante, ejercicio físico escaso, irregularidad en el horario de sueño,
tabaquismo, alcoholismo, un consumo excesivo de cafeína y factores ambientales como la exposición al
ruido durante el sueño (Ilioudi, 2013; Yang et al., 2012; Jaehne et al., 2009; Jaehne et al., 2012).
El Insomnio a veces se encuadra en un cuadro de salud inadecuado o secundario de otra patología,
pero lo que está muy claro es que repercute y empeora la salud general de un individuo. Observamos en
la literatura encontrada que el insomnio es un factor de riesgo de deterioro de salud tanto física como
psicosocial que aumenta el gasto sanitario y la frecuentación a los diferentes sistemas de salud (Taylor et
al., 2007; Reyes et al., 2009).
En multitud de ocasiones el insomnio se asocia a sintomatología tanto física como mental y a
síntomas como fatiga diurna, irritabilidad y estado de ánimo deprimido. Muchas veces, pacientes con
insomnio presentan síntomas gastrointestinales, del sistema respiratorio, cefaleas, y algias inespecíficas
(Taylor et al., 2007).
La estimación de los costos se presenta como reto metodológico de bastante dificultad debido a
varios aspectos: las diferentes definiciones de insomnio anteriormente mencionadas, escaso
reconocimiento al insomnio y a que la medicina del sueño es una disciplina joven. En general, el impacto
económico del insomnio se puede dividir en costos directos, costos indirectos y costos intangibles (Reyes
et al., 2009).
Los costos indirectos son los que causan un impacto económico más alto, pero también son los más
complicados de cuantificar al poder ser relacionados con otras variables. Lo que si se ha demostrado es
la clara repercusión que tiene el insomnio en el ámbito laboral, afectando directamente en la
productividad de un país (Metlaine, Leger, y Choudat, 2005; Lian et al., 2014; Salo et al., 2010;
Kucharczyk, Morgan, y Hall, 2012).
Los trabajadores insomnes presentan una mayor dificultad de concentración, con un porcentaje de
errores más alto que los buenos dormidores, y mucho más atraso laboral. Lian et al. (s.f) han analizado
recientemente una muestra de casi 3000 trabajadores manufactureros donde se puede observar una
merma de la productividad y el rendimiento en su trabajo al disminuir el Tiempo Total de Sueño (TTS)
en laborales con insomnio.
El insomnio aumenta la accidentabilidad y el absentismo (Salo et al., 2010; Kucharczyk, Morgan, y
Hall, 2012; Nakata et al., 2006; Vicente-Herrero et al., 2013; Daley et al., 2009; Salminen et al., 2010).
Un meta-análisis basado en numerosa bibliografía estima que los problemas de sueño aumentan el riesgo
de accidentes de trabajo en un 62 %. Este riesgo se relaciona con mala calidad de sueño, TTS corto y
Somnolencia excesiva diurna (Uehli et al., 2014).
Debido a la repercusión y trascendencia del insomnio en el ámbito laboral (disminución del
rendimiento y por tanto de la productividad, aumento del absentismo y del número de accidentes de
trabajo) consideramos que es necesario realizar estudios de prevalencia del Insomnio en población
laboral e intervenciones eficaces desde los Servicios de Prevención de Riesgos Laborales (SPRL). La
fatiga y la Somnolencia Diurna Excesiva (SDE) secundarias del insomnio pueden provocar accidentes de
trabajo pero además, en algunos casos el insomnio está relacionado con las condiciones de trabajo, o
bien, estas condiciones pueden empeorarlo (trabajo a turnos, insatisfacción laboral o ambientes
conflictivos en el trabajo).
Por todo esto planteamos evaluar el insomnio como síntoma subjetivo (calidad de sueño) desde
Vigilancia de la Salud de un servicio de prevención, para poder plantear intervenciones prácticas y
efectivas para mejorar la salud de nuestros trabajadores.
Método
Participantes
La población ente de este estudio es el grupo de trabajadores de la Junta de Andalucía de Málaga (la
población total es de 24.662). Los sujetos incluyen a los trabajadores de ambos sexos que acudieron a su
servicio de prevención de riesgos laborales de Málaga hasta llegar al tamaño muestral (n=391) necesario
para un obtener un intervalo de confianza del 95 % con margen de error del 5 %.
Muestreo y procedimiento
Se realizó un muestreo no probabilístico, incluyendo laborales de la Junta de Andalucía que
asistieron a Vigilancia de la salud a su examen de salud y cumplieron los criterios de estar activos
laboralmente y firmar un consentimiento informado aceptando su participación.
Instrumentos
Índice de Pittsburgh (PSQI); Encuesta sobradamente validada en nuestro ámbito y territorio.
Formada por 19 ítems que analizan: calidad subjetiva de sueño, latencia, duración, eficiencia y
alteraciones del sueño, uso de medicación para dormir y disfunción durante el día. Cada uno de los
aparatados va de 0 a 3 puntos, de la suma de los 7 aparatados se obtiene una puntuación total que va de 0
y 21 puntos. Los participantes con resultados en la escala PSQI > 5 se consideran malos dormidores. Ese
instrumento presenta una sensibilidad del 88,6%, una especificidad del 75% y un Valor predictivo del
80,7% (Lomeli et al., 2017).
Análisis de datos
Estudio descriptivo transversal o de corte. En este trabajo epidemiológico se realiza un estudio
descriptivo de la población objeto de análisis, una investigación de la prevalencia de calidad de sueño
mermada y el análisis bivariante de los resultados obtenidos con otras variables demográficas, laborales
y de salud.
Resultados
La muestra se compone de 391 trabajadores funcionarios de la Junta de Andalucía. Las mujeres
fueron 215 frente a 176 varones. La media etaria fue 46,9 años.
Realizaremos el estudio de la prevalencia en base a los parámetros de los autores del PSQI,
considerando el sueño alterado a puntuaciones mayores a cinco. La encuesta fue completada por 381
sujetos. Podemos establecer que el 40,4 % son malos dormidores y un 59,6% presentan buena calidad de
sueño global.
Otro importante parámetro analizado fue el número de horas totales dormidas o tiempo total de sueño
(TTS). El TTS corto se establece en menos de 7 horas a lo largo de la noche. Un 58 % permaneció
dormido menos de 7 horas en contra del 42 % que aseguraba dormir 7 o más horas.
A continuación, se cruzan los datos y se analizan la bivariante para ver si existe asociación con otras
variables, estableciendo significación estadística a valores de p<0,05.
En una correlación de Spearman observamos asociación positiva entre el Índice de Masa Corporal y
la calidad de sueño (r=0,327; p<0,000).
Para finalizar aplicamos el Test-T para seguir analizando la relación de la obesidad con la calidad del
sueño. Esta vez cruzamos la puntuación PSQI con el perímetro abdominal y también encontramos
significación relevante (p<0,05). Otro hallazgo importante fue encontrar asociación significativa entre
hacer actividad física regularmente y la mejora de la calidad de sueño. No se encuentran otras relaciones
significativas entre la calidad de sueño y otras variables demográficas, laborales o de estilo de vida.
Discusión/Conclusiones
Los resultados obtenidos coinciden en lo encontrado en la bibliografía de referencia. Los niveles de
insomnio y alteración de calidad de sueño en nuestros trabajadores. A groso modo podemos concluir en
que se infravalora y subestima la importancia de un patrón de sueño regulado y óptimo. Por tanto, no se
le da la importancia que tienen las graves consecuencias y repercusión del insomnio aún con todo su
efecto dañino y perjudicial en los ámbitos tanto sanitarios como de salud.
Estos resultados obtenidos nos hacen plantearnos la necesidad de desarrollar programas
educacionales y de promoción saludable de nuestros funcionarios públicos. Podemos concluir que los
datos obtenidos en nuestra investigación son esclarecedores y nos marcan nuestras futuras líneas de
actuación, pero sería necesario realizar un estudio multifactorial y estudios más a largo plazo y
seguimiento para establecer causalidad entre alteraciones de sueño y otras variables de estilo de vida.
En otros países se están realizando campañas muy prometedoras de promoción de la higiene del
sueño (Kakinuma et al., 2010; Nishinoue et al., 2012) e intervenciones cognitivo-conductuales (Järnefelt
et al., 2012; Järnefelt et al., 2014) para mejorar la calidad de sueño dentro del abordaje de la promoción
de hábitos saludables y obesidad en el entorno laboral.
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Introducción
El síndrome de Down es una causa frecuente de discapacidad intelectual, con graves repercusiones
en la calidad de vida de las personas afectadas y sus familias, y altos costos sociales. Los programas de
intervención deberían comenzar poco después del nacimiento, pero no existe consenso sobre los tipos
específicos y el momento de las intervenciones tempranas en esta población (Mahoney, 2001; Harris,
1981).
En los niños con síndrome de Down se ve afectado tanto su desarrollo motor como psíquico. Estos
niños se caracterizan por tener un retraso para alcanzar los ítems motores estandarizados sobre todo en la
motricidad gruesa durante los primeros años de vida como son el volteo, la sedestación, la reptación, el
gateo, la bipedestación y la marcha (Haley, 1987). También sufren trastornos en la agudeza visual, la
motricidad fina, el control y la fuerza muscular, la rapidez para realizar las tareas y el equilibrio. A nivel
motor la mayor afectación es debida a la hipotonía muscular y a la hiperlaxitud ligamentosa que
presentan, también a nivel constitucional destacan la escasa longitud de sus extremidades inferiores y
superiores en comparación con su tronco. Presentan inestabilidad en las articulaciones tanto por la
hiperlaxitud articular y ligamentosa como por la falta de fuerza muscular de las partes blandas,
repercutiendo todo ello sobre las articulaciones de más carga como son las caderas, las rodillas y los pies
e incluso en la articulación atlanto-axoidea por la gran movilidad que tiene (Dugdale, 1986; Mizobuchi,
2007; Cooke, 1991). Estos niños carecen de precisión y control en el movimiento por todo lo dicho
anteriormente: la hipotonía, la hiperlaxitud, la falta de equilibrio y de coordinación (Latash, 2002).
Desde el momento de nacer encontramos como uno de los primeros profesionales a disposición del
niño con síndrome de Down al fisioterapeuta. Estos niños tienen una serie de características especiales
que los hacen propensos a desarrollar patologías y problemas musculoesqueléticos, por eso es tan
importante desde el punto de vista de la fisioterapia la prevención. Se ha visto en muchos artículos que
estos niños con el tiempo acaban teniendo muchos problemas ortopédicos e incluso desarrollando
deformidades y patologías del aparato locomotor más serias en la edad adulta (Merrick, 2000). La terapia
mediante el juego se convierte en algo imprescindible para alcanzar los objetivos planteados en estos
niños consiguiendo implicación y colaboración de los mismos (Cuilleret, 1989). El fisioterapeuta tiene
que buscar el equilibrio entre el juego y el tratamiento de fisioterapia como tal para conseguir la adhesión
de estos niños al tratamiento y la colaboración de manera activa para hacer lo más efectivo posible dicho
tratamiento. Debemos de adecuar los ejercicios, los juegos, la terapia a las capacidades y características
individuales de cada niño facilitando de esta manera el aprendizaje motor y psicomotor siendo el
fisioterapeuta un gran aliado para llevar a cabo el objetivo terapéutico.
Los niños con síndrome de Down a menudo tienen una mayor influencia postural y retraso en el
desarrollo motor. La debilidad muscular y la hipotonía, particularmente de las extremidades inferiores, se
teorizan para perjudicar su salud física general y su capacidad para realizar actividades diarias (Kubo,
2006).
El objetivo de esta revisión sistemática es reconocer, examinar de manera crítica y agrupar las
principales evidencias que hay en la actualidad sobre los beneficios de la fisioterapia en el desarrollo
psicomotor de los niños con síndrome de Down.
Metodología
Para la elaboración de este trabajo se efectuó una revisión sistemática. Para cumplir con el objetivo
de esta revisión y su consecuente recogida de información se llevó a cabo una búsqueda bibliográfica en
las principales bases de datos Dialnet, Cuiden, SciElo, Pubmed, Medline, Crochrane Plus, ScienDirect y
PEDro limitándose la búsqueda a los artículos publicados en español e inglés. Para ello, se utilizaron los
descriptores MeSH y DeSH: [síndrome de Down, fisioterapia, ejercicio físico, estimulación]; siendo las
fórmulas de búsqueda: [fisioterapia AND síndrome de Down], [síndrome de Down AND ejercicio físico
AND fisioterapia], [síndrome de Down AND estimulación], realizándose dichas combinaciones, también
en inglés.
La revisión sistemática se realizó con la fecha de publicación entre 2011-2017 obteniéndose un total
de 52 documentos. Se buscaron artículos que tuviesen información sobre el estudio a realizar,
seleccionándose los que estaban relacionados con el síndrome de Down y la fisioterapia quedando 20.
Los criterios de exclusión fueron: que no estuviesen en inglés o español, que no se encontrase el texto
completo del artículo, aquellos que estuviesen duplicados y las referencias con escasa o nula evidencia
científica. Después, se eligieron los estudios publicados en libros y revistas nacionales o internacionales
que tuvieran mayor factor de impacto, y un caso clínico puesto que había pocas investigaciones,
quedando la muestra en un total de 15 artículos. Para terminar, para la selección final se miraron los
abstracts y en ocasiones también los estudios completos para concluir si la información estaba
relacionada o no con nuestro objetivo seleccionándose 7 artículos por considerarse más relevantes,
estando reflejados en esta revisión sistemática.
Resultados
El número de pacientes utilizados en los estudios no formaban grupos demasiado numerosos
variando desde 5 pacientes hasta 40 siendo en el caso clínico de 1. Las edades comprendían los 11 años
de edad en todos los artículos menos en uno que incluía jóvenes hasta los 19 años y otro que incluía
lactantes entre 1 y 3 meses.
Los parámetros valorados en los diferentes estudios y las pruebas o escalas utilizadas para ello
fueron: test de lateralidad de Harris para evaluar el desarrollo psicomotor, la prueba de ritmo para
evaluar los distintos aspectos rítmicos, pruebas no estandarizadas sobre la organización espacial,
mediante el sistema de estabilidad Biodex se realizó la medición de los índices de estabilidad, con el
dinamómetro isocinético se midió la fuerza máxima de los flexores de la rodilla y los extensores de
ambos lados, Teller Acuity Cards y Frisby Stereopsis Screening Test para medir la agudeza visual.
Los criterios de inclusión que recogían los artículos eran: diagnóstico médico de síndrome de Down,
tener la capacidad de entender la tarea pedida. Se excluyeron pacientes con trastornos en la función
cognitiva que impedía la comprensión de los ejercicios pedidos.
