Areyuna-Ayala Trabajo Con Fuentes
Areyuna-Ayala Trabajo Con Fuentes
Capítulo 11
EL RAZONAMIENTO HISTÓRICO
A TRAVÉS DEL TRABAJO CON FUENTES
Beatriz Areyuna Ibarra
Estela Ayala Villegas
Enseñar a pensar históricamente ha sido un desafío permanente, tanto para los profesores como
para quienes se dedican a la Didáctica de la Historia, especialmente desde que los giros al interior
de la propia disciplina se manifestaron en una continua aproximación curricular entre la producción
científica propiamente tal, y su enseñanza en las aulas. Incluso podríamos aventurarnos a plantear
que hoy, nuevamente -tal como en el siglo XIX2- la enseñanza de la historia y los saberes
escolares interpelan a la producción del conocimiento histórico, ante la necesidad de integrar las
diferentes disciplinas que forman parte del corpus de las ciencias sociales en la comprensión de
los fenómenos pasados y, en un terreno más específico, del ingreso –esta vez sin retorno- de la
historia reciente al currículum de la asignatura.
Esta renovación del código curricular se explica en un diálogo no siempre fructífero con la
disciplina histórica, que ha ampliado las formas de producir conocimiento, implicando la
incorporación de nuevas fuentes para la comprensión del pasado. En la escuela, muchas de ellas,
como por ejemplo las fuentes iconográficas, los testimonios orales, los objetos materiales, entre
otros, se hallan bastante cercanas al mundo de los estudiantes y, por lo tanto, podrían ser
rastreadas en las proximidades de su entorno. Por otro lado, las fuentes documentales -que se
caracterizaban por su difícil acceso y por ser utilizadas casi exclusivamente por los historiadores-
están cada vez más a disposición de todos nosotros, gracias a la digitalización de una muestra
importante de archivos, repertorios fotográficos y otros testimonios de valía histórica.3 Del diálogo
con este legado patrimonial, surgirán otros cuestionamientos y nuevas miradas para aprehender el
ayer y comprender las trayectorias históricas.
1
Ver de Vilar, P. (1987) Pensar históricamente, p. 9
2
La producción de una historiografía nacional fue acicateada, durante el siglo XIX, por la necesidad de
enseñar Historia de Chile a los jóvenes que ingresaban al Instituto Nacional.
3
Valga en este punto rescatar el esfuerzo de la DIBAM, a través del portal web [Link], de
poner a disposición del público valiosas fuentes históricas que antes sólo eran de uso privativo del
investigador especialista. Lo mismo se agradece la publicación de material fotográfico de las colecciones del
Museo Histórico Nacional. Ello invita a los docentes a recorrer estos espacios virtuales, para conocer y luego
aprovechar este patrimonio histórico en la sala de clases.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Entonces, explicar y comprender el pasado a la luz de la lógica que nos aporta la Historia como
disciplina, implica, además, trasladar la ‘caja de herramientas’ del historiador a la sala de clases
develando los secretos de su oficio, mediado y adaptado por estrategias didácticas. No se trata de
formar pequeños historiadores, sino ciudadanos con pensamiento autónomo, capaces de
interpretar críticamente el mundo que les toca vivir, haciendo conexiones entre el pasado y el
presente, y prospectando horizontes posibles.
Emplazados en este escenario, el uso y análisis crítico de las fuentes históricas en la sala de
clases y el reconocimiento de su naturaleza, sumado al lugar que ocupan en la reconstrucción del
pasado, debieran situarlas en un terreno privilegiado de hipervinculación dialógica entre los
saberes científicos y los saberes escolares de la disciplina. Revisemos entonces cuál es el actual
posicionamiento curricular respecto al tópico de la enseñanza de la Historia desde la perspectiva
de la función y uso de las fuentes.
De este modo, y ya desde hace más de una década, la Historia como asignatura de estudio,
comenzó a dejar atrás los viejos preceptos enciclopedistas y la narración-memorización de hechos
supuestamente objetivos y estáticos, todos elementos carentes de significado para las nuevas
generaciones de estudiantes. Así fue posible la transformación en apariencia y en fondo de esta
disciplina escolar, marcando un nuevo protagonismo y puesta en escena, que releva este campo
de conocimiento dentro del curriculum, orientando las prácticas pedagógicas hacia rumbos más
complejos y demandantes. Ello fue posible gracias a los primeros pasos avanzados en la Reforma
Educacional de la década de 1990, y actualmente, a través de los denominados Ajustes
Curriculares (aprobados durante el 2009), los cuales han reorganizado la trama de los Objetivos
Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios de este sector en atención a la condición
situada del curriculum, bajo la égida de la tríada actualidad, pertinencia y relevancia.
Aunque el enfoque curricular que opera en Chile es el integrado (lo que implica la dialogicidad
disciplinar entre Historia, Geografía y las Ciencias Sociales en el abordaje del objeto de
conocimiento), tomaremos acá el aporte específico que tiene la Historia dentro del curriculum.
Teniendo como propósito formativo la comprensión de los fenómenos sociohistóricos en su
complejidad, multicausalidad y diversidad interpretativa, entre otros aspectos fundamentales,
también es cierto que se promueve el manejo de conceptos claves, la potenciación de habilidades
cognitivas, los procedimientos explicativos de las estructuras disciplinares y las formas o métodos
a través de los cuales se producen dichos saberes.
Esta apuesta toma cuerpo en los distintos dispositivos o instrumentos que posee el curriculum
(Marco, Programas, Mapas de Progreso y Textos escolares), aunque es necesario destacar el
peso de los Objetivos Fundamentales (OF), pues son éstos los que definen las grandes metas que
se persiguen para el aprendizaje y representan, además, el derrotero de la organización didáctica.
4
Ver MINEDUC (2009a). Fundamentos del Ajuste Curricular en el sector de Historia, Geografía y Ciencias
Sociales, pp. 1-2.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
CUADRO Nº 1
Objetivos Fundamentales orientados
al aprendizaje del método histórico y el uso de fuentes
5
Aunque en este punto no desarrollamos cómo se aborda el tema en Primer y Segundo Ciclo de la
Enseñanza Básica, salvo las referencias que daremos líneas más abajo a través de los Mapas de Progreso
del Aprendizaje, se debe tener presente que las fuentes configuran un eje central desde primer año básico. Se
comienza con una aproximación a las fuentes materiales y orales, para trabajar la presencia de estos
testimonios en el cotidiano y la empatía con los sujetos históricos; pasando luego por el trabajo con fuentes
secundarias que aluden a diversas interpretaciones historiográficas (relevando que el relato histórico es
siempre construido) para culminar en la Enseñanza Media con una investigación, en la cual son los propios
estudiantes quienes seleccionen su material fontal y lo aprovechan analítica e interpretativamente en la
elaboración de un ensayo.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
(restos arqueológicos,
testimonios artísticos y
documentales, costumbres
tradicionales,
construcciones,
sitios y monumentos
públicos) y de relatos de
personas de su comunidad.
Ajustes Interpretar información de Indagar sobre procesos Indagar sobre procesos Indagar problemas de la
Curriculares diversas fuentes para el históricos recuperando las históricos, y sobre las sociedad contemporánea
análisis de procesos visiones de los actores transformaciones en el considerando las escalas
geográficos, involucrados en ellos y sobre espacio geográfico, a global, nacional,
demográficos, económicos y las particularidades nivel nacional, regional y regional y local y la
sociales. regionales y locales de los local, considerando la diversidad de visiones sobre
procesos históricos del país interrelación entre procesos estos.
durante el económicos,
siglo XIX. demográficos y espaciales.
Fuente: MINEDUC (1998) Marco Curricular de la Enseñanza Media. Decreto Nº 220. Sector Historia y Ciencias Sociales.
6
Santiago: MINEDUC y MINEDUC (2009b). Ajuste Curricular. Historia, Geografía y Ciencias Sociales.
CUADRO Nº 2
Objetivos Fundamentales orientados
a la comprensión de la estructura analítica de la Historia
y la reconstrucción del pasado en base a evidencias
6
El cronograma de implementación de los Ajustes Curriculares tiene previsto su cobertura total, en todos los
cursos de la Educación Básica y Media, para el año 2013. Ver calendario en el sitio [Link]
[Link]/ayuda/ajuste-curricular/
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
histórica elaborando
ensayos.
