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Carlos Alonso

Este documento presenta información sobre el pintor argentino Carlos Alonso. Resume su biografía, su estilo artístico y las series de pinturas más importantes que retratan procesos de dictadura y pobreza en la Argentina, como "Blanco y Negro", "Hay que comer" y "Manos anónimas".

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Este documento presenta información sobre el pintor argentino Carlos Alonso. Resume su biografía, su estilo artístico y las series de pinturas más importantes que retratan procesos de dictadura y pobreza en la Argentina, como "Blanco y Negro", "Hay que comer" y "Manos anónimas".

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Instituto Superior de Formación Docente N.º 10.

“Dr. René Favaloro” – Loncopué.


Profesorado de educación secundaria en Lengua y Literatura.
Plan de estudios N.º 579/2017.

Carlos Alonso
PINTURA & MEMORIA

Lohrmann Merceditas | El arte es Historia | 23/08/19


¿Quién es Carlos Alonso?
Carlos Alonso es un dibujante, pintor y grabador argentino, nacido en
Tunuyán, Mendoza, el 4 de febrero de 1929. Tuvo 3 hijos y uno de ellos, Paloma,
fue desaparecida tras el golpe de estado del 76’, al año siguiente se exilió con su
familia en Italia, en el 79’ se trasladaron a Madrid y dos años más tarde regresaron
a la Argentina para instalarse en Unquillo, 35 kilómetros al norte de la ciudad de
Córdoba, el pintor buscó aislamiento en Unquillo por una necesidad mental y
cuenta en una entrevista1 que cuando volvió del exilio, Buenos Aires tenía una
carga diabólica bastante manifiesta, que ya no era un lugar tranquilo, que se
había transformado en algo gris, triste, con gente desconectada entre sí, cuenta
que convivían todos los miedos y todas las precauciones junto a la sensación de
los asesinos caminando por la calle. Unquillo le ayudo a masticar y a elaborar su
propia tragedia, lo cual le permitió encontrarse con elementos, como el paisaje,
en sus pinturas.

Carlos expresa en su obra la identidad y el lugar de pertenencia, tomando


como temas centrales la memoria y los procesos de dictadura, debido a que su
propia tragedia personal estuvo marcada por la desaparición de su hija Paloma,
quien militaba en la juventud peronista cuando fue secuestrada, Alonso dice que
nunca hubo testigos de su paso por algún centro de detención. Ya desde su
juventud Carlos Alonso trabajo bajo un estilo caótico y temperamental que
después adquirió un tinte diferente, al abandonar la conmoción expresionista
para comenzar a explorar la nueva objetividad de la raigambre2 alemana.

 En 1951 ganó el Primer Premio en el Salón de Pintura de San Rafael


(Mendoza).

 En 1957 ganó el concurso convocado por la editorial Emecé para ilustrar


la segunda parte de Don Quijote de la Mancha y Martín Fierro.

 En 1959 ganó el Premio Chantal del Salón de Acuarelistas y Grabadores de


Buenos Aires.

 Además, ilustró el Romancero criollo, Antología de Juan, La Divina


Comedia (1969), Juguete rabioso, Lección de anatomía y Mano a mano.

¿Por qué el artista elige retratar este tipo de procesos?


Alonso dice que cuando volvés a tu lugar, como ha pasado con muchos
pintores, todo el mundo y la fantasía te hacen sentir la necesidad de reflejar la
propia realidad, la de todos los días, la que corresponde a tu país y a tu gente. Él
en su recorrido dice haber descubierto niños con los vientres hinchados de

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2
Firmeza, consistencia, solidez.

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hambre, miserias y dificultades para sobrevivir. Vivió un año en Santiago del
Estero y esto despertó su vocación comunitaria. Un artista tiene que tener un
grado de responsabilidad con la comunidad a la que pertenece y su lenguaje,
aunque visual, tiene la facultad de comunicar algo. El artista elige retratar los
procesos como una necesidad de reflejar situaciones de emergencia, de pobreza,
como una manera de retratar las situaciones que no se corresponden con la
imagen, posibilidades y capacidades que él espera de su país.

El arte es patrimonio de la gente y parte del bien común de la sociedad y


el mejor destino para una obra es que pueda servir para expresar los sucesos y lo
que acontece socialmente. La idea es que el arte enriquezca la vida de la gente.

El arte acoge la historia y nos la ofrece de diversos modos: como telón de


fondo, bajo la forma de una vaga alusión, ocupando la escena en forma plena. Se
trata de un doble movimiento: mientras sucede la historia en el arte, también
sucede la historia del arte.