Caballero (2011) realizó pruebas de posicionamiento estático a niños y niñas con síndrome de Down
con edades comprendidas entre 10 y 11 años. Estos niños habían estado recibiendo tratamiento de
fisioterapia (estimulación psicomotriz) desde su nacimiento y además había pasado por lo menos 5 o 6
años desde la última vez que recibieron fisioterapia. Se realizó un análisis basado en la observación tanto
en el plano frontal, como sagital, como transverso. En el plano frontal con la plomada se midió desde C7
hacia abajo y con un metro la distancia de las curvaturas a la pared. En el plano sagital con la plomada se
localizaron las ante y retropulsiones de la columna. Se hicieron dos test musculares: uno para el
acortamiento de los isquiotibiales y otro para valorar la fuerza muscular abdominal. Para terminar, se
estudió el pie, sus arcos y deformidades. La mayoría de los niños analizados presentaban deformidades
en la columna vertebral, sobre todo hiperlordosis lumbar y cervical. A nivel del pie el valgo de calcáneo
fue muy frecuente presentándolo aproximadamente un 92%. Un 50% presentaban acotamiento
isquiotibial contrastando sin embargo con la gran laxitud que caracteriza a estos niños. Se recomienda
realizar revisiones rutinarias para poder prevenir las malformaciones de la columna vertebral y así
aconsejar y orientar a los familiares sobre que deporte y ejercicio sería el mejor para estos niños para
prevenir estas deformidades.
En el caso clínico analizado la intervención se realiza a un niño de 11 años con síndrome de Down.
El tratamiento consta de 10 sesiones de 40 minutos de duración. Las sesiones se realizaban 2 veces en
semana durante 5 semanas. Se realizó un programa de educación psicomotriz cuyo objetivo era trabajar
el esquema corporal (2 sesiones nombrando las diferentes partes anatómicas sobre su propio cuerpo, el
del examinador y un muñeco, recortar las partes del cuerpo de una muñeca recortable, etc.), las nociones
básicas de referencias espaciales (5 sesiones realizando recorridos con diferentes tipos de
desplazamiento) y las habilidades fonoarticulatorias (3 sesiones mediante praxias bucofaciales de soplo,
moldeamientos, lectura de palabras,…). Los resultados obtenidos fueron que el sujeto obtuvo una mayor
puntuación en los post-test que en los pre-test de las diferentes pruebas. Con estos resultados se afirma
que un programa de actuación con psicomotricidad ayuda a evolucionar e incrementar las habilidades
psicomotrices que los niños tienen más atrasadas, y sirve para mejorar las relaciones sociales y por lo
tanto la integración social del niño (Martínez, 2015).
En otro de los estudios analizados a los participantes se les puso un vendaje neuromuscular en la
mano y se sometieron a una prueba de dibujo con adquisición del sistema de captura de movimiento
antes y después de la colocación de dicho vendaje. Los resultados mostraron diferencias estadísticamente
significativas entre las sesiones previas y posteriores al tratamiento. El vendaje neuromuscular puede
desempeñar una tarea importante en el tratamiento de la digrafía y mejorar la coordinación de la mano
después del deterioro del SNC (Rigoldi, 2015).
En otro estudio se investigó los efectos del entrenamiento isocinético sobre el equilibrio postural y la
fuerza muscular en niños con síndrome de Down. Los niños fueron repartidos aleatoriamente en dos
grupos: el grupo control recibió terapia física convencional, mientras que el grupo experimental recibió
la misma terapia más el entrenamiento isocinético 3 días a la semana durante 12 semanas. Cada grupo
mostró mejoras significativas en el equilibrio postural y la fuerza de los flexores y extensores de la
rodilla (P<0.05), con mejoras significativamente mayores observadas en el grupo experimental en
comparación con el grupo control (P<0.05). Estos resultados indicaron que la participación en el
programa de entrenamiento isocinético indujo mayores mejoras en el equilibrio postural y en la fuerza
muscular en niños con síndrome de Down (Eid, 2017).
De Mello (2017) analizó el proceso de aprendizaje motor en niños con síndrome de Down durante
una tarea de realidad virtual. Se realizaron dos grupos: uno con niños con síndrome de Down y el otro
grupo con niños con desarrollo típico. El estudio utilizó un software que usa imágenes en 3D para
reproducir una tarea de sincronización de coincidencias presionando la tecla espacio en un teclado. Se
visualizaron 10 cubos en 3D simultáneamente en una columna vertical en el monitor. Los cubos creados
se activaron (es decir, cambiaron de azul a verde) y se apagaron secuencialmente (de arriba a abajo)
hasta que se alcanzó el último cubo (el décimo). La tarea para el participante era presionar la barra
espaciadora en el teclado en el momento exacto para golpear el objeto de destino. Los resultados
mostraron que todas las personas mejoraron el rendimiento en la tarea virtual, pero las personas con
síndrome de Down que iniciaron la tarea con peor desempeño mostraron una mayor diferencia desde el
principio. Además, fueron capaces de retener y transferir el rendimiento con el aumento de la velocidad
de la tarea.
Otro estudio estuvo relacionado también con los juegos y la tecnología. Un estudio cuasi
experimental que comparó el efecto de la fisioterapia estándar de miembro superior y la realidad virtual
con la tecnología de juegos Wii en niños con síndrome de Down. Los niños se dividieron aleatoriamente
en los dos grupos descritos. En la post-intervención, los grupos de tratamiento superaron
significativamente al grupo de control en todas las medidas analizadas. Los participantes del grupo Wii
tuvieron un mayor cambio en el dominio motor, las capacidades visuales integrativas y el
funcionamiento sensorial integrativo. La realidad virtual mediante la tecnología de juegos Wii demostró
su beneficio en la mejora de las funciones sensoriomotoras entre los niños con síndrome de Down
(Wuang, 2011).
Otro de los estudios exploraba los efectos de una intervención multisensorial temprana, basada en el
masaje corporal, en el desarrollo de la función visual en niños con síndrome de Down. Los bebés fueron
asignados aleatoriamente a dos grupos: grupo experimental que recibió cuidado estándar más masaje
infantil realizado por un padre (con diferentes componentes: contacto piel con piel, estimulación
quinestésica, y comunicación pre-verbal de la madre y el bebé -contacto visual, sonrisa social, imitación
de expresiones, reconocimiento e interpretación de las señales de comunicación y el lenguaje corporal
del bebé-) y grupo control con cuidado estándar (asesoramiento bimensual para padres realizado por los
profesionales del equipo). Los padres realizaron sesiones de masaje una vez al día, tras haber recibido
formación por los fisioterapeutas, cuando el bebé estuviera tranquilo o en alerta activa, al menos hasta el
sexto mes de vida. Cada sesión de tratamiento consistió en 15 minutos de estimulación táctil, seguido de
5 minutos de estimulación quinestésica. Se estimularon: la cabeza, el cuello, los hombros, las nalgas y
ambas piernas y brazos. Para la fase cinestésica, el niño fue colocado en posición supina y los padres
aplicaban movimientos pasivos de flexión/extensión de las extremidades. La agudeza visual fue evaluada
a los 5, 6, 9 y 12 meses. Los resultados obtenidos fueron que los bebes del grupo experimental mostraron
una agudeza visual significativamente más alta a los 6 meses de edad y una aceleración del desarrollo
hasta por lo menos 12 meses en comparación con el grupo control (Purpura, 2014).
Discusión/Conclusiones
Según los diferentes artículos analizados se concluye que un programa de psicomotricidad mejora el
esquema corporal del niño con síndrome de Down y también denota mejorías en el aparato fonador del
mismo. La realización de actividades motoras en estos niños tiene un gran beneficio tanto a nivel físico,
como social y psicológico mejorando sus relaciones educativas y habilidades sociales, y en definitiva,
mejorando la calidad de vida de los pequeños.
Los estudios con tarea virtual y con Wii demuestran que las personas con síndrome de Down pueden
aprender movimientos a través de los objetos virtuales, aunque esas tareas son menos precisas que en las
personas con desarrollo típico. Aunque los niños con síndrome de Down tienen diferentes acciones
exploratorias, habilidades perceptuales-motoras, patrones y estrategias de movimiento, los resultados
mostraron la capacidad de mejorar el rendimiento en tareas virtuales no inmersivas, lo que puede alentar
el uso de entornos virtuales y las nuevas tecnologías (videojuegos) en los programas de rehabilitación
motora en individuos con síndrome de Down. La importancia del juego como instrumento de aprendizaje
es algo innato en los niños. Influye tanto a nivel social y afectivo, moral, cognitivo y psicomotriz que es
el que más nos interesa a los fisioterapeutas. Tendremos que buscar las posibilidades que nos ofrecen las
nuevas tecnologías cómo medio de juego orientándolo en busca de nuestros objetivos que son el
aprendizaje y desarrollo psicomotor.
En cuanto al masaje infantil queda probado por los estudios que afecta a la maduración de la visión
en bebés humanos, también en presencia de una discapacidad genética, tiene efectos positivos cuando se
aplica durante un período de alta plasticidad cerebral. Otros beneficios a destacar del masaje infantil son
la mejora de la circulación sanguínea, la relajación muscular, ayuda al desarrollo del tracto
gastrointestinal, potencia el sistema inmune, favorece el intercambio gaseoso, facilita la integración del
esquema corporal, fomenta la comunicación con el exterior, reduce las hormonas del estrés.
Referencias
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Introducción
Desde que hace miles de años el hombre posicionara la posición vertical; el dolor en la región lumbar
se convirtió en un síntoma frecuente. Actualmente es tal su importancia que en mayor o menor
intensidad es sufrido por un porcentaje elevado de personas (80%), coincidiendo su incidencia con el
periodo laboral. Esto va a ocasionar importantes pérdidas en horas de trabajo, creando una "situación
médico-económica", en la que es importante que las autoridades sanitarias se interesen (Muriel, 2001).
El dolor lumbar se ha convertido en una de las enfermedades más comunes de la raza humana,
comporta una sensación de agotamiento, discapacidad y una frecuente causa de bajas laborales y por este
motivo se perdieron alrededor de 150 millones de días de trabajo en 1993 sólo por baja de lumbalgia
(Barret, Douglas, y Golding, 1985). por tanto, la lumbalgia es uno de los padecimientos más frecuentes
de nuestra época que afecta tanto a hombres como a mujeres, adolescentes y adultos; cuyos síntomas
tienen repercusiones tanto en el área física, psicológica, social y laboral; visto de una manera amplia,
afecta a la calidad de vida de la persona que la padece (Saldívar, 2009).
La mayor parte de los casos de dolor lumbar son idiopáticos y su exacta etiología permanece
desconocida, concretamente el 79 % del primer episodio de lumbalgia en hombre y el 89 % en mujeres
no tienen causa conocida (Muriel, 2001).
Dentro de la clasificación de la lumbalgia se ha descrito esta patología como lumbalgia inespecífica;
que es el dolor localizado entre el límite inferior de las costillas y el límite inferior de las nalgas, cuya
intensidad varía en función de las posturas y la actividad física, suele acompañarse de limitación
dolorosa del movimiento y puede asociarse a dolor referido o irradiado. El diagnóstico de la lumbalgia
inespecífica implica que el dolor no se debe a fracturas, traumatismos ni enfermedades sistémicas (como
espondilitis, afecciones infecciosas, vasculares, metabólicas, endocrinas o neoplásicas) (Grupo Español
de trabajo del Inglés Programa Europeo COST B13 2005).Históricamente estos pacientes aquejados de
lumbalgia han recurrido a la medicina complementaria, quiroprácticos y osteópatas para dar una solución
a su problema lumbar (Licciardone, Brimhall, y King, 2005).
Learman et al. (2008) realizó un eca con pacientes con dolor con menos de tres meses, pero no
obtuvo mejorías respecto al dolor, únicamente respecto a la propiocepción de tronco. Esther Suter et al.
2005 en el cual realice manipulación espinal a sujetos con dolor de espalda y manipulación falsa a
sujetos sin dolor y obtuvo que en los sujetos con dolor de espalda hubo cambios de excitabilidad en la
motoneurona.
Kohlbeck et al. (2005) realizó otro eca en el que analizó el dolor lumbar asistido por manipulación
usando medicación o de manera aislada. Sutlive et al. (2009) analizó la manipulación ortopédica en el
primer episodio de lumbalgia.
Haas et al. (2004) analizó en pacientes con lumbalgia crónica la manipulación espinal aislada o
combinada con fisioterapia. Maj et al. (2004) estudió la acción de la manipulación espinal en los
pacientes con irradiación y al menos 30% de discapacidad en QDQ al igual que Hondras et al. (2009)
pero hizo tratamiento en su estudio de alta velocidad versus a baja velocidad.
UK beam 2004 analizó la manipulación espinal aislada o combinada con ejercicio. Este tipo de
estudio combinando la manipulación con ejercicio también fue usado por Childs et al. (2004).
Beyerman et al. (2006) analizó la eficacia de la flexión distracción y la manipulación ortopédica.
El objetivo principal de nuestra revisión bibliográfica fue:
Estudiar la eficacia de la manipulación ortopédica y la manipulación espinal en el tratamiento de la
lumbalgia en la reducción del dolor.
Metodología
Criterios para la selección de artículos.
En esta revisión bibliográfica se ha realizado una búsqueda en las bases de datos Pubmed / Enfispo /
Scielo y PEdro con los siguientes criterios de inclusión:
- Ensayos clínicos aleatorizados.
- Pacientes con lumbalgia.
- Tratamientos en los que se utiliza la manipulación ortopédica o espinal.
- Pacientes de ambos sexos.
- Edad de los pacientes mayor de 18 años.
- Estudios realizados en humanos.
- Estudios realizados en inglés, francés o español.
- Estudios realizados desde 2002 a 2017.
Estrategia de búsqueda para identificación de artículos.
Los términos que se han introducido en la estrategia de búsqueda utilizando el operador lógico AND
son:
- Tratamiento.
- Lumbalgia.
- Manipulación espinal.
- Método de revisión
La revisión bibliográfica se ha realizado mediante la búsqueda en la base de datos Pubmed, Enfispo,
Scielo y PEdro seleccionando los ensayos clínicos aleatorizados que cumplían los criterios establecidos.
Se obtuvieron 74 artículos de los cuales se seleccionaron 10
Resultados
Una vez efectuada la lectura y análisis de estos artículos seleccionados se desglosan los datos más
significativos en las tablas 1-5.
Discusión/Conclusiones
La mayoría de las intervenciones en los ensayos clínicos de esta revisión han sido las manipulaciones
espinales o manipulaciones espinales combinadas con algún tipo de tratamiento habiéndose utilizado en
el 59,7% de los sujetos participantes en los ensayos clínicos de esta revisión. El 40,3% restante de los
sujetos ha participado en los ensayos clínicos como grupo control tanto para sesiones de ejercicio, calor
húmedo, para recibir atención médica o para ser intervenido con una manipulación falsa.
La mayoría de las intervenciones han sido manipulaciones (HV-LA) “alta velocidad – baja amplitud”
las cuales han sido utilizadas en el 85% de los sujetos participantes en los ensayos clínicos de la revisión,
en el 6,3% de los sujetos se han utilizado las manipulaciones (LV-LA) “baja velocidad – variable
amplitud” y por último Kathleen y Beyerman (2006) (22) además de (HV-LA) han utilizado la técnica de
flexión-distracción en el 8,7% de los sujetos; por lo tanto se ha observado que la técnica de manipulación
de elección en la lumbalgia ha sido la manipulación de alta velocidad.