Ajustes Emitir opiniones fundadas Aplicar los criterios de Comprender que los Evaluar críticamente
Curriculares sobre problemas de la continuidad y cambio para procesos de cambio diagnósticos y propuestas
sociedad contemporánea analizar los procesos histórico tienen ritmos de solución a los
considerando su políticos, económicos, distintos y que en siglo XX principales problemas
complejidad. sociales y culturales en los el cambio histórico se vinculados con la
orígenes del Chile acelera. democracia y el desarrollo
republicano. sustentable.
Fuente: MINEDUC (1998) Marco Curricular de la Enseñanza Media. Decreto Nº 220. Sector Historia y Ciencias Sociales.
Santiago: MINEDUC y MINEDUC (2009b). Ajuste Curricular. Historia, Geografía y Ciencias Sociales.
c) Otros objetivos presentes el currículo son los de carácter actitudinal, los cuales por lo general
buscan que los estudiantes logren una comprensión empática del modo de actuar de los
sujetos que vivieron en épocas históricas diferentes a la nuestra, y asimismo valorar y
sentirse parte de un legado histórico. Si bien este tipo de contenidos no ‘obliga’ el uso de
fuentes en el aula, éstas podrían favorecer el acercamiento ‘cognitivo-afectivo’ a los
fenómenos históricos, debido a las potencialidades de contextualización y significación de
algunas de ellas, particularmente de las fuentes materiales de la vida cotidiana, los testimonios
orales y las fuentes culturales o representacionales (cuentos, canciones, caricaturas, etc.). A
continuación, ejemplos de este tipo de objetivos por nivel, tal como se visualiza en el siguiente
cuadro:
CUADRO Nº 3
Objetivos Fundamentales orientados
a la comprensión empática de actores y procesos históricos
Ajustes Comprender que en el Valorar el aporte de la Valorar los aportes Valorar el Estado de
Curriculares siglo XX la conciencia diversidad de que distintos sectores Derecho como el
de la humanidad se ve tradiciones, pueblos y sociales han hecho al marco legal que
impactada por el culturas en el legado cultural resguarda el ejercicio
trauma de las guerras desarrollo histórico de nacional a través del de los derechos
mundiales, los la comunidad tiempo. humanos, regula el
genocidios y los nacional. poder de los
totalitarismos y valorar gobernantes y
los esfuerzos de la organiza la
humanidad por convivencia política y
construir a lo largo del social.
siglo XX un mundo de
paz, igualdad y
bienestar social.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Asumirse como
miembros de una
sociedad de la cual
todos somos
responsables de su
bienestar.
Sensibilizarse
respecto a los
problemas que
afectan a la sociedad
nacional y
comprometerse en la
búsqueda de
soluciones.
Fuente: MINEDUC (1998) Marco Curricular de la Enseñanza Media. Decreto Nº 220. Sector Historia y Ciencias Sociales.
Santiago: MINEDUC y MINEDUC (2009b). Ajuste Curricular. Historia, Geografía y Ciencias Sociales.
d) Los aprendizajes que incorporan las nociones explicativas de la disciplina, las grandes
categorías de análisis y buscan el razonamiento metahistórico, ligados a una materia
específica de conocimiento, también pueden ser profundizados y enriquecidas con el uso y
comparación de variados tipos de fuentes. En el cuadro que se adiciona, exponemos algunos
ejemplos de los objetivos que anuncian tales metas:
CUADRO Nº 4
Objetivos Fundamentales orientados al razonamiento metahistórico
Programas Vincular la realidad de Conocer el proceso Conocer los rasgos Conocer los grandes
Decreto N° su región con la histórico de fundamentales y los procesos históricos
220 realidad nacional y conformación de la procesos principales mundiales de la
analizar la inserción de nación y el Estado de cada uno de los segunda mitad del
su región en el país, chileno, períodos de la historia siglo XX,
identificando los rasgos comprendiendo la de Occidente, como antecedente de
que los hacen parte de historicidad de la identificando la conformación del
una comunidad realidad social. elementos de orden mundial actual,
nacional. continuidad y cambio. reconociendo que la
sociedad
contemporánea es
fruto de procesos
históricos.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Fuente: MINEDUC (1998) Marco Curricular de la Enseñanza Media. Decreto Nº 220. Sector Historia y Ciencias Sociales.
Santiago: MINEDUC y MINEDUC (2009b). Ajuste Curricular. Historia, Geografía y Ciencias Sociales.
La concordancia entre el curriculum y las dinámicas propias del aprendizaje escolar no sólo se
hace visible a partir de los elementos vinculantes arriba constatados. También ha sido objeto de
trabajos concienzudos, con miras a fortalecer la implementación de los programas de estudios y
mejorar los dominios de los aprendizajes que se potencian por cada una de las asignaturas.
Vistos, a grandes rasgos, los desempeños asociados a cada nivel, es posible distinguir cierta
racionalidad interna, vinculada con las siguientes secuencias:
Estas racionalidades van de la mano, según se puede colegir de la revisión del MPA del subsector.
Es decir, a manera de ejemplo, en un primer nivel básico debiera al menos manejarse una fuente
(que puede ser cercana/cotidiana o entregada por el maestro), preferentemente no escrita
(material, iconográfica), para su descripción y comparación, estableciendo algunas inducciones de
su lectura. Discutible nos parece el tema tipológico, por cuanto son precisamente las fuentes no
escritas las que poseen un discurso difícil de recoger e interpretar. Su naturaleza esencialmente
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
críptica, que impone manejarse en códigos semánticos, icónicos y abstractos, amerita que sean
utilizadas mejor en niveles intermedios o finales de la enseñanza básica, y preferentemente
durante la enseñanza media. Respecto a las habilidades, pena la ausencia de clasificar. La
clasificación de fuentes, aunque entre líneas podría estar presente, debiera explicitarse, pues se
trata de un paso previo a la jerarquización de las fuentes, asociada tanto con la naturaleza de su
‘texto’ como con la calidad de las informaciones que entrega el testimonio en sus variopintas
manifestaciones.
CUADRO N° 5
Uso de fuentes en el aula.
Secuenciación según Mapa de Progreso del Aprendizaje:
Sociedad en Perspectiva Histórica
- 231 -
LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
hechos relatados.
Fuente: MINEDUC (2009). Mapas de Progreso del Aprendizaje: Sociedad en perspectiva histórica.
Siguiendo estos ejemplos, y más allá de las críticas, podemos observar que los objetivos de
enseñanza del subsector Historia y Ciencias Sociales representan un complejo programa
intelectual. Éste requiere la entrada a la escena didáctica de variadas estrategias y recursos, que
permitan organizar la adquisición gradual y progresiva de habilidades cognitivas propias del
desarrollo del razonamiento histórico y del juicio crítico.
Será, entonces, el estudiante quien deberá ‘enjuiciar’ el devenir histórico, y para ello debe ser
primero invitado a explorar las formas de reconstrucción y resignificación del pasado, para luego
evaluar su influencia en el presente. Sin embargo, estas demandas educativas aparecen como
vendavales de inquietud y nos interrogan: ¿Se puede enseñar a investigar el pasado en el aula?
¿Qué son las fuentes y cuál es su importancia en el estudio del pasado? ¿Cómo establecer
relaciones entre una fuente y un período? ¿De qué nos hablan las fuentes? ¿Existe un trazado,
una ruta predefinida que mitigue en parte las ansiedades docentes por enseñar a pensar e
historizar el presente y el pasado?
2. El pasado, los hechos, las fuentes y los historiadores. ¿Cómo armar el rompecabezas?
Para intentar contestar algunas de las preguntas enunciadas en el último párrafo del acápite
precedente, debemos recurrir a los historiadores y recordar las ya viejas polémicas de la
disciplina. La historia, como saber específico, no tiene por objeto reconstruir los hechos de forma
neutral y objetiva. Desde hace un tiempo los historiadores reconocen la naturaleza interpretativa,
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
“(…) el historiador empieza por una selección provisional de los hechos y por
una interpretación provisional a la luz de la cual se ha llevado a cabo dicha
selección (…) conforme va trabajando, tanto la selección como la interpretación
y ordenación de datos van sufriendo cambios sutiles (…) consecuencia de la
relación recíproca entre ambas (…) y entraña la relación pasado presente,
porque el historiador es parte del presente, en tanto que sus hechos pertenecen
al pasado (…). Mi primera contestación a la pregunta de qué es la historia, será
pues la siguiente: un proceso continuo de interacción entre el historiador y los
hechos, un dialogo sin fin entre presente y pasado” (Carr, 2006: 105).
