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El Milagro Económico Japonés: Claves y Fases

El documento describe el Milagro Económico Japonés desde 1945 hasta 1991, cuando la economía de Japón experimentó un fuerte crecimiento luego de la Segunda Guerra Mundial. La ayuda de Estados Unidos y la alianza entre el estado y los grandes grupos empresariales fueron factores clave, así como el debilitamiento de los sindicatos obreros. El milagro económico ocurrió en cuatro fases: recuperación, alto crecimiento, crecimiento constante y bajo crecimiento.

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El Milagro Económico Japonés: Claves y Fases

El documento describe el Milagro Económico Japonés desde 1945 hasta 1991, cuando la economía de Japón experimentó un fuerte crecimiento luego de la Segunda Guerra Mundial. La ayuda de Estados Unidos y la alianza entre el estado y los grandes grupos empresariales fueron factores clave, así como el debilitamiento de los sindicatos obreros. El milagro económico ocurrió en cuatro fases: recuperación, alto crecimiento, crecimiento constante y bajo crecimiento.

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Universidad de San Carlos de Guatemala

Centro Universitario del Norte CUNOR


Ingeniería Industrial
Controles industriales
201346206 Fredy Oziel Guadron Tejada

EL MILAGRO JAPONÉS

El Milagro Económico Japonés se refiere a un período que va desde la Segunda


Guerra Mundial hasta el final de la Guerra Fría, donde la economía de Japón todavía
registra un crecimiento positivo. El período fue alrededor de 1945 a 1991.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la economía japonesa se encontraba en


serios problemas: la producción había disminuido, los alimentos escaseaban, la
desocupación afectaba a millones de personas, la inflación crecía aceleradamente
y las pérdidas materiales representaban una cuarta parte de la riqueza del país. Sin
embargo, en tan solo tres décadas la economía nipona logró recuperarse y
expandirse hasta llegar a ser la segunda potencia económica mundial, provocando
la admiración del resto de los países que denominaron a este proceso "el milagro
japonés".

hay tres factores que sirvieron de base para el resurgimiento del capitalismo en
Japón. En primer lugar, la aprobación y el apoyo económico y político de Estados
Unidos a la recuperación económica. En segundo lugar, la alianza entre el Estado
japonés y los intereses de los grandes grupos de poder económico. Y como
derivación del accionar de los elementos anteriores, el debilitamiento de los
sindicatos obreros combativos, precondición necesaria para la implantación de
nuevas técnicas de producción y de organización del trabajo que permitieron elevar
la productividad y aumentar la explotación de los trabajadores.

La ayuda norteamericana

La burguesía japonesa, con el objetivo de reconstruir su poderío económico, creyó


conveniente establecer una alianza política y militar con Estados Unidos, el gobierno
de este país apoyó el establecimiento de una democracia liberal en Japón. Instalado
el Partido Demócrata Liberal en el gobierno, éste se transformaría en el vocero de
los intereses económicos de la burguesía nipona. A cambio, el gobierno
estadounidense recibió el derecho a utilizar militarmente Japón durante la Guerra
Fría, por lo cual se estableció en Okinawa la base militar más importante de Estados
Unidos en el exterior.

En 1951 se firmó el Tratado de San Francisco, que puso fin a la ocupación


norteamericana. Al mismo tiempo, se estableció una alianza militar y económica
entre Japón y Estados Unidos, que permitiría al gobierno norteamericano influir
ampliamente en las relaciones de Japón con el resto del mundo.

Restaurada la soberanía japonesa, el gobierno inició la recuperación económica del


país, mediante la elaboración de estrategias desarrollistas que acentuaban el rol del
Estado en el desarrollo industrial, pilar del progreso económico y del crecimiento
sostenido. El Estado sería el responsable de la formulación de una política industrial,
comercial y financiera coherente, que promovería el crecimiento y la competitividad
en industrias seleccionadas, como industria pesada, química, automotriz y
electrónica. El Ministerio de Economía y el Ministerio de Industria fueron los
principales responsables de la ejecución de dichas políticas. Algunos de los
objetivos de la política industrial japonesa más importantes fueron: la concentración
económica necesaria para el desarrollo de una producción a gran escala; la
transformación de Japón en una de las principales naciones industrializadas; la
protección del país frente a los cambios de la economía mundial y de la competencia
extranjera en el mercado interno; la promoción del comercio exterior y el control de
fuentes de abastecimiento.

En cuanto al comercio exterior, este experimentó un crecimiento acelerado a partir


de 1960. Las exportaciones, compuestas por barcos, cámaras, televisores y
automóviles, iban dirigidas a Estados Unidos, Europa occidental y sudeste de Asia.
Entre 1970 y 1985 se produjo un aumento del 800 por ciento en las exportaciones
y del 500 por ciento en las importaciones. El saldo positivo en la balanza comercial
japonesa estimuló la salida de capitales, que convirtieron a Japón en uno de los
principales países acreedores del mundo
De la lucha de clases a la cooperación de clases.