En los estudios que se han analizado para evaluar la eficacia de la manipulación espinal en la
reducción del dolor se han usado diferentes escalas de dolor. Childs et al. (2004) (20) concluyeron que a
las 48 horas de la manipulación espinal mejora la distribución de carga en la inclinación y esto hace que
en esas 48 horas mejore el dolor de los sujetos con lumbalgia, Beyerman et al. (2006) (22) concluyeron
una reducción de casi 2 puntos al final del estudio en una escala VISA en la cual se puntúa el dolor de 0
a 10 donde 0 es la ausencia de dolor y 10 el máximo dolor inimaginable, en aquellos sujetos que se les
trato con manipulación espinal y calor húmedo en comparación con los que sólo se les administro calor
húmedo, Hondras et al. (2009) (17) obtuvieron una reducción de casi 20 mm en una escala de dolor de
100mm tanto para la manipulación (HV-LA) como para la manipulación (LV-VA) a las 6 semanas de
tratamiento, Kohlbeck et al. (2005) (16) obtuvieron también una importante reducción del dolor usando
la manipulación espinal aunque esta reducción es mayor si esta manipulación se usa con la ayuda de la
anestesia, Sutlive et al. (2009) (13) obtuvieron una reducción de 1 punto a las 48 horas de la
manipulación espinal en una escala VISA
Todos los estudios de nuestra revisión han obtenido resultados positivos en la reducción del dolor
tras la manipulación espinal en las diferentes escalas usadas para evaluar el dolor, por lo tanto, la
manipulación espinal resulta efectiva para la reducción del dolor en la lumbalgia y si el tratamiento de
manipulación se mantiene en el tiempo los resultados mejoran o se mantienen.
Actualmente los estudios encontrados han demostrado que la manipulación espinal es un elemento
totalmente eficaz en el abordaje terapéutico de la lumbalgia. Los resultados de nuestra revisión sugieren
que es un tratamiento de elección tanto a corto como a largo plazo si la manipulación espinal se
mantiene.
Una vez revisada la literatura desde 2002 a 2017 años se ha concluido que la manipulación espinal es
efectiva en la reducción del dolor a corto plazo. A largo plazo sólo se ha demostrado reducción del dolor
si la manipulación espinal se mantiene como parte del tratamiento.
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Ana Belén Muñoz Hornero*, Ana Isabel Chica Garzón**, Laura María Hermoso Ruiz***,
Verónica Andrés Sanz****, Sofía Rodríguez Torres*****,
y Cristina Mondéjar Delgado******
*Autónoma; **Servicio Andaluz de Salud; ***Hospital de Madrid;
****Centro de Salud Barrio del Pilar en Madrid; *****Hospital Ciudad Real; ******Fisioterapeuta
Introducción
Actualmente se ha producido un incremento en la población anciana, lo que ha desencadenado un
aumento en la aparición de enfermedades neurológicas en este sector, como son el Alzheimer y el
Parkinson. De forma paralela se han logrado avances médicos en el conocimiento de este tipo de
patologías, sin embargo, la causa aún es un misterio, lo que sí se puede asegurar es el deterioro en el
sistema nervioso central que ambas provocan, según avanza la enfermedad. Ambas enfermedades llevan
a los pacientes a un estado de independencia y empeoramiento de su calidad de vida (Romero, Esquivel,
Mesa, Mohedas, y Recarte, 2014).
La enfermedad de Alzheimer se trata de una patología neurodegenerativa que cursa con deterioro
cognitivo y trastornos de la conducta. Actualmente es la más conocida de las demencias (Lazarczyk,
Hof, Bouras, y Giannakopoulos, 2012). Al ser una enfermedad de etiología desconocida, el único
tratamiento será paliativo para frenar sus síntomas (Valls, Molinuevo, y Rabi, 2010).
El Parkinson se trata de una enfermedad con afectación del sistema nervioso en las zonas que
trabajan la coordinación, los movimientos y el tono muscular. Dentro de los síntomas que caracterizan
esta patología a nivel motor se encuentra el temblor en reposo, la rigidez, la bradicinesia y una alteración
de la marcha muy característica con pasos cortos y apenas desplazamiento (Grabli et al., 2012).
El Alzheimer es el culpable del 50-75% de todas las demencias a nivel mundial (World Alzheimer
Report, 2014) convirtiéndose en un problema muy importante de salud pública, debido a los elevados
costes que conlleva, suponiendo un gran impacto a nivel social y económico tanto para los Sistemas de
Salud como los familiares de los pacientes que la sufren (Organización Mundial de Salud). Por otro lado,
el Parkinson se encuentra en segundo lugar dentro de las enfermedades neurodegenerativas, después del
Alzheimer (Zuber, 1998).
El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cardiovasculares (2014) concluyó
que, al ser patologías con deterioro a nivel motor, la fisioterapia sirve para aumentar el tono muscular y
mejorar la capacidad motora, por lo que es imprescindible la realización de ejercicios a diario. En esta
misma línea Downie (1989) continúa con la idea de que el objetivo de fisioterapia para trabajar estas
enfermedades es mantener su independencia lo máximo posible. Además, dmedicina (2014), añade que
la realización de actividad física también ayuda a la mejora de estos pacientes a nivel emocional.
Objetivo
Demostrar cómo a través de la fisioterapia los pacientes con enfermedades neurodegenerativas como
son el Alzheimer y Parkinson pueden mejorar su calidad de vida tanto a nivel físico como emocional, ya
que estas dos enfermedades son muy frecuentes en nuestra población anciana.
Metodología
Se ha realizado una búsqueda electrónica de los artículos científicos relacionados con el tema a tratar
mediante los buscadores Dialnet, Medline, Cuiden Y Pubmed utilizando las palabras clave:
“fisioterapia”, “alzheimer”, “parkinson”, “ejercicio”, “rehabilitación”.
Se realizan consultas en otras fuentes de información como son revistas y libros.
Los criterios de inclusión utilizados son revisiones de artículos científicos de investigación que no
superen los 30 años desde su publicación, utilizando más la literatura de los últimos 10 años, estudios
con referencia a las enfermedades de Alzheimer y Parkinson en el anciano, fisioterapia y ejercicio físico.
Los criterios de exclusión han sido personas jóvenes, que no se mencionara fisioterapia o ejercicio.
Resultados
La fisioterapia forma parte del equipo multidisciplinar encargado de tratar a los ancianos que sufren
demencias como el Alzheimer, donde el fisioterapeuta ocupa un papel principal en frenar el deterioro
cognitivo que dichas patologías provocan, mejorando la función motora tan necesaria para asegurar una
buena calidad de vida (Silva y Batista, s.f.). En esta misma línea El Instituto Nacional de Trastornos
Neurológicos y Accidentes Cardiovasculares tratan la fisioterapia como terapia complementaria y de
apoyo al tratamiento de la enfermedad del Parkinson, siendo el trabajo de rehabilitación una forma de
fortalecer el tono muscular y mejorar la flexibilidad, funciones básicas para la realización de una
actividad física adecuada. Además, buscan ejercicios concretos que mejoren la movilidad de los
miembros más rígidos y la fuerza muscular de las zonas más débiles, con lo que las personas serían
menos dependientes.
Según Viñolo, León, e Iglesias (2006), el 76% de los pacientes que sufren la enfermedad de
Alzheimer presentan una mejoría apreciable tras recibir sesiones de fisioterapia que mejoren los
problemas que conlleva dicha patología. En esta misma línea Peña et al. (2013), realizan un estudio
donde plantean un abordaje desde la fisioterapia, según la teoría ecológica, para conseguir mejorar la
funcionalidad de quienes sufren Alzheimer y además mantener estos efectos el mayor tiempo posible.
Marvaso (2013) trabaja con la teoría de las neuronas espejo donde se puede favorecer la reeducación y el
aprendizaje de ciertos movimientos que se realizan con más dificultad cuando sufres Alzheimer o
Parkinson, sobre todo en prácticas manipulativas, con algunas técnicas de fisioterapia como son Pefetti,
Bobath, las técnicas de facilitación neuromuscular propioceptiva (Kabat), el concepto Affolter o la teoría
de integración sensorial de Ayres.
Gómez y López (2011) realizan una revisión sobre los efectos que puede provocar, en personas que
sufren demencia, la estimulación multisensorial para conseguir mejorar la conducta en un plazo
moderadamente corto.
Mediante la realización de un programa que trabaje el equilibrio llamado Otago Exercise Programme
se puede mejorar esta cualidad lo que nos llevaría a disminuir el riesgo de caídas, siendo sobre todo
efectivo en ancianos con Alzheimer que se encuentren en una fase inicial de la enfermedad (Hill et al.,
2009). Según Barquilla y Rodríguez (2015), otra técnica dentro del campo de la fisioterapia que también
mejora las alteraciones conductuales de las demencias es el masaje terapéutico, considerándose una
técnica complementaria al tratamiento convencional de rehabilitación. Siguiendo esta, línea Parra y
Pancorbo (2013), realizan una revisión de la literatura para unificar una guía de prácticas clínicas sobre
cómo tratar a personas que sufren Alzheimer incluyendo principalmente la fisioterapia, terapia
ocupacional y la realización de actividades de la vida diaria como base para conseguir una mejora en la
estimulación motriz y cognitiva.
En cuanto a los factores de riesgo que se asocian a las enfermedades de Alzheimer y Parkinson se
encuentran la no realización de actividad física, fumar, la depresión y un bajo nivel educativo, siendo
algunos de ellos modificables. Además, la diabetes, la dislipemia y la hipertensión arterial se encuentran
dentro de factores de riesgo que pueden ocasionar un deterioro cognitivo en el anciano (Barnes y Yaffe,
2011; Beydoun, Gamaldo, Teel, Zonderman, y Warng, 2014) realizan un metaanálisis y una revisión
sistemática mostrando que la actividad física se encuentra dentro de los factores modificables
relacionados con la demencia y el deterioro cognitivo, por lo que se debe de tener en cuenta para la
prevención de la enfermedad de Alzheimer.
Acevedo, Ávila, y Cárdenas (2014) realizan un estudio sobre los efectos positivos que tiene la
realización de ejercicio físico a nivel de la plasticidad neuronal, pudiendo contribuir a la mejora de la
capacidad cognitiva de personas que sufren Alzheimer o Parkinson, donde existe un cambio a nivel
cerebral. Siguiendo la línea de los anteriores autores Radak et al. (2010) aseguran que la realización de
ejercicio físico de forma regular mejora la actividad cerebral ya que existe una mejor resistencia de los
tejidos y las células y un aumento de vascularización en ciertas zonas del cerebro relacionadas con la
aparición de la enfermedad de Alzheimer. En 2015, Paillard llevó a cabo una revisión de literatura
científica para corroborar cuales son los efectos que tiene la realización de actividad física para prevenir
la demencia y el deterioro a nivel cognitivo, concluyendo que el ejercicio físico obtiene mejoras a nivel
neurofisiológico en el cerebro, lo que llevaría a una mejora de enfermedades tipo Alzheimer y Parkinson.
Rolland et al. (2007) realizan un estudio randomizado donde afirman que la realización de programas de
ejercicios sencillos dos veces por semana durante una hora provoca una mayor capacidad física en
personas con Alzheimer, lo que supondrá una mejor calidad en las actividades de la vida diaria.
Siguiendo esta línea Sigwalt et al. (2011) aporta que la actividad física es una herramienta favorable para
trabajar la recuperación de trastornos depresivos. Lautenshlager et al. (2008) observaron durante 6 meses
a un grupo de ancianos con riesgo de sufrir Alzheimer queriendo comprobar los efectos que provocaba la
realización de actividad física regular durante este periodo. Pudieron comprobar ciertos cambios
positivos en su actividad motora manteniéndose durante 18 meses más.
En cuanto a la reeducación de la marcha Rochester et al. (2007) comprobaron que la realización de
estímulos auditivos por parte de un terapeuta puede aumentar la longitud y velocidad del paso, pudiendo
mejorar la marcha y el desplazamiento en los pacientes con Parkinson.
Beckett et al. (2015) aseguran que la introducción del ejercicio físico dentro de las tareas cotidianas
podría ser una alternativa segura y económica para frenar el avance del Alzheimer u otro tipo de
demencias. Una estimulación a nivel motor y cognitivo debe de ser el pilar fundamental dentro de la
intervención de este tipo de enfermedades, siendo una importante estrategia a nivel terapéutico (Santana,
Barriopedro, López, Pérez, y Lucía, 2008). Este tipo de intervenciones que no suponen un gasto
económico importante podrían ser una herramienta de gran ayuda para la salud pública del sistema
sanitario (Paillard, Rolland, y de Souto, 2015).
Discusión/Conclusiones
El aumento de la población anciana es un problema de salud pública actual, y existen enfermedades
neurodegenerativas como son el Alzheimer y el Parkinson que están incrementando su aparición de una
forma muy rápida. Este tipo de patologías conllevan un deterioro motor y cognitivo muy importante,
llegando a limitar en gran medida la independencia de las personas mayores que la padecen. Por tanto, es
de gran interés la búsqueda de estrategias que mejoren las capacidades perdidas de este tipo de personas.
Dentro de este equipo multidisciplinar se encuentra la fisioterapia, que con técnicas concretas y sobre
todo la realización de ejercicio físico supervisado se puede mejorar la calidad de vida de estos pacientes,
ayudando a que no se pierda tan rápidamente el control motor y cognitivo. Se ha podido comprobar los
beneficios que brinda la fisioterapia, y sobre todo la actividad física a la mejora y freno de los síntomas
que provocan el Alzheimer y el Parkinson.
Referencias
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SAS, 6.
Introducción
Se dice de una enfermedad que es nosocomial cuando aparece durante el ingreso hospitalario y
también se refiere este concepto a los cuidados sanitarios, aunque a ésta última acepción se ha
relacionado de forma reciente (CDC, 1996). Estas infecciones, en ocasiones, se derivan a la Unidad de
Cuidados Intensivos (UCI) y, además, se dan casos en los que la estancia prolongada en dicha unidad
pueda ser el motivo de dicha enfermedad. Las infecciones relacionadas con la sanidad son aquellas que
se relacionan con las prácticas asistenciales en pacientes durante su estancia hospitalaria o ambulatoria,
siempre y cuando sea en contacto con el sistema sanitario (Pujol y Limón, 2013).
Reducir el tiempo del paciente en los hospitales, las atenciones que se le den fuera de los mismos, las
atenciones primaria y a domicilio, la subida en el número de personas de la tercera edad que sufren
enfermedades de alta gravedad y otros muchos son los factores que han favorecido a que en las últimas
décadas el control de las ya mencionadas infecciones nosocomiales haya ido en aumento, junto a la
vigilancia y la prevención de las mismas. Todo esto ha hecho que el personal sanitario tenga como una
de sus responsabilidades el control de infección, la calidad asistencial, la seguridad del paciente
(Sánchez, Palomar, Alcaraz, y Moreira, 2007).
Que las funciones del equipo de enfermería sean más o menos complejas y difíciles, dependiendo de
la unidad en que se encuentren, además de cómo se encuentren los pacientes de dicha unidad, deberían
ser los factores a tener en cuenta cuando se habla de la carga de trabajo del anteriormente mencionado
equipo de enfermería según los profesionales dedicados al control de la infección y teniendo en cuenta
los cambios enumerados hasta ahora y no simplemente tener en cuenta el número de camas que hay en
cada unidad. El control de infección conlleva tener que implementar unas pautas para controlar los
indicadores de infección y, además, un estudio de los gastos y beneficios que los programas propuestos
acarreen (Freixas, Sallés, y García, 2009).