¿Cuál es el lugar que ocupan las fuentes en este diálogo sin fin entre pasado y presente? Las
fuentes son la materia prima del trabajo de los historiadores, ya que al seleccionarlas e
interrogarlas permiten testificar la ocurrencia de un acontecimiento y ser usadas como evidencia.
Sin embargo, es necesario tener en cuenta que las fuentes no nos informan de ‘lo que pasó’, sino
de una visión, un punto de vista sobre el acontecimiento, que depende en gran medida del autor
(en el caso de las fuentes escritas) y de las condiciones en las que fueron producidas y luego
seleccionadas. Son, así, sólo una pieza del rompecabezas.
Demos, entonces, una mirada un poco más detallada desde la disciplina histórica al proceso que
implica “jugar” a armar un corpus, para ir de los fragmentos a las evidencias.
Si nos instalamos desde la historiografía no está demás subrayar que nuestros conocimientos
sobre el pasado y su complejidad surgen al amparo de un proceso de construcción y reflexión
respecto a este pretérito, aunque los historiadores definan su labor más bien como de carácter ‘re-
constructivo’7. Este acceso peculiar a aquello que ya aconteció se emprende a través de una serie
de representaciones, que emergen tras la constatación de la existencia de unas verdaderas piezas
de rompecabezas, sin las cuales no podemos visualizar ni recrear ese pasado, restos (las huellas
de las que habla Bloch o las marcas de un fenómeno) que el historiador debe buscar, seguir,
ensamblar y explicar para sustentar su trabajo investigativo. Es más, esos fragmentos cobran vida
cuando empiezan a responder –dentro de una lógica de tipo ‘abductiva’8- a las preguntas y apoyan
las hipótesis propuestas. Las huellas, entonces, se transforman en evidencias o, en otras palabras,
en fuentes históricas: “(…) no podemos dar sentido a cualesquiera fragmentos o piezas que
poseamos (…) hasta que hallamos encontrado una narración a la que fundamenten. En realidad,
hasta que no dispongamos de una narración a la que puedan servir de base, denominarlas
evidencias resultaría equivocado” (Danto, 1989:69).
7
“(…) tal actividad de re-pensar no es una mera imitación del pasado, sino que significa una re-creación (…).
De este modo, los métodos empleados por el historiador se asemejarían –con una diferencia de objetivo- a los
del investigador criminal (…) que debe re-construir, re-pensar (…)” (Birulés, 1989: 17).
8
La relación entre la narración histórica y sus materiales es de tipo abductiva, conforme al concepto de Peirce
(cfr. Danto, 1989: 68); en otras palabras, y en forma analógica, se trata del mismo razonamiento aludido en la
nota anterior: el razonamiento del detective. Las evidencias que responden a la hipótesis poseen una validez
lógica, aunque su confirmación no es absoluta, sino probable. Mientras no surjan otras reglas abductivas que
expliquen mejor el fenómeno en cuestión, aquello que se confirma (en realidad, aceptar la posibilidad)
equivale a una certeza. Para Marc Bloch, se trata de otra forma de expresión lógica: la inducción,
especialmente para las llamadas fuentes materiales. Tomemos como ejemplo el siguiente caso: “En las
tumbas reales de Ur, en Caldea, se encontraron granos de collares hechos con amazonita. Como los
yacimientos más cercanos de esta piedra se sitúan en el corazón de la India o en los alrededores del lago
Baïkal, se llegó a la conclusión que desde el tercer milenio antes de nuestra era, las ciudades del bajo
Éufrates tenían relaciones de intercambio con tierras sumamente lejanas. La inducción podrá parecer buena o
frágil. Sea el que sea el juicio que nos formemos de ella, es innegablemente una inducción del tipo más
clásico: se funda en la constatación de un hecho sin que intervenga la palabra de otro” (Bloch, 1949/2006: 79).
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Entonces, hacer la historia implica un primer ejercicio de reconocimiento de las huellas del pasado
(o los pasados), que pre-existe/n a su representación posterior (White, 2000). La gran diferencia de
este proceso, propio del oficio historiográfico, con la literatura o la rememoración creativa y
fantástica, en términos de verosimilitud, es que precisamente el historiador no puede ni debe
ignorar tales indicios –parafraseado a Ginzburg-, pues sus requerimientos trascienden a la mera
evocación nostálgica, aludiendo a un afán por aprehender comprensiva e interpretativamente ese
ayer real. Como nos subraya Chartier, es a partir de esta operación que emerge la posibilidad de
inteligibilidad de “la realidad borrada”, y ello, por cierto, es tributario del “cruce de las huellas
accesibles” (Chartier, 2005: 75).
Ahora bien, se trata por cierto de un ejercicio de cuasi restauración que jamás logrará emular al
original, pues se debe tener presente tanto lo que se reconstruye como aquello que el paso
insoslayable del tiempo destruyó: es el dilema del “fragmento ausente.”9
El mismo conflicto se genera cuando los testimonios son precarios o aislados. Es lo que releva
Ginzburg en su conocido trabajo El queso y los gusanos, para el caso de los obstáculos con los
cuales se encuentra la investigación histórica a la hora de tratar de reconstruir el pasado de los
grupos subalternos: “‘¿Quién construyó Tebas de las siete puertas?’, pregunta el lector obrero de
Brecht. Las fuentes nada nos dicen de aquellos albañiles anónimos, pero la pregunta conserva
toda su carga” (Ginzburg, 1997: 9). Claro está que a veces la cantidad de evidencias puede ser
igual de problemática si no sabemos cómo ‘conversar’ con ellas o interrogarlas. Por lo tanto, la
pertinencia y significatividad de esas evidencias depende de la habilidad del historiador para
interaccionar con éstas. Como diría Vilar, el historiador avanza a través de problemas y los
testimonios comienzan a hablarle cuando se les pregunta siguiendo una hipótesis de trabajo.
Remitirse a estos rastros fragmentarios del pasado, lo que en otros términos significa aludir a la
problemática de las fuentes históricas, no implica tan sólo una cuestión meramente metodológica.
Una reflexión profunda sobre el tema supone adentrarse en los fundamentos del conocimiento
histórico, el cual constituye también un problema epistémico. Para otros, inclusive, la
reconstrucción del pasado que se hace a partir de la investigación histórica –obviando cualquier
argumento propiamente disciplinar- configura un ejercicio de aprehensión del conocimiento sobre
nuestros horizontes pretéritos que, como tal, forma parte del proceso cognoscitivo humano.10
9
Se trata de una figura retórica acuñada por el director de cine chileno Raúl Ruiz, referida a la incompletitud
de la obra cinematográfica (Ruiz, 2000, passim), que bien puede transferirse para explicar los problemas de la
reconstrucción histórica basada en fuentes. Aunque, cabe la precisión, el ejercicio del historiador difiere
sustantivamente del que emprende el cineasta, ya que este último hace del cine un arte de la yuxtaposición de
fragmentos para simular un continuum, mientras que el historiador reúne tales testimonios para instalar un
verdadero conector que una el pasado con el presente, para la comprensión de dicha continuidad.
10
“El conocimiento puede ser abordado desde dos puntos de vista: como el proceso en el que el sujeto del
conocimiento (el sujeto conocedor) adquiere información del objeto de conocimiento, o como el resultado de
ese proceso. En el último caso, el proceso cognoscitivo se convierte en conocimiento. El conocimiento del
objeto cognoscitivo es por tanto un resultado del proceso (acto) cognoscitivo, que, sin embargo, supone un
sistema de memoria” (Topolsky, 1982: 239).