No puede pensarse la historia del último medio siglo de la Argentina sin


la obra de Carlos Alonso. Es un hilo que la tensa, la denuncia, la interpela y la
enmienda, a la vez que la sabe irreparable. Entre la alegoría y el
realismo crudo, descalabrada por las violencias usuales, la producción del artista
discurre por temas, formas y preguntas, con la sospecha de que la respuesta
nunca cambiará. Y de que hay horror en ella.

En Alonso siempre hay un exceso: de representación, de clausura de la


representación, de alegorismo político y de enigma irresuelto.

La carne se vuelve violencia, historia del drama argentino que retorna


como pesadilla desde la gauchesca del siglo de las montoneras federales hasta los
desaparecidos. Pero, además, se vuelve carne, materia primaria de la vida que
muestra la muerte.

Hay cadáveres, una y otra vez. Para que haya Argentina, ha de haber
cadáveres, como en La lección de anatomía, de Rembrandt, recuperada por
Alonso en la escena mortuoria del Che Guevara.

Y hay invariantes históricas. Sin pan y sin trabajo o Sin pan y


contrabajo son anverso y reverso de un mismo dolor replicado en abismo por la
historia nacional, que insiste en sus pulsiones oscuras. Hay cuartos
revueltos, hombres de gafas oscuras y bigotes castrenses, hay bebés abandonados
y vísperas de un suceso luctuoso. Se trate de Van Gogh o de Spilimbergo, sus
sombras tutelares, en las que el artista se ampara
y sobre las que funda su estética, las escenas donde retrata a sus personajes
desencajados son sobrecogedoras: algo ha sucedido allí y algo está por suceder.
Es la tragedia humana vista por el artista y vuelta a ver por el espectador que es
observado desde el lienzo.

Estas y otras dimensiones de la experiencia –ver la obra de Alonso es, ante


todo, una experiencia de la que no salimos incólumes– son propuestas en esta

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exposición del Museo Nacional de Bellas Artes a manera de honra a su figura, a
su producción y a su trayectoria. Pero, sobre todo, es un modo de agradecer la
persistencia de una mirada inclaudicable que da sustancia a la memoria plástica
de nuestro país.

¿Cómo se llama la serie de pinturas?


Algunas de las series de Alonso son:

 “BLANCO Y NEGRO”: blanco y negro no es solo


ausencia de color, es la posibilidad de signar el
mensaje del contenido del trabajo. Se trata de una
serie donde el color no entraba, donde el color es una
fiesta y la falta de color es también falta de
posibilidades y falta de alegría. Esta serie profundiza
en las diferencias de la vida burguesa y la riqueza, y
la vida de la gente pobre, de la que no llega al mínimo
necesario para una subsistencia digna.

 “HAY QUE COMER”: trata de reflejar el


conflicto que significa para algunas personas, para
algunas familias, para algunas clases sociales el
tener la capacidad de producir como para
sobrevivir dignamente. Están quienes tienen todas
las posibilidades y quienes no, para estos últimos,
a veces vivir, es una verdadera tragedia.

 “MANOS ANÓNIMAS”: Es la serie de los hombres


oscuros y trató de reflejar lo que pasamos los
argentinos en el proceso, con la dictadura. De
alguna manera esta serie fue el principio, desde
donde el artista se propuso trabajar con esta
temática para acompañar con sus cuadros a la
memoria. Manos anónimas es una serie de 45
trabajos que pasaron de estar guardados en un
cajón a estar colgados en el Museo Evita en el
Palacio Ferreyra de Córdoba, en manos de la
comunidad.

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 “PINTURA Y MEMORIA”: es una exposición compuesta por varias series,
que propone una mirada retrospectiva que busca establecer relaciones
entre los elementos formales, conceptuales y temáticos que aparecen, de
modo constante, en la estética de Alonso. La muestra se desarrolla a partir
de dos ejes temáticos: Pintura y tradición, comprende los collages de la
serie “Blanco y negro” y las pinturas que citan y rinden homenaje a sus
maestros y a grandes artistas de la historia del arte, como las series
dedicadas a Lino E. Spilimbergo y Vicent van Gogh. Y, Realidad y
memoria, incluye las que reflexionan sobre nuestra historia reciente,
comprometidas con lo
social y lo político, como las
series dedicadas a La
muerte del Che Guevara.
Además, la reconstrucción
de la instalación “Manos
anónimas”, ocupará el
espacio central de la
exposición.

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