Las infecciones nosocomiales, aunque ya no son las enfermedades más frecuentes como
antiguamente, encabezan el ranking de principales causas de mortalidad en el mundo, solamente
precedidas por las enfermedades cardiovasculares (Barcenilla, Jover, Castellana, y López, 2007). El
índice de mortalidad en el pasado siglo debida a esta infección fue disminuyendo progresivamente con
avances en ámbitos como las técnicas diagnósticas, las técnicas terapéuticas médico-quirúrgicas y,
además, a la aparición de los antibióticos (Girard, Perraud, Pruss, y Savey, 2003).
La resistencia a los antibióticos que se usan a menudo es el principal problema a las infecciones
nosocomiales. Esto se debe, sobre todo, a una utilización errónea y abusiva de los antibióticos. Los
microorganismos multirresistentes que los antibióticos generan repercuten de forma importante para los
pacientes y el sistema sanitario, como es el coste, los brotes epidémicos y la morbimortalidad (Calil,
Cavalcanti, y Geilsa, 2014).
La disminución de la estancia hospitalaria hace que encontremos con mayor frecuencia
microorganismos multirresistentes en el ámbito fuera del hospital parecidos a los de los nosocomiales
(Olachea, Insausti, Blanco, y Luque, 2010).
Estas infecciones tienen una prevalencia de un 5% en los pacientes ingresados y son causa de una
gran morbimortalidad (llegando a convertirse en una de las causas más frecuentes de la misma), y a su
vez un mayor coste económico. Los procedimientos invasivos son una de las mayores causas de la
mayoría de infecciones nosocomiales en sus diferentes tipos. Según su origen se puede clasificar en:
infección quirúrgica, infección respiratoria, infección urinaria e infección bacteriemia de catéter vascular
(Álvarez-Lerma, Palomar, Olaechea, Insausti, y Bermejo, 2003).
Los programas de control de dicha infección parte de la base de una vigilancia epidemiológica
consistente en la recopilación de información para, después, iniciar acciones. Hasta llegar a una
vigilancia dirigida a procedimientos que se relacionan con la prevención y señaladores de infección de
tipo nosocomial, estos programas empezaron desde la vigilancia global de la misma. La comparación de
estos indicadores es muy útil para el establecimiento de medidas de prevención (Pujol y Limón, 2013).
Objetivos
- Analizar los factores que ayudan a contraer la infección nosocomial.
- Determinar las actividades preventivas que se deben de cumplir por parte del personal sanitario
para prevenir esta infección.
Metodología
Para el desarrollo de este trabajo se ha llevado a cabo una investigación de bibliografía bases de
datos de Ciencias de la Salud como: Medline, Cuiden, Elsevier, Lilacs…, además de una comprobación
de la evidencia científica mediante la lectura crítica de la literatura encontrada y realizando una relación
entre los artículos, así como las ubicaciones electrónicas de distintos organismos públicos y sindicatos.
Se realizó una revisión en profundidad del tema en diversas bases de datos, revistas y buscadores,
utilizando los siguientes descriptores para la búsqueda: enfermería, infección nosocomial, pacientes
críticos y cuidado. Con estos descriptores, se procedió a la selección de aquellos artículos de mayor
utilidad acorde a los objetivos del trabajo planteados. Asimismo, se han utilizado guías de la práctica
clínica, junto con una búsqueda manual en el catálogo bibliotecario de la Universidad de Córdoba.
Resultados
La palabra “nosocomial” proviene del griego nosokomein que significa nosocomio, hospital, de lo
que deriva que infección nosocomial se considere una infección relacionada con un centro sanitario
(Puyol, 2013).
El origen de las mencionadas infecciones se relaciona también al nacimiento de los hospitales, en el
siglo I, por lo que no es un fenómeno nuevo, sino que ha ido cambiando durante la historia.
Conforme han ido pasando los años, se ha observado un gran cambio en el carácter y el número de
estas infecciones. Al principio se fueron viendo grandes infecciones epidémicas que provenían de falta
conocimiento de medidas de higiene, pero actualmente las infecciones son más específicas y difíciles de
atacar. A consecuencia de esto último, el número y la complejidad de los servicios médicos ha
aumentado, así como se ha aumentado la utilización de las Unidades de Cuidados Intensivos, la
potenciación de los agentes antimicrobianos utilizados y, además, a la utilización de fármacos
inmunosupresores (Nordarse, 2002).
Esto ha dificultado el control de las infecciones nosocomiales, que son consecuencia del uso de una
más moderna tecnología y de una mayor exposición a los enfermos a los cuales estas técnicas les han
alargado la vida (Palomar y Rodríguez, 2010).
El impacto problemático de estas infecciones es mundial y afecta tanto al paciente como a las
personas cercanas al mismo e incluso al Estado. Las instituciones hospitalarias se ven todas afectadas,
aumenta los gastos en salud y es una de las mayores causas de mortalidad. Conlleva sobrecostos y
prolongación de la estancia hospitalaria.
Las infecciones tienen origen multifactorial, en el que destacan tres componentes: los agentes
infecciosos, el huésped y el medio ambiente.
Los primeros de dicha lista se clasifican según su origen en bacterias, virus, hongos o parásitos.
Estos tienen una capacidad de resistencia distinta (Pérez-Montoya, 2010).
En cuanto al huésped, éste tiene un papel protagonista con sus mecanismos de resistencia. La edad, la
malnutrición, traumatismos... son características comunes a la mayoría de los pacientes a quienes afectan
estas infecciones, pues la falta de fuerza en sus organismos los convierten en más susceptibles a adquirir
infecciones durante su experiencia en el hospital.
El último de los componentes, el medio ambiente, formado por todo lo que rodea al paciente tanto de
forma viva o inerte (el propio ámbito hospitalario, el material, los equipos, el personal sanitario).
La interacción entre los tres elementos propiciará las infecciones en el hospital y la incidencia y el
comportamiento de la infección dependerá de la medida en que cada uno de los factores participe (Rivera
y Castillo, 2005).
Las infecciones son un problema complejo donde se involucra el personal, la parte financiera, la
parte organizativa y estructural.
Actualmente, relacionado con el aumento de pacientes inmunodeprimidos de VIH han surgido
nuevos patógenos en los hospitales, como son Aspergillus, corinebacterias…
La mayoría de estas infecciones son endémicas y se propagan continuamente. Las medidas para estas
infecciones son con diversos grados de complejidad para enfrentarse a ellas, las cuales necesitan tiempo,
organización y recursos (Ducel, 2003).
Consideradas un indicador del nivel en prestación y gestión en salud, este tipo de enfermedades,
asociadas a la atención en salud, constituyen un problema de salud pública.
La seguridad del paciente puede mejorar gracias a la implantación de guías para prevenir estas
infecciones y a los programas de vigilancia y control epidemiológico de dichas infecciones; además,
deben constituir una prioridad para la institución (Álvarez, Cortés, Gómez, y Fernández, 2010).
El personal sanitario tiene que tomar partido en estos programas, comprenderlos y acatarlos. Todo
depende de ellos, la toma de decisiones, administración de presupuestos, ejecución y producción
(Álvarez y Ledesma, 2018).
En estos programas requieren estar al día en las últimas actualizaciones acerca de los conocimientos,
modificaciones que las prácticas en atención de paciente puedan sufrir y, además, una actitud positiva en
las actividades de trabajo. Intentar que la información de los programas de prevención se acaten y se
compatibilicen con las funciones y responsabilidades de todos los profesionales sanitarios (Flores y
Gonzalez, 2009). Reuniones, difusión de documentos y otras técnicas han de tomarse en cuenta para esta
actualización pero, sobre todo, hay que incentivar las técnicas participativas como pueden ser las
discusiones grupales y la demostración de procedimientos, entre otras (Pittet y Hugonnet, 2000).
Discusión/Conclusiones
Según la bibliografía revisada y el estudio de la misma enumeramos a continuación las siguientes
conclusiones:
- La infección nosocomial es aquella que es contraída por un paciente ingresado por una razón
diferente a esta enfermedad. Se trata de todas las infecciones adquiridas en el hospital, de las que
aparecen después del alta y también las infecciones ocupacionales de los trabajadores del mismo.
- La atención para la prevención de esta infección abarca desde hospitales con tecnología más
moderna hasta las unidades más básicas de atención primaria.
- Las heridas quirúrgicas, las vías respiratorias inferiores y las vías urinarias son las principales
causantes de infecciones nosocomiales.
- La mayor influencia de estas infecciones se presentan en la unidad de cuidados críticos, en
quirófano y ortopedia de atención de enfermedades agudas.
- Existe mayor vulnerabilidad en personas con enfermedad subyacente, edad avanzada o
quimioterapia.
- La previsión de estas infecciones es una actividad a realizar por parte de todas las partes implicadas
en la atención de salud. Trabajar en equipo para aminorar el riesgo de infección en los pacientes y el
personal es importante.
- Los programas para el control de prevención de infecciones deben ser integrales, y, además de
capacitar al personal, deben emprender actividades de vigilancia y prevención.
- Es necesario preparar un plan de trabajo cada año para estudiar la información y promover una
buena atención de salud y todas las prácticas relacionadas con ella, además de preparación del personal
para ello y vigilancia epidemiológica.
- El Comité de Control de Infecciones se encarga de la cooperación de multidisciplinarios e
intercambio de información, donde se debe incluir servicios de todos los trabajadores de salud, de
farmacia, el servicio central de suministros, mantenimiento, limpieza y capacitación, microbiología
clínica y de la administración.
- Es necesario un manual de previsión de para estas infecciones en el que se compilen las
instrucciones y prácticas recomendadas para la prevención ya mencionada.
- El personal de enfermería se encarga de cumplir con las responsabilidades para la atención de los
pacientes para la prevención y el control de este tipo de infestaciones.
- Los enfermeros deben conocer las guías prácticas para evitar la exposición y difusión de
infecciones nosocomiales y mantener prácticas adecuadas para todos los pacientes lo que dure su ingreso
en el hospital.
- En la transmisión de las infecciones nosocomiales, la importancia de la higiene de manos está
demostrada y puede contribuir a reducir al mínimo la transmisión. Por ello es una actividad que se debe
de llevar a cabo por parte del personal sanitario y además, dar a conocer a todos los usuarios para que la
lleven a la práctica en la vida diaria.
- La higiene personal de todas las personas implicadas en el trabajo de la salud debe ser óptima,
teniendo las uñas limpias y cortas y absteniéndose del uso de prótesis. El pelo tiene que ir corto o bien
recogido y, en el caso de los hombres, tener la barba y el bigote decorosos, bien cortados y limpios.
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Introducción
La rizartrosis o artrosis del pulgar es una alteración crónica y degenerativa que afecta a la
articulación trapeciometacarpiana (TMC) y en estadios más avanzados a la articulación
trapecioescafoidea (TE). Debido a la alteración del equilibrio entre la síntesis y degradación de
condrocitos, matriz extracelular y hueso subcondral y los cambios a nivel morfológico, bioquímico y
biomecánico derivados de éste, se produce la pérdida de cartílago articular, disminución progresiva del
espacio articular, esclerosis del hueso subcondral y erosión, desarrollo de osteofitos o quistes
subcondrales y una subluxación progresiva (Ladd et al., 2013; Hinzpeter, 2014).
Según la clasificación del American College of Rheumatology (1986), la causa de la rizartrosis es
primaria o idiopática y se puede presentarse de forma uni o bilateralmente. También puede ser
secundaria tras una fractura intraarticular de la base del primer metacarpiano (Bertozzi et al., 2015). La
relación es de 6 mujeres por cada 1 hombre y esta prevalencia aumenta conforme van envejeciendo
(Van-Heest y Kallemeier, 2008; Sodha, Ring, Zurakowski, y Jupiter, 2005; Días, Chandrasenan,
Rajaratnam, y Burke, 2007). Más frecuente en mujeres postmenopáusicas con una prevalencia del 33%,
y es la artrosis de miembro superior con mayor número de intervenciones quirúrgicas. De este 33%, un
tercio presenta un cuadro doloroso en la base del pulgar. En cuanto a los varones, la rizartrosis se da con
menos frecuencia y que se suele diagnosticar alrededor de los 50 años (Hernán y Flores, 2004).
Parece estar vinculada a factores anatómicos y biomecánicos, genéticos, de sexo, edad y
posiblemente de raza, pero no existen estudios concluyentes que los asocien al desarrollo de la
enfermedad Wainstein (2014).
Los signos clínicos de esta enfermedad son el dolor, rigidez en la articulación, limitación de la
movilidad, crepitación articular y debilidad de la musculatura intrínseca y extrínseca del pulgar,
causando una pérdida de la funcionalidad general de la mano (Wajon y Ada, 2005).
En el abordaje inicial de los pacientes con rizartrosis o artrosis TMC debe realizarse la anamnesis, la
exploración física, y una radiografía de mano y del pulgar bilateral (Hinzpeter, 2014). La exploración
física se fundamenta en el análisis del dolor, capacidad funcional y presencia de deformidades o
subluxaciones. Dentro de las maniobras de estrés más utilizadas, destacan el “Grind Test” o “Prueba de
Cizallamiento” cuyo objetivo es el de realizar una compresión axial seguida de la flexión, extensión y
circunducción de la articulación TMC. El aumento de dolor y la crepitación anormal al realizar esta
maniobra exploratoria sugiere que el paciente puede presentar rizartrosis (2001).
Según Sastré et al. (2014), para evaluar la severidad de la artrosis a partir de una imagen radiológica,
se han desarrollado varias clasificaciones, pero la más utilizada es la de (Eaton y Little, 1987). Se
diferencian cuatro estadios del proceso evolutivo:
Estadio 1: el estudio radiográfico es normal o con un ligero ensanchamiento del espacio articular que
sugiere la presencia de una sinovitis.
Estadio 2: se caracteriza por una disminución franca de la interlínea articular y la presencia de
osteofitos marginales de menos de 2 mm de diámetro, pero sin signos de afectación de la articulación
trapecioescafoidea.
Estadio 3: se evidencia una marcada disminución de la interlínea articular junto a una esclerosis
subcondral y la presencia de osteofitos de más de 2 mm de diámetro, aunque sin afectación de la
articulación trapecioescafoidea.
Estadio 4: además de observarse los signos propios del estadio 3 se observan también signos
artrósicos a nivel de la articulación TE.
En la mayoría de los casos no se corresponde la imagen radiológica con la sintomatología que
presenta el paciente. La elección del tratamiento viene determinada por los síntomas y la alteración de su
capacidad funcional. Existen dos tipos de tratamiento:
El tratamiento conservador de predilección en los estadios I y II, aunque algunos autores incluyen
también el estadio III. Basado en medidas rehabilitadoras y farmacológicas. Las técnicas de tratamiento
más utilizadas: ergonomía e higiene articular, uso de órtesis-férulas, infiltraciones, AINES,
movilizaciones articulares, electroterapia, entre otros (Wajon y Ada, 2005; Wajon, Ada, y Edmunds,
2005; Proubasta, 2004; Aebischer, Elsig, y Taeymans, 2016).