- 234 -
LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
En términos generales, aproximar a nuestros estudiantes al mundo de las fuentes no es otra cosa
que una invitación a trabajar con las tramas sintácticas de la n otras palabras, significa trasladar el
taller del historiador al aula, aunque sin la pretensión de convertir a estos niños y jóvenes en
‘aprendices de brujo’. Lo que en verdad está a la base de este trabajo es la imbricación de este
aprendizaje procedimental con las llamadas competencias transversales, tales como el acceso,
manejo y tratamiento de la información, y el desarrollo de competencias narrativas, entre otros
aspectos.
Joan Pagés, en el capítulo cuarto de este texto, releva la vinculación entre saber explotar estas
informaciones y las formas de elaboración de argumentaciones en los/as alumnos/as, esto es, la
posibilidad de potenciar la capacidad para transformar el puro dato o la mera descripción,
fortaleciendo modos de razonamiento fundados y de elaboración crítica. Es por esto que también
cobra sentido el hecho que, a través del trabajo con fuentes, nos situemos en el campo de todo
buen investigador, y no sólo en un ejercicio metodológico. Ello trae como corolario, parafraseando
a Hernández (2002), educar en el juicio crítico y el espíritu científico, revelando a nuestros
estudiantes la impronta del relativismo, dado que las ciencias sociales., como tales, son ciencias
hipotéticas, cuyos resultados son siempre provisionales y no absolutos.
Para aproximarnos a una suerte de didáctica a partir de las evidencias, debemos iniciar el recorrido
por lo básico: desde un concepto general de las fuentes, visto a la luz de la nueva historiografía, a
un paseo desde la heurística a la hermenéutica fontal, remitida a la escuela y al aprendizaje de
nuestra disciplina.
Aunque pareciera algo exagerado, nos situamos en la lógica de tomar como ‘fuente histórica’ todo
producto humano que haya dejado huella en el tiempo y que, básicamente, pueda responder como
evidencia a los problemas y cuestionamientos formulados desde el presente para la comprensión
del pasado. Ello significa superar la añosa focalización del repertorio fontal, remitida a los
testimonios intencionales escritos, públicos y, preferentemente, político-institucionales, utilizados
por la historia más conservadora y tradicionalista. Tras la revolución de los Annales, la nueva
historia social, entre otros hitos historiográficos, ha valorado otras fuentes alternativas, gracias a la
emergencia de líneas investigativas como los estudios demográficos y económicos, las
mentalidades, los grupos subalternos y la microhistoria, entre otras. Esto pese a que todavía
pervive cierto desconocimiento de este cambio de foco.
11
Basta revisar los textos de estudio, en los cuales prima un trabajo fontal basado en el testimonio
documental formal de viejo cuño ([Link].: el Acta de Instalación de la Junta Gubernativa del 18 de Septiembre de
1810, la Proclamación de la Independencia, el Testamento Político de José Miguel Balmaceda, entre otros.).
Esto pese a que progresivamente se han ido incorporando fuentes de naturaleza más diversa.
- 235 -
LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Parecería muy simple, sin embargo, quedarse con la acepción básica de que todo es fuente. La
verdad es que todo es potencialmente una fuente, si se nos permite manejar la categoría
aristotélica. Y para que esta nazca y sea en acto, habrán de pronunciarse las palabras mágicas:
“respóndeme el problema”. El acto que le adjudica a cualquier producto humano el estatuto de
fuente, y a su conjunto el de patrimonio histórico, es el reconocimiento social de su potencial para
reconstruir y recrear comprensivamente el ayer. “Este proceso, a su vez, es un proceso histórico y
de naturaleza colectiva. De nada serviría que una persona descubriese documentos históricos si el
colectivo que lo estudia no les reconoce dicha categoría” (Bermejo, 1994: 209).
Por lo tanto, y frente a tal declaración, lo menos que podría indicarse es que se trata de un recurso
disponible y a la mano, aunque también sujeto a la condición o a la posibilidad de desarrollar la
capacidad de detectar las huellas indicadas, para levantarlas luego como evidencias explicativas
del pasado en estudio.
Sin embargo, se sabe que gran parte de los docentes de nuestro país, en su formación inicial, no
tuvo la oportunidad de trabajar con fuentes en archivos y otros repositorios. Es quizás por eso
necesario apelar al instinto al cual alude Bloch12 para iniciar la búsqueda; el mismo que tendrá que
gatillarse en los jóvenes estudiantes, en razón de despertar sus propias inquietudes y preguntas,
para instalar la indagación como una capacidad y también como una actitud. Valga subrayar que
ese mismo espíritu debería poseer a los docentes, pues sería altamente contradictorio promover la
indagación como parte de los aprendizajes sintácticos, si quien enseña desconoce o no siente
motivación para investigar. Despertar la pura aporía es un comienzo, pero las preguntas deben
movilizar hacia el hallazgo de las respuestas. Las huellas están ahí, esperando a que sean
encontradas y dispuestas al servicio de nuestros cuestionamientos.
Bloch, a través de una metáfora que evoca a los cuentos infantiles, dice que el historiador debiera
ser como el ogro que olfatea su presa. Por lo tanto, un buen historiador es aquel que tiene bon
appétit: hambre de conocimiento y de saber. Le adicionamos a su analogía, entonces, a profesores
y estudiantes. Desde la academia, la búsqueda y hallazgo fontal no es otra cosa que el proceso
que eruditamente se denomina fase heurística. La invitación de Le Goff es clara y también
transferible al aula: “El historiador no puede permanecer sentado, ser un burócrata de la historia:
debe ser un caminante, fiel a su deber de exploración y aventura”13.
Así como subrayamos que a través de la enseñanza de la Historia no se persigue transformar a los
estudiantes en pequeños historiadores, tampoco es condición que el profesor lo sea o se convierta
en ello. Sin embargo, si queremos transformar positivamente nuestras prácticas docentes en las
escuelas y asertivamente asumir un rol activo en este proceso, atreverse en la búsqueda heurística
podría ser un camino que contribuya a la renovación de las experiencias.
Tal como ya revisamos, si las fuentes históricas suponen un variopinto abanico de testimonios del
pasado, también hay que tener en cuenta que son finitas (Aróstegui, 1995). Tal como señala este
autor, el dilema está en si se han descubierto o no. Existen fuentes conservadas en repositorios
institucionalizados (como el Archivo Nacional), mientras otras tienen otras procedencias. Ello ha
configurado diversas clasificaciones, y el profesor habrá de escoger aquella que mejor responda a
sus requerimientos de enseñanza y a las necesidades de aprendizaje de sus estudiantes. Algunas
de estas taxonomías destacan el origen de las fuentes; otras, el soporte, la autoría, la
intencionalidad. Por lo tanto, resulta imprescindible evaluar el contexto de su uso en la clase de
historia, y determinar la posibilidad de utilizar sólo uno o, por el contrario, combinar algunos de
estos criterios clasificatorios. Destacamos en estas apuestas taxonómicas las dos categorías más
clásicas de evaluación de una fuente histórica, que son:
12
“Antes del deseo de conocimiento, el simple gusto; antes de la obra científica plenamente consciente de sus
fines, el instinto que conduce a ella” (Bloch, 1949/2006: 43).
13
Le Goff. Prefacio al texto de Bloch (1949/2006: 16).
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Veamos en el siguiente cuadro una propuesta de clasificación, que combina variados criterios:
ESQUEMA N° 1
Criterios para la clasificación de las fuentes
DIRECTAS
CRITERIO
POSICIONAL
INDIRECTAS
VOLUNTARIAS
CRITERIO
INTENCIONAL
NO VOLUNTARIAS
NARRATIVAS
MATERIALES, ARQUEOLÓGICAS
ESCRITAS
CRITERIO
VERBALES NO NARRATIVAS
CUALITATIVO
ORALES
CULTURALES
SEMIOLÓGICAS
NO VERBALES
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Por lo general, las fuentes no se entienden por sí mismas, y se aproximan al pasado desde una
parcela de la realidad que amerita su complemento con otros documentos. Se recomienda que
sean de diferente naturaleza, dado que cada fuente posee un formato privilegiado para enunciar
determinados aspectos y no otros. Por ejemplo, la elocuencia de un fenómeno narrado en un
testimonio escrito encuentra un buen suplemento con el aporte iconográfico o incluso audiovisual.