La burguesía y el aparato de Estado japonés yacían muy débiles en 1945, como


consecuencia del desgaste de la guerra y la derrota militar de Japón, por lo cual, los
trabajadores se encontraron en una situación favorable para expresar su
descontento por la desocupación y el hambre reinante.

Entre los objetivos de las autoridades de la ocupación militar norteamericana, se


encontraba el de desmantelar los restos del imperialismo japonés. Para ello se
dictaron medidas tendientes a democratizar a Japón, como la reforma agraria, la
disolución de los zaibatsu y la promoción del sindicalismo. El Decreto sobre
Sindicatos (1945) y el Decreto sobre Relaciones Laborales (1946) otorgaron a los
trabajadores el derecho a organizarse y a la huelga. Bajo este clima de democracia
y relativa libertad, las fuerzas políticas de tendencias comunistas y socialistas
entraron en acción y lograron movilizar a un creciente número de trabajadores. La
acción de los obreros se caracterizó por la toma del control de la producción de
aquellas fabricas cuyos propietarios se negaban a ponerlas en funcionamiento.
Además, los obreros crearon Comités de Taller que se unieron a nivel regional y
luego a nivel nacional, conformando la Confederación de Sindicatos de Industria
llamada Sambetsu. Las reivindicaciones inmediatas de los obreros se sintetizaron
en la consigna "arroz y trabajo", pero también se demandaba la democratización de
las empresas y la eliminación de los abusos.

El control obrero de la producción era algo que iba en contra de los principios del
capitalismo, en consecuencia, las fuerzas de ocupación norteamericanas decidieron
dar su apoyo al gobierno japonés para que aquella práctica fuera declarada ilegal.
Los trabajadores respondieron con una ola de huelgas. Con el comienzo de la
Guerra Fría, el gobierno japonés y la burguesía contaron con el apoyo de Estados
Unidos para poner fin a los sindicatos que enarbolaban la bandera de la lucha de
clases.
Fases del milagro económico

El milagro económico participó en cuatro etapas. La fase de recuperación, alto


aumento, aumento constante y la fase de bajo aumento. La fase de recuperación
fue de 1946 a 1954. Después de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las
industrias japonesas se habían puesto de rodillas debido a la guerra. La mayoría de
los países sufrieron efectos posteriores a la guerra cuando la guerra llegó a su fin
con algunos países como Japón experimentando una caída significativa en la
producción industrial. La rápida recuperación de las industrias japonesas condujo al
nombre de milagro económico. La fase de recuperación se centró en la
reconstrucción de las industrias con un gran enfoque en las industrias del algodón,
el acero y el carbón.

La fase de alto aumento corrió desde 1954 hasta 1972. Desde 1967 hasta 1971, la
economía de Japón experimentó el crecimiento más significativo registrado en el
país. Japón se elevó a uno de los países más desarrollados en el este de Asia. El
sistema educativo japonés también jugó un papel en el crecimiento económico al
producir trabajadores altamente calificados y disciplinados. Japón fue uno de los
países con altos niveles de alfabetización, y todavía lo es.

La fase de aumento constante se extendió de 1973 a 1992. Hubo una crisis del
petróleo en 1973 y 1979 que vio triplicar los precios del petróleo en ambos casos.
La crisis fue causada por sanciones económicas impuestas por la organización de
Países Árabes Exportadores de Petróleo sobre países que parecían estar apoyando
a Israel durante la Guerra árabe-israelí 1973. Aunque la sanción sacudió las
economías de otros países, la economía de Japón siguió creciendo.

La fase de bajo aumento comenzó alrededor de 1992 cuando la fase de burbuja


económica se desvaneció y condujo a una recesión. Japón tuvo una fase económica
conocida como la burbuja económica durante los 1980. El exceso de préstamos de
los bancos japoneses a las industrias condujo a la inflación de la bolsa de valores
de Tokio. La inflación fue seguida por un período de deflación que afectó
negativamente a la economía.
Comentario
Japón siempre se ha caracterizado por ser un país que sabe afrontar las
adversidades y sacar provecho de las circunstancias, después de la segunda guerra
mundial este país quedo en un estado muy desfavorable en comparación con otros
países ya que sufrieron muchas pérdidas tanto materias como humanas. Pero a
pesar de estos catastróficos sucesos Japón supo reponerse y en unas cuantas
décadas volvieron a ser un referente en lo que a procesos productivos y calidad de
sus productos. Esto lo lograron debido a varios factores, pero el más importante es
que su gente estaba comprometida para mejorar las condiciones en las que se
encontraban lo que nos demuestra que para realizar un cambio significativo
debemos de ser parte de ese cambio aportando con acciones que puedan parecer
insignificantes pero que en conjunto hacen que se puedan lograr grandes cosas.

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