El tratamiento quirúrgico para los estadios III y IV donde ya hay cambios degenerativos severos y
menos probabilidades de responder al tratamiento conservador. Existe un amplio abanico de técnicas
entre las que destaca la artroplastia de resección-suspensión-interposición como la más utilizada
(Herráiz, Villarreal, y Vidal, 2012).
El objetivo de este trabajo es analizar, según bases científicas actuales, la efectividad de los
diferentes tratamientos fisioterápicos que actualmente se realizan para el tratamiento conservador de la
rizartrosis.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica en diciembre 2017 de artículos publicados entre 2007-2017, en
humanos. Las bases de datos consultadas fueron: PubMed y PEDro. Se han consultado revistas
científicas en Elsevier y Google académico. Extraemos también bibliografía de artículos seleccionados,
pudiendo contemplar fechas anteriores a 2007. La estrategia de búsqueda ha incluido los descriptores:
“trapeziometacarpal osteoarthritis“y “physiotherapy treatment” unidos por el operador AND.
Realizando una búsqueda en la base de datos PubMed mediante el descriptor: “trapeziometacarpal
osteoarthritis”, se encontraron un total de 435 artículos. Al introducir los filtros de: realizados en
humanos, y periodo temporal de los 10 últimos años, se encontraron 204 artículos.
Ampliando la búsqueda y los descriptores a: “trapeziometacarpal osteoarthritis” AND
“physiotherapy treatment”, se encontraron un total de 11 artículos.
Así mismo, se realiza una búsqueda bibliográfica en la base de datos PEDro, mediante búsqueda
simple con los descriptores “trapeziometacarpal osteoarthritis” obteniendo un total de 9 artículos de los
cuales 5 coinciden con búsqueda anterior.
Resultados
Seleccionamos los artículos que hablan sobre técnicas rehabilitadoras en el tratamiento conservador
de la osteoartritis (OA) TMC, y pasamos a analizar cada uno de ellos.
Carreira, Jones, y Natour (2010) en su estudio pretende evaluar la efectividad de una férula funcional
para la osteoartritis de la articulación TMC en la mano dominante. Los resultados de su estudio
mostraron que el uso de férulas durante las actividades de la vida diaria para pacientes con OA TMC
reduce el dolor, pero no altera la función, la fuerza de agarre, la fuerza de pellizco o la destreza.
Wajon y Ada (2005) en su estudio compara la eficacia de dos tipos de férulas diferentes para la
articulación TMC combinadas con distintos ejercicios. La férula de termoplástico se combinó con
ejercicios de abducción del pulgar mientras que la férula de neopreno se combinó con ejercicios de
pellizco. Después de 6 semanas, se midió el dolor, la fuerza y la función de la mano, sin encontrar
diferencias entre los grupos. Ambos grupos mejoraron, sin demostrar la superioridad de uno con respecto
al otro.
En el estudio de Rannau et al. (2009) se comparan dos grupos de pacientes que siguen el mismo
tratamiento conservador con la diferencia de que uno incluye la utilización de férulas y el otro no. El
grupo de pacientes que siguió el tratamiento conservador con el uso de férulas alcanzó una mejoría
significativa en cuanto a la funcionalidad de la mano.
Becker et al. (2013) compara en su estudio si existe diferencia entre la férula de neopreno
prefabricada frente a la férula de termoplástico del pulgar hecha a medida con la articulación
metacarpofalángica incluida y la primera articulación interfalángica libre para la artrosis TMC. Los
pacientes con artrosis de la TMC se dividieron en dos grupos que correspondía a ambas férulas y después
de 9 semanas se comprobó que no había diferencias detectables entre los dos tipos de férulas en cuanto a
mejora de la discapacidad, dolor, pellizco o fuerza de agarre. Sin embargo, las férulas de neopreno
fueron más cómodas y menos costosas.
Hochberg et al. (2012) realizan un estudio basado en la evidencia para actualizar y desarrollar nuevas
recomendaciones del American College of Rheumatology en el uso de terapias no farmacológicas y
farmacológicas en la osteoartritis de la mano, la cadera y la rodilla. Según los resultados obtenidos, las
recomendaciones que se obtuvieron para el manejo de la osteoartritis de mano incluyen instrucción en
técnicas de protección articular, provisión de dispositivos de asistencia, uso de modalidades térmicas y
tablillas trapeciometacarpianas conjuntas, y uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) orales y
tópicos, tramadol y capsaicina tópica.
Hinzpeter (2014) en su artículo defiende en los primeros estadios de la enfermedad el tratamiento
conservador con el uso de analgésicos y antiinflamatorios, técnicas de fisioterapia y utilización de
órtesis, y da unas pautas sobre la órtesis:
Pueden ser pre-realizadas en forma standard o ser confeccionadas por el terapeuta ocupacional, en el
caso de material de termoplástico.
La función de la órtesis es la de inmovilizar la articulación TMC en una leve abducción y así aliviar
el dolor.
Se recomienda su utilización 6-8 h/día o cuando haya dolor. Normalmente, los pacientes aceptan el
uso de la órtesis durante 3-4 meses, después de esto, lo dejan en los casos de evolución favorable o
buscan otras alternativas de tratamiento.
Los resultados del uso de la órtesis dependerán del estadio en que se encuentre el paciente. Podemos
decir que en los estadios 1 y 2 los resultados son muy favorables para la mejora del dolor y sin embargo,
los estadios 3 y 4 donde la enfermedad está más avanzada es menos eficaz.
Villafañe, Silva, y Fernández-Carnero (2012) en su estudio se evaluó los efectos de la movilización
pasiva de Maitland sobre la hipoalgesia local y la fuerza en la osteoartritis carpometacarpiana del pulgar
en pacientes ancianos. La movilización pasiva aumentó el umbral del dolor a la presión en la articulación
TMC; sin embargo, no aumentó la función motora en pacientes con OA carpometacarpiana del pulgar.
Villafañe, Silva, y Fernández-Carnero (2011) realizan un estudio para evaluar los efectos a corto
plazo de la movilización neurodinámica del nervio medial en pacientes con osteoartritis de la TMC.
Según los resultados, la movilización del nervio mediano disminuyó el dolor en la articulación y
aumentó la fuerza de prensión en este grupo de pacientes. Un año más tarde Villafañe, Silva, Bishop, y
Fernández-Carnero (2012) publican un estudio similar. En este caso, examinan los efectos de la
movilización del nervio radial sobre la sensibilidad al dolor y el rendimiento motor en sujetos con OA
TMC con resultados positivos para ambos casos.
Spaans et al. (2015) realizan una revisión sistemática sobre el tratamiento conservador de la
osteoartritis de la base del pulgar. Se obtuvieron los siguientes resultados:
La terapia de manos posiblemente puede reducir el dolor. Sin embargo, debido a la falta de ensayos
de buena calidad (controlados aleatoriamente) con un tiempo de seguimiento suficiente, no se pueden
extraer conclusiones adecuadas.
Aunque las inyecciones intraarticulares con esteroides y hialuronato pueden proporcionar alivio del
dolor, la mayoría de los autores concluyen que la inyección de hialuronato es más efectiva. El
seguimiento es bastante corto con un máximo de 12 meses en 1 estudio. Además, la comparación de
estudios se ve obstaculizada por la heterogeneidad del diseño del estudio y los parámetros de resultado.
El uso de órtesis reduce el dolor sin efecto sobre la función, la fuerza o la destreza. Los estudios
incluidos utilizaron varios tipos de órtesis. El tiempo de seguimiento varió (2 semanas-7 años).
No existen estudios de evidencia de alto nivel que evalúen específicamente el efecto de los
analgésicos y la educación del paciente en la protección de las articulaciones en pacientes con OA con
base en el pulgar.
Aebischer et al. (2016) realizan una revisión bibliográfica sobre la efectividad de la fisioterapia y
terapia ocupacional en el dolor, la función y la calidad de vida de pacientes con OA TMC. Tras el
análisis de los artículos seleccionados llegan a la conclusión de que las técnicas de fisioterapia y terapia
ocupacional combinadas en un enfoque multimodal tienen un efecto beneficioso sobre el dolor y la
función en dichos pacientes.
Las técnicas más eficaces utilizadas para el tratamiento de la OA TMC son:
Férulas de neopreno prefabricadas y las férulas termoplásticas hechas a medida, ejercicios de
estabilización, rango de movimiento estandarizado, fortalecimiento general, abducción, y pellizco,
educación del paciente sobre protección articular, y asesoramiento sobre accesorios técnicos (por
ejemplo, abrebotellas ergonómicos o porta llaves). Modificando sus técnicas de trabajo, para reducir sus
esfuerzos, carga y estrés articular, y aliviar su sintomatología para una mejora de la calidad de vida del
paciente.
La movilización neurodinámica (movilización del nervio mediano o radial) y la terapia manual
(deslizamiento pasante anterior-anterior de Kaltenborn).
Acupuntura y picadura de ortiga, y técnicas para aumentar el metabolismo local (calor, fricciones
profundas, parafina, ultrasonido y otros).
La terapia con Láser no demostró mejoría para el dolor.
Encontramos estudios que defienden que la propiocepción y el control neuromuscular es un
importante campo que estudiar en la patología artrósica TMC, aunque no hay uniformidad para poder
crear un programa de ejercicios en pacientes con rizartrosis.
Poole, Taylor, y Pellegrini (2000) apuntan que el grupo muscular de la eminencia tenar y
musculatura del pulgar es el estabilizador dinámico de la articulación TMC. Aseguran que el ejercicio
específico destinado a restaurar esa estabilidad dinámica podría retardar o disminuir el número de
intervenciones quirúrgicas.
Bertozzi et al. (2015) defienden la terapia manual y el ejercicio terapéutico como medios para
mejorar la funcionalidad y el dolor de la TMC a cortomedio plazo.
Algunos estudios como los de O’Brien et al. (2013) y Hagert (2010) han aplicado ejercicios
propioceptivos para reforzar la estabilidad articular de muñeca y pulgar.
Discusión/Conclusiones
Tras analizar los distintos artículos encontrados en nuestra revisión, podemos decir que son muchos
los artículos encontrados sobre el tratamiento quirúrgico de la rizartrosis del pulgar y escasas las
referencias acerca de dicha patología tratada con tratamiento conservador y dentro de éste, las técnicas de
rehabilitación que era nuestro objetivo de estudio.
Si nos centramos en el tratamiento rehabilitador, donde los fisioterapeutas actúan juntamente con los
terapeutas ocupacionales, podemos exponer que las técnicas más utilizadas, según los artículos
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Pedro Pichardo Bullón*, Isabel María Alcaide Gómez**, y Pablo Solana Clemente**
*Enfermería; **Hospital clínico universitario Lozano Blesa
Introducción
La insuficiencia renal crónica (IRC) es como su propio nombre dice, una enfermedad para toda la
vida, que se destaca por la imposibilidad de poder filtrar la sangre del organismo a través de nuestros
riñones. Esto es debido a la pérdida gradual que nuestros riñones han ido sufriendo, haciendo imposible
el filtrado glomerular en el organismo (Carracedo y Muñana, 2012; Quiroga, Rodríguez, y Arriba, 2015).
Cabe destacar que las únicas medidas para solventar dicho problema son tanto la hemodiálisis, la
diálisis peritoneal, y los trasplantes renales (Contreras, Espinosa, y Esguerra, 2013), pero es una
enfermedad que desde su fase más temprana acecha en silencio, presentándose como asintomática, lo
cual, dificulta gravemente la posibilidad de su detección a tiempo, y ya hasta llegar ya a su fase final en
el Estadio 5 (Martínez et al., 2014), el cual hace imposible cualquier tipo de funcionamiento, quedando
tan solo las medidas anteriormente nombradas como solución a tener en cuenta.
Actualmente, el tratamiento u opción más aceptada es el trasplante renal, un éxito que garantiza si no
existe rechazo de tener la tranquilidad de llevar una vida más allá de la esperada hace relativamente poco
tiempo. Al mismo tiempo, esta opción aumenta la calidad de vida en comparación a los tratamientos de
diálisis, los cuales dejan dependientes a los pacientes, provocándoles una dependencia de pasar varias
veces por semana por un tratamiento que va golpeando y dañando la moral y la esperanza del día en el
que ser libres de nuevo.
Las listas de espera de trasplantes son largas, pero son una opción a tener en cuenta mientras se
espera ante una necesidad que se hace esperar mientras se está en el tratamiento de diálisis. El problema
de los trasplantes radica en la demanda por la necesidad de los afectados, enfermedad que a pesar de
optar con la solidaridad de los demás, ven su salvación en este proceso (García, Harden, y Chapman,
2012).
Gracias a la conciencia social, y al uso de poder utilizar órganos de personas que no sean
exclusivamente jóvenes para el trasplante, ha ayudado en gran medida en reducir dicha demanda.
Además, también existe la donación en vida de uno de los riñones (Perich y Salinas, 2012), aunque esta
práctica se lleva mayoritariamente entre familiares, ha demostrados resultados muy convincentes en
jóvenes.
A pesar de llevar desde 1979, España siempre ha demostrado ser uno de los países con mayor tasa de
trasplantes, demostrando así su solidaridad y preocupación con todas aquellas personas que necesitan
urgentemente uno. El sistema implementado en España ha sido exportado mundialmente.
Los primeros pasos se iniciaron en 1933, cuando se realizó el primer trasplante de un fallecido, y
fueron muchos los intentos realizados con el paso de los años, no siendo hasta los años cincuenta donde
se obtuviesen unos resultados acorde con lo esperado.
En 1989, la puesta en marcha del Organización Nacional de Trasplante (Marinho y Schramm, 2016;
Benlloch, Ortiz, y Oteiza, 2016) fue un paso muy importante en España para seguir con el avance de
trasplantes, con lo que se logró llegar a un modelo patentado capaz de ser eficaz para el correcto
funcionamiento de listas de espera, en la cual la coordinación es esencial para hacer funcionar todo el
engranaje que mueve iniciar el trasplante. En España, la fuente principal para trasplantes fue de pacientes
fallecidos, a diferencia de otros países como Estados Unidos, que tuvo más aceptación los donantes
vivos.
Hay que destacar también el alto nivel tecnológico necesario para lograrlo, y que gracias a los
profesionales que conforman el sistema hace funcionar todo este proceso.
Pero para poder lograrlo, las pruebas y la lucha ha sido constante, los órganos de personas ya
fallecidas estaban en estudio, muchos fueron los intentos de lograr que el trasplante funcionase, ya que
por desconocimiento, el uso de los inmunosupresores no se conocía, algo que no llegaría hasta los años
sesenta, con el uso de la Azatioprina dentro de este ámbito sanitario. De ahí que, sin el uso de este, el
rechazo agudo provocaba una y otra vez el fallo en lograr obtener el primer caso de un trasplante que
llegase ser aceptado por el cuerpo del receptor (Sinert, Brandler, Subramanian, y Miller, 2012). Pero no
es hasta la década de los setenta cuando con el uso de la Ciclosporina A se lograría un avance en el
mundo de los trasplantes, ya fuese trasplantes realizados en vida, como por cadáveres, o muerte cerebral.