Subrayemos, además, que los soportes –entendiendo por estos los formatos de presentación
documental- también disponen de una carga discursiva digna de ser considerada en el análisis
interpretativo.
Una vez superada la fase propiamente heurística, los historiadores arremeten en torno a la
interpretación de las informaciones contenidas en estos testimonios, fase conocida como
hermenéutica de los documentos. Tradicionalmente, esta fase se suele subdividir en la crítica
externa (preocupada de determinar la validez y autenticidad de un vestigio o resto del pasado,
fijando la autoría, el lugar, la fecha de origen, etc.) y la critica interna (orientada a subrayar la
confiabilidad de las informaciones que allí se emiten). Como Marc Bloch indica irónicamente,
ningún historiador hoy en día emprende la crítica interna en torno a analizar el papel, la antigüedad
de la tinta del escrito o la aplicación de Carbono 14 para efectos de datación, pues se trata de
acciones que pueden resolver otros especialistas. Llevar este procedimiento a la escuela podría
ser complicado, pero basta que se subrayen al menos los elementos propios de la identificación de
la fuente, utilizando un sistema de ficha básica que considere además el soporte14 y los contextos
de producción del testimonio, aspectos todos abordables en el aula y que coadyuvan en el análisis
interpretativo de los discursos que contiene el o los testimonios.
Luego de este viaje al mundo de los historiadores y su oficio se abren nuevas preguntas, cuyos
intentos de respuestas son, hasta ahora, sólo provisionales, y representan un esfuerzo por
sistematizar la experiencia y reflexión de los profesores que, día a día, intentan enseñar a pensar
históricamente en la escuela. ¿Cómo llevar esta forma de hacer y pensar la historia al aula? ¿Se
trata de una mera reproducción, simplificada, del oficio de los historiadores?
Creemos que la utilización de las fuentes históricas en los procesos de aprendizaje de contenidos
escolares debe ser entendida como un procedimiento didáctico, caracterizado por la adecuación
de los protocolos disciplinares a los criterios e intencionalidad de la propuesta de enseñanza. Esto
implica considerar tanto la naturaleza de la disciplina como la estructura cognitiva y las situaciones
contextuales de los estudiantes.
Serán entonces los profesores los encargados de re-crear el ambiente investigativo y situar las
fuentes en un determinado proceso de instrucción, mediando entre la experiencia del alumno y la
14
Responde a la pregunta “¿en dónde está contenida la fuente?”. Por ejemplo, si se trata del artículo de un
periódico o revista, además de identificar al autor, el año y lugar de publicación, es necesario incluir
referencias sobre su contenedor: nombre del diario o revista, línea editorial (tendencia ideológica, religiosa),
costos de la publicación, etc. ¿Por qué? Porque el soporte, en cierta medida, condiciona los discursos y el
acceso a éstos; además proporciona textos paralelos, subliminales, entre otros elementos más. Si, por el
contrario, estamos ante una fuente solitaria, que no posee un contenedor mayor –compartiendo junto a otros
testimonios-, el soporte se refiere simplemente a dónde esta ‘fijado’ el discurso: una carta en papel de seda,
un mural en una pared de una población. Ello también refiere a los contextos de producción de la fuente.
- 238 -
LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
experiencia del investigador. Sin embargo, este ejercicio no está exento de dificultades. Tomemos
nota de algunas de ellas:
• Dificultad para acceder a los testimonios, ya sea de parte del profesor como de los alumnos,
por lejanía de los repositorios documentales, exigencias de edad mínima para los usuarios del
sistema de bibliotecas y archivos, restricciones para el uso de archivos limitado sólo a
especialistas e investigadores acreditados por una universidad, etc.
• Escaso entrenamiento metodológico, por parte del docente, para potenciar el uso del material
fontal en el aula.
Sin embargo, una de las dificultades más difíciles de resolver en la sala de clase se relaciona con
la necesidad de adaptar las fuentes históricas a los requerimientos cognitivos de un grupo
determinado de estudiantes. Cuando las fuentes son demasiado crípticas y complejas en su
lectura, se debe considerar siempre la posibilidad de adaptarlas, sin que ello implique alterar
sustantivamente el contenido, situación que suele acaecer con los documentos escritos.
Idealmente, los estudiantes deberían acercarse a las fuentes tal y como son, de ser posible en
formato facsimilar, pero ello debe tener su correlato con las herramientas cognitivas que tienen a
mano nuestros jóvenes, conforme con su edad, el nivel del curso, sus capitales culturales y los
recursos disponibles. Indudablemente, la mediación del profesor es sustantiva en este sentido para
gatillar avances en el potencial comprensivo e interpretativo de los estudiantes, cuestión que
redundará –conforme a la teoría de desarrollo cognoscitivo de Lev Vigostky- en aproximaciones
progresivas a la zona de desarrollo próximo.
Una de las formas más recurrentes de adaptación es la modernización del lenguaje de los
testimonios escritos. Otras posibilidades están vinculadas con la selección de una parte de la
fuente. Es quizás este último punto el que genera más polémica, pues cualquier recorte
intencionado sobre el material fontal (un párrafo de texto, el fragmento de una pintura, la secuencia
de una película, etc.) implica amputar el discurso que contiene y, en definitiva, descontextualizarlo,
alterando los sentidos y significados. De ahí la importancia de que en la selección y uso de las
fuentes los profesores sean cuidadosos, y esgriman criterios coherentes y argumentados, con
objetivos claros respecto al trabajo que emprenderán con sus estudiantes.
“Cuando un profesor escoge una fuente primaria para trabajarla en el aula lo hace con criterios
próximos a los del investigador, pero su decisión final es de naturaleza diferente porque está
condicionada por las variables psicopedagógicas del proceso de enseñanza” (Tribó, 2005: 152).
Los criterios de selección y transposición didáctica dependerán de un conjunto de decisiones sobre
la función y alcance que tendrán las fuentes en la interacción con el aprendizaje de la historia. “En
este sentido la tarea del profesor es bastante más compleja, difícil y muy diferente de la del
investigador” (ibid.).
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Bajo este esquema, lo que se ingresa al aula es sólo el mensaje de la fuente, y este se incorpora
como simple información, perdiendo todo su potencial didáctico. Esto colabora con la reproducción
de los modelos tradicionales de enseñanza, donde se naturalizan los discursos históricos de
docentes y textos de estudio, sin examinar la relación entre el historiador y la reconstrucción de
conocimiento histórico: “La historia se mostraba a los alumnos como una ‘verdad’ y las verdades
no se investigan, ni se interpretan. Este formato sería decisivo en la enseñanza tradicional de la
historia donde lo fundamental es la memorización” (Areyuna y González, 2004: 27).
Para lograr que el trabajo con las fuentes en la clase de Historia se ponga al servicio del
aprendizaje y pensamiento crítico de los alumnos, los profesores deben tomar un conjunto de
decisiones en la fase de programación de la enseñanza. Muchas de esas decisiones provienen del
diagnóstico de variables generales y transversales a cualquier proceso pedagógico: las
características de edad, cognición y socio-afectivas de los estudiantes, el clima de aula y las
adecuaciones curriculares. Pero también se deben considerar las variables que alimentan los
diagnósticos específicos, para desarrollar una propuesta de trabajo que logre aprendizajes de
procedimientos disciplinares complejos, como por ejemplo:
• Definir en qué fase del aprendizaje se introducirán las fuentes. Si la fuente se utiliza
con fines motivacionales, seguramente será integrada al inicio de una secuencia didáctica.
Sin embargo, si las fuentes son usadas para sistematizar o aplicar conocimiento, se
incluirán al final de la propuesta. La misma fuente también se podría usar en los distintos
momentos del proceso.
• Definir los criterios de selección de las fuentes y su adecuación al aula. Los criterios
de selección de fuentes históricas dependerán de la función de estas en la propuesta
didáctica. En este sentido, se podrán escoger fuentes por diversos motivos: por tratarse de
documentos claves para entender una coyuntura histórica, por su potencialidad
motivadora, por su capacidad para desarrollar la empatía de los estudiantes (fuentes de la
vida cotidiana, testimonios orales, fotografías, etc.). Sea cuales fueran los criterios de
selección, es necesario recordar que las fuentes no tienen potencial en sí mismas. Las
fuentes no necesariamente son entretenidas, comprensibles o emotivas; la afectación que
provoquen en los estudiantes depende mucho de la mediación docente.