Como anécdota, cada destacar que ya los primeros experimentos a principios del siglo XX, en
concreto en el año 1954 de la mano de los doctores Hatwell Harrison y Joseph Murray, pioneros en el
campo del trasplante renal en el mundo, fueron realizados con éxito, pero en casos de gemelos. Dichos
principios fueron acontecidos en Estados Unidos, en el Hospital Peter Bent Brigham, de la ciudad de
Boston.
La ciencia ha experimentado un asombroso avance, que día tras día nos ofrece nuevas posibilidades
para aumentar la esperanza de vida, y es que tras los inicios de los trasplantes, el rechazo agudo y los
problemas postquirúrgicos llegaban a presentar los mayores problemas.
Actualmente, España es el país europeo con mayor número de donantes, siendo en los años noventa
de una tasa de 17,1 por millón, hasta hacer un ascenso año tras año hasta datos tan reveladores como de
34,2 por millón de habitantes en 2008, como hay estudios internacionales que se hacen eco (Adam et al.,
2012), seguido de otro países de la Unión Europea ya con una tasa de donación de 20 y 25 por millón de
habitantes, cifra similar de algunas regiones de Estados Unidos, como por ejemplo, Colorado, Kansas,
Nebraska y Wyoming.
El objetivo principal de esta revisión bibliográfica es corroborar la importancia de la realización de
los trasplantes renales y la necesidad de disponer de los conocimientos necesarios por parte del personal
de enfermería en los procesos de donación de órganos. Para conseguir dicho objetivo, se plantearán los
siguientes objetivos específicos:
Analizar los diferentes cuidados de enfermería antes, durante y después de realizarse el trasplante.
Determinar las diferentes actividades en las que se encuentra implicado el personal de enfermería en
todo el trascurso del trasplante, y que afecta tanto al donante como al receptor.
Metodología
Se ha realizado una revisión bibliográfica basándonos en artículos de investigación científica,
analizando los diferentes estudios existentes. De los artículos seleccionados, solo fueron de interés
aquellos estudios que fueron considerados como estudios originales y contrastados al mismo tiempo con
otros estudios del mismo campo para verificar dicha información.
Población y muestra.
Se ha realizado una búsqueda de numerosos artículos de investigación y revisiones bibliográficas
sobre estudios de trasplantes renales tanto a nivel nacional (España), como a nivel mundial, y la
valoración de los procesos de actuación para la obtención de órganos para los trasplantes, y el protocolo
actual de actuación para la custodia y control de posibles candidatos para el proceso de obtener órganos
donados en las mejores condiciones.
Los criterios de inclusión serán los siguientes:
- Todos los pacientes que por cualquier motivo de salud hayan acudido para entrar dentro de las listas
de donantes.
- Solo serán usadas fuentes fiables de búsquedas de datos en internet, por lo que la recopilación de
información será a base de buscadores de carácter científico.
- Toda la literatura a revisar será referente al tema principal a tratar, los trasplantes renales y sus
diferentes formas de la obtención de dichos órganos, debido a las circunstancias que haya sufrido el
donante, refiriéndonos por donación en vida, por accidente o asistolia.
- Todas las revisiones y estudios científicos a revisar serán en inglés y/o español.
- El marco de tiempo de la revisión de los estudios a tratar será de estudios publicados en los últimos
10 años.
Los criterios de exclusión serán los siguientes:
- Todos los que no cumplían los criterios de inclusión anteriormente citados.
- Toda información que no haya sido encontrada en fuentes científicas corroboradas.
- La información que no tenga contenido referente a los trasplantes renales, no serán incluidos en el
estudio.
Respecto al método en la elaboración de búsquedas, se trata de una revisión bibliográfica con
búsquedas en las bases de datos Cuiden, Dialnet, Medline, PubMed y Scielo. En la que se ha usado de
manera combinada y por separado los descriptores: trasplantes renales, asistolia, paciente,
inmunosupresores, emergencias, clasificación, enfermería.
Como operadores booleanos utilizamos pacientes renales AND enfermería. Tras la búsqueda
bibliográfica encontramos multitud de artículos científicos publicados, seleccionando un total de 28
artículos.
También hay que destacar el descarte de multitud de estudios existentes, al tratarse de duplicaciones
referente a la información obtenida en las búsquedas realizadas, en estudios y revisiones bibliográficas
de trasplantes renales que hayan sido utilizadas para la realización de diferentes estudios a nivel
internacional. Por ello, el cribado realizado se ha aplicado a toda información que tras ser analizada no
contuviese los datos necesarios para este estudio.
Resultados
Los pacientes que padecen de insuficiencia renal crónica, logran a través de los trasplantes una
mejora significativa en su calidad de vida, aun así, estos pacientes deben continuar con un riguroso
control médico, en los cuales se incluyen los siguientes problemas (Landreneau, Lee, y Landreneau,
2010; Weng, Dai, Huang, y Chiang, 2010; Otálvaro, Rueda, Londoño, y Alpi, 2013):
- El tratamiento con los inmunosupresores.
- Factores estresantes por un posible rechazo del órgano trasplantado.
- Preocupación por su futuro.
Desde enfermería, la importancia de los cuidados del paciente en proceso renal como en el que ya se
encuentra trasplantado es muy importante. Los pacientes se apoyan en los consejos y medidas indicadas
por el personal sanitario por lograr una mejora en la calidad de vida diaria (García, Rodríguez, Lope, y
Ridao, 2012).
En el estudio realizado referente a las distintas posibilidades que tienen los enfermos renales (Arrieta,
2010), se hizo un balance coste-efectividad entre los diferentes tratamientos existentes en la actualidad,
en el cual destacó el trasplante como la mejor opción real hasta el momento. En su estudio demostró que
los recursos focalizados al trasplante a pesar de ser costosos, a largo plazo llegan a ser más rentables que
las terapias de diálisis, pero que ante la falta de la existencia de los suficientes órganos necesarios para
todos los pacientes en lista de espera, es la solución que se opta hasta que pueda llegar la posibilidad del
trasplante, a pesar de contar con un 80% de la modalidad definitiva de tratamiento incidente.
Otro estudio realizado destacó que el límite de edad de 65 años para la recepción de un trasplante en
España (Canché, Reza, y Rodríguez, 2011), además, la investigación reveló un seguimiento realizado a
200 pacientes que se encontraban en tratamiento de hemodiálisis, los cuales contrastó con 200 pacientes
que habían recibido un trasplante de riñón. Los resultados de este estudio concluyeron que en la mayoría
de los ítems, el trasplante daba mayor calidad de vida, exceptuando en los referentes a imagen corporal,
que dejaba la puntuación algo por debajo, evidentemente por las marcas dejadas tras la cirugía. A pesar
de todo esto, cabe también destacar el estudio costo-utilidad, donde deja reflejado que, al realizarse este
tipo de intervenciones de trasplantes a pacientes de elevada edad, no compensa el gasto con el beneficio
que se va a obtener. Para este estudio se utilizó la escala de valoración funcional Karnofsky, que resultó
muy útil para identificar tanto antes del trasplante como después, el aumento significativo existente de la
autonomía del paciente, que al mismo tiempo mejora la autoestima y la propia calidad de vida del propio
paciente, e inclusive de su familia y allegados.
En otro estudio, destacaron la importancia de la implementación de los autocuidados (Pabón et al.,
2015) como medida a tener en cuenta para implementarla en este colectivo, lo que ayuda a mejorar la
comprensión del problema, al igual que la calidad de vida de estos pacientes, que acaban siendo más
autónomos en su vida diaria. Por ello, la educación por parte de enfermería se vuelve crucial en estos
casos, donde son los pacientes quienes acaban demandando este tipo de orientación que les ayude en su
día a día.
Es esencial para la enfermería en la educación del paciente, tal y como se ha podido comprobar en
toda la literatura revisada, la importancia de la enfermería en cuestiones de educación para salud es
primordial para obtener unos mejores resultados (Herzog, 2010; García, Harden, y Chapman, 2012).
Teniendo en cuenta que los pacientes con enfermedad renal crónica al estar en listas de espera de ser
trasplantados deben seguir unas pautas:
- Pre-trasplante. Es ahí cuando la educación sanitaria debe entrar a intervenir, facilitando el
conocimiento que ayude a los futuros trasplantados que pasos deben seguir para obtener los mejores
resultados posibles, y así reducir posibles complicaciones innecesarias.
- Post-trasplante. La alimentación, la toma del tratamiento inmunosupresor, todo debe ser explicado
por el personal de enfermería, pues se trata del personal de referencia adecuado para realizar dicha tarea,
con una implicación que se enfoque a largo plazo, para garantizar los mejores resultados.
Para ello, el personal de enfermería debe focalizar su trabajo en los siguientes puntos (Herzog, 2010;
García, Harden, y Chapman, 2012; Pabón et al., 2015):
- Valorar la salud del paciente asignado
- Establecerle unos hábitos de vida saludables para la mejora de la calidad de vida del paciente.
- Marcar intervenciones encaminadas a la prevención de complicaciones
Por lo tanto, la salud mental antes de la donación es primordial, pues los pacientes que van a ser
sometidos a un trasplante y a los que ya se han visto intervenidos, necesitan una preparación sanitaria
para saber afrontar adecuadamente los cambios a los que van a verse inmersos.
Los enfermeros, como personal sanitario, al asignárseles un nuevo paciente que se encuentra a la
espera de recibir el órgano deberán valorar los siguientes puntos (Loza y Quispe, 2011):
- La ansiedad, miedo e incertidumbre que presenta el paciente.
- Conocimientos que pueda tener previos a la intervención.
- Revisar los hábitos de vida saludable que tiene instaurado.
- Implicación por parte del paciente en la adhesión del tratamiento previo.
- Receptividad para informar adecuadamente al paciente del proceso quirúrgico (preparación,
duración, en qué consiste…).
Es necesario asegurar una vida sana en el pre-trasplante y en el post-trasplante, y llevar una
alimentación saludable, puesto que es esencial para los pacientes con problemas renales, al igual que
practicar algo de ejercicio de manera regular y evitar los hábitos tabáquicos son los tres ejes principales.
El objetivo de llevar a cabo una vida saludable es primordialmente evitar a toda costa enfermedades
cardiovasculares, que provoque una disminución de la función del órgano trasplantado, además de
reducir considerablemente su durabilidad tras el injerto (Borroto y Barceló, 2014; Felipe, 2016). Hay que
tener en cuenta que, las enfermedades cardiovasculares acaban siendo la enfermedad con mayor tasa de
muerte en pacientes trasplantados, con un 40% de todos los casos estudiados (Hernández y Moreso,
2013).
Por todo ello, desde enfermería se insta a abandonar definitivamente a todo paciente que esté
pendiente de ser trasplantado o que ya lo esté, debido a que está demostrado que el hábito tabáquico es
totalmente negativo para el nuevo órgano. Pues aumenta las posibilidades de un posible rechazo del
injerto, aumentando así la muerte del propio paciente (González et al., 2015).
Desde atención primaria existen programas de deshabituación tabáquica, a la que se puede acoger
cualquier paciente interesado, programa que desde este grupo de pacientes deberían seguir para
garantizar un buen funcionamiento del nuevo órgano (Ochoa, Aurrecoechea, Llanderas, y Aparicio,
2010; Ramos, Martínez, Fernández, y del-Pino, 2013).
Pero todas estas medidas deben siempre ir acompañadas del cumplimiento exhaustivo de la toma de
la medicación inmunosupresora pautada. Según estudios recientes de investigación con un seguimiento
de pacientes de 323 casos, analizó la tasa de supervivencia de pacientes trasplantados de riñón, con un
90,7% de éxito (Dávila et al., 2017).
Una buena adherencia al tratamiento inmunosupresor indicado cuenta como el número de
medicamentos que toma, la forma de administración de los mismos y el tiempo de duración del
tratamiento pautado desde el área médica, y que desde el área de enfermería garantiza el seguimiento de
los pacientes para que la sigan, obteniendo así una mayor probabilidad de éxito y calidad de vida.
(Durán, Lope, Jurado, Chicharro, y Matilla, 2012). Cabe destacar, que la adherencia a los
inmunosupresores puede ser educada por parte de enfermería, a través de la educación sanitaria, aun así,
solo el paciente es quien puede llevarlo a cabo tras habérsele dado las pautas a seguir.
Hay que prestar mucha atención a las infecciones en las personas trasplantadas, pues la presencia de
infección es más probable en las personas a la que se le ha realizado un trasplante. Estos, sufren mayor
probabilidad de sufrirlas, pero para ello, existen recomendaciones que deben seguir para minimizar la
aparición de infecciones (García, Harden, y Chapman, 2012; Castón, López, Torre, y Del Castillo, 2012):
- Cocinar con higiene, debiendo lavar bien los alimentos que se van a comer o cocinar.
- Controlar el tratamiento inmunosupresor antes de realizar un viaje, intentando siempre evitar países
en los cuales sean peligrosos por transmisión de enfermedades. En el caso de ir, siempre se deberá viajar
con todas las vacunas que estén recomendadas para visitar dicho país.
- Controlar posibles infecciones de orina. En el paciente trasplantado tiene mayor probabilidad de
padecer infección urinaria, si la sintomatología detallada durante la educación sanitaria pudiera
presentarse o puede haber la duda, el paciente deberá acudir al médico para una revisión, sobre todo si
esto ocurre en meses posteriores a la intervención.
- En el caso de ser mujer, se recomienda acortar los plazos en la realización de citologías, para
descartar posibles complicaciones, como podría ser el virus del papiloma humano.
- Mantener relaciones sexuales es posible, pero teniendo siempre en cuenta que se recomienda
encarecidamente el uso de métodos barrera para evitar posibles transmisiones de carácter sexual.
- Mantener siempre una buena higiene corporal.
Del mismo modo, prestar atención a los niveles de la creatinina sérica como marcador de rechazo. La
obtención de valores anormalmente elevados en los análisis de sangre de la creatinina sérica es un
marcador de vigilancia a tener en cuenta que nos alerta de un posible rechazo del órgano trasplantado.
Dependiendo la fase en la que se encuentre, esta podrá tener distinta sintomatología (González y Pisano,
2014):
- Fase temprana. Puede presentar una disminución de la diuresis, acompañado de malestar general, y
presentar dolor focalizado.
- Fase tardía. Presencia de fiebre, inflamación del órgano, acompañado de intensos dolores en la
zona.
Desde enfermería, toca explicar aplicando la educación sanitaria, a que el propio paciente sea capaz
de reconocer los diferentes signos y síntomas que pueden aparecer y darnos el aviso que algo está
ocurriendo, pero a veces el miedo o el desconocimiento puede afectar a la razón.
Los cuidados de enfermería en donantes vivos y donantes fallecidos deben de estar presentes antes,
durante y después de la intervención. Se encuentra de manera activa en la educación de la salud de todos
los pacientes renales, y su abanico de trabajo insta por la salud del paciente a dar todas las directrices
necesarias para garantizar los mejores resultados para el paciente.
Así pues, nos encontramos con los siguientes casos dentro de los trasplantes:
- Donación en asistolia.
- Donantes vivos.
- Donantes fallecidos.
Discusión/Conclusiones
En esta revisión bibliográfica se ha querido dejar demostrada la necesidad e importancia de la labor
de enfermería en los cuidados que se llevan a cabo en toda la cadena de los trasplantes de riñón en
España (Pabón et al., 2015).
El desempeño realizado por el personal de enfermería de lograr mantener la viabilidad de los órganos
para ser trasplantados corresponde a la realización de una actuación totalmente profesionalizada, gracias
a los conocimientos adquiridos para llevar a cabo dichas funciones enfocadas a la conservación de los
órganos para el próximo trasplante a realizar.
Cabe destacar, que tras el análisis exhaustivo de una amplia literatura, la importancia de responder a
unos procesos de trabajo protocolizados se hace más evidente teniendo en cuenta la importancia de saber
que estamos trabajando con el futuro de los pacientes a quienes les va a ser trasplantado los órganos que
desde enfermería se cuidan por mantener en las condiciones óptimas para el trasplante (Carracedo y
Muñana, 2012; Hernández y Moreso, 2013).
Desde la posición del personal de enfermería, profesionales al pie de la cama constantemente de los
pacientes, son en muchas ocasiones el personal cualificado que localizan a los posibles donantes, debido
al trabajo de la toma de constantes y valoración a realizar en unidades especializadas como pueden ser
los cuidados intensivos de cualquier hospital.
La continuidad de la formación por parte de todo el personal sanitario queda patente, debido al
avance que se ha podido comprobar tras el análisis de toda la literatura revisada. El personal de
enfermería, como parte del equipo multidisciplinar al que corresponde, es del grupo profesional que debe
también reciclarse, para poder seguir ofreciendo los mejores cuidados y atención sanitaria posible
(García, Rodríguez, Lope, y Ridao, 2012).
La toma de los inmunosupresores, y de una correcta adhesión al tratamiento farmacológico prescrito
es también labor de enfermería hacerle ver al paciente la necesidad de llevarlo lo más constante posible,
al igual que recalcar en la necesidad que se acuda a las citas de revisiones médicas (Hernández y Moreso,
2013).
Y por último, la educación para la salud, de la cual todo el personal de enfermería debe ser partícipe,
juega un papel muy importante para todos los pacientes trasplantados o que estén a la espera de ello, por
la necesidad de implantar unos cuidados especiales en el día a día, al igual que puede ser la alimentación
que deben realizar, la actividad o ejercicio físico (Weng, Dai, Huang, y Chiang, 2010; Borroto y Barceló,
2014; Felipe, 2016), e inclusive la deshabituación tabáquica o de cualquier otro hábito tóxico que el
paciente pudiera tener, y que de continuarlo, acorta la vida de la nueva oportunidad que se le ha dado.
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Introducción
Existe en la actualidad una modalidad de ventilación mecánica no invasiva, donde se puede evitar la
intubación endotraqueal, evitando de esta manera las complicaciones derivadas de esta, siendo además
muy sencilla en su aplicación que se conoce con el nombre de “Presión positiva continua” o “Continuos
Positive Airways Pressure”. Sus siglas son CPAP. La aplicación de presión positiva continua (PPC) en
las vías aéreas, en forma no invasiva, ha demostrado su eficacia como tratamiento del Síndrome del
Distrés Respiratorio (SDR) (Triolet, 2002).
La CPAP garantiza la apertura de la vía aérea, aumenta la capacidad respiratoria y disminuye el
colapso alveolar a través de los distintos elementos que componen el aparato, donde la vía aérea del niño
y el ventilador, quedan conectados por una máscara facial en la nariz o en la faringe (Martínez, 2007;
Avery, 1987).
El déficit de surfactante pulmonar, sustancia fundamental que evita el colapso pulmonar, es el
principal problema que presentan los niños nacidos de manera prematura; el soporte respiratorio que se
utilice va a ser muy influyente en el resultado final, sobre todo en los casos más graves, donde se sitúa la
displasia broncopulmonar (Subiramanian, 2012).
La aplicación precoz por vía endotraqueal del surfactante pulmonar se ha usado como acción para el
manejo de los problemas respiratorios que presentan los recién nacidos prematuros; con ello se intenta
compensar la falta de surfactante natural, que, en definitiva, es la causa de la enfermedad.
Aun siendo positiva la administración del surfactante, muchos recién nacidos precisan la ayuda
suplementaria de asistencia respiratoria, bien con CPAP o con respirador.
Haciendo una revisión bibliográfica retrospectiva, encontramos que la aplicación de una presión de
positiva continua en la vía aérea en neonatos nacidos con síndrome de dificultad respiratoria (SDR) en la
década de los 70, a partir del trabajo de Gregory y colaboradores (Gregory, 1971), tuvo un gran impacto
en la morbimortalidad neonatal, con un descenso de 50% en la mortalidad general por SDR. Este efecto
es comparable al obtenido 20 años más tarde con la utilización del surfactante alveolar (Ho, 2012).
Esta práctica terapéutica tuvo una gran expansión a nivel mundial; sin embargo, posteriormente su
uso fue decayendo poco a poco, por diversas causas, entre ellas, respiradores diseñados y fabricados
especialmente para neonatos, la elevada mortalidad de prematuros con peso inferior a 1.500gr. y el
aumento de riesgo de neumotórax en los bebes.
Posteriormente entraron en juego otros factores, como la posibilidad de administrar surfactante de
manera exógena, y la percepción por parte de médicos y enfermeras, que un recién nacido con CPAP
requería más cuidados por parte de todo el personal.
A fines de la década de los 80 resurgió el interés por el CPAP a partir del trabajo de Avery y
colaboradores (Avery, 1987). Mostro el centro con la tasa más baja de DBP: el de la Universidad de
Columbia, en Nueva York, que utilizaba la CPAP nasal (NCPAP) como método respiratorio de elección
primaria en los recién nacidos pretérmino con síndrome de distrés respiratorio; abalaron un menor
porcentaje de neonatos que precisaron la ventilación mecánica invasiva, con una tasa similar de
mortalidad.
La asociación entre ventilación mecánica y displasia broncopulmonar y el papel protector del CPAP
en esta patología ha sido bastante consistente en varios estudios observacionales con controles históricos,
antes y después de implementar el CPAP como método primario de asistencia a la ventilación (Lindner,
1999; Gittermann, 1997; Joris, 2000; De Klerk, 2001; Aly, 2001; Jacobsen, 1993; Birehaum, 2009;
Levesque, 2011).
Objetivo
El objetivo de este trabajo basado en una revisión bibliográfica es, identificar y determinar cuáles son
los elementos necesarios para la colocación y uso de una CPAP, así como enumerar los cuidados
necesarios para poder ofrecer al paciente unos cuidados de calidad.
Metodología
Se lleva a cabo la realización de una revisión bibliográfica en las principales Bases de Datos
generales: Cochrane, Cinahl, Pubmed; y específicas de enfermería como Cuiden.
Se establece una de relación de los distintos elementos que componen y son necesarios para la CPAP
nasal y el paciente concreto al que se aplica, así como una revisión de los cuidados de enfermería
necesarios.
Con todo ello se pretende establecer protocolos de actuación que mejoren la calidad de los cuidados
al paciente, optimizar los recursos disponibles, así como garantizar la seguridad del paciente.
Resultados
La utilización de la CPAP nasal en las primeras horas de vida, presenta una serie de ventajas con
respecto al uso de oxigeno suplementario con otro tipo de dispositivos, como puede ser por ejemplo el
halo cefálico.
Sin ninguna duda, es una muy buena alternativa a la ventilación mecánica, ya que facilita tanto la
mecánica como la dinámica respiratoria del recién nacido, y previene las apneas, especialmente las
obstructivas.
Los efectos beneficiosos y perjudiciales de la CPAP:
- Efectos pulmonares beneficiosos: son los buscados cuando se utiliza CPAP en un paciente con
síndrome de distrés respiratorio, y son los siguientes:
Dilata la laringe.
Reduce la resistencia de la vía aérea supraglótica.
Reduce la incidencia de apneas obstructivas.
Mejora la dinámica respiratoria.
- Efectos extrapulmonares: los efectos a este nivel son más adversos, ya al quedar comprometido el
retorno venoso, se reduce el gasto cardiaco.
- Efectos Cardiovasculares: hipotensión, mala perfusión periférica y acidosis metabólica.
- Efectos Neurológicos: puede ocasionar disminución del flujo sanguíneo cerebral, aumento de la
presión venosa con mayor riesgo de hemorragia intracraneal.
- Efectos Renales: alteración en la función renal: oliguria e insuficiencia renal.
- Efectos Gastrointestinales: la distensión abdominal es frecuente, presentando un aumento del
contenido gástrico; la intolerancia a la alimentación también es frecuente.
Hay casos donde la CPAP nasal continúa formando parte de la vida de pacientes en su domicilio,
como por ejemplo en apneas del sueño. Para ello, es necesario que haya programas de educación, apoyo
y seguimiento de estos pacientes, ya que la literatura avala el aumento de la adherencia al régimen
terapéutico (Chervin, 1997). Para que quede reflejado con datos ese aumento de la adherencia al régimen
terapéutico, autores consultados indican, que es necesaria llevar a cabo” trabajos prospectivos que
incluyan mediciones objetivas del tiempo de uso real de la CPAP” (Santín, 2007).
Un aspecto fundamental en el tratamiento con PPC, son, los cuidados de enfermería. Principalmente
se pueden destacar, los sistemas de fijación del sistema y el mantener permeable la vía aérea, que es este
caso concreto, son las fosas nasales.
Para la fijación de los sistemas de la CPAP es, tal vez, para el que se requiere mayor experiencia y el
que genera mayores dificultades al inicio para el personal, por el tiempo que demanda.
- Fundamentación de la CPAP nasal:
Se aplicará una presión positiva continua en las vías respiratorias del recién nacido para reducir el
trabajo respiratorio, mediante uno de estos mecanismos:
Tubuladura bajo agua.
Válvula de resistencia variable.
Válvula de Benveniste.
• Aportar FiO2 elevada.
- Intervenciones relacionadas con la modalidad seleccionada:
Es muy importante, que sea cual sea la pieza o dispositivo nasal de elección, debe quedar
perfectamente fijado, de manera firme, adecuadamente introducido en la nariz. Resulta tanto o más
importante, tener en consideración, que el ajuste impida la perdida de presión, pero que no presione el
septum nasal, ya que esto provocaría escaras por decúbito en la zona, siendo muy sensible “per se”, aún
más en recién nacidos prematuros.
Hay que realizar una valoración generalizada del paciente, valorando parámetros respiratorios,
neurológicos, así como hemodinámicos:
- Parámetros respiratorios: frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno, características de su
respiración (si hay tiraje costal, dificultad respiratoria, buena o mala dinámica respiratoria); se valoraran
también los parámetros del soporte respiratorio que lo asiste: fuente de oxígeno, FiO2, y demás
parámetros...
- Parámetros neurológicos: valorar estado de agitación y nerviosismo; o si por el contrario está
excesivamente decaído.
- Parámetros hemodinámicos: frecuencia cardiaca, tensión arterial.
Se preparará todo el material necesario, incluido el respirador que se usará, para llevar a cabo el
montaje de la CPAP. Es muy importante coger el tamaño adecuado de la mascarilla, circuitos, casco,
humidificador y fuente de oxígeno.
Se coloca al recién nacido en posición semifowler, ya que favorece una buena dinámica respiratoria.
Hay que vigilar, que el nivel y la temperatura del agua sea la correcta.
En todo momento observar el nivel de condensación que se acumula en las tubuladuras, ya que puede
impedir la correcta oxigenación del paciente.
Una vez preparado y colocado todo el equipo, se realizará una valoración completa: neurológica,
respiratoria y hemodinámica, de manera que se pueda establecer una comparativa con el momento previo
a la colocación de la CPAP.
Se anotarán igualmente los parámetros del respirador: PEEP, si es que la tiene programada,
frecuencia, FiO2, volúmenes y presiones.
Según la evolución del paciente, se tendrá en cuenta la posibilidad de ir disminuyendo la asistencia
de ayuda en la respiración, con una disminución progresiva de los distintos parámetros establecidos al
inicio del tratamiento.
Se realizarán gasometrías de control.
- Intervenciones relacionadas con el paciente:
El personal de enfermería es el que tiene mayor contacto visual con el neonato y el que está más
involucrado en el cuidado del paciente con CPAP nasal.
Llevar a cabo cuidados de alta calidad, junto con una adecuada y cuidadosa observación del recién
nacido, puede disminuir la frecuencia de lesiones relacionadas al CPAP nasal y ayudar a que el neonato
con síndrome de dificultad respiratoria evolucione favorablemente.
Algunos puntos clave a recordar son los siguientes:
- El gorro debe estar justo por encima de las cejas.
- La parte posterior del gorro debe llegar hasta la base del cuello.
- Las orejas deben estar completamente cubiertas por el gorro, siempre teniendo mucho cuidado de
que los pabellones auriculares no queden doblados debajo del gorro.
- Las cánulas nasales deben llenar completamente las fosas nasales sin provocar blanqueamiento en
la parte externa.
- Debe haber una separación pequeña (2mm) entre el tabique y la base de las cánulas (bigotera).
- Hay que fijar las cánulas con cintas laterales, aplicando una presión suave, equitativa en ambos
lados.
- Asegurar los agarres del gorro, de manera que permita una movilización mínima del sistema.
- Colocar una sonda orogástrica para evacuar el aire que se va acumulando en el estómago. Hay que
valorar la distensión abdominal.
- Valorar de manera continua el esfuerzo respiratorio que realiza el recién nacido, así como si
necesita más aporte de oxígeno en función de la saturación marcada y resultados de gasometrías.
- Debe mantener la boca cerrada lo máximo posible, para evitar perdida de aporte de oxigeno; para
ello se le puede ayudar con un chupete.
- El tiempo de descanso de CPAP, se debe limitar, ya que así se previenen las atelectasias.
- Se tienen que mantener las fosas nasales limpias en todo momento, realizando las aspiraciones de
las secreciones con sumo cuidado, y casi siempre de manera superficial, no es preciso ahondar.
- Colocar protectores en las zonas de apoyo para evitar escaras por decúbito.
- Se deben de colocar protectores oculares, para que el oxígeno no irrite los ojos.
- Permanecer alerta, por si hubiera o hubiese fugas, bien por apertura de la boca, bien por no estar
bien adaptada la máscara.
- Prevenir la sequedad de las mucosas, mediante el humificador.
- En caso de tener aerosoles prescritos, hay que valorar la desconexión de la CPAP para la
administración de estos.
Discusión/Conclusiones
Diversas unidades de neonatología que han encontrado que es necesario un tiempo variable de
enseñanza y entrenamiento (meses a años) en el personal médico y de enfermería para llegar a obtener
éxito en el uso de la CPAP.
Su uso ha hecho que se avance de manera extraordinaria en el campo de la ventilación a pacientes
con problemas respiratorios, consiguiendo incluso, evitar la intubación endotraqueal, que es un método
muy agresivo, y que conlleva una serie de complicaciones asociadas, entre ellas las infecciones.