En general, una propuesta de lectura crítica de fuentes históricas se integra a líneas de trabajo,
donde se desarrollan las habilidades investigativas de los estudiantes. La investigación en
contextos escolares puede describir distintas trayectorias:
- 240 -
LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
b) El taller del investigador en el aula también es una forma de investigación, pero en este caso
el concepto de taller es utilizado en su nominación tradicional de ‘obraje’, o lugar donde se da
forma a algo. En el taller tradicional existe un maestro que escoge con atención sus materias
primas y herramientas, construyendo su obra. El taller, en este sentido, también puede entenderse
como un laboratorio protegido, a donde se traen las herramientas necesarias para investigar. En
este caso, el profesor, cual maestro, selecciona variados tipo de fuentes, construye una situación
de aprendizaje cuyo eje central es un enigma o problema histórico que debe ser resuelto, y guía la
lectura crítica de fuentes, el contraste entre ellas y la integración a la comprensión de la coyuntura
histórica que se esté estudiando.
c) Existen otras estrategias didácticas en las que se pueden usar las fuentes como parte de un
proceso de investigación. Bajo la denominación general de simulaciones o juegos de rol, se
pueden integrar juicios históricos, representación de debates de personajes históricos y máquinas
del tiempo, donde los alumnos deben resolver enigmas, actuando de la forma que lo hubiera
hecho un sujeto de la época. Si se quiere que estas estrategias logren desarrollo de habilidades
complejas, requieren que los alumnos encuentren fuentes que les permitan no sólo conocer las
características del pasado, sino también entender por qué los sujetos de otros tiempos actuaban
como actuaban.
Sea cual sea el modelo de intervención didáctica en el cual se quiera incluir la lectura crítica de
fuentes, es necesario ejercitar y aprender los protocolos de uso de estas en la investigación
histórica. En este sentido, el taller es fundamental para que los alumnos aprendan a utilizar
fuentes y vayan adquiriendo destreza en este método. Por lo tanto, el taller puede entenderse
como una actividad transversal en el desarrollo de otras estrategias didácticas, o bien como un eje
en sí mismo, como parte central de la formación de procedimientos disciplinares.
Hemos dicho que una parte fundamental de la lectura crítica de fuentes es la capacidad de
interrogarlas. Sin embargo, por la naturaleza compleja de estas, no se trata de un solo tipo de
interrogación, sino que son varios los niveles y formas de preguntar que se entrelazan para logar
hacerse una imagen de la situación del pasado.
Las fuentes, en tanto huellas del pasado, siempre nos informan parcialmente sobre el periodo al
que hacen referencia. La parcialidad de la información de la fuente tiene dos dimensiones: en
primer término, es parcial pues sólo nos muestra una parte del todo o una pieza del rompecabezas
(una carta de un presidente a su ministro de Hacienda sólo informará de la política económica del
gobierno, no necesariamente nos permitirá saber cuál es la situación económica del pueblo o el
impacto de esta en la vida cotidiana de las personas); y por otro lado, es parcial porque representa
casi exclusivamente la visión y posición de quien las produce (en el ejemplo anterior, sólo
conoceríamos la posición política del eje en el poder).
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
En el taller, los alumnos pueden aprender los pasos para interrogar fuentes históricas, pero es
necesario recordar que este taller es un montaje, una puesta en escena que ha organizado el
profesor. En este sentido, las fuentes también deben tener la capacidad de interpelar a los
estudiantes, provocarles la interrogante y un quiebre no sólo cognitivo, sino sobre todo sensorial,
para despertar el deseo por descubrir un misterio.
En la lectura crítica de las fuentes históricas distinguiremos tres grandes formas discursivas, y por
lo tanto tres grandes modos de interrogación. Al contenido o enunciado de la fuente lo llamaremos
información directa (lo que la fuente nos informa, habiendo fuentes con mayor valor
comunicativo o informativo que otras, dependiendo de su naturaleza y del objeto investigado).
Ante el enunciado de una fuente, la pregunta principal es “¿qué nos dice?”. Se trata de un intento
exhaustivo por recuperar un mensaje de tiempo pretérito en la fuente.
Existe una segunda estructura discursiva de la fuente histórica, que no siempre es evidente pero
que muchas veces tiene mayor potencial informativo que la información directa. La fuente no es
sólo enunciado; al ser mensaje o discurso emitido, es a la vez acto de habla o enunciación. En
este nivel nos interesa develar las condiciones de producción del discurso: ¿quién produjo la
fuente? ¿Cuál es su tipología? ¿Cuál es el formato o soporte en que se emite la información?
¿Cuál fue el contexto o condiciones en que esta fuente fue producida?
Este segundo nivel es muy poco desarrollado en la escuela, pues tendemos a relacionarnos sólo
con la información directa de la fuente, y en la mayoría de los casos a hacer un cuestionario para
que los alumnos lo resuelvan. De este modo, olvidamos analizar la tipología y el formato de la
fuente, e inferir información sobre este punto que nos ayude a entender el contenido directo. Por
ejemplo, no será lo mismo que los estudiantes analicen la carta de un ministro, un pliego de
peticiones, un panfleto, el afiche propagandístico de una campaña política, una fotografía o una
caricatura humorística, pues el formato de la fuente también nos informa sobre las condiciones de
producción del discurso histórico.
Analizar este aspecto es tan relevante como saber si estamos ante una fuente primaria o
secundaria, directa o indirecta. Si en una clase se le dice a los alumnos “lean comprensivamente
los siguientes párrafos”, sin que se les explique o aclare qué tipo de fuente es la que analizan, cuál
es el soporte en el que fue transmitido y cuál es el formato textual en el que se presenta, se omite
una información relevante para el análisis crítico de la fuente, e impide que los alumnos puedan
empatizar con ese momento histórico, comprendiendo el contexto donde se emitió el discurso,
quiénes y porqué producen ese mensaje.
Un tercer nivel es el resultado del cruce de las dos primeras informaciones, y lo llamaremos
intención comunicativa. Cuando el alumno comprende las condiciones de producción de un
discurso (quién lo produjo, en qué contexto, a qué sector de la sociedad pertenece), y luego ha
interrogado el contenido, puede levantar un tercer nivel de interrogación más complejo, resultado
del cruce de información e inferencia, que se pregunta por la intención comunicativa del discurso,
levantando respuestas o hipótesis provisionales a preguntas tales como ¿qué se quiere lograr con
el mensaje? ¿Para qué es producido? ¿En quiénes quiere influir?
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
• Primer momento. Caracterizar las fuentes históricas: la idea de este primer momento
es que los alumnos, siempre apoyados por su profesor, logren caracterizar la naturaleza de
la o las fuentes en estudio. Este ejercicio, permite clasificar la fuente y aporta información
determinante para entender el contenido del discurso: ¿qué persona o qué institución lo
elaboró? ¿Cuándo se produjo el testimonio? ¿En qué circunstancias? ¿De qué tipo de
formato se trata (carta, discurso, decreto, noticia)? ¿Quien produce la fuente es
protagonista o testigo? ¿Se trata de una fuente primaria o secundaria?
Cuadro N° 6
Competencias y procedimientos para la caracterización de una fuente histórica
Cuadro N° 8
Competencias y procedimientos para el análisis de una fuente histórica
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Cuadro N° 9
Competencias y procedimientos para la contextualización de una fuente histórica
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Cuadro N° 10
Competencias y procedimientos para un análisis integrado de una fuente histórica
La primera de ellas tiene que ver con el trabajo con las denominadas fuentes iconográficas y la
segunda con otros testimonios de uso menos frecuente en las clases de nuestra especialidad: nos
referimos al contraste de testimonios y la resolución de un problema complejo a través de epístolas
personales y la lírica de una canción popular. Se debe advertir que estas propuestas están
pensadas para que los estudiantes sean quienes las lleven a cabo, mediados por los buenos
oficios del docente.