Debemos considerarla como una alternativa más, aunque no la única. Valorar que es un método
eficaz, menos costoso y de uso más fácil en determinados pacientes (por ejemplo, en pacientes que van a
precisar CPAP nasal a nivel domiciliario o en las unidades de hospitalización).
En el lado opuesto, nos encontramos que en muchos pacientes no va a ser efectiva por diversos
motivos: porque no tengan un patrón respiratorio adecuado, porque no tengan un buen nivel de
conciencia (no es viable en paciente intubados o con bajo nivel de conciencia), y por último no es posible
su uso en pacientes con cirugías o traumatismos faciales.
Todo ha ido evolucionando, y la CPAP no es menos; se han mejorado muchos de los elementos que
lo conforman, por ejemplo, los compresores son más silenciosos; la contaminación acústica no es
beneficiosa para los pacientes. También se han introducido las “olivas nasales”, útiles para pacientes a
los que la mascarilla les produce claustrofobia.
Pero la gran evolución para el tratamiento de estos pacientes ha venido por la introducción del
generador de BIPAP.
Los pacientes nacidos con edad gestacional más avanzada y mayor peso en el momento del
nacimiento, aun presentando dificultad respiratoria, tienen mayor posibilidad de éxito con la CPAP como
única asistencia respiratoria de ayuda (Osorno, 2012). Un inicio precoz de CPAP reduce el uso de
terapias más agresivas.
El aumento en el uso de la CPAP ha producido una disminución de la enfermedad crónica pulmonar
del neonato. Sin embargo, daños colaterales como son las lesiones en la nariz, suponen un problema para
el personal de enfermería que atiende a estos pacientes. Algunos de estas lesiones o ulceras se pueden
evitar fijando el equipo de modo apropiado y vigilando constantemente al paciente.
No hay un sistema de CPAP que sea mejor que otro. Lo más importante es que el personal conozca
cómo funciona su equipo. Se necesita más investigación en el tratamiento y prevención del daño nasal ya
que éste es un problema relativamente nuevo en las unidades de cuidado intensivo neonatal en todo el
país.
Un aspecto muy importante y esencial en la VNI, es llevar a cabo una aplicación protocolizada y
minuciosa, así como tener un correcto entrenamiento de la técnica.
La enfermería juega un papel fundamental en el hecho de que la técnica sea un éxito, así como en la
prevención de las posibles complicaciones que puedan surgir.
El uso de la CPAP, ha permitido dar un paso muy importante, evitando en muchos casos, que los
pacientes acaben intubados y, por otro lado, una mejoría sustanciosa en su capacidad ventilatoria.
Con todo ello, se consigue reducir las complicaciones, así como las infecciones.
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Introducción
Una unidad de cuidados intensivos, también llamada UCI, es un servicio con un alto grado de
complejidad, donde se brindan a los pacientes allí ingresados unos cuidados integrales, debido a la
situación crítica por la que está pasando su salud en ese momento. Podemos hablar desde un
politraumatismo, una insuficiencia renal, infarto de miocardio, hemorragia cerebral, etc.
El personal de enfermería que trabaja en las unidades de cuidados intensivos juegan un papel muy
importante en la atención integral del paciente, ya que son pacientes que requieren muchos cuidados,
siendo a su vez, cuidados muy específicos. Por ello resulta de vital importancia, que el profesional este
no solo sobradamente preparado, sino familiarizado en estas áreas.
Para poder situarnos en el estado actual de las unidades de cuidados intensivos, y poder entender
cómo se desarrolla el arte de cuidar allí, con todo un mundo tecnológico por delante, hay que hacer una
reflexión sobre los diferentes escenarios históricos, que nos llevaran a entender la evolución que los
cuidados han sufrido, a nivel cultural y a nivel tecnológico, naciendo de ello, un nuevo concepto de
atención y cuidado (Kuerten, 2013).
Es algo inherente al ser humano “el hambre de saber”, de experimentar, de conocer; por ello el
abanico de posibilidades que abre la evolución tecnología que han sufrido las unidades de cuidados
críticos, han hecho que los profesionales busquen mejoras para la calidad de vida, y para logro y
satisfacción personal (Rocha, 2008).
El concepto de cuidado es muy debatido, porque es algo presente en diferentes momentos, etapas o
dimensiones de la vida, enfermedad y muerte (Neves, 2002), así como también varía en función de la
mirada del que recibe los cuidados, de la persona que cuida o del medio donde se desarrolla el proceso
(Rocha, 2008).
Durante los siglos XVIII y principios del siglo XIX, tuvo lugar una revolución científica, lo que hizo
que la expansión de la tecnología fuese a nivel mundial. Su primera repercusión recayó en el trabajo
físico que venían desarrollando los hombres, y que fue sustituido por las maquinas. Maquinas, que en un
principio eran de vapor, y ya después eran impulsadas mediante la electricidad. De esta manera, llego a
entenderse la tecnología, como el medio para resolver problemas técnicos, mediante teorías y modelos
científicos (Rocha, 2008; Paim, 1998).
La Revolución Industrial y la Segunda Guerra Mundial supusieron un antes y un después en el
campo de la salud; aportaron innovaciones tan importantes como la instrumentación quirúrgica o la
aparición de los aparatos para llevar a cabo diagnósticos (Nietsche, 1999).
Pero en esta época de modernidad, el profesional de enfermería se enfrenta a la dificultad de integrar
en los cuidados al paciente, tanto la tecnología que avanza a pasos agigantados, con los cuidados de toda
la vida, basados en los modelos de enfermería de toda la vida.
El insertar en el trabajo diario los modelos de enfermería, permite ahondar y adquirir conocimientos
basados en la experiencia personal de cada profesional en su ámbito de trabajo. Esto nos lleva a que
enfermería hable un “idioma común”, que como consecuencia nos lleva al terreno de investigar, de
pensar y reflexionar, de elaborar nuevas teorías o modelos, repercutiendo positivamente en una mejora
de los cuidados y en una mayor satisfacción del paciente (López, 2006; Mejías, 2008; Pereza, 2004).
Objetivo
El objetivo es analizar mediante la revisión bibliográfica, estudios que avalen la aplicación de los
distintos modelos de enfermería llevados a la práctica, teoría que recojan las sensaciones, percepciones y
necesidades tanto del paciente y la familia como de los enfermeros, de manera que pueda ampliarse la
dimensión de los cuidados de enfermería en beneficios de todos, combinando cuidados tradicionales, así
como la incorporación de la tecnología.
Metodología
Se lleva a cabo una revisión bibliográfica revisando las principales recomendaciones y cuidados de
enfermería en pacientes ingresados en UCI. El análisis incluyo como base de datos Cochrane, Scielo,
Pubmed y el buscador Google académico. Se utilizaron como criterios de inclusión que los artículos
estuvieran escritos en español e inglés
Resultados
Las unidades de cuidados intensivos, se han considera desde siempre, como áreas muy estresantes, y
donde los cuidados sufren una despersonalización debido a factores como: la gravedad del estado de
salud del paciente que en cualquier momento lo puede llevar a la muerte, que son ingresados de una
manera abrupta; incluso en muchos casos sin saberlo sus familiares.
Pasan a ser personas totalmente dependientes en casi todas las áreas de su vida, donde, además, en
ocasiones, incluso sus constantes vitales dependen de elementos invasivos. Resultan ser aéreas repletas
de tecnología, con sonidos, vocabulario y aparatos que resultan totalmente desconocido para la persona
que allí ingresa.
Pues a partir de ahí, es cuando comienzan a desarrollarse los cuidados enfermeros en las unidades de
cuidados intensivos, con unas características especiales, que repercuten tanto en el paciente, en la
familia, y por supuesto en el profesional.
Los cuidados que requiere un paciente ingresado en las unidades de cuidados críticos es muy
compleja, debido a la gravedad y vulnerabilidad que sufren los pacientes; esto, a menudo, hace que los
modelos de enfermería no estén involucrados en la vida laboral diaria de los profesionales que allí
trabajan.
Esto puede ser debido a diferentes motivos, entre ellos, la prioridad que se le da a los modelos
médicos en estos servicios; a la sobrecarga de trabajo que presenta el personal; pero sobre todo es
debido, a que existe un gran desconocimiento de los distintos modelos de enfermería que se pueden
aplicar al día a día, y, por lo tanto, se desconoce su lado útil para la práctica enfermera (Santos, 2010;
Santos, 2011; Molina, 2010).
La consecuencia de ello, es el basar los cuidados enfermeros en las tareas derivadas de las
prescripciones médicas, en el correcto y adecuado manejo de la tecnología, de manera que al final pasa a
ser un trabajo monótono, mecanizado y rutinario.
Precisamente por ello, el mayor vacío que se crea en los cuidados de enfermeros en la uci, es el gran
desconocimiento que hay de los modelos de enfermería, que se pueden aplicar de una manera práctica a
los cuidados diarios.
Actualmente, la ratio enfermera-paciente en nuestro país es de 2:1, aunque en ocasiones, y debido a
la gravedad del paciente, puede llegar a ser 1:1; entre las funciones que desarrolla la enfermera está el
cuidado clínico, donde se incluye las tomas horarias de constantes vitales, aplicar las prescripciones
médicas, realizar los distintos procedimientos bien de manera independiente, o bien en equipo con el
resto de profesionales, y lleva a cabo una planificación de los cuidados.
Luego está el área de autonomía de la enfermera donde se desarrollan los planes de cuidados que
lleva a cabo, donde se encuentran: toma de constantes, prevención de ulceras por presión, comodidad y
confort del paciente. Hay que permanecer atentos en todo momento a la evolución del paciente, para
detectar de manera precoz cualquier complicación que se puede producir.
Revisando la bibliografía existente, encontramos y constatamos a nivel profesional, que un modelo
probado en la práctica clínica, y que resulta de gran utilidad en las unidades de cuidados intensivos, ya
que se basa fundamentalmente en el rol de la enfermera (Marriner, 2007), es el” Primary nursing” o
"enfermera de cabecera", creado por Marie Manthey a fines de la década de los 60.
Se trata de un modelo enfermero usado en pacientes de larga estancia, de ahí su utilidad para la
unidad de cuidados críticos, donde se hace una propuesto de cuidados centrados en el paciente, girando
en torno a 4 principios fundamentales, y donde la base del modelo gira en torno a una relación
interpersonal enfermera – paciente (Palma, 2006; Manthey, 1980).
Este modelo presenta cuatro principios fundamentales16:
1- Responsabilidad: este apartado hace referencia al hecho de que una enfermera, en función de las
necesidades de los pacientes, se hace responsable del cuidado integral de un grupo de estos pacientes.
2- Método de Caso: a la enfermera se le asigna un número de pacientes, y se encarga de organizar y
coordinar sus cuidados.
3- Comunicación: la enfermera asume el rol de interlocutora entre el paciente y el resto de los
profesionales que configuran el esquipo, y con su familia.
4- Continuidad de Cuidados: independientemente de los turnos, es la enfermera de cabecera la
encargada de la continuidad de los cuidados prestados al paciente desde el ingreso hasta el alta.
Hasta aquí, los cuidados prestados son “perfectos”, se combinan la tecnología y los modelos de
enfermería; pero, por otro lado, muchos estudios han abordado la relación entre el personal de enfermería
y los familiares de los pacientes, con el lamentable resultado de una insuficiente comunicación entre
ellos.
Existe en la bibliografía la teoría de mediano rango basada en el modelo de adaptación de Roy y la
teoría organizacional de Weick, "Facilitar el hacer sentido en familiares de pacientes en UPC", de Judy
Davidson (Davidson, 2010), es un modelo práctico y comprobado en familiares de pacientes de unidades
de cuidados intensivos (UCI).
Si se tiene una buena comunicación, donde las instrucciones que se dan a pacientes y familiares son
sencillas, donde la enfermera organiza actividades de confort y recreo del paciente, se reducen efectos
adversos del familiar, relacionados con el ingreso en la uci, como son estrés, depresión y shock
post – traumático.
Implementar un modelo de enfermería en las unidades de cuidados críticos para la práctica clínica
debe ser una realidad en el siglo XXI. El primer paso para ello es el conocimiento de la practica
avanzada, y saber que para que los cuidados prestados sean profesionales y de calidad, hace falta utilizar
las teorías y modelos enfermeros.
Requiere esfuerzo y dedicación, ya que requiere tener apoyo institucional, tener la referencia de una
enfermera experta en el tema que sirva de docente y contar con un líder que se encargue de guiar y
motivar al resto del equipo.
Las personas ingresadas en las unidades de cuidados intensivos, necesitan unos cuidados integrales,
donde se conjugan los cuidados especializados de la unidad, como los cuidados no tecnológicos, no
protocolizados, sino más bien “cuidados del alma”, que le ayuden a rebajar tensiones y revertir su
inseguridad emocional.
Sin olvidar a la familia, donde además de tener un familiar bajo constante amenaza de muerte, se
sienten incomunicadas y ajenas o apartadas de todo. Ellas son las que no pueden ayudar a pensar, actuar
y reaccionar por el paciente que se encuentra en nuestras manos, y sin saberlo, nos ayudan cada día a
crecer como personas y profesionales.
Discusión/Conclusiones
Los modelos de enfermería son un medio necesario para el desarrollo de la disciplina enfermera, y
forman parte muy importante a la hora de brindar cuidados avanzados.
De ahí que, uno de los problemas frecuentes es el desconocimiento de la utilidad de modelos de
enfermería y su aplicación en la práctica para el día a día de las unidades de cuidados intensivos.
Por lo tanto, se hace imprescindibles sesiones educativas, cuyo fin sea implementar modelos de
enfermería en la práctica diaria, que contribuyan al cuidado profesional, de manera que se dé un paso
más para los cuidados avanzados.
Con ello se mejoraría la práctica enfermera de las unidades de cuidados intensivos y mejoraría la
satisfacción de usuarios, familiares y enfermeras.
Por otro, no puede pasar sin volver a ser mencionado en las conclusiones finales, la importancia de
las repercusiones emocionales que para el paciente puede tener su ingreso en uci. Estas alteraciones
pueden aparecer incluso meses después de haber recibido el alta; es el conocido shock post – traumático.
Parece adecuado y correcto, que el seguimiento que se hace al paciente, que de por si es
multidisciplinar, se completase con la participación del psicólogo, de manera que se pudieran detectar y
tratar precozmente, los signos que alertan que el paciente es susceptible de padecer un shock
post-traumático posterior.
El estado emocional que una persona presenta de manera previa a un ingreso en la unidad de
cuidados intensivos, influye de manera directa en la recuperación del paciente.
Las alteraciones emocionales más frecuentes que sufren los pacientes ingresados en la uci son:
ansiedad, depresión, etc. Cuando a estos pacientes se les da el alta de cuidados intensivos, suelen sufrir
episodios de ansiedad, ya que sienten que han salido de un lugar donde se le hacia una vigilancia
continua, un seguimiento muy de cerca, y al pasar a planta, sienten “abandono”.
El paso por la uci, puede causar un impacto importante con consecuencias en meses posteriores
como se ha explicado antes.
Todas las evidencias recogidas en la revisión bibliográfica, avalan la inclusión del departamento de
psicología, como parte importante de los c