- 245 -
LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
BIBLIOGRAFÍA
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
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Sánchez-Albornoz, Ávila, 30 de julio de 1987. Versión digital, en:
[Link]
Vilar; P. (2004), Conferencia de clausura de los cursos de verano de la Fundación Sánchez-Albornoz, Ávila,
30 de julio de 1987. publicada en el volumen: Pierre Vilar, Memoria, historia e historiadores,
Granada/Valencia, Editorial Universidad de Granada-Publicacions Universitat de València, 2004, págs. 67-
122.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
ANEXOS
PROPUESTAS DIDÁCTICAS CON FUENTES HISTÓRICAS
PRIMERA PROPUESTA
La decodificación de una fuente icnonográfica
Introducción
Basta reconocer que hoy en día gran parte de la información que circula en los medios
(televisión, cine, internet, revistas) viene engarzada en un formato iconográfico, cuestión que
impone el aprendizaje de su lectura e interpretación. Indudablemente “ver no es mirar”, y ello
supone un proceso de aprendizaje que no es otra cosa que una verdadera ‘alfabetización
visual’. Tal consideración releva la importancia que posee el aprendizaje de procedimientos de
lectura, análisis e interpretación de las fuentes iconográficas, sobre todo por las posibilidades
reales de poder transferir este saber a situaciones cotidianas actuales.
Entre las fuentes iconográficas, en forma genérica, destacan los dibujos, obras pictóricas,
fotogramas (secuencias de películas fotografiadas), cartografías, fotografías y murales, entre
otras.
Una de las principales ventajas que tiene el uso de este tipo de fuentes en el aula es que son
altamente motivantes, y facilitan el diálogo empático con el pasado precisamente porque
visibilizan situaciones, personajes y acontecimientos que sólo habían sido referenciados en
abstracto.
Proceso de decodificación
Las fuentes iconográficas resultan muy complejas en su lectura e interpretación, pues las
imágenes suelen ser casi siempre polisémicas; es decir, poseen una multiplicidad de
significados, los cuales dependerán a su vez de los marcos de referencia que posea el
observador para su lectura.
La semiótica nos aporta herramientas de análisis transferibles al aula, como la distinción entre
la denotación: que se refiere a los mensajes que se dicen directamente, y que en el caso de
las imágenes da cuenta de lo que puede verse y describirse a simple vista; y la connotación,
que son los mensajes dichos ‘entre líneas’, implícitamente. Aquí cabe incluir aquello que no se
muestra o no se quiere revelar.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Veamos qué posibilidades podríamos poner en juego con el siguiente ejemplo de fuente
iconográfica:
• Autor:
• Lugar:
• Fecha:
• Título:
• Formato: [dibujo, litografía, cómic, fotografía,
pintura, etc.]
• Soporte: [papel, lienzo, muralla, piedra, metal,
vidrio, etc.]
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Lo denotativo
Descripción: se presenta un dibujo de
una mujer relativamente joven, con
lentes de aumento. Usa un vestido con
mangas cortas, tipo globo. Apoya su
codo en el respaldo de una silla. Frente
a ella, aparece una superficie llena de
libros.
Anexos: [aquí el alumno puede anotar otras cosas que haya observado, por ejemplo, que esta
imagen está recortada, pues falta la información de la radio que se está publicitando].
Básicamente el/la estudiante deberá comprender que lo que responda como lectura de los
mensajes connotativos son verdaderas hipótesis de trabajo, las que se resolverán a partir de
una investigación. ¿Cómo gatillar la búsqueda?
Paso 5. Determinar qué temas se podrían investigar como producto de las inquietudes e
interrogantes surgidas
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Paso 7. En este punto, el docente tendría que entregar las herramientas procedimentales
para emprender una investigación básica, partiendo con la elección del tema, y
dependiendo de las posibilidades de poder llevarla a cabo. Luego, se debe formular un
problema y una hipótesis general. Para el análisis se deberá recurrir a otras fuentes (primarias
y secundarias). Veamos brevemente cómo.
Determinar el contexto de
Fuentes primarias:
la época. -Interrogar nuevamente a la
Acudir a fuentes fuente en cuestión, pero
secundarias: manuales y focalizando las preguntas en la
libros de Historia especificidad del tema
contemporánea de Chile, abordado.
entre otros. -Revisar otras fuentes
Es muy probable que el/la publicitarias de la época.
estudiante descubra datos -Consultar revistas femeninas
sobre el movimiento de de 1943.
-Leer memorias de mujeres que
mujeres para lograr el voto vivieron durante esos años, por
político y se plantee nuevas ejemplo las de Marta Vergara.
interrogantes y rediseñe el -Entrevistar a mujeres cercanas
planteamiento de su que vivieron en Chile hacia
problema. 1943.
Para finalizar:
-Elaborar un informe escrito, el cual tendrá que ser socializado. El/la estudiante aprenderá con ello
que toda investigación, además de resolver una inquietud personal, aporta al bagaje de las demás
personas, en la medida que se comuniquen sus resultados.
-Contrastar los tópicos centrales y trabajos producidos en el curso a partir de esta fuente.
¿Cuántos temas fueron desarrollados? ¿Cuáles fueron las interrogantes que vertebraron cada uno
de los trabajos? Los/as alumnos/as podrán concluir con ello el potencial que poseen las fuentes
iconográficas, y cómo depende de la forma en que las interpelemos la manera en que ellas nos
proporcionarán informaciones sobre el pasado en estudio.
-Esta socialización de la tarea realizada podría despertar nuevas inquietudes y lecturas diferentes,
las cuales podrían aprovecharse para nuevas indagaciones o reorientar los énfasis de los
contenidos abordados en la clase.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
SEGUNDA PROPUESTA
El histo-enigma y el contraste entre fuentes
Introducción
El uso de las fuentes no siempre recorre un método deductivo, donde un investigador conoce las
características generales de un período, se hace preguntas sobre alguna materia histórica y
construye un objeto específico de estudio que lo obliga a explorar y buscar fuentes que le ‘hablen’
de esa materia específica. Bajo este esquema, el investigador es conocedor del período y de lo
que ‘se sabe’ de este. Por ello, en la mayoría de los casos, lo primero que hace es construir un
balance bibliográfico o historiográfico, según sea el caso, a partir del cual se introduce en las
profundidades de su objeto de estudio. Va, así, de lo general a lo particular.
Existe también la posibilidad de que un historiador se interese por una materia de estudio, un
período o un hecho particular a partir del encuentro ‘casual’ con una fuente que lo interpela y lo
provoca, a la manera de una pieza de rompecabezas. Variados son los ejemplos en que el
conocimiento histórico deriva de esta forma de hacer Historia. En algunos casos responde a una
opción epistemológica, y en otras el encuentro es relativamente casual. Observemos la siguiente
narración en la perspectiva del oficio cotidiano del historiador:
Un historiador, en un archivo, está estudiando los fondos judiciales del siglo XIX. Está
interesado en saber cuáles fueron los delitos más comunes del campesinado chileno del último
cuarto de siglo. De pronto, al medio del legajo, se encuentra con el proceso de una mujer
condenada por brujería; más adelante descubre a una mujer condenada a entregar sus hijos a
una “familia de honor”, ya que había incurrido en el delito de adulterio. El historiador se ha
interesado en estos hechos y busca otros casos de este tipo. Hacia el final de la tarde descubre
uno más. Esta vez se trata de una condena por amancebamiento a una mujer en el norte chico.
Cuando esa noche el historiador se aleja de la Biblioteca Nacional ha decidido cambiar su
tema. Las fuentes que encontró lo apasionaron, y ahora quiere saber cuáles son las formas de
criminalización que utilizó la sociedad del siglo XIX contra las mujeres.
Esta vez, las fuentes interpelaron al investigador, y abrieron un verdadero enigma histórico. Las
fuentes le mostraron un retazo del pasado, que es insuficiente para saber que pasó, pero sí
alcanza para abrir el apetito investigativo.
La trayectoria de conocimiento descrita anteriormente también puede ser emprendida por los
estudiantes de secundaria. No buscamos la reproducción del conocimiento profesional, sino
aprender a historizar fenómenos sociales a partir de un pequeño enigma que les despierte la
curiosidad indagadora. Como lo hemos advertido en las secciones anteriores, la fase heurística
del trabajo investigativo es una de las más complejas de lograr en las aulas, ya que los
estudiantes no poseen ni objetos de estudios propio ni lectura historiográfica, o, lo que sería más
importante, pasión por la disciplina.
Bajo esta trama de ausencias, puede ser el mismo profesor el que despierte las ganas de
descubrir algo, introduciendo la noción de ‘enigma’ al aula de historia.
La situación de aprendizaje
Ahora le invitamos a ver cómo una de estas experiencias podría ser vivenciada por un estudiante
de 2º medio. Acompáñenos a seguir el camino que hizo Juan para intentar develar un histo-
enigma. Juan es alumno de 2º medio de la comuna de Lo Espejo. En su clase de Historia ‘le están
pasando’ el siglo XX chileno, en particular las transformaciones ocurridas a partir de la década de
los ‘60.
La profesora de Juan sabe que esos contenidos son cercanos al entorno y las trayectorias
biográficas de las familias de sus estudiantes, por eso se empeña en contextualizar su enseñanza
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
y lograr nuevos aprendizajes. Para iniciar la unidad, les pide a los estudiantes que traigan a la
clase objetos, diarios y películas que estén en sus casas y tengan alguna relación con la época.
Además les pide que expliquen por qué sus parientes conservan esos objetos (fuentes).
• El enigma
¿De qué habla la canción? ¿A qué hechos hace alusión? Ubica el nombre en la
carátula: se trata de “La carta”. Se detiene en un dato… el año 1962.
Recapitulemos. Juan ha encontrado una interesante canción de Violeta Parra. Sabe que fue
compuesta en el año 1962 y la ha escuchado varias veces. La canción le habla de Chile, de un
contexto social determinado, pero también cuenta un hecho específico, y Juan quiere saber cuál
es. Pero esta canción es sólo una pieza del misterio, lo informa parcialmente, aunque lo suficiente
para seguir su huella. Juan le pide a su abuela que le explique el contexto y contenido de la
canción, pero su abuela le dice que se lo ha preguntado varias veces y no conoce la respuesta.
Juan, una vez más, escucha la canción, y ahora decide tomar nota de aquello que le llama la
atención, interrogándose al respecto.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Juan rápidamente se da cuenta que en la canción hay dos tipos de mensaje: aquellos que relatan
la existencia de hechos, y que por lo tanto contienen información directa; y otros que recogen la
opinión y el juicio de la autora frente los hechos.
• ¿Por qué cayó preso el hermano de Juan reordena los hechos que describe su
Violeta Parra? fuente:
• ¿Por qué se convocó a un paro?
• ¿Cuándo ocurrieron los hechos? • Violeta Parra está lejos de Chile.
• ¿A qué se refiere con el dicho “plomo les • Le llega una carta.
da la milicia”? • El hermano de Violeta, Roberto
• ¿Quienes son “los de abanico y frac”? Parra, fue detenido.
• ¿A quienes mataron a sangre fría? • Hay un paro nacional.
¿Dónde? • Hay represión de la milicia.
• ¿Qué quiere decir con “el león es un
sanguinario en toda generación”?
• ¿Por qué y para qué Violeta Parra compone una canción sobre este tema?
• ¿Los hechos habrán ocurrido el mismo año en que Violeta compone la canción?
• ¿Cuál es el contexto político y social en el que se compone la canción?
• ¿A qué hecho o coyuntura histórica alude la canción?
En su manual de Historia (2º medio) Juan intenta descubrir ¿qué pasaba en Chile en 1962?
¿Quién gobernaba?
En Internet se informa sobre Violeta Parra y su obra. Luego, también en Internet, busca
información específica sobre esta canción.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
gobierno y que el país pasaba por una gran crisis económica. También sabe que se desarrolla un
movimiento cultural que se pone al servicio de los más pobres, que es conocido como la Nueva
Canción Chilena, y del que Violeta Parra es fundadora. Ha encontrado mucho material en Internet
sobre ello. Pero aún no sabe cuál es el acontecimiento que describe la canción.
Ahora Juan está más cerca de resolver el enigma, pues está en busca de un hecho histórico
acotado en un contexto histórico determinado, y conoce las definiciones políticas y sociales de la
autora del mensaje. Sin embargo, aún no logra llegar a descifrar el enigma. Se lo cuenta a su
profesora con la esperanza de que ella sí sepa de qué se trata. La profesora, también
entusiasmada, le dice que no conoce el hecho, pero sabe cómo buscar. En una de las tantas
informaciones que Juan encontró en Internet, decía:
“’La carta’ se refiere a los hechos ocurridos el 19 de noviembre de 1962 en la población José
María Caro, denominado ‘lunes rojo’”.
La profesora le explica que esa en una información relevante, pues al saber el día exacto de los
hechos puede ir a buscarlos en un diario de la época. Le explica cómo usar periódicos en la
Biblioteca Nacional, le advierte que debe leer más de un periódico y buscar información de los
días anteriores y posteriores. La profesora organiza una visita a la biblioteca y ayuda a Juan.
En la Biblioteca Nacional, Juan se da cuenta de que los diarios informan ampliamente sobre una
matanza ocurrida en la población José María Caro, tras una protesta de trabajadores y
pobladores. Se da cuenta que los diarios tienen distintas versiones y opiniones del suceso. Las lee
todas, observa imágenes. Hay varios datos iguales, pero cambia la interpretación de los hechos.
Se detiene ante las fotografías que fueron registradas.
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Saca su cuaderno e intenta contar lo sucedido. Para ello, primero separa los hechos de los juicios,
ordena los hechos y construye su propio relato. A medida que lo hace, la canción de Violeta Parra
le hace cada vez más sentido, y de paso incide en su propia interpretación de los hechos.
El año 1962 se produjo una crisis económica que trajo “alzas de precios y reajustes salariales”.
Durante el mes de noviembre se desarrollan manifestaciones y protestas sociales de obreros y
pobladores en contra del gobierno de Alessandri. Sin embargo, la situación económica se
agrava y se anuncian nuevas alzas… Ante esta situación, la Central Unitaria de Trabajadores
llamó a un Paro Nacional por 24 horas para el día 19 de noviembre, bajo la consigna “¡NO MÁS
ALZAS Y MEJORES REAJUSTES SALARIALES!”
En la población José María Caro, los pobladores, tratando de asegurar que el paro fuera
efectivo, comenzaron a congregarse en la intersección de las calles Buenaventura con Santa
Anita. En este lugar, los pobladores hicieron barricadas y colocaron durmientes sobre la línea
férrea, con el propósito de evitar tanto el paso de vehículos como del tren (los empleados de
ferrocarriles no habían adherido al Paro Nacional). En ese contexto, efectivos de carabineros y
militares de la Fuerza Aérea llegaron a tomar el control de la población. Ejercieron una violenta
represión contra los pobladores, cuyos resultados fueron la muerte de seis pobladores y cientos
de heridos y detenidos.
b. Sistematizando la experiencia
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LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA Y LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS EN EL MUNDO ACTUAL
Como las interpretaciones e hipótesis producidas por la lectura de fuentes siempre serán
provisionales, entendemos que estas propuestas también poseen este mismo atributo y no son
más que una entrada inicial en relación al tema puesto en el tapete a través de este capítulo. La
complejidad de la trama no trasunta en las elucubraciones epistémicas, en los derroteros
metodológicos o en la naturaleza de los diseños: ésta se encuentra en la posibilidad concreta de
acceder a una diversidad de testimonios de diversa naturaleza para trabajarlos en el aula de
Historia y en las reflexiones que surjan como parte del trabajo profesional desarrollado por los
profesores y de las experiencias de los propios estudiantes. Por lo mismo, cualquier orientación,
modelo de acción o lo que fuere, originada desde el campo de la didáctica de la especialidad,
cobrará sentido en la medida que sean incorporados, resignificados y materializados en prácticas
educativas situadas. Se trata de aportes que sólo el uso y la reinvención por parte de docentes
reales, en aulas reales, le concederán relevancia y significatividad, e incluso –a partir de la crítica y
de los requerimientos de las particularidades del contexto- catapultando nuevas y originales
propuestas. Finalmente, son esas prácticas las que interpelarán la reflexión, invitándonos a revisar
permanentemente nuestros acervos teóricos y a mirar nuestras prácticas.
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